sábado, 22 de diciembre de 2018
viernes, 21 de diciembre de 2018
HISTORIA DE LA SALVACIÓN EN BENAVENTE: 2 Poemas.
FULL MAYOR EN EL
CAMPEONATO MUNDIAL DE PÓKER
Mi sueño es convertirme en un
blanco que nunca escribe y que jamás habla.
Un blanco con gafas polarizadas y
zapatos monstruosos que solo piensa cosas valiosas y
precisas y duraderas.
Un blanco que se bebe sus buenos
litros y cuya unión con la tierra es poder puro.
Pienso en policías a caballo que
viven la vida de Lars von Trier hundidos en el bosque.
Yo quiero pudrirme encima de los
padres del poeta australiano Jas H. Duque, como el tatuaje
del Che Guevara se pudre en el torso
de Mike Tyson en un barrio de Los Ángeles llamado Little
Armenia.
Cuando estuve en América unía
cervezas de la mañana a la noche. Tuve una casa. Bebía en esa
casa y después salía a beber.
Entraba en los bares y me volvía
loco; después entraba en punto muerto al casino Silver Star
porque amo los milagros encadenados.
Llévame al desierto y adórame.
LA EXPANSIÓN DE LA
IDENTIDAD EN JOY DIVISION
Yo siempre aparecía a lo lejos.
Yo vengo de la nada como una
historia del instituto.
Seducir con palabras es sencillo.
Seducir con la inocencia es sencillo. Pero seducir con dinero es
inolvidable.
He leído hasta el último trozo de
papel de los hombres. Los hombres siempre me dan la mitad
de lo que pido.
Todo conduce a mí cuando no cambio
ni una letra de mi historia.
A mí lo que me gustaba era ir a
fumarme un porro con mi caballo a las doce de la noche.
Ojalá este año mueran todos los
músicos y todos los cineastas de la Tierra, y quede yo solo.
Quedar al final como el sheriff que
barre su casa a oscuras y cruza palabras con el monte.
Ser el elegido atravesando el
corazón de los elegidos.
Dulce gente, no os rindáis hasta
que vuestros coches y vuestros hijos huelan igual que yo.
Mi padre y yo somos los viajeros del
súper soul. Nuestras esquelas estarán llenas de delirios.
Arizona, 4976 d. C.
Víctor Pérez, de Historia de la Salvación en Benavente
(Canalla Ediciones, 2018).
miércoles, 19 de diciembre de 2018
HISTORIA DE LA SALVACIÓN EN BENAVENTE: Víctor Pérez.
Un auténtico oopart, eso es la Historia de la Salvación en Benavente que tienes en tus manos. Un «objeto fuera de lugar». Una obra fuera de su tiempo. Como un astronauta en un bajorrelieve precolombino, como una huella humana en un estrato fósil de hace cien millones de años, la poesía de Víctor Pérez desafía y trasciende las coordenadas del espacio-tiempo. Este libro nos revela un tipo de belleza, un tipo de arte, una sensibilidad y una sabiduría revolucionarios. Mesiánicos. Porque Víctor nos escribe desde el futuro de la poesía. Es este libro un salto evolutivo en la literatura española. Y esto no es una opinión; es una verdad apabullante, la verdad con mayúsculas que impregna cada verso de Víctor Pérez. Este libro es un mensaje enviado desde el estadio creativo al que todo poeta quisiera llegar, y no puede.
Bien, pues allí está Víctor, respirando hondo el calor y el frío y esperándonos en vano. Surfeando las eras y escribiendo, siempre escribiendo. Transmitiendo infatigable como una antena de carne y hueso plantada en mitad de todo y nada. Escribiendo por si se mata o le matan. Escribiendo por si mañana el sol explota. Escribiendo por su bien y por el nuestro.
Y es que la poesía de Víctor Pérez existe porque hay cosas que es necesario dejar por escrito. La poesía de Víctor existe porque existen los revólveres y las horcas, los detectives, los padres y el divino fulgor metálico de un coche de cuarenta años. Las cosas capaces de llevarse a uno por delante. Porque en cada rincón del mundo existe un salvaje Oeste. Porque en el corazón de todo hombre se alza y alzará una majestuosa y terrible Benavente.
Iván Rojo
martes, 18 de diciembre de 2018
AMOR LÍQUIDO por SILVIA D CHICA
Creo en la gente que va de frente, creo en la amistad y en las relaciones largas que se construyen poco a poco, creo en las confidencias al sol en una plaza, creo en los que llegan y se quedan, creo en la complicidad que no se desvanece con el tiempo, creo en las largas charlas tumbada mirando hacia arriba, creo en la infancia y en su larga y rica pérdida de tiempo, creo en las personas que están ahí, a tu lado, cuando te caes, creo en los ciclos que se cierran como suaves puestas de sol y en los amaneceres prometedores, creo en el poder de las plantas y de la Madre Tierra, creo en las sincronicidades y en lo que sucede los días 12 o 21, que siempre pasan cosas, son como el inicio de algo... creo en la observación, en la perseverancia, creo en las artes y en mi intuición, creo en mis favoritos, mis propósitos y mis instintos, creo en los maestros, en muy pocos... creo en mis benditos animales, creo en los proyectos que surgen de la nada con frescor que te involucran, y en la energía succionadora de la creación, creo en la cooperación y en la renovación, creo en el poder de la risa, creo en la pura pasión, en la seducción y en el magnetismo, creo en los sueños y en los caminos de transformación, creo en el horno de Atanor, creo en la misericordia conectada con el amor y los vínculos que crea, creo en los largos paseos y los viajes en solitario, creo en la inspiración, creo en mis hijos, creo en la fluidez y en el amor, sólido y líquido, creo en el cambio y en la preparación de semillas, creo en el futuro y en la gente que hace la vida más ancha...
Silvia D Chica
lunes, 17 de diciembre de 2018
EL NORTE SALVAJE DE JAPÓN EN MI FUNERAL por IVÁN ROJO
He pensado mucho en la muerte. He pensado en la muerte a lo largo de toda mi vida.
Recuerdo el colegio, aquella profesora de religión, sus discursos de fuego amenazante: vais a morir todos.
Supongo que no está bien decirles esas cosas a los niños un lunes de buena mañana, pero ¿qué es el bien?
