sábado, 25 de abril de 2015

LA MORDEDURA por Miss Desastres Naturales.




Sucedió hace años,
algún verso eneasílabo que me tomó el pulso
alguna noche cabizbaja y somnolienta
y el despertar de las fieras
que hicieron añicos los vestidos de pánico.

Mi padre conoce los vientos y las nubes y la cara del sol
pero yo no lo vi venir, siempre de sotavento,
hasta que en mis manos tuve los pomos que arden
y abren, como cicatrices que no sanarán jamás,
barrancos por dentro.

De puertos y partidas me hablaban.
Tan descreída me revelé sumisa
en los pabellones que nos regala la métrica maldita de la desidia
como ofrenda para los angustiados
como sutura para los desamados.

Me mordieron las palabras te digo
dejando reguero encarnado en mi fondo
y la sangre trajo más sangre
y llegaron más cuerpos que decapitaron mi sencilla armonía,
con sabor a oleaje y dioses neptunos,
manchaban corazones de alabastro
y abracé sus pequeñas fortunas
y abracé sus hermosas torturas.

Radiografiaban mi esquizofrenia amorosa
y rebosaban sienes calientes,
con brutalidad se amarraban a mi garganta,
prometían significados,
dibujaban brazadas en la espesura del llanto,
se desprendía el minutero en ellos.

A veces luminosos,
a veces tenebrosos,
barata desolación la que traía mi saliva sin su voz, sin su canto.

Hice un dique en la memoria para su veneno
con mis manos, con mis besos.
Como un depósito que arde eternamente
y declama vida,
veneré la sangría de versos ajenos.

Y te confieso que me encontré siempre en sus cielos acorralados
lamí la carótida cercenada del viento
y me golpeé con la torpeza del insomne al que no le cabe ya el mundo en las manos.

Desde entonces me hallas cautiva,
decadente y ritual,
sangrando un blues por los costados,
curándome y saciándome en él,
sometida al deseo incunable.

Porque el poema es el sudor de las mujeres en la emboscada.
Porque sabes que trae su foso y su propio descalabro.
(bastan unos ojos fríos para no ver)


Miss Desastres Naturales


miércoles, 22 de abril de 2015

MI MARIDO ES UN MUEBLE: Esteban Gutiérrez Gómez.



"Mi marido es un mueble", 
un libro de relatos sobre el mundo subterráneo de la pareja

Es un placer anunciaros que ya está disponible en venta on-line en la web de Lupercalia Mi marido es un mueble, el primero de los libros de relatos que publico. Además, como oferta de pre-venta, por la compra de un ejemplar Lupercalia regala otro ejemplar de Esquinas, el maravilloso libro de relatos de mi amigo y cómplice, Pepe Pereza.

Podéis conseguir el libro aquí. No hay gastos de envío y es una oportunidad única de llevarte dos libros que, creo, merecen la pena.

Después de quince años dándole al cuento, como profesor en talleres de creación literaria y como escritor compulsivo de relatos a la búsqueda de la conmoción en el lector, y después de declararme cuentista y, por tanto, fracasado en el éxito literario, llega este libro que sin duda muestra la literatura que me habita. Soy un defensor del cuento como arte narrativo mayor, el cuento como hermano de la novela, no como primo lejano. El cuento como comida principal del menú, no como un simple aperitivo. El cuento como un lugar en el que vivir, no una estación de paso camino de la narrativa extensa. 

Espero que disfrutéis de estas diecisiete historias que giran en torno al mundo de la pareja o, mejor dicho, al submundo apenas perceptible que la rodea y que solemos llamar genéricamente (para evitarnos pensar de qué se trata en realidad) como "relaciones de convivencia".

La portada del libro es del fotógrafo Javier Jimeno Maté (Diablo.es). Gracias amigo.

*

La sospecha de una infidelidad, un necesario régimen de adelgazamiento, la misteriosa desaparición en un espectáculo de magia, la terrible sensación de sentir el menosprecio de los demás, una mutación inexplicable en el comportamiento de la pareja, la necesidad de momentos de soledad, una reunión de trabajo agotadora, la más intensa ola de calor, un atentado terrorista... Cualquiera de estos elementos puede provocar un cambio sustancial en una relación de pareja. Quizá por sí solos no serían decisivos, pero sumados a factores cotidianos de convivencia, producirán efectos impensados.

Cada elemento relacionado se corresponde con una historia que podrán leer en este libro. Esteban Gutiérrez Gómez muestra aspectos muy íntimos, ubicados cerca del alma, en el mundo de la pareja. Aspectos conocidos pero totalmente inexplorados.

Parejas que subsisten a pesar de que nunca ha existido un vínculo sustancial entre las personas que forman la unión o, como contrapunto, parejas que defienden su relación a pesar de todos los males que les rodean. Todo tipo de relaciones tienen cabida en el libro.
Y es que el mundo de la pareja es único, excepcional en cada caso.

Mi marido es un mueble es el primer libro de cuentos publicado de la trilogía Asuntos domésticos, en la que Esteban Gutiérrez Gómez aborda las relaciones de pareja desde perspectivas tan cotidianas como inusuales.


miércoles, 15 de abril de 2015

Presentación de PAN DURO (Patxi Irurzun)



Jueves 16 de abril, 11:00H
ELKAR COMEDIAS PAMPLONA 


Puravida, una soñadora chica de quince años que hace honor a su nombre, y su padre, un vendedor ambulante de todo tipo de cacharros absurdos (por ejemplo, unas sandalias con capota para los días de lluvia), llegan por casualidad a Zarraluki, un lugar que no aparece en los mapas y que sin embargo celebra anualmente el Campeonato Internacional de Lanzamiento de Huesos de Aceituna.
Es solo una de las surrealistas situaciones que acontecen en este fantasmal pueblo de montaña con faro y equipo de remeros. Un pueblo en el que la vida y la subsistencia dependen por completo de la relación amorosa entre la profesora y el panadero, pareja en plena crisis sentimental. Puravida y su padre intentarán mediar entre ellos con la ayuda de Oihan, uno de los habitantes —con sus 113 añitos— más jóvenes de Zarraluki.
Patxi Irurzun nos sorprende esta vez con una divertida y poética novela para jóvenes de todas las edades, en la que sobre reminiscencias del realismo mágico y de películas como "Amanece que no es poco" o "Bitelchús", se eleva la voz siempre tan mordaz como tierna del autor navarro.



lunes, 13 de abril de 2015

MARGINALES & EMARGINATI: Edición impresa.






Marginales y Emarginati de Vicente Muñoz Álvarez e ilustrado por Mik Baro y traducido al italiano por mi querido Guido Micheli, son la muestra tangible de que querer es poder, y de que el querer viene a ser el querer sentirlo y el poder el poder sentirlo ¿que de qué os estoy hablando...? Abrir por cualquier página y comprobarlo, Vicente nos abre su pecho y a la vez el nuestro, el más oscuro, pero que en realidad viene a ser el más claro, pues es el que guía nuestros pasos, lo callado que nos guía... obra de culto para todos los públicos... necesaria para todos los públicos...

¡Ya disponibles en papel!!

