martes, 2 de septiembre de 2014

TIROS LIBRES: Relatos de baloncesto.




Patxi Irurzun, David Refoyo, Daniel Ruiz García, Eloy Fernández Porta, Jacobo Rivero, Javier López Menacho, Mario Crespo, Sergi de Diego Mas, Josu Arteaga, Sergi Puertas, Javier Avilés, Portnoy, Ana Pérez Cañamares, David Benedicte, Javier García Rodríguez, Mercedes Díaz Villarías, Miguel Serrano Larraz, Francisco Gallardo y Juan Antonio Corbalán; participan en esta antología de relatos en torno al mundo del baloncesto. Dieciocho relatos de la mejor literatura española contemporánea para un deporte de altura.


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Baloncesto y ficción no han conjugado con mucha frecuencia en la narrativa en castellano, a pesar del auge y del éxito de nuestros baloncestistas y de las posibilidades estéticas del deporte de la canasta. En esta antología de relatos, Tiros libres, coordinada por los escritores Daniel Ruiz García, David Refoyo y Patxi Irurzun, dieciocho autores se resarcen y presentan una colección de cuentos en los que el basket se convierte en la excusa perfecta para hablar del éxito y el fracaso, de emociones y recuerdos, de la vida misma y su azar, como un balón girando en el aro. Cada uno con su propio estilo, y unidos por su afición al basket, un dream team de escritores, a los que se suma una auténtica leyenda viva del baloncesto como Juan Antonio Corbalán, recuerdan momentos de su vida ligados a este deporte, escriben sobre la NBA y sobre basket de barrio, sobre la muerte de Fernando Martín o la de Andrés Montes, sobre Spud Webb y Gomelski, sobre el baloncesto yugoslavo y el lituano, sobre mascotas de equipos y viejas glorias olvidadas… Un auténtico equipazo que ha conseguido desprenderse de complejos y reivindicar el baloncesto como un elemento más de la cultura popular.





lunes, 1 de septiembre de 2014

OJOS DE GATO por José Ángel Barrueco.




algunas personas
creen que los felinos
son bestias diabólicas

yo te voy a hablar,
aquí,
de mi último gato

me observaba cuando escribía

inspiró algunos de mis textos

me dio consuelo en los días malos

lamió mis mejillas tras una ruptura

me hizo reír todas las mañanas

fue un aliado,
un cómplice,
un amigo,
un hermano

ni siquiera cuando lo entregué
a otros dueños, ni siquiera entonces
tuvo ojos de odio para mí

plantéatelo
y dime
si eso es,
o no es

humanidad


José Ángel Barrueco, de El amor en los tiempos de los sanatorios (Canalla ediciones, 2014)

sábado, 30 de agosto de 2014

SER LUZ por Carla Badillo Coronado.



Recordarle al mundo mi derecho a no ser perfecta. Mi derecho a amanecer con miedo. A llorar. A gritar. A esconderme. Ser luz para quien nunca me exige. Limitarme a ser fuego y consumirme, por los siglos de los siglos (otra vez).

Carla Badillo Coronado


viernes, 29 de agosto de 2014

MALOS TIEMPOS según GABRIEL OCA FIDALGO



Qué os voy a contar…. Pues lo digo en sencillo: que si cojo estos malos tiempos, estos tiempos difíciles en mis buenos tiempos de lector, en dos asaltos me lo tumbo. Y mira que son casi 400 páginas prietas. Pero ahora no, ahora estoy pa degustar. Y eso que ya antes de empezar sé de lo que va, lo conozco y me hago idea, pero a las cuatro páginas compruebo que las expectativas son superadas. Esto lo voy a leer poco a poco, me digo. Y así, de un viaje, cayó el 1º cuaderno. Bukoski total, que te voy a contar… y te lo digo yo, que también me he leído la sombra del viento, y todos los del Reverte, te lo digo yo que me mola de vez en cuando meterme en el simple royo de argumento-nudo-desenlace, sin más, sin líos, descansar. Pero sé muy bien lo que quiero, lo que me gusta, lo que necesito y lo que me ha marcado con el hierro: necesito a los locos, a los majaras, a los salvajes, a los desesperados, a los que han visto el infierno en el que vivimos y lo han contado. NECESITO A LOS DINAMITEROS. Y los de verdad, los que no se hacen pajas mentales, los que no se lían con el mira tronco lo enrevesao que soy que no te enteras de lo que escribo, los que escriben como hablan, como Bukowski, esos que te golpean, esos que a la primera vez que los enfrentas y ante su pureza y sencillez dices: joder, esto es fácil, esto es lo que quiero hacer yo, voy a ponerme a ello joder. Sí sí, ¡estás listo chaval! Es entonces cuando compruebas lo imposible de este oficio.

¡Impresionante, Carlos Odklas! Y te repito que también he leído la sombra del viento, y la reina del sur, pero soy hijo de satanás. Al fin y al cabo ninguno de ellos, ni el Reverte ni el Zafón, han echado un polvo pedo perdido con una punkarra con to el tomate encima. Eso es lo que vale, y lo que cuenta, o ver el terrible vacío al cerrar la cremallera y ocultar para siempre el careto de Manuel, o los gatitos y todo el dolor que estamos obligados a tragar…

Luego llegas a la segunda parte, o vas pasando cuadernos, y resulta que me encuentro con estos relatos de ficción, una ficción que no esperaba pero que me resulta acojonante por igual, o precisamente por esto mismo.... porque a mí me sigue gustando el relato autobiográfico más que na, pero claro, en la ficción te puedes soltar más. El caso es que la línea sigue igual, y eso es lo que cuenta.

Un libro genial, brutal, el mejor que me he echado al cuerpo en Lupercalia, y mira que ha publicado... me ha gustao la hostia y más, por encima de las expectativas creadas, y eso es mucho decir viniendo de mi parte, flipao sobre todo con los relatos de ficción, o precisamente porque no los esperaba. 

No lo dudéis y ligarlo ya, luego, en breve, estos libros desaparecen.... y puede que algún día os arrepintáis de no haberlo hecho en su momento. 

A todos los que os guste la literatura cruda, como a mí me gusta llamarla, que me suena mejor al menos que realismo sucio tal y tal, a todos los que os guste la literatura en crudo, digo, a todos los que os guste Bukowski y esa senda del perdedor que tan bien narró, estáis todos de enhorabuena porque aquí tenéis otro hijo de satanás. Nada que envidiar, afirmo y lo mantengo. Y supongo que os sonará exagerado, pero es lo que hay. Por supuesto que Chinaski tiene un carretillo de libros que aportar, y Carlos tiene este nada más. Pero es lo que hay, y reto a todos los plumillas y cagatintas que defecan en prensa de renombre sus críticas a que me contradigan. Malos tiempos tiene todo lo que puedas encontrar en el viejo indecente, tiene esa frescura y esa velocidad, es nervio y cartílago nada más, ¡ni un puto gramo de grasa! Le falta el nombre, claro está, eso que apuntan acertadamente desde Neurótika. Pero esa es otra historia que no voy a entrar a valorar.... al fin y al cabo el puto Hank se tiro tres décadas pegando tumbos por garitos y pensiones de mala muerte, años de locura miseria y ostracismo hasta que su palabra retumbó en el parnaso despertando a todos los casposos apalancados.

Al menos pudo gritar un justo y merecido "¡os jodéis!"
A la inmensa mayoría de estos dinamiteros les llega el reconocimiento después de muertos.
Y a muchos, ¡ni eso!

MALOS TIEMPOS, de CARLOS ODKLAS. Si te gusta la literatura en estado puro no lo puedes dejar pasar.

Pasote. De verdad. Ahí tenéis otro hijo de satanás. 


Gabriel Oca Fidalgo



jueves, 28 de agosto de 2014

LA NIÑA Y EL LOBO



La niña y el lobo es una autobiografía que narra, a modo de diario, la experiencia de Amparo Sánchez. Una historia brutal y desgarradora en la que la violencia machista tiene un papel crucial. Esta es una historia de transformación y superación, un libro conmovedor, que no puede dejar a nadie indiferente; una literatura fresca, pop, directa, sencilla e incisiva; literatura de choque, que enfoca y narra en primera persona las experiencias de un mundo desconocido para algunas mujeres y no tan desconocido, desgraciadamente, para otras. Amparo Sánchez apareció en la escena musical española con el proyecto Amparanoia. Pionera en la música de fusión, ha llegado a editar ocho álbumes y a girar por toda Europa y Latinoamérica, convirtiéndose así en la artista internacional más solicitada y representante del movimiento mestizo.


miércoles, 27 de agosto de 2014

1 POEMA de Felipe J.Piñeiro




Muelas
dolor
fiebre
duele tanto
que te gustaría arrancarlas
o golpearte la cabeza
contra algo
ese dolor
que nunca se va
que sigue y sigue
sin pausas
sin descanso
hasta
agotarte


Felipe J.Piñeiro


martes, 26 de agosto de 2014

TOÑO BENAVIDES: Gran Sur.



Por Camino Sayago

Primero fueron los cómics, luego la ilustración de prensa y de libros. Y en los últimos tiempos la poesía se ha colado en su vida. Toño Benavides (León 1961) escribe y dibuja, dibuja y escribe con la misma tozudez, y quizás parecida pasión. El resultado de su aparente juego con las palabras le ha dejado recientemente una sorpresa con aliento de reconocimiento: el XVII Premio de Poesía “Eladio Cabañero”, por “Gran Sur”, dotado con 4.500 euros y, por supuesto, la edición de la obra, de la que se encargará “Reino de Cordelia”. En este poemario, qué presentará en septiembre en la galeríaRafael Alberti de Madrid, acompañado por Luis García Montero, Toño Benavides amplifica desde un ángulo surrealista vivencias y sentimientos, y evoca a Neruda.

