viernes, 18 de abril de 2014

LA BOMBA. JOSU ARTEAGA


Mi nombre no importa. Me llaman Jhonny. Soy hijo de un camionero navarro y de una extremeña. Mi viejo, que se ha pasado la vida entre Bilbao y Alemania, era un señor que me traía llaveros con luces y pósteres de equipos de fútbol y que me decía que estudiase y todas esas mierdas que deben decir los padres normales. Mi amatxu se cansó de Badajoz y de tener que besar las almorranas del señorito y ya en Bilbao se casó, fregó escaleras, limpió casas, parió dos hijos y puso las fotos de Txiki y Otaegui sobre los tres colores en el recibidor. Txiki era extremeño como ella. Cuando lo mataron lloró como si fuese carne de su carne. Eso decía.

Ella decía que en Euskadi se podía mirar al poderoso a los ojos. Tratarle de tú a tú. Mi madre era la mujer más fuerte del mundo con sus escasos metro sesenta. Tenía un bonito pelo negro y unos ojos más negros aun, además de dos pasiones: Los toros y el Athletic. Bragados, zainos y azabaches los unos y rojiblancos los otros. Disfrutaba del toro cuando volteaba al torero y la cuadrilla lo sacaba con el escroto descosido, camino de la enfermería. Al Athletic nunca le falto una vela los días de partido, al igual que cuando mi hermano y yo teníamos exámenes. Pero los leones necesitan cirios como morcillas de Burgos para ganar un partido y el único examen que aprobé en mi vida fue el de conducir. La teoría a la sexta y la práctica a la tercera. Una vergüenza para mi aita.

Mi vieja peleó como una jabata por nosotros. Ella fue rebajando sus pretensiones con los años. Al principio quería que estudiáramos una carrera para entrar en el banco de Vizcaya. Luego efepedos para a ver si entrábamos en altoshornos. En aquellos años todavía se podía aspirar a trabajar, aunque los deEuskalduna acababan de perder la primera de las batallas. Luego se conformaba con que estudiásemos mecanografía y euskera, para ser bedeles en un ayuntamiento. Pero tampoco. Nunca conseguí teclear con más de un dedo en aquella vieja Adler, que imprimía la k un poco por encima de las demás letras y las clases en aek se me pasaron fumando porros, del tamaño de la tabla del nor nori nork.

Un día pulí la máquina de escribir al Pelukas por dos talegos y mi vieja, la pobre, empezó entonces con la cantinela del graduado escolar en la escuela de adultos. Pero qué ostias. Lo que no puede ser no puede ser. Salimos vagos y torcidos y mi hermano y el menda nos hicimos aguadores. Cubríamos la calle mientras la peña hacía sus bisnes bajo los arcos de la Kultur. Allí aparecían los camellos y una legión de espantapájaros, intentando que al andar no se les saliesen los huesos de las junturas. Si veíamos algúnjulai con pinta de txakurra, dábamos el queo y aquellos yonkis de vida al ralentí, aceleraban el paso, se deshacían de la papela y aparentaban ser catequistas en recogimiento espiritual.

Yo cobraba en pasta. Al principio mi hermano también. Pero luego el hipódromo se instaló en su habitación y las apuestas siempre fueron contra él. Hablaba del fogonazo de la burbuja y después la muerte hervía en el culo de una lata de kas. A mi madre le convencimos de que era diabético. Pero las mentiras de un yonki son del tamaño de los castillos. Castillos de naipes. Castillos en el aire. Castillos de arena. Castillos desalmenados y con pies de barro. Se caen porque no tienen osamenta, ni carne, ni vergüenza para cimentarse. Son como la burbuja inmobiliaria de nuestros días. Se hinchan hasta que revientan y sale tanta mierda, que sólo puede ser tapada con más mentiras que se hinchan y explotan cada vez con mayor rapidez y hedor. Mi madre supo que no había insulina para aquella diabetes y debió de llorar, como cuando el gallego enano y con voz de maricona, fusiló a Otaegui y a Juan Paredes.

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miércoles, 16 de abril de 2014

LA 4ª de Mario Crespo.



¿Cómo se gesta un mito? ¿De qué manera una sucesión de hechos puede llegar a trascender en el imaginario de toda una sociedad en forma de relato legendario? En La 4ª, asistiremos al complejo proceso de la gestación de un profeta y su religión; Carlos Barbosa, un joven introvertido de provincias. Seguiremos los pasos de Carlos en un fascinante relato coral que nos descubrirá el peligroso mundo de los cárteles de la droga en Madrid, el proceso de creación de una iglesia experimental que pretende cambiar el rumbo de la humanidad y, finalmente, una sociedad distópica situada en 2046 que se encuentra al borde del colapso. Mario Crespo, con un estilo sobrio y sugerente, y con un dominio extraordinario de los tempos de la prosa, nos ofrece una obra de gran calado antropológico para la reflexión en estos tiempos de crisis espiritual y moral.

Victor Balcells Matas

martes, 15 de abril de 2014

KORTATU O LA CÓLERA DE LOS NO ELEGIDOS. Patxi Irurzun


El libro "El estado de las cosas. Kortatu. Lucha, fiesta y guerra sucia" revisa el segundo disco del grupo de Irún y lo contextualiza en una época de revuelta juvenil en Euskal Herria.


Patxi Irurzun. Iruñea


“Iñigo Muguruza y Jitu van a un concierto de La polla Records en Rentería. Evaristo, su cantante, quema una cruz mientras suena la canción “Salve”. Iñigo y Jitu no han visto tantas crestas y chupas de cuero juntas en su vida. El caos es absoluto y el pogo, brutal. La pasma da vueltas entre el público y empiezan a volar botellas. Evaristo quema su DNI en directo”.
Así, con una batería de pequeñas y salvajes historias como esta, arranca el libro El Estado de las cosas. Kortatu. Lucha, fiesta y guerra sucia, escrito por Roberto Herreros e Isidro López y publicado por la editorial madrileña Lengua de Trapo. “Más salvajes que Sex Pistols”, reza el prefacio. Sin embargo El estado de las cosas —el libro-, es bastante más que una sucesión de viejas batallas que no puedes encontrar en los mapas o una melancólica recopilación de anécdotas de los años mozos, y tras los fogonazos iniciales, sus páginas se adentran en un análisis del contexto social y político en el que nació un grupo como Kortatu o el propio RRV (Rock Radikal vasco) o en el que se compuso el segundo disco del trío de Irún. Más salvajes que los Pistols, sí, y “más políticos también”, añade de hecho el título de ese prefacio.

Pegatinas
Esa efervescencia revolucionaria de principios de los ochenta, la expresa a la perfección Bernardo Atxaga, autor del prólogo, con una imagen tan visual como las pegatinas que en aquella época era habitual ver cubriendo las paredes de bares, y que componían un abigarrado y colorido mural, en el que convivían fanzines, radios libres, lucha ecologista, feminista, gaztetxes… “Un maremágnum de cosas y afectando a todo, marcándolo todo, la violencia”, escribe Atxaga. Las acciones armadas de ETA, el estado policial, la guerra sucia… Y además, la reconversión industrial, el paro, la irrupción devastadora de la heroína… Ese es el estado de las cosas, el caldo de cultivo del que emerge un grupo como Kortatu (Kortatu o la cólera de los no elegidos, fue como apellidaron en sus inicios al grupo, tras ser rechazados en un concurso de maquetas), que publicaron su primer disco largo en 1985 (Kortatu). En él, el grupo deja claro sus intenciones: rompen con la solemnidad de la canción política, introducen la fiesta y la diversión como método de lucha y aportan un bagaje musical, un cóctel contracultural en el que se vierte y se agita desde el punk de combate inglés de The Clash, pasando por las influencias underground —los comics de Robert Crumb, Makoki…— hasta, o fundamentalmente, las vivencias propias: las detenciones, las dexedrinas y el speed, los controles policiales…

