lunes, 31 de octubre de 2016

LIBRO DE LAS INVOCACIONES



Con el Diccionario de símbolos de Juan Eduardo Cirlot como guía, el ilustrador y escritor Pablo Gallo propuso a 131 escritores españoles de todas las edades, procedencias, condiciones y estilos que seleccionaran una frase de un autor muerto. Durante cinco años el pintor y dibujante Pablo Gallo ha invitado a 131 escritores en lengua española a invocar a aquellos de sus maestros que ya han cruzado la frontera de la vida. El resultado es este libro con 262 retratos que pretenden abrir una puerta al diálogo entre dos mundos: el de los vivos y el de los muertos. Incluye también 131 ilustraciones por cada una de las 131 citas, que funcionan a modo de conjuros, como fórmulas mágicas que animan a la invocación mediante la energía de las palabras.



domingo, 30 de octubre de 2016

CRECER por JULIA NAVAS MORENO




Hasta un momento de tu vida
creces en altura.
Crecen tus caderas,
tu pelo,
tu barba,
tus hormonas
-que en un futuro volverán
a su frenética actividad-.

Tu impaciencia,
tus expectativas.

Llegado a un punto
-cada cual madura a su tiempo-,
crece tu visión,
tu tolerancia;
crece tu escepticismo,
tu desilusión.
Tu capacidad de asimilar el fracaso
y transformarlo
en lección...

Y, sí, no es extraño:
crece tu ansia de vivir
aunque sea alimentada
por los restos del naufragio.


Julia Navas Moreno



sábado, 29 de octubre de 2016

WILL SCARLET NO ERA DIOS: Laura Fjäder.




DE CARÁCTER SUBVERSIVO

te propongo un trato, a ti, que olvidarás este texto a menudo que pases página: abre los ojos. abre los ojos para sentir la caricia de esta poesía; que entrará en tu estomago, caliente, puñalada a puñalada, hasta lo más profundo de ti. 

lo cierto es que, últimamente, pocas veces encontramos un poco de tinta que, en la esencia de lo esculpido, consiga erizarnos la piel… pero laura lo consigue: y vaya si lo consigue. poema tras poema, reflexión tras reflexión. con la sutileza directa de wolfe. la pureza olvidada de corso. nutrida directa de la poesía de calle, de bar, de plaza; la que se aleja de círculos cerrados, mentes cuadradas y personas rectas. laura relata en sus poemas tu vida, la mía, la de ellas; sin decoro, sin pretensión. dejando claro en cada página que la poesía se escribe o se sobrevive, incitando a morir en cada punto final.

será ahora entonces, cuando te des cuenta, si has llegado hasta aquí, que malgastaste tu tiempo en leer una descripción de lo que no vas a olvidar. porque no: will scarlet no era dios.
pero tampoco dios lo era. que al arte hace tiempo que lo mató duchamp.
sumérgete, de este modo, sin dudarlo un segundo más, en la madurez literaria de esta autora que no dejará que quedes indiferente. al fin y al cabo, no has venido a esto para encontrar una analítica hierática tesina, sino para embriagarte de la verdad más alejada de típicos bukowskis que no han leído nada de sandburg… créeme: cuando conozcas a laura: te vas a emborrachar.

después de todo: la he visto como poeta, presentadora y persona; a la misma y tan diferente luchadora, que pelea en la vampírica ciudad de xixón por limpiar la basura de las reconvertidas calles proletarias.

adéntrate:

hemos buscado discurso, hemos buscado poesía:
y ahora, por fin, brindamos a sangre con sangre: por sangre morada:
la nuestra. gracias a L. gracias a ti.


Alberto Claver


TRES POEMAS


Rake away the gold leaves, 
roll away the red, 
And wake Will Scarlett from his 
leafy forest bed. 

Alfred Noyes 

WILL SCARLET NO ERA DIOS

Recuerda a todas las mujeres
del bar de Montmartre,
donde tomaba café,
y ahora que lo cuenta,
por enésima vez,
vuelve a jugar conmigo
al vulgar atormentado
que nunca ha renegado de su Estrella:

ésa,
la mala, 

la que le ha acompañado siempre

hasta esta tarde.

Hasta esta misma tarde
en que la bata de andar por casa
ha descubierto su carne suave
de animal desorientado.

Con la piel me ha contado
que tiene miedo del invierno
y me ha ofrecido su dolor
sin ataduras. 

Y yo respiro aire que él antes ya ha exhalado:

aire que no es mío,
aire que él ha usado, 
aire que guardo en los pulmones,

aire viciado de ídolo de barro. 

*

Él es mi maldad y mi manzana y lo acompañaré a su casa. 

Anne Sexton. 

LA JAULA

Lo supe al verte volar lejos,
por encima de los muros
y de tantas cicatrices.

Lo supe al verte sudar sangre
y declararte en rebeldía:

Ese pozo donde vives,
anegado de agua fría,
es ahora mi casa y mi castigo

*

Mis pasos son tan antiguos 
Como el ritmo 
Que los lleva. 

Sara Torres 

TRAVESÍA.

Este es el camino.

El que sigo desnuda,
descalza,
el lleno de zarzas.

Yo recojo los frutos
oscuros
y amargos.

Los mastico.

Siento la acidez
morada en la lengua
y la garganta.

No siento la picadura de la abeja.

No siento las piedras finas
que hieren
la planta de mis pies.

Continúo.


Laura Fjäder, de Will Scarlet no era Dios (Suburbia Ediciones, 2016).

https://suburbiaediciones.wordpress.com/

viernes, 28 de octubre de 2016

jueves, 27 de octubre de 2016

¿QUÉ ES POESÍA? por PABLO CEREZAL




Cada vez que amenaza tormenta pienso en Bob Dylan.

Los cielos engordan de gris y Dylan desinfla en mis oídos el pronóstico de esa lluvia que caerá para limpiar los retales de inmundicia con que hemos zurcido esta cárcel que habitamos y llamamos sociedad.

