jueves, 31 de enero de 2019

CULT MOVIES 2: PELÍCULAS PARA LA PENUMBRA: Prólogo por Jesús Palacios.




CULTURAMA


El cine ya no es lo que era. Como todas las grandes religiones, la cinematográfica ha crecido demasiado, se ha desbordado. Hollywood se ha transformado en una iglesia tiránica y casi todopoderosa, en la que nadie cree pero que a todos obliga a confesarse como miembros de la misma. Cada viernes, los cines de las grandes ciudades estrenan película tras película, esperando atraer a las masas de feligreses que, sin embargo, se resisten. Corrompida hasta en su alma de celuloide, la iglesia hollywoodiense solo piensa, como los Borgia, en el poder y el dinero. Para mantener su boato y oropeles no le importa, por supuesto, envenenarnos sin escrúpulos con sus superproducciones miserablemente ostentosas, embaucarnos con sus caramelos envenenados. En público, las masas siguen reconociendo a Hollywood como su única religión, afirman practicarla e incluso, en los peores casos, siguen haciéndolo realmente, de forma automática, por el qué dirán, como las aburridas familias que acuden a la iglesia del pueblo todos los domingos, para cabecear en los incómodos bancos de madera, papar moscas con la mirada perdida, murmurar fragmentos de oraciones casi olvidadas pero, eso sí, saludar a todos los vecinos a la salida de misa. 

Por eso, no es extraño que ante la decadencia, la pompa sin circunstancia y los fastos vacíos por completo de sentido o sensibilidad de Hollywood, proliferen las sectas y las heterodoxias. Frente a la iglesia hollywoodiense, apática y vanidosa, indiferente y presuntuosa, se yerguen cada vez más a menudo grupos disidentes de herejes e incrédulos, que se burlan con saña del credo dominante. Se acabó el papado de Hollywood, su poder absoluto está definitivamente en crisis. Es el momento de otro cine. El momento del cine de culto, como bien sabe Vicente Muñoz Álvarez, que se confirma, con este su segundo libro dedicado a la doctrina gnóstica y neopagana de las “Cult Movies”, como uno de los sacerdotes iniciados en los verdaderos misterios de la religión cinematográfica. La esotérica, hermética y secreta. La que rinde culto a títulos oscuros, olvidados o menospreciados. La que habla el lenguaje perdido de otras eras, mudo y descolorido a veces, a menudo vilipendiado por la ortodoxia y ridiculizado por la ignorancia, pero poderoso siempre en su arcana esencia inmortal, que nos sobrevivirá a todos.

Como verdadero iniciado, Vicente se expresa con sencillez y soltura. Con lenguaje directo y coloquial, sin pretensiones ni pedantería. No espere el lector los latinajos del aburrido ritual del crítico de siempre, que ha perdido todo contacto con la auténtica naturaleza mágica del cine. Lo que importa aquí es cómo se nos descubren, se nos desvelan, título tras título, otras formas y maneras de hacer, ver y entender el cinematógrafo. Viajando por el espacio y el tiempo, abarcando épocas y eras, países e idiomas, con esta su segunda biblia del cine de culto disfrutamos en la intimidad del descubrimiento de títulos oscuros, tanto o menos como del redescubrimiento de otros que creíamos conocer, iluminados ahora por la mirada pura de este nuevo derviche cinéfago, que hace girar ante nosotros miríadas de imágenes olvidadas, títulos recónditos y películas malditas. No hay barreras, tópicos ni hipócritas principios: de la exploitation al Arte y Ensayo, del mudo al technicolor, del Hollywood mágico de otrora a la coproducción europea, del trash al indi, del cine de autor a la Serie B, Vicente Muñoz Álvarez solo se pone como límite no despreciar nada, no negarse nada, acercándose así por ende a la verdadera naturaleza seductora y diabólica del cinematográfico, capaz de hipnotizar al espectador más allá y más acá de sus supuestas virtudes artísticas, narrativas, intelectuales o comerciales.

Eso es lo que, en definitiva, quiere decir para algunos de nosotros “cine de culto”: rendir culto a las fuerzas mágicas, oníricas y oscuras que reinan y desbordan la pantalla, conectando con nuestro inconsciente y con el dominio infernal y divino del imaginario colectivo. Para airear nuestros vicios privados y ocultar nuestras públicas virtudes. El cine en el cine… ¿para qué? ¿Para quién? No, amigos, no. El cine en los altares privados de nuestras casas, en los sótanos oscuros donde se reúnen los iniciados, en las cámaras secretas de nuestros cerebros sobreexcitados. El cine en la vida y la vida en el cine, para encontrar si no la inmortalidad sí la esperanza de trascendernos por un instante, convertirnos en otros, abandonar nuestra envoltura carnal durante un minuto, transformados por el poder visionario de la imagen. Pero siempre, con el dominio justo y necesario de los conjuros apropiados, que nos permitan poner a las potestades cinematográficas a nuestros pies y no a la inversa. Ayudándonos con hechizos como los que contienen, forman y conforman las páginas de este libro. Siempre como señores de la Alta Magia, con los fantasmas evocados e invocados por el cine a nuestro servicio, y no a la inversa, como fantasmas de carne muerta convertidos en ciego rebaño al servicio del papado negro de Hollywood. Ave Kinema! Ave Satani!


Jesús Palacios,
prólogo de Cult Movies 2: Películas para la Penumbra
(LcLibros.com, 2018).


Booktrailer:


miércoles, 30 de enero de 2019

AIN'T NO GRAVE (CANCIÓN PARA JOHNNY CASH) por JAVIER VAYÁ ALBERT




Alguien pronuncia pan
con dientes de oro.
Han enfermado los puentes
morirán mañana a las siete en punto.
De modo que caminé rio abajo
y en la colina vi a una oscuridad.
Y en la colina vi a una oscuridad.
Cada noche inauguramos
las respuestas
sentados a la mesa
del dios africano de la ceguera.
El predicador y el chamán
echaron un vistazo a mi alma negra
y ambos negaron con la cabeza.
Hijo, a ti la tormenta te acompañará.
Hijo, a ti la tormenta te acompañará.
Escuché la voz del ferrocarril
portando una funda de guitarra vacía
llena tan solo de poesía.
El fantasma de Johnny Cash apareció
me dijo que el juez y el timador
eran hijos del mismo error de dios
eran hijos del mismo error de dios.
Tus pecados y tus aciertos
la calavera bajo tu sombrero
y tú silueta contra el cielo.
Solo eso al final quedará.
Como un hombre muerto
te perseguirá
Como un hombre muerto
te perseguirá.


