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sábado, 20 de diciembre de 2025

ESCRIBIR PARA SEGUIR VIVO: VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ Y EL NUEVO REALISMO



El límite espacio temporal de la narrativa posmoderna, estético o paisajístico, según se quiera indagar o depende cuál sea la dirección de la mirada, está ineludiblemente ligada a una experiencia real. Quizá deberíamos insistir, incluso, en la idea de que lo real, lo experiencial, aquello que deviene de lo ya vivido por el autor es la esencia de la narración posmoderna. Cada una de estas palabras es siempre discutida por aquellos que no creen del todo en este concepto teórico y abre a la propia experiencia la aceptación de la del autor, generando así un requerimiento subjetivo y libre en el campo de la teoría literaria.

Esta experiencia contará para algunos con el concepto de lo real o de lo verosímil de forma muy precaria, pero quizá como sentencia Brian McHale (1988) hay que asumir que el presupuesto de lo real lo sea para quien alcance un acuerdo con los términos básicos que definen a la posmodernidad:

We do not claim that our story is “true” […], but only that our story is useful and interesting to a particular audience. To escape the general posmodernist incredulity toward metanarratives it is only necessary that we regard our own metanarrative incredulously, in a certain sense, profferin it tentatively or provisionally, as no more tan a convenient or satisfying, i the key of “as if”. (McHale, 1988:20)

Este margen para la interpretación que genera el halo de la posmodernidad es siempre amplio y laxo, caótico y libre también y pone en jaque los presupuestos teóricos y estéticos anteriores, esos que producen nostalgia a los estudiosos que admiran las etiquetas y los compartimentos estancos para determinar lo que debe o no formar parte de su historia de la literatura y su canon.

De tal forma, trazar una línea de trabajo vinculada a un autor que es al cien por cien un hijo de la posmodernidad por concreción temporal y convencimiento absoluto, generará siempre un hipervínculo entre la vida y la obra, y una relación estrecha entre estos dos conceptos. Así pues, como la propia vida, la trayectoria literaria estará gobernada por la impredecibilidad, la paradoja y las variaciones propias de una vida. En palabras de Lozano (2007:13): “Más allá de una teoría separada de la vida, la posmodernidad es la experiencia cotidiana del mundo en que vivimos, nuestro día a día”.

Y además de cotidiana es urbana. Esta afirmación debe matizarse pues no se trata de un concepto urbano como el heredado del s. XIX, en realidad va más allá pues habla de la democratización cultural y la fragmentación. Esa nueva urbe desde la que proyecta el autor puede estar ya ubicada casi en cualquier lugar del mundo y desde el mismo escribe y lanza proyectos para el resto de las urbes, para el resto de la sociedad. En ese paradigma de posmodernidad hiper tecnologizado se mueve el creador y hacedor de proyectos con libertad, allá donde sea su casa, y en este caso es la ciudad de León.

Amendola siguiendo los preceptos de Vattimo, Lyotard y Jameson señala el siguiente listado de rasgos definitorios:

Características constantes de la experiencia urbana postmoderna son: indeterminación (ambigüedad, indeterminación y fracturas); fragmentación (la ruptura de los metarrelatos, la valoración de las diferencias, la fragmentación, el patchwork y el bricolage proyectual); decanonización (deslegitimación masiva de los códigos y las convenciones, los metalenguajes, la desmitificación y el “parricidio de masas” subversión y revuelta); crisis del yo y falta de profundidad (la identidad como problema y la difusión de identidades ligeras y cambiantes); hedonismo y búsqueda de la belleza como valor difundido); valoración de lo impresentable y de lo no representable; ironía, hibridación; parodia, travestismo, pastiche (la reducción del pasado al presente y la reproposición de la equitemporalidad heideggeriana en clave irónica y posmoderna); carnavalización (la vida como juego, el antifaz y la fiesta); protagonismo y participación (la ciudad como work in progress abierto a los significados de cada uno); subjetivismo (la primacía de la construcción individual, el individuo partidario de sí mismo, coexistencia de diversas hipótesis, incluso en conflicto, del mundo); casualidad y estocástica (caída de la previsibilidad y de la predeterminación, primacía de la casualidad y de la probabilidad). (Amendola, 1997:71-72)

Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) es uno de los principales autores vinculados con el nuevo realismo en España, esa ramificación del realismo que se ha expandido en el contexto posmoderno con total libertad. Ha desarrollado desde hace más de veinte años una obra sólida vinculada siempre a la autobiografía, los géneros vinculados al yo y una vinculación real con su ciudad y su paisaje.1

Fundador de importantes publicaciones (desde 1996) como el fanzine Vinalia Trippers, cabeza del movimiento contracultural de los años noventa y el primer espacio en el que publicaron autores tan significativos como David González o Miriam Reyes, es autor de poemarios como Canciones de la gran deriva (Ateneo Obrero de Gijón, 1999 /// Origami, 2012), Privado (Baile del Sol, 2005), Estación del frío (Eds. del 4 de agosto), Días de ruta (Ediciones Lupercalia, 2014) o Haga lo que haga en la tierra (Canalla ediciones, 2020) y de volúmenes de narrativa como Monstruos y prodigios (Amargord, 2007), El pueblo oscuro (Premio Letras Jóvenes de Castilla y León, 1995), Perro de la lluvia (Iralka, 1997), Los que vienen detrás (DVD ediciones, 2002), El merodeador (Baile del sol, 2007) o Travesía (Chamán Ediciones, 2018). Es también autor de los ensayos El tiempo de los asesinos (Iralka, 1998), Cult Movies: Películas para la penumbra (Excodra, 2015) o Películas que erizan la piel (Canalla Ediciones, 2019).

Además, ha realizado antologías nacionales temáticas como Golpes, ficciones de la crueldad social, con Eloy Fernández Porta (DVD ediciones, 2004), Hank Over: Resaca. Un homenaje a Charles Bukowski, con Patxi Irurzun (Caballo de Troya/Random House Mondadori, 2008), 23 Pandoras: Poesía alternativa española (Baile del sol, 2009) o Beatitud: Visiones de la Beat Generation (Baladí, 2011).

La propuesta teórica que aquí se presenta pretende establecer un itinerario real del autor a través de su trayectoria y las vinculaciones de las misma con su comunidad autónoma y su ciudad. Por lo tanto, esta podría vincularse tanto al área de la escritura autobiográfica y memorialística como al complejo espacio de las relaciones entre vida y literatura en la producción literaria en el s. XXI.

Hay tres hitos temáticos referenciales en la carrera literaria de Vicente Muñoz Álvarez, a saber: Charles Bukowski, la beat generation y el pulp. La afinidad del escritor leonés con la obra de Charles Bukowski va más allá de algunos temas comunes dentro de su propia obra o guiños directos a algunos de sus relatos y escrituras diarísticas. De hecho, encabezó un trabajo coral junto al escritor navarro Patxi Irurzun, editado por Caballo de Troya titulado Hank Over con la participación de los autores Eva Vaz, Hernán Migoya, Miquel Silvestre, Raúl Núñez, Vicente Luis Mora, David González, Sergi Puertas, Alfonso Xen. Rabanal, Karmelo Iribarren, José Angel Barrueco, José Daniel Espejo Balanza, Vicente Muñoz Álvarez, Lluís Pons Mora, Javier Marroquín, Agustín Fernández Mallo, Josu Arteaga, Pablo Casares, Kike Babas, Kike Turrón, Pablo G. Bao, Ignacio Escuín Borao, Ana Pérez Cañamares, Kutxi Romero, José Manuel Vara, Lucas Rodríguez Luis, David Murders, Manuel Vilas, Roxana Popelka, Sofía Castañón, Sor Kampana, Angel Petisme, Salvador Gutiérrez Solís, Nacho Abad, Safrika, Patxi Irurzun, Abel Debritto, Eloy Fernández Porta.2

En esa alineación, además de la destacada presencia de teóricos de la posmodernidad (Fernández Porta) y de escritores que han construido una estética distinta (los “nocilla” Gutiérrez Solís o Fernández Mallo) o que han hecho de la autobiografía de ficción su sello de identidad (como Manuel Vilas), le acompaña el también leonés3 Alfonso Xen Rabanal, un autor que es crucial en la trayectoria de Muñoz Álvarez por la creación de su fanzine Vinalia Trippers.

