miércoles, 7 de septiembre de 2011

HISTORIA (COMPLETA) DEL CRISTO CADENERO, Josu Arteaga


Cansado como estaba

de arrastrar mis pasos por caminos

de callos en las manos

De dar vueltas a la noria

alojando palos entre mis costillas

Voy a echar a cañonazos

las cucarachas de mi boca

Poner fin a mi silencio

Vaciar mis bolsillos de lamentos

y vivir bajo mi piel o morir en el intento

Cansado como estaba del pastor, del amo y del rebaño, de estar aquí colgado dos mil años de estos palos, de sangrar por el costado, de beber vinagre de manos del soldado, de mis ojos vacíos y mi barniz ajado.

¿Quién pondrá fin a esta agonía?

¿Quién dará tierra a mi carne podrida?

¿Quién pegará fuego al templo con todos los mercaderes de muerte dentro? ¿Quién?, ¿Quién?, ¿Quién?

Hermanos locos. Veniros todos

A bailar en las hogueras

de los desheredados

Donde el fuego es el alma

y la muerte del tirano es una fiesta

y no encuentro mejor refugio

que entre tus piernas

María Magdalena. Veniros todos!!

a esta danza salvaje

Apóstoles de la nada

que siembran fuego

allá por donde pasan

Que ya no importa

Si ha muerto la palabra.


“Historia (completa) del cristo cadenero” se publicó en el poemario: Poemas y proclamas firmado por Josu Arteaga en eskuak burura! el año 2008. Una versión reducida del mismo, con una intro de sor kampana recitando “que avancen” de su poemario: diario de inmundicia (letras y letrinas) fue grabada por la banda del abuelo en su primera maqueta “spaghetti rock”.

HETEROGÉNEOS


Kirmen Uribe – Juan Pinilla – María Villa – Gsús Bonilla – David Mayor – José Ángel Barrueco – Pablo García Casado – Marcos Canteli – Miriam Reyes – David Mardaras – Estíbaliz Espinosa – Alberto Lema – Carmen Camacho – Joaquín Juan Peñalva – Ausías Navarro Millet – Antonio Díez – Safrika – Nuria Mezquita – Antonio G. Villarán – Yolanda Castaño – Gonzalo Escarpa – Ángel Muñoz – Isabel García Mellado – Pablo Texón – Ana Vega – Óscar Aguado – Andrés Neuman – Luis Bagué Quílez – Marcus Versus – María Couceiro Fernández – Juan Andrés García Román – Mario Crespo – Robert Albert – Nacho Montoto – Déborah Vukusic – José Daniel García – Eduardo Boix – Arturo Méndez Cons – Javier Das – Lluis Pons Mora – Julieta Viñas Arjona – Alberto García-Teresa – Ignacio Escuín – Alejandra Vanessa – Alicia García Nuñez – Carmen Beltrán Falces – Laura Pérez Manzano – Hasier Larretxea – Vanessa Díez Tari – Eduardo Fariña Poveda – Ana Patricia Moya – Pablo López Gargallo – David Refoyo Aguiar – Sofía Castañón – Javier Pascual Ramírez – Antonio Huerta – Ben Clark – Elena Medel – Martín Mosteiro Espina – Almudena Vidorreta – Javi Gato.

1 POEMA de Marce Jimena.


Te dan ganas de arrancarte la piel,
a tiras,
a latigazos,
de tirarte de los pelos
hasta quedarte calvo
y de meterte los dedos
hasta que la arcada
satisfaga tu ridículo.

Incluso de masturbarte
como para matar el tiempo,
y gritar pensando
lo jodido de existir.


Marce Jimena

martes, 6 de septiembre de 2011

MIERDA by Carlos Salcedo.


