sábado, 3 de diciembre de 2022

AL HILO DE REGRESIONES



"En los 80 todo estaba permitido si era creativo"

Vicente Muñoz acaba de publicar una edición corregida y ampliada de su emblemática publicación de 2015 ‘Regresiones’, una novela autobiográfica que es también una crónica del León subterráneo y alternativo de los ochenta que vivió una verdadera eclosión cultural.

La Nueva Crónica /Joaquín Revuelta | 01/12/2022

Ante una primera pregunta un tanto imprecisa sobre el género al que pertenece ‘Regresiones’ (Literaturas Com Libros, 2022), su autor, Vicente Muñoz, quiere aclarar que al igual que la anterior ‘Regresiones’ (Lupercalia, 2015) «es una novela de no ficción porque es absolutamente autobiográfica. Casi toda mi obra lo es, pero esta en concreto cuenta mi experiencia entre los 70 y los 90. Arranca cuando soy niño, se centra básicamente en el León de los 80, en la movida musical, etc, y termina más o menos en los 90», señala Muñoz, cuyo libro es una revisión ampliada de la emblemática publicación de 2015. «Han pasado siete años y la editorial que lo publicó, Lupercalia, cerró. El libro se agotó y hoy es prácticamente inencontrable. Durante estos siete años he seguido escribiendo otras muchas cosas, pero hubo bastantes textos que salieron al hilo de este libro. Algunos habían quedado fuera de la primera edición, luego otros los escribí durante este periodo y le iban como anillo al dedo. Creo que es el broche perfecto. Siete años después, como que se cierra un círculo, y quiero pensar que la novela está ahora más completa y definitivamente terminada».

‘Regresiones’ discurre mayormente por el León subterráneo de los años 80, una época que Vicente Muñoz no duda en describir, al menos desde su experiencia personal, como hiperactiva, muy ilusionante y de una creatividad absoluta. «Si tuviera que definirlo en dos palabras diría creatividad absoluta, por la gente que era creadora, obviamente. Había más grupos musicales que nunca, mucha actividad en todos los frentes y un montón de bares alternativos. En los 80 todavía estaba empezando a escribir, pero como bien sabes era músico de una banda de rock, Veredicto Final, por lo que viví en primera persona aquellos años que fueron una locura colectiva a nivel musical. Aparecieron un montón de grupos, desde los más conocidos y que están en la mente de todos, Cardiacos, Deicidas, Positivos, Ópera Prima, Flechazos, hasta muchos otros que como nosotros han dejado algunas grabaciones. Recuerdo salir cuatro veces a la semana a ver conciertos en directo y la verdad es que para un chico de 20 años aquello era realmente fantástico».

El libro se prolonga hasta los 90, una época de mayor normalidad que difería de la efervescencia cultural que caracterizó la década anterior. «Con la llegada de la democracia hubo una eclosión de actividad creativa que no había tenido ni antecedentes ni parangón en cuarenta años. Toda esa actividad eclosionó, por lo menos en las pequeñas capitales de provincia, León incluida, en la primera mitad de la década de los 80. A partir de los 90 todo se normalizó, por decirlo de alguna manera. Esa libertad que nos otorgó la democracia se convirtió en la norma y quizás en los noventa digamos que se consolidaron todos estos parámetros alternativos que habían explotado con un carácter mucho más festivo en los ochenta. A partir de ahí se estandarizó y se hizo norma. Sin embargo a principios de los ochenta, sobre todo cuando empezaron a salir las primeras bandas de la Movida, Siniestro Total, Aviador Dro, Parálisis Permanente, a nivel musical era pasar de los abrigos Loden a las chupas de cuero, de los flequillos yeyé a las crestas de los punkis, a los siniestros y a los góticos. Aquello era básicamente muy muy divertido, al menos para los que lo vivimos en primera línea y bailamos en todos aquellos conciertos de La Tropicana, de La Mandrágora o del Toisón por supuesto».

Vicente Muñoz cree que el nacimiento de la Universidad de León, a finales de la década de los setenta y principios de los ochenta, contribuyó a crear aquel caldo de cultivo en el sentido de que la gente ya no tenía que irse fuera para empezar o terminar sus estudios universitarios. «El principal factor es la presencia. Aquí empezamos a poder quedarnos gente que a partir de los 18 antes no estaba dentro, con lo cual se creó una generación de gente con formación universitaria que pudo apoyar precisamente a todos esos movimientos. También recuerdo, al hilo de tu libro, aunque yo entonces estaba más centrado en la música, las inolvidables sesiones del Cine Club Universitario en Empresariales. Yo recuerdo haber visto las mejores películas de mi vida de aquella época, ‘Tras el cristal’, ‘Angustia’, etc, en aquel cine que tenía algo de culto. No era ir al cine sino a ver ‘Arrebato’ de Zulueta, que era como decir que estábamos empezando una España nueva, que fue realmente lo que sucedió, comenzó una España nueva que en aquellos años se desarrolló en toda su plenitud, con un espíritu totalmente de celebración, festivo, y por supuesto la Universidad contribuyó a consolidar aquel movimiento», sostiene el autor de ‘Regresiones’, que comparte la impresión de que aquel período no se halla suficientemente documentado. «Efectivamente y es muy sorprendente. Aunque me salió del corazón, cuando escribía este libro me sentía de alguna manera cronista de una época. En este sentido ‘Regresiones’ es una novela autobiográfica con aires de crónica. A nivel musical se ha escrito mucho en artículos y se ha hablado mucho de Los Cardiacos, Los Flechazos y otros grupos punteros, pero a nivel literario no hay ningún libro que hable de aquellos años ochenta que fueron absolutamente deslumbrantes. Por eso te digo que escribiendo el libro me sentí cronista, lo primero de aquella movida musical, pero también del León de esa época».

Con los noventa se acabó la fiesta y llegó el desencanto. Así lo reconoce Vicente Muñoz en la última parte de ‘Regresiones’. «Viene a hablar un poco de eso, de cómo toda aquella idea tan libertaria, tan festiva –no sé si es por la evolución natural de cualquier proyecto de este calibre– fue apagándose. Todas las revoluciones culturales se quedan un tanto cortas en cuanto a las expectativas generadas. Y más en concreto la nuestra, porque aquella libertad y aquella creatividad que se dio a partir del año 75 se ha venido abajo. No existe un momento histórico desde entonces en el que estemos más controlados, en el que haya más tabús y absolutamente temas intocables como este presente. Todo lo que hicimos en los ochenta sería prácticamente impensable en estos momentos. Tuvimos la suerte de vivir aquella libertad, para lo bueno y para lo malo, a veces se mal interpretó, otras se aprovechó, pero desde luego nuestro presente no tiene nada que ver con aquellos ochenta, donde todo de alguna manera estaba permitido si era creativo. Por desgracia no se parece a este presente en el que estamos amordazados por la reeducación que nos quieren meter desde las administraciones».

