sábado, 12 de marzo de 2016

A MI DULCE GUARRA por RUBÉN DARÍO FERNÁNDEZ




I. Incertidumbre.

Todo,
todo es tan,
tan jodidamente hermoso.

Tan terrible la existencia
que me sabe a caramelo
de sangre fresca.

La lluvia cae delicada como viejas carretas
o como lágrimas del cielo,
que llora por mí:
ya no lloro.

El desamor lo único
que puede causarme es una embolia
y me río de la gloria
del estar enamorado.

Sólo hay una dirección
y sólo hay un final
que no veremos:
morirse despacito
como una gota de tristeza
en un suelo cualquiera.

No hay conflicto
ni derrota
ni victoria
ni un gran pito por chupar:
sólo hay horas.

La lluvia me cala muy,
muy delicada,
muy cabrona.

Al fondo desde esta terraza veo
ventanas luminosas
con personas que las cruzan
y sonríen
y se mueven de contentos
y la niebla lo cubre todo,
como escombro.

A este escribiente
le suda la polla todo.

Me he querido volver
de cruel acero:
fracasé.

Soy fango.

Nunca ya me arrepiento y todo,
absolutamente todo
lo acepto,
inclusive,
que me dejen de querer:
fracasé.

Me dolió, sólo pensarlo.

Bebo alcohol
para mandar al carajo esta amargura
y fumo.

Y fumo.

Y tanta “y”
me dar por culo
porque observo que todo
es continuidad.

Todo es “y”.

La dirección de las frases,
la dirección del tiempo
cargado de horas,
van a dar a una boca
que es un acantilado
que es un fin
sin un punto y final

Sólo hay que vivir para estar vivo,
qué fácil me lo ponen
joder.

Las llagas no escuecen pero tampoco,
desaparecen.

Siempre hay alguien por querer
aunque el amor,
dicen,
pueda ser eterno y
retorne.

Eterno retorno hasta caer.

En fin, mi niña,
yo te quiero todavía,
dije,
y me escondí entre sus brazos,
horas después bien borracho,
para llorar.

Pues ya
nunca lloro.

Y saben una cosa:

Ahrg.


II. Así es la vida.

Porque esto es amor con uñas y dientes, a severos latigazos como fuego y sin miedo a ser sinceros. 
Y yo que casi mato a un transeúnte cualquiera, por el simple hecho de él estar tan vivo y yo tan muerto en pena. Yo que casi mato a un perro vagabundo a patadas, por ser el perro un perro, tan bonito y mi alma tan horrenda y tan bastarda. 
Y no eran celos, bien lo sabes, que el sexo no es problema que el perderte sí lo era, ni el afecto a los amigos o el afecto por cualquiera. 
Dos días de incertidumbre, dos días de niebla, dos días de alcohol y rabia, de lucha interna esperando que expresaras con palabras o sin ellas un yo te quiero todavía. 
Y escribiendo santa mierda porque como canta el Kutxi: "antes de cortar mis venas, que te den por culo, pinto un corazón", o escribo un libro de poemas poniéndote a parir y cagándome en dios:

III. Guarra.

A mi puta, a mi puta loca, a la más guarra de entre todas las mujeres que por corazón tiene una colmena, un laberinto o una piedra negra, caliente, triste y desolada. Mi loca. Mi puta. Mi guarra. La más jodida guarra de entre todas las mujeres que por cabeza tiene una selva monstruosa, una duda existencial, una pena de vivir sin puerto fijo. Mi puta. Mi guarra. Mi loca que es marinera y a cada nueva ciudad llega más perdida y con más pena. Mi eterna “la más guarra” que por mirada tiene cristales rotos de una infancia de pura mierda. Mi niña solitaria, mi puta triste y rota. Mi amada. Mi loca tan perdida que por coño tiene lava y su lengua es una llama que me deja sin pasado y sin razón. Mi tremenda guarra y loca, y triste, y sola que por alma tiene una muerte en vida anunciada y una existencia tan quebrada que las cenizas de sus cenizas aún arden donde ya nada vale nada en el fondo del olvido. A mi puta, a mi puta loca, a la más guarra de entre todas las mujeres que le entregué mi vida y mi más negra y ancha alma para que con ella hiciera, lo que a ella le diera, la puta gana. Guarra. ¡Más qué guarra!. Brindemos por el miedo que le tengo a volver a verme solo tras perder a un ser querido. ¡Alza la copa!. ¡Salud!.

IV. El poema.

Su poema, sus palabras:

“Cuando iba para casa no podía dejar de sonreírme de lo orgullosa que me siento de estar contigo, y me acordé de golpe de las cosas que hicieron que me enamorara perdidamente de ti, y es absurdo, es absurdo sentirse mal si lo tengo todo contigo y deseo que me abraces fuerte, mucho tiempo. Te echo de menos, quiero estar contigo, tonto, ahora mismo.”

El tonto lo dice con los brazos cruzados y haciendo pucheros y yo, me vuelvo a enamorar más todavía de lo que estaba; tal vez será que hago de un granito un infierno de arena, tan sólo, para escribir...

Ahora te haría el amor con tanto amor que seríamos humo y llama, cielo.

