domingo, 22 de marzo de 2026

UN ÚLTIMO POEMA ANTES DE QUE CAIGA EL MUNDO por JAVIER VAYÁ ALBERT




Empecinarás tu nombre
en calles amargas.
Un amor desnutrido
roerá el corazón
de fabricas abandonadas.
Una piedra romperá
el cristal de la escuela.
Un descalabro amordazado
huirá por la plazuela.
Pero ya no serás tú.
Dormirás en coches robados
tratando de algún modo estúpido
de darte de bruces
con el Gran Verso.
Ojos de diamante astral
horas celestes sobre
lechos de leche.
Pero ya no serás tú
que jamás pisaste un aeropuerto.
Hijos de la inminencia
lo que te mira
te devora en la distancia.
Charcos en las venas
las sirenas cerca y lejos
mientras fuerzas la cerradura
del prometido Gran Verso
que ha de regresarte
a la acequia o a la galaxia.
Aunque ese ya no serás tú.
En un aparcamiento de Las Vegas
danza sin música Pamela Anderson.
El ocaso filma la tristeza anaranjada
la música de las últimas cosas
pudre los corazones animales.
Nunca hace frío en los bares
pero hace frío en cada bar.
La mujer del tiempo asegura
desde sus sonrisa ajedrezada
que habrá lluvia y guerra mañana.
Niños maleducados abren fuego
contra viejas despiadadas.
Chicas desnucadas saludan
desde el fondo de piscinas vacías.
Volverás a llamar a las puertas
con un papel arrugado
lleno de nombres tachados,
semillas suaves de fantasmas.
Puede que todavía quede
alguien a quien decepcionar de nuevo.
Pero ese ya no serás tú
que ni siquiera supiste lucir
honorablemente la piel del impostor.
Encargarás tu cadáver en Amazon
gastos de envío gratis por supuesto.
La gente es adicta a lamer
la piel del diablo y les encanta.
Donde florece la purulenta magia
y Kerouac muere de nuevo al alba.
Envolverás tus huesos cristalizados
en un subsidio de versos malnacidos
y te tumbarás sobre las vías
a observar descarrilar el mundo.
Pero ese ya no serás tú.
Pero ya nadie serás tú.

Javier Vayá Albert


sábado, 21 de marzo de 2026

POESÍA por ISABEL MARINA




Más allá de la fealdad, existes tú.
Más allá de la oscuridad, tú me iluminas.

No puedo perder el rumbo si estás a mi lado.
No me siento jamás sola si escucho tu voz.
Nada podrá dañarme mientras te tenga.

Te busco para escapar del desasosiego.
Solo tú puedes instaurar la armonía
entre tantas notas disonantes.

A veces, siento el hundimiento de todo a mi alrededor,
la caída de los edificios que ya no se mantienen en pie,
pero dentro suena una música que vale por una vida.

Da igual que tantos no puedan escucharla.
Da igual que haya quien la desprecie.
Tu luz viene del cielo y sabe consolar.

Eres tú quien me acaricia
cuando todo parece perdido.

Eres el bello fruto de la aflicción
que aparece en los cuadros de Joan Ponç.


Isabel Marina, de Mujer frente al espejo (El sastre de Apollinaire, 2026)


viernes, 20 de marzo de 2026

MUJER FRENTE AL ESPEJO: Isabel Marina.



Mujer frente
al espejo es un nuevo libro donde la poesía de Isabel Marina alcanza una profundidad conmovedora. A través de sus versos, la autora nos invita a un proceso de introspección sobre la madurez femenina, explorando la aceptación del cuerpo y el alma a los cincuenta y cinco años. En Mujer frente al espejo, el tiempo no es un enemigo, sino un maestro de la lentitud y la verdad. Esta obra esencial de la poesía de Isabel Marina captura con delicadeza la belleza de la madurez femenina, ofreciendo un refugio de paz y autodescubrimiento para el lector contemporáneo.



domingo, 15 de marzo de 2026

ENTREVISTA A VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ en DIARIO DE TERUEL





Vicente Muñoz Álvarez, escritor: 
“La poesía lleva milenios existiendo y así seguirá porque no depende de las modas como la novela”

La Plataforma de Poetas por Teruel premia la antología del leonés como Mejor Libro de Poesía de España, ‘ex aequo’ con ‘Micelio’ de Laura Giordani

Diario de Teruel, miércoles, 4 de marzo de 2026

Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) es poeta, narrador, editor y gestor cultural, vinculado desde sus inicios a los márgenes del sistema literario, a la poesía social de la conciencia y a la escena alternativa leonesa. Desde 1996 dirige Vinalia Trippers, uno de los proyectos de culto de la narrativa breve y la poesía en España. Como autor, ha desarrollado una obra extensa que combina poesía, narrativa y ensayo, con numerosos poemarios publicados desde finales de los años noventa y libros de relatos y prosas que exploran la memoria, el cuerpo, la noche urbana o la cultura popular. Sus libros muestran una voz reconocible, confesional y existencial, de tono descarnado y lenguaje directo, que se mueve entre el intimismo y la crónica generacional.

