sábado, 28 de marzo de 2020

COPIA DE SEGURIDAD DE PARIS por ÁNGEL GONZÁLEZ GONZÁLEZ



Dame un minuto o dos más, Helena
en la barra del bar junto a estos amigos.
Otra forma no veo de escapar,
en momentos tan turbios
del asedio mortal
de esta ciudad contenida
donde cada flecha que se lanza
donde cada pelota de brea,
cada yelmo, cada espada
la casa, o tal vez los sueños
se deshacen ante la atenta mirada
de alguien todopoderoso y gris.

Ángel González González

viernes, 27 de marzo de 2020

IGNOMINIA: Alexander Drake.



Ignominia es una recopilación de 68 relatos cortos donde (además de plantearse un juicio ácido y mordaz a la literatura contemporánea) el autor se adentra en el sexo compulsivo, la violencia, la crítica social corrosiva y otras temáticas adheridas a la naturaleza oculta del ser humano. Es una mirada cruel y desoladora sobre la sociedad enferma en la que vivimos. Un caleidoscopio de sucesos que juegan a fundirse entre la tragedia y el humor negro. Leer estos textos es como mirarse en un espejo distorsionador que no hace sino devolvernos con espanto el verdadero rostro de aquello que escondemos. Una imagen espeluznante de violencia, horror y depravación ante la cual es imposible no reconocer ciertas realidades. Como un bisturí que disecciona un cadáver, este libro deja al descubierto las entrañas de la psicología humana en una composición de relatos breves que nos harán replantearnos muchas cuestiones sobre nuestra verdadera forma de ser.


martes, 24 de marzo de 2020

TRES POEMAS de ALBERT SIHOD




EL DUELO

seguir hasta el final
es la pauta, esa es la norma.
mirar en el espejo, las arrugas
las cicatrices y recordar
los golpes, las madrugadas.
mirar de frente a la vida con la
satisfacción de que aún
no ha podido vencerte, aunque
lo hará en su momento.
espera, resiste, hasta el final.


MI GENERACIÓN

la vida moderna
se vive a prisa
somos —sin desearlo—
la generación
de lo instantáneo,
la que vive y muere
en la era del clic.

la generación de pantallas
y mensajes en
los bolsillos.

la generación que nunca
se pregunta si se es
o no feliz.

porque tenemos miedo
a la respuesta.


UN CIRCULO

por donde mires habrá
siempre alguien dispuesto a juzgar
y soltar una sentencia sobre ti.

se debe en gran parte a
la estupidez, la soledad y la locura
con la que viven sus vidas

esto—creen ellos—les
otorga total libertad para juzgar tu
estupidez, tu soledad y tu
locura.



lunes, 23 de marzo de 2020

LA LUZ DE LO PERDIDO: Javier Lostalé.



La delicadeza con la que se impone el alba; la fragilidad de quien habita el claro del bosque; la elegancia del silencio exacto; un brumoso misticismo; el paso enlentecido del amante en retirada impuesta; el vehemente deseo de quien goza el cuerpo y la carne, el anhelo sostenido de que el recuerdo se incardine con el hoy de los días, trascienda y acompañe; un campo semántico que condensa (pulso, rosa, núbil, luz, puro, manos, memoria, claridad, olvido, tormenta…) Cuanto acaba de nombrarse habla del yo poético de Javier Lostalé, que a lo largo de los años ha ido abriendo el cauce de un significado tan propio y reconocible como hermoso.  

Esther Peñas


sábado, 21 de marzo de 2020

ESTOS DÍAS por ANÍBAL VEGA NÚÑEZ



Piensa que tu ciudad no está vacía, está igual que siempre y seguramente a tres metros por encima de tu cabeza, por debajo y al otro lado de la pared alguien esté haciendo lo mismo que tú, pensando la ciudad vacía. Piensa que la vida bulle en los nichos y piensa, si te vale, que estás haciendo lo correcto. Piensa que hay quien piensa en ti aunque no os podáis ver todavía, piensa en el reencuentro, en los cines que aún quedan, en los bares de siempre. Piensa que lo que engordaban eran las tapas porque yo no estoy haciendo más que escribir y comer y ver películas y dormir y estoy adelgazando por días, creo que son las posturas de yoga que me envía el Chapas, y piensa que recordaremos estos días toda nuestra larga vida, que nada permanece y todo pasa.


Aníbal Vega Núñez


viernes, 20 de marzo de 2020

CHICAGO EXPRESS: Álvaro Hernando.




SIETE HOMBRES

Hay siete hombres con las manos sucias de arena
sentados frente a La Luz
implorando que el milagro se haga dólar con sudor
y la mezcla se diluya en la mezcla.

Son cien hombres ahora,
rezándole a la madera de una barra,
cantando salmos dentro de un laberinto,
al borde de un acantilado,
sordos al romper del mar viejo,
disfrutando de la marea fuerte que ya no está.

Se aferran, todos, a la madera
en un remar desacompasado.

Todos ven el lugar donde la quilla
se quiebra contra las rocas.

Todos mueren de espera en la búsqueda del cántico
que les lleve a la sirena.

Todos mueren de aburrimiento.

Es denigrante la muerte, cuando llega dólar a dólar,
mezcla de arena y esencias de recién nacido.
Hay siete hombre que limpian la arena de sus manos
en la piel de una mujer
que suda danza. 


INSOMNE

Ya no duermo.
Pienso en ti y en qué decirte.
Me cuento que todo esto es una esperanza,
un dolor unido al hueso en hilvanado flojo.
Practico la mirada, con ojos cerrados,
la cara de uno mirándose al espejo
en una oscuridad más densa.

