lunes, 20 de mayo de 2019

3 POEMAS de CRISTINA FLANTAINS




LA CASA

Mi casa tiene unas puertas grandes
en medio del muro de ladrillo rojo
y tiene, también, un esbelto tejado
que hace resbalar la nieve y la lluvia
casi sin darles tiempo a tocarlo.
Detrás de las puertas cerradas, cerradas,
debajo del tejado de acertada cumbre,
dentro del muro de ladrillo rojo
están los restos de un viejo fuego
y los pedazos de algún cataclismo
y una vieja maleta que alguien
se olvidó de deshacer.

Mi casa es poniente,
punto cardinal del punto donde
el sueño sueña, es instante que crucifica,
la gota de sangre que redime,
la risa que no cesa. Y cuando consiga abrir
la puerta grande que en medio de muro
de ladrillo rojo espera, espera cerrada, cerrada,
será rayo de luz.


HORAS CIEGAS

Visito mis odios
en las oscuras horas
de las tardes de domingo
con la boca llena de ira
y un miedo pavoroso
entre las manos,

su maldito frío
y la ceniza de los cuerpos
sobre la que dibujo
un corazón que, sin falta,
ha de latir
el lunes.


VIDA, CAMINO Y SUEÑOS

Yo vivo en la vida que Tú vives
no hay otra vida en que vivir

y en Tus huellas encuentro mi camino
no hay otro camino que seguir.

y sueño los sueños que Te sueñan
no hay otro descanso más que en Ti


Cristina Flantains, de La quilma de sembrador (y la clemencia de Maldoror) (Eolas Ediciones, 2019).


ANA GRANDAL: 3 relatos de MICROSEXO.



MELONES

Él poseía una maña asombrosa para los melones. Siempre escogía el más dulce, el más jugoso. Cuando llegaba del mercado, ella le rogaba que lo abriera y juntos aspiraban el voluptuoso aroma estival de la fruta. Él cortaba dos tajadas que comían como chiquillos, recreándose en los mordiscos plenos de sabor, chupando con deleite la fresca pulpa que derramaba un zumo espeso que les chorreaba por la barbilla e iban recogiendo con lametazos gustosos.

Más tarde, cuando él dormitaba la siesta en el sofá, ella entraba con sigilo en el dormitorio y se masturbaba frenéticamente, imaginando lo que sería que él venciera la repugnancia que le provocaba el sexo oral.


IMPÚBER

—Buenas noches, preciosa. ¿No habré despertado a la peque, verdad? Mira, que te llamo para decirte que la cena se va a alargar un poco, el jefe ha empezado con sus chistes y ya sabes cómo son estas cosas, si no me quedo a reírle las gracias luego me pone cara de perro en la oficina… No, no me esperes despierta.. Un beso para ti también.

Satisfecho con su excusa, vuelve a la mesa a continuar con la faena. Angelines, la de contabilidad, quiere rollo, no cabe ninguna duda. Ha pasado toda la noche lanzándole miraditas insinuantes y, en los postres, arrimó la silla y sus muslos con clara intención restregona. «A ver lo que me cuenta la de contabilidad», piensa, divertido.

Angelines se ríe y le habla cada vez más cerca, magreándole la pierna con la mano y rozándole el brazo con las tetas. Él se deja hacer, hasta que ella, casi abalanzada sobre él, le susurra al oído:

—Me voy al baño. ¿Te vienes?

Desde el parto, su mujer se ha mostrado esquiva y desganada; él no se lo reprocha, pero tampoco va a desaprovechar una ocasión así. Claro que las cuatro o cinco copas que lleva en el cuerpo también ayudan.

El de los tíos está vacío. Se empiezan a sobar con hambre. Él le mete la mano debajo de las bragas y sus dedos se topan con una superficie desnuda y blanda, sin un solo pelo, tan suave como el pubis de su peque cuando le unta cremita para que el pañal no le dañe la delicada piel. Ella jadea: 

—¿Te gusta? Me depilé ayer pensando en ti.

A él le da una arcada y vomita encima de Angelines.


FLUIDOS

Es su aniversario y, como cada año, reservan la suite Noche de bodas en el gran hotel. Se hacen llevar a la habitación una cena ligera, acompañada de una botella de cava; mientras, se llena la espaciosa bañera con forma de corazón, el sugestivo reclamo para los tortolitos que van a ocupar la pieza. Se sumergen en el agua jabonosa, dejando que la espuma acaricie levemente su piel. El líquido, caldeado a la temperatura adecuada, les arropa con una tibieza que va despertando sus sentidos, que poco a poco se inflaman y llevan sus jugos internos al punto de ebullición, una caldera hirviente entre las piernas. Se tocan, se abrazan y él la penetra allí mismo, mecidos por las aguas ardientes y humeantes, las únicas que pueden ya encenderlos.


Ana Grandal, de Microsexo

(Amargord Ediciones, 2019)


miércoles, 15 de mayo de 2019

HÍBRIDOS 2019: Segunda Jornada.



ANIMALÍAS E INCERTIDUMBRE

Gema & Silvia Fernández

Las hermanas asturianas Gema Fernández y Silvia Fernández repasan en esta propuesta los poemas de los últimos libros de Gema Fernández (‘La eternidad tiene los días contados’ y ‘Principios de incertidumbre’) y las canciones que forman parte del último disco de su grupo Delagua, ‘Animalías’.

Con esta actividad nos proponen un viaje a través de los sentidos combinando la interpretación escénica de versos de gran calado emocional con otros de claro talante combativo, todo ello aderezado con la sensibilidad musical de Silvia Fernández a la guitarra y la voz, ya sea como acompañamiento y soporte poético o como intérprete de las canciones de Delagua.

Gema Fernández Martínez (Oviedo, 1982) combina desde hace años su pasión por la literatura con su actividad musical. En el campo literario funda la compañía ‘’Refugiartes teatro’’ en la que dirige obras de autoría propia. Con la obra ‘Tango de la Palabra’ queda finalista en el certamen ‘’Art Nalón’’. Ha sido galardonada en tres ocasiones con el premio Dafne de poesía (1998, 1999, 2000). En 2017 con el guion del cortometraje ‘Entre líneas’ (Desenfocado producciones) gana el premio a mejor guion de cortometraje en la categoría nacional del festival Incortum. En 2019 se estrena ‘’Vamos a llevarnos bien’ su segunda colaboración como guionista de la productora ‘’Desenfocado Producciones’’.

Tiene publicada la novela corta ‘cuatro notas de jazz’ (2011), el poemario ‘La eternidad tiene los días contados’ (ed. Torremozas, 2017), el poemario ‘Principio(s) de incertidumbre’ (suburbia ediciones 2018) y está incluida en la antología poética ‘Degeneración salvaje’ (2015) así como en otros libros colectivos de relatos.

