martes, 21 de abril de 2026

NIDO DE ESPERPENTOS: Rosa Marina González-Quevedo.



Si de echar un vistazo a las sombras que habitan en los pabellones de nuestro subconsciente se trata, Nido de esperpentos puede ser la propuesta ideal.

Sus personajes —deformados por circunstancias familiares, sociales, psicológicas y existenciales— protagonizan relatos en los que lo onírico se confunde con el crudo realismo y el absurdo navega entre lo ridículo y lo dramático hasta tocar lo grotesco.

Así, los protagonistas de estas historias representan lo «esperpéntico» como condición universal humana, figurando como estereotipos de obsesiones y traumas que los convierten en víctimas de morbosos deseos y en agentes de la perversidad propia o ajena.

Leyendo Nido de esperpentos, evocaremos momentos vividos o al menos imaginados. Y es que, creyéndolo o no, los mamarrachos de estas cortas narraciones no son más que engendros de todo lo que reprimimos, incluyendo el excesivo amor.


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