V. Y...

Y... la vida sigue... y... para bien o para mal... seguirá.


Rubén Darío Fernández


A UNA MANZANA DEL PARAÍSO: Meri Pas Blanquer.




CARNAVAL


Siempre me hace lo mismo.

Me visto de Superwoman

me voy con Paula,

mi amiga ibicenca

a los carnavales

y acaba seduciendo

a Superman descaradamente.

Estoy pensando

que su disfraz de mosquita muerta

es más que un mero personaje.

*

AROMA A CURRY


Te imagino ahora

en alguna ciudad remota,

quizás comiendo algún exótico manjar.

Después caminarás por calles

llenas de aroma a curry y cardamomo.

Te imagino hablándole

a alguien con voz susurrada

aferrándote a su mano

con disimulado apego.

Llegaréis a un cuarto

lleno de budas y os besaréis

como pájaros,

pequeños gorriones tal vez.

Querrás concentrarte

en la visión del oro

que recubre como velo

su delicada piel tan pulcra

y cuando deslices tus manos

por sus bordes pulposos,

un fogonazo arcaico

romperá el hechizo.

Te engullirá un vacío inexorable.


Meri Pas Blanquer, de A una manzana del paraíso (Torremozas, 2016).

http://www.torremozas.com/epages/ea0701.sf/es_ES/?ObjectPath=%2FShops%2Fea0701%2FProducts%2FNOC062

martes, 8 de marzo de 2016

POSTAL por MERI PAS BLANQUER




Yo fui la adicta de sus arterias,
la que recogía la sangre
del ventrículo izquierdo
y me transportaba por su torrente
como oxígeno amartelado.

Su respuesta una postal
con matasellos de Cincinnati:
-Estoy a orillas del Ohío
y de momento mi mujer
no desea regresar a España.
Mi contestación:
-Ojalá te atragantes
con las alitas de pollo
en salsa barbacoa
y te acuerdes tanto de mí
como de la Seguridad Social.


Meri Pas Blanquer


Cover by Aron Wiesenfeld

viernes, 4 de marzo de 2016

CON UN CANTO EN LOS DIENTES: Tres poemas.




Monólogo interior de una mala persona

Iba hacia casa haciendo eses,
la senda del perdedor.
Delante de mí una pareja encantadora
cogida de la mano.

Envidia cochina.

No van a durar,
-me dije-
estas cosas no duran,
-me dije-.

En un par de meses ella se quejará
por nada
y él se quejará por todo,
o se pondrán los cuernos
y ahí quedará la cosa.

Luego reflexioné:
eres un cabrón,
deseando la infelicidad ajena.

Chapu malo, Chapu malo.

Pero no se me despintaba
la sonrisilla cabrona de la cara.

Chapu malo.

Chapu solo.

*

Bisectrices

Tus fortalezas
y mis debilidades
no congenian
con mis fortalezas
y tus debilidades

Y así andamos
cada noche
buscando un punto medio
que ni es un punto,
ni está en la mitad
y que seguramente
habite en otra dimensión.

Pero amamos la geometría,
somos reincidentes
y los dos hacemos
de la contradicción
un hogar.

*

Sonríe, vence, sálvate
(para Laura)

Lo sé,
tienes treinta inviernos
con sus lunes en las ojeras.
Los perros te ladran al oído
todas las noches.
Y qué.

No es vergonzoso
mostrar las grietas,
no es tan urgente
ahogar todos los peces que lloran
en la trastienda.

Estar débil y enloquecer
no es una costumbre,
quemar el café,
romper la vajilla,
tiritar en pleno agosto
no es una costumbre.

Pero mira,
tira los pañuelos,
sécate los párpados,
sonríe.

No es una guerra fácil,
no hay atajos,
pero apuesta tu sonrisa
a los sábados,
levanta la cabeza
y saluda a los comediantes,
hazle muecas a los vecinos,
aprieta el paso,
muévete lenta,
esquiva las balas
con orgullo.

puedes elegir salvar el día,
día tras día
con el coraje de los vencidos.

Sálvate.

Chapu Valdegrama, de Con un canto en los dientes (Amargord, 2016).

jueves, 3 de marzo de 2016

CON UN CANTO EN LOS DIENTES: Prólogo.




Difícil hablar en prólogo breve y sencillo de Chapu Valdegrama, recortar cabellera y cuerpo del poeta sin omitir la calle, ese asfalto donde la niebla blinda los poemas y encierra pasos que acaban en los bares. Por si fuera poco, Chapu es amigo desde que anduvo, claro e incisivo, buscando un verso propio, maneras de vivir con poemas en la recámara que disparan y fotografían aceras, mujeres con los pasos ligeros que Chapu retrata con flash de perdedor idealista, con rezos de Santa Teresa Ron, con la melancolía que tuerce el cuello a las horas del alba. Chapu llama al árbol árbol, con la rotundidad que proclama al decir las cosas por su nombre. Da lo mismo revolución que amor fugado:

Es sabido que si tropiezas

Y no te caes

al menos avanzas un paso o dos

si el obstáculo 

tiene una preciosa melena rubia

avanzas por lo menos

tres o cuatro semáforos en rojo.

