martes, 30 de septiembre de 2014

VINALIA TRIPPERS: Cultura Quinqui.



En 1996 nació un fanzine de relatos ilustrados para adultos con el fin de dar salida a un tipo de literatura subterránea, que no suele encontrar acomodo en otras revistas, editoriales y medios. Vicente Muñoz, y el resto de sus entregados editores, han homenajeado en su último número, el 12, al cine quinqui de los 80. Así se ve la cultura quinqui desde Vinalia Trippers. 

¿Cuántas personas formáis parte del equipo?

El equipo está integrado en la actualidad por cuatro personas: Silvia D.Chica, Alfonso Xen Rabanal y yo, Vicente Muñoz Álvarez, como miembros fundadores, y nuestro diseñador, Rodrigo Córdoba, responsable del formato de los tres últimos números.


¿Cuándo y por qué surgió la idea de crear un proyecto sobre temática “quinqui”?

Surgió hace justo ahora un año. Estábamos pensando en cómo orientar el nuevo número, cuando se nos ocurrió: ¿ ya que somos una revista de literatura underground, por qué no dedicar un monográfico al fenómeno quinqui? Yo había estado videando de nuevo algunos clásicos del cine quinqui de los 70 y 80, y me di cuenta de los muchos puntos que teníamos en común, salvando las distancias, con aquellas películas: lo marginal, lo independiente y, sobre todo, el ir contra lo establecido. Así que se lo propuse al resto de miembros del equipo y nos embarcamos en esta aventura.

¿De qué manera habéis estado influidos por las películas de los 80 de esta temática?

De manera directa, sin duda. Muchos de los colaboradores habituales de Vinalia nacimos en torno a los 70 y vimos de adolescentes esas películas, que están grabadas a fuego en nuestra memoria.

¿Algúna película en concreto? ¿Algún personaje / actor de la época especialmente interesante para vosotros?

A mí me gustan especialmente Colegas, El pico 1 y 2, la saga de El Torete y, ya en otro nivel, Deprisa, deprisa, de Carlos Saura. Y en cuanto a actores, sin duda, José Luis Manzano y El Pirri, al que hemos dedicado el póster central de este último número.


¿Qué creéis que aporta el mundo quinqui a las culturas en España? ¿Por qué resulta interesante representar mediáticamente el mundo quinqui?

Una visión poco complaciente, pero certera, del Estado de bienestar y la Transición española, que no es la que nos han querido vender por la televisión. Supongo que mediáticamente el fenómeno quinqui interesa por ese aura de héroes del pueblo con que se les representó, villanos buenos, rebeldes con causa al fin y al cabo.

¿Vuestro público lector mayoritario es amante de lo quinqui o es quinqui en algún sentido?

Yo creo que sí, ambas cosas, al menos de espíritu, si entendemos lo quinqui como lo marginal, lo políticamente incorrecto, lo independiente y lo subterráneo, que es lo que siempre nos ha caracterizado.

Sobre los quinquis reales de la actualidad, ¿qué creéis que podrían opinar sobre vuestro trabajo? ¿Simpatizarían por la verosimilitud de vuestras viñetas?

No lo sé, supongo que sí. Este número en concreto está teniendo una estupenda acogida, nos piden por correo, al margen de las ventas en librerías, ejemplares desde todos los puntos de España y parece que a nuestro público le ha gustado mucho.

¿Cuál sería la definición de Vinalia Trippers del concepto “quinqui”?

En sentido amplio, que es el que nos interesa: grupo social marginado, que no comparte el credo de la colectividad y se rebela, de un modo u otro (en nuestro caso con la literatura) contra lo establecido.

¿Algún dato interesante sobre el número quinqui de Vinalia Trippers?

El suplemento de poesía que incluye habitualmente la revista, titulado Poemash, está dedicado en esta ocasión a El Ángel, un músico y poeta español fallecido, autor de un impresionante libro sobre la adicción a la heroína y la mala vida en las calles, Los planos de la demolición. Teníamos con él una deuda pendiente y nos pareció que este número, Spanish quinqui, era la excusa ideal, por las afinidades, para dedicarle un monográfico.

¿Dónde se puede conseguir vuestro fanzine?

En nuestro blog figuran los puntos de venta y el contacto para solicitar la revista por correo, para aquellos que no la encuentren en sus respectivas localidades. Somos una editorial absolutamente independiente, no queremos ni subvenciones ni distribuidoras, ni siquiera estar en los circuitos comerciales al uso. Nosotros mismos llevamos la revista a los puntos de venta con los que sentimos afinidad especial, y nos encargamos de distribuirla y enviarla también por correo.





sábado, 27 de septiembre de 2014

ARDIMIENTO: Hoy en León.





Ardimiento: Acción y efecto de arder o arderse; valor e intrepidez; así lo certifica la RAE; Bacø, el otro yo de Esteban Gutiérrez Gómez lo sostiene y de esta manera denomina a su primer libro de poemas. Puro fuego y atrevimiento con el que por primera vez desciende, para posarse, en el orco de la poesía; ese lugar de alboroto y discordia, destinado al eterno castigo de los condenados. Patíbulo de confesos y liberados del secreto; apaciguante de la angustia; narcótico para derrotas y demonios. Bienvenido entonces, hermano.

Bacø utiliza herramientas nada nuevas, para su poesía coloquial y de fácil asimilación; por el contrario, el acierto de ofrecerse de adentro hacia afuera lo encontramos en su experiencia vital, posiblemente similar a la de muchos de nosotros; con la que se podrá empatizar, poco o mucho, o, quizá, nos suponga una indiferencia absoluta.

Esta es la apuesta: Escribir de lo propio.

Solo que en Ardimiento hay un elemento diferenciador. Ese que muchas veces no sucede en los discursos poéticos de nuestros días, que aunque semejantes, en ocasiones nos encontramos poetas imberbes que quedan fuera de juego, cuando nos hablan de su vida con una ancianidad asombrosa; otras tantas el anciano rebosa una infantilidad terrible; y muchas más, el hombre maduro se nos antoja extraterrestre venido de Ganímedes.

Aquí, en este libro, existe un tipo al que le gusta leerse con el tiempo, sin ningún afán de atrapar los demonios propios, más bien de solazarse con ellos: «Ya sé lo que estás pensando/ que 50 años son muchos/para publicar un primer poemario.» -se nos interroga- «Quizá tengas razón/ pero no te preocupes/he sabido guardar/ todo/ mi veneno» y nos deja vacilantes, con el pensamiento y la palabra en puertas de la boca.

