miércoles, 23 de julio de 2014

2 POEMAS de Carmen Gc


En el autobús.
Diluvio fuera.
Casi nadie mira.

Todo el mundo
-de hasta 50-
acompañado.

Sólo una pareja.

El resto:
Un hombre e-leyendo.
El resto
tecleando.


***

He vuelto a echarlo de menos hoy.

No a ti cuando me querías.

A mí cuando te quería.

A eso.
De nuevo.
Hoy.


Carmen Gc

martes, 22 de julio de 2014

EL MORBO DEL ADIÓS o los tiempos encharcados de ambrosía


No te acabes nunca
M. L.

SOY TURBIA PARA QUE TE ADENTRES EN MÍ. Los fogones que naces en mis mejillas cuando te arden en las manos los huecos que me inventas y gobiernas. El morbo de las hebillas, en mi zapato de pulsera que torpemente desatabas y el tintineo de tu cinturón, presa de castigo y presa de todo aquello que perfora, que empuja, que aprieta, que invade y que a la vez me arranca de estas cárceles anímicas plagadas de rutina. El sacrilegio de no arañar algo del día. 
EL RECUERDO ES UN CUERPO AHOGADO QUE SE HINCHA HASTA LO GROTESCO, hasta lo irreconocible. Dame. Allí, donde los restos boquean en mis orillas, donde ya no sueño que te abrazo y el mundo ya no es espuma, es sólo un campo de ortigas y atardeceres desangrando días prefabricados. Las estrías que provoca en la memoria el tiempo sin ti, en ellas naufrago. La poesía de la velocidad que traías para la habitación cerrada que inventamos, en ella caigo.
Me dejo, me deshago en la mudanza, esa del interior, de los bolsillos de pobre y los sacos de escombros. No sabía que se podía almacenar tanto amor. No sabía cómo matan los flecos del pasado y sus tiempos encharcados de ambrosía. Los días zigzagueantes y EL SUELO QUE SE NOS ESTRELLÓ UNA NOCHE. 
En lo forzado de la zona de confort que no rebasas, guardar vida para otra vida. Ilústrame, garabatea en mi piel el mapa de los atajos del olvido PARA MI CONSTELACIÓN DE CICATRICES ETERNAS. Fiel a mi legítima claustrofobia de brazos vacíos. Con el discurso de la brutalidad del desencanto escrito a mano con la tinta de nuestros fluidos, y olvidar la caja negra de nuestro accidente, con eso se hace camino. No se puede hacer el sol a carboncillo, nunca recuerdo esa parte. Habitar la batalla será vivir. Me saco de la naturaleza muerta y me dejo entre las olas y las corrientes. Me atraviesan sirocos endemoniados. Huir de la pirotecnia que sale de las bocas, de las almas, de las nada. Me pronuncio y me arrastro. Me vacío y lamo mis aristas. Movimiento. Espacio en blanco. Inercia. Espacio en blanco. Silencio. Ceremonia del cansancio, del desprendimiento o algo así. Y espacio en blanco.

Por miss Desastres Naturales


lunes, 14 de julio de 2014

GABRIEL OCA FIDALGO: Entrevista en Diario de León.


«Empecé a devorar literatura a la vez que drogas»

Acaba de publicar su segunda novela, ‘Ansiedad’, una autobiografía centrada en su incursión en el mundo de las drogas. Esta obra reúne vivencias de su infancia, su juventud y su madurez, con un toque de fábula.

Ángela Casado | Diario de León 09/07/2014

Ansiedad es la segunda novela del escritor leonés Gabriel Oca, tras la publicación en 2008 de Carretera de la muerte. Aunque ambas son autobiográficas, esta nueva obra es más extensa y narra las vivencias desde su infancia hasta la actualidad.

—La ‘Carretera de la muerte’ fue su primera novela auto biográfica y ahora llega ‘Ansiedad’, también centrada en su vida, ¿podría considerarse una segunda parte?

—No es una continuación, ya que La Carretera de la muerte se centra en mis vivencias de juventud, con «veintitantos» años, y Ansiedad narra mi vida desde la infancia; mi época del colegio, mi etapa de camarero, mis vivencias en la mili, etc. Es un diálogo que reúne muchas historias y vivencias, siempre con un toque de fabulación.

—La literatura cambió su vida, ¿cómo se cruzó en su camino?

—Comencé a leer cuando era un niño, aunque por aquel entonces solo leía cómics. El momento en el que empecé a devorar literatura fue en torno a los 18 años, entró en mi vida a la vez que la heroína.

—¿Le sirvió en algún momento como modo de escape de las drogas?

—La literatura no me ayudó a salir del mundo de las drogas, personalmente creo que, salvo excepciones, nada te mete ni te saca de ese mundo más que uno mismo. Yo salí por aburrimiento, mediante un programa de metadona. La literatura me enseñó a vivir, sin ella la vida no tiene sentido. Una de las obras que más me ha influenciado es la autobiografía de Celine.

—¿En qué momento decidió escribir sobre su experiencia? ¿Fue una especie de terapia o vía de escape?

—Hace al menos veinte años que empecé a escribir Ansiedad, y sí podría decirse que escribir sobre lo que vivía me servía de vía de escape. Pensé en abandonar la novela, ya que no creía que consiguiera llegar a publicarse, por esto tengo que agradecer a Vicente (Muñoz Álvarez) todo el apoyo que me dio y su labor en la búsqueda de editoriales. Él ha sido fundamental para que se lograra la publicación.

—¿Qué acogida ha tenido ‘Ansiedad’ hasta el momento?

—La novela acaba de publicarse, pero estoy muy contento con la acogida que ha tenido por parte de la editorial, y ya ha llegado a unas cuantas librerías de confianza. Además, pronto tendrá lugar la presentación. Es muy difícil tener una gran difusión, pero el simple hecho de haber publicado es una buena razón para estar satisfecho.

—¿Tiene algún nuevo proyecto entre manos?

—Estoy inmerso en una nueva novela de ficción. La temática es similar a la que he tratado hasta ahora, narra la historia de dos chavales de barrio inmersos en el mundo de la droga en los años 80, pero será bastante más extensa que lo que he escrito hasta el momento. La publicación de Ansiedad me ha animado mucho a continuar con esta nueva historia.

—En alguna ocasión ha dicho que la solución al problema de las drogas es la legalización

—Si se pudiera comprar en las farmacias, por su composición no costaría más de «dos duros». La legalización solucionaría muchos problemas que se forman en torno a ella, como la violencia o la marginación. Esto es algo que sabe todo el mundo, sin embargo es una quimera inalcanzable.



