viernes, 27 de enero de 2023

HOMENAJE A RODRIGO CÓRDOBA



Es importante que sepáis que este espacio abierto, generado en memoria de Rodrigo Córdoba está a vuestra disposición y para todas aquellas y aquellos que de un modo u otro queramos rendirle homenaje, de la manera que estimemos oportuna, por ello esa noche habrá un micro abierto, para también dedicarle nuestra amistad.

Además, se montará una mesa editorial con el fondo de libros editados y publicaciones de Zoográfico, que Rodrigo dejó en vida, que es amplío y magnífico. No está de más apuntar, que las ventas generadas por este motivo están destinadas a satisfacer la situación de la pequeña Violeta, hija de Rodrigo. De igual modo, también existe la posibilidad de donaciones económicas, por Bizum 646 62 00 20 o bien, a través de este núm.ctta ES33 2103 7269 3 5 0040000891 que ejercen como caja de resistencia, para quienes así lo deseen o no puedan acudir esa noche.

Os recordamos: 

“ESPACIO ABIERTO” Homenaje a Rodrigo Córdoba
LUGAR: Aleatorio Bar
Calle de Ruiz, 7, Madrid.
DÍA: 4 de febrero
HORA: 21:00

miércoles, 25 de enero de 2023

SERVIDUMBRES: Eduardo Magoo Nico.




CARPA QUEBRADA

Las aristas de mi cuerpo
Yacen
Para siempre sin contorno
Puente
Tu lluvia y tu miedo y tu granizo

Gotas color el humo
Sobre ventanas de herrumbre
Rumores de laurel
El viento duerme
El olvido teje telas en la araña

Punta
Y zona de torrentes
Los pies desnudos de la bruja
En incrustaciones de reflejo real


SABER QUIÉN ES 

Saber quién es
Ha sido siempre el privilegio
De la víctima
Conocer cuánto se puede soportar
Es el arma
(Que no se desenfunda) 
No habiendo otros a la vista
Se escribe entonces por motivos inferiores
Pagando caro (a cuenta) el uso de cada palabra

El himen himeneo
Llama desde la podredumbre
Bajo el fragor de la hojarasca
Aunque ya no suene la siringa
Y el oboe melodioso
Haya tragado tanta tierra
Los muertos (ya lo ves)
No se cansan de parir y construir
Su propia muerte
Mientras los que están hechos como nosotros
Se empeñan siempre más y más en devorarse

Como espantado de mí mismo
Y de mi historia
Surco el aire a veces:
Así la huella del murciélago
Abrió esta grieta en la tarde


EL OLVIDO

Me preparé largamente para la lluvia
(Nosotros los pobres, los invictos)
Para licuarme el alma

Hace cuatro cinco estaciones llueve
Luego siguió lloviendo
Así vino el nombre de lo llovido
(Como del maullido de un gato)
No escrito
No pensado
Cantidad de veces no entendido
(Mojado)

Maúllo
Nado
Hace cuatro cinco estaciones
Veo llover lo llovido
(No escrito)
Gafas

Ella fue una visita al pasado
Una sesión de espiritismo
Una sonrisa
Una niebla que cualquier otro
Podría haber atravesado en mi lugar

Encogido
Inmóvil en la parte más alta del mundo
Tenía ahora su conciencia
En el centro de la perfecta soledad
Que había supuesto

Me preparé largamente para la lluvia
(Nosotros los pobres, los invictos)
Para licuarme el alma


Eduardo Magoo Nico, de Servidumbres (La Cartonera Edizioni, 2022)

lacartonera.edizioni@gmail.com

sábado, 21 de enero de 2023

NO SE PUEDE SER TIERNO CONTIGO por MAYA MUKTI




Quién soy yo
tan faltada de amor
pero tan distante.
Quién soy yo
tan tierna por dentro
y pinchando todo lo que roza.
Qué misterio es el mío
que apenas me riega la lluvia
estando moribunda
me yergo cual lanza
dispuesta a atacar.
Cuánto mal cobijo en mi adentro,
destila veneno y seca todo lo que toca.
Flor en el desierto
sedienta de besos
que quema y asfixia
a quien la quiera oler.
Estrella perdida caída del cielo,
negrura profunda que absorbe
y eclipsa la luz.
Y aún más
tesoro bendito de Dios
que arruina al que llega y lo toma.
Quién soy yo. Qué importa.
Como tú un alma pura y eterna
presa en el delirio
de un cuerpo egoísta y mortal.

Maya Mukti


viernes, 20 de enero de 2023

NAVEGÁNDONOS por RAMÓN GUERRERO




De la vida recuerdo sobre todo los momentos que se detuvieron
tibios, navegando en el mar de los hielos donde
las chimeneas de aquellos barcos de papel
respiraban en los extremos de la ternura.
Miles de millas recorridas entre lo confuso y lo feliz
en los distintos puertos, muy cerca del tiempo
de los sabores, de las presencias que siempre invaden
los abrazos del deseo, de las llaves que unen mi vida
a los puntos y aparte.
Cómo olvidar los cielos abiertos, los alaridos del corazón,
las estaciones, los ojos de la noche
el amor alado que nos acompaña y nos tapona todas las heridas.
Mi memoria trabaja en silencio, sin palabras crispadas
como los buenos compañeros de armas que siempre cubren los sueños.
Así atravesé la edad de los metales, algún que otro agujero negro,
la alergia a los huesos sin destino y con miedo
los misterios que desconocen hasta cuándo las llamas y la ceniza.
No descubras tus fuentes. Envejece a través del viento
con esa sed que siempre poseen los espacios abiertos.

Ramón Guerrero


Foto: Ibbur

martes, 17 de enero de 2023

VIDA DE LOS ARTISTAS, LOS PROBLEMÁTICOS, LOS DEGENERADOS, LOS DÉBILES por SERGIO MAYOR



Verlaine vacila entre la criminalidad y el misticismo. Rimbaud proclama a Baudelaire el Verdadero Dios, pero ¿quién querría ser Baudelaire?
Duffy escribe sobre una imagen de Ernst: La Virgen da una somanta al niño. ¿Quién querría un dios en la casa? Jerusalén murmura. María no quiere un Dios. María no quiere un maldito.
Dios brevemente, Baudelaire en el siglo catorce, prendido por la inquisición, digo que la hoguera fue un alivio.
Artaud lamenta el efecto de la masturbación en el comportamiento de los padres jesuitas. Astuto, aconseja a la familia: ¡Acciones de la Compañía Tokio! ¡Acciones de la Shell Transport!
Huybrechts, trágico, pierde su fortuna en la Bolsa de Valores. Enfermo, toca villanías en locales de striptease. Se enamora de Sonia, la prostituta, la desarraigada, la proscrita, la sabia, mi Baudelaire malhablada.
Panero, descendiente de helenistas y cirujanos, orina los coches de la calle Murga. Acosado por el fuego de la inteligencia, busca la salvación por la idiocia. ¿Quién querría ser Panero? ¿Quién Baudelaire?
La estatura de Bukowski, un metro noventa, explica su afición a las peleas. Mi estatura hace inexplicable mi afición a las peleas.
Strindberg detesta todas las patrias, especialmente la sueca. Bernhard detesta Viena. Escapé de mi ciudad, fumo demasiado, ya sabe, el cáncer, el poema de Auden, Mrs Gee, la pobre Mrs Gee se pone la blusa, el doctor se lava las manos, el doctor le dice: ¿Cómo no vino a verme antes, Mrs Gee?
Blake, denunciado por un tal John Scofield, un incidente vecinal, se obsesiona. John Scofield, en la mitología satánica de Blake, alcanza el evemerismo de un demonio. He sido John Scofield en la mitología satánica de algunos. He sido la repugnancia privada de trescientos camareros.
Dickinson se recluye quince años en la casa de Amherst. Hay suficiente nomadismo en una habitación. Hay mapas, hay territorios con dragones en la cabeza de Dickinson.