Gsús Bonilla

EL AUTOR: Esteban Gutiérrez Gómez (Bacø)
Esteban Gutiérrez Gómez ha publicado las novelas El laberinto de Noé (2008), El colibrí blanco (2009), La enfermedad del lado izquierdo (2011) y 13.0.0.0.0 (theREVOLUTIONisNOW) (2012). Todas ellas escritas con técnicas del cuento. En 2013 publicó Gente simpática, un diario personal.
Junto a Patxi Irurzun ha coordinado el libro Simpatía por el relato. Antología de cuentos escritos por rockeros (2010). 
Al ser un ser disociado publica su poesía bajo el pseudónimo de «Bacø». 
Blog personal del autor: http://bacovicious.blogspot.com/

viernes, 26 de septiembre de 2014

VELPISTER DESEMBARCA HOY EN EL BELMONDO




Diario de León 26/09/2014

El bar Belmondo acoge la presentación de la obra de Velpister Jensen Estado del bienestar/Naturaleza Muerta editada por Lupercalia. El acto contará con la presencia de su autor y del escritor leonés Vicente Muñoz Álvarez. Velpister es el verdadero nombre de quien en realidad se llama Jens Peter Jensen Silva. Hasta los 15 dibujó, hasta los 30 tocó el piano, hasta los 38 pintó y cuando se quedó sin piano ni pinturas escribió. No hace mucho lo juntó todo en sus musicoplastidramas. Uno de los productos de todo ese tránsito es este poemario. Este es su segundo libro de poemas publicado. El primero se titula Transeúntes del olvido, editado para ser leído on-line por la editorial Groenlandia. Además ha colaborado en numerosas antologías tanto de narrativa como de poesía. Ha realizado diferentes portadas para poemarios de otros autores así como ilustraciones para otros tantos.

Lugar: Belmondo. San Lorenzo, 10.

Hora: 21.00.




jueves, 25 de septiembre de 2014

ANSIEDAD según Carlos Salcedo Odklas.



Sin duda una de las lecturas más gratificantes para mi en lo que va de año ha sido este ANSIEDAD de Gabi Oca Fidalgo, una persona que encima tengo el enorme placer de conocer personalmente.
El libro lleva la coletilla de Vida de un yonki, y aunque sinceramente eso es lo que nos vamos a encontrar en sus páginas dicha coletilla puede llegar a confundir un poco y condicionar al posible lector. En el libro se habla bastante de drogas y del romance de Gabi con ellas, especialmente con la heroína y los tripis, sus preferidas. Nos relata sus colocones, las subidas al nirvana y los momentos bajos en el pozo, intenta narrar de forma sincera los efectos, positivos y negativos, nos intenta convencer de por qué son las mejores drogas que ha probado y habla con nostalgia de la bajada de calidad de las mismas a lo largo de los años. Eso nos muestra a Gabi el yonki, dicha esta palabra desde el cariño, por supuesto. La gente que no se mete o lo ha hecho tímidamente de forma recreativa no puede llegar a entender el fenómeno de las drogas en toda su extensión, la relación de amor/odio que se forma entre el consumidor y la sustancia. Los yonkis, en cambio, nos reconocemos a la legua, por los gestos, por palabras, por los lugares comunes, se crea esa camaradería al encontrar a alguien que sabes que ha estado allí, y por lo tanto su discurso no se basa solo en el morbo o la sordidez, sino en los detalles, en la subcultura, en la forma de vida en definitiva, una visión que solo pueden compartir aquellos que saben de lo que hablan porque lo han vivido con pasión. Por lo tanto este ANSIEDAD de Gabi, será disfrutado en muy alto grado por aquellos que hayan recorrido esos caminos de amaneceres solitarios y de bizarras búsquedas, pero también, por otra parte, para los no iniciados resulta una lectura cruda y necesaria ya que ¿quién mejor para hablarte de lo que no sabes que un experto?
No obstante quedarse con que es un libro sobre drogas sería arañar demasiado la superficie, aquí hay más, mucho más, pero ya se sabe lo que hay en un terreno como el editorial donde muchas veces hay que abrirse paso a codazos, como bien dice Gabi a propósito de la coletilla que acompaña al título "En fin, si sirve para vender más escobas..."
Como ya he apuntado conozco a Gabi personalmente, y si algo puedo destacar de él es su gran nivel de conversación, el tío puede ponerse a rajar sobre cualquier cosa durante horas, realizando todo tipo de comentarios ingeniosos y sacándose experiencias y anécdotas de la chistera que nos hacen estar constantemente prestándole atención y seguir pidiendo cervezas. Yo siempre he considerado la conversación superior a la literatura y, como escritor, cada vez que encuentro alguna persona auténtica, al margen, algún zumbado repleto de vivencias que se ve que no ha tenido miedo ni reparos en sacar todo el jugo posible a este juego cruel que llamamos vida, que no ha tenido miedo a caer en los pozos con tal de sentirse vivo y empieza a contarme sus aventuras no puedo por más que pensar constantemente "si esto que estoy escuchando pudiera plasmarlo de forma fiel en el papel sería algo cojonudo". Es algo que me ha pasado infinidad de veces, en noches locas, en tugurios, en callejones, en esquinas... esas personalidades que deberían atraparse para la posteridad por todo lo que tienen que enseñarnos y que, irónicamente, siempre se escapan al gran ojo del público masivo, precisamente aquel más perdido y que necesita de guías sinceros. En Gabi se aúnan al fin ambas cosas, ya que escribe como habla, con la técnica literaria de La Vomitona que diría Xen Rabanal, otro grande. Leer ANSIEDAD es como charlar con Gabi, nos va contando etapas de su vida, divertidas anécdotas, de repente se desvía y empieza a desvariar, a irse por los cerros de Úbeda, luego no recuerda bien de qué estaba hablando, lo piensa y lo recuerda y sigue donde lo dejó, llevándote por todos esos huecos de su memoria. Y como ya he dicho no son drogas todo lo que reluce, habla de su infancia en un colegio religioso, de su paso por el servicio militar, de su curro de camarero en un tugurio leonés (mi parte favorita del libro), hablando de amigos, de lugares, de literatura, hasta que de repente "coño, se hace tarde" apura la cerveza y se larga, dejándote con una sonrisa y unos botellines vacíos.
Muchos nunca tendréis la oportunidad de conocerle, desgraciadamente, pero podéis leer este libro y acercaros bastante a esa sensación, la de haber pasado un buen rato con un tío auténtico.

Os pongo un extracto del libro:

