Mostrando entradas con la etiqueta la virgen puta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la virgen puta. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de abril de 2009

ÚLTIMO CAPÍTULO DE 'LA VIRGEN PUTA'


-Usted no parece un madero.

-Gracias, soy periodista.

 -Tampoco parece periodista. 

-Gracias- repetí.


Este diálogo y la ilustración de Juan Kalvellido, pertenecen a la novela juvenil "La virgen puta" (la reedición de mi primera novela, Cuestión de supervivencia), que hemos ido publicando por capítulos en http://lavirgenputa.blogspot.com. En breve colgaremos en ese mismo blog el texto en formato PDF para que se pueda descargar gratuitamente. Gracias a todos los lectores y seguidores de las andanzas de Felisín, el detective punk, y su fiel escudero Picio.Patxi Irurzun.


miércoles, 18 de febrero de 2009

RAÍCES. Patxi Irurzun & Juan Kalvellido


Me gustaba andar. Sobre todo cuando estaba borracho. Era como hacer el muerto sobre el mar, permitir que las olas me acunaran, me arrastraran hasta dejarme varado en la playa. La única diferencia era que en lugar de alzar la mirada y encontrarme con el azul luminoso del cielo veía los bloques de viviendas de los barrios trabajadores -en los que ya casi nadie trabajaba- inclinándose hacia mí, hablándome al oído, recordándome los viejos tiempos, pero a la vez ensuciándome la oreja con su saliva maloliente.

Yo había crecido en uno de esos barrios, no importaba cuál, porque aunque entonces nos parecía a cada uno que el nuestro era singular -el barrio sin ley, el barrio conflictivo, EL BARRIO- en realidad eran todos iguales. Los edificios gemelos, cuarteados en bloques de cemento, sus fachadas descascarilladas, sudando sangre gris, los chandals limpios colgando en las ventanas, el ruido de los tubos de escape trucados de las motocicletas robadas, los gritos de los chavales en los portales, sin otra cosa que hacer y sin ganas de hacer otra cosa, las mierdas de perros en las aceras (últimamente, por cierto, todas las familias tenían un perro, y era el padre quien lo sacaba a pasear)...

Aquello era lo que me diferenciaba de Lorea. Raíces que crecían en las tripas y te las revolvían.

Me pregunté cuanto tardaría en regresar al barrio. Todo aquel que no hacía de tripas, de aquellas tripas de madera, corazón, terminaba regresando. Las fronteras también existían, quizás eran las únicas que existían de verdad, en cada ciudad, en cada país, y la única manera de atravesarlas era la traición, el olvido, la delación... Eso o la guerra. La guerra en los barrios se llamaba revolución, pero ya nadie lo recordaba. Sólo recordaban el nombre de sus perros.

http://lavirgenputa.blogspot.com

viernes, 16 de enero de 2009

La virgen puta. Capítulo 15: Aníbal el caníbal visita la morgue (fragmento)


Habíamos rodeado por completo el edificio. Tras él se extendía un descampado oscuro y embarrado. Una cuesta de cemento lo unía con el depósito, con una puerta trasera, y desde el pequeño porche que cubría ésta asomaba de vez en cuando una retorcida y ambarina lengua de fuego, iluminando el lodo endurecido y plateado por el frío de la noche y en el cielo los jirones oscuros de humo que escupía una chimenea. El olor a chamusquina provenía de ella y allí resultaba especialmente intenso.
Picio se había adelantado unos metros y sacaba fotos a quienes se calentaban al calor de la hoguera en el porche.
-Felisín, ven- susurró, y me hizo gestos para que me acercara sigilosamente.
Alrededor de un tonel metálico en el que ardían periódicos viejos y bolsas de basura varios vagabundos sostenían sobre el fuego, pinchados en palos de madera, trozos de carne. Eran media docena, todos hombres y su aspecto resultaba salvaje y a la vez repulsivo. Incluso entre los vagabundos había clases y aquellos constituían la más ínfima. Pieles ennegrecidas por la roña, los cardenales, los sabañones, las marañas de venitas palpitando vino peleón...; dientes amarillos, marrones, como el teclado de un piano viejo arrojado a un vertedero; manos trémulas aguijoneadas por chutonas de cuarta mano; cuerpos escuchimizados, mal alimentados, con enormes barrigas rellenas de aire, de espuma de cerveza, de sangre...; mentes enloquecidas, mareas negras de neuronas, pobladas por tupidas selvas grises de plantas muertas... ratas salidas de las cloacas, de lo más profundo de las barriadas chabolistas del sur de Jamerdana, allá donde no llegaban las luces de la ciudad, ni las miradas de sus habitantes, ni siquiera las de sus verdugos, la policía, que no necesitaba entrar a sus agujeros, sólo esperar a que el hambre, el aburrimiento, la locura, los hiciera salir y activar la trampa fatal.
Aquello, en definitiva, fue como asomarse al infierno. Incluso había uno de los vagabundos que parecía la encarnación del mismo diablo, un enano con el pelo revuelto (llevaba dos mechoncitos sujetos con un par de horquillas a cada lado de la cabeza, como cuernecitos), la cara de color rojo y que no paraba de eructar. Nosotros nos encontrábamos a unos veinte metros pero incluso hasta allí llegaban las vaharadas mefíticas de su aliento, hediendo a ajo, a colillas recogidas en las aceras, a lefa corrompida... No pude evitar imaginármelo chupándosela a un sifilítico, lamiéndole los chancros purulentos, y tal vez por eso no tuve que vomitar cuando se llevó el trozo de carne que calentaba en el fuego a la boca y comprobé que se trataba de ¡UNA PANTORRILLA HUMANA! Sólo sentí cómo me roían los pezones el horror de los instintos humanos más crueles, el hombre devorando al hombre, aquella maldita ciudad, en la que te podías columpiar del infierno al cielo sin notar la diferencia, aquel demonio chuperreteando una tibia y los empleados de las funerarias encargando por el teléfono móvil una lápida de mármol... ¿Quiénes eran los verdaderos carroñeros?