Por no decir el incesto. Trakl se enamora de Grtel, su hermana. Hardy embaraza a su amor, Triphena, prima hermana. Tennyson escribe un réquiem homosexual a la muerte de Hallam, su cuñado. Darwin, eugenésico, casa con prima hermana, lo mismo que Poe, Rachmaninoff, Stravinsky, Milhaud, Grieg, Wells, Gide, etcéteras incestuosos, execrables, sangre narcisista, sangre que quiere repetirse. Me casé con Ana en el juzgado de Vegueta.
Gesualdo compone madrigales y mata a su mujer. Alonso de Cano talla inmaculadas y mata a su mujer. Burroughs busca la Experiencia Cumbre y mata a su mujer. El uxoricidio como una de las bellas artes.
Housman, poeta delicioso y menor, une la muerte y el críquet. ¿Quién querría ser Baudelaire? Yo querría ser Betjeman, jugar al tenis con Miss J. Hunter Dunn, tomar un cocktail de lima y de ginebra, escribir la Canción de amor de un subalterno.
¿La mujer más bella del mundo? Carson McCullers, borracha, contrahecha. ¿La mujer más bella del mundo? Flannery O´Connor, lupus cutáneo, alopecia. ¿La mujer más bella del mundo? Las tísicas, las tristes, las hermanas Bronte. ¿La mujer más bella del mundo? La mujer de la calle Tablas.
La santidad del azul y el azul corrompido.

Sergio Mayor


viernes, 13 de enero de 2023

TRANSFORMACIÓN por DAVID GONZÁLEZ





Durante estos últimos
casi cincuenta y tres años
viví en un sueño recurrente:

yo era
peter pan:

yo era
peter pan:

era:

porque esta mañana
cuando me desperté
ya tenía

un garfio por mano

y otro

por corazón:


David González, de Los equilibristas (Raro Ediciones, 2021)


jueves, 12 de enero de 2023

CEREMONIA: Harold Alba.



MADRE

Mi madre tiene en los ojos
el vacío de otro cielo.

Yo la observo como quien busca una palabra,
un gesto de redención en medio de la noche,
un parque en sus manos,
en esas nubes que dejaron de moverse.

Intento encontrar su voz en el abismo,
alguna actitud que la recupere para el día,
alguna forma que le quiebre los labios.

Mi madre tiene la estática de los acentos,
la consonante que no sabe
cómo pronunciarse,
el miedo a morir en una casa
que nada tiene que ver con el malecón,
con su calle alerta al temporal del trópico,
a sus tentáculos de arena moviéndose
con la velocidad de un espectro.

Mi madre ha perdido la voz,
pero es como si todavía la tuviera,
por eso le acerco el corazón,
el ruido de sus pálpitos,
la oscuridad que borra
su dolor en la neblina.


DISPARO

Papá sabe que lo pienso,
por eso un geranio me sorprende
a esta hora cuando en Barranco
la distancia es una mancha
con la que me atrevo a despintar el cielo:
sus árboles de cemento en las ventanas,
los pájaros que todavía me asombran
con el aleteo de sus palabras,
el estribillo que anuncia
la derrota del sol,
su rabia oculta en mi nostalgia,
la ira de Dios quebrándose en el agua
con la precisión de un disparo
perdiéndose
al otro lado de la galaxia.
 
Papá sabe cómo me siento,
conoce las réplicas,
el punto cardinal que mueve el día;
en su hombro
mi corazón es un gato
escribiéndole sus siete vidas.


Harold Alva, de Ceremonia (Editorial Summa, 2023).


miércoles, 11 de enero de 2023

ASESINADA AYER



Amanzio Berzaghi (Raf Vallone) es un padre que busca desde hace días a su hija Donatella (Gill Bray) una chica de 25 años discapacitada psíquica y con una mentalidad de niña pequeña, pero con un marcado elemento ninfomaníaco. Desesperado, acude pidiendo la ayuda del comisario Duca Lamberti (Frank Wolf) el cual iniciará una intensa búsqueda por los burdeles de Milán, ya que sospecha que la chica ha sido secuestrada para su posterior prostitución. Basado en un relato titulado I Milanesi Ammazzano Al Sabato de Giorgio Scerbanenco, este film forma parte de una trilogía basada en otras obras de Scerbanenco y con Lamberti como protagonista (los otros son Privado De Amar y Violación En Las Aulas). Como muchos de los films italianos de esa época y, sobre todo, los centrados en Milán, este film también muestra de manera cruda y desesperanzada tanto la odisea del padre como la del policía honrado que, a pesar de su buena voluntad, ve como la fetidez y la podredumbre moral le rodea de manera bestial. Personalmente me ha dejado el cuerpo un tanto tocado, la verdad. Por cierto, banda sonora de Gianni Ferro con Mina cantando la canción principal.

Joan Parera


martes, 10 de enero de 2023

ÁRBOL MENTAL por JOSÉ G. CORDONIÉ


 


Abro el grifo de agua caliente y preparo la navaja y la espuma de afeitar. Observo en detalle la imagen invertida de mi rostro en el espejo y me cuesta reconocerme: una prosopagnosia imperfecta que me hace dudar de mi reflejo.

Siento la pérdida de proporción de mis rasgos y llego a la conclusión de que estoy en un lugar que no me corresponde, en un espacio donde he perdido la orientación, donde al mirarme no encuentro aquello que busco sin saber qué es y desconozco lo que debo hallar. Me he perdido en mi propio reflejo, en la cosmografía de mi rostro, como si estuviera desubicado ante un mapa en una escala irreconocible donde no sé determinar el punto donde me encuentro.

(Sin referencias, cualquier posible camino es absoluta oscuridad o es laberinto).

Esa sensación de que mi cara en el espejo se transforma en una cara diferente a la mía viene dada porque apenas hay luz en la habitación. (Estás dormida y no quiero encender la luz para no despertarte). El cerebro no recibe toda la información de mi rostro por la escasa luz que lo ilumina y se inventa aquella parte que no ve, y lo hace añadiendo elementos de la memoria o de la imaginación.

Sé que esto es lo que me ocurre, pero a pesar de todo me afeito dispuesto a volver a salir al día por un camino que intuyo que no me concierne, absorto ante mi desubicación, como un dios borracho ante la frasca de vino de una taberna.

Entonces te despiertas y me preguntas desde la cama que qué me ocurre.

Te lo cuento.

Me dices que parezco IDIOTA (en mayúsculas).

