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domingo, 2 de septiembre de 2012

CHARLES BUKOWSKI: La rabia encerrada y la etílica underground.


Quizá, tal como rueda el mundo en estos días, demasiadas cosas nos llenen de rabia. Pero aun así el mundo sigue girando, aunque lo haga sobre un eje herrumbroso que se ha ido pudriendo con el óxido de los días, con la furia y la desgana, con la temperancia ocre de la ruindad de algunos de nuestros semejantes, con la insolencia de un fingido bienestar de una sociedad aquejada por la esquizofrenia fuliginosa del capitalismo. Charles Bukowski ya nos habló de algo de esto en su poema Consideramos (o quizá debería decir reflexión): «Estas y otras cosas demuestran que la vida gira sobre un eje podrido». Al releer este poema del viejo Hank, me ha impactado lo terriblemente actual que es. Esto me ha llevado a pensar por un momento que el Viejo Indecente era un puto visionario o, bien, que las cosas siguen igual de mal desde hace ya mucho tiempo. Y que nada parece que vaya a hacerlas cambiar. 

Sea como sea, Bukowski es atemporal. Esto es; que ha estado siempre ahí y continuará en aeternum. Sus libros, aunque muchos de ellos lleven decenas de años escritos, siguen siendo disparos certeros a la carnaza de la sociedad de hoy en día. La etílica underground que destila su literatura sigue siendo un alimento diario para llenar el buche de los sentimientos más puros, de las rebeldías y de las insurrecciones, sobre todo de aquellas que se encuentran en cada uno y que necesitan algún zarandeo periódico para que no caigan en letargo.
La revolución empieza por uno mismo, y las palabras de Bukowski son una arenga que nos mantiene despierto y que no nos permite olvidar lo que somos; que no es más que un incierto abismo entre donde estamos y donde desearíamos estar. Pero aun así, sea cual sea el lugar donde estemos, no escapamos de este mundo que gira sobre un chirriante eje podrido, que olvidamos de engrasar y que terminará por griparse.

… bares canallas en calles de penumbra, putas melancólicas de aliento a nostalgia, caballos de carreras tomando la última curva, faros de coches iluminando la noche, flexos que proyectan en la mesa la sombra obtusa de una botella de vino mediada, el olor del sexo extendido en el tacto de los dedos, peleas de borrachos en la tenebrosidad de un parking, ambiciones quemadas en la incertidumbre más incierta, camas de pensión barata abiertas a suspiros efímeros, sábanas de raso tendidas en noches de desperdicios, vómitos de angustia, sórdidas pisadas en la puerta de atrás del cielo, la lectura de John Fante en un sillón de cuero gastado, recuerdos enlatados y melancolías en conserva, aullidos desgarradores de la aletargada sociedad, el nacimiento del dólar en la palma de una mano, el misticismo de un cigarrillo colgando en los labios, Gustav Mahler ardiente e inflamado en una radio barata, reflexiones profundas ante seis latas de cerveza vacías, la rabia encerrada en un frasco de pastillas…

BUKOWSKI ES quizá parte de esto, y sobretodo EL GRAN POETA AMERICANO. La mano que desgarra la puta realidad hasta hacerla sangrar, ES.


José G. Cordonié, del blog La hermética furibuda.

lunes, 19 de diciembre de 2011

BUKOWSKI CLUB


“Bukowski Club Antología poética”
(Canalla Ediciones 2011)
El libro es una recopilación de poetas que han pasado por el ya mítico bar “Bukowski Club” de la madrileña calle San Vicente Ferrer.

jueves, 24 de febrero de 2011

HANK by CRUMB

ROBERT CRUMB ILUSTRA A BUKOWSKI


Babelia adelanta las ilustraciones que hizo el genial artista del libro 'Tráeme tu amor y otros relatos' que Libros del zorro rojo edita por primera vez en español

ÁLVARO PONS 22/02/2011

Tres décadas después de su edición original en Estados Unidos, se publican por primera vez en España los relatos de Charles Bukoswki ilustrados por Robert Crumb: Tráeme tu amor y otros relatos (Libros del Zorro Rojo). Aunque los textos no son inéditos, sí lo son los dibujos que Crumb creó para ellos entre 1975 y 1984. Una obra de colección, cuyas ilustraciones ofrece hoy Babelia en primicia en esta edición digital. El libro llegará a las librerías a finales de esta semana.