Patxi Irurzun

jueves, 1 de enero de 2009

LA VIRGEN PUTA: CAPÍTULO 12



BSO: My way (Sid Vicious)
ONÁN DERRAMANDO EN TIERRA


"Quieres decir que te la follas", había dicho su padre. Me gustaría que hubiese podido verla allá, cabalgando sobre mis ingles y golpeando el suelo con aquella verga hasta conseguir que la mía trepara como una enredadera por su médula espinal.

Esta novela juvenil, con la que debutó Patxi Irurzun, sigue su curso, capítulo a capítulo y por la cara, con los dibujos de un Kalvellido más artista que nunca. Puedes leer las andanzas de Felisín (hoy echa un p0lvo) , el peculiar investigador punk, aquí

domingo, 14 de diciembre de 2008

LA VIRGEN PUTA: CAPÍTULO 8 (FRAGMENTO)


-¿Sabes conducir?- me preguntó.
-No.
Supuse que le extrañaría. Todo el mundo esperaba de la gente que tuviera algo, un carnet de conducir, una licencia militar, un trabajo, y aunque uno prefiriera empequeñecerse frente al mundo para sentirse mejor no podía porque lo pisaban como a una cucaracha.

Leer capítulo entero aquí

viernes, 12 de diciembre de 2008

LA VIRGEN PUTA: CAPÍTULO 7


Seguía lloviendo, lenta y persistentemente, como llovía siempre en Jamerdana, de la misma manera que se sucedían los acontecimientos en aquella virgen puta que era la ciudad, todas las ciudades, en realidad.

Seguir leyendo aquí

BSO: Ciudad de los gitanos (Marea. Letra de Federico García Lorca)



lunes, 8 de diciembre de 2008

LAVIRGEN PUTA: CAPÍTULO 6 (FRAGMENTO)


El Tiñoso era el cantante preferido de Picio, una especie de cantautor punk al que llamaban así por su parecido a un personaje de aquellos dibujos animados , "Erase una vez el hombre", con su nariz larguilucha, el pelo rojizo y puntiagudo y su manera de moverse, encorvado y a saltitos, como si en lugar de columna vertebral tuviese un muelle. El Tiñoso estaba internado en un manicomio del cual se fugaba cada dos por tres para tocar en los bares. En realidad era una especie de vagabundo, todo lo que ganaba en los bolos se lo gastaba en speed y tenía que dormir en los parques. Un tipo interesante.

leer capítulo entero aquí

BSO: Soldadito español (El último ke zierre)

jueves, 4 de diciembre de 2008

LA VIRGEN PUTA: CAPÍTULO 5 (FRAGMENTO)

 
El Comisario Pedernal era un hombre de unos cincuenta años, de estatura media, con barriga y algo calvo. Era como cualquier hombre de cincuenta años; no había en su rostro una cicatriz, una mueca característica, nada, que lo singularizara. Tal vez sus ojos y eso porque tenían un color indefinido, como el agua sucia de un río. En ellos no se distinguía el fondo, los posos de una infancia feliz, o atormentada, los escombros de un viejo amor perdido...   Tampoco reaccionó de ninguna manera cuando examinó el cuerpo sin vida de Gloria. Llevaba veinte años desempeñando aquel trabajo y las atrocidades que veía casi a diario habían capado sus sentimientos. Un cadáver descosido por medio centenar de puñaladas, un cráneo hundido por una barra de hierro o un riachuelo de sangre seca serpenteando entre los muslos de una adolescente significaban para él lo mismo que un bollo de nata para un maestro pastelero. Al Comisario Pedernal su trabajo le había convertido en un saco de huesos y tendones, en un ordenador con caspa, y él ni siquiera se daba cuenta.   Pero no importaba. Si lo hiciera, si le importara,  no podría suicidarse, de la misma manera que un maestro pastelero no se comería un bollo de nata al salir del trabajo.
 