Vicente Muñoz reconoce haber concebido ‘Regresiones’ como «un broche» a la primera edición, «precisamente por esa idea que te he comentado de que me parece una crónica del León subterráneo y alternativo de los 80 y porque me parecía que habían quedado todavía algunas cosas por contar. Esta editorial está reeditando mi obra en prosa, pero ‘Regresiones’ no es una reedición sin más. En realidad es una edición ampliada y revisada, donde he incorporado algunos capítulos que me parecía que en su día no había desarrollado lo suficiente. La idea es que quede ahí y en cierto sentido es un poco mi legado a esta ciudad que centra toda mi obra».



viernes, 2 de diciembre de 2022

4 POEMAS de CUERPOS A LA HOGUERA por LUIS P. SUÁREZ




NO SON MANERAS

The rider riddle is easy to ask,
but the answer might surprise you.

Lew Welch

Te había sido infiel, como otras veces
(los años, la rutina... qué sé yo)
y me metí en la cama, sigiloso,
después de tropezar con tus zapatos,
sintiendo todo el peso de la culpa,
sabiendo que te hacías la dormida.

Estaban las persianas levantadas, 
y entraba de la calle intermitente
por el tamiz filtrado del visillo,
como un zumbido denso y apagado,
el parpadeo eléctrico y azul
de luces de neón de un bar de copas.

Tu cuerpo, en la penumbra, recostado,
volviéndome la espalda, dibujaba
una interrogación en la cadera
(cerrada entre paréntesis la curva
templada de tus nalgas, o el deseo)
y una cascada de oro en la almohada.

Hubiera preferido que esa noche
(para eso sí que estaba preparado)
te hubieras enfadado y me gritaras
que ya no me querías y que nunca
me ibas a perdonar, que me largase,
y no volviera más a hacerte daño.

Pero sentí tus labios en los míos
cuando cerré los ojos, la caricia
de tu respiración junto a mi oído,
una leve presión (no más que el peso
de un vilano al posarse) en la barbilla
y el filo del cuchillo sobre el cuello.


EN VANO

Al principio nada fue.
Pedro Salinas

Si nada fue al principio y solo el Verbo
creó lo que se nombra e imagina
y delegó en los hombres el soberbio
poder de dar la vida y de quitarla;

si solo las palabras nos sostienen
erguidos frente al tiempo y al olvido,
y traen del pasado la memoria
para causar dolor en el presente,

qué muerte puedo dar a las que un día
te dije, sin saber que no habría otras,
y guardan el dolor que provocaron.

No puede florecer en el poema
marchita que besamos ya la rosa,
aunque sigan hiriendo sus espinas.


COMO UNA CAMPANA NUEVA

también, hacia la luz y hacia la vida.
Antonio Machado

Detrás de la alambrada de la lluvia
un cielo enfermo tose nubes negras.
El mundo se podría estar muriendo
anciano en el invierno y, sin embargo,
se lame como un perro las heridas.

También en la resaca de la ausencia
se anegan dolorosos los recuerdos
de nombres que son cáscaras vacías
que ya no los contienen, solo el peso
del polvo y la ceniza de la muerte.

Cargados de ilusiones y proyectos,
dijimos convencidos tantas veces:
No hay tiempo que perder... Y lo perdimos
(la juventud se fue cagando leches)
y todo lo que fuimos hoy son ruinas.

Pero entre los cascotes, amarillo
de luz en su modestia, un jaramago
levanta una esperanza entre las grietas.


ROMPEOLAS

gritando mudamente al despeñarse.
Aquilino Duque

No puede ser el mar en su constante
bramido lo que aterra en el ocaso,
ni contemplar tampoco el pecio hundido
del tiempo que fue un eco de la dicha,
la dicha del amor y de ser joven.

Asusta la cadencia del lamento
inútil de las olas en la playa,
las olas al romper en cada orilla,
las olas que se pierden en el ciego
absurdo sacrificio que las llama.

Espanta el grito sordo que las mueve, 
que ruge y barre y borra las palabras,
las voces que no vuelven y ahoga el mar,
y todo se convierte en sal y en nada.

Por eso, como Borges, solo pido
que exista eterno un Cielo para ti,
un Cielo para ellos, aunque yo
hundido en sombras ya no pueda veros.

Luis P. Suárez, de Cuerpos a la hoguera (Libros del Aire, 2022).

editoriallibrosdelaire@gmail.com

miércoles, 30 de noviembre de 2022

REGRESIONES: Nueva edición ampliada en LcLibros.



Regresiones
es para los que están y para los que no están. Incluso para los que ni estuvieron. Es un álbum temporal de fotos de otro mundo que no va a volver. Porque, lo bueno, que hubo mucho, son tatuajes en la piel. Unos son besos. Otros, cicatrices. Nunca se quitarán. Pero ahora aparecen en forma de páginas imperdibles y palabras de un francotirador que, lo dice, no quiere disparar a matar. Regresiones es un retrato urbano. Aquí no hay ni una sílaba dedicada a la manida seducción folclórica. Regresiones es una colección de impactos de alcance del día a día. De cuando los mandamientos se resumían en dos, porque nada era relativo: «Vivid en la calle, no paréis en casa», o «La sangre aún me hierve cuando pienso en mi mala suerte». Por ejemplo. Y hay ajuste y expiación en esto que también es un «gracias a la vida».

Pacho Rodríguez

Nueva edición ampliada, a la venta en la web de LcLibros.



miércoles, 23 de noviembre de 2022

LAS VOCES POÉTICAS DE LA ESPAÑA DESPOBLADA



El profesor Escuín apuesta en la antología
«La tierra y la nada» por la voz lírica
de la España despoblada.

