sábado, 14 de enero de 2012

EL ARTE, ¿DEMOCRATIZADO EN INTERNET? por Amelia Noguera.


Esto de estar metida de lleno en intentar llegar al público con una "obra de arte" me está haciendo pensar mucho. En casi todos los medios de expresión cultural que se pueden pasar a un ordenador, el cine, la música, la fotografía y también en la literatura, está habiendo cambios importantísimos. Casi todos son consecuencia de esa presencia masiva y omnipresente que a través de Internet pueden tener. La piratería es una de sus consecuencias y también una de sus motivaciones. Y yo me pregunto si es buena o es mala.

Al menos en el mundo de la literatura, resulta que la gente está empezando a comprar e-readers, o sea, lectores electrónicos, y está leyendo masivamente. Se bajan cientos de títulos, algunos incluso miles. Tengo un amigo que el año pasado se bajó y se leyó 30 títulos. Ni de lejos llegaba a leer tanto cuando tenía que comprar los libros o ir a tomarlos prestados en las bibliotecas. Eso es bueno, buenísimo, para la literatura. Pero lo malo es que todo lo que ha leído ha sido pirateado y además no ha comprado un solo libro. Eso es malo, malísimo. Por eso, creo que habría que encontrar un término medio. La literatura debe estar al alcance de todos pero los escritores tenemos que poder comer si a alguien le interesa que sigamos creando. Por otro lado, tampoco es necesario: con el fondo bibliográfico a disposición de todos, con la literatura de 15 siglos de historia occidental, más incluso si contamos con la mundial, a disposición de los internautas, ¿para qué necesitamos nuevas novelas?

Es probable que me haya equivocado de época. Debía haber nacido en el siglo XIX. Los escritores entonces vivían de lo que escribían. Pues va a ser que no. Y es que no se escribe para vivir de ello, se escribe porque no se puede vivir sin ello.

Por eso escribo yo.


Amelia Noguera, del blog Palabras de escritora.

miércoles, 11 de enero de 2012

HIJOS DE SATANÁS

Population 420.000

CULT MOVIES en REVISTA DE LETRAS


“Películas para llevarse al infierno”, lleva por subtítulo este libro, Cult movies, películas de culto, que recientemente ha publicado la editorial Eutelequia, obra del escritor y antólogo Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966). Como su propio título indica y el subtítulo explicita, se trata de una guía de películas recomendadas, en general no ya por su rareza, sino por ser películas ajenas a las normas imperantes o que abrieron camino en su día precisamente por su capacidad rompedora o por su estética diferente. Pese a que es habitual relacionar la expresión “película de culto” con película minoritaria o para entendidos, en el presente libro no se da esa tan restrictiva relación, y entre las películas elegidas por Muñoz Álvarez para entretenerse en el infierno se encuentras desde títulos tan exitosos en su día como Vértigo o Taxi Driver a otras de cineastas realmente desconocidos para el gran público, obras de serie Z y otras que apenas si tuvieron difusión comercial pero que, pese a ello, alcanzaron una fama entre los “conocedores” que fue corriendo de boca en boca.

La relación de estas películas podríamos decir también “transgresoras”, “inquietantes” o, como las califica el autor en el prólogo, “atípicas y arrebatadoras”, comienza con un clásico quizás imprescindible en toda relación de este cariz, como es La parada de los monstruos, de Tod Browning (año 1932) y luego sigue, por orden cronológico hasta la época actual, con películas como Sed de mal, Perros de paja, La naranja mecánica, Henry, retrato de un asesino, Drusgtore cowboy, Reservoir dogs… Se trata de películas “rompedoras” no sólo por su carácter violento, por su trasfondo oscuro o por sus connotaciones sociológicas, sino también por su humor distinto o por su gamberrismo sin complejos, como es el caso de Supervixens o Jo, qué noche (“After hours” en el original). Entre los autores y películas españoles encontramos desde la, al parecer, película maldita por excelencia, como es Bohemia perdida, de Pedro de Liza, cineasta que se suicidó sin ver su única obra estrenada en ningún medio, a El desencanto, Furtivos, Bilbao, o Arrebato, sin olvidar tampoco a ese gran, distinto e independentísimo creador que fue Jess Franco (de quien se incluye Justine), y a otro realizador más popular y comercial pero con indudables arranques de genio como Narciso Ibáñez Serrador, de quien se incluye ¿Quién puede matar a un niño?. Los autores de los que más títulos se han incluido en la lista son Roman Polanski y Sam Peckinpah.