No duermo. Todo desaparece con el dolor.
Cada contracción, cada espasmo
es una conversación a punto de acabar.
Me esmero en certificar las diligencias
que me exige el protocolo
antes de enfrentarme a ese fragor
en que se ha convertido nuestro cruce de miradas.

Te miento y te revuelves contra mí.
Pongo todo mi ejército en una sola línea
dándote la espalda y preparando la defensa.
Repaso el guion, voy a contarte.
Repaso tu papel en la escena,
y hasta el del apuntador.
Repito las oraciones del final,
pues no quiero olvidar el texto en mitad
de nuestra charla.

Tardas en atacar, pero cuando empiezas
allá vas, con tu arma inesperada:
apareces con café y me interrumpes con la taza,
que tiene esa manía de tomar mis labios
y embastarlos con la sangre negra que me regala
una excusa para no llamar al insomnio por tu nombre.


TREINTA Y NUEVE ECLIPSES

La mano sobre el pudor. 
El pudor en la mortaja.
La mortaja detrás de la vida.
La vida sobre la ausencia.
La ausencia antes que el olvido.
El olvido ante el silencio.
El silencio cuando el dolor.
El gemido tras el llanto.
La esperanza contra la fe.
La verdad desde el honor.
El honor sobre el veneno.
La víbora en una cuna.
La cuna bajo el poder.
La voz de la madre muerta.
El pan junto con el hambre.
Tus pechos junto a mis labios.
Los versos bajo los números.
La puerta sin cerradura.
Los muertos tras la venganza.
La luz bajo un párpado muerto.
Camille tras el cincel de Rodin.
La lava que limpia el suelo.
El bostezo ante la ciencia.
Bach dentro de un violoncello.
La infancia sobre la arena.
El agua sucia de arena.
La sal de la sed para el agua.
La ceniza en el tiempo.
La palabra para el necio.
La mentira sobre el amigo.
El guiño del hombre tuerto.
Los amores sobre el fuego.
Las alas en el infierno.
La leche caliente en invierno.
La sangre sobre la nata.
La victoria del hombre muerto.
Las cometas en el cielo.
Una mano sobre la piel.
Tu nombre en un pensamiento.


Álvaro Hernando, de Chicago Express (Pandora Lobo Estepario, 2019).

http://loboestepario.com/press/chicago-express/


miércoles, 18 de marzo de 2020

PELÍCULAS QUE ERIZAN LA PIEL en CULTURAMAS



Vademécum de películas de terror, este libro es la perfecta guía para amantes del cine de género fantástico, gore, slasher y horror. Un recorrido que abarca películas desde los años 20 del siglo pasado hasta 2017 en orden cronológico, siguiendo tan solo el criterio del buen gusto de su autor. A pesar de su pequeño formato Vicente Muñoz Álvarez ha conseguido reunir una significativa serie de reseñas sobre películas “erizantes” que sirven para construir una breve historia del cine más oscuro. No es una compilación exhaustiva, pero sí que es bastante heterogénea y variada, lo que es de agradecer, ya que nos abre la mente al cine sin etiquetas, sin tópicos. Como el propio compilador de estas escuetas notas sobre cine ha explicado: “Tanto en la literatura como en el cine (y en todos los demás ámbitos creativos) me interesan las obras que cuestionan el mundo en que vivimos, que remueven las vísceras y las conciencias, que aceleran la sangre y el corazón, mostrando sin filtros éticos ni políticos la realidad (sin duda violenta y cruel) que el hombre ha creado”.

Vicente Muñoz Álvarez consigna en este volumen su pasión por el cine y nos ofrece una indispensable enciclopedia en la que poder degustar obras de terror, misterio, gore y fantástico, de autores paradigmáticos como Mario Brava y otros que han pasado desapercibidos como Robert Voskanian. Es admirable la capacidad de síntesis y el entusiasmo que trasmite la lectura de cada recensión. Por eso se lee con fruición cada una de las páginas que dedica a clásicos como Nosferatu o las adaptaciones de Poe, pero también a películas ocultas (Ni el mar ni la arena, por citar solo un ejemplo) o de culto como Valeria y su semana de las maravillas o Psicosis. Me parece interesante la propuesta de Muñoz Álvarez porque no se limita a delimitar, a establecer una frontera genérica entre películas de terror o películas de otros géneros más afines al drama o la aventura. En este sentido el autor recoge en este libro filmes que en un principio quedarían fuera por no ser considerados pertenecientes al género de terror propiamente dicho como Qué fue de Baby Jane. Porque para Muñoz Álvarez lo importante no son las etiquetas sino aquellos largometrajes que le consiguen desasosegar, erizar la piel. Ya sea por sus escabrosos argumentos, por sus psicodélicas propuestas estéticas o porque superan con creces el terror que pueden causar los muertos o los monstruos. Por ejemplo, ha incluido aquí, con acierto y para sorpresa del lector Réquiem por un sueño y La noche del cazador.

En definitiva, este es un libro ameno, interesante y muy adecuado para adentrarse en el mundo del cine de horror (por ponerle un nombre que sea lo más inclusivo posible). Los amantes del fantástico encontrarán grandes clásicos como El resplandor, del que ya se ha hablado y escrito mucho. Pero también descubrirá joyas, algunas piezas raras y poco conocidas.


