jueves, 17 de junio de 2021

BIENVENIDOS A LA ERA PULP por JOSÉ G. CORDONIÉ




No habrá nunca en la literatura nada que supere la dificultad de condensación y desarrollo de una historia como un breve escrito que reúna la intensidad, el ritmo y la concreción adecuadas del relato o el cuento.

La brevedad del relato exige un trabajo minucioso de economía comunicativa donde aunar, en pocas palabras, aquello que se quiere contar al lector sin permitir que su atención descienda durante todo el trayecto al que nos invita la lectura. Este es el Arte de contar en su estado más puro, cuyos hilos Vicente Muñoz Álvarez conoce y maneja con diestra maestría desde hace muchos años -digamos que ya son treinta-, desde esos inicios en los años 90 en los que comenzó a desarrollar su necesidad de escribir en fanzines y en revistas que empezaban a irrumpir con fuerza y talento en el mercado literario en su batida más subterránea.

En esta colección de relatos, reunidos bajo el sugerente título de Las setas y otros relatos de la Era Pulp, Vicente Muñoz Álvarez nos invita a un viaje narrativo a través de 30 cuentos que nos trasladan desde aquellos convulsos y encendidos años 90 hasta nuestros días. Relatos envueltos en literatura y en cine a partes iguales, como un largo travelling literario que atravesara las páginas para llenarnos de aromas underground de venganza y tenebrosidad, de piel trémula y jadeo, de vino y opiáceos, de amor y sexo, de búsqueda y encuentro.

Vicente Muñoz Álvarez es partícipe de esa literatura de autor hecha con artesana autenticidad y honestidad inmensa, que nos hace llegar en cada uno de estos cuentos, con percepciones o visiones que van más allá del realismo cotidiano que aparentan de inicio, porque se entremezclan y derivan en ocasiones en un realismo fantástico o, incluso, en la más genuina ciencia-ficción.

Diversos tipos de realidad dentro de una realidad.

Una realidad donde Vicente Muñoz nos muestra esa literatura breve y de alta calidad de la que antes hablaba, en la que despliega su escritura vertical, permitiendo diferentes lecturas del relato; una primera más superficial, que te llega de inmediato y te golpea; y una segunda más profunda y sentida, que te asalta más tarde, casi de improviso, una vez que has finalizado el relato y éste se mantiene divagando en espiral por el inconsciente encontrando otros significados que ni siquiera buscaba. Narrativa de propio estilo con divinos aromas de la mejor literatura, sin atender a un único género, como podrían ser el realismo subterráneo y reflexivo de Bukowski, el entorno descriptivo y expresivo de Fante, el lenguaje jergal y sin tapujos de Céline, la creatividad espacial de Philip K. Dick, la oscuridad profunda de Poe, la mitología propia de Lovecraft, la magistral y concisa brevedad de Machen, o la vivencia descarnada de Lowry, además de la reformulación del ritmo y cadencia del sonido vibrante del proyector emitiendo en su luz una buena película de clase B filmada en 35 milímetros.

Este viaje que nos propone el autor es también un recorrido a lo largo de su trayectoria, a través de su piel escrita con rutas de palabra y tinta, de talismanes y regresiones, desde aquellos inicios de fanzine hasta su inconmensurable (y poco reconocida aún) labor en la literatura actual, en la que participa como poeta, narrador, ensayista y editor, siempre mostrando un alma generosa e íntegra de la que nos hace partícipes a los lectores habituales de sus libros, o incluso de sus blogs y de sus post en redes sociales, que complementan y completan su escritura, permitiéndonos una visión mayor del individuo, de su experiencia y de la transmisión de ésta como una actitud ante la vida.

Un escritor de culto, todoterreno, de corazón y alma, comprometido con la Literatura desde su núcleo, desde el lirismo del desarrollo de una idea, un poema o un relato, a la edición de una antología o de su mítica revista Vinalia Trippers.

Como ya dije, las narraciones de Las setas y otros relatos de la Era Pulp se desarrollan en una línea de literatura de autor, de urbanidad y fantasía, de tradición pulp, de mezcla sabia de escenarios y circunstancias, de una realidad que Muñoz abate para seguidamente reconstruir con su propio estilo, con tramas o argumentos que tal vez hayas podido encontrar en otros libros o películas, pero no de esta manera, porque en estas páginas se presentan dados la vuelta, sin clichés, con distintos lenguajes y puntos de vista.

Un libro que, seguro, no dejará indiferente a nadie. Y cuyos relatos seguirán deambulando mucho tiempo en vuestra cabeza por las noches tras su lectura.

¡Bienvenidos a la Era Pulp!

José G. Cordonié, 
prólogo a Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles Editorial, 2021)

Ya en preventa en:


Booktrailer:


miércoles, 16 de junio de 2021

HAIKU VOODOO por JOAQUÍN PIQUERAS




HAIKU KANE

es el insomnio
de las horas, el frágil
pulso del tiempo


EL HAIKU DE JOKER

fe de payaso
en la forzada mueca
de la existencia


THE HAIKU OF THE RAIN

gotas de lluvia
expiran en la tierra,
como tus sueños


HAIKUTANASIA

cerrar los ojos
y morir suavemente
entre tus labios


HAIKU POST MORTEM

tal vez la muerte
nos haga más humanos
para otra vida


HAIKU VOODOO

en el embrujo
del instante adoptamos
sueños eternos


Joaquín Piqueras


martes, 15 de junio de 2021

ARÁBICA: Pablo Cerezal.



Lentos, suaves, fragantes, el aroma del café y la temperatura de los amantes recomponen la atmósfera del cuarto proporcionándole, por un instante, calidad de hogar. La fantasía fosforescente del atardecer inventa volúmenes insospechados a las cortinas de la estancia magnificando el efecto del sol en retirada. A veces, la luz, los aromas, los sonidos, son capaces de obrar milagros.

Pablo Cerezal,
de Arábica (Chaman Ediciones, 2021)


lunes, 14 de junio de 2021

HERE'S LOOKING AT YOU por HARVEY TOWNSHEND




cuando te conocí

cuando te conocí

el puesto de helados de la curva
repartía raciones en un verano de tantos
el viejo río bajaba teñido
y las garitas resguardaban
a los chicos de reemplazo

cuando te conocí

las muchachas sonreían
al bajar por la avenida
las quimeras disfrazaban su rostro
y los tiempos cambiaban de dueño
siempre en cualquier otra parte

cuando te conocí

los niños conseguían cigarrillos
en la tienda de ultramarinos
los viejos saludaban al cruzar el puente
y la ciudad se mecía despacio
tratando de conservar su nombre

cuando te conocí

vagones de hierro
cambiaban de vía en mitad de trayecto
los domingos reposaban en una sesión continua
y la playa se esfumaba en silencio
bajo estos mismos adoquines

cuando te conocí

nos sentamos a la mesa
y compartimos con alivio mi retraso
revolví la sal con el azúcar
y enfilé el camino
hacia el centro de todos tus planes
cuando te conocí

retomamos la partida
donde nunca la habíamos dejado
me salté todas las reglas
y prendí fuego a la casa
justo al comenzar la tarde

cuando te conocí

te reconocí sin dudarlo

te mentí sin quererlo

te elegí sin pensarlo

te maté sin saberlo

*

tiempos de vuelta


no tuvimos más opciones
que salir en estampida
llevar puesto el equipaje
y guardar en el tintero
los versos de doble filo

los bares fueron cerrando
el dorado sucumbió al bronce
y con las primeras luces
nuestros viejos remiendos
confirmaron su regreso
hasta el punto de partida

sin llegar a proponerlo
tomamos como parte del juego
esculpir huellas de barro
en ausencias movedizas
responder con evasivas
sobre aquellos restos de sangre
en el traje de los domingos

esto fue así
chico
esto fue así

ahora todo nos llega etéreo
los cuchillos afilados
ya no están bajo las mantas
el tiempo patina
sobre tierra engrasada
y los sueños se evaporan
justo al alcanzar la esquina

fluimos en un tránsito de vuelta
de nubes áridas
de vivir encarados
            hacia los atardeceres
de tratar de sujetar las riendas
            y sentir cómo arrecian las despedidas

de evitar volvernos cuerdos
de cambiar nuestra locura de sitio


Harvey Townshend, de Here´s looking at you (Boria ediciones, 2021)


sábado, 12 de junio de 2021

EL DILEMA DEL AIRE: Luis Ramos de la Torre.