Después, cuando el aguacero ya equivoca los paraguas, burla los paseos transeúntes y desquicia las fachadas de los edificios, pienso en ti, claro, como siempre que llueve… de hecho pienso en ti antes que nada, y la lluvia venidera ya es metáfora, materia poética de tu ausencia, metáfora… como la canción de Dylan, en quien también pienso cada vez que llueve. Pero pienso antes en ti, insisto, lo de Dylan llega más tarde, cuando las calles cantan la tormenta con sus gorgoritos de óxido y charco equivocando el clamor de los semáforos. Pienso en ti. Te pienso, te recuerdo, y lamento que tus manos no se aferran ya a mi cintura, que no masticas ya más mis besos… que el mundo es feo… y sucio: necesita un chaparrón atroz que arrase los desperfectos. Esa lluvia va a llegar, como predijo Dylan, como cantó Dylan, como escribió Dylan en la vasta memoria colectiva y en la memoria mínima de tus abrazos que hoy, mientras llueve, andan sumergidos en latitudes distintas de las que limitan mi cuerpo… pero eso es otra historia.

Y es que diluvia y te recuerdo mientras llovía en Madrid, sobre las calles de Madrid, desde los cielos de Madrid, y no sé muy bien si llovía en la ciudad o era la ciudad quien llovía en nosotros para hacernos seres acuáticos surcando las profundidades del deseo… y tus piernas se hacían aguacero mientras mis labios sembraban nubes en tu garganta, para que pronunciase húmedos abecedarios de amor, salvia, saliva y quédate a mi lado no me dejes nunca te quiero huyamos del mundo… pero eso es otra historia, ya digo. O quizás no lo sea tanto. Porque hoy llueve en Madrid, y el fantasma de tu lengua arrastra cadenas como versos susurrados con la voz nasal de Dylan, y me entero por la prensa de que al bardo le han otorgado el Nobel de Literatura, y me alegro y me digo bien por Bob, bien por los académicos suecos, bien, porque Robert Zimmerman lleva más años que la vida diluviando sobre las avenidas de esta sociedad en ruinas su voz de cristal quebrado y sus versos de borrasca azul y breve, narrando historias que bien pudieran ser las nuestras, la mía, la tuya, amor, cuando te desnudabas con mis manos y te acariciabas con mi saliva cosida a los dedos…

Así que a Bob Dylan le han otorgado el Nobel de Literatura, y ha llovido en las redes sociales un mezquino aguacero de reproches y envidias, quejándose de a dónde vamos a llegar cualquier cosa ya es literatura dónde quedaron los grandes autores a quienes nadie lee salvo cuando les dan el Nobel… recuerdo aquella deliciosa película cubana, Fresa y chocolate, cuando su protagonista clama, dolorido, “¡ahora resulta que hasta las putas son críticos de arte!”… pues eso.

[se abre la veda: ya pueden comenzar a insultarme, en Facebook y aledaños, por misógino y derivados, todos aquellos que no han visto la película, ni lo desean -ni lo harán, por más que esté disponible en la red para los adalides del arte, siempre que este sea gratuito y su disfrute no haya de retribuirse al artista- pero se sientan, triunfantes, en la mullida ilusión de sus 15 minutos de fama, jaleadas por sus “seguidores” sus incendiarias opiniones, aplaudidos en sus revoluciones de teclado y café caliente -¿dónde ya los adoquines?-, y pueden incluso –no sería la primera vez- denunciar mi texto ante los jueces del ciberespacio… su cobarde contribución a hacer de este mundo un lugar más justo]

Decía que a Bob Dylan le han otorgado el Nobel de Literatura. Y le imagino urdiendo tormentas, escondido, silencioso. Como te imagino a ti, escondida, silenciosa, urdiendo chaparrones entre los pliegues de tus piernas. 

Llueve. Dylan ya tiene el Nobel de Literatura. Tú sigues lejos. El sol se ha escondido, como se eclipsó el día en que falleció Bécquer, a quien nadie duda en proclamar poeta sólo porque dejó escrito qué es, en realidad, eso que llamamos poesía. Llueve.

Llueve y tú no estás. Por eso intento abstraerme de tu recuerdo felicitando a los miembros de la Academia sueca. No merece el poeta más felicitaciones ni enhorabuenas. Las merecen ellos, que parecen haber comprendido, al fin, qué es poesía. Ahora sólo me queda recordarles que Leonard Cohen aún está vivo, y recomendarles leer a Bécquer. Así obtendrá el Nobel de Literatura, algún día, el desfallecimiento de tus piernas tras el amor, tras nuestro amor… aquellos tímidos versos que goteaba tu vientre para evidenciar que la poesía puede evadir la cárcel de los libros.

Quería hablar del flamante nuevo Nobel de Literatura pero, lo siento, una vez más, reincido en ti y sólo de ti acabo hablando. Y sigue lloviendo. Así que me tumbo en la cama, desnudo, y contemplo mi cuerpo. Te tomo prestados los labios y las manos, para acariciarlo mientras susurro

And it's a hard, it's a hard, 
it's a hard, it's a hard,
It's a hard rain's a-gonna fall


Pablo Cerezal


martes, 25 de octubre de 2016

PUTA POESÍA por JOSÉ G. CORDONIÉ



Los ojos abiertos y el puño cerrado, los ojos cerrados y el puño abierto, grito y murmullo, silencio y aullido, la sensación de pisar asfalto cuando el horizonte se abre en un campo amplio donde Todo puede florecer bajo la sombra de la nostalgia y del deseo, de la realidad compacta de las calles, de ropa seca tendida bajo la lluvia, de la vida agazapada y escondida, de la sinrazón y de la fantasía, de los recuerdos embebidos y clavados en la retina del recuerdo, de la distorsión laberíntica y obscena en que se ha convertido la Sociedad, de la Verdad pura, que a veces duele y siempre nos hace abrir los ojos, aunque los mantengamos cerrados.

