viernes, 16 de enero de 2009

MIKE AIR, por David Mardaras




.......................Cuando, como un poeta, desciende a las ciudades,
.......................ennoblece la suerte de las cosas mas viles,
.......................y penetra cual rey, sin séquito ni pompa,
.......................tanto en las casas regias como en los hospitales.

.......................Charles Baudelaire, “El Sol” (trad. Antonio Martínez Sarrión)





Cuando era pequeño me encantaba el baloncesto. Y el mejor baloncesto que había era el de la NBA.
Después he pensado muchas veces que la decadencia de cualquier imperio debe de reflejarse sobre todo en sus artes populares pero también en sus deportes y espectáculos populares –al final, lo popular va a ser fuerza y eje de todo imperio que se precie, no te jode…
Digo esto porque pienso que después de Michael Jordan, después de esa última, digamos, y suprema cresta de la ola cabalgada en la cúspide más alta de la NBA, el camino transcurre hacia abajo y siempre hacia abajo, descendiendo y dando vueltas, mareando la perdiz, pero siempre por debajo de la cima de la máxima expresión ya realizada, ¿comprendes?
Pero qué gran época fue aquella para el baloncesto. Acuérdate de que, además de Jordan, había grandes… ¿pero qué digo?, había grandísimos, excelentísimos artistas de la bola: Magic Johnson, Larry Bird, Kareem Abdul Jabbar, el Doctor T, Isaiah Thomas, El Gordo Barkley…, y no era sólo su juego, eran los tipos en sí, sus maneras de ser, sus estilos, sus maneras de moverse, los estilos de la época, de la gente de la época.
Aquella fue la época dorada del baloncesto estadounidense, pero también la del europeo: los yugoslavos, los rusos, los lituanos…, y qué nombres y apellidos tenían aquellos lituanos: Arvidas Sabonis, Sarunas Marchulenis, Valdemaras Homicius, Mardaras Kurtinaitis… Eran tipos increíbles, con aquellas greñas rápidas que pendían de sus nucas y volaban y caían como rayos a caballo, tipos fríos y geniales, y europeos: ¡Guau!
Aquella época, la de los 80, coincidió además, por lo que yo recuerdo, con un boom de consumismo en el Estado de España, una fase concreta que, sin pensarlo dos veces y sin documentarme previamente, podría llamar a lo loco “fase de marquismo crucial”, porque las marcas ya comenzaban a apoderarse de una parte importante de la vida estética de los nuevos niños, y quizá por eso yo, que además jugaba al baloncesto en el equipo del colegio, me moría por unas Nike, las zapatillas de Michael Jordan, las de Regreso al Futuro, las de la curva hacia el cielo.
Así que se las pedí a mis padres en una carta a los Reyes Magos.
Pero al llegar el día de Reyes de aquel año, resultó que las zapatillas que había debajo del árbol no eran unas Nike exactamente, sino unas Mike, con M; sí, como lo oyes: Mike, “con M de Maldición”, pensé cuando vi aquello. A cuántos les habrá pasado esto o algo parecido… Maldición, me dije yo entonces… Simpática Maldición.
Así que tuve que ir a entrenar y a jugar al baloncesto con mis Mike: con mis Mike Air, para más señas.
Lo cierto es que no es que los chavales de mi equipo tuviesen zapatillas mucho más estratosféricas (la “estratosfericidad” como valor de lo estadounidense, tú), qué va: hacía nada que las zapatillas más típicas y normales habían sido aquellas otras de tela y suela de goma. Pero claro, a raíz de esta pequeña anécdota de las Mike, la gente del equipo y del colegio, primero, y después todo el mundo, acabó llamándome Mike, Mike Air.

Qué gracia, ¿no? Pues es lo que había.
Qué te parece. ¿Reconoces esta historia?
¿Te parece verosímil?
Quizá seas más joven o más viejo que yo, pero te aseguro que si hubieses sido niño en los 80, esta historia te parecería de lo más verosímil.
Sin embargo, no es cierta: yo nunca tuve unas Mike. Ni siquiera sé si existieron imitaciones de Nike bajo la pseudomarca Mike.

Me lo he inventado todo.

Lo que sí tuve yo fueron unas Nike Air como la copa de un pino. Aquellas Nike eran lo mejor para el baloncesto. Y lo mejor para mis pies cabos. Pero, además, admito que me hacían sentir un plus de felicidad, como si me hubiesen puesto un comprimido de sueño americano en el colacao. Yo era solo un niño fascinado. No me disculpo por ello. No sabía nada, por ejemplo, de talleres y trabajo de otros niños en la India o Bangladesh, ese tipo de cosas que han ido saliendo a la luz más tarde. No me disculpo. Y los peinados, las ropas, el diseño de los rótulos, logos y eslóganes; el cine, los coches, la música… Oh, sí: América. Norteamérica. USA. EE.UU. High tech. Sí. Eso era. Y Michael Jordan era lo más.
lo más
lo más
lo más
Pero hoy, tras haber cumplido ya los 33 años de vida, lo que me parece lo más y por lo que tampoco voy a disculparme ahora, lo más absolutamente maravilloso que me queda de todo aquel baloncesto –una auténtica bendición del Cielo, incluso- es el hecho aparentemente casual que me ha sido revelado sólo a mí de que Michael Jordan, el mejor jugador de baloncesto y, probablemente, la más rutilante estrella en el cielo deportivo de la historia de los Estados Unidos, se apellidase precisamente así: igual que el río Jordán que fluye por la llamada Tierra Santa, por los llamados territorios del Líbano, Israel, Palestina y Jordania reflejando como un espejo-serpiente gigante y sobrenatural el Sol del Dolor, el Sol del Profundo Daño Infligido a los Niños que Cabalgan en la Cresta de una Ola en la que Sufren, en la que están Sufriendo la Máxima Expresión del Terror Realizándose Plenamente en sus Pequeños Cuerpos –lo que se entiende por Corazones- de niño.









jueves, 15 de enero de 2009

HIJOS DE SATANÁS

Unidos

pincha & videa

MANUEL MOYA en las Noches del Cangrejo


EL GUETO. Martín Roldán Ruiz


Todas las mañanas muy temprano sale hacia el camino que lo lleva a otro camino mucho más largo y ancho, para ir a trabajar. El sol está saliendo; y una y otra vez, observa los escombros de los viejos edificios, que de tanto esperar se están cayendo de tiempo y de balas. De alguna puerta inexistente, donde se hacina gente como él, sale otro que también tiene el privilegio de contar con un trabajo. No llevan distintivos, sólo las cartillas que les permiten trabajar. Pero, saben bien, que ninguno de los que se van uniendo en ese largo camino, son considerados algo dentro de esa tierra que es su patria.

Poco a poco va distinguiendo entre la bruma que se va aclarando con los minutos, a los uniformes verdeoliva, de cascos anchos y fusiles largos, que lo observan. Esos ojos tienen el color del desprecio, del que se considera superior, del que se siente distinto. Pero, también, del que se siente amenazado. El miedo del que se sabe en tierra hostil.

Camina sin mirarlos, porque un mal paso o un movimiento en falso podrían acarrearle un tiro por la espalda. Ya lo había visto tantas veces como tantas había visto las lágrimas de su familia, de sus amigos, de sus vecinos. Funerales que reemplazaban a los matrimonios y cumpleaños de gente que de joven sólo tenían la alegría… al momento de morir.