Campanadas a la muerte
El libro de Herreros y López subraya precisamente como algo fundamental en el rumbo de Kortatu y en la transición hacia un posicionamiento más político en su segundo disco, El estado de las cosas, una trágica experiencia personal de Fermín Muguruza: los asesinatos por parte del GAL de cuatro refugiados vascos en el Hotel Monbar de Baiona, con quienes Muguruza había estado jugando al futbolín solo unos minutos antes. Un impacto que, lógicamente, deja huella en el músico, y que se puede rastrear en una de las canciones emblemáticas del disco, el desgarrador Hotel Monbar .
“Esta no es la única clave para entender el cambio de registro político, musical y estético que Kortatu emprendieron con El estado de las cosas, dejando atrás el espíritu lúdico y contracultural de su debut, pero lo sucedido en Baiona el 25 de septiembre de 1985 marca un antes y un después en la vida de Fermín Muguruza, que dará el salto del movimiento autónomo a un mayor compromiso con la izquierda abertzale”, cuentan los autores del libro, que a lo largo del mismo defienden que una de las claves del éxito y la transversalidad de Kortatu es esa posición a caballo: “Kortatu nunca dejó de tener un pie en el sustrato social y político del que nació y tampoco nunca fue meramente absorbido por Herri Batasuna, sino que mantuvo una posición vinculada, pero independiente”. Kortatu fue capaz, pues, de aglutinar diferentes frentes de lucha, pero además musical y estéticamente siempre fue un grupo de vanguardia, con una pegada rítmica y melódica que también atrajo, tal vez a su pesar, a personas que no se identificaban en absoluto con su mensaje. El mismísimo Patxi López reconoce que Kortatu le volvían loco. Y durante treinta años Sarri o Mierda de ciudad no han dejado de sonar en verbenas y txoznas, algo que lleva también a plantear a algunos de quienes prestan su voz al libro, como Leire López Ziluaga, si el RRV (del cual asistimos últimamente a una reivindicación póstuma en diferentes publicaciones) no ha llegado a convertirse en una cultura de consenso en Euskal Herria que ha vaciado su mensaje o ha ejercido de lastre para nuevas formas creativas de combate.


Siempre queda molestar
El estado de las cosas –el libro- no recurre por tanto al revival sentimental, es una revisión crítica que hibrida diferentes géneros narrativos: el ensayo, la crónica, la entrevista… Huyendo del que comienza a ser manido y recurrente formato de la biografía oral, no renuncia sin embargo a recoger testimonios de numerosas personas vinculadas al universo Kortatu: por supuesto, los tres miembros del grupo, algunos autores de sus letras como Mikel Antza (que en El estado de las cosas firma dos temas, 9 Zulo y Aizkolari), Xabier Montoia, Pablo Cabeza, Ruper Ordorika Roberto Moso, Elena López Aguirre, Marino Goñi… Todos ellos ayudan a diseccionar El estado de las cosas –el disco—, que aparece comentado canción a canción en uno de los capítulos: el rock de la línea del frente, con su ritmo y su semántica reggae —“esa jerga que emplean los rastas”— en el que ya se entrecruzan militancia y vida: “Te quiero y quedamos en la barricada a las tres”. Un hilo que se recoge en Equilibrio, tal vez la primera canción de amor de Kortatu: “Si resisto y sobrevivo es por tu luz”, cantan en uno de los estribillos, y en otro dan una pequeña colleja a un amigo, el dibujante Carlos Azagra y su PGB (Partido de la Gente del Bar): “Deja de beber tanta cerveza y lucha”. Equilibrio a su vez, lanza otro hilo hasta Nivel 30, una canción sobre la heroína y su efecto desmovilizador. La letra de esta canción es la más desgarradora, en opinión de Iñigo Muguruza : “Ten cuidado al pasar a mi lado porque soy una cuchilla andante”. En ella, hay además referencias al comic, a Stefano Tamburini, el creador de Rank Xeros, como hay en otras canciones diferentes posos de lecturas (El bandido adolescente, de Ramon J. Sender en Esto no es el oeste, pero también hay tiros), y de tendencias musicales: punk, ska, reggae, psicobilly, hardcore… El estado de las cosas es, en definitiva un disco complejo (el último, por otra parte, en el que el grupo canta en castellano), del que resulta fácil recordar muchas frases que para los jóvenes que las escuchaban se convirtieron en algo más que lemas que corear en los conciertos o sus habitaciones: fueron también consignas que marcaron el paso a sus vidas. Kortatu, como señala Angel Luis Lara El Ruso no era tanto “la banda sonora de la película, como la película misma”. Aunque estuviera todo perdido siempre quedaba molestar. La cólera de los no elegidos se convirtió en su victoria, y todavía hoy tantos años después (este libro, que va por una segunda edición revisada y ampliada, es el mejor ejemplo) el legado de Kortatu sigue alentado la revuelta.

3 POEMAS DE'LAS SUMAS Y LOS RESTOS'. Ana Pérez Cañamares




Los viejos que van en zapatillas por la calle
como si el mundo fuera un pasillo
y todos los caminos, el camino de la alcoba al baño.
Nos miran sin entender para qué o quién nos vestimos
por qué nos acicalamos para ir al matadero.
***
“Cuando te hace falta”, dice la mujer
al pasar bajo mi ventana, “aunque sea
arrancas piedras con los dientes.”
Y se aleja masticando el vacío
con dientes mellados de tanta falta.
***
Hemos elegido perder eternamente
para no mancharnos las manos.
No parecemos reparar en
cómo se mancha la conciencia
mientras nos quedamos quietos.
Cómo se llena de verdín
y se hace resbaladiza.

VIOLA SMITH

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domingo, 13 de abril de 2014

ME QUIERE NO ME QUIERE. Ana Grandal





—¡Mira, una margarita!
Ella se agacha y corta el tallo con delicadeza. Le tiende la flor con una sonrisa pícara.
—Yo ya sé la respuesta. ¿Quieres comprobarla?
Él comienza a arrancar los pétalos uno a uno. «La eviscero, le meto un hierro candente por el coño, le corto los brazos con un serrucho, le doy de hostias con la cabeza contra el suelo…»

viernes, 11 de abril de 2014

HOY EN LEÓN: Dolores de Poesía en los Bares.


Dolores de Poesía en los Bares 
alcanza este año su quinta edición

Por L. Castellanos | 09/04/2014

Esta singular ronda poética volverá a citar el Viernes de Dolores a numerosos poetas leoneses para que lean sus versos en cuatro bares de León.

"Porque queremos juntarnos en los bares que nos gustan. En los bares donde hemos escrito y sobre todo bebido. Y queremos celebrar esta ronda poética con la compañía de nuestros amigos". Así justificaba Felipe Zapico la celebración de la primera edición de Dolores de Poesía en los Bares en 2010. Esta suerte de ronda poética vive este año ya su quinta edición y nuevamente tras ella anda Zapico con la complicidad de una decena larga de poetas (Luis Miguel Rabanal, Gsús Bonilla, Abel Aparicio, Arantxa Oteo, Aldo Sanz, Eloísa Otero, Xen Rabanal, Silvia D. Chica, Toño Morala, Víctor M. Díez, Vicente Muñoz Alvarez, Silvia Abad Montoliú, Ildefonso Rodríguez, Julia Conejo y Jorge Carbalho Branco) que recitarán sus propios versos en los cuatro locales de la ciudad de León que, a modo de estaciones, servirán de punto de encuentro. "Por quinto año nos reunimos un grupo de poetas para compartir la palabra, la amistad y lo que surja", indica Zapico.

Será este viernes, Viernes de Dolores, día 11, cuando la comitiva arranque en el Bar Benito a las 21.30 horas para luego desplazarse hacia el Bardalla (22.15 horas), el Belmondo (23 horas) y El Gran Café (23.45 horas). Durante su celebración se repartirá una pequeña antología, obra de Vinalia Trippers, de algunos de los poemas que se han leído en las cuatro ediciones de Dolores de Poesía en los Bares.

"Llegamos, tomamos algo y cada uno o una leemos alguna cosa, y a otro bar. Si conseguimos que nos acompañen amigos hacemos una ronda, que no es de papones, no de Genarín, no del rancio reino". Ese es el deseo que expresó Zapico con ocasión de las primeras ediciones y que se mantiene intacto para la de este año, que como en las anteriores disfrutará de un cartel ideado por la artista leonesa Julia D. Velázquez.


Llegan los ‘Dolores de poesía en los bares’

Diario de León, 11/04/2014

Como «ronda pagana, desobediente e indignada» presentan los promotores del recorrido literario Dolores de poesía en los bares esta singular acción que tiene lugar hoy y que, como novedad, dará a conocer una mini antología de los poetas participantes durante estos cinco años gracias a Vinalia Trippers. La ronda poética comenzará a las 21.30 horas en el bar Benito y continuará en el Bardalla (22.15), Belmondo (23.00) y el Gran Café (23.45) con la participación de dieciséis poetas que compartirán «la palabra, la amistad y lo que surja».


miércoles, 9 de abril de 2014

EN EL 193 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE BAUDELAIRE


BENDICIÓN

Cuando, por un decreto de las potencias supremas,
El Poeta aparece en este mundo hastiado,
Su madre espantada y llena de blasfemias
Crispa sus puños hacia Dios, que de ella se apiada:

-"¡Ah! ¡no haber parido todo un nudo de víboras,
Antes que amamantar esta irrisión!
¡Maldita sea la noche de placeres efímeros
En que mi vientre concibió mi expiación!

