viernes, 15 de febrero de 2019

PELÍCULAS PARA LA PENUMBRA: Epílogo.



PELIS PA LA PENUMBRA: 
INSTRUCIONES DE USO (Y ABUSO)

Hace siete años dirigí una extraña película titulada Gritos en el Pasillo. Era lo que hoy en día habríamos bautizado como “cine lowcost”, o incluso como “below-cost”. Sacar ese engendro adelante me ocasionó bastante sufrimiento, pero la criatura resultante trajo consigo no pocas bendiciones.

Permitan que me centre en una de dichas bendiciones: Gracias a Gritos en el Pasillo conocí a Vicente Muñoz Álvarez, quien desde entonces se ha convertido no sólo en gran amigo, sino también en figura clave de la literatura maldita, en epicentro de mi mapa del underground español.

Cuando algunas personas perdían su tiempo discutiendo sobre si nuestra película debía o no considerarse “de animación”, Vicente le asignó un calificativo aún más discutible – el de obra de culto – al incluirla en su libro Cult Movies: Películas para llevarse al Infierno.

Aquí me tienen, tres años más tarde, con los dedos titubeando entre las teclas, sintiéndose indignos de este honor que se me ha concedido: Cult Movies acaba de tener un hermanito y Muñoz Álvarez me ha pedido que le añada este epílogo.

He empezado mencionando un suceso que ocurrió hace siete años y otro que sucedió hace tres. El siete y el tres, dos números cruciales en la magia cabalística y en los ritos de todo contador de historias que se precie. Me gusta que ambos números aparezcan en este epílogo, porque tengo la sensación de que algo esotérico gravita sobre Películas para la Penumbra.

Este libro que tienen entre sus manos – o ante sus ojos, si es que lo están leyendo a través de una pantalla – tiene un doble mérito. 

Mérito número uno: El contenido del menú. Para diseñar un catálogo de los horrores como éste hay que cavar muy hondo en las catacumbas del alma humana, hay que masticar mucha basura hasta que los dientes tropiecen con cada diamante. Este libro confirma lo que Cult Movies ya auguraba: Que Vicente Muñoz Álvarez es un explorador de lo incómodo, un arqueólogo de lo bizarro. Junto a títulos imprescindibles de maestros como Fulci, Bava, Huston, Aldrich, Clayton, Polanski, Tony Scott, Corbucci, Mercero, Fernán Gómez... aparecen otras obras y otros autores de los que no había oído hablar en mi puñetera vida.

Mérito número dos: La manera en que Vicente describe las películas seleccionadas. Además del cariño y el conocimiento de causa, encontramos un tercer denominador común en casi todos los capítulos. Muñoz Álvarez describe el visionado de esas cintas con términos que aluden a una experiencia psicotrópica, lisérgica, opiácea, alucinógena. Esta clase de adjetivos salpican las reseñas de estas películas como fragmentos de un ADN común.

Cuando Alejandro Jodorowsky (otro de los autores mencionados en el libro) intentó sacar adelante su versión de Dune albergaba una intención confesa: Que la película provocase en el espectador las mismas sensaciones y vivencias que un viaje de LSD.

Las películas que selecciona Vicente y el ángulo desde el que las enfoca apuntan en esa misma dirección: El cine como droga, como vehículo hacia otros estados de percepción mental. La experiencia audiovisual como mecanismo para alterar la conciencia, para catapultarnos hacia otras dimensiones. Ésa es la piedra filosofal que perseguimos la mayoría de los narradores, y quizá con más motivo los que, como es el caso del cineasta, trabajan con estímulos tan primitivos como la imagen en movimiento y el sonido.

En ese sentido, estas Películas para la Penumbrapodrían considerarse un relevo del siglo XXI de Los Paraísos Artificiales de Baudelaire.

Dicho esto, sólo falta añadir como conclusión inevitable que a partir de ahora, Vicente Muñoz Álvarez va a convertirse en mi camello particular. Cuando la ocasión lo requiera acudiré a este libro en busca de mercancía de la buena, recorreré sus páginas hasta encontrar la dosis de droga psicotrópica que mejor se adapte a cada circunstancia. Acto seguido, buscaré dicha droga y me sentaré a disfrutarla en mi pantalla. Si se fijan, en algunos de los capítulos el camello Muñoz Álvarez sugiere cuáles son las circunstancias ideales para videar cada película. 

Invito al lector a guardar este libro en el rincón alucinógeno de su estantería, entre la O de opio y la S de setas. Le invito a elegir las obras reseñadas en él para viajar en días especiales. Días especiales para pelis especiales: Si entras en ellas, ellas entran en ti, te transforman, desencajan algunas piezas en tu interior y, merced a alguna misteriosa alquimia, sus efectos trascienden la duración de su metraje.


Juanjo Ramírez Mascaró, epílogo para 
Cult Movies: Películas para la Penumbra 
(LcLibros.com, 2018)


Booktrailer:


miércoles, 13 de febrero de 2019

EL PASO QUE SE HABITA: Esther Peñas.




Practica Esther Peñas una poética densa como un racimo. Ancha, con más verbos que nombres y nombres que adjetivos. Alberga opuestos, da testimonio, rinde cuentas de la experiencia, libera anhelos, proclama alguna certeza. Una suerte de camino de perfección donde el murmullo de la desesperanza deviene verbo creador a cada paso. Una escritura en cascada, un fragor de voces resuelto en río de palabras –paso, torre, piedra, raíz, rama, madera, por citar solo algunas-, cauce de símbolos poderosos, que convoca a quien lee a un ejercicio de meditación sobre el amor más hondo, otro conocimiento o desconocimiento, ese «reino pequeño de la fiebre» que Esther Peñas en El paso que se habita sencillamente anuncia preñado de belleza.


martes, 12 de febrero de 2019

LA POESÍA ES LA DESTRUCCIÓN DEL POETA por RUBENSKI PEREIRA




Muerte acaricia
cuando el poeta
entra en la hoja.
Hoja traumada por el verso.
Es fuga, caída,
y escapa.
Tiene el fuego en sus bolsillos, explota.
Florece en la inmundicia y la belleza.
Muere viviendo su existencia
y la de otros.

Escapa en zarpazo voraz
del papel,
dejando sobre él
la inscripción de un pedazo de mundo.

El poeta en su umbral
donde sangra y vive,
nace, no es cementerio de alma,
muere y renace.

Va en el valle,
en las sombras,
persiguiendo soles y lunas.
Es el sueño de vivir como un ángel,
poeta caído de la nube.

Viaja en la carbonizada imagen
de la página y la pluma,
terremoto de palabras.
Ir por el bosque en feliz agonía.
Ser eco del silencio,
la tormenta de la noche,
pluma ensangrentada.

En pasos melancólicos
se adentra en su espíritu.

Con su manto raído exclama
a los vientos del bosque:
¡Existo! ¡Existo!
Camina en soledad
pisando otoño.
Descubre en su poesía,
En su cuaderno,
en su mirada
y en sus dedos magnéticos,
una imagen.