Lo que sé es que por la noche soñaba con ella, se me aparecía: flotaba desnuda en horizontal sobre mi cama,
su cara amarilla de aceite a un palmo de mi aliento dulce, me susurraba latinajos, me agarraba la picha y decía: Oh.
Se reía a carcajadas en mi sueño, la bruja santa, y yo también;
me despertaba riendo como un loco después de haber mirado a la muerte a los ojos, con ganas de cantar o jugar con el spectrum,
con ganas de encender el aire de mi casa con la reverberación de la música y la luz. Y lo hacía.
Le perdí el miedo a la muerte antes de comprender su esencia, pero no el respeto, por eso pensé tanto en ella.
Pensé en la muerte igual que los astrofísicos más insignes pensaron en el final del Universo: imaginando.
Imaginé planicies nevadas donde mis seres perdidos aguardaban mi llegada cubiertos por el hielo, hechos cristal.
Imaginé a mis seres perdidos convertidos en antorchas humanas, iluminando el horizonte al que me dirigía.
Imaginé sus voces hablándome desde la oquedad del tiempo, siempre acompañándome.
Pensé en la muerte de compras, mientras abastecía mi vida de zapatillas Nike, Fairy y lomos de cerdo.
Pensé en la muerte mientras derramaba mi progenie en el suelo de la ducha, en la sima húmeda del misterio.
Pensé en la muerte en el trabajo, bajo el zumbido de los fluorescentes de la supervivencia.
Pensé en la muerte en las playas, bajo el silencio omnipotente del sol del hemisferio norte.
Pensé en la muerte en Lyon, comiendo un kebab junto al río, a los veinte años, puro músculo, ni un átomo de grasa.
Pensé en la muerte en Helsinki, escribiendo un poemario titulado León de Invierno que hablaba de la vida.
Pensé en la muerte en Fez, bebiendo té abrasador en pleno verano, con el témpano indestructible del desamor en la garganta.
Pensé en la muerte en las terrazas de todos los bares de España, leyendo el futuro en las manos de la gente.
Leyendo poesía, leyendo prosa, leyendo la letra pequeña de mi contrato de tarjeta bancaria, sentí la muerte.
Sentí su caricia en el pescuezo cuando el teléfono sonó un jueves a las cuatro y tres de la madrugada.
Sentí su olor dentro de aquel TAC, un tufo de madriguera, de animal subterráneo, imantado por el rozamiento.
Sentí su zarpazo viendo los grandes documentales de La 2 tirado en el sofá, el verano sentado sobre mi pecho, ahogándome.
Vi la muerte en el fondo de las piscinas municipales; tenía forma de pendiente, de aro dorado.
La vi debajo de las camas, dentro de los armarios, la vi ágil como una araña.
La vi en los aseos del aeropuerto de Fiumicino, Roma, con una sonrisa blanquísima y rasgos filipinos.
La vi entre las flores de las rotondas urbanas, la vi en bikini en los parques acuáticos.
La vi en la gasolinera de Alaquàs, con los labios rojos al volante de un Ferrari, y le llené el depósito.
La vi en la peluca que cubrió la cabeza calva de mi madre, y la peiné con amor, con devoción.
La vi con mis ojos mágicos dentro de todos vosotros, amigos míos, comiéndose a bocados vuestro tiempo, vuestro hígado.
¿Cuántos de vosotros habréis conseguido firmar la paz con ella? ¿Cuántos de vosotros estaréis escuchando esto?
No lo sé, espero que todos, pero lo dudo. Escribí estas palabras para mi funeral hace muchísimo tiempo. En concreto:
quinientos años.
Amé a la muerte como solo se puede amar a un hijo criminal, a un padre bestial: de manera inevitable.
Y le di la mejor vida que supe.
Abrid la caja, abrid mis párpados, y comprobadlo.
Iván Rojo, de Oclajoma (España) (Canalla Ediciones, 2018).
sábado, 15 de diciembre de 2018
OCLAJOMA (ESPAÑA): Iván Rojo.
«Todo lo que sabemos sobre lo que de verdad nos importa está en este libro. Oclajoma (España) es el acercamiento final de España y Norteamérica. Yo he tenido a Iván a un metro de mí. Cuando camina parece una banda de negros. Cuando escribe, escribe poemas que fulgen. Poemas que son pura energía. Poemas que marcan un punto de ruptura con toda la poesía que hayamos leído antes. Estos son poemas de verdad. Poemas que quieren a los que lo arriesgan todo. Iván Rojo se posó en la fila interminable de los hombres en septiembre del 76, y desde entonces todos le debemos algo. Dicen que Iván Rojo fue expulsado de la guerra del Golfo porque tenía proyectos para la humanidad demasiado grandes. Y me lo creo. Leyendo este libro parece que todo sea posible. Estos poemas deberían ser enviados a Dios como si fueran la palanca de la cuenca del Misisipi. No hay en el mundo un humor más santo que el suyo. Pero hay más. Hay astucia. Hay compasión. Hay amor. Poemas que se quedan entre ceja y ceja al instante. Estos poemas son una mancha terrestre que se puede divisar desde el espacio. Estos poemas son un balonazo en los huevos de la poesía que se hace en España».
VÍCTOR PÉREZ
jueves, 13 de diciembre de 2018
TRAVESÍA: Entrevista en La Nueva Crónica.
El escritor leonés Vicente Muñoz lleva este jueves su nueva publicación a El Gran Café. | MARLUS LEÓN
La Nueva Crónica / Emilio L. Castellanos / 13/12/2018
Vicente Muñoz: "Mis heridas son también las de muchos otros"
‘Travesía’ es el título de la nueva publicación del escritor y gestor cultural leonés, segunda entrega de la trilogía ‘La llama encendida’ que este jueves verá la luz en El Gran Café
La realidad del leonés Vicente Muñoz Álvarez se significa por su condición poliédrica. Son varios los universos que se citan en una vida intensa y colmada de sensaciones y sensibilidades y de la que él ha ido extrayendo numerosos paisajes para dictar esa literatura emocional que le enmarca y cuyo trazo ha quedado moldeado en los numerosos libros que persiguen su biografía literaria. Una nueva publicación,‘Travesía’, suerte de exorcismo autobiográfico, se añade al bagaje creativo de un escritor de voz y luz propias que se deja mecer por sus propias contradicciones y que convive, precisamente bajo el amparo de aquellas, con sus luces y sus sombras. ‘Travesía’ (Chamán Ediciones), segunda entrega de una trilogía, ‘La llama encendida’, que arrancó en 2014 con ‘Días de ruta’, conocerá su puesta de largo este jueves (21:00 horas), en El Gran Café en el transcurso de un acto en el que intervendrá Fátima Ramos del Cano, directora del magazine digital Leotopía.