sábado, 12 de julio de 2014

EL ÚLTIMO RAMONE (Gabba Gabba Hey)


me entero justo al levantarme esta mañana: ayer murió Tommy Ramone, el batería de la mítica banda, el último de la saga, el último Ramone... fin del trayecto, buen viaje, descanse en paz... y me llegan a la cabeza en tromba acto seguido todos aquellos emblemáticos temas con los que me crié: End of the century, Blitzkrieg Bop, Rock and Roll High School, The KKK took my baby away (que versioneábamos Veredicto Final), Judy is a Punk... y con ellos mil recuerdos y regresiones: escuchándoles una y otra vez con la peña (con César sobre todo) en el Pantano de Luna, en la Pícara, en el Garabatos, en los locales de ensayo, en el Toisón, en La Cantina, en La Madrágora, en el Universal... a pocos grupos escuché en mi juventud tanto como a los Ramones, su rock vertiginoso y tremendo, aquellos cuatro acordes (más que suficientes) con los que nos hacían vibrar, el concierto en La Real de Oviedo (petado hasta la bandera), las portadas de sus discos, las bambas y los vaqueros rotos por las rodillas y las chupas negras de cuero y las gafas oscuras y las docenas de camisetas suyas que desgasté... y la muerte trágica y prematura de todos ellos luego (Joey, Dee Dee y Johnny) uno tras otro, hasta la de ayer, la de Tommy, el batería, el último de la saga, el último Ramone... algo, sin duda, se me ha ido con ellos, rondando ya los 50, tan cerca y tan lejos (tiranía cruel del reloj), aquel vitalismo feroz de los 18, su banda sonora, aquellas canciones de fondo, aquellas ganas de comerse el mundo y aquella manera salvaje de ser y estar en la tierra... 

buen viaje

queridos drugos

Gabba Gabba Hey


Vicente Muñoz Álvarez


viernes, 11 de julio de 2014

DÍAS DE RUTA en RUTA 66



Días de ruta

Vicente Muñoz Álvarez (Lupercalia Ediciones)

Vaya faena nos hace Vicente Muñoz Álvarez con este nuevo libro. ¿Porque, cómo definiremos estos Días de ruta? ¿Un poemario? ¿Una autobiografía? ¿Un diario? Probablemente no es nada de eso y a la vez lo es todo. Está claro que se mueve en el terreno de la poesía pero su trabajo de representante de una marca de zapatos que le obliga a recorrer muchas carreteras (de ahí el título) le da la posibilidad de vivir continuas historias y tener tiempo más que de sobra para reflexionar sobre temas que van de la crisis económica a la automatización personal, la angustia o la meditación. Textos directos, emotivos, rugosos, extremos, influidos tanto por Bukowski como por los Ramones, Céline, John Huston, Baudelaire o Parálisis Permanente. Construyendo con todo eso la versión castiza del On the Road de Kerouac, sin pretensiones, eso sí. Trabajando desde la humildad en pos de una literatura de calidad en un país abocado a que los libros más vendidos sean los firmados por estrellas mediáticas de la televisión o del deporte, Muñoz es un oasis, un brote verde que asoma en el desierto y que puede suponer la salvación del peregrino en forma de una gotas de agua. Gotas que quizás encontremos en el arcén de alguna carretera secundaria.

Eduardo Izquierdo, Ruta 66.

http://www.edicioneslupercalia.com/

jueves, 10 de julio de 2014

WHO PAYS THE PRICE by J. Malone Miller.



Hey vaquero
has visto la desolación de un país
en ruinas Las pistolas se cayeron
extenuadas al suelo  reniegan
de sus balas de plata

Has visto has visto has visto
llorar a un cadáver en podredumbre?
Arder las lágrimas secas en sus ojos de vidrio?
Hey vaquero
aprendiste a desenfundar antes que nadie
los muertos no aplauden tu victoria en el duelo

Has visto a un muerto
tejer auxilios con sus propias manos?


J.Malone Miller, de El hombre que mató a Michael Hutchence (Ediciones Lupercalia, 2014).


martes, 8 de julio de 2014

ANSIEDAD: Prólogo.


GABI OCA FIDALGO

Hijo de Satanás

Ahora y hoy, frente a este libro y en estas líneas, me toca rendirle homenaje a un tipo que se ha dejado en los tigres y esquinas de esta ciudad los huevos y la piel por la mala vida y la literatura, y por qué no decirlo, uno de nuestros escritores secretos e imprescindibles... Que los demás le coman la polla a cualquiera (siempre y endogámicamente a los mismos), pero yo hoy, con mis mejores latidos, le canto a mi tron, porque sí, porque es auténtico y se lo merece y porque así me lo pide mi ética y estética: Gabriel Oca Fidalgo, Gabino o Gabi para los amigos... Os llevo de la mano, regresión tras regresión, a una fiesta de Vinalia Trippers del otro milenio en la que apareció: en el CCAN, petado el Club de peña (no recuerdo qué grupo sonando, pero siempre sonando), y el Gabi que se nos presenta sudoroso y tembloroso y espídico con un novelón fotocopiado en las manos (al Bufa y a Silvia y mí) pidiéndonos que lo leamos... Y luego, al entrarle, su tremenda maña y maestría... Mezcla asombrosa de Céline (siempre presente) y Bukowski y Burroughs y El Ángel, híbrido e hijo de Satanás, el Gabi, sorprendiéndonos con su prosa (y poesía, aunque él no lo admita) de no ficción... Pasan los años, nos seguimos viendo, yonquis he conocido a muchos, pero que escriban y hayan asimilado así a los maestros antiguos a pocos, así lo he de decir, Gabi, con dos cojones que te he visto siempre ahí, por eso, puros principios, tu primer (pedazo de) libro, La carretera muerta, y por eso también, porque te lo has ganado pulso, tu nueva novela, Ansiedad, y la misma sensación de siempre: gran libro, Gabino, orgulloso de él que estoy, esto sí que es el León antiguo, sin más pleitesías, una bomba de relojería, va por ti, hermanito, el ritmo continúa...


Vicente Muñoz Álvarez,
prólogo para Ansiedad (Ediciones Lupercalia, 2014),
de Gabriel Oca Fidalgo.



sábado, 5 de julio de 2014

EL PESO DE LO INVISIBLE por Javier Vayá Albert.


"Héroes, a uno y otro lado, en delicioso contrapunto, en el verso y en la prosa, en este sinfónico volumen que cualquier alma sensible sabrá degustar como si de una deliciosa copa de vino se tratase, con medidos pero intensos sorbos que despertarán en él todo un panegírico de aromas, texturas y memorias de aquel día en que ellos mismos llegaron a ser insignes hacedores del milagro de estar vivo.
Termino el párrafo, vuelvo a él, y reconozco haberme equivocado. Leer a Javier Vayá no es cómo tomar una copa de vino, más bien se asemeja a escuchar uno de esos L.P’s del Duque Blanco en que un sinfín de seres alienados por su propia existencia descubren la heroica victoria de lo cotidiano, logrando apreciar, al fin, El Peso de lo Invisible.
Habrá lectores que no conozcan a Bowie, o no les interese su música. No importa, afortunadamente tienen entre sus manos un delicioso volumen de portentosa literatura, éste que nos regala Javier Vayá. Y, leyéndolo, pueden ser héroes… aunque sólo sea por un día."

Pablo Cerezal, del prólogo de El Peso de lo Invisible.



JAVIER VAYÁ ALBERT

(España, 1973). Es escritor y blogger autodidacta aunque ha desempeñado diversos trabajos ajenos al mundo de la literatura. Apasionado del mundo del cine y lector compulsivo ha colaborado escribiendo sobre el séptimo arte y literatura en diversos medios digitales como Cinetelia, Astrolabium o Achtungmag y actualmente en Papel de periódico y La huella digital. Publica una columna quincenal de opinión en Entre Tanto Magazine. Desde el 2009 administra el blog Actos invisibles en el que publica relatos, poemas y reflexiones personales. Su cuento “La fuerza de la costumbre” fue uno de los ganadores del concurso “Ciudad Mínima” y forma parte de la antología digital del mismo nombre coordinada por Adelaida Míjar en la que también participan autores consagrados como Alberto Chimal y Andrés Neuman.

viernes, 4 de julio de 2014

COMIDA PARA PERROS por Gsús Bonilla.


