sábado, 23 de octubre de 2021

ESPANIS SICO: David Benedicte.



Un viaje alucinante al fondo de la mente de un psicópata, de la mano de David Benedicte, el Bret Easton Ellis español, que se estrena con Espanis Sico en Matraca Ediciones.


domingo, 17 de octubre de 2021

VIAJE A LA ERA PULP



Entrevista por José G. Cordonié

Vicente Muñoz Álvarez lleva más de 30 años dejando un rastro de tinta underground a su paso, con una versatilidad absoluta que le hace diferente a todo lo demás que se publica en este país, a la vez que le convierte en creador de un camino donde muchos otros le siguen.

Poeta, escritor de novelas, cuentos y ensayos, con una vocación a echar la vista atrás, en la literatura, en el cine y en la música, aunque siempre con un ojo puesto en el horizonte de lo que ha de venir.

- Cada uno de tus libros es distinto a los anteriores, a pesar de que todos ellos tienen en común la huella de estar escritos al margen, en esa zona en penumbra que se forma entre la luz y la sombra. Eso es algo que encontramos en estos relatos, sobre todo en el tipo de personajes que “merodean” entre sus páginas, en esa “Era Pulp” que avanzas en el título. ¿A qué se debe el título del libro? Las setas y otros relatos de la Era Pulp (Versátiles, 2021).

- Con “Era Pulp” me refiero a la época dorada de la prensa contracultural y la literatura subterránea en este país, la década de los 90 del pasado siglo, en la que proliferaron las revistas y fanzines de tendencia underground, especializados en cultura alternativa, que propiciaron un tipo de literatura transgresora y crítica, desprejuiciada y ajena por completo al canon oficial imperante. Como editor de Vinalia Trippers, viví esa etapa muy intensamente, conociendo a cientos de escritores afines y colaborando en docenas de revistas, antologías y proyectos paralelos, y este libro es un homenaje a aquellos años y aquella manera de entender la literatura y el mundo. Las Setas, por otro lado, es el título del relato que abre el libro, publicado originalmente en el primer número de Vinalia Trippers en 1996, cerrando simbólicamente, veinticinco años después, el círculo.

- En este libro recopilas 30 relatos, escritos a lo largo del tiempo y en distintas etapas literarias, desde los años 90 hasta ahora. ¿Cómo se consigue la coherencia del conjunto?

- Independientemente del estilo y la temática de cada relato, que varía con el paso de los años, he elegido para esta antología en concreto los más viscerales y truculentos, fiel al espíritu de la literatura pulp norteamericana, básica en mi formación. Ese es, digamos, el hilo conductor del libro, al margen de las peculiaridades de cada relato.

- Hofmann, Carver, Baudelaire, Bukowski, Céline Kerouac, Burroughs, Bernhard, Pavese, Fante, Blackwood, Poe, Hammet, Dick… son algunos de los autores que citas en estas páginas y que, de una manera u otra, también te acompañan en otras obras. ¿Qué debes a ellos en tu literatura?

- Básicamente, una manera de escribir transgresora, sin filtros ni ataduras, subversiva y no complaciente, al margen de los tejemanejes del mundo. La valentía de contar la realidad tal cual es, o al menos como tú la ves, guste a quien guste y pase lo que pase luego. Ese es el tipo de escritor con el que más me identifico.

- No obstante, se dice que las principales influencias que se tienen a la hora de escribir son de aquello que tenemos alrededor y de uno mismo. En los relatos de este libro nos encontramos con alguno que parece tener algún tinte autobiográfico (Sesiones de espiritismo, Deseo de ser Bruce Lee, Historias para no dormir, El Paseo, Calor…). ¿Te inspiras en alguno de ellos en vivencias propias, algún recuerdo, o son simple ficción de realismo cotidiano?

- Aunque este libro incluye algunos relatos de pura ficción, la mayoría son autobiográficos, algunos de los que citas, incluso, al pie de la letra. De hecho, me considero por encima de cualquier otra etiqueta un escritor autobiográfico, y casi todos mis libros, sobre todo los de poesía, lo son.

- ¿En qué crees tú que consiste el realismo literario en tus libros?

- Me gusta retratar y cuestionar el mundo que me rodea, y hacer literatura de mi propia vida y experiencias. Esa es mi mayor fuente de inspiración.

- En tu literatura, y también en estos relatos, se percibe en ocasiones el fracaso de lo cotidiano, la frustración social. ¿Es esto un signo de que la sociedad nos lleva al desencanto?

- Esa sensación gravita, me temo, sobre toda mi obra, y es uno de sus motores básicos: cómo la sociedad, el Estado de Bienestar, el capitalismo, la política, la manipulación, nos llevan finalmente al nihilismo y el desencanto.

- Algo que es evidente es tu amor y afición por el cine, principalmente por las series B y Z, las viejas películas de terror, el giallo y el cine de culto. De hecho, has escrito la maravillosa trilogía Cult Movies, donde nos acercas a ese tipo de películas marginales que, al menos, se deberían visionar una vez en la vida. Además de las referencias directas a alguna película o género, o de alguno de los temas tratados en tus relatos, ¿crees que el cine infiere también en tu manera de escribir?

- Es, de hecho, una fuente de inspiración fundamental para mí, y más aún ese tipo de cine que mencionas: desde niño me he criado con él, soy un cinéfilo empedernido, y mis libros están llenos de referencias y guiños al cine de culto.

- En Las setas y otros relatos de la Era Pulp reúnes algunos de tus relatos más significativos en tu trayectoria literaria, incluyendo también algún cuento inédito. Algunos fueron publicados en fanzines o en libros anteriores. ¿Has buscado con esta edición hacer una retrospectiva de tus relatos? ¿Cómo ha sido la elección de los mismos?

- Como explico en la nota preliminar del libro, la mayoría de los relatos que incluye este volumen fueron publicados inicialmente en fanzines y revistas literarias de los años 90, y posteriormente en varios de mis libros de cuentos, Marginales, Perro de la lluvia, Los que vienen detrás, El merodeador, Regresiones, etc. También hay algunos inéditos, olvidados en el baúl de mis recuerdos y rescatados aquí como rarezas, Saudade, por ejemplo, y otros diseminados en antologías colectivas a lo largo del tiempo. Efectivamente, he querido rescatar para este volumen mis relatos más representativos de aquel período, dispersos en un montón de sellos editoriales y ahora por fin reunidos en esta edición de Versátiles.

- En tu obra encontramos poesía, relato, novela, ensayo... ¿Cómo decides utilizar un género u otro al enfrentarte a un nuevo proyecto?

- En mi caso, cada libro tiene su propia voz y formato, que se manifiesta ya en la primera línea, sin tener que forzarlo ni elegirlo, fluidamente y sin premeditación. Cómo lo decido, la verdad, no lo sé, me pongo a escribir y encuentro la forma, misterios de la creación...

- ¿Construyes tus libros con planes previos o van saliendo de manera instintiva?

- Casi siempre, como te comentaba, de modo instintivo, sobre la marcha e improvisando, según hacia dónde me lleve el texto. Aunque otras veces, también, con una cierta estructura, sobre todo en mis libros de ensayo. La trilogía Cult Movies, por ejemplo, sí responde a un plan previo: reseñar una serie de películas que a mi juicio nadie debería perderse y a mí me impactaron. O El tiempo de los asesinos: semblanzas de algunos escritores malditos, que igualmente planifiqué. Pero normalmente, sobre todo cuando escribo poesía, no.