– De todos los Vicentes que nutren tu existencia, ¿cuál prefieres?
– Al escritor, sin duda, que es mi verdadera pasión y apuesta. Aunque tenga que cargar con el resto de ocupaciones y personalidades para poder comer, claro está.
– Disfrutas de la capacidad de afrontar sin agobios numerosos oficios y ocupaciones. ¿Cómo eres capaz de conciliarlos?
– Afortunadamente, aunque con sus complicaciones y servidumbres, cada vez mayores debido a esta crisis perpetua que nos asola, tengo un trabajo, el de representante de calzado, que me deja bastante tiempo libre. Muy intenso y absorbente durante unos meses al año, primavera y otoño, pero seguido de otras dos estaciones, verano e invierno, que aprovecho para escribir. Lo que yo llamo mi mundo de ensoñación, creativo e introspectivo, frente a la vorágine de los meses de ruta, siempre en la carretera, de ciudad en ciudad y de uno a otro cliente, en el corazón mismo del capitalismo. Una pura dicotomía, mi vida, llena de contrastes y extremos.
– ¿Qué tipo de viaje propones en ‘Travesía’?
– El de una vida cualquiera, la mía en este caso, como reflejo de la de los demás, sus luces y sombras, cielos e infiernos, penas y alegrías, amores y desamores, visiones e iluminaciones...
En palabras de Pablo Cerezal, prologuista del libro: «Travesía, a pesar de su nombre, no es un libro de viajes. Es un libro que narra el viaje de una vida, el de cualquier vida, el de la tuya o la mía. Y la del autor, por supuesto, con todo lo que de audaz tiene el acto de asomarse a uno mismo para dolerse y alborozarse, para comprenderse y malinterpretarse, para sorprenderse incluso al ver que la imagen que devuelve el espejo nada tiene que ver con el propio rostro».
– ¿’Travesía’ constituye una especie de ajuste de cuentas con tu realidad?
– Sin duda. Es un libro, a caballo de la prosa, la poesía y la filosofía, absolutamente autobiográfico y reflexivo, donde me he despachado a gusto con mi realidad: esa dialéctica entre mis dos oficios y ejes sobre los que gira mi vida, el calzado y la poesía, el capitalismo y la creación. Estamos siendo testigos de un momento histórico de crisis socio económica y política sin precedentes, casi apocalíptico, según yo lo veo, que creo que debe ser contado y recordado, venga lo que venga después. Y eso es exactamente lo que yo he hecho en este libro: reflejarlo con un espíritu analítico y crítico. Desde mi punto de vista y enfoque, por supuesto, siempre subjetivo, pero analizando la sociedad y el mundo que nos ha tocado vivir. Siempre he pensado que la buena literatura confesional y autobiográfica es la que, hablando de uno mismo, logra reflejar la de la colectividad. Y con esa filosofía e intención intento siempre escribir.
– ¿Te sientes cómodo en el uso de la introspección como vía de expresión?
– Sí, la verdad, creo que es en el registro en el que más cómodo estoy y el que de hecho más practico. Quizás debido a que cultivo tanto la prosa como el ensayo y la poesía, y tiendo a fusionar de un modo u otro siempre los tres géneros, y en parte también porque ese registro es precisamente el que más me gusta leer, el de mis autores favoritos, Thomas Bernhard, Céline, Kerouac, Miller, Lowry, etc, y el de la literatura con la que más me identifico.
Portada de la publicación
– ¿No te da rubor desnudarte, al usar tu vida como fuente de inspiración, frente al lector?
– No, porque no lo hago nunca de manera gratuita, como mera exhibición, sino todo lo contrario, intentando reflejar el mundo que nos rodea, lo que toca y representa a los demás, que es lo que realmente me interesa. Muestro mis heridas, porque sé que son también las de muchos otros, o muy parecidas, y a todos nos duelen de igual o semejante manera, y doy una visión del mundo que sé que también ven los demás.
– ¿Por qué en tu obra huyes de la falsa retórica y el fuego de artificio?
– Supongo que porque soy un escritor de corte realista, en primer lugar, que da mucha importancia a las ideas y al contenido, no solamente a la forma, y para ello es básica la claridad de la palabra, no el artificio. Son caminos y apuestas literarias diferentes, ni mejores ni peores, dos formas distintas de expresarse y contar.
– ¿Huyes de la etiqueta? Aun sin disimular tus influencias, ¿crees que dispones de una voz propia y singular?
– Obviamente, eso intento. Nunca me han interesado demasiado las etiquetas, efectivamente, porque no soy en absoluto un escritor purista y me gusta la fusión e hibridación de estilos y géneros, y por otro lado no me gusta condicionarme con nada a la hora de escribir ni seguir ningún tipo de normas establecidas. La voz singular es lo que queda cuando un escritor ha asimilado muchas voces y experiencias, y lo desmonta todo en su cabeza, influencias y estilos, para expresarse a su modo y manera. Yo lo hice hace ya tiempo, mejor o peor pero lo hice, y sí, reconozco cada vez más mi propia voz, y por supuesto el eco de otras muchas que también me interesan como referente en mi escritura.
– ¿La trilogía donde se integra ‘Travesía’ es un punto de inflexión en tu trayectoria o una consecuencia más de la misma?
– Supongo que sea un punto de inflexión, sí, aunque no sé aún muy bien hacia qué otro lugar... Como soy un escritor básicamente autobiográfico, salvo en algunos libros concretos, imagino que sean mis propias experiencias, pasadas, presentes o futuras, las que vayan dándome material para mis próximos libros. Lo que sí tengo claro es que en esta trilogía, ‘La llama encendida’, que comencé con ‘Días de ruta’ en 2014, he continuado con ‘Travesía’ y terminaré con un tercer volumen algún día, quería hablar de lo que ya antes señalé, mis dos oficios, el calzado y la poesía, y sus servidumbres y circunstancias, como metáfora y reflejo del momento histórico que me ha tocado vivir. Y en ello justamente estamos.