En los últimos años su trayectoria ha recibido un fuerte reconocimiento. El año pasado apareció una amplia antología suya: Hombre de mimbre. Antología poética 1999-2025 (Editorial Páramo), que reúne más de dos décadas de escritura e incorpora un poemario inédito. Por este volumen ha obtenido el Premio de la Crítica de Aragón que concede la Plataforma de Poetas por Teruel al Mejor Libro de Poesía publicado en España en 2025, otorgado ex aequo junto a Micelio de Laura Giordani.

Esta distinción, que se entregará en un acto que tendrá lugar en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Teruel el 7 marzo, subraya la coherencia de una obra levantada desde la resistencia, al margen de modas y circuitos mayoritarios y con un norte inquebrantable: no escudarse en el hermetismo y ser una voz, ante todo, legible y honesta.

-Felicidades por el premio...

-La verdad es que muy contento. Yo no soy de presentarme a premios; me presenté a uno con treinta años, lo gané en Letras Jóvenes de Castilla y León, y no había vuelto a hacerlo jamás. Lo bueno que tiene este premio es que no te presentas tú ni te presenta tu editorial, sino que es el propio jurado quien nomina los libros; no está mediatizado por intereses económicos ni de ningún tipo. Por eso me pilló completamente por sorpresa y me produjo mucha alegría

-Hábleme de ‘Hombre de Mimbre’ porque es un libro muy peculiar; una antología que además incluye un poemario completo nuevo.

-Yo tenía un nuevo poemario titulado Hombre de Mimbre y como desde Páramo también habíamos barajado la posibilidad de sacar una antología con motivo de los veinticinco años desde mi primer poemario, que salió en el 99, mi editor me propuso incluirlo dentro de una antología que recogiera una selección de mis ocho libros anteriores. Me pareció muy buena idea porque no es un formato habitual.

-¿Qué aporta esa novedad, ‘Hombre de mimbre’?

-Es muy reciente, recoge poemas escritos en los últimos meses antes de que el libro saliera, en agosto. Se titula Hombre de Mimbre como guiño a una película de culto del género de terror, de folk horror, como se le llama hoy, que es de 1973: El hombre de mimbre, de Robin Hardy, protagonizada por Christopher Lee. El cine de culto es una de mis grandes pasiones y he escrito varios ensayos sobre ello, con una serie de libros publicados bajo el título Cult Movies. Esta película siempre me fascinó; es muy poco conocida para el público en general, aunque paradigmática entre quienes frecuentamos esos círculos.

Los hombres de mimbre eran unas estructuras enormes, construidas con varas de mimbre, que los druidas, los sacerdotes celtas, levantaban en la época de la invasión romana. Dentro metían animales vivos y en ocasiones también personas, y les prendían fuego como sacrificio para pedir buenas cosechas a los dioses. Me pareció una metáfora muy bonita de mi propia forma de ser, como ardiendo por dentro -el que haya visto la película lo entenderá-. Y al mismo tiempo me pareció muy acertado jugar con la fragilidad que sugiere el mimbre, que es un material maleable y resistente al mismo tiempo: es elástico y se mueve a merced del viento, pero al mismo tiempo es muy difícil de romper. A punto de cumplir sesenta años describe muy bien el momento literario en que me encuentro.

–Cumplir 25 años como escritor es muy tentador, pero al mismo tiempo las antologías suenan a final de carrera. ¿No da vértigo eso?

-No, en mi caso no. Ya tengo otra publicada, hace diez años, que se titula Gas: Antología poética personal. Hay distintas maneras de plantear una antología: una es cuando se habla de obra completa, que no es mi caso porque el libro no reúne ni mucho menos toda mi producción poética; otra es lo que vendría a ser esto, una selección de poemas, una obra reunida. La verdad es que casi todos los poetas con cierta trayectoria, si tienen la suerte de encontrar un editor que se la publique, suelen sacar alguna antología a partir de los diez o quince años.

