viernes, 18 de mayo de 2018

NEREA MAGNESIO: La seda también arde.



Y A QUE NO ME DEJAS

Habrá alguien
algún día
que me pregunte por

mi técnica de escritura
las fuentes de inspiración o
las lecturas que han marcado
mi carrera literaria...

Entonces,
me ajustaré las gafas,
cruzaré las piernas y
contestaré muy seria

que no hay nada como escribir
sentada en las aceras,
tener un novio periodista y
jugar.

Jugar a que matas
a todos los espacios en blanco,
a que despelotas a las palabras más audaces y a que ganas
-por goleada-
un masaje
-de cuerpo entero-
sin
faltas
gramaticales.


BUSCO UN CENTRO DE GRAVEDAD PERMANENTE

Hay hormigas en mi casa.
Dentro también.
No lo entiendo.
Los pedacitos más dulces
ya están en el cole y
el más seductor,
se ha ido a currar hace como
media hora.

Vienen y van,
suben y bajan y
creo, que me miran y
hasta me huelen.
Y parecen contentas.
Mucho.
Yo también.
Debe ser el amor.
Y el sexo.
Y su amor con sexo.
Y su sexo con mordiscos.
Y sus mordiscos
como las tortas de anís:

suaves
crocantes y
                     deliciosos.


ME ENCANTA CUANDO TUS GARRAS

Tiene
manos pequeñas
dedos finitos
uñas sin casi trayectoria y
anillos varios
a los que yo daba vueltas
-y más vueltas-
cuando estaba nerviosa
ahogada
o semiperdida.

Un día,
probé y
pude girarlos al sentido contrario.

Ahora,
todo eso forma parte de nuestro
lenguaje:

virar
saber que hay diferentes direcciones
y
                sobrevivir.


LA SEDA TAMBIÉN ARDE

Yo me duchaba y los veía.
Dos mosquitos, dos.
Otro día y ahí estaban.
En el mismo azulejo. Mirando a la inopia.
Al sexto o séptimo,
me acerqué un poco más.
Estaban muertos. En el mismo azulejo.
Y pensé:
cuánta gente hace eso... disimular que vive.

Luego,
me sequé bien todos los huecos y
                        recovecos y
me largué a currar.


Nerea Magnesio


jueves, 17 de mayo de 2018

VÍCTOR PÉREZ: El arte de tragar bourbon.




8 RÍOS Y 16 VÁLVULAS

Dinos la fuente de las extrañas cartas.
Las abrumadoras.
La redondez de esas frases que borraban al prójimo.
Dinos la carta del salvaje Oeste que iba contra las cartas del salvaje Oeste.
Lo primero que se oía en la cinta.
Dinos qué vagabundo cumplió exactamente con lo que queremos.
Dinos qué atajo tomó, niño bonito.
Qué llanura bajó como un oso
Hasta convertirse en el líder
Del vecindario.


AROMA A CABALLO

Dejo pasar los siglos. Tengo el as de oros y la sota de bastos.
Soy el padre, el hijo y el espíritu santo de los poemas leídos hasta el final.
A todo aquello que me ofrece respuestas
Yo le mando mensajes poderosos e ininteligibles.
Soy una niña con la misión de parir al más degenerado de los hombres.
El río Tera existe. Yo existo. Solo tengo que romper el círculo.


WESTERN CREPUSCULAR

Cuando todos duerman la siesta
Coge trozos de frases de foros sobre armas mexicanos
Y únelos con trozos de frases de foros españoles de anime
Y únelos con trozos de frases de foros del Athletic
Y únelos con trozos de frases de foros sobre videojuegos
Y finalmente únelos con trozos de frases de foros de póker
Hasta que llegues al poema poema
Y conocerás el dolor de Dios.


ACORAZADO

De Ohio a Illinois
Mantener los cargadores abastecidos era un mito.
De Ohio a Illinois
Yo vi mi risa cayendo en las praderas.
De Ohio a Illinois
Eres basura y de repente te quieres convertir en leyenda.
De Ohio a Illinois
Ser bueno y eterno.
De Ohio a Illinois
No funciona la conciencia ni el instinto en el arte.


EL ARTE DE TRAGAR BOURBON

Tenía un rabo como el Mississippi y la psicología de una manada de grillos.
Le llamaban el techo de Massachusetts.
Los Fante querían ser como él. Eileen Myles quería ser como él. Burroughs quería ser como él.
Siempre buscaba una dimensión cinematográfica a los chicos del verano que le apedreaban.
A veces le saltaban un diente o un ojo.
Sus andares definieron a una generación. Era un genio que nació en el bosque.
Tenía muy marcada la vena de la cabeza. Vivió con su padre hasta los 52.
Le gustaban las imágenes consecutivas, los auditorios de subnormales
Y los conejos negros.


Víctor Pérez


miércoles, 16 de mayo de 2018

JULIO ROMERO: La verdadera esencia del ser humano.




LOS COBARDES SIEMPRE AGOTAMOS LOS PLAZOS

Esa vez esperé a que dieses a luz para mostrarte mis discrepancias. Cuando llegué te encontrabas sola con el bebé. Yo estaba tan nervioso que no recuerdo exactamente lo que te dije. Lo que sí guardo en la memoria es la expresión de tu cara al escucharme; el brillo de tus ojos con las lágrimas saltadas y el llanto agónico y premonitorio del bebé que parecía querer escapar de tus brazos. Abandoné la habitación justo en el momento en que tu madre entraba. Cuando salí del hospital y pisé la calle, respiré hondo y me sentí aliviado. No hubiese sido un buen padre.


LLEGÓ UN MOMENTO EN QUE NO SABÍA SI TE QUERÍA O TE ODIABA

Pero mi existencia dependía de ti y no me importaba en absoluto dártelo todo a cambio de nada porque sabía que solamente complaciéndote podría estar cerca de ti. Traté de olvidar el daño que me habías hecho escondiendo la decepción y el desencanto a base de mentiras hasta que un día comprendí que el que me engañaba era yo.


EUTANASIA FOR YOU

A veces me despierta el olor a sudor en mitad de un camino por donde voy corriendo a pie una tarde de verano. Yo a veces sueño que tuve una familia y que desayunábamos juntos. En todos mis sueños yo enseño a leer a mis hijos. Hay un tipo sentado junto a mi cama que no es ni mi mujer ni ninguno de mis hijos. A veces me doy cuenta que soy un vegetal a quien no viene a verlo su familia.

Cuando sueño escucho una voz que me dice recuérdalo siempre.


