sábado, 25 de octubre de 2014

REGALÉ MI ALMA A SATÁN EN AQUEL PÁRAMO por José Luis Pajares.


en el coche por la CL-622 saliendo de trabajar radio 3 el sótano y blues de entreguerras los nubarrones y un crepúsculo que se derrama en los maíces resecos como mermelada de lava no son normales esos relámpagos sin trueno que veo al fondo en León ni siquiera hay ambiente de tormenta debe ser Big Bill Bronzy desde otro secarral más americano lanzando protoelectricidad cuando él a duras penas la conoció pero las curvas se suceden y a velocidad legal por esa carretera es un gozo ver cómo el alma se va derritiendo en el asiento sin hacer nada de calor quizá es porque es viernes la semana terminó siete horas de disolvente mezclado con pintura y una hora más de gas de soldar ya solo falta la cerveza fría y algún pitillo pero Louis Armstrong me vacila con esa voz de limadura de acero desde el estéreo no puedo ir más deprisa pero puedo subir el jodido volumen hasta que Nueva Orleans se incruste entre Fontecha y Ardoncino y entonces la CL-622 muta en la CL-666 y en algún lugar perdido en ese páramo donde diviso un tractor de luces encendidas que me presagia campos de algodón ah no que son de habas y ahí está Fausto Satán o vaya usted a saber en esa zona el demonio maligno que ostenta la jurisdicción y me pregunta por el precio de mi alma en un cruce de caminos ya digo junto al monte de Fontecha o ya llegando a Ardoncino fijo que antes de Ribaseca y le digo yo que nada que es gratis que no voy a andar con regateos que la cerveza fresca me espera y que se la quede a cambio de nada Robert Johnson la pulió en mejores condiciones y aprendió a tocar la guitarra pero yo ya sé tocarla Jimmy Page se entregó a la magia negra a cambio de que sus discos sonaran bonitos al revés pero mis discos ya nadie los escucha y Tom Waits pidió llevar polvo que sacudirse en los zapatos de por vida yo eso ya lo llevo de serie para regalar en Ribaseca eso sí los relámpagos ya eran de Juicio Final o al menos de Semifinal de Cuartos no eran creo yo y la gasolinera amontonada junto a la nave que vende colchones a pie de carretera y la otra nave muy oscura que vende naranjas todo el año como si eso fuera sencillo no te jode pues ameniza el trayecto penúltimo aunque queda el coñazo de Antibióticos y Doctor Fleming pero la música ya va a toda hostia cuando llego a la altura del Periferia cuántas fiestas cuántos días que eran días porque te lo decía el taxista y ahora al lado hay una mezquita tiene cojones y el Periferia parece un refugio de otras guerras de hecho es que lo era pero para esas alturas de partida el coche ya sabe que llegamos al cruce de vías del Crucero y en un tris el parque de Quevedo girar enfilar la rotonda de ese avión amarillo que a ver cuándo despega y en la última rotonda aterrizar roto alimentar gatos callejeros recoger la ropa de currar hasta arriba de grasa y subir a casa a por la cerveza esa y el pitillo que ya se acabó la puta semana tarareando una de Blind Lemon Jefferson quizá y sintiéndome agotado pero bendecido por el blues ya sin alma pero feliz de haberla regalado en aquel cruce de caminos al pobre Satán de los Páramos que no tenía alma que llevarse a la boca......

José Luis Pajares