jueves, 20 de septiembre de 2018

LA ÚLTIMA VEZ DE TODO por MIGUEL ÁNGEL BERROCAL



Estuve conduciendo algo más de treinta y tres horas seguidas; no podía permitirme parar cuando miré por última vez el reloj. Buscaba sin descanso mientras en el asiento de atrás se movían de un lado para otro una veintena de libros: Arthur y Henry Miller, Elia Kazan, Tennessee Williams, William Faulkner, Norman Mailer, James Joyce, Burroughs, Ginsberg y Pio Baroja; puede que alguno más y una vieja biblia. Los llevaba siempre. Nos encantaba leer tirados en el suelo rodeados del resto de libros, fumando Camel sin filtro y bebiendo güisqui, riendo entre lectura y sexo, derramando esa turba por tu cuerpo para luego perderme entre sus rincones; eran los mejores momentos del mundo. 
Delante, una caja de Ardbeg a los pies del copiloto, varias cajas de cafeína en pastillas y cinco tabletas de chocolate negro. A veces paraba para mear y cambiar las pastillas por café; una excusa para echar el güisqui a algo caliente. Y seguía, seguía buscando.
Durante las diez primeras horas creí que sería fácil, sabía tu nombre de dni, sabía tu rostro mejor que tu madre, tu olor y maneras, te sabía a ti; casi todo podría decirse.
Anduve rápido esas horas entre los sitios que más te gustaban. Esos bares de carretera entre Despeñaperros y las afueras de Madrid con olor a rancio y llenos de souvenirs; y habías pasado, las camareras siempre me decían que habías estado hacía unas horas. No me alteraba por ello, tomaba un café y seguía, casi me divertía este juego que empezó por tu cabezonería en un bungalow de Grazalema.
Cuando pasé Madrid empecé a entrar en un estado de Nervio leve que no me dejaba disfrutar de la búsqueda, pasaba algo y me tenía totalmente distraído. Entonces fue cuando empecé a buscar como si fuera un perro de caza, apenas paraba, lo justo para buscar tu rastro, mear, y seguir.
No me di cuenta cuando entré en Galicia, llevaba casi veinticinco horas al volante, y empecé a recordar la estupidez de Grazalema:
- Encuéntrame antes de que se termine el mundo, o allí donde termina, acabará el nuestro... treinta y tres... ~
Pasé el norte Gallego rozando tu espalda, lo podía sentir. Miré el reloj por última vez casi llegando a Finisterre, no volvería a mirarlo, habían pasado casi treinta y tres horas.
Llegué con el coche lo más cerca del acantilado que pude, se acababa el tiempo, había dejado atrás tu Peugeot hacía escasos doscientos metros. Empecé a correr en plena noche cerrada, caí varias veces, hasta que te vi por un golpe de faro. Me acerqué despacio, llevabas ese vestido blanco que te regalé con el que parecías salida del mar. Te dije hola.
Tú sólo dijiste treinta y tres, y saltaste por el acantilado. Fue la última vez que nos vimos, la última vez que viví, la última vez de todo.


Miguel Ángel Berrocal


miércoles, 19 de septiembre de 2018

MI VIDA EN UNA BOLSA por VALENIA GIL




Me he abierto en canal, como una funda para guardar abrigos, desde mi frente hasta mi pubis como si yo fuera el doctor Víctor Frankestein y mi yo el proyecto de mujer que fui, que soy y que quiero ser.

He dado lo mejor de mí a pasitos de hormiga, a zancadas de gigante, a sorbos, a tragos, a voces, susurros y silencios.

He dado lo peor de mí a cara descubierta, a ojos anegados, de frente, de cerca, sincera, valiente, con nudos marineros en mis intestinos y rodillas sin fuerza pero asumiendo mi imperfección con la seguridad que dan los años, sin tratar de esconder mis pellejos resecos y poco adecuados.

Con cuatro décadas el amor ya no es ciego, ni sordo, ni tonto. Ya no se acelera a trescientos por hora ni en curvas ni en rectas, ya no se tumba en el suelo cual alfombra persa, o española de Alcaraz o Letur y deja que le pasen por encima, ya no espera, ni desespera, ni se disfraza, ni sueña con imposibles adornados de posibles. Con cuatro décadas el amor es gato viejo con más reflejos para evitar ser atropellado.

He vuelto a acelerar mi adrenalina como un sincrotón en su órbita cerrada, a dejar los miedos a volar bajo doce candados y me he tragado las doce llaves negándome a jiñar hasta no estar de vuelta en casa para que ningún miedo se atreva si quiera a empañar mis lentillas.

Mi padre me decía siempre entre carcajadas que ni regalá me querrían, pero padre yo no me regalo, ni me vendo, ni compro, ni miento. No conozco ni quiero conocer estrategias comerciales en esto del amor. A tomar viento las caretas de carnaval y la necesidad de alcanzar diez sobre diez, que yo siempre fui de suficientes e insuficientes en matemáticas y todavía no sé distinguir si me costó cien o mil ni el cambio que me tienen que devolver cada vez que compro algo...

*

Llueve sobre naranjos y tierra seca. Atrás han quedado valles verdes y un sol norteño que brilla más de lo normal a fuerza de no alumbrar casi nunca esa tierra.

En sus manos y en su mirada pierdo la noción del tiempo, de mi propia dimensión. Olvido el hambre, aumenta mi sed, saco mis instintos más primarios a pasear por mi epidermis, articulados en mis manos que utilizan su cuerpo de instrumento musical desgranando en sus cuerdas las melodías mas profundas, arcaicas, penetrantes...

Mis rizos se unen en espirales húmedas que con los minutos se aúnan en una maraña hermosa e imposible de desenredar.

Mis muslos andan con un sinfín de cristales minúsculos adheridos a ese tejido muscular que a pleno rendimiento me recuerda cómo de perfecta es esta naturaleza savia que sabía que a mí quedarme en misiones sin mover ni una sola de mis pestañas no me iba, que a mí me gusta mirar desde arriba, de frente, de lado, de espaldas...

Llueve fuera de este tren de cercanías y todavía cae el recuerdo de los rizos sobre mi frente.

Vienen campos de sequía a rondar mi cama, mis rizos a ser ondas y mis muslos a labrar sus entrañas para seguir fuertes, tan fuertes como ese amor de campaña reclame de mí.

*

Mi vida en una bolsa...escrita en letras impresas, puede que en Times new roman o tal vez en Arial tamaño 11, pero escrita, taladrada, como en verso sin rima, como puño sin tinta, sin alma, sin tacto, sin poder cambiar su discurso, su camino, su significado.

Mi vida en una bolsa y yo con más descomposición que ayer por esos nervios que se pasean chulescos por mis intestinos y los retuercen todavía más recordándome momentos antagónicos en los que esa misma chulería me visitaba pero las endorfinas se me escapaban como chispitas por mis lacrimales.


Suerte o muerte como me dice mi chico en aquella danza de dados lanzados al aire, o en esa mano de cartas con la potra del principiante o la mala baza del gafe.

Hoy me vestiré de rojo sangre, me pondré mis aros de plata, me acicalaré para recibir lo que sea guapa de la hostia y avanzaré las casillas con la fuerza y el brío que se merece la partida.

Mi vida en una bolsa y mis ganas de vivir en excedente para esta y veinte vidas más.


Valenia Gil


lunes, 17 de septiembre de 2018

GARDENJUNKIES: Gsús Bonilla.



