domingo, 15 de marzo de 2026

ENTREVISTA A VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ en DIARIO DE TERUEL





Vicente Muñoz Álvarez, escritor: 
“La poesía lleva milenios existiendo y así seguirá porque no depende de las modas como la novela”

La Plataforma de Poetas por Teruel premia la antología del leonés como Mejor Libro de Poesía de España, ‘ex aequo’ con ‘Micelio’ de Laura Giordani

Diario de Teruel, miércoles, 4 de marzo de 2026

Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) es poeta, narrador, editor y gestor cultural, vinculado desde sus inicios a los márgenes del sistema literario, a la poesía social de la conciencia y a la escena alternativa leonesa. Desde 1996 dirige Vinalia Trippers, uno de los proyectos de culto de la narrativa breve y la poesía en España. Como autor, ha desarrollado una obra extensa que combina poesía, narrativa y ensayo, con numerosos poemarios publicados desde finales de los años noventa y libros de relatos y prosas que exploran la memoria, el cuerpo, la noche urbana o la cultura popular. Sus libros muestran una voz reconocible, confesional y existencial, de tono descarnado y lenguaje directo, que se mueve entre el intimismo y la crónica generacional.

En los últimos años su trayectoria ha recibido un fuerte reconocimiento. El año pasado apareció una amplia antología suya: Hombre de mimbre. Antología poética 1999-2025 (Editorial Páramo), que reúne más de dos décadas de escritura e incorpora un poemario inédito. Por este volumen ha obtenido el Premio de la Crítica de Aragón que concede la Plataforma de Poetas por Teruel al Mejor Libro de Poesía publicado en España en 2025, otorgado ex aequo junto a Micelio de Laura Giordani.

Esta distinción, que se entregará en un acto que tendrá lugar en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Teruel el 7 marzo, subraya la coherencia de una obra levantada desde la resistencia, al margen de modas y circuitos mayoritarios y con un norte inquebrantable: no escudarse en el hermetismo y ser una voz, ante todo, legible y honesta.

-Felicidades por el premio...

-La verdad es que muy contento. Yo no soy de presentarme a premios; me presenté a uno con treinta años, lo gané en Letras Jóvenes de Castilla y León, y no había vuelto a hacerlo jamás. Lo bueno que tiene este premio es que no te presentas tú ni te presenta tu editorial, sino que es el propio jurado quien nomina los libros; no está mediatizado por intereses económicos ni de ningún tipo. Por eso me pilló completamente por sorpresa y me produjo mucha alegría

-Hábleme de ‘Hombre de Mimbre’ porque es un libro muy peculiar; una antología que además incluye un poemario completo nuevo.

-Yo tenía un nuevo poemario titulado Hombre de Mimbre y como desde Páramo también habíamos barajado la posibilidad de sacar una antología con motivo de los veinticinco años desde mi primer poemario, que salió en el 99, mi editor me propuso incluirlo dentro de una antología que recogiera una selección de mis ocho libros anteriores. Me pareció muy buena idea porque no es un formato habitual.

-¿Qué aporta esa novedad, ‘Hombre de mimbre’?

-Es muy reciente, recoge poemas escritos en los últimos meses antes de que el libro saliera, en agosto. Se titula Hombre de Mimbre como guiño a una película de culto del género de terror, de folk horror, como se le llama hoy, que es de 1973: El hombre de mimbre, de Robin Hardy, protagonizada por Christopher Lee. El cine de culto es una de mis grandes pasiones y he escrito varios ensayos sobre ello, con una serie de libros publicados bajo el título Cult Movies. Esta película siempre me fascinó; es muy poco conocida para el público en general, aunque paradigmática entre quienes frecuentamos esos círculos.

Los hombres de mimbre eran unas estructuras enormes, construidas con varas de mimbre, que los druidas, los sacerdotes celtas, levantaban en la época de la invasión romana. Dentro metían animales vivos y en ocasiones también personas, y les prendían fuego como sacrificio para pedir buenas cosechas a los dioses. Me pareció una metáfora muy bonita de mi propia forma de ser, como ardiendo por dentro -el que haya visto la película lo entenderá-. Y al mismo tiempo me pareció muy acertado jugar con la fragilidad que sugiere el mimbre, que es un material maleable y resistente al mismo tiempo: es elástico y se mueve a merced del viento, pero al mismo tiempo es muy difícil de romper. A punto de cumplir sesenta años describe muy bien el momento literario en que me encuentro.

–Cumplir 25 años como escritor es muy tentador, pero al mismo tiempo las antologías suenan a final de carrera. ¿No da vértigo eso?

-No, en mi caso no. Ya tengo otra publicada, hace diez años, que se titula Gas: Antología poética personal. Hay distintas maneras de plantear una antología: una es cuando se habla de obra completa, que no es mi caso porque el libro no reúne ni mucho menos toda mi producción poética; otra es lo que vendría a ser esto, una selección de poemas, una obra reunida. La verdad es que casi todos los poetas con cierta trayectoria, si tienen la suerte de encontrar un editor que se la publique, suelen sacar alguna antología a partir de los diez o quince años.

-¿Se reconoce en los versos que escribió hace veinte, veinticinco años, tanto en lo formal como en lo conceptual?

-Sí, totalmente. Siempre he tenido los pilares de mi poética muy definidos y muy claros. Soy un poeta realista, de línea clara, social y crítico, que enjuicia la realidad que le rodea y que piensa que la poesía sí puede cambiar el mundo. Y por otro lado soy un poeta autobiográfico: todo lo que escribo es absolutamente verídico. Esas características estaban ya presentes en mi primer poemario de 1999. Obviamente no es la misma la impulsividad, la ferocidad o la rabia contenida de los treinta años, pero sí, me reconozco plenamente.

-Dice que es de los poetas que piensan que la poesía puede cambiar el mundo. ¿Cree también que tiene la obligación de intentarlo? ¿O es igualmente lícita la poesía neutra, descomprometida, que busca lo bello por lo bello?

-Esa es una decisión que tiene que tomar cada poeta. Yo entiendo la poesía con ese deber de enjuiciar la realidad, aunque no sea de forma dogmática. Mi poesía es un examen de conciencia, de mi propia conciencia, con el fin de expresar a los demás mi punto de vista poético, político, sociológico y literario. Eso no quiere decir que la otra poesía, la que persigue la belleza por sí misma, la más hermética, carezca de valor. Lo tiene y yo mismo puedo disfrutarla. Pero mi forma de escribir parte ante todo de querer utilizar un lenguaje comprensible. De hecho esta poesía hermética, desde mi punto de vista, ha alejado al público lector de la poesía. ¿Cuántas veces habrá escuchado usted ‘poesía no, que no la entiendo’? Ese es el tipo de poesía contra el que va mi forma de entenderla. Yo quiero escribir con línea clara, puedo usar todas las metáforas, todas las figuras literarias y todas las figuras rítmicas que quiera, pero no quiero que haya un muro entre el poeta y el lector que obstaculice la comprensión.

-Es una postura valiente y hasta arriesgada, porque en muchas ocasiones ese hermetismo es puro sinónimo de buena poesía. Cuanto más complejo mejor poeta.

