martes, 16 de septiembre de 2014

VERSUS por Velpister.




cuidado con la gente
de bien,
esa gente
muy de bien,
pero bien,
bien,
bien,
que son
los que más
mal
hacen.

No hablo de la buena gente.
Aclaro.


Velpister,
de Estado de Bienestar/Naturaleza Muerta
(Ediciones Lupercalia, 2014)


sábado, 13 de septiembre de 2014

CASA DE AGUAS: Dos Visiones.




LOS OJOS QUE NOS VEN

La casa, en el barrio más caro de la ciudad, estaba deshabitada. Tres plantas con fachada neo mudéjar en sucio ladrillo rojo, aquella chimenea que parecía el respirador de un vientre antiguo y enfermo, una buhardilla de las que esconden apolillados secretos de rancias familias decimonónicas y un torreón de planta hexagonal con mirador a tiempos mejores.

-Es La Casa de Aguas, dijo alguien, pero no supo explicar por qué. Para mí estuvo claro al instante: La casa estuvo, en algún momento, esculpida en agua desde los cimientos a la veleta, en tonos azules y plateados, con las paredes acusando la vibración de la superficie de un lago en un día frío. O bien bajo la casa fluía alguna corriente de las que enloquecen a sus habitantes e invariablemente dan lugar a sucesos trágicos y sangrientos. O bien el agua luchó desde el principio contra aquella casa como si quisiera disolver la presencia de una construcción concebida para albergar el mal. O bien...

Nos colamos allí sin permiso, en pleno día, a través de un pequeño jardín contiguo que había crecido selvático y se defendía de los intrusos con una tupida maraña de zarzas.
En la Casa de Aguas vivía un centenar de maniquíes apiñados unos contra otros, en pequeños grupos, tirados en el suelo, detrás de las puertas, en la cocina, en los dormitorios, en fila india a lo largo de estrechos pasillos, iluminados por las franjas de luz que penetraban la tiniebla polvorienta a través de los tablones que condenaban las ventanas.
Allí dormitaban en penumbra blancos y desnudos, hablándose al oído, mirando de reojo a los entrometidos.
En el amplio salón de la casa un grupo de ellos parecía dispuesto a iniciar un silencioso baile en la oscuridad.
Algunos estaban incompletos, mancos como estatuas griegas exhibiendo muñones de cartón piedra.
En un rincón varias cabezas nos miraban indefensas desde el suelo.
Uno de mis amigos hundió el pié en la que tenía más cerca.

-Los ojos, lo mejor son los ojos -dijo- y se dedicó a destrozar el resto de la cabeza para desprender unos ojos de cristal que no sabían dónde mirar con tanto golpe.
Aquellos maniquíes con el paladar pegado a los dientes, clavados al suelo por sus tacones, con el pelo injertado creciendo áspero como el de un de animal salvaje, con la sonrisa congelada en un perpetuo rigor mortis, imitaban en vidrio soplado los más mínimos defectos del ojo humano.
Todos nos aplicamos a la faena y, después de un rato, sólo cuando fuimos conscientes del ruido, cesó la matanza.
Abandonamos la casa a toda prisa cargados con el botín, envueltos en una nube de polvo, pensando que alguien podía habernos oído.
Nadie reparó en nosotros cuando alcanzamos la calle. Lo único que nos quedó fue la sensación de estar huyendo del lugar de un crimen. De eso hace más de treinta años.
Todavía eramos unos niños cuando la casa fue derribada pero desde la oscuridad del interior de nuestros bolsillos, aquellos ojos aún nos miran.

Toño Benavides


AQUELLA CASA AL LADO DEL CINE MARI

juraría que se llamaba Villa Asunción, aunque no estoy seguro, me he intentado documentar pero nada, hablo de principios de los 70, yo era muy chinorri aún, pero ese nombre, Villa Asunción, y aquel caserón, siguen grabados a fuego en mi mente... allí estaba, en medio de Ordoño II, la calle principal de León, junto al Cine Mari, ya de por sí siniestro y extraño, con aquellas sesiones de Arte & Ensayo para adultos y aquellos fotogramas grotescos, yo pasaba por allí todos los días de camino al colegio y siempre me estremecía, aquella mansión terrorífica, morada perfecta de Norman Bates, de la que mis compañeros de clase contaban tremendas historias, una viuda asomada a la ventana, un canal de agua subterráneo, una desaparición y un cuerpo ahogado... era una de nuestras conversaciones recurrentes, el castillo del Mago de Oz, donde cualquier cosa podía pasar, me recuerdo alrededor del edificio merodeando con Campo (nos conocíamos todos en el colegio de aquellas por nuestro apellido) después de múltiples planes de asalto, ocho, nueve, diez años a lo sumo, asomándonos aterrados a las ventanas y adentrándonos unos metros en el recibidor... toda ella en ruinas, lóbrega y opresiva, espeluznante y sombría, fantasmal y ominosa, aquella torre angustiosa, aquella buhardilla inclinada, sus diminutas ventanas, su amenazante presencia, así era Villa Asunción, una Casa Usher con vida y aliento propio, a saber qué atrocidades se cometieron allí, nos preguntábamos, quién la habría habitado, qué habría de cierto en aquellos rumores, en cualquier caso allí estábamos, rondando siempre su verja o adentrándonos en su agostado jardín, analizando vestigios y huellas e imaginando continuamente tragedias... hasta que un día, de la noche a la mañana, desapareció, derribaron la casa y el cine y construyeron encima un edificio moderno y pasaron los años y todo se olvidó... pero no en mi cabeza (mi cabeza es un cofre de recuerdos que todo lo recicla a placer:vive tu memoria y asómbrate, dijo jack Kerouac), ha estado siempre presente desde entonces en mis pesadillas, a ella, seguramente, deba mi afición por la literatura y el cine de horror y el germen de muchos de mis relatos, pienso... hasta que hoy, buscando tras una regresión información en la red, me he topado con esta fotografía (obsérvala detenidamente e imagíname allí: ocho, nueve, diez años a lo sumo) y todos estos recuerdos han vuelto de nuevo a mí como un torbellino de imágenes fantasmagóricas, aquella casa al lado del Cine Mari (cuánto le hubiera gustado rodar a Lucio Fulci allí), aquel terror infantil, sus muros tenebrosos, sus funestas ventanas y su abandonado jardín... 

oh esta memoria lisérgica

sus fantasmas 
y obsesiones
y merodeadores 
y sugestiones 
y miedos

de ella

seguiré
informando


Vicente Muñoz Álvarez

viernes, 12 de septiembre de 2014

MALOS TIEMPOS según Gabriel Oca Fidalgo.