Realidad en la noche que disipan los bares, Chapu valdegrama es un poeta de pegada en la distancia corta, narrativo, primo heredero de Carver y Buckowski, entre la disección de un cuerpo vivo y el verso que camina con un catalejo submarino:

Iba a casa haciendo eses,

La senda del perdedor...

Chapu vive los días desde la poesía con un humor insolente, ácido, burlón y lúcido que mira el mundo y las normas que gravitan a su alrededor:

Smartphones y pobreza,

Internet y comida caducada…

Hay un nihilismo adscrito a ese humor que a veces redime al mundo, que salva el verso salvavidas, la música- no dije que es músico bajista de pro-, los píxeles de sus ojos – no dije que es programador:

No pasa nada.

Amoldarse.

Ir sobreviviendo…

En estos días, con tanto verso suelto, no es sencillo encontrar un registro poético singular. Más en la poesía que denuncia el abuso. Chapu Valdegrama usa la ironía como martillo que agarra con mano inconformista. Lee con quevedos del siglo XXI y se mira en el espejo:

No valgo para lluvia o bosque.

Llamadme escapista. O cobarde.

O mejor: poeta

Calle para ir y volver, preguntar con rigor astronómico dónde rige un sistema justo para el ser humano, un bar amable para los vencidos, qué letras se han de juntar para golpear el muro de injusticia, qué ironía puede rimar con la esperanza. Chapu, sepan ustedes, viene abriendo con versos los adoquines negros, su cabellera irreductible tiene mechones de ternura. Para muestra de todo lean sus versos: Con un canto en los dientes


Enrique Señorans, prólogo a Con un canto en los dientes (Amargord, 2015).

martes, 1 de marzo de 2016

SOBRE EL TRABAJO por JESÚS JULIO MARTÍN DE PABLOS



Estoy pensando que escribir no es un trabajo para mí. Nunca me lo he tomado como tal. Escribir lo hago porque quiero y porque me gusta y porque siento la necesidad expresarme, y como no sé expresarme con la palabra sonora lo consigo escribiendo. Yo el trabajo lo relaciono con la explotación. Cuando (por ejemplo) mi padre me pide que lo eche una mano con las (asquerosas) ovejas, lo que estoy haciendo no es trabajar, sino ayudar a mi padre con las (malditas) ovejas de los huevos. 

Trabajar era cuando me levantaba a las ocho de la mañana y tenía que estar encerrado nueve horas en un almacén aguantando las humillaciones y el desprecio de un jefe que pagaba poco y que carecía de sentido del humor. Ese fue uno de mis peores trabajos. Qué asco, de verdad. No diré el nombre de la empresa, pero había coches viejos y metal, mucho metal. Trabajar era soportar el frío de Segovia colocando tubos de fontanería durante ocho horas cobrando cuatro duros con contrato de aprendiz-explotado. Trabajar es una mierda en el capitalismo. El trabajo es capitalismo, y escribir no es capitalista. Aunque los que escriban sean (la mayoría) amables gentes aburguesadas. Por eso yo me defino (escritor) proletario. Bueno, ni soy escritor ni soy proletario. Pero ¿qué? ¿Quién me va a decir lo contrario?

Yo dejé de luchar por miedo. Y por falta de forma física.

Para luchar hay que tener buenos pulmones para correr. Y agallas para saber que te pueden meter en la trena.

Yo empecé a luchar porque odiaba el trabajo. Yo no quería el trabajo. No quería el capitalismo, que es el trabajo. Todo huele a trabajo. Marx y Lenin y Bakunin me enseñaron algo. La polla, Kortatu, Kop y tantos otros, algo más. Pero lo que realmente me decidió a detestar el sistema fue el trabajo.

Y todo esto lo he pensado mientras escribo una novela que, seguramente, jamás será publicada.


Jesús Julio Martín de Pablos


lunes, 29 de febrero de 2016

DEPRESIÓN por JULIO ROMERO



Como un bunker acorazado sin puertas ni ventanas: 
Así es LA MAGNITUD DEL AGOBIO: Trituradora de sonrisas donde vivimos los locos...

Te hablé del cansancio y me dijiste que no le temiese. Me susurraste entre lágrimas que el cansancio también es catarsis: Tiempo para la oportunidad: Parada y reinicio: Punto de partida en avanzadilla hacia la muerte o la salvación.

Endemoniado; ya no me avergüenza reconocer que soy un suicida esperando como agua de mayo la muerte de mis padres porque ese será el detonante.

¿Y la depresión? -te pregunté-
"Sera nuestro caballo de batalla. Sólo aspiraremos a que pasen rápido los días".

"No luches contra lo inevitable porque el desgaste será terrible"
Me repetías cuando me veías angustiado sin encontrarle sentido a nada de esto.

Te aseguro que nos daba asco cuando salían limpiándose la nariz.

Mediante la crucifixión del sentido común pretendimos avanzar por atajos que dificilmente conducen a ningún lado.

Nos metimos en esto sólo para traficar cuando nos cansamos de encontrar el frigorífico vacío.

Pero nuestras miradas se mancharon de odio y resentimiento.

Enganchados.

Atrapados.

Condenados a reincidir por haber nacido sin fuerza de voluntad.