Silvia Fernández (Oviedo, 1981) es cantante, guitarrista y bajista con una amplia trayectoria profesional. En 2017 gana el premio AMAS a mejor voz y en 2019 es nominada a los mismos premios como mejor bajista. Lidera su propia banda, Delagua, así como otros proyectos propios, SilVidos y Gemidos, GPS Project, Los commodoros. Colabora como guitarrista y bajista para otros artistas de la región como Alfredo González, Hector Tuya, Vaudí, G.A.S, Paula Rojo…etc. Ha colaborado con artistas nacionales como Coque Malla u O ́Funkillo entre otros.

Juntas forman el grupo Delagua. Con esta formación ganan el concurso ‘Lánzate la fama’ (2002) organizado por Cadena Cien, el primer premio en el concurso de rock ciudad de Oviedo (2009) y el premio Amas (Gema) en la categoría de mejor letrista (2010). Graban varios discos, ‘Delagua’(2002), ‘De Frente’ (2009), ‘Globoflexia’ (2017), ‘Animalías’ (2019).

Jueves, 16 de mayo, 21.00 h.
Gran Café (Calle Cervantes, 9. León)
Entrada gratuita



lunes, 13 de mayo de 2019

TODAS LAS FAMILIAS INFELICES: Ramón Bascuñana.



Una mujer con una crisis existencial tras la pérdida de su hijo y el abandono de su marido; una mujer marcada por la tradición de la saga familiar dispuesta a romper sus lazos de unión a través de su hija; un caso de violencia de género que cambiará la vida de un hombre… Los relatos de Ramón Bascuñana nos hablan de una serie de personajes y su entorno familiar marcados ambos por el azar y el destino. Muchos de ellos intentan escapar a él, otros lo asumen con un hastío vital como peto o coraza ante el porvenir. La creación de unos personajes de marcado carácter, profundos y reales, hacen de estas narraciones un escenario de tragicomedia al mostrar al mundo como tal representación, con sus defectos y virtudes. El hilo narrativo se sustenta en una base de lirismo, pensamiento y reflexión que establece una vía de comunicación entre los personajes y los lectores.

*

El lenguaje de Bascuñana cuestiona lo que no perdura hasta lograr extraer la belleza de la tragedia que hay en la ceniza fría o en la nieve que quema (Ignacio Ballester).


domingo, 12 de mayo de 2019

HANNIBAL por JULIA NAVAS MORENO




El caníbal se ha despertado hambriento,
pero piensa en el rechazo que produce
su insólita apetencia.

Y se promete cambiar sus costumbres,
domar su naturaleza.

Sería más sutil devorar almas, pensamientos…
Saborear las debilidades de sus contrincantes
y husmear en sus miedos.
Pasaría desapercibido entre la multitud de vampiros
que comparten nuestros sofás, nuestros lechos,
nuestros puestos de trabajo,
nuestra sabrosa o insulsa existencia.
Despertaría sin ardor de estómago
y su colesterol se mantendría a raya.
Solo se dispararían
los indicadores que revelan
la más absoluta confusión.


Julia Navas Moreno


lunes, 6 de mayo de 2019

PELÍCULAS QUE ERIZAN LA PIEL: Prólogo.



Este manual que tienes ahora en las manos, querido lector, es la tercera entrega de una serie de libros que en los últimos años he ido dedicando al cine de culto, junto a la literatura subterránea, otra de mis grandes pasiones.

Películas para llevarse al infierno (Eutelequia 2011 - LcLibros 2018) y Películas para la penumbra (Excodra 2015 - LcLibros 2018) fueron los dos primeros, y en ambos di buena cuenta de muchos de los filmes que, por uno u otro motivo, a lo largo del tiempo más me habían impactado. No exactamente, como ya en su día dejé claro, los que yo considero los mejores de la historia del cine (que requerirían un listado aparte y sobre los que ya hay mucho escrito), sino otros menos conocidos (no sé si mejores o peores: juzgad vosotros mismos) que es también necesario y justo reivindicar.

En el prólogo al primer volumen, Películas para llevarse al infierno, y en relación a los títulos que en él reseñaba, escribí: “Tanto en la literatura como en el cine (y en todos los demás ámbitos creativos) me interesan las obras que cuestionan el mundo en que vivimos, que remueven las vísceras y las conciencias, que aceleran la sangre y el corazón, mostrando sin filtros éticos ni políticos la realidad (sin duda violenta y cruel) que el hombre ha creado. Este es, en última instancia, el criterio de fondo que he utilizado para confeccionar este listado de películas de culto: lo crítico, lo atípico, lo raro, lo grotesco, lo perverso, lo incómodo, lo hiriente, lo hipnótico, lo arrebatador... Aunque no menos importante, también, ha sido el punto de vista y enfoque literario con que las reseñas han sido ideadas, las conexiones de todas estas películas con libros y escritores que admiro y he leído intensamente en el transcurso de mi vida adulta, igualmente básicos y determinantes para mi formación. Más que una guía cinéfila al uso, pues, este manual está concebido como un diario personal donde me he despachado a gusto con muchas películas que yo opino que nadie debería dejar de ver.”

Copio y pego de allí estas palabras porque son igualmente aplicables a esta nueva entrega de Cult Movies, Películas que erizan la piel, y describen certeramente el por qué de las tres. Y vuelvo a recordar, como entonces, que: “No soy crítico de cine, soy narrador y poeta, y por lo tanto nunca me planteé escribir ensayos técnicos ni concienzudos sobre las películas seleccionadas, sino más bien comentarios apasionados de las mismas que impulsaran a los lectores a videarlas sin complejos."

Aunque, a diferencia de los dos primeros volúmenes, donde reseñaba películas de diversos géneros (con predilección, eso sí, por el fantástico), este tercero está dedicado por completo al de terror (en sus muy diversas vertientes), que desde niño me ha fascinado.

Rescaté para la ocasión las reseñas de los dos primeros libros que abordaban directamente el género y añadí otras muchas nuevas, confeccionado este listado de películas que erizan la piel, 200 nada más y nada menos, que, os lo aseguro, va a turbaros durante muchos años el sueño...

No están, por supuesto, todas las que son (la lista sería interminable), ni algunos clásicos imprescindibles (que todo el mundo conoce y no necesitan carta de presentación), pero sí muchas rarezas de las que posiblemente jamás hayáis oído hablar.

Aunque, llegados a este punto y antes de entrar en materia, se plantea la siguiente pregunta: ¿Qué es una película de culto? 

