viernes, 5 de abril de 2013
1 poema de 'Cómo desaparecer completamente'. DANIEL LOZA
miércoles, 30 de junio de 2010
POEMA AL ESTILO DE PEPE RAMOS, por LUKAS EL KOALA PUESTO
Extraido del blog El koala puesto en el ojo del tigre
miércoles, 9 de junio de 2010
Clan Art Café: Oviedo: Jueves: 10 junio 2010: David González & Emilio Alarcos:
jueves, 3 de junio de 2010
David González y su clon en Madrid este sábado 5 de junio:
viernes, 28 de mayo de 2010
Alfabeto de cicatrices: nuevo poemario de Ana Pérez Cañamares
ETIMOLOGÍA
Antes de que cremaran
a mi madre, mi hermano
cogió el micrófono
que ningún cura iba a usar
y dijo: "Si una madre
es la verdadera patria,
hoy nos hemos quedado
sin patria y sin madre".
(La etimología no está
siempre de parte
de la verdad.)
Desde entonces he intentado
llevar dignamente el exilio:
vigilando que se mantenga viva
la lengua que hablamos
los expulsados del paraíso.
jueves, 12 de noviembre de 2009
3 poemas de Alda Merini

Escribe una carta de amor solamente
que tenga la semilla de un gran suspiro
y después olvídala en la memoria
para que yo la pueda escuchar.
De noche, cuando duermes,
aunque tú no lo sabes, vengo a buscarte:
mi límite frío de sueño
se compagina con el tuyo,
vivimos sobre dos desiertos
que al atardecer se transforman en colinas
y desnudo mis senos en la noche
ansiosa de que tú los mires.
LOCURA*,
algún tiempo te llevé como un velo
en mis ojos, al conocerme apenas.
De lejos me viste, como blanco tuyo
y pensaste que yo sería tu musa;
cuando empezó la pérdida de dientes,
que aún me aflige entre tanto despojo,
compraste la manzana del futuro
para darme el fruto de tu fragancia.
EL MANICOMIO*
y el delirio se vuelve eco,
medida el anonimato,
el manicomio es el Monte Sinaí,
maldito, en el que recibes
las tablas de una ley
que los hombres no conocen.
*Traducción Guillermo Fernández
No es la primera vez que me pasa, quizás sea que soy un ignorante, pero descubro la obra de esta poeta italiana y su atormentada vida (manicomios, adicción al tabaco, entrega total a la poesía...) al leer su necrológica. Y sé sin embargo que el Yoyas de Gran Hermano escribe poesía. ¿Qué es lo que falla, qué nos esconden?
miércoles, 19 de agosto de 2009
CUATRO POEMAS DE 'SOLDADOS', de GUSTAVO CASO ROSENDI

TRINCHERA
Comenzamos cavando como si
fuera nuestra propia tumba
Pero cuando el cielo escupía fuego
nos dábamos cuenta
que era un buen hogar
después de todo
TREGUA
Arrodillado como si rezara
tiraba hacia la noche
No pude saber si era enemigo
Creo que él tampoco cuando me vio
arrastrándome como una culebra
Ambos omitimos pronunciar
una palabra que aclare la cosa
(No siempre hablando se entiende la gente)
MAOL-MHIN
Era terriblemente bello
mirar en pleno bombardeo
la suavidad con que caían
los copos de la nieve
CUANDO CAYÓ EL SOLDADO VOJKOVIC
Cuando cayó el soldado Vojkovic
dejó de vivir el papá de Vojkovic
y la mamá de Vojkovic y la hermana
También la novia que tejía
y destejía desolaciones de lana
y los hijos que nunca
llegaron a tener
Los tíos los abuelos los primos
los primos segundos
y el cuñado y los sobrinos
a los que Vojkovic regalaba chocolates
y algunos vecinos y unos pocos
amigos de Vojkovic y Colita el perro
y un compañero de la primaria
que Vojkovic tenía medio olvidado
y hasta el almacenero
a quien Vojkovic
le compraba la yerba
cuando estaba de guardia
Cuando cayó el soldado Vojkovic
cayeron todas las hojas de la cuadra
todos los gorriones todas las persianas
martes, 11 de agosto de 2009
DEDICATORIAS. Ámbar Past.