Por supuesto, y como seguramente es inevitable en toda lista de estas características, todos los lectores echarán a faltar algún título y a sobrar otros tantos, pero en general la lista de esta Cult movies es de una gran solidez, lo que la faculta para constituirse en una auténtica guía para cinéfilos, un canon sobre el que cotejar qué títulos faltan en nuestra pequeña videoteca. Y con qué títulos podemos completar eso que cada día más parece imprescindible: una cultura cinematográfica extensa, y no sólo para alardear de ella, como parece por desgracia ser muchas veces la costumbre, sino para disfrutar del cine entendido como un arte o como un modo de expresión ajeno a los tópicos y convenciones.

Todo ello sin olvidar que, como es propio en una obra escrita por un narrador y poeta de la talla de Vicente Muñoz Álvarez, las películas de la selección van acompañadas de sus respectivas reseñas, escritas siempre desde la admiración, especialmente jugosas en ocasiones y siempre ágiles y literarias.

Miguel Baquero


Cult movies. Vicente Muñoz Álvarez
Pictogramas de Julia D. Velázquez
Incluye DVD con la película Gritos en el pasillo
Editorial Eutelequia (Madrid, 2011)

martes, 10 de enero de 2012

SEPARACIÓN by Ricard Millás.


vivir en el infierno es el latrocinio de la fantasía
esculpida a besos y martillazos

terraza de verano con las luces apagadas
ella escupe injurias mientras fuma tabaco light

dedos enfrascados en el fracaso de la araña
ahora el mundo luce zapatos nuevos

sus lentes son el televisor de la desdicha
mis manos, dentro de los bolsillos, quieren estrangularla

redímete en el fondo de una botella de cerveza
cigarrillos sin filtro exhalando muerte a pequeñas dosis

de camino a casa piensas en ciénagas abandonadas
el cántico de las ranas es música filarmónica

lloras por dentro, como una tormenta en una habitación
tus zapatos pisan fuerte y tratan de huir de la realidad

caras deshechas en mares de lágrimas, sumidas en
el canto etéreo de sirenas con el sujetador desabrochado

¿deseas la venganza en un plato calentado en el microondas?
deseo fortuito cayendo sin remedio por las tuberías del deseo extinguido

amor vaporoso luchando en el ring,

miradas vidriosas,
nos despedimos en la boca hambrienta del metro

odio verte llorar por eso


Ricard Millàs

http://capdemisto.blogspot.com/

domingo, 8 de enero de 2012

HEROÍNA, de DANIEL PIÑÓN




Heroína nas veas,
O eclipse fíxome bicar a agulla
no pesadelo da fame.
Pídoche unha culler
na que apostar duro por tí, meu amor,
xa que me arde o corazón
ancorado no teu silencio.


Heroína en las venas,
el eclipse me hizo besar la aguja
en la pesadilla del hambre.
Te pido una cuchara
en la que apostar duro por ti,mi amor,
ya me me arde el corazón
anclado en tu silencio.


De su libro Esfériko (próximamente en Ediciones 4 de agosto)

SUNDAY HANKOVER

THE DEVIL AND DANIEL JOHNSTON


Interesantísimo y emotivo documental entorno a la figura del cantautor norteamericano Daniel Johnston, personaje de culto donde los haya, que reconstruye mediante entrevistas, canciones y videos su atormentada y extraña trayectoria, desde sus orígenes como dibujante hasta el comienzo de su carrera musical, pasando por sus experiencias con el ácido, la paranoia y la esquizofrenia, el amor frustrado (una de las constantes de sus temas) y su obsesión con el diablo (siempre presente también).

Todo ello y más (sus relaciones con otros músicos y creadores, sus reiterados desmoronamientos, el apoyo incondicional de sus fans y las mútiples versiones de sus temas) es lo que aborda Jeff Feuerzeig en El diablo y Daniel Johnston (2005), un documento imprescindible para acercarse a la vida y obra de este inclasificable cantautor de culto, que muchos consideran el más importante de todos los tiempos.

Melancólicas, inocentes, nostálgicas y arrebatadas, sus canciones (aplaudidas por autores de la talla de Tom Waits, David Bowie, Kurt Cobain o Pearl Jam, entre otros muchos) enganchan y estremecen y llenan de saudade y tristeza el corazón.