Julio Romero


Cover by Charles Burns

sábado, 27 de febrero de 2016

DANZA MACABRA por CELESTE PF



Temo la última caída tanto como la ausencia del celo. La consumación definitiva. Los ceses del respiro cuando no admiten ya la intermitencia. En el quebranto de mis uñas me huelen, y me desafían, ridículos gatos: la irregularidad de sus pisadas, los maullidos desde las falsas techumbres. Me apena que se fijen en mí. No envidio nada sus siete vidas a ras de suelo. Pero ella, conocedora de mi abismo, me mira. Se excita con mi pavor. Me tiende la mano hacia el baile. Me ofrece el jugo de las uvas. Pierdo la frecuencia del pulso, me dejo llevar...

La muerte, su séquito y yo. La danza dionisíaca, el séptimo vals.



viernes, 26 de febrero de 2016

ULTRACHEF HOY EN VITORIA-GASTEIZ


VIERNES 26 DE FEBRERO 19:30
ZULOA (C/CORRERÍA 21)
VITORIA GASTEIZ
CON EDORTA LAMO & PATXI IRURZUN

Escucha una entrevista sobre el libro en "Todos somos sospechosos" de Radio 3. A partir del minuto 40.

HELLRAISER por PABLO MALMIERCA



Desde las paredes
se disparan garfios
que se clavan en mi carne.
La inutilidad del movimiento,
ahondan en mis entrañas.
Tensión,
la llave abrió la puerta de mi infierno.

Desde la otredad me aíslo de su dolor,
rasgan mis entrañas,
más profundo.
El aire sabe a la herrumbre de su tacto.

En la alteridad te veo,
yo reflejado,
eres mi demonio.
Comprendo.
Soy el cenobita,
el habitante incierto,
siempre en continua travesía.
Lacerado por el dolor
veo el sonido de tus cadenas.

Subiste desde mis entrañas
para presentarme tu conciencia,
                           mi conciencia.

El regusto por el dolor
se plasma en mis palabras.


Pablo Malmierca, de dD (PiEdiciones, 2016)

http://piediciones.webnode.es/products/dd/

jueves, 25 de febrero de 2016

MALDITO BAILE OBLIGATORIO (ANTOLOGÍA): Víctor M. Díez.




MIS AFUERAS



La locura es un idioma sagrado.

Lengua viva en la cabeza. Silencio en el corazón.

Hay en mi casa treinta ramos secos de mujer.

Me despierto en el cuadro de los sueños;

pintado sobre la tela:

                el día es un atentado.


Sonajeros hay en mi cabeza.

Talismanes encordados. Casa, cuerpo, soledad.

*

CHAMÁNICA


Cabalgar en hongo. Ver

por los ojos del oso.


Que sean paisano el caballo,

                       el reno y el águila.

No sentir el frío ni el cansancio;

que el dolor se haga perro

asustado a tus pies;

que se ondule la visión;

que vibren dulces los ramajes del cuerpo

al morder el fuego.


Víctor M, Díez, de Maldito baile obligatorio. Antología (Ediciones Liliputienses, 2016).

http://elblogliliputiense.blogspot.com.es/

miércoles, 24 de febrero de 2016

MUROS MARCADOS CON TIZA: Cuatro poemas.




Jugar a las tabas
evitando
su extracción.
Eso eran
juegos.

*

Baldosas

Entre las baldosas
horadadas por el suelo terroso
que cambian de amarillo a azul
y
las que parecen teclas
de piano
resfriado
para bajar a tus
infiernos
vivo entre 
rumores de baldosas
que
en 
ocasiones 
son
bálsamo.

*

Vocabulario madero

Te pegan pero resulta que es resistencia 
a la autoridad 
te empujan y es desobediencia 
te ahostian, 
te rompen 
sangras 
y se llama 
autolesiones. 
Uno de mil son condenados 
a pena 
de indulto.

*

No tengo ya edad ni hechuras 
para hacer un bonito 
cadáver 
en cualquier caso
no hay bonitos cadáveres; 
las sirenas 
los 
dos 
días 
apestan.


Felipe Zapico Alonso,
de Muros marcados con tiza
(Amargord, 2016)


lunes, 22 de febrero de 2016

dD: Pablo Malmierca.



PRÓLOGO

I HURT MYSELF TODAY TO SEE IF I STILL FEEL


El debut editorial de Pablo A. García Malmierca es, a mi entender, uno de los eventos más destacables de la escena poética reciente. Con él nace al público un poeta de largo recorrido, amplia zancada, mirada honda y voz inapelable del que cabe augurar páginas imprescindibles. Outsider irredento, habitante incierto, siempre en continua travesía, poeta estepario, ataúd de su propio secreto, Pablo ha ido cocinando su aleación, el metal reptil de sus versos, el acerado temple de su desesperación, el acento que truena en esta magnífica colección de poemas abisales, en una marginalidad elegida, lejos del ambiente endogámico de cualquier grupo o corriente.