La tierra y la nada. Una antología poética de la España despoblada (Bala perdida) no es solo una antología: es el sentir, el cantar y el contar de un antólogo como Nacho Escuín (Teruel, 1981), y de una veintena de poetas, mujeres y hombres, que a decir de Escuín: “lanzan un mensaje claro y cristalino, positivo y convencido acerca de los lugares desde los que escriben, ya sean estos físicos o educacionales, que puede entenderse como estímulo para aquellos que busquen un espacio para leer o escribir idílico”. Y añade: “En esta ocasión, los poetas seleccionados parten de los lugares más despoblados de nuestra geografía, ya sean nacidos en esas zonas o residentes. Visibilizar las voces de aquellos que escriben y viven en las mismas se presenta como una oportunidad para conocer las preocupaciones y los temas centrales de sus poéticas con el reto demográfico de fondo”. ¡Ahí es nada!

Así pues, Pedro Bermejo, José Blanco, Carmen Ruth Boíllos, Pablo Casares, Sofía Castañón, Jaime Cedillo, José María Cumbreño, Amelia Díaz Benlliure, Almudena Eslava, Óscar Esquivias, Be Gómez, Iosune de Goñi, Maribel Hernández del Rincón; Martín López-Vega, Vicente Muñoz Álvarez, Celia Prieto Mazariegos, Ape Rotoma, Regina Salcedo Irurzun y Juan Antonio Tello son los y las poetas que desentrañan para las personas lectoras su sentir y vivir, con versos que emocionan y conmueven. Son poemas que como el frío cierzo de Aragón te deja la cara helada con una sonrisa. En toda esta poesía aquí recogida y antologada hay silencios, sabiduría, belleza, calidad, vivencias, conocimiento, y sobre todo belleza. Son poetas de fértil fuente que se reflejan y enaltecen lo contemplado, con una dinámica poética que se imbrica y comulga con el paisaje y el paisanaje, cual fulgor de todos ellos y ellas.

Son poetas de verdad, con versos iluminados, que alcanzan esa plenitud del lenguaje en sus versos, desde un planteamiento poético de esa otra realidad, que conocen y habitan, de los lugares y pueblos de la España despoblada. Así, Pedro Bermejo (León, 1996) nos dice “Qué rara la ciudad donde he llegado/ donde montan en las nubes por la noche”; José Blanco (Barakaldo-Bizkaia, 1965) señala que: “Anoto en mis cuadernos mi colección de pérdidas,/ junto con las comunes, las más extraordinarias”; Carmen Ruth Boíllos (Soria, 1981) grita: “Y el padre, con los ojos enredados/ en ese cielo encapotado de Madrid,/ alzó su voz sobre el heredado hastío”; Pablo Casares Gurmendi (San Sebastián, 1972) asegura: “Qué delicia este presente/ dejando que los cuerpos den forma a lo impredecible”; Sofía Castañón (Xixón, 1983) explica que “Rivendel, Albanta, Macondo/ nun esisten.// Rodanillo. Villalpando. Valdefarrucos/ sí”. (La poeta escribe en asturiano y castellano); Jaime Cedillo (Toledo, 1990) quiere gritar y grita también: “Al borde del abismo/ también suena mi voz a precipicio”; José María Cumbreño (Cáceres, 1972), albañil de y con la palabra señala que: “Todas las casas se construyen con presencias y ausencias”; Amelia Díaz Benlliure (Castellón, 1959) se pregunta: “donde descansar las iras/ mientras se observan las huellas/ que otras olas borrarán”; Almudena Eslava (Palencia) explica que: “Moriste por la sombra que deja la mano después del tacto./ La sombra que deja la vida en la memoria”; Óscar Esquivias (Burgos, 1972) afirma: “Qué poca cosa es la muerte,/ que ni siquiera vence a la memoria”; Be Gómez (Palencia, 1978) sabe que “Para que la selva se abra paso/ basta un poco de lluvia en el desierto”; Iousune de Goñi (Burlada, Navarra, 1993) asegura “que nuestras manos son orquídeas/ unidas bajo tierra”; Maribel Hernández del Rincón (Soria) apuesta por “Reivindicando un latido/ que hoy, sólo nos devuelve el eco”; Martín López-Vega dice: “Nada más en la imagen;/ ni una casa; ni un almiar; ni vacas;/ ni guadaña; nada”; Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) es quien recorre pueblos y ciudades “con las maletas llenas de melancólicas/ muestras de zapatos de un solo pie”; Celia Prieto Mazariegos (Zamora, 1980) da cuenta “Porque puede que todo:/ el cuerpo, sus misterios, una casa,/ solo sean eso”; Ape Rotoma (Aranda de Duero, 1967) apuesta por “Y si vuelvo por aquí, a ver si ando/ algo más listo y no lo paso tan mal/ por tanta gilipollez. Y si no, casi mejor”; Regina Salcedo Irurzun (Pamplona, 1972) constata que: “No, leve no;/ la lluvia en realidad tiene manos inmensas”; Y Juan Antonio Tello (La Almunia de Dª Godina, 1965) nos habla de que “Este río ahora es permanente, dispuesto a ser escrito en un cristal/ que se parte en su reflejo, que se derrumba en el tiempo”.

No dejen de leer tamaña antología, descubrirán esa otra realidad tan justa y necesaria, donde todo se recrea. Así pues, las personas lectoras que abran este libro se encontrarán “con un espacio plurilingüe y muy heterogéneo estilísticamente. Esta selección plantea una visión libre y muy abierta del panorama poético de la España más despoblada. Cada una de estas voces representa una mirada a su tierra, a la naturaleza que les rodea y a los problemas propios de día a día”. Escuín dixit.

Enrique Villagrasa, en Librújula


martes, 22 de noviembre de 2022

LA POESÍA DE LA DESPOBLACIÓN PROTAGONISTA EN HÍBRIDOS



Vicente Muñoz, Evelia Fernández, y Silvia Díaz en la presentación

La nueva edición del festival se presentó ayer con una nueva temática que se adentrará en el reto demográfico y en las poéticas de periferia como eje del programa los días 25 y 26 de noviembre

La concejala de Acción y Promoción Cultural del Ayuntamiento de León, Evelia Fernández, ha presentado hoy, junto a Silvia Díaz Chica y Vicente Muñoz Álvarez, la séptima edición del Festival Híbridos 2022 que se celebra los días 25 y 26 de noviembre en el Salón de Actos del Ayuntamiento de León.