4.

seremos sinceros
y escribiremos: Asco,

con nuestra caligrafía de mierda
con toda la violencia de la poesía


os maldecimos
con la belleza de la no belleza,

sois la violencia de la violencia
como ejemplo
de los pocos ejemplos:


os maldecimos, como a aquellos
que ladraron al sol
en los campos de exterminio

                      cómo no amar, digo
                      al perro rojo, al perro judío


os maldecimos, como a aquellos que idolatran
las cuchillas de las alambradas
en las fronteras

                    cómo no amar, digo
                    a las perras por putas

                   al perro por guía
                   hacia la maldita luz que ansía el ciego

cómo no amar, al perro por negro
al perro que nos rescatará de las catástrofes


os maldecimos, como a aquellos
perros por compañeros
que se enmascaran de revolución
en las protestas: ¡no sois compañeros!

                     sois el cónyuge hostil

la violencia de la violencia
como mal y ejemplo

ejemplo de los pocos ejemplos:


sois la rabia del perro, un tumor
en la condición humana

el amigo fiel de la lombriz que habita
en los intestinos del capitalismo:


lombrices
que trituráis la tierra

estómagos que digerís
la soberanía de un pueblo

                   cagarnos, cagarnos, cagarnos

cagarnos la luz propia
de las tinieblas, pues si nos agraciasteis
con la oscuridad: las entrañas nos pertenecen

                 cagarnos, cagarnos, cagarnos

hacer del vientre
un corazón

qué importa su negrura: pero por fin:

un corazón:


hoy, cuando los niños acunan
botes de humo

y besan la anchura
en las bocachas de las escopetas

y se dejan la infancia
en la fumarola, poco después
de los fogonazos

hoy
cuando se desangran
por los oídos:


Gsús Bonilla, de Comida para perros (Baile del sol, 2014).

jueves, 3 de julio de 2014

MALOS TIEMPOS: Prólogo.


Al pasar por delante de esas modestas pensiones que hay en todas las ciudades ¿no te has parado a pensar en los inquilinos que las habitan? ¿No te has preguntado por sus vidas? ¿Cuáles son los motivos y las circunstancias que han llevado a esa gente a hospedarse ahí? ¿Lo hacen por necesidad? ¿Son perdedores huyendo del cruel juego de vivir? ¿Ciudadanos de segunda o tercera categoría? ¿Desechos de una sociedad consumista? Y puestos a preguntar ¿Qué hacen? ¿Cómo viven?... Pues bien, aquí está Carlos Salcedo Odklas para aclarar todas las dudas. Nadie como él para hablar de estos lugares. Carlos sabe de primera mano cómo son, entre otras cosas, porque él vive en una de esas pensiones. Su hogar es una humilde habitación sin baño. Si quiere mear, tiene que salir al pasillo y llegarse hasta un retrete compartido. Las comodidades son mínimas y las necesidades se multiplican cada día. Carlos nos habla justamente de eso en sus relatos. En ellos deja constancia de lo duro que es levantarse cada día para enfrentarse a las vicisitudes de un país en plena crisis. Nos presenta a esa fauna peculiar que reside en su pensión. Nos permite ver sus personalidades, sus flaquezas, saber de sus vicios, cómo huelen y qué sienten. Pero eso no tendría ninguna transcendencia si la forma de narrar de Carlos fuera mediocre y sin ritmo. Todo lo contrario. Su prosa es cruda, directa y afilada. La verdad desnuda en cada palabra. Carlos no necesita de ficciones para crear sus relatos. Él se enloda de realidad y nos salpica con ella en cada página. Es más, hace que esa realidad nos sacuda. Con ella nos obliga a salir de nuestros cómodos refugios. Su forma de escribir tiene la capacidad de arrastrarnos al interior de sus narraciones, de desarmarnos de prejuicios, de conmovernos, incluso, de hacernos mejores personas. Leyéndole te das cuenta de hasta qué punto una sociedad podrida y obtusa le niega todos los recursos a un joven inteligente y lo obliga a sobrevivir en condiciones inhumanas. No obstante, Carlos no se rinde. No es lo suyo. Puede que viva en una pensión y tenga que alimentarse en comedores sociales, puede que le nieguen un trabajo, puede, incluso, que de vez en cuando pierda la fe en la humanidad, pero no se da por vencido y sigue luchando a pesar de todo. Es su carácter, el de luchador. Él se defiende igual que un boxeador que ha sido acorralado entre las cuerdas, pero lo hace con la palabra, golpeando con cada una de ellas. Y si cae, no pasa nada, se levanta apoyándose en su prosa y sigue adelante. Todo desaliento es utilizado como material literario, cada injusticia es la base para otro escrito. Creo que es su manera de salir de tanta mierda y podredumbre. De ser así me parece cojonudo porque la precariedad y la falta de recursos han sido fuente de inspiración de grandes escritores. Así de pronto me vienen a la cabeza los nombres de Charles Bukowski, John Fante o Knut Hamsun. Por supuesto hay muchos más, pero yo me quedo con estos tres. Ellos lidiaron con la pobreza mientras se formaban como escritores y pasaron por pensiones baratas y cutres, igual que Carlos. Todos ellos soportaron infinidad de adversidades. Quién sabe, tal vez la miseria sea un estimulo para el talento. Quizás sea el secreto de la buena literatura. De lo que no tengo dudas es que Carlos escribe relatos de una calidad indiscutible. Para mí, un relato llega a su máximo esplendor cuando una vez leído pasa a formar parte de tu vida. Pues bien, cada vez que veo una pensión, inevitablemente, pienso en las narraciones de Carlos Salcedo Odklas. Sus historias han pasado a formar parte de mi vida. Para que suceda eso se necesita mucho talento. Carlos lo tiene, os lo aseguro.

Pepe Pereza, 2-7-2013


miércoles, 2 de julio de 2014

RITOS DE INICIACIÓN por José Ángel Barrueco.


ahora que soy independiente
no quiero olvidar los escenarios tempranos
donde nos iniciábamos en los juegos eróticos,
todos aquellos lugares donde corrías siempre
el riesgo de ser sorprendido

he aquí esos parajes:
los cines, en cuya penumbra las manos
tanteaban la piel como lo harían los ciegos,
el asiento trasero del coche y los polvos de urgencia
que incendiaban las ventanillas y las surtían de vaho,
ése o aquel portal, con los culos desnudos
sobre el hielo de sus peldaños,
ese pub sórdido en el que ella se atrevía
a palpar tus ingles para procurarte alivio,
ese bosque o ese parque por el que desfilaban
los mirones, los locos y los borrachos
pero tú le decías “te voy a lamer el clítoris
aquí mismo” y el desafío mojaba sus bragas,
ese recodo o desfiladero entre basuras, condones
viejos, jeringuillas y litronas vacías cuyo detritus
alimentabas con un chorro de esperma,
esa tienda de campaña quemada de deseo
por donde vagaban moscas, orugas y hormigas,
y los callejones sucios, las aceras mojadas de
lluvia, las riberas del río y los aledaños del
ferrocarril, sitios en los que el paisaje no
te importaba porque tenías a la chica

y quiero confesaros que no guardo nostalgia
de esos escenarios de negrura y soledad
no deseo volver a ellos
no quiero regresar allí
llamadme burgués, si os place,
pero ahora, además de la chica,
me quedan
la almohada, la música
y un orgasmo sin sobresaltos,
sin prisas, sin miedos, sin mugres,
sólo la paz y la poesía del sosiego.