“Soy el niño que rompió la caracola y huyó con el mar bajo las alfombras…”, así irrumpe Toño Benavidesen la escena poética. Con un sencillo lamento con sabor salado, como sus poemas, tristes, tiernos, crudos y angustiosos y a veces felices y ensoñadores sobre una realidad no impostada.

—Como ilustrador lo tuviste claro desde un principio, pero en cambio tu faceta como escritor y poeta ha surgido no hace mucho. En 2009 publicaste “Paraíso”, tu primer libro, más tarde “El sótano en Llamas” en 2011, y “Los chicos del Vertedero” en 2012. ¿Cuándo decides sumergirte en la escritura? ¿Por qué escribes? ¿Es una forma de reconocerte?

—Para uno mismo y para los demás siempre está más o menos claro quién dibuja bien y quién no. Escribir ofrece más dudas. Podrías pensar que estás reescribiendo el “Ulises”, y en realidad no llegas a un siete en la redacción del colegio. Siempre he escrito pero no siempre he considerado salvables mis textos hasta que me planteé “Paraíso”. Para empezar no podía adjudicarles un formato literario al uso, relato, poesía… era algo a medio camino con la ilustración y trataba de reflejar sensaciones para las que necesitaba palabras además de imágenes gráficas.

En mi caso, la mayoría de los poemas fluyen como un discurso, como una búsqueda, lo que Neruda llamaba “el desarrollo en la oscuridad”. Comienzo identificando el objeto poético sobre el que quiero escribir. Sé que hay algo contenido en el que no se muestra y trato de sacarlo a flote. De ahí que algunos textos tengan un tinte surrealista, porque escribo como un paranoico desde la sospecha de que hay algo en la realidad que no se muestra, y se trata de buscar lo que subyace debajo de ella. Por ejemplo en esos barrios del sur de Madrid, barrios que son ciudades dormitorio y que yo llamo “Gran Sur”, la vida cotidiana, el aspecto paisajístico, remiten a un desarrollo placentero de la vida, despreocupado, y sin embargo yo no puedo evitar ver a toda esa gente como víctimas.

Escribo para conocerme, escribo porque no lo puedo evitar, porque he descubierto que es una forma de dar mi versión de la realidad con más rapidez y exhaustividad que dibujando. Porque cuando dibujo estoy dando una versión bajo un estilo completo, acrisolada durante muchos años, y eso me llevaría a dar una versión estilística, preciosista, que en estos momentos no me interesa. Me interesa más la precisión que puedo dar con las palabras y el juego de las sugerencias.

—Alguna vez te he oído decir que cuando dibujas también haces poemas… la imagen, como la palabra, muestra tu propia cosmovisión de la realidad…

—Si pero el dibujo es más antiguo, como dibujante a la vez tengo dos facetas, una la comercial y otra de autor, ambas están marcadas por un mismo estilo que al ser tan definido a mí no me satisface a la hora de reflejar otras realidades que descubro ahora. La propia lógica del lenguaje te lleva a percibirlas de tal forma que tú mismo te das cuenta de que no caben en otro canal que no sea el de las palabras. De todas formas no he dejado nunca de experimentar, y de hecho una buena parte de los poemas de “Gran Sur” están pensados como caligramas.

—Comenzaste con cuentos cortos y desembocaste en la poesía, ¿perdiste el miedo a enfrentarte con tu voz interior?

—Fue precisamente la voz interior la que me impulsó a escribir y al principio lo hacía despreocupadamente, sin reparar en el formato de poesía o de prosa. Escribía casi de forma automática, sin pensar, sin la menor intención de darle una lógica que los hiciera comprensibles como un relato. Era una especie de magma poético que me limitaba a volcar ideas con la intención de despertar sensaciones en el lector, más que de hacer una narración al uso. Más tarde me plantee la versificación, porque comencé a asistir a recitales poéticos. Mis propios textos leídos me dieron la clave de qué música y qué ritmo necesitaban y allí es cuando empiezo a escribir poemas, y a estructurarlos en versos, en estrofas, a buscar una unidad temática en cada poema.

—En los últimos años, la poesía ha ocupado un lugar preferente en tu vida, casi se podía intuir un cierto descuido hacia la ilustración, a pesar de que continuabas con tus trabajos para editoriales… ¿Cierto hastío hacia la imagen?, o bien ¿curiosidad por indagar en otros lenguajes?

—Curiosidad sobre todo y también necesidad. La ilustración ha cubierto una gran parte de mis aspiraciones en ese terreno y continuamente descubro cosas que quiero contar y para las que necesito el lenguaje. Para mí, ambos canales cumplen funciones diferentes y con cada uno de ellos busco satisfacer una determinada necesidad. De hecho, me ocurrió algo muy curioso: más que ilustrar mis textos con mis propias ilustraciones lo que me apetecía era dar una versión escrita de esas imágenes. Tenía la impresión de que había mucho que se me había quedado en el tintero.

—Luis Alberto de Cuenca, que conoce bien tu obra gráfica, ha señalado que en “Gran Sur” se percibe la influencia de Neruda. No parece tan obvia…

—Neruda es una influencia definitiva para cualquier poeta posterior. Concretamente los poemas de “Residencia en la Tierra” revisten el mismo ambiente sombrío que impregna “Gran Sur”. También “Hijos de la ira” de Dámaso Alonso y “Poeta en Nueva York” de Federico García Lorca. De todas formas, lo que a mí me aparta de cualquier autor no es una pauta estilística a seguir, sino el descubrimiento de todo lo que es posible con las palabras, de los límites del lenguaje.

—¿Qué otros autores te interesan?

—Mis influencias son muy variadas y dispares. Cuando empiezo a escribir poesía no lo hago tanto por la influencia de otros poetas, como de cineastas o músicos. Desde los clásicos como Orson Wells y David Lean, hasta los más recientes, como David Lynch, Polanski o Ridley Scott. En cuanto a la música estoy emocionalmente ligado a toda la música de los ochenta y el post punk, como Psychedelics Furs, The Chameleons o New Order.

—¿Qué ha supuesto para ti este premio de poesía, el primero que recibes?, ¿cómo decides presentarte?

—Es difícil conseguir darle una cierta difusión a un libro de poesía. Obtener un premio es una forma de crear un foco de atención sobre el libro, de que se publique y se distribuya. En definitiva de conseguir lectores. De alguna forma, mi segundo libro de poesía “Los chicos del Vertedero”, es un libro que llega a partir de poemas que iba recitando en las distintas sesiones de poesía, por lo que los textos ya eran conocidos. La publicación de este libro fue una consecuencia natural, en cambio “Gran Sur”, es un libro escrito durante los dos últimos años en completa soledad y aislamiento. Llega un momento en que uno necesita recibir una respuesta, que alguien te diga que no está mal de todo, recibir esa respuesta necesaria para la autoestima, en forma de premio, está muy bien.

—En “Gran Sur” describes experiencias personales, enraizadas en un escenario urbano que has pateado y sitúa al lector en las ciudades dormitorio del Sur de Madrid. “No fluye el agua de Cibeles bajo el cemento del Gran Sur….” pertenece al poema “Tierra baldía” y es una buena pista para situar al lector…

—Este escenario es el telón de fondo de toda la acción, es el paisaje urbano. De hecho el poema se titula así “Tierra baldía”, el mismo que el de Eliot, porque da una clave de la naturaleza esencial de ese entorno. Es tierra baldía, gente baldía. No quiero hacer una recreación gráfica, sino reflejar la frialdad y la sordidez del entorno urbano y humano.

—La inmersión en la ciudad, a través del primer poema “Donde cesan las mareas” conduce hacia un desalentador ambiente, en el que se alojan la rutina, los sueños frustrados, la soledad… ¿De verdad vivimos una intemperie de ciudades deshabitadas?

—“Donde cesan las mareas”, es un poema que hace referencia al fenómeno de contestación ciudadana, sin embargo lo que yo quería era llamar la atención sobre el hecho de que el gran público permanece ajeno a estas cuestiones. Creo que en España siempre ha habido esa aceptación fatalista de las desgracias, que hace que seamos un país abocado históricamente a fracasar como tal. En este sentido, sí es una intemperie de ciudades deshabitadas.

—¿La realidad es tan tremenda como la reflejas o es tu estado de ánimo el que la transforma en desánimo? Dices, “ahora vivo en la ciudad del cuerpo cansado”

—Hay mucho de eso. Uno escribe desde la subjetividad, no puedo evitarla ni traicionarla, siempre somos un tamiz y cualquier fenómeno externo acaba poniéndose al servicio del estado de ánimo. Sin embargo ese estado de ánimo llega como consecuencia directa de la observación de la realidad. De hecho, la mayor parte de las notas que tomé llegaron mientras me movía en trenes, metros, autobuses, tiempos de espera.

—Siempre has vivido en el centro de Madrid, sin embargo ahora los paisajes que se ven desde la ventanilla son otros, los edificios, las zonas de obras…

—Hasta el 2012 vivía en el centro de Madrid y a partir de ahí, cuando me traslado a un barrio del sur de la ciudad, comienzo a viajar con frecuencia en trenes de cercanías y a observar desde esa plataforma el escenario y la gente, y ahí es donde van surgiendo todos los poemas. Era como escuchar una determinada música que había que traducir.

—Destacan varios poemas visuales: Reloj de arena y Pirámide, Sísifo, Un traje de Piel, La memoria de los peces.

