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jueves, 11 de octubre de 2012

¡OH, JANIS!, SEGÚN JORGE M. MOLINERO

 ¡Oh, Janis mi dulce y sucia Janis desata una expectación inusitada entre el gremio de la hostelería, que no duda en desatender a sus clientes ávidos de vino para leer unas líneas por encima del hombro del autor. Foto: Berta Bernarte


¡OH, JANIS, MI DULCE Y SUCIA JANIS!
Me jode que el humor se infravalore en todas las artes; en el cine, un drama siempre será mejor visto que una comedia y algo parecido sucede en todas las demás ramas del espectáculo.
Oh Janis, mi dulce y sucia Janis es una novela de Patxi irurzun editada por Editorial Eutelequia.
Bajo el subtítulo de Memorias de una estrella del porno (amateur) se esconde una descacharrante novela, por momentos hilarante, soez y sucia que habla de y como gente normal en el bar con amigos o en casa cuando nos rascamos los huevos, sin velos ni censuras. El navarro, heredero del Bukowski más cerdo y magistral contador de historias, recorre con la excusa del mundo del porno todos los temas que interesan al protagonista, Dick Grande, un barrendero pamplonés al que le cambia la vida tras un viaje a la Habana; desde la música, fútbol, mujeres, política... y hace una radiografía perfecta de la sociedad acomodada y burguesa navarra al entorno borroka, igual que de estractos de mundos suburbiales de Manila, París, México o la propia Cuba.

Un libro que se devora, facilitado por un lenguaje sencillo, con muchos tacos y frases comunes, un cachondeo contínuo pero brillantemente escrito, pues desarrolla la difícil labor de entretener y encubrir una historia de amor, regando con lefa y fluídos varios una filosofía de la vida y sus habitantes sin que te des cuenta. Patxi es un antropólogo que sabe mirar y contarlo mucho mejor después. Y además, te partes la polla.

Extraído del blog La juventud del otro

sábado, 10 de marzo de 2012

'¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis!' (Patxi Irurzun) en el RUTA 66




Eduardo Izquierdo firma esta reseña de la novela  en el último número de la mítica revista:

"Bajo ese título tan sugerente al que acompaña el subtítulo Memorias de una estrella del porno (amateur) se esconde una nueva novela del siempre interesante Patxi Irurzun. La guinda la pone el tema tratado. Porque ahondando en lo indicado por su cabecera vamos a encontrarnos con la historia de Dick Grande, un barrendero heavy de Pamplona que, sin comerlo ni beberlo, se convierte en una estrella del cine porno. Y es que el bueno de Dick tiene un secreto, cómo no, entre las piernas. La blakandeker. Intenten imaginar el por qué. O mejor lean esta novela que les asegura un buen rato de risas, erotismo y hasta poesia. Irurzun sabe caminar con maestría entre lo soez y la ternura para dar forma a un personaje entrañable con visos de convertirse en leyenda. Si con esto no les he convencido solo me queda decirles que, encima, el amigo Dick es capaz de fundar, en las 205 páginas de la obra,  hasta un nuevo movimiento musical: el porno-rock radikal vasco. Háganse un favor y apuesten por pasarlo bien. Lo agradecerán.

Patxi Irurzun: http://ajustedecuentos.blogspot.com

jueves, 24 de noviembre de 2011

UN MAR DE CRISTALES ROTOS



Aquí tenéis el nuevo videoclip de Insolenzia, con un cameo del escritor Patxi Irurzun, interpretando a Dick Grande, el barrendero protagonista de su última novela ¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis! http://ohjanis.blogspot.com