José Ángel Barrueco, de El amor en los sanatorios (Canalla Ediciones, 2014).

viernes, 27 de junio de 2014

RESTOS, RUTAS & PERROS. ANA PÉREZ CAÑAMARES, GSUS BONILLA & VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ HOY EN LEÓN


VIERNES 27 DE JUNIO, 22:00, BAR BELMONDO (C/SAN LORENZO, 1)
PRESENTANDO SUS ÚLTIMOS LIBROS:

LOS RESTOS DEL DÍA (ANA PÉREZ CAÑAMARES)
COMIDA PARA PERROS (GSUS BONILLA)
DÍAS DE RUTA (VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ)

ÁNGEL PETISME HOY EN PAMPLONA


VIERNES 27, 19:00. KATAKRAK (CALLE MAYOR 54)
PRESENTANDO 'FAST FOOD FOR FREAKS' Y 'EL MINISTERIO DE LA FELICIDAD'

miércoles, 25 de junio de 2014

PORTEADORES Y PALANGANEROS. Patxi Irurzun






Hace algún tiempo visité el Palacio Real de Aranjuez y en una de las salas en la que exponían los juguetes de los niños que nacen príncipes por voluntad divina y de la Constitución española había una de esas sillas para hacerse transportar a hombros por cuatro vasallos, una silla pequeñita, con su palio y todo. Me pareció una imagen muy elocuente de lo que es la monarquía. Si nada lo ha remediado, hace dos días (yo escribo esto una semana antes) Felipe Sexto se habrá paseado rey por el centro de la villa y corte de Madrid ante los aplaudidores, porque solo habrá aplaudidores y siete mil policías para dar de hostias a los que no lo sean. Semejante despliegue, dicen los telediarios, pretende evitar atentados y abucheos, y lo dicen todo en la misma frase. Y también escriben titulares como este: “El Rey que sirve a todos los españoles y el Príncipe que ama a España son aclamados y vitoreados por la ciudadanía”. No, no es una broma, es la portada de un periódico. O quizás sí, quizás es una broma, colada por un becario cuatrocientoseurista e irónico al que le ha tocado el cierre.
El departamento de comunicación y propaganda de la Casa Real también parece estar infestado de gamberros, si no no se entiende como pueden poner a leer al campechano Juan Carlos en su discurso de abdicación frases como: “La larga y profunda crisis económica que padecemos ha dejado serias cicatrices en el tejido social, pero también nos está señalando un camino de futuro cargado de esperanza”. Eso, si no es una broma, es de bribones. Y de cobardes. Eso a ver si hay narices de decírselo a la cara a un desahuciado o a un parado de larga duración. O quizás no sea una broma ni puro cinismo, quizás sea solo dejadez, un trabajo mal hecho, una campaña de marketing y una ducha apresurada de patriotismo, cuando el régimen se ha tambaleado. Las elecciones europeas han dejado al descubierto la trastienda de este chiringuito de la que han salido dando voces y vivas al rey los dos grandes partidos, monárquicos y republicanos, ja, ja, cuando han notado que les movían las sillas, y agitando las palanganas periodistas, empresarios y algún cantante argentino del que ya no voy a ser más fan. Porque yo estoy a favor de la ilegalización y el aislamiento social de los monárquicos. Y en contra del referéndum. No se puede estar a favor de la monarquía. ¿Se puede estar a favor del cinturón de castidad, de la picota, de la edad media? ¿Se hacen referéndums sobre eso?...
En aquella visita al Palacio Real de Aranjuez me imaginé qué pasaría si alguien le regalara a uno de mis hijos una de esas sillitas de mano. Fue mucho imaginar, claro, porque no veía yo a los niños en el parque aupados en hombros por cuatro de sus amiguitos. Menuda lacha. En realidad, nunca saldría de casa con un juguete como ese, no se me pasaría por la cabeza (no sé si a los reyes, les sucederá eso, si pensaran a veces en lo antidemocrático de sus privilegios; o si seguirán siendo niños príncipes, pequeños tiranos toda la vida), pero si mis hijos, que son los únicos reyes ante los que agacho la cabeza, insistieran mucho y yo accediera, lo que realmente me preocuparía no sería verlos subidos en ese trono, sino que fueran uno de los que llevaran a hombros la sillita, con su palio y todo.


Patxi Irurzun
Colaboración para la sección Rubio de bote del semanario ON (periódicos Grupo Noticias)

http://issuu.com/gruponoticias/docs/on210614 (página 15)

PISTOLERA, por LULA SOUTO MÉNDEZ


Hay días en los que deberías salir de casa sintiendo el peso de una pistola en cada cadera para ser capaz de encajar los golpes sin perder las formas. Son días en los que te cierran las puertas de una esperanza en las narices – entiéndase literalmente – y te lanzan a miles de kilómetros de los sueños que, alguna vez, has tenido. Son días en los que te encuentras con alguien del pasado, de ese pasado que tanto dolor y lágrimas ha costado enterrar, y te acuchilla las entrañas con un puñal de nostalgia por lo que fue, por lo que no fue, por lo que pudo haber sido. Hay días en los que, antes de salir de casa, deberías calarte bien el stetson, dando sombra a una mirada impenetrable, y echar a andar sintiendo el peso de una pistola en cada cadera. Echar a andar con paso lento y decidido, como si estuvieras dentro de un western, sabiendo que eres la más rápida en disparar.



lunes, 9 de junio de 2014

NOCTÁMBULA por Ballerina Vargas.


"Can you feel it coming in the air of night?"
(Phil Collins)

"¿No le conoces y le llamas en la oscuridad?"
El Malo



Caen las persianas y la vida
Estalla en haces de luz violenta
Esparcida sobre el manto negro rutilante
Lo ocurrido hoy
                   no importa
Lo que venga después
                  quién sabe 
Con un poco de suerte
Alguien habrá echado el cierre
Con un poco de suerte
Alguien se habrá tragado la llave
Y la habrá cagado en cualquier esquina

Ojalá no hubiese nada
Sube de la tierra una bocanada de aire
Frío y viejo
Entre el martilleo de los relojes
Todo me parece posible
Hasta morirme
De hastío o de belleza
De esta sobrecarga brutal y electrizante
De información inconexa
Mi imaginación perturbada me lleva
Irremediablemente
A callejones oscuros y bares

Qué lugares
Y con mis gafas de sol puestas
Salgo de la tumba que habito
Y me uno al ejército de zombies
De criaturas nictálopes que acabarán
Acabaremos ciegas dobladas
Sobre cualquier charca o riachuelo
De meados o de vómitos
Maniquís descoyuntados

A lo lejos suena El Danubio azul
Y la puta que va andando delante de esta
Tropieza y se cae al suelo
El chulo ni se inmuta
Otra le pisa una mano
Por un quítame allá esas pajas
Y los clientes rondando preguntan
A cómo está la mamada
Cuánto por un completo
Y todos giran en torno a todos
Y no se sabe
Quién es el buitre y quién la carroña
Porque todos apestan
Y saben a rancio