Javier Vayá Albert

https://www.facebook.com/javier.vayaalbert

martes, 29 de enero de 2019

P439 por ALBERT SIHOD




nos reunimos en el bar, dice
que su mujer le ha abandonado
su segunda mujer, tiene un hijo
con ella y otros dos con la primera,
mi amigo, mi viejo amigo está
destrozado, le entiendo—trato—,
afuera la lluvia cesa, en el bar
se mantiene una inusual calma,
pido al mesero un whisky,
luego otro y otro, necesito beber,
de verdad preciso ponerme
borracho para encontrar y decir las
palabras justas que sirvan para
consolar a un hombre que
a media tarde se lleva las manos
al rostro y rompe en llanto.

Albert Sihod


lunes, 28 de enero de 2019

BEBOP CAFÉ: Luis Sánchez Martín.




Fran está enfadado con la época que le ha tocado en suerte vivir y quema los días entre su tedioso empleo, el oscuro apartamento donde empieza a tomar forma su primera novela y el único rincón donde no se siente fura de lugar: el Bebop Café.

Su insípida existencia se ve alterada cuando, al tiempo que lucha contra el traicionero recuerdo de una extinta y tortuosa relación sentimental, empieza a recibir una serie de notas anónimas a las que se fuerza a dar sentido en su particular cruzada contra la monotonía. Será en esas cábalas cuando realidad y ficción empiecen a confundirse en un laberinto onírico del que parece imposible escapar.

Luis Sánchez Martín pone su irreverente sentido del humor al servicio de una trama que se precipita sin contención alguna sobre el lector, destruyendo a su paso cualquier suposición que éste pueda aventurar de cara al vertiginoso desenlace.


domingo, 27 de enero de 2019

CUENTO DE INVIERNO 3 por JUAN CABRA




Entra por la ventana el oro del universo con el ángulo lateral de las 10 de la mañana
resaltando el polvo que hay encima de la pantalla del monitor apagado
y parece una noche
estrellada
vista
desde una caravana de camellos cruzando el desierto,
y suena un pitido constante, pero no es ese sonido futurista
de los coches de alta gama avisándote para que te pongas el cinturón mientras cierras la puerta con contundencia y señalas el destino que tienes grabado
en el gps,
todo lo contrario,
suena un pitido acelerado de un coche metálico
que no necesita saber dónde vas, porque vas siempre al mismo lado.

Siempre me han gustado
los sabores fuertes y elegantes como el de los vinos españoles,
los dramas de bergman, y el coño de las mujeres,
de pequeño pensaba que olerían como el plástico nuevo de
las revistas de moda y de lenceria, pero rasgar de
rodillas unas medias negras con pequeños puntos blancos
es como rasgar el universo y ver detrás su origen hace millones de años,
salí de un coño,
de la palabra más bella que existe en todos los vocabularios,
salí de la palabra madre,
salí cubierto de sangre gritando como una bestia
y nunca he dejado de gritar como grita la musica clásica junto a las imagenes de violencia,
como grita lo contrario de una misma idea desde su oscuridad sin
que te des cuenta,
o como la longitud de onda dorada de la luz del invierno cae
sobre el libro del maestro de la noche y de las tinieblas de boston que
tengo sobre la mesa y que no pienso devolver a la biblioteca.

Cuando salí a la calle me sabia la boca un poco a colutorio
y a flores y a mariposas de colores que llevaba tatuadas haciendo
un cinturón ceñido a su cintura,
tenia un sabor de boca a culpa y a cenicero con joyas incrustradas de oro y plata falsos,
sabor a marlboro y a labios pintados de rojo y a body cream,
y me tomaba una cocacola mientras volvía a casa
y los árboles bailaban con el viento y en cada trago que daba
miraba al cielo y
veía en las copas de los árboles a las pequeñas y miles de hojas verdes bailando
mientras el sol pasaba entre ellas con fuertes brillos y me pegaba en la cara,
hice bien en venir en bicicleta mientras miro la inocencia de la ciudad en
los parques cuando los niños se sueltan del brazo de su madre
cuando ya ham cruzado el semáforo
y salen disparados escuchando a los otros niños que gritan su nombre desde lejos para
completar el equipo, y por detrás de todo va gritando la crueldad de la vida
con sus cuerdas vocales mágicas en un tono casi imperceptible,
y las madres se acercan entre ellas,
y los balones rebotan en la cancha
como pedradas en el tablero, y todos los tiros a puerta les salen desviados


Juan Cabra


viernes, 25 de enero de 2019

1 POEMA de MARLUS LEON


 


No todo es alma
en la boca cristalina del viento
Dices mi nombre
en medio de una noche fría
y el cuerpo se vuelve cálido
y me crecen alas
Transito por los parajes secos
de un invierno sin compasión
y vuelven a mí
mariposas
insomnes
anidadas en el pecho
mientras late la espuma
al borde de mi corazón
y mis pies se enfrían
envueltos en la escarcha…


Marlus Leon


QUE VIENE LA TELEVISIÓN por JOSÉ PASTOR GONZÁLEZ




¿qué queréis ahora?
hasta hace unos días
no nos queríais ni ver
estabais entretenidos
con vuestras banderas guerras negocios
ligas de fútbol concursos
y discusiones a troche y moche
sobre que hacer con el país
nosotros eramos
los catetos los paletos los pueblerinos
o con suerte
la escapada de fin de semana al mundo rural
los paisajes naturales
la denominación de origen
o con mala suerte y mala fe
la españa conservadora que vota a la derecha
el toro de la vega
o puerto hurraco
ahora que nos habéis vaciado
despoblado
engañado
derruido
que habéis arramplado con todo
queréis que formemos parte del espectáculo
que volvamos a ser paco martinez soria
en la ciudad no es para mi
que os enseñemos
(en 1 minuto y doce segundos
-el tiempo es oro en vuestro mundo-)
nuestras costumbres nuestras tradiciones nuestros pueblos
que abramos las puertas de nuestras casas
para que podáis grabar curiosear fotografiar cuchichear catalogar
nuestras vidas
queréis que os demos de comer y beber
en plan compadre (paga el ayuntamiento)
por la cara y con buena cara
queréis que bailemos a vuestro son
como la cabra equilibrista
queréis que seamos circo y zoo
y que os aplaudamos vuestras ocurrencias y campechanismo
y que os la chupemos por un minuto de fama
ah! y que os limpiemos vuestros lustrosos y caros zapatos
cuando piséis barro
o una boñiga
o que os vayamos a buscar cuando
os perdáis por los caminos
(vuestras mierdas de zapatos y gps no sirven por estos lares)
venís a conquistarnos
a engañarnos
a salvarnos
pero no nos interesa
no nos interesa vuestro ruido
nos valemos y sobramos
por nosotros mismos
para desaparecer
en silencio