sábado, 13 de agosto de 2011

¡OH, PATXI, MI DULCE Y SUCIO PATXI!, por Carlos Salcedo Odklas



Descubrí a Patxi como a tantos otros a través de diversas antologías, su relato mi padre, los libros reno, ned flanders y los beats, todo en la misma frase incluido en la antología Beatitud (Ediciones Baladí) me parecío una obra maestra y el relato el vértigo de spiderman del Vinalia plan 9 (Producciones Vinalia Trippers) ya me hizo memorizar su nombre y ponerme en contacto con el, descubriendome además a una gran persona tras las letras, un tipo sencillo, amable, cercano, asi como seguro de su talento, ilusionado y para nada creído, por eso al saber de la publicación de esta novela empecé a sentir esa sensación yonki de querer bucear en sus páginas cuanto antes.
Me puse en marcha por las librerías de mi ciudad.
-¿Hola, tienen algo de Patxi Irurzun?
-Creo que no ¿cómo has dicho?
-Patxi Irurzun. Pe, a, te, equis, i, Irurzun, como suena.
-No, ahora no tenemos nada en stock.
Recorrí un par de librerías con idéntico resultado. Finalmente opté por probar en la librería pastor, una de las más grandes de la ciudad, la había evitado deliberádamente con anterioridad porque es una librería grande, con un escaparate poblado de banalidades y una clientela constante e impersonal, como el goteo de un grifo, y por lo general prefiero comprar en librerías pequeñas para no dar más dinero a quienes ya tienen bastante, pero todas me habían fallado.
-¿Hola, tienen algo de Patxi Irurzun?
-¿Quién?- Me dijo la dependienta, una señora de mediana edad.
-Patxi Irurzun.
-Mmmmm....¿puedes decirme algún título?
Estuve tentado a decirle la polla más grande del mundo, pero me rajé.
-¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis!
-Mmmm....Ffffff.....si, parece que lo tenemos.
-¿En serio?
-Aquí pone que si.
-Si lo tienen me lo llevo.
La señora imprimió un ticket que miró esbozando una mueca.
-Me va a costar encontrarlo.
No contesté, no se si esperaba algún tipo de comentario por mi parte, nos limitamos a mirarnos en silencio, ella volvió a mirar el ticket y finalmente salió de detrás del mostrador, me puse detrás de ella y seguí sus pasos, ojeó un par de estanterias y se dirigió a un hombre mayor que deambulaba por ahí.
-Alfonso, échame una mano con esto.
El señor mayor estudió el ticket y se dirigió a mi.
-¿Es una editorial nueva no?
-Creo que si.
Miraron por encima un par de estanterias mientras yo disimulaba.
-Quizas esté en las cajas de arriba -Le dijo el señor a la señora.
-Pufff....¿Está usted de paso?- Me dijo la señora.
-Errrr... no.
-Es que quizás nos cueste encontrarlo, ¿podría venir mañana?
-No se, supongo que si.
Se alejaron cada uno en una dirección, no sabía si me estaban dejando tirao o se habían ido a buscarlo por otro lado. Me acerqué a la estantería de mi derecha, aquella en la que ellos habían estado mirando, eché un pequeño vistazo. Y allí estaba, lo localicé enseguida, como si estuviese llamándome. Lo saqué de su prisión.
-¡Hey, está aquí!
La señora, que estaba ya inequívocamente volviendo a su posición inicial tras el mostrador, se giró con cara de sorpresa.
-Vaya, pues que bien. -Dijo.
Ya en el mostrador realizamos la transacción.
-Son 16 euros.
-Tenga.
He de reconocer que me escoció, está claro que los vale, pero para un miserable parado de larga duración como yo que hace poco ante la desesperación de su situación ha optado por dar el paso de llevar su curriculum al mc.donalds (esperando que no recuerden aquella vez que, borracho, casi prendo fuego al local ante los gritos del encargado) es un desembolso. Espero que al menos una parte razonable vaya a parar al bolsillo de Patxi.