"LA materia entregada cunde siempre.
Iza más que la púrpura y los brillos,
se asencilla y ofrece sosegada
su vocación de límite.

Así el vértigo fruto de la luz,
así el instante dándose en ciertos pensamientos.

                                                    (cosecha)"


"DE la hoja el temblor.
                         Sueña la rama.
Su respiración
se tensa abierta a la sombra del tronco,
y se resuelve en la primicia
            del carbono nuevo adensándose.

¡Nada que no dé la gravedad, hoy,
nos suena ajeno!

                                                 (carbónico)"


"DIJE hueco cerrado, noria,
hura a la que no accede ni su propia trampa.
Pensamiento, perfume, dije, duda, huerto.

Dije humildad,
lavanda, diente de león,
emersión penetrante del cantueso.

Dije nada es sin los árboles,
y sin querer después caí en la cuenta.

                                                 (nombres)"


Luis Ramos, de El dilema del aire (Reino de Cordelia, 2020)


miércoles, 9 de junio de 2021

YA EN PREVENTA en VERSÁTILES EDITORIAL




En esta colección de relatos, reunidos bajo el sugerente título de Las setas y otros relatos de la Era Pulp, Vicente Muñoz Álvarez nos invita a un viaje narrativo a través de 30 cuentos que nos trasladan desde aquellos convulsos y encendidos años 90 hasta nuestros días.

Relatos envueltos en literatura y en cine a partes iguales, como un largo travelling literario que atravesara las páginas para llenarnos de aromas underground de venganza y tenebrosidad, de piel trémula y jadeo, de vino y opiáceos, de amor y sexo, de búsqueda y encuentro.


José G. Cordonié

Ya en preventa en la web de la Editorial:


Booktrailer:


LAS SETAS Y OTROS RELATOS DE LA ERA PULP: Booktrailer.

martes, 8 de junio de 2021

MINIATURAS por JOSÉ ÁNGEL BARRUECO



 

17.

La madre viste, lava, peina y acicala al niño antes de enviarlo de excursión de aprendizaje al colegio, o sea, a la vida. Cuando él ha partido y la puerta se cierra, ella tiembla. Reza para que no le suceda algo malo, para que no lo molesten ni le insulten. Lo mismo que hago yo, cada mañana y desde hace ya varios años, con las palabras que envío ahí fuera, a esa exposición pública que siempre corre el riesgo del escarnio y la tragedia.

32.

Imaginemos que la literatura es un lago. Debemos atravesarlo a diario. Casi todos los escritores de este país nadan juntos, se protegen si uno corre peligro de ahogarse, se animan a llegar a la otra orilla. Yo, en cambio, nado solo. Despacio, a mi ritmo, sin salpicar. Lucho para esquivar la soledad, el fracaso y los tiburones. Pero sé que aún quedan cuatro o cinco literatos, generalmente poetas, que se zambullirían en el agua si me hundiese. Llegarían sin resuello a mi lado, con la única intención de tenderme una mano. Ellos también suelen nadar solos.

37.

En la actualidad, el problema con los aprendices de escritor es el siguiente: creen que escribir significa estar en las ferias del libro, firmar ejemplares a miles de lectores, colaborar en los grandes medios, conceder entrevistas, participar en debates televisivos, darse atracones en cenas gratuitas, recibir palmadas en la espalda, ganar una pila de dinero y encaramarse a la cima de la fama. Y no es eso, hombre. Eso es la excepción, y escribir es lo contrario: es la soledad, el sacrificio, el anonimato, la pobreza, el fracaso, tu editor diciéndote que no has vendido nada, que nadie te reconozca en la cola de la pescadería, y el sufrimiento y la lucha diaria y desquiciarse con el folio, con los fantasmas y con tu propia sombra.

83.

Me encanta ese pasaje de La rubia del bar, de Raúl Núñez, en el que un personaje le suelta al narrador: Ahora te ha llegado el momento de demostrar que tienes cojones, tío. Siéntate a la máquina y escribe la historia.

124.

De los comentarios del blog de Hank Over recato una frase estupenda del limeño Miguel, "el dueño de los cajones": Veo que acá se reúnen los malditos, los genios y los locos.

146.

Rabia. Me gusta la rabia que encuentro en muchos blogs. La rabia contra la sociedad y lo establecido está prohibida en las revistas del régimen, en los periódicos, en los magazines al uso. Está encarcelada y proscrita y por eso necesitamos las vomitonas de los blogs. Gente provocadora, sin pelos en la lengua, con el hacha en la pluma (o sea, en el teclado). Gente libre, en definitiva. Gente que ha optado por dar zarpazos de escritura en vez de mamársela a los poderosos para que les garanticen un premio amañado. Necesitamos esos blogs, esa libertad. Necesitamos esos aullidos.

169.

En estos meses el trabajo más duro que he afrontado es conseguir que no me atrape la depresión.


José Ángel Barrueco, de Miniaturas 
(Los papeles de Brighton, 2021)

https://lospapelesdebrighton.com/2021/02/17/jose-angel-barrueco-miniaturas/?

En Miniaturas, José Ángel Barrueco recoge a modo de dietario las anotaciones de su blog Escrito en el viento entre 2007 y 2011. Se trata de 194 textos breves que hacen referencia a la vida del autor, a sus lecturas y a sus reflexiones.

sábado, 5 de junio de 2021

CIELO DE HOJALATA: Gema Albornoz.



Gema Albornoz construye su particular aportación al género elegíaco: desde la magia infantil de las palabras (orientavelas, rascanubes) que, a su vez, nos recuerda la doble filiación de la poeta (niña y adulta, hija y mujer a la vez) respecto al centro materno de gravedad en torno al cual todo lo demás sucede. Los juegos de palabras, la casa, los enseres, los recuerdos, lo concreto y lo irreal van componiendo así el equipaje de una despedida, reconocida en su inevitabilidad. Hasta el frío lenguaje burocrático se contagia de ese tono a la vez material y onírico (ave extraviada que se escapa por la ventana) que le presta la poesía, en una imagen que nos remite a una nueva Perséfone a la inversa, al rescate imposible de Deméter.



miércoles, 2 de junio de 2021

TEATRO FANTASMA: Ismael Orcero Marín.



Prólogo a Teatro Fantasma,

por Javier Tortosa


Hay determinadas cosas que nos definen. Gestos, querencias, manías. Costumbres que arraigamos, patrones que repetimos, amuletos que veneramos. No están en nuestra vida por casualidad. Ni por capricho. Forman parte de ella. Son reflejo de nuestra forma de comprenderla.

