lunes, 24 de julio de 2017

GRANDES ESPERANZAS por MARCOS MATACANA MARTÍN




"Tú sacaste del polvo corazones de hombres"
Ezra Pound


"No es que yo esté en la
Otra Orilla del Río, ya me entiendes"
Lew Welch

"Espero que
cuando yo esté muerto
comprendáis"
Charles Bukowski


Allen Ginsberg se está muriendo
leyó Lawrence Ferlinghetti en su funeral
y América lloraba con razón
porque un hombre puede seguir muriendo
y no hablo de agonías porque un muerto
puede estarlo y no saberlo o sospecharlo
que al final de un día es lo mismo
la eternidad
de un sábado al caer la tarde
si estás solo y sin dinero
familias en el centro comercial
tipos que aprovechan que han dejado
a sus niños en las bolas para ligarse
al camarero al que doblan
la edad
y al que no les importaría partirle el caca
el carrito de hot dogs justo en la puerta
parejas de la mano por el parque o sin rubor
follando sobre el césped en cualquier parte
sin saber a dónde ir
eso encabrona
y beber
una vez más
no es suficiente

es jodido dormir en el coche o en una pensión
de mala muerte
eso está claro
compartiendo habitación con otro imbécil
desgraciado no me dejan ver a mi hija
y es peor
que el olor a pedos de un borracho
los ronquidos atronando tu cabeza como un gong
las pausas llenas de silencio
te decía
que es peor
no tener dónde cagar salvo que seas
un puto perro

las ciudades no están hechas para eso
te pueden ver follando en mitad del parque
no pasa nada
comiendo corriendo durmiendo
si no es de noche
entonces no
cerdo borracho
y no pasa nada
delante de unas niñas en la playa
con el bolo al aire y acercarte
a pedir fuego
nada
pero no pidas la llave en la gasolinera o en el bar
las malas caras siempre
qué casualidad están limpiando
y encontrarte un cartel de averiado
así es como entienden algunos
la caridad

con el gris plomizo de diciembre
quizás la tarde más fría
al derramarse el cáliz
el frío clavado que conserva
los recuerdos sobre todo
los malos recuerdos con grapas
un frío redondo en los huesos
un frío de golpes inyectado
con bimba de bicicleta en los riñones
pesa y duele y purifica
el aire viciado al abrir la puerta
el corazón latiendo como quien huye al cerrar
la sensación de alivio
de haber dejado atrás un muerto
a un familiar querido
en el cementerio

un piso bajo y oscuro
cómo puede quemar esa humedad
que mancha la pared agarra y pinza
las vértebras y escuece
la miseria la vergüenza
las palabras sobre todo las palabras
un lamento que sigues escuchando
y es tu voz
la letanía
la flor de un cardo
que se inflama y seca el pecho
y estás solo y la penumbra
el dolor ciego que afligió a Leopardi
los ojos apagados
aquella luz
dónde
las risas
la televisión
de los vecinos
la vida que tú
no tendrás nunca

un portazo seco una sentencia
un tañido de campana dobla
la claqueta del aquí
empieza todo
o es el último ladrillo que cierra el nicho
toc toc con el palustre al arrastrar
el olor del cemento fresco y un hedor
acre a cañería y a tumba

una ridícula bombilla ahorcada
dos bombillas tres con la del baño
mejor que vayas olvidando lo que fuiste
la has cagado y eso ya
no tiene arreglo

un frigorífico viejo
la lavadora y un espejo
sobre el lavabo el tiempo
que se pega viscoso a las paredes
huellas de tristeza acumulada
de vidas que pasaron como tú o que se fueron
por el desagüe
a quién le importa
la roña de otros inquilinos
el último según dijo el casero
perdió el trabajo y después
perdió a su madre
y también perdió se ve
los pelos de los huevos
según estaba el suelo
alrededor del váter