Pedro Pujante




martes, 17 de marzo de 2020

EL ANSIA por MARÍA GUIVERNAU



Estas ganas de ti
mordiéndome por dentro,
devorándome, hambrientas,
despiadadas,
licuándome las entrañas
haciéndose río entre mis piernas.
Estas ganas de ti
consumiéndome en esperas,
tachando calendarios,
reventando esferas del tiempo
que se vuelve lento en sus pasos.
Estas ganas de ti
soñándote despierta,
cerrando los ojos,
haciéndome la boca agua
para calmarme la sed.
Estas insoportables ganas de ti
desbordándome los poros,
instalando la locura
en cada rincón de mi piel.
Estas ganas.
Este ansia.

María Guivernau


jueves, 12 de marzo de 2020

LO MÍO EN LOS AFTERS BALCÁNICOS por VÍCTOR PÉREZ



Toda intención es maldad. Por eso nuestros padres muertos siempre iban al grano. El secreto del lenguaje preciso es un leve efecto de retardo en las entrañas que recoge lo mejor y lo más decisivo de ambos mundos. A mí me gusta hacer cosas a escondidas, desnudo como un arrendajo. Me gusta cantar letanías bajo la ducha mientras las velas se van apagando solas. Hasta que en medio de la calma aparece el holograma de Annabel Lee, friendo rosquillas mirando al valle. Salgo y en un gesto narrativo acaricio los jeroglíficos de su lomo. A los dos minutos desaparece. Después saco la tele fuera y mientras fumo y me tomo la novocaína bajo los eucaliptos veo una película de Dios. No tardo en oír llegar a las otras. Más delgadas, más salvajes, más hambrientas. Tras los sutiles cómputos del opio me gusta abrir boquetes en las doncellas tercamente invocadas, como si fuera yo una mole pensativa llena de redención.

Víctor Pérez


miércoles, 11 de marzo de 2020

OH, SÍ por RAFAEL LÓPEZ VILAS



Acabas de salir de la ducha
y te has visto
reflejado en el espejo
por el rabillo del ojo

Así es
Eres fruta madura, chico
Un interino que descuenta amaneceres
mientras sus menudillos
se pudren
agitados
en su coctelera

Miénteme
Dime que no estás triste
Que la vida es maravillosa
y que disfrutarás de la función
hasta que el telón caiga
y se apaguen las luces
de tu aliento
con una sonrisa

Mírate, foferas
eres carne de escombro
que se disuelve
con el llanto de la lluvia
en la infamia
de sus poemas

Has llegado hasta aquí
peleando a la contra
deshojando los pétalos
de la flor de tu locura
y caminando
sobre el fuego eterno
que alimenta
la nostalgia que habita
tu cuarto de azotea

Te dijeron
que era un juego
que la vida iba
de ganar
o perder
de ser bueno
o malo
y de que
si te unías al Club de los Justos
te regalarían un vale
por una vida eterna

Pero era mentira

Va a suceder, chico
aunque te joda
Duda del sol
o de que
el poeta sea
ese tipo que grita
desde el púlpito
que escribe poesía
pero no
de que el río
de tu vida
acabe desangrándose
en un calmo embalse
de silencio subterráneo

Inútil

Decepcionante

Sin fin


Rafael López Vilas


lunes, 9 de marzo de 2020

MI VIDA EN LA PENUMBRA: Nota preliminar.



Los veinte relatos que integran Mi vida en la penumbra fueron publicados, en primitivas y diversas versiones, en el fanzine Vinalia Trippers a finales del siglo pasado, y en los volúmenes Perro de la lluvia y otros cuentos (Iralka Editorial, 1997) y Los que vienen detrás y otros relatos (DVD ediciones, 2002. Ilustraciones de Miguel Martín). 

La presente antología incluye una selección de mis relatos más representativos de aquel período, reescritos especialmente para esta nueva edición de LcLibros (la primera fue de Eclipsados en 2008), y propone una lectura conjunta de los mismos sustancialmente distinta. 

Sangre, sexo, ultraviolencia, amor y desamor y crueldad y ternura (presentes siempre de algún modo en mi obra), entre otras cosas, es lo que aquí y ahora, queridos drugos, os vais a encontrar. Y el sello inconfundible de Vinalia Trippers. 

Bienvenidos, pues, a esta penumbra: 


Vicente Muñoz Álvarez



viernes, 6 de marzo de 2020

LA CONDICIÓN ANGÉLICA por SERGIO MAYOR



Estuve en centros de rehabilitación infructuosos y severos. Me llevaron por razones judiciales. Estuve en las reuniones de Alcohólicos Anónimos. No me gustan los moralistas. Les dije que el alcoholismo es un arte. Les dije que no quiero ser salvado, ni anónimo, y que soy uno de los borrachos más célebres del pueblo.
Recuerdo los psiquiatras, los tratamientos electroconvulsivos. Varela me prohibió la música “reminiscente”, una música que localiza el punto exacto del hundimiento en el sistema mesolímbico del cerebro. Era un hombre de la época del jukebox. Conocía la relación entre la belleza y la bestia. Uno puede llevar siete meses, siete años sin probar una gota y entonces, un día, suena una canción, no necesariamente exquisita, una canción ridícula si quiere, un día apenas pasa una muchacha linda por la calle, una muchacha de belleza contraindicada y ya sabe, el sentimiento oceánico, el incontenible mar del alcoholismo.
¿Le he hablado de saxofones que suenan como un trago y el camarero me dispensa el tratamiento? ¿Le he dicho que la condición angélica se alcanza con el cuarto trago, la experiencia suprema? Un cuarto trago es, ¿cómo decirlo?, re-cosmogónico, promiscuo, un trago infinito en el bar del hotel Overlook, donde los muertos se reúnen para beber. ¿Otra copa, Juan Mayor? Dígame una cosa, ¿cuando fue que se mató?
(He tomado un cuarto trago. La ginebra sutiliza la noche. El pueblo parece fuera de sí, aéreo, un teorema matemático magnífico)
¿Conoce la ciudad reminiscente? ¿Va a prohibirme la ciudad que parece hundida en una solución de cloroformo? ¿La luz espirituosa de los paseos y las tristes? El alcoholismo es una orden geológica del sitio. La reminiscencia me mataría si no fuera por la absenta, el mezcal o una de esas quemaduras.
Me diagnosticaron treinta y siete enfermedades mentales: hiperestesia, síndrome de Gastaut Geschwind, crisis epilépticas, alucinaciones epifánicas, mala vida, fallos hepáticos y pulmonares. Me recetaron clorpromazina y Antabús. Por lo demás, me sentía bien. Por lo demás, nada de eso se cura.
Varela era un buen tipo. Una noche le hablé de la mujer reminiscente. Me escuchó con atención. Pareció consternado. Me dijo: “Usted no tiene salvación. Usted es un santo del alcoholismo” Salimos del centro, fuimos a un bar de carretera, tomamos unos tragos, escuchamos música reminiscente, me dijo que estábamos perdidos.
No, amigo, nosotros no estamos perdidos.

