martes, 31 de enero de 2012

TRIPPERS FROM THE CRYPT: Ya en la Red.


Acabamos de colgar Trippers from the Crypt, el número 11 de Vinalia Trippers, homenaje a la revista norteamericana Tales from the Crypt, en el issu.

Podéis acceder gratuitamente al fanzine desde nuestro blog:

http://vinaliaplan9espacio.blogspot.com/

Felices Pesadillas

BLUES DEL VOLUNTARIO por Alfonso Xen Rabanal.


me ofrezco voluntario para un botellón
a mis años, me veo en la obligación moral de devolver a la sociedad del bienestar algo de lo que me ha dado

prometo que en la vomitona incluiré todos los miedos que me han inculcado, los silencios, la artrosis de cuello por mirar siempre hacia otro lado, hacia la bandera de mi ombligo, educado para no ver a los muertos, los ojos de todas y de cada una de las mujeres que amé en barras de alcohol y silencio, los desengaños de las que me amaron mientras caía borracho, el paso marcial de la resaca que engaña, prometo devolver los gritos ahogados de los que han muerto olvidados de sí mismos, la última mirada de los suicidados, las lágrimas de los que una vez creyeron que creían, los ecos de los adioses que retumban en los vasos vacíos, mis huellas en sus párpados, la sangre que es costra en mi alma, la que no he vendido, lo prometo, prometo traer la luz en la botella para romperla, siempre voluntario con ella, y regar las calles con las revoluciones que no vieron luz en la resaca, los pasos perdidos en la desesperación, la epifanía de la cloaca, el manifiesto que es grafiti de orines, los amaneceres que se cegaron, todas las renuncias en mis ojos tristes, las palabras que cumplen condena en mi bilis, todas mis huidas, las disonancias en mi pecho, las derrotas que no luché, las derrotas que gané, también el silencio, la deriva en extramuros, la muerte que no acaba de morir, también el silencio de quien dejó de luchar, los que no se atreven a vomitar, a devolver las letras emponzoñadas, lo único que les ha dado tu sociedad del desahucio, botella, la putrefacción entre bambalinas, lo
s renglones del abismo, el borrón de la noche entre ellos, la ansiedad por caer inconsciente, los temblores, la cobardía de la ficción, los sueños si una vez soñé, los cristales rotos, los que pude tragarme, el vómito de lágrimas negras que también me tragué, las calles por las que no pude escapar...

en ellas te dejo mis vómitos, botella...

te devuelvo algo de lo que me diste.


Alfonso Xen Rabanal, de Crónicas para decorar un vacío.

Photo by Jul

domingo, 29 de enero de 2012

NO SERÁ CRIPSIS


SER
ESTAR
PARECER
agobiados
deprimidos
acojonados
hastiados
asqueados
cabreados
parados
YO

NOSOTROS
VOSOTROS
mirando la tele
abobados
hipnotizados
caritas grises
con un toque amarillento
casi cirróticos
del hígado
haciendo clik
para ver otras vidas
ELLOS
con la cartera bien cosida
con nuestros sudores
con vuestros desvelos
con vuestras madrugadas
con nuestras colas del paro
que llegan hasta su fin de mes
bien a gusto sin que se enteren
YO

NOSOTROS
VOSOTROS
indignados
iguales
clavados
como gotitas de sudor
ahora más que nunca sin ser especiales
sin figura solo fondo
pasando desapercibidos
para evitar a los depredadores
y digo yo...
NO SERÁ CRIPSIS?


Definición de cripsis: Cripsis es un fenómeno por el que un animal presenta adaptaciones que lo hacen pasar desapercibido a los sentidos de otros animales. Es un fenómeno distinto del mimetismo, aunque frecuentemente aparecen asociados. El fenómeno contrario, cuando el animal presenta rasgos que destacan su presencia, se llama aposematismo. La palabra cripsis proviene de la misma palabra griega (kryptos, lo oculto) que encontramos en criptografía, el arte o ciencia de cifrar y descifrar la información.



Julia D.Velázquez, del blog Gente Triste.

sábado, 28 de enero de 2012

POLÍTICO O BANQUERO por Jorge Barco.


Amigo,

no es tan difícil sobornarme.

Apenas hace falta cierto ingenio,
la constancia precisa,
el interés necesario,
y sacarás de mí la vida que no tengo,
las ventajas inciertas que nunca creíste lograr.

Tan solo es necesario un algo a cambio,
como en el amor, la política o la vida.

Asumo tan inconstante y frágil,
tan carente de fuerza,
tan sin sentido
mi percepción material de este mundo,
que sólo con que sueñes merecerlo
y no impida tu moral romper las reglas

acepto tu soborno.



Jorge Barco, de Vivimos encerrados en burbujas transparentes (Origami, 2011).

RELATOS DEL HUMO (Y HACHÍS)


El libro contiene dieciocho relatos y está dividido en tres partes. La primera y más extensa, la forman ocho historias de no-ficción (me permito utilizar el término que en su día acuñó mi amigo el poeta y narrador David González). El compendio de estos relatos es un viaje iniciático que comienza en mi adolescencia y viene a concluir acercándome peligrosamente a la cincuentena. En ese recorrido dejo constancia de mis primeras lecturas de libros de aventuras y cómics de superhéroes, de los inicios con las drogas, del descubrimiento crucial de escritores como Bukowski, también hablo de mi fallida carrera en el mundo de la interpretación, de mi acercamiento a la literatura, de mis sueños, inquietudes, miedos y alegrías...

La segunda parte la he titulado Híbridos, consta de cinco relatos donde se mezclan realidad y ficción. Cierra el libro una última sección en la que incluyo cinco relatos única y exclusivamente de ficción.

Todas las historias que conforman el texto tienen un nexo de unión, ese vínculo a primera vista puede parecer que es el humo de los cigarros y el olor dulzón del hachís, de ahí el título, no obstante, ni el tabaco ni el costo son los protagonistas de las historias, tan sólo forman parte del atrezo. La soledad del individuo es motor que pone en funcionamiento la trama y a sus personajes. Este es un libro de soledades. Soledades, que las menos de las veces gozamos y la mayoría sufrimos.
Espero que disfrutéis con la lectura del libro y que seáis muchos los que lo compréis.

Un abrazo
pepe pereza

http://pepepereza.blogspot.com/

viernes, 27 de enero de 2012

MAD LOVE


Oscurísima, hipnótica y pertubadora, Las manos de Orlac (Mad Love, 1935), de Karl Freund, sigue fascinando décadas después de ser filmada, en parte por su estética expresionista y brillante puesta en escena, pero sobre todo por el malsano poder de seducción y el halo triste de su protagonista, Peter Lorre, que rubrica una interpretación memorable y grandiosa.

Muy al estilo Tales from the crypt o Amazing stories, Las manos de Orlac narra una historia de amor, venganza y celos que hiela la sangre en las venas y que recuerda a algunas obras maestras del género como Garras humanas o El fantasma de la ópera, interpretadas por el camaleónico Lon Chaney.

Malcolm Lowry (uno de mis escritores fetiche) en Bajo el volcán (uno de mis libros de cabecera) se refiere en varias ocasiones a esta película, y ese es otro de los motivos por el que la tengo especial cariño.

Pero por encima de todo, la actuación de Peter Lorre en este film es de las que nunca se olvidan, vesánica y escalofriante, clavando en nuestras retinas sus ojos enigmáticos y atormentados.

Otra cult movie para engarzar, que bajo ningún concepto debería faltar en vuestra videoteca.

Vicente Muñoz Álvarez

Mad Love in You Tube:

http://www.youtube.com/watch?v=RELcN_AqyNU

BEATA CON BESO (o la Virgen del Pilar) por Vicente Simón.


