miércoles, 29 de enero de 2020

NO MORIR ESCUECE DEMASIADO por PEDRO P. VALDÉS




La botella vacía, el cenicero lleno, el papel en blanco y la noche negra. El humo danza réquiems sobre los restos de los cadáveres que ahogados al atravesar mi garganta yacen por el suelo. Huele a cementerio, a vasos sepultados bajo papeles rotos con pensamientos de última voluntad.
La moqueta es una lápida embebida en alcohol donde chapotea mi caos. La musa se ha atado a mis latidos para tirarse por la ventana arrancándome el corazón de cuajo, las horas se ahorcan en la pared y tu recuerdo sumerge mi razón en una bañera llena de distancia.

Me he pintado las uñas con el esmalte que dejaste en la repisa del baño tras escribir mi epitafio en el espejo, justo antes del portazo que te haría regresar al mundo de los vivos y me he masturbado hasta eyacular lívidas lágrimas que olvidaron el rumbo al derramarse desde una mirada perdida.
He visto el vacío en la taza del váter mientras vomitaba, he creído ignorar los límites meando fuera, todo dá vueltas para restregarme que el universo sigue girando, que la lógica o la inercia devorarán cada sueño e ilusión y la realidad volverá mañana rebañándome los huesos, royéndome el alma.
Hace un frío del demonio en la soledad de este infierno, repaso las líneas frustradas que de ti me separan, tan matemáticamente y jodidamente calculables en kilómetros con decimales periódicos mientras el corazón endiosa cada uno de los milímetros de piel que te recorrí como en una infinita cuerda floja.
Me duele, me duele cada pared que me ha escuchado llamarte, cada mueble que grita tu silueta como respuesta.

No morir escuece demasiado.
Me levanto maldiciendo del suelo de esta necrópolis y camino tropezando con todos mis ancestros, atravesando la niebla ciega mientras cristales crujen bajo cada uno de mis desequilibrados pasos. Abro la puerta y salgo a buscarte.

Hoy he vuelto a las andadas; mañana a los tropiezos; pasado a las caídas. Hoy he vuelto a las andadas, a apostar por la piedra que afila mis delirios, a eructar pedazos de alma... Hoy he vuelto a perderme, al salir del portal.


Pedro P. Valdés


martes, 28 de enero de 2020

APUNTES PARA UN FUTURO CAOS: Christian Nieto Tavira.




VI

igual nunca creerás en lo que digo,
pero te aseguro que cuando paseo por malasaña
me siento el poeta más solo del mundo.
como un sonámbulo en un mundo de gente despierta.
mientras los demás son felices y es la una de la madrugada
en cualquier reloj de arena,
este murciano perdido en una tierra que no le pertenece
va en busca de un garito abierto
donde las esperanzas se paguen a euro el litro.


VII

el cielo está gris.
los pájaros saben qué pasa y vuelan hacia otro lugar,
los jóvenes lo gritan,
los ancianos lo dicen en susurros,
en las noticias no se habla de otra cosa,
la gente corre buscando cobijo,
todo el mundo lo sabe ya:
se avecina tormenta.


XXI

en el fango también se puede vivir.
me he hecho un palacio de cristal envuelto en todos los «quizás»
que acabaron en un no.
he sentido que vivir aquí
es un poco como el morir.
sé que no entiendes este poema,
pero yo tampoco entiendo mi vida.
y aquí estoy. y aquí estamos.


XXXVII

a veces no sé si escribir una nota de suicidio o la lista de la
compra.
sigo vivo,
así que supongo que acabo eligiendo
la peor opción. 


Christian Nieto Tavira, de Apuntes para un futuro caos (Boria Ediciones, 2020).


*

«Mi paz está en avergonzarme de la esperanza», decía Antonio Gamoneda en uno de sus versos. La realidad de Christian es esa paz de la que hablaba Gamoneda, es la vergüenza por sentir esperanza alguna. Este libro, como nos puede adelantar el título, es el sistema de un caos inminente en un ahora desesperanzado, un conjunto de poemas que exaltan y glorifican el sufrimiento y la derrota conformando una única y gran visión de la inevitabilidad de la muerte. Los poemas son, pues, el espejo a una realidad ficcionalizada en un presente delicado y profético.

Es esta la inútil esperanza que se busca dentro de una visión caótica profetizada, la mecha consumida que detiene inmóvil la materia de la explosión, he aquí el Caos, un preludio reflejado en el libro como el sonido de un disparo que ha asesinado antes de dar en el blanco.

Jesús Miguel Pacheco Pérez

lunes, 27 de enero de 2020

TODOS MIS DEMONIOS por SAMUEL BRESSÓN




Debussy me despierta de madrugada. Está tocando al piano el Arabesque nº 1 y enciendo un cigarrillo. Mi amor duerme a mi lado un sueño inquieto por demonios de otros tiempos. La vida se encarga de ocupar cada tramo de nuestra existencia con algún demonio. Mi amor hace movimientos abruptos durmiendo un sueño que trata de huir de sí mismo. Abro una lata de cerveza. Miro por la ventana hacia la calle limpia de vida humana. Cuando el ser humano se quita de enmedio me siento menos expuesto, más protegido. Todos mis demonios son hijos del ser humano. Casi todos mis ángeles son hijos de la soledad. Debussy garabatea en mi mente notas de brisa y susurro. La noche fresca, clara, me abriga. La cerveza me abriga. El silencio me abriga. Mi amor emite un quejido profundo y sostenido; proveniente de un dolor que, probablemente, en su vida consciente ya no existe. La abrazo, la beso en la mejilla; se abraza a mí fuertemente tratando de huir del lugar al que no ha deseado ir. En el que no desea permanecer. A medida que la edad me alcanza sostengo incertezas que no necesito descifrar. Todos los rugidos provienen de la misma jauría. Toda la miseria de espíritu reposa en la misma víscera. Toda la mediocridad. Toda la arrogante sumisión. Me deshago del abrazo de mi amor que duerme ahora un sueño plácido. Apuro mi cerveza y abro otra. Escribo esto. El rugido nocturno, libre del hombre, palpita dentro de todo lo que he conseguido, por fin, comprender que soy.

viernes, 24 de enero de 2020

DIGTERNE / POETAS: Pejk Malinovski.




El poeta opina que hay que oír la verdad no de los niños y los borrachos, sino de las camareras y los camioneros.

El poeta le reza por la noche a Kafka.

El poeta siente que le escucharán.

El poeta observa largo rato la solicitud.

La poeta busca una sustancia que funcione como creía que funcionaba la cocaína antes de haberla probado.