Wikipedia nos dice: “Película de culto se refiere a cualquier tipo de producción cinematográfica que ha adquirido alguna clase de culto popular, ya sea por su formato, su producción, su trama o su significado histórico. Las películas de culto son frecuentemente señaladas como polémicas debido a que incluyen ideas o temas notablemente controvertidos o a que, siendo más convencionales en su temática, la presentan de un modo alejado de los convencionalismos estéticos o narrativos.”

Y Jesús Palacios, en el prólogo a Películas para la penumbra, señalaba al respecto: “Lo que importa aquí es cómo se nos descubren, se nos desvelan, título tras título, otras formas y maneras de hacer, ver y entender el cinematógrafo. Viajando por el espacio y el tiempo, abarcando épocas y eras, países e idiomas, con esta su segunda biblia del cine de culto disfrutamos en la intimidad del descubrimiento de títulos oscuros, tanto o menos como del redescubrimiento de otros que creíamos conocer, iluminados ahora por la mirada pura de este nuevo derviche cinéfago, que hace girar ante nosotros miríadas de imágenes olvidadas, títulos recónditos y películas malditas. No hay barreras, tópicos ni hipócritas principios: de la exploitation al Arte y Ensayo, del mudo al technicolor, del Hollywood mágico de otrora a la coproducción europea, del trash al indie, del cine de autor a la Serie B, Vicente Muñoz Álvarez solo se pone como límite no despreciar nada, no negarse nada, acercándose así por ende a la verdadera naturaleza seductora y diabólica del cinematográfo, capaz de hipnotizar al espectador más allá y más acá de sus supuestas virtudes artísticas, narrativas, intelectuales o comerciales. Eso es lo que, en definitiva, quiere decir para algunos de nosotros cine de culto: rendir culto a las fuerzas mágicas, oníricas y oscuras que reinan y desbordan la pantalla, conectando con nuestro inconsciente y con el dominio infernal y divino del imaginario colectivo.”

A lo que Juanjo Ramírez, el director de la fantástica Gritos en el pasillo (cuyo DVD incluía Películas para llevarse al infierno), añade en el epílogo a Películas para la penumbra: “Además del cariño y el conocimiento de causa, encontramos un tercer denominador común en casi todos los capítulos. Muñoz Álvarez describe el visionado de esas cintas con términos que aluden a una experiencia psicotrópica, lisérgica, opiácea, alucinógena. Esta clase de adjetivos salpican las reseñas de estas películas como fragmentos de un ADN común. Cuando Alejandro Jodorowsky (otro de los autores mencionados en el libro) intentó sacar adelante su versión de Dune albergaba una intención confesa: Que la película provocase en el espectador las mismas sensaciones y vivencias que un viaje de LSD. Las películas que selecciona Vicente y el ángulo desde el que las enfoca apuntan en esa misma dirección: El cine como droga, como vehículo hacia otros estados de percepción mental. La experiencia audiovisual como mecanismo para alterar la conciencia, para catapultarnos hacia otras dimensiones. Ésa es la piedra filosofal que perseguimos la mayoría de los narradores, y quizá con más motivo los que, como es el caso del cineasta, trabajan con estímulos tan primitivos como la imagen en movimiento y el sonido.”

Imposible describir mejor mi filosofía respecto a lo que he intentado trasmitir en estos tres libros.

Y ya para terminar, y antes de que os adentréis en mis terrores favoritos (que diría el bueno de Ibáñez Serrador), algunas consideraciones sobre la selección de las películas reseñadas.

Lo primero de todo: ¿Dónde está la línea de separación entre unos y otros géneros - terror, suspense, drama psicológico, thriller, ciencia ficción, etc -, y cuál se atiene o no a unas y otras etiquetas? La verdad sea dicha, no me preocupa demasiado clasificar ni etiquetar, sino más bien recomendaros las películas que a mí personalmente me han puesto la piel de gallina, sean o no consideradas estrictamente de terror por los puristas. A muy pocos, supongo, se les ocurriría incluir en un listado como este películas como Réquiem por un sueño, de Darren Aronofsky, Aguirre, la cólera de Dios, de Werner Herzog, o Elisa, vida mía, de Carlos Saura, por citar algún ejemplo, y sin embargo a mí me parecen tres filmes tremendamente angustiosos y llenos de secuencias que erizan la piel. Y por lo tanto, sin más criterio que el de mi propia subjetividad, aquí figuran por méritos propios.

En segundo lugar, como comprobarán los lectores, muchas de las películas reseñadas en este volumen están comprendidas entre las décadas 60 y 70 del pasado siglo, en detrimento de otros títulos anteriores y posteriores no menos interesantes. Supongo que mi predilección por el cine de terror de esa época se deba a que fue la que me tocó vivir de niño y adolescente y en la que se gestaron mis fantasmas y miedos, que llevo arraigados en mi subconsciente como la bola de hierro de un presidiario. Y también, sin duda, a mi pasión por la contracultura y movimientos psicodélicos y revolucionarios de aquel tiempo, que me hace ver con indulgencia y nostalgia las películas rodadas en ese período de experimentación y de cambio.

Finalmente, como ya antes señalé, no están, en absoluto, todas las que son, ni muchas de las consideradas clásicos indiscutibles del género. Echará aquí el cinéfilo de menos docenas, cientos de títulos paradigmáticos del cine de horror, y encontrará en cambio un montón de películas de las que sin embargo es posible que nunca haya oído hablar. Salvo algunas excepciones de títulos muy conocidos que no me he podido resistir a incluir (Al final de la escalera, Psicosis, El resplandor, La matanza de Texas), la mayor parte de los filmes reseñados en este libro son, creo, muy poco conocidos por la gran mayoría. O esa ha sido al menos mi intención.

Y me despido ya con otro párrafo de Juanjo Ramírez en el epílogo a Películas para la penumbra, perfectamente aplicable también a este nuevo volumen y de lo más esclarecedor: “Invito al lector a guardar este libro en el rincón alucinógeno de su estantería, entre la O de opio y la S de setas. Le invito a elegir las obras reseñadas en él para viajar en días especiales. Días especiales para pelis especiales: Si entras en ellas, ellas entran en ti, te transforman, desencajan algunas piezas en tu interior y, merced a alguna misteriosa alquimia, sus efectos trascienden la duración de su metraje.”

Felices pesadillas, queridos drugos,
y cuidado con los Bichos Malos.


