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sábado, 23 de mayo de 2026

PALABRAS A PUÑETAZO LIMPIO por ALFONS CERVERA



Leer ahora los relatos de David González es volver a transitar
 itinerarios que han sido borrados del mapa

Alfons Cervera
21 de mayo de 2026 06:00h

Huellas en el polvo - David González
Efe Eme. 2026.

"David González no sólo era el mejor de nosotros, con diferencia, 
sino el mejor autor de los últimos tiempos 
en este país tan grosero con sus artistas".

Montero Glez

"Una tarde, en València. Hace muchos años. Un café donde se celebraba una reunión de poetas. Leían. Bebían. Yo era uno de los que sólo miraban y escuchaban. De repente uno de los lectores se subió a una mesa y casi a gritos nos metió en vena Si me pagaran un millón de dólares por este poema, del escritor argentino Raúl Núñez. Desde que lo vi subido a aquel altar prodigioso nunca dejé de leer a David González. Se parecían tanto él y Raúl, que ya había muerto hacía unos años, en la primavera de 1996. En su vida. En su escritura. En la dureza de sus historias. Ahora Efe Eme recupera toda la obra de Raúl y acaba de publicar la narrativa completa de David: Huellas en el polvo, con prólogo y epílogo de José Ángel Barrueco y Vicente Muñoz Álvarez. Por cierto, el poema de Raúl también lo grabó Loquillo en uno de sus discos".

Este párrafo lo escribí para infoLibre con motivo del último Día del Libro. Y cuando lo recupero para esta ocasión añado lo que dijo Víctor Guillot en un mensaje de esos que circulan por las redes y que me pierdo si algún amigo —como ahora— no me lo hace llegar por los conductos normales: "Era un gran poeta y un boxeador que golpeaba con las palabras cuando recitaba". Así, como a puñetazo limpio, lo recuerdo abriendo grietas en la sala aquella tarde valenciana ya en la lejanía, dejando bien claro que para él la poesía no era un sitio confortable sino un descosido en el techo que te deja sin remedio a la intemperie.

Sin futuro, sin presente

Leer ahora los relatos de David González es volver a transitar itinerarios que han sido borrados del mapa. No todos los itinerarios, claro: los suyos, que fueron los de toda su generación. Había nacido en el pueblo asturiano de San Andrés de los Tacones en 1964 y murió en Gijón en 2023. Nunca miró a la vida de reojo. Siempre la tuvo enfrente, casi diría yo que en su contra. Tampoco él se lo puso fácil a esa vida, a esos itinerarios que eran los de gente poco dispuesta a ningún conformismo. La poesía, por desgracia, es un territorio domado por ese conformismo. Si la poesía no tiene nada que ver con el mundo en que vives, no se merece ni compasión ni paciencia, escribía René Char. ¡Qué bien se aplicaba David esa afirmación tan contundente de uno de mis poetas favoritos, si no el que más! Nunca dejó de escribir, incluso en sus peores tiempos (que fueron demasiados). Dentro y fuera de la cárcel. En su habitación propia o en las que fue habitando a lo largo de su vida. No sé si he conocido y leído a alguien más respetado y querido por sus camaradas en la resistencia para que la literatura no fuera una mierda pinchada en el palo de la tranquilidad. Por eso las historias de Huellas en el polvo son combates hasta el KO frente a la escritura y lectura con efectos melatonina. Personajes que se saben no sin futuro sino sin presente, que sin embargo escarban en lo más profundo de lo humano y se descubren en esa lucha por lo imposible que es la vida demasiadas veces. Lo que escribía Robert Lowell: "¿Por qué continuamos esperando / que la vida sea fácil, / cuando sabemos que no lo va a ser nunca?"

El mundo de David González era de este mundo. Aunque una lectura de su obra literaria pueda aparentar lo contrario. Escribir es situarte a un lado de la frontera que separa la clase a la que perteneces. Porque de eso hablamos cuando hablamos de literatura o de lo que sea. ¿De qué lado estás, eh, de qué lado estás? Ahí la pregunta del millón de dólares, como el poema de Raúl Núñez que leyó David una tarde en València: ¿de qué lado estás cuando escribes, de qué lado cuando eliges leer lo que lees y no otra cosa diferente? La equidistancia es mala consejera para casi todo. Y en la literatura, ya ni te digo…

Si la literatura no es incómoda…

Pero hay algo fundamental en los relatos de Huellas en el polvo: esa humanidad, esa nobleza, que respiran sus protagonistas. La figura familiar del padre. De la madre. De los colegas. El corazón que ya ponía el autor en sus poemas. La realidad a la que entraba sin máscaras de ninguna clase: «Yo no soy un poeta de ficción», escribe en La canción de la luciérnaga. Y aunque lo fuera, es de los que sabe que la ficción no miente. De ahí que tampoco mientan los relatos de este libro tan violentamente hermoso. De ahí que tengamos que agradecer a la editorial Efe Eme la recuperación de la obra narrativa de un poeta inmenso: "Uno de los acontecimientos editoriales del año", dice Montero Glez, otro de los muchos que saben lo que dicen cuando hablan de David González.

La dureza de los relatos es incuestionable. También la literatura lo es, o debería serlo. Toque el palo musical que toque, la literatura es incómoda sí o sí. Si no, estamos hablando de otra cosa. El vecindario de Huellas en el polvo nunca lo ha tenido fácil. Apunta en el prólogo José Ángel Barrueco: "Pocos escritores tan dotados en España para la recreación de los ambientes del lumpen, la pobreza y la miseria, lo marginal y la clase trabajadora". Sabía muy bien David González de qué lado estaba cuando escribía, cuando vivía, que para él eran una misma cosa. Hay muchos relatos en este libro. Siempre hay elecciones a la hora de quedarte con unos cuantos en la cabeza. Posiblemente escogería uno entre todos los demás: El camino de regreso a casa. Pero hay donde elegir. Seguro que son muchas y variadas las preferencias en las dos partes de que consta el libro: textos inéditos y otros rescatados de revistas, fanzines y antologías que permanecían en el olvido o prácticamente desaparecidos.

