lunes, 10 de octubre de 2011

EL CAZADOR DE RATAS. Kike Ferrari

 
"Con lo muy distintas que puedan parecer, hay cosas que todas las ciudades tienen en común.
Redes de prostitución, por ejemplo.
Un deporte que ocupa las primeras planas de los diarios.
Dos o tres orgullos, diez o doce vergüenzas.
Prohibiciones. Taxistas que saben donde conseguir cosas. Mercado negro.
Polución sonora.
Un argot, slang, lunfardo; algún sub-lenguaje propio.
Sobrepoblación. Hipertrofia.
Compartimentación social: fortificaciones para ricos, ghettos de pobres y, más allá, un amplio espacio donde la clase media cree que es libre.
Bares secretos. Monumentos inútiles. Arrabales perdidos.
Policía. Corrupción policial.
Pero, por sobre todo, ratas.
Miles, millones de ratas, como una guerrilla subterránea y clandestina, alimentándose de nuestras heces y desechos, recorriendo nuestros kilómetros de cloacas, mordiendo nuestros cableados y cañerías corroídas por el óxido, agujereando paredes, fornicando.
Reproduciéndose.
Ratas pequeñísimas y hambrientas, lauchas, ratones. Acechando.
La rata parda o Rattus Norvegicus. La rata negra o Rattus Rattus. Trabajando juntas. Voraces.
Ratas gordas y grises, con largas colas como látigos siempre sucios, con ojos pequeños y brillantes. Con dientes. Amarillentos dientes afilados. Ratas que creemos que podemos conjurar con un gato mimoso que come alimento balanceado y duerme en nuestra cama o con algún veneno que nos venden desde la televisión como infalible y que no daña sus plantas.
Pero no hay nada que hacer. Ellas siguen ahí, como desde hace más de un millón de años.
Un latente ejército invasor.
Una plaga en la oscuridad.
La verdadera mayoría silenciosa.
Por ejemplo, en el DF mexicano hay cien millones de ratas. En Moscú, más de trescientas.
En Guayaquil, hay treinta ratas por persona, al igual que en Montevideo. En Tokio, cuatro. En Buenos Aires, ocho. En Madrid, tres.
En New York hay ciento cincuenta y ocho ratas por metro cuadrado. Aproximadamente. Una o dos menos que en Barcelona, donde quizá estés leyendo esto.
Lo dicho: una guerrilla subterránea y clandestina, un latente ejército invasor fornicando y reproduciéndose.
Y sin embargo se puede vivir toda una vida en cualquiera de estas ciudades y nunca ver una. Porque, después de tanto tiempo, hay un pacto tácito entre ratas y humanos, en el que unos no se empeñan demasiado en la cacería y las otras siguen ocultas en las sombras. Invisibles.
Hasta que ese acuerdo se rompe.
Y pasan cosas muy feas."

("El cazador de ratas", a un euro acá: http://www.sigueleyendo.es/products-page/sigueleyendo-edita/el-cazador-de-ratas/)

BUG Bicho by M.A.Martín.

Bug
Bicho
Miguel Ángel Martín

Colección: Reino de Cordelia

Páginas: 96
Formato: 13 x 20 rústica con sobrecubierta y cuadernillos cosidos
Precio: 9,95 €
ISBN-13: 978-84-938913-7-4

Este bicho, creado por Miguel Ángel Martín como complemento para la serie de los álbumes de su personaje más famoso,Brian the Brain, vive aventuras mudas y en blanco y negro, lo que permite demostrar la enorme capacidad narrativa de Martín y su facilidad para contar con el mínimo número de elementos. Bug, el bicho, se publica por primera vez en una edición exenta en España cuando está a punto de aparecer también en Italia. Para la ocasión, su autor ha añadido algún episodio más y ha creado una galería de bichos con la expresividad característica de uno de los mejores autores actuales de cómic.

AL OTRO LADO DEL ESPEJO 4

CONSOLIDACIÓN by Carlos Salcedo Odklas.


Había perdido
a los colegas
en la niebla beoda
del sábado.

Me apoyé en la barra
oteando el horizonte
rodeado de gente extraña
resignado

entonces vino
"hey tú eres Carlos no?
el que escribe relatos"
nunca me había pasado
parecía una trampa
no sabía si decir
si
o
no
pero asumí mi culpa
y confesé.

Hablamos de chorradas
bebimos
y
me llevo a su bonita casa
del centro.

Allí
borracho
tuve que concentrarme
para cumplir
las expectativas
y lo hice

Era joven
y me hacia sentir joven
entre sus piernas

Me corrí
entre espasmos
buscando sus ojos
como un niño perdido
luego me fui de allí

Le di mi cuerpo y mi alma

Ella

Me dio

Este gripazo

Fiebre
sudores
alucinaciones
pesadillas
dolor de huesos
tragar cristales

Disculpen
tengo que ir al baño
a escupir


Carlos Salcedo Odklas

http://odklas.blogspot.com/

viernes, 7 de octubre de 2011

PABLO HASEL ESCRIBE SOBRE SU DETENCIÓN


Trataré de resumir al máximo ahorrando anécdotas aunque las haya para un libro e intentando mostrarme lúcido y claro pese a los días que hace que no pego ojo en condiciones. Esta declaración la firmo única y exclusivamente yo, sin presencia de abogado ni presión alguna por parte de alguien.

El Martes 4 de octubre fuí detenido en la calle por la Policía Nacional alrededor de las 10 de la mañana. Me comentan que es por un supuesto delito de enaltecimiento del terrorismo, acto seguido me meten en un coche y ya esposado me llevan a mi domicilio a practicar un registro "buscando material informático". Por cosas que me dicen se que me han estado siguiendo tiempo y que no es la primera vez que pisan mi calle. En total hay unos diez policías dentro del piso y si se suman los de abajo ya ni se. Esposado en mi habitación contemplo como buscan por todos los rincones ese "material informático" del que poco van a encontrar más allá de un ordenador portátil, algún pendrive con música y poemas o una cámara de fotos. Estoy tranquilo porque se que no tengo nada escondido ni que ocultar, a la vez es tremenda la impotencia de ver como se llevan diarios personales, fotos de recuerdo con mis parejas, letras, poemas, etc. También se llevan libros como si de la época de Hitler se tratara. ¿Qué democracia es esta en la que libros son secuestrados? La misma que golpeaba a estudiantes armados con libros y a periodistas que cubrían la notícia de las protestas contra la ley Bolonia, por ejemplo. Lo que más me enerva es que se lleven los dos ordenadores con los que mi familia trabajaba pero aunque los medios de manipulación traten de intoxicarlos saben de sobras que tengo de mala persona lo que la OTAN de pacifista. Prometen que los devolverán pronto pero eso aún está por ver, otros a quienes les han practicado similares registros no cuentan lo mismo. Percibo en las caras de algunos agentes que sienten vergüenza de tener que acatar las órdenes que les llevan a realizar semejante operativo contra un chaval que no posee más arma que la voz y que no tiene ninguna intención de practicar la lucha armada aunque a veces el cabreo ante tanta injustícia le haga escribir desde la rabia sin autocensura, pero sobre mi manía de decir lo primero que pienso ya comentaré algo luego. La abogada de oficio también alucina, no le puede cuadrar que alguien así sea registrado cual talibán.

Tras más de tres horas efectuando dicho registro, me llevan a urgencias a que me efectúen una revisión. Esperamos más de dos horas para cinco minutos de atención, que oficialmente las urgencias de Lleida sean las peores de Catalunya no es broma. A mi en ese momento no me importa esperar, pues esté donde esté estaré esposado, pero imagino que los enfermos se acordarán de la madre de esta sanidad cada vez más recortada. Una vez finalizada la revisión me llevan a Madrid y ahorrándome detalles pasaré a las diez de la noche, hora aproximada de llegada y a la que me llevan al hospital a por otra revisión. Esta vez esperamos tres horas y pico. Posteriormente me llevan a comisaría y allí espero a que llegue mi abogado de oficio. En honor a la verdad he de decir que no me torturaron ni trataron mal, puntualizo que ya era bastante tortura el registro que me habían hecho y estar detenido por escribir sin tapujos. No he de dar las gracias por que no me golpearan, lo normal debe ser que un policía respete tu integridad pero vivimos en un Estado con demasiadas denuncias de Amnistía Internacional, entre otros organismos, por torturas.