La poesía es la destrucción del poeta,
muerte acaricia al teclear la máquina.
Y cuando muere,
renace, vidente de esferas y ensueños.
El poeta crea cuando es destruido.

Se desliza en horizontes lejanos.
Flota en estrellas desgarradas.
Sigue en el sendero,
arde su piel.
El dolor por el suicidio
vive en cada huella,
en cada reflejo
de la feliz agonía.
La poesía es la destrucción del poeta.


Rubenski Pereira, de Latido izquierdo (Chamán Ediciones, 2018)


lunes, 11 de febrero de 2019

VAMOS A NO LLEGAR, PERO VAMOS A IR por DOMINGO LÓPEZ




A la memoria de Álvaro B.

Éramos casi irresponsables, casi insolventes, casi noveleros, casi menesterosos, casi ilusos, casi crápulas, casi poetas… Y éramos jóvenes. Defendíamos a capa y espada la poesía de Cesar Vallejo, los cuentos de Cortázar, la trompeta de Charlie Parker, el guitarreo de Kortatu, la voz lastimera de Gardel. Defendíamos a muerte el Frente Sandinista, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez y cualquier frente que surgiera en cualquier parte para tocarle las narices a la oligarquía, al Tío Sam y al resto de mandamases occidentales. Éramos carne inútil de FP, carne de una mili maldita, carne explotada de vendimia, carne resignada de INEM. Éramos todo eso y algunas cosas más mientras el tiempo y la vida nos iba agarrando poco a poco por los huevos. Y cuando nos dimos cuenta, éramos ya sobrevivientes, teníamos un currelo odioso cualquiera, unas novias que compartían vagamente nuestros disparates libertarios y nuestros sueños literarios, pero que a la hora de la verdad, a efectos prácticos, nos ponían los pies en el suelo. Y tras la semana estúpidamente laboral, los sábados por la noche nos lo fumábamos y nos lo bebíamos todo, casi pastoreados por ellas, tan condescendientes. Y nos reíamos, nos carcajeábamos por las calles de la madrugada como solo pueden hacerlo dos compinches borrachos, los brazos sobre los hombros, cantando a las barricadas o adelante marchemos compañeros o Dolores se llamaba Lola o rechiflao en mi tristeza. Pero ya intuíamos que eran los últimos disparos de nuestro particular ejército vencido porque nos esperaba el lógico fracaso, la retirada por caminos paralelos que se irían poco a poco bifurcando en la forma de un casamiento, una hipoteca, la letra de un coche, un hijo o dos, mientras nos agarrábamos al empleo de mierda como a un salvavidas hasta el día patético que nos jubilásemos o la diñáramos de cualquier cosa. Era la inevitable caída en picado, sin paracaídas ni gloriosos cortes de manga. Qué bueno, broder, que ya lo sabíamos, que en algunas de aquellas primeras noches de chavalotes de barrio, de porro compartido y futbolín, nos mirábamos fugazmente y nos decíamos, con dos cojones, compadre, todo va a salir mal y nos parece estupendo.


Domingo López, del libro inédito La vida fulana.

domingo, 10 de febrero de 2019

AUTODESTRUCCIÓN por MARÍA GUIVERNAU




Mi autodestrucción,
lo que me convierte
verdaderamente
en una bomba de relojería
a un paso de estallar siempre,
podría basarse
en que sé
cuáles son mis limitaciones
pero desconozco
dónde están la mayoría
de mis límites.
Así de simple.
Así de complicado.


María Guivernau


jueves, 7 de febrero de 2019

SWEET SALVATION por PEDRO CÉSAR A. VERDE




Sweet salvation, baby
Melts my heart made of stone
Please guide me and carry me on
Sweet salvation is
For this man made of stone
Please hold me and embrace my soul

The Cult

venimos de un lugar perdido, 
donde la noche es un día equivocado 
y las nubes escupen mariposas calcinadas
a la tierra

el dolor ha sido necesario para poder llegar aquí envenenados por un torrente helado de intemperie corriendo por las venas

¿es preferible conformarse con la fría protección de una mano muerta? 
¿es mejor besar sin sed la luz de una vieja vela 
a sentir dentro de la boca la dulce violación de una lengua eléctrica?

y las partes de mi cuerpo abandonadas
en alguna habitación 
invadiendo ese lado que nadie sabrá nunca ya ocupar 
y las partes de tu cuerpo esparcidas 
en alguna habitación sin luz, sin voz, sin nombre...

pero escucha, la paz ya parece que se acerca, 
tu cuerpo desnudo cuando duermes
agua en calma en la que todas las mentiras
que nos han seguido hasta aquí 
lanzan un último estertor y se sumergen

me asomo a través de un resquicio en la ventana mirando hacia un lejano resplandor
y sonrío

es precioso ver 
cómo todos los demonios 
se consumen lentamente en su infierno 
allá fuera


Pedro César A. Verde


miércoles, 6 de febrero de 2019

LOS 40 por JAVITO PAYERAS




Extraño volver a casa temprano y enterarse que mientras estábamos recibiendo clases hubo un golpe de estado.

La calma después de la tormenta.

Las calles de mi barrio completamente desoladas por continuos estados de sitio.
Los comentarios de las maestras y los murmullos de los vecinos diciendo: “La cosa se va a poner bien fea”.

Extraño salir a comer papas fritas y sodas que caían de chorrito sobre vasos de duroport.

Extraño escuchar la misma odiosa música enlatada en todas las radios, esperando que en algún momento el programador pusiera algo distinto.

Extraño tener trece años y descubrir las enormes parabólicas con sus cincuenta y tantos canales –entre los que estaban CNN– dando la posibilidad a la clase media chapina de enterarse, a través del cable, que existía una guerra espantosa a nuestro alrededor.

Extraño surgimiento del fervor cibernético que obnubiló la década del noventa.
Los disquetes enormes se fueron reduciendo hasta desaparecer.

Extraño brote de rock nacional y de conciertos donde por primera vez se le sacaba la madre a las autoridades.

Extraño sabor de la cerveza frente a un lago de Atitlán menos contaminado y pleno de ritmos intermitentes.

Extraño asistir a la vigilia después de la firma de la paz, ceremonia a la que nunca fuimos invitados y de la cual solo quedan fotos en marcos rotos.

Extraño sobrevivir dos veces al fin del mundo: el y2k y el Oxlajuj Baktún.

Extraño ser padre de un bebé de dos años mientras aviones derrumban las torres gemelas del World Trade Center y todo el mundo piensa que estaba comenzado la Tercera Guerra Mundial.

Extraño sentir que el tiempo ha pasado demasiado rápido y que no tengo nostalgia. Extraño sobrevivir y sobrevivirme.

No puedo decir más, ha sido un privilegio compartir con ustedes todas estas palabras.


Javito Payeras


martes, 5 de febrero de 2019

JULIA NAVAS MORENO: Piedra.




