viernes, 27 de febrero de 2009

EL TIEMPO EMOCIONAL by Kike Babas.


El tiempo emocional no se ciñe al cauce del río de los años, al preciso transcurrir del tiempo horario. El tiempo emocional no se hace cargo que su agua la memoria tiñe del capricho al que quedarse prendado. Tiempo clandestino que embarranca, quedándose en meandros del pasado, avanzando a según qué latidos, perdiéndole el respeto a la nostalgia. Traicionando, con su magia, realidades y presentes.

A los 38 años el alcohol lo había devorado. Con el alcohol cohabitando en sus venas, dos cañas de cerveza eran suficientes para tornar sus pensamientos en impronunciables y sus movimientos en tristes cabeceos guturales. Rebajando su mirada a gesto trabado y repetitivo.

Pero los amigos del barrio, los mismos de siempre, animosos espectadores de su derrumbe, aparentan no enterarse. Tratan como si nada con el espectro del pasado, ven el fondo y la verdad de la persona. No distinguen lo que fue de lo que es hoy, pues el tiempo emocional los ha engañado. Y se traen hasta el presente inmediato la cuenta perdida de los años cuando aún cantaba a voz en grito poemas sin mucho afine y conocía nombres de montes, picos y cuevas y sabía con qué vientos migraban las aves.

Tontos y ciegos no son, pero el tiempo emocional les pone venda, que se destapa sólo para aplaudir el ínfimo segundo que su mirada, antes de volverse a hundir, brilla como quinceañera.

Se aferran a lo que era, le soportan. Le hablan, como si respondiese.

Kike Suárez Babas, de Días de speed a falta de rosas (Ediciones Bohodón, 2009).

Ilustración by Ramone.

Pedidos por correo: www.loskikes.com

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