Cuando llega mi abogado procedo a declarar siempre esposado y la cosa se alarga hasta las cuatro y media de la mañana cuando tras contestar a numerosas preguntas me trasladan al calabozo. Compruebo en la declaración que saben más de mi que muchos amigos: los sitios donde he estado a lo largo de un año y pico, mis cuentas de internet de hace años, blogs que ya no están activos, etc. Ya en la celda no se me facilita un colchón y "duermo" en el suelo hasta que ya cuando la noche ha terminado un policía con mejor fondo que el que me había trasladado percibe que no tengo y me ofrece uno como es costumbre con todos los reclusos. Tras media hora de sueño me despiertan y me llevan directamente sin posibilidad de aseo o desayuno a la Audiencia Nacional.

Tras esperar un rato tomo declaración ante el juez y en resumidas cuentas me cita varios versos en los que se me acusa de enaltecimiento del terrorismo. Como había comentado en la declaración anterior, que es terrorismo y que no, llevaría a un debate de horas y de reproches al sistema capitalista tan experto en cometer un genocidio diario alrededor del planeta o de practicar, por ejemplo, el terrorismo laboral entre incontables más. Hay muchos tipos de terrorismos de los que no interesa hablar al poder y que suceden a diario. Como no dispongo de tanto tiempo ni creo que el señor juez estuviera dispuesto a escucharme, le comento la realidad evidente de que esos versos más explícitos los escribí en una época en la que mi filosofía era otra y no hacía más que dar pretextos al sistema para detenerme o hacerme quedar como un terrorista desfasado. Hace ya tiempo que doy un mensaje más inteligente y elaborado pero no me detuvieron en aquella época porque tal vez no estaban cerca las elecciones o la falsa democracia no se dejaba tanto en evidencia, pero deteniéndome ha vuelto a desnudar a su dictadura del capital. A los que aspiramos a un mundo más justo nos impiden con violencia que podamos ejercer multitud de derechos democráticos ¿cómo no vamos a estallar a veces?

Le pongo el ejemplo de que si su señoría discute con alguien y tiene ganas de partirle la cara seguramente su racionalidad le llevará a no hacerlo. Le digo que si escribiera seguro que comentaría al folio las ganas que tenía de partirle la cara al susodicho y en caso de que grabara para desahogarse haría una canción, eso hago yo cuando estoy harto y no quiero coger las armas. ¿Acaso si tan "terrorista" fuera no hubiera iniciado ya la lucha armada? Pero le vuelvo a comentar que ese no es mi camino y que sí, hay cosas que podían decirse de otra manera pero mis ideas no las pueden cambiar. ¿Deben detener a miles de escritores o guionistas por apología a la violencia en sus libros o películas? Yo no hago apología a la violencia porque no la practico ni tengo antecedente alguno derivado de esta. Muchas de mis canciones narran hechos que han pasado y que cada uno saque sus propias conclusiones. No les voy a dar más pretextos fáciles para que puedan volver a por mi, eso es lo que quisieran muchos de los que ensalzan al franquismo no sólo sin ser detenidos, sino con libros en las secciones principales de las librerías o aquellos que disfrutan viendo aumentar los ceros de sus cuentas ante una nueva guerra por petróleo o diamantes. Ya se sabe que en este Estado hay libertad de expresión para decir lo que quieren escuchar o para ser de derechas, de lo contrario te silencian, te criminalizan o te persiguen. Le dejo claro al juez eso de lo que ya me había dado cuenta hace tiempo: no haré más letras desfasadas pero sí seguiré siendo un comunista consecuente dando el mensaje inteligente y trabajado que los poderosos más temen porque se quedan sin argumentos. La fiscal pide mi libertad con cargos y ando a la espera de conocer la sentencia final mientras tengo que ir a firmar cada dos semanas al juzgado sin poder abandonar el país, vigilado hasta las trancas por quienes me detuvieron por órdenes evidentes.

Al salir a la calle me sorprende la cantidad de prensa que hay. Lo llego a saber y me preparo un discurso pero ni me lo esperaba y habiendo dormido sólo media hora con la cabeza a punto de estallar sólo se me ocurre responder a dos preguntas: a la de si seguiré cantando respondo que claro y a la de si hago enaltecimiento del terrorismo le respondo que son el PP y el P$OE quienes lo hacen apoyando guerras en el tercer mundo y vendiendo misiles a los genocidas de Israel. Podría haber dicho muchísimo más pero sólo tengo ganas de respirar y hablar con mis amigos. Son sólo los medios minoritarios los que luego reproducirán mis palabras, las grandes cadenas las censuran porque sólo les conviene sacar frases fuera de contexto y criminalizarme inventándose graves falacias como la de que apoyo a Al Qaeda y esto es serio.

Si algo he hecho siempre ha sido condenar a Al Qaeda. El 11 M fue una barbaridad a cuyas víctimas inocentes dediqué una canción, pero claro, ni la pondrán en sus telediarios ni comentarán nada los periódicos como de mi solidaridad con los olvidados y oprimidos que ni siquiera tienen algo que llevarse a la boca mientras los occidentales que les saquean habitan en mansiones. Pablo hasel se centra sobretodo en eso pero ahora sólo conviene dejarlo como un diablo sanguinario pro Al Qaeda. Si yo soy un villano no se que serán los que hacen videojuegos disparando a inmigrantes y seguramente ocupen el gobierno en breve. Me repatea que manipulen hasta tales extremos, ejerciendo una clase de terrorismo mediático (¿cuándo serán detenidos?) cuyo único fin es desprestigiarme y hacerme daño. Hoy he llamado a La Sexta, uno de esos canales que han vertido semejante acusación exigiéndoles que pidieran disculpas y me han dicho que me llamaban los responsables en breve pero ha pasado casi un día y aún espero la llamada. Pienso denunciarles aunque imagino que saldrán airosos, como si me hubieran acusado de comer chipirones con mayonesa. No tienen vergüenza y lo peor es que luego se hacen llamar periodistas. También me acusan de haber llegado aquí por fama, claro, pagué a los más de 10 policías que había en mi casa para que se llevaran mis únicas posesiones, mis canciones que andaban por salir, mi libro de poemas que iba a ser editado en breve, mis recuerdos, mis diarios personales... También me puse yo las esposas para que no pareciera un montaje, ah, y estuve tirado en el suelo del calabozo sin colchón para hacerme el duro. Pero en fin, no perderé más el tiempo con sus especulaciones propias de los programas basura que tanto critican para luego hacer cosas incluso peores. La manipulación es el motor de este sistema insostenible a todos los niveles. Por cierto, también se ha dicho que he dedicado una canción al camarada Arenas "líder de los GRAPO" y no, en todo caso la dediqué al secretario del PCE (r) puesto que jamás ha realizado una acción armada y los GRAPO eran una guerrilla armada. Si quieren guerra verbal al menos que jueguen limpio. El delirio de ciertos medios llega a puntos tan enfermizos en que cogen versos míos dichos en cachondeo y los toman al pie de la letra. Como tengan que hacer lo mismo con todo el arte ya pueden detener a medio planeta, como tengan que encerrarme por odiar a los gobernantes ya pueden meter a más de media España.