Conocí a Ismael en la presentación de su Fin del Mundo. Sentado (¿recostado?) en una butaca, saboreando el momento, poniendo mimo en cada una de las dedicatorias. Con una pluma estilográfica. Sí, con una pluma estilográfica. En esta época de mensajes instantáneos, de pictografías codificadas, Ismael continúa rascando el papel, confiando en la tinta, tratando de no emborronar renglones. ¿Entienden lo que les digo?

A Ismael le gustan los detalles, percibe que encierran la esencia de lo importante. Los cuida. Se fija en ellos. Lee entre sus líneas. Ve más allá que todos nosotros. Y deja constancia.

Ismael Orcero es un cuentista. Con todas las letras. Sin quitar un ápice. En el buen sentido. Capaz de aparcarnos cualquier urgencia, de hacer olvidar que el mundo afuera estalla en mil pedazos. Ismael es un gran contador de historias. Fantásticas, inventadas, imposibles. Y también reales. Ismael es un niño grande. Un tipo sin complejos que transmite lo que irrumpe por sus ojos, coincida o no con la versión de los mortales. Un coche, un gnomo, un silencio que desgarra, una pócima envenenada, un robot de tres cabezas, una vida que se ahoga. Sin artificios, sin giros rebuscados, de manera sencilla. Palabras justas, precisas, certeras, en su lugar exacto. Y, ante esto, los demás callamos. Y leemos. Y no hacemos preguntas estúpidas. Y nos trae al pairo si es verídico o sólo un producto de su imaginación.

Teatro Fantasma se nos presenta como un libro basado en hechos reales. Un diario a mitad de camino entre el barro y la entelequia. Nunca sabremos en qué proporción. Ni falta que nos hace. En literatura, como en cualquier tipo de arte, lo sustancial no debería ser el argumento, sino los efectos provocados. La capacidad del escritor para ofrecer sus textos de tal manera que seamos nosotros quienes cerremos la historia. Hacernos jugar el papel de narradores. Un acto de renuncia, de generosidad. Algo que Ismael consigue con maestría. Por eso, Teatro Fantasma no es una simple colección de relatos. Es bastante más. Es un alto en el camino. Un remiendo en las costuras. Una bocanada de aire. Nostalgia y ternura, miedo y desesperanza, tristeza y desconcierto, ingenio e ironía, pérdida y liberación…

Teatro Fantasma somos nosotros. Es una vida adulta. Es un texto que se lee a la vez que se escribe. Es lo que hay. Nada más. Y nada menos.

Acabemos con esto, no hay tiempo ya para más cuestiones. Estimado lector, hágame caso. Siga la flecha, pase adentro. Deje atrás estas líneas intrascendentes. A un golpe de página le espera Tom Waits. Le espera Chet Baker.

¡Ah! Y Diana, claro. Siempre Diana.

*


En la década de los 80, en un pequeño piso en Cartagena se apagaban las luces del salón y, como en un teatro de sombras, se encendía un proyector de diapositivas. Sobre la pared desfilaban entonces imágenes de celebraciones, tardes de playa, cumpleaños y escenas del día a día de una familia de clase obrera. Sin embargo aquel proyector, años después, se guardó en un trastero y ahora sólo queda de ese montón de fotografías el recuerdo de una época que se desvanece con el tiempo, como una aparición espectral.

Personas que desaparecen para siempre junto al lugar en el que vivieron, la magia de la cocina, una boda sin apenas invitados, mirar las estrellas desde la azotea, miedos que se manifiestan en los sueños, una carta de amor, la muerte de un ser querido o la pérdida de un hijo. A través del recuerdo de escenas familiares, Ismael Orcero Marín invoca aquellos días para leer su propio presente.

Todo sucede en ese teatro de sombras. Todo tiene sitio en el Teatro Fantasma.


martes, 1 de junio de 2021

LUCES BUSCAN SOMBRAS: Benito Pascual.





La luz elige el lugar exacto en el bosque
donde descansar de un largo viaje.
Se detiene unos segundos, toma aire.
Alguien la observa desde la espesura:
un pájaro solitario certifica el atardecer
con su silencio.

Más allá,
la noche es un vagabundo desacostumbrado
a las despedidas y a los abrazos,
un extranjero ha olvidado su idioma,
un huésped esperado reclama
una cama de sábanas limpias.

*

Noviembre se mueve en mi interior
mientras observo desde la ventana
las hojas amarillas y oscilantes
en las ramas del viejo peral.
Pienso si esa palabra está en ellas,
o si el viento habrá desnudado del todo el árbol.
Puede que noviembre se haya ido con ellas,
se habrá podrido y ya forma parte de la tierra,
cada vez más fértil,
libre de lo que un día fue.

*

La luz se posa con delicadeza sobre el agua
y la convierte en una sola palabra;
su forma posee la memoria de esa luz.
El agua hace posible el lenguaje del mundo.

*

Las piedras, los árboles, el camino,
esperan su luz,
define sus contornos, los invoca.
Espera paciente, armónica y serena.
Saben que les llegará su turno, tarde o temprano,
aceptarán su derrota,
el final irreversible,
instante en que esa misma luz los abandone,
y se esfume lentamente.

*

Sé escribir como nadie poemas
desde el fondo de los armarios,
donde permanecen días de naftalina y
olor de velas encendidas,
tiempos de puzles incompletos
donde no cabían los finales
y todo estaba por construir;
en los descampados se encontraba un oasis.
Cuando se guardaban bombillas de repuesto
en los bolsillos de los pantalones
para las noches de invierno, por si se iba la luz.
Y las fiestas se olvidaban de anunciarse
en cada esquina,
se convocaban en silencio, al oído,
pájaros en rebeldía,
en contra de las despedidas y los duelos.


Benito Pascual, de Luces buscan sombras (Ed. Gravitaciones, 2021)


lunes, 31 de mayo de 2021

EL TACTO ESTREMECIDO: 7 poemas.


 

1. Opiáceo

La profundidad de lo tácito nos hace buscar seguridad en el mundo permeable. Del alcaloide al opiáceo, del delirio a la calma engañosa, dulce vaivén. El amor, el odio, los extremos de la muerte. Visiones que no nos pertenecen. La raigambre del absoluto. El despertar de la luz catódica.

2. El otro

El otro, siempre acechante, a la espera de un resquicio en nuestra cordura para hacerse con el control. El alimento de la locura, el tacto, la no muerte. Todo se condesa en pos de nuestra escasa lucidez. Caminar unido a la no persona, tus ojos te engañan, el odio, el olfato, se aúnan para hacerte ver que a tu lado hay una persona que te habla, que en ocasiones te dice qué hacer. Vives engañado o son, quizás, los demás los que se engañan. Transido de la pureza de lo que los otros no contemplan caminas aterido y te agarras a lo único que crees verdadero: tu otro yo.

FUTURO

Recuerdas la piedra pómez
abrasando tu piel,
arrancas la dermis más profunda.

El pasado
enterrado en una masa
de barro y ortigas.

Las puertas saben a miel y limón,
las casas se reconstruyen cada noche,
arquitectura salvaje del laberinto.

En la discontinuidad del pensamiento
buscas nuevos retos.
entre los restos del día anterior
el sueño aposenta lo dado.

Sobre las ruinas de cada construcción
se dispone el conocimiento,
apuntalas el olor a mar
cerca de tu oído.

Mi mirada entre el olor de los naranjos
y el azufre de los vientos.

AZUL

Ardo entre las ramas
de un infierno azul.

El frío
cauteriza
las cicatrices
que deja el paso de los días.