Cada pueblo tiene su cementerio. Cada cementerio su tumba. Y su nicho. Cada tumba su epitafio y cada nicho su muerto. Cada epitafio su verso, cada muerto su caja. Cada caja sus huesos y cada hueso su tuétano, donde desova la mosca y se manifiestan las larvas.

Gsús Bonilla, de GardenJunkies
(Ediciones Tigres de Papel, 2017)


Me hubiera gustado escribir sobre el amor, la felicidad y todas esas cosas de las que tratan los libros magníficos, de historias importantes; pero este es un libro de mierda, de un jardinero de mierda. En él cada mierda tiene su historia y cada historia su mierda. La mierda a pocos importa, solo a cerdos y moscas. Es decir, a los impertinentes y a los que hozan en ella. Tampoco es un libro de crítica, o denuncia. Se trata, en todo caso, de un libro que documenta una situación concreta en un tiempo determinado. Prosa, poesía, anotaciones diarias… la impronta textual de una experiencia vital propia, como vómito literario.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

PEQUEÑOS CANALLAS por PEPE PEREZA




Al principio, Óscar, Ojeda y yo, usábamos los zurullos de perro que encontrábamos por la calle, pero enseguida nos dimos cuenta de que necesitábamos excrementos con más consistencia. Nada mejor que nuestra propia mierda. Lo que hacíamos era pasarnos por la zapatería del barrio para pedirle a Manolo, el dependiente, una caja de zapatos vacía. Lo echábamos a suertes y el que perdía se metía en los baños de algún bar para vaciar sus tripas dentro de la caja. Luego buscábamos una cabina telefónica y, con ayuda de un palo, untábamos tanto en el micrófono del teléfono como en el altavoz. Hecho esto, solo teníamos que alejarnos unos metros de la cabina y, discretamente, sentarnos a esperar.

Pepe Pereza, del blog Asperezas.


martes, 11 de septiembre de 2018

LO INTANGIBLE por NURIA VIUDA GARCÍA




Transité por las calles, por largas avenidas vacías y sedientas. Ni un solo transeúnte ocupaba las aceras, solamente yo. El mundo parecía haber desaparecido de todos los mapas; pues en realidad lo que no se ve no existe sino en esta cabeza, abierta a las fantasías y a los nombres de ciudades lejanas que jamás pisaré.
Vivo de oído y de lecturas, de imágenes que llegan vía satélite: pues he de creer lo que se cuenta sin poder comprobarlo, profesando una fe ciega en lo ubicable.
Es tan pequeña la posibilidad de conocer Groenlandia como subir al MachuPichu, y sin embargo mi mente hace un esfuerzo ímprobo por buscar un recodo acomodaticio para nombres exóticos.
Cada avenida solitaria que recorro es mi mundo. Todos desaparecen guarecidos en autos y autobuses; seguramente temen la lluvia y los rincones sucios.
El aire que surca mi rostro parece pertenecerme solo a mí, y los muros pintados me saludan el día tiernamente; como una detonación de wassapp: tan triste e impostada, tan cretinamente artificiosa.
Sin voz y sin contacto.
Mi mente realizará el esfuerzo de creer que respiras.
Lo intangible es como un hijo que araña en la distancia.

Nuria Viuda García


jueves, 6 de septiembre de 2018

QUALITY CONTROL G00497T (Poemas de viaje y esperas): Jorge M Molinero.



la realidad es esto: 
el viaje es el dedo índice 
justo encima del lugar elegido, 
calcular la ruta en yemas, 
decir a tu hija: 
aquí estamos nosotros y aquí vamos a ir. 
el viaje es mirar guías, 
un café con algún amigo que ya estuvo: 
apuntar bares y tiendas. planear cada paso 
(que es desposeer de magia lo que aún está por sentir). 
doblar el mapa (una manera de borrar fronteras 
como otra cualquiera), preparar la maleta, 
llenarla de cosas que no vas a usar. 
el miedo a una gastroenteritis 
o a la fiebre en la niña la noche antes; 
a que en el trabajo se resbale un paño de 2x1x3 
y te tace un dedo: 
cada martillazo crea un proyectil de escoria puntiaguda
con el mensaje: 

                       viaje cancelado, 
                       el seguro no se hace responsable.

*

ya no sé leer a machado sin serrat ni a lorca sin cohen.

*

¿entenderé alguna nota, esbozo, poema 
(germen de)? 
¿podrá la moleskine dotarlos de movimiento: 
hacerte sentir el zarandeo del alsa, plasmar mi 
letra 
nerviosa e ininteligible? 

la poesía es que el lector quiera ser 
el califa en lugar del califa.


Jorge M. Molinero, de  QUALITY CONTROL G00497T (Poemas de viaje y esperas) (Zoográfico Ediciones, 2018).


miércoles, 5 de septiembre de 2018

HOY por JOSE YEBRA




hoy repito el paseo matutino

sobre el gris de las aceras

que nos sostienen y nos comunican:

porque tu mundo gira en paralelo al mío

y no se cruza en ningún momento

con mi necesidad de saludarte

y preguntarte si todo va bien o no ____

hoy no escucho mi música:

he olvidado en casa mis auriculares

y ahora los pájaros me hablan de mundos
que también puede que existan

fuera de la jaula de mi cabeza:

sus trinos son la nueva atracción

de este monótono parque de atracciones

en el que vivo y me muevo ____

hoy no quiero emitir sonido alguno

porque el silencio que me alumbra dentro

me habla y me va contando mi vida

al trote cardiaco de mis soberbios pasos

casi a ritmo de ballet

en lagos de aguas sucias

al lado de feos cisnes cuyas drogas

son mucho más potentes que las mías ____

hoy abrazo desde mis acantilados

los turbios humos de tu mirada alegre:

la inercia culpable de tu mera existencia

mientras otras mujeres siguen pariendo

otros seres incompetentes

que no vendrán ya a redimirnos

desde la sencilla coreografía

de su estudiado decoro ____

no hoy no pienso lavar mis manos

después de cada meada

porque hoy he decidido que quiero sobrevivir

en la frontera misma de los gérmenes

y su polivalente circo microscópico

tan divertido como imperceptible:

ésa es la realidad y su misma sombra:

la felicidad – lo reconozco –
habita agazapada en los actos sencillos

y hoy ya tuerto y cansado

he aceptado sin pelea

que debo presto viajar hacia ella ____


Jose Yebra


martes, 4 de septiembre de 2018

QUIEN LO PROBÓ por BALLERINA VARGAS TINAJERO



Así que esto era.

Despertar, sin sentir el peso
de mi pecho furioso hundido
en años de tristeza; amanecer
mecida por el roce de tu brazo
en mi cadera.

Volver hacia el tuyo el rostro cansado
de huir, y atreverme a mirarme y verme
en tus ojos riendo desmayada,
casi difunta,
de tanta vida de golpe.

Que descubras belleza
en el fondo de mis lodos.

Tu mano sonámbula buscando la mía,
no encontrar ya lejos de ti reposo.

Mi foto en tu salón,
el sofá cama compartido,
un espejo un poco más bajo.

Sentir que un cielo en la lumbre
de un cigarro a oscuras cabe.

Respirar el aire viciado de tu cuello,
probar tu piel dormida y saberlo.

Sí, es esto.


