jueves, 9 de julio de 2020

EL DÍA QUE MURIÓ FOFÓ por PEDRO CÉSAR A. VERDE




ha muerto Fofó
--me dijo mi madre--
y me quedé perplejo
frente al televisor
tratando de comprender
la programación en blanco
y negro de la muerte

Susanita se asustó
de los ratones,
don Pepito y don José
dejaron de saludarse,
las gallinas olvidaron
poner huevos
y había una vez
ya no fue más veces

el día que murió Fofó
supe que los payasos
eran personas
y que las personas
también se acaban
cuando aparece
su carta de ajuste


Pedro César A. Verde


miércoles, 8 de julio de 2020

ES PRECISO por MAICA BERMEJO MIRANDA



Se desliza el tiempo sigiloso ocultando el paso de los días. Nada rompe la monotonía salvo el vuelo libre de los pájaros surcando el cielo. Es preciso reconducir los pensamientos y volar tan alto como ellos hasta donde las alas nos den. Hasta donde el espíritu nos provea del alimento esencial. Volar al país de praderas verdes y cascadas blancas. Caminar desnudos entre los árboles y bañarnos en playas doradas al sol del estío. Es preciso, mi amor, recuperar los sueños. Ahora, que el embate de la vida nos roba las horas que nos pertenecen en este último contar de los años. Preciso es alzar la cabeza y no rendirse. Precisó acunar al niño interior entre los brazos y mitigar sus miedos. Preciso descubrir cada amanecer tu sonrisa junto a la mía y marchar de la mano hasta donde el corazón nos lleve. Preciso es permanecer.

Maica Bermejo Miranda,
del blog Al sur de los tambores.


sábado, 4 de julio de 2020

TODA LA DERROTA QUE NOS HA TRAÍDO HASTA AQUÍ por SAMUEL BRESSÓN



Ahora que el tiempo es un equilibrista sobre el alambre con unas cuantas copas de más. Ahora que los indios y los piratas ya no me toman en serio. Ahora que los tigres viajan en un duermevela de opio y ayahuasca. Ahora que todas las colinas ocultan emboscadas sin esperanza. Ahora que los payasos han torcido la mueca y la Navidad es de plástico. Ahora que los sicarios y los mercaderes ya no tienen códigos de honor. Ahora que la realeza reposa en las alas del águila anacoreta en el risco de media tarde. Ahora que los amantes tienen reloj y las madrugadas son huérfanas. Ahora que los artistas gritan sin voz y su guerra ha desertado. Ahora te contemplo tras el telón último. Después del telón último. La última imagen. Lo que quede de mis versos. De mis malhumores. De mis delirios y pasiones. Tú como ofrenda a los días que no podré contemplar. Que no me aguardarán. Y toda la derrota que nos ha traído hasta aquí. Toda la derrota como el libro sagrado del secreto y, apenas imperceptible, susurro de la luna en la noche que, indecorosa, nos abraza.

*

Te escucho hablar sentados en un banco bajo la luna amarilla del Paseo Marítimo y entonces toda la tristeza y recuerdos e imágenes que nos pueden dañar se conjuran en un imprevisto destiempo. Escucho hablar a tu alma desnuda que tirita bajo la noche de julio y siento que esta madrugada de viernes, de cuanto tú y yo somos, es capaz de sujetar todo el pasado y la pena y la culpa. Lo asumible y lo inasumible y todos cargamos más peso del que seríamos capaces de soportar si nuestra mente no se defendiera borrando lo inasumible de la memoria para que así no resulte impensable continuar un día más. Miro los barcos quedamente silenciosos sobre el agua mojada de luna y esta isla, mi isla, hace de cada confesión, de cada hurto, de cada entrega, un lugar sobre el que, aun sobre camas de espinas, es posible, necesario, reparador, reposar. Flores salvajes, versos salvajes, especies salvajes, brotan sin lluvia, sin cuidados, sin inspiración. Sé que la luna me aguarda cada noche. Desde mi infancia, es siempre la misma luna. Habla, amor. Exhortiza todo cuanto quepa en una lágrima, en un suspiro, en una redención. Habla, amor. Te escucho. Es todo cuanto deseo y puedo hacer. Nos acoge la misma luna que veló mis sueños de infancia. Mi primer beso. Mi primera borrachera. La primera vez que encontró acomodo en mi cabeza la idea de que no todo cuanto parecía que tenía que ser tenía, por fuerza, que ser. Te escucho y permanezco a tu lado y huyo y vuelo y comprendo y necesito, sin mediar necesidad, que todo cuanto puedo expresar, sentir, entregar, recibir, conservar, proteger, permanezca en este banco frente al Paseo Marítimo en el que nuestra noche ahora parece reclamar un final que no estamos dispuestos, no podemos aún, entregar.

*

Arden los semáforos nocturnos y la avenida, prendida en mandrágora que trata de brotar a través de la acera caliente, parece aguardar su cintura y su culo y sus piernas y su largo cabello rubio y sus ojos prendados de la viveza con resignado silencio. Como si la concreta deidad de las ninfas y el canto quedo de las sirenas pudieran habitar del lado de la torpe y confundida humanidad. Como si realmente hubiera un lugar para ellas sin que significara conmoción alguna en el estrecho discurrir de los días. ¿Y qué podemos hacer nosotros? ¿Humanos de paso por la cara oscura de la Tierra? Carcomidos por la mediocridad atendemos a nuestros asuntos sin atisbo alguno de necesidad ni concreción alguna de excitación o pérdida. Y así la vida como un teatro chino de sombras de la incapacidad y los deseos prolongados hasta el inevitable recodo de la renuncia. La avenida se incendia sobre el histérico vacío que entorpece el desahucio del deseo y de la libre, tormentosa, ineficiente, pasada de moda, humanidad. Lujuria en la espuma de mi cerveza y soy, estoy, abandono, regreso. Espuma de cerveza en las estrellas desafiantes. En el recodo infinito del susurro de piel. Camina a mi lado. La observo. Refulge bajo la noche que ahora nos piensa y me dejo abrazar por la piedad y La Anunciación de Da Vinci y en el fugaz y perlado matiz del Vino de Sauvignon. Ahora toda rendición tiene sentido. También toda insistencia. Camina a mi lado. Los semáforos arden. Mandrágora brota. Todo cuanto no considera oportuno acontecer habita de este lado. El lado del desahucio del deseo y de la libre, tormentosa, ineficiente, pasada de moda, humanidad


Samuel Bressón


jueves, 2 de julio de 2020

TRATADO DE HORTOGRAFÍA: Patxi Irurzun.



«Una novela sobre el Rock Radikal Vasco»

«Patxi Irurzun ha escrito la novela del Rock Radikal Vasco, y lo ha hecho como quien no quiere la cosa, con una gran historia pequeña, que es la historia de todos nosotros.»

MIREN LACALLE

***

El protagonista de este diario es un viejo rockero. Una antigua estrella del Rock Radikal Vasco que ha perdido todo su fulgor. El cantante de un grupo llamado Los Tampones, cuya canción más popular se titulaba Estamos contra las reglas y que protagonizaron un sonado escándalo nacional cuando aparecieron tocándola en un conocido programa de televisión.