Mis pies
se agrietan
en el crujir de la nieve virgen.

La ventisca
borra
la pesadez de tus delirios;
La escarcha
se acumula
en la superficie de tu córnea helada.

Enormes témpanos de hielo 
envejecen
en un baile de sargos y libélulas.

Recostado en tu regazo
acaricio
la fragilidad de tu ausencia.

Las yemas de mis dedos
se ad-hieren
a la sequedad de tu fluir.

3. Salvación

Los sentimientos se evaporan y reaparecen al instante, son el éxtasis místico del iluminado en el camino desesperado que atraviesa horizontes desérticos. Las plantas de los pies arden al contacto con la arena cristalizada, no importa, el corazón devanea la siega de los nervios. El tacto como salvación.

POEMA NECRÓFILO

Todo es quietud - terrorífica quietud -,
con un silencio cuya inmensidad promete
lo solemne y los espantoso.

(H.P.Lovecraft, Los amados muertos)

Pensaste tanto en sus huesos,
en el sabor de sus capilares,
en la monstruosa morbidez de sus labios.

Yace muerta cogida de tu mano,
con un rubor azulado en sus mejillas,
la mirada fija en la araña,
que, ajena a tu locura,
pende del techo.

El miedo te invade,
no te atreves a lamer sus senos,
aún recuerdas el sabor a sal
que impregnaba su piel.

Quieres acariciarla,
dudas de la dureza de sus miembros.

Todavía la quieres,
eres incapaz
de arrojarla lejos de tus brazos.

La duda te corroe,
¿quién es el muerto?

EXTREMO

Me hubiera gustado entender a las flores,
a los árboles,
a los pájaros.

Me hubiera gustado cantar a la armonía,
a la perfección,
a la vida.

Pero me atraen demasiado las flores muertas,
las piedras,
los pantanos,
los cadáveres incorruptos.

Me acaricias con tus lágrimas,
mi vista en el torbellino 
que rodea el caos de mis ojos.
Me acunas con tus dedos llenos de miedo,
mis sentidos sobre un caballo desbocado,
la diferencia entre una estrella
y un grano de arena.

La búsqueda 
termina en los extremos de tu cuerpo,
tanto tiempo desperdiciado
al borde del abismo de tu pelo,
a la lumbre del hielo de mis manos.

Estos son los lugares
donde brotan las palabras.


Pablo Malmierca, de El tacto estremecido (Eolas, 2021)


jueves, 27 de mayo de 2021

SURF COMPANY PRESENTA por VÍCTOR PÉREZ



Poetas, cantaores y modelos prófugos que siguieron su corazón y desertaron de lo de escribir, de lo de cantar y de todo.

Poetas, cantaores y modelos que pasaron a vivir una vida sincera, fuerte, llana, honda.

Tíos que miraban despacio e iban pasando de un pensamiento largo a otro más largo y bestial. Y aquello no tenía fin.

Tíos tan guapos. Tan salvajes. Tan deslumbrantes. Tan fuera de todo.

Tíos que cenaban cuando amanece soñando con drogar algún día a todos los chicos de Norteamérica.

Hay pocos tíos como ellos. Me refiero a tíos que hayan tenido varias personalidades o que hayan interpretado a un personaje interpretando a otro personaje.

Tíos que solo pensaban en convertirse en los más nadie que haya parido madre, hasta llegar a tocar, mediante el enfriamiento emocional, a sus ancestros alienígenas.

Cosas de este palo.

Los azulejos del baño transmiten perfectamente lo esencial y escalofriante de sus vacíos incontrolables.

Tíos a los que les gustaban las historias vacías que hablan de tíos descamisados que arreglan fregaderos.

También las historias que hablan de perros hambrientos y cariñosos que tienen arrebatos raros, únicos, divergentes. Perros de gustos retorcidos y amplio criterio.

O las que inciden en esas cosas que hacían los bosnios. Como lo de embarazar a las prisioneras serbias, y devolverlas a sus familias para que los padres las mataran, con hermosa lentitud los domingos por la mañana, por llevar un hijo cristiano dentro.

Tíos que siguen siendo el sueño de los cineastas españoles de los 70-80. Porque el cine de aquí y el de todo el mundo tienen mucho que aprender de sus oscuros y valientes deseos.

Películas a las que les faltó aprender mucho de ellos. Odio mi cuerpo de León Klimovsky. 1974. Me siento extraña de Enrique Martí Maqueda. 1977. Manuela de Gonzalo García Pelayo. 1976. El huerto del francés de Paul Naschy. 1978. Esas recuerdo ahora.

Poetas, cantaores y etc que lo dejaron todo y engañaron a medio mundo sin engañar jamás a nadie. Ellos contra las ciudades. Sus narcisismos contra los pueblos y las ciudades.

Algunos de ellos se fiaban ciegamente de sus madres. Otros nunca se fiaron.

Cuando Estados Unidos celebre su tricentenario solo estará festejando eso de que lo mejor del amor es envejecer y ser ignorado. La típica frase de ellos.

Todo lo que nos rodea son ríos del color de los recuerdos de estos reventados. Tíos guapos que nunca se equivocaban.

Las vaciladas que salían de sus caras regordetas nos siguen hablando de sus infinitos y muy hermosos dilemas mentales.

De todo el cine español filmado y del nunca filmado solo quedarán ellos y su sed de sangre de puta madre.

Les gustaban mucho las historias que tratan de locos que escapan del hospital y les pasan muchas cosas (entre comedia y drama), todo el mundo les llama locos y se titulan El loco. El loco de viaje. Vacaciones con el puto loco. Cosas así.

Tíos que llevaban vividas tantas noches españolas, que todo a su alrededor les impulsaba a tener pensamientos tan espeluznantes como enamorados, y eran capaces de ver aquello que sucede después de morir. Ver cómo desaparecen los recuerdos y qué es lo que queda. Movidas.

Tíos que llevaban bonitos fulares mientras perdían la juventud. Tíos a los que solo les interesaban los poetas que entran en crisis de refritos y hoyos creativos. La vida.

Tíos de apodos intimidantes que siempre fueron mucho de adioses tranquilizadores y poco probables.

Tíos a los que solo les gustaban los viajes espirituales que venían de los denostados lugares comunes. Porque los lugares comunes solo eran el ejemplo de la eternidad de sus almas.

Navajeros de Eloy de la Iglesia. 1980. Es lo que hizo humanos a estos tíos. Viciosas al desnudo de Manuel Esteban. 1980. Es lo que les hizo humanos.

Al final de los 80 se acabaron sus conciencias. Desde entonces viven su ausencia pero sin quejarse ni dar el coñazo. Desde entonces buscan trasplantar sus mentes a una horda de perros vagabundos a los que el tiempo se les agote.

Tíos que adoran las esquelas de todas las épocas. Que les encanta todo el viejo cine español extremo.

Tíos que mueren y dejan dicho que donan su corazón al que se tire a sus madres escuchando su colección de discos durante un par de décadas.

Sinfonía erótica de Jesús Franco. 1980. La caliente niña Julietta de Ignacio F. Iquino. 1980.

La vida de todas las generaciones que murieron permanecía en ellos de algún modo y de una forma abrumadora, y un día despertó en mitad de una cena y sus familias pudieron contemplar esa vida de todas las generaciones que murieron y permanecía dentro de estos tíos.

Colegas de Eloy de la Iglesia. 1982.

Apocalipsis sexual de Carlos Aured y Sergio Bergonzelli. 1982.