-Exactamente, y mucho más todavía en mi ciudad, León, donde la mayor parte de las tendencias poéticas van por esa vía del simbolismo y el hermetismo en su máximo exponente. Yo la respeto absolutamente y desde luego puedo disfrutar leyéndola, pero no es la poesía que a mí, personalmente, me interesa escribir. Yo me pongo a escribir para comunicarme, no para establecer muros o demostrar el registro léxico que puedo manejar. Se puede ser intelectual con el fondo y en el contenido usando nuestro vocabulario popular habitual.

-Ha escrito ensayo sobre cine, poesía y narrativa. ¿Ha recorrido también la senda de la novela?

-Ya soy perro viejo. Tengo más de treinta libros publicados y la mitad son de prosa. El relato me ha apasionado mucho, también la novela e incluso la prosa poética. Mi obra es un poco miscelánea, y aunque quizás me siento más poeta, también me considero narrador. Eso sí, siempre de aliento corto: los poetas que son narradores, acostumbrados a la concisión de la poesía, tienden a escribir relato breve, prosa poética o, en todo caso, novelas breves. Como novela propiamente dicha tengo una sola publicada, Regresiones, que es una especie de memorias construida con fragmentos breves. Y tengo otra, El Merodeador, que es en realidad un libro de relatos interconectados que se pueden leer como una novela, pero siempre de aliento corto. El único campo en el que no me he movido es el de la novela larga.

-¿Para qué emplear 400 páginas para lo que se puede contar en 100?

-Tal cual. Incluso dentro de la poesía me gustan los textos breves; mi poética es la concisión pura y dura. Lo que yo cuento en un relato de cinco páginas a otro puede llevarle doscientas. A veces envidio a los novelistas capaces de escribir setecientas páginas, pero cuando hablo con ellos me dicen que ellos envidian un relato de siete. Es curioso.

-La extensión física en las novelas nunca se sabe si es virtud o defecto...

-Así es. En cualquier caso la industria literaria está orientada ahora mismo a las novelas largas, a la novela histórica, a la ficción, porque es lo que vende y lo que se promociona. El relato es un género magnífico que fuera de España, en Estados Unidos, por ejemplo, tiene una consideración enorme, pero aquí está un poco denostado. Y respecto a la poesía, ya ni le cuento: es para minorías.

-Quizá la poesía no sea un género mayoritario, pero nunca ha dejado de estar ahí y, desde luego, ni usted ni yo seremos testigos de su desaparición.

-La poesía tiene un círculo de lectores que quizá sea pequeño, pero son muy fieles. En ese sentido es mucho más universal. No es un lenguaje popular y no todo el mundo tiene sensibilidad poética, ni como lector ni como escritor, pero quien lo tiene necesita de la poesía. La prosa sin embargo depende mucho de las modas; ahora llevamos unos años de novela histórica, de guerra civil, de maquis... que yo personalmente estoy hasta la coronilla. La poesía, en cambio, no depende de corrientes ni tendencias. Existe desde hace milenios y seguirá existiendo dentro de muchos siglos.



sábado, 14 de marzo de 2026

VENDIENDO INGLATERRA POR UNA LIBRA: Una historia social del rock progresivo británico.



Vendiendo Inglaterra por una libra
(tomo 1) parte del análisis de un par de discos seminales que aparecieron en el verano de 1967: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, de The Beatles y The Piper at the Gates of Dawn, de Pink Floyd. Las múltiples transformaciones que sufre el rock progresivo hasta su decadencia y su pérdida de influencia comienzan con la transición de la psicodelia al prog hacia 1967 y 1968. Las relaciones peligrosas entre música pop y orquestas sinfónicas de fines de los sesenta constituyen una de sus consecuencias. Otra consiste en el surgimiento de una contracultura hippie. Finalmente tres ensayos extensos abordan algunas de las bandas más populares del género: Yes, Pink Floyd y Emerson, Lake & Palmer.

Erudito y ameno a la vez, este libro es una invitación a conocer en profundidad un período clave de la música popular del siglo XX.

Norberto Cambiasso fue editor y director de la revista Esculpiendo Milagros, pionera en lengua hispana en la difusión de músicas experimentales y rock europeo. Miembro actual del consejo de dirección de la revista Boca de Sapo. Da clases de música, arte sonoro, comunicación y sociología en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Quilmes. Es autor de Vendiendo Inglaterra por una libra: Una historia social del rock progresivo británico (dos volúmenes), Que cien flores florezcan: Innovación musical y experimentación social en América y Europa y El oído inalámbrico: Apuntes para una teoría de la música experimental. Coautor, junto a Alfredo Grieco, del libro Días felices: Los usos del orden: de la escuela de Chicago al funcionalismo; coeditor, junto a Julián Ruesga, del libro Más allá del rock (España, 2008). Ha escrito numerosos artículos sobre temas diversos –arte contemporáneo, teatro, crítica cultural, teoría social y política internacional– para publicaciones de Argentina, Perú, Colombia, España y Estados Unidos. Su principal interés consiste en las relaciones entre arte, música y contextos sociopolíticos.


viernes, 13 de marzo de 2026

EL OTRO: Eduardo Zamacois.



Madrid, principios del siglo XX. Juan Enrique Halderg, barón de Nhorres, se enamora de Adelina, esposa del doctor Riaza, quien día y noche la tortura en el sanatorio donde viven como castigo por su propia impotencia sexual. Los amantes no tardan en planear la muerte «accidental» del doctor. Es el crimen perfecto. Pero no contaban con el retorno de «el Otro». El espectro de Riaza pasa de ser en un principio una presencia invisible a invadir las noches de su viuda, sometiéndola a todo tipo de placeres sexuales y enturbiando la relación de los aterrorizados amantes. Sucesos siniestros e inexplicables los acosan, transformándose el difunto en una obsesión para Nhorres y Adelina, atrapados en una red de misterios que no saben si achacar a su conciencia culpable o a encontrarse realmente bajo la voluntad del muerto, decidido a cobrarse su venganza.

Todo un bestseller en su día, con al menos ocho ediciones y una adaptación cinematográfica pionera del cine de terror español, dirigida por José María Codina en 1919, El Otro (1910) de Eduardo Zamacois, figura esencial de la Edad de Plata de la literatura española, puede considerarse la primera novela de terror moderna española. Una obra que sorprende por su erotismo perverso, sus ideas parapsicológicas y su implacable modernidad.

