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miércoles, 19 de octubre de 2016

GAS: Entrevista en Diario de León.



«Hay que disfrutar del peso de la piedra»

Vicente Muñoz nos muestra sus avatares literarios y vitales en un libro que reúne 17 años de poesía. Confiesa que es un escritor autobiográfico que refleja todo lo que vive en sus versos. «Hago de mi vida poesía», asegura en esta entrevista, en la que revela sus claves vitales «Es cierto que mi obra es muy nihilista y existencial, pero amo la vida y no quiero vengarme de ella» «Haber podido siempre publicar mi obra y tener un puñado de lectores fieles ya es en cierto modo triunfar» «La memoria es un mundo caprichoso y extraño que no refleja exactamente la realidad»

CRISTINA FANJUL / Diario de León / 16/10/2016

Vicente Muñoz acaba de publicar Gas, un volumen que recoge su obra poética, una obra con la que puede trazarse la biografía lírica de un autor que no casa con el conformismo literario.

—¿Dónde se quedó el realismo sucio?

—Si te refieres a mi obra en concreto, supongo que reflejado en mis primeros libros, Canciones de la gran deriva, Perro de la lluvia y Los que vienen detrás, sobre todo, aunque mezclado con otras muchas influencias y lecturas, por supuesto, y siempre impregnado de una fuerte crítica social. Como corriente literaria, donde siempre ha estado: como una variante del realismo, con sus pros y sus contras, detractores y seguidores.

—Diecisiete años son muchos años. Son tantos, Vicente. Dime cómo te ha cambiado la vida y cómo lo reflejas en tu poesía.

—Son años, sí... Mi vida ha dado mientras muchas vueltas, han sucedido muchas cosas buenas y malas, he ido madurando, dándome cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, y todo ello se ha ido reflejando, efectivamente, en mi poesía. Soy un escritor autobiográfico y todo lo que voy viviendo y experimentando se refleja de un modo u otro en mis libros.

—La vida literaria te ha regalado lectores, que al final es lo importante. Quiero decir que ya has triunfado. En qué punto queda el reconocimiento de la ‘crítica’?

—El concepto de triunfar en este gremio es muy relativo... De escribir viven hoy en día muy pocos autores en este país, desde luego no los mejores, y a costa de ciertas servidumbres que personalmente no estoy dispuesto a aceptar. Mi apuesta ha sido siempre escribir lo que siento y me realiza y quiero sin preocuparme de tendencias ni modas, qué pide o exige en cada momento el mercado, y sin venderme nunca al sistema... Para eso, para no tener que pasar por ahí, ya tengo otro trabajo, y en él me rijo por otros principios. La literatura es para mí sagrada, algo que no quiero contaminar. Y a ese respecto, dentro de mis posibilidades, haber podido siempre publicar mi obra y tener un puñado de lectores fieles ya es en cierto modo triunfar. Si nos atenemos sólo a criterios económicos, obviamente no, no vivo de mis libros, me moriría de hambre si dependiera sólo de eso. Y a nivel de la crítica, bueno, sucede algo curioso en este país con ciertos autores, y es que por diversos motivos están vetados en los circuitos y suplementos culturales oficiales, simplemente no existen... Y hablo de autores con una extensa obra a sus espaldas, reconocidos por la crítica alternativa pero inexistentes para la oficial. Lo cual no depende, en absoluto, de la calidad ni cantidad de su obra, sino más bien de motivos puramente canónicos y logísticos, incluso políticos, amistades, influencias, concesiones, etcétera, etcétera... No sé si eso cambiará algún día, tampoco me importa mucho, pero la evidencia está ahí.

—¿Se puede vivir de acuerdo a la voz poética? Y si es así ¿Cómo se hace? ¿Cuáles son los esquemas en los que ha de moverse un poeta?