Ya acabo. No con palabras mías. Con las que escribe Vicente Muñoz Álvarez en el epílogo: "Conservad este libro, pues, como oro en paño, queridos drugos, el corazón de nuestro mejor guerrero late, como un tambor de guerra, en él". A ver si nos vemos en Huellas en el polvo, ¿vale? A ver si nos vemos...

Alfons Cervera en InfoLibre



martes, 19 de mayo de 2026

TIERRAS DE PRÉSTAMO: José Luis Carrasco.



¿Qué significa levantar una biblioteca en un barrio que aún está creciendo? ¿Y qué tiene que ver ese proceso con el nacimiento de un hijo?

En Tierras de préstamo, José Luis Carrasco convierte la construcción de la primera biblioteca del Ensanche de Vallecas en una poderosa metáfora sobre el tiempo, la memoria y la vida que empieza. A lo largo de un año, el autor observa —día a día— el solar, las excavadoras, las vallas amarillas, los carteles administrativos y el lento avance de las obras. Pero lo que comienza como una crónica urbana se transforma pronto en algo más profundo: un diario íntimo donde se entrelazan el nacimiento de un hijo y de un sobrino, el paso del tiempo, la fragilidad del recuerdo y el sentido de la cultura como refugio.

Con una prosa luminosa y reflexiva, Carrasco construye un relato en el que lo público y lo privado dialogan constantemente. La biblioteca que se levanta en el barrio no es solo un edificio: es un símbolo de comunidad, de futuro compartido, de resistencia frente a la intemperie cultural. Mientras las máquinas excavan, el autor excava también en su memoria y en su experiencia como padre, lector y ciudadano.

El libro transita entre la crónica urbana, la meditación literaria y la celebración de la infancia. Evoca lecturas, reflexiona sobre el papel del libro en papel frente a la virtualidad, interroga el sentido del progreso y observa con delicadeza la vida que empieza. La biblioteca y los recién nacidos avanzan en paralelo: ambos son promesa, ambos requieren cuidado, ambos dan sentido al barrio y a la familia.

Tierras de préstamo es una obra sobre construir: construir edificios, construir vínculos, construir memoria. Un homenaje a la lectura como acto físico y comunitario, y a la vez una carta de amor a quienes llegan al mundo y lo obligan a reinventarse.

En tiempos de pantallas y prisas, este libro reivindica la lentitud, la observación y el valor simbólico de los espacios culturales. Porque levantar una biblioteca es también levantar una esperanza.


jueves, 14 de mayo de 2026

THE DARK SIDE OF THE MOON. LA REVOLUCIÓN SÓNICA DE PINK FLOID: Manolo Tarancón.



Pink Floyd, con The dark side of the Moon, protagonizaron en 1973 una revolución sonora que avanzó el futuro musical que vendría. De paso dejaron para la posteridad uno de los discos inexcusables de la Historia del Rock. Un álbum que acumula más de cuarenta y cinco millones de copias vendidas en todo el mundo. Para colmo, el diseño de la portada trascendió lo musical para convertirse en un icono de la cultura popular reconocible, más de cinco décadas después, por cualquiera.

Un álbum con el que Pink Floyd transgredió lo formal para dar cabida a la experimentación al máximo, consiguiendo un efecto sonoro y sensorial indefinible para el oyente. Roger Waters, David Gilmour, Richard Wright y Nick Mason crearon unas canciones inolvidables rompiendo sus propias barreras artísticas, dejando atrás la psicodelia para darle más peso a la parte lírica y hablar a través de la música de lo que preocupaba a cualquier ser humano: las desigualdades, el dinero, las fobias, la locura, el paso del tiempo, los miedos y las diferencias sociales.

Manolo Tarancón, en este The dark side of the Moon. La revolución sónica de Pink Floyd, reconstruye al detalle la historia del disco, desde la génesis en la cocina de Nick Mason a la composición, la grabación, las letras, las colaboraciones de la vocalista Clare Torry y el saxofonista Dick Parry, la importancia de Alan Parsons a los mandos de la mesa de mezclas de Abbey Road y el concepto de la portada. Sin olvidar esa extensa gira de cuatro años en la que interpretaban las canciones en el mismo orden que en la grabación. Una inmersión completa en una obra capital que marcó un antes y un después en el rock.


Manolo Tarancón (1978), aunque periodista de formación, lleva más de veinte años dedicado a la música, la comunicación, las actividades culturales y desde hace un tiempo al sector editorial. A los cuatro discos editados a su nombre (Mas allá de uno mismo, Imperfectos, Reflexiones, Historias mínimas y los epés Horas vacías y A pesar de todo), hay que sumarle otro largo y otro epé con su banda paralela, Reno.

Cursó el Grado Superior de Sonido y ha producido a otros músicos, ha sido programador de conciertos, ideado ciclos musicales en su ciudad y trabajado dentro del mundo audiovisual, con amplia experiencia en el género de largometraje documental y formatos de televisión.

Además, ha compaginado la actividad musical con el periodismo, donde destacó su trabajo semanal como columnista durante dos años para Levante-EMV. Habitualmente escribe de música en Cuadernos Efe Eme y EfeEme.com. Este es su segundo libro tras Conversaciones con Xoel López, editado por esta misma casa.

miércoles, 29 de abril de 2026

UNA ORACIÓN POR LOS CONDENADOS: Javier Márquez Sánchez.



Pocas veces el lector de novela negra encontrará tantos ingredientes estimulantes en una historia, con referencias al cine, la música y la literatura, como en Una oración por los condenados. Ambientada en el Madrid de 1961, tiene por protagonista a Rodrigo Arjona, treintañero que viste tejanos, escucha blues y a Johnny Cash, lee libros prohibidos y es uno de los escasos detectives registrados en aquella España aún en blanco y negro. Junto a su amigo Luis Miguel Varela, se han especializado en ayudar a profesionales del cine y el teatro. Así es como se verán implicados en un caso de secuestro y chantaje que tiene como objetivo hundir la producción de Viridiana, una película que supone para los buenos patriotas un desafío a los valores morales y religiosos de la nación.