Pero eso fue antes, hace mucho tiempo, en los convulsos años 80. Ahora, nuestro antihéroe sobrevive a la precariedad trabajando en una pequeña biblioteca y escribiendo, sin pena ni gloria, «novelas literarias» y columnas en un periódico local. Y sobrevive también, y sobre todo, a la complicada adolescencia de sus dos hijos mellizos –Silvio y Janis– y a la reciente pérdida de su pareja y madre de ambos.

La única manera de superar el duelo y la apatía será integrarse en un grupo de guerrilla ortográfica que se dedica a corregir los rótulos y carteles de Jamerdana, su ciudad; y la única forma de que sus hijos dejen de verlo como a un marciano, y viceversa, lo será reuniendo a Los Tampones para un concierto excepcional y benéfico a favor del instituto de los mellizos, que se cae a cachos.

***

«Si la literatura fuera un circo (en cierto modo lo es), estoy completamente seguro de que Patxi sería el tragasables.»

KUTXI ROMERO


miércoles, 1 de julio de 2020

LOS CHICOS DE LOS QUE HABLO por E.E. CUMMINGS




los chicos de los que hablo no son refinados
salen con chicas que embisten y muerden
la suerte les importa un pito
se las tiran trece veces cada noche

uno cuelga un sombrero de la teta de una de ellas
otro graba una cruz en su trasero
la inteligencia les importa un bledo
los chicos de los que hablo no son refinados

van con chicas que muerden y embisten
que no saben leer ni escribir
que se ríen hasta reventar
y que se masturban con dinamita

los chicos de los que hablo no son refinados
no saben hablar de esto y aquello
el arte les importa un comino
matan como el que mea

dicen todo lo que se les pasa por la cabeza
hacen todo lo que les sale de los cojones
los chicos de los que hablo no son refinados
cuando bailan hacen temblar a las montañas


E.E. Cummings, de Buffalo Bill ha muerto: Antología poética 1910-1962 (Hiperión. 1996)

martes, 30 de junio de 2020

PERSONAJES DE FICCIÓN por ALEXANDER DRAKE


 

Existen tres tipos en mi ciudad que me tienen de lo más intrigado. El primero es un hombre joven y atlético, alto, fuerte, de menos de cuarenta, que casi siempre viste con una cazadora vaquera y deportivas de running, y lleva una media melena recogida por una cinta de tenis a lo Björn Borg, o por una bandana de color azul marino como si fuese un pandillero. Nada más verle da la impresión de que se hubiera escapado de una película americana de principios de los 80. Su forma de caminar es extraña, y su rostro resulta interesante y perturbador a partes iguales. Me lo he cruzado en numerosas ocasiones y nunca le he visto en compañía de nadie. Él simplemente camina con la mirada perdida como intentando encontrar el lugar y la época a la que pertenece. Siempre que le veo me pregunto cómo será su voz. Si será extranjero. Si será una persona normal o un loco. Si llevará un cuchillo encima… 

El segundo es un hombre de unos 45 años. Es de estatura media-baja y complexión fuerte, viste con pantalones Levi’s cuyos bajos le quedan demasiado altos y con unas deportivas blancas inmaculadas; excepto por una vez que le vi llevando un par de viejos zapatos náuticos. Siempre me lo encuentro en el paseo de la playa de Gros, caminando con garbo, moviendo enérgicamente los brazos al compás de sus zancadas y llevando el cuerpo ligeramente inclinado hacia atrás, como si un peso invisible tirara de él y le impidiera mantener una verticalidad normal. Da igual la hora del día que sea: mañana, mediodía, tarde, noche…; él siempre pasa por allí clavando su mirada en el mar mientras desfila con aire marcial. 

El tercero no debe de vivir muy lejos de mí, porque siempre le veo merodeando por el barrio. Éste, sin duda, es el más pintoresco de los tres. Viste de manera desaliñada y siempre lleva grandes sombreros hippies de colores llamativos. Tendrá unos 50 años. Es alto y delgado y muy moreno de piel, y sus ojos advierten del hombre desquiciado y peligroso que pudiera ser. A él tampoco le he visto jamás en compañía de otro ser humano, y alguna vez incluso le he cazado hablando solo o entonando una canción y desvariando como si estuviera drogado. 

La gran cuestión es: ¿De qué diablos vive esta gente? Siempre están caminando solos por la ciudad, sin rumbo aparente, ociosos, perdidos, completamente locos y abandonados. ¿Quiénes son? ¿Qué les ha pasado? ¿Cómo se lo montan para seguir adelante? Me los cruzo casi a diario; son como fantasmas que sólo yo puedo ver. Esta gente me fascina. Parecen vivir totalmente al margen de la sociedad y eso me gusta; les admiro. En cierto modo creo que les envidio. En realidad me gustaría ser uno de ellos…


Alexander Drake,
de Ignominia (Libros Indie, 2020)


lunes, 29 de junio de 2020

TU TIEMPO SE HA TERMINADO, POETA por RAFAEL LÓPEZ VILAS




No te preocupes, poeta
si algún día
no vienen los poemas
y el idilio
que tenías con el verso
se emborrona en la cinta
de tu máquina de escribir

Admitámoslo
Visto lo visto
Es posible
que la tinta
haya secado tu garganta
y ya no tengas
nada que decir

Es inútil
que intentes cambiar
lo inevitable
Tus palabras
se marchitaron
y tu cuaderno
naufraga con estrépito
entre descartes
y refritos asonantes
que vagan sin rumbo
en las procelosas aguas
de tu pasado abisal

Desengáñate, poeta
aquellos versos
ya no volverán
Estuvo bien estar
y haber hecho lo que hiciste
siempre que quisiste hacerlo
pero por mucho que esperes
la inspiración
nunca más
bailará para ti

La vida sigue
y la función continuará
aunque no quieras
mientras las musas
yacen en otra cama
y tú
aferras tu afonía
a los recuerdos
de tu pluma vacía
y la parca
afila su sonrisa
y se prepara
para llamar a la puerta
de tu viejo cuarto alquilado
en la Pensión
Anonimato


Rafael López Vilas 


lunes, 22 de junio de 2020

20 VATIOS AZUL PÁLIDO por JOSÉ MALVÍS




I pictured a rainbow / you held it in your hands

The Waterboys, The whole of the moon,

CONTRA LA TRISTEZA

Cuando se rompe la memoria
recurro a la magia contra los síntomas de la tristeza.

Abro mi vieja caja de casetes
pongo una de esas cintas desgastadas por el walkman
y subo el volumen en los altavoces del salón.


no te rindas.
Pon el sonido más alto y vuela
contra la tristeza
haz de redondeles y cuadrados
tu propia obra maestra.

*

You're the voice, try and understand it
make a noise and make it clear

John Farnhan, 1986.

LOCURA

Ser consciente de tu propia locura
es saber qué piensa la muerte.
Recordar todos los sueños de todas las noches
y conocer la ubicación exacta
donde se alojan los que no siguen la corriente.