Dedico este poema a los hombres que nunca se acostaron conmigo
A los hijos que no tuve.
A los poemas que nadie escribió.
Dedico este poema a las madres que no amaron a sus hijos.
A las que murieron en hoteles
sin que nadie les acompañara.
A los poetas que viven olvidados en alguna antología.
Al poeta en su velorio con su boca cerrada para siempre.
Lo dedico al autor de las pintas en los muros.
Al torturado anónimo.
Al que nunca dijo ni su nombre.
Dedico este poema a los que gritan de dolor y también a las parturientas.
Lo dedico a las suicidas.
Al que lava cadáveres.
A las mujeres que se acuestan con todos.
A los que siempre duermen solos.
Dedico este poema a los que no frecuentan cafés ni piscinas ni saben hablar por teléfono.
A los que no entran en los bancos ni salen en la tele.
A las de primaria vespertina que reciben declaraciones de amor con faltas de ortografía.
A los poetas que nunca comienzan a escribir.
A las que no se atreven a opinar ni a levantar la voz.
A las que no pueden estar felices sin el consentimiento del macho.
A las que duermen con sus delantales puestos y piensan en el quehacer mientras sus maridos eyaculan prematuramente.
A las que tortean en jacales y no tienen sillones.
A los que arrullan a sus hijos en tzotzil y traen mugre bajo las uñas.
A los pepenadores.
A los que chaporrean siembran nopales y comen tortillas con sal.
Al sereno que también trabaja de día.
A la de la chancla rota que tiende cien camas cada mañana.
Al viejo sin dientes que merca chicle en la playa.
A los que viajan parados a la tierra del cacao.
A las que traen las caras negras y la cicatriz del llanto en la sordera.
A la que da el pecho a su hijo en el cañaveral.
A los que buscan el arco iris en el aceite de los charcos.
A la que chapotea en las cascadas y se moja el pelo con agua de lirios.
A los remeros que inventan el canto con sus brazos.
A los que lavan el nixtamal bajo la lluvia.
A las que acarrean el agua en cántaros y caminan por la carretera.
A la niña viendo luciérnagas.
A la niña con el candil en la mano.
A los chamacos que saltan con el rastrojo en llamas.
A los que corren sobre el fuego entierran a sus muertos en la cocina y cantan entre los escombros.
Al que engaña a su muerte en la cama de los moribundos.
Al que baja de los cerros para no quemarse con las estrellas.
Al que agarra la mano de la muerte y baila con ella.
A las que tienen muchas nueras y cargan iguanas en sus cabezas.
A los colochos que venden nieve en tierra caliente.
A los camaroneros divisando el cometa de madrugada.
Al que arremanga su camisa y pide un hacha.
A la que vende tamal de bola, de mumu y chipilín.
A los que cortan elote tierno para comerlo crudo y amarran la pata de perro que roba pollo.
A los que hacen las maracas y matan por amor.
Al que se avienta al hoyo en el entierro de un amigo.
Al poeta que no puede bajar del techo por estar tan enamorado.
Al que hace lo que puede.
Dedico este poema al hombre encadenado.
A los niños golpeados.
A los hijos de alcohólicos.
A las que cuidan a las criaturas de otros y ven a las suyas cada quincena.
A la que trapea en el colegio y no sabe firmar su nombre.
A las que comen en la mesa del hospicio.
A los tullidos que se acurrucan junto al horno en alguna panadería.
A los que atienden los baños públicos y barren las calles al amanecer.
A las que bailan en cabaretes y están hartas.
Dedico este poema al amasador de adobes que muere en la casa que construyó para otro.
A los que se escaparon de noche cuando el volcán sepultó su iglesia.
A los vecinos que ya enterraron a sus hijos uno tras otro como los años que pasan.
A los que han tenido que vender a sus hijos su sangre y su sexo.
A los que nada tienen que perder.
Dedico este poema a los peones acasillados que invaden las tierras del patrón.
A los que cavan túneles debajo del dinero.
A los que preden lumbre al ingenio.
A los que no echan sombra y sin luna dinamitan los puentes.
A los de trece años que se van a la guerrilla
y conocen mujer por primera vez en la montaña.
Para los dos heridos.
Para Las Pelonas.
Al tacuazín de Olga.
A los chuchos apaleados.
A niños que nacen en países donde la verdad está prohibida por la ley.
A los que han adoptado otro nombre y llevan años sin saludar a la familia.
A los que nunca durmieron en la misma cama y comparten la fosa común.
Dedico este poema a la madre que busca a su hijo en el anfiteatro
entre otros poemas decapitados.
A la que no puede decir cuál cadáver es el suyo
y se despide de cada uno con un abrazo.
Ámbar Past nace en Estados Unidos en 1949 y se naturaliza mexicana en 1985. Ha pasado la mitad de su vida en Chiapas, principalmente en las zonas rurales de Los Altos. Sus primeros libros fueron escritos en tzotzil: Sloíiljchiltaktik y Bon. En español ha publicado Yayamé, 1982, Mar inclinada,1986, Nocturno para leñateros, 1989, The Sea on Its Side, 1992, y Caracol de tierra, 1994, Dedicatorias, 2003, y un cuento infantil, El bosque de colores, 1992. Durante 30 años trabajó en la recopilación y traducción de cantos rituales de mujeres tzotziles que aparecen en los libros bilingües Conjuros y ebriedades, 1998, Incantations By Mayan Women, 2004, y Disco de los conjuros, 2004.
Extraído del blog patagón (de Aldo Novelli) Otros fluidos-virtuales
lunes, 10 de agosto de 2009
VOLVER A CASA. Joseba Sarrionandia