José Pastor González, del blog Libros y aguardientes.


jueves, 24 de enero de 2019

1 POEMA de TOMÁS SOLER BORJA




Luz, temblor humilde
de una vela
sobre el mundo en sombras

Y en la pared
la visión que encierra esta pequeña vanidad
de figurantes narrando imágenes
que nunca supieron del infinito
ni de sus destellos
de estrellas fugaces

Escribir
desnudar intimidades de rosa y puñal
de huella y camino
para que la noche no haga eternidad
y la sangre siga fluyendo
a contracorriente
como barcos de vela
remontando el nilo de las venas

Qué más da si todos mis navíos
terminan sus días
entregando tablas y fe
al dios de las palabras

Qué más da

quién si no les hará compañía
en alguna fecha
que siempre se ignora

Aquí, en el parpadeo que desafía al silencio
ya más verbo que horizonte

aguardando al soplo

que nos regrese al origen


Tomás Soler Borja


miércoles, 23 de enero de 2019

TODO ES VORÁGINE: Álvaro Bellido.




PREHISTORIA

En mi prehistoria de ti
todos los bisontes salían huyendo,
me daba miedo la oscuridad
y siempre llovía a cántaros
al instante de descubrir
el fuego.

Después llegaste tú
y todo fue más fácil:
supermercados,
suministro eléctrico,
tu mirada
después de cenar.

Vamos a dejar huella
en esta ancestral cueva
tan llena de sombras,
tan triste de luz.
A mí me dibujarás cazando.
Detrás de mis miedos, tú.


TODAS LAS CIUDADES

Todas las ciudades
[y ésta, más que ninguna]
se conocen deambulando,
acariciando sus mapas,
sus líneas de metro o autobús,
viendo pasar rostros
en semáforos y escaparates,
lunas de taxis, bancos de parques,
grandes almacenes, prisas
de descansos a mediodía.

Todas las ciudades
[y ésta, más que ninguna]
se conocen deambulando,
vagando, sin destino concreto,
[un flâneur en la gran manzana]
al encuentro de la vorágine urbana
de farolas y hormigón,
de humo y almas huidizas
que se esconden en gabardinas,
que memorizan itinerarios.

Todas las ciudades
[y ésta más que ninguna]
se conocen deambulando.
De China Town al Soho,
pasando por el Little Italy,
para, más tarde, dejarnos fagocitar
por la Quinta, Broadway, Times Square.

Conocer una ciudad
[y ésta más que ninguna]
es deambularla contigo.


ENTONCES

Cuando pase el tiempo y todo esto
no sea más que un puñado de cenizas
de un incendio que logramos sofocar,
cuando hayamos dado por imposibles
nuestros esfuerzos por enterrarlo en el olvido
y hayamos aprendido a convivir y sobrellevar
las ganas perpetuas por no recordar,
entonces se nos escaparán sonrisas,
nacerán nuevos sueños, perderemos
el temor entre los escombros y el humo.

Cuando llegue el día en que solo queden
recuerdos en rincones oscuros de la memoria
como souvenirs de cerámica que uno guarda
en el fondo amargo de los cajones menos usados,
y ya no exista nunca cicatriz en carne viva,
ni dolores postraumáticos de agujas y espinas,
ni cansancios en horas punta de impotencia,
entonces, solo entonces, sentiremos el orgullo
de la victoria más dura, el intenso sabor
del saberse superviviente de un atentado biológico.


Álvaro Bellido, de Todo es vorágine (Boria Ediciones, 2019).

*

Todo es pasión en la palabra de Álvaro Bellido, y dudas que buscan certezas, y fuego, porque es una hoguera de las que te abrasan, y agua, no siempre serena. Y vorágine. Todo. […] Es éste un poemario esencial en el sentido literal del término. […] Los treinta poemas que conforman esta primera antología que se ha ido macerando en un tiempo necesario para ver con perspectiva esos anni horribiles 2010-2011 sintetizan y desarrollan vivencias cuajadas de dolor, de angustia, pero también de superación, de remedios y milagros, en definitiva, de plenitud. Un Álvaro Bellido telúrico, ígneo y marino nos ofrece estos deliciosos poemas que condensan la vida y la alegría de vivirla, y consigue extraer belleza de situaciones devastadoras, de donde se deriva la invitación implícita al carpe diem de quien ha convivido con el dolor y le ha mirado a los ojos sin dejarse vencer, sirviéndose de una brújula infalible: siempre, al final de todo/ tu cuerpo en mitad de la nada.


martes, 22 de enero de 2019

EL AVISO por MAICA BERMEJO MIRANDA




El día ha amanecido turbio. No sabe a ciencia cierta por qué el zumbido del moscardón, que comenzó como una sensación de malestar, se ha extendido a músculos, cabeza, vísceras, piel... apoderándose de su cuerpo hasta no percibir más que el estremecimiento que sacude sus neuronas.
Hay un encogimiento imperceptible que le achica hasta recluirle en su cueva. Ermitaño impenitente. Convulso, analiza la causa. ¿Cuál puede ser el origen detonante de su desazón? Aparentemente todo está como siempre. La vida fluye serena en su entorno familiar. Todo está dentro del contexto lógico. Nada hay que altere la distribución de espacios, afectos, pasatiempos. El lago del tiempo, plácido espejo imperturbable, refleja tranquilidad.
¿Qué es lo que le desazona de tal manera? Siempre la muerte rondando en espirales de sombras. La enfermedad descarnada planea burlar las defensas. Percibe su olor de musgo corrompido. El miedo afila sus garras. La incertidumbre acecha. La tristeza avanza haciéndose un hueco entre filas invasoras. La pizarra del cielo acompaña pintando de gris marengo la mañana.
El aviso de lo imprevisto se ancla en su interior. Está por suceder lo no deseado. Intuye, como otras veces, la sacudida que llega. Alguien cercano peligra. Los indicios son claros. Todo en él se apresta a recibir el golpe. En las próximas horas. En los próximos minutos. Sucederá. Está seguro.
Resignado se prepara para encajar el impacto. Pide, en su fuero interno, estar equivocado. Y reza, sin oración ni iglesia, desgranando su plegaria.


Maica Bermejo Miranda, de Un hombre gris y otros relatos (Ediciones irreverentes, 2017).


lunes, 21 de enero de 2019

LA TARDE ES MÍA por PILAR BLANCO



Una tarde que decae con chispear de luces. Una infusión con miel de brezo para el mal de garganta, miel de Bierzo que alivia el romadizo, calor del corazón.
Un libro entre las manos
Una mujer lee mientras cae la tarde contra los cristales, contra el cielo exhausto, contra el chillar airado de los pájaros.
Las obligaciones son para la gente sana, las bicicletas para el verano, la verdad para los hombres de voluntad traslúcida.
La tarde es mía.
Cabeza turbia, huesos de caña seca, ojillos entreguiñados, voz que retumba desde algún tabuco del pecho, ese fuelle alborotado, ese vibrar sinfónico y von Karajan.
Pero la tarde es mía, mía, mía.
Yo soy únicamente la madeja que busca enroscarse sobre un libro y ovillar.