Puesto que tú me has escogido entre todas las mujeres
Para ser el asco de mi triste marido,
Y como yo no puedo arrojar a las llamas,
Como una esquela de amor, este monstruo esmirriado,

¡Yo haré rebotar tu odio que me agobia
Sobre el instrumento maldito de tus perversidades,
Y he de retorcer tan bien este árbol miserable,
Que no podrán retoñar sus brotes apestados!"

Ella vuelve a tragar la espuma de su odio,
Y, no comprendiendo los designios eternos,
Ella misma prepara en el fondo de la Gehena
Las hogueras consagradas a los crímenes maternos.

Sin embargo, bajo la tutela invisible de un Ángel,
El Niño desheredado se embriaga de sol,
Y en todo cuanto bebe y en todo cuanto come,
Encuentra la ambrosía y el néctar bermejo.

El juega con el viento, conversa con la nube,
Y se embriaga cantando el camino de la cruz;
Y el Espíritu que le sigue en su peregrinaje
Llora al verle alegre cual pájaro de los bosques.

Todos aquellos que él quiere lo observan con temor,
O bien, enardeciéndose con su tranquilidad,
Buscan al que sabrá arrancarle una queja,
Y hacen sobre El el ensayo de su ferocidad.

En el pan y el vino destinados a su boca
Mezclan la ceniza con los impuros escupitajos;
Con hipocresía arrojan lo que él toca,
Y se acusan de haber puesto sus pies sobre sus pasos.

Su mujer va clamando en las plazas públicas:
"Puesto que él me encuentra bastante bella para adorarme,
Yo desempeñaré el cometido de los ídolos antiguos,
Y como ellos yo quiero hacerme redorar;

¡Y me embriagaré de nardo, de incienso, de mirra,
De genuflexiones, de viandas y de vinos,
Para saber si yo puedo de un corazón que me admira
Usurpar riendo los homenajes divinos!

Y, cuando me hastíe de estas farsas impías,
Posaré sobre él mi frágil y fuerte mano;
Y mis uñas, parecidas a garras de arpías,
Sabrán hasta su corazón abrirse un camino.

Como un pájaro muy joven que tiembla y que palpita,
Yo arrancaré ese corazón enrojecido de su seno,
Y, para saciar mi bestia favorita,
Yo se lo arrojaré al suelo con desdén!"

Hacia el Cielo, donde su mirada alcanza un trono espléndido,
El Poeta sereno eleva sus brazos piadosos,
Y los amplios destellos de su espíritu lúcido
Le ocultan el aspecto de los pueblos furiosos:

-"Bendito seas, mi Dios, que dais el sufrimiento
Como divino remedio a nuestras impurezas
Y cual la mejor y la más pura esencia
Que prepara los fuertes para las santas voluptuosidades!

Yo sé que reservarás un lugar para el Poeta
En las filas bienaventuradas de las Santas Legiones,
Y que lo invitarás para la eterna fiesta
De los Tronos, de las Virtudes, de las Dominaciones.

Yo sé que el dolor es la nobleza única
Donde no morderán jamás la tierra y los infiernos,
Y que es menester para trenzar mi corona mística
Imponer todos los tiempos y todos los universos.

Pero las joyas perdidas de la antigua Palmira,
Los metales desconocidos, las perlas del mar,
Por vuestra mano engastados, no serían suficientes
Para esa hermosa Diadema resplandeciente y diáfana;

Porque no será hecho más que de pura luz,
Tomada en el hogar santo de los rayos primitivos,
Y del que los ojos mortales, en su esplendor entero,
No son sino espejos oscurecidos y dolientes!"

FAST FOOD FOR FREAKS+EL MINISTERIO DE LA FELICIDAD. ÁNGEL PETISME

Portada Fast food

100 páginas de textos cortos, fogonazos,
epigramas,aforismos,píldoras, pedradas y derramamientos poéticos,ora divertidos e irónicos,ora reflexivos, para llevar en el bolsillo,en el metro,en la ducha,para susurrarle a tu chica, tu chico o tu caracol mientras le haces el amor.

Para muestra tres botones:

¿Nunca has visto a un surfista llorar sobre las olas?

Crear ilusiones,la vida solo es eso.
Y aprender a colocar las tiritas
por el lado donde pegan,cariño.

La gente se abraza para que sus corazones se besen.

lunes, 7 de abril de 2014

DOLORES DE POESÍA EN LOS BARES


Por quinto año consecutivo, convocados por Felipe Zapico Alonso para compartir la palabra, la amistad y lo que surja, un grupo de poetas y amigos se citan en León en los Dolores de Poesía en los Bares, que como siempre acontecen en Viernes de Dolores previos a la Semana Santa.

Este año la cita tiene fecha de 11 de abril, y con motivo del primer lustro de vida se ha editado un cuadernillo antológico gracias a Vinalia Trippers, que se presentará y distribuirá ese día.

La ronda poética por los bares de la capital leonesa tendrá el siguiente recorrido:

Bar Benito, 21,30 horas
Bardalla, 22, 15 horas
Bar Belmondo, 23 horas
El Gran Café, 23,45 horas

“Participatentes”:

Luis Miguel Rabanal, Gsús Bonilla, Abel Aparicio, Arantxa Oteo, Aldo Sanz, Eloísa Otero, Xen Rabanal, Silvia D Chica, Antonio Manuel Fernández Morala, Víctor M. Díez, Vicente Muñoz Álvarez, Silvia Abad Montoliú, Ildefonso Rodríguez, Julia Conejo, Jorge Carbalho Branco, Felipe Zapico Alonso

El cartel anunciador y la cubierta de la publicación son obra de Julia D Velazquez, al igual que los carteles de las cuatro convocatorias anteriores.


domingo, 6 de abril de 2014

LA BALADA DE MOLLY SINCLAIR: 2 Poemas.



Yumeji’s Theme

Bajar y subir los mismos escalones
sin descanso,
doblar, redoblar la misma esquina,
esperar repetidamente junto a una ventana,
empaparse bajo una lluvia artificial,
detenerse, volver a comenzar desde el principio,
repetir luego la acción con pequeñísimas variantes,
una, cien veces, multiplicar
su perfil, añadir
su opacidad al dibujo de los adoquines,
estirar la memoria hasta convertirla
en una superficie difuminada, quebradiza,
en el cielo pintado de un decorado.
Vuelve a sonar la misma música,
tratan de dejarse llevar, de enredarse
en el tres por cuatro, de balancearse
en esas cuerdas pinzadas por dedos invisibles;
pero siempre es un poco demasiado tarde:
la mirada cae fuera de racord, el gesto
de la mano izquierda queda levemente desajustado,
el humo del cigarrillo se pierde
por la parte superior del encuadre,
el ritmo
se ralentiza,
todo corre ahora el peligro de convertirse
en un inmenso plano fijo.
Él contempla su pasado como a través de un cristal sucio.
Ella flirtea con el azar, comprende
que la suerte no estará nunca de su parte,
cambia de vestido, se engaña
introduciendo un nuevo color,
una nueva textura sobre ese fondo invariable,
incrusta su imagen día tras día, año tras año,
sobre una serie limitada de escenas,
de pasillos, de callejones, de pentagramas,
de oficinas presididas por relojes gigantescos.
Y aun así
persisten, cada uno
en la oscuridad de sus respectivos cuartos,
en solitario o junto a la respiración acompasada
de otro animal malherido, atentos
a esas imágenes que van surgiendo desde el bajo vientre,
que regresan de entre las sombras sin disiparlas
para convertirse en el centro del universo
durante unas horas siquiera,
desplegando
su rito absurdo y desgastado
mientras los últimos bares abiertos escupen
a los últimos clientes, mientras los camareros
limpian somnolientos los cercos húmedos del mármol
y las persianas chocan de repente contra el suelo
como metáforas inútiles.