«El satanismo pasa por estas páginas como el aletazo de un murciélago. Íncubos y súcubos danzan una zarabanda horrible y grotesca en este fondo moral, verdoso y putrefacto, hórrido, enloquecedor, como los bajos fondos del plano astral». Emilio Carrere

Eduardo Zamacois (1873-1971). Nacido en Cuba en el seno de una familia de artistas e intelectuales, desarrollaría su carrera y su vida en Madrid. Se mueve en los ambientes bohemios de Barcelona, Madrid y París, y ansioso de promover la nueva literatura, se lanza al mundo editorial, creando El Cuento Semanal e introduciendo en España la nouvelle a la francesa. Con una producción que alcanza las 126 obras registradas, Zamacois se interesa por el cine, grabando a escritores y pensadores españoles para mostrarlos por toda Hispanoamérica en sus giras. Instalado en Madrid, cuando estalla la Guerra Civil se convierte en cronista del frente madrileño para la prensa republicana. Su última novela, El asedio de Madrid (1938), le confirma como autor antifascista, teniendo que partir al exilio. Pasará por Francia, Cuba, México y Estados Unidos, acabando en Buenos Aires, donde residirá con su familia hasta su fallecimiento, el 31 de diciembre de 1971. Aunque ha pasado a la historia como impulsor de la novela erótica sicalíptica, Zamacois fue una figura esencial en el movimiento literario y artístico español de las primeras décadas del siglo pasado, con una obra rica, amplia y compleja que va del realismo al humor, de la crónica de viajes a la sátira social e incluso ocasionalmente al misterio, el terror y lo fantástico, como ocurre en El Otro, considerada por muchos su mejor novela.


COLECCIÓN SATURNALIA por JESÚS PALACIOS



El próximo mes de marzo abrimos Saturnalia*, una nueva colección dirigida por Jesús Palacios, el gran experto del género fantástico y de terror en España.

¿Qué encontraréis en Saturnalia? Una selección de obras singulares, fantásticas y extrañas, rescatadas de los márgenes de la literatura y las orillas más oscuras de la contracultura, transgresoras y transgenéro, transversales y excesivas, más allá del bien y del mal, pero siempre fascinantes.

Y el primer título es nada más y nada menos que la primera novela de terror moderno española: El otro, de Eduardo Zamacois, que saldrá a la venta el próximo 23 de marzo.

* Festividad romana en la que se dejan de lado las restricciones habituales de la ley y la moral y que con demasiada frecuencia degenera en salvajes orgías de lujuria y crimen.


martes, 10 de marzo de 2026

CUATRO POEMAS INÉDITOS de CARLOS IGLESIAS DÍEZ




TERCER ANIVERSARIO

Tu recuerdo otorga peso
a todo aquello que aún vibra
más allá del aire:
la estremecida nana
de los camiones en la noche,
el secreto dulzor de la saliva
al morder una cereza,
tu voz desgranando el eco
de los vivos y los muertos,
como quien eleva al cielo
una plegaria o un rezo;
mi infancia que hoy perdura,
cobijada entre tus brazos,
desafiando al tiempo.


AVAILABLE LIGHT

La distancia entre quien soy
y un día quise ser
no la abarca ningún mapa.

Todo cuanto escribí,
al igual que el tiempo,
también hoy me abandona
y pasa.

Y, sin embargo, en medio
del otoño tu belleza,
al revelarse,
en el aire tintinea
y deja el rastro
de un conjuro de agua
y seda.

EL ESPEJO

Tu figura traza una parábola,
que va desde mi mano hasta
la pantalla del ordenador.

Si te espío a través del cristal,
percibo los difusos límites
de un sueño,
un desleído aroma envuelto
en jazmín y limón.

Pero si al fin lograra alcanzarte,
más allá del silencio,
con tus dedos rozarías
el eco infinito del deseo,
la certeza intacta
de quien solo anhela
convertirse en tu espejo.


UNIVERSO

De mí ya no soy más que no seas tú.


Carlos Iglesias Díez, del libro en preparación Aún arde.


https://www.facebook.com/carlos.iglesiasdiez


miércoles, 4 de marzo de 2026

URDIMBRE: Jorge M. Molinero.



Un recién nacido sentimiento de apego a la tierra y el hallazgo de un archivo en el ordenador del padre muerto propician este viaje, en el que el poeta vuelve a la infancia. En un destartalado R18 recorrerá, junto a Martín Merino y el pintor Castilviejo, caminos y pueblos castellanos en busca de palomares y paisajes ocres que fotografiar.

A su vera, la imagen del abuelo, premiado con un trabajo en la Renfe por sus méritos de guerra en el bando sublevado, y la pantomima de juicio contra los ferroviarios que defendieron la República, cuyos músculos y huesos forman un Engendro metálico con final marcado.

Una historia de tierra ficción donde los campos de trigo y la memoria urden un palacio de adobe en el que el poeta encuentra por fin acomodo a todos los ecos que robó en el camino.


lunes, 2 de marzo de 2026

CORAZÓN SALVAJE: EPÍLOGO A HUELLAS EN EL POLVO, NARRATIVA COMPLETA DE DAVID GONZÁLEZ.




Siempre consideré a David González, durante los muchos años que pasé a su lado compartiendo versos, lecturas y carreteras, el mejor escritor de mi generación. Nadie escribía como él, nadie recitaba como él, nadie había leído más que él, nadie tenía su aura y su carisma, nadie del gremio se podía comparar con él... Cada poema suyo era un hachazo, cada lectura que daba un combate, cada relato que escribía (como habréis comprobado) un puñetazo, cada libro que publicaba un nuevo reto... Porque así era para David la vida y la literatura: una constante lucha, un estar en guardia permanentemente sobre el ring, un pelear siempre a la contra (como diría su admirado Bukowski) y un no rendirse nunca, por muy duros que fueran los golpes y los contratiempos. Y ni la enfermedad, que afrontó con una valentía asombrosa, mirándola cara a cara, ni la misma muerte pudo con él, porque de algún modo sigue vivo aún en sus libros.

Durante más de dos décadas compartí a su lado escenarios, antologías, lecturas y revistas, viajes, charlas, copas y bares en Gijón (su ciudad gris) y en León (mi capital de invierno), por supuesto, pero también a lo largo y ancho de toda la península, de Madrid a Bilbao, de Barcelona a Moguer y de Zaragoza a Logroño, en furgoneta y en coche, en tren y en autobús, como nuestros idolatrados Jack y Neal, desde dentro hacia afuera y desde fuera hacia dentro, siempre on the road. De hecho, siempre nos sentimos un poco así, como Neal Cassady (él) y como Jack Kerouac (yo), por la cantidad de similitudes que entre los cuatro había: él del mundo del lumpen y yo de la universidad, él a cien por hora y yo a cincuenta, él hiperrealista y yo más nostálgico, él urbanita y yo más de campo, él ex presidiario y yo comercial de calzado, él naturalista y yo más romántico... Y con Jack y Neal por bandera, y la poesía autobiográfica y de no ficción como horizonte, fantaseamos durante mucho tiempo, años, festivales y miles de kilómetros sobre el asfalto. Querido David, estés donde estés ahora, no olvido nuestros proyectos y carreteras...

Escribí sobre él en muchas ocasiones, reseñas, prólogos y epílogos, pero nunca pensé que tendría que escribir sobre él una vez muerto: parecía inmortal y eterno, el espíritu y el alma de nuestra generación, nuestro estandarte y emblema, y en cierto modo, como ya dije en su día, a muchos nos dejó huérfanos cuando falleció.