Soy piedra.
Todo resbala por la convexidad
de mi superficie.
Ni un minúsculo saliente
al que agarrarse.
Es implacable la erosión
de la estupidez y el vacío…
No tengo manos
para asir la ternura,
y, por primera vez,
deseo la organicidad,
el estremecimiento,
el latido que precede a otro latido.
Es insoportable
la oquedad de ser piedra,
la ausencia del húmedo musgo
que aligere los largos días
de intemperie.


Julia Navas Moreno


lunes, 4 de febrero de 2019

BANDERAS EN TODOS LOS BALCONES por LUIS SÁNCHEZ MARTÍN




Mientras el televisor escupe los resultados 
con el 75 % escrutado
un negro eyacula sobre el vientre de una pelirroja
en el vídeo que acaban de subir mis amigos
al grupo de whatsapp.
Estamos los cuatro en un bar
miro las botellas vacías sobre la mesa
—muchas me parecen, aún no son las siete—
y decido, sin verbalizarlo,
que abandonaré el grupo al llegar a casa.

Uno se vanagloria de su dura adolescencia
del esfuerzo de estudiar
hasta las dos de la mañana
cuando llegaban los exámenes.
Sus padres le pagaron la carrera
y le abrieron las puertas de la empresa
que dirige un buen amigo
donde lleva 20 años,
su único trabajo hasta la fecha.

Dice que no es ningún gandul
que viva de las ayudas.

El otro siempre se enfada
porque NO QUIERO ENTENDER
que hubo atrocidades en ambos bandos
que Paracuellos
que 12 de octubre
que orgullo y patria
que me vaya a no sé dónde
(Cuba o Venezuela, a veces Irán e incluso Korea)

y que menuda falta de «mili».

Y el tercero despierta cuando escucha «mili»
—estaba subiendo al grupo un texto de indignación por la casa y los mil doscientos euros al mes que recibe un inmigrante mientras él paga religiosamente su autónomo—
y «me cago en los moros de mierda que nos invaden y no se adaptan»
y «por qué tiene un empresario que arruinarse contratando a una zorra que lo va a dejar tirado en cuanto se preñe»
él es empresario: tiene móvil y furgoneta.
y «qué hace esa de marcha con las amigas —señalando a una vecina—, que tiene una hija de tres años»
y «el que no trabaja es porque no quiere, cien euros daba yo de paro y ya verías»
y «no pagan la hipoteca pero fuman y tienen tuiter»
y «un pico y una pala al que tiene depresión».

Miro las botellas vacías sobre la mesa
—ahora me parecen pocas—
y pienso en llegar a casa
y no salir de allí jamás
mientras el televisor escupe los resultados
ya con el 89 % escrutado
y banderas en todos los balcones.


[Epílogo]

No sé hacia dónde vamos,
pero sé que vendrán a por mí

                      y a pesar de todo
no lloré la muerte de mi padre
como estoy llorando ahora
las vidas de mis amigos.


Luis Sánchez Martín

https://www.facebook.com/sinanestesiasanchez/

jueves, 31 de enero de 2019

CULT MOVIES 2: PELÍCULAS PARA LA PENUMBRA: Prólogo por Jesús Palacios.




CULTURAMA


El cine ya no es lo que era. Como todas las grandes religiones, la cinematográfica ha crecido demasiado, se ha desbordado. Hollywood se ha transformado en una iglesia tiránica y casi todopoderosa, en la que nadie cree pero que a todos obliga a confesarse como miembros de la misma. Cada viernes, los cines de las grandes ciudades estrenan película tras película, esperando atraer a las masas de feligreses que, sin embargo, se resisten. Corrompida hasta en su alma de celuloide, la iglesia hollywoodiense solo piensa, como los Borgia, en el poder y el dinero. Para mantener su boato y oropeles no le importa, por supuesto, envenenarnos sin escrúpulos con sus superproducciones miserablemente ostentosas, embaucarnos con sus caramelos envenenados. En público, las masas siguen reconociendo a Hollywood como su única religión, afirman practicarla e incluso, en los peores casos, siguen haciéndolo realmente, de forma automática, por el qué dirán, como las aburridas familias que acuden a la iglesia del pueblo todos los domingos, para cabecear en los incómodos bancos de madera, papar moscas con la mirada perdida, murmurar fragmentos de oraciones casi olvidadas pero, eso sí, saludar a todos los vecinos a la salida de misa. 

Por eso, no es extraño que ante la decadencia, la pompa sin circunstancia y los fastos vacíos por completo de sentido o sensibilidad de Hollywood, proliferen las sectas y las heterodoxias. Frente a la iglesia hollywoodiense, apática y vanidosa, indiferente y presuntuosa, se yerguen cada vez más a menudo grupos disidentes de herejes e incrédulos, que se burlan con saña del credo dominante. Se acabó el papado de Hollywood, su poder absoluto está definitivamente en crisis. Es el momento de otro cine. El momento del cine de culto, como bien sabe Vicente Muñoz Álvarez, que se confirma, con este su segundo libro dedicado a la doctrina gnóstica y neopagana de las “Cult Movies”, como uno de los sacerdotes iniciados en los verdaderos misterios de la religión cinematográfica. La esotérica, hermética y secreta. La que rinde culto a títulos oscuros, olvidados o menospreciados. La que habla el lenguaje perdido de otras eras, mudo y descolorido a veces, a menudo vilipendiado por la ortodoxia y ridiculizado por la ignorancia, pero poderoso siempre en su arcana esencia inmortal, que nos sobrevivirá a todos.

Como verdadero iniciado, Vicente se expresa con sencillez y soltura. Con lenguaje directo y coloquial, sin pretensiones ni pedantería. No espere el lector los latinajos del aburrido ritual del crítico de siempre, que ha perdido todo contacto con la auténtica naturaleza mágica del cine. Lo que importa aquí es cómo se nos descubren, se nos desvelan, título tras título, otras formas y maneras de hacer, ver y entender el cinematógrafo. Viajando por el espacio y el tiempo, abarcando épocas y eras, países e idiomas, con esta su segunda biblia del cine de culto disfrutamos en la intimidad del descubrimiento de títulos oscuros, tanto o menos como del redescubrimiento de otros que creíamos conocer, iluminados ahora por la mirada pura de este nuevo derviche cinéfago, que hace girar ante nosotros miríadas de imágenes olvidadas, títulos recónditos y películas malditas. No hay barreras, tópicos ni hipócritas principios: de la exploitation al Arte y Ensayo, del mudo al technicolor, del Hollywood mágico de otrora a la coproducción europea, del trash al indi, del cine de autor a la Serie B, Vicente Muñoz Álvarez solo se pone como límite no despreciar nada, no negarse nada, acercándose así por ende a la verdadera naturaleza seductora y diabólica del cinematográfico, capaz de hipnotizar al espectador más allá y más acá de sus supuestas virtudes artísticas, narrativas, intelectuales o comerciales.

