martes, 9 de enero de 2018

AMANECE, QUE NO ES POCO por SILVIA D CHICA



Amanece en la ciudad y todo vuelve a su sitio, las luces de la mañana iluminan las sombras, las esquinas, lo prohibido. Los marginales y desfavorecidos duermen la noche de los tiempos mientras alguien hace una mudanza desde el quinto piso.

Aires de nostalgia en el autobús de domingo, maletas cargadas de recuerdos y sueños y ojos hinchados y henchidos de luz, de mar, de panorámicas y graffitis.

Alguien dice 'evharistó", alguien contesta "parakaló".

Y amanece, que no es poco.


Silvia D Chica


domingo, 7 de enero de 2018

BREVE HISTORIA DE LA VIDA INCIERTA por ERNESTO COBOS



Supe de la existencia de un autor llamado Pablo Cerezal por una reseña que éste había hecho de una novela de Vicente Muñoz Álvarez. En aquel tiempo, yo gestionaba un espacio en la red junto a otros tres compinches, un espacio dedicado a dar un espacio en el mar bravío de la red, a autores, pintores y músicos del océano mediático que nunca habían gozado de un espacio para enseñar sus trabajos. Vicente Muñoz Álvarez había accedido, dada su inefable humildad, a compartir con nosotros algunos fragmentos de su poesía, lo que nos llenó de orgullo y optimismo. Todo este contacto se gestionó a través de una red social que ya todos sabéis cual es. Hurgando un poco, precisamente en esta red social, un buen día me encontré con esa reseña que había hecho Cerezal de “El merodeador”, una novela que iba poco a poco captando cada vez más mi atención cuando algún que otro fragmento se publicaba en la susodicha red social. Y fue así como llegué, un día cualquiera, a aquella bellísima reseña del libro de Muñoz Álvarez. Aquellas palabras, como los fragmentos del autor de El Merodeador, calaron muy hondo en mi alma. Hacía años que no leía a autores contemporáneos. No sabría decir por qué. Y las palabras tan sinceras, tan desprovistas de artificios, directamente clavadas en el corazón de un solitario hablando de las vicisitudes de tantos anónimos, me emocionaron hasta las lágrimas. Así, finalmente, acabé leyendo aquella obra de aquel buen hombre, tan desconocido para el gran púbico. Un ilustre desconocido más. Algo había cambiado en mi interior, y había cambiado para siempre.

El libro de Vicente y las palabras acerca de aquella novela que Cerezal tan bien había entendido me llevaron a mi primera Juventud, a mis primeras lecturas, cuando con ansiedad abría esas obras que abrieron unas puertas que jamás volvieron a cerrarse. Con casi cuarenta tacos a mis espaldas y un par de infiernos vividos y sufridos, supe que ya no estaba solo. Una vez más, y veintipico de años después, supe que ya no estaba solo. Como en aquellas primeras lecturas, como cuando leí por primera vez aquel maravilloso capítulo de la novela de Ernesto Sabato “querido y remoto muchacho” volví, de manera despiadada, sin anestesia que es realmente de la manera que se aborda una lectura de estas características a leer compulsivamente, pero ahora a autores contemporáneos.


Luego, tuve la oportunidad de intercambiar unas palabras con ambos en un local de Madrid, en el aniversario de un fanzine en el que uno colaboraba y otro era uno de sus fundadores. Tener enfrente a un par de tipos que han conseguido emocionarte de tal manera nunca es tarea fácil a la hora de entablar una conversación, de manera que nuestra breve conversación quedó (como suele pasar) en un par de lugares comunes. Sin embargo, algo había pasado en mi interior. Las cosas importantes siempre se debaten en el interior y lo que vemos es tan solo una costra.

Pasó cerca de un año y yo estaba muy ocupado en uno de los libros que a duras penas, conseguí publicar en las plataformas de autoedición: yo también tenía mucho que decir. Entonces supe que Pablo iba a publicar un nuevo libro. Breve historia del circo era el nombre. En esos días yo estaba sumergido en Manhattan transfer, de John Dos Passos. Quise alternar ambas lecturas hasta que, en el libro de Cerezal, leí lo siguiente:

Las nubes ronronean
Un torpe maullido de humedad
Y la tierra crepita libido
Con tonada de tormenta inminente
Que ansía devorar
Los puestos callejeros
Toman nota de los cielos
Y comienza su agria danza
De pan de ayer y de fruta fea
Y mercadería en desbandada

Amas de casa recuerdan
Haber olvidado
En la quietud sospechosa de la cocina
La nota que les recordaría cuantos tomates precisa
El guiso que al día siguiente alimente a la familia

Un cancionero culpable
De brazos esclavos de bolsas
Demandan abolición de taxis
Desdibujando sombras a la orilla
De caminos calles y calzadas

Boliches peluquerías colmados
Inician naufragio en perfiles
Que no quieren dar la cara
A la meteorología fiera
De nubes que han de sembrar rastro

Yo añoro el caldo de nube
Que me aderece la calma
Con que paseo las calles
De la ciudad y la nada