Vicente Muñoz Álvarez
Películas que erizan la piel,
(Canalla Ediciones, 2019)


Booktrailer:


domingo, 5 de mayo de 2019

QUIEN ASÍ ABRE LA BOCA por GSÚS BONILLA



Imaginad, a la masa madre escupiendo espinas después de devorar un pez de plata, a la serpiente que anida en el envés de la lengua del emperador de emperadores, al hollín incrustado en los cabellos de los gladiadores, al cegador brillo de la pus en sus espadas de acero

Quien así habla, es el poseedor de la granja y viene de más allá de la muerte, del otro lado de un mundo podrido, con sus pollos en celo. Ondea lienzos y sábanas del color de la sangre y el cetrino orín que desprende la espuma de los falos de piedra

Es el hacedor de hedores, el carnero de las masacres, la escalofriante puntada en las sotanas negras, la impecable brida en las muñecas del preso, son, también, quienes te punzan con habilidad y destreza las pupilas, la misma aguja delgada que estalla el vidrio y apaga el sol

Quien así abre la boca, lo hace para engullir un océano de navegantes, cadáveres dorados y el extenso cauce de los ríos de glorias 
Quien así abre la boca, deja al descubierto su dentadura perfecta, el arco branquial y la embocadura de un pozo repleto de cieno y osamentas

Sin embargo, a mí me complace anunciar que hay que salvar a las ranas, los murciélagos, los polinizadores y a todo aquello que sea capaz de transitar por los inviernos más fríos despojado del abrigo inútil que te hace gregario y rebaño
Quiero decir, que ningún niño nació con miedo, que cada niño nació con libertad, duda, rebelión e inocencia

Quien así escribe, dona su sangre por pura bondad y le toca honrar la proporcion del callo
y los pedazos pequeños de piel
que se levantaban impredicibles de la carne inmediata a las uñas

Ahora, que mis manos son algodón y mis dedos plumas acariciando la acartonada carcasa de un árbol seco, el matiz de un suelo grumoso donde brota el fuego y tu piel
ajusticiada con el látigo del día por el domador de caballos al grito de ¡ánimo! ¡animo!

Gsús Bonilla


viernes, 3 de mayo de 2019

LA ILUMINACIÓN según SERGIO MAYOR



Sé que no tiene mucha importancia, y menos aquí, en FB, pero verán, pocos hombres hemos alcanzado ese estado. Según los maestros budistas japoneses, no más de mil en todos los tiempos. 
A Ezequiel le sucedió a orillas del río Kebar. 
A mí, camino de Plaza Nueva. 
La Iluminación. 
Creo que fue la Iluminación, pero pudiera ser una aberración de mi carácter. Aubrey decía que Shakespere, de haber trabajado de mozo en una carnicería, mataría una cabra con un estilo grandioso y pronunciaría un discurso.

Uno dice una iluminación. Maslow habla de una "experiencia cumbre". Otros dicen una crisis epiléptica, un satori, una unio mystica, una Beatifica Visio. Schopenhauer degrada el asunto a un encelamiento de los perros. Como sea. De aquella metanoia me vino una intensidad teológica muy frecuente en los centros de internamiento. 
¿Conocen la teopatía? Una enfermedad mental particularmente penosa. "Underwitted saints", escribe William James. Nosotros, los santos subnormales. 
Me acuerdo de Christopher Smart, el immaculate fool que se arrodillaba a rezar en las calles los parques los tranvías los assembly rooms y acabó debidamente confinado en un lunatic asylum. 
Me acuerdo de Pedro de Luxemburgo, que se confesaba varias veces al día, que despertaba a media noche a los capellanes de castillo, que hacían oídos sordos, cansados de dar la absolución a Pedro de Luxemburgo treinta o más veces por semana.

Entiendan: la Iluminación se parece a ese sobresalto que tuvo Macedonio Fernández en la playa de Capurro: "A mí nunca me había interesado la respiración, pero cuando estuve en la playa de Capurro, en Montevideo, y me cubrió un ola, de pronto me sentí muy interesado en ella"
A mí nunca me había interesado la teología, pero cuando estuve en la calle Tablas, y me cubrió la luz de esa muchacha, me sentí muy interesado por el asunto de la teología. 
(Luego, las muchachas razonables, hartas de ser teofanizadas, se alejan de los teópatas y dan parte a la policía)

La escena es conocida. Un tipo sube despreocupadamente a Plaza Nueva para encontrarse con su vendedor favorito de hachís y resulta arrollado por una de las revelaciones más graves y aparatosas de todos los tiempos. Estigmatizado, será atendido por los mejores psiquiatras y los mejores camareros, frecuentará los oratorios, las bibliotecas, las celdas benedictinas; las tomografías buscarán las pruebas de un episodio cerebrovascular, un asteroide en la cabeza. En adelante será uno de esos excéntricos que la gente compadece, un inútil, un aficionado a la teología que medita por los bares el misterio de la belleza, los grados del ser, la condición del exilio, los estados de conciencia, la programación de Telecinco, el dinero que le queda, si ginebra o si cerveza.

¿Iluminación? Una manera de llamarlo. Yo era inteligente y aquello que contemplé me hizo un idiota. Perdí la claridad, perdí la palabra, hallé que el arché del mundo era el dolor. 
Nadie quiera ser iluminado. 
En cuanto a ella...aún no sé quién era. Nadie puede saberlo. Posiblemente era Isis. Quizás era Ishtar, Afrodita, María, quizás una estudiante de hebreo interesada en los misterios del zodíaco y los horóscopos sexuales. 
Pessoa decía: “Ya he visto a Isis, ya he tocado a Isis: no sé, a pesar de ello, si existe” 
Creo que era Nizam, de Isphahan. Creo que era la aaparición que sobrecogió a Dante en un puente de Florencia, creo que merece un tipo como Dante, mejor una madrasa, una Torah, una Upanishad, no un tipo infectado de teología, la aporética, un tipo obsesionado sobre "aquello de lo que nada puede ser pensado y nada puede ser dicho", y menos aquí, ahora, esta noche, convaleciente, en FB.


Sergio Mayor


martes, 30 de abril de 2019

HÍBRIDOS 2019: Primera Jornada.




ON EL FUNAMBULISTA

Compañía: Luz, Micro y Punto

Patricia Toral, Chantal Franco y Verónica G. Galán

‘On el funambulista’ es un teatro de sombras analógico y artesano, que utiliza como lenguaje narrativo la imagen proyectada y la música en directo. Su peculiaridad es poder ver, durante el espectáculo, el montaje de cada una de las escenas que componen la historia.

On es una marioneta con su sombra que te llevará a descubrir paisajes sonoros e inesperados avatares. Podrás viajar a su interior y acompañarle en la búsqueda de su equilibrio

Decorados hechos a mano, materiales de un solo uso para cada función y melodías compuestas desde el corazón para acompañar a On a lo largo de toda la obra. En un espacio escénico íntimo, títeres, música y espectadores, compartirán algo más que las sombras…

Luz, micro y punto es una compañía femenina nacida en 2013, formada por Chantal Franco, Patricia Toral y Verónica R. Galán, creadoras e intérpretes que centramos nuestro trabajo en la experimentación y la creación de historias visuales y sonoras enmarcadas en el teatro de sombras. Tres artesanas de la imagen y la música narramos, sin palabras, historias para todos los públicos.