Tíos a los que les gustaba cuando las lágrimas rodaban por sus mejillas, y se iban arrastrando de rodillas por toda España porque recordaban esos rostros suyos que afeitaban o no cada amanecer.

Eran de esos tíos que al final del día riegan la esperanza de la gente con sus almas, siempre muy hasta arriba de vacilón y muerte.

Si piensas en ellos piensa en los típicos morenitos en una banqueta que se vieron atrapados por canciones cuidadosas.

Ellos creían en datos fuertes, emotivos, y en recursos frescos que llevaban poco en la tierra. Ellos veían a través de la carne. A través de toda explicación.

Dejaron dicho que cada fibra de sus seres tomará la decisión de volver cuando Mulder y Scully esperen su cuarto hijo.

Les gustaban las mujeres que se mueven como un pollo. La basura actoral en el cine y los trucos de la mente vengativa.

Siempre tuvieron conexión psíquica con los más desesperados, porque cada uno de ellos estaba más desesperado que todos los demás desesperados de toda la vida juntos.

Eran de la opinión de que todo el cine y la literatura es una reiteración que lleva nublando nuestras mentes desde el minuto uno.

Un incesto perpetuado.

Los bosques son incestos, decían también. El cielo es un transparente incesto muy a lo bestia. Cantaban.

Solo sabían que les esperaban toneladas de sexo, oscuridad, autodestrucción, autodegradación, niños perturbadores, músicas sáficas, mentes incontrolables, caras desquiciadas, tráilers de cocaína hacia Eurovisión, cerebros apabullantes, sexualidad insana y musas sórdidas.

Decidieron plantarse hasta ver venir el futuro de la literatura down. El futuro de la literatura de los retrasados mentales más salvajes.

El boom de la poesía de los paralíticos cerebrales. La era de la súper narrativa de los subnormales. El do de pecho de la nueva prosa mongoloide, etc.

También el teatro espectacular de los tipos de inteligencia mermada que defienden sus obras con sus propias vidas ante quien sea.

Para estos jambos la mejor literatura siempre fue el malentendido. Los poemas malentendidos que buscaban el malentendido. Las novelas que se extienden miles de páginas al desarrollar el malentendido que sale en la primera y nociva frase.

A todo el mundo que se cruzaba en sus caminos le decían lo mismo:

“Yo te digo que todas las maneras, todos los modos y todas las formas renacerán en el gran siglo. Y te faltará campo para correr, colega”.

Tíos que donaron su intuición al todo. Y lo hicieron con alegría. Donaron sus cuerpos a la literatura. Donaron sus terribles uñas a la literatura. Sí.

Les gustaban los documentales sensacionalistas a los que la humanidad llama basura. Adoraban los filmados bodrios súpercapitalistas.

Les ponía la piel de gallina la vida de Franco en colores.

Tíos que sabían eso de que desde 1939 no se ha captado ni una sola señal de radio que tenga origen artificial. Eso de que todo lo que se capta es ruido blanco o fondo de microondas, ni una sola portadora inteligente, solo señales naturales totalmente explicables. 82 años de señales viajando a la velocidad de la luz.

Eso demostraría que, o bien hay un silencio de radio espectacular o no hay nada en 82 años luz a la redonda.

Lo que se ve pueden ser fenómenos atmosféricos, drones de países avanzados y lo demás todo explicable.

Tíos que sabían de sobra que eso de emitir vía radio ya no se lleva (dejan huellas), aunque hay civilizaciones que aún las usan. Que, sin ir más lejos, en la Tierra nos pasamos todo el día enviando al espacio microondas indestructibles vía móvil, y que por lo tanto deben estar hasta los webos de nosotros, etc.

Eran tíos sabedores de todo eso. Pero, a la vez, estos tíos habían conocido a más de un extraterrestre que paró en nuestro planeta a mear.

Tíos que estaban más que acostumbrados a que los del CNI no supieran darles respuesta a sus mentes.

Cuando estos tíos coincidieron haciendo la mili en el hospital militar Gómez Ulla, en el 92, les realizaron test psicológicos y psiquiátricos, y vieron claro que algo inexplicable pasaba con los colegas. El top secret se impuso entre todos los soldados que estaban allí.

Eran de los tíos que adoran esos documentales de fantasía que ni informan ni educan. Porque les recordaban a sus vidas. Una mezcla de Laberinto de pasiones de Pedro Almodóvar (1982), la Isla de las tentaciones, el antisuicidio, la cocaína y Eurovisión a manta.

No hablo de miles de tíos. Solo hablo de seis. 6 tíos 6.

Dejaron dicho que algún día lo más recóndito y opuesto a nosotros, nos desenterrará ayudado por el reflejo de nuestra propia maldad mezclada con nuestra propia verdad en un ángulo de 45 grados.

También quisieron dejar claro que solo de nuestra más verdadera e inmensa decepción nacerá la profecía que lo alcanzará todo.

Les gustaba jugar a sus vidas, entre ellos, en un tremendo juego. Lo mejor era jugarla con los otros colegas en una tv de 14 pulgadas partida en 6. Cada dos por tres se decían uno a otro qué putada lo tuyo tío.

La visita del vicio de José Ramón Larraz. 1978. Bilbao de Bigas Luna. 1978.

Sí. Tíos supremos que un día llegaron a la luna y volvieron con dulces y sutilísimos desequilibrios mentales, y les empezó a gustar la alternancia de toques cursis y toques bizarros en las películas y textos largos. Y se volvieron aficionados a hacerse pajas corales para matar la tensión delante de una Pepsi helada.

Un día los millones de años que nos preceden y los que quedan abrirán por fin el pico y empezarán a largar ocurrencias aleatorias, mensajes de Dios, predicciones funestas, instintos que vienen de todos los futuros y de todos los pasados que nos faltan como si fueran el sheriff Hoytt que sale en un par de películas de la Matanza de Texas.

Cuando llegue ese día, estos tíos -vivos o muertos- estarán preparados para todo eso y para mucho más.
.
Debutaron de la mano de Jorge Grau en La trastienda de 1976. Seis breves papeles de pilotos de helicóptero. A lo largo de los siglos, Jorge miraba los astros para inspirarse, y solo les daba esos papeles de piloto, en los que a lo largo de más de doscientas películas balbuceaban un par de veces frente a la cámara.

Desde que fueron alcaldes de todos los pueblos de Zamora y, sobre todo, desde que de todos esos puebluchos terminaron saliendo en llamas, siempre buscaron cosas en el cielo a simple vista, sin telescopios ni mariconadas. También, desde entonces, empezaron a vivir en un limbo de locura y euforia, hedonismo, egolatría, materialismo, narcisismo y la más hermosa superficialidad nunca vista.

Cuando salían a ligar por ahí, estuvieron a punto de matarlos muchas veces.

Las fotos de sus primeras comuniones son un signo de aquello que marcará al mundo en sus días finales. Qué cabezas. El resto de la gente debería dedicarse a estudiar sus interesantes infancias depresivas 24 h.

El sueño de estos tíos era tumbarse en la hierba de sus pueblos y reinar en las películas de serie B.

Porque en la serie B empieza todo.

Estos tíos llevaban clavados en los pies los suelos de España.

Llevaban clavadas en sus corazones a las mujeres de España que llevan pariendo toda la vida desde que empezó todo. Desde la primera a la última.

Estos tíos siempre llevaron clavadas en sus mentes las novelas mexicanas en las que salen.

