lunes, 27 de octubre de 2014

LOS DORMIDOS: Rodrigo Garrido Paniagua.




CLANDESTINOS


Primero nos asignaron un sueldo
manchado de sudor y enfermedad
y la necesidad de tatuarnos en las manos
la oscura posesión de las cosas.

Después llamamos voluntad
a las vallas clavadas en la tierra,
trabajamos para los cartógrafos del dolor,
y delatamos, sin miramientos,
a exploradores que cavaban
túneles en la sombra.

Nos acostumbraron al cautiverio.
Nos acostumbramos al cautiverio.

Un maquillaje torpe
enmascara
miradas que tiemblan.

Algunos respiran lento
para poder llamar a las cosas
por su nombre.

Dormimos de pie y por turnos,
nos sabemos presas,
intuimos que una vez fuimos
hermosos animales salvajes.


REVELACIONES


Hay poemas que provocan orgasmos
en el pecho de los enamorados
porque inventan un cuerpo de palabras luminosas.

Hay poemas que dejan ventanas abiertas
para observar la ropa interior de sus versos,
y nos descubren luces encendidas
y trazan erecciones desordenadas.

Hay poemas con alma adolescente,
aprendices del asombro
y poemas con manos viejas de tanto cerrar heridas.

Hay poemas blancos como el silencio
con que cubre la nieve
o rojos como la sangre de una cabeza cortada.

Hay poemas que son el vino de un eterno brindis,
poemas que llevan a cuestas el rostro
de aquel que los posee.

Hay poemas como el tiempo de los árboles,
como la cueva profunda de un bosque antiguo.

Hay poemas que todavía nos aguardan
dormidos
en el interior de esta gran tormenta blanca.


Rodrigo Garrido Paniagua, de Los Dormidos (Origamin, 2014)


En Los dormidos, el poeta nos cuenta una historia que, no por universal y repetida, deja de ser más actual y contemporánea: el amago de revolución, las ganas de cambio desde el burladero con el ansia de ver sangre, incluso de nuestro bando si así hay diversión o se gana la apuesta más vil.

Leer a Rodrigo Garrido Paniagua me requiere sosiego y silencio para no perderme las tonalidades escondidas entre sus versos. No me malinterpreten, su poesía no es nada difícil de entender y disfrutar, simplemente es que Los dormidos tiene la enjundia de la sencillez, el desasosiego de la piedra contra los cristales y una mirada muy particular, más ahora que está encontrando el equilibrio tan difícil entre su voz personal y la emoción.

Jorge M. Molinero


domingo, 26 de octubre de 2014

HIJOS DE SATANÁS

Population 575.000

FILAMENTOS DE LUZ por Pepe Pereza.


Alguien llama a la puerta. Me quedo paralizado. No me atrevo ni a respirar. Entre los breves intervalos que el timbre deja de sonar oigo los latidos acelerados y punzantes de mi corazón. Paranoia, pálpito en las venas, vacío, vértigo. Me pregunto quién llama con tanta insistencia. Seguramente sea un representante o algún testigo de Jehová. Sea quien sea no voy a abrir. RRRRRRRRRIIIIIIIIINNGGGGG, RRRRRRRRRRRRIIIIIIINNNGGGG, RRRRRRRRRIIIIIIIINNNNGGGG. La resonancia del timbre entra por mis tímpanos igual que una descarga eléctrica. Un rayo destructor que quema y abrasa todo cuanto hay entre el espacio que separa mis orejas. ¿Por qué insisten? ¿Qué quieren de mí? No voy a abrir. Sé que si permanezco quieto y callado tarde o temprano terminarán yéndose. Es cuestión de esperar, de tener paciencia, de no hacer ruido. Que no se sepan que estoy aquí, que crean que he salido fuera. Oigo pasos que se alejan escaleras abajo. Parece se van. Me acerco hasta la puerta caminando de puntillas, cerciorándome de esquivar las baldosas que están sueltas. Acerco el ojo a la mirilla. Nadie a la vista. Antes de volver al salón me aseguro de que la persona que llamaba se ha marchado definitivamente.

Echo parte de la papela encima de la mesa y preparo dos rayas. Una larga y ancha, la otra más pequeña y estrecha. Ésta última para fumármela en un pitillo. Esnifo la grande y disfruto de ese breve momento en que los alcaloides de la cocaína llegan al cerebro. Un instante mágico donde todo cobra sentido y las endorfinas circulan por las venas a su libre albedrío. Aun me tiemblan las manos. Todavía tengo el miedo metido en el cuerpo. Últimamente siento miedo por todo. Miedo a despertar por la mañana, al agua que gotea del grifo, a la mosca que vuela por encima de mi cabeza, al retroceso de mis encías, a abrir los ojos, a cerrarlos. Miedo a estar vivo, a respirar. Cualquier sonido me asusta. El otro día me llevé un susto de muerte. De pronto escuché un ruido muy cerca de mí. Me dio la impresión que alguien estaba masticando al lado de mi oído. Tardé unos segundos en darme cuenta que el ruido que escuchaba lo hacía yo mismo al rechinar los dientes. Ahora me rio al recordarlo pero en su momento me sentí como un verdadero idiota. También temo a los sonidos que llegan de la calle. Un frenazo, el pitido de un claxon, la sirena de una ambulancia… Cualquiera de ellos me pone los pelos de punta. Me aterra sobretodo la presencia de la gente. Eso sí que no lo soporto. He tapado las ventanas con papel de aluminio para evitar las miradas indiscretas de los que viven enfrente. He perforado las láminas para que pueda pasar algo de luz. Cuando el sol pega de lleno unos filamentos luminiscentes pasan a través del aluminio y atraviesan la estancia en diagonal. Hebras descendiendo en paralelo y formando una telaraña de luz. Docenas de ellas retozando con tirabuzones de humo y motas de polvo que flotan en el ambiente. Enciendo el cigarro impregnado de droga y me lleno los pulmones con su esencia. Me gustaría poner algo de jazz, pero temo que la persona que ha estado llamando regrese y escuche la música. Seguiré fumando en silencio. Me parece oír algo que viene del rellano de la escalera. Juraría que son pasos. Salgo del salón de puntillas, procurando no hacer ruido. Me sé el recorrido de memoria y podría hacerlo con los ojos cerrados sin pisar una sola de las baldosas que están sueltas. Llego a la puerta y pego el ojo a la mirilla. Trato de abarcar todos los ángulos posibles cambiando de posición. No veo a nadie, aun así no me quedo tranquilo. De vuelta en el salón preparo otro tirito. Nunca es suficiente. Por un momento evalúo el tamaño de la raya e incomprensiblemente se produce un desdoblamiento en mi personalidad.
- Echa más- me digo.
- Así es suficiente- me contesto.
- Venga, mamón, no seas rácano contigo mismo.
Este último argumento termina por convencer a la parte más conservadora de mi cerebro. Justo entonces: PIRIBIRIBI, PIRIBIRIBIRI, PIRIBIRIBIRI… La llamada de teléfono me pilla por sorpresa. El susto ha puesto en funcionamiento las glándulas suprarrenales de mis riñones, en consecuencia la adrenalina segregada da rienda suelta a la mala leche. Descuelgo el auricular y grito:
- DEJADME EN PAZ DE UNA PUTA VEZ.
Después de colgar me siento mejor, como si me hubiera quitado un gran peso de encima. Es más, me siento tan bien que pongo música y subo el volumen a tope. El tiro de coca aguarda pacientemente sobre la mesa. No me hago esperar. Esnifo. De inmediato el cuerpo se llena de energía y el alma de esperanza. El día acaba. La luz de la tarde se cuela a través de los agujeros practicados en el papel de aluminio. Llevo más de una semana encerrado en casa. No es que me esconda de nadie, tan solo me he tomado unas vacaciones del mundo. Por eso estoy aquí, esnifando y fumando cocaína. Esnifo y fumo. De esta forma paso las horas. Días enteros con sus noches enteras. Caminando por esa desdibujada línea que separa la cordura del abismo. Renegando del planeta y de todo cuanto hay en él. 