Eso es lo que, en definitiva, quiere decir para algunos de nosotros “cine de culto”: rendir culto a las fuerzas mágicas, oníricas y oscuras que reinan y desbordan la pantalla, conectando con nuestro inconsciente y con el dominio infernal y divino del imaginario colectivo. Para airear nuestros vicios privados y ocultar nuestras públicas virtudes. El cine en el cine… ¿para qué? ¿Para quién? No, amigos, no. El cine en los altares privados de nuestras casas, en los sótanos oscuros donde se reúnen los iniciados, en las cámaras secretas de nuestros cerebros sobreexcitados. El cine en la vida y la vida en el cine, para encontrar si no la inmortalidad sí la esperanza de trascendernos por un instante, convertirnos en otros, abandonar nuestra envoltura carnal durante un minuto, transformados por el poder visionario de la imagen. Pero siempre, con el dominio justo y necesario de los conjuros apropiados, que nos permitan poner a las potestades cinematográficas a nuestros pies y no a la inversa. Ayudándonos con hechizos como los que contienen, forman y conforman las páginas de este libro. Siempre como señores de la Alta Magia, con los fantasmas evocados e invocados por el cine a nuestro servicio, y no a la inversa, como fantasmas de carne muerta convertidos en ciego rebaño al servicio del papado negro de Hollywood. Ave Kinema! Ave Satani!


Jesús Palacios,
prólogo de Cult Movies 2: Películas para la Penumbra
(LcLibros.com, 2018).


Booktrailer:


miércoles, 30 de enero de 2019

AIN'T NO GRAVE (CANCIÓN PARA JOHNNY CASH) por JAVIER VAYÁ ALBERT




Alguien pronuncia pan
con dientes de oro.
Han enfermado los puentes
morirán mañana a las siete en punto.
De modo que caminé rio abajo
y en la colina vi a una oscuridad.
Y en la colina vi a una oscuridad.
Cada noche inauguramos
las respuestas
sentados a la mesa
del dios africano de la ceguera.
El predicador y el chamán
echaron un vistazo a mi alma negra
y ambos negaron con la cabeza.
Hijo, a ti la tormenta te acompañará.
Hijo, a ti la tormenta te acompañará.
Escuché la voz del ferrocarril
portando una funda de guitarra vacía
llena tan solo de poesía.
El fantasma de Johnny Cash apareció
me dijo que el juez y el timador
eran hijos del mismo error de dios
eran hijos del mismo error de dios.
Tus pecados y tus aciertos
la calavera bajo tu sombrero
y tú silueta contra el cielo.
Solo eso al final quedará.
Como un hombre muerto
te perseguirá
Como un hombre muerto
te perseguirá.


Javier Vayá Albert

https://www.facebook.com/javier.vayaalbert

martes, 29 de enero de 2019

P439 por ALBERT SIHOD




nos reunimos en el bar, dice
que su mujer le ha abandonado
su segunda mujer, tiene un hijo
con ella y otros dos con la primera,
mi amigo, mi viejo amigo está
destrozado, le entiendo—trato—,
afuera la lluvia cesa, en el bar
se mantiene una inusual calma,
pido al mesero un whisky,
luego otro y otro, necesito beber,
de verdad preciso ponerme
borracho para encontrar y decir las
palabras justas que sirvan para
consolar a un hombre que
a media tarde se lleva las manos
al rostro y rompe en llanto.

Albert Sihod


lunes, 28 de enero de 2019

BEBOP CAFÉ: Luis Sánchez Martín.




Fran está enfadado con la época que le ha tocado en suerte vivir y quema los días entre su tedioso empleo, el oscuro apartamento donde empieza a tomar forma su primera novela y el único rincón donde no se siente fura de lugar: el Bebop Café.

Su insípida existencia se ve alterada cuando, al tiempo que lucha contra el traicionero recuerdo de una extinta y tortuosa relación sentimental, empieza a recibir una serie de notas anónimas a las que se fuerza a dar sentido en su particular cruzada contra la monotonía. Será en esas cábalas cuando realidad y ficción empiecen a confundirse en un laberinto onírico del que parece imposible escapar.

Luis Sánchez Martín pone su irreverente sentido del humor al servicio de una trama que se precipita sin contención alguna sobre el lector, destruyendo a su paso cualquier suposición que éste pueda aventurar de cara al vertiginoso desenlace.


domingo, 27 de enero de 2019

CUENTO DE INVIERNO 3 por JUAN CABRA




Entra por la ventana el oro del universo con el ángulo lateral de las 10 de la mañana
resaltando el polvo que hay encima de la pantalla del monitor apagado
y parece una noche
estrellada
vista
desde una caravana de camellos cruzando el desierto,
y suena un pitido constante, pero no es ese sonido futurista
de los coches de alta gama avisándote para que te pongas el cinturón mientras cierras la puerta con contundencia y señalas el destino que tienes grabado
en el gps,
todo lo contrario,
suena un pitido acelerado de un coche metálico
que no necesita saber dónde vas, porque vas siempre al mismo lado.

Siempre me han gustado
los sabores fuertes y elegantes como el de los vinos españoles,
los dramas de bergman, y el coño de las mujeres,
de pequeño pensaba que olerían como el plástico nuevo de
las revistas de moda y de lenceria, pero rasgar de
rodillas unas medias negras con pequeños puntos blancos
es como rasgar el universo y ver detrás su origen hace millones de años,
salí de un coño,
de la palabra más bella que existe en todos los vocabularios,
salí de la palabra madre,
salí cubierto de sangre gritando como una bestia
y nunca he dejado de gritar como grita la musica clásica junto a las imagenes de violencia,
como grita lo contrario de una misma idea desde su oscuridad sin
que te des cuenta,
o como la longitud de onda dorada de la luz del invierno cae
sobre el libro del maestro de la noche y de las tinieblas de boston que
tengo sobre la mesa y que no pienso devolver a la biblioteca.

Cuando salí a la calle me sabia la boca un poco a colutorio
y a flores y a mariposas de colores que llevaba tatuadas haciendo
un cinturón ceñido a su cintura,
tenia un sabor de boca a culpa y a cenicero con joyas incrustradas de oro y plata falsos,
sabor a marlboro y a labios pintados de rojo y a body cream,
y me tomaba una cocacola mientras volvía a casa
y los árboles bailaban con el viento y en cada trago que daba
miraba al cielo y
veía en las copas de los árboles a las pequeñas y miles de hojas verdes bailando
mientras el sol pasaba entre ellas con fuertes brillos y me pegaba en la cara,
hice bien en venir en bicicleta mientras miro la inocencia de la ciudad en
los parques cuando los niños se sueltan del brazo de su madre
cuando ya ham cruzado el semáforo
y salen disparados escuchando a los otros niños que gritan su nombre desde lejos para
completar el equipo, y por detrás de todo va gritando la crueldad de la vida
con sus cuerdas vocales mágicas en un tono casi imperceptible,
y las madres se acercan entre ellas,
y los balones rebotan en la cancha
como pedradas en el tablero, y todos los tiros a puerta les salen desviados