El que olvida canta. Todos los que cantan mueren. Los bingueros de Mariano Ozores. 1979. Bragas calientes de Julio Pérez Tabernero. 1983. El que muere solo piensa en cantar. Todos los que cantan mueren.

Estos tíos no se detuvieron ante nada, hasta que pudieron ver las fotos de familia de todos los españoles. Se llevaron todos esos álbumes a sus casas. No salieron en 200 años.

Aprendieron de memoria todas las caras, todos los gestos. Todos los nombres.

Los seis se aprendieron también todos los nombres de los pueblos de España, de tanto mirar el mapa de España en el mantel de hule de sus abuelas eternas.

Jugaban a preguntarse pueblos unos a otros. Hasta que se los supieron todos. No solo sus nombres sino también dónde estaban. Desde niños se tragaron seres inmortales, monedas de cinco duros, phoskitos, lugares que les partieron el alma, etc. La inmundicia de ser.

Mira. Estos tíos lo que quieren es que os vengáis a vivir a su coche. Podréis hablar con ellos de la NASA, de las estrellas de rock y toda esa mierda.

Sus mentes eran como una farmacia mejicana al lado de un arroyo.

Solo se fiaban de la gente que salía con cinco duros de casa un domingo absoluto a vivir la vida. Gente que volvía engloriada, invisible de kojaks y gusanitos.

Estos tíos sabían que hay que tener desplante en la garganta y despejados los ojos. Porque toda aventura comienza con una gitana gorda, unas patatas con carne y medio pollo de perico en el bolsillo del corazón.

Amaban el confusionismo. Lo vivo. Lo mil veces muerto. Los chicos de ojos tristes. Los quejíos que se transparentan en el aire y hacen del aire algo mucho mejor que el aire. Amaban las posesiones, los exorcismos. La originalidad que sale sola, sin forzar nada. La potencia. Las vueltas de tuerca. Adoraban el cine hecho para gente enferma. A los seis les gustaba cuando el Banco de España de Badajoz estaba en la plaza de la soledad.

Para ellos la vida es como un paso de semana santa de la virgen de las Tristezas. Ir en punto muerto, mientras todo el mundo te mira y tú vas todo ciego de speed mirando las estrellas.

Eran muy dados a escribir con la llama del mechero en los azulejos de los baños de la estación de autobuses el nombre de los que les debían pasta. El arte iba con ellos allá donde fueran.

Les molaba ir con el colchón a cuestas por las calles del Gurugú de Badajoz y enroscarse donde pillaban. Al alcalde de Badajoz no le gustaba verles la cara porque a ellos les gustaba ir a vacilarle con la borrachera. También porque el señor alcalde nunca soportó que amaran a María Teresa, a Terelu, a la hija de la Terelu y la mierda la droga.

Odiaban viajar porque les salía del nabo.

Ojalá algún día vuelva Mourinho a Badajoz, y les mate veinte veces a cada uno y funde un reino alucinante que dure milenios.

Estos tíos creían en los cabrones con pintas que son a la vez folladores solitarios y seres pensantes que se desuellan la garganta de tanto comer coños. Creían en su talento y su fuerza y en sus miradas fijas. Creían en su infernal pasatiempo, que era mirar culos y conseguir culos. Eran tíos que creían en esos tíos porque estos últimos se habían recorrido todos los bares del mundo destrozando camareras. Creían, digo, en sus vidas silvestres y en sus pollas definitivas, siempre alegres y dispuestas como constantes cosmogónicas.

Creían en esos maromos porque cuando llegaban a los 40, se cansaban de romper bragas y se arrancaban los webos y los ponían en lo alto de la puerta, y se quedaban mirándolos en la penumbra. Mientras pensaban hasta las últimas consecuencias en el poema de Gimferrer, Oda a Venecia ante el mar de los teatros.

Un buen día estos seis tíos vieron una película de Dios
y decidieron encontrar a uno de dos patas como él
Avisaron al ejército diciendo que iban en su busca
Cogieron el Supermirafiori blanco que les cuidaba mejor que sus madres
Preguntaron por ahí
Les dijeron que Dios era un pastor portugués
que se llamaba Eliseo y que vivía en Benavente
Cuando dieron con él estaba sentado en una banqueta
Tenía un bonito tatuaje en la frente que ponía:
PAQUI IN LOVE

Le abrieron la boca grande y pegaron las orejas
Le entendieron esto:
La puntería de los niños buenos os recorre
Ser aprendices de río. Pillar una mata de romero para que os salga todo el mal de esos cuerpos morenos.
Decirle al siguiente que pase.

Estos tíos buscaron ser toreros, cantaores, anomalías cuánticas, ser los mejores fumadores del futuro, vivir los botellones a pares porque en todo momento llegaba hasta ellos el olor de las patatas fritas que hacían aquellas madres de los 90.

En el fondo eran vendedores de tela y fruta, y buenos hacedores de potajes. Querían novias bonitas, con los andares y la cara y el mirar seductor -hacia abajo- y la melena bonita de Paco de Lucía. Chicas serenas, luminosas. Novias clavadas a Paco.

Si algo vieron desde siempre es que la vida son silencios, soleás, algo de furia contenida y mucha redención. Que cuando el blues se ensancha todo lo que se puede ensanchar sale el flamenco, también lo vieron rápido y sin problema.

Los poemas que escribieron estos tíos cuando les daba por escribir, solo se dicen a las cuatro de la tarde. Se abre la ventana y se dicen en voz baja con el primer porro, recién levantado uno de la siesta.

El lado cabrón de que les dieran palmas, era que eso siempre les hacía comerse el calor y olvidarse de todo.

Los morreos que le metía Camarón a su madre la Juana cada vez que volvía de los madriles, se siguen extendiendo en las tardes y nunca acaban cuando el sol coge buen ángulo de 110 grados.

Estos tíos cantaban y escribían y posaban para esos muchachos que ya tenían los webos muy negros e iban a la mili sin saber escribir ni sumar, pero cantaban bien y fumaban mejor. Punto.

Sabían que la vida se reduce a las tramas trilladísimas de la vida, a las locuras mentales alucinantes, a los colegas gore de la infancia, a las masturbaciones podridas que son como patadas a los sentidos, a la potente desesperación que lleva uno muy metida y a los bonitos desmadres que nunca cansan.

El cantar de los ríos. El agua que son los pájaros. Los mares son más listos que el hambre. Los mares ese psiquiatra cojonudo. VENTA EL CANARIO. CAMAS. MENÚ DEL DÍA. 5.99.

Solo les interesaba el sarcasmo bizarro, el humor raro, los temas lisérgicos y el exceso de talento. Opinaban que todos somos ex boxeadores que se acabaron convirtiendo en sacerdotes, y por las noches solo nos atrae ver engendros cinematográficos y aprendernos de memoria las revistas del corazón y el santo Marca.

A estos tíos lo único que les gustaba de la vida era ver cómo los gordos se quitan las zapatillas.

El folk lo inventaron ellos cuando iban a EGB porque ya por entonces tenían las cabezas muy fuertes. Cada uno de ellos solo quiso ser el típico español que canta cosas sobre adolescentes.

Eran preciosos e incomprensibles los cuentos que se contaban a sí mismos, mentalmente, desde que decidieron pasar de todo. Solo se fiaban de esos tipos que salen escaldados de Hollywood, y se acaban convirtiendo -sin temor ni esperanza- en los poetas salvajes de sus pueblos.

Querían que les pillara un rumano por la calle y se los llevara al monte y estar todo el puto día fumando raíces y porros y de bulerías y escapando de la civil. Y que en los telediarios les llamaran los Rambos de Badajoz.