Ayudados por una periodista y «amiga especial» de Varela, Elena Valcárcel, y por el padrino de este, Dionisio Albajara (a la sazón, Comisario General del Cuerpo Nacional de Policía), los detectives se verán inmersos en una violenta intriga que alcanza a los más altos estamentos del Régimen. Durante esas pesquisas, se cruzarán con un rosario de cadáveres que les guiará hasta un sorprendente robo perpetrado a la Iglesia días antes del golpe del 36.

Con un estilo directo, fluido y rápido, pero preciso e ingenioso, Javier Márquez Sánchez firma una intensa y apasionante novela negra que homenajea abiertamente y con cariño a algunos de los más grandes del cine español: Francisco Rabal, Juan Antonio Bardem y Luis Buñuel (además de sumar unos sorprendentes cameos hollywoodienses). Una obra de ficción sustentada en una meticulosa documentación que nos traslada al Madrid de la época, sumergiéndonos como un personaje más en sus calles, rincones, callejones, despachos, tascas, bares y estudios de cine mientras seguimos una perfecta trama que atrapa sin remisión... ni compasión.


martes, 21 de abril de 2026

NIDO DE ESPERPENTOS: Rosa Marina González-Quevedo.



Si de echar un vistazo a las sombras que habitan en los pabellones de nuestro subconsciente se trata, Nido de esperpentos puede ser la propuesta ideal.

Sus personajes —deformados por circunstancias familiares, sociales, psicológicas y existenciales— protagonizan relatos en los que lo onírico se confunde con el crudo realismo y el absurdo navega entre lo ridículo y lo dramático hasta tocar lo grotesco.

Así, los protagonistas de estas historias representan lo «esperpéntico» como condición universal humana, figurando como estereotipos de obsesiones y traumas que los convierten en víctimas de morbosos deseos y en agentes de la perversidad propia o ajena.

Leyendo Nido de esperpentos, evocaremos momentos vividos o al menos imaginados. Y es que, creyéndolo o no, los mamarrachos de estas cortas narraciones no son más que engendros de todo lo que reprimimos, incluyendo el excesivo amor.


miércoles, 15 de abril de 2026

UNA LUCIÉRNAGA ENTRE EL MUSGO: Sonia San Román.



Una luciérnaga entre el musgo es una novela sobre la identidad y la derrota en un mundo hostil, donde la literatura, la música o el cine se convierten en refugio.

Desde el intento de suicidio de Chiqui, una mujer marcada por la violencia de su madre adoptiva, la narración se despliega como una indagación en el pasado. Una noticia, unas fotografías y un objeto extraño la empujan a emprender un viaje hacia el norte, a escenarios que ficcionan la comarca riojana del Camero Viejo, donde la memoria personal se entrelaza con la colectiva.

En ese recorrido se cruza con otros personajes heridos —como Dani Oklahoma o Isla— y emergen como un eco las vidas de mujeres del pasado: Catalina, Apolonia o María la Molinera. Sus historias laten bajo la superficie y dialogan con el presente.

Entre espacios reales y lugares imaginarios como Umbrosa, la novela traza un mapa emocional de esa comarca tantas veces olvidada de la España vacía, donde resuenan también las huellas de la historia: el eco lejano de las Misiones Pedagógicas, la violencia desatada en el verano del 36 y, ya en otro tiempo, la deriva hacia las drogas como forma de huida. Allí, entre la memoria y el silencio, las cocinas, la naturaleza, las conversaciones entre mujeres y la transmisión de la memoria adquieren una fuerza reveladora.

Suturada por algunos versos de En las orillas del Sar, esta obra propone una mirada íntima sobre el origen, el territorio, el desarraigo y la posibilidad frágil, pero luminosa, de empezar de nuevo.


sábado, 4 de abril de 2026

LA CHICA DEL K.O. Y OTROS RELATOS: Raúl Núñez.



La chica del K.O. reúne los relatos que, a lo largo de tres lustros, Raúl Núñez publicó en muy diferentes revistas. Textos de ficción que completan y amplían el universo narrativo de sus novelas. Pero en los que, acogiéndose a formatos más breves y sin el formalismo que implica la novela al uso, dejaba volar la imaginación en completa libertad, pergeñando creaciones en las que la fantasía, el humor tronchante, el erotismo delirante o el realismo urbano más crudo se tornaban protagonistas. Junto a ellos se agrupan tres piezas periodísticas cuya hondura literaria es innegable y que enlazan con su obra de ficción.


Con La chica del K.O. y otros relatos el lector disfrutará del Raúl Núñez más desconocido, el desperdigado en las páginas de cabeceras como la erótica Penthouse, la contracultural Star, la legendaria Cartelera Turia, la de historieta Bésame Mucho, la musical Vibraciones, la juvenil Boom, la alternativa Globo o la política El Viejo Topo. Un Núñez inédito en formato de libro que sorprenderá y deslumbrará a partes iguales.


Raúl Núñez (Buenos Aires, 1946) publica en Argentina los poemarios, Poemas de los ángeles náufragos (1969) y San John López del Camino (1971), muy impregnados del espíritu beat, contracultural y del rock. A ellos les siguen, ya instalado en Barcelona desde 1971, Juglarock (1972), People (1974) y Cannabis Flan (1983).

Colabora con relatos en la prensa alternativa de la época y en 1979 se edita su primera novela, Derrama whisky sobre tu amigo muerto, en la legendaria colección Star Books. Ese año viaja a Ámsterdam, donde reside durante dos años, tras los que regresa de nuevo a Barcelona.

En 1984 publica la exitosa Sinatra (que también se editó en inglés, francés, danés y alemán) en la influyente colección "Contraseñas" (Anagrama). Francesc Betriu, en 1988, filma la celebrada adaptación cinematográfica. Su siguiente novela, La rubia del bar (1986), vuelve a ser un éxito de crítica y público en España y Francia, y da lugar a una película dirigida por Ventura Pons.

