jueves, 29 de julio de 2021

POÉTICA II por MARCOS MATACANA MARTÍN



"Nem me reveles teus sentimentos"
-Carlos Drummond de Andrade-


"Cuando siento no escribo", dijo Bécquer
en una de sus Cartas literarias
a alguna de sus chorbas del momento.

Y aunque no entiendo bien si se refiere
a versos, a poemas o a poetas
(tengo que releerla, y qué pereza)

habló también de alas transparentes,
de nervios que se agitan, de quimeras,
de fibras y de gases desprendidos

(de gases inflamables, de la llama
con que los prendería en los combates,
supongo, con Campillo y con Nombela…),

y en eso sí he de darle la razón:
no hay nada más hinchado que un poeta.
Normal que suelte gases como un géiser.

Por eso si has pensado en liberar
tus céfiros cautivos, deja que antes
te dé algunos consejos al efecto:

si lo quieres petar con un poema,
evita ser sincero, porque a nadie
le importa tu verdad (si no es la suya);

simula, disimula, pontifica
con la humildad soberbia de los genios,
y siembra omnipresente un mar de niebla

que desdibuje líneas y perfiles,
que dé al silencio peso y dé volumen
a la abstracción inocua de lo huero;

finge profundidad, que no se entienda
qué coño estás diciendo, y sobre todo,
disfraza tu interés de compromiso;

apúntate a una causa (qué sé yo,
la paz, el veganismo…) y vende humo
(no vayas a apartarte del rebaño);

escóndete en la bruma y ten presente
que igual que la pelusa de tu ombligo
son para los demás tus sentimientos.

Marcos Matacana Martín


miércoles, 28 de julio de 2021

COSAS QUE PASAN EN LOS PUEBLOS QUE NO LLEGAMOS A ENTENDER por JOSÉ PASTOR GONZÁLEZ



nos cerráis las escuelas y nos abrís cuartelillos de la guardia civil
echáis abajo los viejos molinos los viejos cortijos
los lavaderos los chozos
los recuerdos las palabras
y nos construís modernos centros de interpretación
hoteles con encanto
miradores
nos robáis las tierras comunales las semillas el agua los sueños
nos quitáis los trenes los autobuses las bibliotecas
las fiestas las verbenas las canciones
la ilusión el silencio los árboles
y nos dais consejos alternativas
subvenciones y ayudas a fondo perdido
nos cerráis los centros de salud y nos ponéis cajeros automáticos
precintáis alambiques maquinas de tabaco bares sin licencia
y nos tanteáis para colarnos
parques eólicos urbanizaciones macrogranjas macropuertos cementerios nucleares
nos pagáis una miseria
por el trigo la leche la aceituna
los corderos los boquerones las patatas
y nos vendéis veneno comida basura transgénicos
tecnología progreso turismo y cuentos chinos
nos hincháis a impuestos leyes decretos políticas agrarias
normas higiénico-sanitarias para producciones agro-alimentarias …
todo son trabas papeles impedimentos y prohibiciones
permisos y multas
estamos cansados
estamos vacíos
de todo
excepto de recuerdos
somos pocos y viejos
y estamos solos
además
no damos el perfil
no cumplimos las expectativas
no somos lo suficientemente ecológicos
lo suficientemente emprendedores
lo suficientemente cultos y leídos
no somos sostenibles
hemos perdido
pero
ese mundo que existió
es de donde venís
aunque queráis olvidarlo
y aunque no tenemos futuro no tenemos miedo
y aunque no hay esperanza no desesperamos
no esperamos nada
no tenemos prisa

José Pastor González, del blog Libros y aguardientes.


Foto de José Ramón Luna de la Ossa

martes, 27 de julio de 2021

1 POEMA de MARÍA GUIVERNAU



Somos
el pasado que casi nos ahoga,
el fruto de los errores de cálculo,
las apuestas a ganar
que finalmente perdimos,
la ventana que abrimos
para lanzarnos al viento,
las cenizas del volcán
que apagamos con el llanto,
las preguntas a las que nunca
conseguimos dar respuesta,
los mapas que lograron perdernos,
la botella que lanzamos al mar
y se estrelló contra el acantilado,
la huida de nosotros mismos
corriendo en círculos.
Somos el pasado
construyendo este presente
que no se molesta
en echar un vistazo al futuro
que no tardará en visitarnos.

María Guivernau


lunes, 26 de julio de 2021

PERFECTO por ANA MARTÍNEZ CASTILLO



Y sin embargo, había algo en él que no era del todo normal. Su forma de respirar. Esos ruiditos mientras dormía. Aquel ronroneo metálico. Demasiado apacible y rítmico para ser verdad.

—Es solo que debemos acostumbrarnos a él. Se trata de la inseguridad de los padres primerizos. Relee el libro. Es de lo más normal—. Martin miraba al bebé con dulzura, ajeno a todo, y Sofie pensó que tal vez tuviera razón.

Quizás se estaba volviendo un poco paranoica. Por la novedad y todo eso. Porque un niño en casa te cambia la vida y a lo mejor una empieza a ver cosas raras por todas partes. Lo cierto es que el niño era normal. Más que normal: era perfecto. Así lo aseguraba el certificado del Centro de Fertilidad. Genes seleccionados, cribado de cromosomas fiable al cien por cien, células cultivadas para ser infalibles. Sin margen de error.

Y sin embargo, estaba aquella mirada. No era exactamente la mirada que se espera en un recién nacido, algo idiota y desenfocada. Era una mirada como de alguien que supiera cosas. Con un brillo inteligente, como si el bebé adivinara de antemano qué iba a pasar cuando ellos entraban en la habitación, qué iban a decir, qué tono de voz iban a usar. Y después estaba el hecho de que sus horarios eran exactos. Como si estuviera programado. Sofie sacudió la cabeza y trató de alejar esos pensamientos. No tenía sentido. Un bebé es un bebé y solo duerme, llora, come y ensucia pañales. Punto. Un bebé no te observa, ni predice tu comportamiento, ni te mira como si estuviera analizándote y fuera a emitir un informe por fax.

Sofie se acercó a la cuna y lo observó mientras dormía. Perfecto, tan perfecto. Recordaba las palabras del folleto de la clínica, memorizadas a base de leerlas mil veces. «Embriones seleccionados creados a partir de su propio óvulo. Mejorados para evitar enfermedades. Sin duda, la mejor parte de ustedes». Se habían convencido al instante, después de ver las instalaciones y de cómo sería todo el proceso. Algunas muestras de tejidos, la reproducción en una probeta y, al cabo de unos meses, salir por aquella puerta con su bebé en brazos. Un sueño hecho realidad cuando ya se habían dado por vencidos y creían que jamás llegarían a ser padres.

Sofíe acarició con un dedo la cara del pequeño y sonrió. Caminó hasta el cuarto de baño y tomó sus pastillas. Las pastillas de no pensar, como las llamaba Martin. Después se inclinó sobre la cuna y cogió al niño en brazos. Hermoso y perfecto. Y sin embargo… Llevó el oído al pecho del bebé. Ahí estaba otra vez. Ese tic-tac extraño. Ese runrún como de maquinaria. El niño entornó los ojos y Sofie creyó ver cómo uno de los párpados se le atascaba. Algo dentro del bebé zumbó, se reseteó y comenzó de nuevo. Sofie agitó la cabeza y decidió centrarse en mecer al bebé. Allí estaba. Y ahora era suyo. Después de tanto tiempo.

