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miércoles, 3 de marzo de 2021

HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA



«No hay aventura más fantástica ni vertiginosa que la propia vida»

Diario de León. 28 DE FEBRERO DE 2021. Cristina Fanjul

Ha convertido el camino en el protagonista de su creación y por eso sus obras van sedimentando y permiten contemplar escenarios y emociones tan diversos...

Vicente Muñoz es una rara avis en el mundo de la literatura. Su extensa obra abarca la poesía, el ensayo y la novela, pero siempre hay un denominador común: el escritor habla sin artificio y desde la palabra esencial y, como él mismo defiende, sigue implicado en la rebeldía. Parafraseando a uno de sus ídolos, sigue en el camino.

—Vicente, ¿se cansa uno de escribir antes que de vivir?

—En mi caso en concreto, ambas cosas, vivir y escribir, van a la par e indisolublemente unidas, y son, por decirlo de algún modo, las dos caras de la misma moneda. Para mí la escritura es una forma de vida, de ser y estar en la Tierra, de entender el mundo y de expresarme y desarrollarme como individuo en él, así que mientras viva seguiré escribiendo, imagino, esté cansado o no. Como ejercicio auto sanador al menos.

—Tienes una carrera literaria impecable, sobre todo por tu voluntad de escribir, no por la fama. Es decir, en tu caso se puede decir que vives para escribir. ¿Cómo ves desde esa atalaya el mercantilismo literario?

—Desde que comencé a publicar mis primeros libros, hace ya muchos años, tuve claro que por el tipo de literatura que a mí me gusta y practico, sería un escritor de fondo, no de grandes éxitos ni ventas, y no tendría prisa ni estaría sometido a servidumbres de ningún tipo a la hora de escribir. Entre otras cosas, supongo, porque vivo de otro trabajo, como bien sabes, y me he permitido siempre escribir lo que realmente quiero y siento por dentro. Respeto, por supuesto, la literatura comercial, de hecho tiene que existir porque es la que el gran público lector demanda, pero siempre he tenido claro que ese no es mi camino, como no lo ha sido tampoco el de los premios ni las subvenciones. Sin embargo, he tenido siempre el privilegio de tener editores dispuestos a publicarme y apostar por mi obra, muchos ya a lo largo del tiempo, y de poder escribir y publicar siempre lo que realmente he querido. Ese es mi camino y mejor premio.

—Parece que la realidad regresa a los años ochenta, que todo lo que creíamos que quedaba en el pasado regresa. ¿Cómo crees que la estética en la creación va a gestionarlo?

—Yo creo que en España siempre regresaremos a los años ochenta, por lo que tuvieron de especial y representaron, la Transición, la Movida, el rupturismo, la celebración y la fiesta... Dediqué, como sabes, mi novela Regresiones a esos años precisamente por eso, porque fui testigo en primera fila de todo lo que sucedió culturalmente en León, algo único e irrepetible, sobre todo a nivel musical, en esa década prodigiosa, y nadie en esta ciudad lo había contado aún. Comparado con aquello, lo que ha venido luego, desde mi punto de vista, ha sido un sucedáneo, así que no me parece en absoluto extraño que se regrese siempre con nostalgia a aquel tiempo, como referente de todo lo que pasó después.

—¿Qué hay en la literatura fantástica que tanto te atrae?

—Desde niño me apasionó la literatura fantástica y de terror, con Allan Poe como indiscutible precursor y maestro, y todos los discípulos que vinieron después, Lovecraft y demás cultivadores del género. Es curiosa esa pasión mía, si la relacionamos con mi propia obra, porque de mis más de veinte libros publicados hasta el momento, sólo dos, Marginales y Del fondo, el primero de relatos y el segundo de poesía, pueden calificarse de ficción pura, y son, de hecho, sendos homenajes a mis maestros antiguos. El resto son más bien autobiográficos, realistas y confesionales, en sus diversas vertientes, pero en las antípodas, en cualquier caso, de la literatura fantástica como género. Supongo que porque, aunque como lector me guste y necesite a veces la evasión, como escritor prefiero escribir sobre la realidad y el mundo que me rodea.

—¿Cómo has evolucionado tanto a nivel personal como literario desde tus comienzos?

—Sobre la marcha y a medida que he ido viviendo, viendo y aprendiendo. Como se han ido formando también mis propios libros, en función de mis experiencias. Dejando fluir la vida y el tiempo, en suma, y plasmándolo sobre el papel. No hay aventura más fantástica ni vertiginosa que la propia vida, creo. Y sobre ella y lo que durante la travesía me ha ido sucediendo y he visto, he ido escribiendo. Eso sí, enlazando con lo que comentaba antes, decantándome por un estilo y estética cada vez más definida, escueta, crítica, existencialista, autobiográfica y real como la vida misma.