Ante todo, la mierda prevalecerá.
Trevor Kusuhara



Trevor se limpió la cara con la manga de su camiseta. Hacía ya varias semanas que había pasado y la mayor parte del tiempo lo llevaba bien. Era lo que tenía que pasar, lo mejor para todos. No obstante era inevitable levantarse algún día más débil y sensiblero. Hoy era un día de esos. No pudo evitar acordarse de todo ello y una cosa llevó a la otra, se metió en el bucle de la desesperación y ya no pudo salir de él. La bola de nieve siguió rodando colina abajo y, bueno, el caso es que se le acabó cayendo la lagrimilla y ahora se sentía como una puta mierda. Miró a su alrededor. Una casa vacía puede ser una inexpugnable fortaleza o una solitaria prisión según el estado de animo. Todo le parecía silencioso y vacío, el blanco de las paredes, la mesita, el sofá. Paquetes de tabaco vacíos. Litros de cerveza vacíos. Cajones vacíos. Bolsillos vacíos. Espacios vacíos. Personas vacías. Le gustaba dárselas de duro. Lo era. Pero lo exageraba un poco más a la hora de escribir su poesía. Por muy duro que fuese también había días de estos, más melancólicos y frágiles. Le pasaba a todo el mundo. Raul Nuñez también era un llorón a veces. En su novela “La rubia del bar” hay momentos bastante lloricas. Y en David González. Y en Vicente Muñoz Álvarez hay lloriqueos. Y en Trevor Kusuhara. Joder, hasta en Bukowski los hay. Es como el titulo de la autobiografía de Klaus Kinski “Yo necesito amor” El rollo de siempre, sí. Al fin y al cabo todas las aguas fecales acaban desembocando en el mismo mar. Ya lo dijeron los Beatles “All you need is looove...Tí...Torirorí” En fin. Pensó en que le vendría bien tener un gato. Una pequeña bola de pelo que se alegrase al verle, que ronroneara mientras le abría una lata de comida y se abría otra para él. Que le diese un amor sencillo y sincero. También necesitaba cambiar de camello. Esta marihuana le ponía triste y paranoico. Se levantó del sofá y fue al baño a lavarse la cara. Se miró al espejo. Una nariz. Dos orejas. Tenía los ojos enrojecidos de las lágrimas y la fumada, sobretodo por la fumada. Abrió el grifo y arrojó agua sobre todo aquello. Se secó la cara y volvió a mirarse en el espejo. Se vio igual que antes. Necesitaba afeitarse. Lo había dejado pasar y ahora tenía todo ese pelo negro y duro como clavos. No bastaría con la cuchilla, estaba demasiado largo ya, habría que cortarlo primero con las tijeritas. Giró la cara hacia un lado, luego al otro. Se miró en el espejo. Demasiado trabajo. Dio la espalda a su reflejo y salió de allí.En la calle todo como siempre. A nadie le importaba nadie una vez más. El sol seguía saliendo y poniéndose. Y algún día, se supone que dentro de millones de años, pero algún día, acabaría explotando. Mientras tanto la gente seguía sacando al perro y comprando palmeras de chocolate. Había toda una sociedad, agitación política, guerras en países lejanos y toda esa mierda, también había niñitas rubias de piel de melocotón y coñitos prietos. ¿Qué podría significar? Seguramente nada.Instintivamente acabó en el portal de Velpister, y, como ya estaba allí, llamó al timbre.
-¿¡Quién coño es!?
-Velpister, abre.
-¿¡Quién coño es!?
-Trevor.
-Joder, sube.
Velpister le abrió la puerta en calzoncillos y albornoz. Velpister también escribía, principalmente relatos y alguna reseña, también componía música electrónica y pinchaba de vez en cuando en algún que otro garito, también curraba en una empresa de limpieza, también necesitaba afeitarse, bueno, Velpister hacía muchas cosas, como ahora veréis.
-Coño Trevor, ¿qué tal cabrón?
-Aquí.
-Joder, hacía por lo menos tres semanas que no te veía.-
He estado de reflexión.
Pasa pasa.
Trevor entró. La casa apestaba a marihuana.
-Estaba dándole a la pipa de agua, ¿te hace?
-¿Es de la marihuana paranoica?
-Sí.
-Me pone triste.
-A mí me pone triste no fumarla.
-Bueno, ¡qué coño!
-¡Di que sí joder!
Velpister vivía en una casa que había heredado de su abuela, era pequeña, de una sola habitación, pero acogedora. Velpister vivía allí solo rodeado de mierda, miraras donde miraras encontrabas montículos informes de revistas, cedés, vinilos, libros, cajas, botellas, cuencos, papeles, muñequitos, mecheros, un biberón, toallas, cables, cubiertos, bolígrafos... Siempre era interesante mirar a tu alrededor. Tomaron asiento en el desvencijado sillón. Para poder sentarse Trevor tuvo que apartar un puñado de revistas.
-¿Dónde te dejo esto?
-Bah, en cualquier parte. Toma, fuma.
Trevor aspiró, la pipa de agua comenzó a burbujear furiosa, una calada que se incrustó en sus pulmones.
-Bueno Trevor, ¿qué te cuentas?
-Pues nada, ya te digo, he estado en casa, no he salido ni nada, no tengo ni un duro, sólo me quedan tres meses de paro así que ahorrando, fumado, bebiendo litros, he escrito un par de poemas, normalitos. Hoy más jodido de la cabeza, triste, agobiado, por eso he salido un rato, necesitaba aire, ver a alguien.
-¿Estás jodido por la movida?
-Sí, ya sabes.
-Bueno, tranqui, es normal, ya lo superarás.
-Sí, si es lo mejor, pero hoy me ha afectado un poco más, ya sabes.
-Sí, un día de esos.
-Un día de esos.
-Bah, pues yo estoy que me salgo.
-¿En serio?
-Ya te digo, estoy de racha, mecido por todo tipo de musas, estoy escribiendo un relatazo alucinante, lo mejor que he escrito, ya lo leerás, trata de un tío que tiene que deshacerse del cadáver de su hermana.
-Qué bonito.
-Mogollón de reflexión, un monólogo interior, me está quedando largo, ya lo leerás.
-Sí, a ver.
-Y ya casi he terminado también un tema nuevo, luego te lo pongo.
-Vaya.
-Y bueno, lo mejor de todo, flipas, vas a flipar en colores.-
¿El qué? ¿Qué pasa?
-Tengo otra.
-No.
-Sí.-Venga ya, ¿otra?
-Sí.
-¿De quién?
-Ni te lo imaginas..
-¿De quién?-
Ni te lo imaginas. La mejor. La más grande del lote de momento.
-¿De quién?
-Ven que te la enseño.
-No sé si quiero verla.
-Que sí joder.
Velpister se levantó de un salto, la cara le brillaba bañada por el sol de la tarde, el albornoz ondeaba al viento.
-Venga coño ven a verla.
Trevor dio otra calada y se levantó lentamente mientras exhalaba el humo.-
Está bien, me voy a arrepentir, pero veámosla.
Velpister se frotó las manos y atravesó el salón al trote, tras él Trevor le seguía tropezando con varias cosas en su camino. Giraron por el pasillo y entraron en la cocina. Ambos se detuvieron frente al frigorífico.
-Disponte a flipar.
Velpister, con una amplia sonrisa en el rostro, abrió la puerta del frigorífico, la luz de su interior le rodeó como un aura divina, se dirigió al estante del medio, en el había medio paquete de pan de molde, tres latas de foiegras, un cuarto de pechugas de pollo y varios tarros de cristal. Cogió uno de los tarros, lo sacó del frigorífico y lo alzó sobre su cabeza con expresión extasiada.
-Helo aquí.
Ambos miraron atónitos el tarro de cristal, la luz lo iluminaba, casi se podían oír los cánticos. En su interior. Una enorme mierda humana. Marrón oscura. Una plasta. Un excremento. Un cerote. Ahí, en el tarro de cristal. Flotando despreocupado e inerte en un líquido transparente. Velpister lo contemplaba lleno de orgullo, Trevor con una mueca de asco, el cerote los miraba indiferente.
-Joder Velpister, qué asco.
-Asco no, es hermoso.
-¿Y de quién es?
-George Clooney
-¡Venga ya!
-De George Clooney.
-¿Pero cómo?
-Como siempre. Resulta que el cabrón está rodando una peli aquí, llevan dos semanas, no se cuánto va a estar, y mi empresa es la que lleva lo de la limpieza, me aseguré de que me tocara la limpieza de las caravanas y, bueno, aquí está.
Y sin duda, ahí estaba, flotando en el tarro de cristal.
-Joder -Exclamó Trevor.
-Y también está Nicole Kidman, lo que pasa es que la zona de su caravana no la llevo yo, pero tengo que conseguir llegar hasta ahí, algo tengo que hacer, ¡no puedo dejar pasar esa oportunidad! ¡Una cagada de Nicole Kidman sería la hostia! La colección ya adquiriría otro nivel... ¡Estrellas de Hollywood! Ya tengo la de David Bisbal, la de Elsa Pataky, la de Bunbury, la de Vargas Llosa y ahora tú, mi pequeña.
Velpister pegó la cara al tarro que contenía la cagada de George Clooney y lo meció, acurrucándolo.
-Velpister tío, necesitas ayuda.
-¿Es que no ves el potencial de esto? ¡Es el autógrafo definitivo! Hay gente que me dará mucha pasta por esto, vi que vendieron un mechón de Elvis por una millonada, ¡y esto es mejor! Más íntimo, es el interior mismo de tu ídolo. Su ser más profundo.
-¿Tú crees que alguien te dará algo por una cagada de Mario Vargas Llosa?
-Hay gente para todo, y si no me la quedo yo, las estoy cogiendo cariño.
-¿Y cómo piensas venderlas?
-Por Internet.
-¿Y cómo vas a probar que son de sus dueños? ¿Tienes pruebas? Quiero decir, venga tío, yo sé que estás loco, pero otra persona que no te conozca....Esa mierda podría ser mía.
-Crearé un blog contando toda la historia, las fechas y lugares, con todo lujo de detalles.
-En serio, estás como una puta cabra.
-Un visionario es lo que soy. Ven, ahora voy a enseñarte mi tema nuevo.Velpister devolvió cuidadosamente el tarro con la mierda de George Clooney al frigorífico, junto al resto de cagadas ilustres, todos los cerotes juntos, el de George, el de Elsa, el de Mario, el de David y el de Enrique, todos juntitos y marrones, con sus curiosas formas y tonalidad, al lado del pan de molde, el foiegras y las pechugas.
Atravesaron el desorden y llegaron al ordenador. Velpister puso su tema nuevo, era una música completamente absurda, una especie de techno-pop sin pies ni cabeza, era horrible, cacofónica. Velpister gesticulaba alocadamente y Trevor fingía que le gustaba. Continuaron fumando y hablando de la salvación de la literatura y, por ende, del mundo, que inevitablemente caía sobre sus cansados hombros una vez más.
Al cabo de un par de horas Trevor decidió que era momento de marcharse.-
Bueno tío, ya nos vemos.
-¿Saldrás este finde?
-Quién sabe.
-Bueno Trevor, pues nos vemos.
-Nos vemos, cuida de tus pequeños.
-Lo haré.
Trevor volvió de nuevo a la calle, la gente seguía paseando al perro y comprando crema para los hongos de los pies.
Entró en un supermercado, se compró una litrona y un pack de tres pastelillos de chocolate. Tuvo que esperar en la caja, pero no le importó porque la cajera era una belleza, una estupenda morena de enormes pechos, Trevor la observó. Cómo manipulaba los productos de los otros clientes, su sonrisa al dar el cambio, el movimiento de su melena. Comenzó a empalmarse. Llegó su turno. Pagó. Sonrió. Y se fue.Otra vez en casa saludó a su soledad. Se arrojó sobre el sofá, abrió el litro de cerveza y el paquete de bollos y comenzó a nutrirse. Seguidamente se hizo un porro y cogió un libro de Xen Rabanal “La cámara de niebla”. Xen estaba como una cabra, su escritura te exigía el máximo esfuerzo y atención para introducirte en su niebla de imágenes desoladas... Trevor tenía en la cabeza la imagen de la cajera y no podía dejarse envolver por la niebla, no paraba de pensar en esos pechos, esa melena negra... Cerró el libro y meditó. Evaluó el estado de su erección. Finalmente se incorporó y fue al cajón de su mesita, lo abrió y sacó una vagina en lata. Un coño de plástico dentro de una lata de refresco. Era un artefacto que compró en un sex shop porque le pareció gracioso y que luego acabó convirtiéndose en un poderoso aliado contra la adversidad. Se bajó los pantalones y los calzoncillos. Pensó en la melena de la cajera. Casi podía olerla. Puso un poco de saliva en el coño de plástico y comenzó a follarse a la lata. Las primeras despacio, mientras se imaginaba acariciándola el pelo. Luego fue aumentando el ritmo, ya se imaginaba que se la estaba follando, cada vez la embestía con más fuerza, ahora por detrás. Se corrió. Tras ello se sintió un poco ridículo, no obstante era ligeramente mejor que la mano. Desmontó la lata y fue a limpiarla al baño. Abrió el agua caliente y comenzó a limpiar la pieza de látex. Desde que tenía uso de razón todo había sido una grán broma, se preguntó si algún día cambiarían las cosas a mejor, sólo un poco.
Se miró en el espejo. Dos orejas. Una nariz.
Tal vez sacase un poema de todo esto, uno bueno, o uno normalillo. O quizá fuese el momento de dejarlo... No, era lo único que tenía.
Necesitaba un gatito.
En su mente sonaba una canción.
All you need is looove...Tí...Torirorí....
All you need is looove...Tí...Torirorí....
All you need is love...love..
Love is all you need...
Love is all you need...