Ana Martínez Castillo


domingo, 25 de julio de 2021

AGUARDANDO SOMBRAS por HARVEY TOWNSHEND



afuera
las cuevas húmedas ofrecen cobijo
                             a los desheredados
los cantineros barren restos de historias
el diablo recorre las calles
y la muerte ronda en los hospitales

todo en orden

como dijo el viejo Hank
el mundo gira sobre un eje podrido

aquí dentro 
tampoco repican campanas

la oscuridad ilumina la casa

suenan relojes

el miedo
      cubre las paredes
      abre cerraduras

el miedo
       sabe cómo joderte
       sabe hacer bien su maldito trabajo

se mete en la cama
       como una serpiente
       como un iceberg

es una madeja
es una soga al cuello
es un ataúd

     sabe cómo atraparte
         sabe hacer bien su maldito trabajo

el miedo es un grito en mitad de la noche


Harvey Townshend, de Here's Looking at you (Boria Ediciones, 2021)


sábado, 24 de julio de 2021

NADIE SABE CANTAR COMO AMY WINEHOUSE por PEDRO ANDREU



Qué coño haces tú ahora en este poema, Amy.
Por qué me cantas, puesta de puntillas sobre el borde de la bañera.
Qué quieres de mí.
Por qué me miras con los ojos perdidos de papelinas de crack.
Tú, que pisabas tu propio corazón como si fuera de otros
y gritabas desde el sótano de tu casa en los suburbios de Southgate,
como si el tiempo fuera un perro que persigue su cola.
Qué coño quieres de mí,
que te pongo en el coche a las seis de la mañana
–Valerie, Back To Black, Rehab, You Know I'm No Good...–,
cuando el extrarradio gime como un despertador
y deshace su cielo de papel quemado
sobre las naves del polígono industrial.
Te beso. Te ofrezco mi día. Mis ganas de llorar.
El penúltimo baile de los semáforos en la ciudad que amanece.
Y mis ojos secos. Qué quieres, Amy.
Qué mierdas haces tú aquí, ahora, esnifando este verso.
Baila, baila, Amy, destrúyeme por dentro con tus canciones.
Ya siempre correrás bajo la madrugada intacta de los sábados
o llorarás sobre el linóleo de una cocina con lluvia en la ventana
a un tipo que no sabrá jamás amarte ni dejarse querer.
Oh diosa del final de las cosas y el exceso, piérdeme.
Oh deidad de la falsa lluvia de los aspersores,
bestia flaca bajo la luz quebrada de tungsteno,
hija de la periferia, peor que fumar.
Por qué me cantas desde la bañera, Amy,
con el rímel descorrido por la fiesta
y varias noches sin dormir.
A qué tanto dolor: desbordada bañera rota.
Qué quieres de mí.
Te abrazaré como si hubiese vida por delante.
Te veré cumplir los 28.
Te apartaré un mechón de tu melena tras la oreja
para decirte al oído que tu voz se parece
al motor de una Harley-Davidson rompiendo en dos la noche.
No sé a qué coño has venido tú ahora a este poema, Amy,
donde los negros taxis me persiguen y corro a oscuras
bajo los puentes del extrarradio
como los muertos y el lenguaje
para salvaguardar intacta
mi fe ciega en la sorda resistencia de la vida
a más golpes.
¿Estás mareada, Amy? ¿Amy?

Pedro Andreu


viernes, 23 de julio de 2021

EL SONIDO DE LAS AMBULANCIAS por JAVIER VAYÁ ALBERT



Somos preciosos excedentes
exquisita carnaza.
La calle es el manicomio
jóvenes mejores,
bien vestidos aplauden mortalmente aburridos
mortalmente mejores.
Podría matarte ahora mismo
matarte solo por respirar así.
En qué momento admitimos
como algo inherente a la vida
el sonido de las ambulancias.
Vorágine amarga de ovnis
descerrajando las madrugadas
aullido de artificial orfandad
naranjas mecánicas rodando
por las arterias colapsadas
de asfalto y urdimbre de neón.
El monstruo siempre es otro
a través de la garganta eléctrica
que ameniza la amenaza
recíproca y cóncava del espejo
como un sumidero nuclear.
Aguanta como un hombre
mientras te afilas las costillas
y ensayas un gesto amenazante
la última moda exige miasma
ser un tipo repugnante.
Podría matarte ahora mismo,
matarte solo por respirar así.
Ahí afuera hay millones mejores
mejores
como insectos dispuestos
mejores
como marabunta en coreografía
deliciosamente cruel y presunta
mejores
como la doctrina mecánica
de autómatas sedientos
mejor vestidos y mejores.
Mientras asumimos sin remedio
la banda sonora malsana
del sonido de las ambulancias.
Catecismo leve del infierno
breve invierno de desconcierto
uñas arañando la pizarra diaria cadáver proscrito de la infancia
sollozando bajo tu ventana.

Javier Vayá Álbert


jueves, 22 de julio de 2021

1 POEMA de ALFREDO P. PÉREZ



De cuando en cuando
surge, ansiosa, la palabra.
Brota entre la piel y el hueso
hasta ser voz o tal vez tinta.
Quizás pretenda a otra existencia
que igualmente ansiosa espera
ser de nuevo nombre propio
en otro nombre propio, ajeno.
Quizás se crea creadora.
Quizás descreadora de ser creída.
O puede que suceda
-y lo sé porque me ha ocurrido-
que a veces esta surge vencida,
tristemente desleída,
para despreñarse de sí misma,
roto su eco umbilical,
rendida a ese silencio último
que precede a la desmemoria.

Alfredo P. Pérez


miércoles, 21 de julio de 2021

ARÁBICA: Pablo Cerezal.

 

... porque el pasado fue, algún día, el porvenir... porvenir, lo que está por venir, por llegar, lo que aún no conocemos pero queremos imaginar para mejor seguir viviendo. Hasta que llega, acontece, sucede y no tiene nada que ver con cómo lo imaginamos, y se convierte, sin que lo lleguemos a percibir, en pasado, un pasado poco memorable, un desperdicio de días vencidos y horas muertas, nada que recordar, al menos si queremos utilizar el recuerdo como contenedor de sensaciones agradables, porque en caso contrario descubriríamos, al fin, que el porvenir no existe, y tal vez debiésemos emplear, mejor, el término destino, lo que nos está destinado, lo que la vida ha preparado para nosotros, a pesar de toda la carga de inevitabilidad que pueda contener, mirado así, desde la suposición de que uno mismo carece de capacidad suficiente para alcanzar el destino soñado y que es otro quien nos lo sueña o nos lo dicta... porvenir, destino, ¿qué más da?, ¿a quién le importa más allá del interpelado por sí mismo sobre los fracasos de su pasado? Fracasos que tienden a repetirse salvo que decidamos dejar de soñar con un glorioso destino y nos entreguemos con deleite a lo abyecto, de esta manera ningún porvenir quedará en papel mojado como este en que juega a equivocar conceptos y gramáticas el suicidio de una lágrima que yo no he reclamado pero que llega a mí solo para reventarse contra la página, contra el papel... el papel, como asfalto sobre el que se quiebra lo que un día fue materia para descubrirse no más que pulpa, desperdicio, retazo, pedazo...

Pablo Cerezal, de Arábica
Chamán Ediciones, 2021


lunes, 19 de julio de 2021

DÍAS DE RUTA: Prólogo por Gsús Bonilla.



pero, tú, Marat, ¿por qué caminos tan dificultosos recorres la carrera del hombre libre, que de espinas han trabado tu ruta antes de alcanzar el final? Era en medio de los tiranos que tú nos hablabas de libertad

Marqués de Sade: Escritos políticos

1.

Primero como autor, poco después como persona, conozco a Vic desde hace algunos años; tampoco muchos, pero entiendo que son los suficientes como para tenernos el aprecio justo para barajar dentro de las líneas que marcan las confianzas el referenciarnos, cuando proceda, como mi amigo; el término “amigo” no es gratuito, nunca lo es. No para mí. Me consta que también él pone el listón bien alto.