Es fácil dejar volar la imaginación y pensar en el impacto que causarían en un joven Robert Crumb la lectura de los primeros poemas publicados de Charles Bukowski en la década de los 60. Aunque no tengamos referencias directas de que así ocurriese, son tantas las coincidencias y relaciones que se pueden establecer entre estos dos autores, que es difícil evadirse a la tentación de unirlos de forma unívoca: ambos evadidos de una existencia gris hacia la creación como única forma de subsistencia, ambos incómodos testigos y notarios de la realidad que les circundaba, provocadores hasta la extenuación de aquellos que sobreviven atados a la corrección política. Unidos también en las recurrentes acusaciones de misantropía y misoginia, pero también en ser referencias ineludibles hasta poder ser clasificados, sin temor a mucho error, en dos de los autores más influyentes e importantes de la cultura del siglo XX. Prolíficos hasta la extenuación y rabiosamente autodestructivos en su retrato personal, pero también voz rebelde de los perdedores y olvidados de un sistema y una sociedad que aplasta como un rodillo.

Demasiadas coincidencias que, paradójicamente, apenas tienen puntos en común: sólo unas ilustraciones, unos pocos dibujos que Crumb realizó para unos relatos cortos de Bukowski. El trazo sucio y recargado del dibujante se adapta, no hay sorpresa, como un guante a unos relatos donde Bukowski practica su ya conocido realismo descarnado y sórdido. Sin embargo, es curioso observar cómo Crumb se aleja de la irreverencia de sus historietas para ilustrar con cuidada exactitud las palabras de Bukowski, casi evitando interpretar, dando lugar a una imagen que respeta el texto con tanta fidelidad que parece caer aparentemente en la redundancia. Pero no hay tal apariencia: Crumb consigue articular un discurso paralelo al de Bukowski, un diálogo entre el texto y el dibujo que se retroalimenta como pocas veces, demostrando que las coincidencias existen, pero también matizando las diferencias sutiles existentes entre estos dos grandes genios. Los primeros tres cuentos de Bukowski ilustrados por Crumb, todavía inéditos en España (el cuarto, El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco, fue publicado hace unos años por Anagrama), son recopilados ahora por Libros del Zorro Rojo en Tráeme tu amor y otros relatos.

jueves, 18 de noviembre de 2010

CASCIANI vs BUKOWSKI (2)



Queridos Hijos de Satanás:

Finalmente van las ilustraciones sobre Bukowski para "Hankover",
están en calidad web destinadas a la edición digital.
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Ha sido un verdadero gusto tratar de interpretar un poco el universo de Bukowski y su increíble potencia vital.
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Espero que os gusten

Andrés Casciani

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viernes, 29 de octubre de 2010

BUKOWSKI vs CASCIANI


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Queridos Hijos de Satanás:
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Finalmente van las ilustraciones sobre Bukowski para "Hankover", están en calidad web destinadas a la edición digital.
Ha sido un verdadero gusto tratar de interpretar un poco el universo de Bukowski y su increíble potencia vital.
Espero que os gusten
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Andrés Casciani

viernes, 9 de abril de 2010

The Bukowski Project


UTE LEMPER y MARIO GAS:

Sobre el escenario, la gran Ute Lemper interpreta canciones de Brecht, Weill y Brel y del musical Blue Angel.
Después, y junto a Mario Gas, nos adentra en un viaje a través de la poesía de Charles Bukowski (1920-1994). La geografía, la atmósfera de Los Angeles, la vida ordinaria de los americanos humildes, la escritura, el alcohol, las drogas, el sexo y el realismo sucio están aquí musicados y cantados por Ute Lemper (Munster, Alemania, 1963) y Mario Gas (Montevideo, Uruguay, 1947).

Todd Turkisher (percusión), Vana Grieg (piano) y Steve Millhouse (bajo y guitarra), completan este apasionante y apasionado duelo escénico que cuenta además con las proyecciones de Álvaro Luna.

