domingo 4 de marzo de 2012

Las influencias literarias de The Joy Division, por Jon Savage

En marzo de 1980, Joy Division lanzó su tercer single, con canciones como Atmosphere y Dead Souls. Se hizo una edición limitada de 1.578 discos en un sello independiente francés, Sordide Sentimental; una grabación poco común. Llevaba una advertencia de una sola palabra – Gesamtkunstwerke – y de verdad se trató de una obra de arte total, con gráfica, música, fotografías y texto, un mundo en sí misma.



La tapa del desplegable es una pintura del artista neoclásico Jean-Francois Jamoul, en la que se ve un ermitaño de túnica contemplando desde la cima de las montañas los valles oscurecidos por las nubes. Adentro hay un collage de una figura solitaria que desciende a las profundidades de la tierra, una foto de Anton Corbijn que muestra al grupo bajo una luz fluorescente en la estación Lancaster Gate. Y además está el texto.
En el ensayo titulado Licht und Blindheit (Luz y ceguera), Jean-Pierre Turmel se coloca lo más lejos posible del cliché del crítico de rock. Citando entre otros a Pascal, Heinrich von Kleist y Georges Bataille, profundizó en su intento por explicar el efecto que Joy Division le produjo: “En el corazón de los sufrimientos cotidianos y del castigo, en la rueda misma de la mediocridad cercenadora, se encuentran las llaves y las puertas del mundo interior”.
El single fue recibido con éxtasis por los seguidores del grupo. No sólo porque eran las dos mejores canciones que jamás habían grabado, sino porque era un reconocimiento al fanatismo, casi religioso, que rodeaba al grupo. Ian Curtis estaba encantado con el package , pero sobre todo, sabía mejor que nadie que las palabras y los libros son el umbral para otras dimensiones.
No se trata de legitimar las letras de Curtis como obra literaria, sino de dejar en claro que en los años 60 y los 70, la cultura pop actuaba como centro de intercambio para la información que estaba literalmente oculta como la esotérica, o era degradada, impopular y estaba por debajo del radar de la literatura. Y existía toda una subcultura y un mercado que sostenían estos intentos de clandestinidad.
Joy Division continúa inspirando nuevas generaciones de oyentes, pero sin duda fueron el producto de un tiempo y un lugar. Ian Curtis era un ávido lector que se convirtió en escritor fecundo. En el noroeste de Inglaterra, a mediados de los años setenta, encontró los materiales que necesitaba para escapar, pero sólo para descubrir, como era evidente en muchas de sus lecturas, que escapar era imposible.

Como los Doors y The Fall, Joy Division tomó su nombre de un libro. No se inspiraron en Huxley o en Camus, sino en una pieza relacionada con el Holocausto. The House of Dolls de Ka-Tzetnik (su verdadero nombre es Yehiel Feiner) cuenta de zonas en los campos de concentración en las que se forzaba a las mujeres a la esclavitud sexual: no era la División de trabajo forzado (Labour Division) sino la División del placer (Joy Division). En 1978, cuando el grupo adopta el nombre, la novela había vendido millones de copias en edición rústica.
Desde principios hasta mediados de la década del setenta, fue la época dorada de las publicaciones en rústica, fueran buenas o malas. Aparte de Penguin, con su fuerte línea de ciencia-ficción, que incluía autores como Philip K. Dick, Olaf Stapledon y J. G. Ballard, estaba Picador, Pan, Mayflower y Paladin, este último con una amplia lista que incluía a Jeff Nuttall y Timothy Leary. Con sólo 50 peniques, cuando un disco LP costaba 3,25 libras, estos libros estaban al alcance de los jóvenes.
Estaban las tiendas manejadas por David Britton y Mike Butterworth: House on the Borderland, Orbit y Bookchain, en Manchester. Como recuerda Butterworth, las tres eran “modelos de dos librerías de la época en Londres, Dark They Were y Golden Eyed en Soho, que vendían historietas, ciencia-ficción, material relativo a drogas, afiches, y una cadena que se llamaba Popular Books”.
Con su amigo Steven Morris, Ian Curtis visitaba con frecuencia House on the Borderland. Butterworth los recuerda como “jóvenes disparatados, alienados, atraídos por almas con mentalidad semejante. Querían algo poco convencional y fuera de la vía tradicional, y la tienda ofrecía eso. Probablemente la veían como un faro de luz en la sombría Manchester de principios de los 70. Ian compraba tomos de segunda mano de New Worlds, la gran revista literaria de los años sesenta editada por Michael Moorcock, que promocionaba a Burroughs y a Ballard. Mi amistad con Ian comenzó hacia 1979: hablábamos sólo de Burroughs.”