Me besas,
pero mal,
con besos tropezados
de niños que no saben darse besos
y te pones tonta después de besar
y tu boca me sabe
—acaba sabiéndome—
a vino manso y sin sed.

Los buenos besos
—déjame guiar tu salva inhabitada, tu saliva nueva—
se fraguan lento,
casi sin empujarlos,
en cafés asediados por la lluvia.

Déjame mudar tu amor para toda la vida
en un roce de mujer urgente y usadera.

Déjame arrancarte al socavón de los domingos,
susurrar
la pedrada irreverente del Deseo
bajo la tiritona estéril de los cirios.

Yo seré el Mesías de camisa negra que te pinte los labios.
El individuo cruel y hermoso que te acerque a los barrios junto al río y,
a pesar de la muda protesta en tus ojos,
te bese la boca,
dejando en tu conciencia
un suelo de escombros
que se confunda
con la felicidad.

Yo seré el galán de viudas que te enseñe a besar durante los oficios de la tarde,
el Señor que revele orgulloso sus estigmas
a unos besos empachados de carcoma.

Yo seré el Redentor al margen de la ley que tutele tus malos pasos,
la bicha que te muestre prodigios
en la última bancada de la catedral barroca.

Para desalojar tus últimas trincheras,
para desahuciar tu hornacina de pureza, necesito
solamente estas manos
que conocen los caminos,
las angosturas,
las escaleras incógnitas.

Te daré la paz
durante los desórdenes de la comunión y volveré al mundo
con el traje bien compuesto,
un carraspeo de decoro
y una flor
salvada del mar entre los dedos.

Yo seré tu Dios. Un Dios enojadizo
de voz tormentosa y exhortaciones inapelables
que violente las reglas de tu Biblia
y te envíe sueños reveladores:

Un vestido rojo abrazando tu cuerpo.
Toneladas de azul en los ojos.
La noche narcótica de tu primer aquelarre
sintiendo crecer el cuerpo abierto.


Vicente Simón, del El guapo (Ediciones Vitruvio, 2011).

jueves, 26 de enero de 2012

TIEMPOS RAROS por Marce Jimena.


Hubo un tiempo en el que
plantearse según que cosas
me corroía por dentro

(y acabé quedándome sola).

Otro tiempo en el que
el vacío se llenó de una presencia
que lo acaparó todo

(y acabé medicándome).

Un tiempo después en el que
supe amasar mi cuerpo con otro,
hacer poesía con tan sólo respirar

( y volví a la fila de la consulta...).

Hay tiempos para todo.

Lo de "habrá" prefiero obviarlo.

Es fácil ser egoísta

pero no tanto cuando
saciar el propio hambre
implica el ayuno de unos
y el olvido de otros.


Marce Jimena, del blog Hipersensibilidadparanoicasitemica.

Óleo by Velpister.

MI BOSQUE por Silvia D.Chica.


entra en mi bosque
del claroscuro

entra en mi bosque de troncos en diagonal
de sombras irreales
de posiciones imposibles

entra en mi bosque
fresco y apacible
placentero y tranquilo
sereno y benigno

entra en mi bosque
generoso y hospitalario
donde reina la diversidad
la tolerancia
y la libertad.



Silvia D.Chica, del blog La Tierra Pura.

QUERIDO MAESTRO DE MIERDA por Daniel Ruíz García.


Vuelvo a leer Viaje al fin de la noche, después de transcurridos más de quince años desde la primera lectura, y siento el mismo puñetazo, el mismo derrumbamiento, la misma rendición ante una prosa que no parece forjada con palabras. Es más bien una tremenda figura de barro poblada de recovecos y accidentes, como las figuras casuales que uno construye con la arena mojada de la playa. Me reencuentro con el testimonio de Bardamu y encuentro cosas que sólo intuí en la primera lectura. Pero también reconozco que es ahí, en esa voz, en ese tono, en esa forma de contar como quien da latigazos, como quien esputa, donde nació mi deseo de ser escritor, mi propia vocación y mi forma de entender el acto creativo de la escritura.

Viaje al fin de la noche no parece de este mundo. Y no lo parece, sobre todo, por la forma mesiánica de su tono, de un mesianismo malvado, despreciable, pero al mismo tiempo hermoso, verdadero. Leyendo las confesiones de Bardamu me vuelvo malicioso, recupero parte de ese espíritu que se me ha suavizado con los años: el del cinismo, la rebeldía, el anarquismo de la negación y la sublimación de la individualidad.

También me aplasta su forma de entender el lirismo, un lirismo siempre oxidado, sucio, poblado de cachivaches, de hierros, de chatarra. Leer a Céline es demorarse con la contemplación de los resortes y bujías de un desguace, debajo de un cielo rojo, bajo un atardecer preñado de nubes cariadas.

El texto impone su propia lógica, es la sublimación del escritor como demiurgo: nos conduce con estructuras abigarradas, a veces con apariencia endeble, precaria, otras veces rotundas, pero siempre salimos airosos, porque Céline tiene ritmo, y ese ritmo puede con la lógica de las asociaciones, con la concisión expositiva, con la propia palabra: muchas frases resultan tan ensimismadas que no hay forma de comprenderlas si recurrimos a analizarlas con criterio intelectual. Céline es un escritor intuitivo, y es esa intuición la que nos derrumba. Como en los mejores momentos de Moby Dick, hay que respirar profundo, porque el lirismo demencial nos embelesa con su música sin que sepamos entender muy bien la letra, pero tenemos la música, tenemos las notas, y eso es suficiente.

Me aplasta Céline, pero a la vez me da fuerzas, en cierto modo posibilita mi propio reencuentro, me recuerda las razones por las que –todavía- sigo escribiendo.

Así que lo tengo decidido. Pienso sacar un plotter de su retrato, y colgarlo en el cabecero de mi escritorio. Así podré tenerlo bien cerca, mirarlo de frente, para recordar en todo momento por qué he acabado aquí, trajinando con letras que nunca me llevarán demasiado lejos. Y también para decirle, siempre que quiera, qué grande eres, Destouches, qué hijo de la gran puta, qué bien lo contaste todo, querido maestro de mierda.

Daniel Ruíz García, del blog Juntando Palabras.

lunes, 23 de enero de 2012

BIBLIOTECA NACIONAL por Mario Crespo.


"Cada planta del depósito es enorme. Es como un campo de fútbol lleno de estanterías."

La narrativa de Mario Crespo, de consuno viajera, trotona y cosmopolita, se sumerge ahora en las catacumbas de la Nacional, sin perder en ellas el dinamismo y la inmediatez que caracterizan su prosa. El tema del alter ego, que recorría su celebrado libro de viajes Cuento kilómetros, reaparece aquí para construir una visión alucinada y comprensiva del mundo real y sus extensiones digitales. Una novela que arranca como un atento retrato de la rutina y que va incorporando, con vértigo y tiralíneas, mimbres inesperados: los desdoblamientos y dobleces de la identidad, el gótico urbano, los iconos del libro y del deporte, la enfermedad como pesquisa y la patología como liberación, todo ello articulado por un sentido homenaje al underground literario y a algunos de sus más notorios protagonistas.

Eloy Fernández Porta

OH, MI POBRE POLLA by Carlos Salcedo.


Ahí estaba él.
Y ahí estaba ella.
Tumbados en la cama, a lo largo, como dos sardinas en una lata. Pero sólo él se debatía en el espeso aceite de la desesperación.
Ella estaba dormida. Él puesto hasta las cejas.