Al final de su caminata llega a un puesto de vigilancia. No pasan de una cincuentena. Trabajan en el campo cercano, fuera de las murallas y barricadas que limitan su vida y su esperanza. Lo revisan minuciosamente, mientras le hablan en una lengua extraña, que de tanto escucharla le suena a ladridos de perros feroces. Por eso ante las mismas preguntas, sólo asiente con la cabeza y espera que le den la orden de avanzar.

Trabaja de Sol a Sol. Pero, sabe que cuando regrese no encontrará mucho para consumir. Porque en donde lo esperan, solo hay unas horas de electricidad al día. El gas escasea y el agua también. Y los alimentos entran de contrabando o de la ayuda de algunos caritativos. Pero, igual, lo que gana le proporciona un extra para su familia. Una esposa y una hija que cuando se despiden de él, cada mañana, no saben si regresará.

Cuando lo hace, agradece el estar junto a su familia una vez más. Pero sabe que cada día que pasa, es un día menos para él, y uno más para su hija. Y en el silencio de la noche, se pregunta si vale la pena que crezca en ese arrinconamiento. Porque desde el día de la invasión, los fueron empujando de su lugar natural, muy lejos hacia el este, hasta prácticamente encarcelarlos en un pedazo de tierra, desconocida. Donde todo se estaba derrumbando, hasta la esperanza.

Por eso tiene que compartir una casa, con muchos miembros de su familia y otros que no lo son. Demasiadas personas, para poder mirar más allá de la sonrisa de su hija que corretea entre los ladrillos y el polvo del desmonte. Y lo único que lo hace fuerte es la certeza de su fe. La creencia de que su Dios nunca lo abandonará. Y que algún día la invasión se terminará y todo habrá quedado atrás, y habrá pasado tan rápido como una plegaria. Por eso reza, y los sufrimientos de la escasez y del amontonamiento, se atenúan. Mientras los invasores se mantengan lejos, aún se puede vivir.

Pero un día sin nombre los invasores decidieron que había que entrar, que no iba más ese rincón olvidado. Porque desde allí se ponía en peligro la seguridad del estado y de la raza. De esos mismos que a sangre y fuego se habían metido en una tierra que no les pertenece, pero que consideran el espacio vital necesario para sobrevivir a costa de los que ya estaban establecidos allí. Muchos que no toleraban quedarse con las manos quietas, dispusieron hacer la lucha. Sin armas, sin tanques, sin cañones, decidieron poner bombas allí donde se reunía el enemigo: Cafés, bares. Morían inocentes y culpables. Lastima, se decían, son ellos o nosotros. Ese fue uno de los motivos, para que se decidieran a acabar de una vez por todas con ellos.

Entonces, en vez de que le dieran la orden de avanzar, le empujaron y le ordenaron que regresara por donde había venido. En un principio intentó mostrar la cartilla que le permitía salir, pero recibió la amenaza de un balazo si no obedecía.

Obedeció. Corrió y corrió por llegar donde los suyos. Y cuando ya estaba por llegar escuchó las primeras explosiones, los primeros disparos y rogó y rogó que a su esposa e hija, no les pasara nada, al menos mientras no estuviera junto a ellas. Y una vez reunidos, se sintió tan feliz de verlas, de abrazarlas… hasta que escucharon muy cerca el rumor de los tanques, las ráfagas de las balas, los gritos del combate. Y la muerte que sabía les esperaba en cada explosión que caía del cielo como una condena…

¿Parece un relato sobre Gaza del 2009, no?... Pues no, es sobre el gueto de Cracovia en
1943.

ORWELL Y EL FUTURO, Oscar Sipán.


Decía George Orwell que sólo había un modo de hacer dinero escribiendo: casándote con la hija de tu editor.

 

Los tiempos cambian: ahora hay que casarse con la hija de tu distribuidor.

miércoles, 14 de enero de 2009

Ajuste de cuentos (Patxi Irurzun). Prólogo de KUTXI ROMERO


EL TRAGASABLES

Kutxi Romero

Bukowski escribió: “Lo que realmente importa es que nada tiene importancia”, y me pareció que sólo él podría llevar el peso de esa afirmación sobre los hombros.

Once años después de leer esa frase, en un bar, alguien la llevaba en volandas, sostenida tan sólo por una sonrisa. Alguien me lo presentó. Me dijo que se llamaba Patxi. Patxi Irurzun. Pensé al mirarle en cuánto me gustaría a mí agarrar por las solapas esa frase y estampársela en la frente a medio mundo. Supe que nunca podría. Esas palabras pesan demasiado para un peón de albañil. Pero esa es otra historia.

 

Con el tiempo hemos coincidido más veces, no muchas, seis o siete, y os juro por mis muertos que él siempre llevó encima la frase de Bukowski, pero no como un estigma, de eso nada, sin ningún tipo de resignación, la lucía como quien luce un tatuaje en los labios, para que no se oculte ni en verano ni en invierno. Y yo siempre pensaba lo mismo: Este tío o está como un cencerro o tiene los cojones de plomo. Y me daba envidia, porque yo siempre he tenido demasiado de lo primero y demasiado poco de lo segundo. He llegado a la conclusión de que él tiene mucho de las dos cosas, de que unta su pluma en la sangre que se derrama de las puñaladas que da la vida y así le ajusta cuentas, como diciendo: Ya hemos visto mi sangre, ahora vamos a ver la tuya, so hijaputa.

 

Si la literatura fuera un circo (en cierto modo lo es), estoy completamente seguro de que el Patxi sería el tragasables. Un tragasables que después de ver actuar no te explicas cómo coño se puede meter esos pedazos de hierro dentro y, mientras los demás aplauden, sacárselos como el que se saca unos gayumbos, sonreír y pirarse. Yo siempre he pensado que algún tipo de truco tiene que haber, porque no me jodas que después de haberse ensartado como en la portada de Holocausto Canibal puede uno irse con una sonrisa de aquí no pasa ná y dejar al personal más jodido de lo que supuestamente tiene que estar él. Eso es lo que pienso del Patxi, cómo puede escribir esos relatos que arañan, después echar sal y... sonreír. Sí, sonreír. Porque lo que me deja atónito es que sonríe cada cinco segundos, da igual lo hiriente y triste que sea la historia que cual sable le sale de las entrañas, siempre te quedas hecho polvo, que hasta a metal te sabe la boca y, si no aplaudes es solo porque hacerlo solo y ante un papel sería de gilipollas. Pero si él estuviera delante aplaudirías. Y te volverías a preguntar cómo se hace para escribir todo eso y  sonreír. Y encima cada cinco segundos.

 

No se quien dijo que un libro se escribe a medias entre el autor y el lector. Yo, la mitad que me corresponde ya la he escrito al arañarme entre sus páginas y lo que pienso de la otra mitad creo que ya ha quedado bastante claro, así que en tus manos dejo lo que, estoy seguro, no te va a dejar indiferente, y si después de leerlo sonríes, a ver si tienes el valor de hacerlo como él, a ver si te pintas una sonrisa que diga que todo te importa una mierda, una sonrisa que diga que te tragas sables porque es lo que te mantiene vivo y que te la pela si después de atravesarte entero vas atravesando a todo dios a limpia carcajada. Aunque yo sé que al Patxi tu sonrisa y mi prólogo y todo lo demás se la trae al pairo, y si la humanidad aplaude o no aplaude o se va a tomar por culo y cierran el chiringuito y se mueren los payasos pues mira tú por donde. Me jugaría una mano a que cuando se acaba la función y el público ya se ha olvidado del circo que les hizo olvidar sus asquerosas vidas, él se encierra en un relato, en una novela, y desenfunda los sables. Y sonríe. Cada cinco segundos.

Kutxi Romero (1999)

Ajuste de cuentos. Editorial eclipsados. 163 páginas. 9 euros.

