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martes, 18 de enero de 2011

MIQUEL ON THE ROAD


El verano pasado recorrí 15.000 kms por Europa durante los fines de semana alternando mi BMW y vuelos low cost.

Esa historia se está publicando mensualmente en la revista de Vueling, ahí se topó con ella el suplemento de viajes del periódico italiano La Repubblica, que encontró la historia original y hoy le dedica un extenso reportaje con 16 fotografías.


Miquel Silvestre

martes, 8 de junio de 2010

Deshonoris Causa, 27, abril - junio 2010: 1 poema de Diane di Prima

CARTA REVOLUCIONARIA #24
¿Has pensado en los aborígenes Americanos
que vivirán
en este continente? Habitantes de cuevas, de tiendas, de árboles,
¿estarán tus
bisnietos entre ellos? ¿Venderán ellos
cachivaches -conchas de mar o lana- a un afluente
de Africanos altamente civilizados
que vendrán aquí por el verano, vestirán ellos
ante o algodón, taparrabos, cazarán ellos
venados, pescarán peces con la mano, construirán tipis, hogans,
recordarán
usar la rueda, escribir, hablar, o simplemente tambores y pipas,
sonrisas, estarán tus
bisnietos entre ellos?
Diani di Prima. DESHONORIS CAUSA, 27, ABRIL - JUNIO 2010. Traducción de David González & Dagmar Buchholz.

jueves, 27 de mayo de 2010

El Tejedor en... Madrid (15 poetas en Madrid)

Nuestro hermanito, David González, la vuelve a liar. Coordina y antologa una nueva antología que en brevas estará ya en las librerías. Su título: El Tejedor en... Madrid (15 poetas en Madrid). Edita: La Única Puerta a la Izquierda, Bilbao, 2010. Imágenes de Eduardo & Seco. Y lo más importante: los y las poetas incluidas:

Alberto García Teresa
Ana Pérez Cañamares
Ángel Petisme
Bárbara Butragueño
Carlos Salem
Déborah Vukusic
Estelle Talavera Baudet
Gsus Bonilla
Isabel García Mellado
Javier Das
José Ángel Barrueco
Mada Alderete Vincent
Marta Noviembre
Paolo Álvarez Correyero
Pepe Ramos





EL TIBURÓN

Yo soy el que sufre para nadie, el que se aprieta contra el hielo
el que cree que alguien lo ve y anota su dolor
para explicárselo algún día.
Siempre hay tiempo.

Qué manera esta de morir y ver la muerte.
Los caminos se cruzan por delante de mis ojos.
Qué silencio tan veloz.

Están preparados los cuchillos y las nubes.

La migración de las aves silenciosas se ha posado sobre mí
y soy yo el que las comanda.
Nada importa cuando todo es invisible pero está.
Como yo, que hablo, y ya no estoy aquí.

Noto cambios en mi cara y en mis huesos.
El hueco que hace el mar sobre la roca es sólo mío.
El número crece y es injusto.
Ya siento el rechazo por la pierna.
Alguien vierte un veneno por mi oído.
¿Pedro, tú también me negarás?
Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Vienen precipitadamente los infiernos a mi cama.
Llego a los barrancos solitarios que hay en mi memoria
y solo quedan las azules telas de la nada.
Mi chillido es cada vez más desesperado y más normal.

Lentamente algo de mí se está quemando por la casa
en el horno, en el espejo.

Hay luces que nunca terminan de encenderse
las hay que no terminan de apagarse.
Los hay que cualquier día se pierden
y nunca más se habla de ellos.

Estoy dispuesto, vestido y puntual.
Estoy apartado de las letras, de los números felices del descanso.
Estoy aún más lejos que todas estas letras.

Es incontrolable el tiburón cuando suelta el sedal del que tiraba.

Paolo

Paolo corre.