C'mon everybody


Carlos Salcedo Odklas, del blog La venganza de los Malditos.

Óleo: Antropometría de culo huevos y polla by Velpister.

lunes, 5 de septiembre de 2011

VINALIA TRIPPERS: Entrevista en Culturamas.


EDITORIALMENTE HABLANDO: Vicente Muñoz Álvarez (Vinalia Trippers).

Por Juan Carlos Vicente


Hace unos años alguien gritó en voz alta que las publicaciones en papel acabarían desapareciendo. Internet apareció como un ejército liberador y arrasó los fanzines y las revistas independientes. Puede considerarse un daño colateral, un mal menor, pero lo cierto es que la supuesta liberación de la cultura a través de la red, también se ha convertido a veces en un charco profundo y oscuro en el que no siempre apetece meterse a chapotear.

Vicente Muñoz Álvarez (Vic, The Ripper, en su última reencarnación) poeta, narrador y editor, condujo durante los noventa la nave Vinalia (revista cult, pulp, sci, poética y narrativa), auténtica producción independiente que consiguió destacar entre la mucha oferta literaria que durante esa década nacía al margen de las editoriales convencionales.

En el 2001 Vinalia se tomó un respiro y la contracultura impresa, herida y sangrando mientras encontraba su nueva posición en el nuevo medio, moría, o parecía morir sin que nadie prestase demasiada atención a este hecho. El ejército binario arrasaba mientras Microsoft sonreía y el mundo aprendió un nuevo lenguaje software que muchos aún no acabamos de comprender.

En el año 2011 Vinalia Trippers vuelve después de una temporada en el infierno. Y no vuelve sola, se ha traído un puñado peligroso de zombis, brujas, hombres lobo, vampiros y doctores nazis para quedarse. Hablamos con Vicente Muñoz de ello en su cripta mientras una hermosa dama con liguero negro y sin cabeza nos sirve unas copas

¿Alguien dijo miedo?

Pues empezad a temblar.

- Has estado en todos los lugares literarios posibles: poesía, narrativa y edición. ¿Tal y como funciona la industria, es necesario involucrarse más allá del mero hecho de escribir, para poder ser publicado?

Publicar un libro no es en el fondo lo más complicado, hay en este momento muchas editoriales pequeñas y más o menos alternativas interesadas en la obra de autores nuevos. Lo verdaderamente difícil, al margen de encontrar editor, es mover después tu libro, promocionarlo, presentarlo, distribuirlo, conseguir para él reseñas, etc. Las pequeñas editoriales no tienen infraestructura ni logística para promocionar sus libros, y conseguir que lleguen a sus potenciales lectores es casi una odisea… Las tiradas son pequeñas (alrededor de 500 ejemplares), la distribución muy reducida, los contactos cara a la promoción escasos, y los libreros, a menudo, se niegan a introducir en sus catálogos y espacios este tipo de libros. Con lo cual es el propio autor, si quiere mover su obra, el que tiene que preocuparse de casi todo…

- Durante los 90 editaste el fanzine Vinalia Trippers, en el que se recogían relatos, ilustraciones y poesía. ¿Cómo fue la experiencia ? ¿Tuvo que ver internet con que dejases de publicarlo?

La experiencia fue de lo más gratificante: durante aquella etapa se forjó entre todos los colaboradores de Vinalia un ambiente de equipo y una conciencia de grupo que se ha ido afianzando con el paso del tiempo, creándose a partir de entonces lazos, afinidades y proyectos compartidos. Toda mi labor como antólogo durante estos últimos años (Golpes, Tripulantes, Resaca/Hankover, 23 Pandoras, Beatitud, etc) es una especie de continuación de aquel período, editada ahora en formato de libro y por editoriales más o menos sólidas, pero fiel a los mismos principios. Dejamos de publicar Vinalia en el año 2001, en parte, sí, por la aparición de internet, que al principio eclipsó a los fanzines y revistas contraculturales impresas, pero sobre todo porque, después de seis años intensos de publicaciones y proyectos, necesitábamos ya un descanso.