 

martes, 13 de enero de 2009

MI VIDA EN LA PENUMBRA: Prólogo by Alfonso Xen Rabanal.



Vinalia Trippers:
una generación en movimiento.

tanta humanidad
y tanta historia
a mis espaldas
y yo
en medio del caos
preguntándome
qué coño hago aquí
.
Vicente Muñoz Álvarez, 38 poemash.

Edición de VINALIA BOLSILLO.


Era un fin de milenio... Eso, lo tengo claro.
Nacimos en el final ourobórico de un fascismo plagado de imágenes sin contenido. Crecimos en una eterna transición donde esas imágenes empezaron a ir muy deprisa. No teníamos a qué aferrarnos. Algo o alguien se había olvidado de nosotros después de endilgarnos una profusa ración de educación castrante, plena de miedos, de odios, de indecisiones ante la vida... Y estábamos rebotados.
Lo primero que aprendimos es que, en su simulacro, no existía la magia... Crecimos vacíos, sin ningún referente a nuestro lado. Nos educó la calle, el cine, los cómics... más tarde el rock. Todo muy visual, pero ninguna letra en este país que nos fuese afín, contemporánea... Y tuvimos que partir de cero... ajenos a aquellos que sólo cambiaron de máscara con la democracia, pero que seguían con su discurso clasista y académico...

Partir de cero, partir del vacío...

Fuimos los hijos sietemesinos de la democracia, lo único que teníamos era nuestra realidad, tuvimos que construir nuestra cultura de retazos, y, en cierto modo, muerto todo conato de revolución gracias a la mercadotecnia capitalista, sólo podíamos intentar describir nuestra realidad para descubrirnos, quizá reivindicarnos, en un sistema que pretendía purgar en nosotros todos sus fracasos...

En la huida sólo hay dos caminos: hacia dentro y hacia fuera.

Porque huimos con nuestra realidad. Y cuando lo hicimos hacia dentro descubrimos el vacío que nos habló del spleen, del desasosiego... del Blues. Fuera hallamos el ansia por buscar una voz cercana en otros lugares, y quizá un intento de soslayar en el camino ese vacío que es sombra que no puedes extirpar... la deriva...

Partir del vacío... Llegar al vacío.

Rebotados... Así coincidimos Vicente Muñoz Álvarez y yo... Y así nació Vinalia Trippers en un bar... Veníamos del mismo sitio y nos habíamos alejado del tumulto por diferentes veredas... pero buscábamos lo mismo en nuestra huida interna y externa, y cuando coincidimos, teníamos igual de claro lo que no queríamos... Pero él sí tenía claro lo que quería y le puso nombre a aquello que yo intuía: la cultura alternativa.

Las cosas claras: Relatos breves, hoy tan alabados por quienes los denostaban. Ilustraciones. Cómix. Un cierto aire pulp envuelto en realismo sucio. Poesía y narrativa. Heterogéneo e independiente, híbrido como la vida, en fotocopias.Todo ello conjuntado con un diseño y una maquetación que dio a Vinalia Trippers una estética cruda e hiperrealista, e hizo que Vinalia tejiese una red de autores e ilustradores que fue el máximo exponente de los zines fotocopiados.

Pero si se hubiese quedado ahí, sería el final apoteósico de una época… algo muy bonito para tener en una vitrina… Pero no: la red que tejió en papel Vinalia Trippers encajó perfectamente en la nueva era, pues el principio era el mismo: una comunicación constante entre autores que no encontraban en el sistema, caduco y reaccionario, un espacio para expresarse. Autores inquietos que forjaron su propia Conciencia, que son lo que hoy es el máximo exponente de la Cultura en este país, la auténtica Cultura, la que sigue buscando nuevas voces y está en continua evolución, no es un sistema cerrado, está vivo y sigue interrelacionándose. Eso es Vinalia Trippers. El grito de una generación que huyó hacia delante, que sigue en el camino, que reivindicó voces del pasado que abrieron caminos y busca voces del presente que se mueven. Esa es una de las características que definiría a Vicente Muñoz Álvarez, a David González, a todos los que somos Vinalia Trippers: buscadores, luchadores, reconocedores de las nuevas voces… pues todos partimos de cero y en el campo abierto que es Internet no existe una generación cerrada, las voces se mezclan, compartimos, todos aprendemos de todos… Somos una generación en movimiento… Y ese es el sello de Vinalia Trippers.

Eso es lo que buscó desde el principio, desde esa primera reunión en un bar, Vicente Muñoz Álvarez… y en el camino sigue y así lo ha demostrado en todas sus publicaciones, en sus libros y en sus antologías… Como escritor y editor.

Los relatos que se incluyen en este volumen corresponden a la época del zine fotocopiado. Y describen ese intento de encontrar un espacio interno y externo, la velocidad de las imágenes, la carretera... El continuo descubrir, por fin, de voces afines que llegaban de otros países... La asimilación de ese vacío como zona ya no excluyente, pues era nuestro y conformaba nuestra cultura, buscada por nosotros mismos, sin guía en la deriva, persiguiendo algo que el autor ya intuía que no existía... pues sólo existe el camino. Buscador del conocimiento de sí mismo, sus fantasmas, obsesiones que no se pueden desligar de su voz, pues nos narra su historia inscrita en su tiempo... y eso, a mi modo de ver, es la mayor grandeza, a la par que obligación, de un Escritor.

¿Quieres saber lo que es la magia?

Si estás aquí, ahora, leyendo esto… es que también vives en la penumbra… No te preocupes… aquí no se te va a ocultar nada… pasa… si escuchas un cerrojo a tus espaldas… la descubrirás… y querrás huir…

Bienvenido al camino.

Alfonso Xen Rabanal

Mi vida en la penumbra. Vicente Muñoz Álvarez (Eclipsados, 2008).

lunes, 12 de enero de 2009

SATAN'S NIGTHMARE

RUTINA & ROLL by Iñaki Estévez.


¿Qué se puede hacer?
Si ya has pensado en ello...

Si afuera
todo sigue igual
de oscuro

Prefiero mantenerme sobrio
en esta nueva resaca.
Tristemente frío
despierto
incluso

altivo.

Porque no es como antes,
ya no es seguro
que cuando cierre los ojos desaparezca

no,

seguirá ahí...

Mientras, sigo jurando
que nunca volveré a cenar
en un centro comercial
ni a beber fijándome en tus medias

Porque sigo odiando
ciertas conversaciones
de domingo

Y Pienso
en qué puedo hacer
para escapar
de esta rutina
tan cruel

en saltarme
las horas bajas,
en dejar de soñar
con la típica
y ridícula
y dramática
y socorrida

muerte.

Ya sabes:

solo

embriagado,
al más puro estilo

de las estrellas
del Rock & Roll...


Iñaki Estévez, del blog Here comes the sun.

sábado, 10 de enero de 2009

ANTISEMITA. Ángel Petisme

Foto: Ángel Trotter


No soy antisemita, lo repito.
Me han besado y desnudado con canciones de Dylan
y la Rapsodia del Gershwin azul.
Busqué de adolescente la melena de Tasio
por el Lido de la mano de Mahler.
Aprendí a transformar mi energía con Einstein.
¿Cómo odiar a un judío que ha dicho:
La ultima vez que estuve dentro de una mujer
fue cuando visité la Estatua de la Libertad?


Y vine a Palestina para aprender.
Me encaramé a los silencios milenarios
de los olivos y sus vientos sonámbulos,
sorteé los ganglios, las trincheras, el odio,
las minas, la demagogia,los dioses mudos,
y de uno y otro signo
todos los fanatismos, todos los fatalismos,
buscando las estrellas, las respuestas
que dormían en los pozos cegados.