Desafiante y comprometida, Ute Lemper ha dejado una impronta inolvidable en escenarios de todo el mundo (junto a grandes nombres como Jérôme Savary, Pina Bausch y Maurice Béjart) y en el cine (con Peter Greenaway, Robert Altman o Ivan Dikhovichni, entre otros directores). Pero es sobre todo celebrada internacionalmente por sus conciertos y su excepcional carrera discográfica. Legendarias son sus interpretaciones de temas del cabaret berlinés, firmados por Bertolt Brecht y Kurt Weill, de la chanson francesa y del rock contemporáneo, desde Tom Waits a Elvis Costello o Nick Cave.

Mario Gas, su cómplice en escena, es una de las figuras más versátiles de la escena nacional. Tiene a sus espaldas más de un centenar de obras de teatro, ha actuado en más de treinta películas y ganado numerosos premios. En la actualidad se encarga de la dirección del Teatro Español de Madrid.

The Bukowski Project se estrenó en el Festival Temporada Alta de Girona 25 de noviembre de 2009.

[Del 1 al 5 de junio en Madrid. Texto extraído de aquí]

domingo, 2 de agosto de 2009

CHARLES BUKOWSKI: Club de Fans.


Hola Vicente, he creado un club de fans de Charles Bukowski en español.
Grupo de fans de Charles Bukowski:


Soy un gran aficionado a él y sus escritos.

Únete, hazte fan y comparte tus conocimientos, lee sus escritos, portadas, películas, fotos, etc. Necesito vuestra colaboración para hacer una buena, original y completa página.

Gracias por la atención prestada.

Un cordial saludo.

Dani G.

martes, 14 de octubre de 2008

BUKOWSKI Y EL PROPÓSITO DE ESCRIBIR by Miquel Silvestre.


Charles Bukowski es un escritor que forma parte de la cultura y la contracultura a la vez. Es un mito y es también un trozo de carne podrida. Hay quien le niega la condición de buen escritor. Y hay quien le considera una especie de dios. Yo no hago ni lo uno ni lo otro. Pero sí le reconozco la condición de escritor. De auténtico escritor.

Esto quizá parezca una perogrullada, porque se supone que quien escribe libros es un escritor. No lo es. En mi opinión, escritor es sólo quien escribe porque está desesperado. El arte no tiene otra misión que la de hacernos digeriblemente humanos. Sin la experiencia artística, nada nos diferenciaría de cualquier otra bestia, salvo quizá nuestra extraordinaria capacidad para autodestruirnos.

Charles Bukowski, como ha desvelado su biógrafo Howard Sounes, no era ni mucho menos ese salvaje de sus personajes: «Tenía mucho cuidado con el dinero, y durante casi toda su vida tuvo ahorros en el banco. No era un gran viajero, y no existe ninguna prueba de que alguna vez viviera en la calle. Raramente se alejó de los escasos kilómetros cuadrados del centro de Los Ángeles, donde había vivido desde niño». Lo que le hace grande no es que el autor fuera un verdadero marginal, sino que no siéndolo fuera capaz de imaginar un antihéroe tan perfecto como Hank Chinaski.

Bukowski nos ha legado como herencia dos enseñanzas básicas. La primera es que un escritor ha de perseverar independientemente del éxito que obtenga. A los cuarenta y nueve años, dejó su trabajo en el Servicio de Correos a cambio de un sueldo de 100 dólares a la semana para poder dedicarse exclusivamente a la literatura. Poco después publicaría Cartero; el resto es la historia de un éxito literario universal.

La segunda es que para ser escritor, uno tiene el derecho y también la obligación de examinar sus propias tripas. El talento, desde luego, no está sólo en las vísceras, la literatura no es casquería, pero encontrar en ellas lo que de verdad vale la pena contar, lo que trasciende, lo que hiere, emociona y salpica, significa hallar al escritor que persigues.