Curtis era autodidacta, abandonó la escuela a los 17 años, y siguió el ejemplo de la cultura pop de la época. En 1974 la Rolling Stone le hizo una entrevista a David Bowie con William Burroughs. La charla en sí no significó nada, pero dejó sentada la conexión, especialmente cuando Bowie se mostró en el documental de TV de Alan Yentob Cracked Actor, y Burroughs proyectó una gran sombra en todo el punk y post punk británico.
A mediados de los años 70, había una sensación de que ya habían arrojado la bomba, reforzada por el estado vacante y marginado en que se encontraban las ciudades del interior de Inglaterra. Con su brutalidad casual y humor negro, la prosa acelerada de Burroughs, lo que su biógrafo Ted Morgan llamó “estilo nuclear”, combinaba con este humor apocalíptico.
Joy Division muy rara vez daba una entrevista. En enero de 1980, sin embargo, le dieron una audiencia al joven escritor y cantante Alan Hempsall. Esta sería la única vez que Curtis habló de sus lecturas. Mencionó Naked Lunch y The Wild Boys como dos de sus libros favoritos. Curtis comenzó escribir en serio durante 1977 cuando él y su esposa Deborah se mudaron a Barton Street en Macclesfield, al sur de Manchester. En sus memorias Touching from a Distance, Deborah Curtis recuerda que “la mayoría de las noches Ian se encerraba a escribir en el cuarto azul, interrumpiendo solamente para beber una taza de café entre las volutas de humo de un Marlboro. No me importaba la situación: lo encarábamos como un proyecto, algo que debía hacerse”.
Sus primeros intentos muestran al escritor luchando por establecer un estilo. Una de las primeras grabaciones más impactantes de Joy Division, No Love Lost, tiene una parte recitada con un párrafo completo de The House of Dolls . Canciones como Novelty, Leaders of Men y Warsaw eran regurgitaciones apenas digeridas de sus fuentes: grumosas páginas de frustración, fracaso e ira con un trasfondo militarista y totalitario. Como una estocada de Burroughs, las letras cambian de una dirección concreta a la descripción de una situación, con frecuencia horrorosa o perturbadora: “todos los asesinos agrupados en cuatro filas”, sellado con una confesión en primera persona de culpabilidad o indefensión: “Hice todo lo que quise / dejé que te usaran para sus propios fines”.
En los ensayos de Joy Division, Curtis actuaba como director, detectando fraseos y trabajando con Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris para convertirlos en canciones. Cuando terminaban con la música, escarbaba en la bolsa plástica donde guardaba sus notas y comenzaba a ponerle letra a la música. Como lo recuerda Sumner en el documental de Joy Division, “sólo sacaba algunas palabras y comenzaba a cantarlas, era bastante rápido”. Entre 1978 y 1980 no dejó de escribir letras, tenía para más de tres álbumes. Curtis no buscó narrativas convencionales, pero creó una situación en la cual la emoción surgía como respuesta al narrador. Mientras la letra pasaba de lo universal a lo personal, el “yo” se encontraba con frecuencia atrapado, como en una tragedia griega, por fuerzas que no podía controlar. “Vivimos bajo tus reglas, eso es lo que nos mostraron” (Candidate).
Como muchos jóvenes, los sentimientos de Curtis oscilaban entre la omnipotencia y la protesta, esto se reflejaba en sus letras. La sensación de luchar en vano, tal vez, contra un sistema laberíntico es un tema recurrente en Kafka, Gogol y Burroughs, entre otros. Es fácil seguir una línea temática entre los agentes de control en El Castillo de Kafka y las teorías del control en Burroughs, o en el fatalismo de los rusos del siglo XIX a la ciencia-ficción de posguerra.