Ahora que ya no está, lo que queda de él son sus libros, sus muchos y excepcionales poemarios (Ley de vida, Sparrings, Loser, Reza lo que sepas, o el legendario El demonio te coma las orejas, sobre su experiencia carcelaria, por citar alguno de mis favoritos), su Debut del chico tatuado, que reunía los relatos que había escrito hasta el año 2010, y este imponente volumen de su narrativa completa, Huellas en el polvo, que con mucho esfuerzo (ha sido, me consta, una ardua labor) y cariño ha coordinado otro de sus grandes amigos y valedores, José Ángel Barrueco, y que ahora mismo, intrépido lector, tienes en las manos.

Algunos de estos relatos tuve el honor de publicarlos en primicia en mi fanzine Vinalia Trippers y en varias antologías que coordiné a principios de siglo, Golpes: Ficciones de la crueldad social (con Eloy Fernández Porta), Resaca/Hankover: Un homenaje a Charles Bukowski (con Patxi Iruzun), y Beatitud: Visiones de la Beat Generation (con Nacho Escuín), y todos ellos en conjunto dan testimonio de un narrador (además de poeta) formidable y magnífico, heredero de la mejor tradición realista y minimalista norteamericana, que se merece por méritos propios un lugar privilegiado en la literatura de este país.

Conservad este libro, pues, como oro en paño, queridos drugos: el corazón de nuestro mejor guerrero late, como un tambor de guerra, en él.

Vicente Muñoz Álvarez, 
epílogo de Huellas en el polvo 
(Narrativa completa de David González) 
(Efe Eme, 2026)


jueves, 26 de febrero de 2026

DUDA RAZONABLE por DAVID GONZÁLEZ





el juez dice:
póngase en pie el acusado:

lo dice con claridad:
póngase en pie el acusado:

lo dice en singular:
póngase en pie el acusado:

pero al mismo tiempo que él
se levantan también

el fiscal

el jurado

y la defensa:

la verdad es el sentido que se destila de los hechos:
edward bunker:


David González, de Campas de Etiopía (Editorial Origami, 2015)

martes, 24 de febrero de 2026

VINALIA TRIPPERS (3): PLAN 9 DEL ESPACIO EXTERIOR

ENTROPÍA: Felipe J. Piñeiro.




Entropía es un viaje al centro de lo que duele y, aun así, permanece. Un mapa íntimo de sombras, silencios y cicatrices que respiran bajo la piel.

Aquí no hay héroes ni certezas: solo una voz que se enfrenta al derrumbe, que atraviesa pérdidas, ausencias, culpas antiguas y noches que no terminan, buscando un sentido entre el polvo.

Cada poema es una grieta que revela luz, un latido que insiste incluso cuando el mundo se deshace.

Con una mirada cruda y a la vez profundamente humana, estas páginas exploran la belleza del caos, la fragilidad del alma y la fuerza silenciosa de seguir avanzando cuando ya no queda nada firme a lo que aferrarse.

Este libro no enseña, acompaña.

No juzga, escucha.

Y en su honestidad brutal, recuerda que incluso en el desorden más oscuro hay un pulso que nos mantiene vivos.

Porque a veces, para encontrarse, primero hay que aprender a caer.


domingo, 22 de febrero de 2026

SINFONÍA PARA UN SOLO MÚSICO: Javier Mateo Hidalgo.



Sinfonía para un solo músico
es el séptimo libro de poemas de Javier Mateo Hidalgo (Madrid, 1988). Una propuesta rupturista respecto de las anteriores —como el autor acostumbra— y que tiene como protagonista absoluta a la música. A través de distintos compositores, obras musicales y experiencias autobiográficas o imaginadas, el poeta genera un microcosmos en el cual invita a participar al público lector. Éste podrá dejarse llevar recorriendo sus páginas y atravesando las diferentes partes en que se estructura el poemario, descubriendo escenas y escenarios, sumergiéndose en una atmósfera plástica, sonora y soñadora, olvidándose del espacio y del tiempo para formar parte de esta obra única e inconfundible dentro de la producción de Mateo Hidalgo.



sábado, 21 de febrero de 2026

LIBROS DE AIRE: Carlos Iglesias Díez.



¿Qué sería de nosotros sin literatura? ¿Qué sería de nosotros sin palabras, sin historias, sin poesía, sin ficción? Nos faltaría el aire. En este libro de reseñas literarias y entrevistas con escritores, Carlos Iglesias Díez nos invita a respirar. Hay en sus páginas una declaración vivificante de amor a la literatura. La pasión de Iglesias es nuestra pasión: una pasión que permite vivir y que da vida. Es la pasión por los libros, sin la cual no concebiríamos nuestros días. ¿Qué sería de nosotros sin conversación, sin poder hablar con los demás del amor que sentimos? 

Con mirada aguda y atenta al detalle, con una extraordinaria capacidad para la síntesis y la sugerencia, con prosa siempre elegante y cabal, el autor nos convida al placer de las palabras propias y ajenas, al placer de la ancha literatura, de las ventanas que se abren. 

Libros de aire: vivir, leer, amar, decir. Compartir. Respirar.


viernes, 20 de febrero de 2026

VINALIA TRIPPERS (1): PRIMERA ÉPOCA

ÓRDAGO por MAXIMILIANO J. BENÍTEZ



Me vi de pie en el medio de la oficina, derrumbado en el sillón de mi cueva, despidiéndome subrepticiamente de todos los tunantes que tanto desprecian e intentan arañar mi posición de lameculos oficial, consumiéndome mansamente con el paso inexorable de los minutos y segundos (podía oír el tic tac del reloj de pared), como los focos del frente de la oficina, los neones, la máquina de refrescos, de café, de aperitivos, la del agua, todas las del mostrador en el que se acoda con ganas de florecer la recepcionista; las de la salita de mierda en donde había esperado aquella chavala de la que de pronto recordé (sin inmutarme, por supuesto) que debía enviar sus datos a la central antes del cierre, pero que había olvidado completamente. Lo había olvidado por ese mismo abandono que definitivamente me hacía aborrecer, no solo la relativa importancia del trámite en sí, sino el íntimo desdén que experimentaba al revelarse algo tan insignificante en mi psiquis, con esa mezcla de falsa preocupación en la epidermis, pero con la plena y clara certeza de que nada de eso importaba a nadie, ni siquiera a ella, a Magdalena, puesto que si no era aquí sería allí, daba igual en realidad. Como si todos los proyectos e ideas de progreso y abundancia que circulaban por el edificio estallaran en mil pedazos por un obús celestial y purificador. Como si el desprecio infinito hacia todas las obligaciones, marcadas como un guion preciso e infalible e inefable, me sublevaran hasta el punto de querer saltar por sobre todas estas exigencias y acabar con ellas a golpe de indiferencia, desvaneciéndome en los aspectos más básicos, elementales y necesarios incluso para vivir sin florituras. Disgregarme, y que todo acabara conmigo… ¡O todo lo contrario, vaya! Subirme al escritorio, eso es. Y arrancarme la camisa, la soga que llevo por corbata, como en las películas motivacionales para futuras garrapatas. Quitarme todo y hacer un centro al área con la impresora, cabecear la pantalla del ordenador y marcar un golazo inaudito, arrojarme sobre López y atizarle, a grito pelado, riéndome a carcajadas, chillando y llorando, escupiendo todos los improperios y salivazos de los que fuera capaz, huyendo a toda leche, driblando al segurata de los zapatos lustrosos por el medio de la avenida, dando saltitos hasta casa como un cuadrúpedo y descerrajarme la sesera con el revólver medio oxidado que nunca sabré si mi abuelo llegó a amartillar.