Pepe Pereza, del blog Asperezas.


sábado, 25 de octubre de 2014

REGALÉ MI ALMA A SATÁN EN AQUEL PÁRAMO por José Luis Pajares.


en el coche por la CL-622 saliendo de trabajar radio 3 el sótano y blues de entreguerras los nubarrones y un crepúsculo que se derrama en los maíces resecos como mermelada de lava no son normales esos relámpagos sin trueno que veo al fondo en León ni siquiera hay ambiente de tormenta debe ser Big Bill Bronzy desde otro secarral más americano lanzando protoelectricidad cuando él a duras penas la conoció pero las curvas se suceden y a velocidad legal por esa carretera es un gozo ver cómo el alma se va derritiendo en el asiento sin hacer nada de calor quizá es porque es viernes la semana terminó siete horas de disolvente mezclado con pintura y una hora más de gas de soldar ya solo falta la cerveza fría y algún pitillo pero Louis Armstrong me vacila con esa voz de limadura de acero desde el estéreo no puedo ir más deprisa pero puedo subir el jodido volumen hasta que Nueva Orleans se incruste entre Fontecha y Ardoncino y entonces la CL-622 muta en la CL-666 y en algún lugar perdido en ese páramo donde diviso un tractor de luces encendidas que me presagia campos de algodón ah no que son de habas y ahí está Fausto Satán o vaya usted a saber en esa zona el demonio maligno que ostenta la jurisdicción y me pregunta por el precio de mi alma en un cruce de caminos ya digo junto al monte de Fontecha o ya llegando a Ardoncino fijo que antes de Ribaseca y le digo yo que nada que es gratis que no voy a andar con regateos que la cerveza fresca me espera y que se la quede a cambio de nada Robert Johnson la pulió en mejores condiciones y aprendió a tocar la guitarra pero yo ya sé tocarla Jimmy Page se entregó a la magia negra a cambio de que sus discos sonaran bonitos al revés pero mis discos ya nadie los escucha y Tom Waits pidió llevar polvo que sacudirse en los zapatos de por vida yo eso ya lo llevo de serie para regalar en Ribaseca eso sí los relámpagos ya eran de Juicio Final o al menos de Semifinal de Cuartos no eran creo yo y la gasolinera amontonada junto a la nave que vende colchones a pie de carretera y la otra nave muy oscura que vende naranjas todo el año como si eso fuera sencillo no te jode pues ameniza el trayecto penúltimo aunque queda el coñazo de Antibióticos y Doctor Fleming pero la música ya va a toda hostia cuando llego a la altura del Periferia cuántas fiestas cuántos días que eran días porque te lo decía el taxista y ahora al lado hay una mezquita tiene cojones y el Periferia parece un refugio de otras guerras de hecho es que lo era pero para esas alturas de partida el coche ya sabe que llegamos al cruce de vías del Crucero y en un tris el parque de Quevedo girar enfilar la rotonda de ese avión amarillo que a ver cuándo despega y en la última rotonda aterrizar roto alimentar gatos callejeros recoger la ropa de currar hasta arriba de grasa y subir a casa a por la cerveza esa y el pitillo que ya se acabó la puta semana tarareando una de Blind Lemon Jefferson quizá y sintiéndome agotado pero bendecido por el blues ya sin alma pero feliz de haberla regalado en aquel cruce de caminos al pobre Satán de los Páramos que no tenía alma que llevarse a la boca......

José Luis Pajares


viernes, 24 de octubre de 2014

ECONOMÍA DE GUERRA: Ana Pérez Cañamares.



Ana Pérez Cañamares (1968) nació en Santa Cruz de Tenerife y vive en Madrid. Ha participado en numerosas antologías de relato y poesía. Entre otras: Por favor sea breve; Beatitud. Visiones de la Beat Generation; Resaca/Hank Over. Un homenaje a Charles Bukowski; 23 Pandoras. Poesía alternativa española; La manera de recogerse el pelo. Generación Bloguer y Tiros libres. Relatos de baloncesto. Ha publicado los siguientes libros: La alambrada de mi boca, En días idénticos a nubes, Alfabeto de cicatrices, Entre paréntesis (casi cien haikus) y Las sumas y los restos (V Premio de Poesía Blas de Otero-Villa de Bilbao 2012). Algunos de sus poemas han sido traducidos al griego, portugués, inglés, croata y polaco.


miércoles, 22 de octubre de 2014

RESACA DE UN BOHEMIO. IÑIGO CABEZAFUEGO

MALA COPA, UN CUENTO DE JORGE CUEVAS



"Ningún hombre se hace borracho, solo descubre que ya lo es", mi papá me lo dijo, ahora esta en cama lidiando con las primeras complicaciones de una inminente cirrosis. Empiezo este escrito citando a mi padre por dos razones, una es porque es alusivo a mis primeros años de beatitud los cuales fueron amables con mi hígado y con cualquier individuo que estuviera dispuesto a reír mis gracias, a encenderme un cigarrillo o a brindar conmigo, esos años los recuerdo con cariño, cada trago era un ejercicio de autoexploración. La segunda razón por la cual cito a papá es porque no se quién dijo primero la frase.

Antes de "descubrir" que yo era un mala-copa, como conocemos vulgarmente al tipo pesado y pasado de tragos, creía que la cerveza me hacia más inteligente, más simpático y hasta más guapo, pero la verdad es que solo me hacía mas confiado. Cuando tenia treinta y tantos cada cigarrillo me hacia entender mas la frase de mi padre, gracias a la vida en aquella época tenia la solvencia económica para pagar todos mis vicios, nunca fui un tipo muy social pero la gente quería estar junto a mí cuando tenia algunos litros encima debido a que desde la perspectiva de cualquiera con un poco de buen gusto yo era un tipo muy divertido cuando estaba ebrio, no como un payaso o como un borracho ridículo, divertido en verdad.

Llego un momento en el que tantas atenciones me hacían dudar de mis "Drink buddies". ¿En verdad tenia amigos?, empezaba a creer que no podía ser tan bueno para ser cierto, que solo me querían por mi dinero, así que decidí no pagar por un solo trago durante un mes. Para mi sorpresa ese mes bebí como vikingo, la gente me invitaba a tomar, me presentaban más gente que me presentaba más gente que quería invitarme a una cerveza, fue demencial.

Me convertí en el tipo que como dice la canción, siempre estaba "allá en la mesa del rincón" gesticulando y haciendo reír a hermosas mujeres y buenos amigos. Me conocían en casi todos los bares de la ciudad. Nadie más hablaba cuando yo llegaba, nadie platicaba sobre la viruela de su hijo, nadie se quejaba de la política, nunca nadie en mi mesa dijo algo sobre el clima. Todos a mi alrededor sabían que mis historias eran mejores, nunca terminaba una anécdota con la frase "Y luego me fui a casa". Antes de comenzar a narrar los sucesos que conforman la historia principal de este escrito es importante que el lector sepa que hubo un tiempo en el que me agradaba más la gente que la cheve, no siempre fui misántropo, no siempre fui mala copa. O como diría mi padre, no nací sabiendo que era un mala copa.

Bebiendo y fumando llegue a las cuatro décadas, amansé una gran fortuna trabajando honradamente a pesar de ser más profesional como borracho que como cualquier otra cosa. Cuando bebía solo era cuando peor me ponía, me transformaba en un ser casi fotosintético, un hombre planta que solo estaba ahí, en una barra sentado echando cheve y sacando humo como si fuera un ciclo biológico. No solo cerveza me metía, era todo un metódologo con título, adicto también a ir a donde las mejores amigas del hombre.

Sandy era la puta mas buena, un fakir. Cuando la conocí, con suficiente dinero podías quemarla con cera, pero eso era de muy mal gusto, las cicatrices que dejaba esa practica vulgar arruinaban la armonía de su cuerpo perfecto, así que como cliente habitual hice valer mi derecho de antigüedad y se lo prohibí, obviamente también tuve que pagar con algo de mi dinero por la vaga concepción de lo que es sensualidad que tenían los otros clientes de Sandy cada vez que le solicitaban aquel servicio. A algunos hasta les tube que devolver el dinero que pagaban por la cera que compraban.