Imagina que conoces los corazones rotos del mundo
y los entiendes.

*

MEMORIA ESTELAR

Todas las luces cuentan
todas las luces
son futuros nuevos en potencia
todas
claridad para el lienzo
frente a la triste, tristísima
noche sin estrellas.

Memoria estelar
memoria histórica
para ser cometa.


José Malvís de 20 Vatios  Azul Pálido ( Olifante Ediciones, 2020).

http://catalogo-olifante.blogspot.com/2020/04/20-vatios-azul-palido.html

viernes, 19 de junio de 2020

ARGUMENTO DEL POEMA por LUIS MIGUEL RABANAL




El hombre se encuentra sentado frente al abismo
y escribe en su cuaderno palabras de deslealtad,
palabras que le confesarán la vida.
Tose cada poco y de su mano, temblorosa
y una noche lasciva, nacen gestos
vejatorios y frases encantadas, quejas del pasado
vendidas a un postor hermoso, líneas que congregan
almizcle y rosales, el amor y las cinturas
de mujeres irremisiblemente extraviadas.
El hombre establece que el poema es su reflejo
más fiel, el laberinto que ha de transitar
de puntillas, a solas con la efigie que confunde.
Pero no es verdad, un poema es lo desarropado
del que sueña con celebrar el día de su muerte
sin vestirla y se abraza al caos de la noche
y ama desde entonces a su antojo
la posibilidad, la necedad, el bruto y triste signo
de su escritura que es tormento porque sí.
Hay un hombre también que calcina sus manos
en el mismo poema que duplica de aquel otro.
Es tarde y se cierra el cuaderno que no sirve
sino para alumbrar radicalmente las huellas
que huyen, los ojos agrandados y tenues,
el deseo iracundo de los hijos o la ternura
casual que dictan sus palabras.
El poema, no se sabe por quién, comienza
a ser escrito: no volver jamás, no tener
que recordarlo en mi corazón
que es un demente.

Luis Miguel Rabanl, de Que llueva siempre (Huerga & Fierro editores, 2020).


martes, 16 de junio de 2020

AVIARIO por GSÚS BONILLA


La imagen puede contener: texto

Ahora que vivimos acristalados, como papeletas en el interior de una urna, mi voto diáfano se adentra en la sombra incógnita. Levanto los ojos, interrogante, y te busco al otro lado de esta barrera pulida y transparente, donde colisionan las moscas con violencia y resbala el agua de lluvia.

*

Bienvenidos a la soledad de las calles, al silencio en la plaza y al desamparo de las avenidas. Ya están aquí las aves de paso, los pájaros blancos, con sus rituales de música y las acrobacias. Volatileros, malabaristas, tragafuegos y comesables. El hombre deforme y la mujer maravilla. Ya están aquí, la nómada y el itinerante, libres, individuales, absolutos.

*

Durante este ir y venir de barrotes y verjas proliferan los ligamentos y las botellas llenas de escritos, que retornan de los mares distantes. Antepasados nuestros de tinta y brisa salada, de vértigo y desconsuelo. Mensajes de texto tras el cristal. Umbrías frescas y brezo blanco. Uno. La codicia de los comerciantes es proporcional a la escasez de los monederos. Dos. Apreciada legumbre comprometida, te espero en un plato llano, sobre un mantel cuadriculado. Y tres. En el buzón de la furia el recadero introduce un silbido lejano.

*

Los que añoran el látigo, los que aspiran a la opulencia que nunca alcanzarán, los de las ínfulas, los malimitantes. Los devotos y diligentes. El trepa, el medrador, el acusica, el tonto seguro. El no cualificado, el desheredado, el mercenario, el amortizado. Pobres. Pobres y esmerados en época de celo, sacando brillo al yugo.

*

En este paisaje de enfermedad y óbito, en este clima templado y húmedo, frío a destiempo, en esta letanía y jirones de bruma. Nada más fuerte que las cadenas luciendo nuestra cosecha, pastos, hierbas y agua, hasta donde alcance la vista, vamos evitando las trampas de la mazmorra. Quizá, por lo mismo, más que volar lo que se necesite es nadar.


Gsús Bonilla,
de AVIARIO (cuaderno de excusas)


viernes, 12 de junio de 2020

AVIARIO por GSÚS BONILLA



AVIARIO [el cuaderno de excusas] comprende una serie textos sin pretensión estética o lírica alguna. Por tanto, y por ubicarlos de alguna manera, podrían estar relacionados con una escritura meramente testimonial, apegada a lo prosáico, respondiendo a mi deseo de aferrarme al lenguaje de las emociones, a veces abstracto a veces corpóreo y verídico, en todo caso, el que me ha ofrecido la realidad, la que vivimos desde mediados del mes de marzo (2020) hasta quién sabe cuándo. Eso es todo.

Gracias por haberle dedicado un momento de lectura durante este conjunto de días tan singulares. Y por si a alguien le resultara de interés, todos estos textos están recogidos en un pdf, que si quiere que se lo envíe no tiene más que pedírmelo.


martes, 28 de abril de 2020

PIENSA EN CÓMO ERA TODO ANTES por MARÍA COUCEIRO



Coge un lápiz escribe algo ten un orgasmo haz una tortilla de patata vístete para salir recoge eso píntate los labios hazte la loca cállate un rato cuenta un chiste ten un plan B piensa en cómo era todo antes camina despacio date tiempo piérdelo siente no haber hecho lo contrario vuelve a hacer lo mismo ríete por imbécil diles que todo va a ir bien llora por la calle haz que tienes miedo dale su merecido siéntate a descansar prométele que lo harás quédate donde estás tira la toalla necesitas un café y creer que no es ta grave esto va a salir mal dilo en alto ocupa tu lugar que no tengan que preocuparse lo tienes todo dales que pensar hazles preguntas duda estás como antes empieza otra vez acabarás igual decide cambiar no lo hagas entiérrate delante de todos para saber quién te va a impedir marchar. Suerte.