En la parte visual, utilizan tecnología analógica y distintos formatos para la puesta en escena, que van desde el teatro de sombras más clásico al más experimental, siempre creando imágenes en directo de manera poética y artesana.

El alma de estas imágenes es la música, creada e interpretada específicamente para cada pieza.


Martes, 30 de abril, 20.30 h. Salón de Actos ‘Alfonso V’ 
Ayuntamiento de León (entrada C/ Alfonso V)
Entrada gratuita


lunes, 29 de abril de 2019

RED HOT & BLUE: Danny Romero Mas.




Carpaccio

«La mejor venganza es vivir y ponerte a prueba a ti mismo»

Vedder

Es irónico, y curioso, cómo podemos tener a una persona en la cabeza cuando esta ya te ha olvidado. Lorena le recordaba. Le recordaba pero sin nostalgia alguna. Un día se fue y no volvió. Nadie sabía nada de él. Ni su familia ni sus amigos ni sus compañeros de trabajo. Ni la Policía Nacional ni la Guardia Civil ni la Europol, era como si se lo hubiera tragado la tierra. A su marido le dieron por muerto tras dos años desaparecido. Le dieron un certificado de defunción e hicieron un entierro con un ataúd vacío. Lorena era oficialmente viuda.

Lo que nadie sabía, ni los hijos ya emancipados de aquel matrimonio, es que Lorena fue una mujer maltratada. Su marido le pegaba y ella callaba. Cada vez que ella entraba en su casa encontraba el horror entre esas cuatro paredes de las que el hombre hizo su castillo.

Era un tipo afable y bueno con todo el mundo, pero tras aquellos muros era un déspota sádico que desfogaba sus traumas y frustraciones con ella. Fueron muchos años de sufrir en silencio la lacra del maltrato. La mujer había sufrido mucho, nunca dijo nada a nadie por vergüenza, por miedo o, simplemente, por no saber qué hacer o a quién recurrir.

Desde hace algún tiempo la vida vuelve a brillar en el rostro de Lorena. Se está reencontrando consigo misma, con quien era antes de tomar aquel equivocado camino. Ahora se siente libre, pero disfruta de esa nueva libertad despacio, como el reo que ha pasado toda la vida en la cárcel y un día le abren la puerta y le dicen que ya puede salir, es algo tan desconocido que abruma. Ella saborea el sentimiento de saberse libre de un secreto que la humillaba y sometía.

Ahora pasea por las mañanas, sale con sus amigas y charla con sus vecinas y, lo mejor, se ha aficionado a la alta cocina. Es una forma de distraerse y de sentirse realizada, tras años cocinando insulsa verdura y pescado a la plancha. Para Lorena es otra forma de saborear esa nueva libertad. Le encanta probar las muchas formas que hay de preparar la carne. Al horno, guisada, a la piedra, estofada, a la plancha, a la brasa o carpaccio; con guarnición, con salsas, sazonada, ahumada, con especias o a la sal.

Lorena sabe bien que del cerdo se aprovecha absolutamente todo y que aún le quedan reservas de carne en el enorme congelador que compró hace dos años. Lorena cocina y seguirá cocinando ricos platos de carne que degustará cada noche con un buen vino tinto a la luz de unas velas. Esos manjares le saben a victoria, a liberación y a dignidad. Hay que ver el precio que se paga por la maldad intrínseca de un ser insustancial, de un hombre despreciable.

Lorena le recordaba. Lorena decidió que mejor sola que mal acompañada, y el cuchillo de cocina hizo el resto. Lorena sabía que sólo había una forma de no ser descubierta —si no hay cadáver no hay delito— y que con cada bocado de ese cabronazo saciaba su venganza.

Vengar una humillación, eso sí que es perseverancia, grandeza incluso.

*

Hereditario

«Separar al hombre de la naturaleza como si no tuviera nada
que ver es un error. La naturaleza está en nuestro ADN»

Nadine Gordimer

«Los niños contemplan para admirar, admiran para
aprender y desarrollar lo que llevan por herencia»

Thomas Mann

Desconocía por completo el porqué de aquellos impulsos que le llevaban a apedrear perros, matar gatos, desollar pájaros, desmembrar lagartijas, asfixiar peces o incluso maltratar a niños más pequeños que él. Se estaba metiendo en problemas en el colegio y en la calle. En casa, con sus padres y sus hermanos, todo eran reprimendas y castigos, pero era algo que no podía controlar, lo albergaba en su interior, era superior a él.

Un día, de vacaciones en el pueblo, visitó el viejo caserón que había pertenecido a su abuelo, al padre de su abuelo y a todo un linaje que se perdía en la noche de los tiempos. En una pared, un cuadro le llamó poderosamente la atención. Era un lienzo oscuro, sórdido, con atmósfera gris y nubes tormentosas en el calaje. Se sintió atraído por su aura, como un polo magnético del que no pudiera escapar.

Representaba una ejecución. El sentenciado subía los escalones hacia el cadalso mientras el verdugo, con vestimenta negra y encapuchado, sostenía una enorme hacha en la mano. En su dedo anular, el pintor había dibujado con precisión un anillo dorado, con un escudo o blasón muy particular.

El mismo anillo, herencia familiar, que lucía en su ahora temblorosa mano.

*

¡Aleluya!

«La maldad no es algo sobrehumano, es algo menos que humano»

Agatha Christie

Mi mujer y yo vamos de vacaciones a la Costa Blanca. En la radio del coche llevo puesto un cd de saetas de cantaores de Huelva. La imagen de la Virgen de la Macarena que cuelga del retrovisor se ladea ligeramente siguiendo la fuerza de la prolongada curva en la que acabamos de entrar. Desde nuestro coche observamos cómo el autobús que tenemos delante toma la curva temerariamente, se sale de la vía y da varias vueltas de campana hasta estrellarse contra la ladera del monte. Detengo el coche y vamos corriendo hacia el lugar del accidente. Allí está el autobús desparramado de lado. La escena es dantesca, un escalofrío recorre mi espalda. Hay cuerpos mutilados, sangre, esquirlas de cristal, trozos de piel, miembros amputados, fuego y humo. Al ver el cuerpo sin vida de una mujer en la calzada nos arrodillamos y nos santiguamos: que el señor la tenga en su gloria. ¡Hay que hacer algo con toda esta gente! ¡Deprisa, por Dios!, me grita mi mujer. Es cierto, toda esta gente aquí herida, medio muerta o muerta, ¡hay que actuar ya! Asiento con la cabeza y le digo que vaya cogiendo las maletas que han salido despedidas del autocar y las meta en nuestro coche. Yo, mientras, entro en lo que hasta hace poco era un autobús y voy rebuscando entre los cuerpos, ya sean cadáveres o gente inconsciente, anillos, relojes, cadenas de oro, alhajas o carteras. ¡Socorro, ayuda!, grita un supervivientes atrapado entre el amasijo de hierros. No alcanzo a verlo. Mejor, él no nos ha visto a nosotros tampoco, nunca sabrá que pudo sobrevivir. No cuentes tus penas, hermano, los buitres se abalanzan sobre los animales heridos.