Sergio Mayor


miércoles, 4 de marzo de 2020

RÍO TUERTO. Raúl Bocanegra.



Feroces e inalcanzables, Lupe, con su soldadito de plástico, y Sara, con su trompeta, huyen hacia las montañas a través del cauce traicionero del río Tuerto. Le han robado dinero y dos pistolas al Colorao, el hombre que aterrorizó las vidas de sus padres y sus infancias en un mundo llamado Omara. Un relato seco, áspero y vibrante que bebe de los amargos manantiales del cine negro y del wéstern.


lunes, 2 de marzo de 2020

DAVID GONZÁLEZ: Hombre al agua.




David González es un poeta vital, de lengua afilada y gatillo certero. Uno de los grandes poetas maldivos, de largo recorrido, mirada crítica y universo atormentado, tal y como se puede apreciar en esta antología, que incluye además una colección de poemas inéditos. Un poeta que despierta pasiones y sabe rodearse de grandes amigos, como los músicos que acompañan estas páginas con sus semblanzas: Kutxi Romero, Kike Babas, Josu Arteaga, Indio Zammit, Felipe Zapico, Javi Pascual, Antonio Yeska y Belo, Lülu o Doris Escarlata.

«Si alguna vez un servidor tuvo ínfulas de bardo, se le quitaron de un plumazo aquella tarde en que cayó Sparrings entre mis manos. Ese pellizco todavía mora en mi pecho y, desde ese momento, jamás volvió a salir de mis labios la palabra poeta a no ser que me estuviese refiriendo a mi compadre asturiano.» Kutxi Romero

«Y es que David González no es más que eso, verdad, verdad a raudales, verdad en cada palabra, verdad en cada puño, verdad en cada letra, en cada uno de sus versos, esa verdad sutil y ruda que solo brota cuando se riega con tinta y sangre, con dolor y gloria, con placer y fracaso, con colonia barata y vino caro; esa bendita mezcla que cala hasta los huesos hasta hacerte rezumar a través de tus propios poros la misma realidad que se palpa en la humedad del ambiente que destilan cada uno de sus poemas.» Belo


jueves, 27 de febrero de 2020

PROMESAS por SUSANA BARRAGUÉS SAINZ




Promesa que te congela el rictus: no te dolerá.
Promesa incesante: el oleaje devolverá la botella con mensaje.
Promesa que caducó hace tiempo: no me acuerdo.
Promesa sagrada: besar de verdad.
Promesa inversa: asegurar que cumplirás con la promesa que no has cumplido.
Promesa impura: me prometiste que.
Promesa que promete lo contrario: llegarás al trono.
Promesa indescifrable: un ángel sopla por un aro que hace pompas de jabón.
Promesa que augura rebeldía: parirás con dolor.
Promesa técnica: los robots no competirán con nosotros por el agua,
el aceite ni la sal, sólo por la electricidad.
Fórmula extrema de la promesa: todo volverá a ser como antes.
Ley de la promesa: cuando más infinita es, más se ama.
Promesa piadosa ante la muerte: verás cosas muy hermosas.
Promesa que no llega a nacer: la que queda en los labios.
Promesa espontánea del corazón: te amaré siempre,
pero antes probaré de lo contrario: promesa traidora de la razón.
Exijo tu promesa: abertura para poner un clavo en la pared del futuro.
Promesa que no fue sellada ante notario: lo sentimos,
el honor perteneció a la era del dicho y hecho
cuando el papel escaseaba y las palabras no volaban con el viento.


Susana Barragués Sainz, de Poemas para mi Hermano Álvaro (Ed. El que no duerme, 2018).


Poemas para mi Hermano Álvaro es una colección de poemas con reflexiones, citas y pensamientos de la autora, utilizando como material de partida las propias experiencias y situaciones vividas en primera persona, así como las circunstancias maravillosas imaginadas o soñadas que componen una sinfonía en forma de poemario. Incluye los poemas "Epopeya fundacional con coro de boquerones" y "La estrella en el espejo" que presentan la disposición en estrofas y estribillos corales característicos de los textos musicales clásicos, en los que un coro de observadores responde a los planteamientos de la poeta declamadora con intervalos rítmicos y melódicos, como tributo a los orígenes musicales dialogados de la poesía.

miércoles, 26 de febrero de 2020

LUMINISCENCIA por GEMA FERNÁNDEZ MARTÍNEZ



Hay estudios que demuestran
que el cuerpo humano brilla,
literalmente
brilla.