—Todavía hay sitio para lo underground o las cosas son demasiado simples?

—Siempre lo habrá, creo, porque por mucho que nos quieran uniformar, controlar, dirigir, automatizar, lobotomizar, siempre habrá disidencia, alguien, siempre, tomará otro camino y tendencia y se rebelará contra lo establecido. Y de ahí nace lo underground y alternativo, sea del rasgo que sea.

—Dime qué es lo más underground de la política en estos momentos.

—Lo de siempre en política: el anarquismo, entendido como organización voluntaria y esporádica de las personas en aras del bien común. Eso, que debería ser la regla y el canon, es la excepción y la meta.

—¿Dónde tienes más lectores, en León o en Barcelona?

—La verdad es que no tengo ni idea, supongo que aquí, en León, aunque no lo sé con certeza. Unos pocos, pero fieles, aquí y allí, imagino.

— ¿Dónde está Babilonia?

—Fuera de nuestro corazón: en los muros y fronteras que nos quieren a toda costa imponer.

—¿Crees que alguna vez hemos dejado de estar en crisis?

—Imagino que no, que la crisis y la procesión va siempre por dentro, allá donde vamos nosotros. Pero como esta, desde luego, este mundo distópico y teledirigido que estamos viviendo, ninguna hasta ahora.

—¿Hay que tener miedo a los que nos prometen la felicidad?

—No deberíamos, pero dadas las circunstancias y el momento de manipulación y entropía que nos está tocando vivir, yo diría que como mínimo hay que ser prudentes y escépticos al respecto. Ojalá pueda pronto decir otra cosa.

—¿Qué ha cambiado entre el Vicente de ‘Monstruos y prodigios’ y el de ‘Haga lo que haga en la Tierra’?

—A nivel literario, casi todo, me atrevería a decir. Ese libro, el primero, Monstruos y prodigios (un guiño al de Ambroise Paré), que publicó la Junta de Castilla y León en 1996, fue un homenaje a la literatura gótica, decadentista y fantástica de la que antes hablábamos, digamos que la conclusión de muchos años de lecturas y pasión por el género, con la que me inicié como lector. Siempre he estado orgulloso de ese extraño libro, entre otras cosas porque creo que no podría volver aunque quisiera a escribir algo así y lo considero una rareza en mi obra. A partir de ahí, comencé a alimentarme de otros maestros y lecturas, la Beat Generation, que ha sido otra de mis grandes influencias literarias, Henry Miller, Céline, Carver, Bukowski, Lowry, Thomas Bernhard y un larguísimo etcétera de autores, que poco a poco han ido cambiando mi estilo, orientación y meta literaria. Parafraseando a Gsús Bonilla en el epílogo a Haga lo que haga en la Tierra: « Cada vez más escueto, cada vez más certero, cada vez más verídico, cada vez más identitario...». Ambos libros, efectivamente, están temática y estilísticamente en las antípodas.

—¿Qué es lo que más duele en la vida y qué en la literatura?

—En la vida y en la literatura lo mismo: la falta de esencia y espíritu. Dejarse llevar. No vivir ni escribir lo que realmente queremos y ser cómplices del sistema. Contra todo ello, como individuo y escritor, me rebelo.

—¿Sigues en la penumbra? ¿Se puede salir de ella?

—No como cuando escribí ese libro, Mi vida en la penumbra, en un momento de crisis personal y cruces de caminos. Siempre en parte, porque yo creo que veo la realidad, para lo bueno y lo malo así, a través de un filtro o penumbra, pero desde luego no en la que describe ese libro, mucho más negra y oscura. De todo, salvo de la muerte, se puede salir y escapar. Y la luz también está ahí, esperándonos. Nosotros tenemos la llave.

—¿Cuál es el verso que mejor te revela?

Seguir escribiendo /seguir siendo yo / seguir mi camino //por encima / de todas las cosas // lo único / que me identifica // no puedo ni quiero / cambiar mi destino.



martes, 26 de enero de 2021

LA LLAMA ENCENDIDA




Vicente Muñoz concluye la trilogía ‘La llama encendida’ con un poemario autobiográfico

El escritor y poeta leonés Vicente Muñoz dijo adiós a 2020 con ‘Haga lo que haga en la tierra’, su nuevo libro editado por Canalla Ediciones. En él vuelve a insistir en algo que conoce muy bien y explora a diario: su itinerario vital y su pasión por la escritura. Y además pone el broche final a la trilogía ‘La llama encendida’ que al rebufo de la estela de los dos anteriores pretende ser y es una crónica (poética y crítica) del momento actual, como siempre en clave autobiográfica y confesional.