-¿Se reconoce en los versos que escribió hace veinte, veinticinco años, tanto en lo formal como en lo conceptual?

-Sí, totalmente. Siempre he tenido los pilares de mi poética muy definidos y muy claros. Soy un poeta realista, de línea clara, social y crítico, que enjuicia la realidad que le rodea y que piensa que la poesía sí puede cambiar el mundo. Y por otro lado soy un poeta autobiográfico: todo lo que escribo es absolutamente verídico. Esas características estaban ya presentes en mi primer poemario de 1999. Obviamente no es la misma la impulsividad, la ferocidad o la rabia contenida de los treinta años, pero sí, me reconozco plenamente.

-Dice que es de los poetas que piensan que la poesía puede cambiar el mundo. ¿Cree también que tiene la obligación de intentarlo? ¿O es igualmente lícita la poesía neutra, descomprometida, que busca lo bello por lo bello?

-Esa es una decisión que tiene que tomar cada poeta. Yo entiendo la poesía con ese deber de enjuiciar la realidad, aunque no sea de forma dogmática. Mi poesía es un examen de conciencia, de mi propia conciencia, con el fin de expresar a los demás mi punto de vista poético, político, sociológico y literario. Eso no quiere decir que la otra poesía, la que persigue la belleza por sí misma, la más hermética, carezca de valor. Lo tiene y yo mismo puedo disfrutarla. Pero mi forma de escribir parte ante todo de querer utilizar un lenguaje comprensible. De hecho esta poesía hermética, desde mi punto de vista, ha alejado al público lector de la poesía. ¿Cuántas veces habrá escuchado usted ‘poesía no, que no la entiendo’? Ese es el tipo de poesía contra el que va mi forma de entenderla. Yo quiero escribir con línea clara, puedo usar todas las metáforas, todas las figuras literarias y todas las figuras rítmicas que quiera, pero no quiero que haya un muro entre el poeta y el lector que obstaculice la comprensión.

-Es una postura valiente y hasta arriesgada, porque en muchas ocasiones ese hermetismo es puro sinónimo de buena poesía. Cuanto más complejo mejor poeta.

-Exactamente, y mucho más todavía en mi ciudad, León, donde la mayor parte de las tendencias poéticas van por esa vía del simbolismo y el hermetismo en su máximo exponente. Yo la respeto absolutamente y desde luego puedo disfrutar leyéndola, pero no es la poesía que a mí, personalmente, me interesa escribir. Yo me pongo a escribir para comunicarme, no para establecer muros o demostrar el registro léxico que puedo manejar. Se puede ser intelectual con el fondo y en el contenido usando nuestro vocabulario popular habitual.

-Ha escrito ensayo sobre cine, poesía y narrativa. ¿Ha recorrido también la senda de la novela?

-Ya soy perro viejo. Tengo más de treinta libros publicados y la mitad son de prosa. El relato me ha apasionado mucho, también la novela e incluso la prosa poética. Mi obra es un poco miscelánea, y aunque quizás me siento más poeta, también me considero narrador. Eso sí, siempre de aliento corto: los poetas que son narradores, acostumbrados a la concisión de la poesía, tienden a escribir relato breve, prosa poética o, en todo caso, novelas breves. Como novela propiamente dicha tengo una sola publicada, Regresiones, que es una especie de memorias construida con fragmentos breves. Y tengo otra, El Merodeador, que es en realidad un libro de relatos interconectados que se pueden leer como una novela, pero siempre de aliento corto. El único campo en el que no me he movido es el de la novela larga.

-¿Para qué emplear 400 páginas para lo que se puede contar en 100?

-Tal cual. Incluso dentro de la poesía me gustan los textos breves; mi poética es la concisión pura y dura. Lo que yo cuento en un relato de cinco páginas a otro puede llevarle doscientas. A veces envidio a los novelistas capaces de escribir setecientas páginas, pero cuando hablo con ellos me dicen que ellos envidian un relato de siete. Es curioso.

-La extensión física en las novelas nunca se sabe si es virtud o defecto...

-Así es. En cualquier caso la industria literaria está orientada ahora mismo a las novelas largas, a la novela histórica, a la ficción, porque es lo que vende y lo que se promociona. El relato es un género magnífico que fuera de España, en Estados Unidos, por ejemplo, tiene una consideración enorme, pero aquí está un poco denostado. Y respecto a la poesía, ya ni le cuento: es para minorías.