Juan Cabra


viernes, 25 de enero de 2019

1 POEMA de MARLUS LEON


 


No todo es alma
en la boca cristalina del viento
Dices mi nombre
en medio de una noche fría
y el cuerpo se vuelve cálido
y me crecen alas
Transito por los parajes secos
de un invierno sin compasión
y vuelven a mí
mariposas
insomnes
anidadas en el pecho
mientras late la espuma
al borde de mi corazón
y mis pies se enfrían
envueltos en la escarcha…


Marlus Leon


QUE VIENE LA TELEVISIÓN por JOSÉ PASTOR GONZÁLEZ




¿qué queréis ahora?
hasta hace unos días
no nos queríais ni ver
estabais entretenidos
con vuestras banderas guerras negocios
ligas de fútbol concursos
y discusiones a troche y moche
sobre que hacer con el país
nosotros eramos
los catetos los paletos los pueblerinos
o con suerte
la escapada de fin de semana al mundo rural
los paisajes naturales
la denominación de origen
o con mala suerte y mala fe
la españa conservadora que vota a la derecha
el toro de la vega
o puerto hurraco
ahora que nos habéis vaciado
despoblado
engañado
derruido
que habéis arramplado con todo
queréis que formemos parte del espectáculo
que volvamos a ser paco martinez soria
en la ciudad no es para mi
que os enseñemos
(en 1 minuto y doce segundos
-el tiempo es oro en vuestro mundo-)
nuestras costumbres nuestras tradiciones nuestros pueblos
que abramos las puertas de nuestras casas
para que podáis grabar curiosear fotografiar cuchichear catalogar
nuestras vidas
queréis que os demos de comer y beber
en plan compadre (paga el ayuntamiento)
por la cara y con buena cara
queréis que bailemos a vuestro son
como la cabra equilibrista
queréis que seamos circo y zoo
y que os aplaudamos vuestras ocurrencias y campechanismo
y que os la chupemos por un minuto de fama
ah! y que os limpiemos vuestros lustrosos y caros zapatos
cuando piséis barro
o una boñiga
o que os vayamos a buscar cuando
os perdáis por los caminos
(vuestras mierdas de zapatos y gps no sirven por estos lares)
venís a conquistarnos
a engañarnos
a salvarnos
pero no nos interesa
no nos interesa vuestro ruido
nos valemos y sobramos
por nosotros mismos
para desaparecer
en silencio


José Pastor González, del blog Libros y aguardientes.


jueves, 24 de enero de 2019

1 POEMA de TOMÁS SOLER BORJA




Luz, temblor humilde
de una vela
sobre el mundo en sombras

Y en la pared
la visión que encierra esta pequeña vanidad
de figurantes narrando imágenes
que nunca supieron del infinito
ni de sus destellos
de estrellas fugaces

Escribir
desnudar intimidades de rosa y puñal
de huella y camino
para que la noche no haga eternidad
y la sangre siga fluyendo
a contracorriente
como barcos de vela
remontando el nilo de las venas

Qué más da si todos mis navíos
terminan sus días
entregando tablas y fe
al dios de las palabras

Qué más da

quién si no les hará compañía
en alguna fecha
que siempre se ignora

Aquí, en el parpadeo que desafía al silencio
ya más verbo que horizonte

aguardando al soplo

que nos regrese al origen


Tomás Soler Borja


miércoles, 23 de enero de 2019

TODO ES VORÁGINE: Álvaro Bellido.




PREHISTORIA

En mi prehistoria de ti
todos los bisontes salían huyendo,
me daba miedo la oscuridad
y siempre llovía a cántaros
al instante de descubrir
el fuego.

Después llegaste tú
y todo fue más fácil:
supermercados,
suministro eléctrico,
tu mirada
después de cenar.

Vamos a dejar huella
en esta ancestral cueva
tan llena de sombras,
tan triste de luz.
A mí me dibujarás cazando.
Detrás de mis miedos, tú.


TODAS LAS CIUDADES

Todas las ciudades
[y ésta, más que ninguna]
se conocen deambulando,
acariciando sus mapas,
sus líneas de metro o autobús,
viendo pasar rostros
en semáforos y escaparates,
lunas de taxis, bancos de parques,
grandes almacenes, prisas
de descansos a mediodía.

Todas las ciudades
[y ésta, más que ninguna]
se conocen deambulando,
vagando, sin destino concreto,
[un flâneur en la gran manzana]
al encuentro de la vorágine urbana
de farolas y hormigón,
de humo y almas huidizas
que se esconden en gabardinas,
que memorizan itinerarios.

Todas las ciudades
[y ésta más que ninguna]
se conocen deambulando.
De China Town al Soho,
pasando por el Little Italy,
para, más tarde, dejarnos fagocitar
por la Quinta, Broadway, Times Square.

Conocer una ciudad
[y ésta más que ninguna]
es deambularla contigo.


ENTONCES

Cuando pase el tiempo y todo esto
no sea más que un puñado de cenizas
de un incendio que logramos sofocar,
cuando hayamos dado por imposibles
nuestros esfuerzos por enterrarlo en el olvido
y hayamos aprendido a convivir y sobrellevar
las ganas perpetuas por no recordar,
entonces se nos escaparán sonrisas,
nacerán nuevos sueños, perderemos
el temor entre los escombros y el humo.

Cuando llegue el día en que solo queden
recuerdos en rincones oscuros de la memoria
como souvenirs de cerámica que uno guarda
en el fondo amargo de los cajones menos usados,
y ya no exista nunca cicatriz en carne viva,
ni dolores postraumáticos de agujas y espinas,
ni cansancios en horas punta de impotencia,
entonces, solo entonces, sentiremos el orgullo
de la victoria más dura, el intenso sabor
del saberse superviviente de un atentado biológico.


Álvaro Bellido, de Todo es vorágine (Boria Ediciones, 2019).

*

Todo es pasión en la palabra de Álvaro Bellido, y dudas que buscan certezas, y fuego, porque es una hoguera de las que te abrasan, y agua, no siempre serena. Y vorágine. Todo. […] Es éste un poemario esencial en el sentido literal del término. […] Los treinta poemas que conforman esta primera antología que se ha ido macerando en un tiempo necesario para ver con perspectiva esos anni horribiles 2010-2011 sintetizan y desarrollan vivencias cuajadas de dolor, de angustia, pero también de superación, de remedios y milagros, en definitiva, de plenitud. Un Álvaro Bellido telúrico, ígneo y marino nos ofrece estos deliciosos poemas que condensan la vida y la alegría de vivirla, y consigue extraer belleza de situaciones devastadoras, de donde se deriva la invitación implícita al carpe diem de quien ha convivido con el dolor y le ha mirado a los ojos sin dejarse vencer, sirviéndose de una brújula infalible: siempre, al final de todo/ tu cuerpo en mitad de la nada.