Su poesía es la reverberación del dolor sobre el diapasón de sus huesos, vibración, temblor profundo, tectónico: un cataclismo regular, bailable; una denodada lucha por cada bocanada de carísimo aire. I hurt myself today to see if i still feel. I focus on the pain, the only thing that´s real... No hay dolor más atroz que el de no poder sentir, que el de habitar las ruinas de lo intacto (El sentir desde el sin sentir, el dolor sin sufrimiento). El poeta contempla la realidad desde la estupefacción de esos peces que se apilan sobre el hielo de las pescaderías, desde el ojo del maniquí, desde la necrosis de la postura eterna. Se siente incapaz de acceder al remoto confín de sus extremidades, a su propio circuito sanguíneo: árbol cuyo solo fruto es su sombra.

Tal vez por eso, y porque el espíritu sólo conquista su verdad cuando es capaz de encontrarse a sí mismo en el absoluto desgarramiento, Pablo se interviene a vida o muerte en cada renglón, a corazón abierto, perdiendo, a veces, al paciente (bendita sensación de no ser nada), o dándole, otras, una nueva oportunidad al motor de su reptar. Indivisiblemente solo, planta esquejes de sí mismo en su propia carne, dialogan yo y él contestas tú en una jaula de ecos discrepantes: su familia interior. Nos hallamos frente a un poeta valiente, generoso en su entrega. No hay reservas en su poesía, no hay mañana, hay un vértigo de espejos enfrentados, un sibarítico canibalismo (te has devorado por dentro), luces rojas que van y blancas luces que vienen a través del funesto roncar de las horas: no hay soles rubios de bote, no hay clases de fagot para libélulas, no hay lágrimas de agua del grifo; hay un viento que apabulla, que se ensaña con la ropa tendida, que hiela el corazón de los violines en la frontera de un lugar sin nombre.

La búsqueda incesante de la identidad, de la profunda desnudez fundamental, de la incontestable franqueza última (la verdad es dolorosa, dulce, habita en los sótanos), desde la absoluta extrañeza, desde la ausencia de puntos cardinales, ese avanzar sonámbulo tras el rastro de un sueño, tras la ironía del futuro, y la dualidad como conflicto (dividido, partes con rumbos distintos), son temas recurrentes en este, el primer material visible del poeta zamorano.

dD exige el acérrimo compromiso del lector, no afloja, no tolera un despiste, no se deja leer a caballo, no se deja leer sin el ánimo propicio, sin cierto fondo de armario, sin un historial clínico. En ocasiones, es hermético, porque en el refugio oscuro de su alma no hay corrientes, y porque Pablo tiene el cuerpo hecho de cenizas y el viento, el maldito viento... Sin embargo, creedme, hay una pepita de luz en la oscuridad, un lingote de humanidad brutal en las recónditas tripas de este poemario escrito con uñas y dientes contra sí mismo. Porque el agua blanda está en el hielo contundente como dentro del crispado puño la tierna caricia ovillada. Porque la noche revela al hombre la desmesura de su soledad, y también lo contrario.

Aitor Castells



NOTA EDITORIAL

“El ensueño es la difusión sublime, pues no tiene finales, siempre en estado
de infinito, es la metafísica de la esperanza y de la belleza”

José Mª Eguren


¿Es la psicología tronco principal de este poemario —como parte de una enseñanza subjetiva de una temática global— o es solamente una excusa más para emprender este loco viaje en solitario del escritor metafísico? ¿Qué pretende este enigmático autor al escribir este puñado de poemas enlazados por el nexo ineludible de una temática que en nada incita a la poesía?

¿Pretende dD ser un tratado, aunque sea de forma muy diferente a la habitual, sobre disociación y despersonalización del individuo o es simplemente el resultado del carácter empático de Pablo hacia el difícil mundo de la personalidad múltiple?

Realmente, no importa. No es este hecho el que llamó nuestra atención como editorial, sino la capacidad de este casi desconocido autor para crear belleza a través de la palabra. Y es que no hay mayor valor en un artista —y Pablo Malmierca lo es— que poseer el don de permutar lo desprovisto de ella en hermosura. Y dado que la poética lo es ¿quién puede discutir el mérito que supone dotar de lírica vestidura este compendio de procesos psíquicos del ser humano?. No nos descubrirá nada nuevo el poeta sobre el tema a tratar, no. Ningún nuevo axioma, ningún hallazgo digno de ser mencionado en los grandes tratados psiquiátricos, ninguna diferencia con lo que el lector pueda aprender en los diversos manuales de psicología.

Sin embargo, sí traza este breviario al lector un nuevo camino en poética. En él se da cabida no sólo al difícil arte de versar lo no “poetizable”; en él podemos encontrar referencias a multitud de temas que hacen de esta obra un todo: música, poesía, mitología, sociedad, cine… Todo un mundo de matices que hacen que su temática primigenia se convierta en un mero hilo argumental, como la raíz que se ramifica hasta alcanzar el humus que debe sustentar al tronco en su ascensión en búsqueda de oxígeno.

Su lenguaje será quizá, en algunos fragmentos, motivo de desconcierto para el lector, pues en esa búsqueda hacia la globalización del significante del poema, encontramos una dialéctica que roza el intelecto; sin duda, un motivo más para darnos cuenta de que Pablo mantiene en sintonía constante su psique y su materia —referida aquí como aquello que es tangible y racional— sin olvidar, en el camino al raciocinio, su infinita emoción al contemplar, desde la mirada bondadosa del padre, la levedad del ser humano.