Sin desperdicio de principio a fin.

Vicente Muñoz Álvarez


Trailer in You Tube:

http://www.youtube.com/watch?v=2qtFPOxDMs4

sábado, 7 de enero de 2012

POETA SIGNIFICA REVÓLVER*. Alfonso Xen Rabanal

Imagen extraida de http://poesiaytrayecto.blogspot.com/


eres un terrorista si hablas, te manifiestas... vas a llorar gases... comer pelotas de goma... ¡Dispara! nada temen más que a la palabra... es el virus que nunca han podido exterminar

poeta significa revólver

y en el boe gastronómico figura la dieta para este año:

comer pelotas de goma, 

llorar gases

y vomitar 

las balas de tus versos

Dispara...
pues poeta, sí, significa revólver
...


 Para Felipe Zapico y sus Bala-nces parciales

*Robert Browning citado por Godard en Pierrot el loco


Extraido de  http://elbluesdeluzazul.blogspot.com/

¡ROBESPIERRE, VUELVE! Patxi Irurzun


Hace algún tiempo a veces yo era director de un banco. Yo era EG. Ese que recoge con una mano 900.000 euros, que se sepa, al año, más trienios, más blindajes… mientras con la otra ondea una banderita donde se lee Banca Cívica, Obra Social, Transparencia (hay que escribirlo así, con mayúsculas, para que cuele)… Sí, yo era EG, y esto lo digo totalmente en serio. Lo era a ratos. Un negro. El que le escribía algunas cartas: “Muy rico el vino que me enviaste”, “Muy interesante el libro que me regalaste”, cosas de ese tipo, y también discursos, cuando se jubilaban algunos empleados, prólogos para libros…
Una vez hice uno para el libro de un amigo íntimo suyo. Me pareció una cosa muy fea. Encargar a un negro que te escriba el prólogo para un amigo. Pero bueno, era mi trabajo, y mis buenos ochocientos euros al mes que me pagaban por eso (el ‘sueldazo’ se lo debía a un jefe progre que teníamos en la agencia de comunicación en la que trabajaba, uno que de joven contaba que era troskista y que el día que se murió Pinochet trajo bollos para celebrarlo).
Otra vez me pidieron que escribiera unas palabritas para el presidente del gobierno foral y a la sazón de la caja de ahorros, y como metí un par de metáforas, me lo tumbaron porque decían que nadie iba a creerse que aquello lo hubiera escrito él. Esto también va en serio. Como lo de incluir estrofas de Eskorbuto o de La Polla en todos aquellos bodrios por encargo, que a veces sí colaban.
En el prólogo para su amigo EG se despide diciendo “Mañana sol ¡y buen tiempo!” Era una pequeña venganza, una tontada, que no compensaba, que no servía para limpiarme. Porque con aquel trabajo yo me sentía sucio. Era como un mal chiste, uno esos en los que se te aparece el genio de la lámpara y cuando te pregunta qué quieres tú dices tocar muchos culos y te convierte en taza de baño. Yo quería vivir de lo que escribía y acabé firmando cartas con el nombre de otro, de uno de esos tipos que siempre había odiado, y también escribiendo anuncios de hipotecas o depósitos financieros. Pero el jefe progre me dijo el primer día que no me preocupara, que me iba divertir mucho, que allá se pasaban el día riéndose, y también que el dinero no iba ser un problema (se lo olvidó decir que no iba a serlo para él).
Otro mal chiste. Cuando ganas miles y miles de euros al año , cuando dejas un Chillida en el hueco de la escalera como si fuera la bolsa del Eroski, como vi yo en aquella agencia, no te preocupa nada, y te pasas la vida riéndote, sí, riéndote de los otros, claro. Como EG. El otro día, al leer lo de los 900.000 euros, me entraron ganas de coger una metralleta y plantarme en Carlos III. Primero pensé en que ojalá me hubieran pagado a mi proporcionalmente los raticos que me pasé siendo él, pero luego me cabreé, me cabreé mucho, me pareció insultante, indecente, más aún teniendo en cuenta que eso no era ningún chiringuito, era una caja de ahorros (ahora ya no sé qué es ni de quién es), de la cual ha salido dinero a espuertas, por ejemplo, en dietas secretas que deberían ser un fotomatón, un retrato para estampar en la carta de dimisión, pero que sin embargo Barcina y famiglia han utilizado para venderse como los campeones de la austeridad y, de paso, para reírse otra vez, para reírse de todos nosotros (renunciaron a seguir cobrando algunas de esas dietas,  lo proclamaron a los cuatro vientos, pero no devolvieron las anteriores y además para compensar se subieron el sueldo un 33%). Aquí lo que interesa y para según quién prescribe de un día para otro.