La fiesta de cumpleaños había sido un completo desparrame, la gente empezó a sacar drogas y parecía que éstas crecían en sus bolsillos de manera infinita, estaban por todas partes. Los baños hervían de actividad, la gente merodeaba en el exterior esperando su turno y en el interior se oían voces extrañas que salían del fondo de los retretes. Un tío se había ido a la calle y había roto a llorar, otros se retorcían al ritmo de la música electrónica que servía hábilmente el dj, giraban como alocadas peonzas dementes. Sí, eran una generación de seres perdidos de pupilas dilatadas intentando encontrar respuestas o, por lo menos, olvidarse de las preguntas. Él se mordía los labios en la barra observando el panorama. Poco antes un moro que no conocía de nada le había invitado a coca a cambio de que fuese él quien pintase las rayas ya que por lo visto el moro se veía incapaz de tamaña tarea, ofreció gustoso su ayuda al moro y no escatimó en la cantidad. Ahora sorbía inquieto una copa de absenta con agua, era una absenta flojita, de 50 grados. Entonces un tipo se acodó en la barra a su lado y sacó una bolsita, vació su contenido sobre la barra con una mueca de desprecio y hastío, una enorme montaña de polvo blanco surgió ante ellos. El tipo se giró hacia él y le dijo algo totalmente incomprensible. Vista la poca fluidez de la conversación probó con el lenguaje de signos, entonces sí le entendió, el tipo necesitaba una tarjeta, él le acercó una de su cartera y el tipo comenzó a dar forma a la montaña de polvo blanco con ella de manera espasmódica, como un pintor loco que da brochazos violentos a un lienzo magistral, en un determinado momento salió de su ensimismamiento para girarse en dirección al dj, alzó la tarjeta en el aire y comenzó a mover los brazos como si quisiese atraer hacia sí algún objeto invisible mientras daba patadas al suelo, luego regresó a su tarea y acabó formando tres gruesas líneas de unos 30 centímetros de largo, lió un turulo y sorbió una de ellas que desapareció en un santiamén dentro de su cabeza, el tipo tenía una nariz aguileña de impresionantes proporciones, estaba claro que estaba diseñado para drogarse vía nasal, llamó al camarero y le tendió el turulo, el camarero tardó más en metérsela, luego el tipo se giró hacia él y le hizo un gesto para que se metiese la que quedaba, él no dudó y se acercó, cogió el turulo y miró la raya, le pareció exageradamente grande, pero por alguna razón esa noche todo el mundo estaba empeñado en invitarle y no había que ser descortés, así que agachó el lomo y aspiró, solo pudo meterse una mitad, el sabor a manzana era inconfundible, se trataba de speed, él no era muy amigo del speed, pero ya puestos (nunca mejor dicho) se inclinó, dio buena cuenta del resto y devolvió el turulo al tipo, este le dio un beso en la frente y desapareció en medio de la multitud. Él estaba ya bastante puesto y aún conservaba los 20 míseros euros con los que había salido (sí, a la absenta también le había invitado), pidió cambio y sacó tabaco de la máquina, el tabaco se cotizaba y él, para ser consecuente con las leyes del karma, dio cigarros a cualquiera que se lo pidiese, lo que le valió otro par de invitaciones a coca.


Llevaba un buen rato recorriendo su cuerpo con la mirada. Su pequeño y estilizado cuerpo de niñita. Intentando sorber por completo su esencia, intentando comprobar si verdaderamente estaban ahí en ese momento, si existía todo esto. Ella dormía profundamente, ajena a todo ese sufrimiento. Él le pasó la mano delicadamente por el pelo, luego recorrió sus hombros. Ella emitió un pequeño gemido, era tan excitante, tan hermosa, ahí inerte. Apartó con delicadeza la sábana para poder ver el resto de su cuerpo. Lo único que llevaba puesto eran unas braguitas blancas, inmaculadas, virginales. Dentro de ellas estaba su coño, su coño cálido que tantas horas de placer le había proporcionado, estaba ahí, tras esa débil pared de tela. Se tocó la polla, estaba dura como un puto garrote, la dejó en libertad y comenzó a restregarla suavemente contra sus braguitas, un puñado de informes venas la recorrían de arriba a abajo, estaba a punto de explotar. Se tumbó a su lado y redujo la distancia de sus cuerpos, un poco más. Apartó un mechón de su pelo que le impedía acceder a su cuello y comenzó a besarla suavemente, besos calmados, concentrándose en cada centímetro de su piel, en el torrente sensorial que provocaba esta al rozarle el labio. A la vez frotaba tímidamente su demencial apéndice contra sus bragas, estaba ahí, tras esa débil pared de tela, esperándole, quería formar parte de ella, penetrarla y enterrar su vacío en su interior, fundirse en la demencia del éxtasis, follarla y morir dentro de ella para siempre, largarse de aquí al único lugar seguro que aún no le había arrebatado el devenir de la vida. Se acercó a su oreja y susurró.
-Cariño... Cariño, ¿estás dormida?
No obtuvo respuesta. Lo intentó nuevamente.
-Hey, despierta... Despierta por favor.
Ella emitió un sonido y se giró hacia el lado contrario tapándose con la manta, alejándose aún más, tanto física como espiritualmente, del lugar en el que él se debatía contra sus irrefrenables instintos. Se quedó ahí, en la misma posición, despreciado, con la polla al aire, sin siquiera rozarse ya con ella, con una nueva pared de tela entre ambos.
No sabía qué hacer, su mente corría drogada en todas las direcciones, sólo podía anclar su locura a través del sexo, estaba cegado a todo lo demás, era su única tabla de salvación. Necesitaba follar, follar ahora, o se precipitaría en la demencia. Su polla, enfermamente hinchada, le miraba con desprecio, exigiendo su alimento. Todo dependía de un polvo más, el enfermizo pensamiento comenzó a roerle, a obsesionarle.
Lo intentó nuevamente. Volvió a apartar las sábanas. Besó su cuello y bajó su mano derecha recorriendo su vientre e intentando acceder a su entrepierna. El coño seguía ahí, inerte, dormido. Intentó separar sus piernas. Ella se resistió débilmente en medio de su sueño. Él lo intentó con más fuerza y consiguió separarlas. Ahora podía tocar su coño. Aventuró su mano al interior de las bragas, podía tocarlo, ahí estaba, dormido. Comenzó a pasar suavemente los dedos por la abertura, acariciando los pliegues de carne, estaba seco. Sacó la mano y la impregnó de saliva. Volvió a introducir la mano en las bragas y humedeció el entorno con movimientos circulares, ella comenzó a gemir en sueños, eran unos gemidos débiles y tímidos, pero era un comienzo. Con la otra mano comenzó a masturbarse, su polla estaba dura, al borde del colapso. Notaba su nariz humedecida, se sorbió los mocos, el sabor era extraño. Continuó acariciando su coño, buscando el clítoris. Se arriesgó a intentar introducirle el dedo, lo hizo poco a poco. La respiración de ella se aceleró ligeramente, pero continuaba dormida. Introdujo el dedo un poco más mientras aspiraba el aroma de su cuello. De repente ella se despertó. Él instintivamente sacó la mano de sus bragas.
-¿Qué haces cariño?
-Nada.
-Duérmete.
-No puedo.
-¿Qué te pasa?
-Estoy algo pedo aún, y un poco rayado.
-Venga intenta dormir.
-No tengo nada de sueño.
-Mmmm...
-Oye.
-Dime.
-Estoy muy cachondo.
-Anda, cierra los ojos e intenta descansar.
Sin esperar su respuesta ella volvió a girarse, cerrando sus piernas y cubriendo su cuerpo con la sábana, y volvió a dormirse. El silencio era absoluto, pero podía oír el grito de su desesperación saliendo de su glande y embotándole el cerebro. Pensamientos obsesivos llamaban insistentemente, golpeando su polla contra el cerebro como si fuese un enorme aldaba de bronce, golpeando, golpeando, golpeando... Sorbió sus mocos, otra vez el desagradable sabor metálico, su nariz humedecida goteaba, se pasó la mano y, al mirarla, la vio llena de sangre. Estaba sangrando. Cogió un trozo de papel higiénico, se sonó y se limpió la nariz, miró el papel, este estaba impregnado de una sangre roja y espesa.


