jueves, 5 de diciembre de 2019

UN PASEO por JUAN CABRA




Cae el frío
y las nubes están extendidas como un inmenso edredón por el cielo,
un jubilado con sombrero de cazador limpia sus gafas
y después se para a observar cómo los obreros asfaltan la calle con su apisonadora, solamente han dejado un carril abierto para el tráfico y
uno de ellos lo dirige con entusiasmo, demasiado, pero los coches no le
hacen caso y pasan
despacio mientras suben rápido las ventanillas para que no les entre el olor
a alquitrán y el ruido de las máquinas,
yo me alejo de esa calle principal y me voy por las callejuelas que la cruzan,
la guindalera es un barrio sin tráfico, con adoquines y calles estrechas,
un cerezo rosa brilla entre todo el gris del cielo y de las calles,
aquí hay mas tranquilidad, y se puede pensar un poco mejor y se pueden
oír los ruidos de la ciudad;
vamos tirando dice el portero de una casa a una señora
que le ha preguntado qué tal, los negocios de estas calles sobreviven
como pueden, ya no quedan videoclubs ni librerías,
pero sobreviven los bares de mala muerte con la tele encendida,
yo no tengo nada que objetar,
no soy nadie para juzgar la evolución,
la evolución es dios
Darwin un profeta
y la realidad su inmensa iglesia
con un gato negro que se chupa una pierna en lo alto del muro como si
fuera su púlpito,
y lo llamo y se queda paralizado
mirándome
esperando un solo movimiento para salir corriendo,
en tensión,
preparado,
¡Ey gato!
mira
es comida
y hago que como,
me acerco
y el gato pega un bote y se aleja rápido y elegante como un
rayo iluminando una noche de verano,
sé que si hiciera esto mismo durante unos días a esta misma hora
acabaría comiendo de mi mano,
no es solo cuestión de intercambiar, escuchar, hablar,
perdonar, ni siquiera es una cuestión de poder,
las repeticiones dentro del tiempo son la clave para doblegar la
voluntad de las
cosas, y puedes doblegar la voluntad de las personas,
y hasta puedes doblegar tu propia voluntad y la
voluntad de la verdad dentro de las palabras,
así supe del poder del insistente golpe del martillo,
y que las personas todas merecen una oportunidad,
hasta los enemigos. Sigo caminando,
la iglesia de este barrio es gigante,
está abierta pero no hay nadie dentro,
no se escucha nada, ni un alma
no hay ni dios,
justo al lado, haciendo esquina hay una pequeña floristería
y en la puerta hay una chica colocando unas rosas
agachada, doblando las rodillas como si todo lo que hiciera fuera pecado.


Juan Cabra


miércoles, 4 de diciembre de 2019

ARPEGIO por AINHOA MARTÍNEZ RETENAGA




A lo lejos vislumbro los vestigios desvaídos e inconexos
del claustro de mi impavidez,
postrimero rescoldo de plañideras sin sollozo,
estéril espiga de mi aforismo tullido,
mengua incomponible que destronada no gime.
¿Qué danza turbada cantonea apátrida
por los diluvios de mi elipse impetrante?
¿Qué obituario clandestino mis extremos acéfalos
arrepticios bosquejan?
¿Qué ménsula es la que punitiva ulcera
los basamentos de mi catecumenado evanescente?
¿Qué esquirla ulterior conminatoria me aguarda
bajo un bieldo blasfemo?
¿Qué salmodia acuciante resquebraja inmutable
mi poliedro devoto?
A lo lejos escucho la resonancia bisoña
del envite de mis membranas,
temible amaraje de una polifonía postrera,
comatosa metáfora de mi silogismo anguloso,
destemplanza sin médula que me respira insumisa.
¿Qué supresión implorante se dilata sombría
en el firmamento de mi convexidad recóndita?
¿Qué abrazo sin tiempo desampara adiestrado
mi profanación insaciable?
¿Qué respiración hambrienta a mis entrañas acecha
sin abertura en la boca?


Ainhoa M.Retenaga

https://www.facebook.com/ainhoa.retenaga

martes, 3 de diciembre de 2019

3 POEMAS de TOMÁS SOLER BORJA




TEATRO DE SOMBRAS

Mi aliento, esta respiración de hombre
rodeado de penumbras

la risa los espasmos el llanto

tiembla la luz de las velas, danzan
agigantadas y grotescas
las sombras

sobre las paredes que nos guardan
e imitan
ahí los miedos y sus monstruos
los versos del poema
que como un libro abierto

se lee y desaprende


LA BELLEZA NATURAL

Entre las raíces de las malas hierbas
siempre, siempre, siempre
brotando espontánea
la mano descarnada del ayer

y cuando horrorizados con la casualidad
los transeúntes se ponen
con el cómo puede ser o el porqué

entonces ahí, instantáneamente
el pulgar de la victoria

qué hermoso y tupido
luce
el jardín donde entierro a mis muertos

acercaos, sed partícipes
de esta

mi suerte


LA LEY DEL TALIÓN

Con trazos en principio firmes
decididos, capaces
te acercas, lo aislas, lo rodeas
aparentemente le estás cerrando
-palabra tras palabra-
todas las puertas de salida

buscas, quieres su fin
su puñalada es tu razón y ejemplo
de tu mano mucho más que la venganza

pero el dolor es dolor
por algo

porque sabe ser, estar
permanecer

porque es un superviviente

como tú


Tomás Soler Borja


lunes, 2 de diciembre de 2019

PATRIK M. por DAVID MATUSKA




CASAS DE PIEDRA

Casas de piedra,
oscuridad,
agujero en el Universo.
El ojo en la palma de la mano,
el puño abierto de par en par.
El cuervo sabía por dónde no volar.
El último asesino de estrellas creado por mí
se ha atrofiado,
y de rodillas está
en el cardizal,
porque sabe,
que el castigo aprieta ya
y que dios jamás le perdonará.


UN CRÍO CON LIBROS

Tiran las piedras,
una tras otra.
Estamos detrás del cristal,
caen rápido y el cristal se rompe.
Nos quieren matar
y yo, en la avenida, pregunto por la hermana
de una vecina de mi niñez,
la que me recuerda
como un crío con libros bajo el brazo,
al que iba hacer los dulces navideños.
Aún no sabemos que un día nos vamos
a encontrar, todos, con mi futura mujer e hijo.
No lo sabemos, nadie lo puede saber.


ME TRAEN LA CERVEZA

Tengo que volver a leer aWhitman,
y volver a contarlo.
En este orden,
no al revés.
Me traen la cerveza
y yo soy un poco como Diviš,
pero solo un poquito,
porque me gusta.
Y también un poco como Panero y Vallejo,
es lo que me dijeron unos poetas.
No tienen ni idea.
Pero en quién debo confiar,
sino en ellos.