Con ‘Gas’ (Ed. Lupercalia), Vicente Muñoz tuvo la oportunidad de condensar su obra poética, fruto de dieciséis años de trabajo, entre 1999 y 2016. En esta antología incluía material ya publicado en otros libros y una buena selección de inéditos, que ahora rescata en ‘Haga lo que haga en la tierra’, como sucede con los poemarios ‘Lobos de Mar’ y ‘Libro de haikus’ que ha vuelto a titular.

En total 200 poemas dan forma a este nuevo trabajo en el que el escritor leonés transita por la vida, la suya, llena de antítesis y contradicciones y reflexiona sobre el momento actual, sus consecuencias y sobre la escritura, con sus luces y sombras. La narración, en clave de poética autobiográfica, desnuda su viaje existencial “Siempre me ha interesado la literatura confesional, a caballo de todos los géneros, Henry Miller, Jack Kerouac, Louis Ferdinand Céline, Malcolm Lowry, Thomas Bernhard, escritores que, partiendo de su propia experiencia, reflejan la de la colectividad, el mundo en que viven, y dejan en su obra, sin necesidad de ficciones ni artificios, constancia de ello”, explicaba en otra ocasión a propósito de su atracción por esta vertiente literaria.

Con este nuevo poemario da por finalizada la trilogía ‘La llama encendida’, que inició con ‘Días de ruta’ (Lupercalia, 2014), continúo con ‘Travesía’ (Chamán, 2018) y concluyó, seis años después, con esta última entrega. Los tres libros son independientes entre sí, son tres visiones diferentes abordadas estilísticamente desde distintos puntos de vista: en el primer volumen mezcla prosa y poesía; en el segundo se sumerge en la prosa poética, y en este tercero se ciñe sólo a la poesía.

Sin embargo los tres títulos comparten, tal como explica su autor, un nexo argumental común: la dialéctica entre sus dos oficios, el negocio del calzado y la poesía. “Este hilo conductor les confiere unidad y sentido: ser una crónica (poética y crítica) de los tiempos que corren y estamos viviendo, de la debacle del capitalismo y el desmoronamiento de la economía de mercado”.

El oficio de la escritura, sobre el que se interroga constantemente si es “don o maldición”, y el amor (y el desamor), dicotomías esenciales sobre las que gravita su obra, vuelven a confluir en el último eslabón de esta trilogía articulada por el impulso invisible de la vida como un turbulento viaje. “Vicente destripa sus contradicciones, sus debilidades, y sigue hacia adelante. El hogar, el cielo, la naturaleza y sus esplendorosos regalos; la pasión vivificante, las brasas que nunca se apagan; la gasolina para seguir devorando kilómetros; la piel redentora que nos acoge al final de cada viaje”, señala Julia Navas Moreno en el prólogo.

Sobre Vicente Muñoz

Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) poeta, escritor y editor leonés, cuenta con una extensa obra poética y narrativa. Entre ellos nueve poemarios y una docena de libros de relato, novela y ensayo.

Ha coordinado distintas antologías y festivales literarios. Desde 1996 edita el fanzine Vinalia Trippers.

Camino Sayago



lunes, 11 de enero de 2021

HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA: Epílogo por Gsús Bonilla.



 me pregunto/ qué es/ lo que busco// en la médula// quizá la esencia 

Vicente Muñoz Álvarez [Médula] 

Porque recurro con frecuencia a la poesía de Vicente Muñoz Álvarez para no perder el rumbo y que su poética me centre el norte de la brújula, porque no quiero desviarme mucho del camino explícito de la claridad ni enviciarme con cantos gariteros de sirena, quiero dejar constancia hoy, en el primer día de este apocalipsis mundial, de virus, máscaras y látex, de mi dicha por encontrar (mientras inicio con pudor el privilegio del encargo de este texto) un conjunto de poemas sobrios y concisos para iluminar este cautiverio impuesto por el miedo y los eufemismos. 