Lo peor había sido la puta ketamina, esa jodida droga disociativa. Estaba en un reservado junto a otros cinco tipos dementes y alguien la sacó de algún lugar. Le tocó a él dibujar las rayas y nuevamente no escatimó, a estas alturas, con el pedo y la mezcla de sustancias que llevaba encima ya daba todo igual. Pero daba igual en su mente hastiada, en la realidad las cosas funcionan de otra manera y una raya de keta no es lo mismo que una de coca, es una droga con la que hay que tener más cuidado a la hora de racionarla por su potencia inmediata. Pero claro, él no pensaba ni en esto ni en nada así que volcó despreocupadamente todo el pollo y lo repartió en cinco partes iguales que cada uno procedió a ingerir. Luego vino el caos y la locura. Tres de los tipos desaparecieron buscándose a sí mismos, o a alguien, o algo, y él se quedó en el reservado con uno que no paraba de hablar. No entendía nada de lo que le estaban diciendo, suponiendo que hubiese algo que entender de una conversación en ese estado, estaba demasiado ocupado viendo como el tipo se fundía con el entorno de una manera perfecta. Se miró la mano y era como un extraño apéndice gelatinoso, era fascinante, en un par de segundos todo había cambiado. Ciertas drogas pueden enseñarte cosas, a menudo cosas horribles, algo que siempre ha existido en el chamanismo y se ha despreciado socialmente gracias al consumo popular y recreativo, pero las visiones están ahí y pueden asaltar a los incautos. Tuvo una de esas visiones mientras el parloteo incoherente de su interlocutor se fundía con las paredes y su mano de goma y todo ello se alejaba de su Ahora como tragado por un desagüe temporal. Entendió el mundo. Por un momento lo entendió todo, todos los sutiles mecanismos de la realidad, y llegó a la gran verdad, nada tenía sentido, todo era un gran juego en un tablero totalmente inestable, todo lo que se daba por hecho, el fundamento de la realidad, los procesos y costumbres sociales, todo se iba por el desagüe con un golpe químico bien asestado, ¿de qué podía fiarse? ¿Dónde estaba la realidad? No estaba jugando a ser Descartes, estaba probando todo el sabor de la locura, todo se desmoronaba a su alrededor. Sabía que estaba drogado y que se le pasaría, conservaba un pequeño resquicio de cordura en lo más recóndito de su ser que le decía que estuviese tranquilo, y se aferraba a él, pero, ¿y si un día se despertase así sin haberse tomado nada y nunca volviese? Era algo perfectamente posible. La humanidad se había creado un soporte mental cómodo de explicaciones con las que sentirse seguro, pero ahora veía claramente que la humanidad entera estaba construyendo edificios sobre un pantano. Llegó la angustia. Llegó el pánico. Intentó dominar a su mano de goma y guiarla para coger su teléfono móvil, necesitaba un asidero con la realidad que no le proporcionaba ni él mismo ni el tío al otro lado de la mesa que cada vez se alejaba más y más junto a su soliloquio. Nada se arregló al coger el móvil. Era un artefacto completamente absurdo, tosco e inútil, con teclas, joder, TECLAS. Se aferró a su miniparcela de cordura cada vez más imbuida en la niebla, no sabía si saldría de esta. Pánico. Intentó escribir un mensaje de auxilio, a ella, necesitaba despedirse antes de que fuese tarde, decirle que la quería, que la necesitaba. La experiencia resultó un completo fracaso, las letras que, con esfuerzo sobrehumano, conseguía juntar no tenían sentido ninguno dentro de su nuevo estado mental, visto lo visto decidió llamarla. Ella no contestaba, probó varias veces con el mismo resultado. Ella no contestaba. Eso fue la estocada final, el saber que no había asidero posible, nadie que oyese sus gritos de auxilio, además, sin saber cómo, se había teletransportado y ahora estaba en la calle, en un aparcamiento. Hacía frío, se tumbó en la hierba a esperar el final.


Continuó mirando su cuerpo, tumbada, durmiendo, seguía cachondo pero su propia excitación le provocaba una gran tristeza. Recordaba cómo eran las cosas antes, al principio, no paraban de follar, ahora toda esa pasión se había diluido en el amor y el cariño. Hacía varios días que no follaban, siempre había alguna excusa, alguna discusión, algo que lo impedía. Recordaba historias de otras personas y no quería que eso le pasase a él, no quería tener que renunciar también a eso. ¿Por qué era tan importante? Si algo le había enseñado el pedo era que nada era importante, solo había vacío. Pero necesitaba sentirse deseado, no podía quitarse la idea de la mente. Todo había cambiado, todo había caído, todo cae, todo se funde en el fango, no somos más que eso, fango. Era preciosa, su cuerpo que ahora le daba la espalda, la silueta que se dibujaba borrosa bajo las sábanas. No tenía ánimos para volver a intentarlo, no soportaría ser rechazado de nuevo. Pero el pensamiento obsesivo continuaba golpeándole como un furioso martillo, era insoportable. Se levantó de la cama, su respiración se aceleraba, miró su cuerpo, tan ajena a todo. ¿Por qué ya no le deseaba? ¿Por qué todo tenía que marchitarse? La obsesión le golpeaba más y más fuerte, su nariz comenzó a sangrar, su cabeza estaba al borde del colapso. Quería golpearse contra la pared, machacar su cabeza contra ella, hasta que asomase la masa encefálica, abrir una brecha en su cabeza por la que poder escapar, abandonar este mundo de pasiones. Su cabeza vibraba, latía, lo aprisionaba, necesitaba golpearla hasta abrirla, como un viejo cascarón, para que, si existía un alma, ésta pudiera abandonarlo y escapar a otro plano, a un más allá, a un mundo tranquilo de almas asexuadas en el que el peso de sus testículos no le anclase con tanta fuerza a esta realidad despreciable.
Volvió a mirarla, era preciosa, él seguía deseándola y ese deseo le estaba matando. La sangre de su nariz ya llegaba al labio, la saboreó y supo lo que debía hacerse. Fue a la cocina. Cogió el cuchillo.
Ella se despertó al oír los horribles gritos y alcanzó a ver cómo con el último movimiento él serraba la última porción de carne que la unía a su cuerpo, pensó que seguía soñando, que era una horrible pesadilla, pero era demasiado real.
-¡Dios mío! ¿Qué haces? ¡Por favor para!
-Te quiero.
-¡Ayuda! ¡Que alguien me ayude!
-Solo quería acostarme contigo, como antes, ¿por qué ya no me deseas?
-¡Socorro! ¡Que alguien me ayude!
-¿Por qué ya no me deseas?
-Cariño, por favor, suelta el cuchillo, por favor.
El obedeció, el cuchillo cayó al suelo sobre una gran mancha de sangre.
-Nunca te haría daño, solo quería que me desearas como antes.
-¿Pero qué has hecho? Voy a llamar a una ambulancia.
-Solo quería que me desearas... como antes...
La realidad volvió a derretirse, todo a su alrededor se volvió negro, como cuando haces un fatality.
Se vió arrodillado
en medio de la oscuridad
sobre un charco de sangre
y se quedó ahí,
con su polla ensangrentada
aún palpitante
en la mano,
y algo en el interior de su cabeza
que había hecho
click.