Entonces abandoné al gran Dos Passos. Las palabras de Cerezal me transportaron a mi propia vida. A mis casi dos años en el país andino vecino en el que Pablo sitúa sus tribulaciones con la cincelada de la poesía desprovista de artificios. La prosa poética de Pablo, sin esperármelo puesto que hasta el momento yo sabía muy poco de la materia que erguía su libro, despertaron los fantasmas de los recuerdos de mi vida en aquel otro país, aquella otra tierra a la que me había embarcado con tantos proyectos, con tanta ilusión, con tantas ganas de pelear por algo distinto. Lloré largo y tendido al acabar el libro, aunque ahora, ya no sabría decir si fue por el gran retrato anímico de Cerezal o por mis propias tribulaciones. Pero acaso nada de eso importe. Lo que realmente era vital, es algo tan simple como redundante si se quiere: creía haber leído a un autor y en realidad estaba frente a un escritor. Pero tampoco era esto.

Pablo Cerezal no era un autor ni un escritor ni un poeta. Era mi hermano, y tuve que leerlo para tener conciencia de ello. Cerezal era uno de los grandes sin que ni él mismo lo supiera, como suele suceder con los escritores a diferencia de los autores de género que persiguen la aprobación y el éxito. Se trata de algo tan íntimo, que ni siquiera el propio escritor llega a saberlo. Y esto es lo que lo engrandece.

Qué puedo añadir después de esto? Muy poco y mucho al mismo tiempo. Puede que sea más bien un deseo: que alguien pueda experimentar lo que yo al leer esta gran obra de este autor vallecano que (afortunadamente?) no goza de los mimos de la prensa mediática.

PD: Que no pase mucho tiempo más hasta tu próximo descubrimiento.

Hasta siempre, comandante.


Ernesto Cobos, en Crónica de un hombre invernal.


martes, 2 de enero de 2018

NO LO INTENTES por LUIS SÁNCHEZ MARTÍN




Hank está en la cama
un gato lame restos de vino sobre el suelo
y yo me inclino sobre las hojas
que ha escupido su Underwood

hay más luz en esas líneas
que en todos los alumbramientos
y el cinturón de Orión
se desploma sobre mí

no lo intentes

Hank besa en la boca a la noche
mientras vende vales de hotel
por cuatro tragos antes de buscar
un banco poco iluminado
o cartones secos

hoy tiene una habitación
y una papelera
y se permite despreciar
aquello con lo que sueño
hasta que un astuto lobo
considere llegado el momento
mientras él ilumina el camposanto
con sus fuegos fatuos

para entonces tal vez
hayamos aprendido la alquimia del mercado
y otro lobo nos permita
bajo cubiertas de vistoso colores
repetir una y otra vez la fórmula
ese nuevo canon

y sudor frío y temblores
me precipitan por la ventana
para abrir los ojos a oscuras
buscar el interruptor y encender
                                        un cigarrillo

Hank no está, tampoco el gato
Orión sigue en su sitio
y la Underwood Standard
es ahora un Pentium-IV

y de nada sirve el silencio
cuando la voz sale de dentro

no lo intentes


Luis Sánchez Martín

http://sinanestesia-sanchez.blogspot.com.es/

jueves, 28 de diciembre de 2017

PLANTEAMIENTO por GSÚS BONILLA




Fundaremos un árbol
amor

para el animal salvaje
el ave o el reptil

para que lo idolatre la tribu

para que el hijo se abrace a él

para el perro

para el leñador


Gsús Bonilla, de PGB: Poesía General Básica 2007/2017 (La Penúltima editorial, 2017).

https://www.facebook.com/La-Pen%C3%BAltima-editorial-515828045265515/

miércoles, 27 de diciembre de 2017

CELEBRAD LOS DÍAS: Sergio Algora.



En Celebrad los días. Poesía completa se reúnen por primera vez, bajo un mismo volumen, los cinco libros que Sergio Algora publicó en vida: Envolver en humo, Paulus e Irene, Otro rey, la misma reina, Cielo ha muerto y Los versos dictados. A estas cinco obras se le une Invierno, el libro inédito que Algora dejara sin publicar. Como curiosidad, se complementa toda esta recopilación con un apartado de poemas dispersos de diferentes épocas que abarcan desde la adolescencia del autor, hasta el que probablemente fue su último poema antes de su fallecimiento. Una edición llevada a cabo por los editores Anaís Toboso y Pedro Gascón, que firman un prólogo donde se realiza un recorrido y estudio por la obra poética y vital de Sergio Algora, probablemente uno de los poetas más originales y menos conocido de finales del siglo XX y comienzos del XXI. Autor imprescindible e irrepetible.

«Libro que exige una lectura apasionada, dejándose arrastrar por el caos que nombra, y otra más sosegada, reflexiva, donde el lector podrá apreciar una voz que discurre contracorriente de los modos poéticos más habituales y que tiene en ello buena parte de su mérito, como también el riesgo de ser desatendido. Eso sería una injusticia.»

Túa Blesa, ABC Cultural

«El autor usa un lenguaje que se abisma en territorios léxicos que, si bien no son nuevos, tampoco dejan de sorprender por su violencia de imágenes. Los poemas de Sergio Algora se incrustan en la Literatura como un carcinoma […] y se multiplican atacando, con la física fuerza de un virus, el edificio de la poesía.»