Como iba diciendo esta vida no tiene nada de perfecto y cuando salimos a la calle nos quedamos con lo puesto. Todo en su punto de partida, el mismo rollo de siempre y así toda la vida. Un día entero por delante para llenarlo, muermazo para cebarlo. Y llenas una hora, y llenas dos, tres, las medias, los cuartos, vas tapando con el mortero de tu capazo, cubriendo el agujero hasta que te quedas sin ingenio, sin aliento, forrando tus mentiras, parcheando tu desidia. Infectado con el virus del tiempo muerto, ¡la pandemia del muermo! Así hasta que no lo puedes soslayar por más tiempo sin echar los hígados en mitad de la fiesta, el baile de todos los días. Aborto de una generación de pacotilla, expósito de un tiempo sin disparo de salida. Y como para irse de vareta cuando comprendes que no hay medallas ni banderazo de meta. Haciéndote el loco en la trinchera y paleando por inercia, cargando el capazo en la zanja con el absurdo de la rutina diaria. ¡Y venga, y toma, y dale! Tragando como un cabrón con todo lo que te echan, cargando como un pollino con todo lo que te cuelgan, las mismas cabronadas de siempre, las mismas putadas marchitas, los tiros de gracia ya viejos. Y tus miedos, y tus sueños, y tus venganzas, y tus deseos. ¡No hombre no qué va!... Es un descarte funesto, es un envite muy chungo. Tenemos un trilero en la mesa y me conozco la jugada, la misma baraja de siempre, las cartas marcadas, tu baza de puta pena sin ases en la manga: Ese trabajo de mierda atestado de tarados lame culos, o la asfixiante situación de no encontrar un empleo ni en el puesto más chungo. ¡Y vuelta, y dale, y toma, y venga!
Es lo mismo de siempre, no hay opciones ni salidas… tu butaca en el tiovivo de la rutina. La misma vuelta sin remedio, el mismo ritmo de continuo. ¡Vuelta y vuelta sin moverte de tu sitio y a girar! Soldado al eje, trazado el círculo, vuelta y vuelta y a girar, a girar, a girar, a girar…
Y así un buen día te das un pico de caballo, la cosa encaja de fetén y empiezas a observar la nueva concepción del tiempo. O lo que viene a ser lo mismo. Que te pongan, que te quiten, resulta que te importa un pijo si estás llenando ese espacio vacío o si el tiempo se llena sólo porque ni el mismo tiempo te importa ya. Con este paño de por medio apuras el gusto y en menos de lo que tardo en contarlo ya has decidido que si Dios inventó algo mejor se lo guardó para Él. Nirvana sintético o estado de gracia, hay muchas formas de ver la luz sin que te empotren un foco en la cara. El siseo de las venas en sintonía con el universo. Y entonces sí que estás cómodo en tu asiento, ajeno a la vorágine del tiempo. La Verdad se disuelve ahora en tu cuchara y ahí sigues carburando la vena hasta que un buen día te despiertas en el infierno. Se cerró el círculo, ya puedes mirarte al espejo. Esto lo que hay y para de contar. No te molestes en parchear la chistera porque no vas a encontrar el conejo por mucho que le des la vuelta. En esta cruzada no hay medias tintas, así que ándate al loro porque a la mínima la pagas con la vida. Aquí no vale meter la patita a ver si el agua está fría. ¡Apechuga! Llegará un momento en el que necesitarás un chute para despegar la nuca de la almohada y entonces sí que estarás jodido de verdad. Este es el peso de la cruz, el I.R.P.F. del calvario, ¡y al lío compadre porque encima te pagas los clavos! Hasta que no mastiques la hiel de las heridas no sabrás como zurce esa corona de espinas, pero comprenderás entonces lo que cuesta echarse el tablón al hombro, recoger los pasos que has dado hasta alcanzar el punto de partida y empezar de nuevo con tu vida.


Carlos Salcedo Odklas, del blog Escritores Sucios.

http://escritoressucios.blogspot.com.es/2014/09/gabriel-oca-fidalgo-ansiedad.html

http://www.edicioneslupercalia.com/

miércoles, 24 de septiembre de 2014

2 POEMAS de GRAN SUR por Toño Benavides.




ALMAS DE JUEVES


Jueves de medias nuevas y prendas delicadas
que huyen del olor de las cocinas.
Salen de casa con cuidado de no rozar las paredes
ni dejar la luz del maquillaje atrapada en los espejos.
Caminan deprisa, atrasan el reloj
para sentir la espera impaciente de algún desconocido.
Van a buscar el tesoro imaginado en escaparates de centro comercial,
a cobrar y pagar los buenos días en moneda falsa, a ignorarse
muy de cerca el temblor de las piernas,
a medirse el reflejo en el cristal de las copas,
a encontrar que son otros en los ojos de los otros.

Jueves de ascensores embotados por la química del perfume,
pavimento traspasado de tacón y paso dolorido,
que remonta la jornada hacia la noche de los bares
iluminados como puertos en la lejanía.
Codo con codo, recelo con recelo
se muerden el vientre del sueño, se tientan las dudas,
y protegen, tras un parapeto de sonrisas,
la bisutería que forra las paredes del corazón.

Construyen, a golpes de martillo y clavos,
sus mil futuros imperfectos
con la madera sobrante de la última demolición.
Pasean la espera por los andenes, le sonríen al teléfono
y cada cual sujeta, como puede, todas las bisagras del cuerpo
para no sembrar de astillas las estaciones.

Y vuelven sobre sus pasos gastados
a colgar las llaves junto al espejo de la entrada
como quien olvidó sacar la basura,
rozando las paredes con el bolso,
almas de jueves.


VIAJEROS


Burbujas impermeables de sangre tibia,
carne de caracol,
zapatos convencidos,
en orden los papeles;
la dirección correcta sólo es una:
El respeto de los indicadores,
las flechas de color verde, la ciega obediencia
de los protocolos de seguridad.

La estación es un edificio en movimiento
colgado en un tiempo de paso,
como ese cigarro fumado aprisa
en el viento de una esquina.
Arden las cafeterías,
cumplen con el reloj, sacuden la cartera,
el desayuno de los pobres.
Los trenes incesantes cargados de razón
van y vienen; queman por nosotros
las calderas y el salario del fogonero.

Con los labios apretados
callamos de pie,
o sentados con las piernas muy juntas,
para que el aire no anide en la garganta
con sus dudas de pájaro insolente,
porque sabe la carne
que al otro lado de la piel
han vuelto a crecer las alambradas.

Los autobuses remontan la joroba de las ciudades.
En el cuerpo manda el color de la ropa,
la etiqueta con el precio.
Un código de barras trocea los ojos
como faros que despiertan en la lluvia
y aspiran a la luz del mediodía, convictos
de ceguera en libertad condicional.

Somos viajeros.
Pagamos el billete.
Caminamos por nuestra derecha.
No bloqueamos las puertas.
No fumamos en los lavabos.
Hacemos uso de las instalaciones.
Nos limpiamos las manos
y respiramos con cuidado de no impregnar el aire
con ideas homicidas.

Y cada cinco minutos
un pájaro encerrado en el teléfono móvil
nos recuerda que somos felices.

viernes, 19 de septiembre de 2014

EN TU PASARELA por Felipe J.Piñeiro.




Promesa de nada
en moda
de idiotas
sin sentido
sin gusto

entre huesos
piel
y rayas de noche
en baños vip

esas
todas
anoréxicas
bulímincas
por cuatro duros
una foto
una copa
y otra raya

se cotiza
lo absurdo
lo superficial

la idiotez


Felipe J.Piñeiro
del poemario Sin Tregua


miércoles, 17 de septiembre de 2014

DIVINA: 2 Poemas.




ANTIGUA LOBA


Me mandaron a dar de comer a los perros

por haber merendado antes de tiempo.

Los perros ladraban de hambre,

tiraban rabiosos de sus cadenas,

saltaban ahorcándose,

colmillos y saliva.

Los miré fijamente

sosteniendo en mis manos

los despojos de pollo.

Lancé un aullido

terrible y fabuloso,

los perros se callaron de repente,

inmóviles,

reconociendo en mí

la loba antigua que me habita.



EL MIEDO


La cama y el espejo eran el enemigo

y las ojeras negras

y todos los vaqueros que ya no me abrochaban.

Desvanecida la cintura,

obsesionada en el contorno,

sin posibilidad de fuga.

Una niña y su pánico.

Volverme del revés

cada vez que mi madre

exploraba el perfil

con un interrogante monstruoso.

El miedo y el amor eran lo mismo,

crecían en el centro disparando la náusea.


Inma Luna, de Divina (Baile del sol, 2014).

http://bailedelsol.org/index.php?option=com_booklibrary&task=view&id=658&catid=0&Itemid=427

martes, 16 de septiembre de 2014

VERSUS por Velpister.




cuidado con la gente
de bien,
esa gente
muy de bien,
pero bien,
bien,
bien,
que son
los que más
mal
hacen.

No hablo de la buena gente.
Aclaro.