Carlos Salcedo, del blog La venganza de los malditos.

domingo, 22 de enero de 2012

SALTAR, CAER, LEVANTARSE. Daniel Ruiz García


Escribir no es ningún deporte de riesgo. No nos hace ningún bien, o al menos no nos hace más bien que mal. Aunque mucha gente así lo crea, los que escribimos no somos personas más inteligentes que los que no lo hacen. Estamos en la media de la torpeza y la idiotez, con el plus, casi siempre, de una proporción de vanidad más que considerable. Escribir es una acción, un verbo, un estar, pero ese estar no suele ser nada agradable. Sobre todo cuando lo que escribes apenas se compra y se lee, comparado con, pongamos, cualquier bestseller que se distribuye en las tiendas de los aeropuertos o en los Carrefour. Porque -y este es otro malentendido bastante extendido entre los ágrafos- los escritores suelen ser gente más bien pobre, o en todo caso, si tienen liquidez, no la han obtenido precisamente de la literatura. Muchos de los que publican libros apenas llegan a fin de mes. Hay muchas formas mejores de hacerse rico. Y probablemente, con bastante menos esfuerzo. Porque escribir es algo muy desagradecido: visto desde una perspectiva material, resulta absolutamente miserable la correspondencia entre el esfuerzo que supone escribir una novela y los rendimientos económicos que ello reporta. Aun así, muy pocos de los que empiezan a fumar de este tabaco son capaces de dejarlo, de manera que acaban sometidos de por vida a esta suerte de sacerdocio de pobres, consagrados a una vida de arrastre detrás de palabras y letras que acabarán llevándolos a la muerte como un inevitable cáncer de pulmón.

Dios nunca reza es un libro de memorias pero también es una novela biográfica sobre las miserias, servidumbres, renuncias y pequeñas alegrías de un escritor tocado por ese infortunado vicio. Un escritor joven que no obstante lleva años predicando en los desiertos de la literatura y recibiendo a cambio escasos beneficios y parcas satisfacciones. Es un diario íntimo que conmueve desde el primero hasta el último capítulo, porque exuda sinceridad. Una sinceridad, casi siempre, muy dolorosa. Porque Irurzun es consciente de que, por más desagradecido que resulte ese vicio, por más que le haga toser y le supure bilis, no podrá renunciar a él hasta la muerte.

No se piense, por el tono de mis palabras, que estamos ante una obra de tintes románticos, grandilocuente, apasionada. La miseria está ahí, pero Irurzun la aborda con naturalidad. Con la misma naturalidad con que uno asume, por ejemplo, una enfermedad de diabetes que deberá acompañarlo de por vida. El registro del dietario le permite a Irurzun realizar una contabilidad exhaustiva de sus desvelos cotidianos como escritor, pero también como padre y “prepadre”, como esposo, como amigo… En realidad, la obra puede leerse como una novela intimista sobre una mudanza, la mudanza de un escritor hacia otra casa junto a su mujer y su hijo, pero también la mudanza interior de un escritor que no quiere renunciar a serlo por encima de las miserias laborales y los trabajos castrantes y embrutecedores.

Me he sentido muy cercano a los desvelos de Irurzun en esta novela. Su estilo es llano, limpio, sencillo, con momentos de gran explosión lírica, y de forma muy especial en el último tramo. Es, así lo pienso, un libro muy hermoso, que arañará especialmente a todos aquellos que, como quien esto suscribe, sobrelleva como puede este insano vicio de la escritura, encallado a fuerza de golpes, acostumbrado a un programa creativo precariamente construido a base de verbos: saltar, caer, levantarse.

http://www.criticoestado.blogspot.com/2012/01/saltar-caer-levantarse.html

CONTRAFÁBULAS. Francis Novoa Terry


GROENLANDIA PRESENTA SU NUEVO LIBRO DE NARRATIVA:

Contrafábulas, de Francis Novoa Terry, con ilustraciones de Felipe Solano


“Las Contrafábulas de Francis, decía, se desprenden de su carácter metafórico y se transforman en cuentos realistas, naturalistas, son otra vez el espejo de Stendhal al pie del camino. Si el mundo está lleno de cerdos, de tiburones despiadados que nos muerden la cartera y el corazón cada día, de buitres que los avalan y hacen del despojamiento ley, de ovejas asustadas que cagan votos sobre los que esos carroñeros se suben, de perros policías, perros guardianes, perros con porra para proteger el cortijo a cambio de un currusco de pan, si el mundo se ha convertido en una finca particular, un establo, una jaula, qué mejor que escribir sobre los seres humanos cómo lo que realmente somos: animales”.


 (Del prólogo de Patxi Irurzun)




Francis Novoa Terry (Perú, 1973) ha ganado varios concursos de cómics y ha publicado en diversos fanzines y revistas del medio. En el 2000 huyó de su país y se refugió en España, país en el que vive actualmente y donde escribe relatos cortos para las revistas Heavy Rock y Kerrang.




Ya disponible en el ISSUU y en el SCRIBD:


http://es.scribd.com/doc/78865286/CONTRAFABULAS-DE-FRANCIS-NOVOA-TERRY


http://issuu.com/revistagroenlandia/docs/contraf_bulas__de_francis_novoa_terry

ASES ZOMBIES by Alfonso Xen Rabanal.


somos nosotros quienes hacemos el sistema, quienes encumbranos a discapacitados para que nos gobiernen, los que compramos marcas que sabemos que están esquilmando la Naturaleza y esclavizando a seres humanos, aquellos que miran hacia otra parte mientras asesinan a la esperanza, los que utilizamos la táctica del avestruz escondiendo nuestra cabeza nuestra razón detrás de un: yo no soy culpable o responsable de todo esto... somos nosotros los que seguimos pensando que lo robado estafado prevaricado es poco si el poder fuese nuestro... somos la base de una pirámide a cuya cúspide queremos llegar y mear y masturbarnos sobre los que están abajo, y con eso sustentamos nuestro sueño capitalista y la realidad de las corporaciones que se nutren de nuestra energía derrochada... sólo derribando a la base podremos derribar a la cúspide... quizá deberíamos pasarnos por la guillotina para que esto cambie.
la cuestión es: ¿queremos que cambie?
mi generación sólo ha desarrollado su parte egoísta... día tras día observo cómo sus caras se tuercen porque no han conseguido nada... quizá es que por nada hemos luchado y sí, se sufre mucho en la inacción y la tentación de vender el alma que quede a lo poco que se pueda conseguir de aquí en adelante es la postura más cómoda, la del cobarde... lo que es mi generación, la generación de los cobardes...

todos son problemas psicológicos, la vida pasa y día tras día me veo más viejo en el espejo, las pantuflas está ahí al lado... pero no tengo nada pues mi vida ha sido un hoy que parecía eterno entre la niebla donde no existe ni pasado ni mucho menos futuro...

especialistas en hacer de la anécdota una biografía... reyes de nuestro ombligo aun bajo bandera republicana en piercin o tatuada en los arrabales de éste...
se nos ha ido la mitad de la vida meando en las esquinas del laberinto sin molestarnos en resolver la aporía, delegando siempre las decisiones, tan sólo dedicando nuestro esfuerzo en pos de la fama, el dinero, el sexo, el triunfo social en la era de la imagen, lo que sólo somos, una imagen vacía... humo...