- ¿Cómo definirías tu estilo literario?

- “Realismo existencial”, tal vez.

- Sabemos por alguno de tus libros y de tus posts en redes sociales que, a pesar de tu dedicación a la literatura, lo que te da para vivir es tu trabajo comercial como representante de calzado. Nos hablas de tus rutas, de las dificultades de la venta, del tiempo de desconexión con la escritura. ¿Cómo te enfrentas a estos espacios de tiempo sin escribir? ¿Son tiempo de creación sin llevarla al papel, o tomas notas?

- Efectivamente, ese es mi otro oficio, el que realmente me da de comer, y una de las fuentes básicas de mi inspiración a la hora de escribir: el mundo del calzado y el comercio, del capitalismo salvaje en mis temporadas laborales (otoño y primavera), frente a la introspección y reflexión de la literatura (verano e invierno), y la dialéctica que ambos oficios provocan. De ahí, tomando notas, salió Días de ruta, un libro clave en mi trayectoria, y sus dos secuelas, Travesía y Haga lo que haga en la Tierra, que integran la trilogía La llama encendida, además de muchos otros poemas y relatos dispersos en mis libros.

- Y una vez de regreso de la ruta, ¿cuánto tiempo dedicas a escribir?

- Todo el que me siento inspirado para hacerlo, a veces mucho, otras poco y otras nada, según las circunstancias. Tiempo, también, para leer y ver películas, pasear por el bosque, ensoñar y amar, entre otras cosas de mucho poder.

- A pesar del importante número de libros publicados (más de veinticinco), no has tenido la oportunidad de acceder a una de las grandes editoriales que generan una buena proyección comercial. ¿Es esto ser un escritor underground? ¿O ser un escritor underground es lo que te lleva a sellos editoriales más pequeños?

- Yo creo que ambas cosas a la vez. Publicar en pequeñas editoriales tiene sus ventajas e inconvenientes, y según tus aspiraciones y metas, optas por ellas o no. Personalmente, yo siempre me he encontrado a gusto en editoriales independientes, en parte porque vivo de otra cosa y no tengo la presión de tener que depender de las ventas de mis libros, y en parte también porque soy consciente de que mi literatura no es para todos los públicos, la poesía no es para todos los públicos, la prosa confesional tampoco, y menos aún cuando ambas llevan el sello de la crítica social por bandera. Acceder a grandes editoriales tiene sus servidumbres, no poder escribir cómo y de lo que realmente quieres, en primer lugar, y tener que llevar un tipo de vida pública que a mí personalmente no me interesa. Prefiero, ya de puestos, vender zapatos, pero escribir lo que realmente siento y quiero, tenga o no proyección comercial.

- ¿Cómo ves el mundo editorial en España?

- El que yo conozco, en el que publico y me muevo, que es precisamente el de las pequeñas editoriales, en un momento muy prometedor y activo ahora mismo, con muchos sellos haciendo y publicando cosas muy interesantes: Versátiles, Canalla, Chamán, Eolas, Boria, Aloha, Zoográfico, LcLibros, etc, etc.

- Vivimos tiempos difíciles donde la pandemia ha modificado muchas de nuestras costumbres y rutinas, nuestra manera de trabajar y enfocar nuestro día a día. ¿Cómo piensas que ha afectado la pandemia a la literatura y a la cultura en general?

- Supongo que nos ha hecho aún más conscientes de la fragilidad del mundo en que vivimos, de lo efímero y pasajero de todo, y de lo aleatorio de nuestro paso por la Tierra. Todo ello malo para nuestra psique y cordura, sin duda, pero seguramente bueno para la creación. El tiempo lo dirá.





sábado, 16 de octubre de 2021

A LOS CORAZONES ABANDONADOS por RAMÓN GUERRERO



Quisiera contaros algo sobre la elegancia de los corazones vulnerables.
Son corazones que mueren callados trabajando a diario con mucha sed.
Suelen pertenecer a personas que perdieron el tren y alguna historia de amor.
Entre los más abandonados, los que viven entre bares y recuerdos y fantasmas,
están los que no saben ponerse el zapato en el pie correcto porque caminan
sobre humillaciones, sobre corrientes de aire que unen su alma al vacío.
Tuvieron algo de pasión, de precisión en la bienvenida, de especial en sus cruces.
A sus espaldas: la prehistoria que suelen contar, tan vengativa como cariñosa.
Son gente que no tienen apoyo entre sus propios grillos que cantan victoria
el mismo día en que una enorme rueda de tractor comienza la cosecha.
Casi seguro que la indiferencia les hizo pernoctar en la hermosa tela de araña.
Eso sí, bañados por la luna y por su incomprensión que los habría guiado
hacia cualquier grupo de lianas mentirosas y podridas.
El tacto deja memoria y aun así la tierra sigue teniendo dudas.

Ramón Guerrero


martes, 12 de octubre de 2021

LIMA: Harold Alva.



JR PIZARRO CUADRA 3
Rímac

Lima debe ser
La percusión de la lluvia
Ese ritmo raro
El propio vapor
Impregnado
En las ventanas
Su olor
Clavándose como sonda
En tus narices
En tu mirada de náufrago
Absorto entre sus calles
Inmóvil frente a sus calles.


TALARA, LLOQUE YUPANQUI
Jesús María

Pretendo arrancarme los dientes
Empujarlos con la lengua al precipicio
Esta es la calle Mi esquina
Los postes que escupo
Para agigantarle las tinieblas
Aquí es donde hundo mis dedos
Los cartílagos de piedra
Este es el territorio donde escribo
De aquí no pienso retirar los pasos
Aquí no le permito a nadie
Detener las cobras que escapan de mi pecho
Esta calle esconde los huesos de mi cráneo
Que nadie intente levantar la voz
Este sarcófago
La sangre que marca
Mi condición de muerto


MALECÓN CISNEROS 5h 17 PM

Salir para detenerte
Frente al mismo acantilado
Lima a tus espaldas
Su niebla carcomiéndote los ojos
El gesto que de pronto se convierte
En el gesto que espera tu asesino
Esa mirada que sabes
Deberías guardar para la noche
No para esta noche
Sino para esa noche
En la que alguien
Al fin
Ha dejado de esperarte 
Me pregunto qué pueden expresar
Aquellos que no conviven
Con la locura de alimentar
Sus propios monstruos
Sus propias demoliciones
El mínimo absurdo de sacar el rostro
Para escupirle a la arrogancia
De unos versos
A ese animal que pese al frío
Todavía te calienta
Con el pellejo de sus alas
O ingresar por la misma puerta
Para otra vez reflejarte en el espejo
Reconocer tus manos
Y en las palmas
Los ojos que dejaron de observarte
La ciudad del espanto
Su tragedia como única excusa
Para proclamar que tienes sangre
Que aún regresan a casa
Los mismos pájaros
La misma acera
Detenida como un chuchillo
Clavado en la memoria

Harold Alva, de Lima (2020)


50 CENCELLADAS: Jorge M. Molinero & Carlos de la Cruz.



Y hasta aquí lo duro: dos chicos de pueblo con los pantalones arremangados hasta los nudillos, dos hermosos siamesas ocupados en que no se derrumben las paredes de mimbre de sus respectivos nidos, los huevos aquí junto a la ubre, cerca del fuego, que la cencella no los toque miniña que no los toque la peste que soy sanroque y vuelta a empezar, primero el nido, luego el fuego, detrás el huevo, luego el invierno con sus párpados de celofán, chilla el chileno frente a la fragua boreal, cricrí soy el grillo la cigarra ¿cantas hermano bailas conmigo? dice sí y digo vamos, lo difícil era sacarnos a bailar.