No podemos verlo,
es verdad,
porque los fotones
son débiles y tenues,
pero los emitimos
de manera espontánea y rítmica
y nuestro resplandor varía
en función del reloj biológico.

No explican los estudios
si igual que en el universo
nuestros cuerpos brillan
con una magnitud distinta
según quién, cómo y cuándo,
si la luminescencia de una parte
implica el sombreado de la otra.

Cuando soy incapaz
de percibir mi brillo
finjo venirme a cuento

e inesperadamente
me saco a relucir.


Gema Fernández Martínez


SIN COMPASIÓN ENTRAMOS EN LA NOCHE por ROBERT LOUIS STEVENSON




Sin compasión entramos en la noche,
saliendo del banquete estrepitoso, dejando al salir
un temblor en la memoria de los hombres,
ligero, dulce, frágil como la música.
Rasgos de la cara, los tonos de la voz,
el tacto de la mano amada, todo, uno tras otro,
perecerán y desaparecerán en la tierra:
mientras, en el salón, la multitud ovaciona al nuevo intérprete.
Pero alguien, quizás, tarde un poco más en irse,
y, sonriendo, en su viejo corazón recuerde
a los que hace mucho tiempo fueron olvidados.
Y mañana, él también, se retirará al otro lado del telón.
Y así el tiempo, que será nuevo para otros, nos olvida y continúa.

Robert Louis Stevenson

martes, 25 de febrero de 2020

FAR ROCKAWAY DEL CORAZÓN por LUJO BERNER



coger el metro en la 1 45 
y atravesar subterráneamente manhattan a las 8 de la mañana 
cuando el circo se pone en marcha 
y las caras no llegan ni a definirse 

cruzar por el vientre de brooklyn 
y comprobar el deterioro progresivo de los sueños circundantes 
no es lo mismo huir hacia el downtown 
que escapar a los confines de la tierra conocida 

llegar a queens mientras la tierra se abre 
y darte cuenta de cuantas pieles tiene este becerro 
a pleno sol la miseria se impone a la basura 
y el modo de vida americano va cobrando forma 

bajarte en broad channel 
para coger un shuttle casi anfibio 
aquí los semblantes ya han perdido todo 
y los zapatos sostienen por poco la estructura 

comenzar la exploración a pie 
entre infames zonas cero de tercera categoría 
con la cierta tristeza de los juguetes abandonados en los jardines 
y la sempiterna afabilidad incluso alegría de toda esta gente 

buscar la tienda entre viviendas unifamiliares 
y dejarse llevar por steve y su hospitalidad insospechada 
surfers que van surfers que vienen 
la línea A es el gran cordón oxidado 

vestirte como una foca monje 
con escarpines, guantes y un traje de niño obeso 
—do not pee-pee in the wetsuit 
y yo voy y me lo creo 

y llegar por fin a rockaway beach 
caminando de esa guisa entre banderas y coches 
una playa amplia y difuminada por un sol puro y espectral 
rock rock rockaway beach 

olas de marte que son surfeadas por japoneses confundidos 
hay tubos e izquierdas a veces derechas blanditas 
hay cientos de personas borrosas 
que hacen todo en el paseo de madera 
no te sorprendas si te saludan con las orejas 
ni te amilanes si te hablan de ese día grande y luminoso 
rock rock rockaway beach 

saborea el special lunch de 4 dólares 
arroz, pollo y judías servidos por una frida kahlo de amianto 
hay un rod stewart de pantalones cortos y mirada criogenizada 
que le guiña el ojo a tu señora desde su púlpito ciudadano 
dos negratas que discuten y una pareja de viejos 
y su amor adolescente 
rock rock rockaway beach 

desde el agua en ausencia de viento 
en un estado extraño entre el calor el sopor la vida que vive 
y la intensidad que vibra 
entre espléndidas olas de un paradójico verde ciudad 
entreviéndome como padre y como un colgado 
que ha surfeado new york 
both wondering what it could have been 
that made this ocean decide this shore* 
rock rock rockaway beach 

y pasan los millones de pescados del tiempo 
en un solo segundo en aquella gran húmeda y breve 
felicidad diapasónica 
es una gran voltereta que me promete y me fija 
a muchos kilómetros de allí 
con todo perdido al final de las vías 

espero que junto al mar también 
sentado junto a una palmera de plástico 
y mi memoria hecha jirones paja y papeles quemados 
dándole vueltas a ferlinghetti una vez más 
i still would love to find again that lost locality 
where i might catch once more 
a sunday subway for 
some far rockaway of the heart** 

*
* Gregory Corso, del poema «Coney Island» 
** Lawrence Ferlinghetti, 
del tercer poema de «A Far Rockaway OfThe Heart»


Lujo Berner, de Windsurf (Boria Ediciones, 2020)



lunes, 24 de febrero de 2020

ANTOLOGÍA DE POESÍA VIEJOVEN



¿Qué es un viejoven? ¿Un joven con alma añosa? ¿Un anciano modernete? ¿Alguien con una edad intermedia entre la juventud y la vejez? Aquí mucho cabe – y cada uno de nosotros podrá interpretar lo que guste – pero los diez autores y diez autoras que Ana Patricia Moya y Manuel Guerrero han seleccionado para este libro por estricto criterio de calidad en convocatoria abierta en redes sociales, son escritores nacidos entre 1956 y 1985, supervivientes, resistentes, que al margen de salir o no en la foto fija de la poesía oficial, plantean una intensa relación con su entorno y su contexto; un contexto que casi siempre se establece en el caótico tiempo presente.