- Sin embargo, Vinalia Trippers ha vuelto, ¿Qué se mantiene y qué ha cambiado respecto a la primera etapa de la revista?

Se mantiene, como comentaba antes, el mismo objetivo y espíritu: publicar a cierto tipo de autores alternativos (es decir, al margen del sistema y el canon) que por el tipo de literatura que escriben, incómoda, crítica, visceral y de algún modo políticamente incorrecta, no suelen encontrar hueco en las grandes editoriales ni en los suplementos culturales de los periódicos de más tirada, pese a la calidad indudable de sus propuestas. Y hacerlo de manera absolutamente independiente, además, sin publicidad, sin subvenciones ni ayudas de ningún tipo, para no estar mediatizados más que por nuestro criterio. Ha cambiado algo el formato y diseño, ahora más cuidado y próximo al libro, y ha aumentado significativamente el número de colaboradores, fruto de los contactos de todos los miembros del equipo (Silvia D.Chica, Alfonso Rabanal, Rodrigo Córdoba y yo) estos últimos años.

- ¿Qué autores han participado en este nuevo número? ¿Hay autores de la antigua etapa?

En este número 11, Trippers from the Crypt, han colaborado cerca de 80 autores, entre narradores, poetas e ilustradores, algunos de ellos, en efecto, fichajes habituales de la primera etapa: escritores como Patxi Irurzun, David González, José Manuel Vara o Norberto Luis Romero, entre otros, e ilustradores como Miguel Ángel Martín, Toño Benavides, J.Kalvellido o Mik Baro (autor de la portada), que siempre nos han acompañado, dando a la revista la estética e identidad que tiene. El resto son autores que hemos ido conociendo con el paso del tiempo y con los que hemos trabajado ya en numerosos proyectos: antologías, revistas, lecturas, etc. En el fondo, Producciones Vinalia Trippers ha sido una plataforma o elemento aglutinador de autores con un ideario y una estética literaria (e incluso vital ) compartida. Y de eso es precísamente de lo que más satisfechos estamos. Sinceramente creo (y lo digo con total humildad) que sin Vinalia Trippers y las antologías paralelas que he citado antes, la literatura alternativa de este país no sería la misma. Mejor o peor, no lo sé, pero no sería la misma.

- ¿Crees que será más fácil la difusión debido a la incorporación de las redes sociales como herramienta publicitaria? ¿Se ha traducido en ventas o por el contrario hay mucho adicto al “me gusta”?

Las redes sociales han revolucionado por completo el concepto de la promoción y distribución de las revistas y libros. Hace años, en la primera fase de Vinalia, a mediados de los 90, la única vía que existía para dar a conocer un fanzine o libro eran las reseñas de los periódicos y revistas especializadas. Y si el fanzine o libro en cuestión no estaban bien vistos por los maestros oficiales de turno, el veto estaba asegurado y la única forma de promoción posible era el boca a boca, o en el mejor de los casos, si tenías contactos, el círculo de revistas subterráneas afines. Eso ha cambiado radicalmente con la blogsfera, ahora no dependemos de nadie, todo el mundo puede publicar y promocionar sus obras y existe un inmenso círculo de blogs contactados que se hacen eco de cualquier noticia. De alguna manera, internet (que como escribí en el prólogo de la antologíaTripulantes, al principio “mató a la estrella del zine”) ha democratizado a la larga el mundo de la edición y la promoción literaria, al margen del dictado de los grandes grupos y capillas oficiales de críticos. Las ventas han aumentado, sí, sobre todo las realizadas por correo, aunque en un proyecto como el nuestro no son ni mucho menos lo que más nos importa.

- ¿Cuáles son los problemas más graves que te encuentras al editar de manera independiente?

Como decía antes, la distribución de los libros. Al margen del coste de la edición, claro. Si no quieres depender de nadie ni pedir publicidad ni ayudas, debes afrontar la edición tú mismo, al menos hacer una inversión inicial, e intentar mediante las ventas posteriores reinvertir las ganancias en el siguiente número. En nuestro caso, a estas alturas, Vinalia para nosotros es un capricho personal y asumimos entre todos el gasto de la edición. Si las ventas ayudan, como ha sido el caso de Plan 9 del Espacio Exterior, la anterior entrega, mejor que mejor. Si no, de un modo u otro, volveríamos a invertir para otra edición. Hay pocas cosas en la vida tan gratificantes como editar un fanzine como el nuestro, referencia en su género, y dar salida a tantos autores y textos valiosos como los que hemos ido publicando estos últimos años. De Vinalia han surgido grandes amistades y proyectos, y eso es algo que vale mucho más que el dinero. Lo realmente difícil, insisto, es la distribución. En nuestro caso, dada nuestra amistad con muchos colaboradores, ellos mismos nos ayudan a distribuir la revista en sus ciudades. Como decía antes, hay espíritu de equipo y buenos latidos en todo lo que lleva el sello Vinalia, y eso se nota en todos los campos, diseño, edición, distribución, reseñas y presentaciones.

- De tu faceta como antólogo, ¿de qué trabajo te sientes más satisfecho y cuál fue el más complicado de llevar acabo?

Son todos como mis hijos, la verdad, gestados con mucho tiempo y esfuerzo, y de todos me siento orgulloso. Si tuviera que elegir alguno, seguramente fuera Resaca/Hankover: Un homenaje a Charles Bukowski, que coordiné con Patxi Irurzun, por la trascendencia que tuvo en su día (el blog tiene más de medio millón de vistas y el libro va por la segunda edición) y Beatitud: Visiones de la Beat Generation, con Ignacio Escuín, por abordar un movimiento y tema, el de los beatniks, que me apasiona desde hace mucho tiempo. La antología más complicada de llevar a cabo, quizás, 23 Pandoras: Poesía alternativa española (que también va por la segunda edición), debido a la dificultad de reunir a las 23 poetas que entonces estaba buscando y, sobre todo, de ponerlas luego de acuerdo para montar y diseñar a su gusto el libro.

- Ya que eres autor y editor, ¿qué visión tienes del panorama actual literario, tanto en editoriales grandes como en pequeñas?

Es un momento complejo y contradictorio, el actual, prometedor y difícil al mismo tiempo. Hay infinidad de autores interesantes, poetas y narradores más o menos conocidos, y de editoriales oficiales y alternativas. Pero la realidad, quizás por saturación del mercado o por la crisis económica, es que cada vez se venden menos libros impresos, y eso desanima tanto a autores como a editores a la hora de publicar. Sobre todo las pequeñas editoriales, se encuentran obstáculos de todo tipo a la hora de distribuir sus libros, como antes ya expliqué, de conseguir hueco en las librerías y obtener reseñas de apoyo en la prensa, y así es muy difícil vender su producto. Es la pescadilla que se muerde la cola: los autores no venden más libros porque las pequeñas editoriales no logran colocarlos en las librerías ni promocionarlos de manera eficiente, y en consecuencia las grandes editoriales no apuestan por ellos, etc…

-¿Nos puedes adelantar próximos proyectos?