Ballerina Vargas Tinajero


lunes, 3 de septiembre de 2018

CANCIÓN A LAS RUINAS DEL CAMPING por MARCOS MATACANA MARTÍN




“Todo desapareció, cambió la suerte
voces alegres en silencio mudo”

Rodrigo Caro


En una amplia cornisa sobre el Piedras,
subiendo la escarpada torrentera,
las copas de los pinos desdibujan
las límpidas aristas de la luz,
los límites precisos de sus sombras.

Erguidos, silenciosos, los oscuros
cipreses acompañan el camino
que lleva al mirador, donde las pitas
almenan con sus grises cresterías
la seca cicatriz de las acequias.

Si miras desde allí dando la espalda
al mar que mansamente se diluye
fundido con la ría, se divisan
las ondas amarillas de otro mar
rompiendo en las chumberas polvorientas:

un mar enmudecido bajo el peso
del sol que en la diadema luminosa
de agosto prende en llamas su perfil
sobre áridos despojos que se orillan
en lomas de palmeras despeinadas.

Con cal y piedras blancas un damero,
cubierto por agujas y pinaza,
señala aún las calles que acogieron
las tiendas de campaña en el mosaico
de toldos, caravanas y sombrillas:

los límites de un reino proletario,
una Babel de lenguas confundidas
en los primeros besos, en la Arcadia
de aquel Edén perdido en la elegía
que eléctricas repiten las chicharras.

Apenas queda nada que recuerde,
oculta por enebros y jarales,
la entrada con el arco, solo un muro
con restos de ladrillo y solería
donde ahora espera al sol la lagartija.

Y al pie de dos enormes eucaliptos
se yergue todavía la oxidada
metálica estructura que sostuvo
las letras luminosas y ondulantes,
azules inflamadas de neón,

la cúpula celeste, las estrellas,
la lluvia que no vimos de perseidas,
tumbados sobre esteras y toallas:
el cielo que pisamos siendo niños
bajo una lona azul de poliéster.

Y allí, sobre mi pecho adolescente
cubierto de sudor, y derrotados,
la luz del mediodía de tu pelo,
la luz en plenilunio de tu cuerpo,
desnudos y comidos de mosquitos.

Oh, noche traslucida en el temblor
azul del camping gas, noche encendida.
Oh, noche repetida en tantas noches
de nombres que te nombran sin ser nunca
tu nombre en la retina de los días,

ni el tino retenido en el viril
de un tiempo circular, en la perfecta
certeza inconmovible de la rosa,
inmune a la rutina, al desengaño
que acaba por llegar y la marchita.

Ahora en la hondonada donde yacen,
cubiertos por escombros y basura,
plumas de gavïota y gallinaza,
los restos destrozados de una fuente
de náyades, nereidas e hipocampos,

las dunas con sus lentas lenguas lamen
de arena la reliquia, el sitio exacto,
que guarda las cenizas de la infancia
que juntos enterramos esa noche
en que murió tu abuela y el verano.


Marcos Matacana Martín.


viernes, 31 de agosto de 2018

ASÍ NOS IMAGINO por GEMA FERNÁNDEZ MARTÍNEZ




Así nos imagino.

Yo estoy subida a un árbol,
se parece a un nogal
pero dos girasoles
azotan a mis pies
su mácula inocencia.

Me miras. Me invitas
a acercarme con las manos.
Hay un océano lisérgico
con demasiadas algas
obstruyéndome el vientre.

Tengo miedo, pero te digo:
¡Claro!
Tú respondes: ¡Oscuro!
Te trepo.
¡Hay tanta belleza
en la antonimia!

Allí, en las alturas,
ignoramos la llanura
bactereológica de los
felpudos,
hay un rubor aséptico
tiñendo de violeta mis mejillas
y puedo verte hundir,
consecutivamente,
tus pies de cartón pluma
en una nube.

Delimito tus huellas
con los dedos,
recoloco las vísceras,
cabeza, corazón...
todo en un mismo eje
y me aproximo a ti
con velocidad líquida.

El amor es un sólido,
me dices,
¡Bendita antonimia!
Oteamos a lo lejos
las multiples mutaciones
que han sufrido nuestros ídolos
en sus altares de asfalto.

El único evangelio que profeso
se hunde en el abismo de tus ojos,
replicas,
y moldeas con los muslos
un memorándum de razones
para mantener curva
la sonrisa.

Así nos imagino,
yo estoy subida a un árbol,
reivindico la autonomía
de los instintos,
Tú me instas a saltar.

Entre tanto, la brisa,
nos arroja a la cara
un dictum muy conciso:

Sois los neorrománticos
del siglo XXI
desenraizando a gritos
el sentido más trágico
de la vida.

¡Volad, cobardes!

Nos guiñamos los ojos
al unísono,
dejamos que el anochecer
nos abra paso.


Gema Fernández Martínez


jueves, 30 de agosto de 2018

EL ESQUIZOFRÉNICO HOMBRE DEL SIGLO XXI: Maya Mukti.




CUIDADO, CUANDO TE DAS CUENTA, YA HAS PASADO LA LÍNEA

El mundo anda mal.
Y habrá que repartir justicia,
pero más contundente
que la poética sólo.
Lo mejor de la tierra en las manos
de los más hipócritas,
cínicos y sádicos
especímenes bípedos.
Los mejores bocados,
los más bellos paisajes,
los mayores placeres
pertenecen a aquéllos
que esquilman la tierra.
Los ves en la sabana
contemplando elefantes,
ésos que ellos mismos
con su afán de más
están extinguiendo.
O saboreando en sitios exclusivos
los finos manjares
que su capricho pide.
Cogiendo y dejando,
gastando y tirando,
ensuciando el planeta
con su ir y venir sin sentido
de aquí para allá.
Y no puedo evitar que
ese odio que nunca me aflora
me inunde cuando pienso en ellos.
Elegantes sepulcros blanqueados
que siembran la muerte a su paso
con cada farisea sonrisa.
Máquinas de hacer oro
a costa de la ruina del débil,
del expolio del mundo.
Los odio y deseo que revienten,
pero quiero primero
que conozcan qué siente
el muchacho que humillan,
el animal que se comen,
las flores que pisan,
el cielo que ensucian;
todo el dolor que han causado
en sus dañinas vidas
concentrado a cámara lenta
en sus pútridas carnes
sofocadas de Hermès, de Chanel o de Dior.


ESTATUA DE SAL

Pero quién cree aún
en sus propias mentiras,
tan calcadamente iguales
a las de los demás.
Pero cómo seguir todavía
con las mismas imágenes
de repugnante brillo,
de amor de película,
de hipócrita paz,
sin turbarse ni sentirse incómodo
Y hasta cuándo, tú,
predicadora de la diferencia
que no eres capaz de marcar
dejando por fin de mirar
lo que insulta tus ojos,
vas a permanecer.
O es que crees que el hecho
de no cometer el pecado
te dispensa
de emprender de una vez
el camino de vuelta.


AL BORDE A LA IZQUIERDA

Quien acaba con sus reservas
de tolerancia ante la estupidez,
primero la ajena
y tarde o temprano la propia,
tiene un crudo paisaje delante de sí.
Deberá proceder para sobrevivir
a sacarse los ojos y nublar su sentido,
o si fuera capaz, remontarse muy alto,
más allá del alcance de sus propias verdades,
y remar sin parar en un aire
que sustente a su nada.
Pero eso son sólo palabras
para casi todos.
Lo que suele pasar
es que aún con desgana,
uno siga pastando,
cagando y durmiendo
como el resto del mundo,
hasta el último día,
en que entregue
el tesoro que recibió prístino, irreconocible por la mucha mugre que fue acumulando.
No encuentras todavía sentido
y aún misericordia en el hecho
de que te hayan parido
como ser mortal?