Dark Lolita

Te fascina
esa manera suya de tontear con todo el mundo
aparentando al mismo tiempo no darse cuenta
de estar haciéndolo.
Durante un par de horas te dejas absorber
por su estudiada naturalidad,
sentada en el filo de la silla,
recostada sobre la mesa,
junto a la ventana como una de las perturbadoras
niñas de Balthus;
o acercándose con timidez a la barra,
jugueteando con una botella,
permitiendo que la espuma de su cerveza
le decore traviesamente los labios.

Habláis un rato:
libros, ciudades,
nombres de alcoholes raros y de autores oscuros.
Ella tira de catálogo,
la guía telefónica del malditismo,
Lautréamont, Panero y todo eso.
Tú mencionas a François Villon
y le susurras al oído cualquier verso:
vieil je serai, vous laide et sans couleur…

Su habitación huele a incienso barato.
El tatuaje se desplaza
desde el final de la espalda donde lo imaginaste
hasta el ombligo,
la tarántula convertida en cuatro símbolos flamígeros.
A media luz, cubierta la lámpara con una tela,
entre pósters de Joy Division y pelos de gato gris,
sus ojos demasiado pintados,
sus manos habilidosas, el arco insolente
de su cuerpo,
te clavan como a un insecto expresionista
sobre las sombras agitadas de la pared.

Sonríe y se lía un porro,
bebéis a morro tres o cuatro
latas. Después
pone en su Mac una película coreana
en la que apalean a un tipo desnudo
con un gran bate de cricket.
Ella se tapa con el edredón hasta la barbilla,
dejando al descubierto los pies,
y tú te miras dócilmente el sexo fláccido
pensando en el fin de todos los tiempos.


Juan Vico, de La balada de Molly Sinclair (Origami, 2013).

http://jvico.blogspot.com.es/


PELÍCULAS PARA LA PENUMBRA

jueves, 3 de abril de 2014

DIOS NUNCA REZA. Patxi Irurzun



JUEVES 19 DE JUNIO DE 2008

Hoy, por fin, después de varios meses de lluvia y frío ha salido el sol en esta la ciudad sin primavera. Así que esta mañana he vestido a Urko con la ropa de verano que le compramos hace unos días y con la que está tan guapo y nos hemos ido los tres, su madre, él y yo a la ikastola . Normalmente suelo acompañarle yo, me gusta hacerlo, levantarlo por la mañana es uno de los mejores momentos del día, después lo llevo al baño, elijo su ropa, despierto a mi mujer... Es como si me correspondiera a mí arrancar el motor de la casa y eso me hace sentir importante. Pero hoy es el penúltimo día de colegio de Urko y Malen también quería venir, grabar en video, despedirse de la profesora, los otros padres... Dentro de unos días nos cambiamos de barrio. De la Rotxapea a Sarriguren, en las afueras de Pamplona, una ciudad nueva, de bloques de VPO. Nosotros ahora vivimos de alquiler. Me va a dar pena irme de aquí. Estamos a diez minutos de la Plaza del Ayuntamiento. A Sarriguren solo se puede ir en coche, o en autobús... Es algo raro. El barrio en el que crecí estaba lleno de descampados, silletas, bajeras vacías que se convertían en videoclubs, que luego se convertían en centros de estética que luego se convertían en bares, eso nunca fallaba... Era un barrio de las afueras, y ahora, nos vamos a las afueras de las afueras, a un nuevo barrio de descampados, silletas, bajeras vacías... A eso le llaman progreso pero nosotros cada vez estamos más lejos. Y hay algo que me inquieta en todo ello.
Por la tarde, después de trabajar he ido a una charla sobre los obreros de Zanon, una fabrica de porcelana en Argentina ocupada por sus propios trabajadores y gestionada ahora por ellos mismos. El sindicalista que ha hablado ha dicho que tuvieron que hacerlo porque el capitalismo - "ese monstruo", ha dicho, qué curioso- no tiene reparos en sacrificar a los más débiles cuando hace falta. Y también que quizás nosotros no lo percibimos todavía, pero intuye que se nos avecina una crisis parecida a la que ha sufrido su país. Bueno, ellos al menos han salido adelante. Aunque han tenido que pelear duro. Se pasaron varios meses acampados frente a la fábrica, sobreviviendo gracias a la solidaridad de obreros de otras fábricas, los maestros de sus hijos... Por ejemplo, cerca de la fábrica ocupada había una cárcel para presos peligrosos. En una ocasión estos dejaron de comer dos días para dar sus raciones a los trabajadores de Zanon. A cambio los obreros de Zanon les ofrecieron material necesario para construir un lugar cubierto en el que recibir a los familiares, durante las comunicaciones (hasta entonces debían hacerlo en el patio). Desde ese día cooperativistas y presos se han convertido en uña y carne. Cuando la policía intenta desalojar a los obreros los presos hacen un motín en la cárcel, o si hay un motín en la cárcel los obreros de Zanon disparan con tirachinas bolas de porcelana a los antidisturbios desde su fábrica. A la policía últimamente se le ve menos por allí...
He vuelto a casa algo más animado. Cuando he llegado Urko y Malen estaban en la bañera. La tripa de mi mujer asomaba entre un mar de espuma y Urko estaba recostado sobre ella. Y en el pasillo, los últimos rayos de luz del día se derramaban dorados y cálidos, iluminándolo todo.

DIOS NUNCA REZA. Patxi Irurzun (Alberdania, Irún, 2011)

DOS POEMAS DE 'LA MADERA (Grandes éxitos de lo que me sale de los huevos). EUSEBIO


martes, 1 de abril de 2014

HAMBRE. Un poema de 'Ardimiento' (Bacø)



He tardado en darme cuenta
y ahora       sé       porqué
en todos los ordenes de la vida
   los que llegan a la cumbre del poder,
   los que coronan la cima,
no son
   los mejores, ni
   los más sabios, ni
   los más fuertes, ni    siquiera    
   los más honrados.

Ahora sé que
   los que nos dominan son
   los más hambrientos,
   los que lo quieren todo y
no les importa
qué hacer
para conseguirlo,
ahora sé que son
   los más egoístas,
   los que más determinación tienen
para lograr sus objetivos,
   los que jamás ponen en su alma
una pizca de corazón,
   los que falsean sus sonrisas,
   los que mienten con sus palabras,
   los de las miradas feroces
   los egoístas
solitarios
de la cúspide,
   los que olfatean el dinero y el poder
en busca de la próxima presa.

Y ahora sé
que ellos son
   los lobos
y nosotros,
   los conformistas,
   las ovejas,
y que somos su alimento
y que siempre  

tendrán

hambre.

ARDIMIENTO. Baco
Zoográfico, 2014
Prólogo de Gsús Bonilla. Ilustraciones de Quino Romero
130 Páginas 10€
zoograficoenlinea.blogspot.com.es

jueves, 27 de marzo de 2014

EL DESCRÉDITO, MAÑANA (VIERNES 28) EN MADRID



El próximo viernes 28 de marzo a las 19 h. se presenta en la Librería Machado, en el Círculo de Bellas Artes, el proyecto conjunto El descrédito. Viajes narrativos en torno a Louis-Ferdinand Céline (Lupercalia, 2013). Una antología coordinada por Vicente Muñoz Álvarez y Julio César Álvarez con casi una treintena de autores (entre los que figuran Enrique Vila-Matas o Miguel Sánchez-Ostiz) sobre la figura de Céline, unos de los autores malditos por excelencia, y un magnífico punto de partida para dar cabida a relatos y ensayos que abordan su influencia y envenenado legado.

Louis-Ferdinand Céline (1894-1961), autor deViaje al fin de la noche o Muerte a crédito, fue sin duda uno de los más grandes y polémicos escritores del pasado siglo, una auténtica fuente de inspiración permanente para la prosa contemporánea. Sus panfletos antisemitas y su colaboración con el régimen pronazi de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial le condujeron a la infamia y el descrédito, suscitando desde entonces las más controvertidas y apasionadas polémicas. Polémicas que aún hoy continúan vivamente.

La presentación contará con la presencia de Julio César Álvarez y con varias de las firmas que dan forma a esta singular obra conjunta, entre ellos, José Ángel Barrueco, Gsús Bonilla, Álex Portero, Esteban Gutiérrez Gómez, Óscar Esquivias o Mario Crespo. Una combinación de perspectivas y estilos que ayudará a comprender y aproximarse, en la medida de lo posible, a la compleja figura de Céline. Más de cincuenta años después de su muerte, la prosa española contemporánea más actual intenta desentrañar su enigma, la combinación de una excelente calidad literaria y una incómoda monstruosidad moral.


http://eldescreditoviajes.blogspot.com.es/

http://edicioneslupercalia.com/

ARCADIA DESOLADA: Pedro Juan Gomila Martorell.