La música se acelera y los mendigos
Apuran los cartones las botellas
O se revuelven en sus cajas
Y me dan ganas de ponerles un lazo
Y dejarlos con una nota
En la puerta de alguna casa
Como si fueran cachorros abandonados de una raza
Castigada y resentida
La Raza Paria
La de aquellos que quedaron hasta los huevos
De esa vieja mentirosa vestida de verde
Otra puta
Como todas
Y ya no esperan nada

Respiro hondo para que el frío azote
A mis demonios
Para perderme en mis miedos
Y hablo con desconocidos que no lo son
Que son El Mismo cada noche
Como yo soy para ellos
Para qué engañarnos
Gran Coño Sentado
Pero somos felices un segundo
Aunque después llegue la bofetada del asco
En esta pantomima de presas y cazadores
De activos pasivos y demás fauna
De fumados colgados en volutas de memoria
                   que los mecen
                   y los llevan
A una noche de concierto
O a una barca a un descampado
Al asiento trasero de un coche
O a un cuerpo adolescente
Varado de placer azul en la playa

Miro hacia arriba
El cielo negro parece claro
Mucho más que cualquiera
De mis oscuros pensamientos
Que corren libres a estas horas
Sin correa ni bozal que ladran
Y copulan entre sí
Sin que nadie los juzgue y los critique
Porque sean negros y huelan mal
Por andar en pleno celo

Qué felicidad soltar las riendas
Qué descanso
Quedar en la oscuridad perpetua
Sin luz
Ni días
Ni amaneceres que me llevan a la tumba
                       a la otra
A esa en la que no me reconozco

Quedarme para siempre en la noche
Fundida a negro
Conciliar al fin lo que me rodea
Cuando abro los ojos
Y lo que palpo dentro
Cuando los cierro
El quejío el desvarío
Mis fantasmas roncos
De gritarme que me vaya de copas con ellos

Quedarme siempre en la noche ciega
                   en paz
Arrancados de cuajo los ojos
Del recuerdo
Y del deseo


Ballerina Vargas, del blog Ínfula Barataria.

domingo, 8 de junio de 2014

PELÍCULAS PARA LA PENUMBRA

BESTIARIO por Marcos Matacana.


 "Viento, llegas con mucho retraso"
                                         (Raymond Carver)

                  "Cercado está mi cuerpo por los cerdos"
                                         (Leopoldo María Panero)

A mí también
                     me ha pillado por sorpresa
O qué te crees

Si siempre pensé en un amor
Y lo sabéis
                  para toda la vida
                  y creía
En el vínculo sagrado
                                  indisoluble
En la fidelidad
                      y en toda esa mierda
                      de ser honesto
Como faro
En la bondad de la vida
Y en la entrega
En no decepcionar a mis padres
Que se sacrificaron por darme
Una buena educación
Como pelícano que se abre el pecho
                                                          y todo eso
Mientras ella
                    se abría de piernas

Si en lo moral quería
                                 ser ejemplar
                                 para mis hijos
Y vivir según
La fe que me impuse
                                 como un regalo de Reyes

Si renuncié a la tentación
                                        al deseo que se hace llama
                                        en el tatuaje de los sexos
Por no postrarme
Por no torcer
                    el camino
Por no defraudaros
                              ni traicionarme

Si he sido capaz mil veces
De sostener al lobo
                              de agudos dientes
                              con la cadena de la entereza
Íntegro
            eso es
Y blablablá

Si no he querido
Cenar solo
                 cada noche
En este cuarto vacío
                                de todo
                                salvo del típico rencor
                                o los insectos
Y tener que beber whisky
                                        para agarrar el sueño

Si yo me había propuesto
Ser como merezco
                              realmente

Quién puede decirme
                                   qué coño hago aquí
Desnudo como un mono
Borracho en esta cama de sábanas viscosas
En otra habitación de club
                                          que huele a mierda
Y por qué estoy
Hasta el culo de todo
                                  y ya van tantas
Como un cerdo
                         sudando
Con esta zorra que está
Comiéndome el rabito
                                   y no siento nada

Quién puede decirme
Por qué
             ni siquiera
                             siento asco
                             o siento culpa
                             o siento

Puede alguien
                      por favor
                                    decírmelo
                                                 eh

                O es que estoy muerto


Marcos Matacana , del blog Infula Barataria.

miércoles, 4 de junio de 2014

COMIDA PARA PERROS




Queridas amigas y queridos amigos, os comunico con entusiasmo que el próximo sábado a partir de las 20:00h, en la librería La esquina del Zorro (c/Arroyo del Olivar, 34), daré comienzo a una nueva propuesta literaria en la que llevo trabajando desde hace un par de años; se trata de un cuaderno de prosa poética, escrito desde la angustia y la ansiedad en las que nos sitúan aquellas atmósferas generadas por el poder para producir miedo, al que he llamado “Comida para perros” y que acaba de publicar la editorial tinerfeña Baile del Sol, 2014. La presentación correrá a cargo del amigo y poeta Bacøvicious.

Aprovecho la ocasión para informaros que también hay programadas dos firmas para ‘Comida para perros’ en la Feria del Libro de Madrid, en Parque del Retiro; la primera será el miércoles día 4 en la Caseta 191 de la librería Muga, y la segunda el domingo 8 en la Caseta 71 de la librería La Marabunta; ambas entre las 19:00h y 21:00h.

Ojalá pudieseis venir a cualquiera de estos eventos. Será una buena ocasión para reencontrarnos, motivo siempre de alegría.

Gsús.

martes, 27 de mayo de 2014

EN SOLO UNOS DÍAS






En el año 2002 Patxi Irurzun ganó el I Premio de relatos de viajes de El País-Aguilar: seis mil euros para gastar en un solo viaje. Decidió irse a Payatas, uno de los mayores basureros del mundo, en Manila (Filipinas), y a la indómita Papúa Nueva Guinea. Atrapados en el paraíso es el relato de ese periplo. Un libro de viajes “que nadie ha escrito; hermoso, intenso” en palabras de Miguel Sánchez-Ostiz, que es además una novela de amor, un diario íntimo, una divertida crónica periodística (el Mr. Bean de la literatura de viajes, se ha definido a sí mismo Irurzun en alguna ocasión)… Publicado por primera vez en 2004, tras ser finalista del Premio Desnivel y ganar el Premio a la creación literaria del Gobierno de Navarra, a lo largo de una década "Atrapados en el paraíso" no ha dejado de ganar adeptos, un nutrido y fervoroso grupo de lectores que lo recomiendan en clubs de lectura, bibliotecas o institutos, lo regalan desde los escenarios en conciertos de rock, lo estudian en universidades… En esta nueva y revisada edición, se añaden, entre otros textos, las impresiones de algunos de esos lectores, como David González, Yeon-Soon Kim, Kutxi Romero, Jorge Nagore o Antonio Orihuela (descargables completos y gratuitamente pronto en la red); un nuevo prólogo del autor; o el relato con el que ganó el premio de El País-Aguilar y con el que todo empezó.

“En este libro cristaliza lo mejor del autor: crítica social, ironía, humor, picaresca y sensibilidad”

Vicente Muñoz Alvarez

“Aventura, lucidez y buena prosa se juntan en esta obra, donde el lector terminará, inevitablemente, siendo parte del viaje”.