Y aquí está, una vez más, el poso y la esencia, tras Días de ruta y TravesíaHaga lo que haga en la Tierra. Desprendiéndose del lastre retorico y la encrucijada con que a veces se nos llenan los vocabularios. Al margen de metáforas y condimentos, a los que las cocinillas de lo poético tanto recurrimos, porque así somos, calcadores de lo ya escrito, quizá por una estólida necesidad de ínfulas que se pierden en la noche del poema. 

Hallo al poeta preciso. Cada vez más escueto, cada vez más certero, cada vez más verídico. Cada vez más identitario, con el sello propio de quien ha hecho de la poesía de este país casa y domicilio, la poesía vital, el lugar para mi regocijo y pernocta. 

Sé bienvenido. Sé bienvenida. 

Gsús Bonilla. 14 de marzo, en el Estado de Alarma



martes, 29 de diciembre de 2020

HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA: Nota preliminar.



Haga lo que haga en la Tierra
cierra la trilogía La llama encendida, que inicié con Días de ruta (Lupercalia, 2014), continué con Travesía (Chamán, 2018) y concluyo, seis años después, con esta última entrega.

Aunque los tres libros son independientes entre sí y pueden (y deben) leerse por separado, temática y formalmente presentan una serie de rasgos comunes: la dialéctica entre mis dos oficios, el calzado y la escritura, y el modo y las consecuencias de intentar combinarlos, por un lado, y la poética autobiográfica, escueta y esencial que les caracteriza. 

Y sin embargo, desde el punto de vista estilístico, son también muy diferentes: Días de ruta, el primer volumen, mezcla prosa y poesía, Travesía, el segundo, es todo prosa poética, y Haga lo que haga en la Tierra, el tercero, exclusivamente poesía. 

Nunca me han importado ni gustado las etiquetas y escribo cada libro tal cual me lo dicta mi corazón, sin atenerme a ningún tipo de norma preestablecida. Pero creo (o al menos eso he intentado) que entre los tres títulos hay un nexo argumental común y un hilo conductor que les confiere unidad y sentido: ser una crónica (poética y crítica) de los tiempos que corren y estamos viviendo, de la debacle del capitalismo y el desmoronamiento de la economía de mercado, y al mismo tiempo de la dinámica y sinsabores del oficio de la escritura (don y maldición), el segundo gran eje temático de la trilogía. 

El tercero (además de muchos otros tangenciales), finalmente y cómo no, es el amor (y el desamor), presente siempre de un modo u otro en mi obra y, para bien o para mal, motor del mundo. 

Tres libros, tres visiones, tres miradas 

Y un solo corazón latiendo. 

Arden los restos. 


Vicente Muñoz Álvarez,

de Haga lo que Haga en la Tierra

(Canalla Ediciones, 2020)



miércoles, 16 de diciembre de 2020

HÍBRIDOS REÚNE A VICENTE MUÑOZ Y DAVID GONZÁLEZ



El poeta gijonés David González.

Joaquín Revuelta. La Nueva Crónica | 16/12/2020

‘Híbridos’ reúne a Vicente Muñoz y David González

POESÍA. Considerados dos de los poetas realistas más influyentes de su generación, este miércoles protagonizarán una lectura-presentación de sus poemarios ‘Haga lo que haga en la Tierra’ y ‘Hombre al agua’

La segunda jornada de la presente edición de ‘Híbridos’ llega este miércoles al salón de actos del Ayuntamiento de León, que a partir de las 19:30 horas con entrada por la calle Alfonso V y con el aforo limitado tendrá lugar la lectura-presentación de los poemarios ‘Haga lo que haga en la Tierra’ de Vicente Muñoz y ‘Hombre al agua’ de David González, dos de los poetas realistas más influyentes de su generación, de los que Gsús Bonilla escribe a modo de introducción: «Desde hace más de una década la obra de David González y Vicente Muñoz Álvarez me acompaña. Autores de los que copié, transcribí citas, dediqué versos, incluí en libros colectivos y elaboré textos y prólogos, cuando me lo pidieron y cuando no también, para sus propios libros. De hecho, si hay una poética con la que me siento algo más que identificado esa es la ellos. Sus poemas me hablan».

El autor gijonés llevará a cabo una lectura dramatizada de su obra, prestando especial atención a su último libro, la antología ‘Hombre al agua’ (Agita Vallekas y Desacorde Ediciones, Madrid 2020), que reúne 40 de sus poemas más directos y emblemáticos más once poemas inéditos y diez semblazas a cargo de los músicos Kutxi Romero, Felipe Zapico, Indio Zammit, Javi Pascual, Kike Babas, Josu Arteaga, Antonio Yeska, Lülu Forraje, Belo Susodicho y Doris Escarlata.