Lo consciente y lo inconsciente; el yo, el ello y el super yo; el alter ego, la dualidad entre la debilidad humana y la fuerza animal que acompaña al individuo… sin juicios ni valoraciones personales —circunstancia cuasi insalvable en poética—, que nos muestra otro rasgo más de la personalidad del autor: su carácter antropológico, más cercano a la metafísica que al misticismo.

dD tiene un porqué. O varios. Quizá nunca conocerá el lector el verdadero objetivo del autor. En nuestra opinión, la obra no es un compendio de emociones, es un estudio del hombre a través de su fragilidad, una descripción poética de un estado —o cientos— de ánimo, una narración en verso con un hilo conductor sine qua non, un poema dividido en elegías, un todo lleno de fracciones; una obra, en fin, que no cruzará el umbral de la poesía con paso indiferente.

Poesía contemporánea, poesía del intelecto: Pablo Malmierca.




jueves, 18 de febrero de 2016

VIAJE AL NORTE por PEPE PEREZA



Nunca había visto llover de esta manera. En vez de en coche parece que vayamos en submarino. Los limpiaparabrisas van de izquierda a derecha a toda velocidad apartando el agua, pero no es suficiente. Apenas se distingue la carretera. En el asiento del copiloto está mi mujer. Va ensimismada en sus pensamientos con la mirada cargada de reproches. Mira que se lo advertí: Viajar al norte en esta época del año es una locura. No hay nada más que lluvia, frío y más lluvia. Pero ni caso. Se le antojó hacer este viaje y aquí estamos, en medio del diluvio universal… De pronto lo oigo. Es una especie de chirrido. De primeras creo que se debe al frote de las gomas de los limpiaparabrisas contra el cristal, pero enseguida me doy cuenta de que el ruido obedece a algo relacionado con el motor.
-¿Oyes eso?
-¿El qué?
-Ese ruido. Chiiii… chiiii… ¿No lo oyes?
-No.
-Escucha con atención…
-Cuidado con el que tienes delante que le vamos a dar.
Piso ligeramente el freno y dejo que el coche que nos precede se aleje unos metros. Me molesta que ella nunca esté de acuerdo contigo en nada.
-Aunque tú no lo oigas, hay una especie de chirrido.
-Déjate de tonterías y concéntrate en la carretera.
Otra de las cosas que me jode es que me trate como a un crío.
-Deberíamos parar a ver qué es ese ruido.
-¿Con esta lluvia? ¿Estás loco?
No quiero que nos quedemos tirados por culpa de una avería. No obstante, ella tiene razón, parar en medio de este aguacero es una locura. Sigo conduciendo rumbo al norte.
Al rato deja de llover. Se abre un claro en el cielo y asoma un sol convaleciente. El chirrido sigue ahí, así que cuando veo un área de descanso me desvío hacia los aparcamientos.
Abro el capo y echo un vistazo al motor.
-No sé qué coño estás mirando ahí. No tienes ni puñetera idea de mecánica.
A primera vista parece que todo está bien. Aunque ella vuelve a tener razón, no sé nada de mecánica, con lo cual no me queda claro si lo que veo está en su sitio o no. Cierro el capo y me centro en las ruedas. Según rodeo el coche voy golpeando los neumáticos con el pie.
-¿Se puede saber qué haces?
-Compruebo la presión.
Se baja del coche y cierra de un portazo, luego se aleja unos metros para encenderse un cigarro. Desde el principio supe que este viaje iba a ser un infierno, aun así me dejé convencer. Nos queda mucho por delante, es mejor que intente afrontarlo con optimismo. Tomo aliento y me acerco a ella.
-¿Me das un cigarro?
Me lo da sin mirarme.
-Y fuego.
Me pasa el mechero que tiene en la mano. Después de prender el cigarro quiero devolverle el encendedor, pero está absorta con el paisaje que tenemos enfrente y no me presta atención. De repente vuelve al coche y se pone a rebuscar en el equipaje.
-¿Dónde está la cámara de fotos?
-¿No está por ahí?
-No la encuentro ¿Estás seguro de que la guardaste?
-...
-Te dije que lo hicieras.
Me lo dijo, pero jamás lo admitiré.
-Si quieres hacer una foto, utiliza la cámara del móvil.
En cuanto menciono el móvil sé que he metido la pata.
-Lo tengo sin batería porque anoche, al señorito, se le olvido ponerlos a cargar.
Odio que utilice ese tono conmigo.
Ha empezado a llover otra vez. Llevamos un buen rato sin hablarnos, cosa que agradezco porque necesitaba un respiro para poder continuar con esta pesadilla. Lo bueno del asunto es que desde que hemos retomado la marcha no he vuelto a escuchar el chirrido.
-Tengo hambre.
Lo dice como si yo tuviese la culpa.
Es el típico restaurante de carretera. A esta hora está repleto de gente. Los camareros corren de un lado para otro sirviendo menús y tomando nota de las comandas.
Después de esperar más de media hora, nos acomodan en una mesa que acaba de quedar libre. De hecho, las sobras de los anteriores clientes aún están sobre el mantel.
-No me gusta este sitio. Huele raro. Seguro que alguien se ha dejado la puerta de los baños abierta.
Hago oídos sordos. Después de lo que hemos tenido que esperar no estoy dispuesto a levantarme para ir a otro lugar. Cojo la carta y leo. La oferta no es muy variada, no obstante, a mí me vale con lo que ofrecen. A ella no.
-No me apetece nada de lo que tienen aquí.
En la mesa de al lado, un hombre come paella.
-La paella tiene buena pinta.
Ni siquiera se molesta en hacerme caso, así que me dejo de sugerencias.
Por fin se acerca una de las camareras. Su ojo experto enseguida detecta la tensión acumulada. Para tranquilizarnos nos pide disculpas por la tardanza y señala que en cuanto termine de recoger la mesa nos tomará nota.
Comemos, en silencio. Un silencio sólido, pesado, frío, como una cadena perpetua. La comida, aunque abundante, dista mucho de estar deliciosa. Me fijo en una pareja joven que ocupa una mesa junto a la puerta de la cocina. Hablan afectuosamente ajenos al trasiego de los camareros, que entran y salen sin parar. De habernos asignado esa mesa, nosotros, sin duda, hubiésemos protestado. Sin embargo, ellos están contentos y no les importa estar ahí. Supongo que no es cuestión de dónde te pongan, sino de feeling. La mujer que tengo delante, es decir, mi mujer, escarba con el tenedor en el lomo de un lenguado. Se nota que ha perdido el apetito. Me gustaría iniciar una conversación. Digo lo primero que se me pasa por la cabeza:
-Me preocupa ese chirrido del motor.
-Quiero volver a casa.
Aunque la decisión ha sido suya, me siento feliz de regresar. Sobre nosotros, el cielo arroja ríos de lluvia.
-Maldita sea. Ahí está otra vez… ¿Lo oyes?... Chiii, chiii…
Entonces lo suelta: 
-Estoy embarazada.
El impacto de sus palabras me deja sin aliento. Detengo el coche en el arcén. Me apeo y echo a andar campo a través. Intento respirar. Aparentemente un acto sencillo que, de momento, entraña gran dificultad. Mientras me alejo ella grita algo, pero la lluvia me impide escuchar lo que dice.