Pilar Blanco


viernes, 18 de enero de 2019

COSAS QUE LA LITERATURA SUBTERRÁNEA TIENE QUE CONTAR por ROBERTO RUÍZ ANTÚNEZ




el arte podría ser la adicción feroz del que busca monedas en las cabinas telefónicas sabiéndolas desaparecidas casi por completo de las calles. ese hambre convexo por la trascendencia. la cosa se pone fea cuando pierdo la cuenta de las luciérnagas que a mi jardín vienen a morir ovillándose verdes hacia la eternidad. quiero escribir y abrazarme a lo que me designifica y dejar de joder con el mismo discurso. como ruido de fondo el de los icebergs el de las reales academias de la lengua derrumbándose azules sobre el vórtice donde todo acaba.

*

la música suena en el bar. abro y cierro el libro a intermitencias. liviana la mañana que desembocará desmesurada en la tarde. hay un hilo apenas visible y sucio que une todas las palabras de una lengua muerta y no tengo ni puta idea de por donde empezar a escribir algo al margen de esa tendencia frenética del yo y sus desiertos vacíos.

*

guardo en un cuenco de madera la lluvia que me brota por dentro. pero no consigo la invisibilidad de la que os hablaba hace días. la poesía es el fraude y/o desafío que me calma el hambre. llevar la soledad al extremo dice el vagabundo del dharma pero lo único que pretendo es escribir con mi sangre una crónica sincera de la nieve.

*

era una buhardilla. había un tocadiscos y vinilos de Billie Holiday y Nina Simone. había cervezas en la nevera. el hambre por lo conceptual iluminaba las paredes. queríamos hacer literatura de todo aquello y el único camino era vivir sin miedo bajo los tejados resplandecientes.

*

la niebla irrumpe en el viaje. es el movimiento. lame a los perros o a la indiferencia de los transeúntes. hace literatura rusa con nuestra angustia, hace imposible cualquier intento de comprender. me atraviesa y giro desprovisto sobre el vacío que todo lo ocupa.


*

es a veces la desaparición de las aguas. el holograma de Maria Callas o el precipicio desmilitarizado de un poema. son esas cosas que la literatura subterránea tiene que contar. cuando escribo me hago invisible y me gustaría comprender el desenlace del iceberg. desaparezco en la luz de mi propia carne hacia ninguna respuesta hacia la duda tridimensional.


Roberto Ruiz Antúnez


martes, 15 de enero de 2019

MANIFIESTO MIOPE: PORNO BRAILLE por MATÍAS JOSÉ MORALES




Todos los poemas son una falta
de ortografía hermosa bajo
la brillante luz silenciosa
de a mediados de abril,
y abril es todo el año;
cuando has respirado la humedad
del habla que inunda los sótanos
de los bárbaros junto al Mapocho.
Todos los poemas son un pan
duro en la post guerra, y los poetas
descansan aplastados por las orugas
que fecundan los caminos de tierra,
lonjas de jamón buscando ser felices
entre los árboles prendidos.
El mes de abril recoge los lamentos
a los ciegos, y los transforma
en estrellas que guían
a los conquistadores hacia el oro:
el corazón latiendo rápido
al enfocar tu rostro.


Matías José Morales


lunes, 14 de enero de 2019

3 POEMAS de RAFAEL SANZ SIERRA




DELEUZE SIN PARACAÍDAS


Con un palillo en la boca
lo veo todo
marciano.

Tengo un altar
con tarjetas de crédito.

Lo que importa
es siempre
cagarla.

Me gustaría entrar en Buffalo
a lomos de un tiburón ballena.

Llevo en mi filmografía
imágenes de Nueva Orleans
después del Katrina.

Un ruido
me distorsiona.

Deleuze
sin paracaídas.


INTERNET ES EL ENEMIGO

Cuba es una obra de arte.

Desaparecí en Centrohabana.

Lo mío es no hacer nada.

Enveneno al capitalismo.

Vagueo como un perro.

Me llaman el corta-sinapsis.

Somos "El Álamo" comunista.

Nos comemos la mierda
antes que un McDonalds.

Follamos en mitad de las avenidas.

Nuestras casas se caen a pedazos.

Hemos matado a los líderes,
sus cadáveres cuelgan
de unos aguacateros.

Aquí no entran los yankis.
Tumba la casa.
Aquí no entran los yankis.

Somos la desidia épica
hispano-caribeña.


LOS POEMAS QUE ME QUEDAN DE CORTE CLÁSICO SE LOS ECHO A LOS CERDOS

Detonaré mis vacaciones químicas
hasta que sienta estar sumido
en una fiesta exigua de Rob Zombie.

Cuando oigas
los huesos de tu cara crujir
es que Tyson está cerca.

Amo el dinero del contribuyente.
Amo el mejor trabajo de España
en el Banco de España.
Grandes técnicos
que vieron venir la crisis del 2008
y la neutralizaron como héroes.

Si L.M.Panero y E.Haro Ibars
no eran poetas serios ( para algunos)
los demás no llegan
ni al estatuto de anélidos.

Comparte tus enemigos
con el Subcomandante Marcos
y tu existencia brillará
como la peor paranoia.


Rafael Sanz Sierra


domingo, 13 de enero de 2019

A PESAR DEL FRÍO: Prólogo.




INCENDIOS COTIDIANOS


Llueve afuera, mucho, y la ciudad se descompone en murmullo de afluencias desordenadas. Las voces pierden entidad y los movimientos se ralentizan casi antes de desaparecer. Hace frío afuera, mucho. También aquí, en el rincón de esta terraza donde he erigido mi mínima patria de gramáticas y ensoñación. Que escribo y leo en la terraza de casa, o sea, porque es el único lugar donde retener los malos humos de mi tabaco y evitar que agríen la atmósfera del hogar. Y hace frío, ya digo, mucho. Pero a pesar del frío y la lluvia, de esa lasitud que a uno le imponen los días de otoño, la cabeza bulle en ideas que se atropellan buscando una salida. Y escribo. Y fumo.