Él lo dice. Nunca calla.

Puto poeta de grito y murmullo, de silencio y aullido, de voz cabal y verdadera en días en los que se arruina la autenticidad al reflejarse en los escaparates, y que resulta difícil de encontrar aunque se persiga, porque las voces parecen ecos que se mezclan, que se imitan, que se mimetizan, que se confunden, que se apagan antes de prenderse.

Si alguien cree que conoce la Poesía y no se ha asomado al universo de Gsús Bonilla, no conoce nada.

El alma en palabras

se hace Poesía

con tiros de posta.


José G.Cordonié, en Artefactor.


lunes, 24 de octubre de 2016

UN POEMA de JORGE M MOLINERO



Una piedra
tallada en forma
de corazón
dentro de mi
caja torácica.

Que no se mueve y
pesa. Para que
no se escape
por las fisuras de los huesos.

Es esa mi forma
de amarte.
Con un peso inmóvil
que te retenga dentro.


Jorge M Molinero

domingo, 23 de octubre de 2016

MINUTOS ABSURDOS por JOSÉ MANUEL VARA




Hay esos típicos minutos absurdos
Donde uno piensa demasiado
En cosas que no son de este mundo;

A veces, las neuronas te traicionan
En un arrebato
De sometimiento aparente…
En el fondo, sólo te están jugando
Una mala pasada
O abriendo la puerta de la trastienda
A la locura;

Locura, que con su lengua quebradiza
Araña la añoranza de normalidad,
Bajo el estandarte del rey de la infamia,
Que, como siempre, deambula borracho
Entre putas cerebralmente activas,
Como los santos de las iglesias,
Que siguen implorando limosna…
… o un trocito absurdo de ti.


José Manuel Vara


sábado, 22 de octubre de 2016

PODRÍAS DEJAR DE SANGRAR por JAVIER VAYÁ ALBERT



Podrías dejar de sangrar.
Tengo ese recuerdo metálico
incrustado en cada poro de la vida.
Podrías dejar de sangrar.
No encuentro una puta camisa limpia.
Y los niños parecen manchas escarlatas fugitivas.
Y la casa se tambalea
flotan salados los cimientos débiles.
Podrías dejar de sangrar.
La ciudad se ha transformado en una Venecia sórdida.
La realidad ocurre tras un velo líquido pegajoso.
Se me atiborran los dedos de encarnada escarcha.
Podrías dejar de sangrar.
Tan impoluta tan limpia tan impecable tan pálida.
Me observas indolente desde un afuera aséptico,
garabato roto rojo,
repitiéndome a mí mismo mantra de hemorragia
podrías dejar de sangrar.

Javier Vayá Albert, del blog Actos Invisibles.


viernes, 21 de octubre de 2016

PLANO CENITAL por JULIO ROMERO



Dejé caer la cabeza como en una de esas películas donde el condenado se sitúa bajo la guillotina.

Me permitieron sumergirme en la realidad durante una fracción de segundo.

Necesité taparme los oídos con las manos.

Las paredes del mundo retumbaban sacudidas por millones de cabezas atestadas de problemas que huían por las escaleras de incendios.

Como luces vencidas parpadeaban los estados de ánimo más inestables que nunca.

El presente era una espesa columna de humo que se desvanecía en los últimos metros que enlazaban con los sueños.


Julio Romero


miércoles, 19 de octubre de 2016

GAS: Entrevista en Diario de León.



«Hay que disfrutar del peso de la piedra»

Vicente Muñoz nos muestra sus avatares literarios y vitales en un libro que reúne 17 años de poesía. Confiesa que es un escritor autobiográfico que refleja todo lo que vive en sus versos. «Hago de mi vida poesía», asegura en esta entrevista, en la que revela sus claves vitales «Es cierto que mi obra es muy nihilista y existencial, pero amo la vida y no quiero vengarme de ella» «Haber podido siempre publicar mi obra y tener un puñado de lectores fieles ya es en cierto modo triunfar» «La memoria es un mundo caprichoso y extraño que no refleja exactamente la realidad»

CRISTINA FANJUL / Diario de León / 16/10/2016

Vicente Muñoz acaba de publicar Gas, un volumen que recoge su obra poética, una obra con la que puede trazarse la biografía lírica de un autor que no casa con el conformismo literario.

—¿Dónde se quedó el realismo sucio?

—Si te refieres a mi obra en concreto, supongo que reflejado en mis primeros libros, Canciones de la gran deriva, Perro de la lluvia y Los que vienen detrás, sobre todo, aunque mezclado con otras muchas influencias y lecturas, por supuesto, y siempre impregnado de una fuerte crítica social. Como corriente literaria, donde siempre ha estado: como una variante del realismo, con sus pros y sus contras, detractores y seguidores.

—Diecisiete años son muchos años. Son tantos, Vicente. Dime cómo te ha cambiado la vida y cómo lo reflejas en tu poesía.

—Son años, sí... Mi vida ha dado mientras muchas vueltas, han sucedido muchas cosas buenas y malas, he ido madurando, dándome cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, y todo ello se ha ido reflejando, efectivamente, en mi poesía. Soy un escritor autobiográfico y todo lo que voy viviendo y experimentando se refleja de un modo u otro en mis libros.

—La vida literaria te ha regalado lectores, que al final es lo importante. Quiero decir que ya has triunfado. En qué punto queda el reconocimiento de la ‘crítica’?