si queda historia por delante no creo que nos dediquen más de un fotograma en el nodo fascista del futuro inmediato... pues somos los que todavía tenemos la llave para abrir las catacumbas de la pirámide y dinamitarla y no lo vamos a hacer... pues las catacumbas somos nosotros y dinamitarnos sería dar un paso, es lo que etimológicamente significa aporía: dificultad para el paso, eternamente anclados en el cruce de caminos de nosotros mismos, sufriendo por no dejarnos ser nosotros mismos, protestando ante todo pero tragando todo, eternos sufridores relamiéndonos en nuestro egoísta estertor sin mover un puto dedo para salir de él, empáticos con los que lloran como en una reunión de alcohólicos con nick, pues eso nos consuela, otro que ha caído... pero envidiosos hasta la muerte de quien todavía conserva una chispa, la que todo lo ha de incendiar, la que nos ha se sacar de este laberinto de meados del que, en realidad y a los hechos me remito, no queremos salir.

no nos van a dedicar ni un segundo de la historia oficial del futuro pues, quién sabe, bajo el yugo fascista que dejamos como herencia de nuestro paso, a lo mejor alguien se pregunta por qué se ha llegado a esto y, quizá, sea capaz de ver las oportunidades que despreciamos día a día y que nos abocan a sus cadenas... y si existe, que existirá, piense que lo tuvimos fácil para evitar su presente y pueda aprender algo por exclusión... y lo primero de lo que se ha de percatar es de que no hicimos nada, no quisimos hacer nada, pues sólo nos movimos por adquirir una lupa para ver más grande nuestra polla, una teta de silicona que se pudrió pero no nos preocupó el cáncer, sólo que esa teta, ese culo, esos abdominales, eran nuestra feminidad, nuestra masculinidad, siempre delegando, vacíos, sin nada, sin cojones ni ovarios, dioses borregos aptos para ser esquilmados, marcados al fuego del chip, dioses que sólo cagaron pastillas, fósiles de silicona, adictos a los gadgets, sin posibilidad de imaginar algo fuera de los manuales, inútiles, prescindibles, así estamos, nos merecemos un fin del mundo, la masacre que nos va a caer sin mover un puto dedo, que me quede como estoy pues ya estoy muerto, me llevo la silicona que pudre mi vacío, la mirada triste que odia y que nunca admira, la sonrisa en la foto que miente, el miedo que nos encierra en casas de papel mascado con puertas blindadas, el silencio, la complicidad con el verdugo que gana y come un cuarto de nuestra carne, no nos importa, todavía nos colaremos en la cola redundante, donde nos desnudamos para que nos vea la cámara, es lo correcto hoy, se descojonan de nosotros, generación de payasos cobardes, y nos creemos reconocidos, nos sentimos algo porque nos señalen para el matadero, somos únicos, por fin nos distinguimos de los demás, nos han puesto la marca, es lo que nos dintingue, imbéciles, ya lo he dicho, o no, me da igual, lo somos, castrados inútiles a los que nos venden un sueño de barra libre de transgénicos, conducir un ferrari unos minutos, será lo único que podrás contar a tus nietos en la cloaca si sobrevives, y quizá te devore junto a las ratas sin saber el porqué pero intuyendo que tú le llevaste a su realidad, imbécil, repito, matando por conseguir el producto de moda que esclaviza a quienes lo construyen y a quienes lo consumen, nunca soñaron ni en sus más optimistas previsiones este paraíso de borregos, se les cae la baba y ni se molestan en disimularlo, somos su baza más fiel disfrazados de ases que continuamente echan sobre el tapete donde, sin rival, siempre ganan, unos ases, sí, unos vamos de copas, otros de primera espada con gadget de lupa, los de bastos por si alguno quiere salirse del tapete, y los de oros donde vendemos las muelas que se dejaron nuestros antepasados por seguir la terapia láser, anticelulítica, botoxiana, lupaesténder, psicoescatológica, tatuadora, pluginanal, lorcera, papera, ojera, levitriana, tarotiana... ases zombis
manoseados y marcados
rotos, bar-ajados
que ansían seguir siendo utilizados...

imbéciles, por si no lo había dicho...
a tomar por culo
...

Alfonso Xen Rabanal, de Crónicas para decorar un vacío.

Ilustración by Cusco.

jueves, 19 de enero de 2012

TRIPPERS FROM THE CRYPT: Hoy en León.


El fanzine Vinalia presenta hoy el número
‘Trippers from the crypt’

Vicente Muñoz capitanea este homenaje al cómic americano junto a ochenta autores más.

Cristina Fanjul |Diario de León 19/01/2012

Vicente Muñoz no para, como los tiburones. Tras publicar el pasado mes de noviembre Cult movies: películas para llevarse al infierno, hoy presenta en el Gran Café el decimoprimer número del fanzine Vinalia, titulado en esta ocasión Trippers from the Crypt, un homenaje a la revista norteamericana Tales from the Crypt, especializada en cómics y narraciones de horror publicados a partir de los años 50 en Estados Unidos. Censurados inicialmente en España, fueron con posterioridad editados por Planeta DeAgostini dentro de la colección Clásicos del Terror. Además, estos cómics tuvieron también su reencarnación en una película y una serie de televisión titulada aquí Historias de la cripta que hoy pulula por Internet.

El escritor explica que el fanzine es el resultado de un tributo que querían rendir a la literatura pulp y con nuestras primeras pesadillas de celuloide y papel. En él colaboran cerca de 80 autores, entre narradores, poetas e ilustradores. Entre ellos, cabe destacar a Miguel Ángel Martín, Toño Benavides o Mik Baro, como ilustradores; o Patxi Irurzun, David González y Norberto Luis Romero. La portada es de Mik Baro y en su interior incluye el suplemento Masters of Horror, que incluye una serie de poemas en la línea del fanzine. «El resultado ha sido un poemario de lo más inquietante, y mimado, sí, hasta en el más mínimo detalle, que es (pretendemos) una de nuestras señas de identidad», explica Muñoz.

Además, la presentación contará con la actuación de la banda los Caracoles, una potente y frenética banda de rock llena de tintes funk, que realizan en su mayoría versiones de grandes clásicos de setenta y alguna que otra sorpresa en clave noventera. Sonarán tanto temas de Jeff Beck, como de Jimi Hendrix, Pink Floyd o Red Hot Chili Peppers.

Lugar: Gran Café. Cervantes,9.

Hora: 21.30.


EnlaceTributo a la mítica ‘Historias de la cripta’

Vinalia Trippers presenta hoy en El Gran Café el número 11 de su revista dedicado al género de terror

L. Castellanos / La Crónica de León

Vinalia Trippers, esa revista de la contracultura leonesa y que tantas puertas ha abierto a los nuevos creadores literarios y gráficos de estas tierras, dio a conocer hace ya unas semanas su número once, titulado genéricamente ‘Trippers from the Crypt’, primero por estar expresamente dedicado al género del terror y, también, por inspirarse su diseño en la legendaria publicación ‘Tales from the Crypt’ (con versión televisiva incluida).

Varios escritores e ilustradores han hecho sus respectivas contribuciones creativas a una revista de dilatada trayectoria y ajena a toda ortodoxia oficialista (de hecho, carece de ayudas oficiales y su modelo de trabajo y desarrollo se basa en la autogestión).

Aunque la revista ya se estaba comercializando desde hace tiempo al precio de seis euros, no será hasta hoy cuando, en el transcurso de una fiesta que se llevará a cabo en El Gran Café (a partir de las 21:30 horas), conozca su presentación en sociedad.

‘Trippers from the Crypt’ constituye un imaginativo homenaje a la mítica revista pulp norteamericana ‘Tales from the Crypt’ (Historias de la cripta). Un total de ochenta autores, entre narradores, poetas, ilustradores y diseñadores, ofrecen su particular visión del género de terror en un atractivo volumen con portada de Mik Baro, que incluye en su interior el suplemento ‘Masters of Horror’.