Soy aficionado al dulce y que un autor de la trayectoria y recorrido de Vicente Muñoz Álvarez siga ofreciendo estos caramelos es para felicitarse, claro; pero que te otorgue el privilegio de presenciar el proceso de su creación, que te invite a participar en él, y encima, te encargue un prólogo para hospedarle en lo que será su último libro es, como poco, para considerarse un suertudo; especialmente cuando, como me pasa a mí, es complejo distanciarse de la admiración que siente por alguien que una vez escribió en un poema que había que hablar claro, gritar fuerte y no ser cómplice; versos que, desde entonces, resuenan muy adentro y que tengo presentes cuando me enfrasco en cualquier intento de poema, para el momento oportuno en el que la idea me ronde por la cabeza.

Podría decir, sin equívoco, que fue entre estos versos donde empecé a tomar su poesía como unos de los pilares necesarios en mi ideario particular.

El hecho de tener, o no, apego para con ciertas personas me lleva a veces a vivir emociones que me cuesta horrores gestionar. Confundirlas. ¿Cuándo acaba el autor y empieza la persona, o viceversa?

Qué le vamos a hacer, cada cuál es como es, pero tomar conciencia de que la amistad aporta los instrumentos necesarios para progresar en el hecho de vivir siempre lo consideré otro puntal, también necesario, para formarte como persona o en cualesquiera de los ámbitos, profesionales o no, que atañen a un individuo dentro de una sociedad. Con Vicente Muñoz Álvarez me pasa que descubro fascinado que mucho de parentesco y proximidad hay con él. Esa misma cercanía de nuevo emana en este DÍAS DE RUTA suyo, donde para mí no es un trabajo complejo reconocerse.

2.

De manera que no me engañaré, ni os engañaré, valga mi prólogo como homenaje a un tío que se está dejando los huevos en la literatura de este país, desde hace casi dos décadas; embebido por los sumideros, reptando bajo cañerías, para desembocar en las depuradoras que nos devuelven las aguas puras de la literatura transparente. Un autor al que le importan un carajo los réditos, los créditos y esas mierdas que tanto gustan a ciertos escribidores de orificios, espumarajos y vaselinas. Alguien a quien respetar.

Habría de decir, antes de todo, o poner sobre aviso, que lo que sucederá en este libro desobediente, de ilímites y frontera, fuera de clasificaciones, es que su lectura podría dar la sensación de que nos va a situar ante un diario de sentimientos encontrados, más o menos organizados de algún modo; pero, como en el sortilegio de las nubes, hay lugar a otra interpretación. Yo digo: que este es un libro que va más allá del vómito.

Su autor, en él, nos revelará la monotonía como existencia; un planeta propio donde todo está previsto y ajustado, y en esa armonía la barbarie de la duda que te turba, el temor ante una situación frente a la cual el individuo se siente en peligro.

Aquí, Vicente, tiene pues, interés por liberarse de esos sentimientos amargos y la necesidad de buscar “nuevas alegrías” que le purifiquen:

¿Dónde está el camino de baldosas amarillas?

Por tanto, así lo entiendo yo, DÍAS DE RUTA más que un libro convencional, ya sea de poemas, prosa, etcétera, es un tratado para con la vida hoy, cuando el sistema capitalista se descompone como una oveja muerta a la orilla del arroyo, que además, quizá te sirva para aprender a ver el lado positivo de un todo. A mí, por ejemplo, me vale para universalizar el día a día, desde lo pequeño a lo infinito, donde memoria y crítica hacen del amor un ejemplo de fraternidad y compromiso:

LA POESÍA, o aquello que a unos nos salva, y, supongo que en la misma proporción, destruye a otros tantos.

3.

Es en el verano de 2013 cuando my friend Vic me dio a leer el archivo digital de DÍAS DE RUTA y a medida que iba visualizando los textos y absorbiendo palabras, fui descubriendo a un hombre en continúa contradicción con su interior; a vueltas con esa voz que nos regula los estados de ánimo, la mucha o ninguna gana de vivir.

Y encontraba a un tipo con la energía en modo off, decepcionado, superado; como en un paisaje de inercia, con un horizonte de zozobra al fondo.

Intuí el vacío. Visualicé el color negro, el humillo que despide el campo de batalla cuando los bandos en guerra son uno propio, de blanco y negro, a la par, en el transcurso de la contienda; el tiempo de la noche y el día enredado en igual trinchera; uno que es, a la vez, los buenos y los malos; en definitiva tú mismo a puñetazos contigo. Interiormente también vivo su incomprensión con relación a lo que le sucede. Percibo los trazos del lápiz cuando se empiezan a crear fantasmas con todo tipo de ideas, cuando se corre el riesgo de estar alejado de sí, descentrado.

Asimilo su dibujo y sitúo mi atención sobre su ser interno y concluyo que si a partir de ahí, él acepta, al nivel del corazón, las experiencias de la vida -mientras se protege- es que ya es tiempo de que se pase a otra cosa, que se cambie de actitud si es que quiere mejorar la suerte. Con determinación:

Siempre adelante/ me digo/ ya volverá/ la poesía/ ya llegará/ la ensoñación.

Subrayo, me apropio del oxígeno que aún proyecta.

Tomo apuntes, y escribo al margen como nota imprescindible que, una vez más, tengo la fortuna de toparme con un autor que sigue vinculado a la piel. Un escritor contracorriente y al otro lado del espejo y, para mi deleite, un poeta para tempestades e intemperie.

4.

Me considero un hombre y escritor esponja, fetichista y mitómano hasta la médula..., nos apunta en uno de sus textos y me parece importante, como el "to open-to close" de ojos que lo globaliza todo en este libro; como la puerta abierta, con la que se inicia DÍAS DE RUTA, que nos allana el camino hacia la sinceridad; hasta la puerta cerrada, que lo concluye. No hay exhibición, hay exposición: se arriesga. Entretanto se danza en otra melodía, con su propia poesía y música distinta de fondo; caracteres distintivos de autores relegados al país de las amnesias, a la cúspide de la ingratitud y el desprecio, en definitiva, condenados al ostracismo. Es El Canto de la Tripulación:

Olvidados.

Habilidosos de la literatura, la música, el cine o la pintura.

God save the Trippers

Bien podríamos reunirlos, poco después, en este verso absoluto: mis/ amigos/ perros/ de la lluvia, del poema "Poetas", y que vosotros mismos iréis descubriendo texto a texto, página a página, en el transcurso de DÍAS DE RUTA. Todos ellos referentes y precisos compañeros en este viaje, de igual manera que lo han sido a largo y ancho de toda su trayectoria como autor disidente de la literatura oficial de este país; no en vano Vicente Muñoz Álvarez es un autor con más de una veintena de libros publicados, donde se puede constatar quiénes iluminan su obra; nutrida, y que abarca desde los años 90 hasta hoy; donde narrativa, ensayo, poesía, reseñas, fanzines y libros colectivos, apuntalan su figura; la cual, no me cansa decir, admiro profundamente.

5.

Fascinación entonces por esta bitácora personal, que no es tal, donde queda registrado el dato de lo acontecido, la perspectiva y la ilusión; pero también la ira, el desastre y la desesperanza.

Son cuatro los apeaderos: “CAMPAÑA DE OTOÑO: Días de ruta”, “CUADERNO DE INVIERNO: Una realidad aparte”, “CAMPAÑA DE PRIMAVERA: Babilonia en ruinas”, “CUADERNO DE VERANO: Arte de la Ensoñación”, como dársenas en las que se sube o baja, y es el clima y su conjunto quien condiciona el trayecto hasta el principio de ese otro final, el ensoñado; ese fin en el cual arribar puro y cristalino y originarse de nuevo.

He aquí el arte de la ensoñación: DÍAS DE RUTA. Ni menos, ni más, que apostar por las tres o cuatro cosas sencillas que verdaderamente nos hacen feliz, frente a las siete u ocho que nos van jodiendo en nuestra cotidianidad... eso sí, dejarse la vida necesariamente en el envite.

