jueves, 9 de marzo de 2017

PGB: Poesía General Básica: Gsus Bonilla.



PUTA POESÍA

Los ojos abiertos y el puño cerrado, los ojos cerrados y el puño abierto, grito y murmullo, silencio y aullido, la sensación de pisar asfalto cuando el horizonte se abre en un campo amplio donde Todo puede florecer bajo la sombra de la nostalgia y del deseo, de la realidad compacta de las calles, de ropa seca tendida bajo la lluvia, de la vida agazapada y escondida, de la sinrazón y de la fantasía, de los recuerdos embebidos y clavados en la retina del recuerdo, de la distorsión laberíntica y obscena en que se ha convertido la Sociedad, de la Verdad pura, que a veces duele y siempre nos hace abrir los ojos, aunque los mantengamos cerrados.

Él lo dice. Nunca calla.

Puto poeta de grito y murmullo, de silencio y aullido, de voz cabal y verdadera en días en los que se arruina la autenticidad al reflejarse en los escaparates, y que resulta difícil de encontrar aunque se persiga, porque las voces parecen ecos que se mezclan, que se imitan, que se mimetizan, que se confunden, que se apagan antes de prenderse.

Si alguien cree que conoce la Poesía y no se ha asomado al universo de Gsús Bonilla, no conoce nada.

El alma en palabras

se hace Poesía

con tiros de posta.


José G. Cordonié

*

APUNTE DEL SETENTA

Nací
en el seno de un establo
donde mi abuelo era propietario de una vaca de manchas negras
y su leche
mi alimento.

Manchada se secó
y fuimos en busca de nuevos horizontes.

Por mi padre sé
que habitamos chabolas construidas a medias
en el estraperlo de la noche y otras veces, las más
la morada hacía equilibrios por el alambre
de un alquiler.
Y como ya apunté en otros poemas
en el camino de la infancia
hasta mi adolescencia
hubo un océano de zancadillas
-posiblemente este principio
no venga a cuento-
y debería de haber empezado
por el suelo:

en el que mi madre
en cuclillas
me cantaba el: jesusito de mi vida
eres niño cómo yo
por eso te quiero tanto que te doy mi corazón
tuyo es
mío no

¡tuyo es, mío no!


me cantaba
para curarme las heridas

y consiguió

levantarme más ampollas.


INVENTARIO UNIVERSAL

La caja, tus zapatos
los gusanos y las hojas de morera.
Mis mariposas.

La casa, la jaula
el pájaro, su trino, el alpiste.
Mis huevos.

La calle, los perros
sus mierdas, el parque
y el arenero.

Mi barrio
el camello, la sed, el agua
y la sal.

La ciudad, los borregos
la lana, el frío
y el lobo.

El estado, sus buitres
el olor, los cadáveres

y más gusanos.

¡El continente!¡El contenido!¡El fuego!

El mundo…
y ese sonido extraño de las hienas
cuando tienen hambre.


TERNA

Cuándo aprendimos a soplar para no quemarnos.
Cuándo empezamos a temer al fuego.
Y el miedo, cuándo heredamos el miedo.

Cuántas heridas primitivas hemos necesitado
hasta concebir una sola señal de peligro, un símbolo
que invite a virar de dirección.

Qué color causó el primer espanto.
Quién nos enseñó el significado del grito,
a caminar sobre brasas.

Y quién
a afilar la tijera, a acercar su filo a la lengua
a apretar fuertemente sus ojos oblicuos.

Quién decidió introducirnos los dedos en la tráquea.
En qué consiste el arte de enmudecer.

Qué altura tiene un precipicio cualquiera.
Qué profundidad un pozo, cuánto mide el vacío
en cualesquiera de sus ángulos.

Un día, con toda seguridad, mirarás hacia atrás
y no habrá nada, ni nadie… o quizá sí y estés tú
y tu poli malo
interrogando a tu propia sombra.


SEÑALES

Sientes que la calma ha llegado.
El tiempo de contar ovejas quedó atrás.
No apagues la luz. No duermas, todavía.
Comienza a enumerar leones.


Gsús Bonilla, de PGB: Poesía General Básica 2017-2017 (La Penúltima Editorial, 2017).