Se trata de una edición con el lema ‘La tierra y la nada’, que se adentra en temática de la despoblación, el reto demográfico y la poéticas de la periferia como eje del mismo. A raíz de la aparición de una nueva antología titulada ‘La tierra y la nada’, una propuesta poética de la España despoblada, editada por Bala Perdida (Madrid), que recoge la participación de varios escritores de Castilla y León (todos ellos incluidos en el programa, en las lecturas y mesas redondas), se plantearán aquellas cuestiones que devienen de algo tan transversal como estructural, como es el problema de la despoblación y las circunstancias singulares a las que se enfrentan los nacidos o residentes en algunas de estas zonas de nuestra geografía con menor densidad de población por metro cuadrado. Dar visibilidad a los poetas de nuestra comunidad que han sido incluidos en esta antología de carácter nacional, supone para este Festival una gran oportunidad para que sus voces resuenen dentro y fuera de ella.

Se trata, además, de una antología que cuenta con la ayuda de la Dirección General del Libro del Ministerio de Cultura, aspecto que ayudará a la difusión y repercusión de la misma, y de los poetas que participan en ella, en el panorama literario y cultural de nuestro país.

En esta ocasión, los artistas seleccionados parten de los lugares más despoblados de nuestra geografía. Se quiere visibilizar las voces de aquellos que escriben y viven en ellas, se presenta como una oportunidad para conocer las preocupaciones y los temas centrales de sus poéticas, con el reto demográfico de fondo.

El encuentro comenzará este viernes a las 19:00 horas con una mesa redonda con la participación de Lorena Carbajo, Silvia Diaz, Nacho Escuín y Vicente Muñoz. A continuación, será la lectura de poemas con Pedro Bermejo, Celia Prieto, Almudena Eslava, Be Gómez y Vicente Muñoz. La sesión del sábado 26 comenzará las 13.00 horas con la lectura de poemas a cargo de Carmen Ruth Boíllos, Oscar Esquivias, Ape Rotoma y Maribel Hernández. Las dos jornadas se celebrarán en el Salón de actos del Ayuntamiento de León con entrada gratuita hasta completar aforo.


HÍBRIDOS 2022: Programa.

 

jueves, 17 de noviembre de 2022

HÍBRIDOS 2022: La Tierra y la Nada.



La propuesta de esta antología poética, coordinada por Nacho Escuín y editada por Bala Perdida, nos ha parecido tan potente y necesaria, que hemos decidido dedicarle HÍBRIDOS 2022 al completo, los días 25 y 26 de noviembre, invitando a todos los poetas de Castilla y León que participan en ella.

¿Cómo se resiste y escribe desde la España despoblada y vacía, y de qué manera influye lo sociológico y geográfico sobre lo psicológico y poético?

El próximo lunes, tras la rueda de prensa con los medios en el Ayuntamiento, haremos público el programa.

Id haciendo hueco en vuestras agendas.


martes, 15 de noviembre de 2022

FORTUNATE SONGS por RAFAEL LÓPEZ VILAS



LA VIE EN ROSE

Una vez más
exprimo un rugido
al motor de mi carroza
y caigo
en este carrusel
de ir y venir
qué arrastra
de un lado a otro mi cansancio
Es de noche y la ciudad
se hunde en el letargo
de su mediocridad
En el salvaje oeste
todo el mundo
va hacia algún lado
Entretanto
los mendigos se arrebujan
en sus castillos de cartón
y las putas blanden su esclavitud
en su parcela de acera
Las farolas bruñen el asfalto
con una frazada de luz desgastada
Llueve
y la mugre dibuja en los cristales
el mapamundi de mi fracaso
Las ambulancias hacen sonar las sirenas en la banquina
Hay una moto ciscada
y el corazón que no late
de un cadáver mojado

Llueve

Aquí adentro llueve

En mi cabeza
llueve
Llueve
en todos lados

Al resguardo
de una cornisa
las putas
también se mojan


SATISFACTION

Metido a fondo
en el culo del gusano
es difícil darse cuenta
de que afuera
de la mierda que tragas
existe
una vida
que quizá
merezca
la pena
Afuera
de este no estás
porque siempre
te vas
De este
incesante marchar
que te vacía
como a ese muñeco aciago
que arrastra su tristeza
y se aferra
a cada grano de arena
que se escurre entre sus dedos
con la desesperación
insoportable
de un último beso
mientras siente
que los días
son sólo cruces marcadas
en el otoño de un calendario
y que la derrota
es esa palabra
donde nacen
muertos
cada uno
de sus versos


LA VIDA, SIN INSTRUCCIONES DE USO

Mamá se murió
decía el WhatsApp
que me envió mi hermana
aquella madrugada

Jamás
volveré a leer esa frase
ni nadie
volverá
a decírmela nunca

Nunca
es esa palabra
que refiere
el tiempo comprendido
entre este verso
y mi propia muerte

Nadie le hablará a mi madre
de la aflicción
o las derrotas
de su hijo
ni podrá explicarle
que su certificado de defunción
no adjunta
ninguna factura

La recuerdo
de muchas formas
Apaleada
Envuelta en sangre
y en lágrimas
de vino barato
y amargura

pero nunca feliz

A veces
la vida es
así de triste
Así
de hija de puta
pero no queda otra
que anestesiarse
y agarrarse los machos
o hacer que la banca reviente
y salte por los aires

No es sencillo vivir
ni todos
servimos para hacerlo
Mi madre
nunca supo
cómo se hace
para que no duela respirar

Su historia
la escribirá el silencio
en un renglón torcido
en los márgenes del olvido
y yo
la recordaré
como uno
de esos lugares de veraneo
en un día lluvioso de invierno
con la tristeza que los años
no pudieron borrar
de sus ojos
y la certeza de saber
que la desgracia
fue más fuerte
que aquella mujer hermosa
que hace tanto
fue


FORTUNATE SON

Mientras arrastro mi cansancio
de camino a casa
escucho "Man on the Moon"
en el radio-cassette
de mi tartana
y viajo
al fin de la noche
y me veo
en el asiento
de aquel Opel Corsa blanco
con el tupé agitado por el viento
perdido entre las estrellas
con el aliento del mar
prendido en los labios
y las caricias en el cogote
de aquella chica que mesaba
la juventud de mis cabellos

De verdad sentía
que lo tenía todo
entre mis manos
Las oportunidades
Las ilusiones
El tiempo
Un momento de eternidad
de esos
que a veces tengo
que me queman el pecho
y separan
mis pies del suelo
Que me hacen soñar
y escribir
y no darme cuenta
que lo que en realidad tengo
son
las manos vacías
y esta melancolía
que me pudre por dentro

Rafael López Vilas


lunes, 14 de noviembre de 2022

EL HOMBRE TODO LO QUIERE HACER SUYO por JAVIER PERALES VALDÉS



EL HOMBRE TODO LO QUIERE HACER SUYO
si le gustan los peces
meterá peces en una pecera
para verlos dar vueltas,
si le gustan los perros
atará uno a una cadena
para tenerlo a su lado,
si le gustan los pájaros
los encerrará en una jaula
para admirar sus colores cuando quiera,
si le gusta regocijarse en las miserias ajenas
se sentará frente a la televisión
para ver a sus semejantes hacer el ridículo,
tendrá siempre el mando en la mano
para cambiar de canal y no aburrirse.
Para el que le guste ver mundo
sin moverse de casa está la web,
ahora es fácil ser curioso,
el hombre ha conseguido su sueño húmedo:
tener todo al alcance de la mano.