La poeta quiere enseñarte su twist de rohypnol.

La poeta tiene miedo de que el lavabo la venza.

La poeta escribe mejor puesta de Ritalin. Y otros dilemas.

38 años y el poeta sigue sin saber hacer el nudo de la corbata, tiene que ver un vídeo en youtube.

La poeta sube a Facebook una foto con sus hijos.

La poeta tuitea que la puedes contratar por 1000 dólares para empotrar un coche en casa de tus padres si necesitas ponerle un poco de picante a la Navidad.


Pejk Malinovski, de Digterne / Poetas (Traducción Daniel Sancosmed) – Edición bilingüe danés / castellano (Chamán Ediciones, 2019).


jueves, 23 de enero de 2020

UNA BRIZNA DE ESPERANZA por DAVID GONZÁLEZ




perdido el norte
por       el centro

me acerco peligrosamente
a los cincuenta y cinco
y hago mía
esta oración de james michener (1):

me siento como si tuviera
noventa años
y viese el fin
de una vida desperdiciada:

la pobreza como una enfermedad crónica:

la poesía como una maldición insufrible:

la soledad como única compañía posible:

y perdido el norte
por          el centro

por Helena:

me siento como si tuviera
noventa años
y viese el fin
de una vida desperdiciada:

me vienen a la memoria entonces
los pensionistas de bilbao
mi amiga Andrea (2) entre ellos

luchando cada lunes sin desfallecer
por el futuro de sus pensiones
y las de sus hijos y nietos:

me viene también a la memoria
el documental la sal de la tierra (3)
donde entre otras cosas se nos cuenta
que a sus cincuenta y cinco
o cincuenta y seis años
el fotógrafo sebastiao salgado
con su compañera de vida Leila Wanick
empezó a reforestar
semilla a semilla
un bosque en brasil:

me vienen a la memoria por último

miguel de cervantes saavedra
que dio el quijote a la imprenta
siendo ya casi sexagenario

y el escritor maldito charles bukowski
que andaba por los cincuenta y seis
cuando conoció a Linda Lee Beighle:

tomar en consideración estos casos
me hace concebir una brizna de esperanza:

tal vez
después de todo
lo mejor de mi vida

aún esté
por llegar:


David González, de Fuera de guion (Más madera, 2019). Edición al cuidado de José Yebra.

1 Escritor estadounidense (1907-1997)

2 Andrea Uña Barrientos, poeta y rapsoda.

3 La sal de la tierra, 2014. Directores: Win Wenders y Juliano Ribeiro Salgado… Guión: Win Wenders y Juliano Ribeiro Salgado... Música: Laurent Pettigard… Fotografía: Hugo Barbier y Juliano Ribeiro Salgado…Premios: Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes (2014) … Premio César al Mejor Documental (2014) … Premio del Público en el Festival de San Sebastián (2014).

viernes, 17 de enero de 2020

1 POEMA de JORGE M MOLINERO




De niño
no entendía por qué
mi abuela
cuando la leche
estaba demasiado caliente
en vez de
echar fría
la pasaba a otro vaso
y luego al origen
y luego al otro
y vuelta al primero
así hasta que
se templaba el desayuno.

Ahora
que tiramos tanta comida
descubro el porqué:
mi abuela
sabía la medida exacta
del hambre. De la penuria
la pobreza y el no tener
ni tierra
que echarse a la boca.


Jorge M Molinero


jueves, 16 de enero de 2020

EL BUQUE MALDITO 32



Ya está a la venta el nuevo número del fanzine El Buque Maldito.

Centramos gran parte de su contenido en la crónica de la edición número cincuenta y dos del SITGES – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya.

El reportaje del SITGES 2019 viene acompañado de las entrevistas a los realizadores: Michele Soavi (La befana vien di notte, Aquarius, El engendro del Diablo), Juan Diego Escobar (Luz), Rudy Riverón Sánchez (¿Eres tú, papá?), Pupi Avati (La casa dalle finestre che ridono, Zeder, Il signor Diavolo), Orçun Behram (The Antenna) y David Gregory (Blood & Flesh: The Reel Life & Ghastly Death of Al Adamson).

En paralelo al certamen podréis leer una extensa y exclusiva entrevista con el realizador italiano Enzo G. Castellari, realizada con motivo de su presencia en Isla Calavera 2018 – Festival de Cine Fantástico de Canarias, donde recibió el Premio Isla Calavera de Honor.

Los artículos Demonios bajo túnicas de frailes, centrado en el film portugués O construtor de anjos (1978) de Luís Noronha da Costa, y Juan José Plans, La voz del miedo, repaso-fantástico a la figura del escritor y guionista Juan José Plans, cierran el nuevo número.

PVP: 4€ + gastos de envío. 43 páginas.

A la venta los últimos ejemplares de los números 30 y 31.

Pedidos y más información: 



martes, 14 de enero de 2020

EL TIEMPO SIEMPRE TE ENCUENTRA por NATACHA G. MENDOZA




Así el reloj, que insulta a un tiempo del que nadie puede escapar. Esa es la verdadera agonía, el “tic tac” en cada acto. Llego a la cafetería de siempre, pido el café de siempre, con el azúcar de siempre, a la misma hora… entonces, me doy cuenta de que hace siglos que no llevo reloj de pulsera, pero aparece por otros lados. Se cuela en los móviles, en las computadoras, cuando entras en la estación; por las calles hay banderolas que te hablan del clima, parpadean y sale el reloj. El tiempo sabe cómo colarse para derramar su ira, sabe cómo abrir las cloacas de nuestra desesperación. Una vez intenté vivir ajena a él, me encerré en casa, con suficientes víveres. Bajé todas las persianas, escondí los aparatos electrónicos y me tendí en la cama mirando al techo. La luz del sol se filtraba por las ranuras, las paredes de mi cuarto eran una proyección de esa mañana. Las líneas comenzaron a bajar según caía la tarde… y de nuevo el maldito “tic tac”, y esa agonía colándose desde el exterior, haciéndote ver que el tiempo siempre te encuentra.


Natacha G. Mendoza


viernes, 10 de enero de 2020

CARRERA CON EL DIABLO: Prólogo.





NO PARTICULAR PLACE TO GO


El poeta Luis Sánchez Martín me invita a subir a este flamante libro descapotable: Carrera con el Diablo.

