siempre con sueño y las tripas vacías,
caminando en carreteras y vías,
sudorosos, pestilentes, hambrientos.
Al amanecer, bebiendo los vientos,
cuando la ciudad y los tranvías
ya arrastran las tristezas y alegrías
de manadas de obreros somnolientos.
No se oye Rock, suena Antonio Molina.
Los pasos buscadores de mis botas
van sincopando entre tantas derrotas.
Don't think twice, mi alma camina
siempre por encima del escenario,
siempre hambriento el corazón incendiario.
Pedro González Polledo

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