viernes, 29 de diciembre de 2023

¿QUIÉN MATÓ A LA TÍA ROO



Si queréis celebrar el espíritu de la Navidad con una película de suspense conmovedora, siniestra y entrañable a la vez, al margen de los clásicos descafeinados que programan en la televisión, videad ¿Quién mató a la tía Roo? (Whoever slew Auntie Roo?, 1972), de Curtis Harrington, y os aseguro que disfrutaréis de una maravillosa velada.

Una inquietante vuelta de tuerca al ya de por sí macabro cuento de Hansel y Gretel, con una camaleónica Shelley Winters a la cabeza del reparto y un Mark Lester (el inolvidable niño de El otro, de Robert Mulligan) perverso y angelical, un montón de giros inesperados y una logradísima atmósfera navideña.

Harrington, especialista en thrillers de terror psicológico, le añade un plus de morbo y sarcasmo al cuento popular de los Hermanos Grimm, respetando su fondo y esencia, pero subvirtiendo algunas claves del mismo y dándole una lectura nueva, más irónica y retorcida, morbosa y aterradora.

Pavos y cochinillos asados, niñas momificadas, dulces de jengibre y chocolate, sesiones de espiritismo, fantasmas y espumillón combinados en sabias dosis para el deleite del espectador.

Ideal para videar comiendo turrón en la sobremesa de alguna celebración navideña.

Vicente Muñoz Álvarez, 
de Cult Movies 2: Películas para la penumbra 
(LcLibros, 2018)



miércoles, 27 de diciembre de 2023

OTRO por ÓSCAR ALONSO PARDO



Apenas reconozco a aquel que fui,
al mismo que una vez gritó mi nombre.
El tiempo lo ha borrado irremisible
dejando solo polvo en el camino.
Apenas queda nada ya de mí,
de aquel que se perdió, que ya no existe.
Soy solo un impostor dentro de un cuerpo,
un viejo cascarón a la deriva,
un náufrago en la arena del desierto.

Óscar Alonso Pardo


sábado, 23 de diciembre de 2023

PANTANO por NATACHA G. MENDOZA



Vestirse de la historia y avanzar sin miedo al fracaso. Pero, en el tercer renglón, todo se precipita hacia el derrumbe. Regresar al inicio como si nada hubiera pasado; volver al intento sin reconocer que es otra oportunidad. Escribir desde el vacío. Caer por las letras como un cuerpo sin huesos. Ser tan vulnerable, tan carne viva. Llorar ante la imposibilidad, sin aceptar ese verbo, porque no queremos mojar el papel. Porque, si lo hacemos, todo volvería a ser borroso y decrépito. Escribir sobre una niña, un perro, tal vez un pantano. Deletrear la luna de anoche, porque hay que utilizar el tiempo. Describir la inocencia de esa niña. Hacer rodar al perro tres renglones, buscar adjetivos para sus ladridos. La angustia, escribirla. Respirar porque la luna se agranda. Llegar a la siguiente página con el agua del pantano salpicando gritos… y escribir más ladridos que no podrán salvarla.

Natacha G.Mendoza


viernes, 22 de diciembre de 2023

IL PROFUMO DELLA SIGNORA IN NERO



Si os gustan las películas de terror psicológico en la línea de La semilla del diablo o Repulsión, disfrutaréis de lo lindo de esta rareza del cine italiano, El perfume de la dama de negro (Il Profumo della signora in nero, 1974), de Francesco Barilli, repleta de guiños psicoanalíticos y tremendamente desasosegante y malsana.

Como en los citados filmes de Polanski, Barilli construye un delirante entramado de complejos y traumas, pistas e indicios que desembocan en un escalofriante final (sin duda, de lo mejor del metraje). Todo ello con un elegante sentido de la estética y el ritmo, muy por encima de la media de los giallos habituales de aquel tiempo.

Las referencias a Alicia en el país de las maravillas (como alter ego de la protagonista, Mismy Farmer, parecidísima, por cierto, a Mia Farrow) son numerosas, hasta el punto de convertir la película en una especie de versión siniestra (muy siniestra) de la novela de Carroll.

La paranoia y la esquizofrenia, el desdoblamiento de personalidad, el mundo de los sueños y las pesadillas, los golpes y cicatrices de la infancia, la magia negra y la brujería, los ritos satánicos y la pérdida de identidad, son algunas de las piezas clave de esta inolvidable película, que ha ido con el tiempo ganando prestigio y solera.