Los veinte poetas incluidos en esta antología comparten con casi todos nosotros una condición general de desubicados que surge del vivir en un mundo frágil en valores en el que predominan la culpa, el miedo o la soledad. Poetas que se resisten a la domesticación por medio de una poesía en diálogo que se inscribe con todo derecho en un escenario en el que predominan los poetas (¿?) clones de las redes sociales o los y las poetas bien instalados y relacionados. Frente a ellos, estos poetas viejóvenes sin foto, sin filiación ni protectores que, curiosamente, constituyen la foto del panorama poético no oficial, ofrecen algo muy refrescante y nuevo, algo muy individual: una mirada intensa de exploración desde los márgenes del discurso poético establecido que constituye una nueva realidad. Acercárnoslos es el acierto de esta antología.

viernes, 21 de febrero de 2020

GAMMAGLOBULINA por RAMÓN GUERRERO



Hay un pequeño territorio
en el jardín durante la mañana
donde la libertad
tiende a perpetuarse.
Te haces adicto a esos momentos
de ensueño, bellos,
a veces desganados e inmortales.
Es el vacío contradictorio
de los no creyentes
donde la palabra pierde su valor
y sufrimos el terror de las imágenes
de los espejismos
que crean un manto de luz
lleno de dudas y de errores.
He perdido el tacto del mundo
la información que la piel nos regala
ajena a la prisa y a lo real.
Por ello ahora me seduce
la evidencia de lo difuso
la raíz que surge desde el sótano
de todas mis heridas.

Ramón Guerrero


jueves, 20 de febrero de 2020

ZÉ DO CAIXÃO

DE CREPÚSCULOS Y ESTERCOLEROS por MAX BENÍTEZ



Durante años evité la poesía. Estaba de tal manera obcecado en el universo de las ficciones, de las novelas, y había atesorado y sufrido tal cantidad de historias, tal cantidad de preguntas en la memoria anímica hasta el punto de que una novela me llevaba a otra y esta a otra y en última instancia, a escribir, que consideré que no había tiempo para el placer de abandonar la tierra, el fango de la naturaleza para sobrevolar la especie humana. Porque sí, consideraba a los poetas como de otra carne, de otra especie. Incluso a los malditos, esos que son capaces de volar y sumergirse y vuelven a la tierra como si nada hubiera sucedido, aunque hayan quedados rotos por dentro. Durante años imaginé a los poetas y a los novelistas de esta manera: unos desplegando sus alas sobre la llanura de la condición humana, y los otros, arrastrándose en la mierda, en busca de lo que jamás podrán hallar.

Llegué a conocer algunos/as durante mis noches de doble Luna. Y me sorprendía de qué manera eran capaces, de repente, de coger una servilleta de papel, en aquellos bares que ya no existen, y arrancar un trozo de eternidad en un instante en el que, mientras yo procuraba no caer del taburete, ellos sublimaban la instantánea para luego dejar de levitar y hasta compadecerse de mi estado. Parte de todo esto quedaba en mí, pero yo debía regresar a casa (mi habitación de hostal) para dar forma al germen de lo que quizás engendraría una historia. Pero ahí no acababa la cosa. Si finalmente la historia prosperaba, tocaba entregarse a la tarea de arrastrarse, de meterse, de encarnar sobre el papel ese personaje, esa vivencia compartida, ese no saber por qué de todo aquello. Y hacerlo con constancia, al abrigo de la luz de las páginas que van trazando una vida que no existe más que en la cabeza del autor, probablemente durante un año y pico, sin que nadie sepa lo que sucede, totalmente solo, sin más consuelo que el de reconocerse uno mismo en la misma ficción, en la escena del taburete, en el vuelo rasante y hermoso del poeta que, desde el mismo barro, contemplamos como se contempla a alguien que consigue huir de un incendio devastador, al abrigo de las últimas luces del crepúsculo.

En unos minutos, aquella poeta había convertido la trivialidad en poesía, y pude leerlo. Todos los que estábamos allí pudimos hacerlo. Todos fuimos de alguna manera partícipe de ese haz de creación. Pudo hacerlo en su casa, cuidándose de la miradas, pero tarde o temprano lo hubiéramos leído. Todo se reduce a eso. Un vuelo efímero y precioso que todos podemos, si no apreciar, al menos ver; pero yo tuve que arrastrarme durante un año para acabar aquella primera historia. Para cuando lo hice, casi no quedaba nadie, y además corría el riesgo de que nadie quisiera leerla. Escribir un párrafo puede ser arriesgado, no hay margen de error, es cierto, pero el novelista vive y muere todas las noches, y eso que no hablo de la posibilidad de que el libro jamás llegue a la gente. Esto, en mi corta imaginación, solo puede llamarse estercolero, barrizal.

Como digo, la belleza acendrada de las palabras al crepúsculo, y la errante marcha sobre la tierra; ambos, ave y animal de la ciénaga, llegan, si han dicho la verdad, su verdad, a la misma isla, cada vez más distante, cada vez más amenazada por la marea.


