viernes, 11 de mayo de 2012

LA MÁQUINA DE FOLLAR, según Quique Castro




Al parecer, los relatos incluídos en este libro tienen menos de autobiográfico de lo que a muchos nos gustaría. La columna descarnada, sexual y ruda de Charles Bukowski en el periódico “underground” Open City, le catapultó a la fama en los círculos contraculturales, y cuando el gobierno cerró el periódico por inmoral, el autor vio como se cortaba una de sus principales fuentes de ingresos en aquel entonces.

No tardó en escribir para otras revistas “porno” como “New York Review of Sex and Politics” y otras por el estilo. En aquel entonces podía llegar a cobrar unos 300$ por relato (recuérdese que F. S. Fitzgerald había llegado a recibir sumas que rondaban los 4.000$ cuarenta años antes), así que el viejo Hank se inventaba todas estas narraciones para poder vendérselas a estas revistas.

Tanto es así que el libro “Erections, ejaculations and tales of ordinary madnes”, del que se sacan la mayor parte de los relatos, fue publicado por “City Lights”, que era la editorial que se quedaba con todo el material que el editor John Martin desechaba de “Black Sparrow” por ser demasiado pornográfico. Con todo son historias que nacen del contacto directo del autor con la realidad que describe, pasadas por el tamiz de su imaginación y su genio, pues para eso era escritor.

Su estilo sigue siendo el mismo, frases cortas y contundentes. A lo largo de su carrera Bukowski se declaró siempre admirador de Hemingway, Fante, Celine y Hamsun, pero no es ni mucho menos tan vanguardista como Celine, ni tan exacto como el noruego Hamsun. Sí parece que le debe mucho más a Fante en cuanto a temática y, sobre todo, a Hemingway en cuanto a estilo gramatical, llegando a veces incluso a la imitación, según mi punto de vista.

Es desde luego un libro a disfrutar. Para mí Charles Bukowski destila sensibilidad tras de cada frase soez o dura, y este es el alegato de un hombre solo y prisionero de la terrible realidad que le tocó vivir y que escribía duro porque era su manera de revelarse contra la prisión o “la trampa”, como él la llama muchas veces, en la que nos vemos encerrados los seres humanos, adiestrados para sacrificar nuestras vidas a cambio de casa, coche, trabajo, hijo y perro. Este libro es una válvula de escape.

3 comentarios:

ESGARRACOLCHAS dijo...

Completamente de acuerdo.

acróbata dijo...

Lo vivido en la imaginación es tan real como la vida misma, siendo además íntimo y auténtico.

Un error muy común en el lector es pensar que todo escrito en primera persona es autobiográfico. En cierto modo el que escribe vive a través de sus letras un montón de vidas que sin ser suyas para la visión del mundo que le rodean si son muy reales de puertas adentro, pues son producto de su imaginación.

Saludos.

Ann@ Genovés dijo...

Bukowski me gusta escriba lo que escriba. Sus trampas, no son más que la realidad que vivimos, sí –los humanos-, hipotecados –como bien has dicho- por un trabajo-casa-hijos/as-pero-etc…

¿Por qué lo clausuran por qué lo tachan de tal y pascual? Porque dice las cosas con los puntos sobre las íes, y, a muchos, no les agrada escucharlas o leerlas… Que coincidencia; éstos suelen ser los que más mierda tiene que tapar.

Ann@