Es como si yo voy a casa de EG (vamos de Enrique Goñi, yo soy un parado, sin prestación ni subsidio ni renta básica ni nada, ya no tengo nada que ocultar, ni miedo ni vergüenza de nada –he ahí una buena idea, el paro te puede quitar muchas cosas, pero te da otras, te da libertad para según qué e ideas sobre en qué emplear el tiempo o la rabia o hacia donde apuntar con el dedo-), como si voy a la casa de Barcina, decía, o de mi jefe, apando con todos los Oteiza o Chillidas que encuentre por ahí, en el cuarto de las escobas, y si me detiene la policía va y digo “Vale, no voy a volver a hacerlo”. “¿Y los cuadros?” “Los cuadros me los quedo, eso ya forma parte del pasado, ahora voy a ser buen chico”, “Ah, bueno”, “Ah, bueno, no, como voy a ir algo más justillo de vez en cuando volveré pasarme y me llevo algún otro ¿vale?”. “Pues vale”.
Lo mismo lo mismo no es, dirán algunos, porque yo soy un ladrón y ellos lo hicieron todo por lo legal. Son corruptamente legales. Y además, la justicia es igual para todos, salta el otro, el suegro de Urdangarín. Pero eso habrá que verlo. También sentí ganas de entrar en la Zarzuela con una metralleta, o mejor con un auditor, uno de verdad, el otro día, cuando la Casa Real dijo que hacía públicas sus cuentas. Estos ya ni siquiera se cortaron un pelo a lo hora de reírsenos a la cara, lo anunciaron el Día de los Inocentes (aunque últimamente cualquier noticia del periódico parece una inocentada).
Más indecencia, más insultos. “Robespierre, vuelve”, circulan por ahí unos logos, para hacer camisetas, pegatinas… Y cuánta razón que llevan, pero no pasará nada, no parece que vaya a pasar nada, mientras nos quede todavía un Barça-Madrid. “Jessica, vuelve”, lo dijo el otro día Paquirrín, esa es todavía la consigna. No pasó nada tampoco un día que debería ser un hito de la historia moderna, el día que a la democracia, o lo que fuera esto, se le dio la puntilla, el día que Papandreu huyó hacia delante con el órdago de un referéndum y todos los demócratas de toda la vida, los nuestros los primeros, se echaron las manos a la cabeza, dijeron que era una locura, eso de preguntar a la gente. ¿Qué sabe la gente? ¿Qué pinta la gente en todo esto? La gente solo somos los negros que escribimos sus mentiras, datos de las agencias de calificación, soldados de infantería, los que tenemos que exponernos a las balas para que los palacios y los hemiciclos y los consejos de administración sigan a salvo, lejos de la crisis, y las máquinas registradoras sigan haciendo clin-clin. (Esto Miguel Sanz, el ex-presidente navarro, no podría decirlo porque es una metáfora, o igual no, quizás ya hay en marcha otra guerra, otra de verdad, con muertos de verdad, con bombas y tiros y eso, no muertos de los otros, de hambre, o de infartos, o de desahucio, muertos de asco e impotencia; las guerras, por lo demás, ya se sabe, reactivan la economía, las hacen por nuestro bien, y ya hay misiles que van de aquí para allá y nos los ponen en los telediarios todos los días para que vayamos acostumbrándonos).
En fin, hay quien dice que la revolución será twiteada, pero no sé, quizás sea más práctico lo que—hablando de guerras— escribía Dalton Trumbo en ‘Jhonny cogió su fusil’, aquello de sí, sí, dadnos los fusiles (o las metralletas) cuando montéis la próxima guerra, esta vez quizás sepamos a dónde apuntar. De momento, ya vamos afinando la puntería con el dedo.

 http://ajustedecuentos.blogspot.com/

jueves, 5 de enero de 2012

FEA by Vicente Simón.