sábado, 2 de octubre de 2021

ORACIÓN DEL SAPO por KENIT FOLIO



Yo cuando era niño mataba sapos. Les hacía fumar.
Y luego se hinchaban porque se quedaban con el humo.
Nunca vi ojos tan tristes como los de los sapos. No hay un sapo más triste que otro.
Eran todos tristes, pero al final siempre me tengo que acordar de los ojos de un sapo.
Matar a cualquier cosa que esté viva debería ser un delito. Por eso yo soy un asesino.
Que sepas eso. Un asesino. No me importa decírtelo.
Pero yo ahora comparo.
Recuerdo los ojos de aquel sapo. Voy al recuerdo de los ojos de aquel sapo.
Y cuando soy infeliz en la vida se me vienen a la memoria.
Cuando algo sucede en mis cálculos de vida, por ejemplo un drama.
Cada dos meses el fracaso del mes que me acosa, o el fracaso anual que me corresponde.
Pienso en los ojos del sapo, tan tristes. Y su porvenir.
Hinchada su barriga, porque no sabía fumar.
Porque los sapos no fuman.
Y me digo, peor era la vida del sapo.
Que no sabía fumar.
Y.
Oh, Señor, tú misericordioso,
este es mi consuelo.

Kenit Folio

lunes, 27 de septiembre de 2021

LAS SETAS en ESCRITO EN EL VIENTO



Para mí, la aparición de un nuevo libro de Vicente Muñoz Álvarez siempre es una grata noticia. Tanto en poesía como en narrativa o en ensayo, se trata de un autor que siempre habita en los márgenes de la industria literaria. Es alguien a quien no se puede comprar y que tampoco doblará el espinazo para meterse en una editorial gigante si las condiciones no le acomodan o van a convertirle en siervo del sistema. Eso implica, entre otras cosas, que sus textos no se acomoden a modas ni tendencias.

Las setas y otros relatos de la Era Pulp constituye un festival de guiños, homenajes y temáticas, un cúmulo de sorpresas siempre tamizadas por su particular visión y su estilo, que se nutren del cine de terror y la literatura underground, de lo incómodo y lo marginal, sin jamás olvidar sus referentes (Kerouac, Bernhard, Pavese, Fante, Burroughs, Blackwood, Poe, Céline…). La mayoría de los textos provienen de su época como colaborador en revistas y en fanzines: son, por tanto, cuentos libres de ataduras y de imposiciones. Varios de ellos ya habían aparecido en libros dispersos (por ejemplo, aquí aparecen algunos que ya estaban contenidos en El merodeador, quizá mi obra predilecta de Vicente); otros son inéditos. Y en todos se pasea por el lado oscuro del pulp: hay psicópatas, tipos que creen estar enfermos, solitarios insomnes, extraños monstruos que diezman tripulaciones, niños crueles, habitantes que oyen pasos en la vivienda…

José G. Cordonié apunta en el primer prólogo, muy acertadamente, que Vicente toma la tradición pulp y le da la vuelta, la reconstruye “con su propio estilo, con tramas o argumentos que tal vez hayas podido encontrar en otros libros o películas, pero no de esta manera, porque en estas páginas se presentan dados la vuelta, sin clichés, con distintos lenguajes y puntos de vista”.

Éste es un volumen para gozar, para volver a una época de cines de barrio, literatura de kiosco, cómics sangrientos y programas urdidos por Ibáñez Serrador: uno sale de él como de aquellas salas de sesión continua donde a veces estrenaban un raro programa doble con un filme de terror o aventuras de serie B y otro tan sólido como La naranja mecánica. Es decir: que uno se ha divertido, pero también ha reflexionado.

José Ángel Barrueco,
Escrito en el Viento




sábado, 25 de septiembre de 2021

CONVERSACIONES CON ANA CURRA



Integrante de Alaska y los Pegamoides, Parálisis Permanente y Seres Vacíos, además de liderar su propio proyecto solista, Ana Curra es una de las grandes leyendas del rock español desde los tiempos de La Movida, movimiento del que fue uno de sus iconos más reconocibles.

En este libro de conversaciones con Sara Morales no solo recuerda su trayectoria musical, sino también su azarosa vida personal, con una absoluta sinceridad con la que rompe su hermetismo de años. Por estas páginas desfilan Eduardo Benavente, Alaska, Carlos Berlanga o Alberto García-Alix, y conocemos de cerca a una compositora e intérprete con formación de pianista en el Conservatorio pero que siempre ha amado el punk y el rock.

Una de las creadoras más inquietas e insustituibles de nuestra escena musical.


miércoles, 22 de septiembre de 2021

AL ENCUENTRO DEL MONTE FUJI: Juan Chaves.



El exquisito poemario Al encuentro del monte Fuji está compuesto por 39 poemas de catorce versos que conforman una unidad orgánica. No es poesía filosófica, ni mística, ni ecologista (o, quizá, sí es todo eso): aunque parece que navegara hacia el íntimo encuentro con otra espiritualidad…

«Huele a haiku de Basho el crisantemo,
a perfume de Nara en las tardes de otoño,
a fragancia de agua y cantos rodados»


sábado, 18 de septiembre de 2021

ARREBATO por RAFAEL SANZ SIERRA



Somos la reina Morgana de la lisergia,
Will More y L.M.Panero
recorren la calle del Pez
aterrorizando a las familias burguesas.
Lo nuestro es no hacer nada.
Vivimos todo el día drogados
en una intempestiva relación incestuosa.
Zulueta lo graba todo,
siempre con gafas de sol.
Somos un palimpsesto viciado
de Derribos Arias.
Cruzamos el paso de cebra
disfrazados de urogallos.
A lo lejos vemos a Haro Ibars
montado en el Jaco.
Nadie sabe quién es Alpaski.
Eduardo, Leopoldo, El Ángel,
nos cuelgan jeringuillas de las venas.
Estudiamos la Amanita Phalloides
subidos a la ruina
de la poesía post-todo.
Somos una paranoia
de un general del ejército de tierra.
No tenemos amigos. Ni conocidos.
El día que nos aburrimos
nos mataremos entre nosotros
y todo habrá terminado.

Rafael Sanz Sierra


jueves, 16 de septiembre de 2021

POR LO VISTO por JAIME GIL DE BIEDMA



Por lo visto es posible declararse hombre.
Por lo visto es posible decir no.
De una vez y en la calle, de una vez, por todos
y por todas la veces en que no pudimos.

Importa por lo visto el hecho de estar vivo.
Importa por lo visto que hasta la injusta fuerza
necesite, suponga nuestras vidas, esos actos mínimos
a diario cumplidos en la calle por todos.

Y será preciso no olvidar la lección:
saber, a cada instante, que en el gesto que hacemos
hay un arma escondida, saber que estamos vivos
aún. Y que la vida
todavía es posible, por lo visto.


Jaime Gil de Biedma, de Las personas del verbo.

martes, 14 de septiembre de 2021

SOLOS EN LOS BARES DE NOCHE: Toni Montesinos.



Diego sabe que no puede permanecer toda la vida en Dublín, la ciudad elegida para crear una existencia diferente, consagrándose a la bebida entre nuevas amistades y melancolías. En su interior, hay una suerte de crimen latente por cometer, lo que le empujará a regresar a los rostros y lugares del pasado: a una Barcelona en la que refugiarse sin ser visto, asumiendo su propio destino.