DUÉRMETE PARA SIEMPRE

Ya no te quedan fuerzas para ti mismo ni deseas ver a nadie así que siéntate y llora mirando al suelo como cuando murió tu padre y deja esta vez las manos quietas hasta que las lágrimas golpeen tus zapatos.


LA VERDADERA ESENCIA DEL SER HUMANO A QUIÉN LE IMPORTA

Velad por nuestras almas y seguid escribiendo poemas bonitos, poemas limpios como sonrisas. Seguid contando historias que dejen un buen sabor de boca; el lector os lo agradecerá.


Julio Romero


martes, 15 de mayo de 2018

AL SUR DE TODOS LOS MARES por MIGUEL ÁNGEL BERROCAL



Tengo al vendaval del insomnio encañonado
con una fotografía
enrollada
de Galeones hundidos.

A estribor, la mesa de antigua madera,
puede que puerta de aquellos mares,
sujeta un plato de plata;
las caricias de un trópico y su sierra
fundidas con los océanos surcados por todos ellos,
lo navegan,
aquí, ahora,
contigo vestida de sal y vientos de cuaresma.

Desarbolando mi torso
en mis narices, a toda vela;
cortando con sus quillas blancas mi acerba garganta,
que implora
el devastador ariete de tus orillas.


Miguel Ángel Berrocal


lunes, 14 de mayo de 2018

SOLEDAD por ERNESTO COBOS




Más solo que la una.

Soledad al robarle horas al sueño para escribir algo que llega a ser tan vital como el aire.

Soledad durante las intensas lecturas puesto que un autor, si realmente pretende serlo, ante todo lee, y lee en silencio con el alma en tensión.

Soledad al publicar un libro con tanto esfuerzo y dedicación y advertir que a nadie le importa.

Soledad porque aún con plena conciencia de todo, continúo trabajando incluso sin que se venda ni un puto libro.

Soledad porque ya cada vez menos soporto la frivolidad y la necias necesidades de la gente que no parece advertir que todo acaba y desperdicia su vida en actividades que no le aportarán nada ni a su vida ni a las de quienes comparten su vida con ella.

Soledad aquí y allá.

Mi amigo Jim Beam y yo sabemos muy bien qué es eso de estar más solo que la una.

Entonces recuerdo las palabras de Vicente Muñoz Álvarez:
"Literatura. 
don o maldición?"

Ernesto Cobos


viernes, 11 de mayo de 2018

NO ES UN POEMA por GARAZI GOROSTIAGA




A la mierda las palabras bonitas,
las flores en el pelo, la esperanza a la espalda,
la forma y la rima,
el rímel y el lápiz de labios.
Porque sí,
porque si me follas como a una perra y me tratas como a una reina 
ya desprendo toda la follabilidad que necesito.
Porque como dice un buen amigo somos muy putas,
y eso no es malo,
míralo bien,
es terciopelo,
estamos locos y somos suaves.
A la mierda todo porque el cielo existe,
pero nosotros vivimos aquí abajo y esta noche vuelvo a estar muy triste,
y no quiero hablar de sombras,
ni de vísceras
ni de entrañas
ni de lo secreto
ni de lo maldito.
Estoy cansada y no sé qué escribir sin que me exploten los pulmones,
y yo lo que quiero es dejar flotando un te quiero en el agua.
A la mierda,
mete una pluma y una hoja en blanco en una bañera,
a ver qué cojones pasa.
Ve abriendo la cajita de las cuchillas con tu abrelatas, nena,
porque por mucho que grites no vas a saber expresarte con tu voz,
ni alzar tus ojos,
ni bajar tus manos,
ni esconder tu olor.
Olvida toda esa mierda porque no es terrenal,
y no la necesitas,
las estrellas no brillan porque tú existas,
ni es de mieles la luna que brilla.
No eres un ángel,
eres un animal,
y si quieres decírselo vas a tener que escribirlo con sangre
y a corazón abierto.
A la mierda todo,
a la mierda esos que dicen que mi poesía no es pura.
No es pura, ni es lo que ansía,
no es magia, la he escrito yo.
Soy vicio brotando en el fango,
soy tu zorra y soy tu flor.

Garazi Gorostiaga


jueves, 10 de mayo de 2018

TURISMO CULTURAL EN MAGALUF por RAFAEL SANZ SIERRA



Los proscritos escuchamos
a Zack de la Rocha feat KRS 1
y vendimiamos diez horas al día
sin torcer el gesto.

Si nos hablas de poesía
nos cagamos en tu puta madre
y nos vamos al bar
a ligar con las rumanas
y a echar a la tragaperras.

Si no estamos vendimiando
estamos en el bar
y lo demás nos la suda.

Hay días que montamos en el John Deere
y repartimos textos obscenos
entre las damas de los pueblos
de toda la comarca.

Por la noche nos quitamos
las garrapatas que tenemos agarradas
a los huevos
y nos adentramos en el encinar
a levantar cruces fluorescentes.

Los únicos libros que nos han gustado
han sido: Historias del Kronen
y la biografía de Sánchez Ferlosio.

Se dice por el pueblo
que hay unos tipos de otra pasta
que están haciendo las cosas bien;
una generación de oro;
unos tipejos que escriben como
bestias luminosas.

Por eso
asómate al abismo
hacker corrompido
y verás al varano endemoniado
que recorre las ciudades
y los pueblos de España
infectando de tensión y rabia
a esos chicos sin futuro
que rondan el sotobosque
con máscaras de payasos asesinos
y escapan a una galaxia dinámica
inventada por Tesla-Gates
y regentada por algoritmos cruciales
que eyaculan
hombres sin remordimientos
con ojos
en parálisis.


Rafael Sanz Sierra


miércoles, 9 de mayo de 2018

ABNEGACIÓN DICHOSA por AINHOA MARTÍNEZ RETENAGA




Verbo que habitas el diámetro de mi tráquea,
que erizas lo cilios de su esqueje incontestable,
que requisas la potestad de su menester diligente.
Verbo que acrofobia siembras
en la funámbula que impertérrito,
incubas.
Verbo que desfiguras el propio alambre
que en mi ser evangelizas,
que eyaculas la polaridad de mis sedimentos
y te manifiestas guadaña
si sobria de lenguaje,
a tu patria desamparo.

Ainhoa Martínez Retenaga, de Verbo (Bajamar Editores, 2017).

https://www.facebook.com/BajAmar-editores-716257121882701/

Información y pedidos: bajamareditores@gmail.com

martes, 8 de mayo de 2018

LA MONTAÑA RUSA por JULIA NAVAS MORENO



A Paco

Mamá… ¿Veremos desde la Estación Sur la montaña rusa?
Y te miro, porque todo tu entusiasmo sería capaz de conseguirlo.
Y me apeno, porque la realidad se impone.
Y—claro—, desde allí, no se divisa esa montaña.