María Couceiro


lunes, 27 de abril de 2020

UNA HORA ANTES por PEPE PEREZA




La lluvia golpea el cristal de la ventana. Una imagen un tanto afligida que marca el inicio de la mañana. Fernando apura el café que está tomando y enciende un cigarro. Es pronto para hablar con su madre. Esperará unos minutos antes de llamarla por teléfono. Últimamente, la mujer ha estado delicada de salud y le tiene preocupado. Va a la cocina. Con el cigarro en la boca friega la taza que ha usado y la deja en el escurreplatos. El termómetro que está en la terraza marca dos grados. Se pregunta si su madre ha dormido con la calefacción encendida. Seguro que no. Ella y su manía de ahorrar. Mira que se lo tiene dicho: con este tiempo deja encendida la calefacción, pero tiene la cabeza tan dura que no hay quien la haga entrar en razón. Apaga el cigarro en el fregadero, regresa al salón y marca el número de su madre. No contesta nadie.
En el coche, los limpiaparabrisas van de izquierda a derecha apartando la cortina de agua. Mientras conduce hacia el trabajo la salud de su madre no se le va de la cabeza. Hay un miedo constante que le acompaña a lo largo del día. En ocasiones también se despierta sobresaltado en medio de la noche, pensando que ella está sufriendo un derrame cerebral o algo por el estilo. Se la imagina cayendo en mitad del pasillo con espasmos por todo el cuerpo. Después no puede volver a dormir y pasa la noche en vela quebrándose la cabeza con sus miedos. Siempre está pendiente del teléfono y cualquier llamada fuera del horario normal le provoca sudores fríos. Al entrar en la rotonda va más atento a sus pensamientos que al tráfico y está a punto de chocar con el coche que va delante. Por suerte, pisa el freno a tiempo. A esas horas hay demasiado ajetreo y hay que andarse con mil ojos.
Llega a las inmediaciones del Auditórium. Enfila la rampa que lleva a los aparcamientos y se detiene cerca del muelle de carga. Apaga el motor y se dispone a salir, pero se da cuenta de que su coche es el único de la explanada. Consulta la hora. Faltan diez minutos para que sean las nueve. Le extraña que no haya llegado nadie. Normalmente los chicos de carga y descarga ya suelen estar por ahí. Tiene un mal presentimiento. No sería la primera vez que le hacen venir una hora antes. Para asegurarse coge el móvil y llama a su jefe.
-Raúl, ¿a qué hora hemos quedado?
-A las diez.
-Me dijiste a las nueve.
Por lo visto hubo un cambio de horario y se le olvidó avisarle. Raúl se disculpa y le dice que enseguida va para allá. Fernando deja el móvil en el salpicadero y se resigna a esperar. El Auditórium se asienta a la vera del río, aunque desde donde está aparcado no puede ver el caudal. Con las crecidas de los últimos días seguro que es espectacular. Si no lloviera tanto se acercaría a verlo. Enciende un cigarro y conecta la radio. En la primera emisora hay salsa. Nunca le ha gustado esa música. Mueve el dial. Da con una tertulia: Alguien habla de la “Gripe A” y de los estragos que causa entre las personas mayores. Eso le recuerda que tiene que llamar a su madre. Esta vez sí hay respuesta.
-Mamá, ¿qué tal estás hoy?
-Mejor, mucho mejor.
La anciana tiene la voz tomada y habla por la nariz.
-Noto por tu voz que sigues acatarrada.
-Estoy bien. Son estos mocos que no me dejan respirar.
-¿Has tomado las medicinas?
-Sí, con el desayuno.
-¿Seguro?
-Seguro.
-¿Y la calefacción?
-Estoy bien abrigada.
-Pero mamá, ¿qué te tengo dicho?
-Qué pesado eres. Ahora la enciendo.
-¿Lo prometes?
-Que sí…
Continúan hablando, él metido en el papel de hijo responsable y ella soportando sus reprimendas. La mujer lleva toda la vida desviviéndose por él, ahora es el turno de que la cuiden a ella. Y él lo hace con todo cariño del mundo, pero a veces la responsabilidad le viene grande y se agobia. Ahora que sabe que su madre está bien se puede relajar. Enciende otro cigarro. Mira el reloj. Quedan más de cuarenta minutos para que sean las diez. Sale del coche y se cubre la cabeza con la capucha de chaquetón.
Las aguas del río descienden bravas y chocolatadas. Hay zonas desbordadas que han inundado la parte más baja del parque. Al otro lado de la orilla una carretera se extiende paralela al caudal. La riada arrastra algunos troncos. Compara la velocidad de los maderos con los coches que circulaban por la carretera, haciendo apuestas imaginarias por unos y otros. De pronto, algo llama su atención en el rio. De primeras no sabe qué es. Según lo acerca la corriente ve que es el cadáver de un caballo. El animal tiene la tripa hinchada y la fuerza de las aguas le obliga a girar sobre sí mismo, haciéndole levantar las patas al cielo para luego sumergirlas de nuevo. El caballo pasa por delante. Tiene las cuencas de los ojos vacías. La escena le revuelve las tripas. Cree ver un mal augurio en el gesto del cadáver. A pesar de que acaba de hablar con su madre, siente la necesidad de volver a llamarla. Busca el móvil, pero lo ha olvidado en el coche. De nuevo las mismas imágenes que le llevan atormentando durante meses. No pasa nada, se dice, está bien, seguro que ella está bien. A lo lejos, las extremidades de caballo siguen entrando y saliendo de las aguas.
Los chicos de carga y descarga ya han llegado. Fuman guarecidos de la lluvia bajo la marquesina de la puerta principal. Él va al coche, recupera el móvil y llama a su madre.
-Dígame.
-¿Has puesto ya la calefacción?
-No, aún no.
-Pero, mamá.
-Es que no tengo frío…
Vuelven a la misma conversación, de nuevo las frases se repiten y los papeles se invierten. Una vez que ha confirmado que su madre está bien se une al grupo.
Al rato, un coche enfila la rampa del aparcamiento, llega hasta las proximidades del edificio y se detiene junto a ellos. Raúl baja la ventanilla y con el mando a distancia acciona los mecanismos internos de la puerta metálica. Fernando se acerca a su jefe.
-Esta hora la pienso cobrar.
-Por supuesto.
La puerta termina el ascenso y Raúl mete el coche dentro. Tienen por delante un duro día de trabajo. Hay que montar la cámara acústica para una que ofrecerá un concierto por la tarde. Aunque quiere tomárselo con calma, la preocupación por su madre sigue ahí. De nada sirve quebrarse la cabeza, lo que tenga que ser será -se dice mientras entra en la oscuridad del muelle de carga.


Pepe Pereza



sábado, 25 de abril de 2020

CONFESIÓN por CHARLES BUKOWSKI




espero a la muerte
como un gato
que espera para saltar a la
cama

lo siento muchísimo por
mi mujer

verá un
cuerpo
pálido
rígido

lo zarandeará una vez, y
quizá
otra:

"¡Hank!"

pero Hank no
contestará

no es la muerte lo que
me preocupa, sino dejar
a mi mujer con este
montón de
nada.