Hay una fascinación hacia el Bukowski contracultural por parte de Muñoz Álvarez. Esa idealización de la estética se puede explicar como base creativa bajo el filtro de la posmodernidad y sus herramientas, como “la anulación de la frontera entre alta y baja cultura que se realiza mediante el eclecticismo de cine negro y ciencia ficción con estética publicitaria y diseño de cómic” (Lozano, 2007:13). Lo contracultural será el punto de partida no solo como estética sino también como modo de vida, una versión contraria al escritor profesional entendido en su percepción tradicional, mucho más cercano a ese Bukowski que era cartero y escribía y que se representa en Vicente Muñoz y su oficio de representante de calzado4 en las carreteras que parten de León hacia la zona noroeste de España.

HASTÍO

2 meses después
de haber comenzado la ruta

el hastío

se apodera de mí
harto ya de la crisis
de tantas quejas
problemas cobros
maletas zapatos
menús baratos

solo una palabra
en letras de neón
brilla en mi mente

TERMINAR

y que Fortuna
luego
reparta suerte

(Muñoz Álvarez, 2014:52)

La fascinación por la beat generation quizá nace del mismo lugar, de lo contracultural y de la creación que nace de la mayor libertad. En su homenaje a esta generación la crítica destacaba la crítica lo siguiente:

De ello, de la influencia de aquellos alucinados escritores, quizás los últimos rebeldes y bohemios auténticos de la Literatura, quiere dar testimonio Beatitud (visiones de la beat generation), un libro donde 33 autores, de diferentes edades y nacionalidades, escriben sobre la manera en que poemas como Aullido, o novelas como En el camino, Los vagabundos del Dharma o El almuerzo desnudo condicionaron su pensamiento y, en varios de los casos, su forma de vida, sobre la base del viaje, de la búsqueda continua de no se sabe muy bien qué, pero en todo caso al margen de lo fácil y de lo establecido, de la sensibilidad y las reglas comunes, tanto vitales como estéticas. (Baquero, 2001)5

En esta ocasión la nómina de autores estuvo compuesta por Carla Badillo Coronado, Patxi Irurzun, Ana Pérez Cañamares, Joaquín Juan Penalva, José Ángel Barrueco, Carmen Beltrán, Uberto Stabile, David González, Carmen Camacho, Miquel Silvestre, Raúl García, Sergio Gaspar, Safrika, Nacho Abad, David Mardaras, Mario Crespo, Roxana Popelka, Eduardo Almiñana, Octavio Gómez Milián, Estelle Talavera Baudet, David Mayor, Pepe Pereza, Almudena Vidorreta, Lucas Rodríguez, Inma Luna, Diego Urizarna, Alfonso Xen Rabanal, Pablo Casares, Sonia San Román, Eloy Fernández Porta, Déborah Vukušić, Vicente Muñoz Álvarez. Muchos de ellos ya habían aparecido en otros proyectos vinculados a Muñoz Álvarez, pero en este caso destaca la convivencia intergeneracional, lo que el escritor leonés siempre ha llamado “la tripulación”, vinculado a su sello Vinalia Trippers y al concepto de independencia y libertad.

No es casual pues esa fascinación por los escritores que no se atan a las modas o los paradigmas más tradicionales de la cultura. La propuesta que defiende Muñoz Álvarez comparte el espíritu “on the road” de Kerouak y esa necesidad de ser absolutamente distintos a las propuestas más formales o más ancladas a la tradición literaria. La propuesta contracultural que se ejemplifica en las dos referencias mencionadas se verá además reforzada por la fascinación por los géneros vinculados siempre al cine de serie B, como el Pulp.

Esos ingredientes suponen la esencia del estilo del escritor leonés. Es sentimental siempre y duro al mismo tiempo, es rebelde desde la absoluta independencia dentro del sector del libro y su vinculación eterna a sellos editoriales pequeños, indies, undergrounds o emergentes. No se presenta a premios convocados por importantes editoriales e instituciones públicas, tampoco forma parte de alguna de las alineaciones habituales de los núcleos poéticos adscritos a las denominadas poéticas críticas o de la conciencia, y no es deudor de nada ni de nadie salvo de su propia obra, su propia ruta, su manera de entender la vida y la literatura.

Es reflejo de su propia vida y de la reconstrucción de la misma, como señala Julio César Álvarez en el prólogo a Regresiones (2015):

Mirar atrás y recrearse en los detalles. Con una mirada lúcida y tierna, donde no hay que demostrar absolutamente nada a nadie. “vive tu memoria y asómbrate”, afirmación rotunda de Jack Kerouac que Vicente Muñoz Álvarez hace suya aquí como dogma de fe, empeñado, ya desde sus primeras obras, en desenredar la propia vida como una gran maraña de lana, dejándonos presenciar la faena con curiosidad voyeur. Un atractivo tira y afloja con la memoria selectiva, los afectos personales y las distintas instantáneas de una vida que, aunque lejos, parece la de cualquiera de nosotros (Muñoz Álvarez, 2015: 

Siempre ha peleado por dotar de un espacio a aquellos que no contaban con el mismo, y en sus propias palabras, Vinalia, su fanzine, fue desde su origen esa utopía posible sobre la que teoriza Alfredo Saldaña (2007), un espacio en el que todas las estéticas pueden expresarse en igualdad de condiciones:

Vinalia fue en su origen un fanzine de relatos ilustrados para adultos que comenzamos a editar en 1995 en León con la idea de dar salida a un tipo de literatura subterránea, alternativa y políticamente incorrecta que no solía encontrar hueco en publicaciones de corte oficial, pese a la calidad indiscutible de sus propuestas. Conocíamos ya de aquellas a un montón de escritores de talento ninguneados por el sistema y el canon, y nos propusimos crear para ellos una plataforma de expresión al tono, con una estética pulp y underground, fusionando la literatura con otras ramas paralelas, como el cómic y la ilustración, la música, el cine independiente, etc. (Muñoz Álvarez, 2011)

La esencia del fanzine es la esencia de toda su obra. Vicente Muñoz Álvarez construye su literatura desde sus principios estéticos y los ejerce como autor, compilador y antólogo o gestor cultural. Se trata de un autor de su tiempo que afronta los conflictos de su época sin evitarlos, con las palabras justas y sin subterfugios literarios. En sus propias palabras:

Nunca me han importado ni gustado las etiquetas y escribo cada libro tal cual me lo dicta mi corazón, sin atenerme a ningún tipo de norma preestablecida. Pero creo (o al menos eso he intentado) que entre los tres títulos6 hay un nexo argumental común y un hilo conductor que les confiere unidad y sentido: ser una crónica (poética y crítica) de los tiempos que corren y estamos viviendo, de la debacle del capitalismo y el desmoronamiento de la economía de mercado, y al mismo tiempo de la dinámica y sinsabores del oficio de la escritura (don y maldición), el segundo gran eje temático de la trilogía. (Muñoz Álvarez, 2020)

Desde estos dos lugares, la crónica de un tiempo y el oficio de la escritura, construye un complejo mosaico en el que los ensayos, los poemarios y los libros de carácter narrativo conviven con las antologías que coordina o todas las publicaciones que son testimonio de una nueva manera de hacer narrativa en las que aparece. Su idea de contracultura reivindica una literatura “alternativa” a la que el canon dicta. Al mismo tiempo su literatura se aloja entre lo real y la plasmación de esa realidad desde su visión, desde el simulacro que puede generar desde esta estética determinada que marca su punto de vista e intencionalidad.