Anoche también llovía, las bajas temperaturas mordían aun con mayor ahínco. Anoche finalicé la lectura de este volumen de relatos que ahora, lector, tienes la fortuna de acariciar. Cuando hayas terminado de leerlo comprenderás por qué, anoche, salí de la cama y paseé inquieto los escasos metros cuadrados del hogar como a la búsqueda de un tesoro. Consumí un cigarro debidamente aderezado y, tras dejar vía libre a mis elucubraciones, concluir que podría haber salido a la calle a consumar un crimen o masturbarme en la cocina, por ejemplo, regresé a la cama consciente de que el ansiado tesoro permanecía sobre las sábanas, reclamando una sosegada relectura.

Creo que ya dejé escrito, en algún lugar, que leer a Pepe Pereza es deshonrar su apellido artístico. Si no lo hice, aprovecho para hacerlo ahora como advertencia al lector que se interne en las páginas de este volumen y se vea arrastrado sin remedio a la actividad sensorial más frenética, la que el autor esculpe, en cada página, con el cincel afilado y granate de su pluma. También he dejado escrito que considero a Pepe Pereza el máximo exponente, en nuestro país, de una tradición literaria que demasiados ningunean, a día de hoy, intentando epatar al lector con crueldades y exabruptos carentes de fondo, calidad y el supuesto realismo de que intentan revestirlos. Me refiero a eso que hemos dado en llamar «realismo sucio». Que no, que no se trata de hacer retratos barriales o dárselas de maldito utilizando la primera persona para hablar de excesos farmacológicos o sexuales. Que no consiste en mal copiar lo más etílico de la prosa de Bukowski. Que el tal «realismo sucio» es otra cosa, más similar a la diestra disección de la psique del ciudadano medio que ejercitaba Carver. Y Pepe Pereza eso lo borda, en cada uno de sus relatos. Certera, feroz, sensible, equidistante y exacta como una deflagración terrorista calculada al milímetro, pero con la belleza que a dicha explosión siempre faltará, su prosa es piedra en que afila colmillos la literatura más pugnaz.

No conozco a ningún autor patrio actual que maneje con tanta habilidad los límites formales y temporales del relato. Su geométrico manejo del fraseo corto y carente de artificios, musical en su evolución, pictórico casi, en su tersa manera de afianzar la verosimilitud de lo narrado; la normalidad de esos personajes que, desde los primeros párrafos, se muestran como evidentes ejemplos del ciudadano actual, una especie de doble del propio lector o de cualquiera de sus conocidos; la opresiva atmósfera de una normalidad que semeja calma precedente a la tormenta; el fulgor repentino, inesperado, de un acto o pensamiento desconcertantes; todo ello delineado con una sabia arquitectura de la palabra y una aritmética exacta del sentimiento.

«Realismo sucio», sí, podríamos llamarlo. Pero quedaríamos cortos si nos limitamos a utilizar esa etiqueta. Porque los relatos de Pepe Pereza van más allá, creando un nuevo género que bien podría llevar su nombre.
Los personajes que pueblan este majestuoso volumen de relatos son como cualquiera de nosotros. El autor no tiene que recurrir a fabulaciones, invenciones ni excesos para mostrar la realidad que nos rodea y, de paso, recordarnos que bien pudiera ser la nuestra. Por sus páginas pasean pensamientos, palabras, ilusiones y zozobras, un tropel de ciudadanos como nosotros: camareros, carniceros, jubilados, agentes inmobiliarios, actrices de segunda, celadores, camioneros, operarios de almacén, enfrentados todos ellos a situaciones tan cotidianas como una relación sentimental o un empleo abocados al fracaso, una visita al dentista o a la madre impedida, una ronda de licores en un bar cualquiera o un paseo en coche bajo la lluvia. Estas páginas son los espejos de normalidad a que el lector se asoma para, de repente, sin preaviso, recibir el impacto de lo inquietante. Y es que la realidad más plana que podamos imaginar guarda celosamente en su interior la violencia de lo insólito.

A pesar del frío, de la lluvia, la nieve, la glacial apatía que invade las vidas de todos y cada uno de los protagonistas de este fascinante fresco de lo cotidiano actual, la llama de la vida interior y su sugerente amenaza. A pesar del frío meteorológico común a todos y cada uno de los relatos de este volumen, la turbadora incandescencia de lo aparentemente irracional.

Llueve afuera, y hace frío. La vecina de enfrente contempla sin disimulo cómo fumo, asomado a la terraza, y pensará que mi vida es tan normal como yo imagino la suya. Sólo un maestro de la narrativa como Pepe Pereza sabría mostrarnos a ambos lo equivocados que estamos. Nadie como él para erigir un monumento literario con la mísera épica del hombre común.

Porque a pesar del frío, la vida quema, y este volumen es inigualable relato de los incendios que provoca.


Pablo Cerezal, octubre de 2018


viernes, 11 de enero de 2019

LAS HORAS COMO BESTIAS: Gustavo Lupano.




TEENAGE KICKS

Después de tres sacramentos: Agua, pan y perdón;
encontré la salvación.
El Frente Agnóstico, los vagabundos del Dharma
y las Mentes abiertas en cassettes piratas
me ayudaron a torcer la eucaristía.
De la mañana descascarada donde crecí,
solo algunos recuerdos
como un vaso de agua turbia
en manos de un viejo con Parkinson.
Los primeros hermosos años de la niñez
pasaron entre asesinos.
Mis nodrizas de la adolescencia
punk rock, poesía y anarquismo
llegaron con la muerte de mi padre.
Así crecido, como los ríos tras los deshielos,
entumecido para el amor
siempre apurado y arrasador.
Ojos marrones como el montón
ladrido eterno de trovador.
Obra mestiza,
un poco beat y un poco fuego.
Ya no hay jardines.
Ya no está el niño que contaba los retoños
y no hay fanzines.
Ya no está el joven que escribía a máquina
y se perdía entre collages.
Ya no quedan baldíos donde jugar,
todo ha sido urbanizado.
La barda herida por carreteras,
apenas unos senderos curados de espanto.
El amor y sus crías en extinción,
la huella borrosa de ese encanto.
Las canciones y las cenizas de los días de luz,
un polvillo en la memoria.


A PROPÓSITO DE MI PRIMER LIBRO DE POESÍA

Un poema es un auto incendiado
dentro de la chatarrería de la cabeza.
Piezas por piezas amontonadas
esperando el desguace y la venta de las partes
para reconstruir la mecánica de la vida.
Un poemario es un desarmadero extenso,
una chacarita de los días y las noches
lleno de esqueletos, cacharros y desastrados.
Algunos fueron amores
otros miedos, angustias y sueños.
Todos oxidados, cortantes, casi inservibles,
irreconocibles por el paso del tiempo.
La tristeza, sin embargo, sigue ahí reluciendo
bajo un sol más roto que los dos.
Resplandeciendo como los huesos en el desierto.
Como el oro en la piedra que nunca va a desprenderse.