A lo lejos se escuchan las sirenas. Mi mujer ha llenado el maletero y la parte de atrás del coche con las bolsas de mano y maletas que mejor pinta tenían: si son Loewe, Cartier o Blueberry hay más posibilidades de que contengan cosas de valor. Yo llevo los bolsillos llenos de carteras, joyas y relojes. No ha ido mal, tampoco nos lo esperábamos. Hay que agradecer las oportunidades que el buen Dios nos pone en el camino.

Arrancamos y salimos disparados. La cortina de humo va quedando cada vez más lejos a nuestra espalda. Por el camino hacia Peñíscola, mi mujer y yo vamos rezándole al Señor, dándole las gracias. Él, que siempre nos provee y nos cuida… ¡Alabado sea Dios! Cambio el cd de saetas por uno de salmos e himnos. Alabado sea Dios, Jesucristo y la Virgen María.


Danny Romero Mas, 
de Red hot & blue: 70 relatos de lo insólito 
(Boria Ediciones, 2019)


A Danny hace tiempo que se le quedó pequeña nuestra dimensión (puede que de ahí su inquietud) y anda siempre buscando portales por los que trascender hasta otro tipo de hechos nada cotidianos. Puertas que nos llevan a otros tiempos, o a otros lugares sobre la misma baldosa. Caminos por los que circulan voces, seres y objetos que atraviesan agujeros de gusano y de cuyos actos apenas quedará más registro que un rostro desencajado atrapado para siempre en una camisa de fuerza.

No falta el humor, negro e irreverente casi en su totalidad, en forma de hilarantes conversaciones post-coitales o increíbles giros finales en la resolución de crímenes. Y tampoco la mirada social que (y como editor creo firmemente en esto) todo texto publicado debe contener: las dietas milagro, el egoísmo de la sociedad de consumo, el capitalismo salvaje, la hipocresía, la religión, el acoso escolar…

Luis Sánchez Martín

lunes, 22 de abril de 2019

PELÍCULAS QUE ERIZAN LA PIEL en LA NUEVA CRÓNICA





3 POEMAS de MÓNICA MANRIQUE DE LARA




Como un ascua elevada y mecida
hasta el fin del incendio,
aprendí de la madera quemada
el desalojo necesario del tronco,
el océano de azul desprendimiento,

retornaré al bosque tras el viaje
para ser árbol vivo
o una mínima sombra de su aliento,
la espesura continua de la savia
me hará legado en la tierra tenaz
y en las luces del día,
entrego al fin mi infancia en el fruto
estrellado en el suelo
para envolverlo en la ternura
de su tiempo,
envío signos de nostalgia
con el polen
en el rizo encendido de los pájaros
y en los picos alados del viento,
luego repliego mis ojos al comienzo.

*

Soy el sonido más alto de la luz,
soy la radiante distancia del miedo,
abro la suave intrepidez
de los insectos
y alzo el fruto en la hierba,
voy eligiendo del color, la mariposa,
soy el sol en el bosque, soy el fuego,
soy el viaje veloz de la tormenta
y el viento abigarrado que la aleja,
soy esa música incansable
tras el baile,
soy el ala en el sueño de la seda,

los animales rápidos vuelan
conmigo,
los más lentos custodian mi tronco, conocen mis raíces,
todos viven fugaces en mí
y en todos soy eterno,

desconozco mi nombre,
hay quien me llama amor,
sé que soy un tallo indemne del silencio.

*

Esta honda maleza del bosque
que a duras penas ha visto la luz,
recoge y pacifica en su regazo
el temblor de los animales huidos,
este amor que no teme a las sombras,
este fondo de abrazo en el frío
se sostiene en el más húmedo
silencio y la ceguera,
este fondo de madre en el bosque
lo ha dado todo en el nido de tus ojos,
dame del hambre la largura de sus tallos.


Mónica Manrique de Lara


domingo, 21 de abril de 2019

3 POEMAS de LOIDA RUIZ RODRÍGUEZ




Escribíamos versos por necesidad
como quien respira tras contener la respiración un minuto
escribíamos versos donde se decía todo y no se decía nada
yo los leía y me dormía con ellos en la boca
y con Bukowski o Juarroz
o con Bolaño y Cortázar rodeando las esquinas de mi cama
los mezclabámos con alcohol y creíamos en ellos con la misma fe a la que se agarra el condenado esperando la llamada del alcaide de la prisión
los maullábamos en las noches de celo
los consumíamos con fiebre
a cucharadas
otras veces
escribíamos versos como quien recita los ríos de la cornisa cantábrica
titubeando
los pronunciábamos y los interrumpía continuamente
el ruido ajeno de una respiración
y escondidos en ellos

las palabras
aún envueltas en su caja
en celofán

¿qué haremos con ellos?

versos para el ebay
versos de segunda mano
versos para comerciar
versos en subasta

*

LA SONRISA DE DUCHENNE

es abril y en el sur
frío
aunque daría igual que fuese mayo o junio o
todos quieren brindar
dicen
brindemos con las jarras bien frías
en la ropa ya seca, cagadas de paloma
los trapos sucios se lavan en casa
ellos ríen y brindan y cantan
brindemos brindemos
hay trapos que no merece la pena lavar
con las manos te palpan la boca para que rías
brindemos
con las jarras bien frías
yo sigo pensando en la ropa limpia y sucia
a la vez
en el frío
en abril
en el sur
en las palomas que siguen posadas en los cables de la luz
el mundo es un sumidero de detritos

*

A TODO AQUEL QUE ESCUCHE UNA JAURÍA DE PERROS LADRAR EN EL ADSL POR CABLE

la suela de las horas descalzas
los dientes caninos que tiznan
mordiscos púrpuras
el rechinar
el rechinar
del eco calcinado con salitre
en la palabra y el rumor de nadie
el viento huele a níquel y a siempres
yo soy un mito entre agujas
yo soy boliche de plumas
el cosmos palpita y se desangra en sus garras
los tendidos eléctricos aúllan
feroces
me remastican
cierro los pies los ojos los cierro
los pájaros no tenemos pestañas


Loida Ruiz Rodríguez

https://www.facebook.com/loida.ruizrodriguez

CORREDORES SALVAJES



El libro de cuentos Corredores salvajes (2016) de Rubenski es un acercamiento a historias escritas a lo largo de veinte años. Ahora salen al público como entes reclusos que encuentran libertad al final del túnel. Son historias de ciudad, los personajes habitan los lugares más sórdidos y recónditos. Los manuscritos son una sobredosis de palabras corrosivas que al lector nunca podrán dejarlo inmune.