* Miquel Silvestre es autor de Mariposas en el cuarto oscuro, Dinamo Estrellada, La dama ciega (publicada inicialmente en la gallega, Trymar) y Spanya, S.A., todas ellas en Ediciones Barataria. Además, ha participado en Resaca/ Hank Over, el homenaje a Bukowski que varios autores firmaron en Caballo de Troya.

Extraído de divertinajes.com

miércoles, 17 de septiembre de 2008

LA MOVIDA LUMPEN DE LOS ANGELES por Bukowski.


FEOS, SUCIOS Y RAROS

En mayo de 1972, Charles Bukowski escribió para el glorioso LA Free Press un ensayo en el que retrata la escena de marginales, putas, borrachos y poetas de Los Angeles que tanto conoció y tan bien pintó. Inédito en castellano y reeditado este mes por primera vez en Portions From a Wine-Stained Notebook: Uncollected Stories and Essays, 1944-1990 por la mítica City Lights Books, es una radiografía emotiva y lúcida de ese mundo de gente extraña, quebrada y sin embargo luminosa.

Por Charles Bukowski

Nací en Andernach, Alemania, el 16 de agosto de 1920, hijo bastardo de un soldado norteamericano del Ejército de Ocupación. A los dos años fui traído a los Estados Unidos, y después de dos meses en Baltimore me llevaron a Los Angeles, y después de la madurez (?) vagabundeé por el país al azar, ida y vuelta, arriba y abajo, adentro y afuera, pero siempre volví a Los Angeles y aquí estoy hoy, viviendo en un departamento que se derrumba a la vuelta del Sunset Strip pobretón. Si alguien es una autoridad sobre la escena, yo debo serlo, aunque, claro, la escena se ha filtrado en días y noches de vino y cerveza y whisky, y quizás una desesperación que ha torcido mi perspectiva un poco, pero estuve aquí, estoy aquí, y hablo de ella...

La escena de la calle de Alvarado merece ser contada por sí sola, aun cuando mi material date de quince años atrás. Imagino que debe haber habido cambios, pero esos cambios no han sido rápidos. ¿O sí? Hace sólo una semana estuve sentado por la noche en un bar de strippers de Sunset, con las chicas frotando sus cajetas para mí. Pero esa área entre la 3ª y la 8ª de Alvarado y los bares que las recorren difícilmente hayan cambiado tanto. Es un área de hombres pobres, ahí del otro lado del parque, donde se sientan a esperar la suerte, a esperar la muerte. Es el segundo callejón sin salida de Los Angeles.

Yo abrí esos bares y los cerré, ahí adentro me peleé, conocí a mujeres, terminé en la vieja cárcel de Lincoln Heights una docena de veces. Hay una sección completa de gente ahí que vive del aire y la esperanza y las botellas retornables y la gracia de sus hermanos y hermanas. Viven en cuartos pequeños, siempre están retrasados con el alquiler, soñando con la próxima botella de vino, el próximo trago gratis en el bar. Pasan hambre, enloquecen, son asesinados y mutilados. Hasta que uno no vive y bebe entre ellos, no conoce a los abandonados de Estados Unidos. Son abandonados y se han abandonado a sí mismos. Y entre ellos hay mujeres, la mayoría arpías, pero aquí y allá hay mujeres de cuerpo y mente, alcohólicas, locas. Viví con una de ellas, con idas y vueltas, durante siete años. Con otras viví períodos más cortos. El sexo era bueno; no eran prostitutas, pero algo se les había caído, algo en la vida las había hecho incapaces de amar o cuidar. Que la policía irrumpiera en nuestros cuartos era común. Me volví tan violento y podía insultar tan bien como cualquiera de esas mujeres. A algunas las enterré, a algunas las odié, a algunas las amé, pero todas me dieron acción para llenar la vida de veinte hombres, aunque la mayor parte fuera de la mala. Esas damas del infierno finalmente me llevaron al Hospital General de Los Angeles y hasta en estado crítico, y cuando salí me retiré de la calle Alvarado, pero si la quieren probar, me imagino que la misma especie sigue alimentando los deseos de muerte ahí abajo.

Después de un mal matrimonio decidí “bueno, maldición, puedo probar ser escritor, parece más fácil, decís cualquier cosa que querés y ellos dicen ‘ey, eso es bueno, sos un genio’”. ¿Por qué no ser un genio? Hay tantos genios mediocres. Así que me convertí en un genio.