Gustavo Lupano, de Las horas como bestias (Rangún Editorial, 2018).

miércoles, 9 de enero de 2019

CULT MOVIES 2: PELÍCULAS PARA LA PENUMBRA: Ya a la venta.



Es el momento de otro cine. El momento del cine de culto, como bien sabe Vicente Muñoz Álvarez, que se confirma, con este su segundo libro dedicado a la doctrina gnóstica y neopagana de las Cult Movies, como uno de los sacerdotes iniciados en los verdaderos misterios de la religión cinematográfica.

La esotérica, hermética y secreta. La que rinde culto a títulos oscuros, olvidados o menospreciados. La que habla el lenguaje perdido de otras eras, mudo y descolorido a veces, a menudo vilipendiado por la ortodoxia y ridiculizado por la ignorancia, pero poderoso siempre en su arcana esencia inmortal, que nos sobrevivirá a todos.

Jesús Palacios


Booktrailer


martes, 8 de enero de 2019

GUÍA BREVE DE LA CIUDAD (MALDITA) por MIGUEL BAQUERO



Miguel Baquero levanta ante nuestros ojos toda una ciudad imaginaria que se extiende en el tiempo, desde un lejano pasado prerromano hasta nuestra moderna era digital. Entre medias, guerras de conquista, trágicos accidentes, conspiraciones, crímenes y hasta efectos paranormales… Sólo un escritor como Miguel Baquero podía proponernos un viaje en el que se emplean registros tan variados: el lenguaje de las revistas de música pop y el de los cronistas medievales, el habla de la ciencia, la jerga canalla… La ciudad concebida como un ser vivo. Una guía única que reivindica el poder de la literatura y la imaginación.


lunes, 7 de enero de 2019

1 POEMA de MARÍA COUCEIRO




Estas manos no concuerdan
no dan pies con cabeza.
Encuentran
todo
queman
casas y yemas
dentro de un silencio
que se queda
hasta que las llena
se miran
hasta aplastar el grito
y sin saber que hacer
se aprietan
para escuchar el sonido que desprenden
causan todo lo que conocen
y vuelven a caer en el primer paso,
un miedo insólito que reaparece.


María Couceiro


sábado, 5 de enero de 2019

TEIMOSA MARÉ / TERCA MAREA: Manuel Neto dos Santos.




En las páginas de Terca Marea, el mar es un cuaderno sin líneas paralelas, donde los poemas son ondas que se suceden en un flujo visionario y las palabras la espuma que se riza al tocar tierra prometida: mano que escribe sin cesar, otros ojos recogiendo su luz.

*

La fuerza telúrica del territorio poético de Neto sutilmente nos arrastra al terruño idealizado de Cesare Pavese. El escritor de Turín escribió sus últimos poemas, encontrados en un cajón de su despacho de la editorial Einaudi, en el breve periodo de un mes, poco antes de sucumbir ante la vida por medio del suicidio. Los textos que conforman Terca Marea abarcan también un mes de inspiración y trabajo ante el papel. Como el autor italiano, el portugués se inspira en su paisaje natal, el que le vio nacer como persona y el que le vio crecer como poeta, para arribar a un territorio personal sacralizado, mítico. Pavese, hasta llegar al mismo destino, sufrió una evolución abrupta del poema narrativo de verso largo al poema breve, lírico y a veces hermético, del paisanaje de su tierra natal al paisaje que le rodea e intuye sagrado, del realismo social al simbolismo mítico, atravesado siempre por una ecuación existencial irresoluble, que constituye la gran diferencia entre el autor italiano y Manuel Neto, poeta de luz, que, como Juan Ramón Jiménez, tiene ansias de totalidad, aspira a ser él mismo poema, no poeta, pues quiere fusionarse con su canto, ser voz y melodía, en un vuelo que es fuga y a la vez celebración de la vida. 

Pedro Sánchez Sanz (poeta y traductor)



jueves, 3 de enero de 2019

EXPERIENCIA EXTREMA por MAYA MUKTI




Ese punto
en que ya no necesitas
de la aprobación ajena
ni te juzgas a ti mismo,
que el pensar de otra manera
no te angustia ni envanece.
Ese momento
en que pierdes los detalles
de lo que hacen los demás,
en que vives embebido
entre el aire de la tarde
y el suave fluir interno,
en que solo, mas completo,
te haces uno con la música
y tu alma baila etérea
y danzas sobre tus pies,
en que nada es importante
y todo es más que sagrado.
Ese instante,
único e irrepetible,
vívelo como un tesoro.
Es una experiencia extrema:
paz le pusieron por nombre.
Muchos nunca la tendrán.

Maya Mukti


lunes, 31 de diciembre de 2018

MUÑECA DE NIEVE por SILVIA RODRÍGUEZ




Y más triste que un cortejo de caballos sonámbulos

VICENTE HUIDOBRO


De niña hubiese hecho cualquier cosa
por ser la reina de los hielos

no sabía entonces que un día
me quedaría helada sin reacción
ante la muerte de papá
que sería un gélido maniquí
en una pista olímpica

ese frío duele más que la pubertad
duele más que el dolor
punzantes estalactitas te inmovilizan
son puñales dardos y tú la diana

soy una muñeca que no se derrite
que no puede sonreír bailar
amar y sudar hasta el amanecer


Silvia Rodríguez, de Padresueño ( Tragacanto Ediciones, 2018 )



jueves, 27 de diciembre de 2018

CULT MOVIES 1: PELÍCULAS PARA LLEVARSE AL INFIERNO: Epílogo.




UN FARO EN LAS TINIEBLAS DEL EXCESO DE INFORMACIÓN

(Epílogo de José Ángel Barrueco) 


¿Qué tal la experiencia, amigo? 

Espero que tu lectura haya sido tan gratificante como lo fue la mía. 

Acabar de leer este libro de artículos y reseñas no es muy distinto a salir de la penumbra de un cine y afrontar la luz de la realidad, que a la postre resulta más incómoda y, desde luego, más inhóspita que cualquiera de las ficciones que Vicente Muñoz Álvarez propone en este repertorio de títulos anómalos, argumentos enfermos y ambientes espeluznantes. En estos tiempos de internet tal vez tú lo compares al visionado nocturno de una película en casa, en el sofá, a oscuras y abrazado a tu chica, o solo, con el gato en el regazo: ese momento en el que se encienden las bombillas y todo cobra otra dimensión. 

Me refiero a que leer Cult Movies. Películas para llevarse al Infierno es una experiencia próxima a la de disfrutar de unas cuantas obras de serie B en una de esas sesiones de programa doble en cines de periferia: uno se levanta de la butaca, sale a la calle y añora la calidez del interior y el cobijo de la oscuridad. Con este libro me ha sucedido lo mismo: concluí su lectura y me hubiera gustado que continuara. Me sentía a gusto entre sus páginas. 