David Matuška Olzín


jueves, 28 de noviembre de 2019

CRÓNICA DE LOS DÍAS QUE PASAN por NURIA VIUDA




Todo está dicho ya.
Quedan pocas canciones en el aire que puedan regresar a ensordecer las tardes. Sin embargo el murmullo del río no cesa. Las aguas bajan arrastrando los restos del ya lejano estío y las primeras lluvias.
Barro y lamentos. Hedor vegetal que expande la corriente embravecida y marrón. Turbiedades nuevas que anegan árboles a su paso.
La ciudad, inundada de charcos, pavimento resbaladizo y hojas multicolor, parece hoy más desierta y desapacible. Vacía. Yerta. Lejos del mundo. Lejos de todos los mundos.
Vivimos rodeados de campos desolados e intemperie, a cien kilómetros de la ciudad más próxima, que es otra trampa dentro de otros campos solitarios. Como en un juego macabro de matrioskas huecas.
Campo y vacío.
Matorral y estepa.
Montaña y precipicio.
Solo la catedral se mantiene como faro en la distancia. Como dama nueva en su recia majestad privilegiada; y contempla los tejados donde los gatos maúllan de hartazgo.


Nuria Viuda, de Crónica de los días que pasan.


miércoles, 27 de noviembre de 2019

NO PARECE FÁCIL por JOSÉ MALVÍS




La altura es sólo una distancia
como el tiempo
o como las páginas de papel.
Da vértigo
pensar, actuar,
sentir el pulso de la verdad
en esta tinta tan fiel acompañada de café.
No parece fácil
no será sencillo
pero ES
pese a todos los ventiladores artificiales
y su molesto ruido.
La distancia entre dos puntos
en verdad
no es vértigo ni dificultades
es simplemente
la imaginación de unos dedos
volviéndose sujeto
sobre como mínimo
un par de momentos.
Yo los veo en mi cabeza
yo
los siento planear en las alas
de mi pecho.


José Malvís


domingo, 24 de noviembre de 2019

CABALLOS NEGROS CRUZAN LA PRADERA REMOTA por SUSANA BARRAGUÉS




Igual al viento en las rosas es eso que acaricia mis oídos.
¿No es acaso mi nombre, pronunciado lentamente?
Hacia lo más profundo del corazón dirigiré a mi amante.
La sequía del sol sobre los labios los hace quebradizos.

Silencio. Se escucha el hielo bajo la sombra de las rocas.
¿No es acaso el miedo lo que antecede a la magia?
Crepita la nieve como ramas temblorosas bajo los pasos.
Todo lo que no puede decirse arde. Arde
también todo lo que no dejó amarse con suficiente intensidad.
De la compasión nacen las semillas del trigo, de la suerte
nacen otras estrellas más altas. De la pura pena
he nacido yo, de plumaje más bien pardusco
y apariencia pajaril. Haciendo un montoncito de tierra
creo una almohada sin flores y allí me duermo.

Caballos negros cruzan la pradera remota.
Muero sin saber cómo podría hacer
para que se dejaran acariciar. Mi mano vacía
es una ala tronchada bajo el rostro.


Susana Barragués Sainz


viernes, 22 de noviembre de 2019

EL MOMENTO: Valentín Carcelén.




Entre el personaje y la persona, entre la esencia y la existencia, así, en este baile de ambigüedades y necesarias cadencias se mece el nuevo libro de Valentín Carcelén. Una poética de la observación, de la mirada y de los rastros de una vida que indican el momento, la quietud y la pureza de la luz ante el paso de los días


jueves, 21 de noviembre de 2019

LA LUNA EN EL PECHO por GEMA FERNÁNDEZ MARTÍNEZ




Tiene algo que ver con eso
que decía,
que los latidos o se bailan
o solo sirven para creer
que podemos ganarle
un par de horas a la muerte.

Algo que ver con la primera vez
de las últimas veces
que acabamos por jodernos
los principios.

Tiene que ver, sospecho,
con esa voluntad marítima
e hidráulica
de remar y remar
a contramierda ,
con ese navegar a la deriva
de los ilustres naúfragos.

Tiene que ver contigo
y conmigo,
derivándonos, arribándonos,
quemando los timones
en los puertos
de todas las ciudades
hasta que alguien proclame
sobre un mastil trinquete
derribado
que sin nosotros no hay barcos,
no hay marea en el vientre
ni salitre en las córneas
del océano,
no hay labios calefactores
que tornen la marea
más besable.

Tiene que ver
con eso que pensaba
y no te dije nunca,
que tu caligrafía debe de ser
hermosa
porque tus manos son duras
como la arena en mis riñones
y me lo escriben todo
para luego borrarme
las miserias.

Tiene que ver con esa anomalía
de esperar la sorpresa,
con la derogación de las
expectativas,
Con la detonación de los
dictados, ¡Boom!
Hacer lo que nos salga
de las gónadas.

Algo que ver, no sé,
con quedarme dormida
al pie de tu frontera
con la luna en el pecho
y un tibio atardecer
cruzándome las sienes
y los párpados.

Tiene que ver con eso que decía,
que sentir no es sentir
si no carece de todo sentido
y los latidos o se bailan
o solo sirven para robarle
otro par de caricias la muerte .

Tiene que ver con cogerte la mano,
cerrar bien los dos ojos
y no ver nada más
y que esa oscuridad
importe poco

o nada .


Gema Fernández martínez


miércoles, 20 de noviembre de 2019

ESTA SOY por MARÍA GUIVERNAU




Ardí en hogueras
que logré apagar
con mis propias lágrimas.
Me rompí tantas veces
que los puzles de mil piezas
me parecen un juego de niños.
Desperté en mitad de la noche
arrancándole el disfraz de sueño
a unas cuantas pesadillas.
Me convertí en contorsionista
a fuerza de intentar ocupar lugares
que nunca estuvieron hechos a mi medida.
Aprendí a esquivar algunos golpes,
cansada de ser lo más parecido
a un puching ball inmortal.
Bebí más de lo que pedía la sed
y acabé haciéndome el boca a boca
demasiadas mañanas de resaca.
Besé sin amar y amé
sin llegar a besar lo suficiente.
Colecciono cicatrices
de todos los riesgos
que jamás me importó correr.
Estuve ciega, sorda y muda.
Siempre termino jugándome
todas las cartas
porque no puedo esconder ases
en mi desnudez.
Y ahora,
llegados a este punto del trayecto
y si aún crees en los te quiero
que pronuncian tus labios,
nunca pidas que deje de ser yo.


María Guivernau

martes, 19 de noviembre de 2019

CUANDO EL TIEMPO DOBLE LAS ESQUINAS por MAICA BERMEJO MIRANDA




Cuando se acaben los ruidos me quedaré hueca como una cáscara vacía
seré una sombra rebotando en las paredes limpias de tus huellas
sortearé los escollos desde las alturas como un dron que olvida los espacios
y buscaré estigmas ancestrales en las marcas de tu piel inexistente.