La exquisita tecnobarbarie de Ballard ofrece una variante. La ciencia-ficción muestra una alternativa y Curtis empleó este lenguaje en el primer álbum de Joy Division, Unknown Pleasures. Canciones como Interzone ubican a una juventud desesperada y olvidada, como los Wild Boys, en paisajes desiertos de Manchester. Al mismo tiempo, había una preocupación por las imágenes religiosas y el martirio, combinados con una actitud nietzscheana.
Las letras eran sólo una parte del paquete. Joy Division era una obra de arte total, hasta la carátula del disco, el vestuario y los afiches. En vivo eran brutales y demasiado intensos: como cantante, Curtis se ubicaba completamente en el momento con un personaje que, intencionalmente o no, se acercaba a la visión de un profeta: “He viajado a lo largo y a lo ancho de muchos tiempos diferentes” (Wilderness).
No es difícil darse cuenta cómo Curtis se identificó con el funcionario público, el héroe de Memorias del subsuelo de Dostoievski con su desdén nihilista por el “hormiguero humano”: Nacimos muertos. El problema con la música rock es la idea de autenticidad, requiere que el cantante actúe, caracterice las letras y el estado de ánimo. En la medida que Joy Division despegaba, él quedó atrapado en sus propias letras. Curtis escribe para Atrocity Exhibition: “para divertirse miran como se retuerce su cuerpo/ Detrás de sus ojos dice ‘todavía existo’”. Aunque se refiere a la novela de Ballard, el clima de la canción es más parecido a El Lobo Estepario de Hermann Hesse. En 1980, cuando Alan Hempsall le preguntó al respecto, Curtis dijo que había escrito la canción mucho antes de leer el libro. “Sólo vi el título y me pareció que encajaba con las ideas de la letra”.
Está claro que Curtis utilizaba sus libros para generar un estado de ánimo. Al mismo tiempo su esposa pensaba que “todo eso culminaba en una obsesión enfermiza, con sufrimiento físico y mental”. Hace poco escribió: “Pienso que la lectura de esos libros realmente alimentó su tristeza”.
Entre 1979 y 1980, el humor de Curtis se hace más negro. Dead Souls era una porción del horror de H. P. Lovecraft, viejo y frío, que ponía los pelos de punta. Canciones de la época del álbum Closer muestran cómo lo que escribe se vuelve directamente una angustiada confesión. Nadie vio las señales obvias. Tony Wilson, a quien entrevistaron en el documental, dijo que creyó que se trataba “sólo de arte”. Las últimas letras de Curtis In a Lonely Place (en un lugar solitario), son el eco de la descripción que Jean-Pierre Turmels hace de la obra de Bernini, el Extasis de Santa Teresa: “el mármol, mortalmente pálido, sorprende al cuerpo en un momento específico, entre carne y cristal, justo antes que desaparezca lo tangible y el alma eche a volar”. El gran logro de las letras de Curtis fue captar la realidad subyacente de una sociedad convulsionada y mostrarla tanto en el ámbito universal como personal. Las emociones son la esencia de la música pop y así como Joy Division se ubica perfectamente entre la brillante luz y la oscura desesperación, también las letras de Curtis oscilan entre la desesperanza y la posibilidad, casi la necesidad, de contacto humano.
Casi 30 años después de su muerte, Joy Division ingresó su música en el mercado masivo de las telenovelas, o bandas sonoras para programas de deportes de la BBC. Me alegra que las canciones reciban su mérito, pero también vale la pena recordar que la banda y su letrista fueron productos de una época muy particular de la historia de la cultura, cuando existía una urgente demanda de literatura para intelectuales y cuando inteligencia no era una mala palabra.

Publicado en la revista Ñ, 20/12/2008. Originalmente publicado en The Guardian.

sábado 3 de marzo de 2012

FELICES PRIMEROS 70, LOU

PETISME Y SUS POEMAILS EN 'EL CULTURAL'

Poemails: Nuestra venganza es ser felices

Ángel Petisme


A. SÁENZ DE ZAITEGUI | Publicado el 02/03/2012


Literatura: el original de una mala copia llamada realidad. De los infinitos universos posibles, escogemos uno arbitrariamente: le asignamos una geografía, una cronología, diseñamos la historia. Lo limitamos, nos limitamos. Por eso Poemails contiene la vida entera, mientras que la vida apenas da para unos versos.

Pasan tantas cosas en este libro. Contiene multitudes. Creador indiferente a las bobadas poéticas y en general a las bobadas, Ángel Petisme (Calatayud, Zaragoza, 1961) avergüenza al mundo (que se cree tan grande, tan fuerte) metiéndolo en un centenar de páginas impresas, y todavía sobra sitio. Hay hechos sobre los que no se poetiza, porque son poesía en sí mismos: la verdad escupida al poder, la especie humana como libro descuajado, la caída de Occidente que sigue cayendo y nunca toca fondo. Para denunciar la guerra, la injusticia, el error absoluto que algunos denominan mal necesario: para esto nació la poesía en Europa hace tres mil años. Luego vinieron los ociosos e inventaron el amor, como si no fuera otra batalla. “Intenté cambiar el Mundo/ con un poema/ y se rieron los cimientos de la Tierra”, cuenta el revolucionario y sólo entonces poeta, hablando la lengua de Google, esa derrota de Babel. Y cuanto más contacto Skype, cuanto más “la democracia acabó en Internet”, más escuchamos la voz de Juvenal, que vio mucho, lo vio mal y lo contó todo: “¿Qué queda de los sueños antiguos? ¿Qué queda de los ideales perdidos por caminos del Dharma y ríos de nicotina? Pregúntaselo a Kerouac”. La ficción es la respuesta; la realidad, un constructo sin esqueleto que no pasa de problema. “Algunos hemos encontrado/ en eso que antiguamente se llamaba el Arte/ la energía de nuestras vidas./ Y eso nos hace generosos, distintos y millonarios”. Es la dignidad del poeta, el libre, el de verdad.