Lo primero que pensé fue mantenerme lejos de los escritores, los artistas, los creadores, porque sentía que la dirección equivocada de sus ambiciones podían desviarme de mi camino. Después de todo, un buen escritor sólo tiene que hacer bien dos cosas: vivir y escribir, y el trabajo está hecho. En Los Angeles es posible vivir en aislamiento total hasta que te encuentran, y te van a encontrar. Y van a beber con vos días y noches, hablar con vos días y noches. Y cuando se vayan, van a llegar otros. A uno no le importa que sean mujeres, por supuesto, pero los otros son definitivamente consumidores del alma.

Uno de los primeros en encontrarme fue MJ, el muy conocido poeta beat de los años ’50, sobre en todo en Nueva York o, mejor dicho, en Brooklyn. M vino a golpearme la puerta. Ya no era un joven y hacía mucho que escribía. Yo era aún más viejo y recién había empezado a escribir. Yo tenía resaca.

–Bukowski, ¿tenés auto?
–Sí, pero dejame tomar una cerveza primero. ¿Querés una?
–No, me estoy limpiando.
–¿Qué pasa?
–Escuchá, me golpearon dos noches seguidas. Me pegaron en Frisco y la noche siguiente estoy en Barney’s Beanery y me meto en otra pelea. Este tipo es un profesional. Me pegó tan fuerte que me cagué. Me tuve que limpiar con papel de diario. Sin lugar dónde dormir... Quiero que me lleves hasta Venice...
–Seguro.

En el camino hacia allá, M me dijo que ellos “nos lo debían”. Pagaríamos nuestras deudas, dijo. Henry Miller solía pedir propina a estos tipos ricos cuando empezó. Todos los artistas tienen un derecho.

Yo pensé que sería bueno si todos los artistas tuvieran derecho a la supervivencia, pero en el fondo creía que todos lo tenían, y si el artista no la podía pegar, estaba en la misma posición que cualquier otro que tampoco lo había logrado. Pero no discutí con M. Ya no era joven, aunque todavía era un poeta poderoso. Pero de alguna manera había quedado fuera de los círculos poéticos. Hay política en el arte, como en todos lados. Era triste. Pero M había ido a demasiadas fiestas literarias, se había rendido a demasiados juegos de chupadas, se había arrastrado alrededor de muchos Nombres simplemente porque eran Nombres; había hecho muchos pedidos, demasiadas veces, de la manera equivocada y en el momento equivocado. Mientras íbamos en el coche, sacó su pequeño anotador rojo de propinas. Todos los nombres que había ahí eran buenos para propinas.

Llegamos a Venice y yo me bajé con M y nos acercamos a una casa de dos pisos. M tocó la puerta. Atendió un chico.

“Jimmy, necesito 20.” Jimmy se fue, volvió con los 20, cerró la puerta. Volvimos al auto, manejamos de vuelta a casa, bebimos toda la tarde y toda la noche mientras M hablaba de la escena de la poesía. Se había olvidado de que se estaba limpiando. La mañana siguiente fue cerveza para el desayuno y directo a las colinas de Hollywood. Otra casa de dos pisos. M tuvo que golpear las ventanas. Una casa llena de gatos y gatitos, dominada por el olor a mierda de gato. M consiguió otros 20 y volvimos con el auto. Y tomamos un poco más.

Veía a M de vez en cuando. A veces daba una lectura de poesía en la ciudad. Pero iba poca gente. Leía bien y la poesía era buena, pero estaba maldito. M estaba marcado. Las propinas se agotaban. Después encontró una chica que se lo llevó a casa. Me alegré por M. Pero M era como cualquier otro poeta: se enamoraba de sus mujeres, quizá demasiado. Pronto estaba en la calle otra vez, a veces se quedaba a dormir en mi sofá, puteando contra el destino. Como ya nadie quería publicar sus libros, empezó a mimeografiar sus propias copias. Tengo una aquí ahora: Todos los poetas americanos están en prisión. Me la dedicó así:

“L.A.