martes, 22 de enero de 2019

EL AVISO por MAICA BERMEJO MIRANDA




El día ha amanecido turbio. No sabe a ciencia cierta por qué el zumbido del moscardón, que comenzó como una sensación de malestar, se ha extendido a músculos, cabeza, vísceras, piel... apoderándose de su cuerpo hasta no percibir más que el estremecimiento que sacude sus neuronas.
Hay un encogimiento imperceptible que le achica hasta recluirle en su cueva. Ermitaño impenitente. Convulso, analiza la causa. ¿Cuál puede ser el origen detonante de su desazón? Aparentemente todo está como siempre. La vida fluye serena en su entorno familiar. Todo está dentro del contexto lógico. Nada hay que altere la distribución de espacios, afectos, pasatiempos. El lago del tiempo, plácido espejo imperturbable, refleja tranquilidad.
¿Qué es lo que le desazona de tal manera? Siempre la muerte rondando en espirales de sombras. La enfermedad descarnada planea burlar las defensas. Percibe su olor de musgo corrompido. El miedo afila sus garras. La incertidumbre acecha. La tristeza avanza haciéndose un hueco entre filas invasoras. La pizarra del cielo acompaña pintando de gris marengo la mañana.
El aviso de lo imprevisto se ancla en su interior. Está por suceder lo no deseado. Intuye, como otras veces, la sacudida que llega. Alguien cercano peligra. Los indicios son claros. Todo en él se apresta a recibir el golpe. En las próximas horas. En los próximos minutos. Sucederá. Está seguro.
Resignado se prepara para encajar el impacto. Pide, en su fuero interno, estar equivocado. Y reza, sin oración ni iglesia, desgranando su plegaria.


Maica Bermejo Miranda, de Un hombre gris y otros relatos (Ediciones irreverentes, 2017).


lunes, 21 de enero de 2019

LA TARDE ES MÍA por PILAR BLANCO



Una tarde que decae con chispear de luces. Una infusión con miel de brezo para el mal de garganta, miel de Bierzo que alivia el romadizo, calor del corazón.
Un libro entre las manos
Una mujer lee mientras cae la tarde contra los cristales, contra el cielo exhausto, contra el chillar airado de los pájaros.
Las obligaciones son para la gente sana, las bicicletas para el verano, la verdad para los hombres de voluntad traslúcida.
La tarde es mía.
Cabeza turbia, huesos de caña seca, ojillos entreguiñados, voz que retumba desde algún tabuco del pecho, ese fuelle alborotado, ese vibrar sinfónico y von Karajan.
Pero la tarde es mía, mía, mía.
Yo soy únicamente la madeja que busca enroscarse sobre un libro y ovillar.

Pilar Blanco


viernes, 18 de enero de 2019

COSAS QUE LA LITERATURA SUBTERRÁNEA TIENE QUE CONTAR por ROBERTO RUÍZ ANTÚNEZ




el arte podría ser la adicción feroz del que busca monedas en las cabinas telefónicas sabiéndolas desaparecidas casi por completo de las calles. ese hambre convexo por la trascendencia. la cosa se pone fea cuando pierdo la cuenta de las luciérnagas que a mi jardín vienen a morir ovillándose verdes hacia la eternidad. quiero escribir y abrazarme a lo que me designifica y dejar de joder con el mismo discurso. como ruido de fondo el de los icebergs el de las reales academias de la lengua derrumbándose azules sobre el vórtice donde todo acaba.

*

la música suena en el bar. abro y cierro el libro a intermitencias. liviana la mañana que desembocará desmesurada en la tarde. hay un hilo apenas visible y sucio que une todas las palabras de una lengua muerta y no tengo ni puta idea de por donde empezar a escribir algo al margen de esa tendencia frenética del yo y sus desiertos vacíos.

*

guardo en un cuenco de madera la lluvia que me brota por dentro. pero no consigo la invisibilidad de la que os hablaba hace días. la poesía es el fraude y/o desafío que me calma el hambre. llevar la soledad al extremo dice el vagabundo del dharma pero lo único que pretendo es escribir con mi sangre una crónica sincera de la nieve.

*

era una buhardilla. había un tocadiscos y vinilos de Billie Holiday y Nina Simone. había cervezas en la nevera. el hambre por lo conceptual iluminaba las paredes. queríamos hacer literatura de todo aquello y el único camino era vivir sin miedo bajo los tejados resplandecientes.

*

la niebla irrumpe en el viaje. es el movimiento. lame a los perros o a la indiferencia de los transeúntes. hace literatura rusa con nuestra angustia, hace imposible cualquier intento de comprender. me atraviesa y giro desprovisto sobre el vacío que todo lo ocupa.


*

es a veces la desaparición de las aguas. el holograma de Maria Callas o el precipicio desmilitarizado de un poema. son esas cosas que la literatura subterránea tiene que contar. cuando escribo me hago invisible y me gustaría comprender el desenlace del iceberg. desaparezco en la luz de mi propia carne hacia ninguna respuesta hacia la duda tridimensional.


Roberto Ruiz Antúnez


martes, 15 de enero de 2019

MANIFIESTO MIOPE: PORNO BRAILLE por MATÍAS JOSÉ MORALES




Todos los poemas son una falta
de ortografía hermosa bajo
la brillante luz silenciosa
de a mediados de abril,
y abril es todo el año;
cuando has respirado la humedad
del habla que inunda los sótanos
de los bárbaros junto al Mapocho.
Todos los poemas son un pan
duro en la post guerra, y los poetas
descansan aplastados por las orugas
que fecundan los caminos de tierra,
lonjas de jamón buscando ser felices
entre los árboles prendidos.
El mes de abril recoge los lamentos
a los ciegos, y los transforma
en estrellas que guían
a los conquistadores hacia el oro:
el corazón latiendo rápido
al enfocar tu rostro.


Matías José Morales


lunes, 14 de enero de 2019

3 POEMAS de RAFAEL SANZ SIERRA




DELEUZE SIN PARACAÍDAS


Con un palillo en la boca
lo veo todo
marciano.

Tengo un altar
con tarjetas de crédito.

Lo que importa
es siempre
cagarla.

Me gustaría entrar en Buffalo
a lomos de un tiburón ballena.

Llevo en mi filmografía
imágenes de Nueva Orleans
después del Katrina.

Un ruido
me distorsiona.

Deleuze
sin paracaídas.


INTERNET ES EL ENEMIGO

Cuba es una obra de arte.

Desaparecí en Centrohabana.

Lo mío es no hacer nada.

Enveneno al capitalismo.

Vagueo como un perro.

Me llaman el corta-sinapsis.

Somos "El Álamo" comunista.

Nos comemos la mierda
antes que un McDonalds.

Follamos en mitad de las avenidas.

Nuestras casas se caen a pedazos.

Hemos matado a los líderes,
sus cadáveres cuelgan
de unos aguacateros.

Aquí no entran los yankis.
Tumba la casa.
Aquí no entran los yankis.

Somos la desidia épica
hispano-caribeña.