Magnífica la banda sonora de Nicola Piovani, la fotografía de Mario Masini y, muy en especial, el sorprendente y desquiciado final (que por supuesto no destriparé), una sangrienta guinda para coronar el pastel.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Cult Movies 2: Películas para la penumbra 
(LcLibros, 2018)



martes, 19 de diciembre de 2023

EL PORQUÉ DE ESTAS SOMBRAS: José Naveiras García.



"José Naveiras, con varios libros de poesía a sus espaldas anchas de tipo que parece pausado y sin embargo siempre está haciendo algo nuevo, ahora camina y escribe con una duda entre dos pasos. Asumió desde el principio la imposibilidad del olvido y siempre está intentando o inventando algo nuevo, como hacía entonces, para creer que entonces sigue todavía. Sueña un mundo en el que ella sigue viva y amanece acariciando el aire, que se deja acariciar, porque el aire también sabe".

Carlos Salem


domingo, 17 de diciembre de 2023

ESCENARIO por TOMÁS RIVERO




No hay nada preconcebido en mí
me levanto con la mano izquierda
en los testículos
y organizo el día con la vida ajustada
al borde del cansancio

ando y subo bajo y cojeo
de un pie diario y noctámbulo
y así mido mis pasos
                                y mis deseos

ciñendo mi versátil devenir de escéptico
a la gramática de unas bisagras óxidas
que cada día abren
una ventana de pesadas

hojas negras claveteadas en bronce

y
por la que amargamente vomito
versos insanos flores verdes
y violetas grises

                           amalgamadas estas
                           con la feroz testosterona

de lo que queda de un hombre
que antes fue campana en los áticos

pedestales
               y almenas de la historia

en esta entramada patraña
más o menos trágica
de un poeta recostado
al alba de los desprestigios.

Tomás Rivero


miércoles, 13 de diciembre de 2023

MEMORIAS DE LA MAR CIEGA: Josu Arteaga.



Dicen los de Olariz que en el llano no tenemos entendederas, y razón no les falta. Pero, por más que tengamos la cabeza llena de pájaros y los intereses puestos en asuntos que tampoco llevan a nada, lo que no nos pueden negar es que tenemos paladar fino y sabemos apreciar lo bueno. Por eso llevamos más de una década esperando noticias suyas, confiando en que, más tarde que temprano, su bertsolari Arteaga se arrancaría a cantar.

Así pues, lector, ya seas del llano, la mar o la montaña, siéntete afortunado si en tus manos han caído estas memorias. Zambúllete hasta lo más profundo, sumérgete hasta quedarte sin aire, porque cuando emerjas para llenar de nuevo tus pulmones y te tumbes a la orilla, aunque con cierto regusto a cieno, tendrás los ojos abiertos para mejor ver.

Estas historias que vas a conocer acontecieron en Olariz, pero lo mismo podían haber sucedido aquí o acullá, porque la vida igual de puta es en cualquier lado. Sólo es cuestión de saberlo ver.


martes, 12 de diciembre de 2023

RÁPIDA, LENTA por MARÍA GUIVERNAU




Nacer corriendo.
Para no perderse nada,
para vivirlo todo.
Rápido.
Para llegar la primera,
para ser la última en marchar.
Deprisa.
Para consagrarse entera,
para caer en la desmedida.
Veloz.
Para navegar asomada a la inexistencia,
para danzar en los claroscuros de la vida.
Y tan, tan lenta.
Para esquivar los golpes,
para taponar a tiempo las heridas.
Tan reposada.
Para aprender de realidades inalterables,
para despojarse de promesas vacías.
Nacer corriendo.
Sin saber frenar
(nunca)
a tiempo.

María Guivernau


lunes, 11 de diciembre de 2023

MANCHAS DE SANGRE EN UN COCHE NUEVO



Otra reliquia del fantaterror español, Manchas de sangre en un coche nuevo (1975), de Antonio Mercero (que ya había rodado por aquel entonces otra magnífica incursión en el género: La cabina), sigue vigente en su planteamiento a día de hoy y nos regala abundantes dosis de hemoglobina y horror.

Un acaudalado empresario (José Luis López Vázquez) y su flamante coche nuevo, un trágico accidente en la carretera, una mujer caprichosa y autoritaria (Lucía Bosé) y una amante melosa y dispuesta (May Heatherly), son los pilares sobre los que Mercero erige este asfixiante thriller psicológico, cargado de simbolismo y denuncia social, que para mí figura entre lo mejor de su filmografía.

Las interpretaciones de José Luis López Vázquez y Lucía Bosé son para quitarse el sombrero, el retrato de la España autoritaria y machista de aquel tiempo, paradigmático y clarividente, y la banda sonora de Teddy Bautista, la guinda añadida al pastel.