Qué os voy a contar…. Pues lo digo en sencillo: que si cojo estos malos tiempos, estos tiempos difíciles en mis buenos tiempos de lector, en dos asaltos me lo tumbo. Y mira que son casi 400 páginas prietas. Pero ahora no, ahora estoy pa degustar. Y eso que ya antes de empezar sé de lo que va, lo conozco y me hago idea, pero a las cuatro páginas compruebo que las expectativas son superadas. Esto lo voy a leer poco a poco, me digo. Y así, de un viaje, cayó el 1º cuaderno. Bukoski total, qué te voy a contar… y te lo digo yo, que también me he leído la sombra del viento, y todos los del Reverte, te lo digo yo que me mola de vez en cuando meterme en el simple royo de argumento-nudo-desenlace, sin más, sin líos, descansar. Pero sé muy bien lo que quiero, lo que me gusta, lo que necesito y lo que me ha marcado con el hierro: necesito a los locos, a los majaras, a los salvajes, a los desesperados, a los que han visto el infierno en el que vivimos y lo han contado. NECESITO A LOS DINAMITEROS. Y los de verdad, los que no se hacen pajas mentales, los que no se lían con el mira tronco lo enrevesao que soy que no te enteras de lo que escribo, los que escriben como hablan, como Bukowski, esos que te golpean, esos que a la primera vez que los enfrentas y ante su pureza y sencillez dices: joder, esto es fácil, esto es lo que quiero hacer yo, voy a ponerme a ello joder. Sí sí, ¡estás listo chaval! Es entonces cuando compruebas lo imposible de este oficio.
¡Impresionante, Carlos Odklas! Y te repito que también he leído la sombra del viento, y la reina del sur, pero soy hijo de satanás. Al fin y al cabo ninguno de ellos, ni el Reverte ni el Zafón, han echado un polvo pedo perdido con una punkarra con to el tomate encima. Eso es lo que vale, y lo que cuenta, o ver el terrible vacío al cerrar la cremallera y ocultar para siempre el careto de Manuel, o los gatitos y todo el dolor que estamos obligados a tragar…
Luego llegas a la segunda parte, o vas pasando cuadernos, y resulta que me encuentro con estos relatos de ficción, una ficción que no esperaba pero que me resulta acojonante por igual, o precisamente por esto mismo.... porque a mí me sigue gustando el relato autobiográfico más que na, pero claro, en la ficción te puedes soltar más. El caso es que la línea sigue igual, y eso es lo que cuenta.
Un libro genial, brutal, el mejor que me he echado al cuerpo en Lupercalia, y mira que ha publicado... me ha gustao la hostia y más, por encima de las expectativas creadas, y eso es mucho decir viniendo de mi parte, flipao sobre todo con los relatos de ficción, o precisamente porque no los esperaba. 
No lo dudéis y ligarlo ya, luego, en breve, estos libros desaparecen.... y puede que algún día os arrepintáis de no haberlo hecho en su momento. 
A todos los que os guste la literatura cruda, como a mí me gusta llamarla, que me suena mejor al menos que realismo sucio tal y tal, a todos los que os guste la literatura en crudo, digo, a todos los que os guste Bukowski y esa senda del perdedor que tan bien narró, estáis todos de enhorabuena porque aquí tenéis otro hijo de satanás. Nada que envidiar, afirmo y lo mantengo. Y supongo que os sonará exagerado, pero es lo que hay. Por supuesto que Chinaski tiene un carretillo de libros que aportar, y Carlos tiene este nada más. Pero es lo que hay, y reto a todos los plumillas y cagatintas que defecan en prensa de renombre sus críticas a que me contradigan. Malos tiempos tiene todo lo que puedas encontrar en el viejo indecente, tiene esa frescura y esa velocidad, es nervio y cartílago nada más, ¡ni un puto gramo de grasa! Le falta el nombre, claro está, eso que apuntan acertadamente desde Neurótika. Pero esa es otra historia que no voy a entrar a valorar.... al fin y al cabo el puto Hank se tiro tres décadas pegando tumbos por garitos y pensiones de mala muerte, años de locura miseria y ostracismo hasta que su palabra retumbó en el parnaso despertando a todos los casposos apalancados.
Al menos pudo gritar un justo y merecido "¡os jodéis!"
A la inmensa mayoría de estos dinamiteros les llega el reconocimiento después de muertos.
Y a muchos, ¡ni eso!
MALOS TIEMPOS, de CARLOS ODKLAS. Si te gusta la literatura en estado puro no lo puedes dejar pasar.
Pasote. De verdad. Ahí tenéis otro hijo de satanás. 


Gabriel Oca Fidalgo.


jueves, 11 de septiembre de 2014

PROHIBIDO SILBAR: Sofía Castañón.




ITINERARIO


Quieres subir una montaña nunca

tan alta como tu propia expectativa.

Quieres escribir una canción en contra

de los sonidos de tu cabeza,

que suene como la vida o un motor.

Doblar un papel.

Controlar la exactitud.

Rezar a dioses que se te parezcan

y después irte a otro sitio.



GÉNESIS


No olvidéis

que polvo somos.

Que la próxima vida es un regalo

y que esta vida hay que comprarla.


No olvidéis que polvo somos

y con un trapo nos apartan.


Pero guardan el mayor de los olvidos.


En pólvora nos convertiremos.


Sofía Castañón, de Prohibido silbar (Baile del sol, 2014).

http://bailedelsol.org/index.php?option=com_booklibrary&task=view&id=669

miércoles, 10 de septiembre de 2014

1 POEMA de Francisco Ramón Hernando Guerrero.




Al comenzar la noche el sueño es tranquilo.
Reviso los rostros y en ellos se refleja
paz y silencio. Son rostros familiares sin orilla
en esta Tierra que no tiene límites.

(Me pusiste el miedo como cebo
pero no voy a seguir mordiendo tus temores
ni drenaré más tus venenos).

La sangre tiene que ser fresca
para que nos proteja del bendito enemigo.
Estoy cansado de nuestra nocturna rutina
Y volaré bajo, sólo, sombreando el horror
Castigando, sentenciando corazones jóvenes.

Es mi oficio y también mi vicio
Amor y muerte devorando juntos
Nada me vencerá
Ni aún la eternidad podrá consumirme
No tendré piedad
De vosotros.


Francisco Ramón Hernando Guerrero


martes, 9 de septiembre de 2014

EL AFINADOR por Alejandro Mallada.




Mi padre tiene un afinador digital. 
Me ha enseñado como se usa 
para utilizarlo yo 
con la guitarra 
con la que me pagó 
un colega una deuda. 

El afinador muestra en la pantalla 
una aguja 
y tal como un velocímetro 
al tocar cada cuerda 
se mueve de izquierda a derecha. 

En el medio del arco, 
digital como la aguja, 
hay una marca, 
si se para ahí 
la pantalla destella en verde, 
la cuerda esta afinada. 

Ahí, ahí está afinada, 
justo ahí. 
Y esto es lo que hay que hacer 
siempre antes de nada,
afinarla. 

Eso intento hacer, 
afinarla, 
aunque en mis manos 
la guitarra 
apenas escupe notas. 

Voy a buscar el afinador 
y pienso: 
que aunque como mi padre 
no sea de oído, 
no se me olvide 
nunca 
afinarla.