La ruta y derrotero como el día a día en la vida de un representante de calzado, para los que no lo sepáis, además de escribir vendo zapatos, soy representante de calzado, que se prenda de la literatura con todo su corolario; que ama a sus amigos, a quienes le rodean, con la correspondencia lógica del sentido común; que venera a la vida como si fuese un Dios aparte, inequívocamente de este mundo.

Era Kerouac, Santo y devoción para Vicente Muñoz Álvarez, quien decía que la vida es un país extranjero; yo hoy atiendo a un inmigrante, a un hombre al aire libre; con su desnivel en la trocha, como senda abierta en la maleza.

Contemplo ese horizonte al fin, más turbio que los orines de las escupideras del palacio, cómo clarea.


Gsús Bonilla; Diciembre de 2013, Pozos de Cabrera (León).

Prólogo a Días de Ruta

Nueva edición revisada en LcLibros:


Booktrailer:


viernes, 16 de julio de 2021

EL JOVEN BRESSÓN por SAMUEL BRESSÓN




Observo ahora al joven Bressón,
observo al joven poeta agonizante
con el tormento clavado en su entraña como un puñal,
incapaz de exhalar un solo aliento libre de él,
el poeta que se vertía en un incontenible derrame
de palabras convulsas y heridas,
sin conciencia alguna del lugar del que provenían
ni al que querían llegar,
sin embargo leo ahora los poemas del joven Bressón
y todo, aun de forma instintiva y visceral,
parece tener sentido, todo parece encajar,
observo ahora que el joven Bressón,
desde su caótica creatividad, con sus poemas doloridos
compuso un relato certero de aquellos días
y cada palabra, cada verso, ocupa su lugar,
observo una emoción furiosa conectada
con la médula de aquel dolor,
con la impotencia de la cordura perdida
y la compañía del desnudo e implacable rostro de la soledad
con el desgarro de una vida cercenada
antes de iniciar su vuelo,
observo ahora al joven Bressón y comprendo
que la búsqueda honesta y sin desmayo
acaba tropezando con el destino,
observo al joven Bressón y le agradezco su brega,
su empuje, su guerra sin cuartel contra algo
que se antojaba, entonces, invencible,
agradezco la lucha constante sin más pretensión
que darle sentido a aquel momento,
gracias a él estoy ahora aquí,
aquel que toma las riendas de su presente
se reconcilia con su pasado y vence la batalla del futuro,
la vida que adquirieron sus días
iniciaron el camino hacia los míos,
gracias a él habitan ahora en un lugar cálido
mi presente y mis recuerdos,
gracias a él estoy ahora en la terraza de un bar,
con una cerveza fría, fumando, escribiendo,
palpitando bajo la brisa leve de julio
y observándole entregar su adolescencia
a una búsqueda incesante para encontrarse,
para llegar hasta él.

Para llegar hasta mí.

Samuel Bressón


Fotografía de Estefanía Bressón

jueves, 15 de julio de 2021

EL ÍMPETU DE LA DEBILIDAD por NEREA MAGNESIO



He ido a comer a casa de mi madre.

Hemos hablado
de los niños
de la wi-fi
de que está segura de que conseguiré la subvención "gorda",
la "gorda",
seguro.

Al salir,
he notado el peso de la coliflor en la tripa,
el ímpetu de la debilidad en la nuca,
su amor incondicional en los pelitos blancos de los brazos,
tiesos de sol.

Nerea Magnesio


Photo by Saul Leiter

miércoles, 14 de julio de 2021

MI HIJO por JUAN ANTONIO MORA




La amargura de mi hijo
el insomnio metafísico de mi hijo
la soledad inservible de mi hijo
la lucidez de mi hijo
la arrogancia sutil de mi hijo
la desesperación de mi hijo
el cementerio de mendigos de mi hijo
la desdicha final de mi hijo
la enfermedad de mi hijo
la desidia azul de mi hijo
los argumentos de mi hijo
el vacío de mi hijo
el deseo de muerte de mi hijo
el ocaso de mi hijo
las palabras contra el cielo de mi hijo
los gestos impotentes de mi hijo
los recuerdos de la infancia de mi hijo
la tristeza desapego de mi hijo
la cruz ingenua de mi hijo
la bici estática de mi hijo
la mente refugio de mi hijo
la luz y la ironía de mi hijo
el móvil apagado de mi hijo
el dolor oculto de mi hijo
la cama de sueños de mi hijo
la habitación de mi hijo
la belleza enclaustrada de mi hijo
la vida insoportable de mi hijo
la música rapera de mi hijo
la nostalgia de la muerte de mi hijo
la eternidad plena de mi hijo
la salud de mi hijo
la enfermedad de mi hijo
la calidad de vida de mi hijo
la seriedad natural de mi hijo
el fracaso de Dios de mi hijo
el pasado de mi hijo
la nada existencial de mi hijo
la mirada de pájaro de mi hijo
la mantequilla azul de mi hijo
el placer vacío de mi hijo
el pensamiento positivo de mi hijo
el huerto de flores de mi hijo
la mística dolorida de mi hijo
el cielo que se cierra de mi hijo
la agonía de mi hijo
las conversaciones por whatsapp de mi hijo
el corazón poeta de mi hijo
la noche aurora estrella de mi hijo
la virtud desahuciada de mi hijo
los amigos alegres de mi hijo
las mujeres
la niebla de mi hijo
las pruebas de amor de mi hijo
el alma laberinto de mi hijo
la luz nocturna de la desesperación de mi hijo
la lluvia jardín de mi hijo
el mar tranquilo de mi hijo
la orilla del mar de mi hijo
la conciencia de ser de mi hijo
los árboles que miran de mi hijo
las noches sin lágrimas de mi hijo
las horas en blanco de mi hijo
el drama de la carne de mi hijo
los burdeles atáxicos de mi hijo
los pasos pegados a las paredes de mi hijo
las gotas de tristeza y locura de mi hijo
el éxtasis de los santos de mi hijo
la tentación de existir de mi hijo
el futuro cerrado de mi hijo
la indiferencia absoluta de mi hijo
el ocaso de mi hijo
mi hijo.

Juan Antonio Mora, de Nubes (Corona del Sur, 2021)

sábado, 10 de julio de 2021

DÍAS DE RUTA: Ya a la venta el LcLibros.



Ya a la venta en LcLibros, en ebook y en papel, la nueva edición revisada de Días de ruta, con prólogo de Gsús Bonilla y portada de Marlus Leon:

We're on the road together:



Oscilante y extremo, nunca aséptico ni imparcial, nunca en el medio: Vicente Muñoz Álvarez nos ofrece un nuevo libro. Indefinible en su estructura: ¿Un cuaderno de poemas? ¿Un diario, personal, de carretera? ¿Un híbrido de ambos? En cualquier caso, es un libro fuera de lo común, en el que comparte con nosotros textos muy personales.

En Días de ruta el autor trata de desterrar todo aquello que le oprime y desconcierta; donde elabora -con la gran estafa de la crisis económica de fondo- un ejercicio de escritura autosanador, a través de la confesión y la poesía.

Primer volumen de la trilogía autobiográfica La llama encendida (que completan Travesía y Haga lo que haga en la Tierra), una crónica poética de la realidad y el mundo que nos rodea, donde queda registrado el dato de lo acontecido, la perspectiva y la ilusión, pero también la ira, el desastre y la desesperanza.