*

Marginales es el libro inacabado de Vicente Muñoz Álvarez. Es el libro inacabado y su apuesta más personal por la literatura. Marginales es, contrariamente a lo que se dice de él, el libro en el que el autor leonés se muestra más desnudo, porque a través de los personajes de cada uno de los 50 relatos de este bestiario, he podido ver su alma. Porque el alma nace vacía y se colma con los años, con las experiencias vividas y con la imaginadas una vez nos posee la ficción, cuando nos forjamos como personas. En Marginales podemos conocer el alimento intelectual de Vicente Muñoz Álvarez en la juventud: las películas y series de televisión de su vida, sus lecturas preferidas, la música con la que dejó que el ritmo le dominase; el alimento intelectual que, en suma, ha ido fraguando su aliento y su forma de entender el mundo. Sus pensamientos recurrentes, sus fobias, las bestias que pueblan sus noches. Por eso es el libro más personal, el más literario y, a la vez, el que nos ofrece su rostro verdadero. El lector podrá conocer entre líneas los demonios que atormentan al autor leonés y reconociéndolos, como Francis Bacon reconocía al animal que habita en el hombre de sus retratos, podrá entender su literatura. Pero no olviden, queridos lectores, que Marginales es un libro inacabado, que serán ustedes quienes reescriban en su cabeza cada uno de los relatos y que, quizá, encuentren el espíritu inquieto del autor allí o, quizá, sea su propia ferocidad la que se muestre. Al fin y al cabo, amigos lectores, en esta vida todos compartimos las mismas pesadillas.

Por si fuera poco, el libro cuenta con el valor añadido de las ilustraciones de Mik Baro que acompañan los textos. Geniales en su fiereza.


Esteban Gutiérrez Gómez


Emarginati è il libro incocluso di Vicente Muñoz Álvarez. È il libro inconcluso e la sua più intima scommessa per la letteratura. Emarginati è, contrariamente a quel che si dice, il libro in cui l’autore leonense si mette più a nudo, perché tramite i personaggi di ognuno dei 50 racconti di questo bestiario ho potuto vedere la sua anima. Perché l’anima nasce vuota e si riempie con gli anni, con le esperienze vissute e con quelle immaginate una volta che ci possiede la fantasia, quando ci plasmiamo come persone. Con Emarginati possiamo conoscere l’alimento intellettuale della gioventù di Vicente Muñoz Álvarez: i film e le serie televisive della sua vita, le sue letture preferite, la musica con la quale si lasciò trasportare, l’alimento intellettuale che, in definitiva, ha forgiato il suo respiro e il suo modo di vedere il mondo. I suoi pensieri ricorrenti, le sue fobie, gli animali che popolano le sue notti. Per questo è il libro più personale, il più letterario e allo stesso tempo quello che ci offre il suo vero volto. Il lettore potrà riconoscere, tra le righe, i demoni che tormentano l’autore leonense e riconoscendoli, come Francis Bacon riconosceva l’animale che abitava nell’uomo dei suoi ritratti, potrà capire la sua letteratura. Ma non dimentichino, cari lettori, che Emarginati è un libro inconcluso, che dovrete essere voi a riscrivere mentalmente ogni racconto e che, forse, incontrerete lì lo spirito inquieto dell’autore o forse verrà a galla la vostra stessa ferocia. Alla fin fine, amici lettori, in questa vita tutti condividiamo gli stessi incubi. 

E se ciò non bastasse il libro conta col valore aggiunto delle illustrazioni di Mik Baro che accompagnano i testi. Geniali nalla loro fierezza. Ed ora, la traduzione dello scrittore ed editore italiano Guido Micheli.


Esteban Gutiérrez Gómez, traducción por Guido Micheli.

viernes, 3 de abril de 2015

DRÍADE HERIDA por Javier Vayá Albert.




Quien te expulsó
de los juegos y cuentos de hadas
para dejarte aquí
náufraga en mitad del océano
de esta cama demasiado inmensa
demasiado blanca
de este pasillo al infierno adulto.
Quién ordenó talar tu bosque
eligió el sonido del árbol desplomándose
para que robaras una porción
de dolor a todo el que pasa por tu lado
a nosotros que solo nos preocupábamos
del propio y privado.
Quién extrajo las fuerzas a tu madre
para que no pudiera sostenerse
te concedió el milagro de las lágrimas
en los rostros de las enfermeras.
Qué coartada esgrimirán mañana
los telepredicadores cotidianos
los extorsionadores de fe ambulantes
los charlatanes de feria del libro
los psicólogos del photocall
los que autoayudan a sus bolsillos
los que cumplen sueños a interés bajo
si jamás han visto en tus ojos diminutos
languidecer la única y posible magia.

Javier Vayá Albert, del blog Actos Invisibles.


miércoles, 1 de abril de 2015

HAY UNA MUJER EN EL PARQUE por Pepe Pereza.



Un solitario más y me voy a la cama. Claro que eso mismo dije hace una hora. En la pantalla, la baraja virtual se despliega sobre un tapete virtual. Antes de realizar ningún movimiento me enciendo un cigarro. Hay tanto humo que tendría que abrir las ventanas para que se ventile la habitación, pero la noche es fría y no quiero resfriarme. Con el ratón voy cambiando las cartas de lugar. Rojas con rojas, negras con negras. Consigo que desaparezcan varias columnas, pero en la última jugada pierdo la partida. Apago el ordenador y abro las ventanas para que se vaya la humareda. Abajo, en el parque, veo a una mujer con claros síntomas de embriaguez. Camina haciendo eses y gesticula como si estuviera hablando a un acompañante inexistente. En un momento dado tropieza y cae de bruces. Intenta levantarse, pero va tan borracha que no puede. Al final se rinde y queda tumbada en el suelo. La observo durante un par de minutos, luego voy al cuarto de baño a lavarme los dientes. Cuando termino, regreso al salón para cerrar las ventanas. Veo que la mujer continúa tirada en medio del camino. Hace demasiado frío para dormir a la intemperie. Lo correcto sería bajar y ofrecerle mi ayuda, pero eso significa complicarse la vida, que es lo menos me apetece en estos momentos. No es problema mío, me digo, que se las arregle sola.
Trato de acabar el capítulo que he empezado a leer, sin embargo no puedo quitarme de la cabeza a esa mujer. Dejo el libro encima de la mesilla, salgo de la cama, me pongo el albornoz y me calzo unas zapatillas. Me queda la esperanza de que se haya ido. Pero no, sigue ahí. Tengo que hacer algo o se va a congelar. Mi primer impulso es coger el teléfono.
- Policía municipal. Dígame.
- Hola, llamo porque hay una mujer desmayada en el parque.
- ¿Qué le pasa?
- Creo que ha bebido demasiado.
- Entiendo ¿Está usted con ella?
- No. La veo desde mi ventana. Es en el parque del Cubo, junto a la zona de los columpios.
- Tomo nota. Dígame su nombre.
- ¿El de ella?
- No, el suyo.
- No creo que esté obligado a dárselo. Mi deber como ciudadano era avisarles a ustedes, y es lo que he hecho.
- Ya, pero mi deber como funcionario es completar un informe y para ello necesito sus datos.
- El caso es que mientras usted y yo hablamos, esa pobre mujer está desatendida.
- Ya he dado aviso a un coche patrulla. No creo que tarden en llegar. En cuanto a sus datos es completamente necesario que me los facilite.
Se los doy y cuelgo.
Van pasando los minutos y el coche patrulla no llega. Calculo que la mujer lleva al raso una media hora. Me pregunto cuánto tarda un cuerpo en sufrir de hipotermia. Enciendo el ordenador. En la Wiquipedia dicen:
"La hipotermia es el problema más grave que aparece tras la exposición al frío ambiental y puede llegar a ser potencialmente mortal. Cuando la temperatura corporal desciende por debajo de los 35 °C comienzan a producirse trastornos cardiovasculares, respiratorios, del sistema nervioso central y de la coagulación: desde taquicardia, hipoventilación, temblores, confusión, bradicardia, arritmias, rigidez, acidosis respiratoria, coma y muerte por debajo de 28 °C."
Consulto otras páginas. Todas vienen a decir más o menos lo mismo. Vuelvo a la ventana ¿Dónde coño se han metido los del coche patrulla? Se supone que ya tendrían que haber llegado. Estoy tentado de bajar la persiana y pasar de todo. Aunque sé que por mucho que cierre los ojos a la realidad, la mujer seguirá estando ahí afuera. No es mi problema, me repito. No soy yo el que ha bebido de más. Entonces, por qué debo preocuparme. Me aparto y me siento en el sofá a fumarme un cigarro. Me jode cargar con una responsabilidad que no es de mi incumbencia, que me ha sido impuesta por puro azar. Si no me hubiese asomado a la ventana justo en el momento en que esa mujer pasaba por debajo, ahora estaría tranquilamente metido en la cama. Golpeo la mesa con el puño. Tengo el mal tino de darle a una esquina del cenicero. Éste sale volando y me golpea en una ceja. Junto con el dolor, siento cómo la sangre baja por el pómulo y sigue avanzando hasta empapar el cuello del albornoz.
Me inclino sobre el lavabo. Los goterones caen, sembrando de rojo el blanco de la loza. Hay algo perturbadoramente adictivo en contemplar la propia sangre. Verla extenderse, conquistando terreno con su seductora coloración. Frente al espejo examino los daños. Tengo un pequeño corte justo por debajo de la ceja del ojo derecho. Es posible que mañana amanezca con la zona del párpado hinchada y amoratada, por lo demás, nada grave. Me desinfecto la herida con agua oxigenada y la cubro con una tirita. Después de limpiar todo, regreso al dormitorio. No me acerco a la ventana, lo que hago es meterme directamente en la cama. No quiero saber si la mujer continúa tendida en el suelo, prefiero pensar que los del coche patrulla han llegado y se han hecho cargo de ella. Tengo los pies helados y, por mucho que me tapo, no consigo entrar en calor. Mientras tanto, enciendo la radio. Entre otras cosas, el locutor anuncia que en el norte las temperaturas bajarán a menos cero.