Y los ojos de la gente
y las raíces del corazón me hablaron
de darna *, del sumud *.
Y el espíritu que insuflaba sus vidas,
el aullido de sus ojos
y esa alegría de los desesperados,
me hablaron de paz, amor y tierra,
del sueño de una comunidad…


Yo era un tonto -como escribía Alberti-
y lo que vi me hizo dos tontos cruzando Allenby Brigde.
Y vi doscientos kilómetros de vergüenza y pared
(serán seiscientos veinte de solución final)
estrangulando Cisjordania por sus cuatro veletas.
Seiscientos veinte kilómetros de tela para sudarios.
Seiscientos veinte jinetes de fuego sin pupilas.

Si miras hacia otro lado te aseguro:
algún día tus hijos han de morir de insomnio.
Olvidarán tus cuentos y el color de tus besos
y al avestruz cómplice al que llamaban Padre.
No hables de Palestina cuando ya sea tarde.


No soy antisemita. Lo repito.
Nada tengo que ver con Goebbels ni los Reyes Catódicos.
Cuando las esvásticas derribaban mi puerta
temblaba en los tejados del ghetto de Varsovia
a punto de saltar como un ángel famélico.
Mi sonrisa sin dientes resbaló por las fosas,
mi piel se hizo jabón, mis cenizas
mortaja de la luna de Auswichtz.

El victimismo de este pueblo elegido
es tan vano y puerilque acaban por llamar antisemitas
a los que ahora contamos
que ellos son los verdugos.

Yo vine a este lugar a mirar a las hienas
y lo que vi me hizo tonto de capirote.
Alguien clavó con alfileres
su mapa, las líneas verdes y ese sueño convulso,
una mariposa sobre mi corazón.
No hables de Palestina cuando ya sea tarde.

*Darna: En árabe,”nuestra casa”. Jean Genet escribe en Cuatro horas en Chatila: “Otras mujeres, más mayores que ésta, se reían de tener por hogar tres piedras ennegrecidas que llamaban: “nuestra casa”. Con qué voz infantil me mostraban las tres piedras, y a veces con las brasas encendidas, me decían riendo: darna”

*Sumud: Resistir. Maha, una joven de 18 años, le explica a Kenizé Mourad en su libro El perfume de nuestra tierra: “El sumud es no abandonar jamás, resistir ante y contra todo, una resistencia pasiva si no es posible nada más. La paciencia.”

Angel Petisme, del libro Insomnio de Ramalah (poemas palestinos). Ed. Eclipsados,2005

La polla de Baco (El laberinto de Noé)


Patxi Irurzun (Iruña, 1969) fue el primer cuentista del mes en este Laberinto y, lo que es más, fue el primer post de este blog dedicado al cuento. ¿Por qué? Porque leí uno de los cuentos de este libro y me quedé de piedra; porque luego buceé en Internet y descubrí una serie de cuentos que me mostraban a un hombre sensible, cachondo, irónico (inteligente, pues) y comprometido (socialmente, ¿o debería decir antisocialmente?), un cuarto de cada, que conforman un narrador singular.
Como dice nuestro común amigo David González en el prólogo, en este libro de cuentos tienen cabida desde tiernas historias de amor (achispadas con esa gota de esencia del autor) hasta realismo sucio del más abismal; tiene cuentos inmersos en la corriente del realismo mágico del boom latinoamericano y cuentos de pura denuncia social (crítica irónica).
Es curioso lo que podemos saber de un autor al leer sus narraciones porque, aunque él diga no ser autobiográficos, muchos de estos cuentos destilan humores (generalmente etílicos) de su infancia y juventud.
No busque el lector una unidad temática en este libro de cuentos, no la hay. El lector debe prepararse para saltar de un relato con crítica social a otro colmado de ironía y desde éste a uno que versa sobre la infancia y acabar en uno completamente subversivo. Eso si no se dan los cuatro elementos a la vez (como, por ejemplo, en “Retrato de familia” o en “La ciudad del futuro”).
Me gustan especialmente varios relatos (no loas enumero todos): “El pan nuestro de cada día”, “Anticuento de navidad número un millón”, “La leyenda del perro errante”, “B.S.O.”, “Buzón de voz”, “Ángeles en el infierno”, “Melancolía otoñal” o, el antes mencionado, “Retrato de familia”. Cada uno tiene algo de lo que busco en un buen cuento, un alma propia que comulga cuando lo leo con la mía.
La polla más grande del mundo (y otros 69 cuentos) es un libro recomendable, divertido, desengrasante; que muestra a un narrador muy inteligente, que domina recursos propios del cuento, que encuentra el tono apropiado que atribuir al narrador en cada relato, y que no duda en poner la ironía y el cachondeo al servicio de la causa en iguales proporciones a las de la sensibilidad melancólica de los recuerdos en otros cuentos.
Antes de terminar de hablar de este libro debo desvelar una obsesión que puede que ni el mismo Patxi sepa que tiene. Se trata de la “Chica del tiempo”, esa maciza que enfocan siempre de muslos hacia arriba, con buenas peras y ceñido pantalón.A Patxi le pone. A quién no.




Esteban Gutiérrez Gómez, (BACØ), 2009

Adiós a Ron Asheton. Gonzalo Aróstegui.



Ha muerto Ron Asheton. ¿Qué puedo decir? A punto de cumplir los 19 años compré en una tienda de Donosti el "Fun House" de los Stooges y el doble directo de Aerosmith. El disco de Aerosmith me gustó, el de los Stooges me caló hasta el tuétano. Como digo en mi relato "Iggy en Donostia", a su lado Iron Maiden o los Sex Pistols parecían hermanitas de la caridad. En su música había ecos de Chuck Berry o John Lee Hooker, pero también los había de John Coltrane. Ecos, porque lo suyo era algo nuevo, una nueva forma de enender, componer y ejecutar el rock and roll. Iggy Pop, por supuesto, era el líder, pero la guitarra de Ron Asheton era clave en el agresivo y visceral sonido stooge. Ron tocó la guitarra en "The Stooges" y en "Fun House"; el bajo en "Raw Power", otro disco esencial. Los tres discos que nos dejaron entre 1969 y 1973 no tienen nada que envidiar a las mejores grabaciones de los Beatles, Neil Young, Bob Dylan o la Velvet. Son absolutamente inmortales. Pues nada, a escuchar a los Stooges mientras recordamos al gran Ron Asheton. Os adjunto dos enlaces de El País y Abc al respecto.

http://www.elpais.com/articulo/Necrologicas/Ron/Asheton/guitarrista/elpepinec/20090108elpepinec_2/Tes

http://www.abc.es/20090107/espectaculos-musica/muere-asheton-guitarrista-stooges-20090107.html

PLAN 23 FROM OUTER SPACE

VINO BLANCO. Alberto Clavería


Vino blanco que te asomas por las esquinas de mis cuevas,
suelta ya esa lumbre y deja de gritar.
Vino blanco que me hueles a canela y desbordas la botella,
si supieras,
solamente si supieras
lo que llegué a rezar por ti...
Vino blanco que me jodes las cosechas
y me apartas la mano que me ha de guiar,
desmonta de tu caballo y suelta cuerda
para darte cuenta,
darte cuenta
de que estás trotando sobre mi jardín.
Vino blanco que me aceleras cuando frenas
dejando al aire mi responsabilidad,
vino blanco, tú que en nada vas sembrando,
así cayera yo sobre ti
como los truenos
y lograra mantenerte quieto medio segundo.
Vino blanco, mira cómo nos hemos de ver al final,
tú dentro de mí, yo fuera de todo,
silbando como el afilador que
ha perdido la rueda,
déjame soñar solo
cinco minutos más,
déjame pensar que
si llegué hasta aquí
todavía puedo
seguir.