Velpister,
de Estado de Bienestar/Naturaleza Muerta
(Ediciones Lupercalia, 2014)


sábado, 13 de septiembre de 2014

CASA DE AGUAS: Dos Visiones.




LOS OJOS QUE NOS VEN

La casa, en el barrio más caro de la ciudad, estaba deshabitada. Tres plantas con fachada neo mudéjar en sucio ladrillo rojo, aquella chimenea que parecía el respirador de un vientre antiguo y enfermo, una buhardilla de las que esconden apolillados secretos de rancias familias decimonónicas y un torreón de planta hexagonal con mirador a tiempos mejores.

-Es La Casa de Aguas, dijo alguien, pero no supo explicar por qué. Para mí estuvo claro al instante: La casa estuvo, en algún momento, esculpida en agua desde los cimientos a la veleta, en tonos azules y plateados, con las paredes acusando la vibración de la superficie de un lago en un día frío. O bien bajo la casa fluía alguna corriente de las que enloquecen a sus habitantes e invariablemente dan lugar a sucesos trágicos y sangrientos. O bien el agua luchó desde el principio contra aquella casa como si quisiera disolver la presencia de una construcción concebida para albergar el mal. O bien...

Nos colamos allí sin permiso, en pleno día, a través de un pequeño jardín contiguo que había crecido selvático y se defendía de los intrusos con una tupida maraña de zarzas.
En la Casa de Aguas vivía un centenar de maniquíes apiñados unos contra otros, en pequeños grupos, tirados en el suelo, detrás de las puertas, en la cocina, en los dormitorios, en fila india a lo largo de estrechos pasillos, iluminados por las franjas de luz que penetraban la tiniebla polvorienta a través de los tablones que condenaban las ventanas.
Allí dormitaban en penumbra blancos y desnudos, hablándose al oído, mirando de reojo a los entrometidos.
En el amplio salón de la casa un grupo de ellos parecía dispuesto a iniciar un silencioso baile en la oscuridad.
Algunos estaban incompletos, mancos como estatuas griegas exhibiendo muñones de cartón piedra.
En un rincón varias cabezas nos miraban indefensas desde el suelo.
Uno de mis amigos hundió el pié en la que tenía más cerca.

-Los ojos, lo mejor son los ojos -dijo- y se dedicó a destrozar el resto de la cabeza para desprender unos ojos de cristal que no sabían dónde mirar con tanto golpe.
Aquellos maniquíes con el paladar pegado a los dientes, clavados al suelo por sus tacones, con el pelo injertado creciendo áspero como el de un de animal salvaje, con la sonrisa congelada en un perpetuo rigor mortis, imitaban en vidrio soplado los más mínimos defectos del ojo humano.
Todos nos aplicamos a la faena y, después de un rato, sólo cuando fuimos conscientes del ruido, cesó la matanza.
Abandonamos la casa a toda prisa cargados con el botín, envueltos en una nube de polvo, pensando que alguien podía habernos oído.
Nadie reparó en nosotros cuando alcanzamos la calle. Lo único que nos quedó fue la sensación de estar huyendo del lugar de un crimen. De eso hace más de treinta años.
Todavía eramos unos niños cuando la casa fue derribada pero desde la oscuridad del interior de nuestros bolsillos, aquellos ojos aún nos miran.

Toño Benavides


AQUELLA CASA AL LADO DEL CINE MARI

juraría que se llamaba Villa Asunción, aunque no estoy seguro, me he intentado documentar pero nada, hablo de principios de los 70, yo era muy chinorri aún, pero ese nombre, Villa Asunción, y aquel caserón, siguen grabados a fuego en mi mente... allí estaba, en medio de Ordoño II, la calle principal de León, junto al Cine Mari, ya de por sí siniestro y extraño, con aquellas sesiones de Arte & Ensayo para adultos y aquellos fotogramas grotescos, yo pasaba por allí todos los días de camino al colegio y siempre me estremecía, aquella mansión terrorífica, morada perfecta de Norman Bates, de la que mis compañeros de clase contaban tremendas historias, una viuda asomada a la ventana, un canal de agua subterráneo, una desaparición y un cuerpo ahogado... era una de nuestras conversaciones recurrentes, el castillo del Mago de Oz, donde cualquier cosa podía pasar, me recuerdo alrededor del edificio merodeando con Campo (nos conocíamos todos en el colegio de aquellas por nuestro apellido) después de múltiples planes de asalto, ocho, nueve, diez años a lo sumo, asomándonos aterrados a las ventanas y adentrándonos unos metros en el recibidor... toda ella en ruinas, lóbrega y opresiva, espeluznante y sombría, fantasmal y ominosa, aquella torre angustiosa, aquella buhardilla inclinada, sus diminutas ventanas, su amenazante presencia, así era Villa Asunción, una Casa Usher con vida y aliento propio, a saber qué atrocidades se cometieron allí, nos preguntábamos, quién la habría habitado, qué habría de cierto en aquellos rumores, en cualquier caso allí estábamos, rondando siempre su verja o adentrándonos en su agostado jardín, analizando vestigios y huellas e imaginando continuamente tragedias... hasta que un día, de la noche a la mañana, desapareció, derribaron la casa y el cine y construyeron encima un edificio moderno y pasaron los años y todo se olvidó... pero no en mi cabeza (mi cabeza es un cofre de recuerdos que todo lo recicla a placer:vive tu memoria y asómbrate, dijo jack Kerouac), ha estado siempre presente desde entonces en mis pesadillas, a ella, seguramente, deba mi afición por la literatura y el cine de horror y el germen de muchos de mis relatos, pienso... hasta que hoy, buscando tras una regresión información en la red, me he topado con esta fotografía (obsérvala detenidamente e imagíname allí: ocho, nueve, diez años a lo sumo) y todos estos recuerdos han vuelto de nuevo a mí como un torbellino de imágenes fantasmagóricas, aquella casa al lado del Cine Mari (cuánto le hubiera gustado rodar a Lucio Fulci allí), aquel terror infantil, sus muros tenebrosos, sus funestas ventanas y su abandonado jardín... 

oh esta memoria lisérgica

sus fantasmas 
y obsesiones
y merodeadores 
y sugestiones 
y miedos

de ella

seguiré
informando


Vicente Muñoz Álvarez

viernes, 12 de septiembre de 2014

MALOS TIEMPOS según Gabriel Oca Fidalgo.