Reconoce a sus referentes desde la escritura y la reescritura y corrección de sus textos y no oculta sus fuentes de inspiración y sus cadencias temáticas:

En ella encontrará ecos de voces para mí muy queridas: Ramos Sucre, Huysmans, Lovercraf y Norberto Luis Romero, a los que está dedicado, y Baudelaire, Rimbaud, Nerval, Poe, Paré, Mache, Blackwood, Dunsany, Yeats, Lautremont, la Beat Generation… así como (cambiando radicalmente de registro y extremo) del cine independiente y gore, la psicodelia y el rock, el cómic, la prensa underground, la televisión y otras disciplinas comúnmente tachadas como cultura pop(ular) o basura, que han sido para mi evolución personal igualmente determinantes. (Muñoz Álvarez, 2008: 6)

El hecho es más que significativo en esta introducción a la reedición de Marginales, título que destaca en la bibliografía del autor por la naturaleza del texto y por el título mismo del volumen que ya lo coloca en un lugar determinado del contexto literario y social. También lo es porque, a su juicio, es un libro diferente dentro de su producción:

En cualquier caso Marginales, tanto por su estilo como por su proceso de reelaboración continua, puede considerarse una rareza en mi bibliografía. Para empezar, el único libro de ficción pura (o eso quiero creer: no dejo de reconocerme una y otra vez en estas criaturas) que he publicado, siendo el resto de tendencia realista (en sus diversas graduaciones) y autobiográfica. Pero sobre todo, y muy especialmente además, por el tono pretendidamente truculento y bizarro, gótico y onírico que le caracteriza, que jamás he vuelto a utilizar del mismo modo en mi escritura. Un tono con el que he pretendido rendir un sentido homenaje a algunos de mis maestros de juventud y a todo el acervo de alta y baja cultura que desde niño he ido devorando y asimilando en mi forma de escribir y concebir la propia vida. (Muñoz Álvarez, 2008: 6)

Equipara el autor su forma de escribir con su manera de concebir la propia vida, y ese es quizá el elemento definitivo para entender la singularidad que representa. Muñoz Álvarez escribe como vive y vive para escribir. Valgan sus propios versos para entender la mezcla de referencias, vida vivida y el deseo literario:

me considero un hombre y escritor esponja, fetichista y mitómano hasta la médula, miro hacia atrás y veo todo lo que me ha arrebatado (que diría Iván Zulueta) reciclado e integrado en mí, en lo que soy, en lo que escribo y edito, desde mis queridas Historias de la cripta a Castaneda, de Dario Argento a Baudelaire, de Bukowski a los Ramones, de JK Huysmans a Tom Waits, de Spiderman a Céline, de Cesaria Evora a Rimbaud, de Thomas Bernhard a John Huston, de Parálisis permanente a Malcom Lowry, de los Clash a los beatniks y de los quinquis a Blake… todo lo que me ha fascinado y marcado lo absorbo y reflejo en mi de forma de estar en la tierra […] y de Vinalia Trippers a El canto de la tripulación… lo pienso y lo repienso mientras subo al blog las fotos de los colaboradores de este último número, Spanish Quinqui, cuánto le debemos a esta revista, El canto de la Tripulación (y también, de paso, a Pierre Mac Orlan), cómo la seguimos en su día, con qué entusiasmo, cómo nos enganchó y lo mucho que ha influido posteriormente en nuestro propio camino… aquella gente, aquella estética, su filosofía y su insurrección… se reflejan, sin duda, en lo que algunos, contracorriente, seguimos intentando hacer: formar una tripulación para evitar que nos devore el sistema… (Muñoz Álvarez, 2014:159)

De eso es, precisamente de lo que trata esta propuesta, de alguien que ha hecho de su forma de vida y de sus convicciones un proyecto literario y estético que va mas allá de su propia obra. Desde León, su ciudad, ha construido una biografía y una bibliografía propia y ha tirado de un gran número de autores que hoy son ya deudores de Vinalia, de la fuerza y la pasión de Vicente Muñoz Álvarez. Ese autor que sabe que para escribir y ser independiente debe trabajar como antes otros grandes de la literatura lo hicieron, de aquel que hoy es capaz de unir a generaciones diferentes para homenajear a los beat, a Bukowski o a la literatura más vinculada a la posmodernidad. Larga vida al leonés que cuida del resto de los hijos del nuevo realismo español.

1 Hay referencias directas en su obra a lugares de la ciudad de León como la Casa Botines, a la que se refiere desde su libro Regresiones como “Torre y llave de plata”. Hay un juego de referencias reales y literarias en esta frase, en sus propias palabras:

En Regresiones hablo de este edificio como «Torre y llave de Plata» en referencia a uno de mis autores fetiche, sobre todo en mi juventud: Howard Phillips Lovecraft. En uno de los relatos que incluye su Viajes al otro mundo, menciona una llave de plata que le transportaba a los recuerdos de su infancia. Era como una especie de salto temporal, de máquina del tiempo. Yo lo asocié en seguida con la Casa Botines y la torre de mi abuela, que de manera parecida me hace retrotraerme a mis recuerdos más tempranos, de ahí el nombre (Muñoz Álvarez, 2018)

2 La propia editorial lo lanzó al mercado con la siguiente descripción: “Un homenaje colectivo, «Made in Spain» al incomprendido escritor norteamericano Charles Bukowski, representante de una estética cruda, cruel e impudorosa. Los treinta y siete jóvenes y emergentes autores aquí reunidos son representantes de una vanguardia de lo «literariamente incorrecto». Sus textos, cuentos, crónicas y poemas se mueven en esa línea descarnada y provocadora donde la realidad muestra su cara más oscura, obscena e incorrecta”, tal y como puede verse en uno de los portales donde todavía puede adquirirse https://www.amazon.es/Resaca-Hank-Over.../dp/8496594211

3 También está presente en la nómina de autores el leonés y miembro del colectivo Leteo, Nacho Abad.

4 Así lo expresa él:

Con exactamente treinta años cambié de prefijo, de trabajo, de objetivos, de vida… Fue un cambio muy grande y, efectivamente, un contraste que traté de reflejar en Días de ruta. Está dedicado ex profeso a mis dos facetas: la de representante de calzado —a la que me dedico medio año, una campaña en primavera y otra en otoño— y la de escritor —a la que le dedico el otro medio—. Intenté plasmar esa especie de juego de balanzas extrañísimo de mis dos oficios, que van desde el estrés máximo, el trajín, el mundo del capitalismo llevado al extremo más crudo y descarnado, hasta la ensoñación pura y dura de pasear por el bosque con el perro y escribir. (Muñoz Álvarez, 2018)

5 Reseña publicada en el blog de crítica “la tormenta en un vaso”, todo un referente de las publicaciones singulares en la literatura del siglo XXI.

6 Se refiere a lo que él considera una trilogía compuesta por los libros Días de ruta, Travesía y Haga lo que haga en la tierra.

Ignacio Escuín Borao, en Teatro y géneros autobiográficos: (literatura actual en Castilla y León, 4). coord. por Nuria María Carrillo Martín. Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, 2021.


sábado, 11 de febrero de 2023

LA CANCIÓN DE LA LUCIÉRNAGA según JOSÉ ÁNGEL BARRUECO



Poco después de anunciar en su perfil de Instagram (5 de septiembre de 2022) que, tras un año de dolores de espalda, los médicos habían descubierto por fin la causa de sus malestares, es decir, un cáncer de esófago, avanzado e inoperable, supimos que David González estaba trabajando en un nuevo poemario. En un mensaje privado me dijo que era su último libro, que lo sabía: no le quedaba mucho tiempo y probablemente saldría póstumo. Durante algunos días de noviembre y diciembre del mismo año le vimos exponerse en esa red, sin temor a que viéramos su aspecto (rostro esquelético, mirada de cansancio, voz de hombre agotado que resiste como puede), en una serie de entrevistas tituladas “Últimas palabras” que son sobrecogedoras, no ya porque sean el testimonio de un amigo al que muchos considerábamos un hermano, sino porque suponen las últimas huellas de alguien muy enfermo en la Tierra. Alguien que no se esconde. A quien no le importa que le vean tan jodido. Alguien muy distinto a los mercaderes del postureo que él detestaba.