Alejandro Mallada, del blog Poesía Crónica.


domingo, 7 de septiembre de 2014

36º por Dolors Lluy




Me recordarás
por los 36º que te calentaban
las duras noches de invierno.
Aunque entre mis piernas,
la temperatura siempre era
un poco más alta.
Me recordarás,
sé que me recordarás,
eso sí, más que por el fuego...
¡Por las brasas!

Dolors Lluy

https://www.facebook.com/dolors.eivissa?fref=ts

sábado, 6 de septiembre de 2014

UNDERGROUND (El origen) por Vicente Muñoz Álvarez.



fue también por aquel entonces, hacia los diecisiete o dieciocho años, cuando comencé a tomar contacto por primera vez con la cultura underground o subterránea (adaptando el término al castellano), lo que realmente significaba, aquella realidad aparte, aquel universo paralelo, aquella propuesta radical contra lo establecido, disparos desde las trincheras, otras formas y maneras de ser y estar en la tierra... Robert Crumb, Richard Corben, El Víbora y Makoki, RanXerox y Nazario, Toño Benavides y Miguel Ángel Martín (a los que había conocido poco antes en el Garabatos, uno de los bares enrollados del León de aquel tiempo, y con los que tantas aventuras luego he compartido), el Ajoblanco, El canto de la tripulación, La luna de Madrid, el rock psicodélico y progresivo, el cine alternativo, Peter Fonda, Roger Corman, Andy Warhol, Paul Morrissey, John Waters, Ivan Zulueta, Jess Franco, Bigas Luna, la Nouvelle Vague, el primer Almodóvar, El desencanto, la cultura del ácido, los beatniks y hippies y punkis y rockers y heavys y mods, la literatura beat, el realismo sucio, Henry Miller, Louis Ferdinand Céline, Jean Genet, Charles Bukowski, Silvio, Smash, etc, etc, etc... y por encima de todo ello, como abanderados de todos y de todo, la revista contracultural española por antonomasia, Star (nada más y nada menos que 57 números), y su editorial paralela, Star Books, donde pudimos acceder a traduciones inéditas hasta entonces de gente como Jack Kerouac (En el camino), Gregory Corso (Gasolina y otros poemas), Neal Cassady (El primer tercio, con el que estas regresiones tienen tanto que ver), Timothy Leary (Confesiones de un adicto a la esperanza, que también), Hunter S. Thompsom (Miedo y asco en Las Vegas), Kenneth Patchen (Confesiones de un pornógrafo tímido), Raúl Núñez (Derrama Whisky sobre tu amigo muerto) o Jim Carroll (The Basketball Diaries), entre otros muchos títulos... guardo como tesoros en mi biblioteca esas viejas ediciones de Star (con sus psicotrónicas y bizarras portadas), que junto a El canto de la tripulación y el Ajoblanco algo después, fueron decisivas para mi formación... y todo ello entre el CCAN y el Oasis y el 44 y el Húmedo y el Toisón, en aquella efervescente ciudad que era entonces León, principios de los 80, y sus ghettos subterráneos... ya llovió...

Vicente Muñoz Álvarez, del blog Mi vida en la penumbra.


jueves, 4 de septiembre de 2014

1 POEMA de DIANA ÁLVAREZ




Qué pediría si fuera otra vez alimento
de las serpientes,
si mi vientre se encadenara,
de nuevo, a las garras del olvido,
si, sumergida en el fracaso del alma,
desmembrara los últimos versos
para callar, eterno silencio,
para morir sin morir.

Diana Álvarez

https://www.facebook.com/profile.php?id=100004022786186&fref=ts

miércoles, 3 de septiembre de 2014

DOS POEMAS DE 'A RAS DEL MAR' DE MILAGROS LÓPEZ



Dices

Dices que no te conozco.
Yo, aun en la distancia,
te tomo el pulso cada día,
instante a instante, te respiro.
Te leo
en el vaivén de tus mareas.
Te descifro
en el atlas oculto de tus anhelos.
Navego
a merced de tus risas,
de tus temores,
de tus ansias de mí.
Cuando me acercas
cuando me alejas
cuando me adoras,
cuando detestas las sombras
que voy desplegando
en lo que te parecía
la vida.

Te conozco.
Yo siempre estuve.


Inmersión

Para esta inmersión
no vas a necesitar neopreno:
el encuentro será cálido.

Sumérgete sin máscara,
quiero deshacer ese laberinto
–aljibe de tus ojos–.

Bucearás entre silencios,
voces sólo a ti reveladas.

No precisarás botella:
beberás de mi boca
o, en amable apnea,
el coral en tus bronquios
se beberá mi brisa.

No traigas lastre,
mi aletas te revelarán
la órbita del abismo.

Recuerda desnudarte
para nadar en este océano,
no es Rojo, ni Adriático,
ni Mediterráneo.

Tubo no,
pero calza escarpines:
el musgo será esquivo.

Y no olvides el chaleco
que aplaque la tempestad,
que combata olas en furia,

que derrote con alas al mar.

A ras del mar, Ed. Torremozas, Madrid, 2014

AGITADORAS 55

martes, 2 de septiembre de 2014

TIROS LIBRES: Relatos de baloncesto.




Patxi Irurzun, David Refoyo, Daniel Ruiz García, Eloy Fernández Porta, Jacobo Rivero, Javier López Menacho, Mario Crespo, Sergi de Diego Mas, Josu Arteaga, Sergi Puertas, Javier Avilés, Portnoy, Ana Pérez Cañamares, David Benedicte, Javier García Rodríguez, Mercedes Díaz Villarías, Miguel Serrano Larraz, Francisco Gallardo y Juan Antonio Corbalán; participan en esta antología de relatos en torno al mundo del baloncesto. Dieciocho relatos de la mejor literatura española contemporánea para un deporte de altura.


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Baloncesto y ficción no han conjugado con mucha frecuencia en la narrativa en castellano, a pesar del auge y del éxito de nuestros baloncestistas y de las posibilidades estéticas del deporte de la canasta. En esta antología de relatos, Tiros libres, coordinada por los escritores Daniel Ruiz García, David Refoyo y Patxi Irurzun, dieciocho autores se resarcen y presentan una colección de cuentos en los que el basket se convierte en la excusa perfecta para hablar del éxito y el fracaso, de emociones y recuerdos, de la vida misma y su azar, como un balón girando en el aro. Cada uno con su propio estilo, y unidos por su afición al basket, un dream team de escritores, a los que se suma una auténtica leyenda viva del baloncesto como Juan Antonio Corbalán, recuerdan momentos de su vida ligados a este deporte, escriben sobre la NBA y sobre basket de barrio, sobre la muerte de Fernando Martín o la de Andrés Montes, sobre Spud Webb y Gomelski, sobre el baloncesto yugoslavo y el lituano, sobre mascotas de equipos y viejas glorias olvidadas… Un auténtico equipazo que ha conseguido desprenderse de complejos y reivindicar el baloncesto como un elemento más de la cultura popular.

lunes, 1 de septiembre de 2014

OJOS DE GATO por José Ángel Barrueco.




algunas personas
creen que los felinos
son bestias diabólicas

yo te voy a hablar,
aquí,
de mi último gato

me observaba cuando escribía

inspiró algunos de mis textos

me dio consuelo en los días malos

lamió mis mejillas tras una ruptura

me hizo reír todas las mañanas

fue un aliado,
un cómplice,
un amigo,
un hermano

ni siquiera cuando lo entregué
a otros dueños, ni siquiera entonces
tuvo ojos de odio para mí

plantéatelo
y dime
si eso es,
o no es

humanidad


José Ángel Barrueco, de El amor en los tiempos de los sanatorios (Canalla ediciones, 2014)

sábado, 30 de agosto de 2014

SER LUZ por Carla Badillo Coronado.