Miguel Ángel Ordovás, El Periódico de Aragón

«Su poesía no es ni arraigada (es decir, clásica en el fondo y en la forma) ni desarraigada (es decir, deliberadamente surrealista), resistiéndose, del mismo modo, a ser etiquetada como existencialista o tremendista. Mas no es pretensión nuestra encasillar una poesía tan profundamente intuitiva y original en corriente alguna, sino hacer ver con claridad, más bien, algunas técnicas que pudieran posiblemente emparentarla con la pintura expresionista, como son la proyección del hombre sobre el mundo, sobre los acontecimientos y sobre sí mismo.»

Miguel Ángel Longás, Envolver en humo


Sergio Algora (Zaragoza, 1969 – 2008). Fue poeta, narrador, articulista y músico. Publicó cinco libros de poemas: Envolver en humo (1994), Paulus e Irene (1998), Otro rey, la misma reina (2003), Cielo ha muerto (2005) y Los versos dictados (2005), dejando un último libro inédito, Invierno, el cual ofrecemos en esta compilación de su obra poética. También trabajó en el campo de la narrativa publicando dos libros de relatos: A los hombres de buena voluntad (2006) y No tengo el placer (2009), éste aparecido de manera póstuma. Dejó inconclusa lo que sería su primera novela y publicó una obra de teatro: La lengua del bosque (2005).

Como músico grabó trece discos. Con el mítico grupo El Niño Gusano: Circo Luso (1995), El efecto lupa (1996), El escarabajo más grande de Europa (1998) y Fantástico entre los pinos (2000). Con Muy Poca Gente: Con zapatos nuevos (Ep, 2001) y En flor (2001). Por último, formó parte del grupo La Costa Brava con quienes alcanzó a grabar siete discos en cuatro años: Déjese querer por una loca y Los días más largos (ambos en 2003), Se hacen los interesantes y Llamadas perdidas (ambos en 2004), Costabravismo (2005), Velocidad de crucero y Futuros padres (ambos en 2007).

viernes, 22 de diciembre de 2017

1 POEMA de GEMA FERNÁNDEZ MARTÍNEZ



Existe una mujer
que se parece a mí
en alguna parte...
una mujer que nunca
seré yo,

una mujer sin piel,
sin piélago, sin miedo,
una mujer sin bote
salvavidas,
una mujer océano,
sol, palo de lluvia,
líquida , invertebrada,
desmembrada,

una mujer de líquenes,
nenúfares y hiedra,
una mujer de lirio
y madreselva
que trepa los costados
de la suerte,
un recuerdo aromático
sin tiempo,
una flor "no me olvides"
que quiebra la memoria
del pantano
y escribe en el asfalto
una estrofa de agua
para autocorregirse
las derrotas.

Existe una mujer
que se parece a mí
y se muerde las uñas
cuando la luna mengua,
que le lame los labios
al silencio,
una mujer pigmento,
lilimento,
una mujer cebolla,
un pentimento artístico,
la alteración consciente
de su propio retrato,

una mujer
que no sabe quién es
y no se reconoce
si no es como la antítesis
de las múltiples formas
que presiente en el resto
de la gente.

Existe una mujer
que es una excusa urgente
y a destiempo,
una superstición
contemporánea,
un extorsión de luz
y atardeceres,
una mujer que siempre
se involucra
en la causalidad
de sus casualidades
igual que hace mi lengua
con tu boca,
mi nariz con tu cuello,
igual que hace la arista
con la piedra tallada.

Existe una mujer
que se parece a mí
pero nunca jamás
cargará con el peso
de mi nombre a la espalda
porque ella ha descubierto
mucho antes que yo
el secreto que ocultan
las libélulas,
apretar con las fauces
el agua del estanque
hasta que ésta se vuelva
azul metalizado,
como el profundo abismo,
igual que la placenta
del universo

Existe una mujer
que está a salvo de mí
en alguna parte...
y sabe renacer
en la constelación de
mis pupilas

sin pedirme permiso.


Gema Fernández Martínez

https://www.facebook.com/gema.fernandezmartinez.5

https://www.facebook.com/Traficantes-de-sue%C3%B1os-680723422012280/

jueves, 21 de diciembre de 2017

LAS MUDAS SOLEDADES: Tres poemas.




Leyes, mordazas y otras creencias coetáneas del Santo Oficio


BUKOWSKI reivindicaba el derecho a emborracharse
en las esquinas portuarias de esta vida.
Reivindicaba el poder absoluto de la libertad bajo palabra,
con aromas de whisky, cerveza o vino,
y la elección de follar en pensión o en casa ajena.
Eran tiempos intrépidos, quizás equivocados,
sin duda el hombre descuidó en ellos a sus amos.
Por eso, ahora, en este país de devotos
que devoran el cuerpo y sangre de su fe,
se reivindica el derecho a no opinar,
a no decir, a no interpretar la escena
fuera del guion, a contaminarse
de desahucios e incapacidades de reunión,
protestas o reivindicaciones ciudadanas,
educación mal educada
y sanidad insana.

Por ello, llenos de orgullo y satisfacción, gritemos:
¡BUKOWSKI HA MUERTO!, ¡VIVA EL REY!