—Cada uno es diferente. En principio, lo que quería era componer esos poemas de tal forma que no tuviera que alterar artificialmente el espaciado entre palabras, y conseguir paulatinamente, a través de la extensión de cada verso, la forma visual externa del poema. Hay un doble juego, por una parte el contenido y por otra la forma visual que adquiere. “El reloj de arena” es el poema más complejo de todos, aparte de conseguir con la duración de cada verso las dos ampollas que forman el reloj, está la dificultad añadida de hacer que en cada una de ellas las palabras hagan referencia, por una parte a la fugacidad del tiempo, de los recuerdos, al olvido, y por otra, al peso del pasado, a la imposibilidad de volver atrás.

En “Pirámide”, el juego es más claro, se trata de una pirámide truncada y se hace evidente en el verso final conforme al discurso que desarrolla el poema. El verso final dice “a golpes de miedo construimos la pirámide truncada de nuestros padres”.

“La memoria de los peces” cierra el poemario, todo el poema está componiendo la figura de un pez del coral. Estos peces tienen una memoria muy corta, apenas tres segundos y es el único poema en el que trato el tema del amor, que no me resulta cómodo.

—No te olvidas de tu hijo en este paseo que tiene mucho de biografía. “Enmiendas a la vida” y “Mario” son dos poemas intensos: “Eres la mitad de ti contra el espejo empañado”, le recuerdas.

—Me causa cierta angustia observar los detalles de su personalidad, en contraste con la mayoría de sus compañeros de colegio, más interesados en el deporte o en una cuenta de resultados satisfactoria en los estudios. Observo en él esa imaginación que solo puede traducirse en insatisfacción, en inconformismo y en un país como este no lo va a tener fácil. Y esto se refleja sobre todo en el segundo poema que le dedico.

—Por último, que planeas ahora, ¿hay algún proyecto concreto?

—A corto plazo planeo la presentación del libro, el próximo mes de septiembre, probablemente en la librería Rafael Alberti de Madrid, con Luis García Montero.
Toño Benavides, ilustrador

En 1989 se traslada a Madrid, y desde entonces ha publicado sus dibujos en Diario 16, El Mundo, The New York Times y El Economista. Su estilo, caracterizado por la elegancia y la síntesis expresiva, ha sido durante años habitual en la mayor parte de las editoriales españolas. The Society for News Design (SND) le ha concedido varios premios, entre ellos cuatro medallas de plata y una de oro por sus trabajos publicados en el diario El Mundo, desde abril de 1991. Ha ilustrado numerosos libros, una veintena, entre ellos “El amadísimo Rolando”, de Jacob y Wilhelm Grimm (Rey Lear, 209) y como autor ha publicado “El viaje de la Luna” (Edit-in, 2000) y “Paraíso” (Eje Ediciones, 2009).

Reproducimos un poema de ·“Gran Sur”:

QUIERO LEERTE POR DENTRO

Quiero leer lo que escribas
cuando eches las cuentas a oscuras,
cuando se descuelguen tus muros, cuando caigas.
Cuando te aniden serpientes en el hígado y la memoria,
cuando ladren mutilados los perros de tu infancia.
Quiero leerte por dentro
cuando bebas en el charco de tus ojos,
cuando rieguen tus zapatos descosidos
los fatigados camiones del alba.
Cuando te abracen tus hermanos
en el humo de la ruina, cuando duermas
borracho de quimeras, vacío de esperanzas.
Cuando vayas dando tumbos, coronado
por los golpes del combate con tu sombra.
Cuando vuelvas a tu casa
flanqueado de silencios, escoltado por extraños

lunes, 25 de agosto de 2014

DINERO por Pepe Pereza.




El taxi la dejó delante de una gran verja metálica custodiada por dos columnas griegas. Entre los barrotes del enrejado podía verse un camino de grava y al fondo un palacete de tres plantas estilo Victoriano rodeado de jardines. Sin duda era la casa de alguien que disponía de demasiado dinero. La Madame le había facilitado esa dirección junto con unas detalladas instrucciones que debía seguir al pie de la letra. A cambio recibiría una buena cantidad de dinero. Llamó al timbre y esperó. El interfono proyectó una voz metálica.

- ¿Qué desea?
- Me manda la agencia.

La verja se abrió. Caminando por encima de la grava se alegró de no llevar sus zapatos de tacón, que era lo habitual en ese tipo de citas. En esa ocasión calzaba unas cómodas zapatillas de deporte. La Madame le había pedido que se vistiese de sport y que no se maquillase. Por otro lado, la falta de maquillaje y de un vestido provocativo donde escudarse la hacían sentirse más expuesta. Algo así como un súper héroe sin disfraz. Llegó a la puerta de entrada y se la encontró abierta. Entró. El recibidor era inmenso, con una gran escalera de mármol en el centro que llevaba a las plantas superiores. De pronto un berrido llegó desde el primer piso. Rebotó en las paredes abovedadas como una pelota de goma. Ella se asustó. De hecho, estuvo a punto de abandonar la casa, pero la cifra que le habían prometido la hizo ser valiente. Subió las escaleras. Guiándose por el sonido del llanto llegó hasta una de las habitaciones que estaba al fondo del pasillo. Se armó de valor y entró. Era el cuarto de un bebé. En las paredes habían pintado un fondo marino con todo tipo de peces y crustáceos. Del techo colgaban estrellas y cometas. Una pila de juguetes y peluches se amontonaban en un rincón. En el centro de la habitación había una cuna más grande de lo normal. Los lloros venían de ahí. Se acercó tímidamente. Dentro vio a un anciano vestido únicamente con un pañal. Lloraba y pataleaba como si fuera un bebé. Ya estaba avisada. Aun así, aquello le pareció de lo más estrafalario. Para darse ánimos pensó en todo el dinero que iba a cobrar. El hombre siguió berreando y a ella no se le ocurrió nada para calmarle. La extraña situación la dejó momentáneamente bloqueada. El viejo intensificó el volumen de sus lloros. Si fuese un bebé de verdad ¿qué es lo que haría? Lo cogería en brazos y lo acunaría. Dado que no se le ocurría otra cosa, decidió intentarlo. El abuelo era menudo, aun así tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para levantarlo de la cuna. En cuanto lo sentó sobre sus rodillas el viejales dejó de llorar. Lo apretó suavemente contra el pecho y le susurró cosas bonitas. Él emitió una especie de ronroneo y con la boca buscó uno de sus senos. Piensa en el dinero, se dijo. Se abrió la camisa y se apartó el sujetador para que pudiese chupar del pezón. La escena era ridícula. ¿Qué pensarían de ella sus seres queridos si la vieran en esos momentos? Por muy absurda que fuera la situación lo prefería a tener que fichar en una oficina cualquiera. Además estaba el dinero que ganaba. En su trabajo cuanto más extravagante era la tarea, más se cobraba. Al cabo de unos minutos el anciano dejó de mamar y adoptó cierta rigidez. La cara se le congestionó y se puso rojo como un tomate. En principio ella pensó en un ataque al corazón y llegó a preocuparse. Luego, al notar el desagradable hedor comprendió que el viejo en vez de morirse lo que estaba haciendo era cagarse. También en eso estaba avisada. Dinero. Kilos de dinero. Toneladas de billetes. Los vio cayendo sobre ella. Todo un chaparrón de billetes. Cargó con él hasta una mesa y lo dejó encima. En uno de los armarios encontró todo lo necesario para el aseo: pañales, toallitas húmedas, esponja, gel, polvos de talco, palangana... Lo único que necesitaba era agua caliente. El baño estaba detrás de una de las puertas. Llenó la palangana con agua templada y regresó junto al viejo. El olor a mierda llenaba la estancia. Dejó el agua sobre la mesa. Se situó frente a él y se dispuso a cambiarle el pañal. Le hizo subir las piernas y extendió una toalla debajo. Luego, despegó las tiras adhesivas del pañal. Sintió el tufo golpeando su nariz y contuvo el aliento. La mayor parte de las heces estaban pegadas al pañal. Lo apartó con cuidado de no mancharse las manos y lo arrojó a una papelera. Mojó la esponja en la palangana y limpió los restos. Cuando terminó, secó la zona y le aplicó polvos de talco. El abuelo metido en su papel de querubín pataleó alegremente con su badajo colgando. En un momento dado aflojó su vejiga y dejó salir un chorro de orina que los mojó a ambos. En eso no estaba avisada. Regresó al baño y sustituyo el agua sucia por limpia.
Por fin pudo ponerle el pañal. Lo cogió en brazos, lo llevó hasta la cuna y lo acostó. El anciano se puso a llorar. Odiaba ese llanto, la sacaba de quicio. Pensó en qué hacer para que se callase. Entonces se sorprendió a sí misma entonando una nana. Al principio solo fue un susurro, pero al ver que él enmudecía, ganó confianza y subió el tono. Tenía una voz preciosa. Todo el mundo se lo decía.

No podía dormir.
Me asomé a la ventana.
Estaba la noche friolenta
tejiendo estrellas de lana…

Era como escuchar a un ángel. Cada nota que salía de su garganta era un sonido único, maravilloso.

…Estaban todas prolijitas
en punto “santa clara”.
La luna ovillo le prestaba
sus hebras color de plata
y el viento atrevido en las
sombras las enredaba…

Poco a poco el anciano fue quedándose dormido.

…El sueño cerraba mis ojos.
Me despedí de la ventana
y me quedé pronto dormida
contando estrellas de lana.

Terminó la estrofa y respiró aliviada. Su trabajo estaba hecho. Había seguido todas las indicaciones al pie de la letra y ya podía irse. Antes pasó por el cuarto de baño para limpiar en la medida de lo posible el orín de la camisa. Cuando estaba en ello, un mayordomo se asomó desde la puerta. Su presencia la asustó. Pensaba que en la casa solo estaba el viejales. El sirviente se apresuró a calmarla ofreciéndole una sudadera limpia, gesto que ella agradeció con una sonrisa.