Pepe Pereza, del blog Asperezas.


martes, 31 de marzo de 2015

NEREA por David González.




Nerea

no está pasando sola
por este duro trance:
no me puedo olvidar
de su único amigo:
un pinscher miniatura
que le hace compañía
desde sus tiempos
como princesa de la casa:

Nerea

descendiente última
de una familia de indianos
venida a menos

padece cáncer de mama:
igual que mi difunta
y bondadosa e indefensa

tía Manolita,

con su pañuelo
de vivos colores
que sin embargo
no podía disimular
la deforestación de su amazonas:
las desgracias ya se sabe
nunca vienen solas:

pero no necesariamente
tienen por qué ir a peor:

pero no necesariamente tienen por qué
ir a peor:


y así
debajo de su pañuelo
de vivos colores
el cabello de Nerea
no solo echa raíces
sino que de nuevo
y con fuerza
ha vuelto
a crecer:

con tanta fuerza
con tal ímpetu
ha vuelto a crecer
el cabello de Nerea
que la cáscara
de su pañuelo
de vivos olores
ya se empieza

a resquebrajar:


el amor es la resurrección de la mujer:
fiodor dostoyevski:



David González, de Campanas de Etiopía (Editorial Origami, 2015).

PELÍCULAS PARA LA PENUMBRA

viernes, 27 de marzo de 2015

HOY EN LEÓN




Dolores de poesía en los bares, 2015.


Seis años contando con los maravillosos carteles de Julia D. Velázquez, gracias amiga.

Seis años de ronda poética por los bares y calles del León antiguo. Seis años de poesía, amistad y cariño por parte de los auténticos artífices de la celebración; todos aquellos amigos que nos acompañan en las distintas paradas, etapas, estaciones.

Seis años y lo que ha cambiado todo en León, y lo que ha cambiado el ambiente poético, y lo que nos alegramos, sin duda.

Algunos de los bares donde hemos procesionado no existen como tales, la buhardilla del CCAN fue clausurada de malas formas y peores modos por las peperas autoridades municipales, el Bardalla ha cerrado por su propia mano recientemente. Este año incorporamos un lugar con solera entre la mayoría de los actuantes El Cardo. El Benito contempla nuestros seis años de vida desde su centenario que celebra en este 2015, el Belmondo sigue sin parar en sus acciones y movidas y El Gran Café celebra sus conciertos, presentaciones y la inigualable jam sesión de los martes.

Y ahí estamos nosotros, esos que dicen versos en la noche, entre el vaho producido por el frío (no en vano ha sido un años de nevadonas) y el vapor del alcohol, la nómina de esta año está compuesta por los siguientes versificadores:

Luis Miguel Rabanal

Patricia Furlong

Ildefonso Rodríguez

Abel Aparicio

Silvia Díaz Chica

Jorge Blanco

Toño Morala

Silvia Abad Montoliu

Vicente Muñoz Álvarez

Xen Rabanal

Charo Acera Rojo

Víctor M. Díez

Eloisa Otero

Felipe Zapico Alonso


Programa

El Benito, 21,30 horas

El Cardo, 22,15 horas

Belmondo, 23,00 horas

El Gran Café, 23, 45 horas


Se recomienda ingerir alimentos sólidos en algún momento de la ronda.

Seis años contando con los maravillosos carteles de Julia D. Velázquez, gracias amiga. 

Nos vemos en los bares.

Zapi


lunes, 23 de marzo de 2015

UÑAS QUE CAMINAN por Ena Bolena.




No menciones
mi nombre
en vano.

No soy nada
nadie soy.

El aire
me eleva
me trae
y me atrae.

Camino,
caminante
en mi camino.

Rompo mis zapatos
rompo mis pies
hasta se rompen
mis uñas.

Mis uñas...
ellas saben
del dolor.

Se caen
y resucitan
duelen
y renacen.

No menciones
mi nombre
en vano.

Sé el camino
que he recorrido
y mis uñas
de los pies
lloraron
tanto...

Uñas sabias
llenas de dolor
y colmadas
de esperanza.

Sin uñas
y
con uñas.


Ena Bolena

viernes, 20 de marzo de 2015

LA TIERRA PURA en TAM TAM PRESS



Silvia D. Chica y sus poemas sobre la vida cotidiana

Por CAMINO SAYAGO

Editora del fancine Vinalia Trippers, ilustradora, fotógrafa y escritora, la leonesa Silvia D.Chicapresenta este viernes 20 de marzo, en la librería Elektra Cómics León, su primer libro, “La Tierra Pura”. Un poemario publicado por Zoográfico Diseño Editorial, con ilustraciones y portada de Toño Benavides y prólogo de Ana Pérez Cañamares. A la presentación se suma un acústico de Marcos Cachaldora, Gonzalo Ordás y Delta Galgos. Y el domingo, 22 de marzo, en sesión vemouth, lectura compartida con la periodista y poeta vallisoletana Laura Fraile en el Café Belmondo.

“La Tierra Pura” es la primera incursión de la leonesa Silvia D. Chica en el ámbito de la poesía. El cuaderno de bitácora de una tripulante de la vida que durante años ha ido registrando los pequeños detalles de lo cotidiano, muy pegados a la naturaleza y a las emociones. También es el resultado del blog del mismo nombre, que primero cristalizó en fotografías de papel y ahora lo hace en el papel impreso. Y que desde hace ocho años, y temporada tras temporada, recoge además de su poemas, su trabajo fotográfico, un recorrido visual que completa su intención por buscar los detalles, buscar la esencia. DicePaloma V. Otero en Cajón del Arte que “sus fotografías son poemarios y sus poemas imágenes”.