Cuando el silencio invada las calles partiré, desdoblada de ti, hacia la nada
haré surcos que sirvan como sementera a las palabras no escritas
voltearé campanas que repiquen a duelo por los que siempre amamos
y obtendré lágrimas de consuelo en las cuencas serenas de tus ojos grises.

Cuando el tiempo doble las esquinas descubriré nuevos horizontes
reafirmaré mi paso calcinado en las arenas movedizas de tus desiertos
vadearé las riberas de tus ríos en barcas de luz dormida sobre tus aguas
y en el ocaso aullará mi voz teñida de acentos en un canto solitario y feroz.


Maica Bermejo Miranda, del blog Luces y sombras.


lunes, 18 de noviembre de 2019

LOBO COME LOBO: Rafael López Vilas.



El lobo aúlla y te acobarda, y lo hace en cada una de sus líneas, en cada uno de sus versos. En el universo poético contemporáneo resulta difícil encontrar un club de carretera en el que ofrezcan desnudos integrales, y aquí, sentado en primera fila, la cosa te intimida hasta el punto de tener que taparte los ojos.

Tienes ante ti un libro imprescindible si eres de esos tipos raros que se calientan con los versos impúdicos, con ese tipo de poemas de alcantarilla a los que algunos llaman realismo sucio, un libro repleto de verdades como puños que te romperán el hocico y a los que volverás, seguro, para que te lo partan de nuevo.


domingo, 17 de noviembre de 2019

LA MOCHILA DE JACK KEROUAC por PABLO CEREZAL



... veo un mundo de jóvenes errantes con mochilas,
Vagabundos del Dharma que se niegan a obedecer
a la demanda general de que hay que consumir producción
y por ende trabajar por el privilegio de consumir...

Jack Kerouac

Un par de zapatos ajados, siempre los llevo, por si acaso, los pies son importantes cuando el camino es tu única compañía, por muy tópico que esto suene. Dentro de la vieja mochila que acuna en su interior escarchas de sudor e infanticidios de tedio, ahí van siempre los zapatos. No son de marca, ni pintan modernos. No son casi siquiera zapatos, pero son cómodos. Mi mochila, digo, ahí está, ahí descansa, en el fondo de este desguarnecido armario, cual piel de nutria asesinada o nudo de lana vieja trenzado en los adobes del sueño.

Contemplo mi mochila deseando interpelarle acerca del siguiente periplo, ahora, hoy que desconozco si algún día podré de nuevo rellenar de algodón aborigen su digestión de kilómetros descosidos y telas mal asfaltadas. Hace tiempo que no viajo, demasiado, pero no dejo de colgarme a los hombros, aunque sea soñando, esta vieja mochila barata, 40 litros de capacidad, muchos menos de los que me bebí en cualquiera de sus viajes, que albergó en su interior tanta ropa interior usada por interiores ajenos, tantos fetiches con nombre de geografías vacuas, tantos rasguños de zarzas como abrazos curados al albur de cruces de caminos que parecían ungüentos, y un número indeterminado de besos con la fecha de caducidad impresa en el envés de sus labios.

Así que, de nuevo, tomo entre las manos aquel viejo libro del viejo Kerouac. Paso sus páginas con la pretensión única de hallar una frase que me obligue a detenerme, hacer un alto en el camino. Y sólo encuentro un pedazo de tela de caftán que mis dientes destejieron a la noche de tu piel hace ya un mundo. Aún lo recuerdo: venía yo de festejar en soledad el último día del año en un restaurante aledaño al puerto de Tánger. Atlantique, se llamaba, aquel garito, aquel decrépito mesón con maneras de «aquellos buenos tiempos». El kefta estaba algo crudo, y el barro del tajine ni pasaba el examen de lo meramente decorativo. Pero era el lugar de entrada a la ciudad de cientos de turistas, tal vez más. Y se podía permitir el lujo, su propietario, de pagar los gravosos impuestos por venta de alcohol, y servía Special Flag -lo sé, la peor de las cervezas magrebíes- verdaderamente fría y, aún mejor, botellas de Guerrouane Rouge. Allí reposó, sobre la mesa, una de tales botellas, ensombreciendo con su duda de viña baja la rosácea claridad de unos pedazos de carne picada excesivamente crudos. Consumida la botella el interior del local perdió clarividencia, y las sombras que ya no proveían sus muros taladraron sombras chinescas contra la escayola descascarillada de mis pensamientos. Así que salí a las calles pretendiendo encontrarte, clamando a diosa Fortuna que cantase bingo desde una ebriedad que reclamaba tus abrazos.

Hablé de Kerouac con el camarero. Me aseguraba, orgulloso, que su padre había servido innumerables botellas de vino al poeta, allá por los años 50 del pasado siglo, cuando el joven profeta beatnik recluía vagabundeos entre los muros de la medina de Tánger. Rememoró las melopeas del estadounidense como si las hubiese podido contemplar. Cuánta poesía, Kerguac, amigo, siempre borgacho, amigo, bebía y bebía y baiglaba después entrge estas mesas, sí, amigo, en mesa de usted bebía y luego baiglaba y salía calle baiglando, corriendo hacia parte alta de kasbah... ¡ah!, siempre rgeía, joven alegre, pero bebía mucho, mucho, no bueno beber mucho, amigo, ¿le sirvo otrga copa? Sí, sírveme otra copa, amigo, que esta noche me espera el Magreb en sus labios y no quiero que descubra los míos manchados de miedo.

Brindé por el año que finalizaba y no bailé, como Kerouac, pero sí me reí, a carcajadas, cuando le aseguré al camarero que iba a encontrarte paseando por la medina. Porque sabía que sólo tenía que caminar para encontrarte. Tú no te acordarás jamás pero nos cruzamos frente a un tenderete en que se mercadeaban chucherías de contrabando y RayBan falsas, y conseguimos colarnos en el Hotel Ritz, subir hasta aquella habitación húmeda de cucarachas y avejentada de moqueta gruesa. La cama estaba limpia, eso te aseguré mientras descubría un Miró de esperma caduca sobre las sábanas. Todo daba igual, nada me importaba, quería sentirme vivo como el viejo Jack, apurar sístoles y alquimias entre todos tus labios, acuchillarte con garras la espalda y con sargazos los pechos. Tuve que desgarrarte el caftán, y un retazo de orgasmo añil descansa hoy entre las páginas de Los Vagabundos del Dharma, primera edición, Contraseñas Anagrama, traducción de Mariano Antolín Rato. Luego caminar la noche tangerina buscando un taxi que te regresase al hogar que no tenías. Y yo regresar al Hotel Valencia para recoger mi mochila y, con ella a la espalda, perderme como una nada entre los viandantes que viandaban murmullos de menta en busca de nada. Buscando sólo caminar, estar en movimiento, no quedar varado en la melancolía de haber tenido que despedirme de ti de manera tan atropellada... tan atropellada como nuestro amor, nuestros besos y mis tragos de vino grueso. El camarero del Atlantique me descorchó otra botella. La tomé entre mis manos y caminé dejando a mi espalda el puerto, en pos de las orillas del extrarradio. ¿Hacia dónde? No lo sé. Tampoco importa. Lo trascendental no es el destino cuando crees que tu destino es el camino. Y caminé hasta que me acogieron, en el interior destartalado de un Fiat Uno, dos jóvenes oriundos de Sidi Kacem cargados de hash y ebrios de sonrisa. Decidí decirles adiós en Asilah confiando en encontrarte de nuevo, paseando la medina y un vaho de cannabis en la última noche del año. 