Acabo de firmar un contrato con la Editorial Eutelequia para publicar a principios de 2012 un ensayo de cine titulado Cult Movies: Películas para llevarse al Infierno, y también por esas fechas, aproximadamente, verá la luz mi nuevo poemario, Animales Perdidos.
Y pronto comenzaremos a trabajar en el siguiente Vinalia Trippers, el número 12, que irá esta vez sobre el fin del mundo.
Eso, más varias antologías de poesía y prosa en las que colaboro, que saldrán entre este año y el que viene, y por supuesto seguir gestionando mi blog, Mi Vida en la penumbra, más los de Resaca, Vinalia y Beatitud, etc.


Juan Carlos Vicente, Culturamas.


domingo, 4 de septiembre de 2011

SEQUEIROS, UN VAMPIRO BUENO por Hernán Migoya.


Autor de cómics culto, ilustrador de EL MUNDO, alcohólico crónico...

La leyenda del dibujante revive con la visita del escritor barcelonés


En el principio fueron Frank Miller y Mickey Rourke.

Ése supuso el nexo casual que forjó la amistad entre Sequeiros y un servidor, allá por 1993: nuestra admiración hacia estos dos mitos, en una época en que la crítica de sus respectivas disciplinas artísticas los maltrataba con encono. Santiago Sequeiros ya era el chico 'hot' del cómic independiente. Su debut historietístico, 'Ambigú', resultó un pequeño cataclismo en el mundo editorial, debido a su poderío gráfico esencialmente, pero también a la fuerza narrativa de sus páginas, poco habitual en el 'libertinaje' formal del panorama indie. Luego siguió 'Nostromo Quebranto' y 'To Apeirón'. Luego, el silencio.

A Sequeiros lo admira toda la profesión del noveno arte, aunque prácticamente no siga en activo desde hace década y media. Le han copiado artistas de su generación y de generaciones anteriores y posteriores. A inicios de los 90, todo el mundo quería alternar con Sequeiros en la muy clasista escena barcelonesa. De hecho, nadie entendía que fuéramos amigos: él encarnaba el artista 'cool' de personalidad torturada; yo, el guionista pueblerino del que todos se burlaban por lo bajo y lo alto. Y, sin embargo, fuimos inseparables.

Ahora, los mismos artistas que le reían la gracia y las borracheras, los que se mostraban encantados de acogerle en sus casas, pasan de él olímpicamente: ya todos tienen mujer e hijos. Así de poco bohemia es la bohemia de los cómics...

Historia de una borrachera de dos décadas


"Amor de la calle, que buscando vas cariño, con tu boquita pintada... con tu corazón herido...". Aunque esta canción de Los Panchos, 'Amor de la calle' (yo prefiero con mucho la versión de Vicente Fernández) se centra en la vida de una prostituta, pienso en Santi cada vez que la tarareo: la "boquita pintada" y el "corazón herido" son dos de sus fetiches visuales, una constante en casi toda la obra gráfica de Santiago Sequeiros.

Ahora, en el tren de cercanías que me lleva de Madrid a Aranjuez, rememoro la letra de la canción. Sequeiros lleva años retirado en esta ciudad de la que no conozco ni su 'Concierto', metido en un piso de mala muerte y combinando la intoxicación etílica en bares con su correspondiente desintoxicación en centros de rehabilitación. Ahora vuelve a estar sobrio por tercera vez... ¿o era ebrio? Ese vaivén espiritoso ya es una forma de vida.

Santi bebe desde que nos conocemos. Bebía como cosaco cuando nos reuníamos a ver cualquier infumable peli directa a DVD del bueno de Mickey Rourke, locos por comprobar en qué escena se ponía sus gafas de sol, como siempre exigía por contrato. De hecho, Santi era el vivo retrato de Mickey: la misma cara de niño herido y seductor, sólo que más recio y sin afición por el boxeo. ¡Es lo único que le hubiera faltado a Santi, meterse a boxeador!

Sus anécdotas durante los años que vivió en Barcelona servirían para llenar un libro de terror: ha despertado varias veces en plena calle tras ser víctima de robos en estado inconsciente (¡también en pleno pasillo del metro de Passeig de Gràcia!), incluso se ha descubierto sin pantalones sentado a la marquesina de un bus. Y hasta ha conferenciado junto a José Luis Sampedro y José Saramago estando borracho perdido (en la presentación del libro que ilustró para Sampedro, 'Los mongoles en Bagdad').

Cuando, a mediados de los 90, la adicción al alcohol de Santi empezó a ser alarmante, le prohibí instalarse nunca en mi casa: él comenzaba a perder amigos porque se metía en sus casas y no se iba jamás (las mujeres de sus amigos le tenían pavor). Sólo una vez hice una excepción a esa regla: cuando le escribí una historieta de cuatro páginas para la revista 'El Víbora', él me pidió dibujarla en mi piso. Su 'modus operandi': se pasaba el día en el bar y volvía por la noche, cuando yo ya me había acostado, a dibujar el cómic en la salita. Esos días no pude pegar ojo, porque le pilló cariño al tema 'El aventurero' de Antonio Aguilar y se pasaba cada velada reproduciéndola en el 'compact disc'. Imaginad noches enteras oyendo su voz ronca cantando con efusión: "Me gustan las altas y las chaparritas, las flacas, las gordas y las chiquititas, solteras y viudas y divorciaditas...". Y luego riendo solo... Fue el único punto crítico de nuestra amistad. Más tarde se fue a la capital y entró como ilustrador regular de EL MUNDO, aportando, entre otros, el complemento gráfico de la columna semanal de Arcadi Espada, 'El correo catalán'.

Nuestro contacto nunca se debilitó. Cierto que jamás le he pagado la estadía en un centro de rehabilitación, como hizo Sean Penn con Robert Downey Jr. Qué puedo alegar: yo ya me acostumbré a mi amigo borracho. Quizá, por algún retorcido sentido de la mezquindad, incluso disfruto viéndolo así: mi complejo de inferioridad hace que me aleje de los amigos cuando les van muy bien las cosas... Por eso Sequeiros es casi el último amigo de casta que me queda.

Pero hace tres años, cuando le visité en sus últimos días como residente en Madrid, ocurrió algo terrible. Nos hallábamos en su caótico estudio y empezó a enseñarme en la pantalla de su ordenador algunas de sus últimas maravillosas ilustraciones para EL MUNDO. Yo me acerqué para apreciarlas mejor y oí un chasquido: mi pie había pisado unos papeles y debajo había un espejo, que yo no vi a tiempo. "Creo que lo he roto...", le dije, asustado. "No, ya estaba roto", comentó él sin otorgarle mayor importancia, pendiente sólo de que disfrutara sus dibujos. Me ofrecí a recoger los añicos, pero se negó en redondo: "Ya puse esos diarios encima…". Los diarios estaban amarillos. Luego me contó que esos diarios llevaban semanas allí, tapando el cristal roto.

Ahí es cuando empecé a preocuparme de verdad.