Por fin tenía la novela, la edición es correcta, la tapa blanda y de extensión normal (206 páginas).
Ya en casa me lamenté por no tener un petilla para acompañar la lectura, nuevamente mi jodida situación financiera. Por suerte si contaba con un par de latas de cerveza marca Askania y un par de cigarros Winston. Me puse a ello.
La escritura de Patxi es agil y tremendamente entretenida, es perfectamente posible leerse el libro del tirón si te da la locura. Su estructura, en breves capítulos de unas cinco páginas, también posibilita irlo leyendo poco a poco si tu vida diaria no te permite dedicarle más que breves momentos.
Cualquiera medianamente interesado en la literatura underground y sucia en la que podría encuadrarse a Patxi seguramente estará ya al corriente de la trama. Dick Grande es un barrendero de Pamplona, un tirao que aulla a lo Bruce DICKinson en alguna jam o grupete heavy a la menor ocasión y barre las calles por la noche, no es un tipo agraciado, enclenque, feo, pero.... Hay amigos, el bueno de Dick esconde un diamante en bruto entre sus piernas, y aunque todos pensamos lo mismo en algún momento y fantaseamos con darle la vuelta a la pantalla del ordenador y ser el cabrón que se folla a todas esas tías con las que nos pajeamos a escondidas, a Dick se le presenta la ocasión tras un viaje de vacaciones a La Habana donde conoce a Janis, una jinetera, y a un par de dementes productores alemanes de porno amateur. Tras ser desvirgado en el medio y comprobar su potencial, un emocionado Dick emprende su recorrido por los bajos fondos del porno donde conocera a inverosímiles personajes y viajara a lugares a cual más bizarro por todo el globo y donde comprobará que no todo es follarse a pivones y eyacular en sus sonrientes rostros sino algo más tortuoso, como la vida misma.
La novela es divertidísima, sin más pretensiones que entretener, y aunque no pretende revolucionar la visión filosófica de la vida de nadie Patxi, con suma habilidad, introduce de vez en cuando reflexiones acerca de la condición humana (algo que en temas sexuales evidencia el verdadero ser de nuestra especie) y también se permite algunos ácidos comentarios de critica social, todo ello alejado del punto de vista oracular y mesiánico e introducido con toda la naturalidad del mundo.
En nuestro viaje en compañía de Dick y su "blackandéker" nos veremos en situaciones divertidas y bizarras y también tristes y desoladas haciendo que nos encariñemos enseguida con el bueno de Dick y queramos saber que le va a pasar ahora, la forma de narrar la historia, en primera persona, facilita también este acercamiento y consigue lo que todo escritor ansía, esto es que el personaje acabe siendo uno más de nuestros colegas.
En la etiqueta de mi ejemplar se la define como novela erótica, es cierto, de echo incluso podría decirse pornográfica (si estás pensado regalarsela estas navidades a la madre de tu pareja, la del opus, te aconsejo desechar la idea) pero es mucho más que las aventuras guarras de un actor porno de grán polla, es la busqueda de uno mismo, el afán de escapar de la mierda de las calles y elevarse sobre la masa con la polla bien tiesa para eyacular sobre todos los cabrones de abajo que nos menosprecian y coartan.
En definitiva ¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis! Es una novela cojonuda, de las que mola recomendar a los colegas, divertida, muy facil de leer tanto una como varias veces, excitante (no he podido evitar pajearme tras la lectura de algunos pasajes) entrañable y cercana, sin caer en fantasmadas ni sermones, recomendadísima.
¿Se te ocurre algo mejor que hacer estas aburridas tardes de verano que transformarte en una estrella del porno (amateur)?

