miércoles, 12 de noviembre de 2008

BIOPIC (y III). Carlos Velázquez


Leo los cables de las torres eléctricas

los arbotantes constituyen el esqueleto de la ciudad

los semáforos las arterías.

Oigo a la patria de las cantinas

en cada botella aún sin destapar.

No podemos escapar de los días

ni dejar de irritarnos por la explosión demográfica de las palomas en la Plaza de Armas.

Leo la palma de mi mano

como quien embalsama un muerto

en el anfiteatro semivacío del Hospital Universitario.

Veo cómo el cáncer le arrebata la vida a mi madre

y la muerte es un paracaidista más en mi casa.

Veo mi alma

en cada señora gorda que vende menudo los domingos.

Veo que el entumecimiento metafísico será el nuevo dólar

nunca se devaluará.

Marché en la manifestación del orgullo gay

pero regresé a tiempo para una cita con mi novia

y le compré un globo con el dibujo de una rana.

Veo los aparadores de las tiendas de discos.

He visto cómo la histeria colectiva ha sido capaz de aparecer la imagen de la Virgen de Guadalupe en un tamal de rojo.

He caminado con la carcoma del amor

en cada uno de mis 7 pezones.

Me he quedado solo en el backstage de mi vida.

He oído a las ciudades llenarse de una lluvia de sal

y aún creo en el amor a oscuras.

He visitado un Wirikuta de la mente

y recuerdo el día que nevó en el desierto de Coahuila.

Y me he revolcado con prostitutas que cobran 50 pesos

que te hacen el amor mientras se drogan

con solventes.

Las he contratado.

Soy ese tipo de hombre.

Estoy aquí como una herida colectiva.

Sufrí

por un amor anoréxico.

Soy un mexicano.

No tengo pasaporte.

Y soy enemigo de beber con moderación.

Soy un hombre que se ha desecho a sí mismo

con caldos de brebajes estimulantes de medicamento controlado.

Sólo por hoy seré un vendedor de baratijas.

Soy una rebanada de la canción Las mañanitas.

Soy un disco pirata

en las manos del Rey David.

He regresado a casa borracho

con los bolsillos huecos

con el páncreas triturado.

Soy un moderno Stephen Dedalus.

He orinado en el bosque Venustiano Carranza.

Conozco las habitaciones de varios moteles.

Me he apoyado en las paredes borrachas del mundo.

He escrito poemas eróticos.

Soy esa clase de sujeto.

Sufrí

un segundo.

Como los viejitos me he sentado en los primero asientos del camión.

Soy el traje de un santo puesto a secar al sol de Acapulco.

Soy un fan de las botas vaqueras.

Inventé dos o tres fórmulas

para que me echarán de los tugurios.

Soy un poeta.

Soy las palabras Toño y Lupe

escritas en la parada de camión

encerradas en un corazón de marcador Berol.

Soy la furia contra el sistema.

He soñado

que dios asesina a la historia

que mi madre es recluida en un hospital psiquiátrico.

Porque soy una botella de whiskey

andante

soy una hectárea de pistolas.

Soy el hijo que el Abuelomuchacho nunca quiso

y sin embargo lo tiene.

Soy un invento de Charly García.

Veo un parecido entre la luna y mi cerveza.

He oído el sonido que produce una lolita

al ser seducida en un taxi.

He visto teiboleras con verdadero talento para ignorar a los hombres

y admiro sus convicciones.

He visto a los aviones aparearse.

Me he arriesgado a la sobredosis.

He visto al fantasma de mi abuelo pasearse con una sola pierna por la cocina

perdió la derecha cuando era niño

por columpiarse del ferrocarril frente a la Casa del Cerro.

Y a Javier Solís en sesiones espiritistas que organiza una secta

en la calle Muzquiz.

He visto que el amor tiene menos presupuesto que el municipio más pequeño del estado.

He visto el rostro del delirium tremens

es una lección de punzadas en el hígado.

He oído a la sirena de la Cruz Roja

atravesar la ciudad con juegos infantiles.

He visto un cementerio de botellas de mezcalito

como si fuera el único lugar al que pueden ir a morir los elefantes

el 25 de diciembre.

He regresado a casa borracho

llevo una vida de bourbon

fui bautizado con el nombre de Fortunato Longstreet

y he decidido que los tiempos mejores no existen

que es una trampa del marketin

para ignorarnos a nosotros mismos

y olvidar lo que hemos leído.

Soy un hombre

estoy con las llaves en la mano

y quizá no conseguiré nada

ni entradas para el cine

ni pastillas para dormir.

Y quizá me case con una fichera

de cualquier cantina.

Y quizá no llegaré a ninguna parte

pero como todos

conservaré mi derecho a desaparecer.

 

 

 

5:00 a.m.

Miércoles

2 de Noviembre de 2006

 Blog de Carlos Velázquez: http://espantobesamemucho.blogspot.com 

 

 

 

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