Independientemente de diferencias ideológicas, lo que es evidente es que con mi detención se ha cometido una violación de la libertad de expresión intolerable y de que como dijo alguien de cuyo nombre no me acuerdo: "quien le cierra el camino a la revolución pacífica se lo abre a la violenta" Sí, he dicho cosas duras y sólo se han quedado con ellas dándoles el sentido que quieren obviando la mayoría de mi contenido lírico pero aún así, a mi nadie puede obligarme a quien admirar o por quien sentir pena si muere. Por esa regla de tres que detengan a mis enemigos cuando yo fallezca y sonrían. Si tanto les molesto que dejen de darme la razón oprimiéndome, pero vamos, la razón nos la dan a diario a quienes no nos conformamos con un sistema que comete su genocidio diario impunemente. Sólo faltaría que encima no pudiéramos cabrearnos cuando nos recortan los derechos y pretenden que únicamente seamos sus robots, sus máquinas sin espíritu crítico ni solidaridad, que no es lo mismo que la caridad. Los mass media me han hecho el protagonista de algo en lo que no me dejan ni participar, tremenda paradoja. Pueden verter todo tipo de especulaciones pero no me otorgan la opción de defenderme, otra vez la dictadura decorada retratándose. No, si en el fondo van a ser ellos quienes vuelvan revolucionaria a gente ajena a conocer que de la política depende casi absolutamente todo, sus vidas por si fuera poco.


Pueden pintarme como un diablo que la gente no es tonta y quienes me conocen saben como soy: no soy yo quien apoya bombardeos a hospitales y colegios, no soy yo quien impide referéndums democráticos, no soy yo quien tiene cochazos de lujo y mansiones a costa de la explotación y de la miseria ajena, no soy yo quien mira hacia otro lado ante la injustícia, no soy yo quien quiere acabar con los servicios públicos, no soy yo quien abre brechas a gente sentada pacíficamente, no soy yo quien usa las armas para perpetuar las abismales desigualdades sociales, no soy yo quien no respeta las libertades de la mujer, no soy yo quien recibe dinero del Estado para esconder a pedófilos y expander la homofobia, no soy yo quien quiere financiar misiles para que niños no puedan tener una infancia, no soy yo quien quiere un sistema esclavista, no soy yo quien tiene canales de TV y periódicos para bendecir al fascismo, no soy yo quien permanece impasible ante una historia que en demasiadas cosas parece anquilosada en la edad media, no soy yo quien inventa armas de destrucción masiva para masacrar pueblos, no soy yo quien impide una sociedad donde el ser humano sea muchísimo más que una cifra al servicio de una minoría elitista, no soy yo quien cierra los ojos y no lucha por el futuro de la humanidad y del planeta al fin y al cabo cuyos "amos" arrasan sin contemplaciones por unos trillones más, no soy yo quien se nutre del racismo para ganar votos...¿sigo? Como he dicho antes el tema del terrorismo daría para tantísimo... Seguramente me acusarán de hacer demagogia pero es lo único que saben decir cuando andan faltos de argumentos ante la insultante evidencia. No soy yo quien detiene a alguien que aprieta fuerte el bolígrafo cansado de que importe más si la duquesa de Alba se casa que arreglar de una maldita vez un mundo que citando al gran Galeano "está harto de estar patas arriba"

El mundo al revés me detuvo el martes y no a quienes sí practican una amplia gama de terrorismos. Que citen rimas mías como estas:

Pueden poner al Che en una camisa mientras le llaman asesino
y hacerme quedar cual psicópata cuando sólo rimo
los versos que no dejaron acabar a Jara y a tantos,
pero la historia dispara más claro de lo que canto,
gritando que la avarícia crónica es el terrorismo
que nos lleva a los humanos a autodestruirnos.
Pueden encerrar a la libertad y llenarla de mierda
Que las heces son efímeras pero la libertad eterna.

Presentación de POEMAILS de Angel Petisme en Madrid



 

Martes, 11 de octubre, 21 h. 

Sala Triángulo

C/Zurita,20.Madrid. 

Entrada gratuita.Os esperamos!


Un espectáculo de poesía escénica, transgresor y sugerente, basado en su reciente libro POEMAILS. NUESTRA VENGANZA ES SER FELICES (ediciones Amargord, col. Hecho en Lavapiés, Madrid, 2011) con proyecciones e imágenes elaboradas por Jota de Doscuartos comunicación, música compuesta especialmente por Ángel Petisme y textos rapeados, recitados y cantados.

Poemails. Nuestra venganza es ser felices bebe y hereda el poso, en sus 16 escenas o piezas, de la canción hablada de la Segunda Escuela Vienesa, la Performance Party de los beatniks, el Dub Poetry de raíces funk. Pero también del Spoken Word, de las propuestas innovadoras de los ochenta de David Byrne para los montajes de Robert Wilson, Laurie Anderson, del jazz vocal de The Last Poets, del rap romántico, la polipoesía y por supuesto de toda la poesía del rock de los Sex Pistols a Nick Cave.

http://www.heraldo.es/noticias/cultura/la_poesia_cibernetica_angel_petisme.html

http://www.larepublicacultural.es/article4736.html

Próxima fecha. ZARAGOZA.viernes 21 de octubre. Centro Joaquín Roncal. 19,30 h. Entradas en http://caitickets.cai.es/eventos/listado.asp?intAgrupacion=5852&strSel=54%240&o=l

 

LO HA VUELTO A HACER, por Jorge Nagore


Escribir un libro, Patxi. No tiene solución, Patxi, Irurzun, no la tiene, es como Rulfo pero al revés. El último se llama ‘Dios nunca reza’ y lo ha presentado hoy. He ido porque no tenía otra cosa que hacer, más importante. Bueno, aunque la hubiese tenido, hubiera ido. Es la primera presentación a la que voy en mi vida y espero que sea la última, aunque Patxi, como era de esperar, ha estado esplendido, porque pide perdón mientras habla, aunque no lo pida con la boca. Estuve en otra esta primavera pasada pero en aquella yo era el muerto en el entierro, así que aquella no cuenta. Esta vez lloraba por el finado –debería dejar de leer a ciertos columnistas- y el finado ha hablado muy bien, casi tan bien como escribe, que es muy aproximado a lo que siente. Patxi Irurzun no es mi amigo, pero no me importaría que lo fuera. Pero no tiene tiempo. Tiene que escribir. Y eso es genial. Le he preguntado -porque estábamos pocos y los silencios se expanden- a ver cuándo deja de escribir libros para escribir un libro y se ha reído y el editor, que también ha estado muy bien, me ha mirado con cara de ‘¿quién es ese payaso?’ pero en realidad lo preguntaba para que lo apuntara el único periodista que estaba en al acto. Porque la verdad es que no sé si debe dejar de escribir libros para escribir un libro y quizá sea al revés, que cuanto más escribe escribe mejor, pero yo se lo pregunto, que para eso soy periodista aunque solo sea de este blog. He ido a Auzolan y no había media alma, aunque al entrar Patxi ya ha cubierto el cupo necesario de almas. Hay alma en Auzolan hasta 2023, fácil.
Patxi –lo he 'sufrido' como compañero de trabajo- tiene el corazón de un ángel, la timidez de un niño y los dedos de un diablo. Te puede destrozar en una línea, pero no lo hace. Hacía folletos para hipotecas en una empresa-zoológico en la que coincidimos poco tiempo para la parte de la convivencia y demasiado para la parte de la arrogancia. Nos reíamos tanto como alucinábamos. No voy a recordar aquel año porque no me creería nadie y además no merece la pena, todos somos hijos de alguien y algunos incluso hasta padres, lo que no deja de ser asombroso. Llegamos a pensar Patxi y yo y otros compañeros que estaban grabando sin nuestro permiso algún documental para National Geographic pero sin cebras. Siempre tendremos la duda. Patxi ha escrito de eso –por dignidad- y también de sus dos hijos, de una mudanza, de esta Pamplona en la que te pueden dar por saco los habituales pero también y más los autocalificados como progres –aquel jefe nos sacó unas pastas el día que murió Pinochet, en fin- y de todas las cosas que le convierten en mi a escaso juicio en un escritor de primer orden con muchas cosas que decir y que decir bien. Patxi no es de esos escritores de los que puedes decir ‘no ha dicho nada pero qué bien lo ha dicho’. Podría serlo, claro, con la Blakandeker, pero pasa. Él dice cosas porque ha venido aquí a compartir lo que le pasa por la cabeza y ve y a que lo leamos y aprendamos y él de nosotros cuando le leemos. Por eso me jode que se le lea poco y por eso le pregunto que cuando va a escribir un libro y no tantos libros fantásticos, aunque me mire un simpático señor con bigote con cara de justificado espanto. Enhorabuena, señor tímido, cuando me lea su libro, le diré, pero no tengo duda ninguna de que me va a encantar. Joder, me gustaban hasta los textos para hipotecas que hacías en aquel puto frenopático, como para no gustarme esto.
Pd: el libro cuesta 17 euros, se llama ‘Dios nunca reza’. Un señor que pasaba por allá le ha preguntado que a qué Dios se refería y Patxi, pidiendo perdón por hablar, le ha contestado con su legendaria y la infinita educación del que ha sido barrendero –barrendero de verdad, de la mierda que dejamos los demás- que ‘no es un Dios concreto, de ninguna religión, podría ser el capitalismo, o el consumismo o el ecologismo o algo. Se refiere a que solo nos tenemos los unos a los otros para ayudarnos’. Patxi es un genio. Yo lo he visto. Lo ha vuelto a hacer.
Lean también ‘Janis, mi dulce y sucia Janis’ y ‘Atrapados en el paraíso’ y ‘Cuentos sanfermineros’ y ‘La polla más grande del mundo’ –Patxi escribe unos textos preciosos para niños en una web- y ‘Ciudad Retrete’ y unos cuantos más. Lean lo que les dé la gana, hombre, pero luego no digan que no se les avisó, jeje. A mi esta publicidad me da vergüenza y es la última vez que la hago, pero la hago porque es mi obligación como lector, no porque me lo haya pedido él. Patxi no haría eso en la vida, por eso lo hago yo.