- Me he tomado la libertad de pedirle un taxi. Le espera en la entrada.
- Gracias.
- Por cierto, en el aparador del recibidor le han dejado un sobre.


Dicho esto, el sirviente hizo una ligera inclinación y subió por las escaleras que llevaban al segundo piso. Efectivamente, encima del aparador había un sobre. Lo abrió y vio el dinero. Mucho más de lo que le habían prometido. Lo metió en su bolso y salió de la casa.


Pepe Pereza, de Esquinas (Lupercalia, 2013).

Ilustración by Bruno G.Valencia.



sábado, 23 de agosto de 2014

EL RECOLECTOR por David González.




estoy sin tabaco:

de manera que:

recojo colillas
de los 2 ceniceros
del estudio
en que escribo:

porque fumar:
no voy a dejar de fumar:

recojo colillas
del de mi dormitorio:

porque fumar:
no voy a dejar de fumar:

recojo colillas
de la bolsa
de la basura
de la cocina:

porque fumar:
no voy a dejar de fumar:

y así me entreno:

al paso que llevo:
no tardando mucho:
tendré que recogerlas:
las pavas:

de las aceras:
de las calles:
y de las soperas:

porque fumar:
no voy a dejar de fumar:


seguiré haciéndolo hasta que me muera:
muck


David González, de No hay tiempo para libros (Origami, 2013).

http://editorialorigami.com/web/no-hay-tiempo-para-libros-david-gonzalez.html

http://ellenguajedelospunos.blogspot.com.es/

viernes, 22 de agosto de 2014

ESPACIOS por Alex Portero.




Nos amamos mutuamente, como amapola y memoria.

Paul Celan.

El deseo es un tigre malicioso que espera agazapado en silencio, lamiendo las esquinas de la cordura cuando se aburre, marcando el territorio con el sudor que te roba cuando te das la vuelta y finges no verle. Sabes que está ahí, no puedes convertirle en un fantasma, puedes ignorarlo, y acabar tú mismo en calidad de espectro, o puedes ceder a su zarpazo y calmar su hambre terrible con pedazos de tu conciencia.
En cualquier caso no se juega quién gana o quién pierde, eso queda claro desde el principio, llevas la derrota escrita entre los omóplatos.
Ni mirada de las mil millas, ni poesía, ni razón, ni filosofía inútil, ni ciencia torpe, ni ética impotente.
Nada.
Instinto y dolor, instinto y dolor.
Todo empezó a desmoronarse cuando abandonamos las cuevas, descubrimos el fuego, y olvidamos el nombre propio de las estrellas. A desmoronarse. Todo.
Búsqueda de calor y piel en medio de la nada, es el resumen de nuestro devenir como especie, el secreto de la vida, por lo que matan y mueren culpables e inocentes cada día, de cada año, de cada siglo.
Calor y piel, tu aliento y mi aliento, el roce de cualquier fragmento de nuestros cuerpos por pequeño que sea constituye un milagro cósmico y no te das cuenta, en medio del espacio, eones de tiempo, explosiones, fuego estelar, hielo que danza, un diminuto fragmento de barro y agua flotando a la deriva destinado a ser devorado por algún gigante hambriento. Entre todo eso, la materia que te da forma, las letras "ese" de tu figura, las células muertas que me matan, tu calor buscando al mío y encontrándolo en medio de una gigantomaquia eterna, violenta, asesina.
El cazador se cobrará la pieza, saltará sobre uno de nosotros tarde o temprano, rugirá, se alimentará de nuestra imprudencia y se marchará de allí dejando un par de hermosísimos cadáveres expuestos al sol, sobre los que miles de moscas describirán corazones con sus vuelos.
El universo seguirá con su belleza autodestructiva intacta, y nunca habremos sido.
Aunque "nunca" es una palabra muy pequeña con un significado ridículo.
Caeremos, morderemos el polvo, gritaremos de dolor mientras estemos gritando de placer, lo perderemos todo, mudaremos la piel, inventaremos blasfemias monstruosas con la posición de nuestros cuerpos, arrojaremos la sombra de un tigre sobre la pared de la habitación. Devorar y ser devorados. Piel, calor, instinto, sed.
Nada que aprender, nada que recordar, ninguna experiencia pasada que sirva como ejemplo.
Tú y yo,
en medio de la nada,
encontrándonos en la oscuridad,
ardiendo.
Y nada más.
Nada.

Alex Portero, de La próxima tormenta (Origami, 2014).


jueves, 21 de agosto de 2014

DÉBIL/DEVIL por Baco.




Reniega de la realidad que toca vivir,
las sombras que pueblan
cada rincón de tu casa,
los amigos con los que andas
riéndose de su propio desconocimiento.

Reniega de las palabras amables de los políticos,
el culto al miedo que te atenaza.
no vales más cuando más tienes
eso         eso ya deberías saberlo.

Reniega
y duerme conmigo.

Quizá

no sea tan malo

nuestro despertar.


Baco, de Ardimiento (Zoográfico, 20014)

martes, 19 de agosto de 2014

A VECES por Garazi Gorostiaga.




A veces no distingo entre el bullicio y el silencio.
A veces no sé si te quiero,
ni lo que quiero.
Tampoco sé decir que no,
qué indecente.
No sé si pienso muy bien,
sinceramente.
A veces no sé si tengo hambre,
voracidad, o ganas de  verte.
Si estoy sola,
o rodeada de gente.
A veces no sé si todo está ulcerado,
o si la anarquía crece entre lo malsano.
Si son las estrellas las que brillan,
o tu voz al otro lado.
Si la locura es una leyenda,
o algo cotidiano.
A veces busco el botón de escape,
pero no sé si mis ojos ven,
o están vendados.
A veces no sé si estoy al sol o a la sombra.
Sólo lo siento.
Algo parecido deben sentir los caracoles.
A veces, a veces, peces.

Garazi Gorostiaga

 https://www.facebook.com/garazig?fref=ts

lunes, 18 de agosto de 2014

RESACA/HANKOVER

Population 570.000

POR LA VIDA by Concha González.




... por la vida
por sus designios
por los inmaculados días
que la nombran
y por aquellos otros
embarrados de sueños
hasta cubrir los ojos
con la mentira
con la suciedad
con el tamo de los inquisidores dedos
que se disuelve
al instante
entre los sabios pretéritos...

camino y me sostengo

sobre esta pista enfundada de hielo y contingencias
me sostengo

por la vida...


Concha González, en Mar de Espigas.


domingo, 17 de agosto de 2014

'ATRAPADOS EN EL PARAÍSO' (Patxi Irurzun) en TODOS SOMOS SOSPECHOSOS de Radio 3

                     

                       

http://www.pamiela.com/es/literatura/narrativa/atrapados-en-el-paraiso-detail
Y los anexos del libro (entrevistas, reseñas, fotos, etc.)  descargables en PDF gratis:
http://www.pamiela.com/descargas/irurzun.pdf




DEDO (Corazón) por Vicente Muñoz Álvarez




el que daban a oler a la peña los colegas más salidos y precoces de la pandilla, a los catorce o quince años, recién sacado de algún sexo (casi) inocente de mujer... mira que éramos cabrones y machitos, me digo, vaya aprendizaje e inicio a la vida adulta, no debió ser así... pero lo cierto es que fue... y tal cual, como el resto, os lo cuento... dedos impregnados de flujo, sí, los que algunos colegas, los que más pillaban por aquel entonces, daban a oler como prueba fehaciente de su hombría y saber ligar a la peña, restregándoselos triunfantes por la nariz, y nosotros, los tímidos e inexpertos todavía, nos escojonábamos y al mismo tiempo amilanábamos pensando en cuándo llegaría nuestra ocasión... dedo corazón de la mano derecha (o izquierda, para los zurdos), al anochecer de rancios guateques en casas de amigos y amigas a finales de los 70, a los catorce o quince años, dedos que a los chinorris nos amedrentaban y hacían enrojecer, dedos acusadores, hoy, en el corazón... jodida adolescencia la nuestra, pienso, recién salidos de la dictadura y del cascarón, recién estrenada la Transición, llenos de complejos y dudas, de no saber ser ni hacer ni estar, de 40 años de opresión mal digerida, de engaños y traumas y represión... todavía recuerdo, entre la vergüenza y la culpa, aquel penetrante olor...


Vicente Muñoz Álvarez, del blog Mi vida en la penumbra.


sábado, 16 de agosto de 2014

CARLOS SALCEDO: Entrevista en Diario de León.


«La gente valora la honestidad con la que me expongo»

Este atípico autor leonés descubrió su afición por la escritura hace apenas tres años, cuando comenzó a elaborar los relatos, de base tanto real como ficticia, que más tarde formarían su primer libro, ‘Malos tiempos’.

10/08/2014 Ángela casado | Diario de León


Malos tiempos es el primer libro escrito por el leonés Carlos Salcedo Odklas, un conjunto de relatos en los que reúne tanto hechos autobigráficos como secuencias de ficción. En él cuenta vivencias y experiencias muy influidas por un panorama en el que la situación económica... no es en absoluto favorable.

—¿‘Malos tiempos’ supone su desembarco en la literatura?

Malos tiempos es un libro de relatos. Aunque en un primer momento quise escribir una novela, al final me resultó un proyecto demasiado grande, por lo que reuní una serie de historias independientes, tanto reales como ficticias, que había estado escribiendo durante los últimos tres años.

—¿Cuándo descubrió que quería escribir?

—Escribir no ha sido una vocación que haya tenido desde niño. Dejé los estudios cuando era muy joven, y a los 21 años los retomé, haciendo el bachillerato nocturno en Madrid, donde viví quince años. Allí conocí a un par de profesores que me descubrieron la buena literatura y, tras ello, empecé a interesarme también por la escritura. Ahora que estoy viendo que a la gente le está gustando Malos tiempos me encuentro más motivado para seguir escribiendo.