Día de vino y cuadros

Santi viene a recogerme a la estación de Aranjuez. Tiene los dientes destrozados de tanto beber y hoy le toca estar flaco. A veces, está gordo y, a veces, flaco, según le hinche o no el alcohol. Nos abrazamos, le pregunto por Sofía. Un tío con pinta desharrapada lo saluda por la calle y se ilusiona porque Santi le devuelve el saludo ("Éste estuvo en el centro de desintoxicación conmigo"). Luego vamos a sacar dinero a un cajero de La Caixa: "El otro día esperaba para entrar, y un tipo al salir me dio un euro. ¡Se pensó que era un mendigo!". Nos reímos con ganas. Como las parejas estables, el secreto de nuestra amistad reside en que nunca hemos dejado de reírnos. Comprendemos y respetamos la belleza de nuestra tragicomedia personal.

Vamos a comer a un sitio donde me puede invitar. El Restaurante José Carrillo le encargó a Santi la confección de ocho cuadros y le ha pagado parte en dinero y parte en viandas. Antes de sentarnos, vamos a ver la sala decorada con las pinturas: son impresionantes, especialmente las más elaboradas. Santi es de los pocos pintores en los que el lenguaje del cómic no queda mal: su combinación de negros y rojos y sus estampas figurativas siempre apelan a un reguero vivo entre el corazón y las tripas.

La temática de los cuadros no es lo que se dice festiva: el desamor y los estados fúnebres del alma son alimento perenne de su inspiración, especialmente desde que es huérfano. No sé si me gustaría comer allí dentro, frente a alguna de sus telas. Puede resultar una experiencia traumatizante, seguro. Pero sí pagaría por sentarme un par de horas a mirarlas. Si quieren ir, la calle es Capitán Angosto Castrillón, 21. Merece la pena. Y se come muy bien.

Nosotros lo hacemos sentados a la terraza en pleno paseo, por el sol reconfortante. Santi vuelve a hablar de sí mismo. Sigue obsesionado con llevar a cabo su eterno proyecto de cómic, 'Romeo muerto' (un guiño a 'Romeo is bleeding', el gran filme de Peter Medak, otro de nuestros fetiches compartidos). ¡Lleva 15 años arrastrando el cadáver de este Romeo que ni acaba de morir de veras ni le deja vivir en paz!

A la caída de la tarde me acompaña a la estación para viajar de vuelta a Madrid, donde tomaré un autobús hasta Barcelona. Nos volveremos a ver, con seguridad, dentro de unos meses. Mientras, espero que su salud mejore y que renuncie por un tiempo a su desayuno diario de tres vodkas con limón.

Sé que su obra nos sobrevivirá a todos... ¡pero yo quiero que también sobreviva mi amigo!


Hernán Migoya, EL MUNDO.es


http://www.elmundo.es/elmundo/2011/08/29/cultura/1314606730.html

Ilustración by Santiago Sequeiros

sábado, 3 de septiembre de 2011

VIVIR Y MORIR EN LAVAPIÉS

Próximamente en las librerías

1 RELATO de Trevor K.


Daniela estaba recostada boca abajo y con las piernas entrelazadas. Era un día caluroso de Agosto. Estaba intentando escribir algo de poesía post-modernista. Ella leía a Ginsberg, Pound y algo de Rimbaud, quería sacar algo de todo eso. Entonces empezó a escribir cuando Roberto entró sigiloso por la ventana semiabierta. Ella sólo traía puesto un pijama de Hello Kitty sin nada de ropa interior. Roberto se abalanzó y le metió las dos manos en las tetas.
Daniela saltó del susto en medio de un buen verso que se le había venido a la mente.
— ¡Idiota, me asustaste!
—Qué buena que estás...mi amor.
—No me gusta que me toques las tetas, dicen que cuando mucho las tocan se caen.
— ¿Sabes que hace 5 días que no lo hacemos?
— ¡Por el amor de Dios Roberto! ¿Solamente piensas en eso?
—Bueno, una mamada tampoco estaría mal.
Daniela se ofuscó. Se levanto con su pijama arrugado y le señaló la ventana a Roberto.
— ¡Quiero que te vayas ahora mismo!
—Daniela, amor, te juro que esta vez traje condones.
— Vete, por favor.
—Pero...
Roberto no insistió. También tenía algo de orgullo y dignidad. Se trepó por la ventana y salió a la calle. Afuera sólo había soledad y bajos instintos. Así que no estaba mal. Caminó dos esquinas y se subió a su viejo Suzuki. Prendió la radio y puso algo de rock clásico. Luego abrió el móvil y marcó un número.

— ¿Hola Jenny?
— ¡Qué haces, hijo de puta!
—Nena, no me gusta que me llames así.
— ¿Y para qué me llamas entonces?
—Estoy un poco mal. Necesito echar un polvo.
— ¿Y tu novia? ¿La morenita de mierda esa?
—Es una larga historia.
—Mierda como todas. Bien, trae algo para tomar.

Roberto colgó e inmediatamente arrancó por la autopista de alta velocidad. Se detuvo frente a una licorería y compró una gran botella de whisky escocés. Puede que hayan sido los 15 dólares mejor gastados. Después se vio manejando por la avenida al este en dirección del viejo barrio de su infancia.
Cuando tocó el timbre del departamento la botella de whisky ya iba por los tres cuartos. Roberto estaba cantando algo de Motley Crue a toda garganta.
Jenny salió con las tetas descubiertas y unas bragas de lencería fina, muy fina, mientras que una luz triste alumbraba la sala y parte de la cocina mal acomodada.
—Pasa, pasa —Dijo ella. Seguro has peleado con tu chica.
—No es eso.
—Te conozco hijo de puta, a mí no me engañas.
—No sé qué hice mal, pero Daniela está empezando a usar el sexo como chantaje.—Entiendo, así son esas niñas, se hacen las estrechas pero cómo les encanta que le den por atrás.
—No es como tú crees.
Jenny se dirigió al baño y Roberto aprovechó para sacar dos vasos de la estantería y repartir el whisky.
— ¿Tienes cubos de hielo?
—En la nevera. —Dijo ella volviendo del baño.
Roberto echó un poco de hielo a los vasos con una mano y con la otra se fue abriendo la camisa.
— ¿Estás desesperado?
—No es eso, hace mucha calor aquí.
—Ya me cansé de ser tu puta, Robert.
— ¿Pero qué dices?
—No sé, pero ya estoy harta de todo esto.
— ¿No me digás que te has enamorado de mí?—No, pero he pensado mucho en la muerte, sabes.
Tomaron el whisky suavemente. Mientras que afuera caía la noche. Poco a poco se sinceraron. Hablaban de lo bien que la pasaban juntos en la infancia. Sobre las tardes después de volver al colegio. Sobre la vez que él se bajó los pantalones en el campamento frente a las chicas. De la vez que ella encontró a su primer novio con otra en los baños. Hablaban y reían, alto muy alto. Llegaron a un punto en que sus brazos se encontraron y se fundieron en un profundo abrazo. Y entonces Jenny se embriagó, y cuando ella estaba demasiado ebria le gustaba pelear. Una mala elección lo de comprar whisky. Pero así son las cosas o tienes mucha suerte o realmente no tienes ninguna. De pronto ella se levantó y miró fríamente a Roberto.
—Ven aquí Robert ¡Te voy a enseñar cómo coger a una morena!
—No hables así de ella.
— ¡Hablo como se me de puta la gana!
— Tranquilízate.
Jenny le incrustó una patada en los testículos. Él cayó al piso retorciéndose.
— ¡Levántate si eres hombre! ¡Vamos marica!
Roberto sintió que se desvanecía. Era un dolor agudo e intenso.
— ¡Vamos hijo de mil putas! ¡He dicho que te levantes!
Roberto se levantó con las manos en la ingle.
— ¡Eres una gallinita no puedes ni tirarte a tu novia! ¡Qué pena me das!
— ¡Ya basta, por favor! —Gimió Roberto.
Esta vez Jenny le metió un buen rodillazo en el estómago. A Roberto se le hincharon las venas del cuello y en un acto de desesperación tomó la botella de whisky vacía y se la estampó en la cabeza de Jenny. Ella cayó al instante como un elefante, retumbando por todo el departamento.