En 1988, tras una breve estancia en Madrid, se instala en Valencia. En 1989 publica su cuarta novela, A solas con Betty Boop. En 1994 ve la luz su último libro, El aullido del mudo, compendio de relatos breves y artículos publicados en Cartelera Turia.

Fallece en 1996, dejando una última novela inédita: Fuera de combate, rescatada por Efe Eme, en “Intermitente”, treinta años después de su escritura.

jueves, 2 de abril de 2026

HUELLAS EN EL POLVO (NARRATIVA COMPLETA DE DAVID GONZÁLEZ): Prólogo por José Ángel Barrueco.




LOS VALIENTES ANDAN SOLOS


La idea inicial de este proyecto consistía en reeditar El debut del chico tatuado (Azotes Caligráficos, Valencia, 2010), el volumen de relatos completos (1998 – 2009) de David González, desaparecido de las librerías hace años y del que sólo se podían encontrar unos pocos ejemplares en manos de especuladores. Una tarea fatigosa: su familia no conservaba el manuscrito en digital, no logramos contactar con sus editores y tuvimos que acudir a las fuentes originales de los cuentos (dispersos en obras individuales, antologías colectivas, revistas y fanzines) y ejecutar una labor de copia y pega, en algunos casos, y de tecleo en el procesador de textos, en otros.

A medida que reconstruíamos el índice advertimos que, en la etapa posterior, desde 2010 hasta su fallecimiento en 2023, David había ido incorporando nuevos relatos en sus libros y en proyectos como Vinalia Trippers y otras compilaciones. Aquello duplicaba la extensión del volumen pero nos pareció necesario hacer el esfuerzo de recopilar el material, dado que en esos años solía publicar en editoriales pequeñas, marginales e independientes, muchas de ellas sin distribución y en ediciones limitadas. No era fácil acceder a algunas de sus obras porque a menudo sólo se podían comprar online o en las presentaciones en librerías de Gijón o de Madrid.

Consideramos que este nuevo compendio, extendido y revisado, es una especie de obsequio para sus lectores y una llave para guiar a quienes no conozcan a uno de los mejores poetas españoles de los últimos tiempos. Servirá para confirmar la valía de David como prosista. Ninguneado por las grandes editoriales tendentes al cuento, siempre al margen del canon y de los cajones con etiqueta creados por los popes de la cultura, sin embargo sus relatos serán objeto de estudio en años venideros. Pocos escritores tan dotados en España para la recreación de los ambientes del lumpen, la pobreza y la miseria, lo marginal y la clase trabajadora… con un pulso y un ritmo perfectos, con economía de medios pero sin olvidar nunca sus orígenes: los vocablos asturianos, la jerga carcelaria, el lenguaje popular, el argot callejero. Quien lea estas crónicas narrativas comprobará que fue un escritor preciso y excepcional, casi siempre recreando vivencias propias y ajenas para apartarse de la ficción y ofrecernos pedazos de vidas rotas o en declive: era duro pero misericordioso, crítico con el sistema sin olvidarse de la autocrítica, tierno sin ceder al sentimentalismo, honesto y auténtico aunque eso significara desnudar sus errores, sus fracasos y sus contradicciones.

Es necesario señalar que, en la primera parte, hemos seguido los aspectos técnicos del original: sangrías, espacios, etcétera; en la segunda optamos por respetar los caminos de David en los últimos años: muchas narraciones sin párrafos sangrados, con abundancia de cursivas y negritas… Que el lector no crea que obedece a fallos de maquetación: son opciones tomadas antaño por el propio escritor.

Todo esto no hubiera sido posible sin Belén González y María del Carmen Gerpe Nava: gracias por vuestro apoyo. Mi gratitud es extensible a quienes me facilitaron textos, capturas, pistas y copias de sus libros o contribuyeron a que el plan no se estancara: Manolo Tarancón, Juan Puchades, Ana Vega, Mar López, Andrés Ramón Pérez Blanco, Vicente Muñoz Álvarez, Ignacio Escuín, Tito Expósito, Inés Pradilla, Manolo D. Abad, Mónica Barrueco, Gsús Bonilla y Esteban Gutiérrez Gómez. Entre todos logramos que David González siga vivo en estas páginas.

José Ángel Barrueco


lunes, 30 de marzo de 2026

DRÁCULA VIVE: Ángel Gómez Rivero.



Han pasado siete años de la muerte de Drácula, y Van Helsing descubre, por determinados sucesos oscuros, que el mal no acabó, llegando a sospechar que el monarca vampiro no murió en el enfrentamiento final que tuvieron en el pasado. Es el momento de volver a reunir a todos los amigos afectados, para exponerles un plan a seguir. Un plan en el que habrán de vérselas de nuevo con el ser más malvado de la historia, ahora con mayores dificultades, en su afán de acabar con el obsceno culto del vampirismo. Pero desde las sombras, hay otro mal mayor que acecha y que pondrá en peligro sus vidas… y sus almas.

Drácula vive es una continuación natural a la novela Drácula, de Bram Stoker, reviviendo su atmósfera gótica fascinante, sin traicionar su espíritu, aunque llena de sorpresas y de giros argumentales típicos del thriller. En ella descubriremos nuevas dimensiones en los personajes, que afectan así a la trama principal y a las muchas intrigas que plantea.


sábado, 14 de marzo de 2026

VENDIENDO INGLATERRA POR UNA LIBRA: Una historia social del rock progresivo británico.



Vendiendo Inglaterra por una libra
(tomo 1) parte del análisis de un par de discos seminales que aparecieron en el verano de 1967: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, de The Beatles y The Piper at the Gates of Dawn, de Pink Floyd. Las múltiples transformaciones que sufre el rock progresivo hasta su decadencia y su pérdida de influencia comienzan con la transición de la psicodelia al prog hacia 1967 y 1968. Las relaciones peligrosas entre música pop y orquestas sinfónicas de fines de los sesenta constituyen una de sus consecuencias. Otra consiste en el surgimiento de una contracultura hippie. Finalmente tres ensayos extensos abordan algunas de las bandas más populares del género: Yes, Pink Floyd y Emerson, Lake & Palmer.