—¿Qué le llevó a emprender la escritura de esta obra?

— Empecé a escribir, como hobby, hace unos tres años. Cuando vivía en Madrid tenía un grupo de metal, pero no nos fue bien y acabamos separándonos, así que quise probar con algo nuevo y fue como comencé a escribir.

—¿Cuánto hay de realidad y cuánto de ficción en ‘Malos tiempos’?

—Contiene prácticamente la misma proporción de cada una de ellas, al 50%. La introducción y el desenlace son autobiográficos, y el nudo es ficción. De todos modos, se distingue bien porque utilizo la primera o la tercera persona dependiendo de si es real o no.

—Aparte de la escritura, ¿a qué más se dedica?

—Ahora mismo estoy en paro, buscando siempre alguna cosa que me ayude a ‘ir tirando’.

—¿Cuáles son los autores que más le han influenciado?

—Aunque he leído mucha literatura y muchos autores me han marcado, destaco a dos sobre el resto: a Charles Bukowski y al filósofo Arthur Schopenhauer. En mi forma de escribir se aprecia claramente su influencia.

—¿Qué acogida está teniendo la obra?

—De momento estoy muy contento con cómo ha respondido la gente. Muchas personas que no conozco me escriben en Facebook para felicitarme, incluso me comentan partes que les han emocionado, haciéndoles reír y llorar. Al principio no estaba seguro de exponerme tanto en el libro, de narrar todas mis vergüenzas, pero la gente ha valorado mucho esa honestidad.

—¿Tiene algún proyecto entre manos?

—Estoy escribiendo una novela, pero es un proyecto muy ambicioso que sin duda va a llevarme mucho tiempo. No quiero precipitarme y que las cosas salgan mal, así que aún tardaré mucho en terminarlo y en publicarlo. Ya me fue mal con el grupo por querer hacerlo todo demasiado rápido y no quiero que vuelva a pasarme lo mismo, por lo que dedicaré a esto todo el tiempo necesario.



viernes, 15 de agosto de 2014

AFLORISMOS by Felipe Zapico Alonso.



cada mañana
a
la vuelta
del paseo
traigo ese
retrogusto a
testosterona
anclado al
paladar
sin rastro
de frutos
del bosque


Felipe Zapico Alonso, de Aflorismos.

https://www.facebook.com/hashtag/aflorismos

jueves, 14 de agosto de 2014

SENTIDO COMÚN por Velpister.



hombre por favor
cómo no vamos a decir
asegurar
y repetir
a todas horas
cada día
allá donde vayamos
que el capitalismo
es lo que más progreso
ha traído al mundo si
(a los datos me remito)
gracias al sistema
uno
(uno solo)
puede llegar
con mucho esfuerzo
(claro)
a ser más rico
que el 99%
de toda la puta humanidad
(viva o muerta)


Velpister, 
de Estado de Bienestar/Naturaleza Muerta
(Ediciones Lupercalia, 2014)


martes, 12 de agosto de 2014

NO SUENA EL TELÉFONO DE EMERGENCIAS por Pablo Müller.




«Antes del tiempo alas y luz
antes, mucho antes del universo
hubo un útero»

Mar Benegas


No suena el teléfono de emergencias en el instante preciso, por eso hay cenizas junto al árbol útero, ni hay padre consuelo con la palabra libertad e hijo con el mismo verbo, en la ciudad hay hornos donde las voces hacen los poemas de ruido y mirada,

no suena el teléfono de emergencias y hay un hueco de dolor abierto, ¿quién no teme la palabra útero? ¿la palabra nicho?
No quiere junio terminar ni el sábado llegar a noche,
no hay bajo las fluorescentes lugar de paso, y la mano se cierra a toda esperanza,
no hay ningún mar que no sea nosotros, viaje de tu mano, amor, te vas, amor, ¿qué le queda a la vida? Escucha: la muerte es todo amor y ese lugar que había antes del universo,
no suena el teléfono de emergencias en el instante preciso, por eso hay cenizas junto al árbol útero y el abrazo vergüenza rompe las tardes, tengo un hijo que crece y duele el dolor del padre, puedo agachar la cabeza y honrar esa grandeza, ¿puedo recuperar el miedo y hacerlo bondad?
No dejes a un pájaro al cuidado de las ciudades,
no mires a las playas,
no rescates los barcos por mucho que los marinos digan que son hijos del padre duelo y sin música, ¿quién pagará esta ronda de vida? ¿quién?


Pablo Müller, del blog Los papeles de Pablo Müller.


lunes, 11 de agosto de 2014

EL EXCESO DE LA PÁGINA por Mareva.



El exceso de la página. Del humo. De la buhardilla de tu placer de intemperie. Desmembrarme ahora al callejear hacia tus ojos encendidos. El vino cansado de nombrar los trenes que huyeron, escancia otra copa entre nuestras manos. Hoy sólo tengo fuerzas para perder la lógica de los hechos, en tu sonrisa. Absorber el viento y olvidar todos los papeles. Tirotear las cuevas, en ese bar al que siempre volvemos. Agarrada de lo que nos suelta y pasa por tu parpadeo como un blues. Gamberrear el civismo que estigma en nuestras frentes la carencia de aptitud, ni para sembrar ni recoger algo de todo eso. Busco una paloma que lleve entre sus plumas, las vértebras de su voz. El polvo de su piano y mi vida corrupta entre esas teclas que ya no me presienten. Busco la canción que haga bailar a mis articulaciones, el lugar de los huecos, como crisálidas que empuja la corriente oblicua. Y malusarme en tus carcajadas, hasta que crucemos esa línea del plural, y rompa el delirio, esa otra manera de beber el gozo, con los espectros dándonos el licor.

Mareva Mayo, del blog Hoguera de Ideas.


sábado, 9 de agosto de 2014

DEFENSA DE PEÓN por Ts acróbata.




Cuando discutíamos
y te pasabas tres pueblos:
(tonto, gilipollas, inútil,
no vales para nada,
me cago en...)

Y me tocaba callar
para que aquello no fuese a más,
al poco me aprovechaba
de la programación de la tele,
para sin mirarte a la cara,
sin apartar los ojos de la pantalla,
tomarme revancha
y darte lo tuyo.

Tú lo sospechabas,
pero nunca pudiste demostrarlo
y mira que lo intentaste.
Hasta llegaste a preguntarme
el porqué le hablaba así
al Rey, al Papa, al Presidente,
a cualquier dictadorzuelo de aquellos
si nada me habían hecho.

Entonces yo, envalentonado,
fijando mis pupilas en tus pupilas,
te contestaba mi verdad:

Todos son iguales,
se saben con mando,
en situación ventajosa
y no gobiernan,
avasallan.

Sí, lo sé, mi defensa
era bien cobarde,
pero en aquellos tiempos
no tenía otra.
Aún ni me afeitaba.


Ts acróbata


viernes, 8 de agosto de 2014

NEW SENSATION by J.Malone Miller.




El aguanieve es inaudito calostro, tan inusual
en esta tierra como la templanza que acompaña su caída
Asola atroz el desasosiego y al hipotálamo
regresa el abrasador vicio de las siestas

La insostenible sensación de nimiedad
que asfixia, que derrota
Un pinchazo en la autoestima, el agua
se cae del cuenco de las manos
no puedes retenerla
          Y la sed,
la sed se agiganta cada vez que
la lluvia engorda y te clausura la boca
a cada nuevo tropiezo


J. Malone Miller, de El hombre que mató a Michael Hutchence (Ediciones Lupercalia, 2014).


martes, 5 de agosto de 2014

TRANSPORTE COLECTIVO por Maica Bermejo Miranda.



Es éste un mundo hostil, extraño, donde cada cual extiende su coraza en un círculo protector, defensor de su intimidad que aparta proximidades.

La cercanía se impone cuando el espacio se acorta y achica las distancias, sorprende que al despojarnos de los miedos, perdidos los escrúpulos y el olfato, desterrados de la mente el rechazo y la prevención, nos dejamos invadir por el olor del cuerpo nuevo, del aliento ajeno, del calor cercano y amable que palpa con dedos intangibles húmedos y extensos nuestro cuerpo.

No hay posibilidad de huida, el cerco humano nos abraza gigante de las sombras.

Perdida la identidad nos dejamos zarandear degustando el tiempo febril del delirio, mecidos en el baile asincrónico paladeamos, abiertas las esporas ancestrales, el mundo carnal y espeso que corrompe los sentidos.


Maica Bermejo Miranda, del blog Al sur de los tambores.


lunes, 4 de agosto de 2014

LA AMISTAD... SEGÚN JEAN GENET por Pablo Cerezal.



…envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma



DICEN QUE GENET ESTÁ ENTERRADO EN LARACHE, peinando con su sarpullido de gusanos famélicos el remoloneo de falda húmeda del oleaje atlántico. Dicen que su tumba observa, agazapada tras su empalizada de tierra removida, ese sendero que, de poderse caminar sin desfallecimiento, nos llevaría hasta La Meca, a pesar de hallarse establecida aquélla, su última morada, en un cementerio español, cristiano para más inri. Creo que así, de esta manera, quiso Genet hacer con su muerte lo que con la vida había perpetrado desde joven: subvertirla, pervertirla, ofenderla contrariando su oropel de bondades con el súbito navajazo de la mezquindad, la traición y el crimen.

