martes, 27 de julio de 2010

TOMAS FALSAS (V.O.) por Joaquín Piqueras.


SALIDA DE LOS OBREROS DE LA FÁBRICA
.
Una fotografía en blanco y negro
en un ajado álbum de familia
genera una violenta panorámica
hacia el pasado, que desemboca
en este plano fijo en la memoria:
obreros saliendo de una fábrica,
obreros con caras sucias y almas
hipotecadas, hombres y mujeres
vestidos de azul, que saben lo que es
el sudor en el frente de la vida,
y entre ellos, mi madre, rostro anónimo
que regresa a su hogar, con el pan
bajo el brazo y un adiós en el pecho.

Joaquín Piqueras, de Tomas falsas (V.O.).


El último poemario de Joaquín Piqueras acaba de ver la luz. Con portada de José Molina y prólogo de María Ángeles Moragues, esta apócrifa historia del cine dividida en tres secuencias de poemas (Etapa Muda, Etapa Sonora [I], Etapa sonora [2]), que utilizan todos el motivo cinematográfico como pretexto para ahondar en cuestiones existenciales, tales como el amor, el paso del tiempo o la muerte, es el resultado del Primer Accésit del XVII Premio de Poesía Ciudad de Las Palmas. Se trata de una ampliación del anterior poemario Tomas falsas, que no fue sino una especie de tráiler de lo que es este libro.

Fragmento del prólogo de María Ángeles Moragues:
[...]
Es curioso que la voz poética se exprese manteniendo el mismo estilo esencial de sus obras anteriores, independientemente de las causas que ahora actúen como motor de esta escritura. Muchos de los poemas poseen elementos narrativos, otros se ajustan al empleo de la técnica del texto abreviado, bien en formato test, tal como demuestra “Rashomon”, bien como aforismos, patentes en “Horizontes de grandeza” y “El séptimo sello”. Pero, si algún rasgo define bien el estilo escritural de Tomas falsas es la innovación y el empleo de una retórica encabezada por una sutil ironía en la que este urdidor de palabras es harto ducho. Son, también, indiscutibles las dotes ingeniosas con que barniza el autor sus versos, así como su hábil destreza para encajar los elementos vanguardistas introducidos en el interior de dos artes ancestrales, el cine y la literatura. Un tándem indisoluble, sembrado de hondos pensamientos y donde no están ausentes sentimientos de melancolía, emociones silenciadas, inquietud, rebeldía social, olvido, soledad, tiempo, muerte y otros ingredientes propios de un poemario que se precia de entrar a formar parte de los elegidos.

Añejas películas de títulos consagrados son paráfrasis críticas de la contemporaneidad actual. Cinema paradiso, pieza clave de este ensamblaje, postula en sus versos de cierre desde un plural colectivo la paradoja de lo que es la vida: “tomas falsas” y en un claro gesto por inocular rasgos distintivos, este poeta-espectador continua trazando una sugerente red cinematográfica del más variado cine transnacional de siempre. Léanse Al este del Edén, cuya estructura se cimbrea entre un plano y un contraplano versales o El cartero (y Pablo Neruda), sincero homenaje también al chileno a quien rinde tributo, esta vez formal, en “Corazón fiel”, donde resuena el eco nerudiano de aquella emblemática composición “Me gustas cuando callas …”. Asimismo, y en franco mestizaje con lo anterior, encuentra el atento lector creaciones de signo social como “Salida de los obreros”, nueva confirmación de la arraigada conciencia social de este escritor ya patente en sus poemarios precedentes.

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