Qué os voy a contar…. Pues lo digo en sencillo: que si cojo estos malos tiempos, estos tiempos difíciles en mis buenos tiempos de lector, en dos asaltos me lo tumbo. Y mira que son casi 400 páginas prietas. Pero ahora no, ahora estoy pa degustar. Y eso que ya antes de empezar sé de lo que va, lo conozco y me hago idea, pero a las cuatro páginas compruebo que las expectativas son superadas. Esto lo voy a leer poco a poco, me digo. Y así, de un viaje, cayó el 1º cuaderno. Bukoski total, qué te voy a contar… y te lo digo yo, que también me he leído la sombra del viento, y todos los del Reverte, te lo digo yo que me mola de vez en cuando meterme en el simple royo de argumento-nudo-desenlace, sin más, sin líos, descansar. Pero sé muy bien lo que quiero, lo que me gusta, lo que necesito y lo que me ha marcado con el hierro: necesito a los locos, a los majaras, a los salvajes, a los desesperados, a los que han visto el infierno en el que vivimos y lo han contado. NECESITO A LOS DINAMITEROS. Y los de verdad, los que no se hacen pajas mentales, los que no se lían con el mira tronco lo enrevesao que soy que no te enteras de lo que escribo, los que escriben como hablan, como Bukowski, esos que te golpean, esos que a la primera vez que los enfrentas y ante su pureza y sencillez dices: joder, esto es fácil, esto es lo que quiero hacer yo, voy a ponerme a ello joder. Sí sí, ¡estás listo chaval! Es entonces cuando compruebas lo imposible de este oficio.
¡Impresionante, Carlos Odklas! Y te repito que también he leído la sombra del viento, y la reina del sur, pero soy hijo de satanás. Al fin y al cabo ninguno de ellos, ni el Reverte ni el Zafón, han echado un polvo pedo perdido con una punkarra con to el tomate encima. Eso es lo que vale, y lo que cuenta, o ver el terrible vacío al cerrar la cremallera y ocultar para siempre el careto de Manuel, o los gatitos y todo el dolor que estamos obligados a tragar…
Luego llegas a la segunda parte, o vas pasando cuadernos, y resulta que me encuentro con estos relatos de ficción, una ficción que no esperaba pero que me resulta acojonante por igual, o precisamente por esto mismo.... porque a mí me sigue gustando el relato autobiográfico más que na, pero claro, en la ficción te puedes soltar más. El caso es que la línea sigue igual, y eso es lo que cuenta.
Un libro genial, brutal, el mejor que me he echado al cuerpo en Lupercalia, y mira que ha publicado... me ha gustao la hostia y más, por encima de las expectativas creadas, y eso es mucho decir viniendo de mi parte, flipao sobre todo con los relatos de ficción, o precisamente porque no los esperaba. 
No lo dudéis y ligarlo ya, luego, en breve, estos libros desaparecen.... y puede que algún día os arrepintáis de no haberlo hecho en su momento. 
A todos los que os guste la literatura cruda, como a mí me gusta llamarla, que me suena mejor al menos que realismo sucio tal y tal, a todos los que os guste la literatura en crudo, digo, a todos los que os guste Bukowski y esa senda del perdedor que tan bien narró, estáis todos de enhorabuena porque aquí tenéis otro hijo de satanás. Nada que envidiar, afirmo y lo mantengo. Y supongo que os sonará exagerado, pero es lo que hay. Por supuesto que Chinaski tiene un carretillo de libros que aportar, y Carlos tiene este nada más. Pero es lo que hay, y reto a todos los plumillas y cagatintas que defecan en prensa de renombre sus críticas a que me contradigan. Malos tiempos tiene todo lo que puedas encontrar en el viejo indecente, tiene esa frescura y esa velocidad, es nervio y cartílago nada más, ¡ni un puto gramo de grasa! Le falta el nombre, claro está, eso que apuntan acertadamente desde Neurótika. Pero esa es otra historia que no voy a entrar a valorar.... al fin y al cabo el puto Hank se tiro tres décadas pegando tumbos por garitos y pensiones de mala muerte, años de locura miseria y ostracismo hasta que su palabra retumbó en el parnaso despertando a todos los casposos apalancados.
Al menos pudo gritar un justo y merecido "¡os jodéis!"
A la inmensa mayoría de estos dinamiteros les llega el reconocimiento después de muertos.
Y a muchos, ¡ni eso!
MALOS TIEMPOS, de CARLOS ODKLAS. Si te gusta la literatura en estado puro no lo puedes dejar pasar.
Pasote. De verdad. Ahí tenéis otro hijo de satanás. 


Gabriel Oca Fidalgo.


jueves, 11 de septiembre de 2014

PROHIBIDO SILBAR: Sofía Castañón.




ITINERARIO


Quieres subir una montaña nunca

tan alta como tu propia expectativa.

Quieres escribir una canción en contra

de los sonidos de tu cabeza,

que suene como la vida o un motor.

Doblar un papel.

Controlar la exactitud.

Rezar a dioses que se te parezcan

y después irte a otro sitio.



GÉNESIS


No olvidéis

que polvo somos.

Que la próxima vida es un regalo

y que esta vida hay que comprarla.


No olvidéis que polvo somos

y con un trapo nos apartan.


Pero guardan el mayor de los olvidos.


En pólvora nos convertiremos.


Sofía Castañón, de Prohibido silbar (Baile del sol, 2014).

http://bailedelsol.org/index.php?option=com_booklibrary&task=view&id=669

miércoles, 10 de septiembre de 2014

1 POEMA de Francisco Ramón Hernando Guerrero.




Al comenzar la noche el sueño es tranquilo.
Reviso los rostros y en ellos se refleja
paz y silencio. Son rostros familiares sin orilla
en esta Tierra que no tiene límites.

(Me pusiste el miedo como cebo
pero no voy a seguir mordiendo tus temores
ni drenaré más tus venenos).

La sangre tiene que ser fresca
para que nos proteja del bendito enemigo.
Estoy cansado de nuestra nocturna rutina
Y volaré bajo, sólo, sombreando el horror
Castigando, sentenciando corazones jóvenes.

Es mi oficio y también mi vicio
Amor y muerte devorando juntos
Nada me vencerá
Ni aún la eternidad podrá consumirme
No tendré piedad
De vosotros.


Francisco Ramón Hernando Guerrero


martes, 9 de septiembre de 2014

EL AFINADOR por Alejandro Mallada.




Mi padre tiene un afinador digital. 
Me ha enseñado como se usa 
para utilizarlo yo 
con la guitarra 
con la que me pagó 
un colega una deuda. 

El afinador muestra en la pantalla 
una aguja 
y tal como un velocímetro 
al tocar cada cuerda 
se mueve de izquierda a derecha. 

En el medio del arco, 
digital como la aguja, 
hay una marca, 
si se para ahí 
la pantalla destella en verde, 
la cuerda esta afinada. 

Ahí, ahí está afinada, 
justo ahí. 
Y esto es lo que hay que hacer 
siempre antes de nada,
afinarla. 

Eso intento hacer, 
afinarla, 
aunque en mis manos 
la guitarra 
apenas escupe notas. 

Voy a buscar el afinador 
y pienso: 
que aunque como mi padre 
no sea de oído, 
no se me olvide 
nunca 
afinarla.


Alejandro Mallada, del blog Poesía Crónica.


domingo, 7 de septiembre de 2014

36º por Dolors Lluy




Me recordarás
por los 36º que te calentaban
las duras noches de invierno.
Aunque entre mis piernas,
la temperatura siempre era
un poco más alta.
Me recordarás,
sé que me recordarás,
eso sí, más que por el fuego...
¡Por las brasas!