Paseo las avenidas de marisma y viento de Larache, sucumbiendo a las proposiciones deshonestas del pescado en freiduría y pretendiendo hallarlas en el ovillo de kohl que envuelve las pupilas de tantas jóvenes que retuercen el adoquinado con su paso de amazona cautelosa. Acompañan mi deambular los amigos que ya no tengo, el dócil rebaño de la farsa contaminada de cotidiano intercambio, aquellos que decidieron despreocuparse de mis preocupaciones desde que puse tierra de por medio. No les culpo, les comprendo, yo tampoco pienso mucho en ellos, por más que se empeñen en acecharme detrás de cada esquina, proyectando su sombra de traición tenue en la pared encalada de cualquier desastrada vivienda.

Éramos intrépidos, cuando jóvenes. Jugábamos a la fraternidad desconociendo su reglamento de sacrificio y latido. Amigo, pescado bueno, barato, mejor de todo Larache, y no entiendo por qué el joven marroquí que desgarra su rostro con tan exagerada sonrisa conoce mi nacionalidad sin haberme siquiera escuchado pronunciar palabra. Marketing lo llamaban allá, cuando debiesen decir mercadotecnia. Marketing es lo que estudiaban muchos de mis amigos, para mejor vender los productos que les diesen de comer, para mejor vender su alma y su futuro al mejor postor. Y hoy, mientras Larache me atraviesa con sus ráfagas de sal y oleaje, alcanzan mi memoria vuestros balances de ingresos en los que, tras ardua revisión, lo lamento, no logro encontrar mi abrazo. Sardinas, ese es el pescado bueno, barato, mejor de todo Larache, ahora ya sin necesidad de repetir el amigo, sardinas ni más ni menos, crepitando su disfraz de escamas sobre las brasas de una parrilla que ha visto siglos y conocido batallas, como aquella en que los portugueses y los españoles se disputaban estas costas que hoy me susurran húmedas palabras de amor traicionado.

1471, asedio de las tropas portuguesas pretendiendo expandir a la ciudad su dominio sobre Tánger y Asilah… 1820, sanguinolento bombardeo austríaco con afanes de conquista… 1911, ataque de ejércitos españoles que logran (buen provecho, yo prefiero las sardinas) arrebatar a sus ciudadanos identidad y nación… 1968, Jean Genet conoce a Mohamed Chukri en Tánger, la vida del autor francés comienza a enredarse en el jeroglífico amable de las calles de la medina, tras su regreso de la batalla incompleta de la traición y el duelo, después de haber paseado Palestina, los territorios ocupados, la América negra de los Panteras ídem, la intifada agria del crimen y el suburbio, aquí, allá, en la cárcel o en el puerto, y dicen que dormía en la estación de autobuses, en la calle, en el hamán incluso, despreocupado por el parecer al respecto de aquellos que le rodeaban arremangando chilaba para saltar los charcos con que la mar atlántica recompone el trazado urbano.

Jean Genet: hizo del crimen gloria poética, y del abandono guarida confortable. Jean Genet: traición fue su apellido aunque su madre, prostituta, le hubiese deseado otro. Jean Genet: Belleza era su nombre y David Bowie lo sabía mientras componía Jean Genie y decoloraba en purpurina su sonrisa de efebo homo ansioso por conquistar el mundo.

Comprendo, hoy, al genio francés de las letras y la vida al límite. Comprendo, hoy, al pasear las calles de Larache, al ascender sus atalayas de salitre, que tras la traición amparase los ejércitos de tinta y latido de su prosa inextinguible. Traicionar al amigo para morder la vida y reconocerla amarga. Pasear Larache para descubrir que los antaño feligreses de tus conversaciones de copa tardía y amanecer borracho sólo eran muescas en el afilado cuchillo de los días. Venir a perderte en Larache, buscando la tumba de Genet, y recordar que perdiste la amistad y el abrazo en un beso traicionero disfrazado de fraternidad equívoca.

Que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender más tarde, decía el poeta. Y en este falso crepúsculo de las avenidas del Magreb Atlántico, uno comprende, al fin, por qué Jean Genet acaricia larvas, aquí en Larache, con la misma quietud impasible con que besaba a los amigos que a lo largo y ancho de este mundo tuvieron la suerte de compartir su presencia.


Pablo Cerezal, en Red Marruecos.

sábado, 2 de agosto de 2014

RENGLONES CORTITOS por Ape Rotoma



Mira, Luna,
un buen poema
debe decir
muchas cosas
en renglones muy cortitos
y además debe
dejar espacio en la página
suficiente
y aún de sobra
para todas esas cosas
que no dice.

Ape Rotoma, de Mensajes de texto y otros mensajes, Ape Rotoma, (Ed. Renacimiento, 2014)

jueves, 31 de julio de 2014

MALOS TIEMPOS: Carlos Salcedo Odklas.



- El problema de las mujeres es que saben planear a largo plazo, tienen visión de futuro. Al principio todo les parece bien, se ríen con tus bromas, les gustan tus pintas, tu pasotismo, ¡joder!. Hasta tus defectos. Te dejan tener tu espacio y follan a diario, no te agobian para no asustarte y te dejan que vayas enganchándote a ellas. Luego, poco a poco, te van cercando, que si aféitate de vez en cuando, que si no bebas tanto... Se empiezan a rayar con determinados amigos tuyos y, sobre todo, con todas tus amigas, dejan de follarte... Y lo hacen todo tan poco a poco que llega un momento que no sabes cómo has llegado a esa situación y encima y no puedes escapar.
- Ya te digo, y encima apelan a tu amor hacia ellas, te piden algo absurdo y si tú no lo haces te salen con el "¿es que no me quieres? ¿No eres capaz ni de eso por mí?" "
- Jajaja, qué típico.
- Y los putos celos. Yo antes tenía un montón de amigas pero ahora como quede con alguna menuda movida.
- Pero ellas sí que pueden hacer lo que quieran y si te rayas es que eres un paranoico celoso "no confías en mí? ¿Cómo puedes ser así? Con lo que yo te demostrado siempre"
- Jajaja, menudas arpías.
- Nunca os echéis novia tíos. ¡Jamás! Será lo peor que hagáis, os lo digo yo.

Carlos Salcedo Odklas, de Malos tiempos (Ediciones Lupercalia, 2014).

http://www.edicioneslupercalia.com/

martes, 29 de julio de 2014

TRES VISITANTES por Iván Rojo.


El ahogado llegó al amanecer, vomitado por un mar tranquilo, justo cuando acababa de lanzar el sedal y plantar la caña.
Fue Perro el primero en verlo a través de la bruma de enero.
Tan discreto como siempre, no emitió ni un ladrido.
Se metió corriendo en el agua y lo arrastró hasta la orilla.
Juntos lo observamos un rato.
Era un hombre joven y azul. Aún no estaba muy deshecho.
Salvo por los ojos turbios, impenetrables como esas nubes de tormenta, digamos que todavía se parecía a quien debía de haber sido.
Sin el menor atisbo de aprensión, lo cual me sorprendió un poco, revolví en los bolsillos de su anorak. Después en los de sus pantalones.
Nada. Solo agua gris, arena y puñados de tiempo perdido, ligerísimo y casi invisible.
Bueno, había también un cangrejo del tamaño de una moneda y de un intenso color naranja. Un viajero a lomos de la muerte.
Lo sostuve un momento en la mano, sus patas nerviosas arañando levemente la piel de mi palma.
Pensé en devolverlo al mar, pero no: lo acerqué al morro de Perro.
Un veloz lametazo de su lengua rosa y cálida, humeante, lo hizo desaparecer.
Oí el crujido del bicho entre sus dientes. Sonaba como pasos en la gravilla.
Y con Perro a mi izquierda eché a andar por la playa para avisar a las autoridades.
Solamente me volví una vez.
El muerto seguía allí, claro, mecido por las pequeñas olas, al pie de la caña de pescar.
Su arco me recordó, vagamente, a la hoja de una guadaña.
Las gaviotas, poco a poco, se arremolinaban en el cielo.
Esa noche me dormí enseguida, aplastado por un cansancio desconocido, innegociable.
Pero desperté en plena madrugada, lleno de ganas de verte. Te habías colado en mi sueño, en mi cerebro. En mi vida. Te habías colado aquí sin permiso. Igual que el muerto, igual que el cangrejo.
Por eso te escribí ese e-mail a las 04:11, en el que no te contaba nada de esto. Nunca contestaste. Espero que no estés azul.

Iván Rojo


sábado, 26 de julio de 2014

SAL, POETA por Pablo Otero



poeta
como símbolo
unitario,
como hedonismo del yo
contemplativo,
disociado,
mítico y místico.
yo, alegórico de vanidades
y miedos,
yo, humanidad asocial,
yo, quejido íntimo,
yo, yo, yo,
únicamente, yo.

mierda de yo,
mierda de ego,
mierda de íntimo,
mierda de poeta
si con eso pretendes
entrar en el parnaso de los intelectuales iluminados.

estremécerte con el yo ajeno,
estremécerte con el pulso que te rodea,
con el que te alimenta y te sucede,
con el que llora y con el que se rompe las uñas, por ti,
y para ti.
porque su voz es tan tuya como los huesos
que un día serán tus huesos,
porque sus palabras, impronunciables,
nacieron para ser aplicadas por ti
en versos furiosos y certeros,
para tu gloria
y su anonimato.

sal, poeta,
de ese bronce que tanto bruñes
y que manoseas hasta la extenuación,
y conviértete en voz de oprimido
y horca de opresor,

sé útil, poeta,
conciencia
y voz de un pueblo
marginado a golpe de hostia limpia,
cada día.

eso es poesía, poeta,
y no querer limpiar tus tripas
con el perdón de un lector
que ya no te cree,
que nunca te creyó,
y al que aburres
soberanamente.


Pablo Otero


viernes, 25 de julio de 2014

GABRIEL OCA: La nostalgia ha causado más muertes que la heroína.