—No tengo ni idea de en qué esquemas ha de moverse un poeta, supongo que no hay reglas preestablecidas y cada uno encarna a su manera la poesía. Lo que sí sé es que, en mi caso al menos, lo que experimento y vivo es lo que reflejo en mis libros, el amor y el desamor, el paso del tiempo, lo efímero y lo pasajero, las desigualdades sociales y esta crisis económica y de valores que desde hace años nos asola. O, dicho de otra manera, hago de mi vida poesía y mi poesía refleja mi propia vida.

—Comienzas con la frase de Cendrars ‘Escribir es quemarse vivo’ Vuelvo en realidad a la pregunta anterior, pero, ¿hasta qué punto se puede uno desnudar sin dejarse demasiados pelos en la gatera?

—Hasta el que cada uno quiera. Cada escritor decide qué parte de su vida quiere hacer pública, qué quiere contar y poetizar, y dónde y por qué encuentra la poesía. Es una cuestión de principios y elecciones.

—Tu familia, tus padres ocupan un lugar importante en lo que escribes. ¿Hasta qué punto escribes para resarcirles a ellos?

—No escribo para resarcirles de nada, la verdad, están ahí porque son parte de mi mundo interior y exterior, e igual que mi trabajo, mis parejas y amigos, mis alegrías y fobias y miedos, aparecen en mi obra. A ellos les debo mucho, sin duda, pero resarcirles, lo que se dice resarcirles con la poesía, creo que no ha sido jamás mi intención.

—¿Puede uno vengarse de la vida a través de la literatura?

—Imagino que sí, en el caso de algunos autores. Céline o Thomas Bernhard, por ejemplo, dos de los escritores más grandes del pasado siglo, es posible que en parte pretendieran eso. O quizás sería más acertado decir de la humanidad, que no les trató demasiado bien. Pero no es exactamente mi caso. Yo amo la vida y no tengo por qué vengarme de ella, sino muy al contrario agradecer estar vivo. Otra cosa es que, por mi forma de entender la literatura, opte por escribir sobre el lado más crudo y oscuro de la humanidad. Es cierto que mi obra es muy nihilista y existencial, me lo comentan a menudo, pero sencillamente porque a la hora de sentarme a escribir me motiva más poetizar ese lado, no porque me quiera vengar de nada ni nadie.

—¿Qué poder tienen las palabras para forjar nuestra vida? ¿Qué poder tienen en la tuya?

—Te contesto con uno de los poemas de Gas, que viene bastante al caso: Piedras /están ahí/las palabras/como piedras/en el camino/sueltas/no son nada/juntas/son tu destino.

—¿Encuentras alguna luz entre tanta podredumbre?

—Claro que sí. Todo depende, como diría Carlos Castaneda, del punto de encaje y del prisma por el cual se mire. La amistad, el amor, la familia, la solidaridad, el arte, la empatía... La vida está llena de causas por las que luchar, aunque normalmente el poeta tienda, por su propia naturaleza, a denunciar lo que considera injusto y se puede cambiar, y el resto de valores los encarne sin más en su propia vida.

—¿Hasta qué punto todo lo que recuerdas lo has ido fabricando?

—La memoria es un mundo caprichoso y extraño que no refleja exactamente la realidad, selecciona y distorsiona a su gusto las cosas, las sensaciones y los recuerdos, y con todo ello, sí, construye nuestro presente.

—Dices que toca repasar la lección. ¿Crees que la manera de sentir también la aprendemos?

—Me refiero, cuando afirmo eso en uno de los poemas del libro, a que tropezamos una y otra vez en la misma piedra, creemos que vamos aprendiendo de nuestros errores, pero una y otra vez volvemos a cometerlos. En ese sentido a todos nos toca repasar la lección e intentar comprender el mundo y la realidad que vivimos, y el por qué de nuestros actos.

—¿No es cierto que lo único que hacemos con el tiempo es perderlo? ¿Qué otra cosa se puede hacer?

—Escribir para retenerlo, por ejemplo, y dejar testimonio de nuestro paso fugaz por la tierra.