Kerouac abandonó el camino por el alcohol, y la vida por una hemorragia interna producto de la excesiva ingesta de aquel. Pero antes anduvo lo suyo, y en Tánger consumió vino y bailó y rió y logró que este pedazo de caftán que ahora envenena mis dedos decidiese reposar el recuerdo de tu piel entre las arritmias gramaticales de su prosa bebop y nervio. 

Abro la mochila y lanzo en su interior el volumen pensando que será buena lectura para mi siguiente viaje. Al fin, tampoco es tan malo estarse quieto. Lo nefasto es, únicamente, no sentirse en movimiento.


Pablo Cerezal, de Postales desde el Hafa.


jueves, 14 de noviembre de 2019

3 POEMAS de MARA DRES




INVISIBLE

Creo que no valía nada.
Que lo poco que tenía
tenía dueño y no era tu parte
ni la mía,
una parte de mis extremidades no sabía que la otra existía.
Ahora no me pesan los brazos
y mis ojos se han mudado
a otro poema;
Invisible, como todos.


DE VERDAD

Hace mucho tiempo
que no tengo nada que decir,
que se me ha secado la lengua
y mi mente ha volado más lejos
que los papeles cercanos
y los veranos más secos.

He estado recogiendo viajes,
apurando los sueños pegada a la almohada,
se me ha muerto el perro
y tengo un garaje sin coche
con la puerta estropeada.

Mil botellas de colores para hacer música de viento.
Mil silencios
y la colcha de mi abuela oliendo a naftalina
y frases sueltas.
Se me ha roto una maceta
y no me crecen, ni manzanas, ni aguaceros.

No tengo nada que decir;
ni un otoño se me ocurre.
Ni las puntas oxidadas rugen las pisadas.

Todo es mudo,
ese mudo misterioso y envolvente que lo puede todo.
Que es sabor en el paladar y seca lágrima.

Tengo miedo de cerrar la boca
y callarme para siempre.
De verdad, ese miedo acechante y traicionero.
Miedo al silencio de vocales y paréntesis.


CUANDO DEJE DE LEER POESÍA

Un túnel.
Un hueco entre las costillas,
el silencio de los gusanos comiendo mi cuerpo.
Dos centímetros de prosa entre dos tablas.
El cemento y una lápida absurda:
para un cuerpo quemado.
Muerta morirá la letra,
en las cuencas de mis ojos; muertos.


Mara Dres

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miércoles, 13 de noviembre de 2019

MÁS HONDA QUE EL OSCUROMAR por ARI ZATZU




Es así,
como suena la soledad
acompañando pasos hacia ninguna parte.

Es así,
como la luz
le abre la piel al tiempo en una negra orilla

el exilio
es un delirio salvaje
sin retorno.

Yo creí
que alguna vez
podría ser tan fuerte como el mar.

Más honda que el oscuromar
en su profundo silencio.

Pero no.
Me
equivoqué.
No era verdad.


Ari Zatzu


viernes, 1 de noviembre de 2019

NOTAS SOBRE LA CREACIÓN por SAMUEL BRESSÓN




La poesía no admite reservas ni pudor. Como expresión tan solo posible desde, a través y hacia la absoluta libertad la única exigencia que nos impone es abordarla desde esa ineludible premisa. Es esta es la única esclavitud que nos impone: la libertad sin fronteras que la delimiten. Pero, como extensión de la más íntima naturaleza del autor, la libertad fundamental de la que debe estar dotada es la que solamente nosotros podemos otorgarle que, por otro lado, acostumbra a ser la más difícil de alcanzar. Y así, de igual forma que no hay lugar para la autocensura, se presenta imprescindible recorrer el camino hacia nuestro interior para conectar de forma cada vez más estrecha con nosotros mismos y con nuestras emociones que son, al fin y al cabo, la arcilla de nuestra labor. No hacerlo implica automutilar territorios y cauces creativos que hacen del todo imposible su desarrollo. No hay temática o sentimiento o modo expresivo alguno que sea posible objeto de exclusión de la creación poética que, como cualquier otra manifestación artística, no navega bajo ninguna responsabilidad ética o moral. En ningún caso se sostendrá sobre la obligatoriedad de aleccionar sobre cuestión alguna ni ejemplificar ninguna pauta de comportamiento. La poesía puede ser depositaria de altos y nobles instintos o de las más bajas y perversas pasiones. Todo es lícito cuando nace de un sentimiento honesto siendo este el pilar fundamental e innegociable sobre el que desarrollar la creación: la honestidad.


jueves, 31 de octubre de 2019

DIGTERNE/POETAS




A simple vista el libro se muestra como un juego al más puro estilo del estadounidense Joe Brainard y su libro I Remember. Pero esta obra es más que un mero juego poético. Poetas es una colección de textos ingeniosos y extravagantes sobre los poetas: sobre lo real y lo ficticio, lo vivo y lo muerto, lo inventado y lo auto-inventado. Poetas es un libro que se aleja radicalmente de las convenciones. La inimitabilidad del trabajo de Malinovski se encuentra en parte en su resistencia a la categorización, en su amplitud y en su relación con lo cotidiano y lo asombroso que encuentra en esa cotidianidad.