“Hicieron un gran desierto y lo llamaron paz”. Sobre Tácito puede asentarse casi todo, fundamentalmente lo que más importa. Diario bélico de la Iraq rota, La noche 351 es un itinerario de testimonios sobre muerte, sobre la vida en espera. Testigo presencial de la catástrofe, Petisme se comporta como los poetas de la guerra ingleses, casi niños enfrentados al mayor monstruo humano, y que aun así se negaban a soñar pesadillas.

Tampoco este poeta-cronista se rinde al cansancio de sostener la belleza por encima del horror, y no para amortiguarlo, sino para humanizarlo, para hacerlo comprensible a quienes no estuvimos allí: “Aquí los ángeles nos reímos por todo,/ aquí por miedo me enamoré hasta yo,/ máquinas oxidadas, las palabras/ acuchillan el corazón del cielo”. En el entorno más hostil, se atrinchera en tradiciones que suenan al mundo desde que es mundo: en su Noche colisionan Sherezade y Bush, el fulgor y la sangre. No hay fingimiento: la ficción no miente, no está autorizada para hacerlo. Sátira en Poemails o lírica en Bagdad, la realidad empieza en esta literatura. Dos libros, dos egos, un mismo corazón. Poesía más viva que la vida misma.

viernes 2 de marzo de 2012

EL ROTO


DE LATIDOS Y ASFALTO. Daniel Piñón

  El quinto beatle y Daniel Piñón guardan cierto parecido


DE LATEXOS E ASFALTO

Ti fasme ser un átomo na tolemia do amor,
unha folla no inverno ardendo no ceo.
Somos os dous acordes que precisa o mundo,
o terceiro mosqueteiro,a cuarta lúa,
o quinto beatle,a sexta nota,
a séptima civilización.a oitava maravilla,
o noveno arte,
a décima praga por riba das sabas e o latex,
alí onde os poetas perdemos os soños
tentando fuxir do pesadelo,
cos beizos fecundados pasamos a metadona
da miña boca á túa
afirmando este amor, escribindo cartas de carraxe
a ese futuro no que cecais xamáis podamos
pirogravar os nosos bicos.


DE LATIDOS Y ASFALTO

Tú me haces ser un átomo en la locura del amor,
una hoja en el invierno ardiendo en el cielo.
Somos los dos acordes que precisa el mundo,
el tercer mosquetero,la cuarta luna,
el quinto beatle,la sexta nota,
la séptima civilización, la octava maravilla,
el noveno arte,
la décima plaga por encima de las sábanas y el latex,
allí donde los poetas perdemos los sueños
intentando huir de la pesadilla,
con los labios fecundados pasamos la metadona
de mi boca a la tuya
afirmando este amor, escribiendo cartas de odio
a ese futuro en el que quizás jamás podamos
pirograbar nuestros besos.

Daniel Piñón, Inédito

jueves 1 de marzo de 2012

Un poema de amor y veinte versos de mierda. Iván Rafael

 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»
(Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Pablo Neruda)


No puedo escribir un poema de amor esta noche
y recirtarto luego como un balance de cuentas.
Las cifras tiritan en los paneles de la Bolsa
alumbrando una noche con las estrellas en venta.
Los pretendientes pujan debajo de los balcones
cantando serenatas en la jerga financiera.
No puedo escrirbir un poema de amor esta noche.
No puedo escribir que me siento como una cartera
donde tu eres un valor repartiendo dividendos
con un saldo positivo entre ganancias y pérdidas.
Que tus manos dan rentabilidad a mi producto
aumentando el rendimiento del flujo por mis venas.
Que tus labios son una oportunidad de negocio
si amplias tu demanda para colocar mi oferta.
No puedo escribir un poema de amor esta noche
aunque abras tu sesión y repunte mi tendencia.
Aunque nos fusionemos y coticemos al alza
y mi capital de beneficios entre tus piernas.
No quiero escibir un poema de amor esta noche
sino veinte versos de mierda.