Alrededor de una semana antes de su muerte, en un esfuerzo que imagino titánico y demoledor, lleno de fatigas y de miedos, David logró que su poemario se publicara en la Editorial Páramo. Los editores lo anunciaron el día 30 de enero y conseguí encontrar un ejemplar en Madrid apenas 6 días después, el 5 de febrero, en una librería de Lavapiés. En Todostuslibros constaba que era el único ejemplar que había a la venta en Madrid. Pero con David solía ser así, casi siempre: costaba rastrear sus libros y encontrarlos. Leí La canción de la luciérnaga durante ese domingo, bajo el peso del recuerdo de los 5 años exactos de la muerte de una de mis abuelas y la sensación de que David había empeorado pero no nos lo comunicaba. Me acosté conmovido, preocupado por su silencio (le había escrito unos mensajes unos días atrás y ni siquiera figuraban como Vistos), y pocas horas después falleció, de madrugada y en el domicilio de su chica, junto a ella, lejos de hospitales y de la gente.

En estos días lo he releído. Es asombroso que lo haya escrito a las puertas de la muerte, con dolores de espalda, con parches de fentanilo, con pastillas y otras servidumbres aterradoras del carcinoma y sus molicies, sabiendo que sus horas están contadas, que apenas puede comer sólidos… Es un poemario breve, apenas 50 páginas, pero que supone el broche de alguien que sabe que se va, no es un ajuste de cuentas (salvo, quizá, el poema “Ulises”), sino una despedida de sus personas más cercanas y de algunos de los demonios de su conciencia. Así, nos enteramos de la muerte de su padre, apenas 3 meses antes de su propio diagnóstico, y hay un inesperado poema dedicado a su memoria. Nos enteramos de cómo recuperó al amor de su juventud, y cómo ella le acompañaba en el declive de la enfermedad. Nos enteramos de los tragos amargos a los que le sometieron (colonoscopias, dietas, inyecciones, etcétera): A todo se acostumbra uno, / métetelo bien en la cabeza, / a toda clase de perrerías / con tal / de seguir vivo. En ningún momento se alude al título; no es necesario: sabemos que las luciérnagas viven muy poco. Pero emiten una luz poderosa. Me parece oportuna, como despedida, esta cita que seguramente David aprobaría porque le gustaba esta película: La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo (Blade Runner, 1982).

CONTIGO

Un cáncer escamoso
me carcome el esófago,
pero no me oirás quejarme.
En términos generales
ha sido una buena vida.

Todavía lo es.

Más que nunca.

Ahora, contigo.

**

LA ÚLTIMA PALABRA

Cuando la vida
se te pone en contra,
y pensar en luchar contra ella
no es más que otra de esas utopías,
solo la muerte
tiene la última palabra.

Solo la muerte, repito,
tiene la última palabra.

La palabra
que cierre
el último poema.

Fin.


José Ángel Barrueco,
del blog Escrito en el viento.


viernes, 10 de febrero de 2012

¡ OH, JANIS! en LA NIEBLA


Dick Grande, de polla grande y corazón tierno, barrendero de Pamplona que en un viaje a Cuba conoce a una jinetera que le introduce en el mundo porno (amateur). Ahí empiezan las peripecias de este entrañable personaje que nos llevará por diferentes lugares del mundo con sus crónicas sexuales.

Y ahí se quedaría si otro la hubiese escrito. Pero no... estamos hablando de Patxi Irurzun. Y Patxi no deja indiferente a nadie. Posee la mejor mala leche de la literatura española. La prosa más fluida y demoledora, esa que engancha con una sonrisa y cuando quieres darte cuenta sigues sonriendo al intentar quitarte de encima los escombros y cascotes del sistema que ha derribado con su blankandéker. Nadie queda en pie ante su verbo. Posee esa virtud que solo Céline profesaba al incomodar hasta el paroxismo a una sociedad encerrada en las murallas de su ombligo.

El establishment nunca le perdonará que un siervo que revuelve la basura física de una sociedad, se trasmute en el héroe que proclame y demuestre que la parte es el todo y que sólo somos basura, desechos de nosotros mismos. Tampoco le perdonarán que ensalce el lenguaje coloquial, que se la ponga dura a los censores que, no te engañes, están más de actualidad que nunca... que las señoras del opus se pelen el gólgota de su clítoris al ser empaladas por una polla del rebaño.

Ni los nuevos siervos, esos que sólo saben decir que sí, como autómatas made in china que ya son, al expolio de lo poco de sociedad del bienestar que teníamos, esos, tampoco le perdonarán que se reivindique una conciencia de clase, esa que en sí vendieron al diablo de los mercados por nada... y que, ahora, transmutados en conservadores de un vacío hipotecado, les duele al justificar con sus votos el fascismo bicéfalo en el que nos hayamos.

Novela imprescindible para los tiempos que vivimos. Nos hemos encontrado con que la basura ya no está siempre en otros vertederos. Ahora somos y vivimos entre nuestra propia mierda. De nosotros depende si queremos acabar disparando balas, de basura.

Blog de la novela en este agujerito en la Niebla

Blog de Eutelequia, editorial que está demostrando que existe vida en la literatura de este erial.

Ajuste de cuentos, blog de Patxi Irurzun.

Alfonso Xen Rabanal, de Crónicas para decorar un vacío.

viernes, 10 de junio de 2011

HOUELLEBECQ... A LA NAVARRA


Mañana, sábado 11 de junio, en la librería "La hormiga atómica" de Pamplona (C/Curia 4), a las 12: 30 presentación de la novela "¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis! Memorias de una estrella del porno (amateur)" (Patxi Irurzun). Un detalle importante... ¡Habrá jamón! ¡Y litronas!

Mientras tanto, sobre el libro la prensa dice cosas como la reseña que aparecerá este domigo en
XL Semanal (el semanario de mayor tirada en España)


HOUELLEBECQ A LA NAVARRA
Terminantemente prohibido pasar por alto las andanzas de Dick Grande, mítico personaje de ¡Oh, Janis, mi dulce y sucia Janis! Su autor, Patxi Irurzun, deja claro al personal que humor y transgresión no están reñidos con la buena literatura. Eutelequia.

jueves, 7 de octubre de 2010

'GOG', de Papini según CACAGÉNESIS


Cuando uno menos se lo espera, es posible el milagro. De forma casual, a lo tonto, escuché título y autor de boca de un escritor al que leo habitualmente. El Libro Negro de Giovanni Papini, palabras que, de sencillas, invitan al menos a echar un ojo si acaso a vuelapluma sobre sus páginas. Así hice yo, hará cosa de un mes, desde mi última visita a Granada y, en esta, a la mítica Reciclaje (librería de segunda mano). Después de cazar un par de libros de Raymond Chandler, novela y compendio de relatos, del célebre impulsor del proceso de dignificación de la novela policiaca como genero, después de cazar estos ejemplares, digo, me vi en la tesitura de elegir entre un libro de relatos de Charles Bukowsky, editado en los setenta y de extraño título que jamás había oído, y el mencionado Libro Negro de Papini. Después de santiguarme, dejé en su sitio a Hank y tire para caja con Chandler y Papini bajo el brazo. Después de pagar gustoso 8.50 euros por estas tres joyitas volví a Ceuta feliz. Feliz a medias, tuve la imprudencia de dejar Memorias del Subsuelo de Dostoievski en casa de Veterano a sabiendas de la devoción que este profesa por la magna obra del gigante ruso. Dejando a un lado toda esta puesta en escena, totalmente prescindible, paso a hablar del susodicho libro:

Papini, florentino de nacimiento (9 de Enero de 1881 a 8 de Julio de 1956), nos presenta una serie de escritos cuyo hilo conductor es su autor, Gog, y cuyo trasfondo esta impregnado por la Segunda Guerra Mundial y el periodo postbélico que la sucede. Diferentes personajes célebres desfilan por sus páginas dejando sus testimonios a través de las entrevistas que este, Gog, mantiene con ellos sirviéndose de su privilegiada posición social (multimillonario) y sus ansias de conocimiento y preocupación por el ser humano, siendo en ocasiones la aparición de estos consecuencia de distintas referencias que se realizan sobre fragmentos inéditos que posee en su colección privada. Nos encontrarnos con pintores (Picasso, Dalí), escritores, sean poetas (Lorca, Valery, Blake) filósofos (Kierkegaard, Unamuno) además de otros genios de las letras y de las artes (Goethe, Victor Hugo, Kafka, Tolstoi). También, numerosos van a ser los encuentros con profetas, sacerdotes, científicos, visionarios, de todos los rincones del mundo que exponen extrañas e inverosímiles teorías sobre el pasado, presente y futuro del ser humano, su existencia y el mundo en el que vive. Personajes tan sorprendentes como el propio Hitler, al que encontramos justificando su posición en la historia con unos argumentos firmes y perfectamente razonados que hace tambalear nuestros cimientos y, consecuentemente, nos impulsa a pensar, reflexionar durante unos segundos sobre verdades inamovibles que aparentan presumiblemente eso, veracidad.