—Hay que imaginar a Sísifo feliz, a pesar de la piedra, a pesar de que nunca logrará llegar arriba y permanecer allí. ¿Cómo tenemos que imaginarte a tí?

—Sí, hay que imaginarlo así, aceptando su destino y disfrutando incluso del peso de la propia piedra... Todo, insisto, depende del punto de enfoque...


Un autor que se escapa de los cánones

Dice Vicente Muñoz que condensar una obra poética que abarca 17 años de escritura en poco más de 300 páginas es una labor «dificultosa». Poeta y narrador, Vicente Muñoz Álvarez ha coordinado además distintos libros colectivos, antologías y festivales literarios. Desde 1996 edita el fanzine Vinalia Trippers, que se ha consolidado como una imprescindible editorial en el mundo literario underground. Entre sus principales obras cabe destacar Canciones de la gran deriva, Animales perdidos, Días de Ruta, Monstruos y Prodigios (Premio Letras Jóvenes de Castilla y León en 1996) o Regresiones. Dice Gsús Bonilla que la obra ofrece «un compendio de poemas cuidadosamente elegido, donde el lector podrá reconocer en él a uno de los poetas contemporáneos más importantes de la actualidad», y pone en valor la aportación al mundo de la literatura de un autor que no está dentro de los cánones.



sábado, 8 de octubre de 2016

GAS: Reportaje en La Nueva Crónica.



La obra poética de Vicente Muñoz acaba de ser publicada por la editorial Lupercalia en la antología titulada ‘Gas’ que en noviembre será presentada en El Gran Café.| Photo DEMIAN ORTIZ

Vicente Muñoz: 
"Gas’ es como un gran álbum de fotos de mi trayectoria vital"

Joaquín Revuelta/La Nueva Crónica/27/09/2016

Acaba de publicar una antología poética que recoge una selección de poemas de sus anteriores libros publicados y un puñado de inéditos correspondientes a títulos como ‘Lobos de mar’ y ‘Libro de haikus’ que todavía no han visto la luz

Hace pocos días que ha salido de imprenta ‘Gas’ (Lupercalia Ediciones), antología poética personal de Vicente Muñoz que recoge una amplia selección de poemas de sus anteriores libros y un buen puñado de inéditos, abarcando un periodo de diecisiete años de actividad poética que va desde 1999 hasta hoy.

Vicente Muñoz reconoce que desde hace dos o tres años la editorial Lupercalia le había propuesto reunir sus poemas en una antología, algo a lo en principio se mostraba un tanto reacio porque le hacía sentir mayor. "La verdad es que este año he cumplido los 50 y me parecía un momento adecuado. Por primera vez me sentía con criterio para llevar a cabo una selección de los poemas que más me gustan de los libros que tengo publicados y de los dos que aún permanecen inéditos".

Como asegura en la introducción de ‘Gas’, la tarea no ha resultado fácil. "Cuando tienes que hacer una selección de tus propios poemas, que son tus propios hijos, tus propios libros, te planteas cuál metes y cuál dejas fuera. En mi caso este proceso se complica más porque muchos de mis poemarios son libros unitarios, que cobran sentido al leerlos de manera global porque tienen una estructura casi novelística, como pueden ser ‘Días de ruta’ o ‘Animales perdidos’, y al descontextualizarlos pueden perder sentido", considera Muñoz, que reconoce que en este proceso le ha ayudado el hecho de ser un poeta muy dado a leer sus poemas en público y ello le ha permitido darse cuenta de cuáles son los poemas que tienen mejor recepción, cuáles son los que más gustan tanto a lectores como a críticos, y cuáles son los poemas predilectos del propio autor. "Opté por hacer la selección personalmente y no delegar esta función en otra persona porque no quería que se quedaran fuera poemas que me hubiera gustado incorporar y al contrario, que se incluyeran otros que no me parecía oportuno que estuvieran presentes. Al final me he dejado llevar por mi propio instinto y he desechado muchos poemas que creía que no encajaban muy bien en este tipo de obra, y lo que me parece aun más importante para un libro de estas características, he añadido obra inédita a fin de que esta antología no sea simplemente una mera recopilación de poemas ya publicados".