martes, 29 de octubre de 2019

EL OÍDO ES UN ÓRGANO DE LUZ CERCANO AL PENSAMIENTO por MÓNICA MANRIQUE DE LARA




Ha parado el pensamiento y ha parado la lluvia, las cremalleras ascienden por mis botas, el pantalón, la chaqueta de cuero, cada escalón hacia la calle es como un golpe decidido de tambor. El bullicio desmadeja la avenida, la gobierna una intensa conciencia vertida en sonido. Fluyen los pasos, las risas, las voces, el pentagrama vital de la ciudad ha comenzado a estirarse en callejones, la música se mueve, mi cuerpo avanza entre sus notas y silencios. Escucha, el oído es un órgano de luz cercano al pensamiento, sube el andante hacia el allegro ma non troppo, arrebatado fa mayor que se refugia progresivo en do menor, o esa alegría del sol mayor que se apacigua y desciende hasta el nublado, siento caer una redonda a través de un largo beso al pentagrama, recuerdo a George Brassens, "le banc public", las ligaduras entre notas como madres que enlazan a sus hijos, o aquellas prisas que corren como fusas, crecen semicorcheas en la risa, avanzo ajena a mi posición de pentagrama ¿acaso alguien me escucha en este trueno?. Recuerdo las canciones que mi padre silbaba en mi infancia, no se parecen a mi vida esas canciones, tantas cosas inútiles y bellas aprendí siendo niña, sabía entornar los ojos hasta difuminar toda la luz de la tristeza en las farolas, escribía poemas, reconocía a mi abuela fallecida en el ocaso de ese nácar celestial, eran cosas, como digo, inservibles, profundas y hermosas. Recorro la avenida, el ambiente ya parece enloquecido, se han abierto pentagramas, han saltado las claves, su armonía, sus notas, sus silencios, como pájaros dispares, de pico a pico, por parejas, como un trabajo colaborativo hacia el cielo, y van tendiendo con su canto nuevas líneas, heptagramas, octogramas, dodecagramas, llenos de signos que se cuelgan y descuelgan de su sitio, suena la música en el aire cada vez más veloz, más discrepante, más audaz, del allegro al vivace, y luego al presto y al prestissimo, todo se adhiere a la frenética energía, hasta que duele una punzada de límite en el pecho. El sonido ahora es ruido y busca una salida por la que dispersarse, cierro los ojos, unas notas se alejan de otras, baja una gota de mi frente hasta mi boca, otra, otra, otra, caen en firme y me dejo llover, hasta ir despacio del vivace al allegro, después non troppo, andante, adagio, lento, luego se mete el silencio del agua en la fuente y voy quedando sola en mitad de la plaza, con un caballo de piedra a mis espaldas, con esta especie de salvada soledad que se despierta tras el ruido y comienza a desnudar como me siento.¿Quién me anda por dentro? ¿ qué sentimiento ha venido a cavar la fosa del poema?. A veces es fácil confundir la tirantez del dolor con el brusco apagón de un orgasmo, es la ciega visión hacia un abismo, encontrarse a sí mismo después de la embriaguez y alguna pieza rota sin pegar, o lo que es peor aún, bien adherida, y aún así descolocada de su sitio.


Mónica Manrique de Lara


lunes, 28 de octubre de 2019

LOS ENCUENTROS por CONCHA GONZÁLEZ




He dejado de esperar rincones cautos.
Es esa pasión por la tristeza la que me lleva a prescindir
del azul de las rosas injertadas.
Tú no tienes que pedirlo. La voluntad se desprende
de sí misma, a cada instante, y, bombea hacia adentro,
como un corazón humano anunciando su inquietud.
A veces, el lloro de un niño reclamando sus cuidados,
o un torso desnudo mostrando su fuerza de carne
reflejan más ausencias que mi pena.
No se equivoca la luz que se sucede cada día.
Esos instantes distraídos se ocupan de hacer de mí una mujer.
Pero en la noche, los gestos pervierten su torva de imposibles
en un muro infranqueable y es allí, en su oscuridad impuesta,
donde me venzo, donde me rompo, donde te encuentro.


Concha González, del blog Mar de espigas.


lunes, 21 de octubre de 2019

SOBRE EL MERODEADOR




El merodeador es un itinerario a los mundos de las psicopatías, neurosis y obsesiones, de las que, en mayor o menor medida, solemos ser víctimas la mayoría de los que hoy habitamos un mundo preñado de ansiedades, propicio a generarlas... La maestría de la que hace gala el autor en el empleo de diversas técnicas literarias, permiten que este libro fantasmal se convierta a los ojos del lector, en una pequeña joya literaria que se lee, quizás con desazón, pero de un tirón. 

Franciso Martínez Bouzas 

En 114 páginas y 18 ‘capítulos’ nos encontramos un universo mágico en el que caben todas y cada una de esas, cómo diría, cuestiones raras que muchas veces nos asolan: manías que una y otra vez vuelven a nosotros, angustias sin sentido y sin explicación, temores a esas voces que creemos oír, todos tenemos algo de hipocondríacos, muchos pensamientos que nos asaltan pero no nos atrevemos a expresar en voz alta… Pues bien, todo esto lo encontramos en El merodeador; escrita con firmeza, con fuerza y con voz alta y diáfana. Vicente Muñoz tiene la habilidad de transmitirnos todo un conjunto de angustias y zozobras que, a medida que vamos leyendo, somos capaces de somatizar. 

Paco Marín 

El merodeador: literatura funámbula entre la locura y la calma, de continente helado e interior infernal, que se lee de una sentada y permanece con nosotros —igual que los maullidos de esos gatos abandonados— durante mucho tiempo. 

Elena Medel 

La primera vez que leí El Merodeador de Vicente Muñoz Álvarez algo estalló en mi cabeza. En ese libro estaban reflejados mis miedos, mis neuras, mis dudas, mis desengaños, mis incapacidades… Aunque todas esas experiencias eran de Vicente, tuve la impresión de que estaba hablando de mis propios sentimientos. Y es que Vicente consigue transmutarse en el lector que le está leyendo, creando una simbiosis perfecta entre ambos, un baile pactado en el que los bailarines se acoplan con refinamiento y elegancia. Leer este libro fue una experiencia fabulosa que siempre he guardado con especial cariño. 

Pepe Pereza 

El merodeador es un libro inquietante, angustioso diría yo, en el que, relato a relato, se va resolviendo un puzle que conforma una obra coral, casi una novela. A medida que avanzan las historias en el libro, aumentan las pulsiones, el desencanto, la melancolía, la locura. El mundo obsesivo de un escritor se muestra con la crudeza natural de la realidad vivida, porque ese mundo obsesivo, es el mundo según la cabeza del propio autor... El poder de su descripción, profusa y lenta, consigue imágenes que el lector no podrá borrar de su cabeza jamás. 

Esteban Gutiérrez Gómez 

Es quizá su obra con más capas, la que más nos permite proyectarnos como lectores, apoyándonos en el nervio de sus páginas para construir nuestro propio nervio. Entre la autobiografía y la ficción, los relatos de El merodeador son la descripción de la quiebra mental de un escritor, un recorrido peligroso por ese filo de lo imposible que los creadores solitarios deben atravesar para alcanzar la autonomía creativa. 