Confesiones íntimas de una exhibicionista de Lina Romay y Jesús Franco. 1983.

Apocalipsis sexual de Carlos Aured y Sergio Bergonzelli. 1982.

Muchas veces vi a estos tíos juntos por ahí. Muchas veces los vi a los seis por Malasaña.

Al anciano Antonio Vega con el rubito niño Camarón y la cabaretera García Lorca y Er Migue de los delinqüentes de la mano del gitanillo Pérez. Y el Pérez con el bebé del Nevermind en el brazo.

Parecía que solo les iba dar por culo y entretener a la gente. Esa malá follá como de querer a todo bicho viviente y todo eso.

A los seis les gustaba caminar mirando la luna y hablando de sus cosas. A veces se partían la boca entre ellos.

Siempre fue bueno dejar ladrar a los perros hasta que revienten.

Una cosa. Lorca, Camarón, Antonio Vega, Er Migue, el Pérez y el bebé del Nevermind tienen poca pierna pero tienen paquete.

Otra cosa. Los hijos del Sergio Ramos con la otra son de ellos. Que lo sepa el mundo.

Lo de estos tíos era el amor, la ciencia ficción, las madres y los dilemas entre la reencarnación y la religión.

Lorca llegó a Nueva York en burro. Con la melena y la faria en la boca.

Camarón llegó a Nueva York en burro. Con la melena y la faria en boca.

Antonio llegó a Nueva York en burro. Con la melena y la faria en la boca.

El Pérez llegó a Nueva York en burro. Con la melena y la faria en la boca.

El bebé del Nevermind llegó a Nueva York en burro. Con la melena y la faria en la boca.

Er puto Migue, que también le decían Verde Reverde, que le decían Gufi, que le decían El Búlgaro, que le decían El Cuerdo, llegó a Nueva York en burro.

También con la melena y la faria.

Er Migue llegó allí sabiendo que todos los españoles somos el gordo de gafas y melena que sujetaba por delante y a la izquierda la caja de Camarón.

¿Sabes qué fue lo mejor del entierro de Camarón?

La bandada de pájaros que pasó justo cuando estaban metiéndolo por la puerta del cementerio.

Había mucha gente. Pero fueron más pájaros al entierro de Camarón que gente.

Los pájaros y la gente siempre se empalman recordando la última frase que escribió en esa nota que encontró la enfermera entre las sábanas:

“Con simpatía y cariño De este que Lla es libre”.


Víctor Pérez


martes, 25 de mayo de 2021

5 POEMAS de NICOLÁS CORRALIZA




RAZA

Aplaude a deseo.
Odia la tierra que pisa
y labra el ruido
con la miseria de sus manos.
Tuvo que ser el hambre
un caldo de huesos
insoportable.


ANDAMIOS

En el tragaluz,
andamios de acuarela
del cuarenta de mayo.
Garabatos desde el círculo,
un nudo de gente en la calle
con su cuerda cuesta arriba.


LA LÍNEA HORIZONTAL

Llega de Oriente para que veas,
para llenar de luz tu casa y tu mirada.
Ponte en camino, ya no hay abismos
entre las piedras.
A tu lado, me alejo del oscurísimo
donde no hay regreso.
Una noche en llamas también es claridad.


OTRA VEZ

locura en grito, Fausto en la metralla como la vida.
Vuelve la sangre incompatible;
el odio entre los dientes de la muerte más viva.
Fin del diagnóstico: en esta lenta primavera,
la esperanza trabaja para el amor y en los árboles mirlos.


ROTACIONES

Cae el agua convencida,
sabiendo que llegarán tardes de fuego.
No hay nada más elevado y místico
que esta lluvia deseada
sobre el cantil inclinado de las horas.
Permanece posado el vuelo de la sed
mientras sucede el diluvio.


Nicolás Corraliza


sábado, 22 de mayo de 2021

¿ERES ESCRITOR? por RAFAEL LÓPEZ VILAS



Estaba sentado en un bar
de buena muerte
cuando aquella mujer
arrastró su cascarón
hasta la oscuridad de mi mesa
y me abordó a quemarropa
Allí estaba yo
tranquilamente
afilando palabras
y hablando solo
con mi dolor
bebiendo cerveza
y paladeando el silencio
que enmohecía cada instante
con las delicias de su olvido

¿Eres escritor?, preguntó
¿Sabes? Yo también escribo
Relatos cortos, dijo
¿Y qué estás escribiendo?

De la tristeza
Del azufre
La sal, contesté

Entretanto
Ella me miraba guiñando
aquellos ojos de sapo viejo
y envolviendo mi labios
con la desazón de su aliento

¡Oh qué triste!, dijo

qué triste, dije

Deberías escribir
sobre cosas más alegres

Y tenía razón
Pensé
que la tenía
y también
pensé
lo fascinante
que sería
que se ahogase con el eco
de su propia voz
y lo jodidamente hermoso
que habría sido contemplar
cómo se inmolaban sus ojos
y el resto de su cabeza
allí
justo delante de mí
y del ejército
de vasos vacíos
que ocupaban
el resto de la mesa
y de mi vida
con su silencio
estremecedor

Rafael López Vilas


Cover by Jennifier Dionisio

viernes, 21 de mayo de 2021

HAZAÑAS PROPIAS DE OTRA PRIMAVERA CUALQUIERA por GSÚS BONILLA



en cada primavera hago crecer piedras
como un cultivar oscuro

a mis pies hay árboles que no conozco, y ya presentan brotes propios de hojas irrecuperables

hoy se conmemora el vientre ovoludando de una rosa
y seguramente, donde sea
el viento sople fuerte
por cortesía de los amadores de las rosas

los ancianos se abrazan en esta fiesta mía
han pasado toda la mañana con estas criaturas,
que nada tienen que ver con los hijos de mi lobo
paridos, tiempo atrás, detrás de las retamas

me cuesta tanto esfuerzo sostener un vaso
y brindar por el bronquio asumiendo
el oxígeno distinto
de un posible otro mundo
que me auguro un mes de mayo implacable con una hierba más

ejecutada, sin sentencia, morirá al paso de mi máquina

en este sufrimiento vegetal
las últimas visitas toman suelo
insectos sin alas, animales sonrientes
y una mezcla de metales
con forma de guadaña

antes fui amante de la pólvora y
he usado alguna vez ceniza en el jardín
sangres de caballos, trozos de carbón
hasta que pude dibujar, casi de memoria
la cápsula inmadura de una adormidera

merece señalar cuando surgió la peonía

me sentí atraído por su limpio olor profundo a guerra
y entre ella sigo,
en los túneles cavados por debajo de la corteza de la tierra

buscando cadáveres, buscando sobrevivientes
en esta torbadera

aunque solo encuentre niños negros y poemas
huyo despavorido igual que ellos
como si me hubieran visto a mí

Gsús Bonilla


jueves, 20 de mayo de 2021

LA POESÍA EN CUALQUIER SITIO por ANTONIO JAVIER FUENTES SORIA





Estaba
en la guantera del coche,
también había cartas del banco
y una bayeta sin estrenar
y un par de discos de Quique González,
y las llaves de la casa de tus padres,
y una ventosa caída
de alguno de los parasoles
con dibujos de Minnie
que compré
en aquella gasolinera de Estepona
y que tanto les gustan a las niñas.
Estaba ahí,
acurrucada, tranquila,
esperando a que llegara
algún poeta.

Antonio Javier Fuentes Soria


miércoles, 19 de mayo de 2021

ANTOLOGÍA DE LA BEAT GENERATION: Marcos-Ricardo Barnatán.