Javier Perales Valdés, de Absenta Poetas Nº 31.


domingo, 13 de noviembre de 2022

EL ECO DE LOS DÍAS por ANTONIO JAVIER FUENTES SORIA



Desde este bar junto a la carretera,
veo la vieja gasolinera abandonada
y los coches pasan veloces
como pasa veloz el eco de los días.
Me fijo en quienes los conducen,
en sus rictus serios y abatidos.
Es difícil encontrar gente feliz
un lunes por la tarde.
Algunos se pierden
buscando un horizonte de hielo,
otros giran
hacia alguna de las naves comerciales,
muchos, hacia el centro penitenciario.
Es todo tan triste.
Si al menos, heladas las chicharras,
sonara la armónica de Dylan.
Pero escucho sólo
el hipnótico siseo de los neumáticos
y el ruido de la tele al fondo de la barra
y a una chica que habla por el móvil
mientras toma una copa
y aparta suavemente
las volutas de humo
de un cigarro.

Antonio Javier Fuentes Soria


sábado, 12 de noviembre de 2022

HÍBRIDOS 2022: LA TIERRA Y LA NADA



Por séptimo año consecutivo, contra viento y marea, volvemos a la carga con un nuevo Festival de Híbridos, los días 25 y 26 de noviembre en León, centrado esta vez en La Tierra y la nada: Una antología poética de la España despoblada, coordinada por Nacho Escuín, que acaba de editar Bala Perdida:

"Existe la tentación de pensar que cuando se habla bien de la España no urbana se hace con el sempiterno soniquete de que se hace desde la máxima del «menosprecio de corte y alabanza de aldea». Hay algo de verdad en eso, la sociedad se aglutina en las ciudades y desde ellas solo se ven las virtudes del afuera cuando surge una necesidad de salir de las mismas. La pandemia que llegó sorpresivamente y que aún colea en nuestras vidas fue un toque de atención, una llamada general a entender que la vida del afuera puede ser incluso mejor que la de las grandes o pequeñas urbes.

La España despoblada es el afuera. Desde ahí la vida se ve y se vive de otra manera y, por lo tanto, los poetas que son y serán siempre hijos de su tiempo escriben acerca de lo que les rodea y desde una cosmovisión distinta".

Nacho Escuín, antólogo.

Mesa redonda y lecturas de poemas durante la tarde del viernes y la mañana del sábado con la asistencia de 10 poetas seleccionados para el Festival.

Pronto más información.

Coordinan: Silvia D Chica & Vicente Muñoz Álvarez.




viernes, 11 de noviembre de 2022

CUANDO YO ERA GRIEGO por TOMÁS RIVERO



Cuando yo era griego tenía una espalda
de cestos cargados de manzanas,
y llevaba una espada de lirio templado
a la cintura del día que nunca era mío.
Cuando yo era griego
apenas quedaban hombres en la tierra,
tan solo columnas de alabastro,
cimientos de templos pasados a cuchillo,
y arenas y cenizas, rescoldos aventados,
y una llama permanente en los ojos
que todo lo miraban
con asombro, con ira, con ternura.

Tenía yo piernas de acero y rumor,
brazos que sujetaban el cielo
cuando llegaban las tormentas
enviadas por dioses soberbios y excitados.
Cuando yo era griego
siempre había bosques petrificados
parados en el paisaje
como hombres que no supieron huir del pánico.

Ríos, sólo piedras,
y una honda
que buscaba la paciencia eterna
del nuevo día,
y con ella apedreaba al sol
por miedo,
a la luna por piedad,
y una vergüenza
que me nacía de la duda
de ser hombre.

Y las ciudades ardían.

Tomás Rivero


miércoles, 9 de noviembre de 2022

LA CEGUERA DEL LANZADOR DE CUCHILLOS por JORGE M. MOLINERO




PREFIERO EL YUGO

El lanzador de cuchillos lee poesía
El funámbulo sin red la escribe 

prefiero el yugo que implica 
la lealtad al rebaño que 
el de la amenaza sombría 
del pastor 

Hasta que me postulen 
a perro guardián 
y aprenda el idioma del ladrido 
en los fastos al amo 

La tregua 
es corta 
El silbido 
La correa 
¿Podré al menos elegir su color? 

   Teníamos el fuego
Eran de cera sus palacios


CONOCIDOS ASESINOS

Al viejo payaso del Buffalo Bill´s Wild West 
todos le respetan 
Lo del lanzador de cuchillos que bebe el bourbon 
como agua es otra cosa El payaso es capaz de 
matar por un aplauso y no sentirse fuera de lugar 

conocidos asesinos. Son el ejemplo 
que exhiben para nuestros hijos 
en la franja de mayor audiencia 

Teníamos el fuego 
Eran de cera sus palacios


HACIA EL

Aquí todos recelan de Los Bordini 
—Mandaron quitar la red a pesar de sus 
muertos— 
Están convencidos que el riesgo que toman les 
pone a ellos en evidencia 

hacia el cementerio corrían 
los señalados por el odio Pensaron que 
era un barco encallado en las aguas del sosiego 
Creyeron que 
la M entre Jorge y Molinero tenía 
el significado del Mar 

Teníamos el fuego 
Eran de cera sus palacios


HA MUERTO

Hay dos clases de dictadores: el que mata al 
poeta para silenciar el grito 
y el que perdona su vida para que adorne su 
atrocidad Ignoro cuál de ellos es más inhumano 

