jueves, 10 de enero de 2008

Desprecio, por Luis Antonio Herrero


DESPRECIO

Estoy hundido en la bañera. Varias velas esparcidas por el baño y esa música tan extraña sonando. El agua parece hervir. Observo mis pies humeando, como chamuscados. Trato de sumergir completamente mi cuerpo. Imposible. La bañera me queda pequeña y sólo dejando las rodillas colgando por fuera, lo consigo. Con mi cabeza bajo el agua, el sonido se transforma en un intrigante latido que se mezcla con mi propio pulso. Cuando ya no puedo contener más la respiración, emerjo con fuerza. Salpico. Tengo una repentina erección submarina, tan imprevista como orgullosa. Le obsequio una sonrisa y, tal como ha venido, se va. Enciendo un cigarro y el humo se confunde con el vaho convirtiendo la estancia en una especia de fogata india. La espuma del gel forma curiosas nubes que me acarician. Cierro los ojos. Me relajo indecentemente, de forma exagerada. Es entonces cuando lo entiendo: éste es un buen sitio para morir. Un lugar bien elegido anteriormente por muchos otros. Pero, un lugar, demasiado húmedo para mí. Húmedo y Caliente. Qué raro que yo desprecie algo así.
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[Nota de jab: El zamorano Luis Antonio Herrero acaba de publicar el libro Quemando las puertas del cielo. Sus influencias parten de Bukowski, Leonard Cohen y la generación beat. Más adelante seguiré informando sobre el libro, que compré en mi tierra]

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