Más reseñas de DIOS NUNCA REZA

http://noticiasdenavarra.com/2011/09/30/ocio-y-cultura/cultura/39dios-nunca-reza39-la-dura-timidez-de-patxi-irurzun-en-un-diario-a-pecho-descubierto
http://www.gara.net/paperezkoa/20110930/294023/es/Patxi-Irurzun-escapa-ficcion-publicar-su-diario-que-lleva-titulo-Dios-nunca-reza



BUG/BICHO. Miguel Ángel Martín








Ya a la venta en:


 

jueves, 6 de octubre de 2011

RESACA/HANKOVER

Nature's Way

HOY EN BARCELONA

VAMPYRES


Dentro de la irregular filmografía de José Ramón Larraz (que incluye joyas de culto como Deviation o Symptoms, y bodrios infames como Polvos mágicos o El periscopio), Vampyres (1974), traducida al español como Las hijas de Drácula, brilla sin duda con luz propia.

Inspirándose en el horror elegante y sensual de las películas de la Hammer de los años 70, Larraz construye un film exuberante y malsano, decadente y siniestro, que por su tratamiento y estética resulta de lo más inquietante: voluptuosas vampiras sedientas de sangre, bosques umbrosos, caserones lúgubres y bacanales mortales, todo ello envuelto en un aura densa y morbosa, como de ensueño de opio, y aderezado con abundantes dosis de sexo y hemoglobina.

Aunque sencilla en su planteamiento, Vampyres seduce por la atmósfera ominosa y onírica que recrea y por su erotismo sangriento, además de por las sólidas interpretaciones de sus personajes, y es una de las perlas más negras del fantaterror español (aunque, como Deviation y Symptoms, se rodó en Inglaterra).

Para chuparse los dedos.

Vicente Muñoz Álvarez

Trailer in You Tube:

http://www.youtube.com/watch?v=e9rAgWWi80E&feature=related

VIVIMOS ENCERRADOS EN BURBUJAS TRANSPARENTES


El último poemario de Jorge Barco es un alegato antisistema. No me refiero exclusivamente a nivel político (que también), es un poemario contra el poeta, contra la figura formada del poeta a los ojos de los demás, contra el sistema establecido alrededor de la poesía. También es un alegato a favor del poeta, o mejor dicho de la poesía, del oficio de escribir una vez que estás envenenado de letras y ya no hay dios, o mujer, que sea capaz de salvarte de ello.

Es una contradicción necesaria, un conflicto localizado que ayuda y facilita la creación. El precio por supuesto es la convivencia (supervivencia) con dicho conflicto, el uso de un filtro adecuado a nuestras condenas (literarias o no), las cuales, alimentan y desnutren a partes iguales en esta pequeña recreación en escala menor que es la poesía sobre la vida.

Temas variados y reflexiones en los que la ironía es una de sus mejores bazas apareciendo y desapareciendo como una casi imperceptible marca de agua en el poema. Las afirmaciones absolutas, lapidarias, el nuevo estatus de una sociedad de conciencia publicitaria y asesina, el amor y la muerte, la sorpresa de los que creen conocernos sin ni siquiera detenerse a pensarnos y nos preguntan lo evidente, lo cual ya ni siquiera deseamos contestar.

Un poemario agridulce, combativo, extraño como una guitarra azul que tocamos en público cuando nadie nos ve.

Vivimos encerrados en burbujas transparentes.
Jorge Barco. Editorial Origami.


Juan Carlos Vicente, del blog Matahoras.

miércoles, 5 de octubre de 2011

HOY EN MADRID

Todo un clásico

Y por eso, hoy voy a presentar el libro a Madrid, y me vuelvo esta misma noche en un autobús a la una de la madrugada al pueblo (bueno, por eso y porque mañana hay cole, y es el cumple de mi hija, y tengo la primera sesión del Club de lectura de San Jorge...). El caso es que el

MIÉRCOLES 5 DE OCTUBRE
A LAS 20h
EN TIPOS INFAMES
MADRID

presento DIOS NUNCA REZA, mi último libro, y que me haría mucha ilusión que vinierais a arroparme un poco, que por la noche empieza a refrescar.

Me acompañarán el editor de Alberdania Jorge Giménez Bech y el escritor Eduardo Laporte.

¡Os espero!

DIOS NUNCA REZA

"Esta crónica cotidiana, que bien podría haberse titulado Diario de mudanzas, recorre un trayecto vital que se inicia, efectivamente, con la perspectiva de una mudanza de domicilio, y acaba en una mudanza mucho más agria: el despido"


http://www.alberdania.net/liburua_fitxa.php?id_libro=593

martes, 4 de octubre de 2011

Robert Stone: Recordando los sesenta


Robert Stone nació en Brooklyn (Nueva York) en 1937. Su madre sufría esquizofrenia y su padre los abandonó poco después de nacer, por lo que Stone pasó largos períodos de su infancia en centros de beneficencia y orfanatos católicos. Pese a las constantes ausencias de su madre, que había trabajado como maestra, ésta fue una influencia determinante para Stone y despertó su interés por la lectura.

A los diecisiete años, y tras abandonar el instituto —«no recuerdo si fue cosa mía o si me echaron, pero el caso es que un día dejé de ir»—, Stone se alistó en la marina. Durante aquel año, participó en una expedición antártica y presenció el bombardeo de Puerto Said por parte de los franceses en el contexto de la guerra de Suez: una matanza de civiles fruto de la «ignorancia y la avaricia» que lo marcaría en adelante, tanto en su vida como en su obra.

También en aquella época fue cuando Stone se metió de lleno en la lectura de los clásicos y descubrió a los que iban a ser sus maestros: Dos Passos, Melville, Conrad, Hemingway, Fitzgerald. De vuelta en Estados Unidos, vivió durante dos años en Nueva Orleans con su mujer. Allí empezó a concebir la que acabaría siendo su primera novela, Una galería de espejos, mientras trabajaba descargando barcos en el muelle y realizando el censo de la ciudad barrio por barrio y casa por casa: una experiencia, afirma, que es el sueño de todo novelista.