Recordarle al mundo mi derecho a no ser perfecta. Mi derecho a amanecer con miedo. A llorar. A gritar. A esconderme. Ser luz para quien nunca me exige. Limitarme a ser fuego y consumirme, por los siglos de los siglos (otra vez).

Carla Badillo Coronado


jueves, 28 de agosto de 2014

LA NIÑA Y EL LOBO



La niña y el lobo es una autobiografía que narra, a modo de diario, la experiencia de Amparo Sánchez. Una historia brutal y desgarradora en la que la violencia machista tiene un papel crucial. Esta es una historia de transformación y superación, un libro conmovedor, que no puede dejar a nadie indiferente; una literatura fresca, pop, directa, sencilla e incisiva; literatura de choque, que enfoca y narra en primera persona las experiencias de un mundo desconocido para algunas mujeres y no tan desconocido, desgraciadamente, para otras. Amparo Sánchez apareció en la escena musical española con el proyecto Amparanoia. Pionera en la música de fusión, ha llegado a editar ocho álbumes y a girar por toda Europa y Latinoamérica, convirtiéndose así en la artista internacional más solicitada y representante del movimiento mestizo.


miércoles, 27 de agosto de 2014

1 POEMA de Felipe J.Piñeiro




Muelas
dolor
fiebre
duele tanto
que te gustaría arrancarlas
o golpearte la cabeza
contra algo
ese dolor
que nunca se va
que sigue y sigue
sin pausas
sin descanso
hasta
agotarte


Felipe J.Piñeiro


martes, 26 de agosto de 2014

TOÑO BENAVIDES: Gran Sur.



Por Camino Sayago

Primero fueron los cómics, luego la ilustración de prensa y de libros. Y en los últimos tiempos la poesía se ha colado en su vida. Toño Benavides (León 1961) escribe y dibuja, dibuja y escribe con la misma tozudez, y quizás parecida pasión. El resultado de su aparente juego con las palabras le ha dejado recientemente una sorpresa con aliento de reconocimiento: el XVII Premio de Poesía “Eladio Cabañero”, por “Gran Sur”, dotado con 4.500 euros y, por supuesto, la edición de la obra, de la que se encargará “Reino de Cordelia”. En este poemario, qué presentará en septiembre en la galeríaRafael Alberti de Madrid, acompañado por Luis García Montero, Toño Benavides amplifica desde un ángulo surrealista vivencias y sentimientos, y evoca a Neruda.

“Soy el niño que rompió la caracola y huyó con el mar bajo las alfombras…”, así irrumpe Toño Benavidesen la escena poética. Con un sencillo lamento con sabor salado, como sus poemas, tristes, tiernos, crudos y angustiosos y a veces felices y ensoñadores sobre una realidad no impostada.

—Como ilustrador lo tuviste claro desde un principio, pero en cambio tu faceta como escritor y poeta ha surgido no hace mucho. En 2009 publicaste “Paraíso”, tu primer libro, más tarde “El sótano en Llamas” en 2011, y “Los chicos del Vertedero” en 2012. ¿Cuándo decides sumergirte en la escritura? ¿Por qué escribes? ¿Es una forma de reconocerte?

—Para uno mismo y para los demás siempre está más o menos claro quién dibuja bien y quién no. Escribir ofrece más dudas. Podrías pensar que estás reescribiendo el “Ulises”, y en realidad no llegas a un siete en la redacción del colegio. Siempre he escrito pero no siempre he considerado salvables mis textos hasta que me planteé “Paraíso”. Para empezar no podía adjudicarles un formato literario al uso, relato, poesía… era algo a medio camino con la ilustración y trataba de reflejar sensaciones para las que necesitaba palabras además de imágenes gráficas.

En mi caso, la mayoría de los poemas fluyen como un discurso, como una búsqueda, lo que Neruda llamaba “el desarrollo en la oscuridad”. Comienzo identificando el objeto poético sobre el que quiero escribir. Sé que hay algo contenido en el que no se muestra y trato de sacarlo a flote. De ahí que algunos textos tengan un tinte surrealista, porque escribo como un paranoico desde la sospecha de que hay algo en la realidad que no se muestra, y se trata de buscar lo que subyace debajo de ella. Por ejemplo en esos barrios del sur de Madrid, barrios que son ciudades dormitorio y que yo llamo “Gran Sur”, la vida cotidiana, el aspecto paisajístico, remiten a un desarrollo placentero de la vida, despreocupado, y sin embargo yo no puedo evitar ver a toda esa gente como víctimas.

Escribo para conocerme, escribo porque no lo puedo evitar, porque he descubierto que es una forma de dar mi versión de la realidad con más rapidez y exhaustividad que dibujando. Porque cuando dibujo estoy dando una versión bajo un estilo completo, acrisolada durante muchos años, y eso me llevaría a dar una versión estilística, preciosista, que en estos momentos no me interesa. Me interesa más la precisión que puedo dar con las palabras y el juego de las sugerencias.

—Alguna vez te he oído decir que cuando dibujas también haces poemas… la imagen, como la palabra, muestra tu propia cosmovisión de la realidad…

—Si pero el dibujo es más antiguo, como dibujante a la vez tengo dos facetas, una la comercial y otra de autor, ambas están marcadas por un mismo estilo que al ser tan definido a mí no me satisface a la hora de reflejar otras realidades que descubro ahora. La propia lógica del lenguaje te lleva a percibirlas de tal forma que tú mismo te das cuenta de que no caben en otro canal que no sea el de las palabras. De todas formas no he dejado nunca de experimentar, y de hecho una buena parte de los poemas de “Gran Sur” están pensados como caligramas.

—Comenzaste con cuentos cortos y desembocaste en la poesía, ¿perdiste el miedo a enfrentarte con tu voz interior?

—Fue precisamente la voz interior la que me impulsó a escribir y al principio lo hacía despreocupadamente, sin reparar en el formato de poesía o de prosa. Escribía casi de forma automática, sin pensar, sin la menor intención de darle una lógica que los hiciera comprensibles como un relato. Era una especie de magma poético que me limitaba a volcar ideas con la intención de despertar sensaciones en el lector, más que de hacer una narración al uso. Más tarde me plantee la versificación, porque comencé a asistir a recitales poéticos. Mis propios textos leídos me dieron la clave de qué música y qué ritmo necesitaban y allí es cuando empiezo a escribir poemas, y a estructurarlos en versos, en estrofas, a buscar una unidad temática en cada poema.