Capítulo entero aquí

BSO: En comisaría (Cicatriz)

domingo, 30 de noviembre de 2008

LA VIRGEN PUTA: CAPÍTULO 4 (FRAGMENTO)



Continuaba defendiéndose con su paraguas. Observé que la punta metálica estaba ensangrentada. Aquello eran palabras mayores. Al lanzarme de nuevo escaleras abajo el flash de Picio volvió a resplandecer y mi mirada funcionó entonces como una secuencia de tiras fotográficas: aquel tipo dejándose ver por fin, entrando al portal y empujando violentamente a Gloria. Esta saliendo despedida, tropezando con los peldaños, cayendo sobre ellos y golpeándose en un segundo tiempo la cabeza. Finalmente, como una nebulosa, otra vez el cemento de los escalones, que yo volvía a engullir. Todo demasiado deprisa y demasiado confuso.

Capítulo completo aquí
BSO: Enamorado de la muerte (RIP)

miércoles, 26 de noviembre de 2008

LA VIRGEN PUTA: CAPÍTULO 3




-¿Qué pasa, gordo, cabrón?- saludé a Picio al entrar.

Estaba sentado con las piernas sobre la mesa, cortándose las uñas de los pies. No me molestó. Sonaba música de "Anticuerpos" y la voz de la cantante me ponía cachondo, de buen humor.

-¿Por qué no haces eso en el baño, tío?- dije, sin embargo, cuando una de las uñas me saltó a la cara.

-Está ocupado.

-¿Por quién?

-Por una tía. Se llama Lorea. Era lo que tenía que contarte.

Sentí cierta desilusión. Al final, en lugar de algo emocionante, relacionado con el fanzine, aquello iba a reducirse a un lío de faldas. Pero tampoco podía mosquearme. Por fin Picio había ligado y no era cuestión de amargarle la fiesta. Picio era un tío cojonudo, simpaticón, descarado... Eso sí, como fotógrafo nada del otro mundo, lo había elegido para la revista porque complementaba mi carácter arisco, distante, frío... Si yo me presentara a hacer las entrevistas, los reportajes, sin su compañía nadie me contaría nada.

Seguir leyendo aquí

BSO: Ya no estás (Anticuerpos)

domingo, 23 de noviembre de 2008

LA VIRGEN PUTA: CAPÍTULO 2


La cita con Picio estaba puesta en la redacción. Para mi resultaba todo un chollo porque aquel piso, además de la redacción, era mi casa desde hacía un par de meses, cuando pegué la patada, y esa tarde llovía, y yo tenía las botas agujereadas y me apetecía quitármelas y secarme los pies.

Las calles del casco viejo olían a polvo mojado. El cielo, y las aceras, y los edificios, y también las miradas, los pensamientos de la gente que se cruzaba conmigo, todo era gris, y ese era, siempre había sido el color de Jamerdana, mi ciudad.

Me puse nostálgico. Recordé los conciertos, las borracheras, las partidas de futbolín... Era muy raro, porque el escenario de aquellos recuerdos eran también las mismas calles por las que caminaba entonces, como si fuera un espectro. Tal vez por eso me alegré de ver a Gloria, me sentí su cómplice.

Ella era uno de esos personajes que parecen pertenecer de una forma intemporal a las ciudades, que siempre están en ellas y a las que te encuentras al doblar cada esquina.