– ¿Qué le pides al lector cuando se mide con tu obra, en general, y en particular con ‘Travesía’?
– Básicamente, que se involucre en lo que lea, medite, lo juzgue y saque sus propias conclusiones. La mía no es una literatura de mera evasión, aspira a hacer pensar al lector y, aunque sea en mínima medida, transformarle, y está llena de preguntas y claves que él debe analizar. De nuevo, dos formas o caminos distintos de enfocar la literatura.
– ¿Cómo te enfrentas al hecho creativo? ¿Padeces el síndrome de la página en blanco?
– Con total libertad y espontaneidad y sin estar mediatizado por nada en concreto: escribo lo que siento que debo escribir y cuando el corazón me pide escribirlo, sin más, no mecánicamente ni condicionado por ningún plan u objetivo. Esa, la literatura escrita así, cuando quema por dentro, es la que me gusta leer y escribir.
miércoles, 12 de diciembre de 2018
EL MEJOR POETA DEL MUNDO por JAVIER VAYÁ ALBERT
El mejor poeta del mundo
se sentaba en un pupitre junto al mío,
escribíamos versos furtivos e ingenuos
para la misma chica.
Era el mejor en todo lo que hacía
era un endemoniado ángel
en un mundo de demonios angelicales.
Ahora lleva muerto toda una vida
yo llevo vivo toda su muerte.
Hoy recordaré una promesa que le hice
y por supuesto no he cumplido.
No creo en Dios ni en nada parecido,
pero a menudo me pregunto
si pese a lo mucho que nos duelen los muertos
no les doleremos a ellos -mucho más- los vivos.
Javier Vayá Albert, de Ascendiendo a lo hondo (El petit editor, 2017).
martes, 11 de diciembre de 2018
ERROR DE CÁLCULO por SUSANA BARRAGUÉS
Si formulo la necesidad de un clavel, caen cien aves del cielo.
Si formulo la necesidad de una canción, rebota el sordo eco.
Si formulo la necesidad de un beso, florece una orquídea en un terraplén.
Si formulo una promesa, una lila se troncha por el tallo.
Me equivoco, yerro en mis escritos, y mi ondulada caligrafía
apenas atrae la caída de una o dos hojas parduzcas.
Mis canciones al atardecer no convocan la hora del suceso.
Los soporíferos augurios que enuncio no adelantan en sabiduría al vuelo de las moscas
y los momentos de la revelación que padezco apenas dan para dos o tres suspiros.
Poesía, viniste convocada para las tres y cuarto y yo nací a las cinco.
Mi instante de iluminación vendrá siempre en el momento equivocado
porque hubo desfase entre mi nombre y mis poderes el día de mi nacimiento
confusión entre mi llanto y el imperio ofrecido a mi destino.
No hubo acta magnífica, secretario eficaz ni hada mágica
arco de recibimiento a mi llegada cuajado de flores silvestres
los vientos de mi inspiración no fueron soplados por un cisne de oro
no vino mi corazón envuelto en una sábana de seda
ni transportado mi cuerpo sobre una carroza de caballos azules.
Llegué al mundo sin poesía, y así es como habré de irme
por mucho que me empeñe en invocarla.
Susana Barragués Sainz
lunes, 10 de diciembre de 2018
LABERINTOS por MJ ROMERO
VII
Los cuerpos cansados cuando llega la noche no saben cómo
desprenderse de los brazos, o si dejarlos estirados en paralelo
al resto del cuerpo o doblados. Cómo y dónde colocar las piernas
que no se molesten una a otra. Cómo disponer la cabeza.
Qué hacer con este disco blando interior que no desconecta
nunca. Cuando estoy muy cansada ni siquiera pienso en ese
discurrir rápido de bites cerebrales que no dejan a la luz oscurecerse
en la noche.
Por la mañana la luz del sol da claridad a esta ciudad gris.
Ciudad cercada por ratas. Ciudadela insomne. El último muro
rojo lejos de Berlín. Las alimañas lamen nuestros muros para
derruirlos. Son constantes, persistentes, con la paciencia de la
mentira. La ciudad resiste. Abrimos nuestros corazones para
que nuestra sangre alimente alimañas por nacer.
Ciudades desangradas. Rojo sobre blanco.
MJ Romero, de Laberintos (Eolas Ediciones, 2018).
domingo, 9 de diciembre de 2018
MIEDO Y ASCO EN EL BARRIO DE SALAMANCA por CARLOS DE LA CRUZ
He bajado al antiguo barrio
en el que pasamos 5 años
desde que caímos en Madrid
sin trabajo y con
un par de ovarios
del tamaño del zócalo de la ciudad de México.
El viejo barrio
caniches sin incisivos arrastran el hedor a almizcle
de sus amos con resignación
y odio
mean y cagan como metralletas
las rodillas de los hijos y las hijas de puta
suenan como pisar grillos
cuando doblan el lomo
para recoger la capillita de excrementos
de los únicos que con correas rojigualdas
acompañan su derrumbe
Cabelleras diseñadas para espantar a los comanches
zapatillas de paño y collares de perlas.
Junto al parque
cachorros de hiena entrenan
la huida o el asedio
en el estanque los peces con obesidad mórbida
en los paseos los negros de la marihuana
y entre los setos kleenex lacrados con semen y mierda.
Mi antiguo barrio.
Niños vestidos como padres o seminaristas
padres acolchados Bibendums con patillas
rubias con botas de montar
a caballo
a filipinas
a dominicanas
al peluquero amanerado
al plomero con bigote
al negro que cuida los caniches a la puerta del Hipercor
Abuelos flacos calvos limpios aceitosos
incienso y orina
ternura y horror
asco y una cita a las dos en la peluquería
del barrio.
Carlos de la Cruz
sábado, 8 de diciembre de 2018
jueves, 6 de diciembre de 2018
CULT MOVIES 1: PELÍCULAS PARA LLEVARSE AL INFIERNO: Prólogo.
Fascinación & Arrebato
(a modo de prólogo)
En el verano de 2007 la editorial Caballo de Troya aceptó publicar la antología Resaca/Hankover: Un homenaje a Charles Bukowski, que Patxi Irurzun y yo habíamos coordinado y que incluía textos de 37 autores españoles contemporáneos exponiendo su visión personal sobre nuestro admirado Hank, visceral y maldito entre los malditos.