No regresé a tierra firme hasta el sábado por la mañana. Había quedado con mi hijo en el restaurante chino al que llevábamos yendo toda la vida, desde antes de que naciera. La época de los grandes proyectos de vida. Era como volver a casa, aunque la analogía no sea la más saludable. Nos dimos un abrazo de compromiso. No tenía ganas de hablar, y yo aún arrastraba algo que ya no consideraba que fuera simplemente circunstancial. Intenté entrarle con las preguntas que sabía que no podían ser evitadas con monosílabos, pero no conseguí sacarle gran cosa. Comimos lo de siempre y no levantamos la cabeza del plato hasta que acabamos. Luego pagué y nos despedimos sin exageraciones. Ni siquiera intenté emocionarme. Éramos dos armadillos. Ni un gesto. Eran las tres de la tarde y tuve una especie de vértigo, de agorafobia a mi estado anímico, al que hallé vulnerable, prodigiosamente dispuesto a lo que fuera que sucediera. Me hundí en el asiento trasero de un taxi hasta llegar a casa y apagué el teléfono durante todo el fin de semana, no sin antes proveerme de todos los alcoholes posibles para anestesiar lo que fuera que me habitara subconscientemente. Ese otro yo que me insultaba y se jactaba de su discernimiento, de su cabal sentido del ridículo, de su ascetismo, llevándome al borde del hipotético suicidio que, por cobardía, era incapaz de consumar, pero al que me aferraba todas las noches muy conmovido, como a esa idea de desaparecer y arrastrarlos a todos conmigo, metafóricamente hablando.

El lunes desperté vulnerable, con ganas de estrechar en mis brazos al mundo entero, o que el mundo me abrazara a mí, pero sabía que no era sincero del todo. Era, si se quiere, un placebo hasta la siguiente caída, hasta el correspondiente mal gesto del personal, el desencuentro de turno, el paso lento y atroz de las horas muertas y llenas de un silencio abrumador y ensordecedor, eléctrico, punzante, apabullante como la entrada triunfal y brutal del ejército vencedor.

Maximiliano J. Benítez


jueves, 19 de febrero de 2026

CALMA TOTAL: Charles Williams.



En medio del Pacífico, John y Rae Ingram disfrutan de una travesía tranquila hasta que un bote solitario se aproxima. A bordo, un joven afirma ser el único superviviente de un naufragio. Pero algo en su historia no encaja. Cuando John decide investigar el barco abandonado, Rae queda sola con el desconocido… y la calma del océano se convierte en una trampa mortal.

Calma total es un thriller náutico de tensión implacable, donde el silencio del mar oculta un peligro tan real como psicológico. Una historia de supervivencia, engaño y coraje que demuestra que, en aguas calmas, el terror puede ser absoluto.

Traducción y prólogo de Hernán Migoya.


Charles Williams (Texas, 1909 - California, 1975) fue uno de los grandes maestros del thriller literario y la novela negra estadounidense. Antes de dedicarse a escribir trabajó en astilleros y en la marina mercante, experiencia que aportó realismo y precisión técnica a sus relatos ambientados en el mar. Publicó su primera novela en 1951 y destacó por su estilo directo, elegante y cargado de tensión psicológica. Entre sus obras más conocidas figuran The Hot Spot, Aground y Dead Calm, llevada al cine en 1989. Hoy se le considera un autor fundamental del noir norteamericano.

domingo, 15 de febrero de 2026

José Ángel Barrueco y Vicente Muñoz Álvarez recopilan la obra narrativa del escritor gijonés David Gónzalez en Huellas en el polvo (narrativa completa), publicada por Efe eme.



José Ángel Barrueco y Vicente Muñoz Álvarez recopilan la obra narrativa del escritor gijonés David Gónzalez en Huellas en el polvo (narrativa completa), publicada por Efe eme.

Huellas en el polvo (narrativa completa), de David González

Por Eduardo Boix

David González escribió en el poemario Loser, publicado por la editorial madrileña: Nadie es profeta en su tierra/ hasta que no se encuentra/ enterrado bajo ella. Ese poema no dejaba de ser un grito hacia una sociedad que no le dio la importancia que tenía. Han pasado tres años de su muerte y hoy nos damos cuenta de la importancia que ha tenido su obra y su forma de entender la literatura para varias generaciones de escritores. Gente como José Ángel Barrueco, Vicente Muñoz Álvarez, Javier Das, Ángel Muñoz, Nacho Escuín, José Luis Martínez Clares, Gsús Bonilla, Esteban Gutiérrez Gómez, Ana Vega, Ana Pérez Cañamares o esa lista de mujeres de la antología que coordinó y cuyo título fue La manera de recogerse el pelo. Generación Blogger, donde participaron nombres como: Silvia Oviedo, Ester García Camps, Gloria Gil Romera, Déborah Vukusić, Lucía Fraga, Ana Vega, Nuria Mezquita, Ana Pérez Cañamares, Cristina Morano, Inma Luna, Begoña Paz, Isabel Bono y Lola Lugo. Todos estos nombres son herederos del poeta asturiano que hoy veneramos.

Huellas en el polvo (narrativa completa), de David González, publicado por la editorial Efe eme, con prólogo de José Ángel Barrueco y epílogo de Vicente Muñoz Álvarez, es la obra completa de la narrativa de David. Para los que no conozcan a David González, ha sido el mayor exponente del realismo sucio en España. Si buscamos por las redes una definición, podría ser la siguiente: el realismo sucio es un movimiento literario minimalista surgido en EE.UU. entre los años 70 y 80, caracterizado por retratar la cruda realidad cotidiana de personajes marginales o antihéroes mediante un lenguaje directo, parco y sin adornos. Se centra en la monotonía, la desesperanza y aspectos sórdidos de la vida urbana, evitando la adjetivación excesiva y la moralidad. Algunos ejemplos son escritores como John Fante, Charles Bukowski o Raymond Carver, entre otros.

David González era algo más y podemos corroborarlo en este volumen, Huellas en el polvo, que recoge prácticamente la totalidad de la obra de David; podemos percibir no solo al narrador, también al poeta. González medía cada frase o cada verso con el pulso de un metrónomo. Él huía de la rima, pero tenía un sentido del ritmo que pocos poetas tienen. Solo había que verle recitar para comprobarlo. Cada vez que hacía un recital se percibía la electricidad en cada poema, en cada texto que ametrallaba con su voz potente. Este libro es la constatación de todo su universo, esos temas que le hicieron ser el escritor que era: una infancia difícil, años en la cárcel, el escarceo con las drogas y una vida siempre al límite. Esta obra, tan necesaria para conocer la obra del autor gijonés como para saber el origen del referente de tantas generaciones, nos muestra la vida de un autor que estuvo dedicado a la literatura en su totalidad. David González se dejó el alma en sus libros.