HAROLD Y MAUDE



Harold y Maude (1971), de Hal Ashby, es una atípica y debliciosa comedia negra, subversiva e iconoclasta donde las haya, que mi chica me recomendó videar una tarde de tremendo invierno para relajar mis hiperactivas y fatigadas neuronas... Bajo las mantas, con sus pies en mis manos, arrebatados ambos frente al telelvisor, disfruté a su lado de esta extraña e inclasificable cult movie, ideal para combatir mohines y nostalgias varias... Divertida, entrañable, sarcástica e imprescindible, Harold y Maude es, sin duda alguna, una rara avis de sorprendente plumaje... No os la perdáis, hankoveros: Up!!! v.

ULTIMATE WHITE SNOW by Javier Esteban.


Imaginé la secuencia de acontecimientos en la siguiente forma: Una chica en el suelo. Los restos a medio masticar de una manzana. Siete enanos abren los ojos como platos al entrar. El mayor de todos —al que sus compañeros se refieren simplemente como "el Viejo"— da unas órdenes confusas para el lector que, no obstante, desembocan en la fabricación de un ataúd de grueso vidrio. La ponen a ella dentro y lo arrastran hasta un claro en el centro del bosque. Allí les espera una tosca plataforma de cincuenta pies de alto. "No hay más remedio, no podemos hacer nada", insiste el Viejo. Traen consigo una relativamente ingente cantidad de barriles de pólvora. La mitad de los enanos (+1) mueren calcinados. La otra mitad (-1) no encuentran suficientes motivos para seguir vivos tras la hazaña. Unas millas al sur, el príncipe contempla la furiosa estela del despegue. La Reina ríe amargamente. El féretro no llega a alcanzar una órbita estable y cuatro días después cae envuelto en un ramo de fuego sobre el Atlántico, para estupor de la tres raídas carabelas comandadas por este genovés loco, quien inmediatamente procede a consignar tal prodigio en su diario. Estamos a 15 de septiembre de 1492.

Javier Esteban, inédito.

viernes, 9 de enero de 2009

HIJOS DE SATANÁS

Peleando a la contra

pincha & videa

ELOGIO DEL RESEÑISTA, por Elena Medel.

El viaje en tren de Madrid a Córdoba es un trayecto que, a base de nostalgia por la familia y los amigos, conozco de memoria: poco más de hora y cuarenta minutos, pequeña tortura los fines de semana, calma sobrenatural según qué días. Hoy es miércoles de marzo por la mañana; comparto vagón con un matrimonio de jubilados, un ejecutivo que aprovecha para recuperar algo de sueño, y otra chica que también lee, que aparenta mi edad, que se baja en Córdoba: azar número 1. La tranquilidad que —esto no es lo habitual— me brinda me permite ahora hojear un libro, después abrir el ordenador, teclear un poco, regresar a las páginas.

Me acompaña El merodeador, una novela de Vicente Muñoz Álvarez que acaba de publicar Baile del Sol. Me la regalaron el sábado, la devoré el domingo —de un tirón, que es como se saborean los grandes libros breves—, y desde entonces pienso en reseñarla: cómo enfocar el texto, por qué interpretación decantarme, de qué forma convencer al lector de mi reseña de que salte a la librería, y se convierta en lector de la novela de Vicente Muñoz Álvarez.
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Releo, por tanto, El merodeador. Armada: lápiz para subrayar, folio y bolígrafo para anotar ideas. Comienzo, e interrumpo al poco mi labor. Ignacio Escuín Borao en “Prólogo (o una ventana que se abre a una vida ajena)” escribe: «un prólogo no hace mejor un libro (al igual que una crítica, sea de quien sea, no nos engañemos)» (p. 7).
Subrayo. Reflexiono: importa el texto, claro. Aunque viajo sola, Perogrullo ocupa el asiento contiguo ¿Sólo importa el texto? En este caso, a mí me importa —y mucho— la novela de Vicente Muñoz Álvarez. Anotaré más tarde: fragmentados cuentos de un cuento de terror, gritar sin nadie en kilómetros a la redonda, oscuridad que surge desde la boca del estómago. He disfrutado —goce extraño, complicado, el que nos deparan algunos libros nacidos del sufrimiento— con El merodeador, no por la sencilla y lúcida introducción de Escuín Borao —que también—, sino por la capacidad de Muñoz Álvarez para condensar varios siglos —el simbolismo del XIX, la angustia del XX, el pesimismo del XXI— en un mundo y un hoy. Ahora bien: una reseña no mejora un libro, faltaría más, pero sí se empeña en buscarle adjetivos, en —igual que cualquier lectura— explicarlo, en trocar al lector de futuro a presente. Nacimos, crecemos, nos reproducimos, morimos; las fases de un libro se enumeran también, poseen brazos y piernas. Un autor, un editor —y un diseñador, y un corrector—, un impresor, un distribuidor, un librero, un lector: pero a veces, en muchas ocasiones, un librero, un crítico, un lector, o incluso un crítico previo al abandono de las máquinas, pdf o pruebas mediante.

Antes de pasar el control de equipaje he echado un vistazo a las novedades en la librería de la estación, he acabado comprando un botellín de agua y el periódico. Manuel Rodríguez Rivero escribe en Leer por haber leído, en su sección “Ídolos de la cueva”: «Según el historiador Anthony Grafton, y tal como calculan (un tanto perfunctoriamente, al parecer) los agentes digitalizadores de bibliotecas, el número de títulos publicados a lo largo de la historia podría oscilar entre 32 y 100 millones. Suponiendo que una persona corriente tardase cuatro días en leer un libro “de tamaño mediano” (para entendernos: ni El extranjero ni El hombre sin atributos, por citar sólo ejemplos narrativos), al cabo de una vida lectora de 65 años, sólo podría haber leído 5.931» (El País, 5 de marzo de 2008).
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Aunque el lector descubrirá este texto a finales de año, hoy es marzo, y cumpliré veintitrés años el 29 de abril. ¿Cuántos libros he leído a lo largo de mi vida? Unos quince al mes desde los doce, pero el nivel desciende en época de exámenes y sube en vacaciones, y se ha elevado a veinte o veinticinco ahora que también leo por trabajo. Casi dos mil, superando la cifra si sumo los de mi infancia. ¿Cuántos libros podré leer hasta que muera? Si dentro de unos años tendré que dedicar parte de mi tiempo a cuidar de mi familia, si con la edad mis ojos miopes y agotados no darán más de sí, ¿cuántos libros maravillosos me perderé? He leído a Stendhal y a Balzac, pero no a Zola. En mi lista de grandes damas de la literatura estadounidense quedan todavía nombres por tachar. Lagunas con los rusos, con los escandinavos —aunque Diego Moreno y Ana María Patrón, de la maravillosa editorial Nórdica, ponen remedio con cada una de sus jugosas novedades—, con el ensayo y el teatro. Poesía latinoamericana, no importa la generación: sólo sé que no sé nada. Me quedan tantos muertos, tantos vivos…
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Vicente Muñoz Álvarez, otra vez: «Se necesitan la concentración y el silencio adecuados para escribir algo interesante y profundo, no una mera reseña, pero uno termina escribiendo finalmente una mera reseña por falta de la debida concentración y el silencio adecuado…» (p. 101). Y aquí no estoy de acuerdo. Uno es uno, y su biblioteca: las novelas cuyo lomo ha cedido por las relecturas, los poemarios con las esquinitas dobladas en los mejores momentos, los ensayos subrayados, ahogados entre post-it. Uno es uno, y su biblioteca, pero por más que aprieta no abarca más allá de lo que su cuaderno de afinidades electivas señala, de lo que su sala de lectura más cercana oferta, de las recomendaciones de los amigos y las intuiciones propias. Una reseña, por muy pequeña o liviana que nazca, por mucho —o poco— conocimiento en diagonal que ofrezca, se transforma en brújula. Al hojear los suplementos culturales o la sección de libros en alguna publicación de temas generales, al visitar algún blog o página web, yo confío en unos —lo busco, lo compro, solicito el préstamo— y desconfío de otros —lo desecho—, reseñistas que se libran de las notas al pie, de la filología, reseñistas que tejen y publican meras reseñas. Siempre pruebo en la librería o biblioteca, hojeo las primeras páginas, pero el reseñista me ahorra el trabajo, y me regala el tiempo de búsqueda para que durante esa hora, hora y media, yo lea. Después está el placer de toparte con un libro del que nadie te ha hablado, por supuesto, pero… ¿Por qué renunciar a una de las dos opciones? ¿Por qué desdeñar al reseñista, su labor minuciosa y vital al separar el grano de la paja, su generosidad ampliando la lupa sobre los libros que de verdad importan?
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El tren deja atrás Alcolea, Rabanales, los entrevistos barrios de Fátima, Levante, Zumbacón. Caminata, autobús urbano, llaves recuperadas un mes después: estoy en casa. Deshago el equipaje, rescato El merodeador —Vicente Muñoz Álvarez, Baile del Sol, no se la pierdan— de mi bolso, despierto al procesador de textos y escribo: «Confieso mis reservas ante los paratextos: los reclamos en la contraportada, los prefacios y epílogos, las fajas laudatorias y los marcapáginas con citas alimentan mis pesadillas. La expiación de todo lector ingenuo —yo, de nuevo, confieso— es toparse con un producto subterráneo al comprar un libro por lo que su envoltorio —y no su contenido— anuncia…».