Sinopsis:

Este libro tiene un título genérico, Eidolon, y un título específico, Arcadia desolada, ambos tremendamente significativos. Para los antiguos griegos un eidolon era un espectro, una aparición, un simulacro en cuanto copia fantasmal de un ser humano: el espíritu descarnado del difunto trasmutado en un doble insustancial, como si fuera un eco. El autor se vale de este concepto para describir el proceso que le llevó a descubrir su homosexualidad y a asumir su propia identidad, cosa que nos narra en la trilogía que compone su Eidolon.


3 POEMAS

I

El aire está a la vez triste y gozoso,
las sombras, descendiendo lentamente,
se abaten sobre el rostro taciturno:
detrás de las montañas cubiertas por la nieve
roza leve el ala purpúrea del crepúsculo,
licuando los azules del día que se apaga;
la maleza araña, sangra los tobillos,
en mi andar sin rumbo por la selva
que desnuda su mirada de colores;
suenan graves las esquilas amarillas
de la tarde, se apodera de los campos
el silencio. Cuando mece mi cabello
una ráfaga de viento, levantisca,
portando hasta mi olfato de gineta
como un aroma a leña del hogar,
mi moroso paso se va precipitando,
así lo ha decidido de pronto el corazón,
por una galopada rabiosa que persigue
sentir cómo la vida rebosa de mi cuerpo,
mientras muere de nuevo el dios hebreo,
crucificado en la vieja madera de su Mito;
jadeante, agotado, mas ebrio de felicidad,
me adentro, sonriendo, en la noche terrible.

II

Acuarelas de mi infancia vulnerada,
de qué modo se tiñen ya con la melancolía
de un azul cobalto disuelto sobre el alma
por ésta mi primera lágrima vertida
que abrasa con la fuerza de quien ama
tan apasionadamente
una vida prodigiosa que le burla;
mas desnudo como lobo, me avergüenzo
cuando extiendo mis dos alas de paloma
para huir de esa mirada paralizadora
que me tumba contra el suelo, magullando
las rodillas con la lengua de los genios
que perdieron, sumergidos en las horas
de los tiempos siempre en movimiento,
sus lámparas brillantes y maravillosas.

III

Amamos la nieve porque somos agua
sin calor de vida;
anhelamos la presencia del invierno
porque aullamos como el viento
que sacude las sutiles hebras
de nuestro corazón;
compartimos sepultura con las fieras
cuando, heridos por el rayo, tropezamos
sobre esta tierra inhóspita y glacial;
y vestimos la mortaja de las sombras
porque hilamos cada uno de nosotros
nuestra propia, irrevocable, noche insomne.


Pedro Juan Gomila Martorell, de Arcadia desolada (La Lucerna, 2013)

ANGEL STANICH.Chinaski

Imagen principal de la noticia


martes, 25 de marzo de 2014

CHARLES BUKOWSKI - UN DELIRANTE ENSAYO SOBRE LA POÉTICA Y LA CONDENADA VIDA ESCRITO MIENTRAS BEBÍA MEDIA DOCENA DE LATAS DE CERVEZA (ALTAS)