—El concepto de triunfar en este gremio es muy relativo... De escribir viven hoy en día muy pocos autores en este país, desde luego no los mejores, y a costa de ciertas servidumbres que personalmente no estoy dispuesto a aceptar. Mi apuesta ha sido siempre escribir lo que siento y me realiza y quiero sin preocuparme de tendencias ni modas, qué pide o exige en cada momento el mercado, y sin venderme nunca al sistema... Para eso, para no tener que pasar por ahí, ya tengo otro trabajo, y en él me rijo por otros principios. La literatura es para mí sagrada, algo que no quiero contaminar. Y a ese respecto, dentro de mis posibilidades, haber podido siempre publicar mi obra y tener un puñado de lectores fieles ya es en cierto modo triunfar. Si nos atenemos sólo a criterios económicos, obviamente no, no vivo de mis libros, me moriría de hambre si dependiera sólo de eso. Y a nivel de la crítica, bueno, sucede algo curioso en este país con ciertos autores, y es que por diversos motivos están vetados en los circuitos y suplementos culturales oficiales, simplemente no existen... Y hablo de autores con una extensa obra a sus espaldas, reconocidos por la crítica alternativa pero inexistentes para la oficial. Lo cual no depende, en absoluto, de la calidad ni cantidad de su obra, sino más bien de motivos puramente canónicos y logísticos, incluso políticos, amistades, influencias, concesiones, etcétera, etcétera... No sé si eso cambiará algún día, tampoco me importa mucho, pero la evidencia está ahí.

—¿Se puede vivir de acuerdo a la voz poética? Y si es así ¿Cómo se hace? ¿Cuáles son los esquemas en los que ha de moverse un poeta?

—No tengo ni idea de en qué esquemas ha de moverse un poeta, supongo que no hay reglas preestablecidas y cada uno encarna a su manera la poesía. Lo que sí sé es que, en mi caso al menos, lo que experimento y vivo es lo que reflejo en mis libros, el amor y el desamor, el paso del tiempo, lo efímero y lo pasajero, las desigualdades sociales y esta crisis económica y de valores que desde hace años nos asola. O, dicho de otra manera, hago de mi vida poesía y mi poesía refleja mi propia vida.

—Comienzas con la frase de Cendrars ‘Escribir es quemarse vivo’ Vuelvo en realidad a la pregunta anterior, pero, ¿hasta qué punto se puede uno desnudar sin dejarse demasiados pelos en la gatera?

—Hasta el que cada uno quiera. Cada escritor decide qué parte de su vida quiere hacer pública, qué quiere contar y poetizar, y dónde y por qué encuentra la poesía. Es una cuestión de principios y elecciones.

—Tu familia, tus padres ocupan un lugar importante en lo que escribes. ¿Hasta qué punto escribes para resarcirles a ellos?

—No escribo para resarcirles de nada, la verdad, están ahí porque son parte de mi mundo interior y exterior, e igual que mi trabajo, mis parejas y amigos, mis alegrías y fobias y miedos, aparecen en mi obra. A ellos les debo mucho, sin duda, pero resarcirles, lo que se dice resarcirles con la poesía, creo que no ha sido jamás mi intención.

—¿Puede uno vengarse de la vida a través de la literatura?

—Imagino que sí, en el caso de algunos autores. Céline o Thomas Bernhard, por ejemplo, dos de los escritores más grandes del pasado siglo, es posible que en parte pretendieran eso. O quizás sería más acertado decir de la humanidad, que no les trató demasiado bien. Pero no es exactamente mi caso. Yo amo la vida y no tengo por qué vengarme de ella, sino muy al contrario agradecer estar vivo. Otra cosa es que, por mi forma de entender la literatura, opte por escribir sobre el lado más crudo y oscuro de la humanidad. Es cierto que mi obra es muy nihilista y existencial, me lo comentan a menudo, pero sencillamente porque a la hora de sentarme a escribir me motiva más poetizar ese lado, no porque me quiera vengar de nada ni nadie.

—¿Qué poder tienen las palabras para forjar nuestra vida? ¿Qué poder tienen en la tuya?

—Te contesto con uno de los poemas de Gas, que viene bastante al caso: Piedras /están ahí/las palabras/como piedras/en el camino/sueltas/no son nada/juntas/son tu destino.

—¿Encuentras alguna luz entre tanta podredumbre?

—Claro que sí. Todo depende, como diría Carlos Castaneda, del punto de encaje y del prisma por el cual se mire. La amistad, el amor, la familia, la solidaridad, el arte, la empatía... La vida está llena de causas por las que luchar, aunque normalmente el poeta tienda, por su propia naturaleza, a denunciar lo que considera injusto y se puede cambiar, y el resto de valores los encarne sin más en su propia vida.

—¿Hasta qué punto todo lo que recuerdas lo has ido fabricando?

—La memoria es un mundo caprichoso y extraño que no refleja exactamente la realidad, selecciona y distorsiona a su gusto las cosas, las sensaciones y los recuerdos, y con todo ello, sí, construye nuestro presente.

—Dices que toca repasar la lección. ¿Crees que la manera de sentir también la aprendemos?

—Me refiero, cuando afirmo eso en uno de los poemas del libro, a que tropezamos una y otra vez en la misma piedra, creemos que vamos aprendiendo de nuestros errores, pero una y otra vez volvemos a cometerlos. En ese sentido a todos nos toca repasar la lección e intentar comprender el mundo y la realidad que vivimos, y el por qué de nuestros actos.

—¿No es cierto que lo único que hacemos con el tiempo es perderlo? ¿Qué otra cosa se puede hacer?

—Escribir para retenerlo, por ejemplo, y dejar testimonio de nuestro paso fugaz por la tierra.

—Hay que imaginar a Sísifo feliz, a pesar de la piedra, a pesar de que nunca logrará llegar arriba y permanecer allí. ¿Cómo tenemos que imaginarte a tí?

—Sí, hay que imaginarlo así, aceptando su destino y disfrutando incluso del peso de la propia piedra... Todo, insisto, depende del punto de enfoque...