Mi relación con Sandy era de cariño puro y sincero y si le pagaba era por su condición y su compromiso con los gángsters del congreso. En varias ocasiones ella llego incluso a prestarme dinero, confiaba tanto en esa mujer que algunas veces completamente ebrio la presenté ante socios importantes como mi esposa.

Una tarde de otoño ejercitando mi soledad en una de las barras mas melancólicas de la ciudad llamé a Sandy porque temí quedarme ahí hasta amanecer como hombre planta, quedamos en mi club de comedia favorito así que salí de aquella pocilga. Ademas quería compartir con ella mi tiempo en uno de mis lugares favoritos, al cual ella sabía, solo llevaba a mis mejores amigos y algunas veces a algún familiar. Quería hacerla sentir especial para mí porque recordé que siempre que le recitaba poemas de Lorca a Sandy había una botella entre mi mirada y la suya, esto hacia que yo viera sus ojos azules enormes gracias a que la botella de Noilly Prat virgen funcionaba como lupa pero ella solo veía una botella de alcohol, lo que le recordaba constantemente que detrás solo estaba el borracho que se la tenia que tomar, nunca un romántico. Sandy siempre creyó que yo la trataba como una puta y era cierto pero solo en la cama. Entramos al club a las once de la noche y la senté en el lugar donde siempre se sentaba mi madre.

-Tenía muchas ganas de que vieras esto, guapa. La rutina del siguiente comediante trata sobre su último intento fallido de suicidio hace tres meses -le dije.

Inmediatamente después salio aquel hombre escuálido y vestido completamente de negro. Tenía la cara mas inexpresiva del mundo, entre risas y aplausos se acercó al micrófono y prendió un cigarrillo.

-Ríanse, hijos de puta, aplaudan que he venido a divertirlos. Eso, malditos degenerados, aplaudan y rían, beodos de mierda!. -decía, dedicando una mirada a cuanto presente podía y fumando tembloroso.

Como si su comentario cargado de el más ferviente odio fuese parte de uno de sus chistes el aplauso se hizo gradualmente más apasionado, a pesar de ello aún se escuchaban más las carcajadas. Aquel hombre era el sarcasmo en persona.

-Saben, mucha gente tiene la idea de que un artista después de que muere queda inmortalizado si su obra es buena. Supongo que estoy destinado a quedar en el olvido y vivir para siempre con ello ya que es más fácil que una jirafa se tire de un árbol con la soga al cuello y muera ahorcada a que me muera yo jugando a la ruleta rusa solo y con el tambor lleno - dijo.

El público empezó a aplaudir y a carcajearse.

-Es más fácil que se ahorque una soga a que yo logre matarme - remató el chiste.

Después del gancho las carcajadas aumentaron a proporciones obscenas. Cuando el publico dejo de reír pasó algo muy extraño, todos callaron después de escuchar a aquel tipo exhalar al micrófono, hubo silencio total. Su semblante cambio una vez que noto que la gente le ponía atención, ahora pretenciosamente parecía que estaba apunto de enseñarnos una verdad absoluta.

-La verdad es que tampoco soy un buen comediante, solo un chiste de Dios. Vaya humor negro que tiene el hijo de puta ¿no? - dijo mientras fumaba.. 
A pesar de su hostilidad en ningún momento dejo de ser gracioso (para nosotros).

Vaya fracasado, me daba lástima. Era como una versión nueva de Pagliacci. Lo llame Canio, como el payaso que llora. Era un puto payaso llorón.

-¡Oye Canio, eres un puto payaso llorón!, ¿Capisci? -grité riéndome y arrastrando la voz, completamente ebrio y con complejo de Marlon Brando en "El padrino".

-Hazme reír, basura, si hubiera sabido que venia a ver la versión depresiva de Enrico Caruso me hubiera quedado en casa tirándome a mi mujer. ¡Tengo una puta de 500 dolares sentada junto a mi y se quiere reír! -gritaba, mientras notaba que la atención de los borrachos se empezaba a centrar en mí.

Quien lo diría. ¡Le estaba robando el show a aquella versión mexicana y suicida de Enrico Caruso!, Me gustaba toda esa atención, así que seguí insultándole.

Desde mi primera maldición me convertí en el centro de atención de aquella audiencia sedienta de sangre y Canio se convirtió en mi centro de atención, hasta que la cara más triste del lugar pero también la mas bella me hizo reacomodar mis prioridades. Cara más triste que la de Canio inclusive.

Era la cara de la mesera de la que siempre había estado enamorado, que entre la multitud y a lo lejos veía acercarse a mí lentamente.

-¿De cuantos poetas será musa la mesera si solo los corazones ebrios hablan de ella? -pensaba.

Una vez que la tuve frente a mí me sentí más frágil que un instante. Después de una mirada me dio una bofetada que me hizo sentir como Jesús pagando por todos los pecados de la humanidad. Aquel golpe de proporciones bíblicas me hizo estrellar la frente contra la barra. Habrán pasado unos cinco segundos cuando casi inconsciente logré escuchar que me llamaba imbécil. Diez segundos después escuché algo parecido a un balazo de 9 mm.

-¡Me has matado! Me has roto el corazón y me has matado nena. Hasta aquí llegué -pensé.

El grito hórrido que soltó Sandy me devolvió por completo la sobriedad y de un sobresalto me paré del banquillo y me acomodé la corbata. Para mi sorpresa yo estaba bien, no había muerto y el sonido parecido al balazo de 9 mm había sido solo producto de mi imaginación. En realidad había sido un balazo de 44 con el que Caruso se había volado la tapa de los sesos en el escenario. Sandy estaba histérica y tuve que abofetearla para que se tranquilizara, sus gritos habían hecho evidente que era su primera vez en el club y me estaba haciendo quedar como un turista.

Me prendí un cigarrillo para tranquilizarme y me acerqué a la tarima para ver de cerca el cadáver de Canio, al principio me causo repulsión y creí que todo era un sueño pero cuando asimile que estaba despierto me causó mucha gracia. Me sentía como Nedda la esposa del verdadero Canio porque el suicidio de un comediante era como hacer llorar al payaso pero elevado al cubo.

-¡Soy una perra! - me dije a mí mismo sonriendo.

Como si tal escena fuera de esperarse aparecieron dos ratas de gimnasio mejor conocidos como "saca borrachos" y arrastraron el cadáver de Canio fuera del escenario. El cantinero cerró el telón y como el show debía continuar, apareció un conjunto norteño de principiantes tocando una versión malísima y caótica de "Sonora y sus ojos negros". Conscientes de sus nulos dotes musicales se presentaron con el nombre de "Los hijos bastardos de los cadetes de Linares".

Me dirigí a mi mesa y pedí un trago de Jim Beam, traté de seguir bebiendo pero las lágrimas de mi amada mesera me lo impidieron, ¿Tenían ella y Canio algo especial? Nunca lo sabré. Aparte las miradas apáticas de la audiencia que hasta hace minutos antes estaba colgando de mis manos me ponían incómodo, todo esto sumado a los gritos de de dolor de aquel acordeón de la muerte y Sandy temblando me hicieron sentir un asesino y salí del club corriendo a vomitar en la esquina.

A la mañana siguiente desperté creyendo que todo había sido una pesadilla por lo que me pareció que seria fácil simplemente olvidar, hasta que me miré en el espejo y note un moretón en la mejilla en la que mi amada me había pegado. Sentí un vacío en el pecho.

-¡La vida es una eterna cruda! -pensaba mientras escuchaba que empezaba en la radio Pagliacci la versión original de Leoncavallo. Comencé a llorar como un bebe.