EL ESQUIZOFRÉNICO HOMBRE DEL SIGLO XXI

No me baño de noche en la playa
por temor a los monstruos marinos.
Los embalses ocultan siluros gigantes
capaces de comerse a un perro.
No me gusta jugarme la vida
subiendo montañas, volando en un globo o colgando de puentes.
Le quito la parte quemada siempre a las tostadas.
No salgo nunca sola al monte o de noche.
No subo a mi coche a desconocidos.
Evito comer cualquier cosa
con letras y números en su composición.
La lista de cosas que me atemorizan supera de largo a
las cuatro cosas con las que disfruto.
Aparte de eso, el mundo se acaba en cualquier momento.
Y estoy que no sé si meterme en un bunker
o liarme a comer yogures caducados,
pasar del condón y hacer sexo de riesgo
por saber qué se siente cuando se está viva
aunque sea por cinco minutos antes de morir.


Maya Mukti


miércoles, 29 de agosto de 2018

LATIDO IZQUIERDO: Rubenski Pereira.



SINOPSIS

Un libro cuyas temáticas centrales son el amor y el viaje a través de poemas con un vocabulario sencillo y directo. Rubenski consigue a través de sus versos enganchar al lector y llevarlo de la mano por las partes que forman el libro, mostrando una lectura a la que se regresa, una y otra vez, tras su término.


OTROS AUTORES HABLAN DE LA OBRA

“Es de los pocos libros contundentes que he leído dedicados a una mujer. Y no sólo lo quiere leer uno sólo en una ocasión. Uno desea reposar un tiempo con el fin de regresar a él y volver a dolerse, a conmoverse, a festejar una poética que ha logrado un nivel que pocos poemarios han logrado en las últimas décadas. Es un festejo poético, pero también un dolor que nos va conmoviendo de forma paulatina”

Guillermo Samperio

*

RUBENSKI PEREIRA

Nació en México, D.F. en 1977. Es Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas, UNAM, Maestría en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana. Ha publicado La obscuridad es la reina (2003), Coffee Shop Amsterdam (2011), el libro colectivo Perduración de la palabra (Antología de jóvenes poetas), UNAM, (2008). Corredores salvajes( 2016). Profesor ganador con dos de sus alumnos del primer y tercer puesto en el concurso de poesía De músico, poeta y loco…, UNAM, Dirección General de Incorporación y Revalidación de Estudios (DGIRE), (2008). Mención Honorífica con AFLO Arquitectos en el concurso Rescate a La Merced con la colaboración del Gobierno del Distrito Federal, México, (2013).  



martes, 28 de agosto de 2018

TRÁBAME EL CORAZÓN CUANDO ESTEMOS EN LO ALTO por JULIA ROIG



asúmanse o disuélvanse
hacia adentro o hacia fuera
pero hay que hacer algo con la escarcha de las palabras que no nacen
y el lirismo de los supermercados vacíos a las tres de la madrugada
y con la vida propia, que parece una forastera que aún no ha deshecho la maleta,
con ella también habrá que hablar.
Decirle que me descosí las vueltas del reloj
y repetí tu nombre tres veces ante el espejo, como la historia de Barker.
Y que con los rayos x de su mirada alguien me comió el corazón para devolverlo triturado, más desnudo y pobre que nunca.

Cuando escribir es una maniobra etílica siento que sirve. Cuando me tiendo sobre la hoja y me muevo con y en ella, y ya no sé quién mancha a quién, ni si alguien gobierna el movimiento, ni quién escribe sobre quién, ni dónde estamos, ni a qué nombre responder, o si yo en el vacío, o si el vacío en mí, entonces funciona, que se me desboque el pulso y el pelo y acabe todo en un tremendo feroz y decadente gemido-rugido, tan siglo XX, tan oh rabia, qué bien, que no me canso de sacarte, una y otra vez.
Y en cualquier parte, y en cualquier día, hora, minuto, cuerpo.

Al final lo único que no caduca es el instante que tiembla. Un árbol perenne que abrazar cuando está oscuro, incluso a mediodía. 
Agua que solo hierve, desaparece. Habrá que quemar e ir sorbiendo.
Arando espaldas y empuñando sexos.
Escribir a mano para que duela el verbo.

La chica del telediario sonríe en mute a las 20:23. Sus gestos dibujan sus palabras. Si se tensiona, habla de algo doloroso, pero también podría estar gozando, porque el rostro del goce duele. Que ya sé que la felicidad es una anestesia.

[Y tu voz como un submarino que escucho cada noche
mientras se ensanchan las ausencias
y los sueños caen en barrena.

Aquí una y todas sus variantes.
Aquí yo, libando de mis sombras.
Perdiendo el control
tan suave y quieta por fuera

Artes de escaparatismo
un paratodalavida con mi absoluto desorden.

Si llegamos arriba, juntos, trábame el latido
que ya me hice el callejero del acantilado
yo sola].


Julia Roig, del blog Miss Desastres Naturales.


Photo by Nicolas Gavino

lunes, 27 de agosto de 2018

PROMESAS DE FUTURO por PABLO MALMIERCA




¿POR QUÉ NO DORMIMOS PARA SIEMPRE?

En el sueño del justo, las manos ofrecen sin querer recibir respuesta. En el sueño del oprimido, el señor deja de existir bajo el peso de su azada. En el ensueño de las redes sociales, todo se transforma en deseo inmediato. En el sueño de la televisión, todos somos objetos de consumo. En el sueño del pornógrafo, el Diablo sodomiza a María Magdalena. En el ensueño de la justicia, todos somos juzgados por nuestra clase, género o raza. En el sueño del capitalismo todos somos la esponja que nunca deja de escurrir. En el ensueño del trabajo, todos nos dejamos engañar por una dignidad que nunca existió. En el sueño de la vida, todos dormimos para siempre.


PERDER EL TIEMPO

Malgasto la mañana viendo programas sobre blancos ricos americanos a los que pobres mexicanos construyen piscinas con fuego y cascadas interminables. Pierdo el tiempo borrando correos de entidades financieras, de magníficas ofertas que no puedo dejar pasar. Felicidad encapsulada lista para autoconsumir. Pasa la gente camino de ningún sitio con la mirada puesta en las fotos de instagram del último influencer, vacaciones de lujo para mentes inquietas. Fotos a un millón de dólares. Vidas que no valen nada al otro lado de la pantalla.


MIEDO


En el Océano Pacífico flota una isla de basura de 1,6 millones de km2. El Mediterráneo tiene una superficie de 2,5 millones de km2. La isla gigante de plásticos no para de crecer. El número de migrantes que cruzan el Mediterráneo ha aumentado un 35% durante el último año. Las ONG alertan de que si la mancha sigue creciendo los microplásticos acabarán incorporados a la cadena alimentaria de los humanos. Las ONG alertan de que el número de personas fallecidas intentado llegar a Europa ha aumentado en un 150%. El miedo atenaza a los pobres, a los que viven en las dos orillas. El miedo es la nueva moneda de cambio. Sigamos remando que el mar no es infinito.