Dolors Lluy

https://www.facebook.com/dolors.eivissa?fref=ts

sábado, 6 de septiembre de 2014

UNDERGROUND (El origen) por Vicente Muñoz Álvarez.



fue también por aquel entonces, hacia los diecisiete o dieciocho años, cuando comencé a tomar contacto por primera vez con la cultura underground o subterránea (adaptando el término al castellano), lo que realmente significaba, aquella realidad aparte, aquel universo paralelo, aquella propuesta radical contra lo establecido, disparos desde las trincheras, otras formas y maneras de ser y estar en la tierra... Robert Crumb, Richard Corben, El Víbora y Makoki, RanXerox y Nazario, Toño Benavides y Miguel Ángel Martín (a los que había conocido poco antes en el Garabatos, uno de los bares enrollados del León de aquel tiempo, y con los que tantas aventuras luego he compartido), el Ajoblanco, El canto de la tripulación, La luna de Madrid, el rock psicodélico y progresivo, el cine alternativo, Peter Fonda, Roger Corman, Andy Warhol, Paul Morrissey, John Waters, Ivan Zulueta, Jess Franco, Bigas Luna, la Nouvelle Vague, el primer Almodóvar, El desencanto, la cultura del ácido, los beatniks y hippies y punkis y rockers y heavys y mods, la literatura beat, el realismo sucio, Henry Miller, Louis Ferdinand Céline, Jean Genet, Charles Bukowski, Silvio, Smash, etc, etc, etc... y por encima de todo ello, como abanderados de todos y de todo, la revista contracultural española por antonomasia, Star (nada más y nada menos que 57 números), y su editorial paralela, Star Books, donde pudimos acceder a traduciones inéditas hasta entonces de gente como Jack Kerouac (En el camino), Gregory Corso (Gasolina y otros poemas), Neal Cassady (El primer tercio, con el que estas regresiones tienen tanto que ver), Timothy Leary (Confesiones de un adicto a la esperanza, que también), Hunter S. Thompsom (Miedo y asco en Las Vegas), Kenneth Patchen (Confesiones de un pornógrafo tímido), Raúl Núñez (Derrama Whisky sobre tu amigo muerto) o Jim Carroll (The Basketball Diaries), entre otros muchos títulos... guardo como tesoros en mi biblioteca esas viejas ediciones de Star (con sus psicotrónicas y bizarras portadas), que junto a El canto de la tripulación y el Ajoblanco algo después, fueron decisivas para mi formación... y todo ello entre el CCAN y el Oasis y el 44 y el Húmedo y el Toisón, en aquella efervescente ciudad que era entonces León, principios de los 80, y sus ghettos subterráneos... ya llovió...

Vicente Muñoz Álvarez, del blog Mi vida en la penumbra.


jueves, 4 de septiembre de 2014

1 POEMA de DIANA ÁLVAREZ




Qué pediría si fuera otra vez alimento
de las serpientes,
si mi vientre se encadenara,
de nuevo, a las garras del olvido,
si, sumergida en el fracaso del alma,
desmembrara los últimos versos
para callar, eterno silencio,
para morir sin morir.

Diana Álvarez

https://www.facebook.com/profile.php?id=100004022786186&fref=ts

miércoles, 3 de septiembre de 2014

DOS POEMAS DE 'A RAS DEL MAR' DE MILAGROS LÓPEZ



Dices

Dices que no te conozco.
Yo, aun en la distancia,
te tomo el pulso cada día,
instante a instante, te respiro.
Te leo
en el vaivén de tus mareas.
Te descifro
en el atlas oculto de tus anhelos.
Navego
a merced de tus risas,
de tus temores,
de tus ansias de mí.
Cuando me acercas
cuando me alejas
cuando me adoras,
cuando detestas las sombras
que voy desplegando
en lo que te parecía
la vida.

Te conozco.
Yo siempre estuve.


Inmersión

Para esta inmersión
no vas a necesitar neopreno:
el encuentro será cálido.

Sumérgete sin máscara,
quiero deshacer ese laberinto
–aljibe de tus ojos–.

Bucearás entre silencios,
voces sólo a ti reveladas.

No precisarás botella:
beberás de mi boca
o, en amable apnea,
el coral en tus bronquios
se beberá mi brisa.

No traigas lastre,
mi aletas te revelarán
la órbita del abismo.

Recuerda desnudarte
para nadar en este océano,
no es Rojo, ni Adriático,
ni Mediterráneo.

Tubo no,
pero calza escarpines:
el musgo será esquivo.

Y no olvides el chaleco
que aplaque la tempestad,
que combata olas en furia,

que derrote con alas al mar.

A ras del mar, Ed. Torremozas, Madrid, 2014

AGITADORAS 55

martes, 2 de septiembre de 2014

TIROS LIBRES: Relatos de baloncesto.




Patxi Irurzun, David Refoyo, Daniel Ruiz García, Eloy Fernández Porta, Jacobo Rivero, Javier López Menacho, Mario Crespo, Sergi de Diego Mas, Josu Arteaga, Sergi Puertas, Javier Avilés, Portnoy, Ana Pérez Cañamares, David Benedicte, Javier García Rodríguez, Mercedes Díaz Villarías, Miguel Serrano Larraz, Francisco Gallardo y Juan Antonio Corbalán; participan en esta antología de relatos en torno al mundo del baloncesto. Dieciocho relatos de la mejor literatura española contemporánea para un deporte de altura.


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Baloncesto y ficción no han conjugado con mucha frecuencia en la narrativa en castellano, a pesar del auge y del éxito de nuestros baloncestistas y de las posibilidades estéticas del deporte de la canasta. En esta antología de relatos, Tiros libres, coordinada por los escritores Daniel Ruiz García, David Refoyo y Patxi Irurzun, dieciocho autores se resarcen y presentan una colección de cuentos en los que el basket se convierte en la excusa perfecta para hablar del éxito y el fracaso, de emociones y recuerdos, de la vida misma y su azar, como un balón girando en el aro. Cada uno con su propio estilo, y unidos por su afición al basket, un dream team de escritores, a los que se suma una auténtica leyenda viva del baloncesto como Juan Antonio Corbalán, recuerdan momentos de su vida ligados a este deporte, escriben sobre la NBA y sobre basket de barrio, sobre la muerte de Fernando Martín o la de Andrés Montes, sobre Spud Webb y Gomelski, sobre el baloncesto yugoslavo y el lituano, sobre mascotas de equipos y viejas glorias olvidadas… Un auténtico equipazo que ha conseguido desprenderse de complejos y reivindicar el baloncesto como un elemento más de la cultura popular.

lunes, 1 de septiembre de 2014

OJOS DE GATO por José Ángel Barrueco.




algunas personas
creen que los felinos
son bestias diabólicas

yo te voy a hablar,
aquí,
de mi último gato

me observaba cuando escribía

inspiró algunos de mis textos

me dio consuelo en los días malos

lamió mis mejillas tras una ruptura

me hizo reír todas las mañanas

fue un aliado,
un cómplice,
un amigo,
un hermano

ni siquiera cuando lo entregué
a otros dueños, ni siquiera entonces
tuvo ojos de odio para mí

plantéatelo
y dime
si eso es,
o no es

humanidad


José Ángel Barrueco, de El amor en los tiempos de los sanatorios (Canalla ediciones, 2014)

sábado, 30 de agosto de 2014

SER LUZ por Carla Badillo Coronado.



Recordarle al mundo mi derecho a no ser perfecta. Mi derecho a amanecer con miedo. A llorar. A gritar. A esconderme. Ser luz para quien nunca me exige. Limitarme a ser fuego y consumirme, por los siglos de los siglos (otra vez).