En un ataque de impulsos corrí a la comisaria y entre gritando que era un asesino. El juez me tranquilizó, me ofreció en una taza con media oreja un líquido cafesino, casi transparente alusivo al agua puerca donde se revuelcan las lombrices, pretendía que fuera un café pero tenia mucha mas agua que café y sin leche, me lo tomé y le conté mi historia. Para mi mala suerte no podían encarcelarme ni siquiera por suicidio asistido. Me dijeron que Canio era una persona muy sensible, con poca voluntad y que esa no era mi culpa. Salí a las 7 de la tarde sintiéndome muerto en vida.

Desde ese día no volví a ser el mismo, dejé el trabajo y mi esposa me dejó a mí. No volví a ver a Sandy. Y por poco me quedo en la calle. Tenía pesadillas, la última y mas perturbadora fue una en la que me encontraba a Ruggero Leoncaballo en un bar y me invitaba una cerveza, después saqué un papel de mi cartera y le recite algo de mi autoría.

-Mi mas grande ambición es extinguir el anhelo, mi musa colgada de un puente amanece en los obituarios y es el crimen perfecto porque mi destino es no dejar huella en este mundo - canté en italiano.

Ruggero se puso rojo y yo empecé a llorar.

-Esta bueno pero te falta algo - respondió.

-¿Qué  cosa? - pregunté con voz quebrada.

Su cara se transformó en la de un payaso horrible y soltó una carcajada.

-Lo que te falta es hígado, niño, apenas llevas una cerveza y ya me estas cantando al oído, marica - respondió.

Todos en el bar lo escucharon y se empezaron a reír de mí, yo salí y me siguieron, no paraban de burlarse y señalarme. Luego desperté. Habrán pasado dos meses desde mi última pesadilla cuando recibí una llamada, era el dueño del club de comedia, después de el incidente de Canio me volví una celebridad en el lugar, no por su muerte si no por mis chistes, querían que me presentara con una rutina de Stan-up.

Estaba quebrado y me ofrecieron toda la cerveza que pudiera tomar y un sueldo miserable pero era mejor que nada. Hice dos, tres, y cuatro shows sin un guión, preparé una rutina más elaborada una semana después que he mantenido hasta la fecha y en la cual realmente siento que no digo nada. Así fue como me volvi un comediante de tiempo completo el cual ha hecho reír a un montón de perdedores durante seis años, seis años en los cuales por cierto nadie me ha hecho reír a mi. Me paro todos los días en una tarima que representa una orgía ensangrentada de sueños rotos esperando a que Dios me aplaste con su dedo, creo que el único chiste bueno que he escrito es esta historia. 
La commedia è finita!

JORGE M MOLINERO & RODRIGO GARRIDO PANIAGUA en el BELMONDO BAR

martes, 21 de octubre de 2014

SUNDAY. A LAZY SUNDAY by Lucy Originales.



La decepción es algo asombroso, no es un misterio. La decepción se siente en el estómago como ácido con unas gotas de nerviosismo y viaja por los brazos y hace temblar las manos y hace pausar y contemplar la vacuidad del entorno. La decepción es real y absoluta, manifiesta en el universo de la esperanza. Es buscarte para no querer encontrarte y cruzar nuestros caminos; o a ti, buscarte y querer encontrarte para que no abras la puerta; o tú, otro, para que te hayas ido con la tarde.

No hay polvo que cubra en el rostro la decepción, ni fragancia que cubra el tiempo de espera.

Lucy Originales


domingo, 19 de octubre de 2014

LOS 400 GOLPES por Javier Vayá Albert.




Diestros en la liturgia de la derrota
exhibicionistas de los 400 golpes
eruditos en la fisonomía del error
aceptamos la noche como ofrenda
como la piel arrancada y verdadera
regresada de vuelta
habitantes del callejón y el patio trasero
del ascensor para el servicio de la alegría
(im)pacientes en la sala de espera de la vida
haciéndonos hueco en el filo de la navaja
tan acostumbrados al desastre íntimo
a la perdición de perder lo perdido
que si el azar arrastra a nuestra orilla
algún minúsculo resquicio de victoria
su sabor nos resulta tan ajeno y amargo
como la belleza para Rimbaud
así que incorregibles pedimos otro trago
de lo mismo de siempre
en nuestro sucio rincón de la barra del mundo

Javier Vayá Albert, del blog Cinepoesía.


jueves, 9 de octubre de 2014

HAIKUS de la TIERRA PURA



Melancolía
taladra el corazón 
es el otoño.

*

Flor de cebolla
tocar cielo en otoño,
volver a tierra.

*

Un cementerio,
vivir serenamente
sin fricciones.

*

Vivir sin miedo
como veleros libres
la utopía.

*

Nada más bello
ver crecer a tus hijos
envejeciendo.


Silvia D Chica


miércoles, 8 de octubre de 2014

1 POEMA de Ricardo Moreno Mira.




Podríamos vivir en un mundo justo, de gente honesta, de hombres y mujeres iguales y libres
Pero no vivimos en él
Podríamos vivir en un mundo pacifico, sin guerras ni hijosdeputa
Pero no vivimos en él
Podríamos vivir en un mundo donde no hubiese muerte ni miseria
Pero no vivimos en él
Podríamos vivir en un mundo donde la justicia y la libertad significasen algo
Pero no vivimos en él
Podríamos vivir en un mundo sin armas, sin cirugía, sin carniceros ni depredadores
Pero no vivimos en él
Podríamos vivir en un mundo sin moscas, sin hienas, sin cocodrilos ni cabronazos
Pero no vivimos en él
Podríamos vivir en un mundo donde uno pudiese beber y follar todo el día
sin q ningún imbécil viniese a darte el coñazo ni acabases siendo un paria
Pero no vivimos en él
Podríamos vivir en un mundo de fantasía y pasteles de cumpleaños
Pero no vivimos en él
Y nunca lo haremos
Vivimos aquí
Aquí mismo
Y lo mejor es
q no mires atrás
Ni te preguntes gilipolleces
Simplemente
Sigue caminando

Ricardo Moreno Mira.


martes, 7 de octubre de 2014

1 POEMA de Alicia Millán.



zurcir
pellizco un trozo de piel
introduzco
no la aguja, la palabra
la palabra alivio pasando diciendo
-no es tu culpa-
mírala caída por todos lados
casi, mendigando ser recogida
la ilusión
-no la visceral-
la ilusión mental de oasis
y ya
no huele a ti
algún día podrá oler a otro
a
otro sí
vuelvo
empujada a la orilla
como por un extraño al bajar del tren
-no creas
que tropiezo-
son muchos trompicones
mucho
tartamudeo de alma
antes
de caer a la boca
-se me olvida-
yo iba a zurcir no a desgarrar
(unir)
los pedazos
como si encontrara colmillos
de gatos bebés por el suelo
antes
de que les salieran
pedazos de futuro -morder-
para sobrevivir
-no- amar
yo sigo amamantada


Alicia Millán, del poemario A partir de blanco.


martes, 30 de septiembre de 2014

VINALIA TRIPPERS: Cultura Quinqui.



En 1996 nació un fanzine de relatos ilustrados para adultos con el fin de dar salida a un tipo de literatura subterránea, que no suele encontrar acomodo en otras revistas, editoriales y medios. Vicente Muñoz, y el resto de sus entregados editores, han homenajeado en su último número, el 12, al cine quinqui de los 80. Así se ve la cultura quinqui desde Vinalia Trippers. 

¿Cuántas personas formáis parte del equipo?

El equipo está integrado en la actualidad por cuatro personas: Silvia D.Chica, Alfonso Xen Rabanal y yo, Vicente Muñoz Álvarez, como miembros fundadores, y nuestro diseñador, Rodrigo Córdoba, responsable del formato de los tres últimos números.


¿Cuándo y por qué surgió la idea de crear un proyecto sobre temática “quinqui”?