-Quizá la poesía no sea un género mayoritario, pero nunca ha dejado de estar ahí y, desde luego, ni usted ni yo seremos testigos de su desaparición.

-La poesía tiene un círculo de lectores que quizá sea pequeño, pero son muy fieles. En ese sentido es mucho más universal. No es un lenguaje popular y no todo el mundo tiene sensibilidad poética, ni como lector ni como escritor, pero quien lo tiene necesita de la poesía. La prosa sin embargo depende mucho de las modas; ahora llevamos unos años de novela histórica, de guerra civil, de maquis... que yo personalmente estoy hasta la coronilla. La poesía, en cambio, no depende de corrientes ni tendencias. Existe desde hace milenios y seguirá existiendo dentro de muchos siglos.



sábado, 14 de marzo de 2026

VENDIENDO INGLATERRA POR UNA LIBRA: Una historia social del rock progresivo británico.



Vendiendo Inglaterra por una libra
(tomo 1) parte del análisis de un par de discos seminales que aparecieron en el verano de 1967: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, de The Beatles y The Piper at the Gates of Dawn, de Pink Floyd. Las múltiples transformaciones que sufre el rock progresivo hasta su decadencia y su pérdida de influencia comienzan con la transición de la psicodelia al prog hacia 1967 y 1968. Las relaciones peligrosas entre música pop y orquestas sinfónicas de fines de los sesenta constituyen una de sus consecuencias. Otra consiste en el surgimiento de una contracultura hippie. Finalmente tres ensayos extensos abordan algunas de las bandas más populares del género: Yes, Pink Floyd y Emerson, Lake & Palmer.

Erudito y ameno a la vez, este libro es una invitación a conocer en profundidad un período clave de la música popular del siglo XX.

Norberto Cambiasso fue editor y director de la revista Esculpiendo Milagros, pionera en lengua hispana en la difusión de músicas experimentales y rock europeo. Miembro actual del consejo de dirección de la revista Boca de Sapo. Da clases de música, arte sonoro, comunicación y sociología en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Quilmes. Es autor de Vendiendo Inglaterra por una libra: Una historia social del rock progresivo británico (dos volúmenes), Que cien flores florezcan: Innovación musical y experimentación social en América y Europa y El oído inalámbrico: Apuntes para una teoría de la música experimental. Coautor, junto a Alfredo Grieco, del libro Días felices: Los usos del orden: de la escuela de Chicago al funcionalismo; coeditor, junto a Julián Ruesga, del libro Más allá del rock (España, 2008). Ha escrito numerosos artículos sobre temas diversos –arte contemporáneo, teatro, crítica cultural, teoría social y política internacional– para publicaciones de Argentina, Perú, Colombia, España y Estados Unidos. Su principal interés consiste en las relaciones entre arte, música y contextos sociopolíticos.


viernes, 13 de marzo de 2026

EL OTRO: Eduardo Zamacois.



Madrid, principios del siglo XX. Juan Enrique Halderg, barón de Nhorres, se enamora de Adelina, esposa del doctor Riaza, quien día y noche la tortura en el sanatorio donde viven como castigo por su propia impotencia sexual. Los amantes no tardan en planear la muerte «accidental» del doctor. Es el crimen perfecto. Pero no contaban con el retorno de «el Otro». El espectro de Riaza pasa de ser en un principio una presencia invisible a invadir las noches de su viuda, sometiéndola a todo tipo de placeres sexuales y enturbiando la relación de los aterrorizados amantes. Sucesos siniestros e inexplicables los acosan, transformándose el difunto en una obsesión para Nhorres y Adelina, atrapados en una red de misterios que no saben si achacar a su conciencia culpable o a encontrarse realmente bajo la voluntad del muerto, decidido a cobrarse su venganza.

Todo un bestseller en su día, con al menos ocho ediciones y una adaptación cinematográfica pionera del cine de terror español, dirigida por José María Codina en 1919, El Otro (1910) de Eduardo Zamacois, figura esencial de la Edad de Plata de la literatura española, puede considerarse la primera novela de terror moderna española. Una obra que sorprende por su erotismo perverso, sus ideas parapsicológicas y su implacable modernidad.