Por CAMINO SAYAGO

Es su segunda novela. La inició a finales de los noventa y cerró el último capítulo en 2010. Con“Ansiedad (Vida de un Yonky)”, el escritor leonés Gabriel Oca Fidalgo pega un último puñetazo en la mesa para poner en su sitio una parte de su vida marcada por las drogas. Probó la heroína, le gustó y prosiguió hasta el final. Ahora sigue siendo protagonista, pero de otro tiempo y de una historia que el autor cuenta en primera persona. Un relato sincero y honesto, publicado por Ediciones Lupercalia, sobre el cielo y el infierno y lleno de nostalgia. El Bar Belmondo, ubicado detrás de la catedral de León, es, este viernes 25 de julio, el escenario elegido para su presentación. Una puesta de largo en la que ha tenido mucho que ver el también escritor leonés Vicente Muñoz.

—Presentas este viernes “Ansiedad”, tu segunda novela autobiográfica sobre un microcosmos escabroso, el dominado por la fragancia sutil de la heroína. A estas alturas de tu vida, ¿resulta inocuo desempolvar el baúl de los recuerdos?

—¿Inocuo? Escarbar en el recuerdo siempre tiene efectos adversos, secundarios, que dicen los prospectos. Yo me preguntaba más bien si servía de algo… en el fondo era esa la pregunta que me hacía: ¿para qué voy a sacar ahora todo esto? Respuesta sencilla: ¡para exorcizar mis demonios!, que queda como muy literal y todo eso. Respuesta de verdad de la buena, porque me gusta escribir, por el simple y llano gusto de contarla. Contar la mía y dejar constancia.

—Tras “La carretera muerta”, publicada en 2008, te sumerges de nuevo en este mundo. Ambas novelas están escritas en clave de ironía y humor, ¿pero el visitante cotidiano del infierno que fuiste, cómo percibe ahora la intensidad de las llamas?

—Vamos a ver. El motor, la idea, el estilo, nace desde el primer momento con la intención de filtrarlo todo por el tamiz del humor, un humor maligno cuando se pueda, o simplemente cutre y chabacano. No sé si lo habré conseguido. Yo desde luego me he partido de risa con ciertos pasajes, y espero eso mismo del respetable. Eso quería: humor. Alejarme de la vertiente lastimera, todo eso del pobre de mí, un drama duro y descarnado blablablá…. En cuanto a percibir, pues desde lejos. No es lo mismo que te digan que hay un fuego en el monte que estar currando de bombero en su epicentro. Y con cuidadín, estarse a lío no vaya a caer una colilla, que no se propague el fuego.

—Tu lema es reírte y que los demás se rían al leer estos relatos de un yonqui confeso. No se advierte por ningún lado un mea culpa. ¿Es la mejor fórmula para espantar a los fantasmas y desacralizar los tabúes que envuelven a la vida con DROGA?

—¿Un mea culpa? No sé si lo pillo…. Yo no tengo que arrepentirme de nada, al menos desde un punto de vista ético, yo conmigo mismo y el resto: Nunca engañé a nadie, nunca me aproveché de nadie, era legal en ese aspecto, demasiado incluso en ese mundo, quiero decir que me tangaron como a cualquiera, pero no por eso devolvía papeletas. Otra cosa es el fin y los medios… por supuesto que delinquí de todas las formas y maneras: vendí droga mayormente, por lo general, pero robé, cambié cosas de sitio, me las quedé… Tengo la conciencia tranquila no obstante, no voy a extenderme, pero lo que hice sé dónde lo hice y a quién le afectaban mis actos. Creo que me explico… estoy diciendo bien claro que nunca le pegué un tirón a una anciana, nada de eso. En cuanto al mea culpa propio, lo que hice con mi vida, ¡qué quieres que te diga!… Me arrepiento de algunas cosas, no me arrepiento de otras… Pero me gustaba, me gustaba más que nada. Por supuesto que le quitaría las espinas al ramo de rosas, alguna si no todas, pero es que así son las rosas…

—Te defines como espectro de los ochenta, embalsamado en cuero negro, pureta con síndrome de Peter Pan hablando del paso del tiempo. ¿Qué has descubierto al volver a recordar tras casi un cuarto de siglo? Hablas de neurastenia de la nostalgia…

—Buff. Es que esto creo que depende de la persona, su sensibilidad, no sé… Neurastenia de la nostalgia, en efecto. Así la defino, me refiero a recuerdos que te desgarran, que te ponen los pelos como escarpias. ¡Joder! La nostalgia ha causado más muertes que la heroína. Esto por supuesto es mentira, pero queda bien. Mentira al menos en cuanto a cifras. Es peligrosa la nostalgia… ¿Los 80’TA? El que los vivió conoce el paño, aunque hablo de vivirlos en la arena, detrás del burladero no te coscas, no te enteras, ahí no pasa nada de nada. Pero esto vale para todas las épocas. Como vale para cualquier tiempo la nostalgia de la que hablo, cuando tiendes a entronizar un momento y una época por el simple hecho de que no volverás a verla. Ahí nos engañamos todos, adornamos los recuerdos, los enfatizamos, les damos más valor del que tienen en realidad. En cuanto a descubrir no descubro nada, es comprobar más bien lo que sabes por ciencia infusa desde crio: que da igual la época, que son todas igual de chungas, que aquí sólo llueve y hace sol para los listos, que nosotros coleguitas somos el grueso y el grueso nace crece y desaparece, como en aquel anuncio de Cucal. Esto por supuesto vale sólo para mí, no quiero sentar cátedra, no pretendo convencer a nadie. Pero conste que no exagero, que así es como lo veo. Que sigo con ese síndrome de peter pan por acción voluntaria, que es que paso de crecer, hacerme mayor, madurar y sentar la cabeza, o al menos sentarla de ese modo tan cachondo en que entiende la sociedad que debes sentarla, o asentarla.

—El tiempo es una ecuación inexorable para entender por qué estamos aquí, de hecho tú has necesitado casi veinte años para concluir “Ansiedad” y poner las cosas en su sitio. ¿En qué forma te preocupa el tiempo y qué harías ahora si regresarás al punto cero de tu experiencia?

—Bueno. No llevo 20 años escribiendo Ansiedad, pasar sí que han pasado, 20 y más. Ha ido a tirones, a remolque. En cuanto a cómo me preocupa el paso del tiempo, pues me preocupa de la forma en que debería preocuparle a cualquiera, cualquiera que tenga 50 tacos y siga viendo el mismo tejemaneje, las mismas mierdas de siempre envueltas en papel diferente. Me preocupa la puta ley de Murphy porque se está cumpliendo a rajatabla. Y paso…. Con este tema se me calienta la boca, malo que no echo fuego como los dragones. ¿Que qué haría si pudiese volver atrás? Buf. Quién no se ha preguntado eso, volver atrás, pero sabiendo lo que sabes ahora. Que qué haría…. ¡Me haría adivino!, iba a tener un programa con una audiencia del copón. Y otra cosa. En el 85 fui a ver un cóncer de Nina Hagen a Bilbao y se suspendió. Pues mira, a ese cóncer no iría.

—La literatura llegó a tu vida a la vez que el caballo. ¿Atenúo la inmersión?, ¿ha sido el mejor chute?

—Eso es una mera coincidencia en el tiempo. Sin trascendencia alguna en los resultados. Simplemente la heroína y la literatura llegaron al mismo tiempo. No fui un yonqui tipo, tardé mucho tiempo en estar realmente enganchado. Con la literatura en cambio me zambullí de lleno, realmente lo comparo con una droga de verdad, la manera en que me entregué a ella al menos, la manera en que me sumergí. Atenuar no atenuó nada. Pero sí, ha sido el mejor chute de mi vida. La droga más pura. Sin literatura la vida no tendría sentido, no merecería la pena.

—Los cómics y en especial “El Víbora” fueron tus primeras lecturas, ¿de qué forma te engancharon y cómo encaminaron tus pasos hacia el parnaso literario?

—Bueno…. Había leído algún libro suelto, sin importancia. Pero tebeos, cómic y etc leí toda la vida. Podría decirse que de Mortadelo hasta que llegué al cómic undergroud. Estaba saciado, quería más. Empecé a leer y…. el resto es historia. Cómo historia es el Vibora, historia de nuestra cultura. Almodóvar dijo algo al respecto, no cito textualmente, pero vino a decir que algún día deberíamos agradecerle a El Vibora todo lo que ha hecho por la cultura de este país. Yo se lo agradezco humildemente con el recuerdo, lo hago en Ansiedad y ya lo hice en La Carretera. ¡Unos putos CRACKS!

—El escritor Thomas Bernhard es una referencia en tu escritura que no se puede obviar. También admiras a otros autores que desempolvaron sus fantasmas, entre otros Céline, Kafka, Bukowski, Kerouac, Genet, Thomas de Quincey…

—Buff. ¡Todos monstruos! Pero es que Thomas Bernhard y Céline… Vaya dos, la pareja de ases en mi mazo de naipes, ¿los otros dos? ¡Pues Céline y Bernhard, joder! Son los cimientos, el encofrado, la cúpula de mi parnaso literario. Porque Dostoievski come aparte, no cuenta a la hora de competir. Dostoievski es a la literatura lo que Pink Floyd a la música: no entran en concurso, no participan, están por encima del bien y del mal. No se puede hablar sobre ellos, sólo puedes leerlo, escucharlos. Referencia son todos los que dices y más… referencia e influencia. Son los que más me han llegado, lo que más me gusta, lo que más me llena, la autobiografía como género literario. Después, a la hora de hablar de influencias en el estilo, o a quién se puede asemejar más mi estilo, creo que se cae por su peso que es a Céline a quien me acerco, que es con la influencia de su estilo con la que intento expresar lo que expreso. Otra cosa es que yo pretenda, o intente, o tenga la desvergüenza, o la desfachatez, o la prepotencia de intentar escribir como Céline. ¡Por favor! Como Céline no escribe ni dios….

