lunes, 30 de noviembre de 2015

SE RUEGA SILENCIO por PEPE PEREZA



Un tipo de treinta y cinco años que está escribiendo su primera novela. Un perdedor sin un duro en los bolsillos, encerrado en una casa cochambrosa, obsesionado por los ruidos de sus vecinos que no le dejan concentrarse en lo único que de verdad importa: acabar la puñetera novela. 

*

Desconozco si al coleccionista biográfico le atraería una nota que dijese algo así como: Pepe Pereza, escritor español nacido en Guijuelo, Salamanca, y afincado en Logroño. Combinó sus primeros trabajos literarios con labores tan dispares como la de actor, operario en una fábrica de estructuras metálicas y en otra de envasado de refrescos; vendimiador ocasional y temporero navideño travestido de Papá Noel, cristalero… Su obra más importante, hasta hoy desconocida, es la novela autobiográfica Se ruega silencio. En ella, el salmantino sigue haciendo gala de un estilo propio, natural y desaflorado, basado en la ternura hacia sus personajes y con un magnífico sentido de la espontaneidad. Menos aún sé, si esta nota sería del agrado de cualquier lector al que le atraigan géneros literarios como el malditismo o el realismo sucio… pero me da exactamente igual, ellos se lo pierden, porque estamos ante un narrador que pertenece a otro reino más verídico y yo he tenido el privilegio de leerle. 

Gsús Bonilla
En el Valle del Kas a Septiembre de 2015

Si a alguien tengo siempre presente desde hace años al embarcarme en cualquier proyecto literario colectivo, lo mismo en las antologías que he coordinado que en el fanzine que edito, Vinalia Trippers, es al autor de esta novela, Pepe Pereza, para mí uno de los escritores mejor dotados de la narrativa actual española. Su prosa realista y sobria, su incisiva capacidad de análisis (que en ocasiones nos recuerda al mejor Raymond Carver) y el modo en que consigue involucrar al lector en sus textos haciéndole cómplice de sus vivencias, le convierten en un escritor tremendamente cercano, alguien de quien te puedes fiar y al que estás deseando siempre leer y escuchar, porque te identificas con él y habla tu mismo idioma. Y eso, precisamente, es lo que valida y hace trascender a la literatura autobiográfica: lograr que la experiencia personal refleje la colectiva. Lo comprobaréis, estoy seguro, leyendo este libro.

Vicente Muñoz Álvarez



sábado, 28 de noviembre de 2015

REINICIANDO por APE ROTOMA




Me da por pensar tontadas mientras Windows se actualiza.
Por ejemplo, cuánto hacía que no escribía con boli
y lo mucho que ha empeorado mi caligrafía entre tanto,
si cortarme o no las uñas de los pies y si conviene
poner a cargar el móvil y si conviene salir.
Me da por pensar en cosas que quizá no debería,
en el tiempo que va a hacer y en el que ha hecho,
en si voy a molestarme en ir a votar mañana,
en si ducharme o dejarlo para más tarde y en si
merece en serio la pena casi todo lo que hago
y en si merecería hacer cualquier otra cosa,
en lo que va a pensar ella cuando se despierte y vea
que no he escrito esta mañana, según antigua costumbre,
el consabido mensaje de buenos días y tal,
en que sigo sin saber lo que es o no importante,
lo que es vital o superfluo o más o menos urgente,
y en cuestiones de este pelo. Mientras Windows se actualiza,
me da por pensar tontadas y cosas que no lo son.

Ape Rotoma


viernes, 27 de noviembre de 2015

YO EL OMBLIGO por JOSÉ MALVÍS




Los antibióticos te harán inmortal,
y el ibuprofeno,
el paquete de cigarrillos,
los chupitos de ron
y el sexo a diario, solo o acompañado.

Inmortal pese a la envidia,
la palabra incumplida (ya tan habitual),
y no salir en la tele, la prensa ni modificado con photoshop.

La inmortalidad desaparecerá el día que cierre los ojos,
porque entre individuos anda el juego,
el tiempo imaginario, la medicina, la ciencia, el arte,
indivi-dualizado,
no inmortal,

inmortal ahora tan sólo
es un estado de ánimo y yo...

yo soy inmortal y no podéis evitarlo.


José Malvís


jueves, 26 de noviembre de 2015

UN POEMA de JULIO ROMERO



Vivimos en las cloacas
buscando la lucidez
entre drogas
y camastros
amontonando
amantes
que llenen nuestros vacíos
con sexo compulsivo y
paradójico
que nos destruye
y nos enseña;
es nuestro
triste antídoto
contra el fatalismo.
Y como nunca mencionáis
lo que queremos oír
nos entretenemos
aquí
arremangados
en la obscenidad;
único lugar
donde
nos sentimos cómodos.