Surgió hace justo ahora un año. Estábamos pensando en cómo orientar el nuevo número, cuando se nos ocurrió: ¿ ya que somos una revista de literatura underground, por qué no dedicar un monográfico al fenómeno quinqui? Yo había estado videando de nuevo algunos clásicos del cine quinqui de los 70 y 80, y me di cuenta de los muchos puntos que teníamos en común, salvando las distancias, con aquellas películas: lo marginal, lo independiente y, sobre todo, el ir contra lo establecido. Así que se lo propuse al resto de miembros del equipo y nos embarcamos en esta aventura.

¿De qué manera habéis estado influidos por las películas de los 80 de esta temática?

De manera directa, sin duda. Muchos de los colaboradores habituales de Vinalia nacimos en torno a los 70 y vimos de adolescentes esas películas, que están grabadas a fuego en nuestra memoria.

¿Algúna película en concreto? ¿Algún personaje / actor de la época especialmente interesante para vosotros?

A mí me gustan especialmente Colegas, El pico 1 y 2, la saga de El Torete y, ya en otro nivel, Deprisa, deprisa, de Carlos Saura. Y en cuanto a actores, sin duda, José Luis Manzano y El Pirri, al que hemos dedicado el póster central de este último número.


¿Qué creéis que aporta el mundo quinqui a las culturas en España? ¿Por qué resulta interesante representar mediáticamente el mundo quinqui?

Una visión poco complaciente, pero certera, del Estado de bienestar y la Transición española, que no es la que nos han querido vender por la televisión. Supongo que mediáticamente el fenómeno quinqui interesa por ese aura de héroes del pueblo con que se les representó, villanos buenos, rebeldes con causa al fin y al cabo.

¿Vuestro público lector mayoritario es amante de lo quinqui o es quinqui en algún sentido?

Yo creo que sí, ambas cosas, al menos de espíritu, si entendemos lo quinqui como lo marginal, lo políticamente incorrecto, lo independiente y lo subterráneo, que es lo que siempre nos ha caracterizado.

Sobre los quinquis reales de la actualidad, ¿qué creéis que podrían opinar sobre vuestro trabajo? ¿Simpatizarían por la verosimilitud de vuestras viñetas?

No lo sé, supongo que sí. Este número en concreto está teniendo una estupenda acogida, nos piden por correo, al margen de las ventas en librerías, ejemplares desde todos los puntos de España y parece que a nuestro público le ha gustado mucho.

¿Cuál sería la definición de Vinalia Trippers del concepto “quinqui”?

En sentido amplio, que es el que nos interesa: grupo social marginado, que no comparte el credo de la colectividad y se rebela, de un modo u otro (en nuestro caso con la literatura) contra lo establecido.

¿Algún dato interesante sobre el número quinqui de Vinalia Trippers?

El suplemento de poesía que incluye habitualmente la revista, titulado Poemash, está dedicado en esta ocasión a El Ángel, un músico y poeta español fallecido, autor de un impresionante libro sobre la adicción a la heroína y la mala vida en las calles, Los planos de la demolición. Teníamos con él una deuda pendiente y nos pareció que este número, Spanish quinqui, era la excusa ideal, por las afinidades, para dedicarle un monográfico.

¿Dónde se puede conseguir vuestro fanzine?

En nuestro blog figuran los puntos de venta y el contacto para solicitar la revista por correo, para aquellos que no la encuentren en sus respectivas localidades. Somos una editorial absolutamente independiente, no queremos ni subvenciones ni distribuidoras, ni siquiera estar en los circuitos comerciales al uso. Nosotros mismos llevamos la revista a los puntos de venta con los que sentimos afinidad especial, y nos encargamos de distribuirla y enviarla también por correo.





sábado, 27 de septiembre de 2014

ARDIMIENTO: Hoy en León.





Ardimiento: Acción y efecto de arder o arderse; valor e intrepidez; así lo certifica la RAE; Bacø, el otro yo de Esteban Gutiérrez Gómez lo sostiene y de esta manera denomina a su primer libro de poemas. Puro fuego y atrevimiento con el que por primera vez desciende, para posarse, en el orco de la poesía; ese lugar de alboroto y discordia, destinado al eterno castigo de los condenados. Patíbulo de confesos y liberados del secreto; apaciguante de la angustia; narcótico para derrotas y demonios. Bienvenido entonces, hermano.

Bacø utiliza herramientas nada nuevas, para su poesía coloquial y de fácil asimilación; por el contrario, el acierto de ofrecerse de adentro hacia afuera lo encontramos en su experiencia vital, posiblemente similar a la de muchos de nosotros; con la que se podrá empatizar, poco o mucho, o, quizá, nos suponga una indiferencia absoluta.

Esta es la apuesta: Escribir de lo propio.

Solo que en Ardimiento hay un elemento diferenciador. Ese que muchas veces no sucede en los discursos poéticos de nuestros días, que aunque semejantes, en ocasiones nos encontramos poetas imberbes que quedan fuera de juego, cuando nos hablan de su vida con una ancianidad asombrosa; otras tantas el anciano rebosa una infantilidad terrible; y muchas más, el hombre maduro se nos antoja extraterrestre venido de Ganímedes.

Aquí, en este libro, existe un tipo al que le gusta leerse con el tiempo, sin ningún afán de atrapar los demonios propios, más bien de solazarse con ellos: «Ya sé lo que estás pensando/ que 50 años son muchos/para publicar un primer poemario.» -se nos interroga- «Quizá tengas razón/ pero no te preocupes/he sabido guardar/ todo/ mi veneno» y nos deja vacilantes, con el pensamiento y la palabra en puertas de la boca.

Gsús Bonilla

EL AUTOR: Esteban Gutiérrez Gómez (Bacø)
Esteban Gutiérrez Gómez ha publicado las novelas El laberinto de Noé (2008), El colibrí blanco (2009), La enfermedad del lado izquierdo (2011) y 13.0.0.0.0 (theREVOLUTIONisNOW) (2012). Todas ellas escritas con técnicas del cuento. En 2013 publicó Gente simpática, un diario personal.
Junto a Patxi Irurzun ha coordinado el libro Simpatía por el relato. Antología de cuentos escritos por rockeros (2010). 
Al ser un ser disociado publica su poesía bajo el pseudónimo de «Bacø». 
Blog personal del autor: http://bacovicious.blogspot.com/

viernes, 26 de septiembre de 2014

VELPISTER DESEMBARCA HOY EN EL BELMONDO




Diario de León 26/09/2014

El bar Belmondo acoge la presentación de la obra de Velpister Jensen Estado del bienestar/Naturaleza Muerta editada por Lupercalia. El acto contará con la presencia de su autor y del escritor leonés Vicente Muñoz Álvarez. Velpister es el verdadero nombre de quien en realidad se llama Jens Peter Jensen Silva. Hasta los 15 dibujó, hasta los 30 tocó el piano, hasta los 38 pintó y cuando se quedó sin piano ni pinturas escribió. No hace mucho lo juntó todo en sus musicoplastidramas. Uno de los productos de todo ese tránsito es este poemario. Este es su segundo libro de poemas publicado. El primero se titula Transeúntes del olvido, editado para ser leído on-line por la editorial Groenlandia. Además ha colaborado en numerosas antologías tanto de narrativa como de poesía. Ha realizado diferentes portadas para poemarios de otros autores así como ilustraciones para otros tantos.

Lugar: Belmondo. San Lorenzo, 10.

Hora: 21.00.




jueves, 25 de septiembre de 2014

ANSIEDAD según Carlos Salcedo Odklas.



