martes, 14 de octubre de 2008

BUKOWSKI Y EL PROPÓSITO DE ESCRIBIR by Miquel Silvestre.


Charles Bukowski es un escritor que forma parte de la cultura y la contracultura a la vez. Es un mito y es también un trozo de carne podrida. Hay quien le niega la condición de buen escritor. Y hay quien le considera una especie de dios. Yo no hago ni lo uno ni lo otro. Pero sí le reconozco la condición de escritor. De auténtico escritor.

Esto quizá parezca una perogrullada, porque se supone que quien escribe libros es un escritor. No lo es. En mi opinión, escritor es sólo quien escribe porque está desesperado. El arte no tiene otra misión que la de hacernos digeriblemente humanos. Sin la experiencia artística, nada nos diferenciaría de cualquier otra bestia, salvo quizá nuestra extraordinaria capacidad para autodestruirnos.

Charles Bukowski, como ha desvelado su biógrafo Howard Sounes, no era ni mucho menos ese salvaje de sus personajes: «Tenía mucho cuidado con el dinero, y durante casi toda su vida tuvo ahorros en el banco. No era un gran viajero, y no existe ninguna prueba de que alguna vez viviera en la calle. Raramente se alejó de los escasos kilómetros cuadrados del centro de Los Ángeles, donde había vivido desde niño». Lo que le hace grande no es que el autor fuera un verdadero marginal, sino que no siéndolo fuera capaz de imaginar un antihéroe tan perfecto como Hank Chinaski.

Bukowski nos ha legado como herencia dos enseñanzas básicas. La primera es que un escritor ha de perseverar independientemente del éxito que obtenga. A los cuarenta y nueve años, dejó su trabajo en el Servicio de Correos a cambio de un sueldo de 100 dólares a la semana para poder dedicarse exclusivamente a la literatura. Poco después publicaría Cartero; el resto es la historia de un éxito literario universal.

La segunda es que para ser escritor, uno tiene el derecho y también la obligación de examinar sus propias tripas. El talento, desde luego, no está sólo en las vísceras, la literatura no es casquería, pero encontrar en ellas lo que de verdad vale la pena contar, lo que trasciende, lo que hiere, emociona y salpica, significa hallar al escritor que persigues.

* Miquel Silvestre es autor de Mariposas en el cuarto oscuro, Dinamo Estrellada, La dama ciega (publicada inicialmente en la gallega, Trymar) y Spanya, S.A., todas ellas en Ediciones Barataria. Además, ha participado en Resaca/ Hank Over, el homenaje a Bukowski que varios autores firmaron en Caballo de Troya.

Extraído de divertinajes.com

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