PROMESAS DE FUTURO

Promesas de futuro adheridas a nuestras arterias, tejido adiposo que tarde o temprano colapsará la circulación de nuestros sentimientos. Valores de auto superación, nos venden nuestro porvenir en pequeñas cápsulas de odio, lluvia torrencial que arrastra toda señal de fracaso. Monstruos creados a nuestra imagen y semejanza, desprovistos de personalidad, viajan a través de años de penurias. Alteridad marchita como objeto de propaganda decrépita. Vivimos tiempos de calcos que empatizan con lo más abyecto de tus tripas.
Promesas de futuro y libros de autoayuda, el engaño y el disfraz como armas de futuro. Carnaval macabro de intereses y proyectos a corto plazo. La vida alquilada a quien no le importa.


Pablo Malmierca

Cover by Miguel Ángel Martín


jueves, 23 de agosto de 2018

¿QUÉ HAY EN UNA HABITACIÓN VACÍA?: Julia Navas Moreno.




No vivimos el presente. Nos adherimos a esa circunstancia obligada que es vivir, porque el pasado nos sujeta a todo aquello que hemos creado y nos da tanta pereza o miedo destruir. Y el futuro, ese devenir que nos mantiene en vilo; esa curiosidad, el reto de ver si somos capaces de cumplir lo prometido a nosotros mismos; de no renunciar a los sueños. Y es un esfuerzo baldío, porque el pasado, como el futuro, es intangible. Y en ese presente, todo cambia; todo discurre imparable condicionado por cada paso dado o contenido.

Julia Navas Moreno,
¿Qué hay en una habitación vacía? 
(Canalla Ediciones, 2018)

*
Como en su anterior novela, Esperando a Darian, la autora en ¿Qué hay en una habitaciónovacía? vuelve a situar a los personajes en una trama donde las casualidades y el destino hacen posible lo inesperado. Con una prosa fluida, ambienta en distintos espacios, físicos y emocionales, vidas que podrían ser las nuestras en la rutina, en la normalidad; pero también en el lado oscuro que alimenta el héroe o al villano que todos y todas llevamos dentro.


miércoles, 22 de agosto de 2018

CUBICAL MAGAZINE



En el año 2009 apareció, después de varias colaboraciones en revistas impresas y digitales, “Fanzine León”, un medio online que cubría todas las facetas de la cultura en la provincia leonesa, conciertos, presentaciones, entrevistas, reseñas de libros, fotografías de eventos y una agenda cultural que se convirtió en referente durante muchos años. 
La evolución quiso que se transformara en “Cubical Magazine”, pero el proyecto duró tan solo un año por motivos personales.

Esta vida en la que vivimos resulta tan caprichosa que ahora Santos M.Perandones, el creador de Fanzine León y Cubical Magazine, con residencia en Madrid, retoma aquello que tanta vida le dio, la cultura es su pasión y así ha quedado reflejado, como colaborador durante 3 años en la revista impresa “Mondo Sonoro Ed.Galicia-Castilla y León”, cubriendo eventos, reportajes, reseña de discos y libros, y siempre sus fotografías de fondo. Así pues, ha pasado por la radio en León, en Onda Cero y en otros tantos medios. En la actualidad mantiene una columna de opinión todas las semanas en el periódico impreso y online “La Nueva Crónica”.

Cubical Magazine contiene el mejor conocimiento del periodismo cultural, que con los años Santos M.Perandones ha ido fortaleciendo. 

No estamos ante una publicación nueva, sino el rescate mejorado de lo que en su día fue un referente en la provincia de León, ahora dirigido al público nacional, con una gran variedad de contenidos clasificados básicamente en estas categorías: música, eventos, libros, arte, tecnología, entrevistas, cine,...




martes, 21 de agosto de 2018

Y PUNTO por MARÍA GUIVERNAU




Punto de no retorno
o de partida,
puntos de sutura
o suspensivos,
punto y aparte
de una despedida,
puntos y comas
de incertidumbre.
Nos deslizamos así,
entre esa insignificante
gota de tinta circular,
casi imperceptible,
que nos cambia una posibilidad
por un rotundo imposible,
que nos indica los caminos:
norte, para perderlo,
sur, para sentirlo,
este, para amanecer,
oeste, para esperar la luna.
Puntos sobre las íes
para gritar la verdad al rostro.
Millones de puntos de vista
distintos
apuntándose unos contra otros.
Y yo sigo teniendo
la misma mala puntería de siempre:
cuando creo escribirte
punto seguido
tú te haces, irremediablemente,
punto
y
final.


María Guivernau


lunes, 20 de agosto de 2018

RÉQUIEM por SERGIO MAYOR



Leo a la tarde los Diarios de Merton y me entero de la figura de Benito José Labre, un santo extravagante, un underground del siglo dieciocho, rechazado por unas cuantas órdenes monásticas, patrono de los mendigos, los inadaptados y los vagabundos, un tipo que cumplía con su voto de no lavarse y cantaba letanías de la Virgen por los tragaluces de las prisiones. 
Me admira la contracultura de los poetas y los santos que se dan a los excesos del ascetismo y la decadencia (¿no hay un Evagrio en Robinson Jeffers? ¿Un Pacomio en Thoureau?), malditos a lo Verlaine o lo Panero, heterodoxos como aquel Felipe de Neri que se emborrachaba para acallar los rumores de su santidad, perturbados como María Alacocque, una santa que comía cagajones para mortificarse o aquellos yurodivvi que arrastraban perros muertos por las calles de Moscú y que a veces entraban desnudos en las catedrales en lo que me parece una escena muy digna de Tarkowski. 
En fin, hay mucha insurgencia en santorales y conventos, como hubo mucha aquel invierno que veníamos de los bares y la Reverenda Hogan predicaba inflamada de dios y de ginebra por las iglesias neogóticas de Londres.

*

De cuanto Chet Baker canta a Valentine, el adjetivo que prefiero es “unphotographable”. Tradición anicónica y teología negativa ahora que va quedando tan poco infotografiable por el mundo. 
Paseaba la otra noche por una ciudad fatigada de gente que se fotografía con la Alhambra como un prestigio de fondo. Una falta de respeto. La vanidad de aquellos comerciantes flamencos que posaban para los cuadros religiosos de Van Eyck. Nadie debe posar con un dios de fondo. Ni siquiera con el Cañón del Colorado. ¿Turismo? Un tipo me dijo que el turismo era la prostitución nacional de los países. Dijo que las ciudades sagradas son ahora las más prostituidas. Habló de ciudades prohibidas y mencionó una maldición de Venecia que es una conspiración contra la belleza. No sé. Recuerdo cuando esta ciudad era un lugar de recogimiento. ¿Pueden ustedes dejar de fotografiarlo todo? Dejen en paz los palacios. Posen para los anuarios de tumores y deformidades. Mi piel para las cajetillas de tabaco y los reconocimientos policiales. Dicen ustedes que “inmortalizan" y no saben lo que hacen y no saben lo que dicen. Hablan de recuerdos. ¿Es que todo debe ser recordado? Promiscuidad, concupiscencia del ojo: aquí la Alhambra, allí el Big Ben, el Machu Pichu, esta fiesta de cumpleaños, el contrapicado de los cuatro labios de una muchacha tatuada en un hotel de Berlín; mira, este es mi padre muerto....
Hubo un tiempo que el hombre temía el poder de la fotografía contra el alma. Los desalmados no correrán ese peligro. Y no serán percibidos. (¿Esse est percippi?) Pienso en la mujer de la Calle Tablas, infotografiable... ¿Para qué su retrato? 
Si hoy se aparece la Virgen a la entrada de una cueva, la gente sacará selfies, la dama en un segundo plano.

