viernes, 11 de marzo de 2011

SITUACIONISMO by Damego.


El situacionismo es hoy una corriente literaria que en lugar de crear personajes ficticios e imbuirlos de realidad, crea situaciones reales para personajes reales o de ficción.

El situacionismo se origina en un estrato social de narradores y poetas que no tienen dinero para viajar, que no tienen tiempo o ganas para investigar durante años polvorientos legajos porque se nutren de legados más consistentes y permanentemente actualizados, que se lo juegan todo, en un intento de modificar sus circunstancias y las de su propio entorno mediante su capacidad creativa y su necesidad de cambiar la realidad, para mostrar al menos esa realidad, esa situación en la que están inmersos y desean cambiar, para remover las conciencias de sus contemporáneos y proponer cambios en nuestra manera de vivir o de no vivir las propuestas ofrecidas por una oficialidad tecnocrática y mercantilista.

El situacionismo, por tanto, no puede ser políticamente correcto ni literariamente académico porque se basa en la mera contemplación de un mundo decadente, abocado a la infelicidad. Y en su crítica.

Se basa también en el lenguaje de la calle y en las necesidades interpretativas de un mundo que conoce plenamente, para dejar acuso de recibo en sus lectores, para sentir su mirada ante el espejo social que le da forma.

Del situacionismo podríamos decir que refleja la mera realidad, vivida o sentida,  que repele las subjetivaciones, el surrealismo y la búsqueda empírica de la belleza, calificación ésta sujeta a un imaginario que parte del heroísmo clásico y el romanticismo dieciochesco, imaginario en el que no encuentra soporte para identificar al mundo, a las personas en el mundo actual.

Podríamos decir que el situacionismo es la transmisión escrita de la realidad que nos ha tocado vivir, con mucha prisa para medrar y enormes pérdidas en el camino, y que tiene dificultades para crear grandes arquitecturas novelísticas, pero que nada pierde en ello porque no ha nacido para entretener y a buen entendedor pocas palabras bastan.

Situacionistas del mundo, uníos. Yo no he inventado la palabra. Una gran telaraña para destejer, mientras esperamos un ulises que sea capaz de leerse y retornar.

A buen entendedor, salud.


Damego, del blog Los silencios del lobo.

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