LOS POEMAS QUE ME QUEDAN DE CORTE CLÁSICO SE LOS ECHO A LOS CERDOS

Detonaré mis vacaciones químicas
hasta que sienta estar sumido
en una fiesta exigua de Rob Zombie.

Cuando oigas
los huesos de tu cara crujir
es que Tyson está cerca.

Amo el dinero del contribuyente.
Amo el mejor trabajo de España
en el Banco de España.
Grandes técnicos
que vieron venir la crisis del 2008
y la neutralizaron como héroes.

Si L.M.Panero y E.Haro Ibars
no eran poetas serios ( para algunos)
los demás no llegan
ni al estatuto de anélidos.

Comparte tus enemigos
con el Subcomandante Marcos
y tu existencia brillará
como la peor paranoia.


Rafael Sanz Sierra


domingo, 13 de enero de 2019

A PESAR DEL FRÍO: Prólogo.




INCENDIOS COTIDIANOS


Llueve afuera, mucho, y la ciudad se descompone en murmullo de afluencias desordenadas. Las voces pierden entidad y los movimientos se ralentizan casi antes de desaparecer. Hace frío afuera, mucho. También aquí, en el rincón de esta terraza donde he erigido mi mínima patria de gramáticas y ensoñación. Que escribo y leo en la terraza de casa, o sea, porque es el único lugar donde retener los malos humos de mi tabaco y evitar que agríen la atmósfera del hogar. Y hace frío, ya digo, mucho. Pero a pesar del frío y la lluvia, de esa lasitud que a uno le imponen los días de otoño, la cabeza bulle en ideas que se atropellan buscando una salida. Y escribo. Y fumo.

Anoche también llovía, las bajas temperaturas mordían aun con mayor ahínco. Anoche finalicé la lectura de este volumen de relatos que ahora, lector, tienes la fortuna de acariciar. Cuando hayas terminado de leerlo comprenderás por qué, anoche, salí de la cama y paseé inquieto los escasos metros cuadrados del hogar como a la búsqueda de un tesoro. Consumí un cigarro debidamente aderezado y, tras dejar vía libre a mis elucubraciones, concluir que podría haber salido a la calle a consumar un crimen o masturbarme en la cocina, por ejemplo, regresé a la cama consciente de que el ansiado tesoro permanecía sobre las sábanas, reclamando una sosegada relectura.

Creo que ya dejé escrito, en algún lugar, que leer a Pepe Pereza es deshonrar su apellido artístico. Si no lo hice, aprovecho para hacerlo ahora como advertencia al lector que se interne en las páginas de este volumen y se vea arrastrado sin remedio a la actividad sensorial más frenética, la que el autor esculpe, en cada página, con el cincel afilado y granate de su pluma. También he dejado escrito que considero a Pepe Pereza el máximo exponente, en nuestro país, de una tradición literaria que demasiados ningunean, a día de hoy, intentando epatar al lector con crueldades y exabruptos carentes de fondo, calidad y el supuesto realismo de que intentan revestirlos. Me refiero a eso que hemos dado en llamar «realismo sucio». Que no, que no se trata de hacer retratos barriales o dárselas de maldito utilizando la primera persona para hablar de excesos farmacológicos o sexuales. Que no consiste en mal copiar lo más etílico de la prosa de Bukowski. Que el tal «realismo sucio» es otra cosa, más similar a la diestra disección de la psique del ciudadano medio que ejercitaba Carver. Y Pepe Pereza eso lo borda, en cada uno de sus relatos. Certera, feroz, sensible, equidistante y exacta como una deflagración terrorista calculada al milímetro, pero con la belleza que a dicha explosión siempre faltará, su prosa es piedra en que afila colmillos la literatura más pugnaz.

No conozco a ningún autor patrio actual que maneje con tanta habilidad los límites formales y temporales del relato. Su geométrico manejo del fraseo corto y carente de artificios, musical en su evolución, pictórico casi, en su tersa manera de afianzar la verosimilitud de lo narrado; la normalidad de esos personajes que, desde los primeros párrafos, se muestran como evidentes ejemplos del ciudadano actual, una especie de doble del propio lector o de cualquiera de sus conocidos; la opresiva atmósfera de una normalidad que semeja calma precedente a la tormenta; el fulgor repentino, inesperado, de un acto o pensamiento desconcertantes; todo ello delineado con una sabia arquitectura de la palabra y una aritmética exacta del sentimiento.

«Realismo sucio», sí, podríamos llamarlo. Pero quedaríamos cortos si nos limitamos a utilizar esa etiqueta. Porque los relatos de Pepe Pereza van más allá, creando un nuevo género que bien podría llevar su nombre.
Los personajes que pueblan este majestuoso volumen de relatos son como cualquiera de nosotros. El autor no tiene que recurrir a fabulaciones, invenciones ni excesos para mostrar la realidad que nos rodea y, de paso, recordarnos que bien pudiera ser la nuestra. Por sus páginas pasean pensamientos, palabras, ilusiones y zozobras, un tropel de ciudadanos como nosotros: camareros, carniceros, jubilados, agentes inmobiliarios, actrices de segunda, celadores, camioneros, operarios de almacén, enfrentados todos ellos a situaciones tan cotidianas como una relación sentimental o un empleo abocados al fracaso, una visita al dentista o a la madre impedida, una ronda de licores en un bar cualquiera o un paseo en coche bajo la lluvia. Estas páginas son los espejos de normalidad a que el lector se asoma para, de repente, sin preaviso, recibir el impacto de lo inquietante. Y es que la realidad más plana que podamos imaginar guarda celosamente en su interior la violencia de lo insólito.

A pesar del frío, de la lluvia, la nieve, la glacial apatía que invade las vidas de todos y cada uno de los protagonistas de este fascinante fresco de lo cotidiano actual, la llama de la vida interior y su sugerente amenaza. A pesar del frío meteorológico común a todos y cada uno de los relatos de este volumen, la turbadora incandescencia de lo aparentemente irracional.

Llueve afuera, y hace frío. La vecina de enfrente contempla sin disimulo cómo fumo, asomado a la terraza, y pensará que mi vida es tan normal como yo imagino la suya. Sólo un maestro de la narrativa como Pepe Pereza sabría mostrarnos a ambos lo equivocados que estamos. Nadie como él para erigir un monumento literario con la mísera épica del hombre común.

Porque a pesar del frío, la vida quema, y este volumen es inigualable relato de los incendios que provoca.


Pablo Cerezal, octubre de 2018


viernes, 11 de enero de 2019

LAS HORAS COMO BESTIAS: Gustavo Lupano.




