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jueves, 2 de mayo de 2013

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA: 2ª Edición en Origami.

Abril 2013

Libro:

Ebook:


Canciones de la gran deriva, es un poemario que no dudaría en calificar de visionario ya que los temas de que trata –la crisis que nos asola sin ir más lejos- siguen vigentes a fecha de hoy, en el momento de escribir estas líneas, quizá incluso más vigentes que cuando fueron escritos, cualidad que solo poseen los grandes libros, y el hecho, incuestionable, inapelable, de que estos poemas hayan superado la prueba del tiempo dice más, mucho más en su favor y a favor de su autor de lo que yo mismo soy capaz de expresar.

David González

lunes, 8 de abril de 2013

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA: Ebook.


Trece años después de su primera edición Editorial Origami reedita una versión ampliada del poemario publicado por el Ateneo Obrero de Gijón en su colección Zigurat.

Canciones de la gran deriva, es un poemario que no dudaría en calificar de visionario ya que los temas de que trata –la crisis que nos asola sin ir más lejos- siguen vigentes a fecha de hoy, en el momento de escribir estas líneas, quizá incluso más vigentes que cuando fueron escritos, cualidad que solo poseen los grandes libros, y el hecho, incuestionable, inapelable, de que estos poemas hayan superado la prueba del tiempo dice más, mucho más en su favor y a favor de su autor de lo que yo mismo soy capaz de expresar (David González).

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viernes, 26 de octubre de 2012

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA en DIARIO DE LEÓN


Vicente Muñoz recrea ‘Canciones de la gran deriva’ con 13 nuevos poemas

Origami reedita el bautismo de fuego del representante de la contracultura leonesa.

Cristina Fanjul | Diario de León 24/10/2012


Trece años después, Vicente Muñoz Álvarez reedita Canciones de la gran deriva, la obra con la que el poeta cerró un capítulo de su vida. A los versos, publicados en 1999, suma ahora otros trece con los que pone el epílogo a una época que parece más actual que nunca.

Dice David González en el prólogo del libro, que Canciones de la gran deriva es un libro visionario. «Los temas de que trata —la crisis que nos asola sin ir más lejos— siguen vigentes». Es cierto. Todo ha cambiado, pero poco ha mejorado. Y la placidez, el «tedio», por utilizar la palabra con la que Vicente Muñoz describe el ahogo generado por una vida que parece no ir a ninguna parte, se ha convertido en la náusea que provoca saber que dar la espalda a Caribdis supone arriesgarse a caer por el desfiladero de Escila.

«Por supuesto que el mundo sigue a la deriva, el mundo entero está a la deriva, y el poeta... los poetas somos inadaptados en un constante proceso de cuestionamiento», reflexiona el autor, uno de los representantes que con más autoridad se ha convertido en ejemplo de contracultura.

Esperanza

Vicente Muñoz dedica el libro a los que esperan y una página después la frase de Malcolm Lowry —que sirve de dintel a sus versos— le devuelve el reflejo: «A veces me veo como un gran explorador que ha descubierto un país extraordianrio del que jamás podrá regresar para darlo a conocer al mundo. Porque el nombre de esta tierra es infierno»... Trasunto del ‘abandonad toda esperanza’, podríamos continuar nosotros en una nueva página, siguiendo el consejo que abrió a Dante el camino hacia los elíseos.

Y es que esa vida que Vicente Muñoz desechó —«ya vendrán tiempos mejores»— parece no haber cambiado demasiado. Trece años después, superada la racha de universitario en paro y tras haberse hecho un hueco en el mundo de la literatura, nos encontramos con que el autor sigue hablando de futilidad: «Y pese a todo/no logro evitarlo/se me escapa/ el sentido». «Sigue habiendo vacíos», concede el poeta, que subraya que no podría ser de otra manera, porque este es el «sentimiento permanente del ser humano». Y así, del tedio «que quema y asfixia», Vicente Muñoz Álvarez entra en la etapa de los sueños rotos, en la que, como termina otro de sus inéditos, «es fácil fallar y arrojar la toalla». Es el volcán bajo el que el poeta se cobija.