—En los últimos años, la poesía ha ocupado un lugar preferente en tu vida, casi se podía intuir un cierto descuido hacia la ilustración, a pesar de que continuabas con tus trabajos para editoriales… ¿Cierto hastío hacia la imagen?, o bien ¿curiosidad por indagar en otros lenguajes?

—Curiosidad sobre todo y también necesidad. La ilustración ha cubierto una gran parte de mis aspiraciones en ese terreno y continuamente descubro cosas que quiero contar y para las que necesito el lenguaje. Para mí, ambos canales cumplen funciones diferentes y con cada uno de ellos busco satisfacer una determinada necesidad. De hecho, me ocurrió algo muy curioso: más que ilustrar mis textos con mis propias ilustraciones lo que me apetecía era dar una versión escrita de esas imágenes. Tenía la impresión de que había mucho que se me había quedado en el tintero.

—Luis Alberto de Cuenca, que conoce bien tu obra gráfica, ha señalado que en “Gran Sur” se percibe la influencia de Neruda. No parece tan obvia…

—Neruda es una influencia definitiva para cualquier poeta posterior. Concretamente los poemas de “Residencia en la Tierra” revisten el mismo ambiente sombrío que impregna “Gran Sur”. También “Hijos de la ira” de Dámaso Alonso y “Poeta en Nueva York” de Federico García Lorca. De todas formas, lo que a mí me aparta de cualquier autor no es una pauta estilística a seguir, sino el descubrimiento de todo lo que es posible con las palabras, de los límites del lenguaje.

—¿Qué otros autores te interesan?

—Mis influencias son muy variadas y dispares. Cuando empiezo a escribir poesía no lo hago tanto por la influencia de otros poetas, como de cineastas o músicos. Desde los clásicos como Orson Wells y David Lean, hasta los más recientes, como David Lynch, Polanski o Ridley Scott. En cuanto a la música estoy emocionalmente ligado a toda la música de los ochenta y el post punk, como Psychedelics Furs, The Chameleons o New Order.

—¿Qué ha supuesto para ti este premio de poesía, el primero que recibes?, ¿cómo decides presentarte?

—Es difícil conseguir darle una cierta difusión a un libro de poesía. Obtener un premio es una forma de crear un foco de atención sobre el libro, de que se publique y se distribuya. En definitiva de conseguir lectores. De alguna forma, mi segundo libro de poesía “Los chicos del Vertedero”, es un libro que llega a partir de poemas que iba recitando en las distintas sesiones de poesía, por lo que los textos ya eran conocidos. La publicación de este libro fue una consecuencia natural, en cambio “Gran Sur”, es un libro escrito durante los dos últimos años en completa soledad y aislamiento. Llega un momento en que uno necesita recibir una respuesta, que alguien te diga que no está mal de todo, recibir esa respuesta necesaria para la autoestima, en forma de premio, está muy bien.

—En “Gran Sur” describes experiencias personales, enraizadas en un escenario urbano que has pateado y sitúa al lector en las ciudades dormitorio del Sur de Madrid. “No fluye el agua de Cibeles bajo el cemento del Gran Sur….” pertenece al poema “Tierra baldía” y es una buena pista para situar al lector…

—Este escenario es el telón de fondo de toda la acción, es el paisaje urbano. De hecho el poema se titula así “Tierra baldía”, el mismo que el de Eliot, porque da una clave de la naturaleza esencial de ese entorno. Es tierra baldía, gente baldía. No quiero hacer una recreación gráfica, sino reflejar la frialdad y la sordidez del entorno urbano y humano.

—La inmersión en la ciudad, a través del primer poema “Donde cesan las mareas” conduce hacia un desalentador ambiente, en el que se alojan la rutina, los sueños frustrados, la soledad… ¿De verdad vivimos una intemperie de ciudades deshabitadas?

—“Donde cesan las mareas”, es un poema que hace referencia al fenómeno de contestación ciudadana, sin embargo lo que yo quería era llamar la atención sobre el hecho de que el gran público permanece ajeno a estas cuestiones. Creo que en España siempre ha habido esa aceptación fatalista de las desgracias, que hace que seamos un país abocado históricamente a fracasar como tal. En este sentido, sí es una intemperie de ciudades deshabitadas.

—¿La realidad es tan tremenda como la reflejas o es tu estado de ánimo el que la transforma en desánimo? Dices, “ahora vivo en la ciudad del cuerpo cansado”

—Hay mucho de eso. Uno escribe desde la subjetividad, no puedo evitarla ni traicionarla, siempre somos un tamiz y cualquier fenómeno externo acaba poniéndose al servicio del estado de ánimo. Sin embargo ese estado de ánimo llega como consecuencia directa de la observación de la realidad. De hecho, la mayor parte de las notas que tomé llegaron mientras me movía en trenes, metros, autobuses, tiempos de espera.

—Siempre has vivido en el centro de Madrid, sin embargo ahora los paisajes que se ven desde la ventanilla son otros, los edificios, las zonas de obras…

—Hasta el 2012 vivía en el centro de Madrid y a partir de ahí, cuando me traslado a un barrio del sur de la ciudad, comienzo a viajar con frecuencia en trenes de cercanías y a observar desde esa plataforma el escenario y la gente, y ahí es donde van surgiendo todos los poemas. Era como escuchar una determinada música que había que traducir.

—Destacan varios poemas visuales: Reloj de arena y Pirámide, Sísifo, Un traje de Piel, La memoria de los peces.

—Cada uno es diferente. En principio, lo que quería era componer esos poemas de tal forma que no tuviera que alterar artificialmente el espaciado entre palabras, y conseguir paulatinamente, a través de la extensión de cada verso, la forma visual externa del poema. Hay un doble juego, por una parte el contenido y por otra la forma visual que adquiere. “El reloj de arena” es el poema más complejo de todos, aparte de conseguir con la duración de cada verso las dos ampollas que forman el reloj, está la dificultad añadida de hacer que en cada una de ellas las palabras hagan referencia, por una parte a la fugacidad del tiempo, de los recuerdos, al olvido, y por otra, al peso del pasado, a la imposibilidad de volver atrás.

En “Pirámide”, el juego es más claro, se trata de una pirámide truncada y se hace evidente en el verso final conforme al discurso que desarrolla el poema. El verso final dice “a golpes de miedo construimos la pirámide truncada de nuestros padres”.

“La memoria de los peces” cierra el poemario, todo el poema está componiendo la figura de un pez del coral. Estos peces tienen una memoria muy corta, apenas tres segundos y es el único poema en el que trato el tema del amor, que no me resulta cómodo.

—No te olvidas de tu hijo en este paseo que tiene mucho de biografía. “Enmiendas a la vida” y “Mario” son dos poemas intensos: “Eres la mitad de ti contra el espejo empañado”, le recuerdas.

—Me causa cierta angustia observar los detalles de su personalidad, en contraste con la mayoría de sus compañeros de colegio, más interesados en el deporte o en una cuenta de resultados satisfactoria en los estudios. Observo en él esa imaginación que solo puede traducirse en insatisfacción, en inconformismo y en un país como este no lo va a tener fácil. Y esto se refleja sobre todo en el segundo poema que le dedico.