Julio Romero


miércoles, 25 de noviembre de 2015

UN POEMA de FELIPE J. PIÑEIRO




Los poetas ya no lloran lágrimas
lloran letras de aceptación
mientras caminan en grupos como manadas
que han de defender un territorio
lleno de trampas y traiciones.
Pasean sus versos acicalados
al gusto del lector
olvidando sus raíces,
su estilo y personalidad,
no, no a estos poetas sucedáneos
y ávidos de reconocimiento,
quiero la sensibilidad de aquellas lágrimas
limpias, claras y sinceras,
quiero la verdad de su tinta
empapando la vida de las hojas
que me mecerán como una nana,
poeta, te quiero a ti
                              no lo que otros esperan de ti.


Felipe J.Piñeiro, del poemario Crisálida de Luna (PiEdiciones, 2015).

http://piediciones.webnode.es/products/crisalida-de-luna/

lunes, 23 de noviembre de 2015

MIS PEZONES. Y LOS DE ARTUR MAS. Patxi Irurzun


Hoy voy a hablarles de mis pezones. Los pezones son siempre un tema jocoso y recurrente. Sirven lo mismo para una conversación de ascensor (“Hoy tengo los pezones picudos”. “Sí, parece que por fin va entrando el invierno”) que para un examen sorpresa: “Los pezones en la antigüedad. Pezones famosos. Dios y los pezones. Los pezones de Rajoy. Y los de Artur Mas. La desconexión de los pezones. ¿Cómo hay que tocar los pezones? Un kilo de pezones. Estudio de los pezones en Amanece que no es poco. Pezones e ingles. Pezones y plagio. Pezones y disposición transitoria cuarta. ¿Para qué tienen pezones los hombres?”.

Esta última nunca me la he sabido. De hecho, yo no me di cuenta de que tenía pezones hasta los dieciséis años, durante un verano que me hice piesnegros. Solía dormir en la playa de la Concha y todas las mañanas que me despertaba vivo nadaba hasta el gabarrón para saludar al sol estirándole de los cojones desde un trampolín. Y para lavarme los sobacos. Una de aquellas mañanas en las que las bandas de niños pijos con jerseys atados al cuello tampoco habían conseguido descalabrarme tirándome sillas y bolas de helado desde el Paseo, mientras practicaba el croll, comencé a ser consciente de mis pezones. Ahora que lo pienso, puede que en realidad antes ni siquiera estuvieran ahí. Puede que mis pezones descapullaran entonces, como plantas marinas, como corales rosas, como dulces y pequeñas tetas de monja deshaciéndose en saliva… No lo sé. Lo único que recuerdo es aquel picor en mis pechos. Miles de pececillos filólogos acudían a mordisquearlos, atraídos por la fonética rotunda y familiar de esa palabra: pezón. Era un picor insoporteibol, de modo que cambié de estilo y comencé a nadar a espalda y mis pezones enrojecidos se convirtieron entonces en boyas, en salvavidas, en lanchas de la Cruz Roja y a uno de ellos se agarró Alfonsina Storni y al otro un surfista demediado que venía colgado de los dientes de una orca. Llegué al gabarrón mareado, y me dejé caer exhausto sobre la plataforma. Todo daba vueltas. El sol orinaba sobre mi rostro una lluvia amarilla de luz y revancha, protegiéndose, eso sí, los cojones con una nube. Los otros bañistas me besaban en la boca, pero lo hacían desganados, sin lengua y sin amor y sin respeto alguno por los primeros auxilios, como si temieran que al recuperar el conocimiento yo les fuera a pedir veinte duros para un katxi-katxi de kalimotxo… No sé cuánto tiempo estuve allí. Pero cuando me desperté los pezones todavía seguían ahí. En carne viva.

Todavía hoy, de vez en cuando, me siguen picando, y cuando me los rasco siento elevarse desde ellos el olor a salitre, a sangre (mía y del surfista), a sol… Un olor antiguo, inmemorial, que lo mismo viene desde el futuro. Quizás los hombres tenemos pezones porque en otra glaciación fuimos o seremos mujeres. Y viceversa. Quizás cuando amamantemos a nuestros pececillos el mundo será por fin un lugar más habitable. Nuestros pezones están muy desaprovechados. Hay que mirárselos, tocárselos, chupárselos más e ir menos al fútbol y a la guerra. Pezones y desarme. Tratamiento gráfico de los pezones en el Marca. ¿Tienen pezones los piesnegros? El pezón, la pesca de bajura y la filología. ¿El antónimo de pezón es pezoff?