Erudito y ameno a la vez, este libro es una invitación a conocer en profundidad un período clave de la música popular del siglo XX.

Norberto Cambiasso fue editor y director de la revista Esculpiendo Milagros, pionera en lengua hispana en la difusión de músicas experimentales y rock europeo. Miembro actual del consejo de dirección de la revista Boca de Sapo. Da clases de música, arte sonoro, comunicación y sociología en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Quilmes. Es autor de Vendiendo Inglaterra por una libra: Una historia social del rock progresivo británico (dos volúmenes), Que cien flores florezcan: Innovación musical y experimentación social en América y Europa y El oído inalámbrico: Apuntes para una teoría de la música experimental. Coautor, junto a Alfredo Grieco, del libro Días felices: Los usos del orden: de la escuela de Chicago al funcionalismo; coeditor, junto a Julián Ruesga, del libro Más allá del rock (España, 2008). Ha escrito numerosos artículos sobre temas diversos –arte contemporáneo, teatro, crítica cultural, teoría social y política internacional– para publicaciones de Argentina, Perú, Colombia, España y Estados Unidos. Su principal interés consiste en las relaciones entre arte, música y contextos sociopolíticos.


viernes, 13 de marzo de 2026

EL OTRO: Eduardo Zamacois.



Madrid, principios del siglo XX. Juan Enrique Halderg, barón de Nhorres, se enamora de Adelina, esposa del doctor Riaza, quien día y noche la tortura en el sanatorio donde viven como castigo por su propia impotencia sexual. Los amantes no tardan en planear la muerte «accidental» del doctor. Es el crimen perfecto. Pero no contaban con el retorno de «el Otro». El espectro de Riaza pasa de ser en un principio una presencia invisible a invadir las noches de su viuda, sometiéndola a todo tipo de placeres sexuales y enturbiando la relación de los aterrorizados amantes. Sucesos siniestros e inexplicables los acosan, transformándose el difunto en una obsesión para Nhorres y Adelina, atrapados en una red de misterios que no saben si achacar a su conciencia culpable o a encontrarse realmente bajo la voluntad del muerto, decidido a cobrarse su venganza.

Todo un bestseller en su día, con al menos ocho ediciones y una adaptación cinematográfica pionera del cine de terror español, dirigida por José María Codina en 1919, El Otro (1910) de Eduardo Zamacois, figura esencial de la Edad de Plata de la literatura española, puede considerarse la primera novela de terror moderna española. Una obra que sorprende por su erotismo perverso, sus ideas parapsicológicas y su implacable modernidad.

«El satanismo pasa por estas páginas como el aletazo de un murciélago. Íncubos y súcubos danzan una zarabanda horrible y grotesca en este fondo moral, verdoso y putrefacto, hórrido, enloquecedor, como los bajos fondos del plano astral». Emilio Carrere

Eduardo Zamacois (1873-1971). Nacido en Cuba en el seno de una familia de artistas e intelectuales, desarrollaría su carrera y su vida en Madrid. Se mueve en los ambientes bohemios de Barcelona, Madrid y París, y ansioso de promover la nueva literatura, se lanza al mundo editorial, creando El Cuento Semanal e introduciendo en España la nouvelle a la francesa. Con una producción que alcanza las 126 obras registradas, Zamacois se interesa por el cine, grabando a escritores y pensadores españoles para mostrarlos por toda Hispanoamérica en sus giras. Instalado en Madrid, cuando estalla la Guerra Civil se convierte en cronista del frente madrileño para la prensa republicana. Su última novela, El asedio de Madrid (1938), le confirma como autor antifascista, teniendo que partir al exilio. Pasará por Francia, Cuba, México y Estados Unidos, acabando en Buenos Aires, donde residirá con su familia hasta su fallecimiento, el 31 de diciembre de 1971. Aunque ha pasado a la historia como impulsor de la novela erótica sicalíptica, Zamacois fue una figura esencial en el movimiento literario y artístico español de las primeras décadas del siglo pasado, con una obra rica, amplia y compleja que va del realismo al humor, de la crónica de viajes a la sátira social e incluso ocasionalmente al misterio, el terror y lo fantástico, como ocurre en El Otro, considerada por muchos su mejor novela.


COLECCIÓN SATURNALIA por JESÚS PALACIOS



El próximo mes de marzo abrimos Saturnalia*, una nueva colección dirigida por Jesús Palacios, el gran experto del género fantástico y de terror en España.

¿Qué encontraréis en Saturnalia? Una selección de obras singulares, fantásticas y extrañas, rescatadas de los márgenes de la literatura y las orillas más oscuras de la contracultura, transgresoras y transgenéro, transversales y excesivas, más allá del bien y del mal, pero siempre fascinantes.

Y el primer título es nada más y nada menos que la primera novela de terror moderno española: El otro, de Eduardo Zamacois, que saldrá a la venta el próximo 23 de marzo.

* Festividad romana en la que se dejan de lado las restricciones habituales de la ley y la moral y que con demasiada frecuencia degenera en salvajes orgías de lujuria y crimen.


lunes, 2 de marzo de 2026

CORAZÓN SALVAJE: EPÍLOGO A HUELLAS EN EL POLVO, NARRATIVA COMPLETA DE DAVID GONZÁLEZ.




Siempre consideré a David González, durante los muchos años que pasé a su lado compartiendo versos, lecturas y carreteras, el mejor escritor de mi generación. Nadie escribía como él, nadie recitaba como él, nadie había leído más que él, nadie tenía su aura y su carisma, nadie del gremio se podía comparar con él... Cada poema suyo era un hachazo, cada lectura que daba un combate, cada relato que escribía (como habréis comprobado) un puñetazo, cada libro que publicaba un nuevo reto... Porque así era para David la vida y la literatura: una constante lucha, un estar en guardia permanentemente sobre el ring, un pelear siempre a la contra (como diría su admirado Bukowski) y un no rendirse nunca, por muy duros que fueran los golpes y los contratiempos. Y ni la enfermedad, que afrontó con una valentía asombrosa, mirándola cara a cara, ni la misma muerte pudo con él, porque de algún modo sigue vivo aún en sus libros.