Sigo afeitándome mientras tú te vas a la ducha. Te veo enjabonar tu cuerpo y la espuma me hace imaginar escamas en tu piel, y me figuro que eres una sirena tumbada en la arena de una playa desierta. Una sirena varada a la espera de que mis brazos te lleven otra vez al mar.

Bajamos a desayunar.

Lo hacemos en una pastelería enfrente del pequeño hotel, desde donde observamos los árboles plantados a lo largo de la acera. Nos gustan esos árboles en hilera, comentamos, a pesar de que ignoramos de qué especie de árbol se trata.

Es el típico árbol -te digo-. El arquetipo que lleva al árbol que imaginamos.

Y luego hablamos sobre la imagen mental que cada uno proyecta de un árbol. Un ideal de árbol que en realidad no existe. Un árbol imaginario, aunque vislumbremos una especie concreta. Pensé en árboles de hoja caduca y árboles de hoja perenne esperando la primavera que, como la muerte, los igualará a todos.

Y más tarde, pensamos en la imagen de Amor, y la metáfora nos llevó al proceso cognitivo central de la corporeización del significado para deshacer la abstracción del pensamiento.

La metáfora -te dije- ata el sentimiento a la palabra.

Reparo en la libreta de apuntes que tengo sobre la mesa, junto a la taza de café aún medio llena, y observo una de las hojas donde he dibujado parte de mi pensamiento, que se compone de memoria y de ficción. Ese papel, me digo, en otro momento fue parte de un árbol. Vuelvo a la imagen mental del árbol. Divago sobre el papel como pieza interior del árbol e imagino su corteza escrita con la punta de una navaja. Nombres y dibujos simples. Iniciales y corazones. La piel del árbol tatuada. Y su alma, representada en papel en blanco, dibujada por mi mano conectada a mi pensamiento, que no es otra cosa que mi alma. Mi alma vinculada al alma del árbol por un hilo umbilical de tinta.

Retroalimentación.

Retrosubsistencia.

Concluyo que el árbol mental y yo ya somos sólo uno.


José G. Cordonié, de 78 rpm (FAKE)
(Versátiles Editorial, 2021)


lunes, 9 de enero de 2023

FLASH por EUSEBIO PRIEGO



Me gustaría escribir esto desde un spectrum de 48 k,
sentir el tacto suave de sus teclas
en mis manos de nueve años.

Presionar la A
y dirigir mis palabras al mundo
de entonces,
que vengan los ochenta a rescatarme
de esta lluvia sin sentido.
 
Tengo el techo agujereado de ciudad,
se me cuelan las calles
que nunca seré.
 
Hay un poema a medias en la mesa
5 metáforas abiertas en canal.
Hay un rumor de lluvia en el rellano
de la puerta,
un espíritu que traza círculos alrededor
de la imagen que un día fue.
 
Hay también una necesidad olvidada
de ser en el mundo algo más que un hombre,
algo más profundo que una tonelada de huesos.
¿Qué hago con este dolor, dime?
¿qué hago?
Si me ves sonreír pensarás que estoy cuerdo, una cometa de persona y sin embargo
llevo a cuestas trece potros de tortura que intercambio a diario por gramos de equilibrio,
electrones que mantengan los servicios mínimos en esta nave que reposa en el planeta equivocado.
 
Perdí la fuerza
un martes,
apenas grito

Hay una ciudad para enfermos mentales
a dieciséis carteles de aquí,
ofrecen una lobotomía.
 
La nada es la moneda de cambio
una piscina de algo.
El entorno que te salva de la vida
 
Al llegar allí sientes un cosquilleo en las manos
una despedida del lenguaje,
esa leve melancolía
que precede al pantallazo en blanco.
 
Nunca me atrevo a dar el paso final,
simplemente me arrodillo.
 
Hay quien dice que somos los nuevos devotos
del sistema,
la gran mayoría,
un grupo de náufragos
espectadores privilegiados de la muerte
que nos mantiene erectos,
como soldaditos de plástico a las puertas
del patio de ese colegio que quizás fue
la parte sombreada de un intento de sonrisa
un segundo antes de la foto.
.
..
…….
Flash.

Eusebio Priego


sábado, 7 de enero de 2023

MIENTRAS PUEDA DECIR: Luis Ramos de la Torre.



CAMINO

Somos lugar y en ese punto estamos
como una mimbre al viento que va y viene,
como el tallo en la planta que sostiene
la vida en flor, y en tanto caminamos.

Somos un aire en cinta porque vamos
buscando contra lo que nos retiene,
y en ese ir y venir que nos mantiene
seguramente nos equivocamos.

Complicamos sin más nuestro camino
creyéndonos la voz del universo,
modificando el sesgo del destino.

Y sin querer errar merodeamos
entre la prosa inquietos o en el verso,
y en el camino a veces acertamos.


ORGÁNICA

Por amor pierdo el norte y me condeno,
mi sístole y diástole quebranto,
y torna al punto la tristeza en llanto
si va tu pulso hacia mi desenfreno.

Amando aprendo y al amar me entreno,
huyo cual fiera herida de mi espanto,
lucho a contracorriente y me levanto,
y me enajeno en ti, sí, me enajeno.

Dislates y aturullos me domeñan,
el corazón no es dueño de su rumbo,
y con tanto desorden me entra pánico.

Ventrículos y aurículas se empeñan
en desbordar mi sangre y me derrumbo.
¡Me vuelve loco este barullo orgánico!


TRAS EL LLANTO

Vivir será a la postre la primera
suerte que llega con la voz del llanto.
Se abre a la vida tras nacer el canto,
la luz y la palabra, su quimera.

Si el invierno se torna primavera
después de tanto frío y hielo tanto.
Si verano y otoño, seña y santo
de la alegría fueron lanzadera.

¡Conténtese, sonría, salte el hombre!
¡Álcese la mujer en esta suerte!
¡Que el mundo se divierta y que se asombre,

alegre contra el rostro de la muerte!
Y si el vivir transcurre de esta guisa:
¡A reír y a partirse de la risa!


ARGUMENTOS

Escucha, piensa, anhela. Sé prudente.
No dejes que te engañen y protesta.
Callarse no es lo más inteligente.
Niégate, no los sigas y contesta.

Dudar es lo mejor, así la gente
aprenderá a pensar; es una apuesta
al menos en principio diferente,
lo importante es buscar una respuesta.

Cualquiera cree que sus argumentos
tienen sentido, fuerza y los defiende,
y es de razón hacerlo con respeto.

No obstante, muchas veces hay intentos
por parte de algún torpe que no entiende
que en esto lo mejor es ser discreto.

¡Cuidado con el tuno que se inquina,
suele arrimar el ascua a su sardina!


UNA SOLA VERDAD

Mientras pueda decir sin confundirme
una sola verdad y que esta sea
una norma, una ley, una marea
de luz con que guiarme y donde asirme.

Mientras pueda escribir y lo que afirme
ayude en algo al otro que me lea,
entregaré sin miedo a quien me crea
parte de lo que busco al exigirme

claridad y sentido en lo que escribo
o en todo lo que admiro y lo que leo
en los grandes autores esenciales.

Quiero sentir con esto que percibo,
algo del fuego aquel que Prometeo
robó a los dioses para los mortales.