La fiesta de presentación estará amenizada por el grupo leonés Los Caracoles. Su propuesta suma rock y funk y se basa fundamentalmente en la recreación de versiones de grandes clásicos de la década de los setenta, sin renunciar tampoco a aportaciones de aroma noventero. Por ello, se escucharán, a lo largo de su actuación, tanto temas de Jeff Beck como de Jimi Hendrix, Pink Floyd (atención a su versión de la célebre ‘Time’ incluida en el álbum ‘The dar side of the moon’) o Red Hot Chili Peppers, entre otros.

Integrado por Javi (guitarra), Edu (bajo), Raúl (batería) y Andrés (voz), el grupo Los Caracoles hace alarde de un distinguido directo que lo hace todavía más atractivo, como se comprobará esta noche en el escenario de El Gran Café en la fiesta de presentación de Vinalia.

miércoles, 18 de enero de 2012

VUELVE BORRASKA, EL CIBERFANZINE DE LITERATURA SUBTERRÁNEA

 
LA VIDA M.A.G.

“¿A dónde vamos?”, preguntábamos a nuestros padres los sábados por la tarde, y ellos contestaban: “A mirar escaparates”. Se fumaba en los autobuses, en los institutos y universidades, en la consulta del médico (y solía ser el médico quien fumaba). Los adolescentes se masturbaban hojeando el LIB, Interviú, y otras revistas acartonadas, algunos, a otros les bastaba con fantasear. Escribíamos cartas, salíamos a la calle a buscar a los amigos, cortábamos y pegábamos, pero lo hacíamos con nuestras novias o contra los del colegio de enfrente… No había móvil, ni redes sociales. ¿Cómo nos las apañábamos? Después llegó Internet, Google, Facebook… Parece que han pasado siglos (bueno, ha pasado uno, en realidad) pero fue solo ayer, hace 15 años. Borraska surgió en aquel tiempo fronterizo, cuando los emails tardaban horas en entrar a la bandeja de entrada y el contador del teléfono corría como un fórmula 1. De forma autodidacta y con espíritu y estética de fanzine. El espíritu porque nos lo pedía el cuerpo y la estética porque no teníamos ni idea. Y seguimos sin tenerla. Ahora volvemos en forma de blog, que es facilito, ajustado a las capacidades de los que nacimos MAG (Mucho Antes de Google). El ciberfanzine de literatura subterránea ha resucitado, muy lentamente, con pachorra, en un número especial y sin vocación de continuidad, en el que casi cuarenta creadores escriben sobre cómo era su vida antes de que las nuevas tecnologías irrumpieran. ¿Qué recuerdan de aquellos tiempos? ¿Cómo se adaptaron a los cambios? ¿De qué modo influyó en su forma de escribir? ¿Hemos ganado libertad o la hemos perdido? ¿Seguimos, en el fondo mirando escaparates?

Patxi Irurzun (Editor de Borraska)

Editorial del número especial LA VIDA AG (Antes de Google)

martes, 17 de enero de 2012

REALITY SHOW by Trevor Kusuhara.


Había una fiesta electrónica en Tokio, y Jenny me insistió insoportablemente una semana previa para que la acompañase. Bien, fuimos allí, y pronto nos vimos rodeados de adolescentes y jóvenes igual que ella. Menos yo, porque ya estoy viejo y rezagado y mis distracciones vitales no van mas allá de un buen colchón y una taza de café.

Nada más llegar, sonaba un clásico de Erasure, a todo dar, a todo volumen. En la vereda de la entrada del local, una pareja de cabellos largos indistinguidamente sexuales, se estaban devorando a besos. Jenny estaba espléndida con su vestido blanco. Me tomó de la mano y me lanzó esa sonrisa hermosa y traviesa que me hizo pensar que tramaba algo malo.

Luces intermitentes y multicolores alumbraban nuestras caras y las caras de todos los jóvenes, bailando y frotándose. La vida en ese lugar era muy simple, bailar y frotar. Casi no podíamos ver nada por el humo de los cigarrillos, ni siquiera las caras definidas del dúo de Djs que estaban moviendo sus cuerpos como si tuvieran un anfibio adentrándose por sus cálidos culos.
Solamente pensaba en dos cosas: la primera era bebidas y la segunda era bebidas. Quería beber un rato, matar algunas neuronas y evacuar aquel campo de concentración nazi evolucionado.

—Sentémonos allá –dijo ella, soltando mi mano y señalando un asiento al fondo de la discoteca.

Fuimos allí, y al llegar sentí que olía a marihuana pura. Nada mal para comenzar. Supongo que lo más probable es que a los chicos de hoy no les importa la calidad les importa la cantidad. Luego llegaron algunas amigas de Jenny, me las presentó:

—Bueno, ésta es William, aquella es Joyce y ésta otra es Ana.

Me quedé sorprendido con el nombre de la primera, William. ¿Pero qué mierda pasa aquí? Le conté mi incertidumbre a Jenny en susurros:

—Recién se ha operado, aún no ha pensado en un nuevo nombre – Me contestó.

Lo irónico es que Willy tenía el trasero más grande de todo el local. Aquel culo podía hablar cualquier momento, y cuando eso pase, los chicos le van a dar duro contra la pista de baile.

Entonces pasó. Le estábamos dando como media hora a la cerveza, bueno, en realidad yo le estaba dando a la cerveza. Jenny solo toma whisky con agua, dice que es para no engordar y que es más saludable. Así que ella, mi-chica-toma-whisky-saludable se emborrachó y ya se había meado dos veces en los pantalones. Esas cosas suelen pasar. Las mujeres siempre traen sorpresas cuando pasan del nivel de sobriedad. Me llevé las manos al rostro. Y decidí que era hora de marcharse. Las amigas de Jenny, de alguna forma se emborracharon más temprano que ella y se fueron con el primer chico que las sacó a bailar.
Jenny, tenía el rostro inclinado y los ojos semiabiertos, parecía endemoniada. Miraba el suelo. Pensé en recriminarle lo de la meada de los pantalones por décima vez, ¡Por el amor de dios! ¡Ya somos grandes para estar orinándonos encima! Pero no fui capaz de ello. Y pensé en el Internet, en los libros, en escribir un libro en Internet, en los mensajes que mando a las editoriales. Luego ella puso sus ojos sobre mí:

— ¿Sabes por qué no te responden las editoriales?
—Realmente no lo sé, me he partido el culo escribiendo esa novela.
—Pobre de ti, amor. —dijo
— ¿Por qué no me responden las editoriales?
— ¡Porque sos feo y viejo y encima estas acabado! No sé qué hago con vos esta noche, debería escupirte en la cara y revolcarme con los chicos que me de la gana.
—Bien, ya has bebido suficiente, es hora de irnos.
—Yo no voy a ninguna parte. —gimió ella.
— Nena, escucha, estoy cansado de estas cosas. Vamos a casa.

La sujeté de los brazos.

— ¡Suéltame! ¡Mierda, déjame en paz, hijo de puta!

Le solté. Miré hacia los lados por si alguien estaba mirando mi reality show, todo el mundo bailaba. Resignado, di media vuelta, sin mirarle, y me dirigí a la puerta de salida.
Uno trata de ser buen chico y lo único que consigue es ver cómo una chica se mea en sus pantalones y te llama hijo de puta.
Salí a apretujones del local. Di a la avenida. La pareja de pelos largos estaba apoyada a un auto, estrujándose, les escucho jadeando frenéticamente. Lo están haciendo en la calle. El amor está sobrevalorado hoy en día. Di la vuelta en la esquina siguiente dirigiéndome al parqueo.
Entonces escuché que alguien corría detrás de mí, unos tacos femeninos estaban tintineando sobre la calle. Escuché mi nombre, Dios mío, es ella, Jenny, la borracha.