Escritores sucios

http://ohjanis.blogspot.com


jueves, 4 de agosto de 2011

DIECISEIS BORRACHAS EN EL COFRE DEL MUERTO


Volví a buscarla la noche siguiente, y la otra, dejé de recorrer los sex-shop y de cantar en el metro, la acompañé bajo los puentes, a los descampados, se la metí por detrás mientras nos calentábamos en una fogata dentro de una casa en ruinas y dieciseis borrachas en el cofre del muerto se retiraban las telarañas de su coño, acaricié la cicatriz de su cabeza en un coche abandonado mientras le introducía un dedo de la otra mano en el culo y escarbaba toda su mierda acumulada en las tripas, mientras la oía gritar y cagarse en su padre, que la violaba con una botella de Ricard cuando solo tenía diez años, o tirarse pedos en la boca de su madre, que la quemaba con cigarrillos Gaulois para que amara ese dolor más que el de la polla paterna desgarrándole su ano núbil, la hice tragar fuego y lefa cada noche, hasta que pude conocer cada rincón de su interior, hasta que comprendí que, en realidad, la sangre con la que había pintado las paredes de sus cuevas era igual a la mía, a la de cualquier ser humano, la amé hasta que no pude más, hasta que no pude enfangarme más, hasta que supe que debía de guardar algo de luz y de calor para mí, hasta que aprendí a amarme otra vez a mí mismo, y solo entonces la abandoné como a una perra vagabunda, después de haberle pasado la mano por el lomo, quizás ahora Juliette tenga otra cicatriz en la cabeza, como la que se hizo arrojándose desde un puente cuando otro devoró también su corazón como si fuera un plato caliente, solo para no morirse de hambre y de frío. Y tuve mucho miedo, todavía lo tengo, incluso aunque me encuentre a miles de kilómetros de París, en Bangkok, en Manila, en México DF, de que sus ojos como lanzallamas vuelvan a buscarme, entre la multitud, para convertirme en ceniza.


Fragmento de ¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis!, de Patxi Irurzun (Eutelequia, 2011)

miércoles, 20 de julio de 2011

¡Oh, Janis! en CARNE CRUDA+1 reseña de Dani Insolenzia


El pasado jueves, 14 de julio, estuve en el programa Carne Cruda de Radio 3, con Javier Gallego. Todo un honor para mí. Os dejo aquí el podcast del programa. Yo salgo en los diez minutos finales, después de la pornoterrorista y Anni Sprinkle y sus orgasmos como montañas. Crudas tardes.

Patxi Irurzun










RESEÑA DE DANI SANCET (INSOLENZIA)

El mejor Patxi Irurzun se pone el traje de gala (el de basurero) y se saca la chorra para que se la coma Pamplonay el mundo entero. La lectura de este librose torna voraz, necesaria para comprender y seguir respirando, imprescindible para acunar los sueños lascivos y despertar deseos sordos. El lector se mira en el mismo espejo que usa Dick Grande cada mañana y ve como su polla alcanza tamaños insospechados y se contempla galopando cubanas, filipinas, alemanas y ribaforaderas. Todo ello bajo la atenta mirada de la tinta afilada que Patxi usa para diseccionar una sociedad tan manida que siempre huele mal. Antitodo, como los Eskorbuto.
Tan sólo os suplico que os pilléis este libro y lo devoreis sin miramientos, hacerlo por la hipocresia que nos rodea, por la necesidad del sexo y la obsesión por ocultarlo, por lo cotidiano que siempre huele a rancio, pero, sobre todo, hacerlo por vosotros y por vosotras.
Tras su lectura recomiendo follar sin interrupciones, salvajemente y con todo el tiempo por delante; el tiempo necesario para que por tu cabeza pasen Mamen la Perra en Celo, la blanca Kenia, la ninfa Clotilde, la salvaje y triste Juliette y, como no, en Dick Grande y su polla redentora.
Bravo Patxi, a ver cómo cojones superas esto.

viernes, 10 de junio de 2011

HOUELLEBECQ... A LA NAVARRA


Mañana, sábado 11 de junio, en la librería "La hormiga atómica" de Pamplona (C/Curia 4), a las 12: 30 presentación de la novela "¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis! Memorias de una estrella del porno (amateur)" (Patxi Irurzun). Un detalle importante... ¡Habrá jamón! ¡Y litronas!

Mientras tanto, sobre el libro la prensa dice cosas como la reseña que aparecerá este domigo en
XL Semanal (el semanario de mayor tirada en España)


HOUELLEBECQ A LA NAVARRA
Terminantemente prohibido pasar por alto las andanzas de Dick Grande, mítico personaje de ¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis! Su autor, Patxi Irurzun, deja claro al personal que humor y transgresión no están reñidos con la buena literatura. Eutelequia.

jueves, 26 de mayo de 2011

Dos reseñas de "¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis!"