Durante más de dos décadas compartí a su lado escenarios, antologías, lecturas y revistas, viajes, charlas, copas y bares en Gijón (su ciudad gris) y en León (mi capital de invierno), por supuesto, pero también a lo largo y ancho de toda la península, de Madrid a Bilbao, de Barcelona a Moguer y de Zaragoza a Logroño, en furgoneta y en coche, en tren y en autobús, como nuestros idolatrados Jack y Neal, desde dentro hacia afuera y desde fuera hacia dentro, siempre on the road. De hecho, siempre nos sentimos un poco así, como Neal Cassady (él) y como Jack Kerouac (yo), por la cantidad de similitudes que entre los cuatro había: él del mundo del lumpen y yo de la universidad, él a cien por hora y yo a cincuenta, él hiperrealista y yo más nostálgico, él urbanita y yo más de campo, él ex presidiario y yo comercial de calzado, él naturalista y yo más romántico... Y con Jack y Neal por bandera, y la poesía autobiográfica y de no ficción como horizonte, fantaseamos durante mucho tiempo, años, festivales y miles de kilómetros sobre el asfalto. Querido David, estés donde estés ahora, no olvido nuestros proyectos y carreteras...

Escribí sobre él en muchas ocasiones, reseñas, prólogos y epílogos, pero nunca pensé que tendría que escribir sobre él una vez muerto: parecía inmortal y eterno, el espíritu y el alma de nuestra generación, nuestro estandarte y emblema, y en cierto modo, como ya dije en su día, a muchos nos dejó huérfanos cuando falleció.

Ahora que ya no está, lo que queda de él son sus libros, sus muchos y excepcionales poemarios (Ley de vida, Sparrings, Loser, Reza lo que sepas, o el legendario El demonio te coma las orejas, sobre su experiencia carcelaria, por citar alguno de mis favoritos), su Debut del chico tatuado, que reunía los relatos que había escrito hasta el año 2010, y este imponente volumen de su narrativa completa, Huellas en el polvo, que con mucho esfuerzo (ha sido, me consta, una ardua labor) y cariño ha coordinado otro de sus grandes amigos y valedores, José Ángel Barrueco, y que ahora mismo, intrépido lector, tienes en las manos.

Algunos de estos relatos tuve el honor de publicarlos en primicia en mi fanzine Vinalia Trippers y en varias antologías que coordiné a principios de siglo, Golpes: Ficciones de la crueldad social (con Eloy Fernández Porta), Resaca/Hankover: Un homenaje a Charles Bukowski (con Patxi Iruzun), y Beatitud: Visiones de la Beat Generation (con Nacho Escuín), y todos ellos en conjunto dan testimonio de un narrador (además de poeta) formidable y magnífico, heredero de la mejor tradición realista y minimalista norteamericana, que se merece por méritos propios un lugar privilegiado en la literatura de este país.

Conservad este libro, pues, como oro en paño, queridos drugos: el corazón de nuestro mejor guerrero late, como un tambor de guerra, en él.

Vicente Muñoz Álvarez, 
epílogo de Huellas en el polvo 
(Narrativa completa de David González) 
(Efe Eme, 2026)


sábado, 21 de febrero de 2026

LIBROS DE AIRE: Carlos Iglesias Díez.



¿Qué sería de nosotros sin literatura? ¿Qué sería de nosotros sin palabras, sin historias, sin poesía, sin ficción? Nos faltaría el aire. En este libro de reseñas literarias y entrevistas con escritores, Carlos Iglesias Díez nos invita a respirar. Hay en sus páginas una declaración vivificante de amor a la literatura. La pasión de Iglesias es nuestra pasión: una pasión que permite vivir y que da vida. Es la pasión por los libros, sin la cual no concebiríamos nuestros días. ¿Qué sería de nosotros sin conversación, sin poder hablar con los demás del amor que sentimos? 

Con mirada aguda y atenta al detalle, con una extraordinaria capacidad para la síntesis y la sugerencia, con prosa siempre elegante y cabal, el autor nos convida al placer de las palabras propias y ajenas, al placer de la ancha literatura, de las ventanas que se abren. 

Libros de aire: vivir, leer, amar, decir. Compartir. Respirar.


jueves, 19 de febrero de 2026

CALMA TOTAL: Charles Williams.



En medio del Pacífico, John y Rae Ingram disfrutan de una travesía tranquila hasta que un bote solitario se aproxima. A bordo, un joven afirma ser el único superviviente de un naufragio. Pero algo en su historia no encaja. Cuando John decide investigar el barco abandonado, Rae queda sola con el desconocido… y la calma del océano se convierte en una trampa mortal.

Calma total es un thriller náutico de tensión implacable, donde el silencio del mar oculta un peligro tan real como psicológico. Una historia de supervivencia, engaño y coraje que demuestra que, en aguas calmas, el terror puede ser absoluto.

Traducción y prólogo de Hernán Migoya.


Charles Williams (Texas, 1909 - California, 1975) fue uno de los grandes maestros del thriller literario y la novela negra estadounidense. Antes de dedicarse a escribir trabajó en astilleros y en la marina mercante, experiencia que aportó realismo y precisión técnica a sus relatos ambientados en el mar. Publicó su primera novela en 1951 y destacó por su estilo directo, elegante y cargado de tensión psicológica. Entre sus obras más conocidas figuran The Hot Spot, Aground y Dead Calm, llevada al cine en 1989. Hoy se le considera un autor fundamental del noir norteamericano.

domingo, 15 de febrero de 2026

José Ángel Barrueco y Vicente Muñoz Álvarez recopilan la obra narrativa del escritor gijonés David Gónzalez en Huellas en el polvo (narrativa completa), publicada por Efe eme.