Con los mapas del tesoro bajo el brazo,
Dejé mi hogar y caminé
Tras el canto de las sirenas
A través de los escondrijos del miedo
No hallé en mi viaje sino
Pequeños pedernales grisáceos
Y nidos de mirlo que se deshacen
En oscuros rincones de las selvas negras.
Cuando -agotado el camino por el tiempo-
Volví a casa
Nueva era la madera de la puerta
Nueva también la cerradura
La traducción es de Gerardo Markuleta en "Antología de la Poesía Vasca" de la "Colección Visor de Poesía".
ETXERA ITZULI
Tesoroen mapak besapean,
Etxea utzi eta undinen
Abestien xerka abiatu nintzen
Izuen gordelekuetan barrena.
Sukarri urdinarre tipiak
Eta oihan beltzetako zokotan
Usteltzen diren xoxo habiak
Soilik nituen bidajan aurkitu.
Denborak bidea ahorturik,
Etxera itzuli nintzenean,
Berriak ziren atearen zura
eta zarraila ere.
viernes, 8 de mayo de 2009
2 poemas de Pablo Casares

Esperarte cariño
fue como dejar
de fumar:
Todo
a mi alrededor
se convirtió
en una
pálida
y ordinaria
sala de espera.
En cada gesto que hacemos,
en los insignificantes actos
de todos los días,
existe una mágica geometría
que es la vida:
divisiones, sumas, restas
dan como resultado
infinitas variantes
para amarte entre incógnitas
y símbolos
de una ecuación
ya perdida en las sábanas
de nuestras vidas.
DE VUELTA. Iñaki Estévez.