Por su parte, el leonés Vicente Muñoz acaba de publicar el poemario ‘Haga lo que haga en la Tierra’ (Canalla Ediciones), última entrega de la trilogía autobiográfica ‘La llama encendida’ iniciada con ‘Días de ruta’ (Lupercalia, 2014) y continuada con ‘Travesía’ (Chamán, 2018), tres libros independientes entre sí que pueden y deben leerse por separado, si bien presentan temática y formalmente una serie de rasgos comunes, como son la dialéctica entre los dos oficios de Muñoz, el calzado y la escritura, y el modo y las consecuencias de intentar combinarlos, por un lado, y la poética autobiográfica, escueta y esencial que les caracteriza. «Al ser el último de la trilogía es el que cierra un ciclo, tanto vital como literario. Por otro lado, supongo que al ser el único volumen de poesía exclusivamente, y además una poesía muy concisa y muy breve, que es la que a mí me caracteriza, muy esencial y muy directa a la raíz, a la esencia, pues puede ser que sea el más personal de los tres. Yo creo que son los tres muy personales, lo cual no lo digo ni mucho menos como virtud, porque de hecho hoy en día el tipo de literatura que yo hago no es exactamente comercial, no es lo que el mercado pide ni quiere, lo digo como una señal de honestidad. Esto es lo que hay y esto es lo que os estoy contando», asevera el autor y editor leonés.


viernes, 11 de diciembre de 2020

HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA: Prólogo por JULIA NAVAS MORENO.



El viajero se detiene a descansar; ha sido una larga y fructífera travesía. Repasa sus pertenencias y a pesar de que desde hace tiempo solo necesita lo esencial, la maleta pesa como si llevara lingotes de oro. 

para qué 
tanto equipaje 

salvo para hacer 
más complicado 
el viaje 

para qué 

Y ojalá así fuera: se desprendería de ese lastre material con facilidad, reservando lo suficiente para continuar con la mayor dignidad, sin penurias. Fuera las piedras, las palabras que no son nada. Pero…, de lo adherido a la piel, de lo que corroe el alma, del cansancio, de la erosión y el desgaste: ¿Cómo prescindir? Arrojar lejos la nostalgia, la decepción, la frustración, y salir corriendo liviano, desnudo, y detener el implacable reloj de arena. Ojalá. 

Anábasis, expedición hacia el interior. Unos la emprenden con el viento siempre a favor, arribando al puerto victoriosos, despreocupados; otros, expulsados a la orilla tras repetidos hundimientos. 

olas 
tormentas 
naufragios 
deriva 

Ya no es tiempo de vivir, sino de resistir en el osario de las calaveras danzantes. Exorcizar los demonios a través de los versos. La eternidad dada por la gracia de las palabras. 

Hay en la poesía de Vicente Muñoz Álvarez una heroicidad romántica libada de sus referentes éticos y estéticos. El destino está en manos invisibles que mueven los hilos caprichosamente, el fatum que desvía, desmorona, revierte haga lo que haga. El poeta está cansado, exhausto de esta lucha. Y así lo manifiesta; cada vez más consciente de que el último viaje se acerca y no pudiendo evitar lamentar el tiempo perdido, a la vez que declara el propósito de disfrutar lo que le reste de vida siendo “otro”. Todos lo somos: el resultado de las acciones de los distintos “yos” que nos han ido dejando su impronta. 

sabio y tonto 
bueno y malo 
héroe y villano 

para ser justamente 
lo que ahora eres 

otro 

Después, el VÓRTICE, una ráfaga de pensamientos en espiral, de fotogramas visionados a toda velocidad; de golpes, esquivados o recibidos, en este ring que es la vida, a ritmo de haikus: la concisión extrema, el mensaje precipitado, la sentencia contundente. De nuevo el tiempo que se escapa entre los dedos, las referencias literarias, los mitos… Para maximizar la complicidad con la poesía de Vicente es conveniente la curiosidad del lector para indagar, si no tiene unos mínimos de cultura literaria, mitológica, filosófica, cinéfila, musical... Todo ello es parte de su latido, de su bagaje. 