Una desasosegante metáfora sobre el remordimiento y la culpa, que os dejará un regusto agridulce en el paladar.

Vicente Muñoz Álvarez, 
de Cult Movies 2: Películas para la penumbra 
(LcLibros, 2018)



martes, 5 de diciembre de 2023

ENCUENTROS EN LA ÚLTIMA FASE por RAFAEL LÓPEZ VILAS



La reconocí
nada más entrar
a echar una carta
en la estafeta
Había llovido mucho
desde la última vez que nos vimos
Lo único que recuerdo
de aquella noche
es meternos la lengua
hasta tres cuartos de garganta
y magrearnos en pleno bar
contra la barra

Fueron años cojonudos
en los que nada
importaba demasiado
Follar y divertirse
y divertirse
follando a todo trapo
antes de trincar el petate
y pirarse
cada uno por su lado

Luego
me di a la bohemia
a los pinceles
y a chupar del frasco
a troche y moche
en un rosario de afterhours
y de noches eternas

También estuve loco
y me revolqué como un cerdo
en los sótanos del infierno
hasta que convertí la mierda
en una camisa de fuerza

Me preguntó si trabajaba
y si había sentado la cabeza

Estás igual, mintió
Con el pelo blanco
                      pero igual

Recordamos los viejos tiempos
un minuto

Después
vino el silencio
y se me quedó viendo
con el titilar en los ojos
de recuerdos tiernos

Durante un segundo
acariciamos la idea
de intercambiar
nuestros números de teléfono

Hacía
27 años desde entonces
27 años de distancia
27 años de silencio
en los que ha pasado
casi una vida
en la que
nos ha dado tiempo
a olvidarnos que existimos
y en la que
aquel para siempre
resultó ser
sólo un quizá
o un
alguna vez

Luego
el hilo se rompió
y cada mochuelo
voló a su olivo
con el sabor agridulce
de la nostalgia
de una vida
que amarillea sus retazos
en un rincón
de esta memoria mía
que agoniza
en un cajón
lleno de fotos
que conservo
en formol

Rafael López Vilas


lunes, 4 de diciembre de 2023

MIENTE EL ARTE por SERGIO MAYOR



Madre, no se angustie. Estoy bien. No es más que un alcoholismo imaginario. Yo miento cuando escribo. A decir verdad, miento todo el tiempo. Siempre fue así. Usted me llevaba a misa los domingos en el Corazón de María y yo mentía en el confesionario como un delincuente infantil. Madre, la espiritualidad es mentira. Miente el clérigo, el místico y el santo, se jacta el ateo como un necio, pero nosotros amamos la mentira.

Miento como padre con su gran mueble tocadiscos. Escucho a Duruflè y pienso que soy la clase de hombre que escucha a Duruflè, pero soy un tipo disonante y fracturado. Leo a los metafísicos, pero no me interesa el pensamiento. Spinoza es un animal de la mentira y yo admiro a los idiotas.

Escribo dondes y cuandos ilegales, escribo mi bucólica, mi geórgica, mi frondosa plantación de marihuana. ¿Vendrá la policía? Digo que maté a un hombre en una estación de Inglaterra por razones naturales. ¿Vendrá la policía? Me llamo Walter Mitty, compatriota de Larbaud, el apátrida, nacido en Arequipa, residente en Nueva York.
Humankind cannot bear very much reality.

Miente el arte. Soporté Stalker lo que pude. Miente cada plano de Tarkowski. Miente ese lodazal de trascendencia. ¿Qué necesidad tiene el hombre común de lo profundo? Una máquina pinball iluminada proclama la vida trascendente, pero nosotros amamos los iconos, los starets, los éxtasis de Rusia.

Mienten los poetas, salvo los golfos y los suicidas. Mr. Keats dice Truth is beauty. Un polígrafo para Mr. Keats. La belleza es mentira. La verdad, según conocemos por el delirium tremens, se parece a una pintura negra, a un horror de Lovecraft, a los peces espinosos de las rocas con los ojos desmedidos. Pero mire, si el cuántico está en lo cierto, si lo contrario a una verdad profunda es otra verdad profunda, usted tiene razón, Mr. Keats, y no hay más que hablar, pero recuerde la coincidentia oppositorum.

No se angustie, madre, por el bar imaginario de Servando. Yo miento cualquier cosa. Disparos, burdeles, mujeres falsificadas. He imaginado mujeres. He venerado a la bestia de la madona. Aún venero a la ninfómana santa, aún difamo a la ninfómana mía.

