lunes, 31 de marzo de 2008

Alfonso X. Rabanal: un fragmento de la niebla


El buscador de meteoritos


las botellas se escapan de mis manos…
las miro, pienso en ti...
pero no me dicen nada, no huelen a ti...

las botellas vacías ruedan,
se rompen,
los benjamines huelen a coño,
su olor se impregna en mis dedos,
el cava de plástico moja mis heridas...

se lo han pasado bien, pienso...
mientras recojo sus restos...

cuento las horas perdidas en este curro, los trozos de mí que arrojo al pensar en tu cuerpo, los equilibrios que invento al saltar el vacío entre dos rayas, rastreando restos de palabras que mis labios ya no pronuncian, no existen en este sótano de hotel que huele a vino, esperma barato, labios de puta posterizados en botellas que ahora vomitan restos de estrellas, las sábanas de marrones rotas, las toallas cagadas de carmín con las que limpio del cemento las babas,
las mías,
las que me trago al callar en tu cuello,
las que resurgen en mi polla
que no aguanta tu olvido…
las recojo, una gota de sangre brilla, ya brilla algo en mi sangre, sonrío y pujo el carro de cristales rotos

no puedo con la puta resaca…

pero miro el suelo negro
del almacén,
escucho el silencio de las botellas que ya lo dijeron todo…
vacío…
enciendo un cigarro sentado sobre cajas de cocacola, un moscardón disecado en la pared de espuma de cfc me sonríe

sabe que sólo soy un buscador de fragmentos…

y me pregunto algo que olvido al pensar en ti...

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