MACHADIANA

“Y ayuna, y labra, y siembra, y canta, y llora”:
versos de don Antonio en cuerpo y alma.
Ayunar y vivir desde la calma
y labrar la emoción de la demora.

De aquel que siembra dicen que atesora
vida, y cosecha tras cosecha empalma,
por eso canta y de esa forma encalma
el tiempo, savia que a su cielo implora.

Que algunas veces llora, ¿quién lo duda?
Nadie se libra de sufrir la herida,
ni de abrir a su llanto la garganta.

Quien sabe de la tierra es quien la suda.
Y solamente da vida a la vida
quien labra, ayuna, siembra, llora y canta.

Luis Ramos de la Torre, de Mientras pueda decir (Baile del Sol, 2022)


lunes, 2 de enero de 2023

QUIÉN SABE QUÉ por CRISTINA FLANTAINS



Saber lo que uno quiere decir y decirlo
saber lo que uno quiere decir pero callarlo
saber lo que uno puede decir pero no decir nada
saber lo que uno puede decir y decirlo
saber que tienes que decir algo, pero no saber qué
saber que tienes que decir algo, saber qué pero no decirlo,
pero sí decirlo a pesar de las consecuencias o precisamente por ellas.
Saber que lo que vas a decir te va a llevar al infierno.
Saber que lo que vas a decir no le va a importar a nadie,
saber que lo que vas a decir no lo va a escuchar nadie 
y descubrir que estás más solo de lo que creías, 
en una compañía inesperada, quién sabe qué
Y anticiparte al futuro después, bajo los auspicios de una formulación inconmensurable, de un decir encriptado en un crisol de geometría perfecta pensando que eres la mariposa del sueño de Edward Lorenz, que lo podrías ser, que deberías ser, que jamás serás.
Presentir lo que tienes que decir y no encontrar las palabras. Intuir lo que tienes que decir y que el pavor o la emoción te hagan enmudecer.

Cristina Flantains


jueves, 29 de diciembre de 2022

CIUDAD FONOLLOSA (Versiones y perversiones para un centenario)



Ediciones del 4 de agosto celebra con un libro conmemorativo el centenario del poeta José María Fonollosa

El 8 de agosto de 2022 se cumplieron 100 años del nacimiento de José María Fonollosa (08 de agosto de 1922 - 07 de octubre de 1991), poeta que consiguió el reconocimiento internacional y cuyos poemas han sido musicalizados por Manuel Serrat, Albert Pla y José Hernando Sánchez.

José María Fonollosa no es tanto un poeta marginado por la época como un poeta que decide marginarse de una época con la que no comulga. Cantó a las ciudades que lo conocieron, como si el enjambre de calles fuera el silencioso testigo de su paso por el mundo: Barcelona, La Habana, Nueva York. Y su canto no habla de la agustiniana ciudad de dios, sino del ser humano: del hombre que no encuentra su lugar en el mundo y menos entre otros hombres. Es, en definitiva, la suya una voz libre y cercana, un poeta que dice lo que piensa y que ofrece en sus versos un retrato acerado y valiente de las fobias, las ilusiones y los fracasos del hombre contemporáneo. Su poesía es nuestra y, a la vez, universal y, sin embargo, el manuscrito de Ciudad del hombre, después de mucho tiempo en el olvido, se había publicado solo de manera incompleta… hasta hace muy poco. Con la edición en la colección Edhasa Literaria, a cargo de José Ángel Cilleruelo, al fin se puede disfrutar de la obra original e íntegra que el autor escribió: 236 poemas con su orden y estructura. Dicha edición le devuelve al autor, José María Fonollosa, y a sus lectores, la dignidad de una obra maestra que, tras dos décadas en el mercado, continuaba aún desconocida…

Bajo el título Ciudad Fonollosa (versiones y perversiones para un centenario), número 246 de la colección Planeta Clandestino de Ediciones del 4 de Agosto, es una edición limitada de 300 ejemplares donde se recogen, además de una selección de poemas del propio José María Fonollosa (cedidos para la ocasión por sus herederos y Edhasa Literaria), una nota introductoria de Maribel Parcerisas Fonollosa, sobrina y albacea del poeta, y las versiones y respuestas a sus poemas de 27 poetas y músicos: María Ángeles Pérez López, Eduardo Moga, José Luis Pérez Pastor, Viktor Gómez Ferrer, Enrique Cabezón, Sergio Laignelet, Sonia San Román, Pilar Martín Gila, Elena Román, Nacho Escuín, Francisco Caro, Enrique Villareal (El Drogas), Rafael Soler, Marga Mayordomo, José Ángel Cilleruelo, Kutxi Romero, Adrián Pérez Castillo, Amparo Arróspide, Raúl Nieto de la Torre, Javier Velaza, Julio Mas Alcaraz, Felipe Román, Sergio Gaspar, Antonio Alfaro, Federico Gallego Ripoll, Ana Ares y Javier Gil Martín.

El volumen ha sido coordinado por el propio Javier Gil Martín acompañado por Julio Mas Alcaraz, Raúl Nieto de la Torre, Carmen Beltrán y Enrique Cabezón. Han colaborado en que el cuaderno de poesía vea la luz Cartonera del Escorpión Azul y Cuadernos de la Errantía.


lunes, 26 de diciembre de 2022

PROSA POÉTICA EN DOS CANTOS por MANUEL COVA TENARDD



CANTO 1: Elegía.

LA TUMBA DEL ALMA

La tierra despierta con una respiración de alambre de espinos; cada piedra del camino desprende una fuente de agua temblorosa y asustada que poco a poco se erige como una cascada de inquietud.

En los riscos y las lomas crecen alas con forma de barrotes para pájaros cautivos.

Las plantas dialogan transmitiendo oscuras premoniciones que se confirman con la neblina espectral de unas nubes redondas como coronas fúnebres.

Los senderos ocres ahora son periódicos amarillos corroídos por las abejas que arrojan noticias tristes; el verde ahora es un túnel de tinta negra que conduce al callejón sin salida de una esquela mortuoria; cada pisada agonizante de un lugareño es un daguerrotipo postmortem impreso en el camino: cada brote de barro una foto sepia del día de difuntos.

Se alzan manos con relojes de arena en sus uñas mientras las excavadoras con dientes afilados con forma de guadaña pretenden cercenar sus cinturas cristalinas de polvo cósmico inmortal.

Brotan tatuajes biológicos en la piel de los defensores del entorno: galaxias de cardones y rabos de cometa de echium triste; luces estroboscópicas que parten desde cada poro; flora atornasolada de impresión óptica desde cada pliegue.

Palas mecánicas que petrifican el aire convirtiendo los vientos libres en una estatua flotante que alberga todas las piedras que lapidan la justicia para entornar los luctuosos cantos de la infamia.

Son la tierra. Son las personas. Son la esperanza y la desobediencia: sus cerebros son semillas que se abrirán paso entre las cabelleras de cemento de sus agresores para germinar como cenáculos libres, como árboles de nieve de una tundra mental


CANTO 2: Resurrección.

LA CUNA DEL ALMA

Cables húmedos de aromas mágicos; labios con ojos de paloma que besan la tierra mientras reverdece la flora desde unas bocas que entonan cánticos de alegría vegetal.