Max Benítez


sábado, 15 de febrero de 2020

MALA MUERTE por JOSÉ PASTOR GONZÁLEZ




alguna vez alguien debería escribir
sobre la gente que muere en las pensiones
de José Manuel Llorente, 73 años, en la Pensión Covadonga
esperando ansioso -como todos los domingos noche-
la llamada telefónica de su hijo
para -por fin- hablar con alguien
y contarle todas las historias felices que ha inventado durante la semana
para que su hijo no sepa y no se preocupe
por su salud su soledad su dinero su tristeza
de Antonio Muñoz, 62 años, en la Fonda Suiza
metido en la cama -como todos los días- despues de comer
viendo las películas que pasan por 13 TV y Paramount
esperando que llegue la oscuridad de la noche
y tomarse dos temazepam para que el miedo no despierte en sus sueños
de Sonia Manrique, 23 años, en el Hostal El Camal
metiéndose un chute de heroina
para darse un descanso
antes de volver a la calle y a los clientes
de Ramiro Reyes, 49 años, en el bar del Hostal España
cociéndose a fuego lento con vino de la casa
antes de volver a una habitación vacía que le devora
de Esteban Jiménez, 59 años, en la pensión La Estación
peleándose en silencio y a dentelladas
con todos sus fantasmas
abotargándose a Orfidal
para matar el dolor y la desesperanza.
alguien debería escribir
sobre el olor de miles de cigarrillos
en las sábanas en las cortinas en las alfombras en las paredes
y sobre ese olor pegajoso de los cuerpos derrotados abandonados
como de flores marchitas
como de polvo viejo
y de las comidas del menú del día de todos los días
y las cenas con las sobras de la comida de todos los días
y los desayunos sin que nadie te mire a los ojos
y de los ruidos de la muerte
de los crujidos de los somieres de las toses de los televisores encendidos
de la cisterna del agua de los lavabos de los pedos de los ronquidos
de los gruñidos y los quejíos de dolor y desesperanza
y del arrastre de sillas pies y vidas
unas vidas que caben en dos cajas de cartón y dos bolsas de plástico
y que transcurren tras unas puertas que no queremos abrir
para no enfrentarnos a escribir
sobre el zumbido del silencio de la mala muerte


José Pastor González, del blog Libros y aguardientes.


Cover by Andrés Alarcón

viernes, 14 de febrero de 2020

EXÉGESIS por MARLUS LEON



La boca exhala cristales
perdida dentro
de un corazón de cristal
explica las palabras
que engendran los deseos...
Exégesis de los días
de los labios agrietados
como la sal del pensamiento
Hay un horizonte
en la palma de la mano
Un horizonte tejido
con sueños...

Marlus Leon


miércoles, 12 de febrero de 2020

MAYA MUKTI: Tres poemas.




VIENDO PASAR NUBES

Parece ser que me he hecho adicta
a contarle al papel las errantes ideas que vagan
como nubes en día revuelto por mi cabeza loca.
Y si no, para qué.
Para qué escucharía a este viento silbar
a ráfagas furioso
si no fuera para recordarlo.
He empezado a observar lo que vivo
muchas veces desde una moviola
que me aclara si había penalti en aquel pensamiento
o si aquel sentimiento se tiró a la piscina.
Un recuerdo dentro de un recuerdo dentro de un recuerdo,
voy tejiendo espirales etéreas
que me llevan a una oscuridad cada vez más profunda,
más lejana de la luz del día.
Algo así como mirar la vida con los ojos cerrados.
No estoy triste. Por qué.
No persigo un presente mejor que el de este momento.
Para qué serviría desear que ocurrieran las cosas de otra manera.
Bien. Está todo bien.
Hoy atrapo entre el viento jirones de nubes viajeras
y mañana quién sabe qué corcel cabalgue.
O acaso si exista.


TENDIDA AL SOL

La felicidad pertenece a los que se bastan a sí mismos.
A. Schopenhauer

Acabó el tiempo, el tiempo aquel,
en que yo tanto necesitaba.
No echo de menos, tendida al sol,
ser una estrella o ir de su brazo.
Ya no me ocupa ni un pensamiento
ser la más bella ni la mejor.
Regalo el tiempo que habría vendido
y me guardo el resto y lo despilfarro.
No más pasiones si han de acabar
en tragedia griega de tres al cuarto
ni amaneceres que me sorprendan
sin descansar porque fracasé.
Algo de pan, un trago de vino,
una manzana, un vaso de té,
algo de música, sentir el ritmo,
un libro abierto, un atardecer.
Y quizás tú, si encuentras la puerta
de lo sencillo y lo desprendido,
que ésa es la entrada de mi palacio.
Entra despacio, olvida tu nombre
y cierra los ojos si quieres ver.


EL MILAGRO COTIDIANO

Si supieras cuántas veces
me han abierto y me han cerrado,
me han rajado y me han zurcido,
me han quitado y añadido,
me han dormido y despertado,
no tendrías tanto miedo por tu cuerpo.
Como tal es sólo máquina.
No te apures.
Lo que debes procurar que no se pare
es el latido de tu alma
y su adhesión a ese cuerpo
-si aún ansías experiencias-
Y depende en buena parte
ese milagro,
sencillamente de ti.
Tan simple o tan complicado.
Tan mágico.
Tan tremendo.


Maya Mukti


Photo by Marlus Leon 

martes, 11 de febrero de 2020

HORIZONTE: Kepa Arbizu.



Poemas concisos, repletos de imágenes que persiguen, que obsesionan. A veces con brillos, destellos, otras, oscuras sombras provocan inquietantes versos, sin embargo, en su interior, hay ecos de un calor primigenio.

En su voz caben todos los silencios conocidos, no sabe de trucos de manual, va goteando palabras que a veces son lágrimas y a veces alegría, en todo caso, agua desbordada de preguntas a las que busca respuesta.


viernes, 7 de febrero de 2020

LOIDA RUIZ RODRÍGUEZ: Tres poemas.