 Iván Rafael
Voz de Tizahttp://vozdetiza.wordpress.com/

miércoles 29 de febrero de 2012

JOSEBA SARRIONANDIA SEGÚN 'LA BANDA DEL ABUELO'





La banda del abuelo, con su bijo de Satanás Josu Arteaga al frente, siguen cortando cabelleras y haciendose zurrones con ellas para meter dentro  poemas, cancionesy otro tipo de piedras para arrojar a los rostro pálidos. Esta vez versionan un poema de Joseba Sarrionandia. Abajo va la traducción del poema:


HAU DA ENE ONDASUN GUZTIA
Joseba Sarrionandia



Hau da ene etxea
Hau da ene aulkia / ohia
Hau da ene ondasun guztia

Bakardade ta ixiltasuna
Hau da ene jabego bakarra
Milaka jostorratz herdoildu aldean
Lehiorik gabeko begirada

Zafrada bat bihotzean
hauxe da nik dudan guztia
hilda nagoela esan desakek
hilda nagoela

Hau da ene etxea
Hau da ene aulkia/ohia
Hau da ene ondasun guztia

Amagandik irten nintzen bezala
Irtengo naiz endredu honetatik
Aterik zabaldu ezin eta

Ba dea hilobi estuagorik?


Funtzionarien begi kliskadek
Mirillan igartzean bakarrik
Ohartzen naiz bizirik nagoela


ESTA ES TODA MI FORTUNA
Joseba Sarrionandia




Esta es mi casa
Esta es mi silla / mi cama
Esta es toda mi fortuna

La soledad y el silencio
mi única propiedad
Sobre agujas roñosas a miles
Mirada sin ventana

Un manotazo en el corazón
Esto es todo lo que poseo
Puedes decir que estoy muerto
Que estoy muerto

Esta es mi casa
Esta es mi silla / mi cama
Esta es toda mi fortuna

Saldré de este enredo
como salí de la madre
No poder abrir la puerta
Existe una tumba más estrecha?

Sólo al notar el parpadeo del ojo del funcionario en la mirilla
me doy cuenta de que estoy vivo

martes 28 de febrero de 2012

Alessandro Biffignandi



El pulp a la italiana (Fumetti) tiene en Biffignandi a uno de sus máximos exponentes. Para saber algo más sobre él aquí

Un poema de Javier Pascual


Algunas cosas
debemos hacerlas solos
y aunque entre en la cama
abrazando a mi pareja
para limpiarme la conciencia
duermo

de espaldas

De 'Coces y aullidos', Javier Pascual (ImplicArte, 2011)

lunes 27 de febrero de 2012

BORRASKA, NÚMERO ESPECIAL: LA VIDA A.G. (ANTES DE GOOGLE)


“¿A dónde vamos?”, preguntábamos a nuestros padres los sábados por la tarde, y ellos contestaban: “A mirar escaparates”. Se fumaba en los autobuses, en los institutos y universidades, en la consulta del médico (y solía ser el médico quien fumaba). Los adolescentes se masturbaban hojeando el LIB, Interviú, y otras revistas acartonadas, algunos, a otros les bastaba con fantasear. Escribíamos cartas, salíamos a la calle a buscar a los amigos, cortábamos y pegábamos, pero lo hacíamos con nuestras novias o novios o contra los del colegio de enfrente… No había móvil, ni redes sociales. ¿Cómo nos las apañábamos? Después llegó Internet, Google, Facebook… Parece que han pasado siglos (bueno, ha pasado uno, en realidad) pero fue solo ayer, hace 15 años. Borraska surgió en aquel tiempo fronterizo, cuando los emails tardaban horas en entrar a la bandeja y el contador del teléfono corría como un fórmula 1. De forma autodidacta y con espíritu y estética de fanzine. El espíritu porque nos lo pedía el cuerpo y la estética porque no teníamos ni idea. Y seguimos sin tenerla. Ahora volvemos en forma de blog, que es facilito, ajustado a las capacidades de los que nacimos MAG (Mucho Antes de Google). El ciberfanzine de literatura subterránea ha resucitado, muy lentamente, con pachorra, en un número especial y sin vocación de continuidad, en el que más de cuarenta creadores irán contándonos -un post cada día-
cómo era su vida antes de que las nuevas tecnologías irrumpieran. ¿Qué recuerdan de aquellos tiempos? ¿Cómo se adaptaron a los cambios? ¿De qué modo influyó en su forma de escribir? ¿Hemos ganado libertad o la hemos perdido? ¿Seguimos, en el fondo mirando escaparates? 