Gsús Bonilla

jueves, 8 de julio de 2021

ANOCHECE, QUE NO ES POCO por JOAN CASAVILA



Cuando me levante por fin de mi lecho de semen apelmazado con el rostro ictérico y los bajos sifilíticos y repte hasta la sucia cocina para zamparme unos huevos rotos o empanadillas con litros de café, entonces seré el mismo imprudente de siempre, atravesando las trincheras del alba hacia la casa de putas del bloque de enfrente para arengar a las chicas sobre la poesía del futuro y los horrores de la castidad, con mi contraproducente política de babas y agujetas en el licencioso músculo, y cuando ellas, las putas, me pregunten por qué no danzo con las chicas de pelo azul celeste y mechas blancas, de tez pálida, que llevan esos vaqueros ajustados con el bajo arremangado hasta las pantorrillas, como si el invierno no fuera con ellas (como si no les afectara más allá del crepúsculo de sus uñas acrílicas), yo les responderé que no sé. Que no sé danzar.

Cuando alce el vuelo sobre mis sábanas con lefa revenida y me una a los aulladores del arcén mellado con sus tónicos venenosos y me convierta en el joven jeta macilento sin escrúpulos que vomita en esa parte desenfocada de la acera que enfiláis con vuestras mascotas de ojete humeante y sable cetrino, el esmog, el tráfico en la avenida y el graznido de las cotorras untará de gris el día en que el niño no volverá a chutar su balón de fútbol, porque en adelante solo se chutará jodidos mensajes de texto indescifrables y cursis emoticonos a la sombra narcoléptica de los naranjos del bulevar.

Y, ahora, cuando el despertador me avisa con su estentórea alarma de la hora programada, lo traiciono y lo estampo contra el suelo de un manotazo (aunque realmente me ha traicionado él a mí, porque es día 25 y no curro y además tengo una resaca del carajo), y me doy la vuelta y me froto bocabajo contra el colchón hasta despellejarme vivo, fungible como soy por algún arcano designio cósmico, ocultando entre la almohada mi visaje más oscuro, y llamo a gritos al mayordomo para que suba la persiana de mi cuarto y me traiga un vermut: “¡Claus, Claus!”, pero no responde, seguramente porque no tengo mayordomo, pero es igual, me enfurezco igual, y grito “¡…!” y luego balbuceo en un idioma desconocido, divino, maldigo en un lenguaje mágico y demente, que ensayo cada mañana y solo yo conozco, solo yo, por ahora.

Joan Casavila


BUON VIAGGIO, RAFFAELLA

lunes, 5 de julio de 2021

VIVIENDO EN LA ERA PULP



A mediados de los años 90, antes de la era digital, cuando yo comenzaba a dar mis primeros pasos vacilantes como escritor, hubo una sorprendente eclosión de fanzines y revistas literarias que dieron buena cuenta de lo que por aquel entonces se estaba cociendo en el mundillo underground de las letras españolas.

En casi todas las ciudades surgieron publicaciones alternativas, al margen de los mass media y el canon oficial, de mayor o menor calidad y con muy diferentes puntos de vista y enfoque, que fueron el caldo de cultivo de la generación de escritores que llegó inmediatamente después. Y en casi todas esas publicaciones (con el Ajoblanco y sus secciones de prensa subterránea como modelo) se comentaba a su vez otras afines, creándose así un enorme entramado de contactos, intercambios y sinergias.

De los humildes y combativos fanzines de grapa y papel (algunos un simple pliego o folleto) a las más sofisticadas revistas de diseño y autor (con El Canto de la Tripulación por bandera), lo cierto es que la prensa literaria alternativa de aquel tiempo conoció un auge y desarrollo sin precedentes. Algo así como, salvando las distancias, la Movida musical de los 80, trasladada en este caso a literatura subterránea de los 90, donde el lema básico era “hazlo tú mismo”.

El vendedor de pararrayos, La vieja factoría, Atrocity exhibition, Kastelló, Monográfico, Annabel Lee, La semilla de Beleño, Parsifal, El pájaro de papel, Lúnula, Hielo negro, Zona de obras, La chica de la montaña, Iralka, Reloj de Arena, La torre de papel, Octubre, Alabastro, Apuntes del subsuelo, Media Vaca, Hojas literarias, Literbasura, Ojalatemueras, Lletra minúscula, Los pliegos del nadador, Vade Retro, P.O.E.M.A.S, Prima Littera, Cuadernos del matemático, etc, etc, fueron algunas de las revistas en las que por aquel entonces colaboré, enviando por correo postal, fotocopiados, mis primeros poemas y relatos.

Así hasta que en 1996, con los escritores Xen Rabanal y Silvia D Chica, y el ilustrador y diseñador Ángel Córdoba, fundamos nuestro propio fanzine, Vinalia Trippers, con una intención y filosofía bien definida: servir de plataforma para autores políticamente incorrectos (por las temáticas que abordaban o el punto de vista con que lo hacían) que no solían encontrar hueco en otro tipo de publicaciones de la época, y emular a la vez a las viejas revistas pulp norteamericanas, que habían sido de niños nuestro referente.

Durante dos largas y muy fructíferas décadas, hasta el último número (de momento) de la revista, Helter Skelter, con el que celebramos nuestro vigésimo aniversario, por las páginas de Vinalia Trippers pasó lo mejor y más granado de la literatura underground española, convirtiéndose en un referente de la prensa literaria alternativa de este país.

De esa época en concreto, que recuerdo con especial nostalgia y cariño, datan la mayor parte de los relatos de esta antología, algunos inéditos hasta la fecha, varios publicados en su día en las revistas que antes cité, y otros recopilados en los volúmenes Perro de la lluvia (Iralka, 1997), Los que vienen detrás (DVD ediciones, 2002), El merodeador (Baile del Sol, 2007), Marginales (Eje Ediciones, 2008) y Regresiones (Lupercalia, 2015).

Sangre, sexo, ultraviolencia, amor y desamor y crueldad y ternura, presentes siempre de un modo u otro en mi obra, es lo que aquí y ahora, queridos drugos, os vais a encontrar. Y el sello inconfundible de Vinalia Trippers.

Felices pesadillas

Vicente Muñoz Álvarez,
de Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles Editorial, 2021)

Ya a la venta en:


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domingo, 4 de julio de 2021

LOS BARES DEL DIABLO por NATACHA G. MENDOZA



La llamaban Boa. Nadie daba una razón, nadie la necesita. Era hermosa, salvaje; dueña de la mirada más aterradora que un ser humano podría soportar. Regentaba, con indiferente eficacia, un pequeño bar en el barrio. De día el local desaparecía entre el ajetreo de las tiendas, los niños saliendo de la escuela, las cafeterías decentes de la ciudad. De noche, Boa, desplegaba su piel. El ruido encadenado de la reja, anunciaba a los vecinos que todo comenzaría, como cada noche, en aquella acera de la Quinta. Las ceñidas faldas de Boa nunca rozaban sus rodillas, se pegaban a las curvas como un infarto. Los clientes habituales, pedían la bebida que estaba en la parte más alta de los estantes, Boa, letal, se estiraba lentamente hacia el veneno. Ellos esparcían sus babas por toda la barra. La madrugada era tiempo de cacería. La oscuridad le daba a esa mujer, la excusa perfecta para verlo todo mejor en ese coto, que era su antro.

Nunca había logrado descifrarla. Ella no ha querido acercarse a mí con otra intención. Podría sacarle el veneno antes de que lo inyectara en mi piel. Me mira sutilmente, sin adentrarse. Soy una presa interesante, pero nada fácil…

- ¿Lo de siempre?

-Sí, gracias- Y gira, dándome con la cola en la cara en una sacudida eléctrica. Esta noche sus colmillos son más feroces... Tiene hambre.

- ¿Sigues escribiendo esa novela? - pregunta mientras clava sus ojos en los míos. Caigo irremediablemente en su escote, en las gotas de humedad que le nacen de los poros. Me rindo mareado en el olor de su cuello. Ella golpea el vaso entre mis manos, como advirtiéndome que no siga.