El silencio, un momento irrepetible, los caprichos de la naturaleza, el agua helada, la bruma de la mañana, los bosques, sus árboles solitarios, las cigüeñas, dan forma a los poemas de este primer libro de Silvia D Chica. Poemas sencillos, sin pretensiones, e inmediatas reflexiones sobre el presente. A veces, pequeños haikus sobre la existencia y su cíclico flujo.

El poemario se divide en cinco partes: Ciclos, Estar presente, Vértigo, Percepciones y Plenitud. Y está prologado por la poeta Ana Pérez Cañamares. Según Silvia D. Chica, está inspirado en los Vagabundos del Dharma, de su querido Kerouack, y Japhy Ryder, la cabaña en la montaña, la casa de la Tierra Pura, el centro de la mente.

Y hablan de “la soledad y de la pureza, de las reflexiones, los poemas sobre la vida cotidiana, el campo y la Tierra, sus ciclos y cambios, la impermanencia de nuestra vida, y del absurdo de nuestros problemas que vienen y van, del darse cuenta del momento presente, del contenido de la mente y del vértigo del paso del tiempo, de la futilidad de los momentos y de los arduos esfuerzos por hacer algo que se desvanece como arena entre los dedos, de la aceptación, de los miedos y de enfrentarse a ellos… y también de la plenitud de los momentos excelsos, del arrebato, y de lo precioso de la existencia”.

Reproducimos a continuación dos poemas de Silvia D. Chica, incluidos en “La Tierra Pura”:

Oscilaciones

En lo alto de la torre
la veleta
para los desnortados los perdidos los sin rumbo
a lo lejos
las colinas serpenteantes
para los solitarios los amantes los viajeros
por encima de las secuoyas
la puesta de sol
enorme brillante generosa
y en el medio
yo
con mis oscilaciones mis asimetrías mis delirios.

Aprendiendo vida

De lo algodonoso
de lo suave
de lo delicado
de lo evanescente
de lo sutil
de lo esponjoso
de lo sedoso
de lo exquisito
de lo ligero
de lo plácido
de lo agradable
de lo aterciopelado
de lo tibio
de lo blando
y de lo templado.
(no hay nada
más allá
del ahora).

Presentación “la Tierra Pura”

Viernes 20 de marzo
Librería Elektra Cómics León. C/ Comandante Zorita. León.
20:00 horas

Lectura compartida con Laura Fraile

Domingo 22 de marzo
Café Belmondo, C/San Lorenzo, 1. León.
13:00 horas

miércoles, 18 de marzo de 2015

PAN DURO. Patxi Irurzun


Muy pronto...

Puravida, una soñadora chica de quince años que hace honor a su nombre, y su padre, un vendedor ambulante de todo tipo de cacharros absurdos (por ejemplo, unas sandalias con capota para los días de lluvia), llegan por casualidad a Zarraluki, un lugar que no aparece en los mapas y que sin embargo celebra anualmente el Campeonato Internacional de Lanzamiento de Huesos de Aceituna.
Es solo una de las surrealistas situaciones que acontecen en este fantasmal pueblo de montaña con faro y equipo de remeros. Un pueblo en el que la vida y la subsistencia dependen por completo de la relación amorosa entre la profesora y el panadero, pareja en plena crisis sentimental. Puravida y su padre intentarán mediar entre ellos con la ayuda de Oihan, uno de los habitantes —con sus 113 añitos— más jóvenes de Zarraluki.
Patxi Irurzun nos sorprende esta vez con una divertida y poética novela para jóvenes de todas las edades, en la que sobre reminiscencias del realismo mágico y de películas como "Amanece que no es poco" o "Bitelchús", se eleva la voz siempre tan mordaz como tierna del autor navarro.

https://www.facebook.com/pages/PAN-DURO/734168333364273?ref=hl

(Portada de Pedro Osés)

QUIZÁS, QUIZÁS, QUIZÁS. Norma Yamille Cuéllar




(Norma Yamille Cuéllar, nuestra hija de Satánas y perra del infierno mexicana, nos envía en exclusiva este fragmento de su nueva novela)

Ella y el primo se nos acercaron, habían pasado ya varias horas, sí, horas. Le di mi número a mi ex jefe: el lunes nos veríamos para cumplir nuestras fantasías. El primo ayudaba a Luis Fernando porque a duras penas caminaba. Al despedirse todavía alcanzó a susurrarme: “Vámonos”. Karina y yo nos quedamos solas (no sin antes bajarles otra cubeta de cheves), le conté a ella que me iba a coger a Luis Fer hasta el lunes y Karina me dijo que era una pendeja total porque “la verga es primero”. Salimos a las 5 de la mañana del Stereo como acostumbrábamos: abrazadas y pedísimas. Tomamos un taxi y al llegar a la casa en Juárez me di cuenta de que mi amiga casi no tenía colchas, por lo que hicimos un esfuerzo para no morir congeladas y, en cambio, platicar sobre mi ex jefe. Sobra decir que nos dieron las 9 de la mañana en esas labores. Nos levantamos a las 3 de la tarde y compramos unos frijoles cocidos que vendían en bolsa de plástico en la tiendita de enfrente de su casa. Asquerosos.

La mañana del lunes (23 de diciembre) preparé mi ropa sexy con encajito, blanca y perfumada, me bañé, me unté cremas, me pinté las uñas, de nuevo me depilé hasta el culo. Mi madre adoptiva estaba pegada al teléfono de la casa, contando a las vecinas hasta la más mínima nimiedad. Entre más se daba cuenta de mi necesidad por el teléfono, más se aferraba a él. Fui a pie hasta un parque de la zona del sur de Monterrey. Mi llamada era importantísima, y entre el escándalo de los carros me sentiría más confiada que entre el poco espacio del calabozo de mis padres adoptivos. Llamé a la oficina de mi ex jefe desde un teléfono público. Marqué como 20 veces. Nada. Me fui a caminar al parque, para pasar el tiempo. Pasó una hora y volví a marcar. Nada. Y… marqué a la oficina.

- Punto Cero Publicidad –saludó Karina.
- ¿Qué onda, wey? –exclamé- ¿qué pedo?
- Ana –dijo, con voz apagada.
- ¿Pos sí, ya no me reconoces, o qué? ¿Sigues crudelia? ¿Te pegaron duro las chev…
- Wey –susurró- es que no sabes…
- ¿Qué pasó? –empecé a preocuparme.
- Pos… Luis Fer anda todo culeado porque en el Stereo andaban sus enemigos, les tomaron foto y video a ti y a él…
- ¡¿Qué!? –grité- ¿¡de qué hablas!? ¿Cuáles enemigos?
- Pos los del Partido Liberal… -bajó más el volumen de su voz- imagínate, tienen imágenes de él tocándote la pierna… hablándote al oído y todo…
- ¿¡Qué chingados!? Si Luis Fer ni es famoso… ¿¡qué jodidos está pasando!?
- Pues eso es lo que él pensaba… acá en la agencia parece funeral… te digo, el wey anda todo culeado, me mandó un mail explicándome todo el pedo y hoy no va a venir a la oficina… sus enemigos podrían pasar el video en la tele esta misma tarde…
- ¿¡Qué!? –volví a gritar, enloquecida- ¿¡en la tele!?
- Pos agárrate, porque a lo mejor sales en Telediario o en Info 7...
- ¡No mameees! –estaba a punto del infarto- ora sí que mis papás adoptivos me van a correr de la puta casa, no pinches mames Karina, ¿ora qué hago?
- Alguien llegó, luego te marco –colgó.