Allí seguirá deambulando con el instinto de vengarse del miedo, el de sentirse a solas incluso en compañía de la noche, los bares y todo un archipiélago de solitarios que viajan, como él, a la deriva. Sin embargo, la vuelta al espacio familiar, al pretérito territorio del alcohol, y también a un antiguo amor que contará su historia, no resolverá su huida, aun cuando se enfrente a su verdad más íntima

*
Drácena recupera la obra con la que debutó como novelista Toni Montesinos. Escrita a finales de los años noventa, apareció en el 2002 en la editorial Literatura Mondadori. Ahora el autor la presenta añadiendo un apéndice escrito para la ocasión en que evoca cómo concibió esta historia que en parte se asienta en dos locales reales de Dublín y Barcelona.


DEPRISA, DEPRISA por RAFAEL LÓPEZ VILAS



Desorientado por la prisa
Deambulo por un mapa de sombras
buscando un latigazo de sol
que desangre las cicatrices del hartazgo
que acuchilla mi garganta
Como cada día
voy y vengo
en un voy y no estoy
Mi autopista del sur
es una línea recta y torturada
por los incesantes picotazos
de las agujas del reloj
que acribillan mi vida
El asfalto hace gárgaras de brea
y burbujea derretido
por el barritar de los cláxones
y el desaforado berrido
de un rostro constreñido
que ametralla de maldiciones la avenida
desde un Hyundai Coupé
En los márgenes
el mar es un destello
caído del cielo
que juguetea con los recuerdos
que orbitan en mis corneas
mientras sigo pagando las letras
de un tiempo perdido
que se va
y me siento
como ese pez
que coletea en la orilla
febril y desesperado
hasta que algo se rompe en silencio
y deja resbalar un suspiro
que esparcirá las cenizas de su historia
sobre una eternidad de arena
que no tiene memoria

Rafael López Vilas


lunes, 13 de septiembre de 2021

ALQUIMIA por JULIA ROIG



Salmos 42:7-9

Un abismo llama a otro abismo
en el rugir de tus cascadas;
todas tus ondas y tus olas
se han precipitado sobre mí.

Déjame desvalijarte con calma el vientre y el pecho y hojear tus mechones al azar, en este séptimo cielo, como si fueran un libro que se reescribe constantemente.

Ameriza en mí, en este incendio, con el corazón en llamas mientras las estrellas en el suelo del balcón y sus espumas te hablan de la taquicardia del lenguaje que no existe, que este es tu reino y quema. Que alguien grita que hoy es solo un día más, pero no, no es cierto.

Animales exóticos fabricando poesía tinta/barbitúrico que viene a ser hogar y mordedura, verdadera, cruda. Ven, verdadera y cruda, a sacrificar la calma, a llenar mi copa, a llenar mis copas. A drogarme con tus ojos. Arraiga, bendita explosión roja en las bocas que retuerce sinos y oleajes. Te he dicho que las herraduras reducen la capacidad para sentir? llenemos el salón de caballos locos y divanes.

Cuando rota la geometría de todas las sales, propias o ajenas, mastiquemos nuestros pliegues y hagamos de nuestra miel esa luz todo horizonte que atraviese con nuestra proa incandescente cada noche oscura, quién borrará el rastro estremecido, el souvenir que te marqué en la piel con mis colmillos, medallón de rabia y vicio.

Invoco humedades que devengan incendios mientras proclamo nuestro derecho a la fiebre, a alcanzar la iluminación, a ser proeza y atlas de nuestras pieles. Y mis ojos, espadas verdes dentro de tu carne, dispuestos a errar la hondura y seguir cayendo, a lo hondo mientras se nos desmaya el tiempo entre los brazos y no hacemos nada para reincorporarlo.

La habitación es un maremoto cincelado de pánicos y temblores, donde los instintos se embriagan, enloquecen, mandan, dictan, atrapan y se hacen rito y caen las prendas y los miedos. Y tu mirada, cénit, en el momento del anclaje y dímelo sin decirlo.

Justo aquí, en el estribillo de mi carne que ansías aprender, nace un ritmo profecía, tritono maldito que pretende desquiciar/conquistar tus esquinas, trémula y feroz y regresar juntos al delirio para seguir profanando el cuerpo en duelo eterno de miradas. Flâneur de mi piel constelada, tu alma en bruto, cabaré de suburbio del que no pretendo salir. Yuxtaposición de nuestras sangres y savias, sea.

Que reconozco que traigo el corazón entreabierto bajo la ropa, dispuesto a ser devorado y el devorador. Que si longitudinal me abarcas en abrazos arborescentes y gemidos que hierven, mientras me vislumbras tan mansa y derrotada y no huyo, y sube el café y naufragas en la luz desmedida de estas pupilas -te imploro- fracasa, que aquí se fragua otra batalla, en los arrabales de mi cabello, en los trópicos de este cuerpo, en el tajo de mis aristas, en la vertiente de mi carne.

Adelante!

Julia Roig, del blog Miss Desastres Naturales.


sábado, 11 de septiembre de 2021

LAS SETAS en MOTEL MARGOT (20 MINUTOS)



El viaje en el tiempo ha comenzado. La editorial Versátiles pone el vehículo y Vicente prepara obsequios para elois y morlocks. Relatos atrapados en el ámbar del papel grapado y las fotocopias, que vuelve frente a nuestros ojos dispuesto a infectarnos de nuevo. Generaciones que escribimos cartas, que hicimos fanzines. Generaciones de dos canales, de máquina de escribir. Generaciones que empezaban a ver el Cinexin como una antigualla. No se puede decir que los fanzines, reconvertidos a la era digital superan el regusto de lo analógico para ser el cauce definitivo. Escapa de la tinta fabricada con bits, los pop y los antipop, Dios, el diablo, Perdidos, los tebeos de Vértice, los beatniks, las pelis de serie Z, Poe, el boxeo, Raúl Núñez, El ángel, las tripulaciones que derrocan al capitán… al final todos volvemos a Vicente Muñoz Álvarez porque es el único que dice la verdad. Y eso sí que no es nuevo.

Los relatos que conforman este libro de Vicente nos devuelven efluvios y recuerdos de una época en la que todo era más sencillo y apasionante, cuando un sello valía algo y un sobre enviado era la medida del tiempo. Cuando uno tenía ilusiones fúngicas sacadas de exabruptos de H.P. Lovecraft, tener el deseo de ser el último hombre vivo sobre la tierra, sea Charlton Heston o Vincent Prince. Encontrar apetitosa una argamasa postapocalíptica como un Ricardo Piglia sin aspiraciones cosmopolitas. Escapar de mujeres escandinavas — como en un reverso oscuro del doctor Trífero, que amanecería mil años después de aquello— y ser un visionario con cierre magistral. Para Vicente el objetivo nunca fue llegar, siempre estuvo en el camino, allí es donde alcanza una mayor dimensión su literatura, donde sitúa a Dashiell Hammett en las calles de Gotham, podrido de miedo y lujuria. El relato sobre Blanca Li tiene algo de terror cósmico mezclado con la vulgaridad de From Hell, pero construye un relato como quien construye una maqueta de la historia de un detective, con su escenario de cartón y sus personajes de plástico en miniatura y, como quien no quiere la cosa, dejar caer un muñeco barato y con hambre atrasada. Detectives borrachos de tópicos y cercanos al paraíso para los que no les gusta salir de sus casas. Un tirito rápido, una glencha para despertarse y sin querer desvelar el misterio, imagen a lo Robert Bloch con una leve erección matutina.