Madre, descuide, yo siempre miento. Epiménides, el cretense, dijo: “Todos los cretenses mienten”.

Sergio Mayor


domingo, 3 de diciembre de 2023

INTRÉPIDOS VIAJEROS DEL TIEMPO por PE TER




Labrarás
Con cizallas de acero
Todas tus destrucciones
Al final serás un túmulo
Negro
Engullendo galaxias
La épica de los dioses
Es la destrucción total
De lo creado
La inmanente verdad
Todo lo anula
Como una gran bofetada
Al corazón caprichoso
Del hombre
Ese anciano ciego
Que se cuenta historias
Al final de los tiempos.

*

Estan entre nosotros
Vestidos de perros
Famélicos
Los he visto
Abandonar sus cuerpos
Como si nada
En mitad de la avenida
Abren portales
Dizfrazados de problemas
La CIA lo sabe
Buscan la tenue aparición
De arquetipos
Para engullir
El sinsabor
Que les ha dejado
Franquear
Los límites de todo.

*

Vivir por siempre
En el desierto de Sonora
Hecho una higuera
Una zarza ardiente
Que predice el futuro
Con cara de ovni
Vivir puesto hasta
El copete
De mezcalito
Tener una bolsa
Con las tres cabezas
Reducidas
De las tres niñas
Indias con las
Que siempre fumo
En sueños.

*

Escapa de ti
En un submarino
Implórate venganzas estelares
Nada mejor que humillar
Tu galaxia
Con trabajos mal pagados
Es tu sino de bodas
Mientras la palmas
Sólo así
Viven los zombis
Aquellos que desprecian
Lo que les queda de vida
La luz es un monigote
Que ilumina huesos
Vestidos de negro.

*

A los intrépidos viajeros
Del tiempo
Dejo esta carta inconclusa
Llamarán a tu puerta
Un dia de niebla
Cuando los perros
Radiactivos de Chernobyl
Tomen el mando
Brillarán en las noches
Como bengalas famélicas


Pe Ter


sábado, 2 de diciembre de 2023

TU FORMA DE LLEVAR EL PARAGUAS TE DELATA por ALEXANDER DRAKE



Tú también te habrás dado cuenta, ¿verdad? Se puede saber mucho de la forma de ser de la gente por cómo lleva el paraguas en un día de lluvia. La mayoría de las personas, una vez que despliegan su escudo anti chubascos, dejan el brazo y la muñeca completamente estáticos y ya no los vuelven a mover ni un solo milímetro durante todo el camino. Da la impresión de que estuviesen pensando para sí mismos: “De aquí ya no me mueve ni Cristo. Yo ya he abierto mi paraguas y a los demás que les den por el culo”. Estoy seguro de que prefieren sacarte un ojo con alguna de sus varillas antes que mover ligeramente el paraguas y arriesgarse a que una mísera gota de agua pueda caer sobre sus hombros. Es así, tú lo sabes bien... Lo raro, lo excepcional, lo inaudito, es ver que alguien vaya moviendo su paraguas de un lado a otro, o subiéndolo, para evitar el choque con otros paraguas y, sobre todo, con otras personas cuando éstas no llevan ningún tipo de protección. Yo lo hago, por supuesto; pero debo ser de ese escaso 5% de la población que no es un completo gilipollas ni un cabrón egoísta.

En San Sebastián, esta imagen de días de lluvia intensa y cientos de paraguas circulando por las calles es algo de lo más habitual; y siempre que salgo a la calle y abro el mío, me doy cuenta de que esta circunstancia en la que nadie mueve NUNCA su puto paraguas cuando pasas tú, es algo que no ha cambiado desde que tengo memoria; y que, seguramente, nunca vaya a cambiar. Esto dice mucho de nuestra forma de convivencia. Y es que la gente y sus paraguas, en mitad de la lluvia, son una metáfora perfecta del ser humano como sociedad.

Alexander Drake


viernes, 1 de diciembre de 2023

SPLEEN NECESARIO por PEDRO GONZÁLEZ POLLEDO



No llueve tras los velados cristales,
sólo está el Sol marroquí en lontananza
y una brumosa tristeza que avanza
llena de presagios y de señales.

Oscuros pájaros elementales
ensayan en el alféizar su danza
y uno de mis dos gatos se abalanza
chocando su rabia en los ventanales.

Es la vida enviando sus mensajes,
y tal vez en mi locura yo ignoro
que en cada instante se oculta un tesoro.

Ando husmeando en el aire pasajes
que me devuelvan el tiempo perdido
y lo sigo perdiendo sin sentido.

Pedro González Polledo