y sentado en ese váter aterido
la luz eléctrica de una farola
entrando anaranjada
los pisos las ventanas
iluminadas ropas de niños
una sábana blanca y enorme
luna creciente
al ver las horas de fiebre
lentos los caballos de la noche
las estrellas licüadas titilando
tiritando la humedad las hojas secas
del otoño sin barrer las hojas secas
el más sombrío y triste
páramo de eternas
sombras o algo así
un océano de hastío
insectos muertos cucarachas
encogidas
las últimas luces
los cristales sucios sin cortinas
a quién no le entrarían
ganas de llorar
y no pudiste
esperar que allí
cambiase nada

no vale la pena empezar de nuevo
quédate firme frente a la ventana
cantó Kavafis y escucha
con emoción y no te quejes

y tenías ganas de beber
de emborracharte
y encendiste un cigarrillo
las palabras las palabras
insistentes como brasa
como un metal
del yerro el hierro de un soneto
del Conde de Villamediana
por el cortante filo en las entrañas
purificado

y gastaste el dinero que tenías
la casa helada
solo
esa voz
más clara
hazlo
y ten cojones
ni tus hijos
nadie
y estás solo

y la llamaste y era
una puta como tantas
qué más da
una puta solo tiene
que sonreír
para eso cobra
que te mire y te sonría
algunas ni eso
y te tratan peor
que a un animal

en el suelo helado hirviendo
el vaho como los perros
el aliento y el sudor
la vida en su cuerpo
un verso de Novalis
se limpió luego la mano
con un pañuelo de papel
y sonrió

y no tuve tiempo
de decirle que en mi pecho
se ahoga un corazón
la última esperanza
de salvar la vida
qué gilipollas
estando muerto


Marcos Matacana Martín de Polvo en el aire (Palimpsesto Editorial, 2017).


domingo, 23 de julio de 2017

TOUR POR LA CASA DE CAMPO EN UN OPEL TIGRA por RAFAEL SANZ SIERRA



La KGB nos trataba
con insulina
y prostitución de riesgo
para aspirar al Nóbel de literatura.
La sífilis nos proporcionaba
estados alterados de consciencia
idóneos para escribir poemas
que hacían que los académicos suecos
se cagaran.
La clave de todo
eran los Rage against the machine
con Valium 9.
El que no viera argonautas
era sacrificado.
Fuimos a visitar a Timothy Leary
con unos temblores incandescentes
y el gran gurú nos hizo
el mejor regalo de la historia:
el garrote vil.

Rafael Sanz Sierra


viernes, 21 de julio de 2017

DEJA por BALLERINA VARGAS TINAJERO




"El cunilingus y la psiquiatría nos han llevado a esto".
Tony Soprano


Si es verdad que me quieres no querrás
Que regrese a la luz de la mañana
Que viva un solo instante fuera de este
Regalo inesperado de esta noche
En que mi triste sexo huele a Rothmans
Y se alza una columna de húmedo humo
Denso entre mis incrédulas rodillas

Si de verdad me quieres no me dejes
Poner un pie en la losa gris salir
De esta cama revuelta o cenotafio
Mirarme y que no estés en el reflejo

Si es cierto que me quieres calla y abre
Las piernas que deseo despedirme
Llama de amor prendida eternamente
O sombra que susurra actos salvajes
O nanas para el niño entre tus muslos

Si es verdad que me quieres dejarás
Que muera aquí entre sábanas de oferta
Rodeada de ropa abandonada
En el suelo a su suerte y libros viejos
De poetas polacos que no entiendes