Presentó los primeros capítulos de Una galería de espejos para optar a una beca que le fue concedida y que le permitió estudiar en el taller de escritura de Wallace Stegner en la Universidad de Stanford. Aquél fue, sin lugar a dudas, el primer punto de inflexión de su vida. Stegner se convertiría en su mentor y le prestaría un gran apoyo, tanto personal y académico como económico, ya que fue gracias a su beca y a sus cartas de recomendación como Stone consiguió completar Una galería de espejos y, más tarde, Dog Soldiers.

También en Stanford entró en contacto con Ken Kesey, que lo introdujo de inmediato en la naciente escena psicodélica de la costa oeste de principios de los sesenta. Kesey traía de la mano todo un mundo que Stone abrazó con absoluto entusiasmo. Con él y sus Merry Pranksters entró en contacto con la escena beatnik, con Ginsberg, Cassady y Kerouac, con los alucinógenos, con los conciertos de John Coltrane —«una vez vi su música»— y con las primeras conversaciones literarias serias de su vida. Para Stone, que siempre había sido un autodidacta y se había formado «a la vieja usanza, leyendo», éstas tuvieron un efecto radical y le llevaron a transformar el manuscrito de su primera novela para dar cabida a otras formas de percepción, otros niveles de realidad: «Entendí que entre el realismo y el no realismo no había diferencias realmente importantes».


Stone vivió los sesenta como una prolongación de la cultura beat de los cincuenta, una especie de fiesta privada que, en su opinión, terminó de forma tajante en el famoso Summer of Love del 1968: «Éramos esnobs al respecto. Nos sentíamos directamente conectados a los beats, sus herederos, de algún modo. Cuando estaba en el instituto, y también en mi época en la marina, admiraba a los beats, y finalmente llegué a conocerlos. Creíamos que formábamos parte de un conocimiento arcano sobre el funcionamiento de las cosas más allá de la máscara de la realidad convencional».

Sus recuerdos de aquel período dieron forma a las memorias Recordando los sesenta, en las que nos presenta a un Kerouac, por aquel entonces, bastante intratable y reacio a relacionarse con la generación más joven; a un Cassady sumido en pleno proceso autodestructivo, y a un Kesey lleno de energía que fue la auténtica fuerza motora de aquellos años: «Era como si creyera que pulsando el botón adecuado podría cambiar el mundo. Yo nunca creí algo así. No era un revolucionario cultural en ese sentido. Nunca creí que el mundo fuera a ser nada más que lo que es».

Kesey, por su parte, hablaba así de Stone: «Bob solía colocarse, se plantaba desnudo sobre un suelo de cristales rotos, miraba al cielo y gritaba. Alguien que hace eso tiene que mantenerse ocupado o podrán con él. Es un guerrero, no sólo un escritor». O también: «Stone es un paranoico profesional. Detecta fuerzas siniestras detrás de cada galleta Oreo»; una etiqueta, la de paranoico profesional, que resulta cuando menos llamativa si tenemos en cuenta todos los personajes que se dejaron caer a lo largo de los años por La Honda, el rancho y cuartel general de Kesey y los Merry Pranksters.

Stone reconoce que podría haberse perdido en este ambiente de locura general de no ser por la escritura: «Era mi disciplina. Nunca tuve mucho ego, lo aplastaron cuando era niño. Escribir era lo único precioso que poseía, la única cosa que me justificaba. Sin eso, no habría sido más que
otro tipo que bebía demasiado, que se drogaba demasiado y que hablaba demasiado. Sin eso no era prácticamente nada».

Una galería de espejos se publicó finalmente en 1967, con excelentes críticas, y ganó el William Faulkner Foundation Award y una beca Guggenheim. Paramount Comedy compró los derechos para una adaptación cinematográfica: la película, con la que el autor no quedó demasiado satisfecho, se estrenó con el título de WUSA y fue protagonizada por Paul Newman, en adelante gran amigo de Robert Stone.

Poco después, Stone y su mujer se mudaron a Gran Bretaña, donde éste comenzó a trabajar en un manuscrito llamado «Paracaidista acrobático devorado por pájaros hambrientos», uno de los titulares pretendidamente escritos por el personaje de Converse y que, en realidad, como muchos otros que aparecen en el libro, están tomados de los escabrosos artículos que escribió el propio Stone en los sesenta durante su época de redactor en un periódico sensacionalista. Afortunadamente, el título final del manuscrito sería Dog Soldiers: «Sentía que los personajes debían estar en Vietnam, pero no sabía cuál debía ser su relación con la guerra». Para decidirlo, se trasladó a Saigón como corresponsal del semanario contracultural Ink (que cerró al poco de la llegada de Stone a Vietnam, por lo que sus artículos acabaron publicándose en otros periódicos). Pero Stone no encontró el material que andaba buscando para su novela en el campo de batalla, sino en la propia ciudad, donde descubrió una corrupción sin límites y un mercado negro de tráfico de drogas en los que estaban implicados desde los militares hasta los periodistas destinados para cubrir el desarrollo de la guerra.

Sus vivencias en Saigón, junto con el shock del regreso a Estados Unidos, dieron al libro su estructura final: «Era el inicio de la era post-Vietnam. Tenía la sensación de que, con la guerra, la explosión de las drogas, todas esas cosas salvajes o como quieras llamarlas, el mundo era totalmente diferente al de antes de la guerra. Era como vivir en las secuelas de una revolución».

Como apuntaba un crítico del New York Times, en tan sólo unos años el país había completado la transición de «Martin Luther King y los Students for Democratic Society a Angela Davis y la Symbionese Liberation Army [responsables del sonado secuestro de Patty Hearst], de Dylan y los Beatles a Alice Cooper y Charles Manson, de Laos y Vietnam a Grecia y Chile, de Nixon a Exxon, de los disturbios de Watts a los de Boston».

Unos acontecimientos que «resultan tan irreales y que sobrepasaron en tal medida la imaginación de la mayoría de novelistas que fueron los representantes del Nuevo Periodismo como Michael Herr o Hunter S. Thompson los que crearon los retratos más viscerales de aquellos
tiempos». Stone fue uno de los primeros en adentrarse desde la ficción en ese terreno, y uno de los primeros también en llevar a Estados Unidos la degradación y el desastre absoluto de la guerra de Vietnam. Una «vietnamización de la tierra madre» —en palabras de Jonathan Lethem— que llega a su punto culminante en el apocalíptico enfrentamiento que tiene lugar en la montaña de Dieter hacia el final de la novela.

«Vietnam nunca será un tema desfasado para mí. Pero Irak, en cierto sentido, es mucho peor. Esos tipos han ido adonde Nixon nunca llegó, adonde Lyndon Johnson no quiso llegar. Soy un patriota a mi manera. Menosprecio constantemente a Estados Unidos como lo hago conmigo mismo, pero no me gusta ver nuestra reputación completamente destruida.»

Dog Soldiers llamó de nuevo la atención de Hollywood y también de nuevo acabó convertida en un fiasco. Según afirma Stone, el resultado final de las dos películas no guarda más que un parecido accidental con los tratamientos que entregó a la productora. Véase, por ejemplo, la
transformación de Marge en una mojigata totalmente ajena a los trapicheos de su marido con la droga, a su padre —Elmer Bender— convertido en un sensato librero y ese final rebosante de moralina que poco tiene que ver con el de la novela. Estas decepciones con el mundo del cine quedarían reflejadas más tarde en su novela Children of Light.

Con Dog Soldiers llega además el perfeccionamiento de ese estilo tan personal de Stone que algunos han dado en llamar «realismo alucinatorio» y que, como ya hemos dicho, debe mucho a sus experiencias de la década anterior con Ken Kesey y los Merry Pranksters, cuya herencia es aún mayor en esta novela. Y es que Stone ha reconocido que siempre crea a sus personajes a partir de personas que conoce, y muchos han visto una clara relación entre Neal Cassady y
el personaje de Hicks, entre Ken Kesey y el gurú y ex Dios Dieter, entre La Honda y El Incarnaçion del Verbo, entre los Merry Pranksters y Los Que Son.