Las cien baldosas sueltas de tu cuerpo,
tu carne trenzada con baratas mortadelas,
la libreta rayada de tu piel.


Tus gafas macizas
reflejan mi vida
vasta, honda, ancha,
la vida grande que debiera arder.

Debe de estar ahora toda la luz
en tus ojos.

Cuando esta noche desmaquille su mentira
contra tu mirada marrón vulgar,
más allá de los sábados feroces,
brindaré por ti
con Cocacola.


Vicente Simón, del poemario El guapo (Ediciones Vitruvio, 2011).

PRESENTACIÓN DE 'MAREMÁGNUM 44' DE DAVID BENEDICTE EN MADRID


13 DE ENERO, A LAS 19:30 EN CAMON MADRID (PLAZA DE MONCLOA 1)
ACOMPAÑARÁN AL AUTOR MATÍAS ESCALERA CORDERO Y ESTHER LAPENHA

Bukowski antes de Bukowski

Imagen de Charles Bukowski tomada en París durante el programa de la televisión francesa 'Apostrophes', en 1978.

 Paula Corroto en Público

La editorial Anagrama publica 'Ausencia del héroe', un volumen de ensayos y relatos inéditos en español que muestran la semilla literaria del escritor


De Charles Bukowski (1920-1994) uno puede pensar lo siguiente: realismo sucio, lenguaje obsceno, frase corta, improperios. Putas. Borrachos. Cerdos. O bien, puede bucear un poco más y hallar a un gran intelectual y crítico literario, un pacifista imbuido de dulzura y un acérrimo buscador del amor. Un defensor de los derechos de los animales ("Igual las corridas de toros no son precisamente correctas", escribió en el relato inédito hasta ahora ¡Ah, liberación, libertad, lirios en la luna!) e incesante fustigador de la violencia en la infancia.
Desgraciadamente, el riego de imitadores de Bukowski y el hecho de que las primeras traducciones de su obra en España fueran de su producción más descarnadamente sexual (y más mediática), ha ocultado parcialmente su imagen más afectada. Sólo ahora con la reciente publicación de parte de su poesía desconocida Visor editó en 2009 La gente parece flores al fin y del volumen Ausencia del héroe. Relatos y ensayos inéditos 1946-2002, que Anagrama lanzará en unos días, el lector puede acercarse a un escritor que, si bien tenía matrícula de honor en palabrería soez, también era capaz de ponerse cursi: "Paseaba y era como si llevara el sol en mi interior", según escribió acerca del enamoramiento en su columna Escritos de un viejo indecente (1974).
"Muchas escenas aparecieron en obras posteriores", dice su traductor
"En estos relatos y ensayos que se publican por primera vez en español se puede ver muy bien la evolución estilística e ideológica del escritor. En realidad, muchas de las escenas son las originales que luego fue retocando para otras obras, por lo que aquí tenemos a un autor mucho más descarnado, confesional y sincero", comenta a este periódico Eduardo Iriarte Goñi, traductor del reciente libro de Anagrama y de otras obras bukowskianas como los poemarios Lo más importante es saber atravesar el fuego y ¡Adelante!.
En los cuentos hay, en ocasiones, una imagen tierna, hasta cursi
Estamos, por tanto, ante un Bukowski sin máscara. En estos relatos, que en su día aparecieron en pequeñas publicaciones, y que si han sido recuperados ha sido por la ardua labor de olfateadores de la obra bukowskiana, se observa al escritor despojado de la pose rebelde que desarrollaría, sobre todo, en los sesenta y setenta. Este es un Bukowski seminal con una pluma que no se queda en la superficialidad de los temas que le preocupan, como puede suceder en Factotum, y que acude a lo esencial. Un escritor "capaz de lograr una sinceridad sin caricatura, cosa que no han logrado sus imitadores", añade Iriarte. De hecho, hay dos relatos en los que aparece por primera vez la semilla de su alter-ego, Henry (Hank) Chinaski: en 80 aviones no te dejan fuera de toda sospecha (1957) el protagonista es un tal Hank y en La razón detrás de la razón, la trama gira, curiosamente, en torno a un hombre apellidado Chelaski.