Un autor que se escapa de los cánones

Dice Vicente Muñoz que condensar una obra poética que abarca 17 años de escritura en poco más de 300 páginas es una labor «dificultosa». Poeta y narrador, Vicente Muñoz Álvarez ha coordinado además distintos libros colectivos, antologías y festivales literarios. Desde 1996 edita el fanzine Vinalia Trippers, que se ha consolidado como una imprescindible editorial en el mundo literario underground. Entre sus principales obras cabe destacar Canciones de la gran deriva, Animales perdidos, Días de Ruta, Monstruos y Prodigios (Premio Letras Jóvenes de Castilla y León en 1996) o Regresiones. Dice Gsús Bonilla que la obra ofrece «un compendio de poemas cuidadosamente elegido, donde el lector podrá reconocer en él a uno de los poetas contemporáneos más importantes de la actualidad», y pone en valor la aportación al mundo de la literatura de un autor que no está dentro de los cánones.



martes, 18 de octubre de 2016

COMO CEDE SU TIERRA EL PROSCRITO por PURI SÁNCHEZ




Como cede su tierra el proscrito,
igual que la venia del reo
condenado a morir en la horca.
Como da su permiso de obra el sintecho,
semejante al visado que otorgan
prostitutas sin sueldo en aduanas de asfalto.
Como el consentimiento de un niño
entregado a la inclusa sin nombre ni credo.
Similar
al pañuelo de sangre que regala el sí, quiero
una niña en altares de barro.

Así regala, el que ama,
su libertad.


Puri Sánchez


lunes, 17 de octubre de 2016

SMASH por MANUEL ONETTI



Iba tranquilo y aburrido. Como si la paz no fuera lo que todos dicen desear. Con el aire acondicionado demasiado bajo quizás. Nada en la radio. Comiendo cacachuetes y bebiendo coca-cola. Nadie en la carretera. Sólo el sol. Abro los ojos mientras mi cuerpo se convulsiona como acompañante de lo que está ocurriendo y no entiendo. Mi cabeza se levanta hacia el frente como si viniera de mi rodilla izquierda. El coche va hacia el centro de la calzada desde la izquierda. Cogí el volante con las manos. El cuadro de luces gritaba. Veo humo y lo huelo. Aparco el coche en el arcén del lado derecho. Apago el motor, enciendo las luces de emergencia y cojo el chaleco reflectante. Salgo por la puerta del copiloto.
Salté el quitamiedos y me alejé unos metros. Saqué el móvil del bolsillo y llamé al 112. A los cinco minutos llega una pareja de guardias civiles. En ese momento no sé por qué motivo no recuerdo el asco que siento por ellos. Lo primero que me dice uno de ellos tras bajarse de la moto es que mueva el coche, que está mal situado. Como todo el mundo sabe cuando tienes una colisión lo primero en lo que piensas es en aparcar correctamente en no sé dónde; el arcén no les valía. Me negué a hacerlo, lo primero porque me dolían las costillas y me costaba respirar, hecho del que me doy cuenta en ese momento, y lo segundo porque el coche olía a humo, así que el picoleto malhumorado se dirige al coche. Si el coche tiene que arder mejor con él dentro que conmigo -pienso desorientado-. Pregunta por las llaves y le informo de que están puestas. Se lleva el coche no sé cuántos metros más allá de donde estamos, justo hacia una salida de la autovía que había más adelante. Cuando vuelve me informa de que el olor a quemado era porque había saltado el airbag lateral, cosa de lo que yo no tenía ni idea ya que nunca había probado un airbag contra mi cuerpo. Me mira fijamente a los ojos a menos de 20 cm de mi rostro y me pregunta si estoy drogado, dejando al un lado cualquier mierda protocolaria que les enseñen en la academia a la hora de hablarle a un ciudadano. Le digo que no. Me pregunta si me drogo habitualmente. Entonces el dolor de costillas no está en mi cabeza. Le informo de que esa información no es asunto suyo, que lo relevante en estos momentos era si lo había hecho para conducir. Sí, es mi primer accidente de tráfico pero no mi primera experiencia con la guardia civil. Ahora recuerdo el asco que siento por ellos. La prueba de alcoholemia da 0,0, me pregunta si me han hecho la prueba antidrogas alguna vez, le digo que no. Le sonrío y le animo a hacérmela. Pero el inútil no tiene ganas de perder el tiempo, así que lo desestima con una mirada de desprecio. Entonces el otro picoleto me pide la documentación, voy al coche a por ella andando por el arcén y se la entrego a la vuelta. Cuando ven en ese código especial y secreto que aparece en tu carnet de conducir donde les informa a los señores agentes que tienes que hacer uso de lentes para conducir el poli malo se vuelve hacia mí con cierta chulería casposa.

-A ver, las gafas- me dice haciéndome un gesto con la mano, como les hacen los machos a las tías.

Le digo que me las he quitado al parar el coche. Vuelvo al vehículo y las encuentro tiradas al lado de la caja de cambios. Cuando salgo del coche lo tengo detrás como si quisiera analizar mi postura corporal, ya me entendéis. Le hago entrega de mis gafas de sol graduadas y las mira al trasluz. Todo correcto. Otra no pillada, así que vuelve con su amiguito que está redactando el parte sobre su moto.

En ese momento miré alrededor y algo no me cuadraba en el escenario. ¡La ambulancia! Les digo a los agentes que llamen a una ambulancia (imagino que en su manual de estilo también pondrá algo sobre esto en caso de accidente, ya que son guardias de tráfico). El picoleto bueno se ruboriza, el picoleto malo, en fin, odia a la gente como yo. ¿Qué cojones se supone que hace la guardia civil por cualquiera de nosotros?

Cuando vino la ambulancia fueron los chicos quienes cogieron mis cosas personales del coche y las subieron conmigo. Me hicieron un reconocimiento rápido: electro, azúcar, cervicales...decidieron llevarme al hospital más cercano para hacerme placas.
No tenía nada roto. Sólo lo que se suele llamar la carne despegada. Una fuerte contusión en las costillas. La compañía aseguradora llamó a un taxi para que me recogiera en la puerta del hospital. Con una inyección en el culo de no sé qué y una pastilla de Diazepam seguí mi camino, esta vez como copiloto. No sé cuánto tiempo estuvieron los guardias civiles esperando que llegara la grúa para retirar mi coche de la carretera. Seguramente el perro rabioso aprovecharía para registrarlo. No sólo los buenos tienen esperanzas de acabar con los malos.


