sábado, 21 de mayo de 2016

LAS TINIEBLAS DEL PENSAMIENTO: Maximiliano Benítez.



EGAGRÓPILAS

Los textos que dan forma a estas páginas, así como las ilustraciones y óleos que las componen, son del mismo autor, aunque este se obstine en atribuírselas a un alter ego, y fueron creados de forma simultánea. La historia que encierra este libro, contada en estructura de capítulos fragmentados, dan forma a la primera parte de una novela que comenzó a redactarse hace veinte años. Fue precisamente hace dos lustros cuando, desalentado y extraviado al no hallar el campo de expresión que me permitiera desarrollar las ideas que nunca cruzaban el umbral del boceto o el borrador; a medio camino entre el cómic, la ilustración y la pintura, en la disyuntiva de hacer historietas cortas o escribir ficciones más amplias que me ayudaran a emprender la marcha sobre el terreno de la ficción, se gestó esta historia de cuatro desventurados en busca del absoluto; hechos derivados de las propias vivencias y búsquedas del autor. Nació, pues, sobre la mesa de un viejo bodegón de Buenos Aires, dio sus primeros pasos entre las desconchadas paredes de un hostal en Madrid y llegó al crepúsculo en el vínculo que transita ambas ciudades. Pero, mal me pese, todos los personajes vienen de la misma gruta, de la misma calle, de las mismas paredes.

Elegí el uso arbitrario de los signos de puntuación, suprimiendo el inicial, pero no para poner a prueba la capacidad del lector en saber reconocer el tránsito que transforma una locución en pregunta o exclamación, ni para dármelas de novedoso; simplemente es la forma que escogí para narrar. Así estaba escrito en las servilletas de papel de aquel bar donde empezó todo y así decidí dejarlo. No pasaré a la Historia de las Letras por hacerlo; ejemplos ilustres lo han hecho antes con mejor suerte y sin que la RAE les pidiera explicaciones: también ellos están muy ocupados en sus propias arbitrariedades que buenamente aceptamos sin rebullir.

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Encerrado en la habitación de un viejo hostal de Madrid, un muchacho de veintitrés años deja silenciosamente de existir. Cuatro años atrás, comienza el penoso periplo que llevará a nuestro protagonista desde los tugurios de Buenos Aires, a las calles de Madrid, en sempiterno viaje anímico en búsqueda de respuestas a las preguntas que viene haciéndose la humanidad desde el principio de los tiempos. La búsqueda de la identidad, el sentido del arte, la idea de la libertad, el amor como defensa de la vida son las cuestiones que marcarán sus pasos.