-Sí, Boa, aún escribo…

-No abandones escritor- murmura mientras se aleja tras una carcajada que resbala por sus caderas. Me deja al borde del colapso, y se arrastra por la espalda de otra presa. Sabe que la estoy mirando. El tipo se rinde rápido, deja caer la cabeza en el hombro de Boa, ella lo acaricia sonriente y lanza sus ojos hacia los míos, buscando mi mudo consentimiento.

- ¿Quieres más historias, escritor? grita desde la barra.

El miedo esconde mi mirada. Pero el hambre es mayor. Hoy no soporto mi sangre, no soporto el veneno que me ha inyectado en algún momento que no he podido percibir. Sabe que sé, sé que puede, y me condeno a no morir asfixiado entre sus piernas. A no ser el agradecido suicida, que ahora mismo está dejando de respirar en su boca.


Natacha G. Mendoza,
de Los bares del diablo
(Ediciones Escondidas, 2019)


sábado, 3 de julio de 2021

CASH: Tomás Soler Borja.



Es una ciudad de gordos y rascacielos, escaleras de color y el as de diamantes en cualquier manga de camisa. Una ciudad, tu ciudad. Y la gente, con sus enormes papadas y desafiantes barrigas, padecen constantes cortocircuitos en sus casitas de tres plantas y garaje familiar. Entonces se levantan de sus colchones de agua hasta arriba de fe y pústulas, van al gym y sudan tres hamburguesas dobles junto a la pinta de Coca-Cola. Son puro sebo garrapiñado en azúcar. Nada de amor, solamente sudor, tableta de chocolate y mallas con olor a culazo repleto de implantes de silicona. Esto es así porque son capitalistas de tercera generación, accionistas de las grandes multinacionales, pertenecen al club de pádel y van con el City en la liga de las estrellas.

Lo tenemos todos claro: son de renta fija y paga doble, de yate blanco y lagarto verde, de Iphone XXXL y Dolce Gabbana, aunque hiedan a perros muertos. Les va la marcha, la ropa ajustada de colorines, las pulseritas solidarias y la vida sana.

Y para todo lo demás: mastercard, papuchi y sobres de almax.

Creo que voy a vomitar.


EL CREDO por TOMÁS SOLER BORJA




Por supuesto que Dios es americano
de Nueva York
de dónde iba a ser si no

puede que de Talavera sea Judas
o del Puente de Vallecas
o de Alcantarilla
o que tenga doble nacionalidad
la española y la otra

Y vive en Manhattan
Dios, claro
―Judas se quedó colgado―
su casa se llama Wall Street y es el hogar
                                                de los dólares
que son el cuerpo de Cristo
con el que comulgan los creyentes
y los otros
aunque no crean en nada

ven, toma, abre la boca           y trágate
un verde

mejor, ¿verdad?
¿a que ahora sí que estás lleno de fe?


Tomás Soler Borja, de Cash (Versátiles editorial, 2021)


viernes, 2 de julio de 2021

NO QUIERAS SABER por BALLERINA VARGAS TINAJERO



You know nothing.
Ygritte

Es inútil que me lo preguntes.

Yo no he recorrido tu camino.
Tú no has visto el mundo
con mis cansados ojos.

Besamos y acariciamos las cicatrices del otro,
aprendemos a amarlas, pero
solo tú conoces
los nombres de tus heridas;
solo yo sé a qué sabía
la sangre de las mías.

¿Cómo hablarte de la espera,
de los amaneceres
fugitivos tras el cristal;
de tus ojos en el retrovisor,
sin verme;
de tu cabeza vencida por el sueño,
siempre inclinada
hacia el lado equivocado;
de Borges y Raquel Winchester,
de Loquillo
y The Smiths en tu radio?

Nunca sabrás,
ni entenderás
(porque no hay medida
ni palabras),
cuánto, cómo, 
lo profundo.

Desde dónde.

Hasta cuánto.


Ballerina Vargas Tinajero, de Paris 13 (Ediciones Liliputienses, 2021).


jueves, 1 de julio de 2021

EN LA SUBSTANCIA POTENCIAL por SUSANA BARRAGUÉS SAINZ




Como una nota musical dentro de una campana de cristal: en la posibilidad de la música.

Como una chispa dentro de un haz de rayos de luz: en la posibilidad del resplandor fatuo.

Como un grano de arena dentro de una concha de nácar: en la posibilidad de la perla.

Como una cigarra dentro de una cama de trigo: en la posibilidad del paraíso.

Como un pétalo de rosa en la almohada del cisne: en la posibilidad de la magia.

Como una palabra dentro de un poema: en la posibilidad de la exactitud.

Esa substancia que separa lo que ha sucedido de lo que se queda en potencial.

Yo estoy hecha de esa substancia. Del no poder concretarse jamás.

Las posibilidades no consumidas del azar me pertenecen.


Susana Barragués Sainz, de Cabeza de cisne sobre almohada floral (Eolas ediciones, 2021).


jueves, 17 de junio de 2021

BIENVENIDOS A LA ERA PULP por JOSÉ G. CORDONIÉ




No habrá nunca en la literatura nada que supere la dificultad de condensación y desarrollo de una historia como un breve escrito que reúna la intensidad, el ritmo y la concreción adecuadas del relato o el cuento.

La brevedad del relato exige un trabajo minucioso de economía comunicativa donde aunar, en pocas palabras, aquello que se quiere contar al lector sin permitir que su atención descienda durante todo el trayecto al que nos invita la lectura. Este es el Arte de contar en su estado más puro, cuyos hilos Vicente Muñoz Álvarez conoce y maneja con diestra maestría desde hace muchos años -digamos que ya son treinta-, desde esos inicios en los años 90 en los que comenzó a desarrollar su necesidad de escribir en fanzines y en revistas que empezaban a irrumpir con fuerza y talento en el mercado literario en su batida más subterránea.

En esta colección de relatos, reunidos bajo el sugerente título de Las setas y otros relatos de la Era Pulp, Vicente Muñoz Álvarez nos invita a un viaje narrativo a través de 30 cuentos que nos trasladan desde aquellos convulsos y encendidos años 90 hasta nuestros días. Relatos envueltos en literatura y en cine a partes iguales, como un largo travelling literario que atravesara las páginas para llenarnos de aromas underground de venganza y tenebrosidad, de piel trémula y jadeo, de vino y opiáceos, de amor y sexo, de búsqueda y encuentro.

Vicente Muñoz Álvarez es partícipe de esa literatura de autor hecha con artesana autenticidad y honestidad inmensa, que nos hace llegar en cada uno de estos cuentos, con percepciones o visiones que van más allá del realismo cotidiano que aparentan de inicio, porque se entremezclan y derivan en ocasiones en un realismo fantástico o, incluso, en la más genuina ciencia-ficción.

Diversos tipos de realidad dentro de una realidad.

Una realidad donde Vicente Muñoz nos muestra esa literatura breve y de alta calidad de la que antes hablaba, en la que despliega su escritura vertical, permitiendo diferentes lecturas del relato; una primera más superficial, que te llega de inmediato y te golpea; y una segunda más profunda y sentida, que te asalta más tarde, casi de improviso, una vez que has finalizado el relato y éste se mantiene divagando en espiral por el inconsciente encontrando otros significados que ni siquiera buscaba. Narrativa de propio estilo con divinos aromas de la mejor literatura, sin atender a un único género, como podrían ser el realismo subterráneo y reflexivo de Bukowski, el entorno descriptivo y expresivo de Fante, el lenguaje jergal y sin tapujos de Céline, la creatividad espacial de Philip K. Dick, la oscuridad profunda de Poe, la mitología propia de Lovecraft, la magistral y concisa brevedad de Machen, o la vivencia descarnada de Lowry, además de la reformulación del ritmo y cadencia del sonido vibrante del proyector emitiendo en su luz una buena película de clase B filmada en 35 milímetros.