Hay que agradecer tanto a José Ángel Barrueco como a Vicente Muñoz Álvarez el trabajo que han hecho y hacen, no solo en este libro de David, sino que, con sus blogs, sus fanzines y su forma de entender la literatura, unen autores y generaciones que, de no ser por ellos, cada uno cruzaría su camino en solitario como esos vaqueros que cruzaban la llanura en su caballo. Este libro es y será un referente para los que quieran estudiar o constatar que el realismo sucio en España es un movimiento que vive gracias a un autor que jamás se rindió. Hasta el último día estuvo luchando por su vida y por la literatura que tanto amó. Porque David ha sido profeta y faro para muchos y muchas.

Ficha del libro:

Huellas en el polvo (narrativa completa) - David González
Editorial Efe eme, 392 páginas

Reseña aparecida en el suplemento Arte y letras
del Diario Información de Alicante


sábado, 14 de febrero de 2026

LA CRIATURA



El cine de la Transición española es, sin lugar a dudas, el más transgresor de nuestra filmografía, a veces para bien, dando lugar a obras maestras de culto, como Arrebato, Quién puede matar a un niño o Bilbao, y otras muchas para mal, con infinidad de bodrios infumables (especialmente del género erótico), hoy en día totalmente obsoletos. Todo ello, lo bueno y lo malo, debido a la necesidad de cerrar una etapa de represión y celebrar otra de apertura, que caracterizó aquellos tiempos de cambio.

Y de entre todos los directores que mejor retrataron aquella época iconoclasta y provocadora, uno brilla, por su talento y valentía, con luz propia: Eloy de la Iglesia, nuestro Fassbinder o Pasolini patrio, como a menudo se le califica: comunista, yonqui y marica, como él mismo se retrataba.

Películas como El diputado, El sacerdote, Los placeres ocultos, Navajeros o La semana del asesino (uno de los filmes más salvajes y sórdidos del cine español), entre otras, reflejan a la perfección, sin filtros éticos ni morales, aquel período único en nuestra Historia, que solo los que lo vivimos en primera persona sabemos de verdad como fue: una auténtica locura y fiesta, por un lado, y un ajuste de cuentas con todos los traumas y frustraciones del pasado, arraigados durante cuarenta años de dictadura.

Aunque, dentro de su ya de por sí transgresora filmografía, La criatura (1977) se lleva la palma en lo tocante a romper tabúes y abordar temas escabrosos. No es su mejor película, pero sí la más provocadora y epatante, mostrando unas relaciones afectivas que aún hoy, en pleno siglo XXI, resultan sorprendentes y escandalosas. De hecho, prácticamente ninguna de las películas de Eloy de la Iglesia podría filmarse como entonces ahora mismo, en esta sociedad tan progre que vivimos, y por supuesto, menos aún durante la época franquista.

Pero mejor no decir nada más al respecto, para no desvirtuar el factor sorpresa, y dejaros que descubráis vosotros mismos (si no la habéis visto aún) el caramelo envenenado que contiene.

Una Ana Belén como jamás os habréis imaginado y una película que no os sacaréis en mucho tiempo de la cabeza: no doy más pistas.

Gracias, Eloy de la Iglesia, por existir.

Vicente Muñoz Álvarez

viernes, 13 de febrero de 2026

Y RACIONAL: EMILIO PICÓN



La literatura nace cuando la razón no basta. ¿Qué hacer para reemprender una vocación literaria abandonada tras haber pasado varios años en prisión? ¿Qué pensar si la amante de tus sueños y la pareja de tu amigo parecen ser la misma persona? ¿Qué sentir cuando tu percepción viaja temporalmente al cuerpo y a la psicología de tu propia compañera de vida?

Tal es el realismo espiritual de y racional: una novela donde el lenguaje nos habla sobre otros lenguajes, las metáforas son símbolos de otros símbolos y el argumento, si es que lo hay, no es sino un entrelazamiento generoso de nuestras potencialidades perceptivas más allá de lo cotidiano.

Se dan cita en esta novela transmigraciones corporales, performances que exploran los límites del dolor y las relaciones humanas, sueños amatorios que comienzan al despertar, personajes que actúan como narradores y narradores que actúan como personajes, grupos de rock con aires proféticos, impostores de nombre ambiguo y perpetua búsqueda, intentos de metamorfosis hacia una naturaleza superior a la del ser humano…

Tienen en sus manos un artefacto literario y espiritual que dialoga con eso que conocemos como «realidad» y «razón», pero que tampoco se las toma muy en serio, pues se acerca a ellas con el fervor cándido del niño, que busca jugando y, si comprende algo, lo hace con una carcajada.


miércoles, 11 de febrero de 2026

TODO QUEDA AL OTRO LADO: Isabel LLanos.




Todo queda al otro lado
es una metralleta de dardos directos a ese lugar impreciso que conecta heridas, grietas, pasado y futuro. Ese lugar que nos descubre siendo protagonistas de sus requiebros metafóricos bailando a un ritmo ternario en un espacio violento y amable al mismo tiempo. Respirando el aire de una arquitectura de palabras conocidas y desconocidas al mismo tiempo, y es ahí donde, para mí, reside ese brillo especial que contiene este libro, ese brillo que se sacude la luciérnaga: el presente que nos entrega con cada uno de los capítulos de este libro está en hacernos habitar esas palabras como si fueran propias, alejadas de alambiques y llenas de recovecos en los que poder reflejarnos.

Alberto Velasco, actor


domingo, 8 de febrero de 2026

DEL BEAT AL CIELO por PEDRO GONZÁLEZ POLLEDO




Por los caminos Beat y polvorientos,
siempre con sueño y las tripas vacías,
caminando en carreteras y vías,
sudorosos, pestilentes, hambrientos.

Al amanecer, bebiendo los vientos,
cuando la ciudad y los tranvías
ya arrastran las tristezas y alegrías
de manadas de obreros somnolientos.

No se oye Rock, suena Antonio Molina.
Los pasos buscadores de mis botas
van sincopando entre tantas derrotas.

Don't think twice, mi alma camina
siempre por encima del escenario,
siempre hambriento el corazón incendiario.

Pedro González Polledo


jueves, 5 de febrero de 2026

HACIA ADELANTE por JULIA NAVAS MORENO




Hacia adelante, siempre.
Como el impulso materno de empujar.
Si ella, madre o naturaleza nos obliga,
por qué esa reticencia a seguir
hacia adelante cuando
media vida transcurre
y los años son ciertos,
ya vividos.

Hacia adelante con o sin bagaje,
con o sin miedos.

Los días están marcados.
Hecho todo sacrificio,
nadie te necesita más que tú a ti mismo.

Ya no hay excusas ni falsas esperanzas.

Si queda un rescoldo, un grito,
un gozo donde acunarte,
llora, grita, ríe
y sé un tirano sin mirar
la crispación de los que te arrullan
y mecen la cuna que te retiene
anclado, dormido, casi expirando.