sin embargo
quiero que
sepa
que todas las noches
que he dormido
a su lado
y hasta la inútiles
discusiones
han sido siempre
algo espléndido

y que ahora puedo
decir
las difíciles
palabras
que siempre tuve miedo de
pronunciar

te
quiero


Charles Bukowski, de Poemas de la última noche en la Tierra (DVD ediciones, 2004)

miércoles, 22 de abril de 2020

REDES TENDIDAS por MÓNICA MANRIQUE DE LARA



Y son tanto en un cuerpo, que las manos bien podrían ser el rostro.
Como una puerta previa a la morada del cansancio, obran constantes, victoriosas o vencidas, desahuciadas o colaborativas. Tocan, sienten, transportan, anhelan y reclaman, disponen y golpean, tiemblan, y van cavando lento en la arena de los días, desgastándose con todo lo que tocan, un continuo diálogo entre dedos, aire, mundo, cinco plumas perladas y abiertas constatando de sí mismas los extremos.
Con los ojos cerrados, confirman presencias, y devuelven luego al sueño lo que asieron, y al reposar pareciera que escuchan, o que callan los hechos, y de tanto que viven y recuerdan, son notarios del alma.
Cada trazo un sentido completo, una firma inconsciente, un sendero en el gesto delineado en el silencio de una danza.
Manos que cuchichean entre sombras, redes tendidas y rendidas al encuentro, manos que piensan sobre aquello que buscan, manos que obvian, que rezan, que olvidan, y manos que se cierran, manos que esconden miseria en sus puños, emisarias de aromas o de temperaturas, manos torpes, febriles o diestras, o manos que amedrentan, manos que buscan y se abren con sangre, y manos que despiertan, manos que sanan, que huyen, que aman, que arrojan leña al fuego y que firman tratados de paz.
Portarán símbolos y ruegos, y habrá algunas que trepen por los acantilados, que resbalen por fin del acero o que labren la lluvia, manos de tierra, de rabia y ternura, manos enfermas de tristeza, veteranas de guerras y de dudas, manos que callan lo que otorgan, manos, rostros, ellas.


Mónica Marique de Lara


martes, 21 de abril de 2020

BLANCANIEVES VIOLADA EN LOS SERVICIOS DEL INSTITUTO RONDILLA por JOSÉ PASTOR GONZÁLEZ



Jane, con 16 años, es sometida, en el hospital psiquiátrico Benito Menni a un tratamiento de electrochoque para curar su mal comportamiento y su mal carácter, a escondidas, escribe, todas las noches, un diario, no quiere perder los recuerdos, no quiere perder los sueños, no quiere perder la rebeldía

Antoni*, 15 años, se mira en el espejo y no le gusta lo que ve, no le gusta su cuerpo, no le gusta su sexo, con la propina de 20 euros semanales que le dan sus padres, compra aldactone 100 mg a un yonqui del barrio y se mira en el espejo y no es feliz

Marina, 16 años, pasó de ser la chica más guapa del instituto, a ser la chica más dura del instituto, ha dejado atrás los juegos, el amor, los estudios, los porros y el kalimotxo, ahora la vida va en serio, ahora es el momento de la benzedrina, el sadomaso, la violencia, el exceso, la heroina y la autodestrucción, antes que sea demasiado tarde

La pequeña Alba tiene un tumor, está con la quimioterapia, los niños del barrio se ríen de ella porque se ha quedado calva, los niños del cole no se quieren juntar con ella, sentarse cerca de ella. Alba ya no tiene lágrimas, Alba ya no tiene amigas, Alba ya no tiene ganas de seguir luchando, pero no se lo dice a nadie

Eva, 18 años, cuando va puesta de alita de ángel, es la reina de la noche, la reina de la fiesta, la más divertida, la más juguetona, la más salvaje, pero si se queda sin coca es una perra, la más perra y se deja magrear por una raya o la chupa por medio gramo, ya no no no no hay aplausos, ya no no no no hay risas, ya no no no hay diversión

Sonia, 16 años, se marca los brazos con cuchillas de afeitar, se corta hasta que la sangre huele, se raja para olvidar un amor, para olvidar que ya no la quieren, para olvidar el dolor

A Patricia, siete años, dios la ama y ella ama a dios, reza cuando sus padres discuten, reza cuando sus padres se emborrachan, reza cuando sus padres se marchan de fiesta y se queda sola en casa y reza, reza cuando se mea en la cama, reza pero dios no la escucha


José Pastor González


lunes, 20 de abril de 2020

AVIARIO: Gsús Bonilla.




Bienvenidos a la soledad de las calles, al silencio en la plaza y al desamparo de las avenidas. Ya están aquí las aves de paso, los pájaros blancos, con sus rituales de música y las acrobacias. Volatileros, malabaristas, tragafuegos y comesables. El hombre deforme y la mujer maravilla. Ya están aquí, la nómada y el itinerante, libres, individuales, absolutos.

*

Nombra al señor que hace colores con un útil de labranza, a la anciana que espuma un huevo de codorniz, al muchacho de las gárgaras dulces, a la adolescente recién parida... a las criaturas que no fueron, no son, ni serán. Nómbrales en voz alta, alude a sus nombres propios, a las palabras que les señalan como individuos vivos. Nómbrales incluso antes, mucho antes, que las tropas de la multitud y los signos gráficos, antes que los ejércitos de las abreviaturas, las cifras y el dato. Hacedlo mucho antes que aquellos que se expresan numéricamente.

*

En el silencio de sus gargantas enormes se verbaliza la profundidad de los pozos, pero el oído atrofiado de la muchedumbre sólo conserva el eco negro de los televisores. Mientras las palabras se deslizan sobre troncos y escombros, los que no tienen nombre, los sin emblemas, los sin medalla ni honores, los nunca aplaudidos, se erigen en las estadísticas, en los acontecimientos. Son el titánico esfuerzo de la muerte anónima y el monumento humilde a la realidad.

*

Brille para ti la luz que no tiene fin, el ángulo muerto de los retrovisores, el aceite quemado en el pabilo de los candiles, la llama en la hoguera, la combustión que se eleva de los cuerpos que arden, el poderío de las antorchas, la punta de mi cigarro mientras lloro tu muerte. Resplandezca para ti la luciérnaga de la eternidad y el destello de mi corazón ausente, en el destino primero, de tu último viaje.


Gsús Bonilla, de Aviario


sábado, 18 de abril de 2020

MARGINALES: Prólogo.



La versión del libro que el lector tiene ahora en sus manos es fruto de un largo proceso de reescritura que, en lo que a mí respecta, requiere una somera explicación.

Muchos de los relatos que lo integran datan del verano de 1991, momento a partir del cual fueron cobrando cuerpo y vida para una primera edición titulada Monstruos y prodigios, galardonada en el Certamen Letras Jóvenes de Castilla y León y publicada por la Junta, con ilustraciones de Joaquín Herrero Goas, en 1995.

Se trató, no obstante, de una versión reducida (reeditada en 2007 por Amargord Ediciones en formato de bolsillo) y ajustada en cuanto a extensión a las bases de aquel Certamen, que dejaba fuera gran parte de los relatos del libro tal y como al principio había sido concebido.

Una versión más completa del mismo, titulada El pueblo oscuro, se publicó en 1996 en la editorial barcelonesa Las palabras del pararrayos. Con una tirada de 200 ejemplares, el libro se agotó al poco de haber salido y se convirtió en prácticamente inencontrable.

En cualquier caso, no me satisfizo del todo en su día aquella versión, cargada de erratas tipográficas y no lo suficientemente pulida ni revisada.

A partir de entonces, algunos relatos del libro fueron incluidos en diversas antologías y revistas especializadas, quedando pendiente esa labor de reescritura que casi desde su publicación yo mismo me había propuesto.