1- EN LA REPÚBLICA CULTURAL

Reseña completa

Algunos fragmentos:

(...) Oh, Janis es una novela contada en primera persona, de prosa vertiginosa y frases interminables, llena de lenguaje coloquial, con un personaje central entrañable, de polla enorme y antisistema, "el puto Dick Grande, el de la polla como una blakandéker y los besos con sabor a sangre dulce, tan dulce que las mujeres que besaba no la distinguían de la suya propia".

(...) Oh, Janis es una novela ácida, llena de humor (con situaciones tronchantes) y de mala hostia (continuadora del trabajo de demolición iniciado por el Celine de Viaje al fin de la noche), donde Patxi Grande Irurzun, sin lacha alguna, arremete contra todo y contra todos, dando estopa a diestro y siniestro, a la Iglesia, a los periodistas, a los políticos, a los biempensantes, a las mujeres, a los hombres, a la revolución cubana y a sus iconos, a la burguesía y al proletariado, a la kale borroka

Oh, Janis es una novela seminal, repleta de pajas, de sex-shops, de putiferios, de muñecas hinchables con rostro de Margaret Thatcher, de prodigiosas prostitutas orientales que fuman con el culo o abren cervezas con el coño, de travestis, de escarceos sexuales de todo tipo (en la línea de aquel erotómano llamado Sade), de guiris adinerados pagando a niñas, de pelis porno (amateur) de nombres imposibles y argumentos delirantes: Las corridas de Pamplona, París bien vale una picha, Guarrillera…

Oh, Janis es una novela guarrilla, rebosante de tacos, de pedos, de meadas, de basura, de alcohol y de vómitos, de lenguaje escatológico, de eructos… en la estela de ese otro guarro que precedió a Patxi Dick Irurzun y al que llamaban Bukowski.

Oh, Janis es una novela de personajes secundarios inolvidables: la pareja de pornógrafos alemanes que no duda en pervertir a su propia hija, de ninfómanas insaciables, de mujeres hermosas y de personajes grotescos o deformados, de seres marginales…

Oh, Janis es una novela musical, con karaokes y cantantes de jotas, con clásicos de la canción casposa, con imitaciones de Meat Loaf, con canciones de AC/DC, Led Zeppelin, Whitesnake, Motorhead… pero también de Barón Rojo, Barricada, Las Superputas, o de La Gran Perra en Celo, Dick Grande y sus Cachorrillos Pajilleros, genuinos pioneros del malogrado porno-rock radikal vasco…

Esperemos que a Patxi Irurzun no le pase como al héroe de la novela, "como nadie sabía quién era Dick Grande, y si llegara a saberlo algún día se avergonzarían de mí, me fusilarían con katxis rebosantes de kalimotxo como sangre espesa, con titulares como sentencias del Diario de Navarra, con balas de plata ungidas en agua bendita o con nueve milímetros parabellum"; y de una vez por todas su talento, poderosa Blakandéker, acabe rompiendo las barreras y sea reconocido.

(...) ¿Cuántas editoriales, grandes o pequeñas, se hubieran atrevido a apostar por una obra de las características anteriormente mencionadas?

JAVIER SERRANO



2- ¡OH JANIS...!, según Esteban Gutiérrez BACO



Vuelve al Patxi más cañero, corrosivo, irónico, bestial; el más provocador, heavy, acerado; el imparable, el trasgresor, el brutal. El Patxi más irreverente que en esta novela no deja títere con cabeza, ni en su ciudad (Pamplona) ni en la hipócrita sociedad en la que nos toca vivir.

Con ¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis! Memorias de una estrella del porno (amateur) estamos ante El Quijote del siglo XXI. Al igual que hace más de cuatrocientos años Cervantes escribía la primera novela moderna, las historias del hidalgo Alonso Quijano, un hombre enloquecido por la lectura de libros de caballerías, nos encontramos ahora con Dick Grande, un personaje creado por Patxi que se vuelve tarambana por la visualización y el consiguiente ejercicio onanista frente a vídeos pornográficos...