Todos los que vivíamos en la época de los videoclubes sabemos que no había nada como una buena portada. Lo de dentro daba igual. Era como las cintas para spectrum, que tenían mejor portada que jugabilidad. Por eso Fiesta de los Maniquíes, con ese guiño al ángel Coppini, el poeta del aislamiento pop, Vicente atrapa en una cápsula de giallo, con Lucio Fulci fumando puros con Chicho Ibáñez y la música de los Goblins, con esos colores cárnicos excesivos, como una película de Super-8 expuesta hasta el límite de la locura.

La misma que atrapa al lector de Marvel cuando escucha las historias de los bosques donde habitaba Lobezno o el peyote con el que el Llanero Solitario impregnaba sus balas — hay gente que dice que era mercurio fundido, que provocaba la muerte lenta —, como si Aldous Huxley se hubiera postulado a ser parte del “Círculo Lovecraft” enviando hojas amarillentas impregnadas de distintos químicos.

Uno de los mejores relatos del libro es El lunar, porque no necesita más que un poco de cotidianidad, te coloca frente al abismo del protagonista, huevo de pascua en la historia, que simplemente intuyes que se encuentra en una situación complicada, un poco de la especia preferida de Stephen King — la chispa inesperada del terror un día cualquiera — y la polaroid se ha revelado sin darte tiempo para saber hacia qué abisal final nos ha lanzado el cuento. Fascinante. Solo para drugos, El juego, es otro de los textos fundamentales del libro. Parte de la España de Eloy de la Iglesia, como telón de fondo, jeringuillas como ortigas, desvaneciendo la inocencia del mundo analógico. El relato desbocado, que te hace enmudecer, con dejes a lo Cortázar, rompiendo los huesos del escenario mientras, de nuevo, el mundo se agrieta bajo nuestros pies y lo regamos con sangre joven.

En Magia nos encontramos un poco del animismo de culto pagano, el monstruo integrado en la sociedad, ensamblar la existencia real con el abismo, la momificación de la víctima, cuando no existía enfermedad ni cultura de cancelación, cuando se admitía todo porque cada uno elegía lo que consumía. En este libro, que sirve a la vez como recuerdo y como recordatorio, encontramos que hemos dejado que los tabúes desaparezcan de nuestro alrededor, no por su condición maligna, no… es una cuestión de corrección política. Estamos tan contaminados de ella que todo asomo de romper con lo establecido queda reducido al ámbito de la literatura subterránea. Ahí encontraremos la libertad para dejarnos llevar hacia la oscuridad. Ya solo se permite fumar en los poemas. La maldad, la corrupción, el sadismo en primera plana de las redes sociales y la prensa del corazón y la experimentación, los hombres de las praderas, la electricidad, escondidos en los restos de la materia que circulaba por cartas sin remite alrededor del mundo.

Fito Páez en Rosario (Osario de los tristes) aporreando el piano de su abuela, pronto fantasma trágico en la ciudad de pobres corazones, creando ambientes de ultratumba en vivo para el pase por televisión de alguna pieza de Ibáñez Menta. La mala semilla, suministro y fiemo nutriente de la pesadilla, entre Poe y Narciso. Entre la barriga de Alfred Hitchcock y los domingos de los primeros noventa, con Noche de Lobos en Antena 3. Antena 3 era joven y yo un niño, mi padre me dejaba ver solamente qué película había elegido Juan Luis Goas: “Buena luna, criaturas de la noche”.

Hay mejores y peores. Por eso cuando uno es bueno te lo crees. Quizá ha envejecido peor Cuento urbano, no por el desarrollo, más bien por la temática. Pinta de Innsmouth nos demuestra que todos somos hijos de los folios en blanco, de las cuartillas amarillentas, de la tinta negra cubriéndolo todo —lo único negro, por cierto, que se permitía H.P. Lovecraft. Aquí, en Motel Margot, seguimos sin juzgarle—, esos sobres desgarrados con el abridor, acumulados en cajas de zapatos, conteniendo toda la memoria prohibida del mundo, listos para ser enviados, como esporas, de un lugar a otro del globo. Y el sueño. El lugar del miedo de los ochenta. Heredado hasta hoy. Dmtfagos, entre Alien y Freddy Krueger pasando por las vainas de La invasión de los ladrones de cuerpos.

En el S.XIX los territorios desconocidos eran los continentes inexplorados, en el XX el espacio silencioso donde nadie escucha tus gritos y hoy la internet profunda, donde la sepsis es inmediata en el momento que te conectas.

No podía faltar la adictiva presencia del láudano entomológico, el pico televisado entre David Cronenberg y la máquina blanda o el yuppie pasado de turbina que corta con sangre el perico y lo toma directamente de la cuchilla. Una tarde de agosto y El farolito han vuelto a mi vida. Llevaban ocultas en algún pliegue de memoria profundo. Entre los Zona de Obras y los Monográfico. Allí donde siempre soñé con publicar algún día. Donde Vicente, de alguna manera, nos abrió el camino a todos. Los que queríamos estar al margen, pero queríamos estar. Trabajar y teclear, como una banda de garaje bien engrasada, surfeando con los Cramps, enamorados de Silvia Superstar, apurando en Escena doméstica en el bar de un barrio obrero tiene algo de la escena inicial de El crack de José Luis Garci. Más auténtico que Tarantino.

Otro de los grandes relatos es Una vida modelo. La menos pulp de las historias, la que no tiene más referencias que la que puede uno obtener de los días que salen de una fotocopiadora estropeada. El entrañable Vicente en León, con Bruce Lee y que nos recuerda la que es, en mi opinión, su obra cumbre Regresiones — editada en 2015 por Lupercalia— o El paseo, también, de algún modo emparentada con esa época más personal, de diario novelado, también Calor o Mirantes. Una manera de dejar su impronta más confesional entre las transgresoras historias del libro.

Las setas y otros relatos de la era pulp es un catálogo de obsesiones, un almanaque de unos años que desaparecieron en un parpadeo, cuando parecía que iban a ser eternos, una manera de traer a esta línea del tiempo extrañas escenas olvidadas mientras la distopía sigue con hambre.

Octavio Gómez Milian,
Motel Margot, 20 Minutos




jueves, 9 de septiembre de 2021

SEPTIEMBRE por ALBERT SIHOD



tenemos días así, impregnados de tristeza
en los que no quisieras salir por ningún motivo de la cama,
coger un libro y no levantarte hasta finiquitarlo.
afuera una tormenta azota la ciudad y en
la autopista los coches están inmóviles con el parpadeo
de luces intermitentes, dentro de los coches
los conductores miran el cielo oscuro con preocupación porque
todo el mundo sabe que esta ciudad colapsa por la lluvia.
seguramente ellos también piensan esto:
tenemos días así, impregnados de tristeza
en los que no quisieras salir por ningún motivo de la cama,
coger un libro y no levantarte hasta finiquitarlo

Albert Sihod


martes, 7 de septiembre de 2021

UN LUGAR AL QUE QUERER VOLVER por JAVIER TORTOSA



Cada día, a las cuatro de la mañana exactas, los barcos de pesca de Holly Town sueltan amarras y buscan la salida del puerto. En una especie de ritual, sus motores rompen el silencio y dejan flotando en el aire un firme juramento de que esa partida es temporal, de que regresarán sanos y salvos. En pocos minutos, los muelles quedan desiertos, tan solo con gaviotas contemplando la escena desde lo alto del faro, seguras de que, en unas horas, esos mismos barcos les servirán en bandeja un rastro de presas fáciles que llevarse al gaznate. En las noches de verano, el rumor de la flota se cuela por las ventanas abiertas. Te mece entre las sábanas y despierta a los gallos que comandan las casas de la huerta