Manuel Onetti


sábado, 15 de octubre de 2016

TODO PARECE MÁS REAL CUANDO SE HACE DE NOCHE por JESÚS JULIO MARTÍN DE PABLOS



Todo parece más real cuando se hace de noche, ¿verdad?
Me refiero a los fantasmas, espectros, vampiros, guardias civiles, hombres lobo, hombres del saco, militares enfarlopados, niños con camisón blanco y sonrisa irónica en el umbral de la puerta de tu habitación oscura, leyes mordaza, psicópatas, perturbados, zombies, políticas de pp, ovnis, políticas del psoe, las santas compañas, políticas de iu y podemos, golpes secos en la ventana, ruidos, la otan, las chicas de las curvas, eeuu, bosques y pinares, europa, husmeadores, economía neoliberal, los libros de Pérez Reverte, jugar a la ouija, maestros franquistas...

Jesús Julio Martín de Pablos


viernes, 14 de octubre de 2016

TODO LO ZURDO: Víctor M. Díez.




A mi hija escarbando con los dedos
en la tierra del patio encontré a mi hija
escarbando con los dedos en la tierra
como un eco entre el falso jardín
y el rosal medio muerto.

                                    Tiré de mi hija
recién nacida como de una extraña palabra
la saqué de la tierra a mi hija hecha saliva
y la puse a secar entre cuatro cuerdas.
Ella sola se prendió al mundo
como un dibujo sonoro
de piedrecitas botones y caldo.


Víctor M. Díez, de Todo lo Zurdo (Varasek Ediciones, 2016).



jueves, 13 de octubre de 2016

VIGA: 2ª Edición.



Existen aproximadamente ciento y pico tonalidades del color azul. En la portada de la 2ª edición de 'Viga', mi editor José María Cumbreño, de Ediciones Liliputienses, se ha encargado de que aparezcan un buen manojo de ellas. A mí me encanta.

No me había ocurrido nunca en diez años de escritura, que en apenas ocho meses se agotara una edición de alguno de mis libros. La sorpresa es mayor cuando sabes que tus posibilidades de llegar a cualquier sitio son muy justicas. Por tanto, el hecho significa que detrás de ti ha habido un trabajo editorial de hormiguita laboriosa, que no solo se ha interesado por tu obra sino que además se ha preocupado porque llegue a donde ha creído que debía llegar.

A mí ahora me queda agradecer a todos los que habéis depositado de algún modo u otro vuestra confianza en 'Viga'.

Quién quiera adquirirlo los canales para ello siguen siendo los mismos: Mandando un e-mail a la editorial elblogliliputiense@gmail.com o en todas estas librerías: http://elblogliliputiense.blogspot.com.es/p/blog-page_3558.html

miércoles, 12 de octubre de 2016

MORDIENDO EL POLVO: Tres poemas.




CARRUSEL

Veo pasar el carrusel
pensando en el vértigo
con que la vida avanza,

cuarenta y tres años
y mi hijo
sobre un caballo
que sube y baja.


TAN LEJOS

Viejos fantasmas acechan la noche.

Es lejano el recuerdo de lo vivido,
queda tan lejos que apenas se escucha.

Busca asiento la memoria,
como el vestido su piel,
         el gato su sol,
         la lluvia su charco,
                    mi boca la tuya.


DERROTA POÉTICA

Dejemos a la élite las buenas costumbres
y demos a los poetas el vino de garrafa.

Lo barato es la estrella de la fiesta,
el esplendor de los que nunca ganan.

Arriba la derrota que perenne aguanta
en la esquirla mortal de nuestras plumas.


Oscar Alonso Pardo, de Mordiendo el polvo  (2016).

https://www.facebook.com/oscar.alonso.9465

martes, 11 de octubre de 2016

EL ARTE DE COMER HIGOS por VÍCTOR PÉREZ



Me acuerdo de cuando comía la comida de los perros
Y me llamaba Starling
Yo era un montón de arena de África y sacaba la cabeza
Por la ventanilla para pensaros
Me restregaba por las paredes de pelo de la nave espacial y
Me ponía triste mirando el poster de la langosta
Cuando vino Lou Reed a Avilés, me invitó
A subir a cantar con él walk on the wild side
Yo hacía los coros del estribillo diciendo
Chu churú churú, de ahí sacaron su famosa canción
Australian Blonde. Esa misma noche
Lou me metió en su habitación del hotel
Mientras toda la gente esperaba fuera
Hablaba español perfectamente con acento
Mexicano. El catedrático y yo lo acompañamos
Al aeropuerto y me pidió que lo matara sin dolor
Cuando le llegara su hora. Años después así
Lo hice proyectando su muerte a través de la
Postura 21 del Tai Chi.

Víctor Pérez


lunes, 10 de octubre de 2016

CUESTIÓN DE MEDIDA por BALLERINA VARGAS TINAJERO



cabe la juventud en el perfil
de la huella enamorada y pequeña
de otros pies perdidos junto a los tuyos
hendiendo para siempre y para nada
aire y arena

las frustraciones de una vida
caben en una barra
de labios color carmín
en la tapa de un tupper
que no se encuentra

el miedo más primario
en el silencio entre tono y tono
del timbre de un teléfono
que no suena

y todos los amaneceres caben
en esa rendija que se ilumina
                     cuando vuelves a casa
debajo de la puerta


Ballerina Vargas Tinajero, del blog Ínfula Bararataria.


sábado, 8 de octubre de 2016

GAS: Reportaje en La Nueva Crónica.