TEENAGE KICKS

Después de tres sacramentos: Agua, pan y perdón;
encontré la salvación.
El Frente Agnóstico, los vagabundos del Dharma
y las Mentes abiertas en cassettes piratas
me ayudaron a torcer la eucaristía.
De la mañana descascarada donde crecí,
solo algunos recuerdos
como un vaso de agua turbia
en manos de un viejo con Parkinson.
Los primeros hermosos años de la niñez
pasaron entre asesinos.
Mis nodrizas de la adolescencia
punk rock, poesía y anarquismo
llegaron con la muerte de mi padre.
Así crecido, como los ríos tras los deshielos,
entumecido para el amor
siempre apurado y arrasador.
Ojos marrones como el montón
ladrido eterno de trovador.
Obra mestiza,
un poco beat y un poco fuego.
Ya no hay jardines.
Ya no está el niño que contaba los retoños
y no hay fanzines.
Ya no está el joven que escribía a máquina
y se perdía entre collages.
Ya no quedan baldíos donde jugar,
todo ha sido urbanizado.
La barda herida por carreteras,
apenas unos senderos curados de espanto.
El amor y sus crías en extinción,
la huella borrosa de ese encanto.
Las canciones y las cenizas de los días de luz,
un polvillo en la memoria.


A PROPÓSITO DE MI PRIMER LIBRO DE POESÍA

Un poema es un auto incendiado
dentro de la chatarrería de la cabeza.
Piezas por piezas amontonadas
esperando el desguace y la venta de las partes
para reconstruir la mecánica de la vida.
Un poemario es un desarmadero extenso,
una chacarita de los días y las noches
lleno de esqueletos, cacharros y desastrados.
Algunos fueron amores
otros miedos, angustias y sueños.
Todos oxidados, cortantes, casi inservibles,
irreconocibles por el paso del tiempo.
La tristeza, sin embargo, sigue ahí reluciendo
bajo un sol más roto que los dos.
Resplandeciendo como los huesos en el desierto.
Como el oro en la piedra que nunca va a desprenderse.


Gustavo Lupano, de Las horas como bestias (Rangún Editorial, 2018).

miércoles, 9 de enero de 2019

CULT MOVIES 2: PELÍCULAS PARA LA PENUMBRA: Ya a la venta.



Es el momento de otro cine. El momento del cine de culto, como bien sabe Vicente Muñoz Álvarez, que se confirma, con este su segundo libro dedicado a la doctrina gnóstica y neopagana de las Cult Movies, como uno de los sacerdotes iniciados en los verdaderos misterios de la religión cinematográfica.

La esotérica, hermética y secreta. La que rinde culto a títulos oscuros, olvidados o menospreciados. La que habla el lenguaje perdido de otras eras, mudo y descolorido a veces, a menudo vilipendiado por la ortodoxia y ridiculizado por la ignorancia, pero poderoso siempre en su arcana esencia inmortal, que nos sobrevivirá a todos.

Jesús Palacios


Booktrailer


martes, 8 de enero de 2019

GUÍA BREVE DE LA CIUDAD (MALDITA) por MIGUEL BAQUERO



Miguel Baquero levanta ante nuestros ojos toda una ciudad imaginaria que se extiende en el tiempo, desde un lejano pasado prerromano hasta nuestra moderna era digital. Entre medias, guerras de conquista, trágicos accidentes, conspiraciones, crímenes y hasta efectos paranormales… Sólo un escritor como Miguel Baquero podía proponernos un viaje en el que se emplean registros tan variados: el lenguaje de las revistas de música pop y el de los cronistas medievales, el habla de la ciencia, la jerga canalla… La ciudad concebida como un ser vivo. Una guía única que reivindica el poder de la literatura y la imaginación.


lunes, 7 de enero de 2019

1 POEMA de MARÍA COUCEIRO




Estas manos no concuerdan
no dan pies con cabeza.
Encuentran
todo
queman
casas y yemas
dentro de un silencio
que se queda
hasta que las llena
se miran
hasta aplastar el grito
y sin saber que hacer
se aprietan
para escuchar el sonido que desprenden
causan todo lo que conocen
y vuelven a caer en el primer paso,
un miedo insólito que reaparece.


María Couceiro


sábado, 5 de enero de 2019

TEIMOSA MARÉ / TERCA MAREA: Manuel Neto dos Santos.




En las páginas de Terca Marea, el mar es un cuaderno sin líneas paralelas, donde los poemas son ondas que se suceden en un flujo visionario y las palabras la espuma que se riza al tocar tierra prometida: mano que escribe sin cesar, otros ojos recogiendo su luz.

*

La fuerza telúrica del territorio poético de Neto sutilmente nos arrastra al terruño idealizado de Cesare Pavese. El escritor de Turín escribió sus últimos poemas, encontrados en un cajón de su despacho de la editorial Einaudi, en el breve periodo de un mes, poco antes de sucumbir ante la vida por medio del suicidio. Los textos que conforman Terca Marea abarcan también un mes de inspiración y trabajo ante el papel. Como el autor italiano, el portugués se inspira en su paisaje natal, el que le vio nacer como persona y el que le vio crecer como poeta, para arribar a un territorio personal sacralizado, mítico. Pavese, hasta llegar al mismo destino, sufrió una evolución abrupta del poema narrativo de verso largo al poema breve, lírico y a veces hermético, del paisanaje de su tierra natal al paisaje que le rodea e intuye sagrado, del realismo social al simbolismo mítico, atravesado siempre por una ecuación existencial irresoluble, que constituye la gran diferencia entre el autor italiano y Manuel Neto, poeta de luz, que, como Juan Ramón Jiménez, tiene ansias de totalidad, aspira a ser él mismo poema, no poeta, pues quiere fusionarse con su canto, ser voz y melodía, en un vuelo que es fuga y a la vez celebración de la vida. 

Pedro Sánchez Sanz (poeta y traductor)



jueves, 3 de enero de 2019

EXPERIENCIA EXTREMA por MAYA MUKTI




Ese punto
en que ya no necesitas
de la aprobación ajena
ni te juzgas a ti mismo,
que el pensar de otra manera
no te angustia ni envanece.
Ese momento
en que pierdes los detalles
de lo que hacen los demás,
en que vives embebido
entre el aire de la tarde
y el suave fluir interno,
en que solo, mas completo,
te haces uno con la música
y tu alma baila etérea
y danzas sobre tus pies,
en que nada es importante
y todo es más que sagrado.
Ese instante,
único e irrepetible,
vívelo como un tesoro.
Es una experiencia extrema:
paz le pusieron por nombre.
Muchos nunca la tendrán.

Maya Mukti


lunes, 31 de diciembre de 2018

MUÑECA DE NIEVE por SILVIA RODRÍGUEZ




Y más triste que un cortejo de caballos sonámbulos

VICENTE HUIDOBRO


De niña hubiese hecho cualquier cosa
por ser la reina de los hielos

no sabía entonces que un día
me quedaría helada sin reacción
ante la muerte de papá
que sería un gélido maniquí
en una pista olímpica

ese frío duele más que la pubertad
duele más que el dolor
punzantes estalactitas te inmovilizan
son puñales dardos y tú la diana

soy una muñeca que no se derrite
que no puede sonreír bailar
amar y sudar hasta el amanecer


Silvia Rodríguez, de Padresueño ( Tragacanto Ediciones, 2018 )