En las AGUAS PROFUNDAS se escuchan mejor los pensamientos. El resto de las voces, distorsionadas y extrañas, desaparecen. Nada el poeta solo, a contracorriente, ahondando en el abismo, en lo existencial. Combustible para un pesimismo impenitente que nos relata una crónica realista de los tiempos que corren, desde lo particular (el trabajo pendiendo de un hilo, las relaciones interesadas y el arribismo en el mundillo literario, las decepciones) a lo social (la crisis económica y de valores). Aunque, quién sabe…, quizás todos los tiempos hayan sido iguales, regidos por la egoísta condición humana y su balanceo constante entre el bien y el mal. 

peor que 
un policía corrupto 

que un político 
corrupto 

que un funcionario 
corrupto 

un poeta 
(sobre todo social) 
corrupto 

Se pregunta Vicente dónde está el antídoto, cuando es evidente que ese correctivo, ese nexo salvador que da coherencia y matiza su blanco y negro, es la poesía y todo lo que vierte en ella mostrando su transformación con total transparencia. Jekyll es consciente de Hyde, y viceversa. La aceptación de su ADN, la reconciliación. Seguir escribiendo. 

seguir escribiendo 
seguir siendo yo 
seguir mi camino

Metaliteratura. Vicente lleva ya muchos años en este solitario oficio, preguntándose si es “don o maldición”; amando y renegando de su necesidad de vaciarse con la escritura; exhortando al lector a la complicidad con versos que, de alguna manera, son pensamientos recurrentes y familiares para los que no queremos ser de hierro. 

LLEGAR A PUERTO sano y salvo aunque marcado de cicatrices. Aceptar lo vivido y destriparlo para aligerar el peso. Solo el poeta sabe si es un ejercicio de domesticación del pesimismo o una claudicación en toda regla de la nostalgia. Sospecho que la primera intención es la que subyace: si Vicente dejara de preguntarse sobre el sentido de la vida ya no sería “nuestro” poeta, con su anhelo de paz y calma que preceden a la tormenta que deviene en naufragio. Destripa sus contradicciones, sus debilidades, y sigue hacia adelante. 

El hogar, el cielo, la naturaleza y sus esplendorosos regalos; la pasión vivificante, las brasas que nunca se apagan; la gasolina para seguir devorando kilómetros; la piel redentora que nos acoge al final de cada viaje. Poemas que se precipitan como una traca final rejuveneciéndolo todo, rogando por preservar esa “perla”, ese tesoro frágil que es el amor y que sucumbe por falta de cuidados. 

y por encima 
de todas las cosas 

haber querido 
y sido querido 

tanto 

lo demás 
es ceniza 

Con GAS condensó y recopiló su obra poética a lo largo de diecisiete años, añadiendo material inédito que aquí rescata y retitula—en el caso de los haikus— como VÓRTICE, o dispersando los poemas de LOBOS DE MAR y dando final a HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA del mismo modo; urdiendo, retomando esos hilos que han conformado una manera personal e inconfundible de hacer poesía, en la que menos es más: el elixir, la esencia, lo que queda… Siempre pluma en mano. 


Julia Navas Moreno



martes, 17 de noviembre de 2020

HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA: Ya a la venta en Canalla Ediciones.




Porque recurro con frecuencia a la poesía de Vicente Muñoz Álvarez para no perder el rumbo y que su poética me centre el norte de la brújula, porque no quiero desviarme mucho del camino explícito de la claridad ni enviciarme con cantos gariteros de sirena, quiero dejar constancia hoy, en el primer día de este apocalipsis mundial, de virus, máscaras y látex, de mi dicha por encontrar un conjunto de poemas sobrios y concisos para iluminar este cautiverio impuesto por el miedo y los eufemismos. Hallo al poeta preciso. Cada vez más escueto, cada vez más certero, cada vez más verídico. Cada vez más identitario, con el sello propio de quien ha hecho de la poesía de este país casa y domicilio, la poesía vital, el lugar para mi regocijo y pernocta.

Gsús Bonilla, en el Estado de Alarma

Hay en la poesía de Vicente Muñoz Álvarez una heroicidad romántica libada de sus referentes éticos y estéticos. El destino está en manos invisibles que mueven los hilos caprichosamente, el fatum que desvía, desmorona, revierte haga lo que haga. Vicente lleva ya muchos años en este solitario oficio, preguntándose si es «don o maldición»; amando y renegando de su necesidad de vaciarse con la escritura; exhortando al lector a la complicidad con versos que, de alguna manera, son pensamientos recurrentes y familiares para los que no queremos ser de hierro; urdiendo y retomando esos hilos que han conformado una manera personal e inconfundible de hacer poesía, en la que menos es más: el elixir, la esencia, lo que queda… Siempre pluma en mano.

Julia Navas Moreno


Ya a la venta en Canalla Ediciones:


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