La obra poética de Vicente Muñoz acaba de ser publicada por la editorial Lupercalia en la antología titulada ‘Gas’ que en noviembre será presentada en El Gran Café.| Photo DEMIAN ORTIZ

Vicente Muñoz: 
"Gas’ es como un gran álbum de fotos de mi trayectoria vital"

Joaquín Revuelta/La Nueva Crónica/27/09/2016

Acaba de publicar una antología poética que recoge una selección de poemas de sus anteriores libros publicados y un puñado de inéditos correspondientes a títulos como ‘Lobos de mar’ y ‘Libro de haikus’ que todavía no han visto la luz

Hace pocos días que ha salido de imprenta ‘Gas’ (Lupercalia Ediciones), antología poética personal de Vicente Muñoz que recoge una amplia selección de poemas de sus anteriores libros y un buen puñado de inéditos, abarcando un periodo de diecisiete años de actividad poética que va desde 1999 hasta hoy.

Vicente Muñoz reconoce que desde hace dos o tres años la editorial Lupercalia le había propuesto reunir sus poemas en una antología, algo a lo en principio se mostraba un tanto reacio porque le hacía sentir mayor. "La verdad es que este año he cumplido los 50 y me parecía un momento adecuado. Por primera vez me sentía con criterio para llevar a cabo una selección de los poemas que más me gustan de los libros que tengo publicados y de los dos que aún permanecen inéditos".

Como asegura en la introducción de ‘Gas’, la tarea no ha resultado fácil. "Cuando tienes que hacer una selección de tus propios poemas, que son tus propios hijos, tus propios libros, te planteas cuál metes y cuál dejas fuera. En mi caso este proceso se complica más porque muchos de mis poemarios son libros unitarios, que cobran sentido al leerlos de manera global porque tienen una estructura casi novelística, como pueden ser ‘Días de ruta’ o ‘Animales perdidos’, y al descontextualizarlos pueden perder sentido", considera Muñoz, que reconoce que en este proceso le ha ayudado el hecho de ser un poeta muy dado a leer sus poemas en público y ello le ha permitido darse cuenta de cuáles son los poemas que tienen mejor recepción, cuáles son los que más gustan tanto a lectores como a críticos, y cuáles son los poemas predilectos del propio autor. "Opté por hacer la selección personalmente y no delegar esta función en otra persona porque no quería que se quedaran fuera poemas que me hubiera gustado incorporar y al contrario, que se incluyeran otros que no me parecía oportuno que estuvieran presentes. Al final me he dejado llevar por mi propio instinto y he desechado muchos poemas que creía que no encajaban muy bien en este tipo de obra, y lo que me parece aun más importante para un libro de estas características, he añadido obra inédita a fin de que esta antología no sea simplemente una mera recopilación de poemas ya publicados".


Portada de la antología poética de Vicente Muñoz.

Vicente Muñoz considera que en cierto modo esta antología también posee esa unidad narrativa presente en sus anteriores libros de poemas. "Como considero que soy un escritor muy versátil y todo terreno, pienso que mis poemarios sí que tienen una cierta línea argumental, en el sentido de que a mí me gusta no solamente reunir poemas sueltos, cada uno de su padre y de su madre, sino darle una estructura bien temática, bien formal, estética, etc, al poemario. A la hora de recopilar estos poemas pienso que el título ya lo aclara un poco, pues se trata de una especie de metáfora de lo que me parece que es el paso del tiempo o de la vida y los propios libros, que son como gaseosos, evanescentes, efímeros, transitorios, como las propias nubes. Palabras que sueltas y... Quizás sea ese el hilo argumental de esta antología, cómo he ido viendo con perspectiva el paso del tiempo y cómo éste afecta a mi propia poesía. Arranco con poemas más extensos y basados en anécdotas de mi propia experiencia, pues me considero un poeta autobiográfico, y con el paso del tiempo y de los poemarios estos poemas tienden a la concisión, son poemas más cortos y mucho más filosóficos y profundos. Eso no significa que sean ni mejores ni peores, simplemente veo la evolución que ha seguido mi obra". 

Tratándose de un poeta con mucha actividad pública buena parte de los poemas de sus libros anteriores los sigue recitando hoy en día, por lo que los tiene muy presentes. Además, reconoce Vicente Muñoz que al hacer este libro "he tenido la sensación de estar frente a una especie de gran álbum de fotografías en el que cada poema constituye una imagen, secuencia, foto o documento concreto, que al reunirlos todos juntos es como ver una gran retrospectiva de mi vida. Por otro lado, varios de mis poemarios se han ido reeditando a lo largo de estos años, sobre todo los primeros, y esto me ha obligado a volver sobre estos poemas, pues no soy un escritor de dejar mis textos quietos sino que si tengo la oportunidad me gusta volver sobre ellos, retocarlos, que es lo que he hecho en esta antología. Pues realmente hay diferencias entre los poemas tal cual fueron publicados en su día y como aparecen en la antología. Como te digo, veo esta antología como un gran álbum de fotografías de mi trayectoria vital, en el que cada poema me viene a recordar una instantánea concreta, sobre todo los de la primera época, que son poemas bastante más narrativos y descriptivos de situaciones concretas de mi vida que los más recientes o los inéditos, que son más bien reflexiones existencialistas o filosóficas", señala su autor.

Vicente Muñoz reconoce que es en la poesía donde más cómodo se siente como escritor, aunque también le gusta la prosa breve, sea relato o novela. "Creo que soy un escritor de aliento corto básicamente, y digamos que prefiero los textos breves a los largos. No sabría decirte si me encuentro más a gusto como poeta o narrador porque cuando me pongo a escribir hay cosas que quiero contar que me piden el formato de verso y otras que me piden el formato de prosa. Pero, por supuesto que me siento ante todo poeta. De hecho mi prosa es bastante poética y reconozco que es uno de los géneros en los que me muevo con más soltura", asegura Muñoz, que presentará su antología poética el próximo 22 de noviembre en El Gran Café y acto seguido en Madrid.




viernes, 7 de octubre de 2016

UN POEMA de JUDITH RICO




Ya no recuerdo
cómo te instalaste aquí,
cómo llegaste a ser
la piedra
que se aloja en mi cráneo.
Sé que no hay sangre
que quiera a estos huesos fríos,
y, sé que,
no hay arpones para matar
a tantas ballenas danzando
por mi diafragma.
A veces,
lo que necesitamos,
es saber bajar de los árboles
para no golpearnos al caer al suelo,
subir
los sube cualquiera.