Lo más sorprendente es la clarividencia que emanan los relatos de este gran descubrimiento que es el Libro Negro (por mi parte, digo, pues este señor existía antes de que yo lo encontrase y con toda seguridad me sobreviva) y la gran lucidez de su creador ante los acontecimientos de la época que le tocó vivir, en definitiva, del siglo que nos precedió. Expuestos de manera heterogenea a lo largo de sus páginas problemas políticos, teológicos, morales, sociales, psicológicos, que tratados de forma magistral por su autor, justifican su presencia entre los grandes de las letras. He tenido la impresión, en diferentes fases del libro, de que lo que allí se relataba estaba aconteciendo en estos momentos, los nuestros, los que nos toca vivir. No es de extrañar que este breve libro, unas 180 páginas, haya sobrevivido a lo largo de los años, manteniendo su inquietante mensaje intacto y con la misma capacidad de desestabilización. Pues esa era su seña de identidad, la polémica, a través de un calculado estilo satírico que cabalga sobre un lirismo en ocasiones conmovedor. Atraviesa de manera magistral los textos un clima de humor, no tanto en exposiciones concretas de los personajes o en sus propias disertaciones, si no más bien en el conjunto del relato expuesto, estos, en las más de las veces, salpicados de inverosímiles situaciones y argumentos que reflejan una resignación tragicómica frente al destino del hombre. Quizás este como nuestro Ortega y Gasset que tan bien reflejó allá por los años 20 en su Rebelión de las Masas el oscuro fatalismo del devenir humano, quizás este como aquel, como se dice mucho por estas tierras, “si levantara la cabeza, se volvería a morir”.


Rubén Casado (Cacgénesis)

Extraído del blog Cacagénesis

domingo, 23 de mayo de 2010

lunes, 2 de noviembre de 2009

MUJERES por Estelle Talavera Baudet.


Mihail Sebastian. Traducción de Marian Ochoa de Eribe. Editorial Impedimenta (Madrid, 2008)

Por Estelle Talavera Baudet

Renée, Marthe, Odette, Émilie, Maria y Arabella. Caprichosa, desesperada, altiva, franca, enamoradiza, violenta, dócil, sumisa, inquietante, madre, ausente, burguesa, misteriosa y mítica. Todas inolvidables. Cada una de las mujeres que han pasado, de manera directa o indirecta, por la vida del joven protagonista, el médico Stefan Valeriu, conforman la titánica cristalera a través de la cual se ve el complejo mundo del amor entre hombres y mujeres. Eso es «Mujeres». La cerradura a través de la cual mirar el interior más recóndito de las relaciones humanas.
Unos hablaban de Venus y Marte; en «Mujeres» el enfoque no arranca en planetas tan alejados. Ellos y ellas fraguan dentro del mismo barco, unas veces en un mar calmado, otras mareado de olas y ventiscas que dejan todo patas arriba.
Es sorprendente la forma en la que este escritor rumano logra visionar y expresar el complejo –y a la vez simple– engranaje del ser humano cuando ama o es amado; cómo proyecta este amor, cómo lo recibe, cómo pasa de un lado a otro, como una pelota de tenis, cautivando, destrozando, encendiéndose y apagándose, frágil como la trayectoria de esa pelota de campo a campo. Jamás sabremos en qué parte del suelo dará el toque, y si valdrá un punto o será el final del partido.

La mujer como asignatura
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Ninguna situación es previsible en esta novela. En ese sentido cobra un realismo más allá de sus páginas. Cada personalidad, gesto o situación cobran una determinada forma en el personaje de Stefan, semejante a un Gide joven; introspectivo, natural, observador, sus esperanzas varían según qué mujer aparezca en su historia. Y de forma coherente. La vida es imprevisible y él siempre acaba sorprendido por las circunstancias. Si de algo no peca su autor es de simplista o efectista, de forma que el lector también se ve sorprendido con cada historia, reacción, logro o derrota. Todo transcurre de una forma sutil, tierna y nostálgica; el complejo mecanismo se va trazando fácilmente ante nuestros ojos y no podemos interrumpir la lectura, completamente inmersos en cada línea, donde nada sobra ni falta.
Cada mujer es una nueva asignatura en la que el doctor Valeriu se ve sin armas, aunque listo para jugar y jugársela. Su humanidad parece despertar de forma íntima con cada una de estas mujeres. Y ellas desvelan sus complejos y virtudes de forma impúdica, magnífica. Es inevitable autoanalizarse tras respirar los aromas de cada uno de sus personajes, éstos imprevisibles, complejos y acomplejados, naturales, confidentes y atractivos dentro de su incógnita.
La libertad, la oscilación de ellas frente a la imperiosa necesidad de independencia de ellos, el triunfo del alma reposada, tranquila y hasta aburrida de Arabella frente a la histérica agonía de una Renée loca de amor y de egoísmo, atenta a cada gesto de forma desesperada.
“…esa sensación de voluptuosidad reposada que conocí en brazos de Arabella al respirar su aroma de carne joven, perezosa e indiferentemente relajada.” La contraposición de estos caracteres y su efecto en Stefan es una de las mayores revelaciones de Mujeres; los rayos X más clarividentes del mecanismo humano. Logra mostrarnos las dos caras de la moneda con la narración en primera persona de Maria, un relato de la evolución de un amor que no es pretendido ni intencionado desde un principio, que es negado por la razón pero que evoluciona por el corazón de forma descoordinada y fatalista dentro de una aparente normalidad, de forma desinteresada: “El tren partió y Andrei, desde la escalerilla, me saludó generoso con el brazo hasta que nos separamos por completo, él reluciente de satisfacción y orgullo, yo dudando al borde del abismo y sabiendo solamente que no podía permitirme llorar. Quizá, entre él y yo, ese momento lo resumía

Un autor conflictivo en pleno conflicto
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Rumano judío y “danubista”, como solía decir el propio Mihail Sebastian, pseudónimo literario de Iosif Hechter, nacido a orillas del Danubio en 1907, en 1931 comenzó a vivir en París, donde desarrolló su verdadera pasión, la literatura, creando, junto con Mircea Eliade, Emil Cioran y Nae Ionescu, el grupo literario Criterion. Luego sobrevino el holocausto y el antisemitismo se fue extendiendo incluso a través de sus mejores compañías. Esta “rinocerontización” de la población rumana, como el propio Mihail lo llamaba, se fue apoderando de todas sus amistades hasta quedarse prácticamente solo.
Una broma del destino quiso que fuera arrollado por un camión ruso en 1945 –pocas semanas antes de la invasión rusa–, de camino a la universidad, donde impartiría Balzac. A partir de los noventa empezó la búsqueda de toda su creación. Desgraciadamente ésta era corta aunque intensa, de una calidad excepcional.
Reaccionario, intenso, genial, Mihail Sebastian merece una especial recuperación por nuestra parte. No podemos dejarlo escapar.

martes, 8 de septiembre de 2009

LA MUERTE DE BUNNY MUNRO (NICK CAVE)



Ayer El País colgó un capítulo de la novela que edita por estos días el músico australiano y que tiene además su propia banda sonora (dicen que es la primera novela multimedia, aunque la cosa suena más promocional que otra cosa; por ejemplo, si le pones música de Jimi Hendrix a un libro de, no sé, Alfonso Ussía este no va dejar de ser una puta mierda ) Podéis descargarla aquí y juzgar. P.

domingo, 16 de agosto de 2009

ESTELA DE PABLO ANTOÑANA. Miguel Sánchez-Ostiz


ESTE está siendo un año de muertes que de una forma o de otra me afectan, alguna de ellas mucho. Esta mañana, hace un rato, me han avisado de que ha muerto Pablo Antoñana, a quien siempre he tenido por un gran escritor, en tiempos fáciles y difíciles, un escritor sin la suerte y el reconocimiento que se merecía, pero poseedor de un mundo literario propio, hondo, poderoso, muy suyo (aunque para explicarlo se haya recurrido de manera poco arriesgada a Faulkner y a Benet), expresado con un prosa intensa, de léxico muy rico y de un lirismo y un poder de evocación único; y una capacidad de dar voz a los sin voz, a los perdedores de todas las guerras y de todas las aventuras. En su obra se advierte una envidiable identidad entre su mundo literario y su mundo interior, que se fue ensombreciendo con los años, los reveses, las puertas cerradas, aunque los nubarrones quedaran rotos de cuando en cuando por el destello de un humor feroz y a la vez entrañable.