Elena Medel, Literaturas.com

http://www.literaturas.com/v010/sec0812/repoquer/repoquerdamas.html
http://latormentaenunvaso.blogspot.com/2008/03/el-merodeador-vicente-muoz-lvarez.html

CARLA BADILLO & GREGORY CORSO in Roma.

jueves, 8 de enero de 2009

A MEDIODÍA. MUIN BASISU.



Ellos me han puesto delante el papel,
me han puesto delante el lápiz,
me han puesto en la mano la llave de mi casa.
El papel que han querido manchar
ha dicho: ¡Resiste!
El lápiz cuya frente han querido mancillar en el barro
ha dicho: ¡Resiste!
La llave de la casa ha dicho:
En nombre de cada piedra
de tu humilde casa ¡Resiste!
Un golpe en el muro
es el mensaje de una mano rota
que dice: ¡Resiste!
Y la lluvia cae
golpeando el techo de la sala de tortura.
Cada gota grita: ¡Resiste!


Muin Basisu (Gaza, Palestina, 1927-1984)


Hace unos días tuve que entrevistar al escritor Javier Cercas, de quien solo había leido a medias Soldados de Salamina (me encargaron la entrevista de un día para otro), así que hice algunas de esas preguntas comodín para salir del paso, ¿La literatura puede cambiar el mundo?, y Cercas, que resultó ser un tipo bastante majo e hizo como si fuera la primera vez que se lo decían, me contó una anécdota sobre Elías Canetti relacionada con ella. Conversando con otro escritor -siento no recordar el nombre- durante la segunda guerra mundial este le preguntó si su literatura podía hacer algo para parar esa guerra. Canetti contestó: "Si la literatura no sirve para parar esta guerra, al menos para intentarlo, no sirve para nada". Escribir un poema, subir al blog otro como este del palestino Muin Basisu, o como los que David cuelga en su blog, poesía palestina de combate, o Petisme en el suyo, una canción, lo que sea, cualquier aportación puede ayudar, quizás, a parar esta sangría que dura ya tantos años y nos es cosa de dos portadas de periódico esta semana; cualquier cosa para romper al menos este silencio que ha durado casi el mismo tiempo. Quizás no sirva para nada, yo no estoy tan seguro de que la literatura pueda cambiar el mundo o parar una guerra, pero sí de que debemos escribir como si pudiera hacerlo. Por intentarlo al menos que no sea. P.

Avisos de derrota. Oscar Sipán



Ahí va la reseña que José Domingo Dueñas hace en El Heraldo de Aragón de un viejo conocido, Oscar Sipán, que no para y, además, sigue la dirección adecuada, su propia dirección. Enhorabuena, Oscar. P.


Nuevo libro de relatos de Óscar Sipán (Huesca, 1974), que ronda ya la decena de los suyos y que incide en un idilio singular -casi de otros tiempos- con la literatura. Y ello por la precocidad con que se dedicó al oficio, por la intensidad con que lo ejerce y por la fe en la letra impresa que demuestra en cada uno de sus textos. "Avisos de derrota" reúne diez cuentos breves, premiados en casi todos los casos en otros tantos concursos literarios, y esta es otra circunstancia que singulariza la trayectoria de Óscar Sipán: la excepcional cantidad de premios que acumulan sus escritos.


En ocasiones, el propio autor ha señalado que tratar de vivir por y para la literatura conlleva alguna servidumbre -si se puede entender así- o que el acceder -casi como modo de vida- a sucesivos concursos puede marcar en cierta medida un estilo, un modo de hacer. Quienes se han ocupado ya de los libros de Sipán han señalado invariablemente la pulcritud de su prosa, la cuidada construcción de sus historias, que dejan siempre una secuela de inquietud y de extrañeza en el lector, o un marcado gusto por crear mundos entreverados de literatura o cine donde los personajes tienden a fundir ficción y realidad. "Avisos de derrota" sigue fiel a esta manera del escritor oscense, pero también supone, a mi juicio, una variación de cierta relevancia, un salto hacia otros terrenos. No cabe duda de que sin riesgo, sin incertidumbre, no hay hallazgos que merezcan la pena. Y Óscar Sipán ha apostado y ha ganado de nuevo, ya no tanto en el ámbito de los concursos sino en el de la pura y simple literatura.


El libro viene dedicado a Karpov, el perro galgo del escritor y su "primer aviso de derrota", porque su compañía se entiende como paliativo de la soledad, según cabe deducir. Y ya desde el título, Sipán deja que irrumpa abiertamente la vida, su vida, en los textos y este es el probablemente el principal giro que adopta la obra con respecto a libros anteriores. Así, desde una necesidad honda de contar y de contarse, nos habla de la pérdida irremisible de la infancia ("Maradona no volverá a jugar") o del deterioro de las relaciones humanas, esto es, del amor y de su sombra, el desamor ("El dios de las camareras", "Cuarenta días de niebla"). Otros textos, en los que se reconoce tal vez mejor al narrador de otras ocasiones, indagan en la frontera entre vigilia y sueño, realidad y fantasía, en un afán por ampliar o cuestionar la percepción rutinaria de las cosas ("Il mondo mío", "Memento mori"). En este sentido, hay veces en que el escritor prefiere guiarnos más por la realidad de la literatura que por la inconsistencia de la vida, así en "La jaula de Faraday", homenaje a los escritores uruguayos Nelson Marra y Juan Carlos Onetti, apresados y torturados por la dictadura de Juan María Bordaberry en los años setenta. También "El sonido de matar y el sonido de morir" entremezcla con indudable acierto cine y vida, hasta difuminar los límites. Y es que la literatura, el cine, son realidades tan consistentes al menos como la de cada día cuando se está "enfermo de literatura" y "cuando algunos libros significan más que la sangre", según dice el autor. "Avisos de derrota" es, en fin, un libro de madurez, el trabajo depurado y concienzudo de un escritor que se vuelca por completo en cada historia.