Denuncia de los abusos

Es un Bukowski sin máscara, despojado de su imagen de tipo duro y rebelde
La sinceridad de Bukowski consigo mismo queda plasmada en los cuentos La historia del violador y ¡Ah liberación, libertad, lirios en la luna!. La biografía del escritor señala con crudeza los abusos que sufrió durante su niñez por parte de su padre. De hecho, en numerosas obras ha tratado este amargo episodio de su vida lleno de palizas, gritos y alcohol. No obstante, en estos dos relatos hay una denuncia tangible de la violencia hacia los niños. En el primero, escrito en 1952 (tres años antes que Lolita, de Nabokov, según reconoce en el prólogo David Stephen Calonne), el protagonista es acusado de violar a un niña. Cierto es que hay algunas escenas explícitas ("Ya lavo yo al gusano", dijo la pequeña, y agarró otra pastilla de jabón y se puso a frotar (...) "Eh, escreciendo", gritó la niña, "¡se está haciendo enorme"), pero su tesis final es el rechazo absoluto hacia un acto indiscriminado tan atroz. En el segundo relato, la denuncia del maltrato hacia los niños es mucho más evidente. Además, Bukowski se permite el lujo de vapulear a los que se creen moralmente superiores por el mero hecho de exigir su dignidad en grupo: "¿Se te ocurre algún otro grupo con menos derechos que los niños? Se los maltrata, se los escolariza, se los deja a un lado (...) Mientras exiges libertades, lo esclavizas todo (...) ¡Maldito cerdo fascista!".

Paz y amor

El nihilismo que aflora en ocasiones en el escritor, conocido seguidor de las tesis de Nietzsche (llevó a rajatabla eso de fustigarse en el proceso creativo), deja paso en ocasiones a un curioso idealismo dickensiano. En el cuento Es difícil vender la paz, tío, el escritor reflexiona sobre la persistencia de la guerra hasta en las acciones s cotidianas del ser humano. Como si fuera imposible evitarla. Como si, prácticamente, estuviera en nuestro ADN. Pero el planteamiento del escritor es no dejarse llevar por lo inevitable.
El nihilismo del escritor deja paso al idealismo de la contracultura
Como sostiene David Stephen Calonne, Bukowski se quita la careta del macarra y abraza el paz y amor contracultural: "Es hora de milagros mayores y mejores y de hablar de ellos, de ver cómo hemos andado errados durante tanto tiempo..., esto es un comienzo, no una súplica. La paz no suplica nada salvo cumplirse", escribe. En los años sesenta, hasta Buwkoski creía que después de la bomba atómica era hora de parar de una vez con la escalada de violencia.
Precisamente, aunque su relación con la Generación Beat (Ginsberg, Burroughs, Kerouac, entre ellos), no era muy estrecha, según recuerda Iriarte, los lazos literarios son ineludibles. La frase corta, la fragmentación y la presencia continua del cuerpo son rasgos de la escritura en Bukowski y los Beat. La diferencia es que el autor de Mujeres era contrario al capillismo y por eso se permite algún que otro zarandeo a la obra beat, como hace en la reseña de Espejo vacío, de Allen Ginsberg ("se pone tan dulce como para que te entre dolor de muelas"), a pesar de que finalmente le redime: "Sin su paso ninguno estaríamos escribiendo tan bien como lo hacemos ahora".
A pesar de su distancia con los Beat, reconoce su calidad literaria
La temática sexual que creó la imagen imperecedera del escritor está también en estos relatos. Calonne resalta en el prólogo los problemas que Bukowski tuvo para ligar en su adolescencia y su juventud. El acné no le hacía muy propicio a las miradas de las chicas, una deuda que desde luego años después se cobró con creces. No obstante, en estos escritos, más que el sexo, en primer plano aparece la búsqueda del amor. El deseo de ser querido por las mujeres, con títulos tan francos como Amor, amor, amor.
"[Bukowski] se desnudaba para mostrar su vulnerabilidad, sus heridas, en un intento de recuperar por medio del amor lo que perdió en la infancia", resalta Calonne en el prólogo. De ahí las cursiladas de algunos de sus primeros relatos (y de los últimos) pasada ya la ebullición sexual del tipo duro. "Esa es la imagen que nos ha quedado, y también por la que resulta un escritor atractivo en la adolescencia. Pero es mucho más. Y estos relatos nos ofrecen la posibilidad de conocerle mucho mejor", resume Iriarte de esta nueva traducción. Un regalo más para los fans del escritor, que sigue ofreciendo su prolífico (e incesante) legado.

miércoles, 4 de enero de 2012

LA LIBERTAD por Carlos Gutiérrez Horno.