Quiero regalarte todas las montañas del mundo,
ya sean rusas, indochinas o de granito,
y solo te muestro desdichas y miserias desde mi oscuridad.

Que pasen los años y me entiendas no es gran consuelo.

Desde tus ojos abiertos y brillantes
oteas el horizonte nublado
y alzas tu cuello y tu alma para obviarlo.
Yo solo puedo darte armas para que huyas de mí,
de nosotros;
de mi soslayo y mis quimeras
de niña superviviente.

Algún día, las miradas de madre perdida
se encontrarán con la tuya
ansiosas por descubrir,
al menos, un “te entiendo”.

Ahora, un suspiro…
Y —respiro—ya.


Julia Navas Moreno, de Confieso que he perdido el miedo.


lunes, 7 de mayo de 2018

COURTNEY Y KURT por JAVIER VAYÁ ALBERT




Solo alguien que ha visto
pedacitos del cerebro que ama
decorar las paredes de su casa
debería estar capacitada para hablar de amor.
Maldito bastardo
abriste de par en par las ventanas
de tu íntimo infierno
para que nos intoxicara a todos.
Ya lo sé, cariño, no sabías hacerlo mejor.
Hoy llamé a Yoko
puede que yo estuviera algo borracha,
pero esa mujer no tiene sentido del humor.
Maldito bastardo
nos pediste venir a ti tal como fuéramos
y nadie te entendió, ni tan siquiera yo.
Solo quienes se han escrito poemas
en las venas del otro
y han lamido su sangre con espíritu adolescente
deberían estar capacitados para hablar de amor.
Maldito bastardo
jamás te lo he contado
pero esa puta noche Frances ni se despertó.
Quizá por eso no recogí la escopeta del suelo
y volví a dispararte
o introduje lasciva su cañón en mi boca;
quizá porque solo quien elige cargar con todo el odio del mundo
debería estar capacitada para hablar de amor.

Javier Vayá Albert, de Sexo, drogas, poesía y rock and roll (El Petit Editor, 2018).

sábado, 5 de mayo de 2018

VUELOS por MARÍA GUIVERNAU



Para volar
ya tienes alas.
Yo sólo acompaño al viento,
si sopla a tu favor.
Y si decide venir en contra
o sientes que caes en picado,
el calor de mi piel
te empujará
para remontar el vuelo

María Guivernau


viernes, 4 de mayo de 2018

TODO ESTÁ EN ORDEN por SERGIO MAYOR



Por entonces tenía la actitud habitual de un tipo que está escribiendo la Biblia, singularmente el Libro del Génesis. Luego los bares me salvaron de la teología. Un psiquiatra dijo que mi cerebro producía un exceso de ondas alfa y por eso caminaba por la tierra “como un niño alucinado”. En las pensiones algunas mujeres me hablaron de Bukowski. En Mucknall Abbey la Reverenda Hogan me explicó que Dios era uno más de los nombres del Diablo. Todo está en orden. A veces entro bebido a las iglesias. A veces entro en un bar transfigurado.

Sergio Mayor


jueves, 3 de mayo de 2018

ESCORZO ETERNO por JULIA ROIG



Leí Los milagros poéticos de san suicida y ya me desvestí en mezcal. Me quedé en huesos escribiendo en el suelo. La tele callada. La perra dormida. Podía escuchar el fuego. Quería enjuagarme con la tinta y sacar en cofradía los miedos, pasearlos por calles atestadas, rendir pleitesía para aprender su sabor poco a poco, más hondo y travieso. Así y que el apareamiento de la locura y el deseo fuera ya más que costumbre bruta. Un hallazgo. Algo compartido. Acérquense y vean, escuchen, echen fotos, cuelguen, compartan, aquí hay vida. Veneno y antídoto. Jerga de la carne. Hablen. Respírense cerca y echen fuego por las grietas. Tráiganme a san jorge. Incendio loco. Todos. Un perro, una luna y su mundo. Sazonados en llanto, tan hermosos. Todos. Salpicando en tu humo. Colchones llenos de poesía y miradas telescopio.

Mientras tú y yo en escorzo eterno.

Esquinar el dolor porque vengo a sobresaltarme en cada nudo doble, mientras exploro el corazón como si un planeta nuevo. O una supernova triste. Me da igual pero experimentar en el filo, y así alimentar la hoja. Todos. Vengo a derrocharme en el vaivén de la carne “como si le arrancara el esperma a una ola” que diría Papasquiaro. Pero no sofocar cuerpo a oscuras. Con santería recorrer tus cordilleras y desnudísima por dentro mojarte en adrenalina, usarnos en urgencia lubricada, sí, triturarnos en dulce y desfigurar la realidad en la barricada de nuestros cuerpos. 

Que vine a tatuarme tu sombra cuando duermes. 
Cepo de animal nocturno. 

El silencio ya es un himen. Que quieren romper. Todos. Que solo me/te entiendo en carne viva ensanchando las ganas y los más allá. Dilatando tu orilla y transpirando tu locura incubando orgasmos como una gata suave que arañe inesperada. Una balsa llena de vino, un nadar ciego en el otro. 

Que el vicio se cuenta en hectolitros, niebla pirata y eléctrica. 

Me inquieta la lengua del que no se llama poeta. Y me trepa la vértebra la sed difícil y guerrillera de lo inclasificable. De lo único. De lo infinito.

Del a solas.
Del sin todos. 


Julia Roig, en Miss Desastres Naturales


miércoles, 2 de mayo de 2018

CANCIÓN DEL SER Y EL SABER ESTAR por CARLOS DE LA CRUZ



Donde la lluvia se acomoda
donde el fuego toma su fruto
donde la forma gira el llanto
donde los cuerpos se asemejan a los muertos
donde beben los animales del bosque
donde siento sus lenguas de alumbre rozar mis pezones
donde las señales vibran como monos albinos
donde el calor es el del estiércol
donde la rabia es la de la fruta apilada como un acertijo
contra el cristal
donde la rabia somos nosotros apilados como un acertijo
contra el cristal
donde se me ve y no se me escucha
un lugar
donde arder y fumar beber y respirar
donde el arroz no se pase ni se pase el dolor de huevos
un lugar en el que poder ser sin estar
como en las canciones de country
como en las verbenas de los pueblos
como en la lista de la compra de tu madre
la semana siguiente de enterrar al viejo.