Decido zurcir mi boca y fundir en muñón mis 
dedos Únicamente hay un poema en el índice 
Sólo allí reside la energía de los esclavos 

ha muerto. Y se olvidó de vivir 

Teníamos el fuego 
Eran de cera sus palacios 

Sólo cuando fraguó el hormigón 
comenzamos a soplar


Jorge M. Molinero,
de La ceguera del lanzador de cuchillos
(Editorial Páramo, 2022)


domingo, 6 de noviembre de 2022

BLUES DEL INVIERNO Y LA ESCARCHA por JAVIER VAYÁ ALBERT



Una mujer llamó a mi puerta
me habló de Jesucristo.
Se quedó durante un tiempo.
Supongo que era agradable
tener un cuerpo caliente
al que abrazar en la noche.
Algo distinto
a las vísceras de un animal.
A la sombra nefasta
de ayeres de ceniza y hiel.
Algo distinto
a la gélida y fálica calidez
del cañón de mi escopeta.
Algo distinto
al sonido viscoso violento
de tu propia respiración.
Algo distinto
a lo que abrazar en la noche
cuando la tierra se preña
de escarcha y se escucha
un rumor trémulo y anciano
que estremece al mundo.
Con los primeros rayos
inmisericordes de sol
la vi subirse al Chevrolet
de un elegante vendedor.
Bebí café.
Lancé piedras a las vitrinas
iridiscentes de la iglesia.
Maté a un hermoso ciervo.
Me senté en el porche
a fumar mirando la carretera.
Lo único que vi regresar
fue al maldito invierno.

Javier Vayá Albert


sábado, 5 de noviembre de 2022

ESPÍRITU DE ENGRANAJE por MAX BENÍTEZ



Vuelves al curro, a la nueva normalidad, al espíritu de engranaje, al hacinamiento en el metro, a los horarios de bueyes, de carnaza. Te dices a ti mismo, mientras regresas a casa tras 14 horas fuera de tu casa, que es lo que toca, que, además de pagar el alquiler, el gas, la bolsa del Día, no es momento de abollar la conciencia con golpes que únicamente atizan al desencanto del hombre del siglo XXl al que te adhieres como la lapa. Piensas en tus cuarenta y tantos; en la distancia que se abre entre la realidad y lo que añorabas, incluso en la paradoja que aplaudimos sin inmutarnos, sin abofetearnos.

Luego recuerdas esa historia, aún a medias, hipóstasis de todos los hombres que te habitan, que reclama tu testimonio, la comunión que teñirá de sentido esos cardenales por recoger las puñeteras mesas y sillas de la terraza, el peso (cada vez más inaguantable) de las bebidas con que se ponen hasta el culo todos menos tú. Y no sonríes, no. Pero esa noche, ya en casa, no tocas la cama sin haber mantenido una conversación con todos ellos.

Max Benítez


viernes, 4 de noviembre de 2022

5 POEMAS de LENGUA MADRE por ALICIA PÁRRAGA




LA ESTIRPE DE LAS HOJAS

Una hoja en blanco. Virgen. Inmaculada.
Esos somos durante los 9 meses que ocupamos el sagrario
cálido, acuoso, frágil
de la mujer que acoge un caos como a su mesías particular.

En la primera cita,
sus lágrimas templadas lavan con infinita generosidad
la piel de la ciruela que aún conserva
el ardor de su sangre.

Ese primer vínculo, esa alquimia cotidiana
prepara la blancura del folio para un reciclado continuo,
adereza con sal la tinta
con la que se escriben las historias

que se escriben al margen de la Historia.


LA INMOVILIDAD NO TIENE ROPERO

Diez días de su muerte
y la penumbra sigue en el cuarto.

Años atrás, su armario
se convirtió en botica.
Los babis de faenar
y la camisa estampada de las bodas
cedieron su espacio a camisones de verano,
de entretiempo y de franela.

Donde antes hubo pañuelos
había gasas,
donde antes hubo ropa interior
había pañales,
donde antes hubo una piedra pómez
había crema para las escaras.

La resistencia al declive
la encarnaban un frasco de colonia
y la caja donde guardaba sus pendientes.
Puñetazos de coquetería
en tiempos de postración.


FACTURA

Noche de lobas solitarias
que no sueñan con fundar imperios.
Noche de luciérnagas
que ahuyentan con su vientre lumínico
los tambores del sueño.
Noche líquida
                     que escurre
             horas
infinitas
y deja un cerco de leche rancia
en los párpados hinchados.

La noche exige lucidez,
la factura llega a cualquier madre.


PASOS

Los primeros pasos tropiezan
con un manojo de ansias y titubeos
ante la incertidumbre
de una libertad incipiente.
Los últimos se enredan
con el miedo
a la pisada que convertirá
los huesos en polvo de arena.

Nadie puede guiar el devenir de esas huellas.
Confórmate con tender tus brazos
y ser sostén cuando sea preciso.


GUSANOS DE SEDA

La sangre nos salpica desde que nacemos.
Hinchazón y un coro de aleteos azulados
acompañan al solista en su debut.

¿Qué fue de esas mariposas?
¿Emigraron al abrigo de los pueblos del sur?

Nadie sabe dónde moran,
qué flores liban,
qué viento las mece.
Hay quien piensa que regresan al olor
de la muerte.
Se vuelven orugas
y abrigan con seda
el cuerpo
que un día albergó
su primer vuelo.

Alicia Párraga, de Lengua madre (Ediciones En Huida, 2022)


sábado, 29 de octubre de 2022

BUSCANDO UNA LUZ por BEATRIZ BERNABÉ



Hay palabras que cuesta decir.

Palabras simples en superficie,
crueles entre los labios.

Por eso una intenta evitar las letras que las nombran,
como si de esa manera el golpe fuera menos seco.

Da igual dónde tengas que decir,
a qué ojos
has de mirar,
qué manos
vas a tener que tomar,
para articular el miedo.

Confías,
sabes que detrás del hallazgo,
continuará el tiempo incierto,
la angustia,
el insoportable dolor tantas veces,
y tantas veces rendirse por segundos,
y ponerse nuevamente en pie.

Cambiar las miradas.

Volverse de cerca,
del día siguiente,
del corto plazo.

Del abrázame siempre,
que siempre es corto
como una soga al cuello.

Contemplarse, y no reconocer más que una parte de ti.

Porque te faltan pedazos,
raíces,
balas.

Porque el monstruo se hace grande en las noches.

Porque no me queda nada por recordar.

Porque el resto sigue
buscando una luz.

Beatriz Bernabé


jueves, 27 de octubre de 2022

4 POEMAS de LA SED Y EL BRINDIS por ÍCARO CARRILLO




LA ARISTOCRACIA DEL BARRO

El latido de una mentira
suele caducar antes que su estruendo
así que huimos del mármol
moldeando ídolos de tierra y sol.
Somos la aristocracia del barro
y blindamos nuestras paredes con estas palabras:
tras un disparo injusto
primero cae el pájaro,
después el cielo entero.