En los años sesenta y setenta, sus colaboraciones dominicales en el periódico navarro de los infames (Carmen Baroja dixit), eran un ejemplo de calidad literaria y una de mis lecturas favoritas. Recortaba entonces aquellos artículos de la larga serie “Las tierras y los hombres”, que ahora he repasado y he rescatado ese que habla de él, cuando era un hombre joven.


Recuerdo con emoción el día que me lo presentaron, en una librería de Pamplona ya desaparecida, y el regalo que me hicieron: un ejemplar de No estamos solos (1963). No era fácil encontrar sus obras de entonces El sumario, El aguilucho, El capitán Cassou o La cuerda rota (finalista del Nadal de 1962), que tardaría años en publicarse.


A Antoñana le precedía el prestigio, la fama de apartamiento (forzoso: era secretario de ayuntamiento) y la existencia de una obra que, al margen de los artículos, resultaba fantasmal hasta que Txema Aranaz, de Pamiela, empezó a editar su obra en los primeros ochenta. Pablo Antoñana, al margen de autor de páginas literarias memorables, con carlistas o sin carlistas de por medio, con requetés y falanges del 36, con pólvora, tierra, furia, perdedores, aventureros, ha sido, ante todo, un hombre decente, que en tiempos de desvergüenza equivale a un título, leal a sus propias ideas, irreductible, inconformista, cuando el ejercer de tal le costaba el favor de los poderosos de turno; un escritor independiente, enraizado de manera profunda en una tierra, la navarra, de enconadas y a veces feroces banderías, que sabía que el precio de la independencia era la soledad.


Fue tratado de manera injusta, poco generosa, y alguno de sus libros, como Noticias de la tercera guerra carlista, no le trajeron más que sinsabores. Su independencia molestaba. Molestaba a los triunfadores de chichinabo, a los columnistas del marujeo bobo madrileño que le negaron expresamente su apoyo a la candidatura del Premio Príncipe de Viana de la Cultura, a la gentelmundolacultura, a los modernos, a los jolderlines forales que nunca escribieron ni escribirán ni una línea, a quienes viven en le mejor de los mundos posibles porque si aplaudes, cobras... Molestaba. Su presencia, sus viñetas, sus crónicas menudas de una tierra en la que no gustan los disidentes, molestaban o cuando menos afeaban el paisaje.


Antoñana se tomó muy en serio su oficio de escritor. Ahí están conferencias como Escritor tierra, de 1977, y esa joya de Memoria, divagación, periodismo (1996). Sabía de qué hablaba cuando escribía Relato cruento, una gran novela breve en torno a episodios de barbarie de la tercera guerra carlista y de la que él llamaba la cuarta, la del 36.


Hoy, Pablo Antoñana, de gris, camisa blanca sin corbata, con su boina y uno de sus últimos libros entre las manos, el titulado de manera muy hermosa Escrito en silencio, ya ido, humilde y elegante en las formas y alentado en sus páginas por el legítimo orgullo de quien cree mucho en lo que hace, me ha recordado un jinete de verdad solitario a quien solo la muerte ha sido capaz de desmontar, caballero en un mundo de tramposos, que deja el regalo de una obra literaria cuyo viaje, más de cuarenta años después de haberme asomado por primera vez a ella, vale la pena. Ha envejecido bien.

lunes, 13 de abril de 2009

EL HUMOR DE LOS PERDEDORES (José Ángel Barrueco)

Basurero de Payatas (Manila) Foto de Paul-Antoine Pichard


Publica estos días Patxi Irurzun un libro donde se reúnen relatos que estaban dispersos por revistas y periódicos, algunos de ellos galardonados con premio. Su título es “Ajuste de cuentos” (Eclipsados) e incorpora prólogo y epílogo de dos grandes de la música: Kutxi Romero (de Marea) y El Drogas (de Barricada). Estructurados por temas, Patxi recoge aquí historias de amor, de currantes, de actitudes punkis, etcétera. Suele haber en ellas una voluntad de rebeldía, un gesto de provocación hacia las empresas que explotan al trabajador y hacia lo establecido. La herramienta de Patxi es el humor, el humor de los perdedores que se toman las cosas con cierta filosofía.
Creo que uno de los cuentos que mejor representan su mundo es “Tonta nostalgia”. Y aviso: voy a contar el final. En dicha historia, el narrador viene un poco beodo y exaltado de un concierto de La Banda Trapera del Río. El espíritu punk ha renacido en él gracias a las canciones. Está solo y se siente con ganas de hacer trastadas, de prepararla parda, de encabezar alguna revolución. Va en coche y se acerca a una gasolinera. Delante hay un anciano con aspecto de ricachón, en un Mercedes. El narrador se cuela y se coloca antes en el surtidor y, por la ventanilla, le grita: “¡En esta vida hay que tener reflejos, viejo!”, con lo que el otro se larga y el protagonista ha cumplido su gesto salvaje. Luego baja del coche y, mientras el empleado le llena el depósito, observa que el tío del Mercedes vuelve: “Venía de culo y a toda hostia”. Y el Mercedes se empotra contra su coche, destrozándole la carrocería. El viejo baja del vehículo y, muy tranquilo, se acerca a él y le entrega dos tarjetas donde constan su dirección y la de su abogado. Después se monta en el Mercedes y, antes de alejarse, grita por la ventanilla: “¡En esta vida, amigo, lo que hay que tener es dinero!” El relato termina con estas palabras en las que, con deportividad y humor, el protagonista acepta su sino y su torpeza: “Y comprendí que, desgraciadamente, el capullo tenía razón. Mierda de vida”. En “Nocturnidad, alevosía y descampado”, el autor cumple el sueño de muchos: se encuentra de noche con el tipo que le despidió de la fábrica y le parte la cara. Pero mi favorito es un cuento de amor, como le dije al propio Patxi tras leer el libro: “Parpadeos (Un viaje en autobús)”, donde el protagonista rememora algunos recuerdos dulces y otros amargos mientras viaja en ese transporte público. Es un relato de tono triste en el que podemos vernos reconocidos en ciertos momentos de nuestras vidas. Trece cuentos, en fin, explosivos. El humor ni siquiera falta en el currículum del autor; tras dar noticia de sus publicaciones, concluye con esta frase: “Es más feo que el copón pero tiene novia y dos hijos, los tres guapísimos”.
Tras la lectura de “Ajuste de cuentos” rebusqué en mis últimas adquisiciones. Tenía por ahí un antiguo libro de Patxi y era el momento de leerlo: “Atrapados en el paraíso”. Tiene su historia: con el dinero que obtuvo al ganar una edición del Premio de Relatos de Viaje de “El País”, en vez de gastarse en un viaje de placer el millón de pesetas que le entregaban al ganador, optó por irse junto a un fotógrafo al vertedero de Payatas (en Manila) y a Papúa Nueva Guinea. De vuelta, tras pisar el paraíso, pero también el infierno, escribió este libro, que obtuvo el Premio a la Creación Literaria. Son páginas llenas de sabrosas historias: terroríficos viajes en camión o en avioneta, infectos cuartos de baño, puestos de comida donde se reúnen todas las moscas del basurero, bares regentados por enanos, cacerías de cocodrilo o niños que sobreviven de lo que recogen del vertedero. Quiere reeditarlo y ojalá lo consiga.