*

Anoche no podía dormir. Traté de leer una cosa de Hadot sobre Plotino, pero no había manera de leer. Hacía calor y una salamanquesa se movía por el techo. 
Finalmente preparé un termo de café y salí a por la furgoneta. 
Me gusta conducir de noche porque las carreteras están vacías, la tierra es extraña y Nina Simone canta mejor que nunca. Me gustan las luces reflectantes de los quitamiedos, el azul de los paneles luminosos, los intermitentes de los camiones y el cielo que parece un planetario. Subí un puerto de montaña, bajé un puerto de montaña y reposté en una de esas gasolineras nocturnas que Hopper ha santificado. Me encontré con bancos de niebla cerca de Baza y fue irreal y hermoso conducir de noche en medio de la niebla por un país enorme y despoblado. 
Al llegar a los llanos, rompía la luz del día. Amo esta tierra, pensé. Y esta exaltación, que parece un salmo, también es un miedo, también una tristeza. Este amor a la vida, esta fugacidad. 
Paré en un bar de carretera, tomé una ginebra, fumé un cigarro, pensé en los controles de alcoholemia. 
Amanecía. El mundo era hermoso y triste como un réquiem.


Sergio Mayor

https://www.facebook.com/sergio.mayor.3591

viernes, 17 de agosto de 2018

CELEBRAD LOS DÍAS: Sergio Algora.




ÚTERO

De nada vale aquí el talento.
Larval callo del silencio
en el segundo ojo aún cerrado.
La pezuña del que pía en el útero
continúa para ser mano de niño,
en un peldaño vertebrado
al se extiende.
El cráneo en formación se endurece
en un segundo la boca gruñe
encapsulada tras el coño
y la madre se acaricia
el abultado vientre
mientras un antebrazo flota
en la espesa pasta lechosa.

*

En cada niño hay un muerto, dentro de cada muerto
hay un monstruo que agoniza, dentro de cada monstruo
                                                             recién fallecido
hay una calle vacía, nevada, con ecos de voces golpeándose
en paredes de piedra. Dentro de cada poema
hay un monstruo y una niña
muerta. Incluso menos.
                                 A veces sólo hielo, sólo miedo.

*

Las mismas palabras, los mismos
entierros.
              Lo yermo, el silencio. Todo
lo irreconocible saliendo de la boca.
Lo que ya espérabamos pasado y sigue listo.
como todas las imágenes
frente a los espejos en los que nunca estaremos.
El mundo haciéndose nuestro
                                            a nuestras
espaldas.
             A mi pesar, la vida haciéndose
mía.

Borracho, con las mismas palabras
creas el mundo
que un día tu lucidez destruyó.


Sergio Algora, de Celebrad los días. Poesía completa (Chamán Ediciones, 2017).

https://chamanediciones.es/producto/celebrad-los-dias-poesia-completa-sergio-algora/

En Celebrad los días. Poesía completa se reúnen por primera vez, bajo un mismo volumen, los cinco libros que Sergio Algora publicó en vida: Envolver en humo, Paulus e Irene, Otro rey, la misma reina, Cielo ha muerto y Los versos dictados. A estas cinco obras se le une Invierno, el libro inédito que Algora dejara sin publicar. Como curiosidad, se complementa toda esta recopilación con un apartado de poemas dispersos de diferentes épocas que abarcan desde la adolescencia del autor, hasta el que probablemente fue su último poema antes de su fallecimiento. Una edición llevada a cabo por los editores Anaís Toboso y Pedro Gascón, que firman un prólogo donde se realiza un recorrido y estudio por la obra poética y vital de Sergio Algora, probablemente uno de los poetas más originales y menos conocido de finales del siglo XX y comienzos del XXI. Autor imprescindible e irrepetible.


Sergio Algora (Zaragoza, 1969 – 2008). Fue poeta, narrador, articulista y músico. Publicó cinco libros de poemas: Envolver en humo (1994), Paulus e Irene (1998), Otro rey, la misma reina (2003), Cielo ha muerto (2005) y Los versos dictados (2005), dejando un último libro inédito, Invierno, el cual ofrecemos en esta compilación de su obra poética. También trabajó en el campo de la narrativa publicando dos libros de relatos: A los hombres de buena voluntad (2006) y No tengo el placer (2009), éste aparecido de manera póstuma. Dejó inconclusa lo que sería su primera novela y publicó una obra de teatro: La lengua del bosque (2005).

Como músico grabó trece discos. Con el mítico grupo El Niño Gusano: Circo Luso (1995), El efecto lupa (1996), El escarabajo más grande de Europa (1998) y Fantástico entre los pinos (2000). Con Muy Poca Gente: Con zapatos nuevos (Ep, 2001) y En flor (2001). Por último, formó parte del grupo La Costa Brava con quienes alcanzó a grabar siete discos en cuatro años: Déjese querer por una loca y Los días más largos (ambos en 2003), Se hacen los interesantes y Llamadas perdidas (ambos en 2004), Costabravismo (2005), Velocidad de crucero y Futuros padres (ambos en 2007).


jueves, 16 de agosto de 2018

HOLA, TE QUIERO, YA NO, ADIÓS: Ana Grandal.




MUJERES

Cuando la conversación de los chicos deriva hacia las tetas de Luisa, el culo de Paloma o los morritos de María, Esteban enmudece. Ellos cuchichean a sus espaldas; Esteban lo sabe. Pero no puede soportar la vergüenza de oír, en las lenguas lascivas de los demás los actos que sólo él querría realizar con Luisa. O con Paloma. O con María.

DOS DESCONOCIDOS

Llevan un mes juntos y en sus conversaciones aún abundan las preguntas. Todavía inquieren, inquietos, averiguando hasta dónde llega su afinidad, si sus gustos se complementan, si existen incompatibilidades insalvables que les puedan arrastrar a una espiral de incomprensiones mútuas y desiertos infranqueables. Sin embargo, sí hay un territorio en el que han adquirido el conocimiento pleno del otro, en donde no necesitan más palabras: en la cama ya nunca volverán a ser extraños.

PAREJAS

Alicia y Esteban quedan con Jorge y Malena más o menos a menudo. Se sienten a gusto con ellos, comparten cierta forma de ver la vida y un sentido del humor un tanto ácido. Suelen ir a un concierto y después se quedan de copas hasta las tantas. La risa y la buena conversación están aseguradas.
Pero el verdadero disfrute llega al día siguiente: Alicia y Esteban se complacen en desgranar los ínfimos malentendidos entre entre Jorge y Malena, las fugaces miradas agrias, el rumor soterrado de una discusión. No, su relación no es como la de ellos, no hay comparación.
No es como la de ellos, adónde va a parar.

EL SECRETO

Alicia nunca se lo ha contado a nadie: el primer orgasmo lo alcanzó con Esteban. Con los demás, sí, se lo pasaba bien, incluso se excitaba hasta el delirio, emborrachándose de placer; pero jamás culminó. Sabía lo que debía experimentar, la masturbación la conducía al puerto al que deseaba arribar. Esteban fue el experto timonel que, con paciencia y confianza, consiguió que las suaves olas de la costa lamiesen al fin la delicada nave: el agradecimiento que siente hacia él es infinito. No lo admitiría ni antes un ejército de jueces; tampoco la deuda contraída.