ÁRBOLES GRISES BOCA ABAJO

Me entra frío por los ojos.
Joe Strummer


A principios del invierno
el frío entra por los ojos del anciano
cuando los párpados son puertas demasiado endebles
para retener la embestida de la escarcha.

El parte meteorológico ya no invierte sus esfuerzos
en el inútil intento de reconstruir el verano
a base de presagios incumplidos.

Hoy
las nubes son árboles grises boca abajo
a punto de romper en tormenta.


DESPUÉS DEL INCENDIO

Los mapas que alquilamos coquetean con el fuego
prendiendo caminos -uno tras otro-
hasta desembocar en un callejón sin salida.

Aprendemos sobre la marcha
que avanzar al margen de la senda
es la herencia del lobo.

Este poema es de tinta y papel
porque el mordisco de la ceniza
siempre viene después del incendio.


POLVO O CENIZAS

Gimen de infinito las catedrales.
Pedro Casariego Córdoba

La historia se repite:
es martes por la mañana
y las campanas roncas de la catedral
perfilan jaulas en el centro de la ciudad.
El asfalto es un lienzo imperfecto
donde el frío dibuja sombras encogidas.
Todas quieren conservar a salvo
el pájaro azul de Bukowski dentro del pecho.
Todas terminarán siendo
polvo
o cenizas.

Ícaro Carrillo, de La sed y el brindis (Ediciones En Huida, 2022)


martes, 25 de octubre de 2022

HOJAS DE CALENDARIO por EMILIO CARRÈRE



Las hojas del calendario
con el viento loco van;
las horas de nuestra vida
¿qué viento las llevará?

Nuestra mano temblorosa
cada día va a arrancar
la hoja de papel, que es una
puerta de la Eternidad.

Las que arrancó nuestro anhelo
y las que aún ha de arrancar
son pedazos de la vida
que no han de volver jamás.

¡Horas de amor y gloria,
horas de la adversidad,
quién pudiera detener
el minuto que se va!

El dolor y la alegría,
después de pasados ya,
dejan el mismo sabor
de nostalgia y de ansiedad.

Las hojas del calendario,
símbolo de lo fugaz,
son el montón de hojas secas
que forman la eternidad.

¡Fecha de un amor feliz,
cifra de un amor fatal,
risa que vino a buscarnos
y lágrima que se va!

¡Áureas campanas pascuales
de nuestra felicidad;
canción del sepulturero
que se dispone a cavar!

El montón de hojitas blancas,
¿cuántos arcanos sabrá?;
es un corazón que late
de nuestra vida a compás.

Hasta que en el torbellino
terriblemente fugaz,
volemos nosotros mismos,
briznas del huracán.

Y aquel año el calendario,
casi intacto quedará,
porque las hojas que queden
nadie las arrancará.

Emilio Carrère, de Ruta emocional de Madrid (La Felguera Ediciones, 2020)


lunes, 24 de octubre de 2022

LOLO LEÓN

 
In Memoriam

4 POEMAS de HABITACIONES DE INVIERNO por ALFREDO PERÁN PÉREZ



Regresará la luz a tu casa.
Te hallará el alba tendido
con la desidia de quien
se sabe derrotado.
Como una vieja letanía
que aprendió el tiempo,
despertarán todas las voces
alejando los ecos callados
de una noche en fuga.
Desnudo de piel, calor y sueños,
arrastrarás tus pies
con el bagaje de todos tus pasos
hasta el patio donde surge el día.
Y allí, vestido de sol,
observarás tranquilo
tu minúscula existencia.
Absorto ante la realidad que reflejan
los ojos cuando miran al vacío.

*

Como una noche recién hecha, 
la carne se despoja de su luz 
quedando a oscuras 
en el laberinto que el tiempo 
va dibujando. 
Algo en nosotros se rompe 
con la lentitud con que avanzan 
los días maniatados 
en que morimos y nacemos 
siendo otros. 
Retazos de medias vidas, 
encerradas en su propia pequeñez, 
que nunca han sido nuestras, 
y que sin embargo están, ahí, 
vagando solitarias en la penumbra 
que deja la memoria, 
con la mirada errante, sobrecogida, 
esperando el silencio que precede 
al olvido último.

*

«Es aquí donde estoy, 
tras las grietas de un yo parapetado 
en las profundidades 
de sí mismo». 

José Luis Morante 

Se abre lento el día 
sobre la carne deshabitada, 
que yace tranquila, 
inadvertida a la realidad y al reloj 
que han quedado suspendidos. 
Vuelve al hogar la luz, 
esculpida sin prisas, 
a la par que el viento, 
con la costumbre de quien 
se sabe dueño de todo, 
recorre los vértices 
del silencio, vacío, cotidiano. 
Sobre una cama sola 
se adivina un solo cuerpo, 
agazapado en mitad de su existencia. 
Todo lo hace con calma, despacio. 
Respira, se mueve,  
se estremece, vive... 
Como la vida que crece 
en las calles. 

Entre el sueño y la consciencia 
súbita se despierta la mirada. 
Y observa en su extensa quietud 
los pasos breves del presente. 
Hay un mundo devastado 
tras sus ojos de agua. 
La tristeza inacabable 
de las cosas que se fueron. 
Poco queda ya debajo de su piel, 
salvo los restos de un naufragio 
a pocos metros de la orilla.

*

«Te he sobrevivido suficiente 
como para recordar desde lejos». 

Wislawa Szymborska 

La vida continúa, a pesar de mí. 
Todo se marcha en algún momento, 
con el dolor que deja la carne 
que se arranca a la fuerza 
cuando aún sigue latiendo. 
Y así, con ese daño, 
me he desprendido del yo que fui 
mientras era conmigo. 
Me lavé mi antiguo rostro, 
mi antigua mirada, 
y estrené zapatos de caminar 
a solas, conmigo. 
Y cuando quise salir, 
hallé unos pies desaprendidos 
de tanto estar parados. 
Y a sus pies la sombra de otra sombra
sosteniendo unos huesos desgastados 
que ya no podían roerse. 
Debo decir que en este breve 
espacio en que ya no eres, 
he echado la vista atrás 
una, dos, mil veces. 
Y me alivia saberme huido 
de aquel yo que he sido, 
abandonado al abandono, 
perdido en el olvido último 
del tiempo que quedó sin tiempo. 