La libertad - IED - "10º aniversario digital" from carlos gutiérrez h on Vimeo.

MIENTRAS DORMÍAS by Pepe Pereza.


Te quedaste dormida en el sofá. La luz que entraba por la ventana venía a descansar sobre tu pelo otorgándole una profunda luminiscencia. No pude evitar dibujar con la mirada el periplo de tu perfil, y mecido al ritmo pausado de tu respiración me dejé llevar por el embrujo de tu belleza. Seguí anonadado hasta que una inoportuna mosca aterrizó en la punta de tu nariz, y tú, con una tosca mueca y un manotazo al aire, pusiste fin al hechizo.

Pepe Pereza, del libro Amores breves.

http://pepepereza.blogspot.com/

AGITADORAS 29


Querid@s Amig@s de Agitador@s:


El 2012, ese año de nuevos apocalipsis (y ya van…) y olimpiadas ya está aquí. Deseamos que el 2012 esté lleno de alegrías, salud y cariño y que el pesimismo con que la crisis ha barnizado nuestras conversaciones desaparezca para no volver más. Por nuestra parte, hacemos lo que podemos.
Enlace
Los autores que participan en este número de Agitadoras son:

José Morella, Jordi Macarulla, Inma Luna, Macky Chuca, Gabriel Rodríguez, Ángela Mallén, Jan Hamminga, Rosa Mª Ortega, Vicente Muñoz, Jesús Aller, Sáfrika, Jesús Zomeño, Inés Matute, Lalo Borja, Luís Arturo Hernández, Mª Ángeles Cabré, Joaquín Lloréns, Concha Miralles, Rubén Castillo, David Torres, Juan Luis de la Cruz, Care Santos, Ángela Armero, Il Gatopando, Paco Piquer, Stefany Da Costa, Mª Teresa Bezos, Daniel de Culla, Lucía Ortiz, Jorge Decarlini, Pepe Pereza, Héctor Ranea, Eva Medina, Ramón Asquerino, Francisco Gómez y nuestras peculiares selecciones musicales y del Cuarto oscuro.

lunes, 2 de enero de 2012

El diario de un escritor, por CLAUDIO FERRUFINO-COQUEUGNIOT


Claudio Ferrufino-Coqueugniot ha rebido en 2011 el Premio nacional de literatura boliviano por su obra "Diario secreto". En 2009 ganó el Premio Casa de las Américas con ''El exilio voluntario''. Este artículo ha sido publicado en el suplemento Ideas de Página Siete (La Paz, Bolivia)

EL DIARIO DE UN ESCRITOR (PATXI IRURZUN)

Conducía a las tres de la mañana por la avenida Santa Fe, que une las ciudades de Littleton, Englewood, Denver. La ruta va paralela a las vías del tren. Uno infinito, cien vagones de carbón quizá, machacaba la noche, chis chas, chis chas; algún coyote se miraba en las orillas, cabeza gacha, oliendo el rastro de conejos que de tantos son por acá plaga. Al frente una lucecilla, el ojo del monstruo, y un hombre solitario. Pesarosos los trenes de la oscuridad, sin la alegría refulgente como se presentan de día. Este era epítome de soledad: un hombre que se iba de casa, quién sabe por cuánto, llevando multitud de carros metálicos, llenos al tope de polvo y roca, cada uno con una cima que los hacía parecer, en colectivo, una minúscula cordillera en movimiento.

En esa parte no hay vida otra que la salvaje. De a ratos un foco anuncia un rancho. Las pequeñas calles urbanas que se desgajan de Santa Fe poseen rostro sórdido. No hay hileras de faroles que las describan. La individualidad feroz de Norteamérica ha creado estos barrios oscuros, donde, y peor con la nieve sucia de barro y frío, abunda el desasosiego y se ahogan sollozos de angustia y miseria. A muy corta distancia nos miramos con el ferroviario. ¿Qué hacen dos personas a esa hora en la pradera de nadie? Trabajan. Le toco bocina que dudo escuche, pero hago señal de saludo con mis luces, y contesta con bramido de cachorro viejo. Luego lo traga la sombra y yo me escurro por debajo del entramado de avenidas que cuelgan del cielo.

