—¿Qué opinas? —me preguntó él.
—Es el cuadro más acojonante que he visto en mi vida —le dije con total sinceridad.
—¿De verdad te gusta?
—No es que me guste, es que me fascina… Creo que es la obra de arte más honesta y transgresora que nadie haya podido realizar jamás.
La cuestión es que 20 años después de todo aquello, no sé muy bien por qué, me he acordado de aquella fiesta y de aquel cuadro tan impactante, y he pensado que me encantaría volver a verlo. He buscado en Internet al artista (del cual hacía mucho tiempo que no sabía nada) y he visto que tenía una página web en donde se exponía parte de su obra. He buscado el cuadro en cuestión mientras pensaba que quizás no estuviese allí incluido, pero sí que estaba, jaja. Ha sido algo verdaderamente fantástico volver a ver esa pintura 20 años más tarde; como un regalo inesperado y absolutamente maravilloso… La información que acompañaba a la obra era la siguiente:
“La dualidad del individuo. Hedonismo y tortura. Autorretrato”
Shafografía sobre papel. 2x2 m.
Colección personal
La verdad es que el título también me ha sorprendido. Creo que es insuperable. Lo único que podría estar por encima de ese título es la obra en sí; y por encima de la obra sólo podría estar el propio artista; y por encima del artista que ha pensado y ejecutado esa obra no puede haber absolutamente nada ni nadie…
Entonces me he hecho ciertas preguntas... ¿Cuál podría ser el precio de mercado de este cuadro? ¿Habría alguien con el suficiente dinero para poder comprarlo? Y, por otro lado, ¿estaría dispuesto el autor a vender una pieza de arte tan increíblemente extraordinaria? Algo así podría ser comparable a poner en venta tu corazón, tus pulmones, uno de tus cinco sentidos o tu propia alma. Pero llegado el caso, ¿qué valor podría llegar a alcanzar esta obra en una subasta internacional? No lo sé, supongo que eso sería imposible de calcular; pero lo que sí tengo claro es que el precio de salida jamás debería estar por debajo de los 10 millones de euros. Cualquier otra cifra inferior a ésa sería un insulto totalmente inaceptable.
Alexander Drake
Pintura: Shaf - Javier San Martín

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