miércoles, 17 de diciembre de 2008

BETTIE PAGE; LA REINA DE LAS CURVAS (Jesús Sánchez)


A finales de los años cuarenta en EEUU los medios de comunicación encontraron la onda expansiva que les catapultó al poder de que hoy gozan, y, con el firme propósito de vender el nuevo mundo, estalló la euforia que se venía cociendo a fuego lento. Así aparecieron las Pin-Ups, llegando a superar la fama de los presidentes que transitaron aquellos años. Marilyn Monroe, Brigitte Bardot, Stelle Stevens o Ivonne de Carlo irrumpieron de manera apabullante en los medios, pero la más fotogénica de todas era Bettie Page.
Como es habitual en estas historias Bettie no tuvo una vida fácil; fue entregada a un orfanato a los diez años y sería la vida la encargada de curtirla. Pero el carácter luchador de esta fémina de curvas y acantilados estremecedores la llevó a diplomarse como profesora de inglés en 1944. Tras este logro personal buscó su oportunidad mientras ejercía de profesora de canto, baile, interpretación e incluso secretaria de Wall Street. Finalmente, en 1946, consiguió una prueba en los estudios de 20th Century-Fox, donde intentaron adaptarla a las exigencias del mercado, acercándola al rostro de Joan Crawford. Afortunadamente Bettie rechazó la oferta. Curiosamente meses después Norma Jean Dougherty consiguió su contrato de dedicación exclusiva, eso sí, como Marilyn Monroe.
Nuestra musa se trasladó a Nueva York, donde un cazatalentos quedó perplejo al verla pasear por la playa y le consiguió su primera portada, y el codiciado segundo puesto de Miss Nueva York en 1951. A partir de aquí fue habitual de las revistas para aficionados de todo el país. Las publicaciones donde aparecía agotaban las tiradas y pronto los seguidores comenzaron a pedir fotos poco habituales, como que las chicas se pegaran o fueran atadas. Pero nada era demasiado para la reina de las curvas; su flequillo recto y corto, su naturalidad ante las cámaras, su feminidad agresiva (o inocente), pero siempre dominante, colmaba de gloria a los fetichistas, hasta el punto de hacerla precursora de la estética Bondage.
Aquellas revistas pronto comenzaron a incluir textos con nombre y apellido, noticias sobre cine, historias de policías o cuentos de terror, sentando las bases de la “serie B”. Bettie seguía deambulando por diversos terrenos y, en 1953, se editó su primer largo: Strip-o-Rama. Seguido de Varietease (1954) y Teaserama (1955). Estas películas contenían escenas de bailes eróticos aliñados con gags cómicos, donde las chicas y los travesti se quitaban la ropa sin llegar al desnudo, proporcionando, a pesar de la divulgación maldita de estas cintas, que sus productores almacenaran montones de dólares.
Consiguió ser la Top Model mejor pagada, hizo diapos estereoscópicas en 35mm, cortos en 8 y 16mm, placas de 4x5 y 8x10 para imprimir carteles, fotonovelas y comic con sus historias recorriendo todos los temas exigidos; peleas entre féminas, lencería minimalista, fotos realistas, sadomasoquismo, etc. Y, como no podía ser de otra manera, Playboy le hizo el desnudo navideño en 1955, además de haberse hecho con los derechos de varias de sus fotos para sucesivos calendarios.
En 1957 tiene lugar el más desagradable momento en la vida de la diva del erotismo. Un candidato político al despacho oval por vía demócrata (Estes Kefauver), sentó a Bettie en el banquillo. Ante la pregunta en persona del propio Estes K. de por qué no se avergonzaba de mostrarse con prendas tan íntimas y ajustadas, ella contestó: “porque, querido senador, creo que son lindas”.
Tras este incidente Bettie tomó la decisión de cambiar de vida. Tenía entonces 34 años recién cumplidos y, por extraño que resulte, desapareció sin dejar rastro alguno.
Hoy, casi cinco décadas después, nos llega la noticia de su muerte. Sus imágenes siguen haciendo las delicias de periodistas, aficionados al rock and roll, fetichistas, coleccionistas compulsivos y demás mentes prodigiosas. Sus imágenes permanecen imborrables ante el paso del tiempo y su historia crece a pasos de leyenda. La denominada reina de las curvas tiene en la grasienta y maravillosa historia undergraund un escaño difícil de alcanzar.

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