Para quien aún no lo conozca, el leonés Vicente Muñoz Álvarez es ya un símbolo para muchos de nosotros, un gurú de las vanguardias del siglo XXI, capaz de sacar de las catacumbas del olvido a poetas y escritores y directores de cine a los que pocos recordaban, hábil para emprender proyectos instalados siempre en los márgenes de la cultura oficial, puntual en el rescate de autores españoles inéditos y artífice de algunas de las antologías de culto de los últimos años: 23 Pandoras: Poesía alternativa española, Golpes. Ficciones de la crueldad social (junto a Eloy Fernández Porta), Tripulantes. Nuevas aventuras de Vinalia Trippers (junto a David González), Resaca / Hank Over. Un homenaje a Charles Bukowski (junto a Patxi Irurzun), Vinalia Trippers. Plan 9 del espacio exterior (junto a Alfonso Xen Rabanal) o Beatitud. Visiones de la Beat Generation (junto a Ignacio Escuín). 

Pero Vicente es todo eso y mucho más: autor de varios libros de relatos, de poemarios y de una novela que yo considero, de momento, la cumbre de su trayectoria (me refiero, por supuesto, a su libro El merodeador); y cicerone cultural que siempre tiene las puertas abiertas de la bitácora que coordina (el blog Hankover). 

Vicente no se arredra ante nada. Si un autor al que nadie conoce, que no ha publicado jamás, le envía sus textos y él los considera buenos, los postea sin ningún problema. 

Por estas y otras razones muchos lo encaramamos hace tiempo en un pedestal. Es una referencia indiscutible. Y ahora nos ha presentado este libro necesario. 

¿Por qué creo que este libro es necesario? 

Porque hemos alcanzado un punto lamentable en el que las generaciones más jóvenes, pese a ser afortunadas porque gozan de un acceso ilimitado a archivos en avi o mp4 gracias a las nuevas tecnologías, solo suelen bajarse de internet las películas de reciente estreno (lo último, lo más nuevo, lo in, lo que está de moda), mientras que, en los canales de televisión pública, prácticamente han dejado de programar ese cine clásico con el que, cuando Vicente y yo éramos unos niños, nos educaban cada noche de lunes o cada sobremesa de sábado. Para los muchachos de ahora, una cinta como Matrix ya es arcaica, una gloria del pasado, un filme antiguo. De modo que esta apetitosa guía de VMA nos sirve (y espero que les sirva a ellos) como faro en las tinieblas de este mundo de datos tan ensordecedor, donde nos abruman con información y con películas a menudo olvidables, blandas e infames, que Hollywood cosecha con frecuencia y nos vende junto a su catálogo de perlas (porque Hollywood, pese a quien pese, sigue brindándonos las obras de los grandes: Martin Scorsese, Clint Eastwood, Woody Allen, Quentin Tarantino, etcétera). 

Libros como este se deberían aconsejar en los programas de estudios. Porque con el cine también se aprende. Nos motiva, despierta nuestras mentes y nos obliga a reflexionar. 

En las mismas fechas en las que leía Cult Movies estuve enfrascado en la lectura de un libro titulado 500 Essential Cult Books. The Ultimate Guide (de Gina McKinnon, por ahora sin traducción en España), que compré en la sección anglosajona de una librería de Berlín. Con ambas guías no solo he descubierto joyas ocultas del cine (en el caso de Vicente) y de la literatura (en el caso de McKinnon): también me he recreado en las obras que conocía. Ambos nos traen a la memoria títulos emblemáticos, y nuestra mente se refresca al recuperarlos. Placer y aprendizaje a la vez. Goce y descubrimiento a partes iguales. 

Vicente contagia su entusiasmo por el cine, ese entusiasmo que le lleva a confiar en proyectos a priori descabellados y ese entusiasmo con el que empuja y sostiene y difunde esos mismos proyectos cuando se han convertido en realidad. Esa es una faceta que no debemos obviar. 

En este libro hay numerosos ejemplos de algunas de mis películas favoritas de todos los tiempos, que Vicente recomienda con pasión cinéfila y fervor poético, y su reseña me ha servido para recordarlas y regodearme con sus escenas inolvidables: Días sin huella, La noche del cazador, Los amantes de Montparnasse, Sed de mal, Vidas rebeldes, Punto límite: cero, La matanza de Texas, Quiero la cabeza de Alfredo García, Jo, qué noche, El hombre que pudo reinar, Taxi Driver, Henry, retrato de un asesino, Inseparables, Reservoir Dogs, eXistenZ... 

El autor se aparta de la cultura oficial del mismo modo que la citada McKinnon: no es una lista de las películas habituales del canon oficial, ni de las más premiadas, sino que es propia de las filmotecas caseras y de los espectadores que no se atienen a lo establecido. VMA se deja llevar por su intuición y, entre líneas, aconseja al lector que haga lo mismo: que se guíe por su olfato y no por lo que estipule la crítica. 

Además he hallado, aquí, ejemplos de películas que no he visto o de las que jamás había oído hablar: Los ojos sin rostro, Operazione Paura, Ni el mar ni la arena, Una vela para el diablo, El asesino de muñecas, Encuentros con hombres notables, Calvaire, Entre vivos y muertos, Eden Lake... Lo que demuestra que Vicente es un gourmet de la serie B y un descubridor de rarezas con atracción por esos abismos malsanos en los que con frecuencia cae el hombre. 

No olvido que, no obstante, le gustan algunas obras que exigen mucha paciencia del espectador, y un estómago a prueba de venenos (sobre gustos...). En concreto, de esta lista yo detesto dos de ellas o les tengo cierta manía: La gran comilona y Anticristo. En ninguno de esos casos el espectador permanecerá indiferente. Lo que Vicente Muñoz Álvarez recomienda siempre nos sacude y perturba. 

Mientras uno lee este libro absorbente, siente dos impulsos opuestos (dado que no puede satisfacerlos al mismo tiempo): seguir leyendo, fascinado por la sabiduría cinéfila del autor; y dejar el libro para ver esas películas que no conoce y revisar por enésima vez las que ya amaba. 

Si, como espero, has concluido la lectura, es conveniente que vayas buscando estas gemas ocultas. Tarde o temprano se lo agradecerás al autor.


José Ángel Barrueco, epílogo a Cult Movies 1: Películas para llevarse al infierno (Eutelequia, 2011 - LcLibros.com, 2018).