Yo me comprometo a pagar el combustible de este viaje a ninguna parte con un prólogo. Los tipos como nosotros no sabemos vivir sin música, pienso, porque la música es todo lo contrario de nuestra propia ausencia, el soplo de aliento que por muy bajo que hayamos caído aún nos ata al mundo, y siempre hay una canción para un poema, y un poema para un adiós. Sé de antemano que este libro de poesía, rápido y potente como aquellas canciones breves llenas de energía de los años cincuenta, no es una carrera directa hacia un abismo, sino la obra de alguien que ha aprendido a despedirse del propio vacío de su existencia. Quiero moverme por cada pasaje de estas páginas al ritmo del viejo rocanrol, pues siempre me recuerda a los días de inocencia, de un hogar en el corazón, antes de que los excesos y el autodesprecio lo estropearan todo:

«Manchas imborrables al estar
hechas de tiempo y no de materia.»

Luis se adelanta a mi idea y hace girar un disco de Chuck Berry en el cedé. Antes de arrancar el motor de su poesía me avisa, con voz serena y una sonrisa nada minúscula, que a mitad de camino debemos pasar a recoger a alguien... Yo sé que no será nadie peligroso ni de mal vivir. Sé, con total seguridad, que será alguien relacionado con la catarsis de la poesía, porque los dos ya sabemos por experiencia que lo contrario de la sobriedad es quemar con alcohol tus demonios y echarse a dormir al volante de tu vida, la vida que sólo se vive una vez, la vida que nadie puede vivir ni morir en tu lugar:

«Total. Bukowski nunca lo hizo.»

Este es su primer poemario, sí, pero no su primer día en la poesía y el dolor. El autor abre totalmente su corazón, le tiembla la voz y me dice que el día que murió su abuelo su madre le dio una paliza, que allá por los años 90 él tenía una familia pero que no la usaba, después chasquea los dientes y me habla del caradura de su hermano mediano, de su hermano mayor, que fue también su profesor, y vivía sobre un cementerio de relojes en la cara norte de la pensión de mala muerte donde dormía sus sueños; el mismo hermano / profesor a quien, en secreto, le dejaba pagadas algunas copas en el bar donde simplemente pasaba por la vida durante los últimos treinta años. Me habla también de la casa que juró no pisar nunca más, y del día en el hospital donde su padre moribundo lloraba no porque fuese a morir, sino por haber sido alguien que había desperdiciado su tiempo:

«Y besé la lona como un plomo,
como un poema mal traducido
o una canción desafinada.»

Guardamos silencio al pasar por la curva donde se mató el rockero Eddie Cochran, y el actor James Dean. Pero si creías, lector, que en este libro dos viejos rebeldes iban a jugarse de nuevo la vida con el diablo en unos versos directos a un precipicio estás muy equivocado:

«El secreto de la vida eterna
es saber dar el salto a tiempo.»

Entonces, Luis Sánchez Martín frena, poco a poco, en la Calle Desengaño. El libro se para; una brisa fresca hace brillar las sílabas de sus versos. Le comprendo. Yo bajo del coche y me siento atrás. Una chica se acerca a nosotros y se sienta junto al poeta que la besa. Y nos presenta, casi recitando, con dulce agradecimiento:

«La chica de las gafas de pasta
y el pelo muy corto
que sueña conmigo las noches
y me abre la puerta de los días.»

Ahora el libro avanza por la misma calle que de repente cambia de nombre, y se convierte en otra calle llamada Teresa, mientras Luis, el poeta, deja rugir sus sueños mal dormidos.

Escuchad, ahora suena “When the man comes around”, de Johnny Cash, y entre el loco irresponsable que fue y el ridículo cadáver que pudo haber sido, hay un hombre que es amante y amado, el hombre que ya no camina por la cuerda floja, pues ahora, junto a su chica, y rodeado de poetas que admira y le admiran, está marcando la diferencia, está creando su propia familia y ha entrado, para quedarse, en el verdadero lado salvaje de la vida:

«Sin poder evitar caer en la paradoja
de pedirle disculpas al espejo
por seguir teniéndolo todo
y todo el tiempo del mundo por delante.»

Y es que no importa lo que uno hizo en el pasado, sino lo que vas a hacer mañana. Porque cuando creas que ya no puedes hacer nada más para mejorar tu salud, tu amor y tu trabajo, todavía te queda lo que haría una buena persona: bañarse en extrañeza, amar los cambios que se te presenten en el camino, porque con cada cambio ―así lo he aprendido yo mismo de mi mujer― siempre hay una primera oportunidad para todo, y ningún sitio en particular a donde ir.


Abel Santos, prólogo a Carrera con el diablo,
de Luis Sánchez Martín (Lastura, 2019)


jueves, 9 de enero de 2020

WEST 33RD STREET por JOSÉ MARÍA FONOLLOSA




La pareja perfecta es uno solo
haciéndose el amor. Ninguna chica
conoce el cuerpo mío cual yo mismo
y, por tanto, es más sabia mi destreza.

Qué suave recorrido placentero
por las zonas sensibles de mi físico.
Qué mano que no es mía ni es ajena
sino que es tacto, roce, soplo angélico.

Qué en su justo momento el adentrarme
en la medida exacta de mis límites.
Anchura o estrechez, cuanto me plazca,
consigo en el instante apetecido.

Qué variación inmensa obtengo estando
conmigo mismo, amando incluso a aquellas
que niéganme el contacto. A todas cuantas
me venga en gana entonces disfrutarlas.

La pareja perfecta es uno a solas
haciéndose el amor. En ambos sexos.
Resulta incomprensible esa obsesión
que nos lleva al amor en compañía.


José María Fonollosa, de Ciudad del hombre, New York.

miércoles, 8 de enero de 2020

UNA VIDA NO VIVIDA: Rafael Sáenz de Cabezón.




Son muchas las vidas que nos rodean y de las que no tenemos noticia alguna. Muchas las situaciones que se desarrollan en nuestro entorno acerca de las que no conocemos los detalles más importantes. Internarse en ellas, descubrirlas y analizarlas es una de las virtudes indudables de la prosa de Rafael Sáenz de Cabezón y, en particular, de estos relatos suyos que se asoman a la vida secreta, a las emociones escondidas. 

Una vida no vivida ilumina con acierto las zonas prohibidas, los sentimientos alojados en lugares de difícil acceso. El autor consigue dar con los elementos oportunos para así permitirnos visualizar a sus personajes, entender sus decisiones, compadecer sus dolores, sorprendernos ante sus asombros. Y lo hace a veces desde la ternura, a veces desde el humor, la rabia, el desconcierto, la piedad. 

