jueves, 27 de agosto de 2009

EL ÓXIDO by Alfonso Xen Rabanal.


la fisio, con una sonrisa, al oír los crujidos de mi cuerpo según me retuerce, me dice:
- estás oxi...
- no te cortes, anda -respondo-...
- bueno, pues eso: estás oxidado...

ya son treinta y cuatro sesiones de rehabilitación... y otras ocho que me ha mandado la médico hoy... y no se vislumbra solución si no es con una operación que me saje el brazo y el hombro... al menos, con eso me amenazan en la mutua... Lo único que veo al salir y pasear por este parque son las miradas de lujuria de viejos y no tan viejos, algunos con ojos trastornados, reflejo de sus pensamientos, seres socialmente aceptados, unos ya cumplieron con su parcela de miedos añadidos y ahora miran a las adolescentes, si hubiesen sido ellos mismos no necesitarían mirar ahora las piernas de unas niñas de ojos perdidos y estaciones adelantadas... los otros parece que sueñan con ayudas estatales... y ese que no se corta, tiene un parecido razonable con Woody Allen y está muy cerca de sacarse la polla, aún teniendo a un par de paisanas que miran a los pájaros sentadas en el mismo banco, y quizá por eso, me digo, mientras me retrotraigo a esa playa nudista de Asturias, no recuerdo su nombre, tenía un chiringuito y había que bajar a la cala por un camino de cabras, y según bajabas veías a paisanos detrás de unas escobas con unos prismáticos... cascándosela... eso se llama barrer para casa... y otros desde arriba, también con prismáticos, entre los chillidos de las gaviotas, a saber qué les decían, quizá que somos una raza degenerada, pero no por el desnudo, sino por las frustraciones que arrastramos, más de uno seguro que próceres en su pueblo, modelos de virtudes en su Banco, con sus empleados a los que explota, mejor sin papeles, para tirarles al mar si las diñan, nadie pregunta, construyen leyes, comportamientos ajenos, no rechistan por nada, llegan a viejos y se siguen masturbando, eso esperan, algunos pasan la frontera, la de su locura, siempre es lo mismo, todo se difumina y las niñas que juegan sentadas en un banco, pintándose las uñas de los pies, enseñando las piernas, provocan, sí, le provocan a sacarse la polla y seguro que se ríen...

... sí, estoy oxidado... pero de asco que me da esta sociedad de frustrados...

Alfonso Xen Rabanal, de Crónicas para decorar un vacío.

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