Fue en el verano de 2005 cuando decidí finalmente volver a abordarlo. El escritor David Mardaras estaba gestionando por aquel entonces un interesante proyecto editorial (Letra Records) y me pidió un libro de relatos. Con ese pretexto me animé a reescribir desde la primera línea El pueblo oscuro, obteniendo, tras varias semanas de trabajo (durante un verano caluroso como pocos recuerdo), una versión bastante distinta a la original: los más de diez años transcurridos desde su gestación, el bagaje de experiencias y lecturas acumulado desde entonces, y mi propia evolución personal, cristalizaron en el presente libro, que poco tiene que ver, creo, con cualquier versión anterior. Además del propio título, modifiqué en gran parte el estilo de la primera edición, amplié el número de relatos hasta un total de cincuenta, corregí todas las erratas e imprecisiones de la misma y, muy especialmente, adapté (en la medida de lo posible) el lenguaje y el tono del texto a mi sensibilidad presente.

El libro, titulado definitivamente Marginales, permaneció no obstante durante más de dos años en mi cajón de inéditos, al no salir adelante la colección para la que en principio había sido reescrito, hasta que fue publicado, con ilustraciones de Mik Baro, por la editorial leonesa Eje Ediciones (posteriormente Eolas) en el año 2008.

Esta misma versión fue reeditada por Excodra Editorial en 2015, en castellano y en italiano (con traducción de Guido Micheli), y es también (sin las ilustraciones de Mik Baro, en este caso, y con algunos retoques añadidos) la que vuelve a reeditar hoy LcLibros.

En ella el lector encontrará ecos de voces para mí muy queridas: Ramos Sucre, J.K. Huysmans, H.P. Lovecratf y Norberto Luis Romero, a los que está dedicado, y Baudelaire, Rimbaud, Nerval, Poe, Paré, Machen, Blackwood, Dunsany, Yeats o Lautreamont, así como (cambiando radicalmente de registro y extremo) del cine independiente y gore, la psicodelia y el rock, el cómic, la prensa underground, la televisión y otras disciplinas tachadas como cultura pop(ular) o basura, que han sido para mi evolución personal igualmente determinantes.

En cualquier caso Marginales, tanto por su estilo como por su proceso de reelaboración continua, puede considerarse una rareza en mi bibliografía. Para empezar, el único libro de ficción pura (o eso quiero creer: no dejo de reconocerme una y otra vez en estas criaturas) que he publicado hasta el momento, siendo el resto de corte realista y autobiográfico. Pero sobre todo, y muy especialmente, por el tono decadente y onírico que le caracteriza, que nunca he vuelto a utilizar del mismo modo en mis libros. Un tono con el que he pretendido rendir un homenaje a algunos de mis maestros de juventud y a todo el acervo de alta y baja cultura que desde niño he ido devorando y asimilando en mi forma de entender la escritura.

Sólo espero ahora que las siguientes páginas sean de vuestro agrado y os inquiete tanto leerlas como me inquietó en su día a mí escribirlas.


Vicente Muñoz Álvarez,
de Marginales
(LcLibros, 2020)



miércoles, 15 de abril de 2020

BLANCANIEVES por SONIA SAN ROMÁN




Me sorprende que todos os empeñéis
en ser mis madrastras,
mis enanitos,
mis espejitos mágicos,
mis manzanas venenosas.

Soy la Blancanieves negra
inmune a vuestro cianuro,
que escupe
a esos príncipes perfectos
plastificados y púberes.

Soy la Blancanieves
menstruante,
la princesita preñada,
la impúdica y casquivana
Blancanieves de taberna.

La niña despierta,
mientras se hace la dormida.

La Blancanieves
de látigo húngaro,
de katana japonesa
y de puño americano.
La Blancanieves con metralleta.

La princesa de la voz agria,
la de los gritos duros,
la de la cerveza amarga.

Blancanieves sin madrastra,
sin príncipe,
sin enanos.


Sonia San Román, de 23 Pandoras: Poesía Alternativa Española (Baile del Sol, 2009).


martes, 14 de abril de 2020

BLACK MIRROR por RAMÓN GUERRERO




Veloz
Quimérico.
Lo inabarcable de la alquimia
que permitió el salto del muro
y estar entre los elegidos,
entre los perversos.
El calor que nos hizo andar desnudos
a todas horas
follar con los cinco sentidos
sobre la tierra fría de los muertos vivientes.
Paris 68
Woodstock 69
Legalización 77,
Constitución 78.
Caímos en la red
y en el origen
la hermosa revolución,
el mejor de los conciertos
la mitología
otorgada al espejo roto y negro
el zapato que conocía mil caminos
en la memoria del hastío
de veintiún siglos que estallaron
en mis pulmones
viejas espinas buscando oxígeno
una conducta que inspirara miedo.
Octubre del 17
semillas naciendo de la sangre.
Mi cuerpo huyendo
como si no existieras
alocado hacia un destino inevitable.

Ramón Guerrero


lunes, 13 de abril de 2020

UN POEMA de JOSÉ MALVÍS



Café solo y zumo de naranja en mi terraza.
Me siento observado.
A todo el mundo le pasa algo en estos momentos.
No todo el mundo habla de ello.
Los pasos de peatones son el espejo
de la brutalidad
aunque intento fijarme, sobre todo
en los contenedores de reciclaje.
No es no
pero el pasado es imborrable.
Hay un pájaro cantando
y las raíces nunca contemplan el daño.
Hemos mezclado muchas cosas
con el miedo
hemos cantado
pero hay que reescribir la historia
y cada uno tenemos a mano
ingredientes de luz o sombra.
Yo ya no imagino nada
ahora me limito a observar
con un café
solo
y zumo de naranja.

José Malvís

miércoles, 8 de abril de 2020

FOCUS por ALEXANDER DRAKE



Parece que se ha mitificado en exceso la asociación entre alcoholismo y literatura. Es verdad que algunos de los grandes escritores del pasado eran unos jodidos borrachos; sí, es cierto. Pero su adicción al alcohol no hizo que su forma de escribir fuera mejor. Sólo consiguieron pasarse media vida dando tumbos y con resaca y morir varios años antes de lo que les tocaba. Lo digo porque hay gente muy impresionable y muy poco crítica con respecto a sus supuestos “héroes”. Algunos leen las biografías de sus autores favoritos y cómo éstos acostumbraban a vivir y escribir y tratan de seguir su ejemplo creyendo que de esta manera llegarán al mismo punto de inspiración. Conocí a un tipo que decidió empezar a escribir de pie porque había oído que era así como lo hacía Hemingway. El resultado al cabo de unos meses fue el de piernas cansadas y principio de varices; y por supuesto su escritura no se vio recompensada. Otro se gastó más de 2.000 euros en insonorizar con corcho toda su habitación porque había leído que Proust hizo lo mismo para aislarse de cualquier posible ruido. Lo único que consiguió fue empequeñecer aún más su triste alcoba y sentirse como un demente en la celda de un manicomio con paredes acolchadas. Luego están algunos autores consagrados, aún vivos, que recomiendan encarecidamente a los jóvenes escritores leer y estudiar a los clásicos literarios como si aquélla fuera una fórmula infalible para alcanzar la iluminación. Pero ese consejo en realidad resultaba tan estúpido como recomendar a una nueva banda de death metal que escuchase a Mozart para aprender cómo debían tocar. ¿Os imagináis a alguien hoy en día escribiendo como Cervantes? Sería realmente insoportable. Algo de lo más ridículo. Hay un viejo proverbio chino que dice: “Cuando el filósofo señala la Luna, el necio se fija en el dedo”. En realidad, todo se trata de un problema de enfoque. 