Sobre el autor:

Rubén Campos Arias “Rubenski” (México, D.F., 1977). Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas, UNAM. Maestría en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana. Ha publicado: La obscuridad es la reina. México, Ed. Letras Vivas, 2003. Perduración de la palabra (Antología de jóvenes poetas), UNAM, 2008. Coffee Shop Amsterdam. México, Ed. Letras Vivas, 2011. Tocan a la puerta. (Antología de escritores mexicanos), Ed. Colectivo Entrópico, 2012. Un claro en la ciudad. (Antología de escritores mexicanos), Ed. Fridaura, 2013. Hostal Entrópico. (Antología de escritores mexicanos), Ed. Fridaura, 2014. Sobre la brecha (Antología) Ed. Fridaura, 2015. Las voces de los faunos (Antología) Ediciones Fridaura, 2015. Se derrama la fuente. Antología de literatura mexicana moderna. Ed. Fridaura, 2016. Ha sido traducido al Bengalí. Además de participar en revistas de México, India y Argentina.


jueves, 18 de abril de 2019

3 POEMAS de ANDREA CAMPOS




Caí sobre las nubes de enero
como lápida en mis ojos
como a pozo con escombros...
Caí sobre cemento pavimentado con sangre de otras locas,
como payaso sin aplausos
como si
nunca
hubiera
pasado
lo que
siempre
estuvo
aquí.

*

Porque asiduamente sangro
bajo las uñas
y lloro a los pasillos infinitos
mientras muerdo las cuchillas
que se han quedado sin afilar.

Porque solo pienso tumbada
sobre dunas de lava,
de rescoldos,
de llamas.

Porque exhalo hacia las tumbas
de los cuerdos
empañando sus pestañas
mientras subo las escaleras
hacia esa fosa
con mi nombre en la ventana,
ventana siempre cerrada.

Descanso.
Ya
no
extraño
mi 
cama.

*

Hablo sola,
tiendo a la soledad de los espejos rotos
a los que me asomo con perpetuación
y caigo en su profundidad
y dibujo líneas,
líneas quebradas,
recorridos sin destino,
rayas
y estrías en reflejos sin mi piel.

Hablo sola,
vuelvo a la reiteración de incongruencias,
coherencia de mis sentidos
sobre ese mármol pálido y frío.

Tengo frío
Tengo mucho frío
Muero de frío

Hablo sola.


Andrea Campos


miércoles, 17 de abril de 2019

PELÍCULAS QUE ERIZAN LA PIEL: Ya a la venta.




EXHUMED MOVIES Nº12

exhumedzine@gmail.com

A RAÚL NÚÑEZ por RAMÓN GUERRERO




Que de polvo de oro hay hoy en la ciudad.
Bandadas de gatos y mendigos huelen
a los niños y a los ciegos de atar.
Los borrachos siguen en la plaza como patos de hígados hinchados y productivos.
Beben en los canales y en las macetas
de los mercados de flores donde muchachas
rubias con cazadoras negras preguntan
como se fuman las grandes pipas de hash.
Raúl muerde hasta los huesos. Tiene hambre de labios, de piernas, de bocas grandes y saliva y costillas 
que suenan al viento.
Esta ciudad se desnuda. 
Sale la luna aullando.
Va despacio entre los parques, 
busca sus dátiles,
a las parejas atornilladas, 
los bares donde siempre se ama demasiado
y hay ratas y sueños,
sueños incumplidos 
que pasaron a mejor vida
y vuelven al calor del décimo gin-tonic.
Los ángeles no suelen 
hablar nuestro idioma.
La muchachas se estremecen 
en nuestra presencia.
Raúl, con la cara partida 
en mil pedazos de amor sigue creyendo
al igual que yo 
que, a veces, se envidia a la muerte.


Ramón Guerrero

lunes, 15 de abril de 2019

ANIMALICÉMONOS por DAVID G. LAGO




ANALICÉMONOS

Comencemos:
analicémonos.

Emergimos como primates
—eruditos e incultos,
desmañados y unidos—.
Y así, como los locos,
fuimos creciendo.
Y así como fuimos cayendo
nos fuimos levantando.

Nuestras manos crearon el planeta,
tallaron herramientas fraternales,
dieron luz al progreso
                              y dieron lumbre al arte.
Pero también crearon jaulas
y campos de exterminio.
Tallaron herramientas fratricidas.
Sometieron a sus hermanos.
Aquellas manos primitivas
olvidaron de dónde venían.
Se volvieron estúpidas,
codiciosas y crueles.

Al principio no fuimos así.
Levantémonos del subsuelo.
Emerjamos de nuevo.

Animalicémonos.
Icémonos como animales.


MIRADA DE HOMO SAPIENS

Mirémonos ante un espejo. Hemos
de traspasar la superficie. Hemos
de contemplar nuestra animalidad.
Hemos sido imprudentes.
Debemos entenderlo pronto: somos
menos libres que las hormigas. Hemos
soportado artefactos en el cuello,
yugos que dificultan la fricción,
lastre que nos impide que bailemos.
Y que comamos. Y cerrar los ojos.
Y ver la realidad sin filtros sucios.

Formamos una yunta planetaria.
Aramos el futuro
tan juntos que no somos
capaces de sentirnos.

Los espejos no mienten —o eso dicen—;
los ojos desfiguran su reflejo
(mirada: distorsión de lo tangible).
Mirada de homo sapiens,
amnésica de su animalidad.


BUKOWSKI LLEVABA RAZÓN

Bukowski llevaba razón.
No somos más que ratas,
un puñado de ratas malolientes,
efímeras y grises
—igual que nubarrones—.
No somos más que ratas inquietantes,
eternamente condenadas
a malvivir en avenidas subterráneas
o a divagar perdidas sobre el asfalto
—la condena es hacer filosofía
en la cima de algún estercolero—.

Soñamos desde el ostracismo.

Comemos de la mano del verdugo
—esa misma mano que nos alimenta
con una dieta de abundante veneno—.
¡Hagan caso a vallas publicitarias!
No somos más que ratas consumistas
que buscan libertad en lo podrido.

Bukowski nunca dijo estas palabras.
Y, sin decirlas,
llevaba toda la razón.


