sábado, 6 de septiembre de 2014

UNDERGROUND (El origen) por Vicente Muñoz Álvarez.



fue también por aquel entonces, hacia los diecisiete o dieciocho años, cuando comencé a tomar contacto por primera vez con la cultura underground o subterránea (adaptando el término al castellano), lo que realmente significaba, aquella realidad aparte, aquel universo paralelo, aquella propuesta radical contra lo establecido, disparos desde las trincheras, otras formas y maneras de ser y estar en la tierra... Robert Crumb, Richard Corben, El Víbora y Makoki, RanXerox y Nazario, Toño Benavides y Miguel Ángel Martín (a los que había conocido poco antes en el Garabatos, uno de los bares enrollados del León de aquel tiempo, y con los que tantas aventuras luego he compartido), el Ajoblanco, El canto de la tripulación, La luna de Madrid, el rock psicodélico y progresivo, el cine alternativo, Peter Fonda, Roger Corman, Andy Warhol, Paul Morrissey, John Waters, Ivan Zulueta, Jess Franco, Bigas Luna, la Nouvelle Vague, el primer Almodóvar, El desencanto, la cultura del ácido, los beatniks y hippies y punkis y rockers y heavys y mods, la literatura beat, el realismo sucio, Henry Miller, Louis Ferdinand Céline, Jean Genet, Charles Bukowski, Silvio, Smash, etc, etc, etc... y por encima de todo ello, como abanderados de todos y de todo, la revista contracultural española por antonomasia, Star (nada más y nada menos que 57 números), y su editorial paralela, Star Books, donde pudimos acceder a traduciones inéditas hasta entonces de gente como Jack Kerouac (En el camino), Gregory Corso (Gasolina y otros poemas), Neal Cassady (El primer tercio, con el que estas regresiones tienen tanto que ver), Timothy Leary (Confesiones de un adicto a la esperanza, que también), Hunter S. Thompsom (Miedo y asco en Las Vegas), Kenneth Patchen (Confesiones de un pornógrafo tímido), Raúl Núñez (Derrama Whisky sobre tu amigo muerto) o Jim Carroll (The Basketball Diaries), entre otros muchos títulos... guardo como tesoros en mi biblioteca esas viejas ediciones de Star (con sus psicotrónicas y bizarras portadas), que junto a El canto de la tripulación y el Ajoblanco algo después, fueron decisivas para mi formación... y todo ello entre el CCAN y el Oasis y el 44 y el Húmedo y el Toisón, en aquella efervescente ciudad que era entonces León, principios de los 80, y sus ghettos subterráneos... ya llovió...

Vicente Muñoz Álvarez, del blog Mi vida en la penumbra.