Roberto la sacudió un par de veces:
— ¡Jenny! ¡Jenny! Jenny no respondía.
—Oh cristo.
Otra vez la sacudió.
—Pero que has hecho Roberto —Decía una vocecita dentro de él.
Luego empezó a brotar la sangre de su cabeza. Salía a chorros, era una sangre espesa y caliente. Avanzaba lentamente esparciéndose por el piso. Roberto trató con las dos manos de meter la sangre dentro de su cabeza como si se tratara de un osito de peluche rellenándose con algodón. Y mientras más lo intentaba más se salpicaba de sangre la cara, los brazos y la ropa. Era un lindo día de Agosto, sí señor.

Trevor K, del blog Mierdalandia.

lanuevamierda.blogspot.com

MUERTO: Velpister & Trevor Kusuhara.

jueves, 1 de septiembre de 2011

UN HECHO HISTÓRICO IV. LA CAGADA. por Ángel González González

Lo que nadie se imaginaba era que el loco de Darkproyect, acompañado por Rooby y Martin, no tuvieran lo que hay que tener para traernos algo de hierba. Más desesperanzador, si cabe, que sus siluetas regresando de un modo pletórico en medio del indescriptible paisaje desolador provocado por las milicias de Farrah, era la existencia de una silueta añadida o yuxtapuesta a la de Peter , Rooby y Martin. Al parecer se traían a uno de los pilotos de los helicópteros yanquis.

-Este dice que se viene con nosotros. Está hecho un asco pero a mí me mola la pinta que tiene.

¿Verdad que es genial? ¿Verdad que lo es?- dijo Martin a la vez que se rascaba el culo.

-Y una mierda, es una cagada -les reproché a todos.

-¿Y por qué iba a serlo?- dice Darkproyect-.

-Seguro que lo vamos a pasar en grande -añade Darkproyect-.

-Ya, claro. ¿Es que a ninguno se le ha pasado por la cabeza que tras este tío vendrán muchos más en su busca? No conseguiremos hierba para todos. Quiero dejarlo claro: yo no voy a compartir mi parte, y además, creo que Kevin, como director del equipo, es el que tiene que tomar las decisiones -argüí.

-Por mi chachi, que venga -soltó Kevin.

En armonía salimos todos disparados de dondequiera que estuviéramos y nos dirigimos con el tipo yanqui, el cual estaba todo el rato gesticulando como si nosotros fuéramos gilipollas.

-No somos gilipollas, tronco. Aquí todos sabemos inglés. Es más, tienes que meterte en tu puta cabeza que todos menos Kimi solemos hablar en inglés todo el rato cuando vemos las pelis de índole explícita. Decimos "Oh, fuck, fuck", "Oh yes, and yes, fuck me too all along" y esas historias. Fuera de América, tío , también hay vida -dijo Peter Townsend en tono sarcástico con cierto deje de ira. Al final de su alocución soltó una inmensa flatulencia sonora y dijo que esa iba dirigida a los Estados Unidos de América, pero cuando dijo EEUU yo me acojoné y le pegué una buena patada en los cojones que le hizo clavar las rodillas en el suelo y luego querer matarme, de no haber sido porque entre todos le sujetaron.

Finalmente el jaleo fue interrumpido por un disparo que hizo que Martin se asustara un poquito, pusiera cara de asombro, nos mirara directamente como diciendo "Dios mío por qué a mí" (nada más que en inglés) e ipsofacto todos vimos que le habían pegado un tiro en la frente y del agujerito salió un poco de sangre que luego fue en progresivo aumento y cuando estuvo todo él tirado en el suelo, de aquello, del orificio, manó un reguero de sangre bastante bonito si tenemos en cuenta el contraste que hacía con las líneas del paso de cebra por donde estábamos circulando en dirección a algún tugurio que pudiéramos asaltar.

Ángel González González

http://angelgonzalezgonzalezpoeta.blogspot.com/

'PELIS PORNO'. LILITH

ZOMBIS NAZIS. Antonio Orihuela




Los zombis no sólo llenan las pantallas,
también las casas, las calles y los centros comerciales
están llenos de zombis

solitarios, angustiados, desconsolados,

taciturnos, inconscientes, maquinales,
envueltos zombis en sus harapos de última moda,
balbuceando palabras podridas por el dinero,
alargando sus brazos en pos de la mercancía,

todos los zombis juntos

hacia la gran nada prometida por los creativos del fingimiento,

con una sola idea en la cabeza,

un solo objetivo,

millones de zombis tambaleantes camino del mercado,


pero


como en las películas, también en el mundo real

sobreviven pequeñas células resistentes,

asamblearias,

organizadas,

ellas intentan lo imposible en el mundo de los zombis,


romper el silencio,

reconocer al otro,
constituirse,
movilizarse,

vivir en la palabra horizonte, tibieza, encuentro,

juego, laberinto, grieta, sueño,
amanecer

junto a vosotros,


en el tiempo de los zombis,


pero


nunca más solos


de vínculos,

de afectos,
de la sombra gratis de los árboles.

Antonio Orihuela. Todo el mundo está en otro lugar. Ed. Baile del Sol, 2011.

Extraído de http://vocesdelextremopoesia.blogspot.com

CÉLINE, PILOTO/JEAN DUBUFFET, por ALFONSO XEN RABANAL


Jean Dubuffet: Jazz Band


Jean Dubuffet es uno de los más grandes artistas que ha dado Francia. Pintor, escultor, escritor de visión incómoda por veraz, subversor de la cultura, francés y orgulloso de serlo, acuñador del término art-brut, de donde nació el arte marginal -o ese arte que no sale no bebe no debe ni rinde pleitesía al poder-, suya es la frase: Cuando los gobiernos se encargan de proteger a las artes, es el fin de todo. (agujerito)...