Sin duda una de las lecturas más gratificantes para mi en lo que va de año ha sido este ANSIEDAD de Gabi Oca Fidalgo, una persona que encima tengo el enorme placer de conocer personalmente.
El libro lleva la coletilla de Vida de un yonki, y aunque sinceramente eso es lo que nos vamos a encontrar en sus páginas dicha coletilla puede llegar a confundir un poco y condicionar al posible lector. En el libro se habla bastante de drogas y del romance de Gabi con ellas, especialmente con la heroína y los tripis, sus preferidas. Nos relata sus colocones, las subidas al nirvana y los momentos bajos en el pozo, intenta narrar de forma sincera los efectos, positivos y negativos, nos intenta convencer de por qué son las mejores drogas que ha probado y habla con nostalgia de la bajada de calidad de las mismas a lo largo de los años. Eso nos muestra a Gabi el yonki, dicha esta palabra desde el cariño, por supuesto. La gente que no se mete o lo ha hecho tímidamente de forma recreativa no puede llegar a entender el fenómeno de las drogas en toda su extensión, la relación de amor/odio que se forma entre el consumidor y la sustancia. Los yonkis, en cambio, nos reconocemos a la legua, por los gestos, por palabras, por los lugares comunes, se crea esa camaradería al encontrar a alguien que sabes que ha estado allí, y por lo tanto su discurso no se basa solo en el morbo o la sordidez, sino en los detalles, en la subcultura, en la forma de vida en definitiva, una visión que solo pueden compartir aquellos que saben de lo que hablan porque lo han vivido con pasión. Por lo tanto este ANSIEDAD de Gabi, será disfrutado en muy alto grado por aquellos que hayan recorrido esos caminos de amaneceres solitarios y de bizarras búsquedas, pero también, por otra parte, para los no iniciados resulta una lectura cruda y necesaria ya que ¿quién mejor para hablarte de lo que no sabes que un experto?
No obstante quedarse con que es un libro sobre drogas sería arañar demasiado la superficie, aquí hay más, mucho más, pero ya se sabe lo que hay en un terreno como el editorial donde muchas veces hay que abrirse paso a codazos, como bien dice Gabi a propósito de la coletilla que acompaña al título "En fin, si sirve para vender más escobas..."
Como ya he apuntado conozco a Gabi personalmente, y si algo puedo destacar de él es su gran nivel de conversación, el tío puede ponerse a rajar sobre cualquier cosa durante horas, realizando todo tipo de comentarios ingeniosos y sacándose experiencias y anécdotas de la chistera que nos hacen estar constantemente prestándole atención y seguir pidiendo cervezas. Yo siempre he considerado la conversación superior a la literatura y, como escritor, cada vez que encuentro alguna persona auténtica, al margen, algún zumbado repleto de vivencias que se ve que no ha tenido miedo ni reparos en sacar todo el jugo posible a este juego cruel que llamamos vida, que no ha tenido miedo a caer en los pozos con tal de sentirse vivo y empieza a contarme sus aventuras no puedo por más que pensar constantemente "si esto que estoy escuchando pudiera plasmarlo de forma fiel en el papel sería algo cojonudo". Es algo que me ha pasado infinidad de veces, en noches locas, en tugurios, en callejones, en esquinas... esas personalidades que deberían atraparse para la posteridad por todo lo que tienen que enseñarnos y que, irónicamente, siempre se escapan al gran ojo del público masivo, precisamente aquel más perdido y que necesita de guías sinceros. En Gabi se aúnan al fin ambas cosas, ya que escribe como habla, con la técnica literaria de La Vomitona que diría Xen Rabanal, otro grande. Leer ANSIEDAD es como charlar con Gabi, nos va contando etapas de su vida, divertidas anécdotas, de repente se desvía y empieza a desvariar, a irse por los cerros de Úbeda, luego no recuerda bien de qué estaba hablando, lo piensa y lo recuerda y sigue donde lo dejó, llevándote por todos esos huecos de su memoria. Y como ya he dicho no son drogas todo lo que reluce, habla de su infancia en un colegio religioso, de su paso por el servicio militar, de su curro de camarero en un tugurio leonés (mi parte favorita del libro), hablando de amigos, de lugares, de literatura, hasta que de repente "coño, se hace tarde" apura la cerveza y se larga, dejándote con una sonrisa y unos botellines vacíos.
Muchos nunca tendréis la oportunidad de conocerle, desgraciadamente, pero podéis leer este libro y acercaros bastante a esa sensación, la de haber pasado un buen rato con un tío auténtico.

Os pongo un extracto del libro:

Como iba diciendo esta vida no tiene nada de perfecto y cuando salimos a la calle nos quedamos con lo puesto. Todo en su punto de partida, el mismo rollo de siempre y así toda la vida. Un día entero por delante para llenarlo, muermazo para cebarlo. Y llenas una hora, y llenas dos, tres, las medias, los cuartos, vas tapando con el mortero de tu capazo, cubriendo el agujero hasta que te quedas sin ingenio, sin aliento, forrando tus mentiras, parcheando tu desidia. Infectado con el virus del tiempo muerto, ¡la pandemia del muermo! Así hasta que no lo puedes soslayar por más tiempo sin echar los hígados en mitad de la fiesta, el baile de todos los días. Aborto de una generación de pacotilla, expósito de un tiempo sin disparo de salida. Y como para irse de vareta cuando comprendes que no hay medallas ni banderazo de meta. Haciéndote el loco en la trinchera y paleando por inercia, cargando el capazo en la zanja con el absurdo de la rutina diaria. ¡Y venga, y toma, y dale! Tragando como un cabrón con todo lo que te echan, cargando como un pollino con todo lo que te cuelgan, las mismas cabronadas de siempre, las mismas putadas marchitas, los tiros de gracia ya viejos. Y tus miedos, y tus sueños, y tus venganzas, y tus deseos. ¡No hombre no qué va!... Es un descarte funesto, es un envite muy chungo. Tenemos un trilero en la mesa y me conozco la jugada, la misma baraja de siempre, las cartas marcadas, tu baza de puta pena sin ases en la manga: Ese trabajo de mierda atestado de tarados lame culos, o la asfixiante situación de no encontrar un empleo ni en el puesto más chungo. ¡Y vuelta, y dale, y toma, y venga!
Es lo mismo de siempre, no hay opciones ni salidas… tu butaca en el tiovivo de la rutina. La misma vuelta sin remedio, el mismo ritmo de continuo. ¡Vuelta y vuelta sin moverte de tu sitio y a girar! Soldado al eje, trazado el círculo, vuelta y vuelta y a girar, a girar, a girar, a girar…
Y así un buen día te das un pico de caballo, la cosa encaja de fetén y empiezas a observar la nueva concepción del tiempo. O lo que viene a ser lo mismo. Que te pongan, que te quiten, resulta que te importa un pijo si estás llenando ese espacio vacío o si el tiempo se llena sólo porque ni el mismo tiempo te importa ya. Con este paño de por medio apuras el gusto y en menos de lo que tardo en contarlo ya has decidido que si Dios inventó algo mejor se lo guardó para Él. Nirvana sintético o estado de gracia, hay muchas formas de ver la luz sin que te empotren un foco en la cara. El siseo de las venas en sintonía con el universo. Y entonces sí que estás cómodo en tu asiento, ajeno a la vorágine del tiempo. La Verdad se disuelve ahora en tu cuchara y ahí sigues carburando la vena hasta que un buen día te despiertas en el infierno. Se cerró el círculo, ya puedes mirarte al espejo. Esto lo que hay y para de contar. No te molestes en parchear la chistera porque no vas a encontrar el conejo por mucho que le des la vuelta. En esta cruzada no hay medias tintas, así que ándate al loro porque a la mínima la pagas con la vida. Aquí no vale meter la patita a ver si el agua está fría. ¡Apechuga! Llegará un momento en el que necesitarás un chute para despegar la nuca de la almohada y entonces sí que estarás jodido de verdad. Este es el peso de la cruz, el I.R.P.F. del calvario, ¡y al lío compadre porque encima te pagas los clavos! Hasta que no mastiques la hiel de las heridas no sabrás como zurce esa corona de espinas, pero comprenderás entonces lo que cuesta echarse el tablón al hombro, recoger los pasos que has dado hasta alcanzar el punto de partida y empezar de nuevo con tu vida.