Paolo Álvarez Correyero. EL TEJEDOR EN MADRID (15 poetas en Madrid). Edición y prólogo de David González. Imágenes: Eduardo & Seco. Edita: La Única Puerta a la Izquierda, Bilbao, mayo 2010)

miércoles, 1 de julio de 2009

Francesco Spinoglio: Dioses de cartón


Hace unos días acabé de leer The room, una novela del escritor americano Hubert Selby jr., fallecido en 2004. Algunos lo conocerán por su libro más famoso y criticado: Last exit to Brooklyn, publicado en 1964 y traducido al castellano con el título Última salida para Brooklyn (publica Anagrama). Después de la gran impresión que me causó dicha novela, fui a buscar más obras de Selby y me tuve que contentar con leer versiones más o menos antiguas en italiano (mi lengua materna), la mayoría publicadas en los años setenta/ochenta, y por tanto difíciles de conseguir.
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Con The room (La stanza en italiano, Feltrinelli, 1973), publicado por primera vez en Estados Unidos por Grove Press en 1971, la impresión fue la misma que con las obras anteriores e incluso mejor. Básicamente, es la historia de un hombre que está encerrado en una celda, acusado de un crimen que no se menciona en ningún momento (recuerda un poco a El proceso, de Kafka). Es la historia de un mundo sin amor, un mundo en donde el sistema te sigue y te persigue. Los ojos del Estado te vigilan. No hay escapatoria ni dentro ni fuera de la celda. Allí el hombre se abandona a todo tipo de fantasías y a través de su mente, en vilo sobre el abismo de la locura, refleja una sociedad corrupta que se está cayendo por su propio peso. Es un libro que hay que leer, o mejor dicho catar, como una buena copa de Rioja.
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La conclusión a la que llegué fue la de marras: otro genio despreciado de la literatura mundial que alcanza el éxito después de muerto, al menos en su País. Leer a autores de este calibre hace que te cuestiones cosas y que te preguntes por ejemplo qué coño está pasando con la literatura. Ya no se trata de gustos, sino más bien de calidad literaria frente a piltrafa caliente y apestosa. Quiero decir que te vas a una librería y hojeas algunas de las miles de novedades de un Boris Izaguirre cualquiera y la diferencia es tan abismal que lo más normal es que te entren arcadas. Arcadas de disgusto, por supuesto, como si te hubieran obligado a tragarte comida para perros caducada.
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¿A tal estado de locura hemos llegado? ¿Basta con bajarse los pantalones en la tele y hacer el mono y decir cosas obvias que no producen ni un asomo de risa o presentar algún programa basura y ya tienes la vida solucionada? Millones de ejemplares vendidos a millones de borregos que van de intelectuales por el Metro con ese tocho bajo el brazo, ¿es eso lo que nos queda? Quiero imaginarme que no, pensar que en algún lugar brilla todavía una luz de esperanza, y que a veces la vida nos da la posibilidad de saborear la magia sublime de esos genios, gente como Selby, el gran Dan Fante y otros más que piensan únicamente en hacer lo que sólo es un don de Dios: escribir, crear. Estas personas iluminadas aportan sentido a la literatura y les mean en la boca a estos dioses de cartón, mitos de tres al cuarto y mediocres de pacotilla.
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Tranquilos, amigos, yo lucharé a vuestro lado. Lucharemos contra el bando de los estafadores, el de los Vil.lamatas, Antonio Gala, Juan Marsé, Cristiano Ronaldo (creo que él también quiere ponerse a escribir), Gennaro Gattuso (es el futbolista analfabeto de la selección italiana de fútbol, pero escribió un libro. Alguien en su momento gritó al milagro) y muchos más que ni siquiera vale la pena mencionar. Tenéis que seguir en el ring, no importa si caéis. Volveremos a levantarnos y le daremos un sentido a la literatura y una patada en el culo a todos esos supuestos escritores que no valen el pedo de una vieja. Yo estoy con ellos: con Dan Fante, José Ángel Barrueco, Ubaldo Olivero, F.S. y con todos los artistas de verdad que hay en esta vida, gente viva en un mundo agonizante, tipos que luchan por sobrevivir en una sociedad demasiado podrida. Al toro, chicos: lo vamos a joder bien jodido. Y tomad una copa de Pampero de vez en cuando. Sienta bien.
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[Francesco Spinoglio. De su blog: Atalaya de la vida humana]

lunes, 12 de mayo de 2008

David Refoyo: SEXO, DROGAS Y...