*

El niño y la playa

A Abdullah Kurdi, padre de Aylan y Galip

DESDE hace días
no puedo ver a mi hija boca abajo.
Es el miedo a la inocencia turbada
y la presencia que al mundo entero sacude
esa náufraga imagen sin palabras,
tendida en la orilla, escuchando una tierra
                                  [que apenas tiene nombre.

Aylan y Garlip Kurdi, y 3000 almas sin apenas amarre.
Mare Nostrum que sacias los pecados del Mundo
ten piedad de nosotros,
lentos homínidos, capaces de odio, tristeza y barbarie.

Un niño varado en la playa
remueve una legión de conciencias.

Sus castillos ni son ya de arena, ni son ya de aire.
Ya no suena la risa del pirata pata palo,
ni el tesoro está en la isla,
ni serás más, húmedo cuerpo, capitán, corsario o tripulante.

Ya tu cuerpo yace boca abajo,
para no ver la vergüenza que en este mundo acontece.

*

Sous le ciel de Paris

NUNCA estuve en París
pero lloré sus calles.
Siempre de ella me contaron
historias ocurridas en su nombre.
Como cuando aquel perfumista
aliado del demonio
quiso recoger la esencia última de sus noches
a través de bellas y vírgenes doncellas.
O cuando Chagall vino intrépido
a vivir en uno de sus cuadros
desde la vanguardia de Montparnasse.
O cuando Rimbaud, Verlaine y Mallarmé
saborearon del mal sus flores y absentas
y Baudelaire los aromas del sexo ajeno
por los burdeles del Barrio Latino,
junto a Sarah, llamada La Louchette.

Nunca estuve en París
pero quizá eso hoy no importe.
Aprendí de las corrientes del Sena
mientras Sartre cargaba de tabaco su pipa
con la mirada hacia una y mil partes.
Visité el Café de Flore
donde el Ser y la Nada
se enfrentaban a Sísifo dichoso
tras cortinas de tabaco y cognac art decó.

Nunca estuve en París
pero amé su cielo,
dividido entre mitos antiguos
y un skyline de belleza y armonía clásica
como solo pueden poseer las ciudades amadas.
Todo ocurrió allí, donde nunca estuve,
donde la chanson française
fue sombra en cada esquina
y su sensual silueta sedujo las pasiones.
Allí, donde Edith Piaf me partió el corazón
y Zaz se llevó las dos mitades.


Pedro Gascón, de Las mudas soledades (Chamán ediciones, 2017)


miércoles, 20 de diciembre de 2017

1 POEMA de JULIA NAVAS MORENO



Hace frío en los polos de mis brazos
y mis pies se frotan mutuamente.
En mis dedos resbala la esperanza
de agarrar certezas imposibles.
Me he alimentado de semillas
de autoengaño y mordidas en el vientre
y ahora, remolinos de dudas arrastran
árboles que un día
llevaron mi nombre.

Julia Navas Moreno


jueves, 14 de diciembre de 2017

SONARON CRISTALES ROTOS por VALENIA GIL



Sonaron cristales rotos en mi cabeza, alguien arrojó una piedra a mi ventana y los cristales se difuminaron por mi mente crujiendo por mis neuronas a cada paso que daba...

No fue cualquier piedra, no era cualquier piedra...era su piedra...y yo no sabía como manejar esa situación...

Pero crecí como no lo hizo Peter Pan y aprendí a barrer todos esos cristales hacia fuera de mí, a no dejar ni una sola esquirla clavada en ninguna de mis neuronas con el fin de que no me hiciera nunca más daño, liberarme a través de la palabra, hablar, hablar, hablar...nunca más muda, nunca más sufriente como si ese hubiera sido alguna vez un remedio eficiente cuando en realidad sufrir por sufrir es la cosa más inútil que ha parido madre...así que me arremangué, me puse una coleta bien alta que apartara los pelos de mi cara y me dije cabeza bien alta, mirada de frente y a hablar, hablar, hablar...y fue como dejar bien abiertas mis ventanas para que todos los pájaros que habían crecido ahí dentro salieran a buscar árboles más acordes con su naturaleza para vivir...y respiré, respiré aliviada y sonriente porque no hay mejor ejercicio en esta vida que hablar, hablar y hablar para despejar malos entendidos, dudas, darte a conocer un poquito más sin miedo a quedarte en pelotas, que joder, así vinimos al mundo...tanto miedo, tanto miedo...a tomar por culo tanto miedo a ser o a mostrarse tal cual uno es...

Y hoy me siento infinitamente mejor, más ligera, más liviana, más pluma sin miedo a andar flotando por la vida pues otra cosa no pero de cargas inútiles que puedan ser evitadas ni una...y me siento feliz de cada una de estas grietas de piel que se me forman al final de mis ojos cuando me sonrío o pongo los ojos chiniquis por algún otro motivo, que cada una de estas arrugas fue creada y generada por mil y un tropezones, mil silencios que no llevaban a nada y aprendí a comprender el maravilloso poder de la palabra y a contar y a sincerar y a sorprenderme gratamente con el agradecimiento con que las personas responden a tu verdad sin medias tintas, a tu voz triste, a tu malestar, porque el que no sabe que se está equivocando difícilmente puede modificar su error y somos animales con unas capacidades excepcionales precisamente por esa poderosa y única herramienta en el reino animal denominada lenguaje que nos enseña a ser quienes somos, a ver el mundo a través de las palabras que aprendemos...porque lo que no se nombra a menudo...no existe...