«El satanismo pasa por estas páginas como el aletazo de un murciélago. Íncubos y súcubos danzan una zarabanda horrible y grotesca en este fondo moral, verdoso y putrefacto, hórrido, enloquecedor, como los bajos fondos del plano astral». Emilio Carrere

Eduardo Zamacois (1873-1971). Nacido en Cuba en el seno de una familia de artistas e intelectuales, desarrollaría su carrera y su vida en Madrid. Se mueve en los ambientes bohemios de Barcelona, Madrid y París, y ansioso de promover la nueva literatura, se lanza al mundo editorial, creando El Cuento Semanal e introduciendo en España la nouvelle a la francesa. Con una producción que alcanza las 126 obras registradas, Zamacois se interesa por el cine, grabando a escritores y pensadores españoles para mostrarlos por toda Hispanoamérica en sus giras. Instalado en Madrid, cuando estalla la Guerra Civil se convierte en cronista del frente madrileño para la prensa republicana. Su última novela, El asedio de Madrid (1938), le confirma como autor antifascista, teniendo que partir al exilio. Pasará por Francia, Cuba, México y Estados Unidos, acabando en Buenos Aires, donde residirá con su familia hasta su fallecimiento, el 31 de diciembre de 1971. Aunque ha pasado a la historia como impulsor de la novela erótica sicalíptica, Zamacois fue una figura esencial en el movimiento literario y artístico español de las primeras décadas del siglo pasado, con una obra rica, amplia y compleja que va del realismo al humor, de la crónica de viajes a la sátira social e incluso ocasionalmente al misterio, el terror y lo fantástico, como ocurre en El Otro, considerada por muchos su mejor novela.


COLECCIÓN SATURNALIA por JESÚS PALACIOS



El próximo mes de marzo abrimos Saturnalia*, una nueva colección dirigida por Jesús Palacios, el gran experto del género fantástico y de terror en España.

¿Qué encontraréis en Saturnalia? Una selección de obras singulares, fantásticas y extrañas, rescatadas de los márgenes de la literatura y las orillas más oscuras de la contracultura, transgresoras y transgenéro, transversales y excesivas, más allá del bien y del mal, pero siempre fascinantes.

Y el primer título es nada más y nada menos que la primera novela de terror moderno española: El otro, de Eduardo Zamacois, que saldrá a la venta el próximo 23 de marzo.

* Festividad romana en la que se dejan de lado las restricciones habituales de la ley y la moral y que con demasiada frecuencia degenera en salvajes orgías de lujuria y crimen.


martes, 10 de marzo de 2026

CUATRO POEMAS INÉDITOS de CARLOS IGLESIAS DÍEZ




TERCER ANIVERSARIO

Tu recuerdo otorga peso
a todo aquello que aún vibra
más allá del aire:
la estremecida nana
de los camiones en la noche,
el secreto dulzor de la saliva
al morder una cereza,
tu voz desgranando el eco
de los vivos y los muertos,
como quien eleva al cielo
una plegaria o un rezo;
mi infancia que hoy perdura,
cobijada entre tus brazos,
desafiando al tiempo.


AVAILABLE LIGHT

La distancia entre quien soy
y un día quise ser
no la abarca ningún mapa.

Todo cuanto escribí,
al igual que el tiempo,
también hoy me abandona
y pasa.

Y, sin embargo, en medio
del otoño tu belleza,
al revelarse,
en el aire tintinea
y deja el rastro
de un conjuro de agua
y seda.

EL ESPEJO

Tu figura traza una parábola,
que va desde mi mano hasta
la pantalla del ordenador.

Si te espío a través del cristal,
percibo los difusos límites
de un sueño,
un desleído aroma envuelto
en jazmín y limón.

Pero si al fin lograra alcanzarte,
más allá del silencio,
con tus dedos rozarías
el eco infinito del deseo,
la certeza intacta
de quien solo anhela
convertirse en tu espejo.


UNIVERSO

De mí ya no soy más que no seas tú.


Carlos Iglesias Díez, del libro en preparación Aún arde.


https://www.facebook.com/carlos.iglesiasdiez


miércoles, 4 de marzo de 2026

URDIMBRE: Jorge M. Molinero.



Un recién nacido sentimiento de apego a la tierra y el hallazgo de un archivo en el ordenador del padre muerto propician este viaje, en el que el poeta vuelve a la infancia. En un destartalado R18 recorrerá, junto a Martín Merino y el pintor Castilviejo, caminos y pueblos castellanos en busca de palomares y paisajes ocres que fotografiar.

A su vera, la imagen del abuelo, premiado con un trabajo en la Renfe por sus méritos de guerra en el bando sublevado, y la pantomima de juicio contra los ferroviarios que defendieron la República, cuyos músculos y huesos forman un Engendro metálico con final marcado.