* No volví a saber de Karina ni de Luis Fernando
* No, no salí en TV


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martes, 17 de marzo de 2015

LA TIERRA PURA: Prólogo.




Es fascinante cómo los seres humanos podemos olvidar e incluso tomar la dirección contraria a aquello que nos hace bien. Cómo podemos sumergirnos y regocijarnos en todo lo que nos aparta de nuestra humanidad, de nuestro bienestar, de nuestra esencia, hasta comportarnos como seres mecánicos, como autómatas sin alma, sólo atentos a sus deseos y necesidades más inmediatas. Pienso que en este caso la cultura capitalista -al no dejarnos bajar de su eterno columpio, que va de de la frustación a la recompensa- se compincha con nuestra peor versión, la de niños malcriados que lo quieren todo y lo quieren ya, y de forma fácil, sin esfuerzo ni disciplina. 

Así que de vez en cuando no está nada mal que alguien venga a recordarnos que hay otras cosas, es más, que las hubo antes de nosotros y las seguirá habiendo. Aunque sólo fuera por eso, porque nos recuerdan los pequeños tesoros gratuitos que desdeñamos cada día, valdría la pena escucharlas. No está nada mal, insisto, que voces como la de Silvia se alcen sobre el ruido para hablarnos del silencio, del campo, de la noche, del bosque; que nos digan que si logramos alzarnos un poquito por encima del miedo y de la pereza, de la costumbre y la rutina, nos espera el premio de la pertenencia a una vastedad acogedora, a todo aquello que no se rompe tan fácilmente -que no nos va a traicionar- como las zapatillas de moda o el último modelo de móvil.

Silvia nos invita a un espacio tolerante, sin juicio, sin límites, en el que la linealidad -la carrera- se ve sustituido por los ciclos que nos mecen en su vaivén, y el futuro que nunca llega, por un presente pleno de posibilidades. En ese espacio las dudas persisten, pero las preguntas nos importan tanto como las inmediatas respuestas que se nos ofrecen, cuando nos permitimos identificarnos con el cielo abierto y cambiante, con la madera útil, cálida, pasajera. Para ello, hay un proceso a veces doloroso, otras placentero: olvidar el ego, nuestra pegajosa identidad, nuestras ansias de perdurabilidad. Pero Silvia, con su mirada abierta, nos ofrece el placer y el consuelo que nos espera cuando lograrmos acceder a esa otra realidad. Aunque confiese que no siempre es fácil ni asequible: “en el medio/yo/con mis oscilaciones, mis asimetrías, mis delirios”.

En realidad, este camino me recuerda a la sensación de montar una bicicleta con el manillar torcido: nos tentará dejarnos llevar por la dirección equivocada, nada nos asegura que no nos torzamos, pero si estamos atentos a ese pequeña corrección que debemos hacer cada tanto, lograremos seguir el camino de la verdad durante unos segundos, aunque sólo sea para saber regresar a él más tarde, para recordarnos que tenemos esa posibilidad. Que el cielo, el agua, los árboles, el aire nos esperan. Que después de cada tentación, nos hayamos dejado llevar por ella o no, la mirada atenta nos devolverá a la senda. Allí donde las estaciones y sus cambios se hacen evidentes. Donde el monólogo interior se para para dejar paso al sonido del agua o del aire entrando y saliendo de nuestros pulmones. Donde la vida nos inunda como una marea. Y eso, nos recuerda Silvia en sus poemas, sólo se consigue estando presentes, estando en el presente.

Si haces hueco, si te despojas, la magia de estar vivo, la comunión con todo lo existente, está aquí. No son otra cosa estos poemas que recetas que nos indican dónde hay que mirar, qué hay que elegir entre la estrechez de miras y el mar ancho. A pesar de la tristeza, del dolor, de la muerte, esta mirada de niño deslumbrado está a siempre a nuestra disposición. En estos poemas, que sea cual sea su extensión no pierden de vista el espíritu de los auténticos haikus, se nos promete un premio: si abandonamos el miedo a ser pequeños, la grandeza de formar parte del todo nos espera. 

Le agradezco a Silvia que nos lo recuerde.


Ana Pérez Cañamares, en La Tierra Pura, de Silvia D Chica (Zoográfico Ediciones, 2015).


Viernes, 20 de marzo

Elektra Cómics León

Presentación del poemario La Tierra Pura.
Poemas, fotos y música en acústico con los Delta Galgos


lunes, 16 de marzo de 2015

REGRESIONES: Entrevista en Tam Tam Press.



Este libro es un canto a un pasado, el mío y el de mi generación, que no volverá.

El escritor leonés Vicente Muñoz presenta el jueves 5 de marzo, en el Gran Café de León, su último trabajo, “Regresiones”. Un relato autobiográfico, editado por Ediciones Lupercalia, que se sumerge en el espacio de los recuerdos y rescata de la memoria el León subterráneo de los 80 y 90. Cuenta su historia y sobre todo rinde homenaje a una generación. La cita, a partir de las nueve de la noche, contará con la presencia del prologuista Julio César Álvarez, algunos de los autores del epílogo y el directo de “Los tres norteamericanos”.

Por CAMINO SAYAGO

Dice Vicente Muñoz que ha quedado muy satisfecho con el resultado final de su libro, sobre todo porque habla de cosas cercanas a muchos de su generación. Y sobre todo porque nadie ha contado aún esta historia, la del León subterráneo de los 80. Años intensos de lectura, escritura, de bares, viajes y mucha música. Y de vida, en una ciudad efervescente.

Es lo que narra y retrata con cierta nostalgia esta novela introspectiva, a través de un viaje casi iniciático a las orillas de la infancia y la juventud. Un brindis a un tiempo que ya no va a volver. Mira hacia atrás y recrea escenas, atmósferas, emociones.

Desde Las Lomas, a vista de pájaro, 48 años sobrevolándolas, Vicente Muñoz se desnuda sin artificios. La literatura como excusa para escribir sobre la vida, la vida como desafío para alcanzar la perla. Y como un superviviente, escribe sobre sus propias regresiones, sobre su León quimérico y crepuscular, como una especie de mapa interior: “yo mismo por dentro y mis visiones de niño y recuerdos”.

“Todo ello, pienso, me ha hecho ser lo que soy, narrador y poeta, vende­dor de zapatos, apátrida y soñador. Como el Ying y el Yang. O como la propia vida. Pero sin todo ello, eso está claro, hoy sería alguien distinto y en el fondo no quiero serlo. La ciudad y el campo, el bullicio y la calma, el silencio y el ruido, lo blanco y lo negro, la tierra y el fuego”.

El libro cuenta con un prólogo de Julio César Álvarez y un epílogo con textos de 19 escritores y músicos.

—Alejandro Amenábar acaba de presentar el trailer de su última película “Regresión” y tú haces otro tanto con tus “Regresiones”, vaya coincidencia…

—Pues sí, la verdad, una extraña coincidencia. Supe de la película de Amenábar poco después de dar el libro a imprenta, de hecho hace sólo un par de semanas, aunque llevaba ya cerca de dos años trabajando en él y desde el primer día tuvo ese título, Regresiones, que condensa a la perfección su tono y contenido. No me ha hecho demasiada gracia, pero en cualquier caso, de haberlo sabido antes, tampoco hubiera cambiado el título de mi novela. Es parte de su esencia y lo que le da en el fondo sentido, tal cual yo la concebí, a modo de flashbacks y regresiones.