Ballerina Vargas Tinajero


miércoles, 19 de julio de 2017

ESPEJO por CARLOS SALCEDO ODKLAS



Me acabo de leer una entrevista con el escritor Jonathan Shaw en la que dice: «Si un escritor no ofende a alguien con su trabajo, no está haciendo bien su trabajo». 
Es algo que ya han dicho otros antes y con lo que estoy bastante de acuerdo y que podría extenderse más allá de la escritura a todo el arte en general.
Algunas de las acepciones de la palabra ofender son: 
«Ir en contra de lo que se tiene comúnmente por bueno, correcto o agradable. Ofender el olfato, el buen gusto, el sentido común».
Esta está bien y puede dar pie a un tipo de arte divertido y desenfadado. Pero también puede ser una excusa para la escatología barata, la exageración y la ofensa porque sí. Es algo con lo que no estoy en desacuerdo para nada, he usado esos recursos y me sigue divirtiendo, aunque empiezo a considerarlo algo, digamos, un poco infantil. Algo en realidad ligero aunque se barnice de lo contrario.
Otra acepción que encontramos en el diccionario es:
«Humillar o herir el amor propio o la dignidad de alguien, o ponerlo en evidencia con palabras o con hechos».
Esta me mola mucho, y retrata el tipo de arte que me suele interesar. Lo he usado en Malos Tiempos y lo intento usar bastante en Los Cuadernos Negros. En este caso el objetivo a humillar y herir sería la sociedad en su conjunto, y por extensión la humanidad entera ya que estamos. 
Mucha gente me dice que por qué escribo cosas tan duras y pesimistas, tan amargadas. A ver, yo también soy consciente de que la vida tiene sus momentos, experiencias gratificantes, gente con la que es agradable estar, el piar de los pájaros, las flores en primavera y toda esa mierda. Soy consciente y de hecho esas cosas son en las que me apoyo muchas veces y que han conseguido que hasta ahora no me haya colgado de una soga. Pero artísticamente no creo que sea necesario ahondar mucho en ellas, si acaso de manera muy puntual, muy de vez en cuando y con cautela, como contrapunto, igual a como nos lo brinda la vida. 
Ahondar en todo lo sucio, patético y triste de nuestra condición humana en cambio puede crear un espejo en el que el receptor se mire y se de asco y quizás propulse algún cambio en su interior. Y hay mucho por hacer, mucho que cambiar aquí. Porque lo que hemos creado es un enorme estercolero y todos, sin excepción, tenemos gran parte de culpa. Puedes mirar o no, eso ya es cosa tuya.
Ese es el tipo de arte que me interesa, y lo que es más importante, el tipo de arte que considero útil. Lo demás son pasatiempos, divertimentos.

Carlos Salcedo Odklas


viernes, 14 de julio de 2017

QUSIERA SER UN PERRO por IÑAKI HERNÁN


Resultado de imagen de COLLARES DE PERRO

Hace tiempo que dejé de existir.
El día de mi entierro
lloraban las viejas y las viudas
entre aspavientos, colores negros
y pañuelos de falsa seda.
Su gemido se asemejaba
al murmullo sordo de los olmos
junto a un cauce seco de agua y limo.

Las lágrimas de los míos
dejaron al descubierto mis huesos,
y mis verdaderos amigos, los perros,
orinaron sobre ellos con pena.
Ese era, sin duda, su territorio.
Ahí yacía un poeta,
buena gente para los falaces
y un amigo para ellos... mis perros.

Yo quisiera en otra vida
ser uno de ellos, un perro callejero,
para no poder mudar el gesto
ya me acaricien, ya me castiguen.
Yo quisiera ser un perro
para ser ajeno al paso del tiempo
y carecer de recuerdos
que no me traiga la vista o el olfato.

Quisiera saber pedir con la mirada
consuelo para mi dolor.
Quisiera un dueño con coraje
para besarme cuando,
llegado el momento final,
mirándome a los ojos con amor,
inyecte los barbitúricos
que den paso a la paz en mis venas.

Yo quisiera ser un perro.