Feb. 1970

Para Charlie

Por la gracia de los Dioses

a veces todavía podemos conseguirla.

Mostrámela, me gritó. Mostrámela.

Hombre, estoy tratando de encontrarla.

Tomalo con calma, aquí hombre, aquí

está. En la palma de su mano había

una gota de semilla blanca. No

vienen con tanta frecuencia como las tuyas

me dijo. Aquí hombre querés ver

mi pija, aquí está parada como

un árbol desnudo en el espárrago

Sol.

Con amor

M.”

Después M empezó a escribir canciones. Tengo un libro de sus canciones por alguna parte.

“Voy a ver a Janis Joplin para mostrarle mis canciones”, me dijo.

Sentí que no iba a funcionar, pero no se lo podía decir a M. Era un romántico, tenía tantas esperanzas. Volvió.

“No me quiere ver”, dijo.

Ahora Janis está muerta y M, la última vez que supe de él, estaba dándole a la escoba en Brooklyn, trabajando –al fin– para su hermano. Espero que M vuelva al principio. A pesar de todos sus cuelgues con los Nombres y su mendigar, era mejor que muchos poetas que están en la cima hoy. A lo mejor todos los poetas americanos están en prisión. O la mayoría de ellos.

Después estaba NH de la escena de los beats parisinos, la escena de Tánger, Grecia y Suiza, la pandilla de Burroughs. N apareció conmigo y con otro poeta en una reciente serie de Penguin Modern Poets. De pronto estaba en Venice Beach, pudriéndose en la orilla, ya no escribía; se quejaba de su hígado deteriorado y de ser vigilado por una madre anciana que mantenía bien escondida. Muchas veces, cuando iba a ver a N, hombres jóvenes venían a golpear a su puerta. Aunque su hígado estaba en decadencia, era evidente que su pajarito estaba en buena forma. Supuestamente N era bi, pero nunca vi mujeres cerca de él.

“Bukowski, ya no puedo escribir. Burroughs ya no me habla, nadie me quiere ver. Me dejaron de lado. Estoy acabado. Ya tengo seis libros terminados, y nadie los quiere tocar.”

N dijo más tarde que yo le había cortado las piernas con los de Black Sparrow Press. No era cierto, pero así era el estado mental de N. Visitarlo era escucharlo rezongar sobre cómo lo habían sacado de la escena. La verdad era que yo le había pedido a Black Sparrow que lo publicara, porque se lo merecía.

“Nunca hiciste nada por mí, Bukowski.”

NH todavía era un muy buen poeta. Pero era triste la forma en que parloteaba. Supongo que nos va a pasar a todos, parlotear. La poesía, la prosa trepando las paredes como serpientes; nuestros espejos suicidas mostrando cabellos grises y costumbres grises y talentos grises. N había perdido su respaldo europeo. Las cosas no iban demasiado bien. Los poetas lo visitaban una vez y después no volvían. The Free Press le ofreció un trabajo escribiendo reseñas, pero N no podía seguirlo. Educado, talentoso, conocedor, se estaba pudriendo. Lo admitía. Yo le dije que podía encontrarse otra vez.

Una vez, otro poeta y yo lo visitamos y sugerimos una ronda de bebida, pero N dijo que había sido invitado a una fiesta, una invitación especial. ¿Nos gustaría ir? ¿Por qué no? Tenía una dirección. Cuando llegamos, era una gala a beneficio de alguien, precio de entrada un dólar. Entramos por la puerta de atrás y nos quedamos parados escuchando a la banda. Encontré un galón de vino y me puse a tomarlo. Le hablé a un par de mujeres, besé a una, caminé por ahí.

Después, el poeta que estaba conmigo me preguntó: “¿Creés que alguien por aquí sabe que sos Charles Bukowski?”. Era un pensamiento interesante. Me acerqué a una chica: “Escuchá, soy Charles Bukowski”. “¿Charles qué?”, me preguntó. El poeta que estaba conmigo se rió. Le pregunté a mucha gente si sabían que yo era Charles Bukowski. “Nunca escuché acerca de él. ¿Quién es?”