—Admites que William Burroughs no es tu escritor de cabecera pero compartes con él “el álgebra de la necesidad”, la droga no como placer sino como alivio…

—Es que dijo todo lo que había que decir sobre la heroína. No hay más. Yonqui, la novela, podría ser un ensayo. No se puede añadir más. Es claro, conciso, certero. Fue el primero en hacerlo y lo dejó todo clarito. Como escritor no lo soporto, eso por no decir simple y llanamente que arranque a tomar por culo con sus jeroglíficos. Le quitas yonqui y marica y es infumable, el prefacio del almuerzo y cuatro cosas siendo benévolo. Y si no lo soporto es por eso, porque el cabrón escribía, podría haber seguido en esa línea, ¡pero no!, tuvo que inventarse ese estilo del cut-up que es que deja sordo a los tuertos, literatura de las pajas mentales, carne cruda para intelectuales… Todo en plan mira chaval lo profundo y lo enrevesao que soy que no te coscas. Pero Yonqui fue el primero. A partir de ahí sólo puedes añadir tu opinión, o traer el tema a tu época. O tener el Talento con mayúsculas de El Ángel, tener su Talento para escribir algo tan mágico, tan cruel y tan bello como los planos de la demolición.

—Además del cómic underground, ¿qué lugar ocupa el cine y la música en tu obra?

—En mi obra siempre está presente. En mi vida lo es todo para mí. Si me quitas el cine y la literatura me trae más cuenta pegarme un tiro. Un mundo sin cine y sin literatura no seria posible. La música hace unos años que la he dejado un poco aparte, va a ráfagas. De chinorri era mi piedra angular, empecé de muy niño a pirarme por el rock, esos grupos, sus músicos, ¡para mi eran dioses!, y te hablo con once o doce años. Y así siguió muchos años. Estaban el cómic, sí, pero la música lo era todo para mí. Los conciertos que he visto, la música en todas las fiestas, viajes, salidas, momentos, con cascos, sin cascos, en el curro o de acampada… las primeras cintas de casete, los vinilos que acumulé y que ahora ni pongo, pero que entonces, con quince o dieciséis años eran más que un tesoro para mí: la portada, sacarlo, limpiarlo, pincharlo… Y seguir las andanzas de eso dioses en las revistas, el Popu…. Todo eso pasó. Ahora apenas escucho música, voy a los cóncer aquí en León, sí, pero en casa pongo poco o nada, y cuando lo hago es clásica mientras leo. Pero la música forma parte de mi, no ya de mi cultura, si no de mi. Hay canciones que me hacen estremecer, canciones que vinculo a estados mentales, que traen consigo momentos y recuerdos. Creo simplemente que es el arte más directo, el que más rápido llega a golpear.

—Cambiando de tema, el rigor narrativo no es una de tus características, saltas hacia delante y hacia atrás: un caos que adopta los saltos como norma y las vomitonas como estilo. Dices que es tú versión en súper-8, recuerdos y ensoñaciones que se funden…

—Sí. No es lo mío el rigor narrativo, al menos en esta novela. Lo advierto de entrada y me disculpo de camino. Al fin y al cabo tiene mucho de eso, un monólogo que va saltando de puente a puente, recuerdos que traen otros recuerdos y se invocan ellos solos. Imágenes que vienen sin llamarlas y tienes que atenderlas porque ahí están.

—Finalizas la novela diciendo que la carrera ha terminado y alguno habrá ganado, ¿Tú has ganado?, ¿Qué pasó con la llave del Paraíso-cadena Inexorable?

—Depende del punto de vista. No es un partido, ni una confrontación con tangibles, aquí hay mucho intangible… Para mí ya es una victoria el simple hecho de no estar pagando la hipoteca de un piso, de un coche, llevar los niños al colegio, que me ponga morros la mujer en la cena porque han venido los suegros y he llegado tarde al festival. Tengo 50 tacos, o casi, 48, qué más da…. Y entiendo que alguno flipe al leer esto, que me mire como a un marciano por exponer esta filosofía. Pero es lo que hay, más flipo yo cuando veo una pareja joven, cuerda y sana que se pone de acuerdo para traer una criatura a este mundo. Pasa sólo que yo me lo cayo, o no había dicho ni ojos negros hasta este momento.

¿Si gané? ¡Joder!, estoy vivo. Estoy cuerdo. Y salvo un hígado levemente resentido, estoy vivo cuerdo y en un buen estado de salud. No sé si he vencido, nunca me lo he planteado así. De la cadena inexorable y blablablá también habría mucho que contar. Por ejemplo que en los 80’TA las calles estaban infestadas de heroína. ¡Ese cuento se acabó! Ahora se lleva la blanca, la farla, el perico, el merengue… la coca, ustedes ya me entienden. La puta cocaína y el speed y las pastillas. Modas, estilos, ¿pero son modas y estilos que impone alguien en su momento porque conviene? Vamos a correr un tupido velo, o como dicen en mi barrio ¡que corra el aire! ¿Yo? Yo aquí estoy. Esperando a que la den regulada y con receta en la farmacia, ¡la heroína!, digo, que es tanto como esperar a encontrar un político que no sea corrupto en este país de farsantes. Mientras tanto me mantengo lejos y alerta. Siempre alerta, no se pueden bajar los brazos, ni dejar de vigilar porque haya pasado el peligro.

—“No voy de mártir. No voy de listo. No voy de duro. No voy de nada. Cada cual debería ser juez y verdugo de sus propios actos”. ¿El destino es infalible?

—Que no voy de mártir es un hecho, que no voy de listo se da por entendido, y en cuanto a duro, te puedo asegurar que soy duro como la mantequilla. Lo de juez y verdugo ya es más fácil…. Pa eso tenemos al gallardón que cuida de nosotros como el Batman con gotan city. ¿El destino? “El destino es de lo malo lo peor, la zancadilla perpetua y en circulo.” Son palabras de Céline. Yo sólo digo que el destino existe, y no voy a discutir, paso de enzarzarme con cartesianos. Del mismo modo que no discuto con iluminados que piensan que el aborto es un insulto a dios, o una afrenta a Snupi y al niño Jesús.

—Dices que Vicente Muñoz ha sido un importante motor para que tu novela llegará a buen puerto, ¿no habría sido posible la publicación sin él?

—Eso sin duda. Lo afirmo y lo mantengo. Pero no ya con Ansiedad, con La Carretera muerta también. Fue a Vicente al primero que le pasé mis escritos, y fue él el que me dijo que valía, que no lo dejase, que siguiese adelante. Vicente lleva muchos años dejándose la piel con este tema. Los resultados ahí están: una veintena de libros publicados: poesía, narrativa, ensayo. Y eso sin olvidar su fanzine, ese maravilloso Vinalia Trippers en el que empezó a publicar tanta peña. Y las colaboraciones, y sobre todo las antologías que ha llevado a cabo. Pasa que él sigue adelante, no se detiene, no ha terminado con una cosa y ya está en la siguiente, sin pensar en resultados. Pero yo sí, yo sí que pienso. Y pienso que es una indecencia que haya mogollón de plumiferos chupando de la teta vitalicia, que es una aberración tener a un montón de cagatintas subidos al carro del éxito mientras que a gente como Vicente Muñoz Alvarez, o David González, no se les reconoce su trabajo. Yo no valgo para eso, soy muy vago, dejando a un lado que me puede el desencanto. Yo simplemente mando el tocho a una editorial, me dan el NO por respuesta y ya es que paso de volver a intentar. Fue Vicente el que me dio la confianza suficiente por un lado, y fue él el que me puso las cosas en su sitio, cuando mandé uno de mis escritos al premio Nadal ni más ni menos. Pero bueno, con eso podría escribir un relato: sin sangrado en la derecha, con faltas, de pena. Me explicó lo que hay, y que para nosotros hay editoriales alternativas, publicar ahí sin esperar nada. Me dio unas cuantas direcciones, modo de hacerlo. Lo hice pero no llegó a buen puerto. Total que pasé, normal en mí. Pero él no. Y fue él, Vicente, el que me puso en contacto con eclipsados en su día donde terminé publicando La Carretera. Entre medias he publicado tres micro relatos en el Vinalia. Y ahora, de nuevo gracias a él, vuelvo a publicar con Lupercalia esta Ansiedad. ¿Que vale? ¿Que es bueno? ¿Que si no tuviese calidad por mucho que mediase Vicente no hubiese prosperado? De acuerdo, puede. Pero es que si no da el paso Vicente, mi colega Vicente, aquí sigo yo encerrado en mi rutina. Es lo que hay y así tengo que decirlo. Una de esas personas de las que te precias de ser su amigo.

—Por último, ¿en qué andas metido, qué te ronda por la cabeza, qué proyectos tienes?

—Leer, chupar cine y series por un tubo e intentar escribir en la medida de lo posible.

¿Proyectos? Pues una novela. Una novela que lleva apalancada en su esqueleto más tiempo incluso queAnsiedad. Nunca pensé que volvería a meterle mano, como digo es el armazón y necesita mucho curro, no me veía ni con fuerzas ni con ganas de ponerme a ello. Ansiedad me ha dado el impulso y con ella estoy. ¿El argumento? Pues es novela, y novela de ficción, o sea, argumento nudo y desenlace, más o menos. Teniendo en cuenta que va narrado en primera persona por mi menda. Pero novela de ficción al fin y al cabo. ¿Y que cómo se desenvuelve? Pues en el único sitio en que se puede desenvolver, en los años ochenta, con dos críos espabilaos, violencia, quinquis, heroína, sangre de barrio, los Chunguitos y los Clash. De momento no os cuento más. Ni menos…