Fábricas de colinas, laderas, montes como constelaciones autobasculantes, como autobuses con carrocería de bosques de gelatina celeste que nunca perecerán en un lúgubre accidente de tráfico en el asfalto mortecino de la especulación. Se ha abierto una autopista con forma de cohete en el cielo; una obra de arte con alambicada grafía de purpurina estratosférica y psicodelia taumatúrgica anuncia la gran nueva: !!Es el renacer de Cuna del Alma!!!

Manuel Cova Tenard


sábado, 24 de diciembre de 2022

TRIPPERS FROM THE CRYPT por RODRIGO CÓRDOBA



He hecho tantas cosas en mi vida en lo tocante a la literatura, que la verdad sea dicha, de muchas ya ni me acuerdo: libros, prólogos y epílogos, cientos de presentaciones, jam y lecturas, antologías, entrevistas, ensayos y artículos, festivales, blogs y reseñas, y qué sé yo, a estas alturas de la película, qué más... Pero hay una que tengo siempre presente y jamás olvido: VINALIA TRIPPERS, donde se dieron cita, a lo largo y ancho de más de dos décadas prodigiosas, los mejores cerebros de mi generación.

RODRIGO CÓRDOBA se encargó de dar forma a su segunda época, con joyas como TRIPPERS FROM THE CRYPT, con espectacular portada de Mik Baro, que ahora, como regalo de Navidad y en su memoria, podéis videar y leer gratuitamente en este enlace:


Con el suplemento MASTER OF HORROR añadido:


Cambian los tiempos, los disfraces 
de los emperadores  y los mandarines del reino: 
los latidos de algunos corazones no.

Salud, Rodrigo.

Vicente Muñoz Álvarez

viernes, 23 de diciembre de 2022

LOBO COME LOBO por RAFAEL LÓPEZ VILAS




LA MARCHITEZ DEL VERANO

La gente parece desorientada por el sol. Todos deambulan sin concierto, sortean farolas, contenedores de basura, mierdas de perro. Como si no supieran qué hacer. El viento es frío y se pega a la carne. Se cuela bajo los vestidos y desordena los cabellos con una mano destemplada. La luz se ha desteñido igual que una vieja camisa. El segundero del reloj no para de correr. La carrera no se detiene, jamás lo hace, y los buitres se cuelgan de los tejados esperando una oportunidad. Todo es absurdo. El tiempo lo es. También lo es dios. Y los hombres. Los hombres son absurdos. Creen, piensan, inventan. Sus cerebros alojan la atrofia del miedo. Y lo hacen gratis. La estupidez es gratis. También hablar. El dolor no. Tampoco la ausencia. El miedo. La SOLEDAD. La libertad está ahí mismo, pero el otoño ha podado los árboles segando sus almas a tijeretazos. Las flores agonizan en un campo de asesinos. Todavía hay verano, parece que diga el calendario y el mar muerde la orilla con los dientes de los peces muertos. Sus olas se balancean como una ecuación imperfecta sobre los castillos de arena. La sangre se ha vuelto fría en mis venas. Fluye embozada, como un caramelo de amargura que se diluye. Como una luz que se apaga, fundida por una tristeza de plomo. El sol se va donde duermen los pájaros. Donde marchan las ilusiones. Donde mueren todos estos años. Aquí queda la amargura. Una página estrangulada de un periódico. Una fotografía que recuerda que algún día, fui joven y hermoso. Debí darme cuenta entonces. Era mentira. Todo lo era. Lo que decían. Los besos. El futuro. El silencio del vino. La verdad. La lucha no continúa. Sólo las manecillas lo hacen. Hasta que nada quede, y todo se cubra de tierra.


LOS GRANDES POEMAS NO LOS HE ESCRITO YO

La verdad es que no conozco a nadie que haya escrito un gran poema. Ni siquiera a alguien que haya escrito un buen poema, o a alguien que haya escrito un poema solamente decente. A veces la esperanza te dice que tu mejor verso todavía está por llegar. Puede ser. Pero también es posible que tu mejor camisa penda sola en la oscuridad del armario. Intrascendente. Olvidada. Como un cadáver sin rostro que nadie reclama. O quizá no vengan jamás. La mayoría de los escritores se pasan los días esperando a las musas. Eligiendo cuidadosamente la palabra acertada en su cerebro-diccionario. Amasándolas. Fraguándolas. Deconstruyéndolas. Proyectando la arquitectura definitiva de la gran novela de nuestro tiempo. Por las mañanas contemplo la muerte en el espejo. La estupidez de un reloj de arena tragándose mi tiempo.

Supongo que supones que mis palabras son la sombra de mi alma. Está bien, no te culpo. Suele pasar. Un poema de mierda, un alma de mierda. Está claro el axioma, ¿no? Sin embargo, lo cierto no siempre es lo más adecuado. A menudo la verdad es sólo un espacio inservible ocupado en un cajón. No creas en todo lo que te dicen. Mientras tanto, escribo estos poemas sucios. Estas frases sucias sobre hombres mediocres. Sobre mí. Sobre ti.

Los grandes poemas no los he escrito yo. Nunca salgo a buscar flores. Saco la basura a medianoche. Tiro de la cisterna si meo y duermo si tengo sueño. Mi único mérito es esperar. Sin grandes anhelos. Sin esperanzas, ni la piedad de las mentiras. No lo sé. Quizá vengan las palabras sin hacer nada. Entretanto, el tiempo pasa. Solamente pasa. Y a veces escribo, y otras, me quedo junto a la ventana. Viendo el cementerio. Escarbando el infinito. Olvidándome de nada.


LA CABRA SIEMPRE TIRA AL MONTE, ¿A TI TE GUSTA EL CORDERO?

Cuando estaba loco pasaba días enteros encerrado en una linda casita en la montaña. Era otoño o invierno. Llovía, y el viento zarandeaba las copas de los árboles con despecho. Tenía el teclado y todo el papel del mundo. Una botella de vino aguardando en la alacena. La luz se entremezclaba con los cadáveres del pasado y el crepitar de la leña ardiendo en la chimenea. Tomaba café cargado y tranquilizantes. Neurolépticos. Ansiolíticos. También manzanas. La verdad, no recuerdo en qué pensaba. Mi cabeza era un túnel de muerte y de remolinos pizpiretos del que sólo brotaban las palabras. Entre frase y frase, un sorbo de café. Una pastilla. Un trago de vino. Estaba tan cansado. Supongo que desvariaba. Tal vez fuese el rostro de la muerte o sólo el cartero asomado tras un muro de delirio, pero entre sueños, me percaté de que no existe sufrimiento entre los grumos de la sangre fría. El averno es un aeropuerto vacío. Un oropel de fantasmas enfermos que languidecen de soledad eterna a los pies de tu cadalso. Sin dejar de escribir, seguía bebiendo. Más café y más vino. Me emborrachaba, y el restallar de mis dedos sobre las teclas afloraba mi incontinencia palabrera en el papel como por arte de magia. Entonces me levantaba y caminaba por la habitación como un animal acorralado por las llamas del paraíso. La tormenta arreciaba furibunda tras las ventanas. Mis ojos marchitaban su tristeza en el cristal al contemplar la llegada de la noche caminando sobre la alfombra del mar. Deseaba morir. Morirme. Morirme yo. La oscuridad anidaba en el tejado, orillándose en los márgenes de mi locura. No recuerdo qué escribí. Sé que sufría. Y también, que las palabras se encargaron de sostener los pilares del puente mientras el mundo se destruía a mi alrededor. La primavera de las luces es una novela cualquiera. Un nuevo amanecer con el que no cuentas. Quizá, el asalto más importante que pelear de toda tu carrera. La muerte se equivocó aquel día, pero sé que esa furcia seguirá probando suerte hasta que cante línea.