Carlos de la Cruz


lunes, 30 de abril de 2018

12 AÑOS por CARMEN GC



12 años

12 años y tu tía y tu tío que te han sacado de noche, después de las diez el mundo es emoción nueva y adulta.

12 años y toda la torpeza de la adolescencia física y dos pies izquierdos para el baile.

12 años y una verbena de fiesta de barrio, un lugar supuesto seguro donde todo el mundo se conoce.

12 años demasiado inocentes en un cuerpo de casi uno setenta que empieza a mostrar formas de mujer.

12 años y un hombre adulto que te saca a bailar.
12 años y mirar a tu tío, que asiente.
12 años y pensar qué divertido.
12 años y el primer baile.
12 años y una distancia que disminuye.
12 años y una presión que empieza a incomodar, que no es normal aunque no tengas con qué compararla.
12 años y ganas de gritar y salir corriendo.
12 años y un acercamiento indeseado, e intentar frenarlo.
12 años y quedarte quieta como un palo, paralizada salvo en el brazo que se deja caer, si no puedes marcar la distancia que no parezca que aceptas la que marca.
12 años y la boca seca y la náusea recién estrenada.
12 años y el cuerpo de él apretándose.
12 años y el grito y la carrera no salen.
12 años y su mano bajando de la cadera.
12 años y un tía, tío, sacadme de aquí que no llega a la boca.
12 años y algo desconocido contra el muslo.
12 años y los pies que no obedecen a correr y repiten como salmodia los pasos de baile.
12 años y un que pare la música, que se acabe, que se ahoga en la boca del estómago.
12 años y su calor contra el cuerpo y tu brazo colgante huyendo.
12 años y su aliento en el pelo como un miedo nuevo.
12 años y musitar una oración con el cuerpo contraído, diminuto, aniñándose.
12 años y su mano tocando tu culo.
12 años y el asco quieto.
12 años y tratar de escapar en la última nota de sus múltiples brazos.

12 años y casi correr, tía, tío.
12 años y a trompicones y casi sollozos intentar explicarlo.
12 años y tu tía y tu tío protección y cariño  no vuelvas a dejar caer el brazo, úsalo para marcarlos.

12 años y espabílate niña.

12 años y se acabó esa fiesta.

12 años y durante mucho tiempo el primer y único baile.


Carmen Gc


viernes, 20 de abril de 2018

AHORA por FELIPE J. PIÑEIRO




Nunca hubo otra percepción,
percibo,
percibes quizás ahora.
Para mí el reino de los cielos,
para mí el infierno.
Maldito,
soy libre,
Maldito,
estoy perdido.
Estoy aquí,
mi proyección,
proyección de mente,
cuerpo y semen.

Felipe J. Piñeiro, de Pensamiento en la Oscuridad del Ser (Carro del sol ediciones, 1998).


miércoles, 18 de abril de 2018

DEL FONDO en CULTURAMAS



Del fondo, “Llegar sin desplomaros a vuestro fondo y esencia”, Vicente Muñoz Álvarez

Vicente Muñoz Álvarez, nos trae Del fondo, un relato/poema de terror ilustrado brutalmente -con nuestras vísceras y culpas-, por Andrés Casciani. Un verso arrebatado por H. P. Lovecraft, Crowley, Burns y Cronenberg, entre otros. Una perversión de El jardín de las delicias de El Bosco retratando, en este caso, el inframundo o el fracaso de la creación. Una travesía roja y agónica dentro de uno mismo. Una alegoría de nuestra fe y degradación. Nuestro epitafio zombie, la promesa de luz a cambio de la anulación de la carne. Vicente, radiografía, magistralmente, la putrefacción a la que sometemos nuestras almas en pos de una verdad tan inventada y patentada como triste, tan hueca, tan blanca. Casciani, ilustra en crudo, ese tour por el abismo. Desnudan una luz prometida que deviene fluorescente de cocina y nos desembocan en preferir el deterioro de la carne que ruge y arde, que se mastica y pudre, que sangra, huele y se deshace, a cualquier dictado del predicador. El juego de imágenes, sombras y dobles sentidos, el no saber si seguimos la luz o es ella la que nos asalta y amenaza, nos convoca a la pérdida dentro de uno mismo pero libres. Vicente, y su imprudencia de la lucha, que diría Rimbaud, acaba iluminando el hueco más hondo, bruto, sucio e insondable que albergamos. Una invitación a ser nosotros, a ser túnel, a degradarnos libremente, sin miedo y con toda la oscuridad del mundo.


Julia Roig, en Culturamas


Información y pedidos:

España: vicentevinalia@hotmail.com

Argentina: andrescasciani@gmail.com


martes, 17 de abril de 2018

CUANDO HARTO... por JOSÉ MALVÍS




Cuando
se intenta escribir el poema que nunca se ha de acabar
cuando
la música sólo la escuchas tú y el olor de luz es manicomio
cuando los valientes son malas personas
y los cobardes construyen vida
cuando
el cristal nos salpica con sus gotas de vidrio envenenado
cuando la carne se pudre traslúcida
entre insectos con billetes tatuados
y el agua arde
y los muros son televisiones y teléfonos y periódicos.

Cuando sucede todo esto —entre costillas y razón—
perderse es bueno en los hayedos blancos del Moncayo:
follar con el viento, la sabia, el color
saber que pierdes, pierdes mucho
y en ello está la mirada azul.
Rebelarse contra tanta barbarie estipulada y... ganar
ganar una cadera infinita
una excusa para asesinar cada pedazo de línea
permanecer eterno, desafiante en cualquier hoja caduca
casi como en las hojas de hierba de Walt Whitman
como en las hojas verdes de lo que seremos
cuando decimos no
y no pasamos página.


José Malvis


lunes, 16 de abril de 2018

UN POEMA de MARLUS LEÓN




Estaré allí siempre
envuelta en los cálidos abrazos
de una vida diminuta
sembrando de aliento
un universo infinito
Bailarán los planetas
sobre nuestras cabezas
con los ojos iluminados
por tanto amor…
Caminando
despacio
sin ruido
en medio de la nada
suspendidos en el aire
con las palabras alumbrando
nuestros labios
mientras inventamos
la nostalgia del paraíso...
recién nacidos
de regreso a casa…

Marlus León


lunes, 9 de abril de 2018

1 POEMA de GEMA FERNÁNDEZ MARTÍNEZ




Mira,
esa es la casa azul
de mis abuelos,
eso es una extorsión de
atardeceres,
esa es la sombra gris
de una paloma coja
empachada de viento
y de sol asfaltado,
eso es una quimera
con restos de pan duro
morando entre los dientes
de un mendigo,
una alfombra de flores
de cerezo
haciéndome cosquillas
en la nuca.