Patxi Irurzun (Rubio de bote) Publicado en ON (periódicos del Grupo Noticias) 21/11/15

viernes, 20 de noviembre de 2015

VIDAS MÍAS: Enrique García Ballesteros.



Vidas Mías trata sobre el amor y la muerte… sobre el sexo, el amor y la muerte. El título usa el guiño, en este caso con humor negro, del doble significado como referencia a nuestra propia existencia y al apelativo cariñoso que integra al ser amado en nuestro propio ser. De manera sarcástica y corrosiva, el autor compone experiencias en las que el amor y el sexo se viven como expresión de un vacío existencial, como una perpetuación del error ante lo único que cabe hacer es llegar hasta las últimas consecuencias. Diez retratos pegados a la piel, a la carne, a la experiencia, a una experiencia muy delimitada y deliberadamente cerrada en sí misma.


jueves, 19 de noviembre de 2015

viernes, 13 de noviembre de 2015

PATXI IRURZUN & JOSU ARTEAGA IN MADRID


Presentando 
HISTORIA UNIVERSAL DE LOS HOMBRES GATO
PAN DURO


VIERNES 13  a las 20:30 en LA ESQUINA DEL ZORRO
(C/Arroyo del olivar, 34. Vallecas)


SÁBADO 14 A LAS 19:30 en el HOGAR VASCO /EUSKAL ETXEA 
(C/Jovellanos, 3)




MAMÁ por Luis Artigue.



El inquietante cementerio en el que jugaba de niño. El pueblo. El rito y un beso en la cara del viento. Uno para ti. Una rosa blanca regada con mis mejores lágrimas. El nudo de la corbata negra en carne viva. Una plegaria. Eso. Las complejas posibilidades de enunciación de quien visita tu tumba y te recuerda entonces, con tu mata de rizos rojos y hablando por los codos, y siente que el dolor se compacta; se materializa. El hueco. El hijo en busca de sentido -nos hemos querido tanto que cómo cesar-... Y seguir. Y casi sentirme culpable por ser feliz al disfrutar de lo que tú te estás perdiendo. Magma. Unas palabras dentro de un reloj de arena. Una promesa. Sigo intentando hacerlo mejor por ti. El desgarro. El nomadismo interno que da origen a la poesía y a la espiritualidad... ¿Esto es una oración o se trata de la necesidad d verificación de quien, al despertar sabiendo que no estás, no se reconoce?

Luis Artigue


domingo, 1 de noviembre de 2015

POETA MALDITO (Borrador permanente) por Felipe Zapico Alonso.



Poeta maldito no es ese
que aparece siempre
sucio
y
maloliente
el poeta maldito
no es el tipo del pelo grasiento
no es ese de la chaqueta raída
ni el de la caspa revoloteando
en su desorientación.
No es ese
que
porque una vez
le dijeron
maldito
tiene que llevar ese sambenito
a perpetuidad.
El poeta maldito
es ese
que como tú
tenía un trabajo
del que comía
y hace años que ya no tiene;
es
ese
que hace tan lindos poemas
que te arañan en lo más profundo.
El poeta maldito no es el que se ahoga
en absenta
caballo
ácidos
ni hojaldres bañados en miel.
El poeta maldito no es
el que clama por sexo
inmundo
abyecto
dolorido
o convexo.
El poeta maldito no es
el
que no
se entiende
ni a si
mismo.
Poeta maldita es la que recorre media ciudad
con una bombona vacía
en el carrito de la compra
hasta la lejana casa de su tía lejana
para cambiarla
una medio llena
o
medio vacía
que arrastrará hasta su casa
para poder darse una ducha,
el embase siempre debe arrastrase
ya
sea
lleno
vacio
o
mediado.
El poeta maldito
es el
que a cada
factura
se fractura
a
cada abrazo
partido
siente el vacío
el que
mira desde lejos
y
sufre en
silencio.
El poeta maldito
es el que no llega ni a medio mes
al que le cortan
la luz
el agua
y
se va quedando
poco a poco
sin
verbos
pronombres
y
ningún adjetivo.
El poeta maldito es ese que ya casi
no
come
ya no vuela
y
pasa frío.
Es ese que
que no puede comprar
libros
que no puede leerte
ese
es el poeta maldito
y cada día hay más
más y más y más
poetas malditos
maldito sea
este puto sistema
malditos sean quienes lo
sostienen
malditos.
Y a los poetas
que os quiero
que os abrazo
queridos malditos y malditas
de mi corazón.

Felipe Zapico Alonso,
del blog Narciso el Valvulista.