José Ángel Barrueco y Vicente Muñoz Álvarez recopilan la obra narrativa del escritor gijonés David Gónzalez en Huellas en el polvo (narrativa completa), publicada por Efe eme.

Huellas en el polvo (narrativa completa), de David González

Por Eduardo Boix

David González escribió en el poemario Loser, publicado por la editorial madrileña: Nadie es profeta en su tierra/ hasta que no se encuentra/ enterrado bajo ella. Ese poema no dejaba de ser un grito hacia una sociedad que no le dio la importancia que tenía. Han pasado tres años de su muerte y hoy nos damos cuenta de la importancia que ha tenido su obra y su forma de entender la literatura para varias generaciones de escritores. Gente como José Ángel Barrueco, Vicente Muñoz Álvarez, Javier Das, Ángel Muñoz, Nacho Escuín, José Luis Martínez Clares, Gsús Bonilla, Esteban Gutiérrez Gómez, Ana Vega, Ana Pérez Cañamares o esa lista de mujeres de la antología que coordinó y cuyo título fue La manera de recogerse el pelo. Generación Blogger, donde participaron nombres como: Silvia Oviedo, Ester García Camps, Gloria Gil Romera, Déborah Vukusić, Lucía Fraga, Ana Vega, Nuria Mezquita, Ana Pérez Cañamares, Cristina Morano, Inma Luna, Begoña Paz, Isabel Bono y Lola Lugo. Todos estos nombres son herederos del poeta asturiano que hoy veneramos.

Huellas en el polvo (narrativa completa), de David González, publicado por la editorial Efe eme, con prólogo de José Ángel Barrueco y epílogo de Vicente Muñoz Álvarez, es la obra completa de la narrativa de David. Para los que no conozcan a David González, ha sido el mayor exponente del realismo sucio en España. Si buscamos por las redes una definición, podría ser la siguiente: el realismo sucio es un movimiento literario minimalista surgido en EE.UU. entre los años 70 y 80, caracterizado por retratar la cruda realidad cotidiana de personajes marginales o antihéroes mediante un lenguaje directo, parco y sin adornos. Se centra en la monotonía, la desesperanza y aspectos sórdidos de la vida urbana, evitando la adjetivación excesiva y la moralidad. Algunos ejemplos son escritores como John Fante, Charles Bukowski o Raymond Carver, entre otros.

David González era algo más y podemos corroborarlo en este volumen, Huellas en el polvo, que recoge prácticamente la totalidad de la obra de David; podemos percibir no solo al narrador, también al poeta. González medía cada frase o cada verso con el pulso de un metrónomo. Él huía de la rima, pero tenía un sentido del ritmo que pocos poetas tienen. Solo había que verle recitar para comprobarlo. Cada vez que hacía un recital se percibía la electricidad en cada poema, en cada texto que ametrallaba con su voz potente. Este libro es la constatación de todo su universo, esos temas que le hicieron ser el escritor que era: una infancia difícil, años en la cárcel, el escarceo con las drogas y una vida siempre al límite. Esta obra, tan necesaria para conocer la obra del autor gijonés como para saber el origen del referente de tantas generaciones, nos muestra la vida de un autor que estuvo dedicado a la literatura en su totalidad. David González se dejó el alma en sus libros.

Hay que agradecer tanto a José Ángel Barrueco como a Vicente Muñoz Álvarez el trabajo que han hecho y hacen, no solo en este libro de David, sino que, con sus blogs, sus fanzines y su forma de entender la literatura, unen autores y generaciones que, de no ser por ellos, cada uno cruzaría su camino en solitario como esos vaqueros que cruzaban la llanura en su caballo. Este libro es y será un referente para los que quieran estudiar o constatar que el realismo sucio en España es un movimiento que vive gracias a un autor que jamás se rindió. Hasta el último día estuvo luchando por su vida y por la literatura que tanto amó. Porque David ha sido profeta y faro para muchos y muchas.

Ficha del libro:

Huellas en el polvo (narrativa completa) - David González
Editorial Efe eme, 392 páginas

Reseña aparecida en el suplemento Arte y letras
del Diario Información de Alicante


viernes, 13 de febrero de 2026

Y RACIONAL: EMILIO PICÓN



La literatura nace cuando la razón no basta. ¿Qué hacer para reemprender una vocación literaria abandonada tras haber pasado varios años en prisión? ¿Qué pensar si la amante de tus sueños y la pareja de tu amigo parecen ser la misma persona? ¿Qué sentir cuando tu percepción viaja temporalmente al cuerpo y a la psicología de tu propia compañera de vida?

Tal es el realismo espiritual de y racional: una novela donde el lenguaje nos habla sobre otros lenguajes, las metáforas son símbolos de otros símbolos y el argumento, si es que lo hay, no es sino un entrelazamiento generoso de nuestras potencialidades perceptivas más allá de lo cotidiano.

Se dan cita en esta novela transmigraciones corporales, performances que exploran los límites del dolor y las relaciones humanas, sueños amatorios que comienzan al despertar, personajes que actúan como narradores y narradores que actúan como personajes, grupos de rock con aires proféticos, impostores de nombre ambiguo y perpetua búsqueda, intentos de metamorfosis hacia una naturaleza superior a la del ser humano…

Tienen en sus manos un artefacto literario y espiritual que dialoga con eso que conocemos como «realidad» y «razón», pero que tampoco se las toma muy en serio, pues se acerca a ellas con el fervor cándido del niño, que busca jugando y, si comprende algo, lo hace con una carcajada.


sábado, 31 de enero de 2026

HUELLAS EN EL POLVO (NARRATIVA COMPLETA): David González



El universo narrativo de David González es tan amplio que parece inabarcable, encumbrándose entre los denominados autores malditos o de culto. Fue capaz de encontrar ese hueco que refleja como un espejo el respeto que compañeros y críticos siguen brindándole tras su fallecimiento. Así lo constatan los elogios de escritores y crítica.