Julia Navas Moreno, de Ombligos y Universos (Canalla Ediciones, 2016)

sábado, 31 de enero de 2026

HUELLAS EN EL POLVO (NARRATIVA COMPLETA): David González



El universo narrativo de David González es tan amplio que parece inabarcable, encumbrándose entre los denominados autores malditos o de culto. Fue capaz de encontrar ese hueco que refleja como un espejo el respeto que compañeros y críticos siguen brindándole tras su fallecimiento. Así lo constatan los elogios de escritores y crítica.

Huellas en el polvo recoge la casi totalidad de su obra en prosa, tan afilada como su poesía, tan clara en su expresividad que hiere al leerla. Textos en los que narra sus experiencias vitales: una infancia difícil, años en la cárcel, el escarceo con las drogas y una vida siempre al límite. Vivencias y reflexiones plasmadas con un dominio insultante de su estilo, transgresor y único, demostrando que la literatura es libre y no se atiene a reglas, tal y como pensaban sus venerados Céline, Burroughs, Bukowski o Neal Cassidy, a los que cita sin pudor junto a decenas de artistas que le inspiraron. En estas páginas, repletas de jerga y lenguaje cotidiano, encontramos la cruda experiencia en prisión, su vida callejera, amistades, drogas, situaciones al límite y la enfermedad. Dividido en dos partes, Huellas en el polvo reedita su obra en prosa e incluye textos inéditos y relatos extraídos de fanzines y de antologías, en un ejercicio titánico por mostrar al lector todas las caras de su narrativa.

David González vivió la marginalidad en sus carnes, pero supo llevarla a la literatura con ferocidad y realidad cuando era preciso, con sensibilidad y sentimiento cuando el relato lo requería. Estas páginas así lo atestiguan. Y con ellas se pretende rendir homenaje a un autor de enorme talento que no debe ser olvidado.

Se suman un prólogo de José Ángel Barrueco y un epílogo de Vicente Muñoz Álvarez, dos escritores que lo conocieron a fondo y recorrieron con él el mundo que vibra en estos relatos.

David González (1964–2023) nació en San Andrés de los Tacones y falleció en Gijón. Fue uno de los poetas más celebrados de su tiempo, aunque también de los más perjudicados por su leyenda de maldito y los pormenores de su agitada vida: delincuencia, cárcel, reinserción, diabetes, polémicas, miseria..
.
Parte de su amplísima bibliografía como poeta y narrador, dispersa en multitud de libros, ha sido recogida en varias antologías: El amor ya no es contemporáneo (Poemas y relatos 1997-2004), El amor sigue sin ser contemporáneo (Poemas escogidos 2005-2009), El debut del chico tatuado (Relatos completos 1998- 2009) y El lenguaje de los puños. Antología crítica de la poesía de David González.


miércoles, 28 de enero de 2026

VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ GANA EL PREMIO DE LA CRÍTICA DE ARAGÓN DE POESÍA



El autor leonés es reconocido por Hombre de mimbre, antología de su obra poética | Un galardón ex aequo en los Premios de la Crítica

El escritor y gestor cultural leonés Vicente Muñoz Álvarez, director del Festival Híbridos, ha sido distinguido con el Premio de la Crítica de Aragón al Mejor Libro de Poesía publicado en España en 2025 por su obra Hombre de mimbre. Antología poética 1999-2025, editada por Editorial Páramo. El reconocimiento se concede ex aequo junto a Micelio, de Laura Giordani, según el fallo hecho público por la Plataforma de Poetas por Teruel.

El premio se enmarca en los Premios de la Crítica en Aragón 2026, que distinguen las mejores obras de poesía y prosa publicadas el año anterior en el ámbito nacional.

La organización ha anunciado que el acto de entrega se celebrará el sábado 7 de marzo de 2026, a las 11:30 horas, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Teruel.

Una antología que recorre más de dos décadas

Hombre de mimbre reúne una amplia selección de poemas escritos por Muñoz Álvarez entre 1999 y 2025, extraídos de sus ocho libros de poesía publicados hasta la fecha, además de un poemario inédito con textos recientes. La obra propone un recorrido coherente por una trayectoria marcada por la independencia creativa y una voz reconocible dentro del panorama poético actual.

El reconocimiento de la crítica

La antología ha recibido una notable acogida por parte de la crítica especializada. Para Enrique Villagrasa, Hombre de mimbre es “un lugar de encuentro entre autor y persona lectora”, mientras que Javier Mateo Hidalgo destaca que el poeta leonés “se ha ganado a pulso pertenecer a ese olimpo de escritores marginales, salvajes y malditos de la literatura española actual”.

Desde Librújula, Enrique Cabezón subraya que la obra es “una excelente oportunidad para leer la obra de este imprescindible, injustamente invisible, afortunadamente clandestino poeta”, y Rafael Morales, en Turia, valora una poesía “alejada del hermetismo y lo fragmentario, muy personal y propia en sus imágenes”.

Una voz necesaria y resistente

En el prólogo y epílogo del libro, Nacho Escuín y José Ángel Barrueco coinciden en definir a Vicente Muñoz Álvarez como un autor que ha construido su identidad literaria desde la honestidad y la resistencia, ajeno a modas y al circuito editorial más convencional. Una trayectoria que ahora recibe un nuevo espaldarazo con uno de los premios críticos más relevantes del ámbito literario español.



martes, 27 de enero de 2026

TRES POEMAS de LA SOMBRA ARROJADA por MARTA PUMAREGA RUBIO




Desde tu muerte,
disimulo la tristeza,
sonrío a los vecinos,
voy al trabajo,
hago la compra,
camino descalza por la casa,
tomo algo
en el bar del mercado,
no lloro.

Desde tu muerte,
me despierto
a las tres de la mañana.

Sola.

Me siento al filo de la cama,
lloro sin mesura,
y escribo:
la tristeza es el río
en el que muchos se ahogaron.

*

Las palabras permanecen
y el tiempo
queda allí dormido;
se detiene
en todo lo escrito.

Por eso, si dije noche,
todo quedó a oscuras.

Por eso, cuando escribí amor,
un cuadro
vistió el frío
de mis paredes descalzas.

*

Quien no ha tenido
las uñas llenas de barro,
quien no ha trabajado la tierra,
quien no estuvo años bajo el sol,
quien no sintió el frío del invierno
atravesando la ropa,

jamás entenderá mi dolor.

Teníamos las flores
más bellas del jardín,
pero vino el viento
para llevárselo todo.


Marta Pumarega Rubio, de La sombra arrojada (Editorial BajAmar, 2024)


lunes, 26 de enero de 2026

ESE OLOR A TIERRA QUEMADA: Javier Perales Valdés.



Ese olor a tierra quemada
es Javier en estado puro, sin máscaras ni disfraces, sin andamios ni pérgolas que le protejan de sí mismo, con todas las cicatrices expuestas, como esa camiseta de Hendrix que usa cuando quiere sudar la malahostia y hacer piernas en el gym, y con más de una llaga abierta para que la herida sangre y él mismo sienta que escribe y vive, el orden es importante.