—Por último, que planeas ahora, ¿hay algún proyecto concreto?

—A corto plazo planeo la presentación del libro, el próximo mes de septiembre, probablemente en la librería Rafael Alberti de Madrid, con Luis García Montero.
Toño Benavides, ilustrador

En 1989 se traslada a Madrid, y desde entonces ha publicado sus dibujos en Diario 16, El Mundo, The New York Times y El Economista. Su estilo, caracterizado por la elegancia y la síntesis expresiva, ha sido durante años habitual en la mayor parte de las editoriales españolas. The Society for News Design (SND) le ha concedido varios premios, entre ellos cuatro medallas de plata y una de oro por sus trabajos publicados en el diario El Mundo, desde abril de 1991. Ha ilustrado numerosos libros, una veintena, entre ellos “El amadísimo Rolando”, de Jacob y Wilhelm Grimm (Rey Lear, 209) y como autor ha publicado “El viaje de la Luna” (Edit-in, 2000) y “Paraíso” (Eje Ediciones, 2009).

Reproducimos un poema de ·“Gran Sur”:

QUIERO LEERTE POR DENTRO

Quiero leer lo que escribas
cuando eches las cuentas a oscuras,
cuando se descuelguen tus muros, cuando caigas.
Cuando te aniden serpientes en el hígado y la memoria,
cuando ladren mutilados los perros de tu infancia.
Quiero leerte por dentro
cuando bebas en el charco de tus ojos,
cuando rieguen tus zapatos descosidos
los fatigados camiones del alba.
Cuando te abracen tus hermanos
en el humo de la ruina, cuando duermas
borracho de quimeras, vacío de esperanzas.
Cuando vayas dando tumbos, coronado
por los golpes del combate con tu sombra.
Cuando vuelvas a tu casa
flanqueado de silencios, escoltado por extraños

lunes, 25 de agosto de 2014

DINERO por Pepe Pereza.




El taxi la dejó delante de una gran verja metálica custodiada por dos columnas griegas. Entre los barrotes del enrejado podía verse un camino de grava y al fondo un palacete de tres plantas estilo Victoriano rodeado de jardines. Sin duda era la casa de alguien que disponía de demasiado dinero. La Madame le había facilitado esa dirección junto con unas detalladas instrucciones que debía seguir al pie de la letra. A cambio recibiría una buena cantidad de dinero. Llamó al timbre y esperó. El interfono proyectó una voz metálica.

- ¿Qué desea?
- Me manda la agencia.

La verja se abrió. Caminando por encima de la grava se alegró de no llevar sus zapatos de tacón, que era lo habitual en ese tipo de citas. En esa ocasión calzaba unas cómodas zapatillas de deporte. La Madame le había pedido que se vistiese de sport y que no se maquillase. Por otro lado, la falta de maquillaje y de un vestido provocativo donde escudarse la hacían sentirse más expuesta. Algo así como un súper héroe sin disfraz. Llegó a la puerta de entrada y se la encontró abierta. Entró. El recibidor era inmenso, con una gran escalera de mármol en el centro que llevaba a las plantas superiores. De pronto un berrido llegó desde el primer piso. Rebotó en las paredes abovedadas como una pelota de goma. Ella se asustó. De hecho, estuvo a punto de abandonar la casa, pero la cifra que le habían prometido la hizo ser valiente. Subió las escaleras. Guiándose por el sonido del llanto llegó hasta una de las habitaciones que estaba al fondo del pasillo. Se armó de valor y entró. Era el cuarto de un bebé. En las paredes habían pintado un fondo marino con todo tipo de peces y crustáceos. Del techo colgaban estrellas y cometas. Una pila de juguetes y peluches se amontonaban en un rincón. En el centro de la habitación había una cuna más grande de lo normal. Los lloros venían de ahí. Se acercó tímidamente. Dentro vio a un anciano vestido únicamente con un pañal. Lloraba y pataleaba como si fuera un bebé. Ya estaba avisada. Aun así, aquello le pareció de lo más estrafalario. Para darse ánimos pensó en todo el dinero que iba a cobrar. El hombre siguió berreando y a ella no se le ocurrió nada para calmarle. La extraña situación la dejó momentáneamente bloqueada. El viejo intensificó el volumen de sus lloros. Si fuese un bebé de verdad ¿qué es lo que haría? Lo cogería en brazos y lo acunaría. Dado que no se le ocurría otra cosa, decidió intentarlo. El abuelo era menudo, aun así tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para levantarlo de la cuna. En cuanto lo sentó sobre sus rodillas el viejales dejó de llorar. Lo apretó suavemente contra el pecho y le susurró cosas bonitas. Él emitió una especie de ronroneo y con la boca buscó uno de sus senos. Piensa en el dinero, se dijo. Se abrió la camisa y se apartó el sujetador para que pudiese chupar del pezón. La escena era ridícula. ¿Qué pensarían de ella sus seres queridos si la vieran en esos momentos? Por muy absurda que fuera la situación lo prefería a tener que fichar en una oficina cualquiera. Además estaba el dinero que ganaba. En su trabajo cuanto más extravagante era la tarea, más se cobraba. Al cabo de unos minutos el anciano dejó de mamar y adoptó cierta rigidez. La cara se le congestionó y se puso rojo como un tomate. En principio ella pensó en un ataque al corazón y llegó a preocuparse. Luego, al notar el desagradable hedor comprendió que el viejo en vez de morirse lo que estaba haciendo era cagarse. También en eso estaba avisada. Dinero. Kilos de dinero. Toneladas de billetes. Los vio cayendo sobre ella. Todo un chaparrón de billetes. Cargó con él hasta una mesa y lo dejó encima. En uno de los armarios encontró todo lo necesario para el aseo: pañales, toallitas húmedas, esponja, gel, polvos de talco, palangana... Lo único que necesitaba era agua caliente. El baño estaba detrás de una de las puertas. Llenó la palangana con agua templada y regresó junto al viejo. El olor a mierda llenaba la estancia. Dejó el agua sobre la mesa. Se situó frente a él y se dispuso a cambiarle el pañal. Le hizo subir las piernas y extendió una toalla debajo. Luego, despegó las tiras adhesivas del pañal. Sintió el tufo golpeando su nariz y contuvo el aliento. La mayor parte de las heces estaban pegadas al pañal. Lo apartó con cuidado de no mancharse las manos y lo arrojó a una papelera. Mojó la esponja en la palangana y limpió los restos. Cuando terminó, secó la zona y le aplicó polvos de talco. El abuelo metido en su papel de querubín pataleó alegremente con su badajo colgando. En un momento dado aflojó su vejiga y dejó salir un chorro de orina que los mojó a ambos. En eso no estaba avisada. Regresó al baño y sustituyo el agua sucia por limpia.
Por fin pudo ponerle el pañal. Lo cogió en brazos, lo llevó hasta la cuna y lo acostó. El anciano se puso a llorar. Odiaba ese llanto, la sacaba de quicio. Pensó en qué hacer para que se callase. Entonces se sorprendió a sí misma entonando una nana. Al principio solo fue un susurro, pero al ver que él enmudecía, ganó confianza y subió el tono. Tenía una voz preciosa. Todo el mundo se lo decía.