Lobo come Lobo,
Rafael López Vilas
(Versátiles Editorial, 2019)


jueves, 22 de diciembre de 2022

LOBO COME LOBO: Prólogo de Antonio Javier Fuentes Soria.


 


Me ha jodido con premeditación y alevosía, me ha enviado el puñetero libro en pedeefe y me ha privado de entrar en la librería de guardia, de buscarlo, de encontrarlo por fin, de olisquearlo, de dejarle las cuatro perras a esa dependienta con pinta de ratón de biblioteca (tan distinta a las de Zara) y de salir cruzando la puerta victorioso, con la sonrisa dibujada del niño que calza zapatos nuevos. Me ha privado, también, de la parada en la puerta, de ese arrebato de impaciencia que te asalta y que, irremediablemente, te obliga a meter la mano en la bolsa, sacar el tesoro recién encontrado, y abrir, al azar, cualquiera de sus páginas, en medio de la acera, y de sentir cómo, entonces, tu mundo se para mientras el del resto de los mortales sigue girando. Y me ha robado el pálpito de la lectura agitada en todos los putos semáforos que se tiñen de rojo en el largo trayecto que une mi casa y la santa basílica de mi librero. Me ha privado de esa ansia brutal y enfermiza que te asalta cuando encuentras literatura de la buena. Me ha privado, en definitiva, de todo lo que siento cuando invierto algunas de las pocas monedas que tienen a bien anidar por un tiempo en mis bolsillos, en comprar un libro de Bukowski, de Fante, de Wolfe, de Montero Gonzalez.

El lobo aúlla y te acobarda, y lo hace en cada una de sus líneas, en cada uno de sus versos. En el universo poético contemporáneo resulta difícil encontrar un club de carretera en el que ofrezcan desnudos integrales, y aquí, sentado en primera fila, la cosa te intimida hasta el punto de tener que taparte los ojos. Ajeno al artificio superfluo y redundante, el lobo te enseña los colmillos y te ataca sin rodeos, ¿querías caldo?, pues tres tazas.

A veces, no siempre, pasa con los libros. Pasa, sobre todo, con los buenos libros, con los buenos libros de poesía. Pasa eso, que descubres en cada página un espejo, pasa que te asustas, pasa que comienzas a pensar cosas extrañas, pasa que te vuelves paranoico y te preguntas si el autor te ha estado espiando durante todos estos años, si ha abierto una rendija en la cuarta pared del escenario de tu nada interesante vida.

Te sientes, en cierto modo, invadido. ¿Qué hace un tipo que no me conoce de nada hablando de mis propias miserias? Y pasas página, y vuelves a las ya leídas, y te encuentras una y otra vez, y lo haces ahora con escasas ganas de mirarte a los ojos para no tener que, de nuevo, descubrirte.

Y el tipo escribe bien, con profundidad y dinamismo, como los buenos. Esta mezcla me fascina. No es fácil eso de cavar y apartar la arena mientras el lector asiste atónito a su propia caída en un pozo infinito.

El lobo te clava su feroz dentadura en las primeras líneas y no te soltará hasta que, exhausto, decidas parar un rato. Pero no quiero caer en lo que el propio autor define como “papiroflexia palabrera”. “No vengas a pedirme azúcar” advierte casi al inicio en una especie de inventario de directrices poéticas propias. Es como un cartel que cuelga de la puerta en el que sugiere lo que vas a encontrarte al cruzarla. Cuando la cruces, conocerás el crudo invierno y sabrás de qué te hablo.

El universo de los escritores malditos está repleto de una especie de desleales que reniegan del poeta, de tipos que huyen de ser catalogados como tal. Bukowski comenzó a escribir poesía porque odiaba a la poesía y aún más a los poetas. El lobo viaja en ese mismo barco, te lo suelta a bocajarro y es un mensaje que subyace en cada renglón del libro. El problema, alguien tendría que decírselo, es que el agua del rio acaba, finalmente, siendo, lo quiera o no, agua de mar.

Reniega, además, de todo lo que se mueve, de lo que permanece inmóvil, de esta sociedad, del individuo, del colectivo, de la epidemia de incultura que silenciosa se expande entre nosotros, de la tiranía de quienes nos manejan, de los poderes establecidos; reniega de ti, de mí, e incluso de sí mismo.

Tienes ante ti un libro imprescindible si eres de esos tipos raros que se calientan con los versos impúdicos, con ese tipo de poemas de alcantarilla a los que algunos llaman realismo sucio, un libro repleto de verdades como puños que te romperán el hocico y a los que volverás, seguro, para que te lo partan de nuevo.

Te dejo, amigo lector, solo ante el peligro. Tiembla al descubrir que un animal poético, oculto y mudo, te observa.

Antonio Javier Fuentes Soria,
prólogo a Lobo come Lobo,
de Rafael López Vilas
(Versátiles Editorial, 2019)


miércoles, 21 de diciembre de 2022

JUNTAR LAS TUMBAS por MAREVA MAYO



Mi mayor error, y a la vez el que me absolvió de todos los demás, fue el amor hacia los hombres. Cuando trato de resarcirme, es peor, porque se me queda dentro un disparo bestial que desea pulverizar todos los firmamentos y tragarse todos los edificios sin que nadie quede para cantar la oda a los difuntos. Pero yo soy una de ellos, y no perdí más que ellos, y no mentí menos que ellos. Aunque todo fue bajo los efectos de esas drogas que creábamos juntos al borde del fin. Nacemos con una falta kamikace que nos va atrayendo imparablemente hacia la muerte donde la falta eyacula...... y mientras exorcizamos y amansamos esa muerte, con algo que tenemos que robar del exterior. Pero en lugar de llenarnos, nos volvemos yonquis y sádicos, del agujero, de la sustancia-activa, de la orgía de la muerte. Nadie podría responsabilizarnos de lo que hemos hecho con nuestras vidas. Todo lo que hemos hecho ha sido juntar las tumbas y las bombas que llevábamos dentro con el exterior y sus barracones, para vivir mientras dure la artillería. Nadie jamás pudo hacer otra cosa ni esquivar la incubación de la muerte en esa poesía nuclear que nos permitía existir y arrebatarnos y ser bajo cualquier circunstancia, sagrados, teniendo dentro toda la poesía y amor del que va a morir, bajo la protección de los dioses de la guerra que amparan a los que luchan contra titanes y es su vida una causa perdida y es su espada una venganza del surrealismo meando a la aurora boreal contra la materia que nos encerró en éste delirio que sueña no serlo.

Mareva Mayo


lunes, 19 de diciembre de 2022

REGRESIONES: Prólogo.