Inma de Arcos 

Hoy he empezado El merodeador, a esa hora de comer cuando no se tiene hambre y no se distingue mucho si el sol sube o baja... si la luz entra o huye. Y me atrapó completamente, no lo solté hasta las últimas palabras "resuenan sus pasos dentro, atravesando lentamente el pasillo" y oí ese crujido penetrar desde las montañas y las grietas de ésta vieja casa e instalarse aquí y volver a pasar las páginas de El merodeador en una especie de atemporalidad y lava. 

Mareva Mayo 

Un libro poderoso, que conmociona, que entrecruza los estados de ánimo del autor y el lector, con toda la naturalidad del sentimiento, real o ficticio, que más da. Tremendamente interesante. 

Francisco Ramón Hermando Guerrero 

Alrededor de El merodeador crecen enredaderas que desde nuestros pies ascienden hasta lo más profundo de nuestro cerebro y corremos el riesgo de que se mantengan allí mucho tiempo, tirando de nosotros hacia el suelo primigenio de nuestros más ocultos miedos y fobias.... Un libro muy recomendable de uno de los adalides del underground literario en España. La oportunidad de leer buena literatura alejada de los ya ajados caminos del mainstream, literatura en estado puro, como un golpe directo a la mandíbula. 

Pablo Malmierca 

El lector de El merodeador, de Vicente Muñoz, se va a ir sumergiendo, sin apenas darse cuenta, en ese desasosiego inmanente que vive el protagonista de este magnífico libro, para convertirse en observador de quien se siente observado. 

José G. Cordonié 

Vicente Muñoz Álvarez. Literato de los que construye, día a día, desde hace muchos, el vocabulario anímico y sensorial de toda una generación. El merodeador. Una de sus más jugosas obras. La Ilíada del creador actual. La Odisea del escritor contemporáneo, en lucha continua con sus propios fantasmas con la sola intención de alcanzar algún día esa Ítaca en que, sueña, le espera la calma del abrazo amado. Vicente logra, una vez más, tocar con cada palabra la cuerda de las emociones, para arrancarle arpegios de vida. 

Pablo Cerezal 

Antaño me parecía éste el mejor libro de Vicente Muñoz y, releído hoy y aunque es difícil escoger entre su obra, me sigue pareciendo el mejor, el más personal. 

José Ángel Barrueco 

Este pequeño libro encierra algunos de los relatos más inteligentes, sensitivos y maduros que ha dado la literatura independiente nacional de la mano de Vicente Muñoz. Acercarse a El Merodeador es hacerlo a toda una tradición de la literatura que él conoce tan bien, la de la angustia, el miedo atávico y el dolor de existir. Reivindico como receptor y apasionado lector esta colección introspectiva de relatos fantasmales que es El Merodeador. 

Julio César Álvarez 

Tras leerlo, ese merodeador me recuerda al "infierno son los otros" de Sartre, pues ese "merodeador" no deja de ser " el otro", el que deambula a nuestro alrededor y que en ocasiones se confunde con "el infierno soy yo mismo ". Una lectura recomendada, donde el ser es la Nada y el Todo, la esencia de lo que se es y de lo que permanece en nosotros. 

Pedro Gascón 

El merodeador es uno de esos libros en los que el lector puede verse reflejado, en él puede sentir que observa tras una ventana las aventuras y desventuras vividas por el protagonista del mismo, como si de un mirón se tratara, sintiendo el corazón palpitar a cada instante ante la siguiente página. Ese reflejo se deriva de una sensación que le recorre de principio a fin, como si reconociera con claridad el tono, como una canción que conoce y no puede dejar de tararear, un grato aroma que reconforta, una canción que dice amor (y desamor), desasosiego (y paz) y ternura (y desolación). 

Ignacio Escuín Borao 

Como en El crack-up, de F. Scott Fitzgerald, Vicente Muñoz Álvarez narra en El merodeador un estado mental al borde de la quiebra. Y como Winesburg, Ohio, de Sherwood Anderson, y tantos otros grandes libros de relatos, también El merodeador puede y debe leerse como un todo que multiplica el sentido de cada una de sus narraciones, en una estructura circular y autorreferente. 

José Marzo 

Lo sublime de los románticos, el misterio de Poe, el martirio continuo del narrador... Relatos cortos que inquietan, que sobrecogen, que atrapan... Una catarata de sentimientos con forma de dietario para una novela de introspección y búsqueda de respuestas. 

Josu Bustinzulu 

El merodeador nos deforma la cara al vernos en el espejo, pero también nos enseña la puerta de salida, nos acerca al abismo para atraparnos y abrazarnos al último momento. Nos hace más humanos que nunca y a la vez nos saca del mundo. Vicente parafrasea acertadamente a Omar Kayyan: “el Cielo y el Infierno están en ti”. Cada uno hará su propia lectura. La mía, particularmente, ha sido de un 10. 

Estelle Talavera Baudet




viernes, 18 de octubre de 2019

COSAS QUE PASAN EN OCTUBRE QUE NO VERÉIS EN LAS CIUDADES por JOSÉ PASTOR GONZÁLEZ




va llegando el otoño
suavemente
como una caricia
es época de castañas de nueces de granadas
de los saúcos de los mostajos de los serbales
y de las gamboas y de las calabazas
de el vino cociéndose en las bodegas
de los higos secándose al sol
del verdeo de la aceituna
de ir a por setas de álamo
y de ir a por la cáscara de almendra para el ganado
van yéndose las golondrinas las abubillas los abejarucos
y van llegando
las aves que vienen aquí
a pasar el invierno:
pinzones milanos torcaces
gaviotas y fochas
y cormoranes y patos
y en la sierra en el monte en el bosque
la berrea
de las monteses de los ciervos de los gamos
va llegando el frío
suavemente
como una hoja que cae de un árbol
y se siente
en el suelo en la tierra
en el aire en las madrugadas
en las manos en la piel
en la cama en los bares
ha llegado el otoño
suavemente
como la melancolía
como la nostalgia
y vamos recogiendo a almorzás
almendras, aceitunas para aliñar
palabras, poemas, leña
para calentarnos
estos días de otoño
amarillo
en que todavía creemos tener
una oportunidad


José Pastor González


photo by Marlus Leon

miércoles, 16 de octubre de 2019

ALBERT SIHOD: En la línea de fuego.




BUSCANDO NORTE

una y otra vez
cuando
me siento
perdido
recurro
a la poesía.
vieja brújula
a la que
siempre
permito que
me arrastre
hacia
ninguna parte.


UNA PALABRA

dicha en el momento
justo puede
salvar del naufragio
al amor.
una palabra
lanzada en el instante
exacto
con cierta tonalidad
vocal
nos puede arrastrar
al infierno.
el silencio a veces
puede lograr el mismo
efecto que ambas
palabras.