Sonaron cristales rotos en mi cabeza y palabra a palabra los fui sacando todos y cada uno de dentro de mí...

Valenia Gil


sábado, 9 de diciembre de 2017

A QUÉ COSA TE ESTÁS REFIRIENDO CUANDO DICES EVOLUCIÓN por MAYA MUKTI



Me gusta ver la colada secándose al sol. Me quedo embobada mirándola. Bueno, me quedo embobada mirando cualquier cosa, pero ése es otro tema. Quería decir que estaba contemplando mi ropa recién lavada cuando me apercibí, sorprendida, de que -tras muchos años de cambios de sistema para tenderla, de intentos por obtener los mejores resultados con el menor esfuerzo posible- parece ser que lo he logrado porque -mierda- hace ya un tiempo que la vengo colgando de la misma manera. Que mierda por qué? Fácil: porque en ese momento, me di cuenta también de que tener un sistema para hacer las cosas, automatizarlas, es lo más parecido a morir, a no estar presente, a no cuestionarse, aprender, etc. Sí? Así que me asusté por lo que eso podía estar significando para mí. Y me asusté más aún, cuando pensé -sin sorpresa esta vez- en que la gran mayoría de gente que conozco, tiene un sistema para todo y lo encontraron mucho antes que yo (que hasta hace poco me castigaba por eso y los envidiaba). Pero es peor aún: hay gente que ni tan sólo ha desarrollado nunca su propio sistema, sino que adoptaron años ha directamente el que le enseñaron. Máquinas perfectas de eficiencia, sí, puede. Pero...eso: máquinas.

Maya Mukti


jueves, 7 de diciembre de 2017

VERBO: Ainhoa Martínez Retenaga.



Soy una mera condenación saltando al vacío, una convulsión hecha de entrañas, un abismo transmutado, un sustantivo que ya no se sostiene sin lenguaje. Soy solo la nada que me ladra, una definición ambivalente buscando precisión, el acento de unas manos atestadas de conciencia, los extremos de una inercia que descomunal proyecta atraparme. 

Él, la matriz incontestable del ser, el embrión que gesta la vida, la raíz de la que germina la posibilidad perpetua de lo intangible, el origen primero de la existencia anterior. Él, la subversión de una simetría inmortal, la omnipresencia de quien todo lo abarca, la exudación que inherente batalla y voluntaria se encierra, el renacimiento de una noche carente de luna.

Él, el verbo.

Yo, la nimiedad que camina ansiando su absoluto.


Ainhoa Martínez Retenaga, de Verbo (Bajamar Editores, 2017).


martes, 5 de diciembre de 2017

LAS MUDAS SOLEDADES: Pedro Gascón.



"En "Las mudas soledades", encontramos un conjunto de poemas en donde la voz del poeta realiza una doble visión: por un lado la del ser humano arrojado al mundo, con cierta tendencia elegiaca, por otro lado, la visión de ese mundo con matices de crítica social. El soneto de Lope de Vega, preámbulo del libro, es el encargado de dar título al conjunto, así como a sus partes: «En el mundo ausencia», «Fuego en el alma», «Y en la vida infierno» y «Con alma ajena». Un libro envuelto entre la existencia y su devenir, y la crítica social."


martes, 21 de noviembre de 2017

GARDENJUNKIES: Algunas consideraciones.



ALGUNAS CONSIDERACIONES

Aunque, a decir verdad, la inmediatez fue la característica principal en el cuaderno de notas que se fue generando desde, y entre, mediados de septiembre de 2016 y la primera semana de julio de 2017, bajo la tiranía del like en la red social Facebook, con el nombre de VIVEROS Y JARDINES… Y JUNKIES, habría de ser justo conmigo mismo para poder serlo con los demás y apuntar aquí algunas consideraciones que han sido indispensables para conformar la estructura del libro que ahora tienes en tus manos, lector. En los tiempos que corren nada es espontaneo y nada se deja al azar, aunque pueda parecer lo contrario

Parecería oportuno, que el grosso de este libro: Cuaderno de notas y Junkies, tuviese un frontispicio, un algo con el que dar comienzo a una historia, o bien, un cómo he llegado hasta aquí. De manera que, obviamente, era necesario empezar por un principio e idear un planteamiento que conectara con el nudo y desenlace de este híbrido alejado, muy alejado, del cuento: Garden, el primer apartado del libro. Se trata de un solo poema, fragmentado, y pensado en prosa, el cual abre y da inicio a un ejercicio de escritura que dio comienzo en el mes de febrero del año 2013, el cual, también, di por finalizado a últimos de septiembre de 2016. Esto es, más de tres años y medio, en los que, mes a mes, y por diferentes trámites, tuve que personarme en una Oficina de Empleo. Esto es, desde la traumática finalización del último empleo remunerado que tuve hasta el siguiente, es decir, el primer contrato laboral, más de tres años después, con la Agencia de Empleo del Ayuntamiento de Madrid. Quisiera también, hacer mención al texto de cierre a este apartado: La transición 2.0, concebido en este mismo espacio temporal, y que en este intervalo fue publicado por Ediciones Liliputienses, recogido en el cuaderno de poemas VIGA (enero 2016).