Han pasado 51 años desde que la editorial Plaza & Janés editara por primera vez la Antología de la «Beat Generation» de Marcos-Ricardo Barnatán (1970, con tres ediciones posteriores, la última en 1977). Medio siglo desde que por primera vez se pudieran leer traducidos y editados en España poemas de Gregory Corso, Lawrence Ferlinghetti, Allen Ginsberg, Jack Kerouac y Philip Lamantia.

Para esta nueva edición antológica nos hemos basado en la primera edición mejorando algunos aspectos ortotipográficos, corrigiendo algunas erratas y actualizando algunos datos de la biografía de los autores, entonces en plena actividad literaria, así como algunos aspectos de la traducción.

Valga esta nueva amanecida beatnik como recuerdo de aquella que alumbrara el comienzo de la década de los 70.


martes, 18 de mayo de 2021

OTRA VEZ EL TEMBLOR por MAYA MUKTI



No es engañarse: es peor.
Es enterrarlo debajo de almohadas,
colchones y alfombras,
ahogarlo hasta el punto de ya no escucharlo.
Pero sigue ahí.
Y cuando se mueve el colchón que lo tapa
y le deja un resquicio a su voz,
grita tanto y tan fuerte
que se hace imposible simular más tiempo
que sigues tan muerta de miedo
o aún más -el monstruo ha seguido
creciendo en esa oscuridad-
que antes. No soportas verlo.
Vuelves a enfrentar a esa niña
incapaz de mirarlo a la cara y le dices
Ya te lo advertí.
Y no sirve de nada, como tantas veces.
Quién diablos te crees que eres.
Apenas un tenue borrón de mujer
que no ha conseguido jamás
imponer la razón sobre el sentimiento.
La abrazas y lloras con ella.
Prometes que la cuidarás,
que ya no hay motivos para tener miedo.
Pero ambas sabéis que en la próxima esquina
podéis encontrarlo esperando
y no hay nada ni nadie capaz
de matarlo más que la Verdad.
Y la Verdad duele.

Maya Mukti


lunes, 17 de mayo de 2021

4 POEMAS de RAMÓN GUERRERO




ANIMAL EN MOVIMIENTO

Mañana
volverá
la boca que me acuna.
Mañana
volverá el mundo que no canta.
Buscaré amparo en el cielo que envenena.
Clavarás tus razones
tus compases
tu desdén,
y el pequeño oasis no servirá de nada.
Porque el calor se enfría
y los frutos entre esos blancos
se congelan se olvidan,
sublimando el tiempo evaporado.


TU PRESENCIA 

Como animal despavorido 
crezco en los contrapesos vitales. 
La quietud 
el entusiasmo 
lo oscuro que me rodea. 
Regiones donde no quiero estar.
 Volver de la noche con los ojos cerrados
 abrir la conserva del crudo invierno. 
Desde el fondo de la pulpa 
arranco todo lo que es incierto, 
la umbría que alcanzó campo abierto. 
Comienzo la guerra contra lo desaparecido. 
Cada mañana abro la urna de lo inquietante: 
la vida frente al arte de vivir.


SIN EQUIPAJE 

No encuentro hospedaje para estos pensamientos. 
Tiemblo cuando los escucho. 
Una y otra vez 
vuelven 
se van 
y sigo amando su extensión, 
su recuerdo 
que camina en silencio a mi lado 
intentando congelar 
el agua que corre entre estas rocas. 
A veces la vida enferma 
y el lobo aprovecha 
para hincar sus dientes. 
Entonces solo entonces, los oigo
 respirar tan cerca que abandono 
todo aquello que amo 
y busco lo que nunca encuentro.


CUANDO SUEÑO, CUANDO MUERO 

Como un tigre en cualquier mañana de invierno 
resisto a la lluvia, amanso mis músculos 
hasta llegar a los agujeros de la noche. 
Observo y espero el momento justo para encontrar 
la melancolía que pueblan tus ojos 
la sabiduría que me susurra el lugar 
donde nos despediremos, como soldados caídos en batalla. 
Al frente, el horizonte ardiendo a favor del viento 
refleja una estrategia que promete la victoria de quien sabe quien, 
allí donde se unen los significados ante la humildad del perdedor. 
El hambre enciende el deseo, la pasión de amante libertino. 
Moriremos y volveremos a nacer juntos. Latiendo la aventura. 
Naves, corazones rotos 
¿qué esperabas? 
de este laberinto que es la vida de la sabana 
una migaja en el ritmo de este mundo salvaje 
donde los reyes se asientan sobre nuestras tumbas 
y las piedras tatúan nuestros manos. 
Voy a rescatarte aunque esto se pone duro 
y no sé si podré llevarte a bailar al viejo café 
junto a la chimenea, el humo de la memoria 
intentando dispersar a los buitres del presente 
que devoran el interior, incrédulos de lo que encuentran, 
del significado de tantos sueños atesorados.


Ramón Guerrero,
de La Isla Amada (inédito)


sábado, 15 de mayo de 2021

ARÁBICA: Pablo Cerezal.



Munir es un periodista que viaja por el Mediterráneo musulmán para realizar una serie de reportajes acerca de la importancia histórica y cultural del café. Tiziana, una prostituta, y Francesco, el portero de un inmueble, son testigos indirectos de sus periplos por Estambul, Beirut, El Cairo, Argel, Granada o su Tánger natal.

Tres personas que sufren la herida del desarraigo y una bebida, el café, cuya historia migrante es el espejo al que se asoman para mejor reconocerse.

Arábica es una novela río en cuyas turbulentas páginas habitan infinitas posibilidades y en la que Cerezal nos regala una nueva muestra de su magistral dominio del ritmo, la forma y la palabra.
En Arábica recupera a varios personajes de su primera novela (Los cuadernos del Hafa), considerada hoy obra de culto, para acompañar al lector por los meandros emocionales de un viaje que es el de la sociedad actual, naufragada en su propia cultura y extranjera de sí misma.


viernes, 14 de mayo de 2021

TODO ES MISTERIO por MAX BENÍTEZ



La milla marina no debe medirse de la misma manera que la terrestre, de la misma forma que la vida no puede calcularse partiendo de la trayectoria que marcan los sucesos más significativos de una persona. La distancia en altamar, para aquellos que detentan una forma de vida consagrada a las aguas, es algo tan profundo como los sucesos que quedan en el desván de la memoria. Cuántas metáforas y analogías tienen en la base de esta idea una senda o un cruce de caminos? Por qué siempre se habla de un punto de partida y otro de llegada? La milla marítima, además de ser un poco más extensa que la terrestre, nos sitúa siempre en el territorio de lo desconocido. El puerto no es el punto de llegada, no es el fin de nada. Siempre se parte a un ciclo centrífugo. Tan significativa es esta diferencia hasta el punto de que las embarcaciones llevan un nombre. Y suele decirse que es de mal agüero no hacerlo. Pero quién se atrevería a bautizar un automóvil o una moto? Sabemos de la tierra que pisamos, pero en el mar todo (hasta ese lago tantas veces surcado) es misterio, tenso descubrimiento velado en un celo inconmensurable. Y aunque no lo fuera, la simple idea de que al caer al agua todo podría acabar en unos pocos minutos nos da la magnitud del sagrado y grave respeto que le profesan quienes mejor lo conocen. El mundo se parte precisamente en estas acepciones tan próximas y distantes, como la vida a través de la percepción de un invidente...

Max Benítez