Ana Grandal, de Hola, te quiero, ya no, adiós 
(Amargord Ediciones, 2017)


martes, 14 de agosto de 2018

UN POEMA de JUDITH RICO



Ya no eran tus manos
poniendo trabas en mis pies
era tu lengua bajando desde mi boca
hasta el mentón
asco
asco
asco
tus babas por mi
cuello
tetas
ombligo
sexo
ingles
muslos
tobillos
asco
asco
asco

Las sogas me desgarraban las muñecas
y yo tengo las manos finas
frías
el cuerpo pequeño
menudo
desnudo
los miedos por las nubes
la estabilidad por los suelos

Olía a sexo
sangre
Betadine
agua oxigenada en las heridas
aguja
hilo
Trankimazin
-respire, no respire,
respire, no respire,
respire, no respire-
Su TAC
gracias

A veces
siguen sonando sirenas
es curioso cómo los tímpanos no olvidan
los sonidos que nos acompañan
cuando estamos besando los pies
a la Parca

y sigo poniéndome en pie
mami
sigo escribiendo
sigo bailando
sigo rimando


Judith Rico


lunes, 13 de agosto de 2018

ULALUME: Edgar Allan Poe.




Los cielos estaban cenicientos y lúgubres.
Los follajes crispados y huraños.
Las hojas marchitas y secas.
Era una noche del solitario octubre,
Del más inmemorial de los años.

Fue cerca del oscuro lago de Áuber,
En la región brumosa de Weir,
Junto a la ciénaga brumosa de Áuber,
En el bosque embrujado de Weir.

A través de un paseo titánico de cipreses
Vagaba yo en soledad con mi alma;
De cipreses, con Psiquis, mi alma.
Mi corazón era entonces volcánico,
Como las escorias que ruedan en los ríos,
Como las lavas que ruedan intranquilas

En las sulfúreas corrientes del Yaanek,
En los últimos climas del polo
Que gimiendo mientras bajan rodando el monte Yaanek
En los reinos del polo boreal.

Nuestra charla había sido grave y moderada,
Pero nuestros pensamientos estaban paralizados y marchitos;
Nuestros recuerdos, inciertos y gastados,
Pues no sabíamos que el mes era octubre
Ni advertimos la noche del año
(¡Ah, noche entre todas las noches del año!)
No vimos el oscuro lago de Áuber
(Aunque ya habíamos bajado por allí).
No recordamos la húmeda ciénaga de Áuber
Ni el bosque embrujado de Áuber.

Y entonces, cuando la noche envejecía,
Cuando el cuadrante astral señala la mañana,
Al fin de nuestra senda,
Un lácteo fulgor nacido
Fuera del cual un milagroso creciente
Se alza con doble cuerno:
El creciente diamantino de Astarté
Claro y con su doble cuerno.
Y le dije: "Es más tibia que Diana:
Flota en un éter de suspiros,
Ríe en una región de suspiros:
Ella ha visto que las lágrimas no se secan,
Aquellas mejillas donde los gusanos nunca mueren,
Y ha pasado por las estrellas del León
Para señalarnos la senda de los cielos
De la paz leteana del Cielo;
Sube a pesar del León
Brillando sobre nosotros con su mirada confiada,
Sube sin temer el cubil del León,
¡Con amor en sus ojos radiantes!

Pero Psiquis, levantando su dedo dice:
"De esa estrella, oh mortal, desconfía:
De su extraña palidez yo desconfío.
¡Oh!, ¡apresúrate! ¡No meditemos!
¡Oh!, ¡vuela! ¡Ven!, huyamos; debemos hacerlo"
Aterrorizada habló, dejándome por el polvo.
Todavía ellos, apesadumbradamente, las arrastraban por el polvo.

Yo contesté: "Esto no es nada sino un sueño;
Sigamos su trémula luz;
Sigamos bañándonos en su cristalina luz;
En su sibilino esplendor está brillando
La Esperanza y la Belleza de esta noche.
¡Veo sus alas subir al firmamento a través de la noche!
Confiémonos en su resplandor
Y con seguridad nos llevará felizmente.
¡Confiémonos en un resplandor
Que no puede sino guiarnos con acierto
Cuando sube al Cielo en medio de la Noche!"

Así calmando a Psiquis, la besé,
Intenté alejar su melancolía
Y vencí sus escrúpulos y tristeza;
Pero estábamos parados a la puerta de una tumba;
Cerca de la puerta de una legendaria tumba.
Y yo dije: "¿Qué lees, dulce hermana,
En la puerta de esa legendaria tumba?"
Y ella dijo: "Ulalume, Ulalume.
¡Es la tumba de tu perdida Ulalume!"

Sentí mi corazón lúgubre y yerto
Como cuando las hojas se crispaban,
Como cuando las hojas estaban marchitas y secas.
Y yo grité: "¡Será seguramente octubre!"
Fue una noche idéntica, hace un año
Cuando viajé, cuando descendí hasta aquí..
Llevando una terrible carga.
¡Aquella noche, aquella noche del año!
¡Oh!, ¿qué demonio me trae hasta aquí?
Reconozco la ciénaga de Áuber
Y la región brumosa de Weir;
Bien conozco ahora que ésta es la ciénaga de Áuber
y aquél el embrujado bosque de Weir!


Edgar Allan Poe

sábado, 11 de agosto de 2018

APOSTATAR DE LA POESÍA por JAVIER VAYÁ ALBERT



Apostatar de la poesía
a b a n d o n a r l a
como se abandona lo amado
para no mancharlo de existencia.
Apostatar de la poesía
verla desde el retrovisor
menguar por segundos
con la tristeza de un martes de agosto
en las ventanas del geriátrico.
Renunciar a la poesía
como renuncia un poeta honrado al cargo público.
Negarla tres veces antes de que cante el gallo
regresar a casa encendiendo un cigarro
escuchar lejanas ajenas las sirenas
quitar el collar al insulto y el aplauso
"despertenecer" al escándalo
abjurar del verso
envainar la tinta
inmolarse en el espacio en blanco.
Apostatar de la poesía
a b a n d o n a r l a
berreando en la puerta de un convento.
Entrar en el programa de protección de testigos.
Encontrar a todos los perros perdidos en las fotos.
Ver desde mi piscina arder niños en autobuses
y que nadie sospeche jamás
que una vez fui poeta.


Javier Vayá Albert


viernes, 10 de agosto de 2018

AGNUS DEI por MARLUS LEON




Por la irreverencia de la carne
que quiere ser amada
por los sacrificios alejados del pensamiento
Amar sin dejar caer al fondo las lágrimas
Encontrar el camino de la redención en tus ojos
Y creer que uno se puede salvar en la luz
Resucitar con la cabeza aturdida
y el cuerpo inerme
Buscar la paz
levitando en el cosmos
y alejarse siempre del caos
que invade la nada de la indiferencia
Ser sublimes
A pesar
De
Esta
tierra

Marlus Leon


viernes, 3 de agosto de 2018

LA VOLUNTAD DE LOS ESCLAVOS: Carlos de la Cruz.




CANCIÓN CONTRA

Es contra el sol
la dureza de sus gestos
cuando roza la tierra con la palma de la mano abierta,
con gesto indiferente
como si estuviera de paso.

Es contra la savia cobarde
que arrastra los pies debajo de las piedras
y deja que la tierra se coma los filos
de las hojas de los árboles.