—Hablemos de esa época frenética y de inicia­ción, 1970-90, y del León subterráneo de entonces. A qué se debe este homenaje, es que ¿no has saldado cuentas?

—Soy un escritor básicamente autobiográfico. En mis libros, y a lo largo de mi trayectoria literaria, he hablado de muchos aspectos y períodos de mi vida, pero no de este en concreto, supongo que porque me faltaba aún perspectiva para poder abordarlo con criterio. Y sí, en cierto modo puede considerarse una deuda pendiente saldada, otra más… Me interesaba mucho escribir sobre el León alternativo o subterráneo de aquel tiempo, que fue el que en realidad viví, no el de los filandones y el folclore y la tradición, sino el de las bandas de rock, el CCAN y el Barrio Húmedo, el de los escritores, los músicos, los bares de noche y los fanzines… Nadie, que yo sepa, había escrito sobre esto una novela, y eso es exactamente lo que me propuse hacer.

—Eres, como dices, un escritor autobiográfico: “lo que me pasa lo cuento, es­cribo sobre la marcha, vivo escribiendo y escribo viviendo”. ¿Cómo se escriben los recuerdos décadas después?

—Como te decía antes, con mayor perspectiva. Me hubiera gustado escribir este libro hace mucho tiempo, estaba ya en mi cabeza, pero han tenido que pasar más de dos décadas para que haya podido hacerlo, lecturas, experiencias, recuerdos…

—Obsesión por lo maldito, llave de plata… ¿Ahí está el origen de tu escritura?

—En parte sí, siempre me han gustado los escritores malditos y todo lo que escribo tiene conexiones con el pasado y la memoria, mucho más aún este libro en concreto. H.P.Lovecraft, uno de los autores que gravita sobre Regresiones, hablaba de una llave de plata que abría la puerta a las ensoñaciones de su infancia, a la capacidad de ensoñar que vamos perdiendo con el paso del tiempo al hacernos adultos. Me parece una metáfora muy acertada y a menudo la he utilizado en este libro, que es, por encima de todo, un canto a un pasado, el mío y el de mi generación, que no volverá.

— ¿La nostalgia es un placer?

—Sin duda. Pero también una condena. Complace y duele en idénticas dosis.

—Narrador y poeta, vende­dor de zapatos, apátrida y soñador. Así te defines en este viaje por tu experiencia.

—Efectivamente. Creo que es una buena definición. Narrador y poeta por encima de todo, es mi forma de ser y estar en la tierra y lo que realmente alimenta mi espíritu. Vendedor de zapatos, porque es de lo que como y vivo (la literatura da, en el mejor de los casos, para merendar, no para comer, al menos a mí). Apátrida, porque me siento ciudadano del mundo, no de aquí ni de allí, sino de todas partes, no soy ni leonesista ni regionalista ni nacionalista ni chauvinista, no me interesan esas etiquetas. Y por encima de todo, sí, soñador: sin sueños, al menos yo, no se puede vivir…

—Cuarenta años después, la sombra de la Casa Botines, tu particular Casa Usher, sigue ahí para decirte que ahí comenzó el misterio con la literatura, a través de tu abuela.

—Sí, afortunadamente sigue ahí. Mis abuelos vivían en un ático de esa casa y una de las habitaciones, el comedor, daba a uno de los torreones góticos del edificio. Me recuerdo de niño allí, asomado a la ventana viendo a la gente pasar e imaginando sus vidas, primeros ensayos de ensoñación… Y cada vez que paso a su lado hoy en día, miro al torreón de mi abuela, quizás con la esperanza de verla asomada allí con una llave de plata en la mano…

—Luego la pasión por la lectura con las historias de superhéroes, el cine de terror que descubriste más tarde… ¿Esa fas­cinación por el horror permanece?

—Por supuesto. Hablo mucho de ello en el libro. Siempre me ha apasionado la literatura y el cine de horror, ya desde niño… No sé por qué exactamente, he intentado descifrarlo escribiendo esta novela, remontándome a mi infancia, y quizás ahora lo tenga un poco más claro. Pero es cierto, siempre me ha fascinado.

—De los cómics y películas setenteras a los relatos de Poe y Lovecraft, de las películas de psicópatas y espiritismo a las de ciencia ficción, ¿Es la pasta en la que te has moldeado?

—Una parte tan solo. La de mi iniciación, digamos. Que luego se ha ido enriqueciendo con el paso del tiempo, alta y baja cultura lo mismo me da, mi escritura es un reflejo de todo lo que he ido viendo y experimentando en mi vida, lecturas, música, estudios, viajes, amores y desamores, etc.

—Por cierto, ¿La Casa del cine Mari continua en tus pesadillas? Ahí nació tu afición por lo diferente y extraño. Como tu parche en el ojo.

—Sí, ahí sigue… Precisamente por ahí arrancó este libro, hablando de esa mansión, la Casa del cine Mari, también llamada Casa de Aguas… Es un recuerdo que tengo grabado en mi memoria a fuego… Aquel caserón siniestro y sombrío, que merodeaba con mis amigos de niño y que tanto me impresionaba. Y el parche en el ojo, debido a mi estrabismo infantil galopante, también… Todo crea sustrato y todo sale tarde o temprano en los libros si eres un escritor autobiográfico.


—Lovecraft fue el autor con el que te enganchaste a la lectura, los Mitos de Cthulhu fue tu libro de cabecera y el que te impulsó a escribir tus primeros relatos. Luego el realismo sucio y la literatura beat, Céline, Thomas Bernhard e incluso Carlos Castaneda. ¿Cuáles son las referencias literarias de “Regresiones”?

—Básicamente esas que citas. Los autores del círculo de Lovecraft, por un lado, y la literatura gótica y de horror, que fue la que despertó mi pasión por la literatura, los escritores beat, Kerouac sobre todo, cuya obra gravita siempre sobre la mía, Louis Ferdinand Céline y Thomas Bernhard, siempre presentes, y por supuesto Carlos Castaneda, otro de mis autores de cabecera. También el simbolismo y el decadentismo y muchas otras referencias, pero sobre todo esas que has citado.

—Este relato tiene muchos ecos sonoros, desde las sintonías de las series de televisión que engullías, a las que creaste tú mismo con tus grupos. Literatura y música están unidas en tu educación vital…

—Sin duda alguna. Pero más que nunca en este libro. Me interesaba mucho narrar esa parte de la cultura leonesa, la de las bandas de rock de los ochenta, de la que creo que nadie hasta ahora había escrito, la influencia de Los Cardiacos en nuestra generación, y de grupos como Parálisis Permanente o Gabinete Caligari, entre otros muchos, que fueron decisivos para nuestra formación. Y quería también hablar de Veredicto Final, mi propia banda ochentera, en la que yo tocaba la batería, y de grupos afines de aquel tiempo, Deicidas, Opera Prima, Flechazos, Positivos, Los Vagos, Abogado del diablo, Salamanders, etc, etc.

—Llama la atención un hecho desagradable que rememoras, la leyenda urbana de la descuartizadora del Portillo. Un crimen pasional ocurrido en 1975 que dio mucho que hablar. ¿Tanto te impresionó?