 

Patxi Irurzun 
(Editorial de Borraska, ciberfanzine de literatura subterránea)

sábado 25 de febrero de 2012

EL BUHO MUSICAL. Esteban Gutiérrez Bacø


Por entonces,
sin un duro en el bolsillo,
lo tenía todo,
dormir una hora
era una conquista,
y no existía
la soledad.


Por entonces,
sembraba de truenos los oídos,
los saltos entre las luces
llegaban hasta Plutón,
y las miradas hablaban
sin esconder
ninguno
de los pensamientos.


Por entonces
el día no existía,
todo era un torrente de acciones,
un surco interminable,
probarlo todo
romper fronteras
y disfrutar.


Por entonces,
la noche no tenía secretos,
lo desconocido
se mostraba amigable,
nunca sabía qué
o quién
o dónde
y no me preguntaba
para no tener
que pensar.


Por entonces
no conocía el miedo,
no buscaba refugio.

Por entonces,
todavía,
no necesitaba
volver
mi mirada
hacia atrás.




Bacø,2007


http://bacovicious.blogspot.com/




jueves 23 de febrero de 2012

LA COSA QUE ARDE JAZZ CLUB. Domingo López



"La cosa que arde" Jazz Club
(Divertimento tunante para borrachos y animales)

Para el Txiki, que andará por ahí

En “La Cosa que Arde” casi nadie pagaba. Los clientes, es decir, los cuatro asiduos que abrevábamos alcohol matarratero y que lo cerrábamos todas las noches teníamos, prácticamente, la barra libre y sólo a algún curioso incauto o guiri muy despistado o cualquiera que tropezaba en la acera y caía por la puerta se le cobraba con creces el trago pavoroso que les incendiaba el gaznate y les hacía huir a la calle en busca de una fuente adonde meter la cabeza o les obligaba a correr hacia el WC hediondo, presos de una diarrea instantánea. En fin, lo que quiero decir es que esto duró, más o menos, dos años y tres meses, el tiempo que el bareto, en su nueva etapa, estuvo abierto acogiendo nuestros sueños, bostezos y desvaríos. Lo sé con semejante exactitud no porque tenga una excelente memoria sino porque la jornada de la inauguración, para celebrar como se merecía que un club de jazz abría en nuestro arrabal, emulando sin disimulo a los de Niu Yor, le regalé al dueño magnánimamente un almanaque de publicidad de la panadería del Cojo Marcote, donde yo había dejado de trabajar como recadero para incorporarme dinámicamente a esta emocionante aventura hosteleromusical y en el cual una fulana pelirroja, en la página correspondiente a julio, sonreía mostrando sin recato sus ubres asombrosas. Y allí seguía, colgada de un clavo en la pared y sin haber sido arrancada la hoja del mes, con sus carnes excesivas sólo tristemente tratadas por las moscas que se habían dedicado con perverso interés a decorarla con cientos de cagaditas, cual lunares coquetos y diminutos. 1996, ponía. Es invierno, creo que estábamos en Octubre, medité. Conté con los dedos hasta llegar al 1998. Efectivamente, 2 años y pico, pensé suspirando, orgulloso de mi admirable cacumen. El club, por llamarlo de alguna manera, estaba situado en un callejón de mala muerte, lleno de gatos famélicos y fachadas leprosas y cuando nos apetecía o había conciertos, por llamarlos también de alguna manera, sacábamos junto a la puerta, solemne y absurdamente, aquel gordito carialegre y de madera, emblema del antro, que alguna vez estuvo en la puerta de una casa pomposa de comidas, con su gorro de cocinero, su servilleta blanca sobre el brazo y su bandeja servil. Y apoyado sobre esta poníamos un cartón escrito a rotulador con el programa o el nombre, inventado minutos antes, de la banda de locos que iban a perpetrar la velada. Y como Secundino, o sea el dueño del garito o sea La Momia apenas sabía hacer la o con un canuto, era yo quien, con una letra singularmente florida, escribía dicho cartelito que siempre adornaba con el dibujo de un rechoncho cerdo con levita, puro y evidente aspecto de banquero, único trazo artístico que, laboriosamente, con la lengua fuera y entre los labios, fui capaz de hacer. Y como digo, esto realmente duró hasta la noche en que La Momia, o sea mi jefe o sea mi tío y mentor, se quedó dormido sobre el mostrador, como siempre. Yo lo miraba y trataba de adivinar, observando su sonrisa de aligator satisfecho, si estaría soñando con despachar pronto cócteles molotov o con despampanantes hembras ligeraditas de ropa, sus fantasías favoritas. Y en aquella ocasión, poco antes de cerrar - recuerdo que en la tele, en el único canal que se veía, ponían una peli patética de Manolo Escobar y que llovía y en el bar no había nadie, bueno solo nosotros, los fantasmas valientes de siempre - volvió entonces a abrir un ojo, luego el otro y con una porfía tan mecánica como cotidiana dio, tras desperezarse, su ya clásico y magistral consejo:
- Muchachos, no lo olvidéis, las mejores barricadas con los confesionarios del clero y los roperos de los burgueses, que la cosa... - y empezó extrañamente a reír, como escupiendo carcajadas postizas, y terminó la frase no con el tono jocoso habitual sino con un berrido agreste que hizo callar hasta a la trompeta cacareante y abollada de Johnny Mhecanzo que, imperturbable, ensayaba o improvisaba en sordina, trabajosamente, su solo estelar y delirante... (sigue)