Al igual que Cervantes inventa un personaje enajenado que se dedica a luchar contra la sociedad del momento, y del que se sirve para mostrar su maestría en la ironía, su saber reírse de todo y de todos ( el hacer sabio al tonto e imbécil al ilustrado), pues de la misma manera Patxi se sirve de Dick Grande (el barrendero heavy pamplonés, el soñador, el justiciero, el que quiere cambiar el mundo a golpes de cachiporra, el borracomplejos) para dar hostias a todo lo que se menea y no le gusta, al conformismo social, a la hipocresía establecida, al chanchulleo político. Pero no sólo eso, no sólo quiere reírse de todo, también quiere provocar y busca las mayores irreverencias con su personaje, que lo mismo se zumba a una mulata en el museo de La Habana, frente a la foto del Che, que se la casca en la fila de acceso a Notre Damm en París; lo mismo pervierte a menores, que pone a curas y monjas a jugar a hacer hijos, eso sí, las monjas con el cepillo depilado en forma de cruz o ellos dejando su leche sobre el cáliz de la comunión. Pero la hostia en la mesa dolerá mucho más a los pamploneses, cuando descubran la propuesta de cambio de su santo, San Fermín, por otro más bien armado al que reverenciar de verdad. Los meneos a la sociedad mojigata e inactiva, tanto de los extremos al centro, serán un terremoto. Así, pasarán ante nuestros ojos desde una dama de la derecha que tiene la fantasía de que se lo hace con un terrorista a un insatisfecho que derrama su líquido de vida sobre los pamploneses en las fiestas de San Fermín disfrazado del cabezudo Verrugas.
Dick Grande que lo mismo quema banderas (de España, de EEUU, la ikurriña) o se limpia el pito con ellas; que canta el “a san Fermín venimos” con la cachiporra en la mano en vez del Diario de Navarra enrrollado, cuando no ofreciéndole una lluvia dorada al Santo o haciendo amigos en Cintruénigo o Fustiñara a raíz de lo bien que la succionan sus mozas.
Caña al mono, a los proetarras y a los españolistas, a los peteuves (pamploneses de toda la vida) y a los guiris sanfermineros, a los políticos y a los meapilas.
Quizá la ironía utilizada sea más explicita que la que utilizó Cervantes, pero se compone de los mismos materiales: una escritura perfecta, dibujada con maestría en los tiempos, una escritura intensa y emotiva, aparentemente irreflexiva, pero muy meditada. El ritmo narrativo es mantenido desde el primer párrafo y no nos encontraremos con momentos valle, en los que poder respirar. Eso sí, las paradas se producirán cuando la sonrisa aflore a sus labios o, en más de una ocasión, la carcajada les haga cerrar el libro por un momento.

Dick Grande, un tirillas e iluso barrendero de Pamplona, cantante de un grupo heavy, con la melena hasta el culo y una polla como una botella de coca-cola de dos litros, anda suelto por este libro. No le pierdan la pista

Puedes pedir la novela en librerías o comprarla por Internet en FNAC, Casa del libro, Elkar...

domingo, 15 de mayo de 2011

EL PRIMER LIBRO ARROJADIZO DE LA HISTORIA




Aquí tenéis el video de promoción de ¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis! Memorias de una estrella del porno (amateur), el nuevo libro de Patxi Irurzun, publicado por Eutelequia y que se presenta el próximo domingo 21 de mayo a las 20:00 en la librería Tipos Infames de Madrid (C/San Joaquín, 3). Ya sabési, si os gusta lo leéis, y os reiréis un rato (recordad: la risa es revolucionaria; la risa es contagiosa; ¡transmite el virus!). Y si os parece un ladrillo... lo tiráis. Pero elegid bien a quien.

miércoles, 6 de abril de 2011

martes, 21 de diciembre de 2010

DOS PINTXOS DE '¡OH, JANIS, MI DULCE Y SUCIA JANIS!'


Hoy, Santo Tomás, día grande en Donosti, en el que corre la sidra y las panzas se llenan de txistorra y los corazones se calientan y laten entre las piernas, os dejamos con estos dos pintxos extraídos de la novela !Oh Janis, mi dulce y sucia Janis! (Memorias de una estrella del porno -amateur-), de Patxi Irurzun, que dentro de tres meses publicará Eutelequia .