Este viaje que nos propone el autor es también un recorrido a lo largo de su trayectoria, a través de su piel escrita con rutas de palabra y tinta, de talismanes y regresiones, desde aquellos inicios de fanzine hasta su inconmensurable (y poco reconocida aún) labor en la literatura actual, en la que participa como poeta, narrador, ensayista y editor, siempre mostrando un alma generosa e íntegra de la que nos hace partícipes a los lectores habituales de sus libros, o incluso de sus blogs y de sus post en redes sociales, que complementan y completan su escritura, permitiéndonos una visión mayor del individuo, de su experiencia y de la transmisión de ésta como una actitud ante la vida.

Un escritor de culto, todoterreno, de corazón y alma, comprometido con la Literatura desde su núcleo, desde el lirismo del desarrollo de una idea, un poema o un relato, a la edición de una antología o de su mítica revista Vinalia Trippers.

Como ya dije, las narraciones de Las setas y otros relatos de la Era Pulp se desarrollan en una línea de literatura de autor, de urbanidad y fantasía, de tradición pulp, de mezcla sabia de escenarios y circunstancias, de una realidad que Muñoz abate para seguidamente reconstruir con su propio estilo, con tramas o argumentos que tal vez hayas podido encontrar en otros libros o películas, pero no de esta manera, porque en estas páginas se presentan dados la vuelta, sin clichés, con distintos lenguajes y puntos de vista.

Un libro que, seguro, no dejará indiferente a nadie. Y cuyos relatos seguirán deambulando mucho tiempo en vuestra cabeza por las noches tras su lectura.

¡Bienvenidos a la Era Pulp!

José G. Cordonié, 
prólogo a Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles Editorial, 2021)

Ya en preventa en:


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miércoles, 16 de junio de 2021

HAIKU VOODOO por JOAQUÍN PIQUERAS




HAIKU KANE

es el insomnio
de las horas, el frágil
pulso del tiempo


EL HAIKU DE JOKER

fe de payaso
en la forzada mueca
de la existencia


THE HAIKU OF THE RAIN

gotas de lluvia
expiran en la tierra,
como tus sueños


HAIKUTANASIA

cerrar los ojos
y morir suavemente
entre tus labios


HAIKU POST MORTEM

tal vez la muerte
nos haga más humanos
para otra vida


HAIKU VOODOO

en el embrujo
del instante adoptamos
sueños eternos


Joaquín Piqueras


martes, 15 de junio de 2021

ARÁBICA: Pablo Cerezal.



Lentos, suaves, fragantes, el aroma del café y la temperatura de los amantes recomponen la atmósfera del cuarto proporcionándole, por un instante, calidad de hogar. La fantasía fosforescente del atardecer inventa volúmenes insospechados a las cortinas de la estancia magnificando el efecto del sol en retirada. A veces, la luz, los aromas, los sonidos, son capaces de obrar milagros.

Pablo Cerezal,
de Arábica (Chaman Ediciones, 2021)


lunes, 14 de junio de 2021

HERE'S LOOKING AT YOU por HARVEY TOWNSHEND




cuando te conocí

cuando te conocí

el puesto de helados de la curva
repartía raciones en un verano de tantos
el viejo río bajaba teñido
y las garitas resguardaban
a los chicos de reemplazo

cuando te conocí

las muchachas sonreían
al bajar por la avenida
las quimeras disfrazaban su rostro
y los tiempos cambiaban de dueño
siempre en cualquier otra parte

cuando te conocí

los niños conseguían cigarrillos
en la tienda de ultramarinos
los viejos saludaban al cruzar el puente
y la ciudad se mecía despacio
tratando de conservar su nombre

cuando te conocí

vagones de hierro
cambiaban de vía en mitad de trayecto
los domingos reposaban en una sesión continua
y la playa se esfumaba en silencio
bajo estos mismos adoquines

cuando te conocí

nos sentamos a la mesa
y compartimos con alivio mi retraso
revolví la sal con el azúcar
y enfilé el camino
hacia el centro de todos tus planes
cuando te conocí

retomamos la partida
donde nunca la habíamos dejado
me salté todas las reglas
y prendí fuego a la casa
justo al comenzar la tarde

cuando te conocí

te reconocí sin dudarlo

te mentí sin quererlo

te elegí sin pensarlo

te maté sin saberlo

*

tiempos de vuelta


no tuvimos más opciones
que salir en estampida
llevar puesto el equipaje
y guardar en el tintero
los versos de doble filo

los bares fueron cerrando
el dorado sucumbió al bronce
y con las primeras luces
nuestros viejos remiendos
confirmaron su regreso
hasta el punto de partida

sin llegar a proponerlo
tomamos como parte del juego
esculpir huellas de barro
en ausencias movedizas
responder con evasivas
sobre aquellos restos de sangre
en el traje de los domingos

esto fue así
chico
esto fue así

ahora todo nos llega etéreo
los cuchillos afilados
ya no están bajo las mantas
el tiempo patina
sobre tierra engrasada
y los sueños se evaporan
justo al alcanzar la esquina

fluimos en un tránsito de vuelta
de nubes áridas
de vivir encarados
            hacia los atardeceres
de tratar de sujetar las riendas
            y sentir cómo arrecian las despedidas

de evitar volvernos cuerdos
de cambiar nuestra locura de sitio


Harvey Townshend, de Here´s looking at you (Boria ediciones, 2021)


sábado, 12 de junio de 2021

EL DILEMA DEL AIRE: Luis Ramos de la Torre.




"LA materia entregada cunde siempre.
Iza más que la púrpura y los brillos,
se asencilla y ofrece sosegada
su vocación de límite.

Así el vértigo fruto de la luz,
así el instante dándose en ciertos pensamientos.

                                                    (cosecha)"


"DE la hoja el temblor.
                         Sueña la rama.
Su respiración
se tensa abierta a la sombra del tronco,
y se resuelve en la primicia
            del carbono nuevo adensándose.

¡Nada que no dé la gravedad, hoy,
nos suena ajeno!

                                                 (carbónico)"


"DIJE hueco cerrado, noria,
hura a la que no accede ni su propia trampa.
Pensamiento, perfume, dije, duda, huerto.

Dije humildad,
lavanda, diente de león,
emersión penetrante del cantueso.

Dije nada es sin los árboles,
y sin querer después caí en la cuenta.

                                                 (nombres)"


Luis Ramos, de El dilema del aire (Reino de Cordelia, 2020)


miércoles, 9 de junio de 2021

YA EN PREVENTA en VERSÁTILES EDITORIAL




En esta colección de relatos, reunidos bajo el sugerente título de Las setas y otros relatos de la Era Pulp, Vicente Muñoz Álvarez nos invita a un viaje narrativo a través de 30 cuentos que nos trasladan desde aquellos convulsos y encendidos años 90 hasta nuestros días.

Relatos envueltos en literatura y en cine a partes iguales, como un largo travelling literario que atravesara las páginas para llenarnos de aromas underground de venganza y tenebrosidad, de piel trémula y jadeo, de vino y opiáceos, de amor y sexo, de búsqueda y encuentro.


José G. Cordonié

Ya en preventa en la web de la Editorial:


Booktrailer:


LAS SETAS Y OTROS RELATOS DE LA ERA PULP: Booktrailer.

martes, 8 de junio de 2021

MINIATURAS por JOSÉ ÁNGEL BARRUECO



 

17.

La madre viste, lava, peina y acicala al niño antes de enviarlo de excursión de aprendizaje al colegio, o sea, a la vida. Cuando él ha partido y la puerta se cierra, ella tiembla. Reza para que no le suceda algo malo, para que no lo molesten ni le insulten. Lo mismo que hago yo, cada mañana y desde hace ya varios años, con las palabras que envío ahí fuera, a esa exposición pública que siempre corre el riesgo del escarnio y la tragedia.

32.