Carla Badillo Coronado


jueves, 28 de agosto de 2014

LA NIÑA Y EL LOBO



La niña y el lobo es una autobiografía que narra, a modo de diario, la experiencia de Amparo Sánchez. Una historia brutal y desgarradora en la que la violencia machista tiene un papel crucial. Esta es una historia de transformación y superación, un libro conmovedor, que no puede dejar a nadie indiferente; una literatura fresca, pop, directa, sencilla e incisiva; literatura de choque, que enfoca y narra en primera persona las experiencias de un mundo desconocido para algunas mujeres y no tan desconocido, desgraciadamente, para otras. Amparo Sánchez apareció en la escena musical española con el proyecto Amparanoia. Pionera en la música de fusión, ha llegado a editar ocho álbumes y a girar por toda Europa y Latinoamérica, convirtiéndose así en la artista internacional más solicitada y representante del movimiento mestizo.


miércoles, 27 de agosto de 2014

1 POEMA de Felipe J.Piñeiro




Muelas
dolor
fiebre
duele tanto
que te gustaría arrancarlas
o golpearte la cabeza
contra algo
ese dolor
que nunca se va
que sigue y sigue
sin pausas
sin descanso
hasta
agotarte


Felipe J.Piñeiro


martes, 26 de agosto de 2014

TOÑO BENAVIDES: Gran Sur.



Por Camino Sayago

Primero fueron los cómics, luego la ilustración de prensa y de libros. Y en los últimos tiempos la poesía se ha colado en su vida. Toño Benavides (León 1961) escribe y dibuja, dibuja y escribe con la misma tozudez, y quizás parecida pasión. El resultado de su aparente juego con las palabras le ha dejado recientemente una sorpresa con aliento de reconocimiento: el XVII Premio de Poesía “Eladio Cabañero”, por “Gran Sur”, dotado con 4.500 euros y, por supuesto, la edición de la obra, de la que se encargará “Reino de Cordelia”. En este poemario, qué presentará en septiembre en la galeríaRafael Alberti de Madrid, acompañado por Luis García Montero, Toño Benavides amplifica desde un ángulo surrealista vivencias y sentimientos, y evoca a Neruda.

“Soy el niño que rompió la caracola y huyó con el mar bajo las alfombras…”, así irrumpe Toño Benavidesen la escena poética. Con un sencillo lamento con sabor salado, como sus poemas, tristes, tiernos, crudos y angustiosos y a veces felices y ensoñadores sobre una realidad no impostada.

—Como ilustrador lo tuviste claro desde un principio, pero en cambio tu faceta como escritor y poeta ha surgido no hace mucho. En 2009 publicaste “Paraíso”, tu primer libro, más tarde “El sótano en Llamas” en 2011, y “Los chicos del Vertedero” en 2012. ¿Cuándo decides sumergirte en la escritura? ¿Por qué escribes? ¿Es una forma de reconocerte?

—Para uno mismo y para los demás siempre está más o menos claro quién dibuja bien y quién no. Escribir ofrece más dudas. Podrías pensar que estás reescribiendo el “Ulises”, y en realidad no llegas a un siete en la redacción del colegio. Siempre he escrito pero no siempre he considerado salvables mis textos hasta que me planteé “Paraíso”. Para empezar no podía adjudicarles un formato literario al uso, relato, poesía… era algo a medio camino con la ilustración y trataba de reflejar sensaciones para las que necesitaba palabras además de imágenes gráficas.

En mi caso, la mayoría de los poemas fluyen como un discurso, como una búsqueda, lo que Neruda llamaba “el desarrollo en la oscuridad”. Comienzo identificando el objeto poético sobre el que quiero escribir. Sé que hay algo contenido en el que no se muestra y trato de sacarlo a flote. De ahí que algunos textos tengan un tinte surrealista, porque escribo como un paranoico desde la sospecha de que hay algo en la realidad que no se muestra, y se trata de buscar lo que subyace debajo de ella. Por ejemplo en esos barrios del sur de Madrid, barrios que son ciudades dormitorio y que yo llamo “Gran Sur”, la vida cotidiana, el aspecto paisajístico, remiten a un desarrollo placentero de la vida, despreocupado, y sin embargo yo no puedo evitar ver a toda esa gente como víctimas.

Escribo para conocerme, escribo porque no lo puedo evitar, porque he descubierto que es una forma de dar mi versión de la realidad con más rapidez y exhaustividad que dibujando. Porque cuando dibujo estoy dando una versión bajo un estilo completo, acrisolada durante muchos años, y eso me llevaría a dar una versión estilística, preciosista, que en estos momentos no me interesa. Me interesa más la precisión que puedo dar con las palabras y el juego de las sugerencias.

—Alguna vez te he oído decir que cuando dibujas también haces poemas… la imagen, como la palabra, muestra tu propia cosmovisión de la realidad…

—Si pero el dibujo es más antiguo, como dibujante a la vez tengo dos facetas, una la comercial y otra de autor, ambas están marcadas por un mismo estilo que al ser tan definido a mí no me satisface a la hora de reflejar otras realidades que descubro ahora. La propia lógica del lenguaje te lleva a percibirlas de tal forma que tú mismo te das cuenta de que no caben en otro canal que no sea el de las palabras. De todas formas no he dejado nunca de experimentar, y de hecho una buena parte de los poemas de “Gran Sur” están pensados como caligramas.

—Comenzaste con cuentos cortos y desembocaste en la poesía, ¿perdiste el miedo a enfrentarte con tu voz interior?

—Fue precisamente la voz interior la que me impulsó a escribir y al principio lo hacía despreocupadamente, sin reparar en el formato de poesía o de prosa. Escribía casi de forma automática, sin pensar, sin la menor intención de darle una lógica que los hiciera comprensibles como un relato. Era una especie de magma poético que me limitaba a volcar ideas con la intención de despertar sensaciones en el lector, más que de hacer una narración al uso. Más tarde me plantee la versificación, porque comencé a asistir a recitales poéticos. Mis propios textos leídos me dieron la clave de qué música y qué ritmo necesitaban y allí es cuando empiezo a escribir poemas, y a estructurarlos en versos, en estrofas, a buscar una unidad temática en cada poema.

—En los últimos años, la poesía ha ocupado un lugar preferente en tu vida, casi se podía intuir un cierto descuido hacia la ilustración, a pesar de que continuabas con tus trabajos para editoriales… ¿Cierto hastío hacia la imagen?, o bien ¿curiosidad por indagar en otros lenguajes?

—Curiosidad sobre todo y también necesidad. La ilustración ha cubierto una gran parte de mis aspiraciones en ese terreno y continuamente descubro cosas que quiero contar y para las que necesito el lenguaje. Para mí, ambos canales cumplen funciones diferentes y con cada uno de ellos busco satisfacer una determinada necesidad. De hecho, me ocurrió algo muy curioso: más que ilustrar mis textos con mis propias ilustraciones lo que me apetecía era dar una versión escrita de esas imágenes. Tenía la impresión de que había mucho que se me había quedado en el tintero.

—Luis Alberto de Cuenca, que conoce bien tu obra gráfica, ha señalado que en “Gran Sur” se percibe la influencia de Neruda. No parece tan obvia…

—Neruda es una influencia definitiva para cualquier poeta posterior. Concretamente los poemas de “Residencia en la Tierra” revisten el mismo ambiente sombrío que impregna “Gran Sur”. También “Hijos de la ira” de Dámaso Alonso y “Poeta en Nueva York” de Federico García Lorca. De todas formas, lo que a mí me aparta de cualquier autor no es una pauta estilística a seguir, sino el descubrimiento de todo lo que es posible con las palabras, de los límites del lenguaje.

—¿Qué otros autores te interesan?