Alexander Drake,
de Ignominia (Libros Indie, 2020)


martes, 7 de abril de 2020

PECERA DE SILENCIOS por MARA DRES




Mi gata se anuda con su propio cuerpo
y un pájaro canta
a las cinco de la madrugada,
en el jardín del vecino
crecen las hierbas histéricas,
los zapatos se quejan
de que no se gastan sus suelas,
el viento no tiene sonido
y todos los árboles armonizan
el silencio perfecto.
La metáfora ha cambiado de canal
a su suerte,
escuchas como cambian los sonidos
en las calles,
te crecen las uñas y el cabello.
Los espejos se han parado y ya
no devuelven rostros.
Un vecino silencioso ha roto un plato.
Un calambre me ha recorrido el cuerpo
esta madrugada
- en el primero lo han escuchado-
Las figuras de papel vuelan por las calles envueltas en basura,
los gatos transitan por el camino majestuosos,
una luciérnaga ilumina el barrio.
La marioneta echa un pulso con la caja
y saca un grito de su garganta,
desesperada.
Duerme el verde tras la tarde y los reflejos.
Tras los cristales, las sombras cotidianas,
miran a sus hijos con desidia.
El viento habla
y la calle...
calla.


Mara Dres

https://www.facebook.com/mara.dres.3

lunes, 6 de abril de 2020

SELFIES DE UN HOMBRE INVISIBLE: Joaquín Piqueras.




GLORY HOLE

“Un agujero, una pared que tiembla”
Alejandra Pizarnik


Puede que no lo creas,
pero escribí estos versos para ti
antes de conocerte.
Es cierto que han ido
llenando el vacío
de buzones anónimos,
mas no han hallado su verdadero
significado hasta encontrarte
y saber de sus frecuentes orgasmos
tras la soledad de esta pared.


LA DEUDA HIPOTECARIA DE VILLON AMORTIZADA POR LOS MUCHOS ESCRITORES HIPOXIFÍLICOS QUE EN EL MUNDO HAN SIDO.

“Su pantalón seguía formando en la entrepierna un bulto irrisorio.”
Boris Vian

“…todos los ahorcados mueren empalmados.”

Miguel Costas (Siniestro Total)

“Estragon: ¿Qué tal si nos colgamos?
Vladimir: Hmm. Eso nos daría una erección.”

Samuel Beckett

Dichoso el poeta que hace de su muerte
el mejor poema.
Más allá de rítmicas y prosodias, y de estériles retóricas,
está el gesto último de Pavese, no escribir más,
porque del paso del cadáver diario al ser muerto
sólo hay un instante
y ese instante hay que vivirlo en toda su plenitud
como lo que es:
una burla literaria al no ser.
Lo decía Panero, prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema
.
Basta, pues, de palabras y pasemos a los hechos,
hagamos ese quiebro
que quería Nerval, y hagámoslo sin aspavientos,
con el sombrero puesto,
sin sentir la cobarde humillación
de sustraernos a la elección de nuestro destino.
Eso es. Elijamos nuestro destino.
Hay mil maneras de hacerlo: triunfan los envenenamientos
en sus múltiples modalidades, el pistoletazo, el salto al vacío,
la asfixia voluntaria…; pero, de todas ellas, ninguna más placentera
que la garra piadosa de una soga.
Villon no eligió su muerte, Shepard tampoco,
pero ambos sabían de la danza del ahorcado.
Dansent, dansent les paladins,
les maigres paladins du diable.

Mengjia, Esenin, Marina Tsvataeva,
Tor Jonssón, Jens Bjorneboe, Nicolás Arnero,
José Ignacio Fuentes, Wenceslao Rodríguez,
Nerval, Ian Curtis, David Foster Wallace…,
son nuestros modelos,
todos balanceándose, desafiando la gravedad de la vida,
mostrando la fuerza de sus erecciones post mortem,
aprendiendo en el extremo de la cuerda
sobre sus cuellos
lo que el culo de la literatura pesa.

Joaquín Piqueras, de Selfies de un hombre invisible (Canalla Ediciones, 2020)


viernes, 3 de abril de 2020

TODO LO QUE SE QUEDÓ FUERA DEL VOYAGER I por JULIA ROIG



El cinco de septiembre de mil novecientos setenta y siete yo tenía diecisiete meses y dos días cuando se lanzaba una sonda espacial de setecientos veintidós kilogramos desde Cabo Cañaveral a explorar el espacio interestelar. Lo que más me atrae de ese episodio de la historia espacial, no es ya lo que nos ha podido mostrar el Voyager I, que así se llama, sino lo que iba y va en el corazón de esa sonda. Esa botella y su mensaje dentro del océano cósmico, tal y como la han descrito, alberga saludos en cincuenta y seis idiomas, además de una sección de sonidos de la tierra que incluyen desde un volcán, la lluvia, un pozo de lodo (¡), latidos, risa, fuego, un perro manso, el aserrado, la sirena de un barco, un caballo, un tren y un beso entre otros. A toda esa poesía le quedan unos diecisiete mil setecientos dos años para salir de la Nube de Oort, en la que entrará dentro de unos trescientos años…. /La próxima vez que te diga que te abrazo inmenso, no quiero que olvides lo que pretendo describir al decir inmenso y menos aun lo que abarca un te amo infinito, simplemente piensa en el Voyager I/

Fue a Carl Sagan a quién encargaron ese listado de elementos definitorios de la humanidad para enviar al espacio exterior en un intento de explicar quiénes somos y en ese equipo se hallaba una jovencísima Ann Druyan. Cuentan que Sagan y Druyan estaban enamoradísimos. A la audaz científica se le ocurrió grabar sus ondas cerebrales por si una avanzadísima civilización tecnológica llegara algún día a descifrarlas. Dicen que Druyan colocó su cabeza y su corazón enamorado en la Voyager.

Ciento dieciséis imágenes también viajan en esos discos de oro que acompañan al Voyager. Desde la hojas de un árbol, una madre amamantando, dunas de arena, el ADN, un supermercado, Mercurio, Júpiter, la página de un libro, un cuarteto de cuerda, el Taj Mahal, la demostración de lamer, comer, beber, velocistas, una cosecha de algodón, el río Snake y la Cordillera Teton, interior de una casa con un artista y fuego….a priori una selección muy random, después mientras las miras te sumerges en una especie de nana del tiempo y te llenas de paz y algo más que de momento soy incapaz de definir.

Todo ello con su banda sonora que va desde sonidos aborígenes, folklore mexicano, jazz, ópera….incluso Chuck Berry y su Johnny be good rasgando la eterna noche cósmica.