Pepe Pereza, del blog Asperezas.


lunes, 15 de febrero de 2016

MUNDO DESQUICIADO por MAICA BERMEJO MIRANDA



Esta sociedad aberrante donde se mantiene a los viejos esclavizados a sillas de años sin vida, alimentados por embudos de desesperación, embutidos por miles de pastillas.

Fármacos que las empresas se encargan de promocionar para que sus mejores clientes sigan aportando ganancias multimillonarias.

Es un mundo alienado éste, donde los animales viven mejor que las personas y mueren mejor que las personas.

Mundo desquiciado y mezquino, insolidario y brutal, donde los políticos TODOS, engarzan utopías en palabras engañosas y brillantes, lejos de la realidad que machaca, divide y mata a diario tantas vidas.

Mundo trastornado que olvida el hambre y se inventa batallas sin fronteras.


Maica Bermejo Miranda, del blog Al sur de los tambores.


sábado, 13 de febrero de 2016

ANCESTROS por GSÚS BONILLA



Para la ARMH

El día que nos hicimos hueso
amanecimos en una mandíbula de perro.
Aunque lo desgarrador es
que en este poema el perro
puede esconder los huesos

y nunca más volver
a por ellos.


Gsús Bonilla, de Viga (Ediciones Liliputienses, 2015).

viernes, 12 de febrero de 2016

UN POEMA de LUIS MIGUEL RABANAL




Detrás del espejo,
como una aparición,
la mirada más triste.
A menudo es el tiempo
quien decide con saña
que no debes volver.
Alguien espía desde allí,
tu vida la han hilvanado
con horror y costumbre.
Quieres interrumpirlo,
da igual su desmesura
o su falta de memoria.
Detrás del espejo
aún no hay nadie.

Luis Miguel Rabanal

miércoles, 10 de febrero de 2016

PRESENTACIÓN MUNDIAL DE ULTRACHEF (MIREN LACALLE)


SÁBADO 13. 18:00.  A FUEGO NEGRO (C/31 DE AGOSTO 31). DONOSTI

Ultrachef es un disparatado relato sobre los no menos disparatados concursos televisivos de cocina. Leontxo, camarero de un bar heavy y participante de un talent show gastronómico, es humillado públicamente ante millones de espectadores. Su venganza será tan chusca como terrible, arremetiendo contra jurados caprichosos y autoritarios, concursantes sumisos, televidentes adormecidos…

Miren Lacalle, la que fuera cantante de Las Tampones, el precursor y enigmático grupo femenino del rock radikal vasco (Estamos contra las reglas, fue su tema más conocido),  se estrena en el mundo de la literatura con esta descacharrante historia. Y lo hace acompañada de Edorta Lamo, el joven, prestigioso y transgresor chef de “A fuego negro”, quien ha elaborado para el libro las recetas de algunos de los delirantes pintxos que se mencionan en él, como el ‘Foie de ratas del aire’ o la ‘Tortillita de frutos del pantano’.  
Juntos firman una obra en la que el mundo de la cocina-espectáculo no es sino el reflejo de una sociedad absurda donde todo es un puro trampantojo.
Ultrachef es una historia muy ‘patxiirurzuniana’. Una historia que me habría gustado escribir a mí” Patxi Irurzun. Escritor
“Una obra a medio camino entre el punk literario y la guerrilla gastronómica”Didier González. Miembro de la Real Academia de cocina de Bélgica. 