Yo ya no sabía, no discernía la realidad de los sueños, estaba en el puto séptimo cielo, y este era una fiesta de un pueblo de la Ribera de Navarra, lleno de chicas morenas, que se reían en voz muy alta, que se ponían brazos en jarras para cantar una jota y de la boca les salía un pajarico, mientras la falda blanca de tablas les hacía pinza justo en la raja del culo, un culo duro y respingón como un pan de pueblo, y en la blusa se les marcaban los pezones igual que nueces, aquellas chicas que te llevaban a lo oscuro y te daban besos con lengua que sabían a zurracapote, o te la cascaban, sin dejar nunca de reírse, mientras sus novios hacían recortes a las vacas, aquellas chicas que te hacían una mamada, sin sacarse la polla de la boca, y repitiendo despacito el nombre de su pueblo, Fustiñana, Cintruénigo, Ribaforada...

***

Mi polla era la polla de todos los muertos de hambre del mundo, de todos los enfermos y salidos, yo los alimentaba con fantasías, sanaba los carcinomas que habían hecho engordar la religión, la moral, el pudor, el rechazo, sí, mis películas interesaban a alguien, se convertían en objetos de culto, yo había nacido para eso, había nacido con ese don, aquella minga como una grúa, capaz de levantar todas la basura del mundo y arrojarla a la papelera –junto con unas cuantas servilletas de papel—.


Próximamente

!Oh Janis, mi dulce y sucia Janis! (Memorias de una estrella del porno -amateur-)

Patxi Irurzun


En los años 80, Dick Grande, un barrendero “heavy” de Pamplona se convierte accidentalmente en estrella internacional del porno”. ¿El secreto de su éxito? Su privilegiada herramienta de trabajo (la “blakandeker”), sí, pero sobre todo su aspecto de hombre vulgar: tirillas y difícil de ver, cuando aparece en sus películas haciendo el amor con las mujeres más hermosas del mundo, los hombres solos, tristes y rotos creen que pueden ser como él.

Dick Grande recorre los santuarios secretos del porno “amateur” —La Habana, París, Bangkok, Manila, México DF…—, funda un movimiento musical (el porno-rock radikal vasco), financia involuntariamente con sus películas una guerrilla maoísta… Pero él también es un hombre insatisfecho, que solo persigue desesperadamente el corazón de la mujer que le introdujo en el mundo del porno: la dulce y sucia Janis.

Brutal y tierna, soez y poética, animal y, por ello, terriblemente humana, ¡Oh Janis, mi dulce y sucia Janis! se convierte, bajo la apariencia de una novela de género (erótico) en un pimpapúm social que no deja títere con cabeza y un artefacto infalible para hacer reír a mandíbula batiente mientras una pantera resopla en nuestra entrepierna.

Por fin una novela atrevida (que antes fue novela-blog y recibió medio millón de visitas), escrita a tumba abierta por un autor valiente para lectores valientes cansados de leer solapas de libros que nunca cumplen lo que prometen.


El Patxi más furioso no deja títere con cabeza. Como en los buenos tiempos

(Esteban Gutiérrez)

Me he reído un montonazo pero además me ha interesado mucho la historia, que de trivial no tiene nada. Creo que es mucho más que una novela humorística (...) Tamaña irreverencia en la que no se adentrarían jamás unos cuantos de "nuestros irreverentes" profesionales.

(José Luis Moreno Ruiz)

¡OH, JANIS, MI DULCE Y SUCIA JANIS! Memorias de una estrella del porno (amateur) no necesita poster desplegable de la chica del mes. El escribidor se sobra con su facilidad para dibujar personajes de carne y hueso. Ahora es el turno de la piel tostada y los flujos corporales. De los besos húmedos y la carne caliente. Del semen y de la animalidad disparada. De la crítica descarnada. De la risa cabrona. Ese Patxi. Valiente.

(Josu Arteaga)