En los años siguientes, Robert Stone siguió ganándose un prestigio que le ha llevado como profesor a las más importantes universidades norteamericanas —como Princeton, Stanford, Harvard, Nueva York, Johns Hopkins o Yale— y le ha valido varias nominaciones al National Book Award, al Pulitzer y al PEN/Faulkner. Actualmente es jurado de este último premio y miembro de la Academia de las Artes y las Letras.

Considerado uno de los mayores escritores vivos de la narrativa norteamericana, cuenta con la admiración del público, de la crítica y, muy especialmente, de sus colegas escritores. Entre sus amigos y admiradores se cuentan Don DeLillo, Al Alvarez, John Banville, Madison Smartt Bell, Frederick Busch, Frank Conroy, Joan Didion, Annie Dillard, James Ellroy, Michael Herr, Ward Just, Wallace Stegner, Joy Williams, William Gibson, Tobias Wolff o Jonathan Lethem.

De hecho, el propio Stone se lamentó una vez de ser uno de esos «escritores para escritores», una reputación que se sacudió de encima con el progresivo éxito de sus obras. Además, conviene tener en cuenta la influencia que ha ejercido sobre las generaciones posteriores: desde El poder del perro, de Don Winslow —que Ellroy elogió comparándola con Dog Soldiers—, hasta la herencia de sus villanos disfuncionales que puede encontrarse en las películas de Tarantino, o la más directa relación que señalan algunos entre la visión de la guerra de Vietnam de Stone y la de Denis Johnson en Árbol de humo (ganadora del National Book Award en 2007).


Reportaje y fotografías cedidas por la editorial Libros del Silencio. Texto de Inga Pellisa.

lunes, 3 de octubre de 2011

IDOLATRÍA. Sherman Alexie


Marie esperó horas. Estaba bien. Ella era india y todo lo indio -powwows, funerales y bodas- requería paciencia. Esta audición no era india, pero ella estaba lista cuando dijeron su nombre.

“¿Qué vas a cantar?”, preguntó el británico.

“‘Every Reservation Girl Loves Patsy Cline’”, dijo ella.

“Escuchémosla”.

Sólo pudo cantar la primer estrofa antes de que la interrumpieran.

“Eres una cantante horrible”, le dijo. “No vuelvas a cantar nunca”.

Ella sabía que ese momento se transmitiría por la cadena nacional. Ella había estado de acuerdo en aceptar cualquier humillación.

“Pero mis amigos, mis maestros de voz, mi madre me dicen que soy buena”.

“Te mintieron”.

¿Cuántas canciones había cantado Mariela en su vida? ¿Cuántas mentiras le habían contado? Enfrente de la cámara, Marie hizo la cruel suma, se fue corriendo hasta la habitación verde y lloró en los brazos de su madre.

En este mundo, debemos amar a los que mienten. O vivir solos.


Extraído de Hermano cerdo

VINALIA TRIPPERS en LA REPÚBLICA CULTURAL.



Producciones Vinalia Trippers: os hablamos de Vicente Muñoz Álvarez y un talentoso grupo de escritores hace unos meses con la publicación de una joya, Beatitud, visiones de la beat generation, con la que nos apuntamos al carro de seguirles. También descubrimos que Muñoz Álvarez, junto a un tropel de autores, son los responsables del proyecto editorial Vinalia Trippers, que saca a la luz el fanzine Vinalia bolsillo y un cuadernito de poemas, a cual más sorprendente, llamado Poemash. Escritores y poetas que dejan lo mejor y más original de sí mismos en unos relatos repletos de cómics e ilustraciones. Pero si hay algo que llama la atención con estos relatos, variados, imaginativos, proezas únicas, misteriosas, socarronas, cínicas, barrocas, delirantes, es el magma diabólico y el menú del conjunto de escritores e ilustradores reunidos en un “número 11” imprescindible para leer algo diferente de lo predigerido y fagocitado por el mercado. Trippers From the Crypt, el Vinalia nº 11, junto a su Poemash (especial Masters of Horror), es un regalo para lectores ambiciosos, aquellos que buscan y rebuscan salir de las costuras marcadas por los mismos modistos de siempre.

En un virtuoso arte de mezclar horror, misterio, risas, y absurdo, Octavio Gómez Milián, José Ángel Barrueco, Vanity Dust, David Vicente, Javier Das, Choche, Patxi Izurzun, Carlos Salem, David Refoyo, Pepe Pereza, Safrika y muchos más igual de inimitables, a los que se unen ilustradores como Mik Baro (portada), J. Kalvellido, Bonilla, Santi Jurado, Rodrigo Visceria, Maica Campos, Abel García, Ferre, María Luisa Porto y más, más, más; en total cerca de 80 autores, entre narradores, poetas e ilustradores.

Trippers From the Crypt es un monumental cuadernillo, pequeño pero inmenso, donde la batidora verbal y visual de sus responsables le da un toque levemente extravagante que se digiere entre sorpresa y sorpresa. Ideal para tomarlo en dosis diarias, por ejemplo: antes de acostarse, se le quitarán los miedos, se lo aseguro.

Esta psicotrópica antología marciana de relatos para adultos, como la denomina el propio Muñoz Álvarez, (aunque lo haga para el número 9, sirve la descripción para el que os presento) está cargada de bizarrismo y poemas más que curiosos. Relatos de los que gustarán unos más que otros, sin duda, pues todos los lectores tenemos nuestras manías.

La historia de Vinalia Trippers comienza en 1995, cuando un grupo de almas gemelas con inquietud literaria editaron un fanzine que reuniera relatos e ilustraciones unidas por un estilo común y de una calidad indiscutible. Fanzine y librito de poemas que se pueden considerar de bolsillo. Superando crisis y cambios tecnológicos, aquí siguen dando caña y gusto. “No nos hemos ceñido en la selección a ese modo de entender el relato breve, formalista y rígido, sino que hemos optado por un concepto más flexible, tanto desde el punto de vista de la extensión como de su contenido, incluyendo algunos textos que como ya antes mencioné pertenecen más bien a otros géneros, pero que nos parecieron perfectamente afines al espíritu de Vinalia” puntualiza este poeta, narrador y editor leonés que en el comienzo de la segunda década del nuevo siglo hace funcionar a toda máquina su nave Vinalia repleta de hombres lobo, zombis, brujas, nazis, vampiros y asesinos sanguinolentos.

Y para mí, que soy una amante enfebrecida del cine, ver como el mundo del celuloide se mezcla con la poesía en el Poemash que acompaña a este nº 11 es un placer inesperado. Las últimas palabras de Norman Bates a su madre de Joaquín Piqueras, El vigilante (homenaje a Jack Torrance, El resplandor) de Sonia San Román, Etiqueta de culpabilidad, de Ángel Muñoz Rodríguez (inspirado en la serie televisiva de la Fox, The Walking Dead), o Voodoo House, del propio Vicente Muñoz Álvarez son el postre ideal para completar un fanzine con la actuación especial de Vic The Ripper, Xen the Sexton, Silvi Shelley o Vlad Eich, que nos anuncian en un prólogo especial el miedo que vamos a pasar con 30 cuentos de terror ilustrados más alguna espeluznante sorpresa, escritos todos con un espíritu pulp de antaño, evocando un tipo de literatura de evasión que tanto se echa en falta en estos tiempos.

Todo un grupo de escritores e ilustradores que caminan zombis hacia el número 12.