jueves, 13 de noviembre de 2008
Las paredes desnudas, de José Ángel Barrueco
LAS PAREDES DESNUDAS
en aquellos tiempos
no estudiaba mucho
iba al instituto a pasar el rato
y me la soplaba todo
menos el cine, claro
y las mujeres, joder
y los libros, desde luego
una tarde regresé con el boletín de notas
repleto de ceros, de suspensos, de insuficientes
fui a la habitación
aguardando la tempestad
en forma de padre furioso
y se produjo
primero me abroncó
pero no recibí sopapos
(eso solía estar reservado para mi hermano)
luego pareció enloquecer
sus labios soltaban la saliva propia
de los perros que han contraído la rabia,
salpicando el parquet y las paredes
después decidió el castigo
y el castigo incluía no salir de casa
no volver al cine, no salir de juerga
y, aún peor, empezó a desnudar las paredes de mi cuarto
las despojó de los afiches, de las fotos de las actrices,
de las secuencias de películas, de las banderas, de las postales,
de las gacetillas, de los recortes, porque decía que todo eso me
estaba distrayendo de los estudios y de mi deber en clase
las paredes quedaron blancas, desnudas, como muros
de un hospital para niños o un reformatorio para jóvenes
lo quitó todo, sin piedad
mi madre trataba de calmarlo
yo, a mi pesar, entonces era más débil que ahora
así que las lágrimas fluyeron mientras mi padre arrojaba
mi mundo al suelo, aquellos ídolos en los que había gastado tanto tiempo.
Poema de José Ángel Barrueco, de su poemario inédito Le aplastaré con mis versos.
miércoles, 13 de agosto de 2008
Mahmud Darwix

El pasado 9 de agosto murió Mahmud Darwix, el más conocido poeta palestino, y un clásico de la literatura árabe, capaz de llenar estadios como si fuera una estrella de rock para escuchar su voz, la voz en realidad de todo un pueblo, de su lucha, el exilio, la supervivencia. Que cuando vuelva a nacer, lo haga libre. P. |
| Aquí, en la falda de las colinas, ante el ocaso y las fauces del tiempo, junto a huertos de sombras arrancadas, hacemos lo que hacen los prisioneros, lo que hacen los desempleados: alimentamos la esperanza. Un país preparado para el alba. Nuestra obsesión por la victoria nos ha entontecido: no hay noche en nuestra noche que con la artillería refulge; el enemigo vela, el enemigo nos alumbra en el sótano oscuro. Aquí, tras los versos de Job, a nadie esperamos. Aquí no hay yo, aquí Adán recuerda su arcilla... Este sitio durará hasta que enseñemos al enemigo algún poema de la yahiliya.* El cielo es gris plomizo a media mañana, anaranjado por las noches. Los corazones son neutros, como las rosas en el seto. Bajo sitio, la vida se torna tiempo: memoria del principio, olvido del final. La vida. La vida plena, la vida a medias, acoge una estrella cercana atemporal, y una nube emigrada aespacial. Y la vida aquí se pregunta: ¿Cómo resucitar a la vida? Él dice al borde de la muerte: No me queda un rincón que perder, libre soy a un palmo de mi libertad, el mañana al alcance de mi mano... Pronto, me adentraré en mi vida, naceré libre, sin padres, y tomaré por nombre letras de lapislázuli... Aquí, en los altos del humo, en la escalera de casa, no hay tiempo para el tiempo, hacemos lo que hace quien se eleva hacia Dios: olvidamos el dolor. El dolor: que la señora de la casa no tienda la colada por la mañana, que se conforme con lavar esta bandera. Nada de ecos homéricos aquí. Los mitos llaman a la puerta cuando los necesitamos. Nada de ecos homéricos... Aquí un general excava un Estado dormido bajo las ruinas de una Troya inminente. Los soldados calculan la distancia entre el ser y la nada con la mirilla del tanque. Calculamos la distancia entre el propio cuerpo y las bombas... con un sexto sentido. Vosotros, los apostados en el umbral, pasad, tomaos con nosotros un café árabe —acaso os sintáis seres humanos como nosotros—. Vosotros, los apostados en el umbral de las casas, largaos de nuestras mañanas, necesitamos creernos seres humanos como vosotros. (Tomado de Mahmud Darwix, Estado de sitio, traducción de Luz Gómez García, Madrid, Cátedra) |
viernes, 28 de marzo de 2008
TODOS TENEMOS MIEDO, por Vicente Muñoz Álvarez.