El barrio de pescadores de Holly Town es un mosaico de colores. Cada casa está pintada de manera diferente. Es posible distinguirlas a una distancia considerable y los tripulantes se alejan sabiendo el punto exacto donde esperarán su vuelta. Roy Stillman vive en una de esas casas. A lo largo de su vida, ha pasado más tiempo flotando en el agua que con los pies en tierra firme. Dice que, a pesar de todo, de navegar cada día con un rumbo diferente, es importante tener un lugar al que querer volver. Una especie de meta. Eso ayuda a que aprietes los dientes en días de tormenta. O que espantes de tu sesera la idea de dejarte llevar mar adentro. Sí, es bueno que alguien te espere, dice Roy. Aunque ese alguien sea sólo una maldita cerradura.

Quedan apenas unos días para regresar a Albert Lea. Para volver a calzar zapatos y retomar la rutina. Roy me espera mañana para tomar nuestra última cerveza. Contará otra vez la historia de las casas de colores. Del día que pensó que acabaría con sus huesos en el fondo del océano. De cómo preparar un guiso marinero. De la llegada de los primeros colonos. Hablará de ello como si fuera la primera vez que lo cuenta. Y yo le escucharé convencido de que nunca antes lo había hecho.

Javier Tortosa


lunes, 6 de septiembre de 2021

UN POEMA de PEDRO GONZÁLEZ POLLEDO



Huele a vieja zapatilla el maestro,
a tabaco negro y a sudor rancio
y sus ojos revelan el cansancio
que es resumen de aquel tiempo siniestro.

Tiempo azul y rojo de hambre atrasada,
tiempo de leche en polvo y fría escuela,
tiempo de Padrenuestro y duermevela,
tiempo de oscura sangre derramada.

Huele a derrota aquel viejo Don Pablo,
huele a alcanfor su chaqueta raída,
huele a tristeza la escuela de que hablo,

huele a cura y a esperma retenida,
huele a calzón cagado, huele a establo,
y huele a muerte España, huele a vida.


Pedro González Polledo


domingo, 5 de septiembre de 2021

LA CANCIÓN DE LAS OLAS por TOMÁS SOLER BORJA



Te lo tengo dicho
cada año con idéntica historia
da igual que tu tiempo, tu vida
             tú mismo
ya seas otro
—o acaso el de siempre
en distinta marea—
para qué miras la fecha, los calendarios
¿no lo entiendes?
siendo de mar, habiendo nacido
con los pies
       al borde de las aguas
la canción de las olas
acunando un sinfín de sueños
y los aromas a sal, brea y algas
perfumándolo todo
cómo resistir indemne a septiembre
y sus tardes menguantes
cómo, y no rendirse a la evidencia
la orilla huérfana de huellas
la posidonia entregando ramos marchitos
al funeral del verano
¿lo ves?
pues así tú también, en silencio
sin el barullo de la risa, sin la alegría espontánea
del niño que avienta aguas al cielo
y aguarda feliz a la lluvia de estrellas

Tomás Soler Borja


viernes, 3 de septiembre de 2021

4 POEMAS de PE TER



Mis ojos levitan en la estratosfera
Mientras duermo
Y ven la materia oscura
Que todo lo impregna
Vivimos en las sombras
Para servir a la luz
Somos asesinos
Así como otros son carniceros
U oficinista
Vinimos al mundo
Para hacerlo llorar
Para devastarlo
No se nos escapa nada
Tenemos mala fama
Por eso somos tan puros
Arriba nos observan
Los ovnis
Y sólo esperan
Que muramos
Para tragarse todo
Lo que vivimos
Y hacer de ello
Algo sublime
Con nuestros sueños
Fabrican supernovas.

*

Si mueres por aquellos lugares
Te salen anémonas en la cara
Y empiezas a sentir en colores
En fosforescencia que brillan
En las noches oscuras
Como si te estuvieras
Quemando en un fuego
Inaudito
Sentir en negro es lo peor
Te sumerges en un oráculo
De destrucciones
En naranja te acercas
Al sol como un cervatillo
En rosa es una dulzura
A la cual no dejas de abandonarte
El blanco y su piel de armiño
Te va llenando los poros
Y el final es que explotas
En un festival de arco iris.

*

Quemar libros
Es el bálsamo de mis ojos
La adormidera que me tranquiliza
Sólo eso, me hace feliz
Ver cómo arden las ideas
Esas palomas mustias
Que le cantan a los siglos
Desde siempre
Prefiero la carne
El vino fragante
Cuando te has perdido
Y jamás regresarás
Te fastidia su nada
Esplendorosa.

*

Que te lean los granujas
Los locos, los cobardes
Los taciturnos, los inútiles
Los eclipsados, los matones,
Los malandrines,
Los genios, los tarados, los anormales,
Los marginados, los borrachos, los drogados,
Los HDP, los demás solo leen florituras,
Apologías, encantamientos dulzones
Que nada tienen que ver con lo salvaje
De la vida.


Pe Ter


miércoles, 1 de septiembre de 2021

UN MAR HUMILDE Y RONCO por LOIDA RUIZ RODRÍGUEZ



Completitud
en la noche
los trigales amortiguan el sonido de las palabras
los trigales
se quiebran al tacto
como el papel de los libros antiguos
soy un mar humilde y ronco
a decir verdad
soy un templo
así
todas las voces se convierten en la misma oración

Loida Ruiz Rodríguez


sábado, 28 de agosto de 2021

VIDA DE LOS SANTOS DEL DESIERTO por IVÁN ROJO



Ya lo dije: solo quedarán los que fuman a la puerta de los bares de los pueblos de montaña, mientras nieva. Ya lo digo: solo quedarán los que fuman en las bocacalles de los polígonos mientras agosto los quema vivos. A quién le importa que ahora digan que el tabaco además de matar contagia. A quién le importa que ahora obliguen a fumar a dos metros de distancia del mundo. Si has de fumar, fumarás. Como siempre. Como nunca. Porque fumar siempre fue precisamente eso: lejanía, trinchera. Humo. Cine. Algo que arde, que se ilumina e ilumina, que se apaga, que se acaba. Que acaba abandonándote a tu suerte en la oscuridad, como un padre, como un sueño. Por eso es hermoso ver a la gente dándole al pitillo agazapada entre los coches aparcados. Por eso es tan hermoso ver a la gente recorrer las calles dale que te pego al vicio esquivando a sus congéneres. Por eso es tan, tan hermoso ver a la gente levantarse de la mesa y alejarse unos pasos de los suyos para encenderse un cigarro en la penumbra que circunda la terraza. De modo que el problema de fumar nunca será tener que ausentarte de los otros cuando te enciendas un Lucky, un West, un Marlboro. Con independencia de la ley vigente, esa es la bendición anhelada por quienes fuman de verdad, quienes fuman como está mandado: alejarse. Alejarse del gobierno, alejarse de la cháchara, alejarse de todo eso que acecha ahí fuera. No, el problema de fumar es otro. El problema de fumar es que dos metros de distancia es poca distancia. La tragedia de fumar es que cuando fumas siempre estás contigo.