Avisos de derrota. Óscar Sipán. Onagro Ediciones. Zaragoza, 2008.

THE DOORS

BIG BROTHER by J. Kalvellido.


ALEX LOOZ 14


alex_lootz 14: otro escalón más…
http://www.alexlootz.com/
fotografía portada: antonio alcón

En el número 14 de alex_lootz revista literaria:

- Bubblegum, un cuento de Raúl Portero, el último ganador del Premio Terenci Moix de literatura gay y lesbica, con la novela La vida de la que soñamos, de la que también ofrecemos una reseña.

- Intenciones ocultas de una burda polémica, la visión de Héctor Avellán, un implicado de forma directa en el escándalo acerca del poeta nicaragüense Martínez Rivas.

- Quasi flos, un pequeño adelanto del poemario El problema de la habitación. Algunos aspectos de Ruy Bello, que publicará en breve Sequitur.

- El postestructuralismo o la dificultad de encontrar unos zapatos a medida, un ensayo de Idoia Quintana.

- Perversos, dos pequeños cuentos de Santiago Eximeno.

- Poemas de Edgar E. Ramirez (Cinema Paraiso) y Emilio Picón (Hombres y espejos).

- Reseñas sobre Yuri Herrera, Alberto Mira, Estelle Talavera Baudet, Tennessee Williams y Benjamín Biolay.

- Una nueva entrega de África de Paloma Benavente.

iñaki echarte vidarte
coordinador alex_lootz revista literaria
c/general manso 2 bajo A izda 28011 madrid
615 138 434 alexlootz@yahoo.es / alexlootz@alexlootz.com
url: http://www.alexlootz.com/
blog: http://extranomd.blogspot.com/

miércoles, 7 de enero de 2009

RESACA en Palabras Malditas.


Resaca / Hank Over
Antología, varios autores.
Editorial Caballo de Troya, 2008.
España.
Borrachos Fest: Homenaje a Bukowski
Antología, varios autores.
Editorial Fridaura, 2008.
México.

La figura de Bukowski, el gran perdedor, ha inspirado e incluso obsesionado a muchos escritores que lo leyeron en su juventud. El hijo de Satanás se convertiría en estandarte y combustible de toda una generación ochentera que despertaba en plena adolescencia y comenzaba a interesarse en el sexo, el alcohol y otras drogas, en la contracultura, el pulp, lo kitch, y por supuesto: la literatura.

Es verdad que leer a Bukowski inspira: la aparente sencillez de sus textos, los ambientes de bares, barrios proletarios, putas, alcohol, habitaciones de hotel, y violencia nos hizo cruzar un puente entre dos realidades sórdidas –la real, nuestra, y la imaginaria, la del buen Chinaski–. Entusiasmados, comenzamos a imitar, a escribir sobre el sin sentido de nuestra existencia, de las borracheras, y nuestros fracasos. Sin embargo, más tarde descubrimos que todo era una ilusión –Algunos todavía no lo saben–, una compleja trampa literaria… y es que no era tan sencillo como parecía. No basta la experiencia de mil borracheras, ni frecuentar a putas o hundirse en cantinas sórdidas para contar buenas historias… en ocasiones ni siquiera el talento es suficiente, hace falta valor –como diría Bolaño-, para hacer Literatura, y Bukowski lo tenía de sobra. Un buen amigo lo dijo: Hay que superar el sarampión Bukowskiano.

En 2008 aparecieron dos antologías homenaje a Charles Bukowski. La primera española: Resaca / Hank Over, editada por Caballo de Troya. La otra, mexicana: Borrachos Fest, editorial Fridaura. Ambas antologías reúnen cuento y poesía.

Tenía especial curiosidad por leer Resaca / Hank Over, pues viniendo de España quería saber qué tanta influencia había tenido el lenguaje Bukowskiano en ése país. Más de uno recordará las traducciones de Anagrama y los inolvidables pasajes de un Chinaski en plena ciudad de Los Angeles gritando: ¡Me cago en la hostia, gilipollas! Para mi sorpresa encontré menos localismos de los que esperaba y cuentos de gran calidad. Lo primero que me llamó la atención fue la edición: Impecable, bien cuidada desde los materiales hasta el trabajo tipográfico. Caballo de Troya editó un libro que da gusto tenerlo en las manos y tumbarse en la cama con una cerveza a leer.

37 autores, entre narradores y poetas, navegan por un interesante universo bukowskiano, la mayoría, intentando salir del cliché y explorando más allá de las putas y el alcohol. Miquel Silvestre, por ejemplo, crea un personaje esplendido, un viejo agente del FBI cuya tarea es investigar y reunir pruebas que acusen, precisamente a Charles Bukowski, de conspiración; y que una vez iniciada la tarea terminará, sin proponérselo quizá, siendo un personaje entrañablemente bukowskiano. Sergi Puertas, narra la vida, y la locura, de un tipo encargado de ponerse todos los días una botarga de Teletubi para la televisión. Muelas y Señales de José Ángel Barrueco, lleva a su personaje, un escritor que maldice a quienes creen que ser bohemio y maldito es encantador, a cambiar temporalmente de oficio a uno auténticamente infernal. Así, una serie de personajes estrafalarios desfilan por Resaca, la mayoría, merodeando universos renovadores tanto en lenguaje como en historias, pero siempre impulsados por la soledad y la sordidez.

Sobre la edición mexicana, Borrachos Fest, homenaje a Bukowski, lo primero que me llama la atención es que es una edición realizada por siete editoriales independientes: Astro, Café Literario, Fridaura, el Under, Los Avengers, Sangre y Cenizas, y Valiant 76; y 22 escritores. Uno pensaría que un esfuerzo como este sería una edición bien cuidada, pero no es así: Tipografía apretada y numerosos errores de edición, para empezar. La antología abre con una presentación lúcida y muy interesante por parte de Guillermo Vega Zaragoza, pero el entusiasmo dura poco. Cada una de las siete editoriales hace una presentación… que si hicieron este o tal fanzine, en dónde se vendió, la narración de sus fabulosas pedas en homenaje a Buk, -como si emborracharse con escritores fuera tan divertido-, etc... ¿No hubiese bastado con una sección informativa sobre la edición y una breve nota biográfica de los autores al final del libro? Y es que hay algunos que parece que pusieron su currículum vitae completo.

Bueno, ahora sí, sobre la literatura. Afore, de Alfonso Morcillo, narra la aventura de un tipo a quien el cartero le entrega un sobre de Banamex, tu futuro puede ser muy divertido. A partir de este evento Morcillo crea el retrato de un autentico personaje bukowskiano del DF, en muy pocas páginas consigue atrapar el absurdo de la existencia actual para cientos de mexicanos. Tengo unos granitos en el pene, de Roberto Andrade, justifica de buena manera el lenguaje chilango en una divertida y bien narrada batalla de amor librada en un cuarto de hotel. Arturo Terán y Eusebio Ruvalcaba, también retratan en sus cuentos la atmósfera desdibujada a través de las botellas de alcohol, del espíritu desesperado y solitario de los perdedores de esta ciudad.

