martes, 11 de octubre de 2016

EL ARTE DE COMER HIGOS por VÍCTOR PÉREZ



Me acuerdo de cuando comía la comida de los perros
Y me llamaba Starling
Yo era un montón de arena de África y sacaba la cabeza
Por la ventanilla para pensaros
Me restregaba por las paredes de pelo de la nave espacial y
Me ponía triste mirando el poster de la langosta
Cuando vino Lou Reed a Avilés, me invitó
A subir a cantar con él walk on the wild side
Yo hacía los coros del estribillo diciendo
Chu churú churú, de ahí sacaron su famosa canción
Australian Blonde. Esa misma noche
Lou me metió en su habitación del hotel
Mientras toda la gente esperaba fuera
Hablaba español perfectamente con acento
Mexicano. El catedrático y yo lo acompañamos
Al aeropuerto y me pidió que lo matara sin dolor
Cuando le llegara su hora. Años después así
Lo hice proyectando su muerte a través de la
Postura 21 del Tai Chi.

Víctor Pérez