Los lectores de Vicente Muñoz Álvarez estamos de enhorabuena. Especialmente porque Regresiones puede que sea una de las obras definitivas de su autor. A la altura de su introspección más profunda, El merodeador (Baile del sol, 2007), o de su poemario más imperecedero, Animales perdidos (Baile del sol, 2013). Un punto y aparte en una forma única de entender la creación literaria en nuestro país. Sin concesiones ni estridencias, plagado de coherencia e intensidad, y por supuesto unido a una pasión y a una eficaz inercia muscular del que asume que la literatura no soluciona nada, pero lo cambia todo. Sumado a su ya consabida y siempre rebelde apuesta suicida por la literatura y la vida, entremezcladas en un permanente autobiografismo que persigue cambiar las reglas del juego y nuestra forma de mirar y mirarnos. Un desafío, literario y personal.

Regresiones se convierte pues en una especie de memorias precoces de un tiempo casi mágico. De su infancia en un León gris hecho color gracias a los cómics, las viejas arquitecturas (su relación con la Casa Botines nos recuerda que la realidad puede ser mejor que cualquier ficción), los cromos y las teleseries, a una adolescencia y primera toma de contacto con la música popular (de ese Todo empezó con los Cardiacos a formar parte de Veredicto Final), el cine (un recorrido por las películas eróticas y el terror), el sexo (Dedo es deslumbrante por su sencilla efectividad), la amistad (por estas páginas deambula prácticamente cualquiera que llegara a hacer algo creativo en el León de los 80), el alcohol y la noche, o la propia intuición de la muerte (He estado a punto de morir luego otras veces, supongo que algunas sin saberlo). En un continuo despojarse de elementos innecesarios, tan solo emociones sin coartada, entre la narrativa sobria y el lirismo directo, con el pasado como patio de recreo en el que zambullirse y hallar las respuestas a un presente que confunde o genera desgaste, y en el que autoafirmarse es casi un acto de supervivencia (Ahora disfruto del estigma y la lacra, me singulariza entre el rebaño y me hace plenamente consciente de mi condición).

Mirar atrás y recrearse en los detalles. Con una mirada lúcida y tierna, donde no hay que demostrar absolutamente nada a nadie. Vive tu memoria y asómbrate, afirmación rotunda de Jack Kerouac que Vicente Muñoz Álvarez hace suya aquí como dogma de fe, empeñado, ya desde sus primeras obras, en desenredar la propia vida como una gran maraña de lana, dejándonos presenciar la faena con curiosidad voyeur. Un atractivo tira y afloja con la memoria selectiva, los afectos personales y las distintas instantáneas de una vida que, aunque lejos, parece la de cualquiera de nosotros.

Y por supuesto, Regresiones es un positivo ajuste de cuentas con los héroes y mitos personales de su autor. Una larga lista que recorre con naturalidad lo popular y la alta cultura. Todo un particular muestrario, una guía esencial de esas influencias y pasiones más desatadas. Donde Hulk convive con Malcolm Lowry en igualdad de condiciones, lo que habla a las claras de la apertura mental de una obra y un autor que no cree en los encasillamientos o los lugares comunes. Quizá tan solo disfrutar del recuerdo, paraíso perdido que resulta fascinante desde un presente fabricado de crisis económica y desencanto. Leit motiv último de este viejo refugio atómico desde el que observar el brillo de la bomba. Y al que ha invitado a unos cuantos, convirtiendo el cierre, un epílogo colectivo, en el sincero hermanamiento de una generación que mira lejos.

Un canto a un tiempo que ya no volverá. De ahí su increíble magnetismo, su magia.

Julio César Álvarez

Nueva edición ampliada,
a la venta en la web de LcLibros.



viernes, 16 de diciembre de 2022

EN LA CALLE por SAMUEL BRESSÓN



Durante años viví en la calle
como un vagabundo,
observo ahora en las personas
que viven en la calle
un rasgo de integridad
porque percibo en ellas
el desinterés
por la supuesta victoria
y una noble aceptación
de sus consecuencias.
Y probablemente ninguna de ellas
se plantea tal cosa
y se sienten tan solo hastiadas,
decepcionadas, exhaustas…
o sencillamente no encuentran motivo
para continuar con una guerra
en la que no tuvieron ocasión
de decidir si querían participar
pero a pesar de todo sigue habiendo
una integridad implícita en la renuncia,
tanto si sus fuerzas han remitido
como si algún pedazo de su alma
se resiste, se niega, a continuar
corriendo tras sueños prestados
porque de cualquier modo implica
un rasgo de la extrema cordura
que posee siempre la locura,
la locura hasta la que el insaciable
berbiquí de la vida
ha conseguido finalmente llegar
y en realidad no están tan enajenadas
o extraviadas
como los demás creen,
como ellas mismas creen,
sino que ese lugar en su interior
que ha sobrevivido
se siente más confortable bebiendo vino
en la puerta de un supermercado
y durmiendo en un portal
que dejándose la vida tras las cosas
que hasta entonces ha sido necesario
que pensara que necesitaba
para beneficio de casi todos
menos para él.

Samuel Bressón


miércoles, 14 de diciembre de 2022

NO HABLO por EVA SOLIVERES



No hablo para los que nacieron en dulce cuna.
Ni para los que recibieron toda la atención, cuidado y mimo.
Ni para aquellos que recibieron la dirección.
Y el amor incondicional en su núcleo.

Hablo para los que aprendieron a sacar uñas y dientes.
Para los que aprendieron a mentir y a defenderse.
Para los que tuvieron que amordazar su boca para no incomodar.
Para los que tuvieron que acallar sus necesidades por no tener quien las quisiera.

Para aquellos que aprendieron a gritar y a apretar los dientes.
Hablo para las almas nobles que se escondieron tras un disfraz de
"yo soy un tip@ dur@ y a mí no me afecta nada".
Para los indomables y los inconformistas.
Para los que sangran cada vez que ven una injusticia por saberse injustamente tratad@s.
Para los que lloran a escondidas y para los que no lo hacen porque aprendieron que eso,
un valiente, no lo hace.

Hablo para los que están luchando por encontrarse entre la devastación y la desgana.
Para los que a pesar de todo, no han perdido las ganas de amar ni la esperanza de encontrarse.
Para los que intuyen, todavía, que el amor se esconde en la vulnerabilidad de saberse descubierto.
Para los que se atreven, aún temblando, aún sangrando, a mirar a otro ser humano sin corazas.
Para esos son mis poemas.
Para tod@s ell@s va mi aliento.

Eva Soliveres


martes, 13 de diciembre de 2022

BAJO MI PIEL ESTÁ TU PIEL por FRANCISCO SOTO



Bajo mi piel está tu piel,
pequeñas cosas que nos transforman en gigantes,
diminutas esporas que nos hacen seguir vivos al aspirarlas.

Átomos que se desmoronan al rozar otros átomos.

Bajo mi perfume está tu ausencia de perfume,
el ph de la vida que se empeña en regalarnos este caos devorador.

Escucha el viento esta noche,
la dolorosa belleza de la lluvia golpeando en los cristales,
escucha mi voz diciendo tu nombre.

Bajo mi piel, está tu piel,
el milagro de habernos conocido,
el maravilloso regalo de habernos conocido.