La fecha para su publicación se fijó no obstante en abril de 2008, casi un año después, y para promocionar previamente el libro e ir calentando motores abrimos el blog Hankover: Hijos de Satanás (título de uno de los libros de Bukowski y metáfora del tipo de literatura -realista, autobiográfica y no complaciente- que habíamos seleccionado para la antología).
Fue entonces cuando, para diversificar y amenizar el contenido del blog, decidí empezar a escribir reseñas breves sobre las películas que más me habían impactado en una sección personal que titulé Cult Movies y que he mantenido sin periodicidad fija hasta el día de hoy.
No soy crítico de cine, soy narrador y poeta, y por lo tanto nunca me planteé escribir ensayos técnicos ni concienzudos sobre las películas seleccionadas, sino más bien comentarios apasionados de las mismas que impulsaran a los lectores del blog a videarlas sin complejos.
Muchos colegas del gremio (entre ellos José Ángel Barrueco, autor del epílogo a esta edición y cinéfilo empedernido) me han sugerido y animado desde entonces a compilar estas reseñas en un libro, y aquí está, tres años después, el resultado: una guía de películas imprescindibles para llevarse al Infierno, abordadas desde la fascinación y el arrebato (que diría el maestro Iván Zulueta).
No son, en cualquier caso, las que yo considero las cien mejores películas de la historia (que requerirían otra lista aparte), sino las que por una u otra razón, desde mi punto de vista, merecen realmente el calificativo de películas de culto.
Tanto en la literatura como en el cine (y en todos los demás ámbitos creativos) me interesan las obras que cuestionan el mundo en que vivimos, que remueven las vísceras y las conciencias, que aceleran la sangre y el corazón, mostrando sin filtros éticos ni políticos la realidad (sin duda violenta y cruel) que el hombre ha creado.
Este es, en última instancia, el criterio de fondo que he utilizado para confeccionar este top 100 de películas de culto: lo epatante, lo crítico, lo atípico, lo raro, lo provocador, lo grotesco, lo perverso, lo magnético, lo deshinibido, lo incómodo, lo hiriente, lo hipnótico, lo fascinante, lo arrebatador.
Aunque no menos importante, también, ha sido el punto de vista y enfoque literario con que las reseñas han sido ideadas, la conexiones de todas estas películas con libros y escritores que admiro y he leído intensamente en el transcurso de mi vida adulta, igualmente básicos y determinantes para mi formación.
Más que una guía cinéfila al uso, pues, este manual está concebido como un diario personal de cine, donde me he despachado a gusto con muchas películas que yo opino que nadie debería dejar de ver.
De las aproximadamente 150 reseñas que con el paso del tiempo he ido publicando en Hankover, he seleccionado 100 para este libro, las de las películas que realmente me parecen necesarias e imprescindibles en cualquier videoteca. Aunque el trabajo no ha sido, desde luego, meramente recopilatorio: todas ellas están ampliadas y reescritas ex profeso para la ocasión, descontextualizadas del blog y adaptadas a la idea y espíritu de este volumen, lo cual me ha llevado en el fondo más tiempo del que utilicé en su día para escribirlas.
El fruto de todo ello, en suma, es este listado de cult movies que ahora tenéis en las manos, con el que, os lo aseguro, disfrutaréis de inolvidables veladas y emociones extremas frente a la pantalla.
Felices pesadillas, queridos drugos,
& cuidado con los Bichos Malos.
Vicente Muñoz Álvarez,
prólogo de Cult Movies: Películas para llevarse al infierno
(LcLibros, 2018, 2ª Edición)
Booktrailer:
miércoles, 5 de diciembre de 2018
VIVE EN MÍ UN MANDRIL HISTÉRICO por ALBERTO MASA
Vive en mí un mandril histérico que no cesa de poner caras a los transeúntes que se acercan a su jaula. Si pudiera estrangularía cuellos de aves, mordería tripas de ratones hasta notar en la punta de su lengua la última respiración del mamífero en el momento en que uno de los ojos se le descoyunta. Hay algo en mí de mirarse un viernes en el espejo de perfil y medirse la barriga con las diferentes etapas que ha sido durante mi vida. Hay en mí una parálisis de niño hebefrénico en medio de un circo. Lo veo, me percibo en mi agorafobia, encerrado en una pantalla que hace las veces de la jaula del mandril y poniendo gestos, invitando a cada nervio a hacer su movimiento por leve que sea. Hay en mí un hombre serio que come solo y luego se pone un café mientras observa el techo de la cocina y también oye, desde una especie de más allá, noticias que llegan desde un televisor que truena en su apabullante encendido. Hay en mí una hoguera donde un animal sonríe y me he acercado, en algún momento, a acariciarle. Pero se retira. Prefiere arder junto con todas esas cosas que viven al otro lado de mi vida.
Alberto Masa
martes, 4 de diciembre de 2018
EQUILIBRIO ÁUREO por CRISTINA FLANTAINS
Lilas, lavandas, un gato negro...
y subiendo por la escalera empedrada del jardín
un caracol se estira sobre el rescoldo
de una tarde de primavera y lluviosa.
Todos ellos responden a un plan, igual que yo:
¿dónde está en la irracionalidad de mi espectro
numérico el decimal que me salva de ti?
Cristina Flantains
lunes, 3 de diciembre de 2018
ESCORPIÓN por MANUEL MOYA
el escorpión avanza sobre la arena suelta
su aguijón oscuro recorta el aire
quienes cierran los ojos fingen no verlo
quienes lo siguen creen estar
ante un dios ungido por la tierra
el escorpión avanza y tú no has hecho nada
has llegado a casa te has sentado
has puesto tu huevo tu cabeza has hundido tus ojos en la inopia
has apartado del fuego tu ración tus tripas
mientras el escorpión cruza la calle los suburbios
mientras el escorpión se planta en tu rellano
mientras el escorpión derriba la puerta de tu casa
y por fin lanza su aguijón sobre la blanda carne
y aún sigues creyendo que tal vez no
que esta vez no porque ya hemos aprendido
Manuel Moya, del libro en preparación El abedul quemado ( infernum).
jueves, 29 de noviembre de 2018
miércoles, 28 de noviembre de 2018
LOS BARES DEL DIABLO por NATACHA G. MENDOZA
Pongamos un bar en una carretera comarcal, los kilómetros no importan. Un tipo al otro lado de la barra, apoyando ambos brazos en un ejercicio de machismo exagerado, camisa abierta, pelo a medias y barba. Pongamos que no existen los clientes, se me antoja jueves, madrugada, verano de un año distinto a este. Coloco un coche, celeste, americano y un pinchazo. A ella la ha puesto alguien que no soy yo; alta, torpe, de un rubio escandaloso. Las patadas a la rueda delantera son cosecha del personaje y la consecuencia, tacón roto. El bar, es su única posibilidad, él no la espera, digamos que ella tampoco, pero, tal y como se está presentando la historia no quisiera apostar.