Sobre el apartado Cuaderno de notas poco o nada más que añadir, que lo que ya de por sí en él aparece. Lo escrito, escrito está. Aunque me gustaría referir su fragmentación, la manera en que están establecidos sus capítulos, basados igualmente en la obviedad del espacio-tiempo, sin embargo, dividido todo él según el Calendario Revolucionario o Republicano Francés (octubre de 1793 hasta septiembre de 1805), donde el año empezaba a las 12 de la noche del día que se producía el equinoccio de otoño, el cual el poeta Fabre d’Eglantiene puso toque literario al nombre de los meses. A saber: 1, Vendemiaire (el mes de la vendimia; recordemos que empiezan el año en nuestro septiembre); 2, Brumaire (el mes de las brumas); 3, Frimaire (el de la escarcha); 4. Nivose (el de la nieve); 5, Pluviose (lluvioso); 6, Ventose (ventoso); 7, Germinal (brotar); 8, Floreal (adornar, florecer); 9 Prairial (el de las praderas); 10 Messidor (el de las mieses); 11, Thermidor (el del calor); 12, Fructidor (el de los frutos). Los días de la semana, obviados en el cuaderno de notas puesto que se dividían en décadas (semanas de diez días), eran: Primidi, duodi, tridi, quartidi, quintidi, sextidi, septidi, octidi, nonidi y decadi. Aunque en este libro, la nomenclatura aparece castellanizada. La curiosidad del asunto me pareció original y una manera distinta de fraccionar un diario. Nada más. Por otro lado, el tercer apartado: Junkies, llevando el mismo proceso temporal de escritura lleva incorporado un fraccionado más personalista, referido a las personas que me acompañaron a lo largo de todos estos meses, he hicieron que mis pies sintieran de nuevo la dureza del suelo, que comprendiera que la realidad podía confundirse con la ficción en el momento en el que vivimos y que nos tocó en suerte. Algo más que justo es dedicarles a todos ellos este libro.

Además, el cuaderno de notas va acompañado, de un glosario fuera de contexto, el cual cierra cada capítulo del mismo. Organizado alfabéticamente, descontextualizado decía, si lo que en él traté fue descifrar, y de paso adjetivar, algunos aspectos del covénticulo literario contemporáneo en el que habito. Si bien, y al margen de mi diversión, mejor hubiera estado el haberlo dejado en su estadio concreto, tal y como otros, expertos en todo caso, habían concibido muchos de estos conceptos y términos que aquí recojo. Aunque, prácticamente en su totalidad, el significado es el que es. De cualquier modo, y en todo caso, se trata de palabras. Palabras que me acompañaron y quise asimilar durante el transcurso de este diario y que fui recogiendo por boca de otros, en los talleres y charlas que presencié, y en mis propias lecturas, en torno al mundo vegetal. Acaso me sirvieron para la curiosidad y el aprendizaje, y, por qué no, de mero entretenimiento.

Me hubiera gustado escribir sobre el amor, la felicidad y todas esas cosas de las que tratan los libros magníficos, de historias importantes; pero este es un libro de mierda, de un jardinero de mierda. En él cada mierda tiene su historia y cada historia su mierda. La mierda a pocos importa, solo a cerdos y moscas. Es decir, a los impertinentes y a los que hozan en ella. Tampoco es un libro de crítica, o denuncia. Se trata, en todo caso, de un libro que documenta una situación concreta en un tiempo determinado. Prosa, poesía, anotaciones diarias... la impronta textual de una experiencia vital propia, como vómito literario. Esto es lo que yo creo que es GardenJunkies, aunque quizá esté equivocado.

El autor

Valle del Kas. Septiembre de 2017. Un año después de casi todo.

Gsús Bonilla. GardenJunkies (Tigres de papel, 2017).

http://www.tigresdepapel.es/producto/gardenjunkies/

viernes, 17 de noviembre de 2017

LICENCIAS PARA ORBITAR por MARÍA JESÚS MARCOS ARTEAGA



Extraño el invierno, el vaho en los cristales, las ganas de estar en casa, la nariz roja, las manos congeladas, el frío penetrante. Extraño la nieve, la lluvia torrencial, la niebla, el olor a tierra, las mañanas victorianas y el sonido de la leña crepitando en la gloria. Extraño gritos de niños por las calles, ruido de vecinos, pandillas en bicicleta, cascos de caballos y carros… hasta los perros y gatos parece que escasean. Extraño multitud de chimeneas tosiendo sobre cielos blancos, fundiéndose ambos, inundando el ambiente de olor a humo, hogar, cuentos. Extraño entrar en otras casas sin tocar el timbre. Extraño, simplemente, esas casas que ya no existen y donde no había que anunciarse. Bastaba dar un grito por la puerta de atrás, con la certeza de una sonrisa agradecida y contenta de tenerte allí.