Francisco Soto


Foto: Jorge Lázaro

lunes, 12 de diciembre de 2022

AC/DC por TOMÁS SOLER BORJA



Era hermoso, multicolor, estimulante, y sorpresa: legal. Humedecerse la lengua con saliva, y después, tomando entre las manos una de esas pilas de petaca al azar, meterse en la boca sus polos metálicos. Esas dos pestañitas: color oro, tacto helado, sabor acre. Aquel era el arte y oficio, porque el comprobador de carga había cascado preso de una subida de tensión. No, tampoco las pastillas de juanola bajo la figurada lengua del artefacto habían conseguido engañar al diablo de la revolución industrial. Y entre el enorme montón de baterías, había muchas que estaban a cero, sentías un brrrrr (no podría definirlo mejor) en la punta de la lengua. Algo grande, así como el morreo de una novia eléctrica, si es que uno supiera entonces lo que era un verdadero beso con lengua. Y estaba bien, se te encendía la bombillita de la sangre, enervándote allá abajo donde se enerva lo que se tiene que enervar. Evidentemente, esa pila iba al montón de las buenas. Rubia era el nombre cariñoso que recibía la caja. Las otras: modosas, sin fuerza, como tías frígidas, las metíamos en el congelador, a ver si había suerte y resucitaban por el efecto criogenizador del frío. Una tontería más de tío Ricardo, que tenía sus consecuencias. Al día siguiente las sacabas de su mundo de hielos perpetuos, sin yeti, pero quizá con algún bigote de gamba por encima, y bingo: seguían sin carga, pero como te descuidases se te pegaban a la lengua como una lapa quemándote vivas las papilas del gusto. Menudo disgusto. Las llamábamos las novias cadáver, los primos y servidor. Poco juego con ellas. Nada de broma.

Y allí hubiésemos seguido toda la vida, con ese encargo muelle: esta me empalma, esta no, rubia, congelador. Pero casi nos volvemos insensibles a las novias de verdad y sus besos sin electricidad. Nada, besitos de mariposa todo lo más a nuestros hermosísimos doce años, ¿o eran once y medio nada más? Supongo que echamos callo en la punta de la lengua, carga negativa en el corazón, casi desconexión en el palote de la luz. Y para notar algo, sentir lo que había que sentir, le teníamos que decir: Muérdeme, my love; Más fuerte, más fuerte, vida mía. Hasta que a uno de los primos le arrancaron media lengua de un bocado (qué viva esa chica alicate), y escarmentados nos dimos el piro de ese encargo tan raro que nos había salido a cambio de cuatro perras para cocacolas y la entrada para el cine de verano. Nos aguardaba la playa y el futbito. Joder, qué pena lo de hacer costumbre: en mi vida volví a dar con un trabajillo más estimulante. Era casi como prostituirse a la corriente continua, con lo alternativos que podíamos llegar a ser.

Tomás Soler Borja


domingo, 11 de diciembre de 2022

LA MEMORIA DE LOS CRISANTEMOS: José Ignacio García.



Rateros okupas, niños avispados, atractivas mujeres que se sienten gacelas disecadas, fumadores desafortunados, mendigos de postín, nuevos ricos vengativos y viejos rentistas avaros, asesinos perseguidos por su destino, nostálgicos cubanos en el exilio, vecinas que esconden tras su puerta misteriosos secretos, escritores vestidos de negro, bueyes milagrosos, policías dotados de un olfato infalible y, en muchos casos, parejas necesitadas de cariño, pueblan este villancico cuajado de guirnaldas de vida y de espumillones de humanidad, con la esperanza de que una sonrisa en forma de estrella resplandezca en los rostros de los lectores, que volverán a disfrutar de una de las voces más reconocidas del panorama narrativo actual.


PELÍCULAS QUE ALTERAN LA CONCIENCIA

 

sábado, 10 de diciembre de 2022

TODO EN MÍ ME MERECE por VIOLETA CASTAÑO RUIZ



huir sin pretender la huida
. cuál será el camino correcto.

creo que vi dos estrellas fugaces

cómo es quererse con tanto aturdimiento,
solo mirarse y entenderse con y a pesar de todo

me miro hacia dentro: todo en mí me merece

Violeta Castaño Ruiz

https://www.facebook.com/violeta.castanoruiz

viernes, 9 de diciembre de 2022

ADENTRO DE LA FUGA por CÉSAR CARRIZALES



Audífono. Cierro la inmensidad en la burbuja. Lo que no me pertenece queda en su desastre, pegado a la cáscara, vencido en movimientos mortales. Yo desciendo, me amarro a la atmósfera de la respiración, no salgo de la miniatura del aire. Respiro casa, calor, isla, cualquier proximidad, interior, uno, respiro fondo, núcleos y lo central de mis márgenes. La ausencia me resulta fuente y ronroneo. El tiempo logra su nota. Desciendo acabado, en la sabiduría del espacio que se aparta del tejido. Solo. Voy solo. Estoy adentro de la fuga, justo donde la alteridad ondula mi pensamiento. Afuera, el polvo del ruido.

César Carrizales


jueves, 8 de diciembre de 2022

HACE HOY CUATRO AÑOS por JOSÉ YEBRA




cada vez que miraba a mi madre
antes de darle el beso de buenas noches
pensaba que su cansancio de aquella jornada
tan solo era el inicio del agotamiento del día siguiente:
si el trabajo tuviese que nacer con una persona
mi madre habría sido una estupenda candidata;
quizá fuese un asunto de expiación
esa culpabilidad heredada de las acciones pretéritas y rojas de su madre
que la obligaba de alguna manera a ir a misa
y a cumplir como buena cristiana ante los ojos de la gente,
comerse la hostia cada domingo ante ojos atentos;
pero en casa no era nada meapilas
«no hay que dar qué hablar»
me decía con tono firme mientras mi abuela me buscaba
de reojo para asegurarme con sus ojos
que antes estaba la dignidad propia que tener que agradar a gente ajena.
y así fui creciendo yo,
yendo a misa cada domingo a las doce
hasta que un día dejé de hacerlo sin decir nada en casa;
salía guapo y repeinado a las doce menos diez
justo después de las segundas campanadas
y en la puerta de la iglesia me encontraba con dos amigos
que hacían lo mismo que yo:
ese paripé de parece que voy a misa pero ni entro en la iglesia.
en verdad, de ese hecho dependía mi paga,
es decir, mis cromos, mis pipas y chicles…
ni un mes aguantó esta estrategia
«qué tal en misa, José Luis?»
«de qué hablo hoy el cura en el sermón?»
«bien, de lo de siempre, no presté mucha atención»
comenté justo antes de sentir el primer zapatillazo
en mis desprevenidas nalgas;
«déjalo, mujer, no ves que no le interesa la misa»
mi abuela Luisa al rescate, my own private Marvel heroine.
duras fueron las negociaciones
aunque al final conseguí no tener que ir nunca más a misa
y en el beso siguiente de buenas noches
que, como era costumbre, di a mi madre antes de irme a dormir
comprendí que posiblemente la única manera de vencer al miedo
no sea otra que regalar al cuerpo todo el agotamiento humano posible.

José Yebra