Carlos Salcedo Odklas, del blog Escritores Sucios.

http://escritoressucios.blogspot.com.es/2014/09/gabriel-oca-fidalgo-ansiedad.html

http://www.edicioneslupercalia.com/

miércoles, 24 de septiembre de 2014

2 POEMAS de GRAN SUR por Toño Benavides.




ALMAS DE JUEVES


Jueves de medias nuevas y prendas delicadas
que huyen del olor de las cocinas.
Salen de casa con cuidado de no rozar las paredes
ni dejar la luz del maquillaje atrapada en los espejos.
Caminan deprisa, atrasan el reloj
para sentir la espera impaciente de algún desconocido.
Van a buscar el tesoro imaginado en escaparates de centro comercial,
a cobrar y pagar los buenos días en moneda falsa, a ignorarse
muy de cerca el temblor de las piernas,
a medirse el reflejo en el cristal de las copas,
a encontrar que son otros en los ojos de los otros.

Jueves de ascensores embotados por la química del perfume,
pavimento traspasado de tacón y paso dolorido,
que remonta la jornada hacia la noche de los bares
iluminados como puertos en la lejanía.
Codo con codo, recelo con recelo
se muerden el vientre del sueño, se tientan las dudas,
y protegen, tras un parapeto de sonrisas,
la bisutería que forra las paredes del corazón.

Construyen, a golpes de martillo y clavos,
sus mil futuros imperfectos
con la madera sobrante de la última demolición.
Pasean la espera por los andenes, le sonríen al teléfono
y cada cual sujeta, como puede, todas las bisagras del cuerpo
para no sembrar de astillas las estaciones.

Y vuelven sobre sus pasos gastados
a colgar las llaves junto al espejo de la entrada
como quien olvidó sacar la basura,
rozando las paredes con el bolso,
almas de jueves.


VIAJEROS


Burbujas impermeables de sangre tibia,
carne de caracol,
zapatos convencidos,
en orden los papeles;
la dirección correcta sólo es una:
El respeto de los indicadores,
las flechas de color verde, la ciega obediencia
de los protocolos de seguridad.

La estación es un edificio en movimiento
colgado en un tiempo de paso,
como ese cigarro fumado aprisa
en el viento de una esquina.
Arden las cafeterías,
cumplen con el reloj, sacuden la cartera,
el desayuno de los pobres.
Los trenes incesantes cargados de razón
van y vienen; queman por nosotros
las calderas y el salario del fogonero.

Con los labios apretados
callamos de pie,
o sentados con las piernas muy juntas,
para que el aire no anide en la garganta
con sus dudas de pájaro insolente,
porque sabe la carne
que al otro lado de la piel
han vuelto a crecer las alambradas.

Los autobuses remontan la joroba de las ciudades.
En el cuerpo manda el color de la ropa,
la etiqueta con el precio.
Un código de barras trocea los ojos
como faros que despiertan en la lluvia
y aspiran a la luz del mediodía, convictos
de ceguera en libertad condicional.

Somos viajeros.
Pagamos el billete.
Caminamos por nuestra derecha.
No bloqueamos las puertas.
No fumamos en los lavabos.
Hacemos uso de las instalaciones.
Nos limpiamos las manos
y respiramos con cuidado de no impregnar el aire
con ideas homicidas.

Y cada cinco minutos
un pájaro encerrado en el teléfono móvil
nos recuerda que somos felices.

viernes, 19 de septiembre de 2014

EN TU PASARELA por Felipe J.Piñeiro.




Promesa de nada
en moda
de idiotas
sin sentido
sin gusto

entre huesos
piel
y rayas de noche
en baños vip

esas
todas
anoréxicas
bulímincas
por cuatro duros
una foto
una copa
y otra raya

se cotiza
lo absurdo
lo superficial

la idiotez


Felipe J.Piñeiro
del poemario Sin Tregua


miércoles, 17 de septiembre de 2014

DIVINA: 2 Poemas.




ANTIGUA LOBA


Me mandaron a dar de comer a los perros

por haber merendado antes de tiempo.

Los perros ladraban de hambre,

tiraban rabiosos de sus cadenas,

saltaban ahorcándose,

colmillos y saliva.

Los miré fijamente

sosteniendo en mis manos

los despojos de pollo.

Lancé un aullido

terrible y fabuloso,

los perros se callaron de repente,

inmóviles,

reconociendo en mí

la loba antigua que me habita.



EL MIEDO


La cama y el espejo eran el enemigo

y las ojeras negras

y todos los vaqueros que ya no me abrochaban.

Desvanecida la cintura,

obsesionada en el contorno,

sin posibilidad de fuga.

Una niña y su pánico.

Volverme del revés

cada vez que mi madre

exploraba el perfil

con un interrogante monstruoso.

El miedo y el amor eran lo mismo,

crecían en el centro disparando la náusea.


Inma Luna, de Divina (Baile del sol, 2014).

http://bailedelsol.org/index.php?option=com_booklibrary&task=view&id=658&catid=0&Itemid=427

martes, 16 de septiembre de 2014

VERSUS por Velpister.




cuidado con la gente
de bien,
esa gente
muy de bien,
pero bien,
bien,
bien,
que son
los que más
mal
hacen.

No hablo de la buena gente.
Aclaro.


Velpister,
de Estado de Bienestar/Naturaleza Muerta
(Ediciones Lupercalia, 2014)


sábado, 13 de septiembre de 2014

CASA DE AGUAS: Dos Visiones.




LOS OJOS QUE NOS VEN

La casa, en el barrio más caro de la ciudad, estaba deshabitada. Tres plantas con fachada neo mudéjar en sucio ladrillo rojo, aquella chimenea que parecía el respirador de un vientre antiguo y enfermo, una buhardilla de las que esconden apolillados secretos de rancias familias decimonónicas y un torreón de planta hexagonal con mirador a tiempos mejores.

-Es La Casa de Aguas, dijo alguien, pero no supo explicar por qué. Para mí estuvo claro al instante: La casa estuvo, en algún momento, esculpida en agua desde los cimientos a la veleta, en tonos azules y plateados, con las paredes acusando la vibración de la superficie de un lago en un día frío. O bien bajo la casa fluía alguna corriente de las que enloquecen a sus habitantes e invariablemente dan lugar a sucesos trágicos y sangrientos. O bien el agua luchó desde el principio contra aquella casa como si quisiera disolver la presencia de una construcción concebida para albergar el mal. O bien...

Nos colamos allí sin permiso, en pleno día, a través de un pequeño jardín contiguo que había crecido selvático y se defendía de los intrusos con una tupida maraña de zarzas.
En la Casa de Aguas vivía un centenar de maniquíes apiñados unos contra otros, en pequeños grupos, tirados en el suelo, detrás de las puertas, en la cocina, en los dormitorios, en fila india a lo largo de estrechos pasillos, iluminados por las franjas de luz que penetraban la tiniebla polvorienta a través de los tablones que condenaban las ventanas.
Allí dormitaban en penumbra blancos y desnudos, hablándose al oído, mirando de reojo a los entrometidos.
En el amplio salón de la casa un grupo de ellos parecía dispuesto a iniciar un silencioso baile en la oscuridad.
Algunos estaban incompletos, mancos como estatuas griegas exhibiendo muñones de cartón piedra.
En un rincón varias cabezas nos miraban indefensas desde el suelo.
Uno de mis amigos hundió el pié en la que tenía más cerca.

-Los ojos, lo mejor son los ojos -dijo- y se dedicó a destrozar el resto de la cabeza para desprender unos ojos de cristal que no sabían dónde mirar con tanto golpe.
Aquellos maniquíes con el paladar pegado a los dientes, clavados al suelo por sus tacones, con el pelo injertado creciendo áspero como el de un de animal salvaje, con la sonrisa congelada en un perpetuo rigor mortis, imitaban en vidrio soplado los más mínimos defectos del ojo humano.
Todos nos aplicamos a la faena y, después de un rato, sólo cuando fuimos conscientes del ruido, cesó la matanza.
Abandonamos la casa a toda prisa cargados con el botín, envueltos en una nube de polvo, pensando que alguien podía habernos oído.
Nadie reparó en nosotros cuando alcanzamos la calle. Lo único que nos quedó fue la sensación de estar huyendo del lugar de un crimen. De eso hace más de treinta años.
Todavía eramos unos niños cuando la casa fue derribada pero desde la oscuridad del interior de nuestros bolsillos, aquellos ojos aún nos miran.