Dime, ¿me reconoces?

Esto es un compromiso
con las plantas marchitas
del jardín,
es la resurrección de un paisaje
febril y desvaído,
el espíritu lírico de un
carrete velado,
la imagen abortada
de un instante perfecto,
un sueño colindante
con todo lo que amábamos
cuando aún el "nosotros"
era un desconocido
con tendencia a la huida.
Esta es la dulce lógica
del absurdo
y la risa mordiéndose
las uñas,
es otro ensayo sobre
la timidez,
otro repositorio de anhelos,
otra urdimbre ignorada.

Y bien, ¿te reconoces?

Intento mantenerlo todo
a la distancia justa.
De verdad que lo intento...

Tus calles de ceniza, mis paneles de hielo,
Tus brazos aeropuerto, mis ojos aduana,
tus dos ruedas gastadas, mis lápices sin punta,
tus manos en mi piel, mi piélago en tus manos,
el devenir en llamas, la llamada perdida
del futuro,
mis tristes barricadas, tus alegres trincheras, esta forma imprecisa de calcular a tientas
cuánta distancia cabe entre dos labios.

Mira, observa atentamente.

Esto es una declaración de independencia,
la determinación de una fuga pactada,
un "pasamos de ti,
ahí te quedas mundo,
por mucho que te empeñes
en dañarnos
esta guerra jamás ha sido
nuestra ".
Esto es un calcetín desparejado,
esto es un mes de enero en primavera,
es un acordeón desabrochado
en medio de la plaza châtelet

Esto, todo esto
es una margarita sin cadenas
sudando rebeldía en los jarrones.

Dime ¿podremos evitar
que alguien nos reconozca?
Hay una parte nuestra
en todas partes,
inevitablemente,
en todas...
libre.

Quién sabe cuánto tiempo
tendremos de ventaja
antes que se den cuenta
y nos detengan.


Gema Fernández Martínez


domingo, 8 de abril de 2018

BUKOWSKI por IÑAKI ARBILLA



Nací porque todo el mundo tiene que nacer y al principio supongo que fue bueno, cálido y húmedo como un buen polvo, a pesar de la torta en el culo y de que yo me negase en principio a respirar. Tampoco era cuestión de ponérselo fácil a esos hijos de puta.

No los recuerdo, pero tuvieron que ser bonitos aquellos primeros años. Como una gigantesca borrachera prolongada día tras día. Todo el día tumbado sin otra cosa que hacer que comer, cagar y vomitar, viendo el mundo lleno de borrones. Sin memoria, como cuando te has metido tres botellas de vino alemán. Y por si fuera poco enchufado a una teta cada poco tiempo.

Pero todo acabó por joderse cuando tuve la suficiente consciencia para saber quién era: el hijo de un borracho con la mano muy larga. Antes que a sumar aprendí que una hierba más alta que otra en el césped significaba una buena paliza. Eso era lo único importante para mi padre. No la puta hierba, sino qué excusa encontrar para poder atizarme.

Para cuando pude devolverle a ese cabrón alguno de los innumerables golpes que me había dado, yo ya tenía la cara llena de granos. Granos como heridas, rebosantes de pus y de odio hacia mí mismo. Entonces tomé una de las pocas decisiones sensatas de mi vida: comencé a beber, a beber para no sentir los golpes que esta vez propinaba la vida, para hacer que me dieran igual. 

Por aquel entonces quería ser nazi. Me disfrazaba de Hitler mientras los demás se iban de voluntarios a luchar contra él en Europa. Solo quería dejar claro que no me iba aquel rollo. No amaba la patria ni iría a ninguna puta guerra a morir por nada.

Luego llegaron los viajes, las habitaciones de alquiler, las largas borracheras, los trabajos de mierda. Cuanto más breve fuera todo mejor. A excepción de los polvos. Enseguida me sentía preso. De una ciudad. De un jefe. De una mujer. 

Escribir se convirtió en lo único verdaderamente importante. Aunque luego te devolvieran la poesías los mismos editores gilipollas de siempre. Yo solo quería ser escritor. Como Hemingway. Como Fante. Pero a mí no me tentaba la fama, esa vieja zorra. Yo lo que quería era no tener que trabajar ocho horas, aguantar las mismas caras, coger el mismo autobús a la misma hora. Ser escritor es poder levantarte a las doce e irte a las carreras de caballos.

En cuanto a lo de follar, creo que se le ha dado demasiada importancia. He follado mucho y bien. Pero también me he sentido como un perro sucio follando. Ahora resulta que me acusan de ser machista. Que les jodan. Ellas también se meaban encima de mí de vez en cuando.

Viví así, de bar en bar, de trabajo en trabajo, de zorra en zorra hasta que a los 34 años un médico me dijo que iba a morir. Seguí bebiendo y escribiendo y follando. Qué se joda él también. Me metí a cartero. Odiaba ese puto trabajo más que a mi padre.

Afortunadamente la fama llegó tarde. Como los buenos orgasmos. Lo malo es que todo lo anterior no se había parecido nada a un polvo. Más bien me habían dado por el culo. Me hice famoso cuando tenía más de medio siglo sobre la joroba y me sentía más viejo que el diablo. Me compré una casa en la playa, un BMW y un jardín. Otro puto jardín. Me encantaba ver cómo crecía la hierba libremente en él sin que nadie la cortara.

Incluso me llamaban para dar conferencias. A mí. Hay que estar perdido... Leía mis poesías cuando lo único que pretendía era emborracharme, apostar en las carreras, escuchar música clásica y echar un polvo más que de vez en cuando. En Europa me adoraban. Yo odiaba Europa. Me recordaba demasiado que mi madre era alemana.

Ahora ardo en el infierno. ¿Acaso esperabas otra cosa? Creo que nunca salí de él. Ni tú tampoco. Solo que a mí siempre me gustó más este otro lado.


Iñaki Arbilla


domingo, 1 de abril de 2018

DOMINGOS DE INDULGENCIA por MAYA MUKTI



A veces los veo pasar los domingos por la tarde. Con sus barrigas repletas de carne, vino, dulces, café y chupitos. Después de la bacanal, por aligerar la conciencia dicen aquello de "bueno, vamos a hacer bajar todo esto, no?". Y pasean en grupo por el camino de los huertos, y me miran como a un elemento exótico del paisaje (domingo tarde y cavando?). A veces saludan y se hacen los entendidos. Y siguen camino con un "eso sí que es bueno para mantenerse en forma, eh?". Yo asiento, mejor hacer corto el trámite. Los veo de vuelta a los diez minutos. Adiós, adiós! 