Domingo López
Inédito
Para leer el cuento completo:

miércoles 22 de febrero de 2012

FIN DE GIRA DE 'SIMPATÍA POR EL RELATO'



Este finde Esteban Gutiérrez 'Baco' y yo, Patxi Irurzun, nos "quitamos" de rockeros, después de casi dos años de gira, con la antología de cuentos escritos por rockeros en los que  hemos descubierto cosas como que el rocanrol es muy cansado o que los rockeros no cenan. Nos quedaremos sin cenar, esta vez, el viernes, en el Gruta 77 de Madrid, donde todo empezó (allá Esteban y yo concebimos la idea, en la fiesta por la segunda edición de otra antología, que también coordiné, esta vez con Vicente Muñoz: la de este Hank over / Resaca, un homenaje a Charles Bukowski); en el Gruta tocarán el viernes Pánzer, Turrones y Juan Abarca; y luego el sábado en el Ácido Tour, en la sala El grito de Fuenlabrada, EnBlanco, Kike Suarez y la Desbadanda y Luter. Casi nada.

La verdad es que cansado ha sido, y este fin de semana acabaremos de nuevo para que nos cojan con pinzas, pero ha merecido la pena colarse en los camerinos durante todo este tiempo y conocer a tanta buena mala gente. Nos gustaría haber conseguido más dinero para los dos proyectos a los que cedimos los derechos del libro (el comedor social Paris 365 y la Asociación Río de Oro de Fuenlabrada), pero esto es tristemente lo que da la literatura y el rocanrol (y con todo, para nosotros es mucho saber que con este proyecto hemos conseguido que se sirvan unos cuantos cientos de comidas o un par de niños saharauis sean acogidos) Al menos lo hemos pasado bien... y quién sabe, quizás dentro de algún tiempo (de momento bastante tiempo) volvamos a la carretera. Gracias a todos los que nos habéis permitido soñar durante este tiempo. Salud y rocanrol

MADRID, 17 DE NOVIEMBRE DE 2010 - FUENLABRADA, 18 DE NOVIEMBRE DE 2010 -OVIEDO, 19 DE NOVIEMBRE DE 2010 - PAMPLONA, 25 DE NOVIEMBRE DE 2010 - LEÓN, 9 DE DICIEMBRE DE 2010 - SANTIAGO DE COMPOSTELA, 19 DE ENERO DE 2011 - ZARAGOZA, 18 DE FEBRERO DE 2011- BARCELONA, 17-18 DE JUNIO DE 2011 - GIJÓN (SEMANA NEGRA), 29 DE JULIO DE 2011 - GETAFE (SEMANA NEGRA), 16 DE OCTUBRE DE 2011- VALENCIA, 11 DE NOVIEMBRE DE 2011 - MADRID, 24 DE FEBRERO DE 2012