Extraído de ESCRITORES SUCIOS

En los tiempos en que creía que era un genio y me moría de hambre y nadie me publicaba solía desperdiciar mucho más tiempo en las bibliotecas que ahora. Lo mejor era coger una mesa vacía donde el sol entrara por una ventana y que el sol me diera en el cuello, en la nuca y las manos y entonces no me sentaba tan mal que todos los libros fueran sosos en sus tapas rojas y anaranjadas y verdes y azules ahí plantados cual simulacros. Lo mejor era que el sol me diera en el cuello y entonces soñar y dormitar e intentar no pensar en alquiler y comida y América y responsabilidad. El que fuera o no un genio no me preocupaba tanto como el hecho de que sencillamente no quería formar parte de nada. El impulso animal y la energía de mis semejantes me pasmaba: que un hombre fuera capaz de cambiar neumáticos el día entero o conducir una camioneta de helados o presentarse al Congreso o abrirle las entrañas a un hombre en operación quirúrgica o asesinato, todo eso me superaba. No quería empezar. Sigo sin querer. Cualquier día que pudiera estafarle a este sistema de vida me parecía una buena victoria. Bebía vino y dormía en parques y me moría de hambre. El suicidio era mi mejor arma. Pensar en ello me daba cierta paz; la noción de que la jaula no estaba cerrada por completo en realidad me daba un poco de fuerza para permanecer dentro de la jaula. La religión parecía un timo, un truco de espejos, y tenía la sensación de que si tenía que haber Fe, la fe debería empezar en mi interior sin la soltura de ayudas prefabricadas, los dioses prefabricados... Las mujeres parecían una parte de todo lo demás: se ponían un precio a sí mismas y obtenían un precio, pero desde la sensibilidad de mi mirada y del alma que poseía me daba la impresión de que todas hacían exigencias que iban más allá de su valor. Y tras haber visto a mi padre, ese monstruo brutalizado que me trajo como un bastardo a esta triste tierra, entendí que un hombre podía trabajar toda su vida y seguir siendo pobre; el sueldo se le iba en comprar cosas que necesitaba, cosillas, como automóviles y camas y radios y comida y ropa, que, igual que las mujeres, exigían un precio muy superior a su valor y le hacían seguir siendo pobre, e incluso su ataúd era la definitiva atrocidad del decoro: toda esa hermosa madera barnizada para los gusanos ciegos del infierno.
Luego, también podías hacerte rico y eso no significaría nada. Ríete si quieres. Me quedaré con todo el dinero que me envíes pero en realidad seré consciente de que en esencia no tengo nada. Si los ricos son nuestra raza superior yo quiero largarme de aquí cagando leches. He visto las calaveras de cabezas de cerdos muertos morder manzanas muertas que eran menos feas; que en comparación no eran feas en absoluto. Allí sentado a la mesa de la biblioteca, medio muerto de hambre, sentado al sol. Lo sentía todo: la guerra de mierda, la monotonía, la muerte, el zumbido de las moscas...
Entonces estaba perdido y era joven; ahora estoy perdido y soy viejo. Allí estaba, sentado en la biblioteca, el conocimiento de generaciones a mi alcance y sin el más mínimo valor a mis ojos, y ni una sola voz viva en el mundo que hubiera dicho nada. Allí estaba, sentado entre todos aquellos libros y pensaba, tal como matan a la gente deberían usar destornillador y alicates y echarles ácido a los ojos; deberían arrancarles las piernas de cuajo: deberían meterlos en jaulas con tigres. Tal como matan a la gente no salen vivos ni un par entre un millón, y ¿quién lo hace, y por qué?
Y si me iba de la biblioteca tendría que vagar por las calles y pasar por delante de puertas con cerraduras, ventanas que estaban cerradas con pestillos por las noches. Mujeres que levantaban la mirada hacia mí porque iba vestido con harapos, pero mujeres que se hubieran acostado con cualquier cerdo seboso propietario de una reata de caballos de carreras y tiendas de empeño. Vagaba por calles de muertos que se movían y hablaban y tenían nombres y orgullo y posesiones pero que en realidad estaban muertos. Cualquier avenida de rostros sería un sueño de terror: los rostros de retrete de mierda & despiadados & secos hasta los tuétanos... Me tambaleaba mareado después de presenciar semejante desfile, no de hambre sino de saber que vivía y seguiría viviendo por siempre en esta vida, en un mundo de muertos.
La biblioteca, mi habitación para el día. ¡Por fin paredes! Nada de acero verde ni tablones de madera de banco. ¡La biblioteca! Mi único hogar. Había empezado a leer pronto, a los 14, obligado a esconder la lámpara de la mesilla bajo las mantas para ocultar la luz porque mi padre exigía que se apagasen las luces a las 8 de la noche en punto, de manera que pudiese recuperar las fuerzas para el día siguiente ser un contemporáneo diablillo del esfuerzo sin sentido.
Bueno, empecé en la sala de Filosofía y Religión y para cuando llegué a la sala de temas de actualidad con sus ejemplares de New York Times, seguía siendo una mala apuesta por la vida, y las cuchillas y las tuberías del gas y los puentes y el raticida Thomas Chatterton seguían disputándose la primera oportunidad. Una vez más, era el problema de siempre: asuntos muertos de hombres muertos con puntos de vista muertos, ¡inútiles, páginas inútiles! El viejo timo, el viejo chiste de una sabiduría en realidad inexistente, ataviada con una terminología bonita & maquillada. En realidad prácticamente todo el rato estaban hablando de cosas que no tenían nada que ver CONMIGO; y maldito sea el ego, ¿qué era más importante (casi digo impotente) que yo? En realidad estaba columpiándome en el balancín de la muerte ¡y ellos me hablaban de pastelillos en el escaparate! O peor aún, se alargaban durante páginas de elaboradísimas chorradas, luego por fin casi ¡TOCABAN ALGO!, y entonces, ¡LO DEJABAN! En aquel entonces pensé que tal vez se contenían; ahora ya me conozco el percal: sencillamente no tenían nada que decir. Sin embargo, incluso entonces, sospechaba de ellos. Era consciente de la terminología de prisión de cristal: aquellas elaboradas, largas y retorcidas palabras eran evasivas, muletillas, debilidades. Así que solía considerarlo “gilipolleces de relleno”: hablar de cosas inútiles con terminología inútil.
No obstante, me sentía atraído hacia un área: las respuestas que había y la fuerza que había (por débil que semejara) parecía estar en el arte creativo de la escritura: novela, relato breve, poesía. Y supongo que más por medio del amor que de la razón (¿y qué mejor razón que ésa?) he decidido ha tiempo que la POESÍA es la forma más breve, dulce y explosiva. ¿Para qué escribir una novela cuando puedes contarlo en diez versos? ¿Por qué escribir diez novelas cuando puedes escribir 10,000? CRIMEN Y CASTIGO, claro, no se podría haber escrito en diez versos, y aunque no estoy conforme con un final forzado por causa de la fórmula presurizada del sesgo de nuestra sociedad, seguía siendo un número maravilloso, y transijo con los pocos novelistas, pero desde luego no son excusa para esos tipos con 1/10 parte de su ingenio que van detrás. Los 3/4 de crimen y castigo son una de las cosas que pueden mantener con vida a un joven tarado medio muerto de hambre en la monotonía de nuestras bibliotecas públicas. Sherwood Anderson estaba bien hasta que averigüé que era capaz de engañarlos con una pose: algo apuntaba primero hacia Faulkner (uno de los mayores y más cutres embusteros de esta época, pomposamente aceptado) y luego hacia Hemingway y una pose que luego heredó de sí mismo. En cambio la poesía es el caballo bueno de veras en la recta: no puedes negarlo; van a colgar su número. Móntalo.
Así que haraganeaba en los bancos del parque y entraba en la biblioteca, las bibliotecas me husmeaban la ropa, y me topé con los artículos críticos de las revistas Kenyon y Sawanee, y por alguna razón difusa ese género tiene bastante buena pinta cuando llevas dos días sin comer. Supongo que es la sensación de imperturbabilidad, y me gusta el olor de las páginas sin leer y ese lenguaje duroblando entremezclado como si de veras supieran lo que ocurre y pudieran hablar de ello desde una suerte de fachada de delicadeza y sabiduría. ¡Que lenguaje tan eficiente y musical! ¡Y qué maneras tan bonitas de apuñalar! Leí esas revistas tan sumamente oficiosas y eruditas, me dieron diminutos momentos de placer... 3 minutos o 5 minutos y luego ya estaba, OTRA VEZ ENGAÑADO: en el fondo las revistas no decían nada real, nada acerca de las calles, los bancos del parque, las caras, la práctica inutilidad de vivir. Hablaban de hombres muertos que se habían tornado lo bastante seguros y serios para hablar de ellos.
Escribía relatos breves y los enviaba escritos a mano porque no tenía máquina de escribir y a menudo ni siquiera dirección, e imagino que más de un editor calentito y seboso se echó unas risas y los tiró, salvo por Whit Burnett de la vieja revista Story que pareció interesarse así como en plan displicente y divertido, y yo también los tiraba cuando me los devolvían; y al final, aceptó uno. Sin embargo, llevaba cierto tiempo pensando en la poesía. Estaba allí, en el fondo de mi cráneo, en alguna parte. Supongo que pensaba en ella mientras iba hacia el oeste camino de Sacramento con las cuadrillas del ferrocarril. Supongo que pensaba en ella mientras compartía celda con el enemigo público nº 1 Courtney Taylor; supongo que pensaba en ella mientras utilizaba una máquina de escribir portátil prestada encima de la cabeza de una filipina mientras escapaba de una habitación destrozada y ebria en L.A. Pero, joder, ya sabes cómo es América. En algún momento del trayecto, en algún momento a partir de colegio, se te meten en la cabeza. Te dicen, en resumidas cuentas, que el poeta es un maricón. Y no siempre se equivocan. Una vez, en mi locura, se me ocurrió seguir un curso de escritura creativa en el Colegio Universitario de L.A. ¡eran maricones, colega! Afectados, bonitos, apocados niños prodigio. Escribían acerca de bonitas arañas y flores, estrellas y meriendas en familia. Las mujeres eran más grandes y más fuertes que los hombres pero escribían igual de mal. Eran corazones solitarios y disfrutaban en compañía de los demás; disfrutaban con la charla hermética; disfrutaban de sus enfados y sus opiniones trilladas, muertas. El profesor se sentaba en una alfombra tejida a mano en el centro del suelo, los ojos vidriados de estupidez e inercia, y se reunían en torno a él, alzando la sonrisa hacia su dios, las mujeres con sus largas faldas de volantes y los hombres con sus nalguitas prietas redondeadas de alegría. Se recitaban los unos a los otros y lanzaban risillas y hervían a fuego lento y tomaban el té con las galletitas.
¡Ríete! Yo permanecía solo sentado contra una pared, ojeroso y cabreado e intentaba escuchar y caía en la cuenta de que incluso cuando discutían entre ellos seguía siendo una especie de tregua entre mentes limitadas.
-Bukowsky -me preguntó el profesor un día-, ¿por qué nunca dices nada? ¿Qué opinas?
-Son todo gilipolleces -dije-, todo lo que se ha dicho en esta aula son gilipolleces.
Y eso fue el mejor poema del semestre. 3 semanas después, tras un poco de suerte con los dados en los urinarios del bar local, dormía en las arenas de Miami Beach y trabajaba de mozo de almacén para Di Prima's.
Es como el viejo chiste sobre el tiempo: todo el mundo habla de poesía pero nadie puede hacer nada al respecto. Bueno, por lo general, y más que en las Artes restantes, enredamos demasiado con las tradiciones. No veo por qué la palabra escrita no puede abordarse como la pintura o el sonido. Desde luego no tenemos excusa para quedarnos anquilosados y dejar que las demás Artes nos saquen ventaja. Pero la tradición ha funcionado y los simios se están abriendo camino minuciosamente hacia las aclamaciones. La tradición cuesta esfuerzo, encanto: si tienes resaca, te tomas un Alka-Seltzer. Si quieres escribir un poema relees a Keats y a Shelley, o si quieres parecer moderno relees a Auden, Spender, Eliot, Jeffers, Pound y W. C. Williams y también a E. E. C. Todo ese asunto apesta. No hay ni 5 tipos en este país capaces de escribir 4 versos buenos. El asunto sigue en manos de los maricas, los soñadores, las lesbianas y los profesores de literatura.
Di que soy terco si quieres, inculto, borracho, lo que sea. El mundo me ha dado forma y yo he dado forma a lo que he podido. He llevado al condenado 1/2 novillo sobre los hombros que estaba vivo un minuto antes y lo he colgado por el cartílago del deslustrado gancho en el techo del camión; he entrado en el aseo de mujeres con una mopa mientras tú dormías; he revolcado y me han revolcado; he suplicado a un totalizador en el hipódromo; me han hostiado en un meadero por tirarle los tejos a la pava de un gangster; estuve casado con una mujer con un millón de dólares y la dejé; me he arrastrado borracho por callejones de costa a costa; he puesto gasolina, trabajado en una fábrica de galletitas para perros, vendido árboles de Navidad, incluso he sido capataz; he conducido camiones, he hecho de gorila, atento a las botas en un prostíbulo en Texas; viví un año en un yate aprendiendo a poner en marcha el motor auxiliar y haciéndole el amor a la mujer de un rico pirado con un solo brazo que estaba convencido de ser un genio tocando el órgano y tuve que escribir el libreto para sus malditas óperas, y estaba borracho la mayor parte del tiempo y fue bien hasta que murió, pero ¿por qué seguir con todo lo demás? El tema es la poesía.
El tema es aburrido.
La poesía debe transformarse, debe reafirmarse. Whitman lo entendió al revés: yo diría que para tener un gran público antes debemos tener gran poesía. Nunca lo había dicho, pero ahora estoy lo bastante ciego mientras escribo como para decir que Ginsberg ha sido la fuerza de mejor augurio en la poesía americana desde Walt. Es una puta vergüenza que sea maricón. Es una puta vergüenza que Genet sea maricón. No es que sea una vergüenza ser maricón sino que tenemos que esperar y dejar que los maricones nos enseñen a escribir. Whitman, según tengo entendido, perseguía a los marineros. ¡Ese hombre tan viril con esas blancas, blanquísimas patillas de contemplación, con ese rostro hermoso...! ¡Persiguiendo marineros!
¿Se puede culpar a los chavales del patio de la escuela por decir que los poetas son maricas? ¿No te imaginas a Witman pellizcándole la pierna a un soso marinero con una sonrisa? ¿No ves el resto?
El resto de vosotros, esos 2 que hay por ahí tenéis que venir. Imagino que estoy escribiendo cosas bastante buenas pero ni remotamente lo bastante buenas. Pero me hago viejo, bebo demasiado, hablo demasiado y ya es hora de que algún terco hosco salga a escena...
haga por fin
que esos abusones de la escuela
bajen los puños y los bates y
las piedras
y escuchen al auténtico
intenso
… E. E. Cummings en bronce.
Fuera, delante del prostíbulo y
el
instituto...
el viejo Ezra que regresa a casa a
los 100
tatuado con jeroglíficos chinos y
siendo elegido gobernador de New Hampshire.
Y ahora oigo a la vieja en la habitación de al lado que mece a mi niña en la mecedora: ¡chirría que chirría que chirría!
Está bien, y sin embargo es una vergüenza lo que hacen con los hombres, y es una vergüenza lo que han hecho conmigo, a pesar de lo cuidadoso y descuidado que he sido. Yo diría que un poeta tiene que ser cuidadoso con su ocupación y con su polla y con su ego si ha de sobrevivir más allá de un momento. Pero antes que nada hay que cancelar la suscripción al Kenyon review y venir aquí, al Ole, donde tienes que leer con los ojos entrecerrados y reírte porque no sabemos deletrear ni puntuar. Aun así, te sentirás mejor. Engordarás 8 kilos y empezarás a acostarte con tu hermana o con la mejor amiga de tu mujer. Hay una posibilidad casi de cualquier cosa.
Incluso de acabar este artículo.
¿Lo ves?