David Lago, de Animalicémonos (Boria Ediciones, 2019)


lunes, 8 de abril de 2019

BORIA EDICIONES

EL LATIDO Y EL VASO por CRISTINA FLANTAINS




Se llena
se colma
rebosa
luego se
derrama
sobre las palmas de las manos
corriendo por los dedos
como si fuesen su casa
como si fuese la sangre
de esas manos o el latido del mismo
que desde el epicentro del pecho
se llena, se colma, rebosa y luego se
derrama
cayendo, al fin, en la hoja blanca
que, ya cáliz, espera.
Toma. Bebe.

Cristina Flantains, de La quilma del sembrador (y la clemencia de Maldoror) (Eolas ediciones, 2019)


sábado, 30 de marzo de 2019

TIEMPO por RAMÓN GUERRERO




Han pasado muchas edades por mi cuerpo.
Y qué?
Hasta los sonetos disfrutan
de las cosas bien hechas.
Sin respeto en el pensar
está el mejor vivir.
Lanzo un reto sin ningún derecho.
No cuento endecasílabos ni consonantes
Ni cuartetos ni tercetos.
Me burlo de lo hecho en oro y sin decoro.
Contemplo violento mis ojos
reflejados en calles de cemento.
La eternidad impregnada de lo fecundo
de lo sentido y de tus latidos
de lo contenido y de lo convulso
de la puta realidad.


Ramón Guerrero


martes, 26 de marzo de 2019

TONADAS DE RONDA Y CANTOS ROMEROS por CARLOS DE LA CRUZ




No conozco tu nombre
¿quieres ser mi enemigo?
hoy

Y nos fuimos
en marzo
con la boca en un puño
aprieta las cuchillas
El cielo
a gajos
las nubes tordas
las grullas
goma de borrar
el rotundo roto del poema antes de beber
y la retama alrededor de las blasfemias
después
Nos fuimos en marzo

Frente a la ventana de la cocina
entre el edificio de protección social y vivienda joven
de diez plantas
que estiran como tripa de chicle
sobre la avenida san diego
un viejo arce blanco
a la altura del tercero B
segunda escalera
un nido
antes-de-ayer llegaron las palomas
están a sus cosas
el pequeño Bakunin
(el gato rubio con la cola rota que llegó en junio infestado de garrapatas)
dedica parte de la mañana a observar los progresos de la familia
sentado sobre la lavadora

Marzo se muere
y los enemigos vuelan intactos
son grullas
sobre el lago de unos ojos
perpendiculares como el acero
de los nervios de Entrevías
extendidos sobre el lomo de una ciudad enferma
que insiste
dumb dumb dumb
en derribar el nido
devorar los pollos
que seamos siempre
enemigas.


Carlos de la Cruz


jueves, 21 de marzo de 2019

LA NEGRA LUZ DEL CÍRCULO OSCURO: Booktrailer.

LA NEGRA LUZ DEL CÍRCULO OSCURO: José G. Cordonié.




La Negra Luz del Círculo Oscuro es una colección de relatos englobados en el subgénero “Weird fiction”, o ficción de lo extraño, en la que podemos encontrar historias que transcurren en un insólito cotidiano, dentro de una atmósfera donde es difícil de definir, en ocasiones, si nos hallamos frente a un hecho extraordinario o ante una creación inexplicable de nuestra mente.

Un hombre que descubre que su cara no es su cara en el espejo, un niño que contacta con el más allá a través de una caracola de mar, un vampiro que se enfrenta a la pérdida de memoria, o un hombre que se encuentra con su doble exacto en una difícil y confusa situación, son algunos de los temas que puedes encontrar en estos relatos, escritos con una alta dosis de creatividad y originalidad para transformar momentos de la vida de los personajes en situaciones que provocan asombro y extrañeza.


miércoles, 20 de marzo de 2019

OFERTAS por ANA PATRICIA MOYA




I

LATAS DE ATÚN (2x1)


Frente al estante de las conservas
no suelo tardar mucho en escoger

                                    siempre lo más barato

sin embargo, en el amor,
ya no me vale cualquiera
para consumir esta soledad tan insípida.

II

FRUTA DE TEMPORADA


Compro un cuarto de manzanas verdes
                                     -mis favoritas, tan ácidas-

las conservo en el cajón del viejo frigorífico
y me apuro en comérmelas pronto

que todo se enfría, hasta pudrirse,

                                    como lo nuestro,
                                    que nació y murió sin nombre.

III

PESCADO FRESCO

A diario, me cuentan novedades
del panorama literario
                  pero más me entusiasma
la bajada de precios,

cada día que pasa menos me interesan
los fariseos de las letras y sus imperios

                                          y sobre este plato hay un filete
                                                                                  / de lenguado
                                         -un lujo que me permito cada
                                                                                 / tres semanas-
hay más poesía.


Ana Patricia Moya, de La casa rota (Versátiles, 2019)

http://versatileseditorial.es/producto/la-casa-rota-ana-patricia-moya

martes, 19 de marzo de 2019

EN LA JUNGLA SE OYE ALGO por ELOÍSA TROYA




En la noche,
algunos poetas salen
locos
buscando algo
de clemencia.
La palabra
muerta es masticada y
la piel se les esconde.
Temblorosos
piden pan,
alimento sólido,
promesas.
Gritan.
En la jungla
se oye algo.
Miran,
comen,
deletrean.

Eloísa Troya


lunes, 18 de marzo de 2019

PARALIPSIUM I por FRANCIS SANRU




Un sábado en la iglesia,
querido hermano,
ella me dijo:
-Este no es tu sitio.
Este no es tu hogar.-
Llevo cuatro años
junto a los guerreros
y he aprendido
que podría regresar
y depositar mi martillo
de guerra
junto a la araña,
en lo más profundo del agua.
En agosto del 18,
un robot compuso un poema
y te nombró como Janes Barley.com
por diez veces.
Era verano
y celebrábamos la libertad.
Joy bailaba “Western Shores”
en un pequeño escenario.
Luego recitaba poemas
sobre extraños regalos
dejados a los muertos
en el cementerio
de Godbye Spring Circle.
El jardín era una fiesta
lleno de estrellas.
Un universo de nieve
en el calor global
hasta que llegó,
como un regalo en vacaciones,
la fría guerra.
Un plaga.
Oraciones.
La Iglesia, hermano,
repletas de banderas
de memoria,
de información.
De revelación.
Microlocura
de un nuevo mundo.
Ovejas solitarias
en charcos de sangre,
observando árboles arder.
El dragón Alisa,
con cabeza de libélula,
regaba el país
con demonios Dédalos
que cantaban tristes Blues.
¿Qué nos salvó?


Francis SanRu