Con toda la mala leche digo, parece que la literatura mexicana, underground, contracultural, o la pendejada con que quieran bautizarla, no ha superado precisamente el sarampión Bukowskiano. Parecería que lo mal hecho es sinónimo de outsider, o lo justifican como algo “muy Chinaski”… en pleno 2008 hay quien sigue imitando a los beatnicks y a algunos les parece romántico hacer poesía, que más bien parecen referencias sacadas de wikipedia, sobre jazz y hipsters de los 50’s norteamericanos mezclados con la cerveza tibia del Salón Corona… Y como Bukowski dijo, cruzándose de piernas, veo que he creado muchos escritores, pero muy poca literatura.

Finalmente, toda antología es irregular, pero ambos libros plantean un buen panorama de la literatura actual hecha por escritores que se sintieron impulsados, por el Hijo de Satanás, a enfrentarse a una hoja en blanco por primera vez en dos continentes distintos.

Moon Rider, de Palabras Malditas. México.

También en Palabras Malditas:
Una vida en imágenes: una imagen de vida, por Vicente Muñoz Álvarez.
http://www.palabrasmalditas.net/portada/content/view/971/2/

honey moon, darling', sweet honey moon by Déborah Vukušić.


silbé y vino a por mí la furgoneta de los hippies
una wolswagen no-sé-qué con matrícula de fuera y cristales tintados
un perro me aullaba dentro

rúa do pracer 1991
el primer beso de la primera boca
2008 rúa do pracer
el primer beso de los últimos labios

monté, me miró y arrancó el motor que nos llevó a la playa
horas y horas bajo el sol / el agua más que templada
conversaciones / tacto peligrosamente familiar
preludio de la que será
honey moon, sugar, sweet honey moon

condujo toda la tarde y hasta bien entrada la noche
dejamos la arena y fuimos con la música de nuestras voces
kilómetros y kilómetros
hasta la habitación de los just married sin saber cómo

bienvenida a tu casa, me dijo
bienvenida a tu casa, le dije

dejé mis maletas en la puerta y tras la ducha
como el poema de bukowski
comencé a extender mis telas por el cuarto
los jeans, un vestido, el pijama
(que nunca me pondría)
la ropa interior
(que siempre me quitaría)
y coloqué mi cepillo de dientes junto al suyo
porque ése, dicen, es el símbolo de la unión

honey moon, baby, sweet honey moon

mi boca es ahora su boca
mis ojos son ahora sus ojos
mi cuerpo es ahora su casa

Déborah Vukušić, del blog Abeja con orejas de lobo.

martes, 6 de enero de 2009

PALABRAS MALDITAS: Antología de cuentos.

TODO PASA/PASSA TUDO by Tiago Gomes.



Pasa tiempo pasa
encima de las heridas
de la lámina de la hoz de las guadañas
de los garfios oscuros
de las horquillas
de los mantos negros de las brujas
de las pesadillas.
Pasa tiempo agua
que yo flotaré
como un cuerpo muerto
en la superficie.


*

Passa tempo passa
por cima das feridas
da lâmina da foice das gadanhas
dos garfos escuros
das forquilhas
das vestes negras das bruxas
dos pesadelos.
Passa tempo água
e eu boiarei
como um corpo morto
à tona.


Tiago Gomes, de Obra Poética (Baile del sol, en prensa). Traducción de Ausiàs Navarro Millet.

lunes, 5 de enero de 2009

SEXUAL PERSONAE by M.A. Martín.

AZUL ELÉCTRICO & X-WIFE


Azul eléctrico presenta nuevo número con el directo internacional de X-WIFE
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La publicación leonesa azul eléctrico, tal y como ha venido haciendo en los últimos tres años, presenta nuevo número a su público leonés. Será en El Gran Café el próximo día 5 de enero y contará con la actuación especial de la banda portuguesa de post-punk bailable X-Wife, saludada por la crítica nacional e internacional como una de las más prometedoras y con "más alicientes dentro de la nueva escena europea".

X-Wife surgieron en 2004 en la ciudad lusa de Oporto y llevan ya publicados tres trabajos de estudio. Su último disco, (Are You Ready For The Blackout?, 2008), contiene alguno de sus mayores éxitos, llegando a figurar entre los 10 más vendidos del país vecino o en el afamado recopilatorio de la sala Razzmatazz (Barcelona). Sus muchas actuaciones han sido aclamadas en Nueva York o Londres y han sido elegidos como teloneros por los mismísimos LCD Soundsystem o los Artic Monkeys. También han compartido escenario con Chemical Brothers, Soulwax o Simian Mobile Dico, y no les han faltado comparaciones con Radio 4, The Rapture o Cansei Der Sexy, aunque su sonido tenga una mezcolanza única de nombres tan insignes e innovadores como David Bowie, Brian Eno, The Jesus & Mary Chain, Suicide, Devo o Talking Heads. Pero lo que verdaderamente les hace estar en todas las quinielas posibles es su arrollador directo: bailable, frenético y sudoroso. En el pasado Primavera Sound, por ejemplo, fueron recibidos de un modo mayoritariamente entusiasta por el público y todo hace pensar que en León ocurra lo mismo.
Será el colofón de una gran noche que comenzará a partir de las 22:30 h. con el directo de Somier, una superbanda leonesa (mezcla de componentes de otras) que desarrollará un concepto experimental de rock muy novedoso. La atmósfera perfecta. Eso será antes de X-Wife, después, una sesión de discjockeys locales y nacionales que harán un exhaustivo repaso por lo mejor del 2008 y algunas de las referencias musicales habituales de la revista.

Fin de fiesta perfecto para una más de las muchas acciones culturales que promueve la publicación gratuita azul eléctrico. La demostración palpable de una revista consolidada y ya un indudable "referente cultural" local.

La nueva entrega, con sus secciones habituales –pensamiento, música, cine, literatura y fotografía-, retrata el olvido y reivindica nombres que deberían tener un mayor peso cultural en la actualidad.

La presentación oficial del ya décimo número, el citado 5 de enero a partir de las 22:30 h. en El Gran Café.

El precio de las entradas será de 10 € anticipada y 12 € en taquilla para una noche redonda azul eléctrico.
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AZUL ELÉCTRICO - CULTURA SUBTERRÁNEA
Redacción:c/Cid,14-Bajo-24003 LEÓN

CALMAS DE HUMO BLANCO, por Carlos Gutiérrez del Horno.


A los niños de los ojos rojos, a los niños del muro.

Allen
aún hay
manos,
corazones,
diafragmas
y corazones
en busca
de su dosis,
no chillan,
ni sangran
por los brazos,
se sientan
en un banco
a esperar
con la desesperación,
ojos llorosos,
manos
inquietas,
bromas
estúpidas
para matar
al tiempo
que nos mata,
no sé
si serán
los mejores
cerebros
de su generación,
pero también
se pierden,
los pierdo,
huesos
con filtros,
sentimientos
con cartón,
ciudades
espesas,
esperando
a que crezca
la hierba
por donde
pasaron
sus ansias,
días
de despedida
entre
el césped
de nuestra desgracia,
el aire
sopla,
el ansia
asoma,
y pueden
estar
esperando
horas
y horas,
que olvidan
por
los
ojos
rojos,
hay caladas
hasta
el alma,
y estos van
por la segunda,
papel
de liar,
venas,
algo de carne
y marihuana,
podrían
estar
tirados
dentro
de una furgoneta
mirando
al techo
sin pensar,
podrían
hacer
mil cosas
pero hasta
ahora
sólo
han podido esperar,
espero
que el humo
blanco
salga
de sus bocas,
pero sé
que
no pasarán
sus tormentas.

Carlos Gutiérrez del Horno, del blog Percepciones Indebidas.