Judith Rico


jueves, 6 de octubre de 2016

EL VIGILANTE DE SEGURIDAD por ISIDORO IRROCA



Con el tiempo había adquirido un olfato especial para detectar a los ladrones. Por eso, aquel día de gran afluencia de clientes en el centro comercial, cuando aquella mujer de ropas holgadas entró en la sección de tecnología, supo que podría dar problemas. Comunicó al puesto de control para que la siguieran con las cámaras y, en cuanto recibió el aviso de que la mujer se había guardado un objeto bajo la ropa, se acercó y le pidió que le acompañara. Como si estuviera acostumbrada a estas situaciones, le siguió en silencio hasta la habitación de incidencias. Al no reaccionar a su petición de que dejara sobre la mesa lo sustraído, siguió el protocolo establecido y a los pocos minutos se personó una agente de policía para proceder al registro. En el cacheo palpó sin dificultad objetos contundentes bajo su ropa. No llegó a darle tiempo para pedirle que se descubriera. La explosión se hizo oír en toda la ciudad.

Isidoro Irroca


miércoles, 5 de octubre de 2016

UN POEMA de ALICIA MILLÁN



algo me abandona y se lleva el frío
como encierran los niños
cosas invisibles en las manos
yo quería mirar las hojas
y no la luz de las hojas en mi cuerpo
pero todavía queda espacio
para hacernos árbol en las sombras
si estar vivo ya sólo es
cerrar los ojos
mantener los huesos unidos
mientras el sauce se mueve

Alicia Millán


BOURBON por MARCOS MATACANA MARTÍN




"No hay nada como vomitar con alguien
 para llegar a ser viejos amigos."
Sylvia Plath

 "Ni tú ni yo nos dimos cuenta 

de que tras sus tetas
no había corazón,
solo ambición"
Dinamita pa los pollos

A Manolo Marcos

.
aquella mujer desnuda
con el pubis rasurado solo
cubierta de una argéntea purpurina
había llegado del futuro más que hambrienta
de hombres que en su mundo se habían ido
extinguiendo por la Ciencia que los hizo
innecesarios

sin embargo
la rubia estelar se había atrevido
a atravesar milenios y desafiar
a la malvada soberana de ese Lesbos
por encontrar un buen maromo y sentir
ahogado entre sus nalgas
aquello que había visto colgando
en los viejos
cuadros del museo

era viernes por la noche y la alquilamos
2021
qué lejos parecía entonces
una Odisea sexual

los padres de Eduardo habían salido
y costó convencer al tío del videoclub
siempre fumando del local
en el ángulo oscuro

cada vez empezáis antes
a haceros pajas
y soltó una carcajada

y habíamos comenzado el instituto
y habíamos descubierto aquel verano
que besar
podía ser mejor que el fútbol
y que lo teníamos todo
para ser felices
un paquete de Fortuna
una película guarra
cerveza y la certeza
de que la vida sería hermosa
y éramos jóvenes

pero dejamos de serlo y llegó ella
como un fantasma del pasado
arrastrando en sus cadenas galeotes
y terminó de separarnos

el tiempo ha impuesto desde entonces
una tiranía de distancias
con el filo de recuerdos ya mellado para el daño
el mar devuelve ahora
en su falsa calma de espumas
lacios miembros arrancados
los despojos
el cadáver triste envuelto en sal
la baba amarga de los besos
falsos en la orilla de penumbras
plásticas de un club
rompeolas de carretera
donde las vidas encallan

el postrero Triunfo de Medusa
en su féretro viscoso de algas
podría decir yo mismo cuando bebo
y la lengua se me llena
de figuras y otros pelos

la resaca vomitada en los retretes
sucios de un burdel
en noches reflejadas en espejos
lúbricas de soledad y licra impúdica

al final el tiempo ha puesto
a cada uno en su sitio

ella lejos
a saber

tú y yo borrachos como entonces
juntos
después de tantos años
compartiendo barra compartiendo
el remo en la galera de su ausencia
sedados por la luz rosada del neón
el bourbon
en el fondo turbio de los vasos
donde el hielo se deshace tatuados
de su olvido como reses
que aceptan su destino
mansamente

odiándonos

como solo se odian dos hombres
que han sido amigos

por ella

el humo de un cigarro
humedece tus ojos



Marcos Matacana Martín

https://www.facebook.com/marcos.matacanamartin?fref=ts
.

lunes, 3 de octubre de 2016

RESACA por OSCAR ALONSO PARDO



Nos fuimos de copas
y luego, a traición,
le recité unos poemas.

Al día siguiente,
la resaca
le tuvo todo el día
tumbada en el sofá.

Se me olvidó advertirle
que los versos
eran de garrafón.


Chuba Duruba


Cover by Miguel Ángel Martín

sábado, 1 de octubre de 2016

UN POEMA de ISABEL MARINA




Cortezas de árbol en las manos,
este peso, este agujero
y un clamor vacío
de cuadros imposibles.

El tiempo transcurre firme
ante el río descarnado,
donde arden esas piedras
que nos marcan para siempre.

Vértigo, cristales rotos,
muñecos mecánicos.
Apenas asoman luces
en la casa abandonada.


Isabel Marina, de Acero en los labios (Ediciones Camelot, 2016).

http://m.casadellibro.com/libro-acero-en-los-labios/9788494564239/3023681