martes, 10 de marzo de 2009

Bitch en La Tormenta en un Vaso



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La experiencia de leer a Miguelángel Martín es una de las más impactantes que como lector se puede tener. Uno se acerca, pongamos por ejemplo, a Brian the Brain pensando que se tratará simplemente de la dulce y triste historia de un niño solitario y se topa con una serie de las mayores barbaridades que es capaz de pergeñar mente humana. Sin embargo, pese a su deprimente atmósfera, no es nada comparado con la dureza, gracias a sus abundantes dosis de violencia y sexo explícito, de Rubber Flesh o, sobre todo, Psychopathia sexualis, obra de principios de los 90 que constituye una buena muestra de hasta dónde es capaz de llegar la mente de Martín y que llegó incluso a ser secuestrada en imprenta en Italia, lo que no extraña teniendo en cuenta su tema: las conductas sexuales más desviadas, tanto reconocidas, como el orgasmo por asfixia, como inventadas ex professo para sus retorcidas historias.En Bitch Martín nos sitúa en un futuro cercano marcado por las mismas injustas guerras de hoy contra las que se manifiestan a su manera una pandilla de jóvenes: Bitch, una artista del grafitti; Blondi, una punky trasnochada; y Amin, un dj gay saharahui. Pero Martín, fiel a su convicción de que nadie o casi nadie es inocente, no los presenta como adalides de la verdad absoluta, y así, en breves capítulos, a través de ellos y de su encuentro con otros personajes (un freak profesional, un grupo musical terrorista palestino, un misterioso grafitero que compite con Bitch en su afán de adueñarse de la ciudad mediante sus pinturas), se encarga de desvelar sus dobles perspectivas, sus mentiras, sus contradicciones tras esa apariencia de anarquistas contraculturales. Todos se debaten entre múltiples opciones entre las que son incapaces de elegir, por lo que se vuelcan en un pacifismo que acaban usando como una moda más a la que son arrastrados sin percatarse.Un rasgo muy peculiar de los personajes de Martín es que, a pesar de su cierto encanto de dibujito infantil, debido su trazo claro y limpio, carecen de expresión. Casi nunca ríen ni se enfadan ni se muestran tristes. Viven en un estado de semicatarsis que les permite observar y juzgar lo que creen que es justo e injusto, tener inquietudes, pero no revelarlo físicamente. Es como si la sociedad les hubiese ganado la partida de antemano y asistiesen a un espectáculo en el que no pueden actuar más que como comentaristas (de esta manera se podrían entender las explicaciones bienintencionadas de sus respectivas causas que se dan entre sí a modo de pequeños discursos, intentando inútilmente autoconvencerse, más que convencer al otro, con meras justificaciones de actitudes que no tienen justificación), aunque crean que participan en él y están cambiando algo, que es lo más descorazonador de todo. Quién sabe si nosotros…

domingo, 25 de enero de 2009

2 HIJOS DE SATANÁS 2 EN XL SEMANAL


El magazine XL Semanal, el semanario de mayor tirada en España, publica hoy dos reseñas de libros de hijos de Satanás: Lobería fina, de L.A. de Cuenca con las ilustraciones de Miguel Ángel Martín; y los relatos de Ajuste de cuentos de Patxi Irurzun (Eclipsados). ¡Seguimos on the road!

Lobería fina: Hola mi amor, yo soy el lobo... Selección de poemas y canciones de l.A. de Cuenca ilustrados por M.A. Martín. Formato mino; efectos maxi. Rey Lear.

Litera(dura): Ajuste de cuentos de Patxi Irurzun. Déjense llevar por los puñetazos de estos feroces relatos. Sin concesiones ni golpes bajos. Eclipsados.
David Benedicte

miércoles, 22 de octubre de 2008

DIOS LOS CRÍA...



...y ellos se juntan. Tal y como anuncia el blog NHTBLOG dedicado a Barricada: "El escritor Patxi Irurzun prepara la recopilación de relatos Ajuste de cuentos prologado por Kutxi Romero (Marea) y epilogado por El Drogas (Barricada), que saldrá próximamente a la venta. Seguiremos informando.


Y esta foto rescatada de las catacumbas en la que aparecen los tres implicados, más David González y Oscar Beorlegi (El piloto suicida), tomada en Falces (Navarra), cuando Patxi era allá bibliotecario (sustituto) y se gastaba el dinero asignado a la biblioteca comprando para esta toda la bibliografía en castellano de Bukowski y Fante y organizando charlas como ésta: Literatura y rocanrol.



jueves, 16 de octubre de 2008

GUERRA DE IDENTIDAD según José Ángel Barrueco.


Déborah Vukušić, abeja con orejas de lobo, mitad croata y mitad gallega, escribe un primer poemario potente y sin miramientos ni mentiras. Sólo poemas crudos, verdades como puños, recuerdos de infancia y de parientes en guerra. El padre, la madre, la abuela, el tío, las amigas serbias a las que no ha vuelto a ver. El padre militar que recuerda sus batallas. Un libro en el que la autora está en lucha consigo misma, buscando saber a qué lugar pertenece en realidad. Un libro que, además, significa mucho para mí por lo que tiene de ajuste de cuentas con la autoridad paterna, un tema que me obsesiona. Una autora que, además, es actriz. Déborah V. golpea y acaricia desde estas páginas. De muestra, este pequeño y magnífico botón sin título:


mi padre

el señor croata

genera fuego

dispara

mi padre

el señor croata

genera frío

mata


José Ángel Barrueco, del blog Escrito en el viento.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

SATÉLITE DE INHÓSPITO PLANETA by Kebran.


Ya empieza a orbitar... Esta es la portada de mi librito, de mi bebé, de mis jirones (y los de otros muchos a los que estoy eternamente agradecido). En breve, aprovechando la salida del Creatura de Septiembre, los iré enviando a quiénes lo merecen. Y para quien lo quiera comprar si lee esto( no sólo de pan vive el hombre), precio popular: 5 EURITOS. Y poco a poco iremos dándolo cancha: presentaciones y demás. Ya he parido. Y ahora debo mover al niño lo máximo posible(para que expulse los gases).

MILES GRACIAS A GSÚS, A MONIKA, A DAVID GONZÁLEZ, A LETICIA VERA, A DIONI BLASCO, A JAVIER DAS, A ANA RODRIGUEZ, A ANGEL RODRIGUEZ. Y A LA GENTE QUE YA LO TIENE QUE LO DISFRUTE. Y MIS GRACIAS MÁS ESPECIALES, SINCERAS Y (TARDÍAS) A DEB. SIN TI ESTE SATÉLITE NO EXISTIRÍA (Y LO SABES).

El Kebran

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Mohammed Chukri, en Lisergia.net (Por Miroslav)


En la locura no hay más tierra que el cielo imaginado donde aprendemos a volar con las alas cortadas”

 

Mohamed Chukri es la voz de los que callan. Es el niño de la calle que aprende a denunciar, a maldecir y a insultar. Es un espejo roto, un gramófono estropeado, un regusto a vino viejo, malo y caliente en el paladar de la sociedad bienpensante. En su autobiografía nos descubre un mundo, su vida y un manual de supervivencia excelente. Escrita en tres libros y en tres momentos distantes en muchos años, forma una unidad de espacio y tiempo que refleja la trayectoria social de una generación concreta en una ciudad, Tánger, que se convierte en mito.

Nacido en 1935, en una desaparecida aldea del Rif que ni los viejos recuerdan, Beni Chiker, emigra con su familia a Tánger a la edad de siete años. Es la época del hambre, la sequía y el éxodo. Las constantes palizas de su padre a todos los miembros de la familia le convierten en un niño de la calle. Aprende a robar, a mendigar y a dormir en los cementerios para evitar ser violado por los adultos.