Del libro Fragmentos de un cuaderno manchado de vino editado por Anagrama.

sábado, 22 de marzo de 2014

EL DESCRÉDITO en MADRID:28-3-2014.

Os esperamos

TRES INHALACIONES: Luis Miguel Rabanal.




GOTTFRIED BENN SE SACA UN POEMA DE LA MANGA


sin nadie a quien hablar y sin mujeres

G. B


El atardecer es un sarpullido increíble
cuando más despacio pasan los trenes.
Nadie va a preguntarme hoy
la hora tampoco, se dice el extranjero.

Las muchachas bullen con cintas en llamas.
El mago está cerca: busca en su fardel
la arrogancia y el tubo de aceite
para impedir la vida sin misericordia ninguna.
El mago se agacha a sonreírle
al tullido.

Donde la vejez se hace llamar
por la voz frugal que clarifica la tarde
allí acecha el trajín y la sombra el hombre
siniestro, sacude sus pies, está solo.
Es verdad que se humedece la tierra
y las algarabías del tiempo no son sino hilos
que trunca con sus dientes manchados
el pequeño canalla.


Luis Miguel Rabanal, de Tres inhalaciones (Amargord Ediciones, Madrid 2014).

viernes, 21 de marzo de 2014

NOMBRANDO EL PORVENIR: Encrucijada de Poetas.



Poemas veteranos y "tabernarios" sobre el porvenir llenarán MUSAC hasta junio


La Vanguardia, León, 20 mar (EFE)

El Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC) ofrecerá hasta junio el ciclo "Nombrando el porvenir (encrucijada de poetas)", en el que se mezclan lecturas de poetas veteranos como Antonio Gamoneda y Xosé Luis Méndez Ferrín con otros "tabernarios" crecidos en los bares y tascas de León.

Este nuevo ciclo de actividades se enmarca dentro de la exposición 'Conferencia performativa' del MUSAC y girará en torno a la idea del porvenir "después de muchos años hablando de que no hay futuro", ha explicado en rueda de prensa uno de los comisarios de estas actividades, el poeta leonés Víctor M. Díez.

A la presentación de este ciclo, que comenzará mañana con un encuentro entre Gamoneda y Ferrín, también han acudido el director del museo, Manuel Olveira, la poetisa leonesa Eloisa Otero y el poeta Vicente Muñoz.

Pocas veces ha llegado la poesía a convivir con alguna de las exposiciones del MUSAC, pero en esta ocasión 'Nombrando el porvenir' se ajusta muy fácilmente a la exposición 'Conferencia performativa' instalada en el museo porque "poesía y "'perfomances' son dos elementos que generan formas de reunión", ha destacado Olveira.

El título se debe a que los poetas que comisarian la actividad consideran que "hay porvenir", aunque "siempre sin perder el sentido crítico de la realidad y el dinámico de la tradición", ha explicado Víctor M. Díez.

Una de las actividades que engloba este ciclo pretende rendir homenaje a las revistas culturales que durante los últimos setenta años han tenido una gran importancia en León, como 'Claraboya' o 'Espadaña' nacida en 1944.

Igualmente hay espacio para los poetas leoneses y para los editores independientes de León, estos últimos englobados en una actividad titulada 'Publicar en los tiempos del cólera".

Muchos de estos escritores leoneses están ubicados dentro de lo que se podría considerar como "poesía subterránea" que también tiene un peso importante en este ciclo, ha explicado el poeta Vicente Muñoz.

Habrá también un recuerdo a la figura de El Ángel, escritor y cantante de rock considerado "uno de los poetas más malditos" de España que murió y cuyos versos serán leídos por quienes fueron sus acompañantes en poesías y canciones en vida, como Ana Curra y César Scappa.

En total participarán en este ciclo alrededor de cincuenta poetas, la mayoría de los cuales "ha aprendido más en los bares que en los museos y en las bibliotecas" por lo que también recreará en uno de los patios del MUSAC el ambiente de una taberna dentro de la actividad "Bares soñados, poemas perdidos", ha explicado Díez.



Programa:


jueves, 20 de marzo de 2014

TIPOGRAFÍA DEL CAOS por SHERI MARTINELLI


Cuando mi cuerpo sea un suburbio de tu vida,
una planta sin luz,
una habitación que muerda heridas,
con solo mirar la tarde por la ventana
sabré a qué saben las doce de la noche y las 3:33 de la madrugada

cuando tu cuerpo sea un absurdo
curtido, descosido y rematado
en mil hazañas,
y pernocten en tus noches los recuerdos
cual rameras que siempre marchan,
desfilarás por el desgarro con elegancia

mis ojos definen lluvia
sin ti se acota el universo
mis ojos definen lluvia
sin ti se acota el universo

rezarle al rocío que le llora a la copa que te calma,
detonar versos que sean peligro,
esculpir brillantes amaneceres en ataúdes que laten rojo,
mientras mis dioses ovulen trucos de trilero
a la salida de los cines donde tú y yo nos follamos todos los finales felices
hacer del caos una delicia será un hecho
el manjar que nos manche los dedos
talaremos la pena en caliente y la abandonaremos desdentada y apagada

seremos lluvia de pedazos
saltaremos por los aires con el vientre lleno de lágrimas
y palabras que empujan salvajes inventando senderos y cornisas en la piel
encogidos en los restos nos lloraremos con cada órgano
estaremos en ninguna parte
suspendidos en el itinerario de la caída a ojos cerrados
derramando nuestros nombres
despintando muecas con los puños que saben a barro

que la tentación sea vivir hasta desvivirse
albergar el tugurio que nos emborrache con los ojos de la hora enferma
y atrapar la felicidad que nos gangrene enteros,
temblarnos rojos y expuestos
sernos puerto y hallar la belleza de las agallas
y de la piel en coma no saber nada
declaro que mi cuerpo sea tu trinchera

defiendo que te viertas amante de la noche depravada
la piel vuelta, lo sabes, no regresa
detrás de ti no hay nada