No podía dormir.
Me asomé a la ventana.
Estaba la noche friolenta
tejiendo estrellas de lana…

Era como escuchar a un ángel. Cada nota que salía de su garganta era un sonido único, maravilloso.

…Estaban todas prolijitas
en punto “santa clara”.
La luna ovillo le prestaba
sus hebras color de plata
y el viento atrevido en las
sombras las enredaba…

Poco a poco el anciano fue quedándose dormido.

…El sueño cerraba mis ojos.
Me despedí de la ventana
y me quedé pronto dormida
contando estrellas de lana.

Terminó la estrofa y respiró aliviada. Su trabajo estaba hecho. Había seguido todas las indicaciones al pie de la letra y ya podía irse. Antes pasó por el cuarto de baño para limpiar en la medida de lo posible el orín de la camisa. Cuando estaba en ello, un mayordomo se asomó desde la puerta. Su presencia la asustó. Pensaba que en la casa solo estaba el viejales. El sirviente se apresuró a calmarla ofreciéndole una sudadera limpia, gesto que ella agradeció con una sonrisa.

- Me he tomado la libertad de pedirle un taxi. Le espera en la entrada.
- Gracias.
- Por cierto, en el aparador del recibidor le han dejado un sobre.


Dicho esto, el sirviente hizo una ligera inclinación y subió por las escaleras que llevaban al segundo piso. Efectivamente, encima del aparador había un sobre. Lo abrió y vio el dinero. Mucho más de lo que le habían prometido. Lo metió en su bolso y salió de la casa.


Pepe Pereza, de Esquinas (Lupercalia, 2013).

Ilustración by Bruno G.Valencia.



sábado, 23 de agosto de 2014

EL RECOLECTOR por David González.




estoy sin tabaco:

de manera que:

recojo colillas
de los 2 ceniceros
del estudio
en que escribo:

porque fumar:
no voy a dejar de fumar:

recojo colillas
del de mi dormitorio:

porque fumar:
no voy a dejar de fumar:

recojo colillas
de la bolsa
de la basura
de la cocina:

porque fumar:
no voy a dejar de fumar:

y así me entreno:

al paso que llevo:
no tardando mucho:
tendré que recogerlas:
las pavas:

de las aceras:
de las calles:
y de las soperas:

porque fumar:
no voy a dejar de fumar:


seguiré haciéndolo hasta que me muera:
muck


David González, de No hay tiempo para libros (Origami, 2013).

http://editorialorigami.com/web/no-hay-tiempo-para-libros-david-gonzalez.html

http://ellenguajedelospunos.blogspot.com.es/

viernes, 22 de agosto de 2014

ESPACIOS por Alex Portero.




Nos amamos mutuamente, como amapola y memoria.

Paul Celan.

El deseo es un tigre malicioso que espera agazapado en silencio, lamiendo las esquinas de la cordura cuando se aburre, marcando el territorio con el sudor que te roba cuando te das la vuelta y finges no verle. Sabes que está ahí, no puedes convertirle en un fantasma, puedes ignorarlo, y acabar tú mismo en calidad de espectro, o puedes ceder a su zarpazo y calmar su hambre terrible con pedazos de tu conciencia.
En cualquier caso no se juega quién gana o quién pierde, eso queda claro desde el principio, llevas la derrota escrita entre los omóplatos.
Ni mirada de las mil millas, ni poesía, ni razón, ni filosofía inútil, ni ciencia torpe, ni ética impotente.
Nada.
Instinto y dolor, instinto y dolor.
Todo empezó a desmoronarse cuando abandonamos las cuevas, descubrimos el fuego, y olvidamos el nombre propio de las estrellas. A desmoronarse. Todo.
Búsqueda de calor y piel en medio de la nada, es el resumen de nuestro devenir como especie, el secreto de la vida, por lo que matan y mueren culpables e inocentes cada día, de cada año, de cada siglo.
Calor y piel, tu aliento y mi aliento, el roce de cualquier fragmento de nuestros cuerpos por pequeño que sea constituye un milagro cósmico y no te das cuenta, en medio del espacio, eones de tiempo, explosiones, fuego estelar, hielo que danza, un diminuto fragmento de barro y agua flotando a la deriva destinado a ser devorado por algún gigante hambriento. Entre todo eso, la materia que te da forma, las letras "ese" de tu figura, las células muertas que me matan, tu calor buscando al mío y encontrándolo en medio de una gigantomaquia eterna, violenta, asesina.
El cazador se cobrará la pieza, saltará sobre uno de nosotros tarde o temprano, rugirá, se alimentará de nuestra imprudencia y se marchará de allí dejando un par de hermosísimos cadáveres expuestos al sol, sobre los que miles de moscas describirán corazones con sus vuelos.
El universo seguirá con su belleza autodestructiva intacta, y nunca habremos sido.
Aunque "nunca" es una palabra muy pequeña con un significado ridículo.
Caeremos, morderemos el polvo, gritaremos de dolor mientras estemos gritando de placer, lo perderemos todo, mudaremos la piel, inventaremos blasfemias monstruosas con la posición de nuestros cuerpos, arrojaremos la sombra de un tigre sobre la pared de la habitación. Devorar y ser devorados. Piel, calor, instinto, sed.
Nada que aprender, nada que recordar, ninguna experiencia pasada que sirva como ejemplo.
Tú y yo,
en medio de la nada,
encontrándonos en la oscuridad,
ardiendo.
Y nada más.
Nada.

Alex Portero, de La próxima tormenta (Origami, 2014).


jueves, 21 de agosto de 2014

DÉBIL/DEVIL por Baco.




Reniega de la realidad que toca vivir,
las sombras que pueblan
cada rincón de tu casa,
los amigos con los que andas
riéndose de su propio desconocimiento.

Reniega de las palabras amables de los políticos,
el culto al miedo que te atenaza.
no vales más cuando más tienes
eso         eso ya deberías saberlo.

Reniega
y duerme conmigo.

Quizá

no sea tan malo

nuestro despertar.


Baco, de Ardimiento (Zoográfico, 20014)

martes, 19 de agosto de 2014

A VECES por Garazi Gorostiaga.




A veces no distingo entre el bullicio y el silencio.
A veces no sé si te quiero,
ni lo que quiero.
Tampoco sé decir que no,
qué indecente.
No sé si pienso muy bien,
sinceramente.
A veces no sé si tengo hambre,
voracidad, o ganas de  verte.
Si estoy sola,
o rodeada de gente.
A veces no sé si todo está ulcerado,
o si la anarquía crece entre lo malsano.
Si son las estrellas las que brillan,
o tu voz al otro lado.
Si la locura es una leyenda,
o algo cotidiano.
A veces busco el botón de escape,
pero no sé si mis ojos ven,
o están vendados.
A veces no sé si estoy al sol o a la sombra.
Sólo lo siento.
Algo parecido deben sentir los caracoles.
A veces, a veces, peces.

