viernes, 24 de abril de 2009

Mantén tu corazón encendido para que funcionen los neurotransmisores al final del viaje (Mariano Schuster)


Dicen que cuando mueres

la vida pasa como una película

por tu cabeza.

 

Mi abuelo fue enviado a una guerra

y era un hombre pacífico.

Pero le pusieron ese uniforme,

y bueno, ya sabés lo que eso significa.

 

Llegó a Argentina

encontró a una hermosa mujer

y dieron a luz a dos bellos hijos.

 

Cuando murió

en su cabeza

alguien pasó la película de un mundo mejor.

 

Dicen que cuando mueres

la vida pasa como una película

por tu cabeza.

 

Hace unos meses

tomé el periódico

y supe de la muerte del poeta Ángel González.

 

Nunca lo vi,

pero sé que él también

tuvo que soportar demasiados años

en un mundo hostil.

 

Cuando emprendió retirada,

amor, república y poesía

se unieron en una  cinta  interminable

en el centro de su mente.

 

Dicen que cuando mueres

la vida pasa como una película

por tu cabeza.

 

Mi padre era un hombre sencillo:

erraba más de lo que acertaba.

Me dejó unos hermanos

por los que siento orgullo.

 

Cuando murió,

una vieja casetera

transmitió sólo para él,

y puedo verlo reír y llorar

a orillas de un mar que todavía

nos está negado.

 

Dicen que cuando mueres

la vida pasa como una película

por tu cabeza.

 

Jorge enseñaba ciencias físicas

en el colegio secundario

y soñaba con la igualdad.

 

Cuando murió

los médicos culparon a los infartos.

Pero yo sé que lo mató el Sistema.

 

Todavía puedo verlo acostado

en su ataúd,

sonriendo.

 

En su cerebro fue transmitida la película

en la que todos somos felices.

 

Dicen que cuando mueres

la vida pasa como una película

por tu cabeza.

 

Mi amigo José

tenía las neuronas atrofiadas.

 

El mundo era difícil para él.

 

Si viviese 

sería una de las mejores mentes

de nuestra generación.

Pero fue destruido por la locura y por la droga.

 

Partió de aquí

soñando que su nariz

sólo respiraba aire y libertad.

 

Dicen que cuando mueres

la vida pasa como una película

por tu cabeza.

 

Tengo 30.000 hermanos

que no encuentro.

 

Prefiero pensar que viven,

pero cuando pienso que han muerto

no me siento tan mal,

porque sé que en sus cabezas

una bella película

sin militares y asesinos

fue transmitida

como preludio de lo próximo.

 

Dicen que cuando mueres

la vida pasa como una película

por tu cabeza.

 

¿Ya pensaste qué pasará por la tuya?

 

Espero que cuando llegue el momento

puedas descansar en paz.


Mariano Schuster nos escribe desde Buenos Aires. Es poeta y seguidor de este blog desde hace tiempo, además de agitador cultural en Buenos Aires. Ha publicado el poemario "Música para buenos salvajes" y en breve saldrá LA PUTA VERDAD, al que pertenece el poema de arriba, y que está prologado por Luis Antonio de Villena. Su mensaje es como un puente hasta el Río de la Plata, por el que haremos cruzar nuestra Resaca.

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