El sol va declinando y empiezo a estar cansada. Y caigo en la cuenta de que aún no he comido. Al pasar por el pueblo los escucho tras las ventanas abiertas. Están preparando la mesa para cenar.

Maya Mukti


KIEPENKERL: David González.




jueves, 29 de marzo de 2018

CALIBRE 38 por JUDITH RICO




GLACIARES EN EL PECHO

Y sentí el frío que produce
el filo de una daga en mi esternón,
escarcha en los párpados
y granizos en las pupilas.

Pude ver
cómo el rocío se hacía con mi cabello
hasta impregnarme el cerebro,
y cómo el hastío
me helaba los huesos.

Me metí a investigar
y vinieron todos tus recuerdos
cíclicamente,
y entendí que llevo un frío mármol gris
que late en los glaciares de mi pecho.


DE LOBOS Y CORDEROS

Cuidado en quién te fijas,
a quién miras
mimas,
cuidas,
confías.
Nadie nos dijo
que los corderos
se sienten más cómodos
cuando se ponen
el disfraz de lobo.


CALIBRE 38

Voy a abrir la boca para que entren las arañas
y se coman a todas las mariposas muertas que llevo dentro.

En este cuerpo helado
solo hay espacio para que tu lengua
siga drenando todos los orificios de bala que llevo.

Puedes encadenarte a mis piernas
para sentirte libre
hasta que contaminen
todo el agua del planeta
o hasta que las desgastes
lamiendo desde mis tobillos hasta mis caderas.

Voy a buscar las sobras
de mi inocencia
en la última botella de vino
que ayer dejé a medias,
medio a tientas.

Corazón se escribe con C
con C del calibre 38
de 38 tiros en la cabeza.


Judith Rico, de Calibre 38 (Zoográfico, 2017)

http://zoograficoenlinea.blogspot.com.es/2018/03/calibre-38-judith-rico.html

miércoles, 21 de marzo de 2018

DOMINGADA por RAMÓN GUERRERO



El vino. Un desvarío. El vino.
Ajena a mí, esta injusta ley
que ofende hasta el sentido
más común. Ingrato y enemigo,
este Estado que se ofende
a la más mínima crítica.
Así nos llega la locura
y la ventura cuando
comenzamos a destruir
la vida ejemplar que llevamos.

Ramón Guerrero


Photo by David Esteban

martes, 20 de marzo de 2018

LA OFRENDA por BALLERINA VARGAS TINAJERO




"Nothing fucks you harder than time"

Sir Davos Seaworth
Ahora que llega el otoño te ofrezco
Mis pechos sin amasar
Para que hundas tu cabeza y respires
Y te olvides

Estos pechos que desconocen
La boca de un niño y tiemblan
Y se caen de a poquito
Buscando contra mi voluntad
Impacientes la tierra

Te ofrezco de nuevo
Este pecho cansado
Que conoció la luz y la forma
En otras manos suaves
De alfarero inexpertas
Una noche de abril

Hace tanto

Cuando todas las noches
Conducían al alba
Cuando todos los abriles
Eran primaveras

Ballerina Vargas Tinajero


lunes, 19 de marzo de 2018

CON TODO ESTE RUIDO DE FONDO O EL IMPERIO DE LAS LUCIÉRNAGAS: Vicente Velasco Montoya.



“Un poeta sin miedo a la poesía, esto es, sin concesiones a la galería (ni al gregarismo convocado por el ruido) y con el ánimo suficiente como para acometer el complejo reto de indagar sobre sí mismo sin esquivar ningún enigma y enfrentarse a la realidad de los sueños que siempre fueron y serán el futuro… aunque provengan de una existencia ya vivida. Un poeta, Vicente Velasco, que sigue una línea trazada por él mismo, con una voz poética singular y una estética cuya esencialidad no es nada común en los tiempos que corren. Léanlo y se conocerán ustedes un poco mejor.”

José Siles González

“La poesía de Vicente Velasco Montoya deshabita el lenguaje poético para colonizar de nuevo las palabras.”

Alberto Chessa 

*

Vicente Velasco Montoya

Nació en Cartagena en 1976. Desde el 2016 gestiona la librería La Montaña Mágica, junto a Raquel Fiuza, donde vive rodeado de su auténtica pasión, los libros. Ha publicado Ningún Lugar (Diputación de Jaén, 2012) y Principio de gravedad (Editorial Balduque, 2015). Con todo este ruido de fondo o El imperio de las luciérnagas es su tercer libro de poemas. Cree en el Amor y en la Revolución.


viernes, 16 de marzo de 2018

DEL FONDO: Pedidos por correo.



Además de en el circuito de librerías
donde se distribuye Vinalia Trippers


podéis solicitar un ejemplar dedicado 
(15 euros sin gastos de envío) en España a

vicentevinalia@hotmail.com

y en Argentina a

andrescasciani@gmail.com

Del fondo surgen las visiones más aterradoras, pero también más fascinantes. Surgen las preguntas más angustiosas, pero también las respuestas más necesarias. “Del fondo” nos ha traído Vicente Muñoz Álvarez, siguiendo los pasos perdidos de Poe y escalando en sentido inverso el Monte Análogo de Daumal y las montañas dementes de Lovecraft, esta épica infernal de la nueva y vieja carne, esta crónica bíblica de un éxodo post-humano en pos de una revelación que quizá sea, simple y rugosamente, que no hay luz al final del túnel, sino solo y por siempre oscuridad. Oscuridad. Oscuridad.

Jesús Palacios

Booktrailer:


jueves, 15 de marzo de 2018

SERGIO MAYOR: No hay nada que nadie no sea.



“I refuse to mourn a child´s death” D. Thomas.