Portada de la antología poética de Vicente Muñoz.

Vicente Muñoz considera que en cierto modo esta antología también posee esa unidad narrativa presente en sus anteriores libros de poemas. "Como considero que soy un escritor muy versátil y todo terreno, pienso que mis poemarios sí que tienen una cierta línea argumental, en el sentido de que a mí me gusta no solamente reunir poemas sueltos, cada uno de su padre y de su madre, sino darle una estructura bien temática, bien formal, estética, etc, al poemario. A la hora de recopilar estos poemas pienso que el título ya lo aclara un poco, pues se trata de una especie de metáfora de lo que me parece que es el paso del tiempo o de la vida y los propios libros, que son como gaseosos, evanescentes, efímeros, transitorios, como las propias nubes. Palabras que sueltas y... Quizás sea ese el hilo argumental de esta antología, cómo he ido viendo con perspectiva el paso del tiempo y cómo éste afecta a mi propia poesía. Arranco con poemas más extensos y basados en anécdotas de mi propia experiencia, pues me considero un poeta autobiográfico, y con el paso del tiempo y de los poemarios estos poemas tienden a la concisión, son poemas más cortos y mucho más filosóficos y profundos. Eso no significa que sean ni mejores ni peores, simplemente veo la evolución que ha seguido mi obra". 

Tratándose de un poeta con mucha actividad pública buena parte de los poemas de sus libros anteriores los sigue recitando hoy en día, por lo que los tiene muy presentes. Además, reconoce Vicente Muñoz que al hacer este libro "he tenido la sensación de estar frente a una especie de gran álbum de fotografías en el que cada poema constituye una imagen, secuencia, foto o documento concreto, que al reunirlos todos juntos es como ver una gran retrospectiva de mi vida. Por otro lado, varios de mis poemarios se han ido reeditando a lo largo de estos años, sobre todo los primeros, y esto me ha obligado a volver sobre estos poemas, pues no soy un escritor de dejar mis textos quietos sino que si tengo la oportunidad me gusta volver sobre ellos, retocarlos, que es lo que he hecho en esta antología. Pues realmente hay diferencias entre los poemas tal cual fueron publicados en su día y como aparecen en la antología. Como te digo, veo esta antología como un gran álbum de fotografías de mi trayectoria vital, en el que cada poema me viene a recordar una instantánea concreta, sobre todo los de la primera época, que son poemas bastante más narrativos y descriptivos de situaciones concretas de mi vida que los más recientes o los inéditos, que son más bien reflexiones existencialistas o filosóficas", señala su autor.

Vicente Muñoz reconoce que es en la poesía donde más cómodo se siente como escritor, aunque también le gusta la prosa breve, sea relato o novela. "Creo que soy un escritor de aliento corto básicamente, y digamos que prefiero los textos breves a los largos. No sabría decirte si me encuentro más a gusto como poeta o narrador porque cuando me pongo a escribir hay cosas que quiero contar que me piden el formato de verso y otras que me piden el formato de prosa. Pero, por supuesto que me siento ante todo poeta. De hecho mi prosa es bastante poética y reconozco que es uno de los géneros en los que me muevo con más soltura", asegura Muñoz, que presentará su antología poética el próximo 22 de noviembre en El Gran Café y acto seguido en Madrid.




lunes, 26 de septiembre de 2016

GAS: Intro.



Nadie mejor que uno mismo, opino, para hacer, con la perspectiva que da el paso del tiempo, una selección personal de sus propios poemas.