Huellas en el polvo recoge la casi totalidad de su obra en prosa, tan afilada como su poesía, tan clara en su expresividad que hiere al leerla. Textos en los que narra sus experiencias vitales: una infancia difícil, años en la cárcel, el escarceo con las drogas y una vida siempre al límite. Vivencias y reflexiones plasmadas con un dominio insultante de su estilo, transgresor y único, demostrando que la literatura es libre y no se atiene a reglas, tal y como pensaban sus venerados Céline, Burroughs, Bukowski o Neal Cassidy, a los que cita sin pudor junto a decenas de artistas que le inspiraron. En estas páginas, repletas de jerga y lenguaje cotidiano, encontramos la cruda experiencia en prisión, su vida callejera, amistades, drogas, situaciones al límite y la enfermedad. Dividido en dos partes, Huellas en el polvo reedita su obra en prosa e incluye textos inéditos y relatos extraídos de fanzines y de antologías, en un ejercicio titánico por mostrar al lector todas las caras de su narrativa.

David González vivió la marginalidad en sus carnes, pero supo llevarla a la literatura con ferocidad y realidad cuando era preciso, con sensibilidad y sentimiento cuando el relato lo requería. Estas páginas así lo atestiguan. Y con ellas se pretende rendir homenaje a un autor de enorme talento que no debe ser olvidado.

Se suman un prólogo de José Ángel Barrueco y un epílogo de Vicente Muñoz Álvarez, dos escritores que lo conocieron a fondo y recorrieron con él el mundo que vibra en estos relatos.

David González (1964–2023) nació en San Andrés de los Tacones y falleció en Gijón. Fue uno de los poetas más celebrados de su tiempo, aunque también de los más perjudicados por su leyenda de maldito y los pormenores de su agitada vida: delincuencia, cárcel, reinserción, diabetes, polémicas, miseria..
.
Parte de su amplísima bibliografía como poeta y narrador, dispersa en multitud de libros, ha sido recogida en varias antologías: El amor ya no es contemporáneo (Poemas y relatos 1997-2004), El amor sigue sin ser contemporáneo (Poemas escogidos 2005-2009), El debut del chico tatuado (Relatos completos 1998- 2009) y El lenguaje de los puños. Antología crítica de la poesía de David González.


viernes, 9 de enero de 2026

UN CAPÍTULO de SILENCIO por PEPE PEREZA



Después de un buen rato deambulando he terminado en el cementerio. Aquí el aire está cargado de un aroma mustio de flores muertas y césped recién cortado. Camino por pasillos flanqueados de cruces hasta llegar a la tumba de mi padre. Por el ramillete que hay encima de la lápida sé que mi madre ha estado aquí hace poco. Me pregunto con qué asiduidad viene a visitarle. Yo es la primera vez que lo hago. Me siento frente a la sepultura y me enciendo un cigarro. Después de días sufriendo el ruido de las obras se agradece dar con un poco de silencio. Miro la tumba con tristeza y pienso en mi padre. Recuerdo que después de jubilarse se pasaba el día viendo la televisión. Y claro, según transcurrían los meses fue ganando kilos. El médico le aconsejó que diera paseos para mantenerse ejercitado. No hizo caso y continuó anclado al sillón. Por eso, mi madre se las ingenió para hacerle andar. Empezó a encomendarle algunos recados. Por ejemplo, ir al supermercado. A su regreso, mi madre le mandaba de vuelta porque necesitaba lejía para la colada y no lo había apuntado en la lista de la compra. Mi padre, refunfuñando, volvía a por lejía. A su llegada, mi madre se disculpaba por haber olvidado mencionar que también trajese detergente. Y a él no le quedaba más remedio que ir a por el detergente. Podían tirarse así toda la mañana. Cuando pasaba a visitarles, mi padre me llevaba aparte y mostrándome su preocupación me decía que mi pobre madre estaba perdiendo la cabeza. Yo tenía que disimular y aguantarme la risa para no delatar la fullería. Otra de las cosas que me viene a la memoria es la imagen que tengo de mi padre cuando estaba ingresado en la UCI. Aunque su cerebro se había apagado a él le mantenían con vida enchufado a una docena de máquinas y monitores. La típica parafernalia que se ve en las películas de hospitales. Pero claro, aquello era real, demasiado real, y dolía. Uno de esos días fui testigo de una de las escenas más entrañables que he presenciado en mi vida. Mi madre, en un intento desesperado por traerle de vuelta a este mundo, se puso de puntillas e inclinándose sobre la cama le besó en los labios. Era la primera vez que veía a mi madre besar a mi padre en la boca. Había visto cómo le besaba en la cara o en la frente, pero nunca en la boca. En medio de la angustia, del dolor, la confusión, el miedo… en medio de toda esa tristeza, pude encontrar un poco de consuelo contemplando aquel beso. Más tarde, cuando los médicos apagaron las máquinas y mi padre murió, yo dejé a mi madre a solas con él para que pudiese despedirse y fui a fumarme un cigarro. Salí por urgencias y crucé la carretera hasta un pequeño aparcamiento que hay enfrente. Mientras fumaba sentí algo extraño que no he vuelto a sentir desde entonces. Por alguna razón, la muerte de mi padre potenció todo rastro de vida que me rodeaba. Casi podía sentir cómo las plantas hacían la fotosíntesis, el pulso de cada insecto, el aliento de los pájaros, el latido de todo ser humano que andaba por allí. Incluso podía notar la sangre que fluía por sus venas. Todo rebosaba vida, el aire, las nubes, el propio asfalto que pisaba. Vida en contraste con la muerte de mi padre. Vida, vida… Me llama la atención un grupo de hormigas que entran y salen por una pequeña grieta que hay en el mármol de la lápida. Mi primer impulso es prenderles fuego con el mechero. Lo que hago es acercarme y echarles por encima una bocanada de humo. Al momento se rompen las dos hileras que habían formado y huyen en todas las direcciones. Adiós a la disciplina, llega el caos.

Pepe Pereza, de Silencio
(Editorial Páramo, 2025)