sábado, 17 de septiembre de 2016

MIENTRAS LAS PALABRAS SE DEFIENDEN por NAT




Me gustaría escribir una novela. Narrar una historia inventada. Pero mi adicción a la economía no me lo permite. Me aburren los adornos: las farolas de hierro forjado que iluminan tenue la tarde de un otoño rebelde, o el panadero que se demora en la masa, haciéndole ojos a la mujer de Antonio, o la niña inocente del quinto, que empuja por las escaleras a la viuda del tercero, y la policía haciendo preguntas, y nadie vio nada, y la niña dirigiéndose a la panadería, donde el panadero está amasando la piel de su madre.

*

A esta edad uno tropieza consigo mismo levantándole la falda a Laurita en la escuela. Amaneció más tarde que de costumbre, y no me he tomado el parche para la presión. Son las cuarenta mil y diez, no me importa lo que pasará dentro de un minuto. Tengo tantas fracturas sin curar, que disfruto de esos dolores, porque lo de sufrir lo tengo en cuarentena. Jodido pero erguido; doblado pero astuto, la última vez que lo intenté con Julia, no pude responder. Ella tuvo la culpa, no era lo suficientemente “Laurita”. Hace siglos que te busco. Desde aquellas horas vírgenes del barrio, hasta el olor del pan recién amasado de Don Samuel. Aún me gusta escaparme contigo de la escuela, a la hora del bocadillo. Quitarte el cabello de la cara cuando, agachada frente a mí, nos reíamos ahogados por el siguiente pecado. Tengo conmigo esa frescura en los pliegues de la piel, en cada vieja vena que se escapa del interior de mis huesos. Siempre te busqué, década tras década, y ahora, que el pan es congelado, que los sentimientos son precocinados, que las pieles se cuecen en quince minutos; a esta maldita edad, dejo fermentar tu ausencia en mi costado para no desfallecer.

*

Apretó el tallo con fuerza, la rosa se dobló. De su mano brotaron hilos de sangre, que escurrieron por su brazo, hasta caer en el piso. No dejaba de apretar la flor, pese al dolor que le producía; ella deseaba sangrar, no vaciarse... no, solo ser sangre.

*

Mientras las palabras se defienden,
yo intento decirte
que el amor duele.


Nat


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