Me tomé el resto del vino y, cuando la gala de beneficencia se terminó, corrí al final de las escaleras y bloqueé la salida. “Ahora, gente, esto es para hacerles saber que soy Charles Bukowski. Antes de dejarlos salir, quiero que digan: ‘Lo conocemos. Usted es Charles Bukowski. ¡Ahora díganlo!”

“¡Dale, dejanos salir!”
“Mierda, hombre, dejanos salir!
“Vamos, Charles, no seas pelotudo”, me dijo N.
“Vamos, díganlo”, grité. “Digan que soy Charles Bukowski y que me conocen. ¡Díganlo ahora!”

Tenía a 150 personas bloqueadas en la escalera y dentro del lugar. Entonces, el poeta que estaba a mi lado me dijo: “¡Bukowski, viene la policía!”.

Salí rápido, corriendo por las calles de Venice West, con N y el poeta corriendo detrás de mí. Sí, N y yo estábamos teniendo malos días y malas noches. Pero la última vez que escuché de él estaba haciendo un buen regreso, yendo a San Francisco y editando una revista, y perdí el flyer, pero creo que está editando a Ginsberg, Ferlinghetti, McClure, Burroughs, todos ellos. Finalmente se alejó de Rose Ave, allí abajo, cerca del estacionamiento, los hippies sin alma sentados en los bancos de cemento, muriéndose de hambre, tratando de robar del almacén judío y esperando que Tim Leary les dijera: “Abandonar, ¿hacia dónde?”. Pero Leary no está ahí. Sólo las gaviotas y el esperar y la esterilidad.

Los raros seguían viniendo. Todos querían beber conmigo. No puedo vivir con todos ellos, ni ser amable con todos ellos, ni siquiera encontrar a todos ellos interesantes. Pero los tipos son todos iguales en un aspecto: están disgustados con nuestro estilo de vida actual, y hablan de eso, a veces violentamente, pero es refrescante que no todo Estados Unidos se haya tragado la carnada.

No todos los que vienen son artistas, gracias a Dios, pero algunos son sencillamente raros. LW hace cinco o seis años que es un linyera, vivió en hoteles baratos, misiones, hizo dedo y tenía algunas historias interesantes de la ruta.

Apareció. Y era un buen actor. Actuaba sus experiencias pasadas, haciendo diferentes personajes. Era intenso y serio, pero bastante gracioso, porque la verdad suele ser más cómica que seria. LW venía a las 4 de la tarde y se quedaba hasta la medianoche. Una vez hablamos 13 horas y desayunamos en Norms a las cinco de la mañana.

LW era un artista que no tenía forma de expresar su arte más que por la expulsión vocal. Tomé algunas historias de LW que usé para mi propio beneficio. No demasiadas. Una o dos. Pero empezó a repetirse, especialmente cuando había otra gente alrededor. Yo tenía que escuchar las mismas historias por segunda vez, por tercera vez. Los otros se reían, como lo hice yo la primera vez. Creían que LW era grandioso.

Lo que me atrapó fue que LW contaba las mismas historias palabra por palabra, nunca las alteraba. Todos lo hacemos, ¿o no? Me empecé a cansar de LW y lo sentí. Hace mucho que no lo veo. Dudo que lo haga. Ya nos fuimos útiles mutuamente.

Hay otros. Siguen viniendo. Todos con su forma especial de hablar o vivir. Retraté a algunos bien, y supongo que van a seguir viniendo. No sé por qué atraigo a la gente. Yo nunca voy a ningún lado. Los que llegan que no son interesantes, de esos dispongo rápidamente. Si no lo hiciera, sería poco amable conmigo mismo. Mi teoría es que si uno es amable con uno mismo, será verdadero y amable con los demás, de alguna manera.

Los Angeles está llena de gente muy extraña, créanme. Hay muchos ahí afuera que nunca estuvieron en una autopista a las 7.30 de la mañana, ni le dieron un puñetazo a un despertador, o siquiera tuvieron un trabajo, y no intentan tenerlo, o no pueden, o no quieren, o se morirían antes de vivir de una manera común. En algún sentido, todos son genios a su manera, peleando contra lo obvio, nadando contra la corriente, volviéndose locos, fumando porro, tomando whisky, arte, suicidio, cualquier cosa menos la ecuación común. Va a pasar mucho tiempo antes de que nos borren o de que acaben con nosotros.