Rafael Sáenz de Cabezón no da puntada sin hilo. Cose con paciencia sus historias para llevarnos, a través de ellas, también a la nuestra. Nos hace vivir las vidas que no vivimos para comprender que podríamos ser otros y desear cosas distintas y ver el mundo de otro modo. Nos abre caminos por fuera y por dentro.

Este libro de relatos es obra de un gran observador, un escritor capaz de comprender que la literatura cobra su auténtica dimensión cuando consigue inmiscuirse en la forma de mirar la vida que tiene el lector. Y Rafael Sáenz de Cabezón triunfa en su empeño. Tras la lectura de estas historias es imposible no preguntarse qué vida no vivimos, qué vida dejamos atrás.


Flavia Company


martes, 7 de enero de 2020

ELLA por JULIA NAVAS MORENO



Dice que ya apenas sonríe,
que a menudo sus ojos nadan
en lagunas de alta salinidad.
La observa mientras ella sube
las persianas con desidia.
Susurra que sus manos no aprietan como antes
y que ya no tatarea canciones al atardecer.
Se pregunta de quién es ese cuerpo
que se acurruca en su cama
postrado como un árbol caído;
que dónde están las ramas
en las que brotaban tallos verdes
y se posaban pájaros carpinteros
que repiqueteaban nuestros nombres.
Se queja de que ya no pronuncia palabras de amor:
solo las escribe en poemas olvidados.
Busca en los armarios
sus zapatos de baile
para resucitar a la eterna danzante,
pero sabe que sus pies están rotos
de subir y bajar tortuosas escaleras sin barandilla.

Sabe que la niñez muere entre los juncos de las charcas
pero se conforma con observar
la belleza decadente del estático vuelo de la libélula.


Julia Navas Moreno


viernes, 3 de enero de 2020

CARRERA CON EL DIABLO: Luis Sánchez Martín.




EL DÍA QUE MURIÓ MI ABUELO

El día que murió mi abuelo
mi madre me dio una paliza.

Han pasado casi cuarenta años
y sigo sin ver relación alguna
pero ella parecía convencida.

El día que murió mi madre
llevaba diez años sin verla
y aunque sabía dónde y cuándo
era el entierro
no pude ir:
tenía que hacer la compra, lavar el coche
y limpiar la casa.

¿No ves la relación?
Es el mercado, amigo.


ELLOS NUNCA LO ENTENDIERON

Mi casa sufrió un incendio.
Yo soy las cenizas.

(Brenda Ríos)

Me hubiera gustado
sentarme en tu sillón junto a la ventana
y con un cenicero en el reposabrazos
encender un amargo ducados
frente al televisor
y poder entender algo más

pero el televisor explotó sobre un espejo
y no he sido capaz jamás
de volver a poner un pie en
aquella casa.

No quiero engañarte, creo que nunca te quise
como creo que jamás he querido a nadie
aunque me escondí para llorar cada tarde
y otras, borracho, lo hice frente a todos

y recuerdo las risas que suplieron los consejos
y al amigo que ocupó el lugar de un padre
(hoy mi ventaja es notable frente al resto
no puedo añorar lo que no tuve)

pero me asusta verme desde fuera
pues como tú sonrío y hablo
y hago creer a todos que soy feliz
cuando simplemente existo

ahora entiendo la vocación, la coraza
esa sonrisa torcida
que he heredado
esa barba de tres días
que empezaba a crecer
nada más pasar la cuchilla

ahora me afeito y te veo
pero no sobre el espejo
siempre fuiste viejo y nuestros rasgos
nunca se impregnaron

te recuerdo en una cama de hospital
con un pijama azul abierto
llorando porque te marchabas
y yo a medio metro
entendiendo tu llanto
como ellos nunca lo entendieron

fue lo primero y único
que llegué a comprender

y tengo miedo
me aterroriza convertirme en ti
y algún día llorar
por haber perdido un tiempo
para el que no hay segunda vuelta
sabiendo que viví despacio
morí viejo
y dejé un ridículo
cadáver.


LA CUALIDAD ESFÉRICA

¡Buuuuuuuuuh, que salga Sha Na Na!
(Abraham Simpson en Woodstock)

Hace unos días participé
en una lectura conjunta
de Cien años de soledad.

Pensaba en eso anoche
mientras veía el pressing catch
en internet

y mientras Dean Ambrose alzaba
su cinturón de campeón intercontinental
pensaba, también
que los polos presionan el globo
frustrando su cualidad esférica
y que si se hace camino al andar
también construye quien tropieza.

Y es que a veces la mayor incógnita
es saber si merece la pena
despejar la x.

Y tú,
sí, tú
que crees saberlo todo
déjame decirte algo:

el siglo XX no acabó
hasta que murió Chuck Berry.


Luis Sánchez Martín, de Carrera con el diablo (Lastura Ediciones, 2019).

http://lastura.es/?product=carrera-con-el-diablo

jueves, 2 de enero de 2020

LA MALA RAZA por NACHO ESCUÍN




EL NOMBRE DE LAS COSAS

Esa maldición,
la de saber
con exactitud
el nombre de las cosas

sin la más mínima
posibilidad
de equivocarte
o de acertar.

A eso lo llamaban
política.


PÓLVORA EN LAS MANOS

Cuánto se tarda
en destruir
lo más costoso,
la construcción imposible.

Nácar los dientes,
nácar también los días,
y pólvora en las manos.
Mi historia es
la de un militante
duro y blanco
que lo incendia todo.

Eso es todo
lo que soy capaz de recordar.


TIEMPO ATRÁS

Lo recuerdo casi como si fuese ayer.
La emoción,
el temblor de las manos
y el sudor frío.

La presión de leer un poema
como si en él terminase el mundo.

Hoy no confío en mí,
no confío en nadie,
he perdido las ganas
y te he perdido a ti.

He perdido la voz,
he perdido el poema.

A lo lejos alguien entona
el canto final de los días.

Tranquilos amigos,
no es una despedida
es solo poesía.


MORTAL Y ROSA

Años después
delante de tu propia vida,
con el espejo plano
sin artificios que valgan,
te ves de nuevo en el inicio.

Es algo así como si nada hubiera sucedido.
Como un sintagma vacío,
un recuerdo nítido que te lleva
a ninguna parte.

Estás fuera del mundo,
el propio mundo así lo ha decidido.

Atrás solo queda algún que otro café helado,
las náuseas de cada mañana
y cuatro intensos años
de amargura y socialismo.


Nacho Escuín, de La mala raza (Bala Perdida, 2019).

https://balaperdidaeditorial.com/libros/la-mala-raza/

sábado, 28 de diciembre de 2019

SOL MEDIEVAL: Enrico María Rende.