DISCITE

con la edad debes aprender que
lo primordial es, evitar en lo
posible los momentos dolorosos de
cualquier índole.

que la autoflagelación corresponde
a niñatos efebos que pueden soportar
los variados embates de sus
constantes equivocaciones.

aprendes a salir en días de lluvia
con las agujetas de las botas bien
atadas, la americana puesta y el
paraguas en la mano.

intentar no cometer errores, ese
es el mensaje que arrojan los años.
mensaje que—observa a tu
alderredor—algunos jamás escuchan


COMO UN MALDITO CUENTO

luego de siglos aquí seguimos
a pie del cañón.
encerrados en un absurdo.
buscando aún respuestas en
aquellos que nos antecedieron.
lo mismo harán los que
nos sucederán.
luego de siglos aún seguimos
sin haber aprendido a soportarnos
los unos a los otros.


EN LA LINEA DE FUEGO

ni siquiera
existe
necesidad
de que digas
nada.
tu mirada
delata
las palabras.
están ahí
a la espera
listas
para ser
disparadas.


Albert Sihod

lunes, 14 de octubre de 2019

DOLOR DE LUCES por NICOLÁS CORRALIZA




Es esta oscuridad
mal educada,
esta falta de prudentes
que orinan en el polvo
de la sangre del rencor.

En este bando sin guerra,
una banda de poetas
construye una fragata
para huir.


Nicolás Corraliza


domingo, 13 de octubre de 2019

EL RUIDO ANIMAL por CARLOS DE LA CRUZ




Cuidado chicos chicas cuidado
búfalos de agua cuidado hijos míos
hijas mías cuidado la ciudad es una nutria
un espejo mojado
el chorro rubio de vuestra orina hijos hijas mías
la sopa tibia hijos hijas del sol durazno cuando esconde la cabeza
en una fosa séptica
Porque estamos del otro lado de la cordillera central
del extremo helado
de la corriente excéntrica
un océano en un cono de oblea
y luego
nada
que se nos parezca

El ruido el animal del ruido
que baja de madrugada a beber de los charcos que deja la máquina
sobre el campo sin peinar del barbecho
nosotros seguimos abrazados
sólo son las 6 de la mañana

Tu dolor es una hogaza de pan
caliente
sagrada
el lugar en el que se detienen las dioses
y beben y bailan y dejan los calzones
como banderas por el suelo
a media nalga

Tu dolor es un niño
que vuelve de la escuela
con las manos en los bolsillos
una piedra una rana un señor con sombrero
una muchacha borracha
el punto de fuga de la luz
y la perspectiva del sonido
El dolor es una casa
y nadie paga la renta.


Carlos de la Cruz


domingo, 6 de octubre de 2019

4 POEMAS de RAMÓN GUERRERO




PÁLPITO

Todo llega como un rumor
volumen de aire libre
que es preciso examinar
para saber si realmente
estás solo
o te has transformado
en un ser furtivo
que va calle abajo
entre la multitud
con el hambre rodando
oscura feroz estable
Así es el rumor
un leve llanto
del que nada esperas
un latido cantarín
que de boca en boca
silencia la poca verdad
que quiere ponerse en pie
desnuda derrotada herida.


MARES

Suelen acompañarme voces
que son como pasos solitarios
en el teatro del otoño
así busco cierta nostalgia
cierta felicidad ciega
robada a la infancia
aquellos palacios de sol
heredados a través de subsidios a través de la fatiga del hombre
Llueve y voy hacia el mar
hecho un ovillo con todo lo abandonado y amanecen
a lo lejos hordas de furiosos cargueros silbando
como pájaros irritados
que conocen el día que les llega a la orilla de ese mar.


HÉROES

Llega la noche
y nos abandonamos
a las compañías
que nos ofrecen paz
a nuestra vida
que se adormece
que se pierde
ya olvidada
del cemento del día
de las exigentes
promesas exigidas
de las palabras
y de los rostros
en los bares
poco iluminados
que invitan al silencio
a besos desconocidos
que nos asaltan
nos dignifican
y nos humanizan
la noche borrosa
con esos labios
tiernos e inexactos
que no se aman
plenos de historias
furtivas y de placeres
equivocados acertados
Héroes falsos y vitales.


AMOR O DESEO

Qué certeza tan clara es
la necesidad que tenemos
de los otros,
nuestros queridos amantes.
La gracia de sus cuerpos
descargados ya de la tensión en la pelea,
de los contornos de los cuerpos casi sin vida.
Los amaneceres desnudos,
carnales, sexuales, excitados.
Corazón y cuerpo
los sueños
y en el centro,
la inteligencia.
A veces, el desamparo.


Ramón Guerrero


Cover by Vladimir Kush

domingo, 29 de septiembre de 2019

EL TAROT DE MIGUEL ÁNGEL MARTÍN



Miguel Ángel Martín ha creado su propio tarot, a imagen y semejanza de su obra, provocadora y sexualmente desinhibida. Este tarot, pasional y crudo como la propia vida, representa los veintidós arcanos mayores y los cincuenta y seis menores.


miércoles, 25 de septiembre de 2019

EL TIEMPO DE LOS ASESINOS




Cada cierto tiempo asciende del infierno al purgatorio algún profeta, un visionario que embriaga con palabras, que escupe fuego y se desnuda y abrasa al mundo en sus pasiones, un ángel caído que recorre las calles con su pluma y hace de la tragedia humana una canción, un himno de vida y sentimiento que sublima en poesía nuestro absurdo.

Este ensayo es un rendido homenaje a estos pioneros, alquimistas del lenguaje que hicieron arte de sus vidas, rompiendo tabúes y abriendo nuevas vías de expresión, para demostrar que la literatura no es solo un ejercicio de estilo y de retórica, un juego de señoritas, sino también, y básicamente, un arma de lucha y subversión.

Vicente Muñoz Álvarez

*

Semblanzas de: J.K.HUYSMANS, OSCAR WILDE, G.I. GURDJIEFF, ARTHUR MACHEN, H.P. LOVECRAFT, LOUIS FERDINAND CÉLINE, HENRY MILLER, MALCOLM LOWRY, DYLAN THOMAS, WILLIAM S. BURROUGHS, JACK KEROUAC, CHARLES BUKOWSKI y RAÚL NÚÑEZ.


Edición en papel:


Booktrailer:


martes, 24 de septiembre de 2019

EL CALENDARIO DE DIOS: Rubén Castillo.




«Dicen que cada ser humano atesora en su alma, lo sepa o no, una cualidad que lo hace único, un don asombroso que con suerte terminará aflorando en algún instante de su vida o que, por desgracia, morirá en silencio dentro de su espíritu».

Tal vez Horacio hubiera preferido que ese don muriera en silencio y escondido. Tal vez, de ese modo, hubiera concluido sus estudios de filosofía, hubiera encajado en la adinerada familia de su preciosa exmujer, los problemas del anciano Matías le hubieran sido del todo irrelevantes por desconocidos y hubiera disfrutado de una existencia anodina pero relajada.