Extraño viejas costumbres de viejos y viejas que ya no están. Extraño a mi padre, que se fue una noche como esta, hace ya tres años...cuando subiendo a dormir, el aullido de cientos de perros me heló la sangre con un largo escalofrío. Sabía que estaban llamando a su pastor… y con ellos, al rato, se fue: silbando por la vereda. Días antes de irse, flotando sobre su nube, más ángel ya que otra cosa, me miró fijamente desde la ventanazul de sus ojos cosmonautas y me dijo: “tú, eres guapa”. Fue como si me clavaran una flecha y tuve que salir deprisa, conteniendo unos lagrimones que me nublaban la vista. No se lo decía a mi cara, demacrada por el cansancio y la tristeza acumulados, sino directo al fondo de mi alma, como una verdad sin fisuras, redonda y clara como la luna. Nunca sentí tanta luz de golpe, la misma que inundaba la casa entera desde hacía unos meses, cuando su carácter habitual, recio y templado, fue dando paso a otro que se preparaba para abandonar este mundo, dejándonos montón de anécdotas plagadas de humor: palabras y pensamientos en apariencia inconexos, adulterados por las drogas, que nos hacían llorar y soltar carcajadas a partes iguales y que en todo caso, terminaban taladrándote el corazón.

Extraño, en definitiva, la verdad de las cosas simples. Cuando vivíamos más que pensábamos. Sin medir el tiempo ni el miedo invertidos en causas tal vez ya perdidas. Extraño la pureza y la belleza de todo el que no aspira a ser nada distinto de lo que es.

Dónde andará Saturno esta noche… pareciera que me he tragado el planeta entero con todos sus anillos, que aquí me tiene divagando y taciturna con mi taza de turno… ay Saturno. Y luego pienso que qué necesidad tengo de andar aquí relatando estas cosas a un público multiforme, hiperestimulado o adormecido. Tengo menos necesidad que pudor, desde luego, y a pesar de todo lo hago: por el tributo debido a mis raíces, que me amarran bien firme a tierra, cuando siento que pierdo el rumbo. Licencias, tan sólo, para orbitar.

María Jesús Marcos Arteaga


jueves, 16 de noviembre de 2017

NO PASES FRÍO por CELESTE PÉREZ FERNÁNDEZ




Observo a una niña. Juega con un muñeco desnudo. Lo cubre con servilletas de papel; dice "no pases frío". Y lo olvida en una silla. En cierto modo, las palabras son también cunas abandonadas de supervivencias.

Celeste Pérez Fernández


martes, 14 de noviembre de 2017

UN HOMBRE GRIS Y OTROS RELATOS: Maica Bermejo Miranda.



Este es un libro para quien ha tenido alguna vez la necesidad de escapar de algo irremediable; para quien gusta rememorar el roce de una caricia sobre su piel, para quien ha buceado en el silencio de la noche cuando los acontecimientos del día se pasean por nuestra cabeza buscando respuestas.

La autora nos plantea dilemas como: ¿Te has preguntado alguna vez qué hay detrás de los seres anónimos que se cruzan en tu camino? ¿Qué consecuencia puede tener cuando las lenguas se confunden y se desconoce el idioma que hablan? ¿Qué peligros nos acechan en el vértice de lo desconocido? ¿Existe algo más allá de la vida? ¿Qué sucede cuando quedamos prendidos de los recuerdos? Y la historia ¿fue tal como nos la contaron? Las respuestas las pueden dar Pilar, experta en emboscar realidades; Margarita, la tejedora de sueños; Fernando, el viajero hacia ninguna parte; Isabel, la niña adolescente que se jugó el todo por el todo en aras del amor; Ojo de Halcón, el guerrero protector de su tribu; Ted Bundy, encantador de serpientes que encabezó la lista de los asesinos en serie, o Rosa, exiliada en su propia casa.

Si algo define este libro es la libertad. La autora deambula a través de los sentimientos por mundos y personajes dispares, sin nexo de unión entre sí, excepto, el calado humano de sus protagonistas. Contado en un lenguaje directo y cercano, alterna luces y sombras en veintiún relatos que sorprenden y emocionan al lector.

Veintiuna pinceladas que nos acercan a la cálida prosa de la escritora, que como un buen preludio, despierta nuestras expectativas y nos deja con ganas de más.


Maica Bermejo Miranda

(Guadix, Granada) Proviene de una familia que abrió su mente a través de diferentes vías que convergían en el amor al arte en todas sus expresiones. Ha colaborado en diferentes antologías y en las revistas digitales Kissabook, Hankover, Acantilados de Papel, Culturamas, Excodra Literatura y Extramuros. Sus cuentos "La Bruja de la lana" (2014), "La rueda del tiempo" (2015) y "Canción de Navidad" (2016) han sido seleccionados y publicados en el I , II y III Certamen Ángeles Palazón de cuentos de Navidad. Ha participado en los fanzines Vinalia Trippers "Duelo al sol" (2014) y "Healter Skelter" (2016). Forma parte del Proyecto "Escritores Perdidos-Un lugar para encontrar". Un retrato directo y frontal sobre la generación perdida de la literatura española. Se define como escritora autodidacta y compulsiva. Un hombre gris y otros relatos es su primer libro publicado.

lunes, 13 de noviembre de 2017

LLAMADA por MARCOS MATACANA MARTÍN



cuando por fin los cuerpos se separan
Vicente Aleixandre

Como un silbido a veces, como un grito,
astillas de cristal en la garganta,
la percepción del frío y el metal
del agua que en el mar es obsidiana,
sobre la piel quemada, cicatriz
que añora ahora en vano las heridas;

o es el aplauso rutinario y triste
de cuerpos que entrechocan cuando se aman
y tejen un capullo con la seda,
o el vaho en el espejo que algún día
el tiempo nublará sin que ya importe
la imagen que refleja si no es tuya.