Carla Badillo Coronado


Facebook del libro:


https://www.facebook.com/atrapadosenelparaiso



Los anexos del libro se pueden descargar aquí:


http://www.pamiela.com/descargas/irurzun.pdf




Con fotos, reportajes y Poemas de David González, Sor Kampana y David Murders, y textos de Miguel Sánchez-Ostiz, Ana Grandal, Josu Arteaga, Carlos Erice, Daniel Burgui, Vicente Muñoz, Carla Badillo, Alejandro Pedregosa, Club de lectura de Zirauki, Francisco Javier Irazoki, Kutxi Romero, Jorge Nagore, Eduardo Laporte, Gsus Bonilla, Esteban Gutierrez, Dani Sancet, Pablo Cerezal, Antonio Orihuela, Carlos F. Romero, Joaquín Carbonell y el club de fans de Patxi Irurzun





PRESENTACIÓN DÍA 3 A LAS 12:00 EN LA FERIA DEL LIBRO DE PAMPLONA

LA PRÓXIMA TORMENTA: Prólogo.




EL TORMENTO Y EL ÉXTASIS


En tiempos en los que proliferan los prólogos y, a la vez, son cada día más denostados en ciertos círculos, Álex Portero, un autor poco conocido (y, sin embargo, admirable), necesita una pequeña introducción para quienes no sepan de quién estamos hablando. 

Un poeta, un escritor o un filósofo son hijos de sus lecturas, y sus obras, miradas con lupa, acaban siendo un reflejo de sus gustos y de sus preferencias, ya se vinculen sus textos con la ficción o con lo autobiográfico. Por eso me parece fundamental atender a las citas y los guiños que Álex dispersa en sus libros. En La próxima tormenta se mezclan referencias y versos de poetas románticos (Byron, Goethe, Keats, Shelley…) con citas de varios escritores contemporáneos (Despentes, Rich, Kundera, Oiarzabal…); son los faros que alumbran su trabajo, los terrenos resbaladizos por los que se va moviendo en su bibliografía.

Álex Portero ha escrito otros dos poemarios espléndidos: Fantasmas e Irredento; y una novela no menos notable y cifrada en prosa poética: Música Silenciosa. En ellos el lector puede rastrear las señas de identidad de su escritura: la pasión por el dandismo como estilo inigualable de un caballero, el interés por la narrativa gótica, la obsesión por lo decadente, lo histórico y lo mitológico, la música como compañero de baile y sostén cotidiano para sobrellevar la desgracia, el amor y la muerte encarnando dos caras de una moneda que el poeta sujeta siempre en su mano, sabiendo que (salga lo que salga) perderá la apuesta… 

El universo de Álex, obsesionado con los mitos y con los literatos románticos que murieron jóvenes, no se limita sólo a mirar hacia el pasado, y ahí radica parte de la importancia de sus poemas: también se sirve de lo antiguo y de lo remoto como metáforas del ahora, del momento que estamos viviendo. Sólo conociendo las claves de la Historia, parece decirnos, seremos capaces de traducir el presente. 

Y siempre nos lo cuenta con una cadencia o un ritmo musical en los versos que resulta envidiable. Los poemas, generalmente de extensión media o larga, son al fin y al cabo canciones donde un alma proscrita se desnuda y declama con una pasión digna de un personaje atormentado de William Shakespeare.

Durante la lectura de este libro uno se encuentra con numerosas sentencias para anotar; cito algunas: […] hagamos el amor salvajemente sobre la hierba, contaminemos los ríos con nuestra piel muerta o Mi pecho, siglo a siglo, se ha convertido en una cripta o Te amo con la furia del que odia a muerte o Mi nombre solamente conocerá la sed, no habrá agua en mi epitafio, no habrá poesía que agarre mi mano cuando me haya ido, me convertiré en rumor, desapareceré tras el ruido de fondo, hasta no haber sido. Todas ellas revelan que estamos, sin duda, no sólo ante un poeta de ley, sino ante un observador capaz de afrontar lecturas de muy diversa naturaleza y de digerirlas con sabiduría y elegancia.

La próxima tormenta se divide en dos partes, en las que el autor nos introduce en las gestas derivadas del placer y en los abismos propios de la mente; en el sufrimiento de quien nada contra el oleaje. Para definirlo no se me ocurre nada mejor que aludir al título de esa película en la que Charlton Heston interpretaba a Miguel Ángel: El tormento y el éxtasis.


José Ángel Barrueco, Noviembre, 2013.

Prólogo a La próxima tormenta (Origami, 2014).

lunes, 26 de mayo de 2014

EL AMOR EN LOS SANTORIOS: Prólogo.




Mi corazón, que lo perdí en un mes de mayo…

Robe Iniesta


En EL AMOR EN LOS SANATORIOS encaminarse es esparcirse por la causa vital, donde las paredes están en-caladas del atrevimiento y la valentía de quien penetra en el espanto con el corazón pelado; no hay pasillos ni elevadores, sin embargo sí escaleras adoquinadas y poleas de soga áspera; ascender hacia los habitáculos del alma, los orificios de la fe y la certidumbre. La realidad. 

Supongo que cuando acudes a un hospital, por el motivo que sea, lo primero de lo que te percatas –a mí me sucede– es del blanco incertidumbre en las paredes. Adviertes en ellas un halo de inseguridad y sospecha, que encogido avanzarás por el resto del pasillo hasta localizar atemorizado el ascensor salvador, como una cabina acondicionada para el aislamiento del miedo y las incógnitas. En esta todo es metálico y luminoso, momentáneo y apresurado, íntegramente ficticio. 

Ficción hoy fuera de lugar, invenciones de las que José Ángel Barrueco –me consta– es un excelente imaginero como tallista de las mismas (remitirse, si se quiere, a una parte de su extensa obra publicada a día de hoy). Otra historia.

Yo quiero escribir ahora acerca del escribidor de la autoconciencia, del poeta al que se le ha levantado la piel y nos muestra la carne. De aquel que leo ocasionalmente en el magnífico diario/blog http://anafrancoguzman.blogspot. com, dedicado a su madre; al que vuelvo a percibir hoy, en este cuaderno de poemas; al que recuerdo experimenté en otra ocasión, cuando “La enfermedad”: un cuento, a modo de relato, con el que obsequió a Al Otro Lado del Espejo [NARRANDO CONTRACORRIENTE], V.V.A.A (Ed. Escale- ra, 2011), libro este, que tuve el privilegio de coordinar. Por cómo llegó hasta mí aquella narración. Lo que le motivó a escribirlo y, sobre todo, la manera en la que se desenvolvió su escritura. Condicionante, que en esos días, sólo alcancé a imaginar porque la solidez que te ha de acompañar para ponerte en la piel de otro, en una circunstancia tan terrible, acota a cualquiera.

Como entonces en aquel cuento, casi a diario en su blog, y hoy en este nuevo libro de José, se toca con las ma-nos, hasta lastimarnos, la experiencia propia de quien escribe y sangra. Diferenciar cuando estamos en un verbo u otro, es una situación compleja para mí. Escribir, como propiedad terapéutica. La escritura como acto de exorcismo. Desan-grarse, como consecuencia de lo anterior.

El amor, como la sangre, mana y es su conciencia de tiempo y escritura. Sucede por triplicado en este poemario: antes de la enfermedad, durante la enfermedad y después de la enfermedad.