-¿Podría ayudarme? He pinchado- dice, mientras se sienta en un taburete y tira los zapatos.
-¿Qué le pongo?- contesta él.
-¿No me ha oído? He pinchado, necesito ayuda, un teléfono, algo...
-¿Vodka?
-¡Joder! ¿Usted es imbécil?
- Bien, le pondré hielo. Pero no sé si queda, por aquí no suele pasar mucha gente, señorita. Hace un verano insoportable, ¿no cree?
Lo mira atónita mientras él sirve un vaso con el vodka caliente. Mira a su alrededor, no ve nada que pueda ayudarla. Se gira hacia la cristalera del bar. No pasan coches, no tiene reloj. Pongamos lluvia, de esa que sólo cae en verano, sin ningún tipo de control. Lluvia derramando agua, lluvia a chorros, tipo mar que no cabe en el cielo o peor. Lluvia que rompe en truenos, en luces eufóricas parpadeando el cristal, ríos que caen carretera abajo. Pongamos más verano, más humedad, y un apagón. Ella que no controlo, se baja del taburete, sale a la calle, descalza. Ahora no es rubia, ha perdido el pelo, la piel se le oscurece, va cayendo a la vez que mi lluvia y se hace llanto... pongamos tristeza en el hombre del bar, una tristeza insoportable, ahora, dejemos que ella nazca.
Natacha G. Mendoza, de Los bares del diablo.
martes, 27 de noviembre de 2018
OBSERVA por ABEL SANTOS
Estamos jodidos.
El vagabundo
está tumbado en la boca del metro,
invisible, como el vacío.
Y en la calle,
distintas edades de seguidores
ya se apresuran,
de buena mañana,
a la nueva Feria del Cómic.
Reparar en un mendigo
da que pensar, y es un asunto lento.
Es más fácil
luchar contra el mal―me digo―
comprando muñecos
(a la velocidad de la luz)
de la guerra
de las galaxias.
Yo llegaré tarde al trabajo
y no me paro,
en cambio, lo veo.
Qué bien le vienen las prisas
al pueblo del mundo ―pienso―
para no
enterarse
de nada.
lunes, 26 de noviembre de 2018
UN POEMA de JULIA GUTIÉRREZ
Como el sol por el oeste
cualquier tarde de noviembre
toda yo me he ido difuminando.
No es importante cómo
ni por qué.
Sólo que esa luz naranja
se derramó sobre mí
borrándome.
Julia Gutiérrez, del blog A la cola del viento.
domingo, 25 de noviembre de 2018
HÍBRIDOS 2018: Cuarta Jornada.
HIGIÉNICO PAPEL TEATRO
Veintiún años de experiencia ininterrumpida y más de treinta espectáculos producidos y estrenados siempre con gran éxito de público y crítica, avalan la trayectoria de esta compañía profesional, cuyo amplio repertorio destaca por la diversidad temática y expresiva de las propuestas, siempre marcadas por un elegante sello personal que conjuga toques de humor, provocación, y poesía.
QUERIDA GÉNICA
Un espectáculo que reconstruye la vida de Antonin Artaud desde los ojos de la que fue el gran amor de su vida, Génica Athanasiou. Un acercamiento a los puentes misteriosos que unen la genialidad y la locura, una mirada nostálgica hacia los amores malogrados y las oportunidades perdidas, una reflexión profunda sobre el teatro y la vida.
Antonin Artaud fue una figura esencial en el panorama teatral a primeros del siglo XX. A pesar de su frágil salud física y mental, sus escritos y todo el legado que se pudo recuperar demuestran una gran lucidez. Su empeño siempre fue ampliar la visión del teatro hacia un teatro moderno, un teatro que no fuera vacío y que dejara huella en el espectador.
Partiendo de sus textos y las cartas enviadas a Génica Athanasiou e investigando en los innumerables estudios que existen sobre su persona se ha creado este espectáculo en el que se reflejan varios momentos de su intensa y atormentada vida.
Con "Querida Génica" hemos querido recordar al que dicen que fue el "padre de la nueva escena teatral" alguien que marcó un antes y un después en la forma de hacer teatro.
Creemos que no puede ser más coherente la presencia de Artaud en una programación cultural llamada Híbridos, cuyo espíritu es aglutinar distintas manifestaciones artísticas, alejadas de vías convencionales y modas comerciales.
Lunes, 26 de noviembre, 20 horas, Palacio del Conde Luna
Entrada gratuita
sábado, 24 de noviembre de 2018
UN POEMA de MARLUS LEON
perdidos los pasos en el vientre de la tierra
los sueños se diluyeron
cuando la tarde se desvaneció
A este lado del Edén
estamos huérfanos
y nadie sabe ya tejer un abrigo
que cobije nuestros frágiles cuerpos
A este lado del Edén
estamos tú y yo
A este lado del Edén
respiramos cerca… muy cerca
de nuestras bocas cristalinas
para no perder el calor...
de regreso a casa
Marlus Leon
jueves, 22 de noviembre de 2018
HÍBRIDOS 2018: Tercera Jornada:
MI VIDA EN LA CARRETERA
De Kerouac a la escena independiente musical actual.
¿Son los músicos alternativos los nuevos Beatniks?
Viaje desde los orígenes intelectuales del rock y la contracultura hasta nuestros días, de la mano de uno de los guitarristas más emblemáticos del rock independiente español, Fernando Pardo, fundador de las míticas bandas Los Coronas y Sex Museum.