“Vive tu memoria y asómbrate”, dijo Jack Kerouac…

—Muchísimo, la verdad. Yo tenía nueve años entonces y aquel crimen dio, efectivamente, mucho que hablar… Recuerdo a mis padres, cada vez que subíamos la cuesta del Portillo y pasábamos por delante de esa casa, hablando estremecidos del tema, del horror de aquel cadáver descuartizado…

—Al ritmo de Los Cardiacos, Los Ramones y Siniestro Total, brotaron amistades especiales que aún mantienes: “Xen”, el poeta Alfonso Xen Rabanal con el que te reencontraste años después en el fanzine “Vinalia Trippers”. Y “Gabi”, el escritor Gabriel Oca con el que también estas muy unido. Esto no son regresiones…

—Sin duda alguna, ahí están ambos dos, siguen presentes. Pero no solo ellos, muchos otros pululan también por el libro, Regresiones es una novela generacional y son muchos los que se dan cita en sus páginas. De hecho, el libro lleva, además de un prólogo de Julio César Álvarez, un epílogo coral con textos de diecinueve músicos y escritores leoneses de mi generación, que sirve de contrapunto a mi narración y experiencia.

—Para Proust era una magdalena. Para ti han sido otras cosas las que han abierto las puertas de tu memoria. De eso habla este libro, dices, ¿qué sientes ahora, una vez finalizado el proceso de escritura?

—Siento que he escrito el libro que quería desde hacía mucho tiempo escribir. Y que he saldado cuentas importantes con mi memoria y recuerdos… Espero que conecte con mi generación, a la que va dirigido, porque habla del León que, a mi lado, muchos otros también vivieron, y no es el que nos habían contado hasta ahora…

—Por último; superviviente, outsider, libre y siempre dúal. Te repites, “es como quiero ser”

—Sí, y así soy. Para lo bueno y para lo malo soy así… No me arrepiento.


Colaboran en el epílogo de “Regresiones”:

CÉSAR FERNÁNDEZ CARNERERO / ANA CAMPE / ALEX COOPER / PACHO RODRÍGUEZ/ GABRIEL OCA FIDALGO / SILVIA D CHICA / JOSÉ BERROT DOMÍNGUEZ / ALICIA ELEKTRA / VICTOR M. DÍEZ / ELOÍSA OTERO / CARLOS ANTONIO SUÁREZ MARCOS (Carlos Luxor, Toñín Capricho, Marquitos) / JOSÉ PAJARES IGLESIAS / FELIPE ZAPICO ALONSO / CARLOS SALCEDO ODKLAS / JUANCHO LÓPEZ / MANOLO POSITIVO / ILDEFONSO RODRÍGUEZ / EKNORFU PALIG (aka TOÑO PEDRADA) / TOÑO BENAVIDES




Book Trailer del libro


sábado, 7 de marzo de 2015

ETIMOLOMÍAS: Felipe Zapico Alonso.



Etimolomías de Felipe Zapico Alonso

Un libro para leer, mirar y escuchar.

Diseño y maquetación espectacular de Sol Kabañas.

Con cuatro canciones inéditas en estreno mundial, y resto de canciones de mi vida, poemas, relatos, videos, libros, fotografías, pensamientos, memorias, sueños y algunas frases perdidas.

Disponible en formato impreso


Las canciones descargables en:


miércoles, 4 de marzo de 2015

MIERDA Y MÁS MIERDA por El Sek




Y hoy me levanté con un fuerte dolor de estómago. Mientras cagaba, el ruido mortal de aquella gotera zumbaba en mis oídos y respiraba muy fuerte para no escucharla, estaba harto del ruido que me hace el mundo.

Soy un idiota, de esos de clase mundial yo lo acepto, es mi condición pero lo más triste es que ni soy el más idiota ni el peor de todos, como siempre en la maldita medianía, pero es aquí donde se puede vivir mejor, para qué ir a buscar la gloria, ¿qué produce la gloria que todos van por ella como grandes perros tras un buen bisteck? Quien sepa la respuesta, está leyendo el blog equivocado. ¿Y por qué tengo tanto sueño y no puedo dormir? 

En realidad no lo sé, no tengo muchas respuestas ni tampoco dudas, eso es peor que muerto, tampoco nada de donde agarrarme para sobresalir, para sentir esa superioridad moral que es producida por algo, ese "algo" que perdí no sé si en la bolsa izquierda o derecha del pantalón. 

Y ahora ya nada podrá confortar mi alma, es así, dirigida al caos y a la desesperanza, y no es depresión, con la depresión quiero estar con alguien y ahora quiero estar solo, solo frente al mundo llorando con un vaso de vino tinto en la mano sabiendo que el enojo ya no me alcanza para partir caras ni traseros. 

Pero si el mundo necesita fuego, porqué no emborracharme hasta volver a ser feliz para olvidarme que nada en este mundo vale la pena... no lo sé, aspiro el aire de desesperanza y, repito, no estoy deprimido, sólo es un poco de coraje, sí, coraje, porque se ha ido mi esperanza en este mundo, con todo y maletas y dejó deudas que yo tengo que pagar, un pusilánime con los bolsillos rotos, sin corazón, ni sentimientos, sólo desesperanza. 

Entonces termino de cagar, me limpio como puedo el culo, me subo el pantalón, salgo a la calle...bonitos pensamientos al cagar, no sé porqué no tengo una maldita pistola a la mano.


El Sek


lunes, 2 de marzo de 2015

ESTE CUENTO SE HA ACABADO: Luis Miguel Rabanal.




LAS NIÑAS AZULES (DOLLY HAZE)


Parecería que el mar no es suficiente
para ella, que los nombres que la saben terminan
por amarla con sus brazos.
Ella misma se asemeja cruelmente a un naufragio, o a un abismo.
Cuando habla en voz baja de nosotros querríamos besarla
pues su dulzura es breve
y solo entonces reconoce nuestro aliento, recuerda nuestra boca.
Quizá sea ella la niña más azul de la distancia
y sin embargo la hemos atravesado tantas veces con el pudor
sucinto del deseo, con la verdadera pausa,
que es como un corazón que nos desviste poco a poco.
Pero después se calla, guarda su cabeza en la cajita mágica y extensa
de la noche y querría llorar como un ciempiés gigante
y nos miente con anémonas y vodka.

A veces ella dice que nunca más prestará atención
a nuestras manos,
que ya nunca volverá a gemir en nuestro pelo.
Pero nosotros seguimos sin creerla, su azul solamente es un arroyo
que nos tiembla cada día y la amamos y por ello es que se la puede ver
en días de septiembre con sus pequeñas caderas
repletas de nostalgia, con sus manos algo grises, con su pecho unánime.
Y al fin nos mira nuevamente y parece nuestro cuerpo
pues tal es su amargura, pues tantas veces en él hemos sido habitadores
de lo oscuro y de lo plácido como necios transeúntes, como estanques
apenas de su sueño.


De Labios de la locura (1983)

En “Este cuento se ha acabado. Poesía reunida (2014-1977)”, Editorial Renacimiento, Col. Calle del Aire, Sevilla 2015. Frontispicio de Antonio Gamoneda. Prólogo de Tomás Sánchez Santiago. Epílogo de MJ Romero.

viernes, 27 de febrero de 2015

REGRESIONES: Reportaje en La Nueva Crónica.




Garitos, pandillas y rock en el León de los 80 y los 90

‘Regresiones’ es una novela cargada de autobiografía, la de Vicente Muñoz Álvarez, y un viaje a la memoria urbana y canalla de esta ciudad

Fulgencio Fernández | 22/02/2015, La Nueva Crónica.