Sin dejar de lado el lema motivacional en latín que se envió en código morse: Per aspera ad astra, que significaría a través del esfuerzo, el triunfo, o por el sendero áspero, a las estrellas, que nos lleva a Séneca y su Non est ad astra mollis e terris via, No hay camino fácil a las estrellas.

A mí toda esta sobredosis de información me fascina. Algo así como un selfie de la humanidad, del mundo conocido en mil novecientos setenta y siete. Un curriculum vitae para el más allá, gustos, aptitudes, conocimientos…

Y sin querer.... imaginar que ese Voyager I está enterrado en un lugar inaccesible de nuestro propio planeta, y en ese pensamiento me pierdo y empiezo a hiperventilar a lo Augusto Monterroso…


Julia Roig,
del blog Miss Desastres Naturales


martes, 31 de marzo de 2020

BURN por IVÁN ROJO




Pajaritos fritos,
ya he hablado de ellos otras veces, creo,
demasiadas, fijo,
pero es que anoche de repente me apetecieron,
anoche intentaba recordar qué tenía en la nevera,
esa vieja Edesa traqueteante, ya más gris que blanca
y tan esquilmada como mi memoria,
anoche intentaba recordar si aún quedaba algo de pavo
cuando me vinieron a la mente los pájaros,
los pajaritos fritos,
los pajaritos fritos del bar de la calle Barcelona,
llegaron volando de repente de todas partes
envueltos en llamas
y se posaron en mi cabeza
poniéndome perdido de aceite hirviente y reluciente,
cómo quemaba,
cómo brillaba tras mi frente
la mañana de hace exactamente treinta años
en que los probé por primera vez en el baruzo que digo,
cómo crepitaban las diminutas alas puntiagudas,
los muslos atróficos,
los pájaros no andan, entérate, chaval,
los pájaros vuelan,
y los torsos,
aquellos torsos hinchados, orgullosos
que abrí en canal para descubrir que no tenían pulmones,
ni tripas,
ni corazón,
pero cómo quemaban aquellos pájaros
eviscerados, saqueados,
cómo humeaban sus cuerpos huecos,
volutas densas, lentas, blancas
que salían de sus pechos profanados al abrirlos
y subían, subían, subían
esquivando mis manotazos, mis intentos de atraparlas
y seguían ascendiendo como almas hasta el techo del bar,
tras el que desaparecían para siempre,
porque hay cosas que son tuyas o no son,
que nadie puede robarte,
que si pierdes será por tu culpa,
como este recuerdo con mi padre,
que hasta la fecha se ha venido salvando de
la quema.
Bien.
No quedaba pavo, por cierto.
Llamé y pedí una pizza de pollo.


Iván Rojo


sábado, 28 de marzo de 2020

COPIA DE SEGURIDAD DE PARIS por ÁNGEL GONZÁLEZ GONZÁLEZ



Dame un minuto o dos más, Helena
en la barra del bar junto a estos amigos.
Otra forma no veo de escapar,
en momentos tan turbios
del asedio mortal
de esta ciudad contenida
donde cada flecha que se lanza
donde cada pelota de brea,
cada yelmo, cada espada
la casa, o tal vez los sueños
se deshacen ante la atenta mirada
de alguien todopoderoso y gris.

Ángel González González

viernes, 27 de marzo de 2020

IGNOMINIA: Alexander Drake.



Ignominia es una recopilación de 68 relatos cortos donde (además de plantearse un juicio ácido y mordaz a la literatura contemporánea) el autor se adentra en el sexo compulsivo, la violencia, la crítica social corrosiva y otras temáticas adheridas a la naturaleza oculta del ser humano. Es una mirada cruel y desoladora sobre la sociedad enferma en la que vivimos. Un caleidoscopio de sucesos que juegan a fundirse entre la tragedia y el humor negro. Leer estos textos es como mirarse en un espejo distorsionador que no hace sino devolvernos con espanto el verdadero rostro de aquello que escondemos. Una imagen espeluznante de violencia, horror y depravación ante la cual es imposible no reconocer ciertas realidades. Como un bisturí que disecciona un cadáver, este libro deja al descubierto las entrañas de la psicología humana en una composición de relatos breves que nos harán replantearnos muchas cuestiones sobre nuestra verdadera forma de ser.


martes, 24 de marzo de 2020

TRES POEMAS de ALBERT SIHOD




EL DUELO

seguir hasta el final
es la pauta, esa es la norma.
mirar en el espejo, las arrugas
las cicatrices y recordar
los golpes, las madrugadas.
mirar de frente a la vida con la
satisfacción de que aún
no ha podido vencerte, aunque
lo hará en su momento.
espera, resiste, hasta el final.


MI GENERACIÓN

la vida moderna
se vive a prisa
somos —sin desearlo—
la generación
de lo instantáneo,
la que vive y muere
en la era del clic.

la generación de pantallas
y mensajes en
los bolsillos.

la generación que nunca
se pregunta si se es
o no feliz.

porque tenemos miedo
a la respuesta.


UN CIRCULO

por donde mires habrá
siempre alguien dispuesto a juzgar
y soltar una sentencia sobre ti.

se debe en gran parte a
la estupidez, la soledad y la locura
con la que viven sus vidas

esto—creen ellos—les
otorga total libertad para juzgar tu
estupidez, tu soledad y tu
locura.



lunes, 23 de marzo de 2020

LA LUZ DE LO PERDIDO: Javier Lostalé.



La delicadeza con la que se impone el alba; la fragilidad de quien habita el claro del bosque; la elegancia del silencio exacto; un brumoso misticismo; el paso enlentecido del amante en retirada impuesta; el vehemente deseo de quien goza el cuerpo y la carne, el anhelo sostenido de que el recuerdo se incardine con el hoy de los días, trascienda y acompañe; un campo semántico que condensa (pulso, rosa, núbil, luz, puro, manos, memoria, claridad, olvido, tormenta…) Cuanto acaba de nombrarse habla del yo poético de Javier Lostalé, que a lo largo de los años ha ido abriendo el cauce de un significado tan propio y reconocible como hermoso.  

Esther Peñas


sábado, 21 de marzo de 2020

ESTOS DÍAS por ANÍBAL VEGA NÚÑEZ



Piensa que tu ciudad no está vacía, está igual que siempre y seguramente a tres metros por encima de tu cabeza, por debajo y al otro lado de la pared alguien esté haciendo lo mismo que tú, pensando la ciudad vacía. Piensa que la vida bulle en los nichos y piensa, si te vale, que estás haciendo lo correcto. Piensa que hay quien piensa en ti aunque no os podáis ver todavía, piensa en el reencuentro, en los cines que aún quedan, en los bares de siempre. Piensa que lo que engordaban eran las tapas porque yo no estoy haciendo más que escribir y comer y ver películas y dormir y estoy adelgazando por días, creo que son las posturas de yoga que me envía el Chapas, y piensa que recordaremos estos días toda nuestra larga vida, que nada permanece y todo pasa.


Aníbal Vega Núñez