Iván Rojo


viernes, 27 de agosto de 2021

HEDOR: Prólogo por Javier Vayá Albert.




NO INTENTEN HACER ESTO EN SUS CASAS

Vamos a imaginar una barra de bar en una especie de limbo y una improbable conversación etílica entre Jardiel Poncela y Bukowski. Vamos a imaginar a una suerte de duendes malignas, una tomando notas, la otra dibujando bocetos. ¿Lo tienen? Bien, pues ahora borren esa imagen de su cabeza. Porque esta podría haber sido la alucinada génesis de Hedor como lo podría haber sido cualquier otra. Porque si están leyendo este prólogo con la finalidad de hacerse alguna idea sobre de qué va este libro que tienen en sus manos, lamento advertirles desde ya que han venido al sitio equivocado.

Verán, seré sincero, cuando me pidieron escribir el prólogo de Hedor me sentí tan honrado como aterrado tras leer la novela. Aterrado por no tener idea de qué demonios decir, por no estar a la altura y, sobre todo, por la responsabilidad de no desvelar ni un atisbo del goce culpable y maravilloso de tirarse de cabeza a estas páginas. Mi primer impulso fue el de escribir dos frases felicitando a quienes adquieran este libro y aplaudiendo a Gabriela Pavinski y Libertad Ballester. Después tirar una bomba de humo y desaparecer. Pero no, como buen funambulista acepto el reto y me pongo manos a la obra. Eso sí, no intenten hacer esto en sus casas.

Habrán leído mil veces cosas como “no les dejará indiferente” o “estilo único”, conceptos trillados que en el caso de Hedor adquieren otra dimensión. Si miento, si tras su lectura no tienen la sensación de que por fin son ciertas tales afirmaciones, me comprometo a dejar que me partan las piernas. Palabra de poeta. “Hedor” es un hilarante y brillante ejercicio en el alambre entre lo sublime y lo ridículo, entre lo naif y lo profundo. Folletín manchado hasta los huesos de realismo sucio, telenovela pulp gore y poética…este libro es una cosa y otra a la vez y cuando ya crees saber qué es lo que estás leyendo, de pronto otra excelente pirueta narrativa te descoloca deliciosamente. Con todo, lo más importante es que su autora aterriza con sobrecogedora elegancia, con delicadeza de pájaro que acaba de sobrevolar el infierno y sonríe, tan campante.

Gabriela Pavinski da rienda suelta a todo su universo (ya familiar para fans como yo de su poesía) e incluso lo expande. Maneja a la perfección el arquetipo para luego matizar con riqueza a sus personajes a los que trata con crueldad y ternura, con astucia de narradora magistral. Partiendo de un protagonista, Salicio, émulo de Bukowski, la autora tiende una trama vertiginosa de historias dentro de historias, de erotismo, humor, tristeza y cotidianeidad emocionantes y repletas de belleza, tal vez insertada entre la mugre y la sangre, pero belleza al fin y al cabo. Mención aparte merecen los pasajes epistolares inundados de esa poesía de terciopelo y cuchillo tan propios de Gabriela.

Libertad Ballester no anda a la zaga dando la réplica con unas ilustraciones sublimes. Situada en el mismo campo que la narradora, dichas ilustraciones sorprenden por el trazo duro (que no grueso) con que asaltan la pupila para luego revelar una abrumadora y hermosa ternura. Libertad consigue dar imagen no solo a las palabras de Gabriela, también a todo lo que esta ha querido insinuar y sentir. Todo desde una asombrosa identidad como artista individual. Si alguien, en su estrechez de miras, quiere denominar lo que hace como pornografía, adelante, yo añadiré que se trata de una pornografía emocional, lírica y excelsa.

De este modo, ambas, Gabriela y Libertad forman un tándem perfecto y único para dar vida a algo tan original y divertido y magnífico como es Hedor. Pero también, no lo olviden, con una carga de denuncia social y compromiso tan necesario como impolutamente tratado. Sí, no se asusten, hay mucho humor en este libro, algo que parece generar rechazo al tratarse de literatura por, seguramente, la misma estrechez de la que hablaba antes. Como si no existieran los Azcona, Berlanga, Cortázar, o el propio Jardiel Poncela para demostrar que toda literatura, todo arte, es juego, broma. Que desde esa chanza y esa risa se debe afrontar lo más serio de esta vida, o estaremos real e inevitablemente muertos.

Por último quiero destacar que Hedor pervierte los estereotipos machistas de género literario (artístico). Mujeres haciendo pulp o realismo sucio desde una perspectiva necesaria y eminentemente feminista, dando la vuelta a los lugares comunes poblados atávicamente por hombres, ya sea como protagonistas o autores. Afortunadamente Gabriela Pavinski y Libertad Ballester forman parte de un nutrido grupo de autoras que se están haciendo oír, leer, ver, a fuerza de gloriosos golpes en la mesa como este Hedor.

Para ser capaz de llevar a cabo y de manera tan excelente todo lo anteriormente comentado, para saltar por los aires la tapa de los sesos de la cultura oficial y hacerlo con un humor y estilo tan prodigiosos, hace falta saber mucho, haber leído y escrito mucho y bien. De modo que no intenten hacer algo como Hedor en sus casas, al menos no sin la ayuda de una profesional. Quedan advertidos.


Javier Vayá Albert,
prólogo a Hedor, de Gabriela Pavinski
(Aloha Editorial, 2019)


jueves, 26 de agosto de 2021

DONDE TERMINA LA NOCHE por ROBERTO RUIZ ANTÚNEZ



Como Ferdinand Bardamu al principio de "Viaje al fin de la noche", yendo absurdo entre la multitud hacia la primera guerra mundial, así la niebla y la patria. El ensimismamiento de un archiduque en Sarajevo o la fría lasitud con la que unos pocos cabrones construyen la historia. No conozco otra forma de rebelión que inventarse los límites allá donde termina la noche.

Roberto Ruiz Antúnez


lunes, 23 de agosto de 2021

CESARE PAVESE SE CANSA DE ERRAR por LUIS MIGUEL RABANAL



la mujer le muerde los cabellos
C.P.


Los poetas adquieren rutinas curiosas
a lo largo del día, estudian con ahínco
la brevedad del ser y otras maravillas muy útiles,
se portan mal como nosotros
lo habíamos planeado una vez en los baños
del cine.
Algunos incluso sobreviven dictando
sonetos, oh jovial infiernillo, a la obtusa
memoria del magnate del ocio.
Los poetas se aplastan la frente contra lexemas
dorados y no dicen ni mu, pero a veces recuerdan
también que tuvieron en sus labios una clara
proporción de haber sido otros.
Los poetas se hincan cristales en las entrañas
los domingos con poca angostura en tanto,
en la jaula del segundo, el ruiseñor, luscinia
megarhynchos, entona en silencio.
¿No es reconfortante esta impetuosa equidad?
Los poetas orinan en sus manos en sueños.