Una historia iniciada en el Reino de León que recorre distintos reinos del siglo X europeo. Una clara visión de la sociedad de la época: intrigas, reyes, trovadores, abadesas, caballeros, romances prohibidos, amistades peligrosas… Un poder eclesiástico y monástico corrupto, el periodo de formación de las lenguas romances y un largo viaje de iniciación son las claves fundamentales de Sol medieval. Enrico Maria Rende hilvana una bella historia donde la amistad, el honory la lealtad serán los grandes aliados de sus protagonistas.



viernes, 27 de diciembre de 2019

CONSUME-TE por PABLO MALMIERCA



Nos consumimos como cabos de vela al amparo del zumbido de las luces de Navidad. Nos consume el ansia por el ticket descuento en el centro comercial. Somos consumidos por el Black Friday, el Ciber Monday, la Navidad, los Reyes Magos, los gastos de envío gratuitos, por el desamparo de la envidia, por la invisibilidad de sus ojos.

Al amparo de la ceguera jugamos a explotar-nos como autoconsumidores del goce, del objeto, de la experiencia que nadie ha disfrutado. Nos auto-consumimos hasta dejarnos exahustos, hasta que convertimos nuestra carne en plástico, en batería de un nuevo mundo de esperanza nunca consumada, de éxtasis publicitado bajo luces de pantalla.

Consume-te, la felicidad está al alcance de tus dedos, búsca-te, nunca hemos estado tan alejados de nosotros mismos.

¡Feliz vida!

Pablo Malmierca

jueves, 26 de diciembre de 2019

3 RELATOS de NÉMESIS por ALEXANDER DRAKE




CULPABLE DE MI CONDICIÓN


Soy un hombre de 37 años, de apariencia informal, con el pelo alborotado y algo de barba. Esto hace que haya gente que me mire de manera extraña; sobre todo cuando entro en una tienda o en algún portal. En los comercios a menudo las miradas de los dependientes me hacen sentir como un ladrón o un atracador. Puedo sentir el recelo y la sospecha en sus ojos; y el temor y la angustia cuando quien regenta el establecimiento es una mujer. Como si de repente fuese a sacar una recortada oculta en mi gabardina y les fuese a encañonar directamente a la cara antes de pedirles a voz en grito que abrieran la caja registradora. En los portales la situación es aún más dramática. Si coincido dentro con una mujer, la expresión que desprende su rostro me dice de inmediato que ella teme seriamente por su integridad; como si fuese a violarla o a estrangularla para robarle el bolso y después follarla salvajemente si no lo había hecho todavía. Podría pensar que toda esta circunstancia se debe a que simplemente he tenido la mala fortuna de toparme con gente especialmente hipocondríaca, y que en realidad todo esto no tiene nada que ver conmigo; pero cuando la misma situación se viene repitiendo de manera regular desde hace más de 15 años, creo que es el momento de empezar a mirar en otra dirección. Hace poco estuve hablando con un amigo de todo esto, y resulta que a él le viene ocurriendo exactamente lo mismo desde hace demasiado tiempo. Parece que ser joven en nuestra sociedad es toda una amenaza; y no ir afeitado ni vestido con camisa y corbata toda una declaración de guerra. 


FILOSOFÍA PRÁCTICA


-…¿Sigues en ese rollo de la literatura? 

- Sí, pero las cosas no funcionan como yo quisiera. Creo que voy a empezar a escribir libros que me den dinero de verdad. Algo del tipo: Cómo ganar un millón de dólares en dos semanas o Cómo ligarte a cualquier mujer en cinco sencillos pasos

- Te aseguro que yo compraría esos libros… —dijo Mike continuando la broma. 

- Por cierto, ¿solucionaste tus problemas con Alice? —preguntó Russell justo antes de llevarse una Budweiser a los labios. 

- Ella me llama de vez en cuando, pero yo no cojo el teléfono. 

- ¿Y por qué no quieres hablar con ella? 

- Yo sólo hablo con putas. Son las únicas mujeres sinceras. 

 - No sabía que fueras un experto en mujeres. 

- Bueno, sé unas cuantas cosas. 

- ¿En serio? Dime algo… ¿A cuántas mujeres te has follado? 

- No sé… A unas veinte… 

- Las putas no cuentan. 

- Entonces a tres. 

- No son suficientes. Por lo menos tienes que follarte a diez. Entonces quizás empieces a saber algo. Eso o haber estado casado un par de veces. Uno tiene que haber estado en el infierno para poder comprenderlo. 

- Oye —dijo Mike cambiando de tema—, necesito que me lleves a un sitio con tu coche. 

- ¿Adónde? 

- ¿Sabes dónde está la fábrica de neumáticos? 

- ¿La fábrica de neumáticos? Estuve diez años trabajando allí. No me pidas que vuelva… 

- ¿Por qué? Habrás estado otras veces… Aunque sea para visitar a tus viejos compañeros. 

- ¿Para qué iba a hacer algo así? Un ex presidiario no vuelve jamás a la cárcel donde ha estado recluido. 

- Mañana tengo una entrevista. ¿Cómo quieres que vaya entonces? 

- ¿Qué tal en autobús? 

- ¿En autobús? ¿Quieres que vaya hasta allí en autobús? 

- Puedes ir como quieras, pero de una cosa puedes estar seguro; yo no pienso llevarte. 

- Vamos, Russell. ¿Por qué eres tan cabrón? Creía que éramos amigos. 

- Y lo somos, Mike, lo somos. Por eso mismo lo hago. 


EL TEST DE RORSCHACH


- ¿Qué ve aquí? - preguntó el psiquiatra mostrándole la primera de las láminas. 

- Un rinoceronte con un cuerno bien afilado y a punto de embestir. 

- ¿Y aquí? 

- La cara de un asesino. 

- ¿Y en esta otra? 

- Le veo a usted follándose a su madre y descuartizando a su padre. 

- ¿Está seguro? 

- Jamás en mi vida he estado tan seguro de algo. 

- ¿Y en esta otra qué ve? 

- Veo a una niña vietnamita después de que hayan bombardeado su poblado mientras varios soldados la sodomizan sin compasión. 

- ¿Qué le sugiere esta otra imagen? —preguntó el doctor levantando el quinto dibujo. 

- Veo a un predicador. A un embaucador. A un maldito farsante capaz de manipular a la gente y chuparles la sangre. 

- ¿Y en ésta? 

- Veo una vagina gigantesca que lo devora todo a su paso. 