Una historia de tierra ficción donde los campos de trigo y la memoria urden un palacio de adobe en el que el poeta encuentra por fin acomodo a todos los ecos que robó en el camino.


lunes, 2 de marzo de 2026

CORAZÓN SALVAJE: EPÍLOGO A HUELLAS EN EL POLVO, NARRATIVA COMPLETA DE DAVID GONZÁLEZ.




Siempre consideré a David González, durante los muchos años que pasé a su lado compartiendo versos, lecturas y carreteras, el mejor escritor de mi generación. Nadie escribía como él, nadie recitaba como él, nadie había leído más que él, nadie tenía su aura y su carisma, nadie del gremio se podía comparar con él... Cada poema suyo era un hachazo, cada lectura que daba un combate, cada relato que escribía (como habréis comprobado) un puñetazo, cada libro que publicaba un nuevo reto... Porque así era para David la vida y la literatura: una constante lucha, un estar en guardia permanentemente sobre el ring, un pelear siempre a la contra (como diría su admirado Bukowski) y un no rendirse nunca, por muy duros que fueran los golpes y los contratiempos. Y ni la enfermedad, que afrontó con una valentía asombrosa, mirándola cara a cara, ni la misma muerte pudo con él, porque de algún modo sigue vivo aún en sus libros.

Durante más de dos décadas compartí a su lado escenarios, antologías, lecturas y revistas, viajes, charlas, copas y bares en Gijón (su ciudad gris) y en León (mi capital de invierno), por supuesto, pero también a lo largo y ancho de toda la península, de Madrid a Bilbao, de Barcelona a Moguer y de Zaragoza a Logroño, en furgoneta y en coche, en tren y en autobús, como nuestros idolatrados Jack y Neal, desde dentro hacia afuera y desde fuera hacia dentro, siempre on the road. De hecho, siempre nos sentimos un poco así, como Neal Cassady (él) y como Jack Kerouac (yo), por la cantidad de similitudes que entre los cuatro había: él del mundo del lumpen y yo de la universidad, él a cien por hora y yo a cincuenta, él hiperrealista y yo más nostálgico, él urbanita y yo más de campo, él ex presidiario y yo comercial de calzado, él naturalista y yo más romántico... Y con Jack y Neal por bandera, y la poesía autobiográfica y de no ficción como horizonte, fantaseamos durante mucho tiempo, años, festivales y miles de kilómetros sobre el asfalto. Querido David, estés donde estés ahora, no olvido nuestros proyectos y carreteras...

Escribí sobre él en muchas ocasiones, reseñas, prólogos y epílogos, pero nunca pensé que tendría que escribir sobre él una vez muerto: parecía inmortal y eterno, el espíritu y el alma de nuestra generación, nuestro estandarte y emblema, y en cierto modo, como ya dije en su día, a muchos nos dejó huérfanos cuando falleció.

Ahora que ya no está, lo que queda de él son sus libros, sus muchos y excepcionales poemarios (Ley de vida, Sparrings, Loser, Reza lo que sepas, o el legendario El demonio te coma las orejas, sobre su experiencia carcelaria, por citar alguno de mis favoritos), su Debut del chico tatuado, que reunía los relatos que había escrito hasta el año 2010, y este imponente volumen de su narrativa completa, Huellas en el polvo, que con mucho esfuerzo (ha sido, me consta, una ardua labor) y cariño ha coordinado otro de sus grandes amigos y valedores, José Ángel Barrueco, y que ahora mismo, intrépido lector, tienes en las manos.

Algunos de estos relatos tuve el honor de publicarlos en primicia en mi fanzine Vinalia Trippers y en varias antologías que coordiné a principios de siglo, Golpes: Ficciones de la crueldad social (con Eloy Fernández Porta), Resaca/Hankover: Un homenaje a Charles Bukowski (con Patxi Iruzun), y Beatitud: Visiones de la Beat Generation (con Nacho Escuín), y todos ellos en conjunto dan testimonio de un narrador (además de poeta) formidable y magnífico, heredero de la mejor tradición realista y minimalista norteamericana, que se merece por méritos propios un lugar privilegiado en la literatura de este país.

Conservad este libro, pues, como oro en paño, queridos drugos: el corazón de nuestro mejor guerrero late, como un tambor de guerra, en él.

Vicente Muñoz Álvarez, 
epílogo de Huellas en el polvo 
(Narrativa completa de David González) 
(Efe Eme, 2026)