—Mis influencias son muy variadas y dispares. Cuando empiezo a escribir poesía no lo hago tanto por la influencia de otros poetas, como de cineastas o músicos. Desde los clásicos como Orson Wells y David Lean, hasta los más recientes, como David Lynch, Polanski o Ridley Scott. En cuanto a la música estoy emocionalmente ligado a toda la música de los ochenta y el post punk, como Psychedelics Furs, The Chameleons o New Order.

—¿Qué ha supuesto para ti este premio de poesía, el primero que recibes?, ¿cómo decides presentarte?

—Es difícil conseguir darle una cierta difusión a un libro de poesía. Obtener un premio es una forma de crear un foco de atención sobre el libro, de que se publique y se distribuya. En definitiva de conseguir lectores. De alguna forma, mi segundo libro de poesía “Los chicos del Vertedero”, es un libro que llega a partir de poemas que iba recitando en las distintas sesiones de poesía, por lo que los textos ya eran conocidos. La publicación de este libro fue una consecuencia natural, en cambio “Gran Sur”, es un libro escrito durante los dos últimos años en completa soledad y aislamiento. Llega un momento en que uno necesita recibir una respuesta, que alguien te diga que no está mal de todo, recibir esa respuesta necesaria para la autoestima, en forma de premio, está muy bien.

—En “Gran Sur” describes experiencias personales, enraizadas en un escenario urbano que has pateado y sitúa al lector en las ciudades dormitorio del Sur de Madrid. “No fluye el agua de Cibeles bajo el cemento del Gran Sur….” pertenece al poema “Tierra baldía” y es una buena pista para situar al lector…

—Este escenario es el telón de fondo de toda la acción, es el paisaje urbano. De hecho el poema se titula así “Tierra baldía”, el mismo que el de Eliot, porque da una clave de la naturaleza esencial de ese entorno. Es tierra baldía, gente baldía. No quiero hacer una recreación gráfica, sino reflejar la frialdad y la sordidez del entorno urbano y humano.

—La inmersión en la ciudad, a través del primer poema “Donde cesan las mareas” conduce hacia un desalentador ambiente, en el que se alojan la rutina, los sueños frustrados, la soledad… ¿De verdad vivimos una intemperie de ciudades deshabitadas?

—“Donde cesan las mareas”, es un poema que hace referencia al fenómeno de contestación ciudadana, sin embargo lo que yo quería era llamar la atención sobre el hecho de que el gran público permanece ajeno a estas cuestiones. Creo que en España siempre ha habido esa aceptación fatalista de las desgracias, que hace que seamos un país abocado históricamente a fracasar como tal. En este sentido, sí es una intemperie de ciudades deshabitadas.

—¿La realidad es tan tremenda como la reflejas o es tu estado de ánimo el que la transforma en desánimo? Dices, “ahora vivo en la ciudad del cuerpo cansado”

—Hay mucho de eso. Uno escribe desde la subjetividad, no puedo evitarla ni traicionarla, siempre somos un tamiz y cualquier fenómeno externo acaba poniéndose al servicio del estado de ánimo. Sin embargo ese estado de ánimo llega como consecuencia directa de la observación de la realidad. De hecho, la mayor parte de las notas que tomé llegaron mientras me movía en trenes, metros, autobuses, tiempos de espera.

—Siempre has vivido en el centro de Madrid, sin embargo ahora los paisajes que se ven desde la ventanilla son otros, los edificios, las zonas de obras…

—Hasta el 2012 vivía en el centro de Madrid y a partir de ahí, cuando me traslado a un barrio del sur de la ciudad, comienzo a viajar con frecuencia en trenes de cercanías y a observar desde esa plataforma el escenario y la gente, y ahí es donde van surgiendo todos los poemas. Era como escuchar una determinada música que había que traducir.

—Destacan varios poemas visuales: Reloj de arena y Pirámide, Sísifo, Un traje de Piel, La memoria de los peces.

—Cada uno es diferente. En principio, lo que quería era componer esos poemas de tal forma que no tuviera que alterar artificialmente el espaciado entre palabras, y conseguir paulatinamente, a través de la extensión de cada verso, la forma visual externa del poema. Hay un doble juego, por una parte el contenido y por otra la forma visual que adquiere. “El reloj de arena” es el poema más complejo de todos, aparte de conseguir con la duración de cada verso las dos ampollas que forman el reloj, está la dificultad añadida de hacer que en cada una de ellas las palabras hagan referencia, por una parte a la fugacidad del tiempo, de los recuerdos, al olvido, y por otra, al peso del pasado, a la imposibilidad de volver atrás.

En “Pirámide”, el juego es más claro, se trata de una pirámide truncada y se hace evidente en el verso final conforme al discurso que desarrolla el poema. El verso final dice “a golpes de miedo construimos la pirámide truncada de nuestros padres”.

“La memoria de los peces” cierra el poemario, todo el poema está componiendo la figura de un pez del coral. Estos peces tienen una memoria muy corta, apenas tres segundos y es el único poema en el que trato el tema del amor, que no me resulta cómodo.

—No te olvidas de tu hijo en este paseo que tiene mucho de biografía. “Enmiendas a la vida” y “Mario” son dos poemas intensos: “Eres la mitad de ti contra el espejo empañado”, le recuerdas.

—Me causa cierta angustia observar los detalles de su personalidad, en contraste con la mayoría de sus compañeros de colegio, más interesados en el deporte o en una cuenta de resultados satisfactoria en los estudios. Observo en él esa imaginación que solo puede traducirse en insatisfacción, en inconformismo y en un país como este no lo va a tener fácil. Y esto se refleja sobre todo en el segundo poema que le dedico.

—Por último, que planeas ahora, ¿hay algún proyecto concreto?

—A corto plazo planeo la presentación del libro, el próximo mes de septiembre, probablemente en la librería Rafael Alberti de Madrid, con Luis García Montero.
Toño Benavides, ilustrador

En 1989 se traslada a Madrid, y desde entonces ha publicado sus dibujos en Diario 16, El Mundo, The New York Times y El Economista. Su estilo, caracterizado por la elegancia y la síntesis expresiva, ha sido durante años habitual en la mayor parte de las editoriales españolas. The Society for News Design (SND) le ha concedido varios premios, entre ellos cuatro medallas de plata y una de oro por sus trabajos publicados en el diario El Mundo, desde abril de 1991. Ha ilustrado numerosos libros, una veintena, entre ellos “El amadísimo Rolando”, de Jacob y Wilhelm Grimm (Rey Lear, 209) y como autor ha publicado “El viaje de la Luna” (Edit-in, 2000) y “Paraíso” (Eje Ediciones, 2009).

Reproducimos un poema de ·“Gran Sur”:

QUIERO LEERTE POR DENTRO

Quiero leer lo que escribas
cuando eches las cuentas a oscuras,
cuando se descuelguen tus muros, cuando caigas.
Cuando te aniden serpientes en el hígado y la memoria,
cuando ladren mutilados los perros de tu infancia.
Quiero leerte por dentro
cuando bebas en el charco de tus ojos,
cuando rieguen tus zapatos descosidos
los fatigados camiones del alba.
Cuando te abracen tus hermanos
en el humo de la ruina, cuando duermas
borracho de quimeras, vacío de esperanzas.
Cuando vayas dando tumbos, coronado
por los golpes del combate con tu sombra.
Cuando vuelvas a tu casa
flanqueado de silencios, escoltado por extraños