Booktrailer:


miércoles, 26 de diciembre de 2018

PRINCIPIO(S) DE INCERTIDUMBRE por GEMA FERNÁNDEZ




INOCENCIA

Perdí la inocencia
el día que corté todas las cuerdas
a golpe de incisivo,
cuando dejé de criopreservar 
las despedidas
y en la palabra adiós 
tembló todo el futuro
congelado,

la primera vez que ningún pájaro
escogió mi despiste de alimento
y no hubo un grillo pródigo
que volviera a cantarme 
dentro de la cabeza.

Perdí la inocencia
cuando dije: 
No más, hasta aquí,
au revoir, totsiens,
sayõnara, arrivederci,

cuando me sentí estúpida 
abrazada a algún árbol, 
cuando todas las alternativas 
que inventaba
le sirvieron de excusa 
al conductismo
para convertir mi sueño 
en diagnóstico.

Perdí la inocencia 
cuando Kobayashi 
dejó de susurrarme:
"Simplemente confía.
¿No revolotean así 
también los pétalos?"

cuando me tuve lejos
y el tiempo se detuvo 
audaz e insobornable 
dentro de una promesa,

cuando me tuve cerca
y no tuve el valor
de conocerme. 

Y perdí la inocencia 
en cada noticiario,
en cada mujer muerta 
con la que muero un poco,
en toda la tristeza 
que pernocta en los ojos
de la gente sin nombre
que se abriga los miedos 
con una manta vieja 
y expatriada,

en las urnas, las cenizas,
los votos, los rebotes,
las crudas decepciones, 
todas las acepciones 
que escondemos a un tiempo 
debajo de la manga
y de la lengua
para buscarle al miedo
otro significado,

en el fuego de Alepo,
en la piel consumida
lentamente,
en la sangre que mana
como savia
y es moneda de cambio
entre los ignorantes
que nunca han conocido
cómo ruge el amor
y no saben vivir
sin arrasar consigo
la vida de los otros.

Perdí la inocencia
cuando una Frida Kalho
mercantilizada
lloró su identidad 
en la ropa de Berskha, 
cuando mi desconcierto
no sonó a libertad
en la cámara gris
de todos mis neumáticos,
cuando al fin comprendí
que un beso de verdad
no se planea nunca
aunque alguien lo proyecte
como una bala húmeda
al centro de los labios.

Perdí la inocencia...

pero puedo sentirla
pellizcando mis nalgas
debajo de las sábanas
sólo con que susurres
a mi oído: 

- Creo en ti
y te traigo dos grillos del jardín
que cantan como nadie
"La Bohéme" de Puccini.

Puedo tolerar la ausencia 
de mi fe,

la tuya no.

*

EN MI DEFENSA

Y fue por eso, señoría,
que ahogarme, sumergirme, 
zambullirme de lleno,
bullir, hervir,
calarme hasta los tuétanos,
rebanarme los huecos,
los abismos,
sentir húmedo el húmero
y tibia la prudencia,

por eso
que empaparme, empañarme,
empacarme y lanzarme
como un maletín roto
al fondo del oceáno,
hundir el corazón, los pies,
las manos,
urdirme hasta los planes,
multiplicar las penas
y los los peces,
perder casi el aliento,
beberme hasta acabar
con la marea,

por eso
que asfixiarme, atracarme,
sumergirme la piel y el
archipiélago
debajo de su piel y su
archipiélago,
con predemeditación, alevosía
con este mareaje tormentoso,
este malaje hídrico y perverso,
este batir de olas y de adioses,

terminó convirtiéndose
en algo inevitable.

Por eso...señoría,
soy culpable,

por el regusto a sal
en las encías,

porque cuando mordíamos
las orillas del cielo
sabíamos a-mar

*

HUIDAS

Me dicen que a 32 kms,
al Oeste de la isla Smith,
en la bahía de Bengala
está la isla Norte de Centinela.
72 kms cubiertos de bosques
y finas playas
habitados por el único 
pueblo 
desconectado 
del resto del mundo.

No les agradan mucho las visitas,
cuentan,
son celosos de su intimidad,
poco comunicativos,
hostiles con los desconocidos,
un núcleo celular de bichos raros
que rinden pleitesía a la cigarra
y se comen la hormiga
de un bocado,
un paralelepípedo
plantándole la cara y las aristas
a toda globalización
que se le acerque.

Me lo cuentan a modo 
de advertencia,
¡Menudos salvajes!
gritan,

pero tú y yo no somos,
no lo hemos sido nunca,
unos aventajados
en eso de cumplir a rajatabla
las costumbres comunes
de los otros,
ni los "saber estar",
ni el protocolo exacto
en cada situación
o proceder,
no somos, en resumen,
víctimas potenciales
para la ingeniería social
y sus masivos métodos
de experimentación,

así que se me ocurre que,
tal vez, si te parece bien,
podríamos tratar de llegar 
hasta allí,
la remota e ignota isla 
desconocida,
y desnudar el miedo
hasta desconocernos
por completo,
volarnos, desaparecernos
evitar perecernos si algún día 
nos da por parecernos
al proyecto de ser inexistente
que habitamos detrás 
de los espejos.

Podríamos soñar con nuestra 
huida,
eso se nos da bien,
podríamos jugar al escapismo,
tú serías Houdini,
yo Dorothy Dietrich
y tendríamos un perro
que se llamara fuga
y no acudiera nunca
a la llamada.

Podríamos jugar,
deberíamos...

porque si no jugamos,
si no jugamos mucho,
todo el tiempo, siempre,
terminaremos haciendo
esas cosas odiosas
que esperan de nosotros,

aunque luchemos, 
aunque enseñemos los dientes,
aunque nos escurramos,
nos rebelemos, nos retorzamos
como un par de balletas,
dentro del fregadero,
aunque cambiemos 
de nombre y domicilio,
de piel incluso,
terminaremos haciendo
las mismas putas cosas 
que esperan de nosotros.

No nos engañemos, 

ya nos habían "decidido"
mucho antes
de que nos decidiéramos
a ser
y saldaramos a tiempo
las primeras dudas.


Gema Fernández,
de Principio(s) de incertidumbre
(Suburbia Ediciones, 2018)


lunes, 24 de diciembre de 2018

TEJER UNA BANDERA por ÓSCAR AGUADO



Podríamos mantener una discusión. Formar un pensamiento en base a una palabra con distintos significados. Tejer incluso una bandera. Yo olvido todas las acepciones de blanco y me quedo solo con la que me interesa. Tú coges el blanco y lo pintas de morado, por ejemplo (tienes todo el derecho a hacerlo). Pero después me dices que el blanco es morado por naturaleza, ahí ya me estás empezando a tocar los huevos. Después me cuentas la historia del blanco e insistes en que mi blanco no existe, que tal vez transparente, pero blanco no. Yo me bebo un trago de cerveza y te dejo con tu dislexia y tu jodido daltonismo.

Óscar Aguado