Vicente Muñoz (León, 1966) estaba allí. Vicente Muñoz siempre está porque se sube a todos los carros, no se detiene jamás, cultiva todos los géneros, crea. Cree. Editor, narrador, poeta...

Vicente Muñoz estaba en aquel León para muchos mágico de los años 80 y 90, en el urbano, el del Húmedo y el rock, el de las tribus y los garitos, el de las ansias de la libertad recién estrenada. Efervescente. Y cree que, además, aún está sin contar. "Se ha escrito mucho, muchísimo, sobre el León rural, folclórico y tradicional, el de los filandones y los pueblos abandonados y sumergidos y los maquis y las trincheras, pero no sobre el León del CCAN, de la Movida, de las bandas de rock y las tribus urbanas y sus lugares de encuentro".

Lo ha hecho él. Acaba de publicar la novela de aquella época, ‘Regresiones’, que ya está en las librerías y se presentará en el Gran Café el próximo 5 de marzo. Una novela autobiográfica pero, sobre todo, una historia generacional. "Es cierto, es el retrato de una época y una generación concreta, una crónica subterránea del León de los años 70 a 90, que es algo de lo que nadie hasta ahora, que yo sepa, había escrito". 

Y escribió él, Vicente Muñoz, que estuvo allí. No niega la nostalgia, aunque no le guste. "Fueron unos años, al menos para mí, realmente especiales e intensos, de formación, escritura, viajes y rock and roll, y tengo de ellos muy buenos recuerdos. No me gusta demasiado eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero sinceramente creo que aquel sí lo fue. Tanto a nivel económico y laboral, por supuesto, como a nivel creativo. España salía de una traumática y muy larga dictadura, y con la Transición llegaron aires nuevos, un espíritu festivo y libertario que, a mi juicio, se ha perdido por completo. Aunque han tenido que pasar muchos años, más de dos décadas, para que yo haya podido escribir a mi gusto y con criterio esta novela". 


Un León de tabernas, una lista inagotable: el Lisardo, el Emiliano, el Matasiete, el Minibar, el Racimo de Oro, la Cantina (y sus acid test), la Bodeguita, el Oriente Medio, el Lorenzo, el Montejos, el Universal (el bar de Bingo, guitarrista de mi grupo, Veredicto Final, nuestra segunda casa y punto de encuentro a finales de los 80), el Octubre Rojo, la Patata, el Flechazo, el Place (de Mila y Teté), el Pote, el Desnivel, el Garbanzo Negro, la Bodega Regia, el Besugo, la Gitana, la Piconera, el Chivani, la Bicha (vade retro, Satanás), el Valdesogo, la Tierra, el En obras, el Miche, el Húmedo, el Tizón, la Dulzaina, el Cuervo, el Dulcinea, el Celso, el Toisón (que inmortalizaron en una canción, himno de la noche leonesa, Los Cardíacos), el Agustín, el Benito, el Polvos, el Cafetín, el Quijote, la Mazmorra, el Esteban.., uff, vale, un León diferente. "Yo lo recuerdo como efervescente y muy divertido, desprejuiciado y mucho más abierto que el de la actualidad. Lleno de asociaciones y colectivos, bares alternativos, garitos de rock and roll, pandillas y bandas musicales de todos los colores y estilos, y tribus urbanas con identidad. Y desde luego, menos inmovilista y conservador".

Y lo hizo novela, la tituló ‘Regresiones’, la historia que, explica su colega Pacho Rodríguez en uno de los 20 epílogos de este libro que, explica, "es para los que están y para los que ya no están. Incluso para los que ni estuvieron. Es un álbum temporal de fotos de otro mundo que no va a volver. Porque, lo bueno, que hubo mucho, son tatuajes en la piel. Unos son besos. Otros, cicatrices. Nunca se quitarán. Pero ahora aparecen en forma de páginas imperdibles y palabras de un francotirador que, lo dice, no quiere disparar a matar".

Y no mata. Pero descansa, al fin ha escrito la novela que él sabía que llevaba dentro. "Regresiones era para mí una deuda pendiente desde hace mucho tiempo, el libro que siempre había querido escribir. Entretanto, he escrito otros muchos, pero no había tenido la suficiente perspectiva temporal para abordar este, y al fin he logrado hacerlo. Con el añadido, además, de las colaboraciones de veinte escritores y músicos de mi generación, que colaboran en un epílogo coral dando su punto de vista sobre aquel tiempo y el libro, sobre aquel León que vivieron conmigo y que ya no volverá".

Para que no parezca una añoranza de lo vivido y hacer patente ese clima efervescente del que habla Vicente Muñoz, el escritor no duda en traer a la memoria y al papel algunos de los nombres de referencia de aquellos felices años 80. "Para mí el gran referente social y cultural de la época, por encima de cualquier otro, es Los Cardiacos. Ese grupo marcó la juventud de toda una generación leonesa, la mía, y fue la puerta a otros grupos de la entonces incipiente Movida. Y junto a ellos, otras bandas paralelas de entonces, Deicidas, Opera Prima, Positivos, Flechazos, Los Vagos, Salamanders, The Crepitos, La Fuga, Oscuros, Odessa, Abogado del diablo y, por supuesto, mi propio grupo, Veredicto final, yo a la batería... Y también todo el círculo de creadores, escritores, pintores, músicos, etc, del entorno del CCAN, que fue un lugar imprescindible de reunión y de encuentro en aquella época. Y, cambiando de registro, Miguel Ángel Martín y Toño Benavides, dos ilustradores con los que he trabajado en muchas ocasiones, tanto en el fanzine que edito, Vinalia Trippers, como en mis propios libros, que ambos han ilustrado". 

Y con estas mimbres – y otras muchas que Vicente Muñoz explica que se quedan en el tintero pues no se trata de hacer un diccionario sino de rescatar algunos nombres inolvidables – se construyó un León en el que se respiraban aires "más intensos, libertarios, prometedores, más festivos y, sin duda alguna, más prósperos a todos los niveles. Creo que con el fin de la dictadura, la sociedad española quiso pasar página y olvidar. Y eso, unido a un período de bonanza económica y efervescencia cultural, hizo de aquel tiempo algo, efectivamente, muy especial".

Cree sin embargo que no se supo valorar todo aquel movimiento y tal vez su novela tenga un cierto afán justiciero. "En León, desgraciadamente, nunca se ha sabido valorar demasiado lo que tenemos. Ni antes ni ahora. De aquí han salido bandas de rock con proyección nacional, artistas, narradores y poetas de renombre que han tenido que irse a otras ciudades para ser debidamente reconocidos. Sólo cuando ese reconocimiento viene de fuera, parece que aquí se comienza a tener en cuenta, un mal endémico de esta ciudad. Pero, sobre todo a nivel musical, aquellos años fueron muy activos, docenas de grupos y conciertos en multitud de salas leonesas, que conformaron un sugerente panorama. Hoy en día, quizás, eso está sucediendo más a nivel literario. Pocas ciudades de nuestro tamaño y país tienen este porcentaje de escritores con obra publicada, es algo que fuera de nuestra provincia circula de boca en boca".

Todo un personaje este Vicente Muñoz "que estuvo allí" y también en Botines, edificio que ha llevado a la contraportada porque, explica, mantiene con él una relación especial. "Mis abuelos paternos vivían allí, en un ático que daba a uno de los torreones del edificio. Allí me recuerdo de niño, mirando por la ventana a la gente pasar. Mi padre, que nació y se crió allí, me contaba a menudo anécdotas del vecindario y la casa durante la guerra y posguerra, sobreexcitando mucho mi imaginación».




Book Trailer