En dos veces lo hace, hasta calar, en la primera parte de nombre “Los escenarios tempranos”, por inesperados. Fragmentada esta, en otros cuatro apartados: inducción, in situ, invasión local y metástasis. También estas cuatro fases, según se apunta en la oncología, son el proceso común del cáncer, y que va desde que se producen las primeras mutaciones de las células hasta que la enfermedad llega a su etapa final. A todo este desarrollo se le llama historia natural; de manera que es muy significativo que “Historia natural” dé nombre a una de las dos partes de este libro; sin embargo, como en un juego inconexo, busca su propio razonamiento e identidad y es ineludible que se utilice para título de la segunda pieza del mismo, en lugar de la primera y la lógica; esta segunda pieza también es la más extensa en número de poemas, en la que se abordará el después. Y es en esta donde se empantana rojo la poesía a través de la misma muerte; los asuntos pendientes, los interrogantes y la incertidumbre, lo que está por venir. La llamada, el tránsito. El qué contarte y el cómo decírtelo. La ausencia y el encuentro. La comprensión y una cuasi aceptación del hecho. Anteriormente, en “Los escenarios tempranos” (la primera parte del libro) en los apartados inducción e in situ,o antes de la enfermedad, la poesía de Barrueco ya se nos ha ido revelando, poco a poco, en esa inconsciencia previa al diagnóstico a su madre de un espeluznante mal, como lo es un cáncer. Se hace obvia y evi-dente, exteriorizándose, una vez señalada la enfermedad; de modo que se hace más patente y salvaje, si cabe, en invasión local y metástasis, o durante la enfermedad, que es cuando el autor escribe prácticamente en directo, paralelamente al acrecentamiento de la dolencia, de su tratamiento, de su fatal desenlace. Así pues, José Ángel Barrueco en sus poemas, consigue los pellejos necesarios para componer una costra que protege su propio corazón, mientras este se regenera. 

Por lo tanto, ¿cómo no?, en EL AMOR EN LOS SANATORIOS, además, había que armarse de la mejor caligrafía para expulsar de los adentros el tinglado de emociones contradictorias que supone, por ejemplo, el perder tan pronto a un ser muy querido para ti como lo es, en este caso, una Madre.


Gsús Bonilla, Abril 2014

sábado, 24 de mayo de 2014

INVOCANDO A LEMPICKA

by Julia D Velázquez

RESACA/HANKOVER

Dangerous Game

TÚ AÚN NO ESTABAS EN LOS HUEVITOS DE TU PAPA... by Mario Pires.




Tú aún no estabas en los huevitos de tu papá
y yo ya le daba a tu mamá
esperanzas de vida y argumentos de la creación
Tú aún no abrías los ojos al mundo
y yo ya estaba en contacto furibundo
con ésta
la gran astucia de vivir
Tú venías en camino
y yo obviamente
iba de salida

y yo
tuvimos un cruce por ahí

Mario Pires, del blog Maldición Poeta.

viernes, 23 de mayo de 2014

PRÓXIMAMENTE en LUPERCALIA

BAZOOKA by El Sek


Era la primera vez que salía de la tierra para entrar a jupiter,
era la primera vez que cuidaba de mi ortografía para llegar al centro de tu orografía,
era la primera vez que entraba al jupiter real,
donde tus montes eran tan lejanos y tus piernas como un compás gigante en tierra de enanos - cualquier movimiento podría hacerme desaparecer.

Me mantuve cauteloso al primer temblor, no morí,
en el segundo tus labios cercaron mis labios, no respondí,
en el tercero ya no tenía opción; o iba a la caza o moría en el intento,
pero lo intenté mal;
mandé señales equivocadas,
disparé hacia otras tierras, seguía con los vicios de la soledad y hasta me di el lujo de sonreír.

Bienvenidos los malos entendidos, siempre se interpretan como buenos cuando no lo son.


El Sek, del blog GachoperoalavezRifado.

jueves, 22 de mayo de 2014

MALOS TIEMPOS. CARLOS SALCEDO ODKLAS









"Al pasar por delante de esas modestas pensiones que hay en todas las ciudades, ¿no te has parado a pensar en los inquilinos que las habitan? ¿No te has preguntado por sus vidas, por cuáles son los motivos y circunstancias que han llevado a esa gente a hospedarse ahí? ¿Lo hacen por necesidad? ¿Son perdedores huyendo del cruel juego de vivir? ¿Ciudadanos de segunda o tercera categoría? ¿Desechos de una sociedad consumista? Y puestos a preguntar: ¿qué hacen? ¿Cómo viven?... Pues bien, aquí está Carlos Salcedo Odklas para aclarar todas las dudas. Nadie como él para hablar de estos lugares. Carlos sabe de primera mano cómo son, entre otras cosas, porque él vive en una de esas pensiones. Su hogar es una humilde habitación sin baño. Si quiere mear tiene que salir al pasillo e ir a un retrete compartido. Las comodidades son mínimas y las necesidades se multiplican cada día. Carlos nos habla justamente de eso en sus relatos. En ellos deja constancia de lo duro que es levantarse cada día para enfrentarse a las vicisitudes de un país en plena crisis"


Pepe Pereza.

"Solo se puede escribir como lo hace el Odklas desde la primera línea, allí donde se dan y reciben las hostias, bebiendo de la fuente, no desde los teletipos que otros interpretan para tu adocenamiento, sí, pues abre en cada habitación un nuevo frente con su prosa directa, que te engancha como lo hace esa mujer u hombre que te ha de destruir, con su retórica que desmenuza, una a una, las pequeñas trampas que nos dejamos imponer en el presente para ser llevados hasta este sinsentido que es nuestra vida."

Alfonso Xen Rabanal.


EXTRACTOS


"Nadie sabe cuantos días llevaba muerto cuando lo encontraron, allí dentro, solo. Ese fue el final de su historia. Hoy su habitación la ocupa otro jubilado, un tipo tuerto y ludópata que se pasa la mayor parte del tiempo sedado por la enorme cantidad de pastillas que ingiere para la esquizofrenia, hace días que no lo veo, por cierto.
Muchas veces, al pasar por alguna de esas puertas, cuando me llega el olor, pienso si en su interior se encontrará otro cadáver solitario abandonado a la putrefacción. Y me pregunto cuándo será mi turno. Estos viejos, descomponiéndose en sus habitaciones, son el producto de toda esta sociedad de mentiras, lo han dado todo, han sido exprimidos, para al final acabar así, sin nadie que les eche de menos excepto la casera a fin de mes. Esto no es la excepción, es la regla, el sustrato del mundo lo conforman los cadáveres de los malditos, esas pobres víctimas solitarias, y si tengo alguna misión como narrador es contar su historia, esa es la razón de que me decante por escribir sobre la sordidez y los personajes solitarios y creo que ha de ser la misión de todo narrador honesto."






Caminando hacia la pensión en la que vivo.
Un pie detrás de otro
y detrás
otro.
Y la soledad
es la única mujer
que me espera
al llegar.


Allí estarán:


El tío de la habitación 4:


No le hablan sus hijos,
ni su mujer.
De su habitación
sale una peste atroz
a beoda jubilación.
Ya está
todo recorrido.
Ya está
todo el pescado
vendido.


El tío de la habitación 3:


Te pide un euro
pal café,
su ojo izquierdo
hace tiempo que no ve,
secuelas del accidente
en la mina.
Se mete Prozac, olanzapina y ziprasidona,
el desayuno de los campeones,
antes de regalar su pensión
a las tragaperras.