Es curioso que los doors y los niños que gritan suenen
a coro
did you hear about my baby?
hay quienes saltan y pretenden ascender hasta el cielo
hay quienes aplacan una sed ancestral
o quien intenta, avergonzado, calmar la rabieta de una niña
porque el globo subió demasiado alto demasiado
duérmete niño
quién manda aquí
pan bao con carne mechada, por favor
pan bao ligero como las nubes
yo observo
mientras la puerta del baño esté cerrada
la voz de Jim Morrison
los gritos de los niños
flotando
es curioso
el paquete de clínex entre mis manos

*

Pero en algún instante
querrás hacerme creer en la arquitectura triste de los fractales
y me verás entonces renegar de los alfileres
de esos patrones de papel
de
las modistas francesas
me verás
embastada
como ahora
cuando el cansancio y el hastío
pronuncian el silencio de los pescaditos de plata 
correteando por el suelo
como ahora
me verás
aparentemente a la deriva
pero con la ternura absoluta del no saber
entre las manos

*

Mis manos son cauces sin agua que adoptan la forma
de una caracola para que ella escuche el eco cuadrúpedo
una ciudad burbuja
o la incertidumbre de los prácticos portuarios
pero yo digo basta
y si deseo separar las manos
solo tengo que soltar
a esta niña que se agarra a ellas
la miro por el ojo de la cerradura que surge entre los dedos
y observo cómo grita ovillos de lana
se asusta de la suave violencia que hay
en la luz de las bombillas
entonces vuelvo a sellar sus juntas
le doy cobijo otra vez en el hueco que forman mis palmas
las aprieto las presiono
con miedo a que se vuelva a perder
en la inocencia de un bostezo


Loida Ruiz Rodríguez

jueves, 6 de febrero de 2020

EL IMPOSTOR por JOAQUÍN PIQUERAS



“- ¿Cómo están ustedes?
-¡Bien!”

(Los payasos de la tele)

“...Y tengo preparada mi postura,/ al sentarme o de pie,/tono de voz,/
expresión de los ojos y la boca.
Todo esta preparado,/ todo a punto,/ puedo empezar pues
a escribir mi libro.”

(José María Fonollosa)


Soy poeta porque sí, porque así lo digo yo y basta.
No tengo ni idea de poesía, desconozco
su técnica, su métrica
e incluso sus verdaderas motivaciones.
Tampoco las necesito, me he rodeado
de amigos que ven en mis pedos la prosodia
suficiente para llamarme poeta,
y si no la ven se callan y otorgan,
porque yo soy poeta,
y ellos me necesitan,
y yo los necesito
para que me repitan una y otra vez lo bueno que soy,
para poder doblar mi ego sobre mí mismo
hasta el punto de rozar con mi ignorancia
los suelos del Parnaso,
y me edito libros y me hacen prólogos,
y me invento carreras universitarias y me invento premios,
y me dicen que soy la hostia aunque no me hayan leído
y no sepa yo ni leer mis propios versos o como coño se llamen,
porque la poesía soy yo,
soy poeta, por la gracia de mi yo,
esa gracia que a Cervantes no quiso darle el cielo
y que, sin embargo, a mí me tiene
encelestiado.


Joaquín Piqueras, de Selfies de un hombre invisible (Canalla Ediciones, 2020).


miércoles, 5 de febrero de 2020

SELFIES DE UN HOMBRE INVISIBLE: Joaquín Piqueras.



Las voces anónimas de seres invisibles, incapaces de reconocerse a sí mismos si no es a través del espejo que brinda la poesía, son las protagonistas del último poemario de Joaquín Piqueras. Cada poema que conforma este libro es un selfie necesario que abre una frontera entre el soñar y el ser: desde el poeta que persigue su sed de absoluto hasta el amante insatisfecho; desde las desvalidas víctimas de un sistema social atroz hasta aquellos que, bien por medio de sus silencios, bien a través de una voz irónica exterior, hacen que la visibilidad se plasme en forma de versos. Conciencia social, existencialismo, humor, polifonía formal y tonal, el uso del contrapunto del haiku, los distintos guiños intertextuales —a la literatura, a la música, al cine…—, y el fragmentarismo voluntario son algunas de las notas que definen el particular universo poético de Piqueras.


martes, 4 de febrero de 2020

PRENSA ALTERNATIVA DE LOS 80



El escritor y editor Vicente Muñoz. | MARLUS LEÓN

Vicente Muñoz inicia este martes en el Musac un amplio programa de actividades en torno a la exposición ‘Cinco itinerarios con un punto de vista’. Su intervención gira sobre la prensa contracultural de los 80

Este martes a las 19:00 horas el Musac acoge una visita con el poeta y editor Vicente Muñoz en torno a la prensa contracultural de los años ochenta y que da inicio a un variado programa de actividades en torno a la exposición ‘Cinco itinerarios con un punto de vista. Colección Musac’. Cursos, talleres, performances, danza, actividades con artistas, visitas guiadas y programación infantil y familiar permitirán a todo tipo de públicos descubrir desde múltiples puntos de vista las obras que componen la mayor colección pública de arte contemporáneo de la comunidad.

Tribus urbanas, fanzines incendiarios, poesía libertaria, literatura subterránea, bandas de rock, cine independiente, cómic underground... Eso fueron, para una buena parte de la juventud española, los años 80. Y de todo ello dejó un testimonio impagable la prensa contracultural del momento, ya fuera en elegantes y cuidadas ediciones de autor o, lo más habitual, en modestos pliegos de grapa y papel.

La presente visita guiada propone un recorrido histórico por la prensa alternativa de aquella década prodigiosa, analizando su filosofía, ética y estética, con el soporte de muchas de las publicaciones más influyentes de aquel tiempo: ‘El canto de la tripulación’, ‘La Luna de Madrid’, ‘Muskaria’, ‘Apartado 14.479’, ‘Ekintza Zuzena’, ‘Madrid me mata’, ‘Tintimán’, etc, etc, que pasan a formar parte de los fondos del Centro de Documentación del Musac.