domingo, 17 de agosto de 2014

DEDO (Corazón) por Vicente Muñoz Álvarez




el que daban a oler a la peña los colegas más salidos y precoces de la pandilla, a los catorce o quince años, recién sacado de algún sexo (casi) inocente de mujer... mira que éramos cabrones y machitos, me digo, vaya aprendizaje e inicio a la vida adulta, no debió ser así... pero lo cierto es que fue... y tal cual, como el resto, os lo cuento... dedos impregnados de flujo, sí, los que algunos colegas, los que más pillaban por aquel entonces, daban a oler como prueba fehaciente de su hombría y saber ligar a la peña, restregándoselos triunfantes por la nariz, y nosotros, los tímidos e inexpertos todavía, nos escojonábamos y al mismo tiempo amilanábamos pensando en cuándo llegaría nuestra ocasión... dedo corazón de la mano derecha (o izquierda, para los zurdos), al anochecer de rancios guateques en casas de amigos y amigas a finales de los 70, a los catorce o quince años, dedos que a los chinorris nos amedrentaban y hacían enrojecer, dedos acusadores, hoy, en el corazón... jodida adolescencia la nuestra, pienso, recién salidos de la dictadura y del cascarón, recién estrenada la Transición, llenos de complejos y dudas, de no saber ser ni hacer ni estar, de 40 años de opresión mal digerida, de engaños y traumas y represión... todavía recuerdo, entre la vergüenza y la culpa, aquel penetrante olor...


Vicente Muñoz Álvarez, del blog Mi vida en la penumbra.