- ¿Y aquí? 

- Ahí no veo nada. Ahí no hay absolutamente nada. 

- ¿Y en esta otra? 

- Veo un cerebro cortado en transversal para poder estudiar su funcionamiento. 

- ¿Y qué ve aquí? 

- Veo la fuerza primigenia del universo. 

- ¿Y ahora qué ve? —preguntó el psiquiatra levantando la última de las láminas. 

- Veo un holocausto atómico y a la humanidad desintegrándose por completo. 


Alexandre Drake,
de Némesis (Camelot Ediciones, 2019)

lunes, 23 de diciembre de 2019

NÉMESIS: Alexander Drake.




Némesis es una recopilación de 63 impactantes y descarnados relatos cortos cuyo objetivo es explorar en el sexo compulsivo, la violencia, la naturaleza humana, el lado más oscuro del subconsciente y las vivencias que oculta la gran ciudad tras la capa de lo políticamente correcto. Es una mirada cruel y desoladora, carente de escrúpulos y mezclada con grandes dosis de crítica social corrosiva.

Su estilo se puede considerar influenciado por Bukowski, entre otros autores que han optado por el lado más crudo y visceral de la literatura. Éste es un libro que juega a fundirse entre el psicoanálisis y la depravación más absoluta. Resulta excitante por su violencia sexual, pero también nos deja una mueca que no sabemos si es una sonrisa o el rictus de quien ha comprendido el profundo terror de las cosas.

viernes, 20 de diciembre de 2019

CERVEZA por CHARLES BUKOWSKI




No sé cuántas botellas de cerveza
consumí mientras esperaba que las cosas
mejoraran.
No sé cuanto vino, whisky
y cerveza,
principalmente cerveza
consumí después
de haber roto con una mujer
esperando que el teléfono sonara
esperando el sonido de los pasos,
y el teléfono no suena
sino mucho más tarde
y los pasos no llegan
sino mucho más tarde.
Cuando el estómago se me sale
por la boca,
ellas llegan frescas como flores en primavera:
-"¿Qué carajo hiciste?
Llevará tres días antes de que puedas follarme"
Una hembra dura más
vive siete años y medio más
que el macho, y toma muy poca cerveza
porque sabe que es mala para la
silueta.
Mientras nos volvemos locos
ellas están fuera
bailando y riendo
con muchachos divertidos.
Bueno, hay cerveza
bolsas y bolsas de botellas vacías de cerveza
y cuando levantas una
se desfonda
y las botellas caen
rodando
entrechocándose
derramando ceniza gris húmeda
y cerveza vieja
o las bolsas caen a las 4
de la mañana
produciendo el único sonido en tu vida.
Cerveza
ríos y mares de cerveza
cerveza, cerveza, cerveza.
La radio pasa canciones de amor
mientras el teléfono permanece en silencio
y las paredes se ciernen
y cerveza es todo lo que hay.


Charles Bukowski 

jueves, 19 de diciembre de 2019

LO QUE HACE EL AMOR por ABEL SANTOS



Por caminos distintos y durante años
salimos, equivocados de nuestras casas,
con la persona equivocada.

Fuimos el secreto a voces de la poesía.


la dulce poeta que dudaba si su piel
era mi libro favorito,
y veía inalcanzable
el momento en que yo saborearía
el perfume curativo de sus dedos.

Yo
el pobre poeta que sólo llevaba encima
la palabra esperanza, la palabra
que no encontraba
cuando creyó caer
en el raro vacío de tu desamor.

De pronto, y muy lentamente,
después de cenarnos juntos los nervios,
nos confesamos
nuestros más íntimos deseos.

Y se hizo la magia.

Dos amores platónicos
que se dan la mano por vez primera,
que sus miradas dicen:
—No moriremos por amor
y nunca romperemos esta regla
porque nos queremos vivos.


Abel Santos, de El camino de Angi, 51 poemas de una historia de amor (Póemame Editorial, Próximamente en 2020).


martes, 17 de diciembre de 2019

EL ÚLTIMO BUDA ATRAVIESA FARGO




El último buda atraviesa Fargo es la nueva propuesta de Iván Rojo y Víctor Pérez. Una colaboración fruto de la amistad y el respeto. Dos forajidos literarios que nos invitan a un extraño viaje: inesperado, excesivo y bello. Nuevos horizontes poéticos por descubrir y disfrutar.

«Este poemario es una magulladura sangrante en la cara del coñazo literario que nos asola. Es un mordisco de dragón de Komodo al nepotista mundo de las letras.
Hay valor, hay creatividad y hay arte en estos poemas que van hasta las heladas tierras de Minnesota para reventarte la cara y congelarte los huevos.
Hay una insolencia macabra que viaja desde el matadero de Mombuey a Barraca Destroy y llega hasta Fargo convertida en el último Buda.»

Rafa Sanz

«Dos voces que bucean con su genio visionario en la realidad más ordinaria, que echan mano de los referentes culturales, estéticos, musicales, cinematográficos de toda una generación (la de finales de los 70 y principios de los 80) y que se nutren asimismo de los clásicos para crear una obra que es mucho más que un himno generacional, que es poesía del presente y del futuro, que es una invitación al siglo XXII. Uno diría que estamos ante una sorprendente muestra del futuro.»

Bernat Murcia


jueves, 12 de diciembre de 2019

UN PARAÍSO DE ORINES: Gsús Bonilla.



lo que persigues
y te propones

a lo que optas
y ansías

de lo que te despojan
desprenden y privan

lo que rechazas
de lo que prescindes

por lo que aprecias
por lo que amas

lo que festejas
lo que celebras

lo que te niegan
lo que te atrae

lo que te gusta o envidias

lo que sueñas
lo que anhelas
lo que deseas

por lo que te desvives
y nunca, nunca jamás
podrás conseguir

así
de esta manera
se organiza una muerte

*

porque tengo la capacidad de una caverna
ocupo un orificio

lleno el espacio de un dedal
y
el hueco de un nicho

me expando
por los respiraderos del hormiguero

difuminado en el ángulo muerto
bajo el segundo arco
del puente

disperso, hacia la luz
al final del túnel

extiendo mis alas
adentro de la jaula que me toca

y
me topo
con barrotes
y
paredones
tapias, vallas
y
muros de carga

con tabiques
a ambos lados de las galerías

es entonces cuando colmo las expectativas
y
supero todas las estadísticas

me derramo por encima de las previsiones

sobro

*

el olvidado
en las alcantarillas
eternamente

el sin nombre
el apodado nada
el señalado

el aludido
pero pájaro y libre
punto de mira

el antes
el siempre nada de antes
el perseguido

el apuntado
al margen, en pos, tras
el alias nadie

el que acontece
y no es todavía
el por si acaso

el ser ninguno
el no tenido en cuenta
el invisible

el renglón, la tacha
el asterisco
el que nunca aparece

el en sí divisible
el que faltaba
el ahorita hallado

el espantado, el herido
de plomo y muerte
el trofeo, la presa

el otro, el condenado
el viceversa
el etcétera y demás:

la multiplicidad
el elemento
y la característica

el ayer, los jamases
el hoy, el mañana
los de siempre


Gsús Bonilla,
de Un paraíso de orines
(Asociación Cultural Agita Vallekas, 2019)


miércoles, 11 de diciembre de 2019

FAST: Hugo Clemente.