Alfredo Perán Pérez, de Habitaciones de invierno (Olé Libros, 2022)


miércoles, 19 de octubre de 2022

RODRIGO CÓRDOBA QUE ESTÁS EN LOS CIELOS



La segunda época de Vinalia Trippers no hubiera sido posible sin el impulso y aliento del editor Rodrigo Córdoba: de él fue la idea de resucitar en el año 2009 el fanzine, él se encargó del diseño, la maquetación, la impresión y la distribución, y de volver a encender su llama...y Del fondo, con sus correspondientes Poemash, Especial Raúl Núñez, Master of Horror, El Ángel, Deseo de ser Piel Roja, Santa Sangre y Dolores de Poesía en los bares, fueron las joyas que nos regaló, además de su generosidad y amistad, su casa y su corazón... Editor, también, de Zoográfico Ediciones, que catalizó a los mejores cerebros de nuestra generación, e impulsor de la más brillante cultura subterránea del foro, la notica de su trágica muerte nos deja huérfanos y de luto para toda la vida... Buen viaje, hermano, allá donde ahora estés: que la Tierra te sea leve.

Vicente Muñoz Álvarez


lunes, 17 de octubre de 2022

TRES POEMAS de LA DONNA DEL CLAQUÉ por MJ ROMERO




Podría intentar venderme como un valor seguro
ser un valor seguro al alza
sin tachaduras 
y recuperar mis tacones abrillantados allá para el año 3020 
por decir fecha futura y libre de compromisos históricos 
como una furia económica sin cuartel de principios de siglo 
¿verdad, doctor, que usted entiende este tiempo paranoico 
de intercambio de monedas sin monedas? valor cartón tipo americano sin estar en uso 
valor timbrado 
y cubrir el espacio con un mazinger z cabreado 
o con cualquier supermán precipitándose 
contra los mármoles de la avenida principal traídos desde 
       carrara 
antes del terrible año de las torres 
superhéroes y héroes 
y provocadores sobre el granito sembrado de estrellas 
y describir desde su nuca las llagas de mi boca 
desde mi boca a la suya los cuervos guays y superguays 
las alas desangeladas de sus vuelos 
y cuando llegue diciembre y descubra que los cuervos no 
       sonríen 
acercarles los chales a sus damas 
los abrigos de cachemira a sus abuelos 
y cargar la batería del escenario animado y sin flores 
the movie sin director 
el sueño más perfecto 


un sueño orquesta.

*

Desde la última alambrada donde creí verte morir 

Cuando me hablas de mí 
nunca acaba la sucesión de sonidos tan largamente 
      pensados 
nunca los hombres saben excepto las tonalidades de su 
     propio yo 
sombra de su sombra 
por eso destruyo abril en olor de cedro 
o en campos de cerezos sin flor 


y no respondo del poema 
no busco solo en su sonoridad 
el ritmo cadente o ascendente del verso 
ni siquiera busco en la palabra 
espina 
alambrada 
ortigas o precipicios
 busco que la voz se encuentre en el borde de la última letra 
afásica y distorsionada 
antes de darla al aire 
como si fuera el último bambú de un río imaginario 

no responderé si tras el pronombre no significas mi sombra 
de topo u hormiga rastreando raíces y ramas de árboles 
      secos 
o de pájaro de taxidermista sobre un cenicero vacío 
no responderé si me observo alejada de mi sombra 
mientras avanzo sobre esta línea negra trazada sobre blanco.

*

Ya verás cuando más allá de los cerros anuncien que allí no 
     se acaba el horizonte 
desandarás los valles colina arriba 
en ligera pendiente 

buscarás los nombres 
los prefijos del padre 
las alboradas de las mujeres 
los colores de los globos de los niños 
las vestimentas oscuras de las viudas de otro tiempo 
los pies descalzos de los últimos guerreros 
y será tarde 
para recomponer las historias 

inventa los últimos días 
el caos y el silencio o el grito 
la negritud fuera de tu oscuridad 
busca en el más pequeño bit de tu cerebro 
pequeña caja rugosa y reblandecida
cualquier cosa que encuentres te servirá 
como alivio a la incertidumbre 
ignorar no fue lo más deseado
           
           ni cerrar los párpados 
           ni apretar fuertemente los puños.  


MJ Romero, de La donna del claqué (Eolas Ediciones, 2022)


domingo, 16 de octubre de 2022

EL SUICIDIO DE LOS POEMAS por MAREVA MAYO



Me abuhardillo entre pasos sin escapatoria que en tu barro, me destaparon el frío. Yo sólo quería un poco de lo que fumabas para que te acordaras de mí cuando la lluvia te diera miedo, cuando todo te torturara el vacío que ponías entre los dos, y ser yo, una culebra de naipes y sedas, con cascabeles de los domingos perdidos bajo los autobuses abriendo grutas en la tiniebla. Quería que me evocaras entre esos andenes helados que te hacían hacer la guerra contra todo aquél que se acercara, quería ser la excepción a la que guardaras un hueco en tus manos para refugiarme de ti. Quería ser la que mano a mano, botella a botella, golpe a golpe, comprendiera tu odio y lo convirtiera en gasolina en mi cerilla para iluminar la noche, la que jamás te llegara con condicionales ni ley, la que jamás rechazara nada de ti, ni te quisiera mío ni de nadie. La que amara en ti lo que nadie amó. Lo que te aterraba. Lo que te hacía violento. Y arriesgué los puntos de sutura y el suicidio de los poemas, los ojos arrancados de mi muñeca de trapo, el alcoholismo incendiado entre amores de cianuro e islas que nos ahogaban.

Fue mucho después, al limpiarme la sangre, cuando entendí, que te aterraba y odiabas tanto lo que había detrás de tus cicatrices, que sólo podías tirarte a matar a alguien que pusiera allí los ojos. Jamás amarías al amor, ahí, en lo profundo, en el lugar donde el amor es. Sólo podías amar como la carrera hacia los barrizales cuando en la noche suena una alarma y se acercan las sirenas. Sólo como el rodar por el suelo para apagarse las llamas. Como el dejar caer el coche tomado monte abajo y verlo ahogarse en el pantano. No podía salir ilesa de ti. Nadie podría. Y con todas las muertes que bailé en ti, aprendí a que mis causas perdidas, me dieran algo más que hachís. Y que si tengo que romperme los huesos y perder el amor y la fe, al menos que caiga algún rey, alguna patria, algún hijo puta como tú, conmigo.

Mareva Mayo