Es contra esta implacable necesidad de morder musgo
cuando me habla un desconocido;
la náusea de los nombres y los rostros,
el olor de la muerte en las vocales
y la necedad de las consonantes
que relinchan como bestias y bufan
cuando sujetas con la rodilla
sus cabezas contra el suelo.

Es contra el humo de las conversaciones
que se estira en puntos la lluvia.

Y no duele,
ni hace hueco en el pecho ni
siquiera puedo recordar
la última vez que duele
o que la luz amarilla de la bombilla rozó esta tierra
con la palma de la mano abierta
y la savia se me cuaja a la altura de los tobillos
y muerdo el musgo, huelo la muerte en las vocales,
mis rodillas se hincan en el cuello de un caballo
lleno de consonantes y llueve
porque de eso deberíamos hablar
cuando hablamos del dolor y de la muerte.


CANCIÓN DE LOS CHICOS CABALLO

Estar en ese lugar en el que todos
los rostros son el mismo rostro:
carne y hueso idénticos en un punto aleatorio
del espejo;
un ojo es un ojo este ojo
la mirada de otro,
la mano mi mano tu mano su mano las manos
sombras clavadas al cuero de un río vertical.

Sonidos que giran
suben y se deshacen frente al muro elástico
de la cuneta de una bombilla de 60 vatios.

Los fieles y los esclavos
la madre que espera con otras madres
frente a la comisaría
el hospital de la decencia y un quejido
que nace de lo más hondo,
cuerdos tartamudos y tullidos
pájaros de la inconsciencia
sembrados a un lado y otro de la carretera.

El trayecto intacto, el camino desierto
la luna en su sitio astillada, mordida;
un perro lleva su premio de hueso, pelo
y piel mechada
detrás de los juncos, entre las vías
donde juegan los chavales que son caballos
abrevando
y las estrellas pestañean
sobre las gotas de agua
que se balancean en la pelusa de sus belfos,
son hermosos
irrepetibles
la sangre sin madeja y los tendones
rítmicos y audaces
alrededor de la calavera.

Llegar al punto
en el que todas las muertes
parecen la misma muerte:
la muerte de otro
que camina despacio sobre la cuerda
de una ciudad en llamas
huesuda y destetada
perforada
vomitando cada tres minutos
un rosario de esclavos
idénticos a sí mismos.

Carlos de la Cruz, de La voluntad de los esclavos (La penúltima editorial, 2018).

https://www.facebook.com/La-Pen%C3%BAltima-editorial-515828045265515/

jueves, 2 de agosto de 2018

EL MONOPOLY ES EL INFIERNO, YO EL DEMONIO: Borja Navarro Sellés.




UN PSIQUIÁTRICO EN PRIMERA LÍNEA DE PLAYA DE LA ALBUFERETA

había bebido. el alcohol le hizo desarrollar una chulería que incomodaba al resto de pasajeros del coche.

me dejó en una gasolinera. allí hice una llamada y me recogieron. me llevaron directo al restaurante. invitó alguien, no sé quién. la cena costó un mes del alquiler de mi habitación.

a la mañana siguiente me desperté demasiado pronto. las olas tenían todo el protagonismo (en lo que al sonido respecta). luego volverían a llevárselo los coches.

pero antes de eso, bajé y anduve por la orilla descalzo. dirección san juan. por una ruta estrecha entre mansiones ilegales y el mar.

entre esas mansiones, también en primera línea de playa, encontré a juan. estaba al otro lado de la valla metálica. mirando el mar, pero sin mirarlo. como buscando almas. abría y cerraba la boca como las lubinas recién pescadas en una bolsa de plástico.

me acerqué, no quedaba otra, la ruta pasaba por ahí. me miró, como si también buscara la mía. luego volvió a lo de antes.

yo estaba fuera. él dentro. ambos en primera línea de playa. ambos separados por una valla finísima que, a él, un día, y sin darse cuenta, le hicieron sobrepasar.


LAS ESTRELLAS EN EL CINE

aparqué lo más rápido que pude y mal. no pensé que el parking de un polígono se fuera a llenar tanto.

la taquilla estaba cerrándose justo cuando llegué. perdone, perdone, grité. conseguí una entrada. no ponía número de asiento.

me entregaron un folleto, junto con la entrada, donde explicaba la programación del festival de cine.

habían habilitado una nave industrial y allí se reproducirían algunas películas.

un chico de gimnasio bien apañado con una camiseta de staff me dijo que me tenía que sentar allí (señalaba con el dedo uno de los peores sitios).

me senté, me acomodé y me dormí. me despertó el mismo chico de staff cuando ya no quedaba nadie en el cine. me dijo que entraba una consumición con la entrada.

me la tomé sentado en mi capó. mirando las estrellas, aunque no se veían en nuestro cielo. nunca se vieron.


DESDE UN RELOJ HASTA UNA PALABRA. AL OTRO LADO DE LA MURALLA DEL XXI

conduzco por una de las avenidas que forman la muralla contemporánea de valencia: perez galdós.

de aquí a las afueras se mueve la economía sumergida, valencia es otra. encuentras lo que perdiste, si vas dispuesto a ello.

aparco en el chaparral y me siento en un banco. desde aquí veo una de las canastas de la cancha que se conoce por el nombre de chapa.

cierro un ojo e introduzco, con gran habilidad, mi índice en la canasta, simulando un arco de tiro espectacular.

sé que está lo que busco por aquí. aunque sea de paso y temporal. con eso me conformo. lo siento como una victoria. aunque no vaya a mover un dedo más.


LOS APODOS COMO TERAPIA DE BAR

te diría que te levantaras más temprano. con el tiempo justo para bajar a la calle y ver cómo sube la persiana el jefe. lo que pidas es cosa tuya.

una vez entras en esa rutina, amigo, estás salvado. formas parte, sin darte cuenta, de una secta muy sana para nuestra situación.


el habas, el trucho, el cosa fina, el teniente, el junqueras, el popo; hasta tenemos a usain bolt, que es el cojo de los cupones.

al final hace callo. es como llevar garrafas de agua durante todo el día. al principio duele, luego se forma una capa de piel dura que no hay dolor que lo traspase.


EL MONOPOLY ES EL INFIERNO, YO EL DEMONIO

desplegamos el tablero y lo posamos sobre la mesa. sube un olor a encerrado. rápido me levanto y busco una cerveza por la nevera. no puedo ser dicaprio en the wall street sin ir por lo menos mareado.

compro todas las calles en las que caigo. compro la castellana, gran vía, lavapiés. compro cea bermúdez , avenida américa, bravo murillo. compro las estaciones de nord, goya, las delicias. compro todo.


empiezo a edificar. casa, casa, casa y casa. luego hotel. la gente me paga. mis billetes de quinientos se van multiplicando. entro en la cárcel y salgo más fuerte que nunca, crecido.

me imagino conduciendo mi cochazo, el mejor que hayas visto, por todas mis calles, saludando a mis inquilinos con más pasta, invitando a un buen almuerzo a los más humildes. sintiendo mi poder.

me imagino yendo al bernabeu de gratis, por contactos. sentarme debajo de florentino. presenciar una bonita goleada al sevilla después de haber comido un cocido importante que pago sin mirar la cuenta.

nadie me para en este infierno. soy el demonio vestido de borja. un imán del dinero y la buena vida. creo el mejor de los monopolios. no tiene fin este juego, no lo tiene.


Borja Navarro Sellés


cover by Miguel Ángel Martín