Esta en concreto, Gas, abarca un período de diecisiete años de escritura, de 1999 a 2016, e incluye poemas de cinco libros ya publicados, Canciones de la gran deriva, Privado, Parnaso en llamas, Animales perdidos y Días de ruta, así como material inédito de otros dos que aún no han visto la luz, Lobos de mar y Libro de haikus.

Es la primera vez, aunque en varias ocasiones me lo habían ya propuesto, que decido dar a la imprenta una antología de mi obra poética, y supongo que no vuelva a hacerlo en bastante tiempo: no soy de ese tipo de autores a los que les gusta rizar cada dos por tres el mismo rizo. Pero sí considero que este es el momento adecuado, diecisiete años después de publicado mi primer poemario y con un buen puñado de títulos a mis espaldas.

El criterio de la selección ha sido exclusivamente mi propio instinto y la perspectiva que me han dado las muchas lecturas públicas que a lo largo de todos estos años he ido realizando aquí y allá, que me han servido de orientación para decidirme a elegir unos u otros poemas. Simplemente he escogido los que a mi juicio merecían la pena estar, dejando muchos otros, me haya equivocado o no, en el tintero.

Y algo que me parece esencial también para un libro de estas características: he incluido obra actual e inédita, para que la presente antología no sea sólo una mera recopilación de poemas ya publicados.

Salud & Poesía.


Vicente Muñoz Álvarez,
de Gas: Antología poética personal 1999-2016
(Lupercalia Ediciones, 2016).

Ya a la venta en Lupercalia Ediciones:


lunes, 19 de septiembre de 2016

GAS: Prólogo por Gsús Bonilla.



GAS NATURAL

Los triunfos, los fracasos, los desengaños… todo gaseoso, efímero, pasajero…todo por la causa: vivir. 


Condensar una obra poética que abarca 17 años de escritura (1999-2016) en poco más de 250 páginas se me antoja una labor dificultosa, a la que hay que aplicar el tacto firme del dinamitero, preciso, y sin más contemplaciones que ir a lo esencial e importante: la explosión. Vicente Muñoz Álvarez recoge en esta selección personal la fluidez con la que se ha desenvuelto, a lo largo de todo este tiempo, dentro el ejercicio poético, para ofrecernos un compendio de poemas cuidadosamente elegido, donde el lector podrá reconocer en él a uno de los poetas contemporáneos más importantes de este país en la actualidad; no obstante, es imposible entender los extramuros de la literatura de ahora sin lo que a la misma ha aportado el leonés; donde ha ido ideando, para llevar a nuestra realidad, en distintas épocas, fanzines, antologías, recitales y festivales en torno a la poesía, al margen del cambiante poder literario y establecido en cada momento y al que, sin duda, habría de añadirse la particularidad de su poesía, expuesta en libros como: Canciones de la gran deriva, Privado, Parnaso en llamas, Animales perdidos, Días de ruta, y los inéditos, también aquí incluidos: Lobos de mar y Libro de haikus. Todo ello es lo que conforma el estallido de este GAS, en el que intuyo a un magnífico poeta reivindicando una lectura serena y transparente, y es en esa claridad donde no cabe otra luminiscencia que la nitidez, la misma que muchos de nosotros reclamamos a una poesía que quisimos siempre libre; una poesía, por suerte, cada vez menos anegada en la profundidad de los pozos negros.

Gsús Bonilla



martes, 13 de septiembre de 2016

GAS: Ya en pre-venta.



Condensar una obra poética que abarca 17 años de escritura (1999-2016) en poco más de 300 páginas se me antoja una labor dificultosa, a la que hay que aplicar el tacto firme del dinamitero, preciso, y sin más contemplaciones que ir a lo esencial e importante: la explosión. Vicente Muñoz Álvarez recoge en esta selección personal la fluidez con la que se ha desenvuelto, a lo largo de todo este tiempo, para ofrecernos un compendio de poemas cuidadosamente elegido, donde el lector podrá reconocer en él a uno de los poetas contemporáneos más importante de este país en la actualidad. (Gsús Bonilla)