Blanca Vázquez, La República Cultural.

http://www.larepublicacultural.es/article4729.html


Título: Trippers from the Crypt
Editor: Vicente Muñoz Álvarez
Autores: 34+14 autores
Edita: Vinalia Trippers Año: 2011
Páginas: 66 páginas Precio: 6€

Para más información:
Vinalia Trippers

AGITADORAS 26


Estimad@s amig@s:

Llega octubre, caen las hojas y nos dejamos invadir por nuevas agitaciones. Pero no por ello nos olvidamos que hace veinte años Freddy Mercury nos dejó. Irrepetible. Irreverente. Mágico. El gran agitador. Vaya aquí nuestro pequeño homenaje y los estupendos artículos de:

Rafael Blanco, Jesús Zomeño, Pepe Pereza, Carmen Camacho, Ana Márquez, Daniel de Culla, Rolando Revagliatti, Mar Solana, Carlos Salem, Jorge Espina, Estelle Talavera, Paco Piquer, Francisco Gómez, Héctor Ranea, Pedro Pujante, Lucía Ortiz, Concha M. Miralles, Marcela Sabbatiello, Vicente Muñoz, Jesús Aller, Ricardo Triviño, Rubén Castillo, Care Santos, Josep Oliver, Miquel Juliá, Joaquín Lloréns, Itziar Mínguez, David Torres, Inés Matute, Mª Ángeles Cabré, Luís Arturo Hernández, Il Gatopando, Pablo Paniagua, Begoña Leonardo, José Luís Ruiz Bartolomé, Jan Hamminga y Victoria Salvador.

http://www.agitadoras.com/

FUCKING FREAK by Adriana Bañares.

domingo, 2 de octubre de 2011

CREATIVITAT I LOCURA: Óptica Orgánica.

NUEVA YORK DE FICCIÓN by Mario Crespo.


A Enrique

La primera vez que uno llega a Manhattan tiene la impresión de vivir un déjà vu. Todo resulta familiar: las avenidas, los rascacielos, los taxis, el humo de las alcantarillas, los personajes que pululan por sus calles... Nueva York, capital del mundo, es, ha sido y seguirá siendo también la capital del cine y la literatura. El lugar más recurrente para ambientar una historia, una ciudad construida por todos y cada uno de los pueblos del mundo, donde nadie falta y nadie cabe, donde cualquier cosa puede acontecer. Cada rincón es una localización de cine, un pasaje de una novela, un sueño convertido en realidad al notar el calor del asfalto bajo los pies y volver a la vida, cruda, que las tres dimensiones conocidas nos obligan a vivir. Pero, ciertamente, hay una primera fase, un momento en el que el viajero camina en busca de esa magia que nos transporta a otros mundos y otras realidades. Y en esa fase, que no sabría si definir como ebriedad o paranoia, acaecieron, durante los primeros días en la Gran Manzana, anécdotas y encuentros que configuraron el, para mí, Nueva York de ficción.

Recuerdo que durante los primeros días en la isla, mientras visitaba algunos de los reputados museos de la conocida Milla, a la vera de Central Park, me encontré con Belén Gopegui, o alguien que se parecía mucho a ella, en la rampa espiral del Guggenheim. Contemplaba absorta los cuadros mientras escuchaba, no sé en que idioma, los comentarios de la audioguía. Mi acompañante se empeñó en sacarme de la cabeza la idea, puesto que, en su opinión, el único parecido de esa señora con la Gopegui era la melena cana. Pero yo había terminado de leer “Acceso no autorizado” hacía pocos días y, sobre todo, y más importante, mi búsqueda de la cuarta dimensión literaria había comenzado ya. Definitivamente, Belen Gopegui estuvo allí.

Salimos del museo en dirección Este y, tras avanzar unas pocas manzanas, comenzó a llover; el cielo se tornó tan plomizo como el de un otoño gallego y tuvimos que coger un taxi unas manzanas más allá del famoso museo. Qué casualidad, paramos aquel taxi justo en la confluencia de Madison Avenue con la calle 72. El lugar me sonaba de algo, era una corazonada, puesto que nunca había estado allí, pero me resultaba realmente familiar. Eché mano de mi libreta friki de localizaciones de cine y lugares novelescos y, efectivamente, pude corroborar mis sensaciones. En ese mismo lugar, Quinn, protagonista de una de las historias de la “Trilogía de Nueva York”, de Paul Auster, paró un taxi. La magia ya había salido del tarro. Sólo había que dejarse llevar. El único problema, en aquel momento, era que Madison es una vía de subida, y nosotros queríamos ir hacia abajo. El taxi tendría que desplazarse hacia otra avenida paralela.

La lluvia había cesado y el cielo se abría limpio, anticipando el calor que estaba por venir, pero, debido al habitual tráfico, habíamos avanzado tan solo unas pocas manzanas dirección uptown y le dijimos al taxista que parara allí mismo, en Park Avenue. Me pareció ver a Tom Hanks vestido de manera elegante entrar en un portal. Era el 816 de la lujosa avenida, un número que aparecía destacado en mi libreta como el lugar de residencia de Sherman McCoy, protagonista de la famosa novela de Tom Wolfe “La hoguera de las vanidades”. Lástima que no pudiera preguntarle a Hanks si Sherman seguía viviendo en el mismo edificio.

Al día siguiente, caminando por el Village; zona bohemia, cool, poppy, arcoiris, modernita y megaguay-gafapasta donde las haya, encontramos, en la calle Bleecker, el local donde se ubicaba un bar frecuentado por algunos miembros de la Beat Generation. Hoy día es una sucursal del Bank of America: ¡qué paradoja! Allí, a la puerta, fumamos un cigarrillo de liar. Las volutas de humo hacían formas que, como molduras barrocas, se elevaba hacia el cielo modificando su imagen. Entonces lo vi, como en un flash, un reflejo que ni siquiera tengo la certeza que existiese. Era el rostro de Kerouac. Inconfundible. Me guiñó un ojo y después se convirtió en una pipa. “Ceci n´est pa une pipe”, pensé. Y proseguimos la marcha.

Sin alejarnos de la bohemia del Village, continuamos por la famosa MacDougal Street, donde se encuentra el célebre Café Reggio. Justo enfrente, paramos a comer un delicioso crepe, uno de los mejores que he probado en mi vida, en una pequeña, diminuta, crepería donde, curiosamente, Julio Medem había decidido rodar una secuencia de su película “Caótica Ana”. Seguimos nuestra ruta como autómatas, sin rumbo fijo y sin capacidad para frenar a unas piernas ambiciosas que desafiaban las distancias para empaparse y empaparnos del Nueva York más profundo. En un momento indeterminado me vino a la cabeza un pasaje del libro “Los crímenes de la calle Morgue”. Una sensación, una corazonada me decía que allí, muy cerca, había sucedido algo relacionado con este libro. Tal vez un crimen, tal vez su inspiración, tal vez nada. No pude evitarlo y saque mi libreta. Una rápida ojeada a la chuleta y otra al nombre de la calle donde nos encontrábamos: la 85 Oeste con la Calle 3. Efectivamente, en uno de esos astrosos edificios había vivido Poe, el mítico Edgar Allan Poe.

Alcanzado ya el peligroso estado en el que el viajero es capaz de ver y escuchar a los muertos, la paranoia literaria no tenía vuelta atrás. Estaba viviendo en una lejana dimensión donde sólo existe la inventiva. Además, era consciente de que ya no necesitaba la puerta de entrada de una hoja de papel o una pantalla. Había trascendido la realidad gracias a la magia neoyorkina y podía transitar sin problemas por el ancho mundo de la ficción. Desde entonces los acontecimientos se precipitaron:

Me topé con Herman Melville en Chelsea, donde vivió miserablemente, y, ni corto ni perezoso, le pedí un autógrafo que me negó con mucha elegancia, aludiendo a uno de sus más famosos personajes, Bartleby, el escribiente, con un rotundo: “Preferiría no hacerlo”. Después desapareció.

Un tipo calvo que se parecía a Henry James y que yo identifiqué como el propio Henry James, me miró con cierta suficiencia y me indico lacónicamente, cuando le pregunté, la dirección correcta hacia el puente de Brooklyn, nuestra siguiente parada.