Me pongo a pensar en un libro precioso, y triste, que comencé a leer en los aviones, Dios nunca reza, de Patxi Irurzun. No quiero describir los méritos ni el currículo de este escritor diez años menor que yo. La riqueza de las comunicaciones puede desnudarlo ante cualquiera que se interese; desgajarlo, levantarlo, hundirlo. Por qué ahora, dónde la relación del dietario vasco, navarro, español, europeo con mi derredor. En lo poco que veo de lontananza no hay tascas, ni voces que supondrían España. La vida cuesta aquí, durísima. Lo hace en todas partes. Silencio.

Alberdania publicó Dios nunca reza no hace mucho, en septiembre del 2011 (Irun). Su editor me envió el libro de Patxi porque se lo pedí. De él había leído cuentos de gran calidad, y las primeras páginas de su diario, que empieza un martes 17 de junio de 2008, seguían por ahí. Avancé hasta un instante en que me pareció leer algo que yo podría haber escrito, sensaciones, recuerdos, frustraciones, sueños. Será, me dije, que nosotros escritores, escribidores, escribas y amanuenses formamos un corro de quejumbrosos desposeídos, un sindicato apócrifo de fracasados y cobardes. Disquisiciones nacidas del recuerdo, de los años de trabajos insulsos y arteros, de los lustros sin escribir porque había que traer el pan a casa, jugar con los hijos, aguardar por los próximos, contemplar, desear y amar a la mujer que acompaña, sin nunca saber si devendrá eterna, o si otra vez, como sucede a menudo, estaremos como ese tren que se hundió en Englewood sin pena ni gloria, añadido numérico al voraz mundo insomne y terrorífico.

Irurzun camina por esa ansia del creador que ve que su obra se va por la canaleta sin poder hacer nada. Lucha, claro que lo hace, roba unas horas cuando los demás duermen. Contempla su casa, la que habita, la que pierde, la nueva, porque su narración es la historia de un traslado, tal vez incluso metafórico, que viene junto al próximo nacimiento de una hija, June, que significa la esperanza, mientras Urko, el niño suyo que un poco es él y mucho no, implica solidez y Malen, esposa y misterio, ánfora de preguntas sin respuesta o viceversa.

Difícil situación. Hay que arañar para alcanzar la renta, llevar el chico a mamá para cuidarlo, lidiar con el paro impuesto por esta falacia del Primer Mundo, ni siquiera eso en el Tercero. Encima el embarazo, el pie doblado de la niña en las visiones del médico, otra metáfora tal vez de que a pesar de andar en principio chueco, ha de llegar el tiempo en que lo hagamos derecho. Todo tiene arreglo. Hasta dejar la casa antigua, que guarda tanto, desde un olor a fritura hasta un gemido de amor y el llanto nuevo de los nuevos. No aferrarse, saber perder para ganarlo. Una casa se construye otra vez, una y mil veces, apenas se van ajustando los cacharros en los rincones. Libro de soliloquios, de límites donde a ratos asoma el fracaso, pero allí está el artista, puliendo líneas de un cuento, digiriendo el posible éxito de ganar un premio, bien elucubrando acerca de sus apéndices, sus vástagos, festejando el sexo de antes y el por venir con la mujer que ama. Páginas que de la penuria de lo cotidiano se entrelazan para formar eternidades.

Se piensa que los escritores somos seres extraterrenos, que nuestra sensibilidad, y lo que es peor, nuestra inteligencia, sobrepasan aquellas de los pobres mortales. La lástima es que existen autores que se lo creen y viven como tales la orgiástica dicha de los dioses falsos. Patxi no recrea de su vida personal genialidades ni encuentros de tercer tipo. Su literatura está presente, respira, habla de ella, la madura, la asimila para el momento en que pueda plasmarla. No es ajena a su brega diaria, a aguantar cabronadas de jefes en empleos inmundos, a preocuparse por las bombillas eléctricas, cerraduras, faros y vetustez del coche. Se pensaría qué pena que este hombre va perdiendo sus años en burradas semejantes, sin ser cierto. Contar los avatares domésticos de una existencia jodida por las circunstancias puede convertirse también en literatura.

Las palabras nos habitan, en cualquier lado. Quién sabe si el conductor del tren, al observarme, no pensó en escribir una historia sobre el tipo que manejaba el coche blanco junto a su máquina. Lo vi devorado por la oscuridad. Así me vería él. E inventamos el resto.

28/12/11


Le coq en fer (blog del autor)