Cuando vean el City Hall en el centro, y a toda esa gente preciosa y adecuada, no sientan melancolía. Hay toda una marejada, una raza de gente loca, muerta de hambre, borracha, graciosa y milagrosa. He visto a muchos. Yo soy uno de ellos. Habrá más. Esta ciudad todavía no ha sido tomada. La muerte antes de la muerte es nauseabunda.

Los raros van a aguantar, la guerra continuará. Gracias.

domingo, 31 de agosto de 2008

PULP by Charles Bukowski.


Sonó el teléfono, lo cogí. Era la señora Muerte.

- Todavía sigo aquí, Belane.
- ¿ Por qué no te tomas unas vacaciones, nena ?
- No puedo. Disfruto demasiado con mi trabajo.
- Oye, ¿ puedo hacerte una pregunta ?
- Por supuesto.
- ¿ Tú sólo trabajas en la Tierra ?
- ¿ Qué quieres decir ?
- Bueno, quiero decir, ¿ tu trabajo también incluye, digamos, eh... extraterrestes ?
- Por supuesto. Extraterrestres, gusanos, perros, pulgas, leones, arañas, lo que quieras.
- Es bueno saberlo.
- ¿ El qué es bueno saberlo ?
- Que trabajas con extraterrestres.
- Me aburres, Belane.
- Me alegro de ello, nena.
- Oye, tengo trabajo que hacer...
- Contéstame sólo a una pregunta...
- Veremos. ¿ Cuál es ?
- ¿ Cómo matas a los extraterrestres ?
- Es muy fácil.
- Las balas no sirven. ¿Tú qué usas ?
- Eso es secreto profesional, Belane.
- A mí me lo puedes decir, nena, mantendré la boca cerrada.
- De eso ya me ocuparé yo, gordito - dijo justo antes de colgar.


Charles Bukowski, de Pulp. Traducción de Cecilia Ceriani y Txaro Santoro ( Anagrama,1996 ).

domingo, 17 de agosto de 2008

NOCHE DE ESCUPIR CERVEZA Y MALDICIONES


Querida Sheri:

El arte es una cuestión privada, la vida no. También ansío mi soledad. Ahora que tengo una medio-fama hay más gente que llama a la puerta. No quiero verlos. Nunca he querido. Pero antes, cuando no abría la puerta, se me tenía por colgado, ahora me llaman esnob. Así son las cosas con los que se dedican a insultar y a llamar a las puertas.

No soy un esnob ni un colgado. Estoy ardiendo con aquello que me quema, sea lo que sea, y no hay más que contar.

con cariño,

Buk

Charles Bukowski, de Noche de escupir cerveza y maldiciones. La correspondencia de Charles Bukowski y Sheri Marinelli: 1960-1967. Traducción de Eduardo Iriarte ( La Poesía, señor hidalgo, 2007 ).

jueves, 7 de agosto de 2008

RESACA/HANK OVER: Un año on the road.


Cumplimos un año on the road, queridos drugos... Un año peleando a la contra, publicando textos, ilustraciones y noticias de todos los hijos de Satanás, además de colaboraciones de cientos de simpatizantes y amigos que se han apuntado al viaje y recorrido con nosotros buena parte de este camino. Cuando hace un año Patxi y yo decidimos abrir este blog, no sabíamos lo de puta madre que nos lo íbamos a pasar con Hank Over, ni la gran cantidad de autores y lectores de todo el mundo mundial que iban a visitarlo... Gracias a todos por ser y estar, por vuestros comentarios, sugerencias, colaboraciones y apoyo durante todos estos meses. Resaca/Hank Over, como sabéis, está ya en todas las librerías desde abril (prácticamente agotado) y nosotros, desde este blog marciano, continuamos desafiando a Babilonia y sembrando desinhibidamente hogueras... Salud & Purísima Vida, hermanitos, y que Hank nos guarde de los bichos malos. v.