Discutía con un yonki...
Seguir leyendo aquí

BSO: Esta es una noche de rocanrol (Barricada)

jueves, 20 de noviembre de 2008

LA VIRGEN PUTA: PRIMER CAPÍTULO



"El estiércol hace crecer siempre más fuerte la cosecha"
(Marc Legasse)

Lo prometido es deuda, y el primer capítulo de La virgen puta, la novela que he decidido reeditar por capítulos, ya está disponible (y con música de Eskorbuto). Así empieza:



MOSCAS

Pensé en ello cuando vi aquellas dos moscas follando sobre la barra del bar: tenía treinta años y estaba solo y aburrido. Todo había ido a la vez tan deprisa y tan despacio... A los quince ya no creía en nada. Por eso me hice punk. Desde entonces había estado borracho. Un mal rollo cuando tienes que caminar sobre el filo de la navaja. La mayoría de mis colegas, por ejemplo, habían perdido el equilibrio y se habían descuartizado: las drogas, la priva, el suicidio... Una vida salvaje. Mentira. Aburrida, mediocre. Una vida como cualquier otra. A estas alturas de la historia todos caminamos por el filo de la navaja. Mirar para adelante tampoco me ayudaba. Tenía treinta años y además de estar solo y aburrido llevaba el pelo teñido de color azul ¿Qué podía esperar yo de la vida?

Seguir leyendo aquí

martes, 18 de noviembre de 2008

LA VIRGEN PUTA. Patxi Irurzun & Juan Kalvellido


FELISÍN, EL PROTAGONISTA DE LA VIRGEN PUTA NO ES UN HÉROE DE NOVELA NEGRA AL USO, NO ES UN MADERO REBOTADO, NI TAMPOCO UN SAGAZ DETECTIVE... NI FALTA QUE LE HACE. A FELISÍN TODO LO QUE SEA AL USO SE LA SUDA, POR ESO LLEVA EL PELO DE COLOR AZUL, EDITA UN FANZINE, VIVE EN UNA CASA OKUPADA Y SE RAPA LA CABEZA CUANDO TODO EL MUNDO EMPIEZA A LLEVAR EL PELO DE COLOR AZUL. FELISÍN ES UN VIEJO PUNK, Y NO BUSCA BRONCA, LA ENCUENTRA…

Una cuestión de supervivencia

Hace ahora once años que publiqué mi primer libro, con tapas duras, una parodia de novela negra, protagonizada por un detective punk. Apareció con el nombre de Cuestión de supervivencia, pero su verdadero título era La virgen puta. Nunca debí dejar que le cambiaran el nombre, nunca, y es un peso, como un muerto, que he arrastrado durante mucho tiempo, preguntándome si acaso mi suerte como escritor habría sido otra de haberme mantenido firme: tal vez algún meapilas se habría escandalizado, me habría hecho gratis la promoción, convertido en un maldito...

Sin embargo, no titulé ese libro de ese modo por ello, simplemente ese ERA su título, y si lo cambié solo fue porque era un pipiolo, porque se trataba de mi primer libro con una editorial de verdad, porque quizás nunca volvería a tener la oportunidad o porque –me decían- "si sale con ese título, en el Diario de Navarra (que es algo así como el Boletín Oficial de mi provincia) no van a decir ni mú"…

Hoy, que el Diario de Navarra y tantas otras cosas me la traen bien floja y aprovechando que en estos días Eclipsados también publicará el que en realidad debería haber sido mi primer libro, Ajuste de cuentos (una colección de relatos aparecidos en revistas y fanzines en los años 90), me apetece hacerle el boca a boca a este cadáver que, creo, está tan vivo, sacarlo de su tumba y dejarlo en brazos de todo aquel al que le apetezca hurgar en la basura.

Por ello, voy a publicar La virgen puta, con su título original, por capítulos (no son muchos, ni muy largos), en el blog http://lavirgenputa.blogspot.com con portada e ilustraciones de mi amigo, mi hermano Juan Kalvellido, compañero de fatigas durante esta década prodigiosa en la que los dos hemos aprendido que el éxito no es salir en el Diario de Navarra sino aguantar, creer en uno mismo, seguir on the road, siempre adelante, y que se jodan los que escupen y tiran piedras desde las cunetas…

Por lo demás, los capítulos han sido revisados (sobre el original se hicieron algunos pequeños cambios de estilo que yo, que no tengo carácter, admití, sin comprender que de ese modo podían llegar a cargarse mi estilo, o mejor dicho, el del narrador, Felisín) y al final de todas las entregas colgaremos un PDF para que quien lo desee lo descargue. También daremos cuenta de cada nuevo capítulo aquí, en Hank Over.

En cuanto a la edición impresa de La virgen puta, la que lleva por título Cuestión de supervivencia, la editó Altaffaylla kultur taldea (se puede conseguir en www.gureliburuak.com), a quien siempre estaré agradecido por su apoyo y por ser los primeros en confiar en mí. Sé que su recomendación para cambiar el título fue de buena fe, para protegerme y que en esta ciudad mojigata y cortapichas, con tantas piedras y cadáveres en las cunetas, nadie me inflara a hostias, nada más sacar la cabeza del agujero en el que algunos pretenden confinarnos.


Patxi Irurzun