Fast retrata una parte de la sociedad del siglo XXI; los nomigrantes. Inspirado por los escritos sinceros e intimistas de su diario personal, Hugo Clemente narra en segunda persona los sueños, miedos y soledades que acompañan al que se ve empujado a empezar una nueva vida lejos de su país. Una lectura tan conmovedora como ácida, que nos ayuda a comprender una realidad con la que convivimos. 

Laura Rincón Sirera

*

Fast es un proyecto narrativo ilustrado e incluye una playlist musical para compartir con sus lectores: 

Fast significa rápido en inglés, pero también significa ayuno. Fast es un viaje que sucede en el interior. Fast gravita en torno a dos ideas: 

— Estados Unidos como sistema de referencia es un aparato digestivo y, para entrar en él, debes pasar por todas las fases: ingestión, digestión, absorción, asimilación y excreción. Sólo así sabrás quién asimila a quién. 

— La nomigrancia es la condición de los que, desde que marcharon, ya no pertenecen a ningún lugar, de los que no tienen a dónde regresar, de los que se quedan sin silla cuando la música para. 

Ese tránsito por el vientre que nos está engullendo en este instante, entre dos lenguas y recogido en un cuaderno de viajes —o en un dietario en segunda persona— es Fast.


*

Hugo Clemente
(Salamanca, España, 1973)

Licenciado en Psicología Social, da clases de español en varias universidades de Boston desde 2015. Ha coordinado la Escuela Canaria de Creación Literaria (2013-2015). También ha trabajado como terapeuta en un programa de metadona, instructor de surf y snowboard y Dj entre otras cosas. Ha impartido talleres de escritura creativa en diferentes ciudades españolas, así como en Nueva York, Boston y Stamsund (Noruega). 

Ha publicado Cuaderno de Agua (Novela. Canalla Ediciones, Madrid, 2012), que está a punto de agotar su segunda edición. Traducido al inglés como Water Log, será publicado en inglés por Spuyten Duivil (New York) en la primavera de 2018. 

Ha sido finalista de LuchaLibro (Primer Campeonato Literario de Improvisación celebrado en España, 2012) que publicó un libro conjunto de cuentos con los otros 3 finalistas: Lucha Libro (Baile del Sol, 2013). También ha participado en otras colecciones de historias: PervertiDos (Editorial Traspiés, Granada, 2014), Ménades: una invitación a la euforia (La Piscina Editorial-Keroxen, Tenerife , 2015) y ha escrito guiones para teatro y cine. Su último documental, The Blinking Island (2016), ha sido seleccionado en las secciones oficiales de diferentes festivales (Miradas.Doc, Canarias Surf Film Festival, Madrid Surf Film Festival, Portuguese Surf Film Festival, Bombay Water Film Festival, Surf & Music & Friends Festival ...), nominado a los Concepción Independent Film Awards (Chile) y galardonado con el Premio al Mejor Guión en MIMPI Fest (Brasil, 2017) y el Premio del Público en el Festival Internacional de Cine Mequinenza 2017 (España). 

Ha colaborado con diversos medios como International Journal of Iberian Studies, Mondo Sonoro, Los Bárbaros (Nueva York), Calviva, Píldora Sonora, y publica regularmente en su blog ¡No toques nada!

martes, 10 de diciembre de 2019

TAUTOGRAMA por MARTA ANDRÉS



Un teatro con telón táctil, la típica trampa para transeúntes del tedio. Tras las tablas no hay tregua, el trasiego tenaz, tortuoso y turbulento de la tramoya tragándose las taras, truncando los tropiezos, tapiando las trabas. Técnica, trucos, tretas y tratos con tal de que triunfe en taquilla la trama, el texto, aún torpe, tullido o tosco. Todo un tinglao tutelado por tertulianos de tasca, trova, tequila y gin-tonic. Tunantes sin tapujos que tasarán tu talento en esto de la tecla por el tamaño, según la tajada a trincar, de tu talonario o de tus tetas. Un trampolín, si das la talla; un tobogán, si tiras por la tangente.(Tendría que tachar este trozo, traerá tempestades, torment@s, temporales, tensión... y yo en tirolina, sin toma de tierra).

También está la troupe de l@s tántricos, con su tournée de tópicos tibetanos "tu trabajo es tan, tan, tan y me hace tanto tilín tilín" y teniendo tu ego en trance (terapia térmica que teletransporta la testa al techo, el trasero al trono o al templo, según tu tope), te ofrecen un trueque por transcribirte,un tándem tipográfico, un ten con ten, si tal y tal. Transmiten tranquilidad mientras trapichean a tocateja con tu tinta, sin titubear al tatuarsela en la trastienda. (¿Todavía querías tila?, toma dos tazas, con tabasco y sin terrón)

No se trata de teorías que transmutan a teorema. El tema, el timo trillado del trilero, tampoco dá para un tratado, un tomo, una tesis ni una trilogía, tal vez para un tebeo, titulado "De Traca".
Total, con mi torpeza táctica de taladrar el tabique antes de timbrar, no tengo turno en la tarima de esta tragicomedia taciturna.

Antes de los treinta, aún transparente, se truncó mi tesón de trepar al trapecio, todo al traste de un tortazo o por no transigir en algún tugurio al toparme con tal tesitura. En la transición a las tinieblas de mis trituradas trizas, me transformé en témpano, tanto trecho, tanto terreno que por mis traviesas torácicas, sin traqueteo ni trompicones, como un turista en trineo, transita el transiberiano...