Dubuffet, en un ensayo de 1964 titulado: Céline, Piloto, recopilado en un libro publicado en España por Debate con el título: El hombre de la calle ante la obra de arte, nos dice:


" Por muy consecuente, por muy previsible que pudiera resultar en los círculos literarios y lingüísticos, la indignante forma en que la intelligentsia francesa trató a Céline es uno de los hechos más lamentables que he presenciado. Céline es un inventor genial, un poeta (aunque este término tan manido lo defina muy débilmente) de una magnitud considerable, no sólo de nuestra época, de los siglos que hemos venido en llamar los tiempos modernos, una de las más grandes encrucijadas de la historia de la literatura. Resulta increíble que nadie haya querido reparar en esta monumenal obra, capaz de acallar disputas y resentimientos, y que todos hayan actuado como un sólo hombre para denigrar y arrastrar su producción hacia un miserable terreno político."


¡Ay! Esa Francia de 1964 no difiere en nada con la France del 2011. La patria de las libertades que subvenciona dictadores y, como pillados en un renuncio, ahora abanderan una nueva guerra de intereses disfrazados. Así de simples, así de mortales. ¡Ay! Céline... ¡qué bien lo hiciste, cabrón! Cuarenta y siete años más tarde, siguen en la misma postura, negándose a celebrar el cincuentenario de tu muerte, la del mayor escritor que ha dado esa patria de golpes de estado encubiertos que quisimos pero no pudimos imitar...


Debemos decir que la hostilidad de la que Céline fue objeto se desató mucho antes de que éste manifestara sus opiniones políticas. Probablemente la causa de esa hostilidad la encontremos en esa intención desmitificadora que presidía su primeros libros. La intelligentsia se percató de que Céline comenzaba a desenmascarar, igual que se limpia un campo de minas. la intelligentsia reposa sobre un entramado de impostura organizado en un sistema de paradas y postas y articulado de tal manera que la desaparición de uno de ellos no pone en peligro el conjunto. Pero cuando aparece el desmitificador, el que ataca la central, el gran saboteador, entonces tocan a rebato y todos los socios corren hacia la muralla con el aceite hirviendo. Por acuerdo unánime, la intelligentsia ostenta la función social de criticar sin miedo los fundamentos de las instituciones, de asumir (para que no lo haga ningún otro) el papel de defender al público contra la malversación; es el adalid del charlatán. Es el aparente insurrecto de la representación, pero, entendámonos, un insurrecto de salón. Si de repente se presenta el verdadero insurrecto, que no estaba en el juego, el pánico invade el teatro.


No creo haber leído mejor definición de lo que es un sistema que, desgraciadamente, nos dirige política y culturalmente. Algo muy parecido intenté decir el otro día en la presentación de Beatitud, en León: hemos de recuperar en sentido de búsqueda personal, ya sea en la forja de nuestras opiniones, de nuestra vida, ajenos a los caminos pautados -como en los cuadernos de vacaciones Santillana- y trillados, por donde discurren los pertenecientes a esa intelligentsia que son como los pelotas agarrados a las faldas de los curas, veletas, esperando las migajas de los políticos. ¿Sigo? Sí:

A Céline no le gustaban las mistificaciones; no quería saber nada de ellas. Las rechazaba. Quería demostrar que no eran útiles para la producción artística, al menos la verdadera. Quería que su obra tuviera fuerza sin ellas, que esa ausencia le diera más fuerza. Y era esa intención la que desataba las iras. Los escritores y los artistas velan por el mantenimiento de la mistificación; y no sólo ellos.


avanzo un poco, pues habla de la mistificación, por si no se ha entendido, y retomo el párrafo: La literatura lleva un retraso de cien años con respecto a la pintura. Hace varios siglos que no se alimenta de los frutos inmediatos que ofrece la vida, sino de obras anteriores, (...); está imantada y polarizada de forma incoercible por las obras anteriores. El prestigio de estas últimas es tan poderoso que ningún escritor, por mucho que se empeñe, llega a desprenderse de él y a reencontrar ese estado de inocencia que requiere la creación. Hace ya mucho tiempo que la pintura consumó su revolución; pero la literatura -al margen de Céline- no ha hecho la suya.


retomo: Contrariamente a lo que pudiera creerse, a lo que creen los desmitificadores, convencidos por error de que se les agradecerá el trabajo que se toman, el público siente apego por las mistificaciones; consiente y es cómplice, se indigna en cuanto alguien trata de descubrirlas. El público tiene miedo; siente -no en vano- que la mistificación es una falsa moneda, pero, en cualquier caso, mejor que ninguna. No cree mucho en el sentido intrínseco de la poesía; la considera un fugaz e ilusorio murmullo que no puede manifestarse en ausencia de su liturgia. Y cuando la poesía aparece de pronto no ya como un murmullo, sino como un trueno, no ya en un escenario falto de naturalidad, sino entre la multitud y en la calle, no ya vestido de oropeles y máscaras, sino con el rostro desnudo, aullante y furiosa, no reconoce en ella, como bien se puede comprender, la imagen de la poesía que le habían inculcado.


Uf... quien no entienda estas palabras y no se sienta identificado que se quede en el salón de plenos.
Por el medio del ensayo queda lo más interesante... Pero voy a acabar, ya que ha hablado del pueblo, con esto:


¿Pero fueron sólo los puntos de vista políticos la causa de ese ensañamiento contra la obra de Céline? Parece poco probable. (...) En este país de estetocracia (...) todo lo que se precia de pertenecer a la clase dominante dice ser del ámbito del gusto, del discernimiento estético, del bien hablar, del bien escribir. (...) La casta en el poder se proclama a sí misma conservatorio de la cultura y basa en él su legimitimidad... es su argumento de reserva, su salvoconducto. La señora -Señora Boca Selecta, Señora Alta Costura, Señora Alto Standing- sabe que conjugando los subjuntivos dejará de una pieza al fontanero que le arregla el grifo. Aunque la gran dama no tenga dinero para pagar la factura del arreglo. La riqueza no da los galones, los da el uso del subjuntivo. ¿Han tomado buena nota? Creo que no. El mito del bien escribir es una pieza capital de la defensa de los valores burgueses. Si queremos herir en el corazón a la casta dominante hay que golpearla con sus subjuntivos, con su ceremonial de ese bello y vacío lenguaje, con sus carantoñas de esteta. El que de una vez deje de honrar a las santas reliquias que ella enarbola como enarbolan sus fetiches los brujos negros -sus grandes autores, su Gioconda, sus sillas Luis XV, su impecable gramática, su esterilizada lengua muerta, todo su amasijo de conservas de osamentas que se hace pasar por arte y cultura-, el que sólo logre hacer entrar en la cabeza de la cola del tren el auténtico arte vivo y tenga de su lado a la verdadera creación inventiva, no al disfraz patrocinado por los ministerios, ese anunciará el despido de la casta dirigente. Pero pueden estar seguros de que la casta dirigente se defenderá. Defiende su mito con su estilo: todos los medios son buenos, todos los golpes están permitidos. (...)

Uf... impresionante. Escrito en 1964 por Jean Dubuffet. Francés.La noticia es que el Ministerio de Cultura francés retira los actos de homenaje a Céline en el cincuentenario de su muerte.


Extráido del imprescindible blog Crónicas para decorar un vacío