Y no sentirte más, y no sentirse
tampoco en otros cuerpos, ni ser nadie,
mirar al frente y solo ver vacío;
volverse y ver que atrás no queda nada.

Saberse un eslabón de la cadena
de nombres que son polvo y no ser más
que el monstruo con grilletes que la arrastra.


Marcos Matacana Martín, de Silva de varia erección (Cuadernos de humo, 2017).

lunes, 6 de noviembre de 2017

TEMBLOR por GASPAR MOISÉS GÓMEZ




Esa es la palabra: temblor.
Lo que queda después de la ceniza
que nombramos, ya libre de su sombra
temporal. La paloma en el mármol
sacrificada hasta la última cruz
de su aliento. Lo que no veremos
después de ver, a tientas, ese espacio
de la mujer amada. La palabra
que nace después de escribir
sobre ella la Palabra. El vacío
en que resuena el orbe. La naturaleza
luminosa, sin ojo que la vea.
Sentida sólo en sus agudos límites.

Sólo eso quisiera dejaros
cuando, después de muerto, me leáis
y cante yo en el dominio de la muerte.


Gaspar Moisés Gómez, de Edén perdido y otros síntoma (Eolas Ediciones, León, 2014)

AGITADORAS 87

sábado, 4 de noviembre de 2017

QUERER NO ES PODER por RAMÓN GUERRERO




Es cierto. A veces me pierdo en los matices.
Pero están tan bellas, tan bien arregladas que la senda interna
solo es un tránsito,
el velo que cubre el deseo y la delicia
hasta la última y negra
fuente de la vida.
La vía es oscura y el tesoro tan,
tan anhelado...
Hace más de mil años que amanece,
siempre girando la flor del reloj,
sus horas enloquecidas
de gusto en el dulce juego del fuego,
del fuego de la belleza que
es arquitectura que no arde,
pero muerde el olvido
y lo que ha de venir.
El lecho nunca es eterno,
aún siendo viejo.
Lanzo la flecha, la más alegre
y triste a un tiempo.
En cada boca abierta,
un caballo indeciso.
En cada soledad, una carencia
que jugará en la playa
con algún que otro grito de esperanza.

Ramón Guerrero


jueves, 2 de noviembre de 2017

CON TINTA, EN PAPEL SEDIENTO por JULIA ROIG




En las palmas de mis manos vienen marcados los surcos/caminos.
De ellas también mana la urdimbre del vocabulario del ojo,
para empuñar mis recuerdos tramposos sobre la hoja,
o abrirme por dentro y hacer autopsia de la pena y sus escorias.
Con la luz restada de la tarde, desembocarme,
enjuagarme el tiempo perdido,
en mares misteriosos que brillan como los labios, como la locura.
Y escucharme, por dentro.

Y así decirme, con tinta, en papel sediento,

Que

consideré los cuerpos ciudades, me adentré,
errando calles,
confundiendo trazados,
alabando arquitecturas.
Emborrachándome en ellos.
Lamí sus tugurios.
Fui vaho en la madrugada de algún coche.
Desperté varias veces.
Limpia y plena en ocasiones.
Amnésica y rotunda en otras.
Amé las resacas y me dejé conmover
por las palabras y gestos en oscuros callejones.
Me infecté de profundidad.
Reina bipolar,
roca en la paciencia,
pluma en el fuego.
Olvidé mi densidad y me atravesaron huracanes,
cíclopes de lluvia envenenados de ego.
Esponja, hembra,
tan tóxica, impura
como niña despeinada en tus campos.
Me aferré.
Desnutrida y lírica.
Incansable, extranjera en tu carne.

Hurgué cavé en el corazón,
flirteé con mi propio desprendimiento,
la idea de no volverme a mí misma.
Yegua sacrificada,
desdibujé tus lindes y emergí del dolor,
de las ruinas,
de los glaciares que nacen de un adiós.

Me desfiguró la congoja de sentirme perdida por un momento.

Contemplé la grieta e imaginé la fuga del amor,
como un idioma que desaprendemos de no usarlo,
como un cántaro de dicha líquida golpeando mi propio suelo.
Con el vientre exaltado,
delinquiendo con saña en mi hondura,
apreté la mandíbula,
improvisé itinerarios en avenidas incendiadas y desconocidas,
y me revelé de nuevo aprendiz y tropezada,
reconociendo la vida un esbozo constante.
Desplegué el arrecife, prendí hogueras,
escuché mi pulso acelerado,
toqué pie en mí misma.
Y volví a respirar reconciliada con el animal que me habita.


Julia Roig, del blog Miss Desastres Naturales.