Con diez o doce años conoce los bares, pues los borrachos son generosos y a veces dan de comer a los jóvenes, o se dejan robar más fácilmente. Crece y se convierte en un buscavidas profesional. Ladrón, guía turístico, chapero, chico de los recados, traficante. Lo que sea para ganarse unas monedas que cada vez más se gasta en hachís y bebida y menos en comer.

Esta es la historia de “El pan desnudo”, un libro que ve la luz en 1972, en una sociedad cargada de prejuicios, tabúes y dogmatismos. La descripción de su vida se convierte en denuncia, en arma arrojadiza. La obra fue rápidamente traducida al inglés por Bowles y al francés por Ben Jelloun, (al español tardó unos pocos años más). En Marruecos pasó prácticamente desapercibida hasta 1983, entonces fue prohibida por la censura oficial, que la catalogó de pornográfica y de mal ejemplo para la juventud del país.

Y sí. Chukri escribe puñaladas al aire, con frases cortas y afiladas, como un niño asustado defendiéndose de un peligro invisible. Con mucha rabia y dolor contenido, aunque con los ojos secos y la cabeza alta. En 1989 Chukri fue condenado a muerte por el Ayatolá Jomeini, y sus libros están prohibidos en buena parte de los países árabes. Cuando le hablan de esto contesta desafiante: “Esto no me impide seguir escribiendo lo que escribo. Si a mí me ataca un loco por la calle y me da una puñalada y muero, me importa un pepino. Porque tú te vas pero la idea queda. Yo también llevo conmigo un cuchillo. De gran tamaño. No quiero irme solo al cementerio. Puedo llevarme por delante uno o dos de esos locos. No me voy solo”.

Con veinte años emigra a Larache para aprender a leer y escribir. De nuevo vive las peripecias del vagabundo que se busca la vida a contracorriente. Sin embargo, ha logrado alejarse de Tánger y de la vida de traficante. A partir de ahora sólo soñará con ser escritor. Es pobre y no tiene nada. Duerme en las plazas, en los portales, jardines y cementerios. Come lo que le dan sus compañeros de clase, diez años más jóvenes que él, y por las noches deambula de bar en bar, emborrachándose y fumando kif o hachís cuando puede.

Los veranos los pasa en Tetuán, visitando cafés, regateando al hambre unas copas y leyendo por las noches en los portales que le servían de refugio. Allí, en el Café Continental, conoce a Mohamed Sabbag, el literato más importante de Marruecos. Un día, armado de valor, le entrega un poema en prosa y de este modo encuentra a su primer maestro. Sin embargo, Chukri no encajaba en la literatura clásica de su tutor. “Me di cuenta de que la escritura podía ser una forma de denunciar y protestar contra aquellos que me habían robado la infancia, la adolescencia y parte de mi juventud. Fue en ese momento cuando mi escritura se volvió comprometida”.

Del colegio pasó al instituto y de aquí a la Escuela Normal de Profesores. Vive en pensiones, alterna con putas, borrachos, ladrones y todo tipo de majaderos. Sin embargo, algo en la calle está cambiando. Tánger consigue el estatuto internacional y se pone de moda. Se cierran los viejos burdeles y llega una nueva generación de prostitutas con sus nuevos mundos. “Las putas de antes eran más cariñosas y tenían cultura, al menos tenían cultura oral. Sabían contar historias, ¿entiendes? las de antes tenían tiempo. Las de ahora ponen el reloj y ni disimulan: 'Son quince minutos'.”

Ha llegado la nostalgia, y con ella las discotecas, las nuevas drogas, los años sesenta, los escritores famosos que buscan paraísos exóticos donde no tengan que esconder sus vicios, sus borracheras o su homosexualidad. Truman CapoteTennessee WilliamsJack KerouacPaul BowlesWilliam BurroughsJean GenetJuan Goytisolo y el resto de malditos. Son cientos de fiestas, juergas subvencionadas donde cada cual conseguía lo que quería. Es la bohemia y la vida fácil que, sin embargo a Chukri se le siguen atragantando.

Y es que la vida pasa factura y nuestro amigo fue internado en un par de ocasiones en un centro psiquiátrico donde pudo recogerse y reencontrarse, poner su alma sedienta a secar y escribir algo que le rescatase momentáneamente de la locura. De estos episodios de su vida deja humana constancia en su autobiografía, unos pasajes escritos con especial ternura donde el autor se empeña en buscar la belleza que se esconde tras la miseria, la caída y el fango.

Estos son los años que recoge la segunda parte de su autobiografía, “Tiempos de errores”, escrita más de una década después de la primera parte. Ya no escribe a navajazos. Ahora piensa más. Escribe menos con el estómago y más con la cabeza. El quiere ser escritor, no vengarse de su pasado y de quienes le robaron su infancia mediante la escritura. “Tengo dos memorias: la memoria analfabeta y la memoria de un hombre que ha aprendido a leer una vez cumplidos los 20 años. Lo que hace que escriba primero en mi cabeza, de forma neurótica. Luego, perfilo sobre el papel con la ayuda de la gramática y del estilo. Soy un hombre de las callejuelas. Nunca he sido alguien estable.”

Su último libro, “Rostros, amores, maldiciones” lo escribe en 2002, envejecido, alcoholizado y enfermo. En él encontramos a un Chukri maduro, reflexivo, tranquilo, casi recreándose en lo que escribe, aunque todavía de pié y rebelde. Nos habla con mucha nostalgia de su Tánger amado, de sus viejas farras, de las putas que conoció, que amó y le amaron. También nos describe sus puntos de agarre, los clavos ardiendo que le sujetan en esta vida absurda y borracha, eternamente solitaria. Los últimos sitios de la barra de un bar, los prostíbulos que aún mantienen cierto aire de un glorioso pasado, las jóvenes putas con las que ya no se puede acostar. En fin, las gentes que le mantienen medio erguido. De todos modos, sigue defendiendo su casta maldita: “Yo estoy comprometido socialmente. Me inclino a defender a las clases marginadas, olvidadas y aplastadas. No soy Espartaco, pero creo que todas las personas tienen una dignidad que tiene que ser respetada. Aunque no hayan tenido oportunidades en la vida”.

Mohamed Chukri muere como un rey, nunca mejor dicho. Su golfa vida le pasa factura. Tiene todos los cánceres que se pueden tener al mismo tiempo, completamente podrido, consciente de su degeneración, y sin embargo encumbrado por el régimen del nuevo rey alauita, que le convierte en el escritor por excelencia de Marruecos. De hecho, sus libros vuelven a ser permitidos tras diecisiete años de censura. Su viejo amigo Mohamed Achari, poeta y novelista y a la sazón nuevo ministro de Cultura de la Unión Socialista de Fuerzas Populares, anuncia la noticia. Y cuando ha de ser hospitalizado, el mismísimo Mohamed VI lo lleva a su hospital militar de Rabat, donde nada pueden hacer para salvar su vida, que se apaga el 15 de Noviembre del 2003, a los 68 años de edad.

Pero como dijo el propio Chukri, el hombre pasa, pero queda la palabra. Él nos dejó tres novelas traducidas al español, algunos cuentos y entrevistas, y un mundo, su mundo, irrepetible, ilocalizable y sin embargo tan al alcance de la mano. Bueno, no tanto. Las ediciones de sus obras están agotadas, no se encuentran en las librerías, ni siquiera en las de segunda mano y nuestro amigo es un completo desconocido para el gran público español.

Así, para finalizar, unas palabras que dirigió Chukri a José María Aznar cuando, en su viaje a Marruecos como presidente del gobierno español, pidió reunirse con algunos de los intelectuales marroquíes más importantes del momento: “Yo le expresé que, en mi opinión, España nos ha dado la espalda culturalmente durante muchos siglos. Francia ha dejado más instrucciones y cultura que los españoles. En este sentido dice un proverbio árabe “Quien no tiene no puede dar”; nosotros comprendemos que España ha sufrido muchas crisis desde 1898. Y la guerra civil española, catastrófica, inhumana y también las consecuencias de la segunda guerra mundial han influido negativamente sobre España y sobre todo el territorio que ocupaba en el norte de Marruecos. Y no olvidamos también la dictadura franquista, que duró 40 años”.

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