Toño Benavides


AQUELLA CASA AL LADO DEL CINE MARI

juraría que se llamaba Villa Asunción, aunque no estoy seguro, me he intentado documentar pero nada, hablo de principios de los 70, yo era muy chinorri aún, pero ese nombre, Villa Asunción, y aquel caserón, siguen grabados a fuego en mi mente... allí estaba, en medio de Ordoño II, la calle principal de León, junto al Cine Mari, ya de por sí siniestro y extraño, con aquellas sesiones de Arte & Ensayo para adultos y aquellos fotogramas grotescos, yo pasaba por allí todos los días de camino al colegio y siempre me estremecía, aquella mansión terrorífica, morada perfecta de Norman Bates, de la que mis compañeros de clase contaban tremendas historias, una viuda asomada a la ventana, un canal de agua subterráneo, una desaparición y un cuerpo ahogado... era una de nuestras conversaciones recurrentes, el castillo del Mago de Oz, donde cualquier cosa podía pasar, me recuerdo alrededor del edificio merodeando con Campo (nos conocíamos todos en el colegio de aquellas por nuestro apellido) después de múltiples planes de asalto, ocho, nueve, diez años a lo sumo, asomándonos aterrados a las ventanas y adentrándonos unos metros en el recibidor... toda ella en ruinas, lóbrega y opresiva, espeluznante y sombría, fantasmal y ominosa, aquella torre angustiosa, aquella buhardilla inclinada, sus diminutas ventanas, su amenazante presencia, así era Villa Asunción, una Casa Usher con vida y aliento propio, a saber qué atrocidades se cometieron allí, nos preguntábamos, quién la habría habitado, qué habría de cierto en aquellos rumores, en cualquier caso allí estábamos, rondando siempre su verja o adentrándonos en su agostado jardín, analizando vestigios y huellas e imaginando continuamente tragedias... hasta que un día, de la noche a la mañana, desapareció, derribaron la casa y el cine y construyeron encima un edificio moderno y pasaron los años y todo se olvidó... pero no en mi cabeza (mi cabeza es un cofre de recuerdos que todo lo recicla a placer:vive tu memoria y asómbrate, dijo jack Kerouac), ha estado siempre presente desde entonces en mis pesadillas, a ella, seguramente, deba mi afición por la literatura y el cine de horror y el germen de muchos de mis relatos, pienso... hasta que hoy, buscando tras una regresión información en la red, me he topado con esta fotografía (obsérvala detenidamente e imagíname allí: ocho, nueve, diez años a lo sumo) y todos estos recuerdos han vuelto de nuevo a mí como un torbellino de imágenes fantasmagóricas, aquella casa al lado del Cine Mari (cuánto le hubiera gustado rodar a Lucio Fulci allí), aquel terror infantil, sus muros tenebrosos, sus funestas ventanas y su abandonado jardín... 

oh esta memoria lisérgica

sus fantasmas 
y obsesiones
y merodeadores 
y sugestiones 
y miedos

de ella

seguiré
informando


Vicente Muñoz Álvarez

viernes, 12 de septiembre de 2014

MALOS TIEMPOS según Gabriel Oca Fidalgo.



Qué os voy a contar…. Pues lo digo en sencillo: que si cojo estos malos tiempos, estos tiempos difíciles en mis buenos tiempos de lector, en dos asaltos me lo tumbo. Y mira que son casi 400 páginas prietas. Pero ahora no, ahora estoy pa degustar. Y eso que ya antes de empezar sé de lo que va, lo conozco y me hago idea, pero a las cuatro páginas compruebo que las expectativas son superadas. Esto lo voy a leer poco a poco, me digo. Y así, de un viaje, cayó el 1º cuaderno. Bukoski total, qué te voy a contar… y te lo digo yo, que también me he leído la sombra del viento, y todos los del Reverte, te lo digo yo que me mola de vez en cuando meterme en el simple royo de argumento-nudo-desenlace, sin más, sin líos, descansar. Pero sé muy bien lo que quiero, lo que me gusta, lo que necesito y lo que me ha marcado con el hierro: necesito a los locos, a los majaras, a los salvajes, a los desesperados, a los que han visto el infierno en el que vivimos y lo han contado. NECESITO A LOS DINAMITEROS. Y los de verdad, los que no se hacen pajas mentales, los que no se lían con el mira tronco lo enrevesao que soy que no te enteras de lo que escribo, los que escriben como hablan, como Bukowski, esos que te golpean, esos que a la primera vez que los enfrentas y ante su pureza y sencillez dices: joder, esto es fácil, esto es lo que quiero hacer yo, voy a ponerme a ello joder. Sí sí, ¡estás listo chaval! Es entonces cuando compruebas lo imposible de este oficio.
¡Impresionante, Carlos Odklas! Y te repito que también he leído la sombra del viento, y la reina del sur, pero soy hijo de satanás. Al fin y al cabo ninguno de ellos, ni el Reverte ni el Zafón, han echado un polvo pedo perdido con una punkarra con to el tomate encima. Eso es lo que vale, y lo que cuenta, o ver el terrible vacío al cerrar la cremallera y ocultar para siempre el careto de Manuel, o los gatitos y todo el dolor que estamos obligados a tragar…
Luego llegas a la segunda parte, o vas pasando cuadernos, y resulta que me encuentro con estos relatos de ficción, una ficción que no esperaba pero que me resulta acojonante por igual, o precisamente por esto mismo.... porque a mí me sigue gustando el relato autobiográfico más que na, pero claro, en la ficción te puedes soltar más. El caso es que la línea sigue igual, y eso es lo que cuenta.
Un libro genial, brutal, el mejor que me he echado al cuerpo en Lupercalia, y mira que ha publicado... me ha gustao la hostia y más, por encima de las expectativas creadas, y eso es mucho decir viniendo de mi parte, flipao sobre todo con los relatos de ficción, o precisamente porque no los esperaba. 
No lo dudéis y ligarlo ya, luego, en breve, estos libros desaparecen.... y puede que algún día os arrepintáis de no haberlo hecho en su momento. 
A todos los que os guste la literatura cruda, como a mí me gusta llamarla, que me suena mejor al menos que realismo sucio tal y tal, a todos los que os guste la literatura en crudo, digo, a todos los que os guste Bukowski y esa senda del perdedor que tan bien narró, estáis todos de enhorabuena porque aquí tenéis otro hijo de satanás. Nada que envidiar, afirmo y lo mantengo. Y supongo que os sonará exagerado, pero es lo que hay. Por supuesto que Chinaski tiene un carretillo de libros que aportar, y Carlos tiene este nada más. Pero es lo que hay, y reto a todos los plumillas y cagatintas que defecan en prensa de renombre sus críticas a que me contradigan. Malos tiempos tiene todo lo que puedas encontrar en el viejo indecente, tiene esa frescura y esa velocidad, es nervio y cartílago nada más, ¡ni un puto gramo de grasa! Le falta el nombre, claro está, eso que apuntan acertadamente desde Neurótika. Pero esa es otra historia que no voy a entrar a valorar.... al fin y al cabo el puto Hank se tiro tres décadas pegando tumbos por garitos y pensiones de mala muerte, años de locura miseria y ostracismo hasta que su palabra retumbó en el parnaso despertando a todos los casposos apalancados.
Al menos pudo gritar un justo y merecido "¡os jodéis!"
A la inmensa mayoría de estos dinamiteros les llega el reconocimiento después de muertos.
Y a muchos, ¡ni eso!
MALOS TIEMPOS, de CARLOS ODKLAS. Si te gusta la literatura en estado puro no lo puedes dejar pasar.
Pasote. De verdad. Ahí tenéis otro hijo de satanás. 


Gabriel Oca Fidalgo.