Imaginemos que la literatura es un lago. Debemos atravesarlo a diario. Casi todos los escritores de este país nadan juntos, se protegen si uno corre peligro de ahogarse, se animan a llegar a la otra orilla. Yo, en cambio, nado solo. Despacio, a mi ritmo, sin salpicar. Lucho para esquivar la soledad, el fracaso y los tiburones. Pero sé que aún quedan cuatro o cinco literatos, generalmente poetas, que se zambullirían en el agua si me hundiese. Llegarían sin resuello a mi lado, con la única intención de tenderme una mano. Ellos también suelen nadar solos.

37.

En la actualidad, el problema con los aprendices de escritor es el siguiente: creen que escribir significa estar en las ferias del libro, firmar ejemplares a miles de lectores, colaborar en los grandes medios, conceder entrevistas, participar en debates televisivos, darse atracones en cenas gratuitas, recibir palmadas en la espalda, ganar una pila de dinero y encaramarse a la cima de la fama. Y no es eso, hombre. Eso es la excepción, y escribir es lo contrario: es la soledad, el sacrificio, el anonimato, la pobreza, el fracaso, tu editor diciéndote que no has vendido nada, que nadie te reconozca en la cola de la pescadería, y el sufrimiento y la lucha diaria y desquiciarse con el folio, con los fantasmas y con tu propia sombra.

83.

Me encanta ese pasaje de La rubia del bar, de Raúl Núñez, en el que un personaje le suelta al narrador: Ahora te ha llegado el momento de demostrar que tienes cojones, tío. Siéntate a la máquina y escribe la historia.

124.

De los comentarios del blog de Hank Over recato una frase estupenda del limeño Miguel, "el dueño de los cajones": Veo que acá se reúnen los malditos, los genios y los locos.

146.

Rabia. Me gusta la rabia que encuentro en muchos blogs. La rabia contra la sociedad y lo establecido está prohibida en las revistas del régimen, en los periódicos, en los magazines al uso. Está encarcelada y proscrita y por eso necesitamos las vomitonas de los blogs. Gente provocadora, sin pelos en la lengua, con el hacha en la pluma (o sea, en el teclado). Gente libre, en definitiva. Gente que ha optado por dar zarpazos de escritura en vez de mamársela a los poderosos para que les garanticen un premio amañado. Necesitamos esos blogs, esa libertad. Necesitamos esos aullidos.

169.

En estos meses el trabajo más duro que he afrontado es conseguir que no me atrape la depresión.


José Ángel Barrueco, de Miniaturas 
(Los papeles de Brighton, 2021)

https://lospapelesdebrighton.com/2021/02/17/jose-angel-barrueco-miniaturas/?

En Miniaturas, José Ángel Barrueco recoge a modo de dietario las anotaciones de su blog Escrito en el viento entre 2007 y 2011. Se trata de 194 textos breves que hacen referencia a la vida del autor, a sus lecturas y a sus reflexiones.

sábado, 5 de junio de 2021

CIELO DE HOJALATA: Gema Albornoz.



Gema Albornoz construye su particular aportación al género elegíaco: desde la magia infantil de las palabras (orientavelas, rascanubes) que, a su vez, nos recuerda la doble filiación de la poeta (niña y adulta, hija y mujer a la vez) respecto al centro materno de gravedad en torno al cual todo lo demás sucede. Los juegos de palabras, la casa, los enseres, los recuerdos, lo concreto y lo irreal van componiendo así el equipaje de una despedida, reconocida en su inevitabilidad. Hasta el frío lenguaje burocrático se contagia de ese tono a la vez material y onírico (ave extraviada que se escapa por la ventana) que le presta la poesía, en una imagen que nos remite a una nueva Perséfone a la inversa, al rescate imposible de Deméter.



miércoles, 2 de junio de 2021

TEATRO FANTASMA: Ismael Orcero Marín.



Prólogo a Teatro Fantasma,

por Javier Tortosa


Hay determinadas cosas que nos definen. Gestos, querencias, manías. Costumbres que arraigamos, patrones que repetimos, amuletos que veneramos. No están en nuestra vida por casualidad. Ni por capricho. Forman parte de ella. Son reflejo de nuestra forma de comprenderla.

Conocí a Ismael en la presentación de su Fin del Mundo. Sentado (¿recostado?) en una butaca, saboreando el momento, poniendo mimo en cada una de las dedicatorias. Con una pluma estilográfica. Sí, con una pluma estilográfica. En esta época de mensajes instantáneos, de pictografías codificadas, Ismael continúa rascando el papel, confiando en la tinta, tratando de no emborronar renglones. ¿Entienden lo que les digo?

A Ismael le gustan los detalles, percibe que encierran la esencia de lo importante. Los cuida. Se fija en ellos. Lee entre sus líneas. Ve más allá que todos nosotros. Y deja constancia.

Ismael Orcero es un cuentista. Con todas las letras. Sin quitar un ápice. En el buen sentido. Capaz de aparcarnos cualquier urgencia, de hacer olvidar que el mundo afuera estalla en mil pedazos. Ismael es un gran contador de historias. Fantásticas, inventadas, imposibles. Y también reales. Ismael es un niño grande. Un tipo sin complejos que transmite lo que irrumpe por sus ojos, coincida o no con la versión de los mortales. Un coche, un gnomo, un silencio que desgarra, una pócima envenenada, un robot de tres cabezas, una vida que se ahoga. Sin artificios, sin giros rebuscados, de manera sencilla. Palabras justas, precisas, certeras, en su lugar exacto. Y, ante esto, los demás callamos. Y leemos. Y no hacemos preguntas estúpidas. Y nos trae al pairo si es verídico o sólo un producto de su imaginación.

Teatro Fantasma se nos presenta como un libro basado en hechos reales. Un diario a mitad de camino entre el barro y la entelequia. Nunca sabremos en qué proporción. Ni falta que nos hace. En literatura, como en cualquier tipo de arte, lo sustancial no debería ser el argumento, sino los efectos provocados. La capacidad del escritor para ofrecer sus textos de tal manera que seamos nosotros quienes cerremos la historia. Hacernos jugar el papel de narradores. Un acto de renuncia, de generosidad. Algo que Ismael consigue con maestría. Por eso, Teatro Fantasma no es una simple colección de relatos. Es bastante más. Es un alto en el camino. Un remiendo en las costuras. Una bocanada de aire. Nostalgia y ternura, miedo y desesperanza, tristeza y desconcierto, ingenio e ironía, pérdida y liberación…

Teatro Fantasma somos nosotros. Es una vida adulta. Es un texto que se lee a la vez que se escribe. Es lo que hay. Nada más. Y nada menos.

Acabemos con esto, no hay tiempo ya para más cuestiones. Estimado lector, hágame caso. Siga la flecha, pase adentro. Deje atrás estas líneas intrascendentes. A un golpe de página le espera Tom Waits. Le espera Chet Baker.

¡Ah! Y Diana, claro. Siempre Diana.

*


En la década de los 80, en un pequeño piso en Cartagena se apagaban las luces del salón y, como en un teatro de sombras, se encendía un proyector de diapositivas. Sobre la pared desfilaban entonces imágenes de celebraciones, tardes de playa, cumpleaños y escenas del día a día de una familia de clase obrera. Sin embargo aquel proyector, años después, se guardó en un trastero y ahora sólo queda de ese montón de fotografías el recuerdo de una época que se desvanece con el tiempo, como una aparición espectral.

Personas que desaparecen para siempre junto al lugar en el que vivieron, la magia de la cocina, una boda sin apenas invitados, mirar las estrellas desde la azotea, miedos que se manifiestan en los sueños, una carta de amor, la muerte de un ser querido o la pérdida de un hijo. A través del recuerdo de escenas familiares, Ismael Orcero Marín invoca aquellos días para leer su propio presente.

Todo sucede en ese teatro de sombras. Todo tiene sitio en el Teatro Fantasma.