Tema de la charla
La influencia de los beatniks en Dylan; la canción como pequeña obra literaria y el cambio que eso supone en la música popular contemporánea; el rock entre el compromiso y el hedonismo; nacimiento y declive del rock como portavoz de los cambios sociales; la capacidad del sistema de asimilar las revoluciones o la necesidad de la vuelta a las catacumbas del creador en busca de una voz propia en la era de internet, son algunos de los temas que se abordarán.
Charla del autor, acompañada de material audiovisual y proyección de imágenes, interludio musical de 20 minutos, y coloquio participativo con los asistentes.
Jueves, 22 de noviembre, a las 21 horas en El Gran Café de León
martes, 20 de noviembre de 2018
CULT MOVIES 1: PELÍCULAS PARA LLEVARSE AL INFIERNO: 2ª Edición.
Como el subtítulo indica, estamos ante un catálogo de películas «para llevarse al infierno», cintas anómalas, hipnóticas, desasosegantes; films que sacuden al espectador por lo extraño, por lo insólito, por lo novedoso e incluso por lo insospechado. No se trata de un listado de los mejores títulos de la historia del cine: muchas de las películas que figuran en Cult movies 1 seguramente no destaquen por su calidad, por su belleza, y mucho menos por su desarrollo comercial; hay, sin embargo, en todas ellas un poder de atracción incatalogable que, a lo largo de los años, las ha rodeado de admiradores fascinados, de acólitos, de fieles.
En último caso, en todas ellas se refleja, en mayor o menor grado, el underground, la contracultura, la expresión estética al margen de las normas admitidas que tan querida le es al autor. Cult movies 1 es, en gran medida, la declaración de intenciones de un escritor inquieto que, como los hacedores de estas películas, consideran que siempre hay y siempre queda un resquicio por el que colarse y un camino que recorrer.
El autor no contemplaba una segunda parte que posteriormente vio la luz y que esta misma editorial también se ha encargado de reeditar: Cult Movies 2. Películas para la penumbra. De ahí el número 1 en el título de este libro.
Booktrailer en You Tube:
lunes, 19 de noviembre de 2018
LOS HUESOS DE LA JAULA por CELESTE PÉREZ FERNÁNDEZ
los huesos de la jaula,
las calcificaciones de la pesadumbre,
el discurso apático del amaneciente,
el plumaje silencioso de cualquier ocaso
y esta custodia de palomas negras
que respiran por opresión
Celeste Pérez Fernández
viernes, 16 de noviembre de 2018
OVILLOS DE CARNE por IRIS ALMENARA
Dos ovillos de carne se retuercen en la cama, esperando a los perros.
Perros hambrientos de lejía y migrañas. Hambrientos de vientres y viento.
A los lados de los ovillos de carne sólo silban cucharas de plástico y tangas de licra blanca.
Encima de los ovillos hay un desfile de niños gritando el himno de España porque tienen muchos mocos y necesitan limpiarlos.
Debajo de los ovillos de carne se encuentra un gemido de agua, el abrazo roto de corcho y el hueco de una muela muerta.
Dos ovillos de carne se retuercen en la cama, esperando a los perros. Esperando a los perros.
Iris Almenara
jueves, 15 de noviembre de 2018
LOS 80 DISPAROS A LA LITERATURA MÁS ACTUAL
El poeta leonés Felipe Zapico visto desde el objetivo de Demian Ortiz para la serie ‘Perdidos. Un lugar para encontrar’. DEMIAN ORTIZ
El Gran Café acoge ‘Perdidos. Un lugar para encontrar’,
de Demin Ortiz y Silvia D. Chica, dentro del ciclo ‘Híbridos’.
Diario de León, 15/11/2018
Lugar: Gran Café. (Primera planta). Hora: 21.00. Entrada: gratuita.
Perdidos. Un lugar para encontrar desembarca hoy en el Gran Café, dentro del ciclo Híbridos de ‘cultura alternativa’ que organiza el Ayuntamiento de León. Perdidos es un trabajo compuesto por retratos fotográficos de poetas, narradores y ensayistas. A través de más de 80 disparos frontales y directos se realiza una panorámica de 360 grados global de la literatura contemporánea española, siguiendo unas líneas de estudio y análisis técnicos y conceptuales que dotan al conjunto de coherencia y una orientación común.
Perdidos. Un lugar para encontrar puede ser un punto de unión ideal de la literatura con otras artes como la fotografía, y viceversa, en un Festival como Híbridos, que apuesta de forma tan versátil por diversas propuestas culturales alternativas.
Tras la presentación y proyección de los retratos de Perdidos. Un lugar para encontrar, habrá una charla-coloquio entre su protagonista, el fotógrafo Demian Ortiz, y Silvia D. Chica, poeta y fotógrafa. El coloquio estará moderado por Vicente Muñoz Álvarez, poeta, narrador y editor, para invitar al público asistente a la introspección y a la reflexión del mundo literario a través de la fotografía como lenguaje de expresión contemporánea. Entre los retratos figuran los de los leoneses Julio César Álvarez, Felipe Zapico, Carlos Salcedo y Gabriel Oca Fidalgo, Silvia D. Chica, Vicente Muñoz y Juan Carlos Mestre.
miércoles, 14 de noviembre de 2018
HÍBRIDOS 2018: Segunda jornada.
DEMIAN ORTIZ
Fotógrafo
PERDIDOS. UN LUGAR PARA ENCONTRAR
Perdidos. Un lugar para encontrar es un trabajo compuesto por retratos fotográficos de poetas, narradores y ensayistas. A través de más de 80 disparos frontales y directos se realiza una panorámica de 360º global de la literatura contemporánea española, siguiendo unas líneas de estudio y análisis técnicos y conceptuales que dotan al conjunto de coherencia y una orientación común.
Perdidos. Un lugar para encontrar puede ser un punto de unión ideal de la literatura con otras artes como la fotografía, y viceversa, en un Festival como Híbridos, que apuesta de forma tan versátil por diversas propuestas culturales alternativas.
Presentación y proyección de los retratos de Perdidos. Un lugar para encontrar, seguido de una charla-coloquio entre su protagonista, el fotógrafo Demian Ortiz y Silvia D. Chica, poeta y fotógrafa, moderado por Vicente Muñoz Álvarez poeta, narrador y editor, para invitar al público asistente a la introspección y a la reflexión del mundo literario a través de la fotografía como lenguaje de expresión contemporánea.