Sin embargo el don afloró cuando apenas había dejado atrás la adolescencia, y aunque siempre procuró seguir a rajatabla los consejos de su guía y mentor, una decisión precipitada en un momento de flaqueza lanzó la bola de nieve que comenzó a perseguirle ladera abajo hasta convertirse en alud.

Rubén Castillo cruza la línea para mostrarnos, desde el punto de vista de un ‘Elegido’, la soledad, la incomprensión, el desarraigo, el miedo, la carga y la responsabilidad a que se ve sometido quien ostenta un poder que ni quiere ni ha pedido.



lunes, 23 de septiembre de 2019

HASTA QUE NADA QUEDE: José Antonio Martínez Muñoz.



HASTA QUE NADA QUEDE

Poesía reunida 1978-2019. Volumen I

José Antonio Martínez Muñoz

Nació en Murcia en 1959. Periodista de la emisora pública de radio Onda Regional de Murcia donde además dirige y presenta el programa de poesía Las personas del verbo.

Ha publicado moanin’ (some blues) (1999); un nocturno para saxo y otros poemas (2000); la lluvia en el cristal (2000); médanos (2001); nada, nadie (2002); uno (2003); naufragio (2005); el viento de la Gehena (2005); y la moneda (2007). Ha reunido sus versiones y traducciones en traiciones, volumen no venal (2005 y 2009).

SINOPSIS

Se recopila en Hasta que nada quede toda la obra poética publicada del poeta José Antonio Martínez Muñoz desde 1978 a 2019.

OTROS AUTORES HABLAN DEL VOLUMEN:

“Estamos ante un poeta que desde el amor y el conocimiento de la tradición abre la puerta al poema para que se entienda y comunique con su tiempo. Estamos ante el bluesman de la palabra que va dejando fluir su estilo según las épocas, los asuntos que le ocupan, los dardos que todo hombre recibe en su discurrir por la vida y donde va latiendo y asomando de modo muy especial la mirada hacia un mundo que cambia velozmente y con poca frecuencia en la dirección que el poeta hubiera deseado.” 

León Molina


viernes, 20 de septiembre de 2019

UN POEMA de LUIS MIGUEL RABANAL




CASI CON temor me acerco
a la rara ilusión y al vacío necesario.
Vidrios de colores que romperle
en su nariz al último cobarde
que desgaja mis piernas sin ahínco.
Con acritud, el enfermo
recoge sus grises toallas
empapadas de plasma y de sudor,
o cree en su ternura como en fusiles
de cartón que fueron suyos.
Una noche más que acaba
inútilmente con mi fuego.
Escribo entonces al azar
en otra carne que escuece
tanto herir.


Luis Miguel Rabanal


jueves, 19 de septiembre de 2019

SIEMPRE ESTARÁS BIEN por FELIPE J. PIÑEIRO




Siempre estarás bien
aunque sea estrecha esta, tu celda,
ganes o no,
falso o cierto,
del ajedrez, el mejor,
el peón.
del juego la improvisación,
el movimiento,
de la vida la realidad,
el acto.
Quisieras volver,
pero la consecuencia de ello
conlleva demasiados significados.


Felipe J. Piñeiro, del libro En dirección contraria (2019)


jueves, 12 de septiembre de 2019

LA OFRENDA Y EL FUEGO por JULIA ROIG



Me tenso en los extremos 
que no vengo a negarme
sino a ser descarada
hasta que tus miradas me sepulten

Describir la raíz que me inunda
desde el dique que rompo
por el habito de libar herrumbre
grieta, noche
y ser hallazgo

Saliva o halo de luz
guía
sin más perfume que el de la carne
Una estirpe de intentos de caricias densas
con los que elevarse
y fabular el combate con uno mismo

Magia negra de aprenderse antes de tiempo
y darse ramas de sol
antes de llovernos
en los mataderos del deseo

Braceando en las dunas
pero ceñida por todos los mares
Yo quiero tocar la palabra por dentro
y ser la ofrenda y el fuego
Ser la nuca encañonada en cada vuelo
y estar muy vivos
Eternos y desconocidos
Desprotegerme habitando la incomodidad
Tenerme en la ebriedad de las palabras
antes de la caída en picado

Sin mapas,
llegarse como único rito
cabalgar el dominio una vez
sin drama

como el que diluye el mármol con un susurro


Julia Roig, del blog Miss Desastres Naturales.


miércoles, 11 de septiembre de 2019

SEDENTARISMO APLICADO por JOSÉ YEBRA



no disminuyó el amor
por la evidente ausencia de sufijos
no
quizá era sólo el devenir
de los tiempos
ese que no se ciñe al arnés
de dos mil y pico años
de contrición contra natura
no
y las tribus vuelven a ser nómadas
con la convicción
de astuta pertenencia
a este suelo que nos acoge
que no es mío
no es tuyo
y es de ambos a la vez
porque la dificultad de la ira
deviene de ese exceso de posesión:
ese miedo a morir inútilmente
como si la revelación de nuestros pasos
se moviese en paralelo a toda
rotación planetaria
no
volvemos a madrugar
entre opiniones y cafés
bien cargadas
bien cargados
y nos miramos incrédulos
porque nadie jamás
se atreverá a estirar su brazo
ofreciendo una mano
condescendiente
amiga altruista
del nido del olvido
para así cerrar
de una vez
y para la eternidad
el círculo humano 
y sus consecuencias 
o no


José Yebra,
de Sedentarismo aplicado
(Suburbia Ediciones, 2019)


martes, 10 de septiembre de 2019

LA CIUDAD QUE TE HABITA: Javier Vayá Albert.




Libro de relatos conceptual que gira en torno a la ciudad como ente amenazante y fagocitador del ser humano. El estilo mezcla realismo social, a veces sucio, con cierto tono fantástico cercano al extraño-cotidiano. A lo largo de los dieciséis cuentos se repiten ciertas situaciones o reflexiones de los personajes con la intención de dar continuidad y favorecer la atmósfera claustrofóbica. Un hombre que se pierde en la ciudad, una pintora con sinestesia, un asesino de niñas, un duende, una viuda o un viejo policía obsesionado con el elevado índice de suicidios, son algunas de las historias que conforman La ciudad que te habita. Cada una de ellas es un transeúnte que se cruza con otro, quizá relacionado o no.

Bajo el marco de la crisis económica, la obra posee un marcado tinte de denuncia social mientras transita por distintos géneros y derroteros. La ciudad es una Valencia disfrazada, parcheada por retazos de otras ciudades, que actúa como personaje principal asfixiante y catalizador de la existencia de sus habitantes. Hasta el punto de ser esta la que termina por habitarlos.