Cruzar el Brooklyn Bridge no nos llevó poco más de media hora, como indican las guías, sino cincuenta minutos. Supongo que el retraso fue debido a mi charla con el poeta Vladimir Maiakovski, uno de los impulsores del futurismo ruso, quien tras casi un siglo visitando la ciudad, aún no había conseguido desprenderse de su acento, ni de sus tendencias bolcheviques.

Brooklyn Heights es la zona más antigua del famoso borough, un área residencial en cuya calle comercial, Montague Terrace, abundan las cafeterías, los pubs, los restaurantes y los hoteles. En ella escribió Tom Wolfe “Del tiempo y del río”. Muy cerca de allí, en el 70 de Willow Street, Truman Capote creó su famoso “Breakfast at Tiffany’s”. De una de las ventanas del edificio colgaba un cartel de “se alquila”, junto a un número de teléfono. Tal vez esperando encontrar a Capote ajustándose la bufanda en el hall, decidí llamar para concertar una cita. La comercial de turno, una impertinente señora, me preguntó de malos modos si yo, con semejante acento español, podía pagar cuarenta mil dólares mensuales de alquiler. Me vi obligado a contestar que no.

Desde el Brooklyn Heights Promenade, un paseo que se asoma al agua, se puede contemplar una de las mejores vistas de NYC. Especialmente al atardecer, cuando la luz del sol se filtra a través de los estrechos huecos que dejan los rascacielos entre las calles y los destellos del río se reflejan en los cristales de los edificios. Precioso. A tan solo unos metros del paseo, se conservan algunas de las viviendas más antiguas de la ciudad de Nueva York. Allí se encuentra la calle Orange, donde Walt Whitman escribió “Hojas de hierba”. No vi al viejo poeta esta vez. Tal vez por eso, enfrascado irremisiblemente en mi propia ficción, llamé al timbre de su antigua casa. Una mujer con acento ruso me confirmó que el bueno de Walt había salido; “para siempre”, apostilló. Como contrapartida, mi acompañante, muy romántica, ella, me leyó un poema del libro que cambió la poesía americana.

Ya instalados en la parte baja de Brooklyn, en Sunset Park, título de la última novela del universal Paul Auster, tuvimos la oportunidad de mimetizarnos con el mejor barrio de Nueva York; sus costumbres, su estilo de vida, sus tiendas de ropa, librerías e hipermercados. Encontrarme con Mr. Auster era sólo cuestión de tiempo. No es que estuviera convencido de ello, es que, después de todo, tenía la certeza de que el esperado encuentro tendría lugar. No quise dejar nada al azar y me preparé durante los días subsiguientes para el ansiado momento. Una caja de cigarrillos turcos y un ejemplar de mi última novela eran los regalos que había elegido para el bueno de Paul, célebre residente de la zona de Park Slope, donde abundan las casas victorianas conocidas como brownstones y donde muchos famosos han decidido establecerse. Caminamos por la Quinta y la Séptima, Hamilton, Parkway, Prospect Park y el Cementerio de Greenwood. Exploramos las esquinas de Atlantic, Flushing y Fulton. Recorrimos todo Brooklyn a pie. Pero nada. Paul Auster no aparecía. Algo estaba fallando, la magia se había evaporado; la estancia entre chicanos, portorriqueños y chinos parecía habernos devuelto a la realidad del cine documental o a una película de cinema verité que, sin contemplaciones, nos escupía en una dimensión tan hiperrealista como los cuadros de Antonio López. Y así pasaron los días hasta que, unas horas antes de poner rumbo al aeropuerto JFK, decidí hacer un último y desesperado intento. Lo que sucedió fue lo mismo que en jornadas precedentes: nada. Absolutamente nada. No puede uno cambiar el semblante cuando se le queda tal cara de tonto. Una vez asumida la derrota sólo me preguntaba qué coño podía hacer con los parabienes que, con tanto esmero, había preparado para Auster.

Los cigarrillos nos los fumamos mi acompañante y yo, como no podía ser de otra manera, y el libro lo deposité, junto al poemario “Odio”, de mi amigo David Refoyo, en una de las estanterías de la sección de literatura española de la librería Barnes & Noble de la Séptima Avenida de Brooklyn. Después nada: el aeropuerto y el viaje de vuelta a la realidad.

Ya en casa, y sin vacaciones, sólo me queda imaginar, como en cualquier otra historia de ficción, una vida para esos dos libros que, intuyo, a día de hoy aún duermen en las estanterías de la Barnes & Noble de Brooklyn.


Mario Crespo, de El viento que agita la cebada.

sábado, 1 de octubre de 2011

TRUCOS DE PRESTIDIGITACIÓN PARA SOBREVIVIR EN EL INFIERNO por Juan Carlos Vicente.


Se acerca muy despacio.

(Cómo una idea que brota o una saudade o un simple truco de prestidigitación de última hora, justo antes de acostarte, en la que se mezclan la madre obsesiva de más de cuarenta años que seguramente había sido sometida a un tratamiento de fertilidad y ahora, en medio del vaivén de sudor y gente que el metro encierra en sus entrañas, intenta echar unas gotas de colirio y el niño llora, apenas debe tener unos días, desconsolado pagando la depresión postparto en la que la pérdida de control sobre la vida que antes conocía esta madre, y todas las madres, ahora adquiere una dimensión enorme, casi aplastante, que hace plantearse el porqué, el hasta cuándo, y todas esas preguntas absurdas, referentes a los trabajos que tuvimos, que perdimos, los besos dados, los robados, lo que regalamos a la muerte sin saber que lo hacíamos y que ya no sería recuperable nunca más, igual que lo fue esa sensación de envenenarte con nicotina y con otras sustancias por primera vez, la ebriedad, la necesidad de excavar con las manos desnudas cuando la tierra negra era tu casa y el tiempo no dependía de los relojes y los devotos del Opus Dei se fustigaban con látigos en el despacho a la espera de que Dios mandase a la cocinera, que hacía las veces de sirvienta, para que les reventase con una aguja los pequeños coágulos, la ebriedad del traqueteo del vagón y el pulmón derecho del recién nacido trabajando al cien por cien y las preguntas en los rostros de la gente que agarra su cuerpo a una conductora de hepatitis metálica y alargada, sostenidos, casi suspendidos en los cientos de alientos que esquivan las preguntas para no llevarse el infierno a casa y poder disfrutar de un instante de paz aunque las gargantas de los otros habitantes clamen atención desde la habitación del fondo del pasillo, no con una pregunta si no con una respuesta, pero tú, sigues observando el carro y la madre obsesiva mientras limpia continuamente los ojos del niño y como metralla vienen las frases de las ochenta páginas en las que hablaste de todo esto y que deberías haber quemado junto a un importante número de fetiches intangibles, para arder en parte con ellos y alcanzar el cenit de ser un ave con alas que se deshacen con el roce del viento y así poder competir en serio con los escritores que ya no escriben porque pasaron a vestir el traje de la inmortalidad que es el único que pueden vestir los que no pueden defenderse de los halagos ni disfrutar de los ataques, como si fueran niños demasiado blandos con una madre obsesiva en plena depresión, casi naufragando de pie, entre otros muchos, mientras la megafonía del metro anuncia que tu parada es la siguiente y te debes levantar y evitar la tentación de girarte de manera brusca y gritar que si nadie de una puta vez va a ser capaz de abrirte en canal y comprobar si estás REALMENTE vivo?)

Está justo a mi lado.

Miau.


Juan Carlos Vicente, del blog Matahoras.

PERFOPOESÍA IV


Estimados amigos, os enviamos toda la información sobre la IV edición de Perfopoesía, el Festival Internacional de Poesía de Sevilla, que tendrá lugar entre los próximos 13 y 15 de octubre.

Aquí podrás ver la

PROGRAMACIÓN de PERFOPOESÍA IV

Un saludo.

Antonio G. Villarán & Nuria Mezquita de Haro