Jueves, 15 de noviembre, 21 horas, Gran Café de León
Entrada gratuita hasta llenar el aforo
lunes, 12 de noviembre de 2018
TRAVESÍA: Prólogo.
NAVIGARE NECESSE EST
León no es ciudad costera. Ningún océano baña sus arrabales. Pero pienso que a León, hace tiempo, arribaron pobladores de tierras circundantes en que el mar sí estaba presente. Asturias, Galicia, Portugal, cómo no. Tal vez aquellas gentes llevasen a León la humedad que da nombre a uno de sus barrios más populares, el mismo en que tuve la fortuna, hace ya tiempo, de trasegar vino y conversación con el escritor Vicente Muñoz Álvarez. Sí, cierto, el Barrio Húmedo es más probable que deba su nombre al vino derramado en sus calles. Y sí, aunque Vicente es leonés, creo que se precia más de ser habitante de la tierra que de la ciudad en que nació.
Prologar una obra literaria del calibre de esta que tienes en tus manos carece de sentido. Prologar lo que no necesita presentación. Presentar a quien no precisa introducción alguna, si es que de literatura hablamos. De ahí la digresión inicial. Porque, puestos a escribir sobre esta “Travesía” de Vicente Muñoz Álvarez, ¿por qué no escribir, también, sobre él? ¿Por qué no inventarle la mitología que ya debería ostentar pero que él mismo se niega? Y es que por las venas de Vicente, estoy seguro, corre la sangre de esos antiguos pobladores costeños que llegaron a León y, huérfanos ya de mar, rescataron la brisa entre mareas de taberna y aguaceros de charla, en el Barrio Húmedo.
En sus tabernas, sin duda, fue forjando el poeta la leyenda que merece. Allí recuperó su memoria de oleajes, iniciando honesta y ejemplar travesía por las tormentas de la literatura. Allí, escuchando otras vidas, compartiendo la suya, comprendió que todas merecen ser escritas y decidió volcarlas en las páginas de sus libros. Allí, cual Nemo de las letras, emprendió una singladura que sólo pretende rescatar de las profundidades los misterios de este húmedo vaivén en que muchos naufragamos y del que sólo unos pocos logran salir a flote. Esta marea que unos llaman literatura, y otros vida, sin comprender que es lo mismo. Porque la literatura será vida, o no será, y Vicente lo sabe desde hace años.
Él comprende la dureza de la vida en alta mar, a pesar de tener los pies muy en la tierra. Y cada nuevo libro suyo es un desbrozar mareas. Cada nuevo volumen un stevensoniano mapa del tesoro. Cada nuevo poemario un descenso a los abismos del Maelström. Bien podría hacer suya, el poeta leonés, aquella frase con que Pompeyo arengó a sus marineros para que enfrentaran las fauces de una mar encolerizada: “Navegar es necesario, vivir no lo es”. Así arenga él a sus lectores, porque sabe que aunque navegando podríamos encontrar la muerte, si no lo hacemos será sólo para descubrir que ya estamos muertos.
La poética de Vicente Muñoz Álvarez surca con denuedo y delicadeza la literatura del yo, que es, al fin, el mejor vehículo para expresar el nosotros. Esta “Travesía” es ejemplo magistral de dicha literatura. Y el autor nos abre las puertas de la nave que conduce, invitándonos a contemplar su vida para que comprendamos que no es tan distinta de la nuestra, que él sólo es el capitán porque ha decidido seguir navegando, contra viento y marea. Tal vez así aprenderemos a navegar nosotros, sus grumetes, sus lectores, como él aprendió de sus Maestros Antiguos y se encarga de confirmar en cada nuevo libro. Más aún en este que nos ocupa, donde cada párrafo adquiere esa musicalidad tan cara a su amado Thomas Bernhard, esa apariencia de sencillez bajo la que anida la perfección de lo complejo.
“Travesía”, a pesar de su nombre, no es libro de viajes. Es un libro que narra el viaje de una vida, el de cualquier vida, el de la tuya o la mía. Y la del autor, por supuesto, con todo lo que de audaz tiene el acto de asomarse a uno mismo para dolerse y alborozarse, para comprenderse y malinterpretarse, para sorprenderse incluso al ver que la imagen que devuelve el espejo nada tiene que ver con el propio rostro. Desnudo frente al oleaje de la vida, asido al timón, Vicente nos muestra sus heridas de guerra, recuerdos de ese batallar contra una mar que es a la vez esperanza y perdición. A veces, enfrenta batalla. Otras, se deja mecer por la marea. Y el lector, atrapado de inmediato en las redes de su prosa poética, tendrá ocasión de ambas cosas y, sobre todo, la fortuna de abrir un libro al que poder regresar cada cierto tiempo… tal vez lo más valioso que la literatura puede ofrecernos: la relectura.
Como las olas que tanto le obsesionan, como la marea, este texto que arrasa o balancea, o ambas cosas, o una u otra dependiendo de cuándo se lea. Así van y vienen y se acercan y alejan las palabras que Vicente dibuja sobre la página como en un memorable fresco que reflejase el torbellino al que se asoma toda vida, con sus dudas, sus dicotomías, sus contradicciones. El mar, pues, en sus venas, aunque parezca no salir del puerto de su León natal.
No olvidemos: “travesía” puede ser “un viaje por mar”, o “una callejuela que atraviesa entre dos calles principales”… cualquiera del Barrio Húmedo, por ejemplo. Pero también, y más en estas páginas, “un camino transversal entre otros dos”. Este por el que el autor nos conduce sorteando sus alegrías y aflicciones, sus esperanzas y decepciones, para descubrirnos todo lo que de bello puede tener la vida. En sus páginas habita la humedad del salitre, pero también la del vino. La ventisca de la decepción, sí, pero también la brisa de la esperanza. Vicente Muñoz Álvarez alcanza, con esta obra, una cima en que la más vital de las filosofías se declama con inigualable voz poética.
Ya dije que carece de sentido prologar “Travesía”. El único sentido que le encuentro a este texto es invitarte, lector, a formar parte de la tripulación. Después, finalizado el viaje, comprenderás que todos podemos ser poetas, pero no dejarás de exclamar, como ya hiciese aquel otro Maestro:
“¡Oh capitán! ¡Mi capitán!”
Pablo Cerezal, prólogo a Travesía
(Chamán Ediciones, 2018)
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