Más allá de la fealdad, existes tú.
Más allá de la oscuridad, tú me iluminas.
No puedo perder el rumbo si estás a mi lado.
No me siento jamás sola si escucho tu voz.
Nada podrá dañarme mientras te tenga.
Te busco para escapar del desasosiego.
Solo tú puedes instaurar la armonía
entre tantas notas disonantes.
A veces, siento el hundimiento de todo a mi alrededor,
la caída de los edificios que ya no se mantienen en pie,
pero dentro suena una música que vale por una vida.
Da igual que tantos no puedan escucharla.
Da igual que haya quien la desprecie.
Tu luz viene del cielo y sabe consolar.
Eres tú quien me acaricia
cuando todo parece perdido.
Eres el bello fruto de la aflicción
que aparece en los cuadros de Joan Ponç.
Isabel Marina, de Mujer frente al espejo (El sastre de Apollinaire, 2026)

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