Pero, de momento, Vicente Muñoz trata de cumplir, de reciclarse, de no acobardarse y tener la conciencia tranquila. En menos de un mes presentará un nuevo libro, sobre los vencidos a nivel sentimental. Se llamará Animales perdidos. Una vez más, la creación achicando el agua de la amargura. Pues eso, que, como dice Muñoz Álvarez, ya llegará la poesía.



sábado, 13 de octubre de 2012

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA: Prólogo de David González.


VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ: 
EL POETA QUE TODAVÍA SIGUE EN PIE 

Hablar hoy en día del poeta y narrador Vicente Muñoz Álvarez es hablar, sin la menor duda, de una figura capital, ya mítica, en la contracultura de las letras españolas: figura que –por si alguien a estas alturas aún no lo sabe- empezó a forjarse allá en la década de los noventa, como editor de Vinalia Trippers, legendario fanzine leonés de grapa y papel en el que nos dimos cita escritores contracorriente cuyas palabras, como bien señaló Salustiano Martín, venían de la calle y surgían de la vida que nos zarandeaba. 

Esos zarandeos de la vida, cuando no golpes directamente, están presentes ya desde un principio en toda la literatura de este escritor que se ha convertido por derecho propio en ejemplo y referencia de las nuevas generaciones de autores contraculturales. Esta circunstancia ha hecho que su obra, personal e intransferible, se haya visto vinculada, en mayor o menor medida, a movimientos tales como el Realismo Sucio, La literatura Beat, La poesía de la conciencia o, más recientemente, la Generación Nocilla o Afterpop. 

A todos estos vínculos a los que hago referencia se les puede seguir la pista en los textos del primer poemario que el genial autor leonés dio a la imprenta: Canciones de la gran deriva: poemario que ahora, trece años después de su primera edición, tiene el acierto de reeditar en versión ampliada (13 poemas más) y revisada la editorial jerezana Origami, editorial, dicho sea de paso, que además de apostar en su catálogo por autores noveles lo hace también por alguna de las firmas que coincidimos en las páginas de Vinalia Trippers, como es el caso de Alfonso Xen Rabanal o el mío mismo. 

Como he dicho, la primera edición de estas Canciones de la gran deriva data del año 1999. En aquella época yo apenas llevaba tres años como director de la colección Zigurat que editaba y edita el Ateneo Obrero de Gijón, y mi amistad, incondicional, con Vicente Muñoz Álvarez y mi admiración hacia su obra –sobre todo la narrativa que era la que mejor conocía- y hacia él como persona honrada y coherente se remontaba al año 95 o 96. Y fue por esos años cuando, cierto día, cayó en mis manos uno de sus poemas –Tedio- y recuerdo lo mucho que me impresionaron los cuatro últimos versos: De regreso a mi cuarto pienso / que lo peor de crecer / es no poder contar más años / con los dedos… En ese mismo instante decidí editarle un libro de poemas en la colección Zigurat y he de decir, y decirlo públicamente, que es uno de los libros de los que más orgulloso me siento. 

En realidad Canciones de la gran deriva, es un poemario que no dudaría en calificar de visionario ya que los temas de que trata –la crisis que nos asola sin ir más lejos- siguen vigentes a fecha de hoy, en el momento de escribir estas líneas, quizá incluso más vigentes que cuando fueron escritos, cualidad que solo poseen los grandes libros, y el hecho, incuestionable, inapelable, de que estos poemas hayan superado la prueba del tiempo dice más, mucho más en su favor y a favor de su autor de lo que yo mismo soy capaz de expresar. Sin embargo, quiero terminar parafraseando dos versos del propio autor, un poeta singular que prefiere morir luchando a vivir siempre perdiendo: 

Escribir libros como este 

es hacer terrorismo de estado. 

David González. 

Septiembre 2012.

viernes, 21 de septiembre de 2012

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA

Próximamente en la Tierra

Edición revisada & ampliada
(Incluye 13 poemas inéditos)

Prólogo de David González

Cover by Julia D.Velázquez