Sheri Martinelli, del blog Missdesastresnaturales


COSAS en LEÓN

OCHO RELATOS DE BOXEO


Presentación del libro: 
"Ocho relatos de boxeo" 
del autor Alexander Drake

Día: Jueves 20 de marzo
Lugar: Fnac de San Sebastián
Hora: 19:00 h. (Puntual)

Durante la presentación del libro se proyectará el mítico combate entre 
George Foreman y Muhammad Ali en 1974.


martes, 18 de marzo de 2014

LA FALSA MUERTE DE LEOPOLDO MARÍA PANERO por JAVIER VAYÁ ALBERT


Mira qué locos, Leopoldo,
que dicen que te has muerto
que te moriste dicen, Panero,
pero yo no me lo creo
te habrás disfrazado de muerto
porque no soportabas a los vivos
como te disfrazaste de loco
porque detestabas a muerte
a los disfrazados de cuerdos
como decidiste encerrarte
seguro que para burlarte
de los que se creían tan libres
dicen que te has muerto, Panero,
como si eso fuera posible, Leopoldo,
como si tus poemas no fueran
a vivir por encima del tiempo
como si en la furia de tus versos
no fluyera la inmortal sangre
con la que los has escrito
y el barro y la ponzoña
y el prodigio y el delirio
habitarás la condición de fantasma
Leopoldo
para visitar la casa de tu infancia
Panero
para amargar la muerte a tu familia
como te amargaba a ti la vida
para fumar y discutir con tus hermanos
para reíros juntos de nuevo
de nuestra condición de humanos
mira qué locos, Leopoldo,
que dicen que te has muerto
te habrás disfrazado de muerto
como te disfrazaste de maldito
para ir en contra de todos esos
que llevan siempre disfraz de benditos
mira qué locos, Panero,
que dicen que te has muerto
que debo de estar loco
porque yo no me lo creo.

Javier Vayá Albert

Photo by Jr Vega

ARDIMIENTO en MADRID

sábado, 15 de marzo de 2014

EL LENGUAJE DE LOS PUÑOS: Prólogo por José Ángel Barrueco.



LA DESGRACIA HA SIDO MI DIOS

La desgracia ha sido mi dios.
Me he tendido en el fango.
Me he secado al aire del crimen.
Y he dado buenos chascos a la locura.

Arthur Rimbaud


El lenguaje de los puños, título de la Antología Crítica de la Poesía de David González, abarca cuatro volúmenes con tramos comprendidos entre 1997-2000, 2001-2003, 2004-2007 y 2008-2013. 

Nuestro cometido ha sido el de reunir las distintas voces que, durante estos años, se han pronunciado en la prensa y en internet sobre la obra del poeta nacido en San Andrés de los Tacones. De tal modo que el libro no obedece al estudio escrito por un único autor, como viene siendo habitual en esta clase de ensayos críticos, sino que constituye una pluralidad de versiones y opiniones (unas a favor, otras en contra, pero ninguna caracterizada por la tibieza, pues la poesía y la figura de David González levantan odios y pasiones, jamás indiferencias). 

He encontrado algunos libros de intenciones similares, como Bolaño Salvaje o Universo Nooteboom, donde se compilan entrevistas con ambos escritores, textos ensayísticos, reseñas o cuentos inspirados en sus obras… Sin embargo, en los citados títulos, una vez madura la bibliografía del autor en cuestión, se elige además a algunos críticos y literatos para que analicen tal o cual temática. Me atrevería a decir que son, por tanto, antologías a posteriori. 

El lenguaje de los puños, por el contrario, reúne aquellas críticas y reseñas dispersas y publicadas en su momento, durante la recepción de la obra, y no se ha encargado a nadie que incorpore otro estudio escrito ahora. De manera que la diferencia fundamental está en el tiempo. 

Dicha diferencia, me parece, es importante. Porque lo que vamos a ver y a comprobar, en éste y en los siguientes volúmenes que la Editorial Origami ha tenido el valor de apoyar, es si los reseñistas se equivocaron o acertaron en sus juicios y en sus valoraciones: aquí no sólo cabe el elogio, sino también el agravio.

Tras cada reseña, al menos en lo que se refiere a la obra individual de David González y no a las antologías y compilaciones que lo incluyen, el lector encontrará uno o varios de los poemas mencionados en dicho artículo. Si, por ejemplo, Jesús Rodríguez Castellano cita el texto “El demonio te coma las orejas”, los versos son incorporados al final de su análisis. En los casos en los que no se cita ningún poema, se ha optado por escoger alguno más o menos representativo del libro en cuestión. 

Dado que los primeros titubeos de David en la literatura apenas tuvieron resonancia, se ha optado por no integrarlos, aunque ya los críticos y los analistas los mencionan en diversas ocasiones. Me refiero a los poemarios Ojo de buey, cuchillo y tijera y Nebraska no sirve para nada

Una de las particularidades de esta antología (o compilación) es que se devora desde el comienzo: 

En primer lugar, por el ritmo de lectura, al alternar poemas y reseñas, lo que facilita que el lector quiera más, que siga interesado, que se motive al saltar de un autor a otro con el puente que supone la obra de González. El cambio de prosa a poesía y luego de poesía a prosa, poco utilizado en el sistema editorial de España (pero usado con más frecuencia en otros países, como Estados Unidos), dota a las páginas de una cadencia que se agradece sobremanera. 

En segundo lugar, porque se facilita el acceso a las palabras de personas de reconocido prestigio y trayectoria. Pongamos por caso: Luis Antonio de Villena, Túa Blesa, Antonio Orihuela, Vicente Muñoz Álvarez, Eloy Fernández Porta, Pablo García Casado, Esteban Gutiérrez Gómez, Manuel Vilas, Martín López-Vega, Patxi Irurzun o Javier García Rodríguez. Es un placer leer sus análisis, saber qué opinaban cuando salieron los primeros libros del poeta asturiano, discernir en qué puntos pudieron equivocarse, hasta dónde acertaron. En este sentido, yo he encontrado varias frases dignas del subrayado. Pero la selección no se limita sólo a los autores citados, o a críticos como Enrique Villagrasa o Ainhoa Sáenz de Zaitegui. También hay hueco para quienes no pertenecen a la crítica ni colaboran en la prensa oficial, pero son muy activos en las redes sociales, y aquí me refiero a bloggers o cantantes o escritores como Kutxi Romero, Mario Crespo, Ana Vega, David Refoyo o Mar López. Y hay un tercer apartado, que se añade al final de cada volumen: el titulado “Otros estudios críticos”, donde se recopilan no sólo análisis sobre la bibliografía de David y las antologías en las que ha participado, sino que abarca textos generacionales, prólogos de sus libros, artículos sobre él o incluso algunas rarezas, como una carta de Antonio Gamoneda. En dicha sección resulta muy sugestiva la lectura de los estudios que hablan sobre tal o cual aspecto de la poesía española contemporánea. La nómina de reseñistas es demasiado extensa para esta introducción: remito a los lectores al índice, y así quizá se lleven alguna que otra sorpresa.

En tercer lugar, por morbo. Quienes conocemos un poco a este poeta, estamos al tanto de todas las polémicas y los enfrentamientos en los que se ha visto envuelto a lo largo de más de diez años. Amigos que se convirtieron en enemigos. Críticos que lo aplaudían y luego empezaron a atacarlo. Gente que lo miró con lupa y con prejuicios para, con el tiempo, admitir que su obra sí era (es) importante. No voy a entrar en valoraciones personales, pero a mí me produjo morbo leer lo que escribieron al respecto autores como Roger Wolfe, Care Santos o José Luis García Martín. Queda, en resumen, el residuo de un placer perverso al cabo de la lectura. 

Para quienes sean recién llegados a la obra poética de David González, esta compilación les facilitará el camino hacia sus libros, pues vuelvo a repetir que contiene diversos puntos de vista críticos, no siempre favorables al autor. Para quienes ya conozcan sus poemas, la lectura de El lenguaje de los puños les servirá como complemento. 

Y, con los años, estos volúmenes tal vez puedan convertirse en una especie de manuales de referencia: los lugares donde comprobar cómo los escritores y los críticos y los lectores de su tiempo vieron a David González, en mi opinión uno de los más grandes poetas contemporáneos. 


José Ángel Barrueco, Madrid, invierno de 2013.

Prólogo a El lenguaje de los puños. Antología crítica de la poesía de David González (Origami, 2014).