Quiero invitarte a un viaje, un viaje al final de la noche, una travesía espiral con rumbo a ninguna y a todas partes, al centro de tu psique y del corazón que te arrancaron del pecho hace tanto que ya ni te acuerdas. Quiero que no te acuestes, que te tomes una copa más, que no vayas hoy a trabajar, que retrocedas hasta tu infancia por, digamos, al menos un instante y recuperes tu parte más ebria hasta que no notes el paso del tiempo. Que te equivoques y luego aciertes, o no y, que además te rías de ello. Espera, quiero que te quedes sentado en un banco del parque mientras llueve. Pero sobre todo, quiero que te atrevas, a lo demás invito yo…

Javier Perales Valdés


sábado, 24 de enero de 2026

HOMBRE DE MIMBRE, MEJOR LIBRO DE POESÍA EN ESPAÑA EN 2025



El premio de la PPT reservado al Mejor Libro de Poesía en España fue compartido ex aequo por Vicente Muñoz Álvarez, autor de Hombre de mimbre. Antología Poética (1999-2025), editado por Páramo, y Laura Giordani, con Micelio (Ril Editores). Según el fallo del jurado, “son dos obras magnas, inteligentes y repletas de belleza, de dolor y de experiencias vitales”.

Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) es uno de los nombres más representativos de la literatura alternativa española contemporánea, vinculado a la poesía de la conciencia y a corrientes como el llamado nuevo realismo o el afterpop. Desde sus inicios ha combinado la poesía, la narrativa y el ensayo, construyendo una obra marcada por la autobiografía, la reflexión sobre la identidad. Como poeta, ha publicado numerosos poemarios que recorren más de dos décadas de escritura, entre ellos títulos como Canciones de la gran deriva, Privado, Estación del frío o Parnaso en llamas.

Por su parte Laura Giordani (Córdoba, Argentina, 1964) reside en Valencia y es autora de una poesía que atraviesa la experiencia del exilio, el desarraigo y la memoria por la que atravesó su familia. Entre sus poemarios destacan, entre otros, Cartografía de lo blando (2005), Celebración del brote (2009), Materia oscura (2010), Noche sin clausura (2012), Una lengua impropia (2014), La infancia que nos aguarda (2016), Monte adentro [imantaciones] (2018), Manca terra (2020) y Micelio (2025).

Además la aragonesa María Bastarós recogerá el 7 de marzo el premio al Mejor Libro de Prosa en Español con Criatura (Seix Barral), “un libro brillante, ágil e inteligente que lleva al lector a una profunda reflexión sobre lo que somos en una época líquida”.

El jurado de los II Premios de la Crítica en Aragón convocados por la Plataforma de Poetas por Teruel ha estado formado este año por Alfredo Saldaña, Cristina Giménez, Chema López Juderías, Natalia González, Marisol Julve, Mario Hinojosa y Nacho Escuín.

Los ganadores fueron seleccionados a partir de un listado de los que, en opinión del jurado, han sido los mejores lanzamientos editoriales de 2025. Como el año pasado, se concedió un premio para prosa y otro para poesía, tanto dentro de Aragón como en el contexto general de España, además del premio honorífico a título póstumo.



jueves, 22 de enero de 2026

VICENTE MUÑOZ, PREMIO DE LA CRÍTICA DE ARAGÓN EN POESÍA



La antología poética del leonés, galardonada ex aequo con 'Micelio', de Laura Giordani, según el fallo hecho público por la Plataforma de Poetas por Teruel.

El escritor y gestor cultural leonés Vicente Muñoz Álvarez, director del Festival Híbridos, ha sido galardonado con el Premio de la Crítica de Aragón al Mejor Libro de Poesía publicado en España en 2025 por su poemario Hombre de mimbre. Antología poética 1999-2025 (Editorial Páramo), ex aequo con Micelio, de Laura Giordani, según el fallo hecho público por la Plataforma de Poetas por Teruel. El jurado ha concedido este reconocimiento dentro de los Premios de la Crítica en Aragón 2026, unos galardones que distinguen obras de poesía y prosa publicadas el año anterior.

El acto de entrega de los premios está previsto para el sábado 7 de marzo de 2026, a las 11:30 horas, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Teruel, según ha señalado la organización en una nota de prensa.

Hombre de mimbre, el libro premiado, reúne una significativa selección de poemas de Vicente Muñoz Álvarez desde 1999 a 2025, extraídos de sus ocho libros de poesía publicados hasta la fecha, y un poemario inédito con poemas recientes.

Sobre él, la crítica ha dicho: Hombre de mimbre es un lugar de encuentro entre autor y persona lectora, es esa esquina del verso donde festejamos y celebramos esa complicidad enorme que tienen los grandes poetas, estos que escriben desde el margen, con y por la otredad (Enrique Villagrasa en Librújula).
Para Javier Mateo, de El Imparcial, «hay autores cuyo universo zarandea al lector, dejándole una marca indeleble. Uno de ellos es, por su fuerte personalidad, Vicente Muñoz Álvarez. Por su poesía, se ha ganado a pulso pertenecer a ese olimpo de escritores marginales, salvajes y malditos de la literatura española actual».

«Volver (siempre) a la poesía de Vicente Muñoz Álvarez es toparse de frente con uno de los poetas más auténticos de su generación. «Hombre de mimbre», la antología que acaba de publicarle Páramo, es una excelente oportunidad para leer la obra de este imprescindible, injustamente invisible, afortunadamente clandestino poeta», Enrique Cabezón.

»Como decía el gran Hank, lo más importante es saber atravesar el fuego, y Vicente Muñoz Álvarez ha demostrado que sabe cómo hacerlo. Un salvaje y eterno on the road y un privado Ave Fénix", se puede leer escrito sobre Muñoz en Culturamas firmado por Julia Roig.

Por su parte, Rafael Morales, en Turia, escribe que «tiene el lector, por consiguiente, una buena oportunidad de leer una poesía apartada del hermetismo y lo fragmentario, propia en sus imágenes e imaginario, muy personal y alejada de los trabalenguas que parecen decir más de cuanto cuentan».
Para Nacho Escuín, autor del prólogo, «hay quien acaba ocupando un lugar que no le gusta o donde no se identifica y hay quien ha trabajado ese espacio y eso que llamamos identidad desde la honestidad y la autenticidad absoluta. Ese es el caso de Vicente Muñoz Álvarez».

O las palabras de José Ángel Barrueco en el epílogo: «Vicente Muñoz Álvarez constituye un ejemplo de lucha poética y de resistencia personal, de entrega sin condiciones y sin rendiciones a la literatura y a las combustiones que esta nos depara. La presente antología nos vuelve a demostrar que estamos ante un poeta honesto y necesario, que huye de la falsedad, de las promesas de quienes se venden al circo editorial: alguien que, psicoanalizándose de continuo a sí mismo, nos enseña un espejo».

Y ya dijo aquí el propio Vicente Muñoz: "26 años de poesía, 568 páginas, lo mejor de mis ocho anteriores poemarios más un nuevo poemario inédito, un prólogo de Nacho Escuín y un epílogo de José Ángel Barrueco, más mi corazón al desnudo». Eso es Hombre de mimbre.