— ¡Josh! ¡Esperá!
Aceleré el paso, ella siguió corriendo, luego comencé a correr, fue cuando recibí un botellazo en la espalda. Caí instantáneamente al pavimento. Ella se me acercó.
— ¿Mi amor, estas bien?
No contesté.
—Perdón, no quería lastimarte, es que estabas caminando muy rápido.
— ¡Claro! —Grité— y tenías que estamparme un botellazo, ¿verdad?
—Tú tienes la culpa por dejarme sola en la discoteca. —Me dice en un tono tierno.
—Si mal no recuerdo, me dijiste que te deje en paz.
—O sea que si te digo que te tires desde un puente, ¿Lo harías?

Y allí vamos otra vez. Ella y sus contrapreguntas estúpidas que me quieren enredar.
Uno de estos días me va a matar.


Trevor Kusuhara


http://lanuevamierda.blogspot.com/

lunes, 16 de enero de 2012

TRIPPERS FROM THE CRYPT en LEÓN


FIESTA VINALIA
+ CONCIERTO DE "LOS CARACOLES"


Jueves, 19 de Enero, 21.30 horas en el Gran Café de León

PRODUCCIONES VINALIA TRIPPERS PRESENTA:

TRIPPERS FROM THE CRYPT

El número 11 del fanzine Vinalia Trippers, Trippers from the crypt, es un homenaje a la mítica revista pulp norteamericana Tales from the Crypt.

80 autores, entre narradores, poetas, ilustradores y diseñadores, aportan su particular visión del género en un cuidado volumen con portada de Mik Baro, que incluye en su interior el suplemento Masters of Horror.

La presentación en León será el día 19 de enero, a las 21.30 horas en el Gran Café, con la actuación de la banda leonesa Los caracoles.

Formado en el año 2010 e integrado por Javi (guitarra), Edu (bajo), Raúl (batería) y Andrés (voz), Los caracoles tienen claras influencias del rock de los 70, combinadas con bases de funk y soul. Fuerza y experiencia sobre el escenario y guiños a Hendrix y Beck, entre otros muchos.

Entrada: 3 euros.

NO SON ESTRELLAS TODO LO QUE BRILLA by Julia D.Velázquez.


Sé que soy un caos, de pies a cabeza, empezando por el peine que nunca utilizo. De raíces a puntas, siempre abiertas, colgando inertes por mi espalda, cubierta por una chaqueta a la que sólo le queda un botón, gris... neutro, sin gracia, la chaqueta. Mi flequillo, continúa en el mismo debate, largo o corto, ambos son excusa para tapar mi frente, demasiado grande, mis cejas, salvajes serían demasiado pobladas, depiladas, en forma de arco hacen que mis ojos sean demasiado grandes, según el ángulo, el otro día tuve que hacerme una foto para el pasaporte, salieron diminutos, mis ojos, casi imperceptibles, como dos pulgas en la cima de una gran montaña que es mi mandíbula, el fotógrafo, supongo, por su edad, hombre de gran experiencia, me hizo levantar la cabeza demasiado y el resultado no fui yo, ahora sin maquillar, ni una triste línea en los ojos, da igual siempre está corrida... me empeño en mantenerla... se esconden debajo, mis ojos, los limita, a mis ojos, su tamaño me resulta grotesco, la sapo me llamaban aquellas pijas del colegio de monjas... y me convencieron, durante una excursión al campo. Mis compañeros, enanos crueles, les sacaba a todos una cabeza, jugaban a intentar enrollarse entre ellos con la excusa del juego "beso ,verdad o consecuencia", yo era la consecuencia, malditos, ni siquiera quería ser el beso, pero ser la consecuencia dolió demasiado, el acné me ha acompañado hasta hace poco y por aquel entonces mi frente era la mejor muestra de pubertad del colegio, su reto, fue darme un besito en el epicentro del volcán, vamos, en toda la granuda frente, hablando en plata. Malditos asquerosos, luego empecé a maquillarme... eso agravó la situación, se me fue de las manos... Volvemos al presente, soy desordenada, a veces me enfado sin razón y miro a ver quién me llama antes de descolgar el teléfono. Amigos del alma tengo pocos, no por que no quiera... los caminos se separan, la gente cambia, a veces para bien. Paso horas frente al ordenador, trabajando, a pesar de ello no tengo un duro, mi talento se tambalea a cada reto que se le presenta, mi inseguridad crece y la ansiedad se dispara, me obsesiono y no atiendo a nada más, me olvido de mí misma, de los que me rodean, podría dejarme morir de inanición si no fuese adicta al dulce y mis caderas crecen, se enraízan a la silla, ya gastada, sin relleno, con un cojín encima, las cortinas no hacen juego con la habitación, los libros y papeles se amontonan a los lados del escritorio, ni siquiera son útiles, los papeles, ni siquiera tengo la intención de reciclarlos, los meteré en una bolsa junto a los paquetes de tabaco de liar que he ido tirando, aunque les quedaba algo de miga, lo suficiente para un par de pitillos, y la tiraré, la bolsa, al contenedor orgánico... mi crueldad para con el medio ambiente no tiene límites, antes usaba laca, laca en cantidades industriales, me cardaba el pelo hasta que descubrí que sin peinarme conseguía el mismo resultado... todo es casual, nada de esto me entusiasma, estaré a tiempo para cambiar? para usar "eyeliner"?

De pequeña quería ser niña prodigio, no porque cantase ni bailase, tampoco tenía gracia, es que a mi abuela le encantaban, esas niñas flamencas de pelo brillante y dientes como perlas... hace un par meses desistí en mi deseo... ya era demasiado tarde para empezar a intentarlo... me quedo con mi caos, con mi inminente madurez, con mis cortinas horrorosas... total... no hay nada malo en ser una madurita antiprodigio.


Julia D. Velázquez, del blog Gente Triste.

domingo, 15 de enero de 2012

PREFIERO VIVIR EN UN ÁTICO por Óscar R.Cardeñosa.


No puedo dormir en este cuarto. Realmente no puedo dormir en ningún lugar de toda esta casa. Hay ocho plantas más sobre mí, y eso me pone de los nervios. No es que crea que el edificio se va a venir abajo, el problema son las personas, como siempre. Si el resto del edificio estuviera vacío no tendría problema. No. Son todas esas vidas sobre mí. No sus vidas, sino sus muertes, todo lo que les está ocurriendo. No aguanto la idea de que todos estén cagándose, meándose, corriéndose y muriendo sobre mí. En alguna de las ocho plantas superiores alguien está follando, puede que haya un niño vomitando. Si no lo hay, lo habrá. Los niños vomitan en las fiestas. Seguramente hay un perro echando una meada en algún rincón desatendido. Y todos se están muriendo, y yo estoy despierto mirando al techo mientras se mueren, deseando que se mueran en otra parte.

Óscar R. Cardeñosa, del blog Goliat Reformado.

400 PERSONAS by Carlos Salcedo.


400 personas
estábamos allí
400 personas
desesperadas
dementes
mirándonos las caras
y los pies
fumando nerviosos.

400 personas
para 13 puestos
de un curso
de celador,
ni siquiera un curro,
un puto curso,
de celador,
para limpiar culos
y cargar muertos.

400 personas
para 13 puestos,
como los 13 sueldos
que se lleva muertos
la corrupta
hija de puta
presidenta
de la diputación.


Carlos Salcedo, del blog La venganza de los malditos.


Photo by Jul