Luis Miguel Rabanal, de Este cuento se ha acabado. Poesía reunida 2014 -1977 (Renacimiento, 2015)


domingo, 22 de agosto de 2021

SUICIDAR AL ABSOLUTO por MAREVA MAYO



Está bien que desaparezca lo que en su intento quebró sobre el absurdo y extendió sus esqueletos sobre la baja voluntad de la noche esparcida en tu boca que tragaba sapos y piedras para asustar a mi fe y a mi sinceridad. El problema es resistirse a la duda y en la demencia de agarrarse al accidente del lenguaje y de su quimera... morir lentamente por el teatro y el cloroformo de su traición. Todo lo que nace de lo humano, se sostiene en el error. Sólo es verdad la soledad y el nunca saber nada tiroteándonos hacia el abismo crepuscular. No sé qué coño de problema, qué vanidad, qué miedo, nos impide la honestidad de declarar en ardiente fracaso al sentido y a la vida... sobre la poesía, sobre el fuego y el polvo y lo inasible. Todos quieren defender su cuento deshonrando a la miseria y a la ignorancia y con eso condenando a lo humano a los presidios de la moral y de la quimera.

Prefiero cargar en mi palo, la angustia del absurdo y la desfachatez de mi necedad, prefiero suicidar al absoluto como él me suicida a mí y me arquea en los camposantos de lo indecible. No quiero defender cuentos ni humillarme por esa verdad que me nació su hija muerta, que nos negó a todos en la tierra sus manos y su abrigo. No moriré ni viviré para ella. No la llamaré dios, ni ciencia, ni filosofía, cuando ella se declaró asesinada para todos nosotros y nos ha despojado de todo y del destierro que oscureció en nuestra carne llegamos a la vida.

Todo lo que emprenda, será por el absurdo que se venga porque ama. Todo lo que haga será contra el sentido, el firmamento, la raíz, el centro, el verbo, los principios, la moral y la prosa. Todo lo que haga será lo que me pique, lo que me gima, lo que me arda, lo que me desencaje, lo que me calcine en la duda y en el abismo de lo imposible que irá a morir y a romperse y a cantarse en la misma muerte y en la misma canción que ella ha envenenado contra sí misma y todos sus hijos.


Mareva Mayo


sábado, 21 de agosto de 2021

LA PARADA DE LOS FREAKS: Fabrice Colin & Joëlle Jolivet.



Harry Monroe huye de una infancia terrible persiguiendo su sueño: el cine, hasta llegar a Hollywood, donde terminará trabajando en el rodaje de Freaks, la obra maldita de Tod Browning. Allí se verá atrapado en un ambiente opresivo y oscuro donde la realidad y el sueño, la vida y el cine, se confunden hasta las últimas consecuencias.


viernes, 20 de agosto de 2021

UN POEMA de ANTONIO JAVIER FUENTES SORIA



Hoy hace
más calor de lo habitual.
Tumbado en la cama
leo un libro de correspondencia inédita
del viejo Hank.
Son, básicamente,
reflexiones sobre la escritura.
También leo poemas de Carver.
En uno de ellos,
habla de Machado.
Qué lejos estuvieron
y cuánto me conocen.
Cuando era pequeño, en verano,
leía poemas
en la revista de feria del pueblo.
Era el único escaparate
para los poetas locales.
Eran entrañables,
pero no hablaban de mí.
Me pregunto
qué será de ellos.
Algunos habrán muerto,
como Carver,
como Machado,
como Hank.
Sigo leyendo,
mientras,
el ventilador del techo gira
infatigable
y silencioso.

Antonio Javier Fuentes Soria


miércoles, 18 de agosto de 2021

CULO DE GALLINA: José Ángel Barrueco.



Félix quiso obtener experiencia operando a los pobrecitos fistulosos de los hospitales de París. Tomó esta resolución a principios de año. Quería estar preparado y adquirir soltura y dominio en esa cirugía por si alguna mañana el rey aceptaba someterse a ella. Iba decidido a afrontar aquel lance y salir airoso.

Ensayo y error, se dijo. Ensayo y error. Ésa es la clave, muchacho. Coger experiencia en la cirugía de las fístulas. Probar bisturís y lancetas. Reunir a enfermos vulgares, del pueblo llano, y convertirlos en cobayas. Con un único propósito, elevadísimo y memorable: sanar al monarca, sol de Francia y alegría del Estado, etcétera.


José Ángel Barrueco,
de Culo de gallino (Download Luis XIV)
(Ediciones La uña rota, 2021)

http://www.larota.es/cat%C3%A1logo/microrroturas/culo-de-gallina


martes, 17 de agosto de 2021

DE AGUA por ÁLVARO HERNANDO



Beber del pensamiento. Dejar que el cuerpo descienda hasta la sed: la búsqueda erguida sobre el mapa, la huida de la lombriz por el asfalto, la caza de un mirlo rojo, el roto en el mapa, el pie en la lombriz, la duda del estornino. Ese rojo que deja rastro. Beber del olor del agua y de la trayectoria de lo ausente. Inventar un ahora hecho de vestigios. Retener en la palma de la mano el olor de la palabra humedad y comprender un tiempo aparte, carente de sentido.

La lluvia repica sobre el cadáver seco de un ave sin párpados. Explota el agua, impúdica, y el pájaro se hace pez y ladra. Abre el pico en busca de la madre. Y las plumas no se mojan. Y si se mojan son escamas. Y el ladrido cae en un charco que tampoco tiene ojos. Y no hay madre, ya cadáver hace tiempo, que no es poco.

Vivir en sed permanente, en un tejer el agua con las manos para hacer ruegos navegables. ¿Cuánta agua hay en la sed que invade el agua? Pensamos el camino todo curvas, cuando en realidad es un destello afilado cuya luz nos observa y nos llama forma, cuyo tiempo nos recorre y nos llama trayectoria. ¿Has visto ese agua lechosa en que coagula el reflejo? Hay que confiar en el agua. Los recuerdos son los dibujos del azar en la mirada y permanecen más limpios desde que no los habitamos. Necios, tocamos el sonido del agua para saciarnos el miedo. Estamos sordos y tememos, porque el agua grita y la sed muerde. Son palabras a punto de ser palabra, musgo dentro de la garganta, ceniza que dice ser llama. No entendemos el lenguaje de la sed que nace del agua. Es un astro permanente: el que se muestra y el que se oculta. En cada pliegue, imperturbable, orbita, a escondidas de sí mismo. La lágrima es hoy y es todo el agua de un mapa. Tiempo y lugar desaparecen entre los cantos negros, como sed que grita y languidece en el pedregal del río seco. Beber: la vida siempre será sed.

Hay un vértigo cayendo a lo profundo. Rebota, como el eco en una lata, y se deshace en sal y costras de caracola. Vértigo, con forma de grito que quiebra aquel castillo infantil de arena seca. Es vértigo doblado sobre sí mismo, asediado por enemigos minúsculos, interiores y candorosos, sedientos y ciegos que pisan con rabia el agua. Y el agua no corre, ni huye. Cae. Es negligente. Es un sonido desconfiado que corre libre por los vidrios. Y la sed se queda quieta. Es meticulosa. Es el empeño de las cosas muertas en permanecer. Todo este tiempo para descubrir que el agua es un residuo de la sed. Al menos, sabemos que el desamparo es una rama a la que llamamos viga, que no arde y que nos calla. Y por la rama nos suben las hormigas como pasea el olvido por la mente del anciano, incordiando con el roce de los pasos leves de mil insectos que son uno. Mientras, hay muros en los que crecen brocales a cuya linde asoman los ojos negros de los pájaros secos.

Se nos muere el agua en las manos, como esos pájaros que caen, o, si no, la matamos, en silencio. Bebe: presiente la sed del trayecto. Aún así, seguimos el camino. Nuestros pasos rebosan cualquier huella y desaparecen como el agua cuando rompe la forma en que habita.


Álvaro Hernando, de Mar de Varna
(Ed. Baile del Sol, 2021)