Soy el títere taxidermista que en la tómbola le tocó al tigre del tiovivo. El tango tabú que con tres tirabuzones le hace un torniquete terrible a tus tripas, el tenedor que tornándolas trampantojo, trincha y torsiona cual tallarines. La travesura del temblor en el tálamo; la tentación trémula, que a través de un turbio y tímido torrente, teflona en tu tráquea la tétrica tristeza. El tañido entre el tumulto, trivializando el tumor. El tranco en la trampilla del tragaluz. La tenaza, la tijera, la telaraña, la tumba, el titán que al trote de un triciclo turgente turbó Troya, el toro torvo que tras un telar tradujo a Teseo la ley del Talión. Tutéame como tóxica, ahora que es tan top.

Tengo tendencia al trantrán
el talante al tuntún
a trastocar todo en un tristrás.

A un toque de Tánatos (toc toc), terminará mi tiempo (tic tac). Tarada y tarde, tramité testamento, la terquedad en tautogramas y trece torres fueron testigos...

"Trepana con tino hasta el tuétano, tira del tendón y en tensión trénzalo, tuércelo, al tercer día teje, ha de trocarse tapiz de tercipelo tupido; pues tirana tuve, por temor a su tósigo tacto, en la trinchera de mi torso la ternura tabicada, tesoro que aún torturado por el tabaco, no tiznó su templanza; tápate con su tibia tela y al resto tírale una tea"


Marta Andrés


lunes, 9 de diciembre de 2019

UN POEMA de LUIS COLDER



De la urdimbre del mundo,
de las solapas de la realidad;
de todo lo oculto a los ojos
del que desea ver,
luz irónica, escurridiza,
como el reflejo del salmón
que gira en la memoria
de su muerte ascendente.

Luis Colder


domingo, 8 de diciembre de 2019

LA TUMBA DEL SOLDADO DESCONOCIDO por MAX BENÍTEZ




“¿Quién de nosotros conoció a su hermano? ¿Quién de nosotros observó el corazón de su padre? ¿Quién de nosotros no estuvo siempre prisionero? ¿Quién de nosotros no será siempre un extranjero solitario?”

Thomas Wolfe, de El ángel que nos mira.


La soledad, contrariamente a lo que piensa el común de la gente, no es una opción. Va más allá de quienes nos acompañen o no en el transcurso de nuestra vida. La soledad, de la misma manera que no elegimos tener un accidente que nos deje tullidos, no se elige, a menos que sea morir lo que se pretende: es, sin adornos, un estado del alma, como esa herida accidental.

Cuando era joven (perdón, quise decir más joven) llegué a cultivar un círculo de amistades bastante amplio y diverso, de todas las nacionalidades, inclinación sexual, musical y todo lo que puedan imaginarse. Éramos unos cuantos y bien avenidos. Mi agenda (aún se usaban las de papel) se alimentaba de nombres y apellidos en casi todas las letras del abecedario. Definitivamente no estaba solo, en sentido estricto. También conseguí cuajar, a pesar de mi carácter introvertido, varias relaciones que acabaron con desigual suerte, como todo el mundo. Unas veces acababa la noche acompañado y otras durmiendo abrazado a la almohada buscando un cabello largo y ajeno para siempre.

Sin embargo, ya desde entonces, incluso almacenando en la memoria algunos de los momentos más entrañables de mi juventud, en el fondo, sin que nadie lo advirtiera, me sentía terriblemente solo. No había una explicación cabal, ni alguna experiencia traumática en mi niñez que me llevara a ese estadio en que el tiempo se acaba transformando en un silencio insufrible. Era un muchacho triste en medio de la fiesta. Poco a poco, en silencio, en la intimidad de mi habitación, fui cavando la trinchera de la que habitualmente hablo. La trinchera, sí. Ella también es un estado del alma.

Así comenzaron mis primeras lecturas; las de los grandes desventurados, los descastados, esos que van por la periferia hurgando, desentrañando desde el anonimato la madeja inextricable de la condición humana. No pretendía ni quería leer otra cosa. El saber ocupa lugar y yo no tenía tiempo que perder. Y fue entonces que, sin proponérmelo, con la gasolina de la soledad y ávido de respuestas, comencé yo también a escribir, siempre a hurtadillas puesto que no tenía con quién hablar de todo aquello. Y es que, en definitiva, qué era en realidad todo aquello?

Pasaron así varios años de abultada agenda social por un lado y más solo que la una por el otro, cuando la habitación vacía me enseñaba el lado amargo de una actividad que muchos veían como rara, o en el peor de los casos, como un hobby. En esta especie de desdoblamiento se fueron mis últimos años de juventud.

Años más tarde, la necesidad vital, gregaria, me embarcó en algo distinto pero similar en muchos aspectos: me casé, lo que, más que agrandar la trinchera, me llevó a enterrarla, a echar paladas hasta cubrirla por completo para iniciar una vida como dios manda, y abandonar de una puñetera vez esa vida a espaldas de casi todo lo que me rodeaba. Porque esa es otra cosa que supongo que arrastran en su consciencia los autores de verdad (naturalmente no hablo de mí. Yo tan solo soy un pequeño tirador, y casi nunca doy en el blanco): la certidumbre de que todo se desarrolla mientras la mecha de la vida se extingue.

Pero como dije antes, la soledad no es una opción. La trinchera estaba tapada, casi olvidada, pero no así los personajes que clamaban desde su propia tumba que acabara de matarlos o sublimarlos. Para entonces, recuperado el hábito de la lectura, ya existían las redes sociales, eran vox populi, lo que desplazó mi campo de acción a un universo virtual, donde, por primera vez en muchos años, pude poner rostro a tantos francotiradores perdidos por el mundo, a todos esos soldados hasta entonces desconocidos. Puede resultar una tontería para algunos (para la mayoría), pero hasta me sentí protegido. Ahora ya casi puedo verlos desde la pantalla del ordenador que ilumina mi nuevo foso y leer, ansiosamente leer de sus cuadernos de bitácora, que en realidad casi todos librábamos batallas desde el silencio; prestos para no abandonarnos a la desidia, pero inocuos ante la envergadura de una pelea que todos sabemos perdida.

A día de hoy, ya canoso en el desván, no sé con certeza si los textos que (como boyas en altamar) lancé a lo largo de este 2019 han llegado a alguien. Las redes nos enseñan que ahí, cerca pero al mismo tiempo distante, hay alguien, es solo un pequeño gesto el que da señales de vida, algo hermoso como fútil, pero hay alguien. Y yo espero febrilmente que así sea, que las noches en vela para hablarles desde tan lejos hayan servido aunque más no sea que a solo una de esas almas perdidas y errantes que, como decía Thomas Wolfe, son ahora mis hermanos.


Max Benítez