Autores participantes en la antología: Fran Fernández "Fran Nixon" (Australian Blonde / La Costa Brava), Pablo Tamargo (Black Horde), Monty (Sweet Little Sister), Carlos Pina (Panzer), Juan Abarca (Mamá Ladilla), Kike Babas (Kike Suárez & La desbandada), Agnes (Lilith), Julián Hernández (Siniestro Total), Rubén Pozo (Pereza), Leiva (Pereza), Félix FX (Hash), Indio Zammit (Tarzán y su puta madre ocupando piso en Alcobendas), Enrique Villarreal "El Drogas" (Barricada), Kutxi Romero (Marea), Kike Turrón (Turrones), Antonio Yeska, Lulu (Forraje), Josu Arteaga (La banda del abuelo), Roberto Moso (Zarama), Ángel Petisme, Ajo (Mil dolores pequeños), Eduardo Izquierdo (Los hijos bastardos de Henry Chinaski), David Mardaras (Horses of Disaster), Enrique Cabezón "Kb" (enBlanco), Daniel Sancet (Insolenzia), David Suárez "Suarón" (Los Majaderos), Felipe Zapico (Deicidas), Eduardo García "Luter", Octavio Gómez Milán (Experimentos in da notte), José Luis Moreno-Ruiz (La enfermería eléctrica), Iñaki Estévez (The Black Dogs), Javier Gallego "Crudo" (Dead Capo)

martes 21 de febrero de 2012

TRES POEMAS DE MICHEL GAZTAMBIDE

 Gaztambide con el flamante Goya que consiguió el domingo por el guión para la peli de Enrique Urbizu, también en la foto. ¡Zorionak biei!

FEDERICO Y GIULETTA

Cuando Federico vio a Giuletta
pensó que no era guapa
pero que nunca había visto nada
tan hermoso.
Con palabras
y traspiés la hizo suya
y la llevó a su casa
donde le dio historias fabulosas
y disgustos.

RATONCITO PÉREZ

Uno de estos días
voy a escribir ese poema de amor
que me reclamas.
Sé que más que un poema
quieres una bandera
pero no me importa,
tú también minimizas
mis catástrofes con olvido.
Será un poema de amor
que retirará a Neruda
(no sé si podré con Gala).
Escrito con la sabiduría
de mis años
y con la suave tersura
de los tuyos.
Si tiene alguna arruga
será la de una sábana.
Y si lleva piedras
serán de azúcar.
Y te lo daré un día oscuro
porque serás más sensible
al calor.
Mi amor.

Inéditos, extraídos de El céfiro 
 
TELEGRAMA

Tú estás en tu cama
Yo en la mía
No es la misma
Algo estamos haciendo mal

De 'Moscas en los incunables' (Huacánamo, 2011)
Extraído de Pequeña posibilidad de honestidad

viernes 17 de febrero de 2012

LA NIÑA


Llevaba más de treinta años intentando videar de nuevo esta película, que me aterrorizó como pocas en mi adolescencia, pero hasta ahora no había logrado encontrarla.

Tendría doce o trece años cuando la vi con unos amigos en el Cine Crucero (donde solían dejarnos entrar a películas para mayores de dieciocho, incluso a las clasificadas S), muertos todos de miedo y acurrucados en las butacas de la última fila.

Desde entonces la había buscado sin éxito en catálogos especializados y videoclubs, y ahora, por fin, he podido visionarla de nuevo.

Aunque hace aguas por bastantes sitios, La Niña (The Child, 1977), de Robert Voskanian, sigue conservando un aura especial, claustrofóbica y enrarecida, malsana y pesadillesca, diferente a la mayor parte de muestras del género.

Una banda sonora de lo más tétrica y enfermiza, una fotografía ominosa y sombría, un clima espectral y una historia de horror muy poco al uso convierten esta película en una singular pieza de culto para cinéfilos y coleccionistas.

Vicente Muñoz Álvarez

Trailer in You Tube

http://www.youtube.com/watch?v=1O-vnfCfieA&feature=player_embedded

EX COMBATIENTES por David Vázquez.


Campos rojos se extienden a las espaldas de soldados improvisados que cargan mochilas llenas de derrotas. Los niños crecen sin imaginar, pero sabiendo utilizar fusiles Gewehr 88 con instrucciones que no necesitan leer. Ráfagas de casquillos resuenan en la noche haciendo callar a los grillos. Ríos de llanto salados por lágrimas derramadas por el tacto de las cicatrices. Cruel conciencia de la elección aleatoria, de consignas fraticidas en planicies llenas de sangre común y miedo. Y cartas desde la ciudad sitiada.

Bosques que crecieron de los huesos plantados de olvidados anónimos que nunca quisieron ser ex combatientes, que nunca quisieron ser combatientes. Y en la noche se escucha el alarido de los condenados, el llanto de verdugos que ejercen por imposición y el lamento y el cansancio de pueblos divididos que nunca quisieron disparar.


David Vázquez, del poemario inédito Revolver AK-47.

http://davidvazquezrufino.blogspot.com/