El tío de la habitación 6:


Tiene síndrome
de Diógenes.
Solo viene a dormir.
Su habitación parece
un bazar chino,
y ahí se mete
cuando llega apestando a vino.
Uno más
entre sus trastos.


Me meto en mi habitación,
la número 2.
Hace frío
porque el gasoil está por las nubes.


Aquí estamos:
Los perdedores
los malditos
los marcados
los vencidos.


Dicen que todo es posible.
Díselo al niño sin piernas
que quería ser Ronaldo,
al chaval sirio escondido
entre cadáveres,
o a mi pequeña gatita
tuerta y sidosa.


El destino nos marca
como a reses,
un dedo desde lo alto
nos señala.
"Ya está
todo el pescado
vendido,
y estos son
los elegidos"






"Éramos escoria, todos, los pobres fracasados que aguardábamos pacientes la cola para comer algo y los que en esos mismos momentos disfrutaban de una gran mariscada a orillas de alguna playa paradisíaca. Para la mayor parte de la gente la diferencia entre tener dinero o no tenerlo es el tiempo que pasan dando vueltas en centros comerciales comprando basura en potencia. La culpa de convertir el mundo en un gran retrete era de todos, daba igual la clase y posición social. Todo se reducía a la incapacidad de los seres humanos en ponerse de acuerdo en algo, en la incapacidad de todos los individuos de ver más allá de su arrugado y flácido órgano sexual. No había ningún orgullo ni romanticismo en la pobreza, ni en el proletariado, ni, desde luego, en las élites. Éramos todos unos tristes seres rosados y temblorosos que pataleaban y rompían cosas al paso de su frustración. Y el dinero era la gran manzana agusanada que nos tenía a todos pillados por las pelotas al borde del abismo.
En la tele estaban poniendo La ruleta de la fortuna, y hacia allí mirábamos por inercia mientras la cola avanzaba a paso lento hasta la entrada del comedor. Las azafatas de interminables piernas sonreían al girar las letras del panel, los concursantes giraban la ruleta de los premios, 100 euros, 200 euros, 1000 euros, bancarrota, el público aplaudía al unísono, la sonrisa inmaculada del presentador iluminaba el plató con su brillo cegador. Veíamos eso mientras avanzábamos, pasito a pasito, con nuestras mochilas y bolsas de plástico, con nuestras ropas de color gastado y aroma agrio, cargando con nuestras historias y penurias que no interesaban a nadie."






"Agarré una mancuerna que tenía a mi izquierda, la de 15 kilos, y me abalancé sobre su cuerpo. La pobre intentó cubrirse con las manos temblorosas y ensangrentadas, pero nada pudo hacer cuando la dejé caer sobre su cráneo como un furioso martillo de la venganza... Craaaassh...
Siempre pensé que el cuerpo humano, especialmente el cráneo, era más duro, pero el caso es que estalló al primer golpe como si fuese un huevo, un ojo salió volando y cayó por el borde del colchón y su cuerpo empezó a retorcerse entre espasmos, dejé caer la mancuerna otro par de veces para asegurarme... Crajjjjj... proooosh... al final a ese cuerpo solo lo coronaba una informe masa de carne, pelo y huesos astillados, la gama de colores era asombrosa. De modo que así eramos por dentro...
Me aparté y observé el cuerpo hasta que dejó de temblar. Escuchaba las paredes, las risas del sofá y los comentarios de los cajones."






"Otra vez en casa saludó a su soledad. Se arrojó sobre el sofá, abrió el litro de cerveza y el paquete de bollos y comenzó a nutrirse. Seguidamente se hizo un porro y cogió un libro de Xen Rabanal “La cámara de niebla”. Xen estaba como una cabra, su escritura te exigía el máximo esfuerzo y atención para introducirte en su niebla de imágenes desoladas... Trevor tenía en la cabeza la imagen de la cajera y no podía dejarse envolver por la niebla, no paraba de pensar en esos pechos, esa melena negra... Cerró el libro y meditó. Evaluó el estado de su erección. Finalmente se incorporó y fue al cajón de su mesita, lo abrió y sacó una vagina en lata. Un coño de plástico dentro de una lata de refresco. Era un artefacto que compró en un sex shop porque le pareció gracioso y que luego acabó convirtiéndose en un poderoso aliado contra la adversidad. Se bajó los pantalones y los calzoncillos. Pensó en la melena de la cajera. Casi podía olerla. Puso un poco de saliva en el coño de plástico y comenzó a follarse a la lata. Las primeras despacio, mientras se imaginaba acariciándole el pelo. Luego fue aumentando el ritmo, ya se imaginaba que se la estaba follando, cada vez la embestía con más fuerza, ahora por detrás. Se corrió. Tras ello se sintió un poco ridículo, no obstante era ligeramente mejor que la mano."




"Llevo tres días sin dormir porque estaba persiguiendo a un tipo que me debe dinero, conseguí localizarlo hoy a las 7 de la mañana. Por suerte el encuentro no fue excesivamente violento y aunque no conseguí la pasta sí conseguí una fecha límite para el pago tras varias amenazas. Eso, la creciente fiebre y la falta de sueño me pusieron bastante tenso y corrí a refugiarme en mi habitación de alquiler ante el aterrador amanecer y el florecimiento de las personas que, como hongos, empezaban a surgir por todas partes. Una vez allí me dirigí al baño para echarme agua en la cara e intentar relajarme, pero para ir hasta allí tenía que pasar por la habitación de uno de los inquilinos, que sufre síndrome de Diógenes. La habitual peste me abofeteó una vez más, pero esta vez, presa del cansancio y la fiebre, provocó que se me cruzasen los cables. Derribé la puerta de su habitación de una patada. No estaba en su interior, pero sí toda la basura acumulada durante siglos de la que surge el inenarrable hedor. Agarré un puñado de bolsas de basura y comencé a llenarlas indiscriminadamente con todo lo que encontraba a mi alrededor, de forma demente, mientras sufría violentos tics y arcadas, entre gritos. Lo metí todo en las bolsas, restos de comida, prendas de vestir, latas, botellas, revistas, crucifijos, una bolsa de plástico con un excremento dentro, comida de perro, ceniceros, bufandas, mecheros, bolígrafos, pelotas de golf, libros, cartones... Llené 14 bolsas de basura, 14 bolsas de basura, 14 jodidas bolsas de basura, y tras llenar esas 14 bolsas de basura miré a mi alrededor y parecía que no hubiese hecho absolutamente nada. Me retiré a mi habitación derrotado, dándome cuenta de que hay cosas contra las que es imposible luchar, la locura, la mierda, el descontento, la fiebre y los gérmenes que me invaden por momentos y a los que siento apoderarse de mi cuerpo mientras tecleo y sudo tirado en la cama... pero al menos, y esa es la tabla de salvación de muchos de nosotros, pobres náufragos, podemos escribir sobre todas estas cosas."




MALOS TIEMPOS de Carlos Salcedo Odklas ya está a la venta a través de la web de Ediciones Lupercalia (http://edicioneslupercalia.com/) también disponible en librerías y por correo.

RESÉRVALO AHORA!!!

http://edicioneslupercalia.com/

14 x 21 cm.
Nº de páginas: 376
GÉNERO: Narrativa
Editorial: LUPERCALIA EDITORIAL
Lengua: ESPAÑOL
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788494163999
Año edición: 2014
Plaza de edición: LA ROMANA