Iñaki Hernán


jueves, 13 de julio de 2017

ESTOY HABLANDO DE ESO QUE TANTO TE GUSTA por IVÁN ROJO



El problema no es ser malo en Eso
(elige tú qué)
nunca es ser malo el problema
porque ser malo en algo es divertido
ser malo es incluso entrañable
ser malo siempre implica cierta épica
ser malo solidariza, ser malo brilla
hipnotiza, fideliza
ser malo es puto cine
como un zompo saltando el potro
Nah
el problema es ser bueno
pero no lo suficientemente bueno
ser solo bueno, ese es el problema
ser nada más que bueno
como un pájaro que vuela bien
como un pez que nada bien
como un ojo que ve bien
Porque luego está el otro problema
me refiero al gran problema asociado
estoy hablando de eso que tanto te gusta
ya sabes: andar por ahí
no sé, el tramo 12 del paseo marítimo
el polígono industrial de Rocamadre
o el pasillo de tu casa
pensando que el pájaro de tu pecho
el pez de tu lengua
el ojo de tu frente
y su funcionamiento
digamos bueno, digamos adecuado
digamos correcto
son algo sublime

Iván Rojo


miércoles, 12 de julio de 2017

NIÑOQUECORRE por JAVIER VAYÁ ALBERT


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niñoquecorre
partiendo por la mitad
la mañana de un sábado.
niñoquecorre
corbatadehombre diminuto
pantalón corto peinado anciano.
niñoquecorre
fuga de padres que lo persiguen
palabradedios en fancines coloreados
caen de sus manos al infierno asfalto
cual luciferes plastificados.
niñoquecorre
júbilo de charcos piedras corazón trapo.
únicamente testigo de sus pies milagro.
Durante un lapso hasta ser alcanzado
niñoquecorre
mantiene la poesía a salvo.

Javier Vayá Albert


martes, 11 de julio de 2017

1 POEMA de JORGE M. MOLINERO


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Vivir entre teechodemenos 
esbozos de poemas malos
el móvil es un placebo
ningún emoticono de besos
roza mis labios
vivir con las manos cóncavas
guardando caricias para la vuelta
procurando no derramar
una sola cuando me coloco
los guantes de seguridad
vivir en un taller infecto
donde su recuerdo
es la flor en el vertedero
vivir esperando vivir recordando
vivir con la perversión
de oler la almohada vivir
aferrado al calendario para
vivir el día en rojo señalado

Jorge M. Molinero


lunes, 3 de julio de 2017

INTERCOSTAL



El escritor afincado en Salamanca, Pablo Malmierca, acaba de sacar a la luz, junto a los poetas Ibai Pascual Martín y Nekae Trigo, la revista de poesía, crítica y pensamiento "Intercostal". Se trata de un proyecto largamente gestado, en el que priman la calidad literaria de sus autores y el prestigio de los autores de los artículos de crítica literaria. Además se incluye una sección de reseñas donde se analizan algunas de las últimas publicaciones poéticas.

“Intercostal literaria nace con el deseo de abrir una nueva vía, una alternativa, desde el campo que nos compone: la literatura. Se hace insostenible observar como cada uno de forma auto-lícita y difusa pretende escribir versos, párrafos, libros, relatos… como si fueran productos más a consumir, como se toma a la música en nuestra época, como se toma a las personas y al sacrificio; sin tener una visión de sí mismo, de cómo eso puede ayudar a la especie a evolucionar hacia unos fines que no sean el canibalismo, la competitividad, la falsa modestia, el elitismo y, por tanto, la desconexión, la desunión entre todos aquellos que deberíamos ser uno, aun siendo diferentes”, explicaba Malmierca.

En la misma línea, avanzaba que su intención es “aunar la crítica, la poesía y el pensamiento en una misma publicación, en la que la independencia y el rigor se seguirán de forma absoluta”.

En este número 0 que ya está a la venta en Letras Corsarias y bajo pedido en nuestra página de facebook o por correo electrónico intercostaliteraria@mail.com, se publican poemas de Luis Miguel Rabanal, Javier Lostalé, Ángel Fernández Benéitez, Francisco Serradilla García, Sor Kampana y Celeste PF. Además, se incluye un artículo sobre la situación de la poesía actual, firmado por Carlos León Liquete, y una extensa entrevista a Javier Lostalé.