Somos el niño que muere y el abuelo que llora en el entierro; somos el muchacho que sufre un ataque al corazón y el grito de la azafata en el avión que se estrella: somos el funcionario de la oficina del gobierno y uno de sus siete perros de agua; nacimos en el siglo XII en un pueblo de Noruega y nacemos ahora, en Valaquia o Senegal, debajo del mar, en el interior de un átomo, cerca de Sirio; somos el asesino y la víctima; el hombre y la hiena del Sahel; somos el Sahel; somos la bella y la bestia, la santa y la ramera, el brahman y el sudra, la piedra y el muerto debajo de la piedra; el guadamecí y la ropa interior del arzobispo; no hay nada que nadie no sea, nada que una piedra no sea, nada que en el tiempo no sea; somos manifestación de la vida inferior y la vida superior, somos los vivos y los muertos, somos el aura y el urinario de la ciudad sagrada, somos esta abundancia que no es nuestra, tampoco nuestro ser; somos por decir que somos, pues todo existe y nada existe demasiado, misterio que hemos conocido tras la encarnación de la gracia y la carnicería de la desgracia, la elevación y la caída, el dios y su mordedura, la gloria y la desaparición de usted, mujer azul de las noches de Granada. 

*

Leo que los tanatorios prosperan debido al baby boom de los cincuenta y los sesenta, un death boom ahora, una fertilidad de muerte, drogas y excesos mediante. Aquellos niños de grandes ojos abiertos en las primeras Polaroid mueren tanto que se hace difícil recordar quién está vivo y quién muerto, así que nos mezclamos todos y entonces, cuando digo que ayer mismo estuve conversando con Germán, el mejor de los hombres, con quien tanto quise y bebí en el bar de Felman, me dicen que no es posible, que Germán se murió de un tumor en el cerebro hará diez o quince años. ¿Muerto? ¿Aquel hombre tan grande? ¿Germán Rivero muerto? Entonces mi tarea ha terminado. Y me revuelvo y digo que la gente se sale de la ficción de los obituarios, como le pasó a John Berger, que se encontró en Lisboa con su madre, a la sazón quince años muerta, por no hablar de los sucesos de Solaris o el caso de Wislawa Szymborska, que en su vejez se encontró con una adolescente que era ella y era otra, como le pasó también a Borges sentado en un banco frente al Charles, o el mismo Stetson, ese tipo que estuvo conmigo en la batalla de Mylae y al que ayer, cuando cruzaba el Puente de Londres, le pregunté por los cadáveres plantados el año pasado. “Jamás pensé que la muerte hubiera deshecho a tantos” ¿Deshecho? ¿Cómo saberlo? 

Y viene luego Cirlot y me dice que su tristeza proviene de que se acuerda demasiado de Roma y sus campañas con Lúculo, Sila o Pompeyo y que cuando era un vendedor de caballos en Egipto, ya era un hombre conocido por “el triste”. En cuanto a mí, retirado a los desiertos de Gorafe, vivo en conversación con los difuntos y escucho con los ojos a los muertos.

*

No se cambia mucho en una vida. Un hombre entra en una iglesia con la expectativa del muchacho que baja las escaleras de un tugurio. Un miserere suena con la santidad de Lou Reed y el incienso recuerda las noches de la yerba. Ayer, la voluptuosidad de las muchachas un poco locas y maquilladas; hoy, las inmaculadas pálidas que se escapan de los cuadros de Murillo. Ayer, las mesas de billar y los paraísos artificiales; hoy, el arte eclesiástico de los paraísos. Perduran los trances, los dioses peligrosos, una lentitud de luces estroboscópicas y cirios. El camarero transubstancia una botella de licor en un cáliz húmedo de vino. Siempre una ebriedad, pero afuera el mundo. Como aquellos tiempos del Stones, un tugurio del muelle de Folkestone, cuando buscaba otro reino. Ahora, el arte, los libros, ciertas iglesias en ciudades como iglesias, la frivolidad de los desiertos…. ¿Qué importa la verdad? No se cambia mucho en una vida.


Sergio Mayor


miércoles, 14 de marzo de 2018

MATAR EL TIEMPO: 3 Poemas.





Tienes que ser tú el que consienta en la dulzura y también en el dolor, algo o alguien te conmueve pero no es en Montecorral sino en la desaparición que ahora mismo no te alude. 

Frente al espejo se cumplen momentos que vaticinó el ausente, voces para el que regresa. 

Por doquier palabras.


II 

Soy quien no ha llegado aún. 

Soy el que nadie esperaba que llegase, el que confía en el idiota misterio, siquiera el de saberse desahuciado como cualquier huido en el interminable fondo del bosque. 

Sé quién es el asesino, te conviene ser mi amor, mi espasticidad y mi íntimo desastre. 

Exacta culpa de la infancia


III 

Mi carne no es la carne que aguardabas. 

Tantos libros abiertos y la música haciéndose, poemas sin terminar y muchachas heridas, todo por confeccionarse un sitio en la historia de este día y de aquel jueves nublado. 

Mi lengua no es la lengua que hacía de las suyas al bajar la neblina, entregándose a ti como un travieso y diciéndome a mí mismo las funestas palabras de costumbre: 

ten piedad de mí, ten mucha piedad de mí, ten mis brazos y cose mi garganta


Luis Miguel Rabanal, de Matar el tiempo (Ediciones Trea, 2018).


lunes, 12 de marzo de 2018

MATAR EL TIEMPO: Luis Miguel Rabanal.



«No sabría pronunciar las palabras cuyo significado apaciguase la zozobra insustituible de los otros. / Matar el tiempo matar el tiempo matar el tiempo». El periplo vital en el que están presentes y conviven el gozo y el dolor, el cuerpo y su imposibilidad, la nostálgica redención por la infancia, por el deseo y el erotismo y por la propia insumisión existencial, constituyen el hilo conductor de esta bella e intensa meditación poética que nos enfrenta a nuestra irremisible condición mortal.


Luis Miguel Rabanal (Riello, Omaña, León, 1957) es autor de la novela Elogio del proxeneta (Escalera, 2009) y de los libros de relatos Casicuentos para acariciar a un niño que bosteza (Leteo, 2010) y La verdadera historia de Montserrat C. y otros relatos no menos imposibles (Eolas, 2016). Toda su poesía fue recogida en el volumen Este cuento se ha acabado. Poesía reunida 2014-1977 (Renacimiento, 2015). Con posterioridad ha publicado Los poemas de Horacio E. Cluck (Huerga & Fierro, 2017).


viernes, 9 de marzo de 2018

DEL FONDO: Hoy en León.



«El miedo es una emoción necesaria»

El escritor Vicente Muñoz presenta hoy su espeluznante ‘Del fondo’ Lo ilustra el artista argentino Andrés Casciani.

Emilio Gancedo, Diario de León, 09/03/2018

Lugar: el Gran Café. Hora: 21.00.