Garazi Gorostiaga

 https://www.facebook.com/garazig?fref=ts

lunes, 18 de agosto de 2014

RESACA/HANKOVER

Population 570.000

POR LA VIDA by Concha González.




... por la vida
por sus designios
por los inmaculados días
que la nombran
y por aquellos otros
embarrados de sueños
hasta cubrir los ojos
con la mentira
con la suciedad
con el tamo de los inquisidores dedos
que se disuelve
al instante
entre los sabios pretéritos...

camino y me sostengo

sobre esta pista enfundada de hielo y contingencias
me sostengo

por la vida...


Concha González, en Mar de Espigas.


domingo, 17 de agosto de 2014

'ATRAPADOS EN EL PARAÍSO' (Patxi Irurzun) en TODOS SOMOS SOSPECHOSOS de Radio 3

                     

                       

http://www.pamiela.com/es/literatura/narrativa/atrapados-en-el-paraiso-detail
Y los anexos del libro (entrevistas, reseñas, fotos, etc.)  descargables en PDF gratis:
http://www.pamiela.com/descargas/irurzun.pdf




DEDO (Corazón) por Vicente Muñoz Álvarez




el que daban a oler a la peña los colegas más salidos y precoces de la pandilla, a los catorce o quince años, recién sacado de algún sexo (casi) inocente de mujer... mira que éramos cabrones y machitos, me digo, vaya aprendizaje e inicio a la vida adulta, no debió ser así... pero lo cierto es que fue... y tal cual, como el resto, os lo cuento... dedos impregnados de flujo, sí, los que algunos colegas, los que más pillaban por aquel entonces, daban a oler como prueba fehaciente de su hombría y saber ligar a la peña, restregándoselos triunfantes por la nariz, y nosotros, los tímidos e inexpertos todavía, nos escojonábamos y al mismo tiempo amilanábamos pensando en cuándo llegaría nuestra ocasión... dedo corazón de la mano derecha (o izquierda, para los zurdos), al anochecer de rancios guateques en casas de amigos y amigas a finales de los 70, a los catorce o quince años, dedos que a los chinorris nos amedrentaban y hacían enrojecer, dedos acusadores, hoy, en el corazón... jodida adolescencia la nuestra, pienso, recién salidos de la dictadura y del cascarón, recién estrenada la Transición, llenos de complejos y dudas, de no saber ser ni hacer ni estar, de 40 años de opresión mal digerida, de engaños y traumas y represión... todavía recuerdo, entre la vergüenza y la culpa, aquel penetrante olor...


Vicente Muñoz Álvarez, del blog Mi vida en la penumbra.


sábado, 16 de agosto de 2014

CARLOS SALCEDO: Entrevista en Diario de León.


«La gente valora la honestidad con la que me expongo»

Este atípico autor leonés descubrió su afición por la escritura hace apenas tres años, cuando comenzó a elaborar los relatos, de base tanto real como ficticia, que más tarde formarían su primer libro, ‘Malos tiempos’.

10/08/2014 Ángela casado | Diario de León


Malos tiempos es el primer libro escrito por el leonés Carlos Salcedo Odklas, un conjunto de relatos en los que reúne tanto hechos autobigráficos como secuencias de ficción. En él cuenta vivencias y experiencias muy influidas por un panorama en el que la situación económica... no es en absoluto favorable.

—¿‘Malos tiempos’ supone su desembarco en la literatura?

Malos tiempos es un libro de relatos. Aunque en un primer momento quise escribir una novela, al final me resultó un proyecto demasiado grande, por lo que reuní una serie de historias independientes, tanto reales como ficticias, que había estado escribiendo durante los últimos tres años.

—¿Cuándo descubrió que quería escribir?

—Escribir no ha sido una vocación que haya tenido desde niño. Dejé los estudios cuando era muy joven, y a los 21 años los retomé, haciendo el bachillerato nocturno en Madrid, donde viví quince años. Allí conocí a un par de profesores que me descubrieron la buena literatura y, tras ello, empecé a interesarme también por la escritura. Ahora que estoy viendo que a la gente le está gustando Malos tiempos me encuentro más motivado para seguir escribiendo.

—¿Qué le llevó a emprender la escritura de esta obra?

— Empecé a escribir, como hobby, hace unos tres años. Cuando vivía en Madrid tenía un grupo de metal, pero no nos fue bien y acabamos separándonos, así que quise probar con algo nuevo y fue como comencé a escribir.

—¿Cuánto hay de realidad y cuánto de ficción en ‘Malos tiempos’?

—Contiene prácticamente la misma proporción de cada una de ellas, al 50%. La introducción y el desenlace son autobiográficos, y el nudo es ficción. De todos modos, se distingue bien porque utilizo la primera o la tercera persona dependiendo de si es real o no.

—Aparte de la escritura, ¿a qué más se dedica?

—Ahora mismo estoy en paro, buscando siempre alguna cosa que me ayude a ‘ir tirando’.

—¿Cuáles son los autores que más le han influenciado?

—Aunque he leído mucha literatura y muchos autores me han marcado, destaco a dos sobre el resto: a Charles Bukowski y al filósofo Arthur Schopenhauer. En mi forma de escribir se aprecia claramente su influencia.

—¿Qué acogida está teniendo la obra?

—De momento estoy muy contento con cómo ha respondido la gente. Muchas personas que no conozco me escriben en Facebook para felicitarme, incluso me comentan partes que les han emocionado, haciéndoles reír y llorar. Al principio no estaba seguro de exponerme tanto en el libro, de narrar todas mis vergüenzas, pero la gente ha valorado mucho esa honestidad.

—¿Tiene algún proyecto entre manos?

—Estoy escribiendo una novela, pero es un proyecto muy ambicioso que sin duda va a llevarme mucho tiempo. No quiero precipitarme y que las cosas salgan mal, así que aún tardaré mucho en terminarlo y en publicarlo. Ya me fue mal con el grupo por querer hacerlo todo demasiado rápido y no quiero que vuelva a pasarme lo mismo, por lo que dedicaré a esto todo el tiempo necesario.



viernes, 15 de agosto de 2014

AFLORISMOS by Felipe Zapico Alonso.



cada mañana
a
la vuelta
del paseo
traigo ese
retrogusto a
testosterona
anclado al
paladar
sin rastro
de frutos
del bosque


Felipe Zapico Alonso, de Aflorismos.

https://www.facebook.com/hashtag/aflorismos

jueves, 14 de agosto de 2014

SENTIDO COMÚN por Velpister.



hombre por favor
cómo no vamos a decir
asegurar
y repetir
a todas horas
cada día
allá donde vayamos
que el capitalismo
es lo que más progreso
ha traído al mundo si
(a los datos me remito)
gracias al sistema
uno
(uno solo)
puede llegar
con mucho esfuerzo
(claro)
a ser más rico
que el 99%
de toda la puta humanidad
(viva o muerta)


Velpister, 
de Estado de Bienestar/Naturaleza Muerta
(Ediciones Lupercalia, 2014)