 Recetas: Txuletón de sandía; Queso del peregrino; Tortillitas de frutos del pantano; y Foie de ratas del aire

EL TIEMPO DE LOS ASESINOS



Cada cierto tiempo asciende del infierno al purgatorio algún profeta, un visionario que embriaga con palabras, que escupe fuego y se desnuda y abrasa al mundo en sus pasiones, un ángel caído que recorre las calles con su pluma y hace de la tragedia humana una canción, un himno de vida y sentimiento que sublima en poesía nuestro absurdo.

Este ensayo es un rendido homenaje a estos pioneros, alquimistas del lenguaje que hicieron arte de sus vidas, rompiendo tabúes y abriendo nuevas vías de expresión, para demostrar que la literatura no es sólo un ejercicio de estilo y de retórica, un juego de señoritas, sino también, y básicamente, un arma de lucha y subversión.



martes, 9 de febrero de 2016

ESCONDITE por PEDRO CÉSAR ALCUBILLA




Aquella noche
de agosto,
alguien contaba
hasta cien
contra la pared
de casa

Yo salí corriendo
y me escondí
entre los troncos
de la leñera

Abrazado
a mis rodillas,
me sentí seguro,
mezclado
con la oscuridad
y el silencio
de las telarañas

Y no quise salir

No tenía frío

No hacía falta salvarse
de nadie ni nada

Tampoco había
que correr

No me esperaba
un ayer

Y no me perseguía
ninguno de estos
mañanas


Pedro César Alcubilla


lunes, 8 de febrero de 2016

UN POEMA de FERRAN FERNÁNDEZ



te amaré 
más allá del tiempo
y del espacio

le dije

evidentemente exageraba

y ella no deja de recordármelo

aquí y ahora


Ferran Fernández


viernes, 5 de febrero de 2016

A CADENA PERPETUA por JORGE M. MOLINERO




Ya no mueve la cola
el perro encadenado
al verlos pasar
camino de la escuela.
Pero ellos siguen
llamándole entusiasmados
por un nombre que se inventaron.
Sin saber
que el día que dejen de ser niños
albergarán su misma mirada.

Jorge M.Molinero,
de Gominolas en los bolsillos
(Zoográfico, 2015).


jueves, 4 de febrero de 2016

UN POEMA de CARMEN BELTRÁN




Nos heló la sangre descubrir
que la muerte habita ya en nosotros.
Antes fuimos niños.
Inconscientes, felices, tontorrones,
pensábamos que morir era cosa de otros.
Nos llenó el miedo.
Y un vértigo ciego nos mostró
una vida mecánica.
Y absurda.
Dolorosamente entendimos
el origen de todas las sombras.

Carmen Beltrán Falces, de 23 Pandoras: Poesía alternativa española (Baile del sol, 2009).

http://bailedelsol.org/index.php?option=com_booklibrary&task=view&id=394&catid=53&Itemid=440

martes, 2 de febrero de 2016

LA PEQUEÑA CAJA DE LATÓN por ANTOINE LAMARCK



Un día más,
el hombre-amaestrado,
el hombre-sin nombre,
llega a su casa
dispuesto a respirar
el aire que encierra
la pequeña caja de latón

Un día más,
abre la tapa
para encontrar
los restos del último jardín
en este barrio obrero.


Antoine Lamarck,
de Mapas de Libertad
(Zoográfico Ediciones, 2015)


lunes, 1 de febrero de 2016

AUDIBLE por LAURA MARTÍNEZ GARCÍA



Cómo oír lo que calla, lo inaudible, cuando rocas en manada empujadas por la potencia de lo audible, bajan por laderas, tropezándose entre ellas, desplazando la roca grande a la pequeña, aplastando cuanto haya a su paso, como la gran marabunta que ruge audible, por cada centímetro que pasa. Cómo evitas que la roca te aplaste cuando imprevisible te coge desprevenida por el costado, enviando fuera del radio, toda acción, todo intento, todo esfuerzo. Como oír lo que calla por dentro, si vuelve a ser inaudible sonido, otra vez, ni tan siquiera lejano sonido, o el sólido eco que repite la última palabra que es audible, sólo inaudible e indudable rechazo de las rocas en manada que bajan por las laderas, aplastando todo a su paso, con la soberbia acumulada, haciendo zancadillas antes, incluso, de poner un pie en el suelo, con la previsión audible del que compite como si fuese un ring, a puñetazos. Cómo ser audible entre tanto ruido al unísono, sintaxis, cuando tantas frases hechas y vacías, se han instalado ya, en los sillones de lo audible.

Laura Martínez García


Cover by Sylvia Fokk