Entonces nos juntábamos por las tardes. Tocábamos unas cuantas canciones. En realidad se trataba de hacernos los interesantes. De mostrar esa pose clásica. Ya sabes a lo que me refiero, las gafas de sol, los porros de hachís, la litrona de Mahou. El césped. El parque público. Llegamos a componer un puñado de canciones. Antes de subir al escenario nos dimos cuenta de una cosa: no sabíamos tocar. Sí, parecíamos los más rockers de la ciudad pero ninguno de nosotros sabía tocar un instrumento. Tres o cuatro acordes de guitarra. Un par de ritmos de batería. Teníamos actitud y teníamos ganas de comernos el mundo. Pero no teníamos ganas de aprender a tocar. Habíamos tenido suficientes conciertos de parque como para lanzarnos a la aventura musical. Las canciones, en cambio, siguen en mi cuaderno rojo esperando a que alguien que sí sepa tocar les ponga música. Esperando para hacer ese ronk&roll que antaño no nos atrevimos. Esperando. Como toda la puta vida.
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lunes, 5 de mayo de 2008

John Fante, por Miguel Sanfeliu



Cuando a uno le preguntan por su libro favorito, resulta muy difícil dar una contestación clara y contundente. De hecho, la respuesta suele cambiar de una vez a otra. Es lógico. Sin embargo, sí hay títulos que han quedado unidos a nuestra biografía, que se nos metieron en las tripas y nos agitaron desde dentro, libros que nos ayudaron a ser como somos. En mi caso, hay un libro en particular que forma parte de mi manera de enfocar la literatura. Un libro muy especial en mi vida, que siempre procuro tener cerca y que hojeo de vez en cuando. No entiendo por qué no hablé de él antes. Quizá quería escribir algo tan brillante que no escribí nada, a veces pasa. El libro se titula “Pregúntale al polvo” y su autor se llama John Fante. La edición que tengo es de abril de 1989, de Empúries/Paidós. Está gastada, llena de papelitos señalando determinadas partes del libro. No está subrayado porque yo, hasta hace poco, no escribía en los libros. Ahora sí lo hago. Y me arrepiento de no haberlo hecho antes, pero esa es otra cuestión.

Como mucha gente sabrá, el libro viene avalado por un excelente prólogo de Charles Bukowski. Yo leí el prólogo de pie, en la librería, y ya no pude salir de allí sin aquel libro. Bukowski comienza con una frase certera: Yo era joven, pasaba hambre, bebía, quería ser escritor. [Seguir leyendo: aquí]

jueves, 3 de abril de 2008

Robert Johnson: Un auténtico Hijo de Satanás


Robert Johnson fue conocido en vida como El Rey del Delta Blues o como El Abuelo del Rock and roll...Pero lo que la gente recuerda de este tipo es esta leyenda: Robert Johnson vendió su alma al diablo, en el cruce de la autopista 61 con la 49 en Misisipi, a cambio de interpretar el blues mejor que nadie...Vender tu alma al diablo o a quien sea no suele salir rentable. Robert Johnson, por ejemplo, la diñó a los 27 años de edad y el otro día, en mi librería favorita, Paradiso, me compré el CD cuya portada acompaña estas líneas por el módico precio de 11, 50 euros; un CD con 41 canciones...Además, qué cojones: el diablo, caso de que no fuera un ente de ficción, no necesita para nada ofrecer nada a cambio de nuestras almas, pues la inmensa mayoría de ellas, de nuestras almas, ya le pertenecen por derecho propio, dada la suciedad de la mayor parte de ellas, la mía incluida...


miércoles, 13 de febrero de 2008

R. Crumb: Recuerdos y Opiniones

Este libro, este tocho más bien, pues casi parece una enciclopedia, es inclasificable: tiene de todo, desde un CD a marcapáginas en su interior + relatos + viñetas + dibujos + artículos +....En definitiva: un libro de lectura imprescindible para todos aquellos que sean devotos de Robert Crumb o para todos aquellos que pretendan hacer del comix su vida. Absolutamente recomendable.