De su pasión por la cultura subterránea, por la literatura de horror y por el cine de culto —«pero también de mis propias fobias, fantasmas y miedos», añade—, ha extraído Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) la abisal materia prima de la que se alimenta Del fondo, su espeluznante nuevo volumen, magnífica e inquietantemente ilustrado por el argentino Andrés Casciani, y que esta noche presenta en el Gran Café acompañado por el poeta Pablo Malmierca y el músico Gonzalo Ordás Tascón.

Autor de obras de narrativa, ensayos y poemarios, Muñoz no se considera «un escritor especializado en la literatura de terror, aunque haya coqueteado con ella varias veces, pero sí un lector de la misma empedernido», y este es, subraya, «mi pequeño homenaje al género».

De su lectura alguien podría extraer la conclusión de que es como si Lovecraft se pusiera a escribir versos. Vicente Muñoz está de acuerdo. «Sería algo parecido, sí, salvando las distancias. De hecho, este libro coincide con una época en la que leí a H.P. Lovecraft y a los autores su círculo compulsivamente, y eso, mezclado con el cine de David Cronenberg, los cómics de Charles Burns y algunas otras influencias, están muy presentes en la obra». Respecto al formato, y pese a estar escrito en verso, el escritor y editor del fanzine Vinalia Trippers, bajo cuyo sello aparece la obra, especifica que se trata «de un poemario narrativo y con argumento, que se puede leer como una novela. Decidí escribirlo en verso (libre, por supuesto) porque me pareció que le iba mejor el tono elegíaco y apocalíptico, visionario y alucinado de la poesía decadentista, y sobre todo porque tradicionalmente el género de terror se ha tratado en prosa y a mí me gusta mezclar registros y géneros».

De Andrés Casciani, ilustrador habitual de Vinalia Trippers, recuerda que hace un par de años le propuso «ilustrar un libro mío, algo a lo que, conociendo su obra y potencial, accedí encantado. Su estilo visceral y expresionista, oscuro y tenebroso, le va como anillo al dedo al espíritu de este libro y la simbiosis ha sido perfecta, hasta el punto de, como bien dice Pablo Malmierca en el epílogo, no saber qué ha sido primero, si el texto o las ilustraciones, y viceversa». El resultado ha sido un libro objeto que, más que un libro ilustrado, califica Muñoz de «poemario gráfico», porque la imagen tiene tanto protagonismo como el propio texto.

Pero, ¿por qué obligar al lector a que un escalofrío recorra su espalda, por qué recordarle que «monstruosas criaturas primigenias laten bajo las aguas»? «Cito al maestro Lovecraft —responde—: ‘El miedo es una de las emociones más antiguas y poderosas de la humanidad, y el miedo más antiguo y poderoso es el temor a lo desconocido’. Para no adocenarnos y convertirnos en zombis y marionetas del sistema, necesitamos emociones y sensaciones fuertes que nos recuerden que estamos vivos, y el miedo es una de las más poderosas e intensas».

Y por fin, pedimos al autor de Regresiones, Mi vida en la penumbra o Gas que recomiende algunas obras y autores que, a su juicio, no deberían dejar de leer quienes haya disfrutado con Del fondo: «Los Mitos de Chtulhu (de Lovecrat y sus discípulos) y Los cantos de Maldoror (de Lautreamont) como libros de cabecera, y Allan Poe, Arthur Machen, Algernon Blackwood, Ambrose Bierce, Bram Stoker, Robert Bloch, Mauspassant, Philip K. Dick, Robert E. Howard...».



jueves, 8 de marzo de 2018

VERBO: Prólogo.



Un poema leído al azar puede ser una de las mejores puertas para entrar a la poesía de algunas de esas personas que escriben y llamamos poetas. Eso fue lo que me sucedió al leer “Liturgia escarlata”, poema de la autora de este libro que tienes en tus manos, aparecido en el número 1 de la revista El vuelo del flamenco.

El silencio y la soledad a la espera de la palabra que propone José Ángel Valente es algo que siempre he sentido cuando hablo de poesía. Para mí (y vean que digo claramente “para mí”, para otros y otras será otra cosa) esa es la principal experiencia de la poesía, estar en silencio y a la escucha, lejos de las estridencias comerciales que a duras penas tratan de imponer a la poesía, último reducto del silencio, y que por desgracia van ganando adeptos cada vez más jóvenes. La poesía no sirve para nada: servir, servidumbre, esclavitud. La poesía no debe servir. Pero ya digo, es mi forma.

Y la poesía de Ainhoa M. Retenaga no sirve. Está muy lejos de ser complaciente. Es una poesía muy elaborada (tiempo, trabajo, honestidad) en la que cada palabra tiene su peso, hay que leer cada palabra. Una poesía que detiene el tiempo y que clama al silencio, hay que estar presente para leerla; difícil leerla entre dos paradas de metro, entre siete mil setecientos setenta y siete twits, entre las noticias importantes de veinte segundos, entre la colada y el táper del trabajo. Pararse es un acto de desobediencia. Para leer Verbo hay que pararse.

Un ejemplo sencillo de esta necesidad de detenerse. Prueben a leer en voz alta cualquier poema de este libro. Necesitarán pararse a vocalizar (hablamos siempre balbuceando), a recrearse en la sonoridad de cada palabra (nunca escuchamos), a hacer silencios (huimos del silencio al confundirlo con la muerte).

Otro aspecto importante en la poesía que vamos a leer aquí es el lenguaje. La poesía va de eso, del lenguaje. Asombra con qué pocas palabras se escribe la poesía de la estridencia, la que trata de ser vendible en el mar de la uniformidad del capitalismo (cuanta menos pluralidad, más barato sale producirlo, más beneficio). Nuestra poeta conoce el lenguaje que usa y nos deleita con una gran variedad de vocabulario. Palabras que no sabíamos que existían dan mucha más sonoridad y sentido a lo que leemos que las palabras vulgares que tanto usamos y que destruyen los matices y la riqueza y amplitud del lenguaje.

Por último, este libro es un intento de introspección. Conocerse, saberse, experimentarse, sentirse en la propia compañía, tratar de saber quién es una misma, qué lugar ocupa... Por momentos he sentido al leer estar en la piel de alguna mujer mística (¿Teresa de Jesús, Hildegarda von Bingen, Juana Inés de la Cruz...?) y al sentirme así, los versos han cobrado una nueva dimensión. No nos pensamos apenas.

Os dejo a solas con Ainhoa M. Retenaga pensándose a solas, esperando en silencio a que aparezca la palabra.


Francisco Cenamor,
prólogo de Verbo, de Ainhoa Martínez Retenaga
(Bajamar Editores, 2017).


Información y pedidos: bajamareditores@gmail.com